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Tutela procesal laboral de los derechos fundamentales

Introducción
La evolución de la protección judicial de los derechos fundamentales en el orden
jurisdiccional laboral es, ciertamente, "original" en comparación con lo acontecido en
los estudiados órdenes civil, penal y administrativo. En el ámbito laboral no existió
desarrollo del tantas veces citado art. 53.2 CE hasta prácticamente la Ley de
Procedimiento Laboral de 1990, luego derogada por la vigente LPL de 1995.

Concepto y notas esenciales


En la regulación de la LPL, arts. 175 a 182, el proceso de amparo laboral es especial,
preferente y "sumario", para la tutela de los derechos fundamentales invocados por los
trabajadores o sindicatos y que se promueven en la rama social del Derecho en
conflictos tanto individuales como colectivos (arts. 175, 181 y 1 LPL). Notas o
características fundamentales:

Es un proceso especial preferente y "sumario"

El amparo laboral es un proceso especial por la peculiaridad de la materia litigiosa


destinada a la salvaguarda de los derechos constitucionales previstos en los arts. 14 a 29
y 30.2 CE. Así lo entiende el legislador al regular el amparo dentro del Título II del
Libro II de la LPL bajo la rúbrica "De las modalidades especiales" (es decir, de los
procesos especiales). La preferencia y urgencia se han regulado en el art. 177.1 tanto en
la primera instancia como en la apelación o casación: el amparo laboral es preferente
"respecto de todos los (procesos) que se sigan en el Juzgado o Tribunal" de lo Social; y
la urgencia se manifiesta en un acortamiento de los plazos, prácticamente a la mitad en
relación con el proceso laboral ordinario.

Destinado a preservar o restablecer las vulneraciones a los derechos


fundamentales y libertades públicas en el ámbito del Derecho laboral

Los trabajadores o sindicatos, cuyos derechos fundamentales hayan sido conculcados


por el empresario en un conflicto de naturaleza laboral, pueden acudir al proceso de
amparo previsto en los arts. 175 y ss. LPL.

Debido a la posibilidad de que la parte demandada en un proceso laboral sea una


Administración Pública, es necesario poner el acento en que la materia objeto del litigio
esté sometida al Derecho Laboral, pues, de lo contrario, podrían surgir problemas de
determinación del orden jurisdiccional competente para el conocimiento del proceso de
amparo. En este sentido, tres han de ser los criterios de determinación de la jurisdicción:
la naturaleza jurídica de la legislación aplicable al caso, la materia objeto del litigio y la
condición de empresario.

Para resolver estos supuestos fronterizos será necesario acudir, en primer lugar, a las
normas de determinación de la jurisdicción previstas, de un lado, en la LOPJ (art. 9) y,
de otro, en las Leyes procesales administrativa y laboral; y, en segundo, a la abundante
jurisprudencia existente sobre esta materia dictada por las Salas 3ª y 4ª del TS.
Regulación legal
La LPL regula el proceso de amparo laboral en los arts. 175 a 182, dentro del Capítulo
XI "De la tutela de los derechos de libertad sindical", del Título II "De las modalidades
especiales", del Libro II; para lo no previsto en el Título II, regirán con carácter
supletorio "las disposiciones establecidas para el proceso ordinario"; del mismo modo,
en defecto de regulación específica rigen las normas comunes de la LEC.

La imprecisión de la rúbrica del mencionado Capítulo XI se corrige con en el art. 181


LPL ("Demanda de tutela de otros derechos fundamentales"), precepto que extiende las
normas previstas para el proceso de amparo laboral a "los demás derechos
fundamentales y libertades públicas, incluida la prohibición de tratamiento
discriminatorio".

Finalmente, el art. 182 prevé que "no obstante lo dispuesto en los artículos anteriores,
las demandas por despido y por las demás causas de extinción del contrato de trabajo,
las de disfrute de vacaciones, las de materia electoral, las de impugnación de Estatutos
de los Sindicatos o de su modificación y las de impugnación de convenios colectivos en
que se invoque lesión de la libertad sindical u otro derecho fundamental se tramitarán
inexcusablemente, con arreglo a la modalidad procesal correspondiente". Por
consiguiente, al tenor de la citada norma, las demandas a que se refiere habrán de
tramitarse por los siguientes procesos especiales, todos ellos contenidos en el Título II
del Libro II LPL, toda vez que, sólo a través de ellos se tutelan los derechos
fundamentales.

