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Cuáles son los aportes de los enfoques estudiados a la antropología

psicológica, y a la comprensión de la Psicología como ciencia social

Los enfoques estudiados a la antropología nos muestran desde el psicoanálisis, la


psicología cultural, los enfoques conductistas, la percepción del individuo y la
subjetividad, que la psicología visualiza todas las dimensiones que abarcan al
hombre como lo es su manera de desarrollarse e interactuar en la sociedad.

En el Psicoanálisis, el término se refiere también a la estructuración sistemática


de la teoría psicoanalítica, basada en la relación entre los procesos mentales
conscientes e inconscientes que se dan en el ser humano. En donde Freud a través
de las observaciones clínicas halló evidencias de los mecanismos mentales de la
represión y la resistencia, describiendo cada una de ellas: la primera como un
mecanismo inconsciente que hace inaccesible a la mente consciente, el recuerdo
de hechos dolorosos o traumáticos; y la segunda como la defensa inconsciente
contra la accesibilidad a la consciencia de las experiencias reprimidas para evitar
la ansiedad que de ella se deriva.

Freud propuso seguir el curso de los procesos inconscientes, usando las


asociaciones libres del paciente como guía para interpretar los sueños y los lapsus
en el lenguaje.

Hacia 1906 Freud contaba con un reducido número de alumnos y seguidores


destacando a los psiquiatras austriacos William Stekel y Alfred Adler, el
psicólogo austriaco Otto Rank, el psiquiatra estadounidense Abraham Brill, y los
psiquiatras suizos Eugen Bleuler y Carl Jung, el húngaro Sándor Ferenczi, quien
se unió al grupo en 1908.

La principal contribución de Freud fue la creación de un enfoque radicalmente


nuevo en la comprensión de la personalidad humana, al demostrar la existencia y
dominio de lo inconsciente. Además, fundó una nueva disciplina médica y
formuló procedimientos terapéuticos básicos en el tratamiento mediante
psicoterapia de las neurosis principalmente de las psicosis.

Freud encuentra tres fuentes de sufrimiento: la naturaleza hiperpotente, el cuerpo


propio como fuente de sufrimiento y las relaciones con los otros bien sean
sociales o amorosas.

En este sentido hay un desplazamiento manifiesto y reconocido por Freud desde


lo ontogenético hacia lo filogenético. Lo primitivo en el origen de la cultura (pre
– cultural) es equiparable al hombre en su vida infantil y su relación con la ley y
las pulsiones. Después de este período infantil inicial y tras una crisis sufrida
tanto por la comunidad como por el sujeto.

Las actividades del individuo es guiada a partir del nivel de motivación o


pulsación que este aplique como prospecto de vida, desde aquí el psicoanálisis
parte del comportamiento humano como producto de la fomentación de su
autoeficacia y auto eficiencia para su desarrollo dentro del proceso de interacción
colectiva.

Es a través de esto que la psicología cultural empieza a tener auge; la psicología


cultural constituye un novedoso enfoque teórico-metodológico desde finales de
los años setenta donde las tentativas de G.H.Mead y de Lev Vygotsky que
permanecieron marginales con respecto a las corrientes principales de la
psicología académica, estas demuestran la determinación esencialmente cultural
e histórica de todos los procesos calificables: cognitivos, emocionales,
intencionales, perceptivos y generalmente todos los llamados estados mentales y
funciones psíquicas.

Hablando del enfoque cognitivo y conductistas, encontramos que durante largas


jornadas de discusión se ha abordado la necesidad de establecer un "puente" entre
la investigación del aprendizaje básico y la práctica educativa. Para garantizar
una fuerte conexión entre estas dos áreas, Dewey (citado por Reigeluth, 1983)
hizo un llamado para crear y desarrollar una "ciencia conectora"; Tyler (1978)
"una persona en posición intermedia" y Linch (1945) por el empleo de una
"analogía con la ingeniería", como contribución para transformar la teoría en
práctica. En cada caso, el autor respectivo destacó la información y las
contribuciones potenciales de las teorías de aprendizaje disponibles, los
problemas apremiantes enfrentados por aquellos vinculados con los aspectos
prácticos del aprendizaje, y una falla general de utilización de las teorías para
facilitar soluciones en la práctica. El valor de esta "función puente" se
fundamenta en su potencial para traducir aspectos relacionados con las teorías de
aprendizaje.

