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FILOSOFIA DEL LENGUAJE

2do. Cuatrimestre 2017

Guía Nº 1
Textos: G. Frege, “Sobre el sentido y la denotación”, B. Russell “Sobre el denotar”; B. Russell,
“Descripciones”.
Responda las siguientes preguntas

1) Teniendo en cuenta los argumentos de Frege en “Sobre sentido y denotación”, ¿se le


ocurre algún test para determinar que dos oraciones expresan el mismo pensamiento, es
decir, que tienen el mismo sentido habitual?
2) Considere la siguiente oración: "Juan cree que Buenos Aires está al sur de Córdoba, y está
en lo cierto, ella de hecho está al sur de Córdoba", donde "ella" es un pronombre anafórico
cuyo antecedente es "Buenos Aires". ¿Le parece que este tipo de oraciones podría
acarrear algún problema a una teoría como la de Frege? ¿Cuál?
3) Teniendo en cuenta el tratamiento russelliano, ¿cuál sería el análisis adecuado de la
oración: “Juan busca a Pegaso” (la cual describe el hecho efectivo de que Juan se internó
en un bosque en procura del inexistente caballo alado)? ¿Cree que se trataría de un
análisis análogo al de la oración “Pegaso es blanco”? ¿Identifica algún problema para la
propuesta de Russell?