Como puede observarse, la amplitud de las materias a las que alude el art. 182 es tal que
implica, de hecho, reducir el amparo laboral del Capítulo XI a lo fielmente recogido en
su rúbrica, es decir, a la tutela del derecho fundamental a la libertad sindical. Los demás
derechos fundamentales habrán de tramitarse a través de sus respectivos procesos
especiales. Ello provoca no pocos problemas a la hora de determinar las normas
aplicables al específico proceso en el que se invoca la lesión del derecho fundamental.

El problema de la determinación del procedimiento


aplicable
En el proceso especial de amparo laboral se suscitan los mismos problemas que en el
amparo administrativo, tales como el conocido tema de la posibilidad de acudir
simultánea, sucesiva o alternativamente al proceso especial o al ordinario.

Alternatividad en los procesos a seguir

Es indiscutible, tanto al nivel doctrinal, como jurisprudencial que el trabajador o


sindicato que considera vulnerado un derecho fundamental por parte del empresario
pueda acudir directamente al amparo laboral o, por el contrario, iniciar un proceso
ordinario.

El titular del interés legítimo respecto del derecho fundamental conculcado puede
iniciar directamente el amparo laboral para beneficiarse de la preferencia y de la mayor
rapidez en comparación con el proceso ordinario. Sin embargo, los inconvenientes que
se le presentan, al escoger esta modalidad procesal, son los comunes a todos los
amparos, es decir, la necesidad de que el actor "encorsete" su demanda sólo invocando
derechos fundamentales, pues, de lo contrario, su petición será rechazada mediante una
resolución interlocutoria que aprecie la inadecuación del procedimiento (art. 177.4 LPL)
o mediante resolución de fondo desestimatoria por inexistencia de la pretendida lesión.

Si el actor opta por acudir al proceso de amparo, es preciso, a su vez, respetar lo


dispuesto en el art. 182 LPL, pues esta norma obliga a acudir a los antes citados
procesos especiales, lo que ha provocado la "desertización" del amparo laboral
reduciéndolo a lo afirmado en su rúbrica, esto es, a la tutela del derecho a la libertad
sindical.

El problema que se suscita en estos supuestos consiste en la necesidad de una


interpretación conjunta y armónica de los citados procesos especiales (en materia de
despido, vacaciones, materia electoral, etc.) con el art. 53.2 CE y con el amparo laboral
que lo desarrolla. En consecuencia, la conformidad del art. 182 LPL con la CE exige
que las especialidades previstas en los arts. 175 y ss. LPL también hayan de regir en los
procesos especiales a los que aquella norma se remite.

Así, también los procesos especiales del art. 182 basados en posibles vulneraciones de
derechos fundamentales han de gozar de preferencia en su tramitación, ha de intervenir
el MF como parte imparcial, también será posible la presencia sindical en calidad de
coadyuvante del trabajador activamente legitimado como parte demandante principal, y
las demás especialidades relativas a la medida cautelar de la suspensión del acto
impugnado, el agravamiento de la carga de la prueba del empresario demandado, los
específicos efectos de las Sentencias estimatorias y la viabilidad del recurso de
suplicación por razón de la materia de amparo.

Del mismo modo, el demandante de amparo puede optar por acudir al proceso común,
en lugar del amparo, para acumular en su pretensión tanto las pretensiones basadas,
tanto en normas reguladoras de los derechos fundamentales, como en cuestiones de
legalidad laboral ordinaria. Además, si bien es cierto que el proceso ordinario no es
preferente y no es de tramitación tan acelerada, también lo es que, ello no obstante, se
trata de un procedimiento rápido inspirado en los principios de oralidad, inmediación y
concentración. Todas estas razones aconsejan acudir a este tipo de proceso para no
sufrir la antes mencionada limitación del objeto procesal.

