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Cómo es la dieta adecuada

Cualquier programa de pérdida de peso debe incluír una disminución en la ingesta y un aumento
del gasto energético por medio del ejercicio. Además es imprescindible una redistribución de los
nutrientes ingeridos e ingerir los nutrientes esenciales en su adecuada proporción, es decir de forma
equilibrada.

Una dieta de adelgazamiento debe planificarse mediante una disminución de la ingesta o


disminución del valor calórico en relación al gasto. Como es lógico debemos ingerir menos calorías
para empezar a perder peso.

La dieta adecuada ha de ser:

– Elaborada por un Dietista Nutricionista cualificado


– Equilibrada en nutrientes y energía
– Personalizada al individuo: ingestas, horarios, gustos, etc
– Combinada con ejercicio
– Educar en aspectos de nutrición -educación nutricional-
– Debe incluir todos los grupos de alimentos, sin restricción alguna
– Progresiva
– Variada
– Debe requerir el deseo del paciente, su implicación y fuerza de voluntad
– En algunos casos puede requerir apoyo psicológico: no te ofendas si tu Dietista Nutricionista te
sugiere este tipo de apoyo
5 de los mejores ejercicios para mantenernos sanos

1. Natación: podría denominarse el entrenamiento perfecto. La flotabilidad del agua soporta a


nuestro cuerpo y recoge la tensión de las articulaciones dolorosas para que podamos moverla de
forma más fluida. “La natación es buena para las
personas con artritis, ya que carga menos peso”,
explica el Dr. I-Min Lee, profesor de medicina de la
institución norteamericana. Además, algunas
investigaciones han encontrado que la natación puede
mejorar el estado de ánimo. Si se le quiere dar un
poquito más de ritmo, la gimnasia acuática puede ser
otra opción. Con ella, pueden quemarse más calorías
y lograr una mayor tonificación.

3. Entrenamiento de fuerza: nada más lejos de la realidad, levantar pesas no sólo es sinónimo de
cuerpos demasiado musculados y trabajados. La simple actividad de levantar pesas de forma
moderada ayuda a mantener los músculos fuertes cuando estos no se utilizan, de modo que no
pierden fuerza con el tiempo. Asimismo, muscular de forma moderada también ayuda a quemar
calorías: cuanto más músculo se tengan, más fácil es
comenzar a quemar calorías. Por último, el
entrenamiento de fuerza también puede ayudar a
preservar nuestra memoria. Lo único que hay que
tener en cuenta, en estos casos, es practicarlo de
forma moderada y progresiva, comenzando con
pesos ligeros y aumentar a medida que el cuerpo se
adapta.

4. Caminar: parece una actividad simple, pero es muy potente que aporta múltiples beneficios.
Puede ayudar a mantener el peso bajo control, mejorar los
niveles de colesterol, fortalecer los huesos, controlar la presión
arterial, levantar el estado de ánimo y reducir el riesgo de varias
enfermedades (diabetes y enfermedades del corazón, por
ejemplo). Varios trabajos científicos han demostrado que
caminar y otras actividades físicas pueden mejorar, asimismo,
la memoria y se resisten a la pérdida de memoria relacionada
con la edad. Basta con 30 minutos al día para poder aprovechar
todos los beneficios que brinda caminar.
Sentido de la vista

Los ojos son los órganos receptores de la vista, ellos tienen la


función de captar los estímulos luminosos que encontramos en el
ambiente. Se localizan en las cavidades orbitarias, que los protegen
de las sacudidas y choques exteriores. La cejas, las pestañas y los
párpados complementan su protección.

El sentido del oído es el conjunto de órganos cuyas funciones principales son


dotar de equilibrio y audición al cuerpo de los humanos o animales. Dentro del
estudio de la medicina se le denomina también órgano vestibulococlear.

Es un órgano que se encuentra muy desarrollado, principalmente en mamíferos


inferiores terrestres y acuáticos, tal es el caso de los félidos y los grandes cetáceos
en donde, gracias a su evolución fisioanatómica, se han hiperdesarrollado
mecanorreceptocitos especializados en destacar el sentido de equilibrio y
audición en perfecta armonía. En el caso del ser humano esta evolución no está
tan desarrollada.

Sentido del Olfato:

El olfato (del latín: olfactus) es el sentido encargado de detectar y


procesar los olores. Es un quimiorreceptor en el que actúan como
estimulante las partículas aromáticas u odoríferas desprendidas de
los cuerpos volátiles, que ingresan por el epitelio olfatorio ubicado
en la nariz, y son procesadas por el sistema olfativo.

La nariz humana distingue más de 10 000 aromas diferentes.

Sentido del Tacto:

El sentido del tacto es aquel que permite a los organismos percibir cualidades de los objetos y
medios como la presión, temperatura, áspero o suavidad, dureza. En
la piel se encuentran diferentes clases de receptores nerviosos que se
encargan de transformar los diferentes tipos de estímulos del exterior
en información susceptible para ser interpretada por el cerebro. La
piel se divide en tres capas: epidermis, que es la capa superficial, la
dermis y la hipodermis que es la capa más profunda. La epidermis está
constituida por tejido epitelial y en su estrato basal o germinativo
encontramos la denominada melanina, que es el pigmento que da
color a la piel, y la dermis por tejido conjuntivo. En esta capa
encontramos los anejos cutáneos que son las glándulas sebáceas, las glándulas sudoríparas, el pelo
y las uñas y la hipodermis formada por tejido conjuntivo adiposo.
Sentido del Gusto:

El sentido del gusto se encuentra en la lengua. La


lengua es un órgano musculoso ubicado dentro de
la boca o cavidad oral. La sensación que un
alimento produce en el sentido del gusto se llama
sabor.

Los alimentos pueden ser dulces, salados, ácidos,


umami y amargos. Detectar esos sabores es la
función de las papilas gustativas de la boca; su
importancia depende de que permita seleccionar
los alimentos y bebidas según los deseos de la
persona y también de acuerdo a las necesidades nutritivas.