1) Un nombre propio (en adelante NP) o una descripción definida (en adelante DD) están
compuestos de dos dimensiones, un sentido y una referencia, una forma o modo de darse
de un objeto y un objeto que es dado. La teoría fregeana muestra que dos oraciones
pueden tener sentidos distintos pero una referencia idéntica. Pero la relación entre sentido
y referencia implica también la de parte de una oración, un NP o una DD, con la totalidad
de la misma. En un nombre o descripción definida, tenemos un sentido y podemos tener
una referencia, un objeto del mundo al cual ese nombre refiere. Pero también podemos no
tenerla. El nombre Gilgamesh tiene evidentemente un sentido, pero bien podría no tener
referente alguno. Sin embargo en una oración, que contiene más de un NP o una DD, la
referencia no es un “algo” del mundo –como para quienes proponen la existencia de los
“hechos”- si no un valor de verdad. La referencia de la oración es o bien lo verdadero o
bien lo falso y su sentido depende del sentido de los NP o DD que la componen. Si el
sentido es siempre un modo de darse de algo, el vinculo genitivo hace que este no pueda
nunca independizarse de la referencia. Pero el sentido se encuentra siempre en exceso en
relación a la referencia, es decir, hay modos distintos de darse las mismas cosas pero no
modos iguales de darse cosas distintas. Entonces ¿Cuál es la situación que podría
llevarnos a dudar de si el sentido de una oración es el mismo que el de otra? Una posible
respuesta sería el caso de oraciones iguales, pero que dadas ciertas relaciones de
subordinación nominal tuvieran referencias distintas y por tanto sentidos distintos. Sucede
con verbos como “pensar” “imaginar” o “creer”: el sentido de lo que les sigue como en i-
“Aristóteles creía que el hombre es un animal político” no puede ser el mismo que si
dijéramos solo ii-“el hombre es un animal político”, porque en i la referencia es un
pensamiento que atribuimos a Aristóteles (será falso si él no lo creía y verdadero si lo
hacía) y en ii es lo verdadero si a la totalidad de los animales humanos puede aplicársele la
propiedad “ser político” o lo falso en caso contrario). Sin embargo ii expresa un sentido a
demás de denominar una referencia, y es justamente el que actúa de referencia para i. Se
ve entonces que el sentido de la misma oración “el hombre es un animal político” es
distinto en i y en ii. Puede haber excepción en todo esto, si no entendemos mal, como las
que analiza Frege sobre las partes adverbiales de una oración (que no tienen sentido por
sí mismas) o las oraciones condicionales, cuyas partes parecen tener referencia
independiente. Sin entrar en esas cuestiones, digamos que también los modos verbales no
indicativos (subjuntivo e imperativo) realizan un desplazamiento del plano del sentido hacia
la referencia. Si volvemos sobre la cuestión del test, podemos sentar algunos elementos:
a) dos oraciones, para tener el mismo sentido, deben ser idénticas. B) Dos oraciones
idénticas pueden, sin embargo, tener sentidos distintos, por tanto, c) saber cuando dos
oraciones expresan el mismo sentido habitual es saber cuando la misma oración se usa
para realizar la misma referencia. Entonces dos oraciones idénticas tendrán el mismo
sentido habitual si no están antecedidas de ninguna partícula subordinante (entiéndase con
esta expresión “partícula subordinante” toda forma de subordinación sean las comillas, el
pronombre relativo “que”, etc.)
En el problema de diseñar el test planteado sale a la luz una dificultad que la teoría de
Frege, pensamos, no logra resolver del todo, a saber: el vinculo entre la dimensión
personal (de la relación del hablante con lo que dice) y la dimensión impersonal (el terreno
de ese “tesoro de la humanidad” que guarda los sentidos entendibles, en potencia, por
todos los hablantes) del lenguaje. El sentido no debe, dice Frege, ser confundido con las
representaciones mentales de cada uno cuando lo comprende. Sin embargo pareciera que
al querer identificar el sentido de una oración, debemos remitirnos al contexto de su
enunciación, al uso que el hablante hace de lo que dice y entonces nos acercamos
nuevamente a esa dimensión subjetiva y personal de la cual se quería desprender al
sentido.
2) La oración "Juan cree que Buenos Aires está al sur de Córdoba, y está en lo cierto, ella de
hecho está al sur de Córdoba" presentaría varios problemas a la teoría de Frege. Primero
veamos cuantas afirmaciones forman parte de ella: 1- Juan cree que Buenos Aires (en
adelante BA) está al sur de Córdoba (en adelante C) 2-la creencia de Juan de que BA esta
al sur de C es verdadera 3- BA esta al sur de C. La oración subordinada “BA esta al sur de
C” tiene dentro de la misma oración completa un cambio en su sentido y su referencia: en
1 refiere al sentido que expresa en 3, en 1 se expresa en un sentido indirecto y en 3 en uno
habitual. Esto ya de por sí parece incomodo. Y sin embargo hay que sumarle otra
dificultad. Pues el pronombre personal “ella” (palabra de significado ocasional, que en este
caso cumple un función anafórica) debe poder ser reemplazado por la aparición de Buenos
Aires en 1, pero esta no tenía, en este contexto (en 1), el sentido habitual, ni la referencia a
la ciudad real de BA (sino al sentido habitual de este nombre). Así parece que la anáfora
debería reenviarnos a un sentido expresado en el nombre “Buenos Aires” y no a la
referencia de este (la ciudad de BA). Pero en ese caso 3 no tendría sentido, pues un
sentido difícilmente pueda estar al sur o al norte de C (que en 3 se expresa de modo
directo y tiene por referente a la ciudad de C). La anáfora reenvia a BA pero no como
aparecía en 1, como creencia de Juan, sino como un referente supuesto real (como
aparece C en 3). Sin embargo BA nunca aparece como C en 3, pero para entender la
oración completa debemos suponer que lo hace. El reenvío anafórico nos obliga a tomar
un antecedente que debe ser entendido en su sentido directo y con la referencia en un
objeto, pero esto, si tomamos al pie de la letra la teoría fregeana, nos es imposible (ese
antecedente no existe en la oración), nos falta un BA (nombre propio de una ciudad),
solamente homónimo al BA de 1 (nombre propio de un pensamiento de Juan) que funcione
como antecedente. Entonces vemos reaparecer el mismo problema que en la pregunta
anterior: fuera de un contexto general de enunciación y de una cierta intención de un
hablante determinado, difícilmente uno podría identificar el sentido y la referencia de una
oración como “BA esta al sur de C”, poniéndose de relieve el rol fundamental que la
relación del hablante con lo que dice tiene para la producción misma del sentido. La pelea
de Frege contra el psicologismo y su búsqueda de un especio ontológico independiente
para las entidades de la lógica y la matemática no le permite afrontar claramente algo que
sin embargo no deja de aparecérsele: que las intenciones y los usos de los hablantes son
fundamentales a la hora de comprender el sentido de lo que dicen. Todos los malabares de
Frege con las formas de subordinación gramatical –paradójicas, si pensamos que nos
exhorta a no dejarnos embrujar por la gramática- nos pacen síntomas de la imposibilidad
de asumir plenamente esta dimensión pragmática, subjetiva y personal del sentido.
3) La posición de Russel con respecto a la referencia se distancia de la de Frege, pues lejos
de afirmar un dualismo semántico (el significado de un NP o una DD es un compuesto de
sentido y referencia) insiste en una teoría de la referencia directa: el significado de los NP
será la entidad a la que se refieren. Lo que busca suprimir con esto es la instancia
intermedia entre un nombre y el objeto designado, distancia en la que Frege ubicaba el
sentido y en la que von Meinong veía la subsistencia de objetos inexistentes. Para él la
teoría semántica debe reconocer NP y DD cuyo significado es su referente y propiedades
aplicables a estos nombres, que no tienen por sí mismas referencias. Los nombres sin
referencia como Cerbero o Tifón sencillamente no significan nada y las oraciones que las
contienen son falsas. Esto viene dado porque para él decir “Pegaso es blanco” implica por
lo menos tres afirmaciones i- existe al menos un individuo que es Pegaso ii- existe solo un
individuo que es Pegaso iii-si algo o alguien es Pegaso entonces es blanco. Al carecer de
referencia el nombre Pegaso la oración es falsa, pues la referencia de Pegaso es el
conjunto vacio, entonces i es falsa y por composicionalidad toda la oración lo es. Desde
este punto de vista Russel propone que en su forma lógica, distinta de su presentación
gramatical en lengua natural, la mencionada oración debería ser “existe al menos un x tal
que es Pegaso y para todo y que tenga la propiedad de ser Pegaso x es igual a y, y tiene
también la propiedad de ser blanco”. Este método permite no caer en los entuertos de una
independencia del sentido o una subsistencia de lo inexistente, pues determina el valor de
verdad en la relación entre variables lógicas y predicados aplicados a las mismas, lo que
nos permite no tener que suponerles un sentido (o una insistencia) a los NP sin referencia.
Pero esta metodología puede acarrear una dificultad. En el caso de la oración “Juan busca
a Pegaso” el análisis lógico encontraría las siguiente afirmaciones a- existe al menos un
individuo que es Pegaso b-existe solo un individuo que es Pegaso y c-si algo o alguien es
Pegaso entonces Juan lo busca. Tendríamos entonces que la oración es traducible a
“existe al menos un x tal que es Pegaso y para todo y que tenga la propiedad de ser
Pegaso x es igual a y, y Juan lo busca”, sin embargo vemos que este no parece ser
intuitivamente el significado de la oración, porque esta no afirma ni niega que Pegaso
exista, sino que Juan lo busca (independientemente de si verdaderamente existe o no).