Los problemas de la utilización sucesiva o simultánea del proceso de


amparo y el ordinario

El problema de la utilización sucesiva de los procesos, de las dos posibilidades


existentes (acudir primero al amparo y luego al ordinario, o a la inversa). En primer
lugar, no es viable acudir al proceso laboral ordinario y, después, al proceso especial de
amparo, puesto que la Sentencia dictada en un proceso de cognición ilimitada, como es
el primero, produce efectos de cosa juzgada en el amparo. En segundo lugar, la
posibilidad procesal de acudir primero al amparo laboral y, después, al proceso
ordinario es no sólo factible, sino que ha sido afirmada por la jurisprudencia del TS.
Esta posibilidad solamente es viable en el supuesto de que en el proceso ordinario
posterior el actor limite su pretensión a cuestiones de mera legalidad ordinaria que,
lógicamente, no han podido fundamentar la pretensión de amparo.

Finalmente, resta por examinar el problema de la utilización simultánea de los procesos


de amparo y el común. Se trata de una cuestión discutida por la doctrina, puesto que
autores como Baylos Grau y otros sostienen su improcedencia alegando problemas de
litispendencia y de inseguridad jurídica al poder dictarse sentencias contradictorias.

En conclusión, puede afirmarse que al actor no le resultaría útil acudir a ambos procesos
al mismo tiempo, tanto por el coste que le representa iniciar dos procesos en lugar de
uno solo, como por la facultad del tribunal de acumular de oficio ambos procesos o la
posibilidad del demandado de oponer la excepción de litispendencia en el acto del juicio
oral. Sin embargo, desde un punto de vista teórico, la cuestión es discutible. Por un
lado, la propia LPL no prohíbe esta posibilidad y, así, podríamos citar, tanto el art.
175.1 (el actor "podrá" acudir al amparo laboral), como el art. 182, en una interpretación
a contrario. En cuanto al problema de la litispendencia, ésta no se produciría si el actor,
que insta simultáneamente ambos procesos, se ciñera en el amparo a invocar derechos
fundamentales y, en el proceso ordinario, a fundamentar su pretensión en cuestiones
distintas de aquéllas basadas en normas de mera legalidad ordinaria laboral. Finalmente,
en relación con la inseguridad jurídica que provocaría el riesgo de resoluciones
contradictorias, entendemos que no existe tal riesgo, pues la causa petendi es distinta en
ambos procesos; y tampoco existiría cosa juzgada por diferir las pretensiones
esgrimidas en los dos procesos.

Lo que resulta evidente es la imposibilidad de acudir al amparo y a cualquiera de los


procesos especiales del citado art. 182 con carácter simultáneo, ya que esta norma lo
prohíbe expresamente, siendo necesario iniciar, en todo caso, tales procesos especiales.

Art. 182 LPL "No obstante lo dispuesto en los artículos anteriores, las demandas por
despido y por las demás causas de extinción del contrato de trabajo, las de disfrute de
vacaciones, las de materia electoral, las de impugnación de estatutos de los sindicatos o
de su modificación y las de impugnación de convenios colectivos en que se invoque
lesión de la libertad sindical u otro derecho fundamental se tramitarán
inexcusablemente, con arreglo a la modalidad procesal correspondiente".

Conclusión

En el ámbito del proceso laboral de amparo es posible sostener las tres posibilidades, es
decir, la utilización alternativa y sucesiva (con el visto bueno de la Sala 4ª del TS) y, por
las mismas razones que admiten esta última vía, también con carácter simultáneo del
proceso de amparo y el ordinario. Sin embargo, a efectos prácticos y lógicos, el
problema del procedimiento aplicable debería decantarse por la utilización con carácter
alternativo de uno u otro proceso. En este sentido se pronuncia un sector de la
jurisprudencia que nos parece el más correcto.

Objeto
La LPL regula el objeto del proceso de amparo laboral: el art. 176 "Derecho a la libertad
sindical", el art. 181 "Demanda de tutela de otros derechos fundamentales" y el art.
180.1 al referirse al contenido de la Sentencia estimatoria de la demanda de amparo.
Como quiera que la pretensión de amparo laboral coincide con la del amparo civil, a su
estudio nos remitimos (ver lección 1ª, epígrafe II.2). En este momento nos limitaremos a
destacar las especialidades recogidas en la Ley procesal laboral.