Por otra parte, En la actualidad, la subjetividad desde el enfoque histórico


cultural ofrece un campo de investigación fundamentado en la complejidad
(Morin, 1998) y en la epistemología cualitativa (González, 1997), cuyos
elementos esenciales giran en torno a la construcción del sentido, al sujeto como
generador y constructor de ellos y a la inclusión de su dimensión afectiva dentro
de la configuración subjetiva (González, 2000); lo cual no reduce la subjetividad
a un estado interno, sino a una dimensión compleja que involucra tanto lo
psicológico como lo social en una relación dialéctica y cuya naturaleza es
histórica y social.
Por esta razón, se propone una manera de tránsito desde el pensamiento
dialéctico hacia el pensamiento complejo.

Hemos defendido la postura de la interacción mutua e interdependiente de los


aspectos individuales, culturales y sociales; con el reconocimiento de que cada
variable requiere un abordaje complejo que no se soluciona con una simbiosis
disciplinar. La exposición anterior ha vaciado diferentes momentos en el
desarrollo de la psicología en que ha reconocido, planteado y propuesto la
retroalimentación con el trabajo antropológico. Esta ciencia psicológica, que en
parte tiene el mismo origen histórico que la antropología, tiene que conjugar con
esta disciplina mal definida, vigorosa y ocasionalmente imperialista.

El rasgo cultural que maneja como una forma o sustancia particular con una
función sociocultural y con sentido para quienes la usan o entre quienes se
manifiesta; aborda el problema de los modelos culturales relacionándolo con el
acondicionamiento de la cultura sobre la personalidad. Define a la cultura como:
“la configuración de la conducta aprendida y de los resultados de la conducta,
cuyos elementos comparten y transmiten los miembros de una sociedad” (Linton,
1945: 55).

Por lo cual cada uno de los enfoques aquí expuestos nos permiten, hacer una
mirada diferente desde lo cultural, y las condiciones relacionadas con la
personalidad de cada persona de acuerdo a sus vivencias y los rasgos culturales,
sociales, comportamentales que fueron adoptando en el trascurso de sus vidas.

El enfoque cognitivo-conductual considera que los comportamientos se aprenden


de diversas maneras. Mediante la propia experiencia, la observación de los
demás, procesos de condicionamiento clásico u operante, el lenguaje verbal y no
verbal, todas las personas durante toda su vida desarrollan aprendizajes que se
incorporan a sus realidades biográficas y que pueden ser problemáticos o
funcionales.

Desde la aproximación metodológica es de indicar que a pesar de tratarse del


estudio de los procesos y las estructuras de pensamiento, por un lado, y del
influjo de estos sobre el comportamiento, el abordaje se realiza mediante el uso
de los métodos observacionales de la ciencia y la lógica general de la
investigación científica. En este sentido las hipótesis derivadas de los estudios
cognitivo-conductuales son susceptibles de ser sometidos a réplica posterior y si
es del caso, de la consabida refutación.

De acuerdo con Puente (1995), la psicología cognitiva no es estrictamente


objetiva, ni subjetiva pura. De hecho, asume una postura mixta que supone que la
obtención de datos se sitúa tanto en lo objetivo-conductual, como en lo subjetivo,
dando cuenta de ciertos vínculos con la escuela gestáltica. Así, los psicólogos
cognitivos asignan valor heurístico a las experiencias internas, destacando la
necesidad de promover su comprensión y explicación adecuadas (Lepper, 1970).

Dado que la subjetividad es el precepto de “conócete a ti mismo”, la autenticidad


de la identidad. El self es una construcción social. La intersubjetividad es
regulada socialmente produciendo el conocimiento y el vocabulario capaz de
dirigir las relaciones sociales de modo no coercitivo haciéndonos creer que
obramos según nuestro dominio.

Y es a través de allí, que podemos identificarnos y aplicar a nuestra vida, los


diferentes enfoques y transformaciones culturales, con el fin de adaptarnos
socialmente a nuestros entornos socio- culturales.