Llama la atención la contradicción existente entre los arts. 176 y 181, ya que el primero
limita la individualización jurídica de la pretensión de amparo al derecho fundamental a
la libertad sindical, mientras que el segundo la extiende a todos los demás derechos
fundamentales.

El citado art. 176 (en relación con el 181) insiste en la necesidad de que toda pretensión
de amparo se limite, tanto desde el punto de vista fáctico, como jurídico, a solicitar la
preservación o el restablecimiento de los derechos fundamentales, "sin posibilidad de
acumulación de acciones de otra naturaleza o con idéntica pretensión basada en
fundamentos diversos a la tutela de la citada libertad".

La sanción, para el caso de que el actor incumpla esta carga procesal, será o la
inadmisión de la demanda o su desestimación mediante Sentencia.

La pretensión de amparo tendrá un contenido mixto, declarativo y de condena. A través


de ella, el actor no sólo solicitará el reconocimiento del derecho fundamental que
considera ha sido conculcado por el empresario, sino, además, la nulidad radical del
acto u omisión del empleador objeto de dicha vulneración (v.gr. el despido), la condena
al demandado a realizar una concreta actividad, la reposición al momento anterior a
producirse la violación de su derecho y la condena a pagar una determinada
indemnización por daños y perjuicios.

En la fundamentación fáctica de la pretensión, el demandante deberá dirigir su demanda


de amparo frente al empresario, que, como vimos, podrá ser un particular o una
Administración Pública.

Legitimación
Activa

A tenor del art. 175.1 LPL "Cualquier trabajador o sindicato que, invocando un derecho
o interés legítimo considere lesionados los derechos de libertad sindical podrá recabar
su tutela a través de este proceso cuando la pretensión sea de las atribuidas al orden
jurisdiccional social".

Personas físicas

Partes principales los trabajadores (art. 175 LPL), pero también cualquier otra persona
que, sin ostentar dicha condición, alegue ser titular del derecho fundamental que invoca
como violado, dentro del ámbito del derecho laboral.

Personas jurídicas, grupos o entes sin personalidad jurídica

Los Sindicatos están también activamente legitimados, en calidad de parte principal,


cuando ostentan un interés legítimo propio y distinto del de sus concretos afiliados. Así
sucede, por ejemplo, cuando demandan "el reconocimiento de sus prerrogativas y
garantías a favor de sus representantes en el Comité de Empresa y, además, de todos sus
trabajadores afiliados en la empresa" o cuando en un conflicto colectivo tienen "un
interés genérico, abstracto, que reside en un grupo no determinado y no individualizable
de trabajadores, que se identifica con datos objetivos, como son el de tener determinada
edad, estatura, visión, adecuada imagen y ser aspirantes al ingreso en la empresa,
colectivo que es el sujeto pasivo de la presunta conducta discriminatoria y, no se trata
por tanto de la defensa de un interés puramente individual que lesiona al trabajador en
su condición de tal" (STS 4ª de 1999).

El sindicato está igualmente legitimado para actuar en calidad de coadyuvante, cuando


el trabajador (actor principal) pertenezca a dicha organización sindical, "o cualquier otro
sindicato que ostente la condición de más representativo" (art. 175.2). Ello significa que
pueden actuar como partes activas, pero accesorias o subordinadas al demandante de
amparo, por ostentar un título de legitimación distinto e inferior al de éste, lo que
provoca que no puedan "recurrir ni continuar el proceso con independencia de las partes
principales" (art. 175.2 in fine LPL).

Los sindicatos, no sólo pueden comparecen como coadyuvantes en el amparo laboral de


tutela de la libertad sindical (art. 175.2 LPL), sino también en todos los demás amparos
relativos a otros derechos fundamentales, siempre que tengan un interés legítimo
respecto del derecho fundamental por el actor invocado; y ello, a pesar de que las
específicas normas no prevean esa posibilidad (art. 182), pues respecto de tales procesos
especiales (principalmente, por su importancia cuantitativa, el de despido) han de regir,
también, las especialidades previstas en los arts. 175 y ss. LPL.

Por el contrario, la jurisprudencia del TC ha negado la legitimación activa de los


Comités de empresa y de los delegados de personal, al afirmar que "la titularidad
originaria del derecho fundamental contemplado en el art. 28.1 CE pertenece a los
sindicatos".

Excepcionalmente, también la empresa podría estar activamente legitimada para iniciar


un amparo laboral cuando solicita el reconocimiento de su derecho a no revelar los
datos salariales y de cotización de los trabajadores que no han otorgado al efecto su
consentimiento expreso a petición del Comité de Empresa.

Finalmente, conforme al art. 16.5 LPL, y por imperativo constitucional, "las


comunidades de bienes y grupos" están activamente legitimados y "comparecerán
quienes aparezcan como organizadores, directores o gestores de los mismos." C) El
Ministerio Fiscal y el Defensor del Pueblo El MF, art. 175.3 LPL "será siempre parte" y
necesaria su presencia en todos los amparos laborales. El fiscal actúa como "parte
imparcial" y, por tanto, podrá defender la demanda de amparo o sostener la inexistencia
de la vulneración de los derechos fundamentales.

El DP, pese al silencio de la LPL, está legitimado para interponer demandas de amparo
ante el orden jurisdiccional laboral (art. 126.1.b CE), como así lo ha hecho en varias
ocasiones, sobre todo durante los años ochenta y principios de los noventa.

Pasiva
Según el art. 180.1 LPL, la Sentencia estimatoria de la demanda de amparo declarará la
nulidad radical de la conducta del "empleador, asociación patronal, Administración
Pública o cualquier otra persona, Entidad o corporación pública o privada".
Consiguientemente, está legitimado pasivamente la persona causante de la lesión del
derecho fundamental, que puede ser una persona física o jurídica, privada o pública, o
ente sin personalidad jurídica, es decir, un empresario, una Administración Pública
(como, v.gr., una Universidad o Ente Pública RTVE o, incluso, un Sindicato o el
Comité de Empresa).

La STS "la legitimación deriva de la especial situación de la parte litigante con respecto
a la relación jurídico material llevada al proceso. Se ostenta la pasiva cuando quien ha
sido demandado es pasivamente titular de dicha relación o, dicho de otro modo, cuando
en función de la posición que ocupa en una determinada situación jurídica, cabe exigirle
el contenido de la pretensión interpuesta, en tanto que titular del deber cuyo
cumplimiento con aquélla se pide".

Competencia
La competencia objetiva y territorial la tiene, con carácter general, el Juzgado de lo
Social en cuya circunscripción, provincial se haya producido la lesión del derecho
fundamental; cuando dicha lesión excede el ámbito provincial, pero no supera el de la
Comunidad Autónoma en donde se ha producido, conocerá en primera y única instancia
la Sala de lo Social de ese TSJ; por último, cuando la lesión supera los límites
territoriales de la Comunidad Autónoma conocerá, también en instancia única, la Sala
de lo Social de la AN (art. 8 LPL).

La competencia funcional la tienen las Salas de lo Social de los TSJ para conocer del
recurso de "suplicación" (un recurso devolutivo y extraordinario) respecto de las
Sentencias dictadas por los Juzgados de lo Social de su circunscripción y la Sala Cuarta
del TS para conocer del recurso de casación contra las Sentencias dictadas en única
instancia por los TSJ y la AN (LPL).

Procedimiento
Iniciación: la demanda de amparo

El proceso especial de amparo laboral comienza mediante la formulación de un escrito


de demanda que ha de reunir los requisitos contenidos en el art. 117, apartados 2 y 3
LPL. Además de las especialidades que se verán a continuación, es también relevante
destacar otras que no se recogen en el Capítulo XI de LPL.

Presupuestos procesales de la actividad

El demandante de amparo no tiene la carga procesal de agotar la vía administrativa


previa, cuando dirija su demanda contra una Administración Pública, ni tampoco acudir
con carácter preceptivo a la conciliación previa ante el Servicio de Mediación, Arbitraje
y Conciliación (art. 64.1 LPL).
Del mismo modo, en el caso de que la actuación del empresario sea, además de
contraria a los derechos fundamentales, constitutiva de delito, si el actor opta por acudir
a la vía procesal laboral "en ningún caso se suspenderá el procedimiento por seguirse
causa criminal sobre los hechos debatidos" (art. 86.1 LPL).

La LPL no regula un plazo común para el ejercicio de la acción de amparo, sino que se
remite en su art. 177.2 a los plazos comunes de prescripción o de caducidad de la acción
previstos para la conducta o acto sobre los que se concreta la lesión del derecho
fundamental. Excepcionalmente, por la trascendencia del objeto litigioso, el mes de
agosto se considera hábil para el cómputo de los días para el ejercicio de la acción (art.
43.4 LPL).

El actor ha de estudiar, pues, los específicos plazos aplicables al caso concreto de la


alegada vulneración del derecho fundamental; también deberá tener en consideración si
el plazo previsto es de prescripción o de caducidad, pues la segunda es un presupuesto
procesal controlable de oficio, mientras que el plazo de prescripción no lo es y sólo
puede examinarlo el juzgador cuando el demandado lo alega.

STS de 2000 "como ha reiterado el TC "la imprescriptibilidad de los derechos


fundamentales como derechos de la persona no es óbice para que, tanto en aras de la
seguridad jurídica como para asegurar la protección de los derechos ajenos, el legislador
establezca plazos de prescripción determinados para las acciones utilizables frente a la
vulneración concreta de uno de estos derechos", teniendo siempre en cuenta que dicha
prescripción "en modo alguno puede extinguir el derecho fundamental de que se trate,
que el ciudadano podrá continuar ejerciendo y que podrá hacer valer en relación con
cualquier otra lesión futura, sino que significará tan sólo que ha transcurrido el plazo
dentro del cual el ordenamiento le permite reclamar jurisdiccionalmente ante una
presunta y determinada violación".

Especialidades relativas a su contenido (art. 177.3)

El actor debe expresar "con claridad" los hechos constitutivos de la vulneración del
derecho o derechos fundamentales que alega. En todo lo demás, rige lo previsto en el
proceso común respecto del contenido de la demanda (art. 80 LPL).

La demanda es un acto de postulación escrito, que contiene el derecho de acción y la


pretensión, y en el que el demandante ha de identificar al órgano judicial al que dirige
su escrito, seguido de un encabezamiento en el que incluirá todos los datos que sirven
para identificarse a sí mismo y al demandado o demandados, introducirá ordenada y
numeradamente los hechos constitutivos de la vulneración padecida en su derecho
fundamental, los fundamentos de derecho y una petición congruente con la pretensión
ejercitada.

Es crucial que el actor o demandante convenza al juzgador de que su pretensión está


relacionada con la tutela de los derechos fundamentales, pues, de lo contrario, el Juez no
admitirá a trámite su demanda; y tiene la carga procesal de alegar y de convencer (o, al
menos, crear la duda) al juzgador de que pretensión ha sido correctamente encauzada a
través del proceso especial de amparo.

Medidas cautelares (art. 178)


El art. 178 LPL regula una medida cautelar consistente en la suspensión de los efectos
del acto impugnado. Esta medida admite la suspensión sólo "cuando se trate de
presuntas lesiones que impidan la participación de candidatos en el proceso electoral o
el ejercicio de la función representativa o sindical respecto de la negociación colectiva,
reestructuración de plantillas u otras cuestiones de importancia trascendental que
afecten al interés general de los trabajadores" y siempre y cuando dichas lesiones
puedan causar daños de "imposible reparación".

Se trata de una medida de tramitación especialmente acelerada, pues el juzgador, en el


día siguiente a la admisión de la demanda, citará a las partes y al MF a una audiencia
sobre la misma, que tendrá que celebrarse dentro de las 48 horas siguientes. El objeto de
dicha audiencia únicamente se reduce al debate acerca de la resolución de la cautela
solicitada, por lo que las partes han de limitar sus alegaciones y pruebas a dicho
extremo. El Juez resolverá en el acto mediante auto dictado de viva voz.

Lo que no aclara dicho precepto es, si esta excepcional medida cautelar sólo puede
solicitarse respecto del derecho fundamental a la libertad sindical del art. 28 CE o, por
el contrario, si es extrapolable a las demás vulneraciones de los derechos fundamentales,
vía el art. 181 LPL. La jurisprudencia menor extiende la tutela de "todos" los derechos
fundamentales.

Con independencia de esta medida cautelar, el actor podría también solicitar cualquier
otra (así, el embargo preventivo previsto en el art. 79 LPL). También serían de
aplicación con carácter supletorio las normas previstas en la Ley procesal civil en
materia de medidas cautelares (arts. 721 y ss.)

Fase de admisión

El art. 177.4 LPL ha creado una fase dedicada al control de la admisibilidad de las
demandas deducidas para la tutela de los derechos fundamentales. Este filtro es, sin
embargo, más estricto que el administrativo, pues el Juez o la Sala resuelve en el acto
(sin citación a las partes a una vista para el debate contradictorio de tan crucial
decisión).

El contenido de dicha resolución puede consistir: en primer lugar, en la admisión de la


demanda a trámite, en cuyo caso continúa el procedimiento de amparo; en segundo
lugar, si estima que existen defectos subsanables en la demanda, los advertirá al
demandante para que los corrija en el plazo de 4 días, con el apercibimiento de que, en
caso contrario, ordenará su archivo (arts. 177.4 y 81.1 LPL); en tercer lugar, si estima
que la demanda ha sido indebidamente planteada por carecer de contenido
constitucional, podrá de oficio dar a la misma la tramitación oportuna si fuera
competente para su conocimiento y si el contenido de la demanda lo permitiera; y,
finalmente, puede dictar un Auto de inadmisión "de plano" de la demanda. Esta última,
y drástica, posibilidad sólo podrá ordenarla cuando estime que el procedimiento seguido
no es el propio del proceso de amparo. El art. 177.4 también establece la necesidad de
que el juzgador indique al actor "el derecho que le asiste a promover la acción por el
cauce procesal correspondiente".

Contra el auto de archivo cabe interponer recurso de reposición si ha sido dictado por un
Juzgado o de súplica si lo ha sido por un Tribunal (arts. 184 y ss. LPL).
La inadmisión de la demanda procede sólo cuando el juzgador tiene la certeza de que no
existe vulneración de derecho fundamental alguno, por tratarse de un problema de
legalidad ordinaria, o cuando el actor ha obrado en fraude de Ley o de mala fe. Pero
salvo en esos casos, no cabe tal declaración cuando se ejercita formalmente una acción
de tutela de un derecho fundamental, siendo obligado entrar a resolver sobre la lesión
denunciada, sin que tal resolución de admisión prejuzgue el futuro contenido de la
Sentencia.

Alegaciones y prueba (art. 179 LPL)

Una vez admitida la demanda y, en su caso, resueltas las peticiones relativas a las
medidas cautelares, el juzgador convoca a todas las partes (demandante, demandado y al
MF) a una Vista. De conformidad con el principio de "sumariedad" (o aceleración del
procedimiento de amparo), el art. 179.1 reduce los plazos para la celebración de dicha
audiencia, que habrá de celebrarse en el plazo "improrrogable" de los 5 días siguientes
al de la admisión de la demanda.

La audiencia comienza con un intento de conciliación y, en el caso de no lograrse ésta,


con el juicio propiamente dicho. El actor habrá de ratificar su demanda escrita (también
podrá ampliarla, pero no modificarla en lo sustancial -art. 85.1 LPL) y el demandado,
oralmente, afirmará o negará los hechos alegados por el actor en su demanda y opondrá
las excepciones que a su derecho convengan. El Fiscal, a la vista de lo afirmado por el
actor y de la resistencia del demandado, informará sobre la existencia o no de la
vulneración constitucional objeto del amparo.

Una vez concretados los hechos discutidos (el objeto o tema de la prueba) y el derecho
aplicable, el actor tiene la carga procesal de probar la existencia de "indicios" de la
vulneración del derecho fundamental, pues, de lo contrario el tribunal desestimará su
demanda. Si el juzgador estima la concurrencia de tales indicios, el demandado tiene la
carga de probar la "justificación objetiva y razonable" de las medidas adoptadas y de su
proporcionalidad.

Una vez superada la carga probatoria del actor, recae sobre el demandado la carga de
acreditar que su actuación "tiene causas reales absolutamente extrañas a la pretendida
vulneración de derechos fundamentales, así como que aquéllas tuvieron entidad
suficiente como para adoptar la decisión, único medio de destruir la apariencia lesiva
creada por los indicios". En el supuesto de que el demandado no cumpla con la citada
carga o que dicho cumplimiento sea insuficiente como para desvirtuar los indicios
acreditados por el actor, el tribunal dictará Sentencia estimatoria de la vulneración por
éste alegada.

Sentencia, medios de impugnación y costas

Tras la finalización del juicio oral, el Juzgador dictará Sentencia en el plazo de 3 días.
El contenido de la Sentencia habrá de ser congruente con la pretensión de amparo y con
la resistencia opuesta por el demandado y, de conformidad con lo dispuesto en el art.
180.1 LPL, "declarará o no la existencia de la vulneración denunciada".

El contenido de la Sentencia estimatoria es, al igual que la pretensión, mixto:


declarativo y de condena. Aunque la Ley guarde silencio respecto del contenido
declarativo, es evidente que, para que el Tribunal declare la nulidad del acto impugnado,
es previamente necesario que estime la vulneración del derecho fundamental invocado
por el actor.

El contenido de condena consistirá en anular la actuación del empresario, ordenar el


cese inmediato de la misma (v.gr. el cese del funcionamiento de una cámara de
grabación de imagen y sonido ubicada en el sótano-parking del edificio de la empresa) y
reponer la situación al momento anterior a producirse el mismo (por ejemplo, el derecho
del demandante a una jornada de trabajo a tiempo completo y al reintegro de las
cantidades dejadas de percibir), así como la indemnización por los daños y perjuicios
ocasionados.

Respecto de la indemnización, STS "que no es necesario probar que se ha producido un


perjuicio para que nazca el derecho al resarcimiento sino que, por el contrario, una vez
acreditada la vulneración del derecho fundamental se presume la existencia del daño y
debe decretarse la indemnización correspondiente." El Tribunal dispone de un margen
de discrecionalidad para la cuantificación del citado daño moral; margen que deberá
concretar con base en determinados parámetros, tales como las circunstancias
concurrentes en el caso, la naturaleza de la lesión y el período de tiempo que dura el
comportamiento anticonstitucional.

Contra las Sentencias dictadas por los Juzgados de lo social sólo cabe interponer recurso
de suplicación ante las Salas de lo Social de los TSJ. La Sala 4ª del TS conocerá del
recurso de casación contra las Sentencias dictadas en única instancia por los TSJ y la
AN.

También es interesante recordar la oportunidad de interponer recurso de casación para la


unificación de la doctrina contra las Sentencias dictadas por los TSJ en suplicación,
pues si el TS dicta Sentencia estimatoria puede alcanzar a las "situaciones jurídicas
particulares creadas por la Sentencia impugnada", es decir, anular totalmente la
Sentencia dictada en suplicación y confirmar la de primera instancia. Es por ello que, la
utilización de este recurso puede convertirse en presupuesto procesal del amparo, pero
sólo "cuando no quepa duda respecto de la procedencia y posibilidad real y efectiva de
su interposición, así como de su adecuación para reparar la lesión de los derechos
fundamentales invocados en la demanda de amparo".

En materia de costas, rige el principio de la temeridad o mala fe (art. 97.3 LPL), con dos
particularidades: el importe máximo de la condena no podrá exceder los 600 euros en la
instancia y, si el condenado en amparo fuera el empresario, deberá abonar, en su caso,
también los honorarios de los abogados.