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Diálogo fe - cultura,

Trabajo: La cuestión de Dios y la evangelización


Alumno: Sergi Bernabeu Grado en CCRR, 2013-2018

El trabajo ha de realizarse desde la perspectiva de este planteamiento amplio: «Diálogo fe –


cultura: la cuestión de Dios en el contexto actual – y la evangelización». Cada uno puede
concretar personalmente la estructura del trabajo. El esquema orientador será el siguiente:
- Introducción y justificación del planteamiento concreto (unas 2pp)
- Planteamiento de la cuestión de Dios en el contexto actual (unas 6pp)
- Evangelización y anuncio del centro trinitario de la fe (unas 10pp)
- Dialogo fe - cultura como instrumento decisivo de la evangelización (unas 8pp)

Introducción y justificación

Aprovechando los días del súper puente del mes diciembre de 2016, tuve la oportunidad de
visitar a mi pareja en Singapur y Vietnam. También tengo un cierto conocimiento de varias
zonas de América del Sur y Central y de África del Este, por lo que pensé en escoger la
evangelización en otras culturas como temática. A la vez, el estreno de la película «Silencio»
de Martin Scorsese, basada en el libro homónimo del japonés Shusaku Endô de 1966, me
animó. Es más, la crítica de Sonia Herrera, que resume perfectamente mi parecer sobre la
situación actual de la Iglesia y su mensaje, pareció animarme aún más: «Scorsese construye
así, desde una fe con dudas y en suspenso, un silencio muy elocuente que nos dice mucho
sobre el hoy, sobre la persecución religiosa y también sobre la necesidad de un diálogo inter
religioso que propicie la convivencia, la comprensión y el acercamiento.» 1, Aún con todo lo
anterior, me pareció un tema demasiado amplio para el tipo de trabajo que se nos pedía, a
parte del realmente poco conocimiento de estas otras culturas y por tanto, me cuestioné el
derecho a profundizar en una relación entre Iglesia y Asia, uno de los cuales desconozco2.
Pero en contraposición, enseguida vi claro que podía y me apetecía realizar el trabajo
sobre la evangelización en la cultura de personas LGTIB , esto es, aquellas
personas con identidad de género3 u orientación sexual4 no mayoritarias. A menudo utilizaré
el término subcultura por entenderlo como un subgrupo con características específicas dentro
del marco geográfico que es Europa y el horizonte cultural amplio que es Occidente.
La razón fundamental de esta elección, mi propia orientación sexual y el largo proceso de
auto aceptación que realicé en la adolescencia y que en la juventud llegó a ser una estadía en
el desierto (Mc 1,12-13a), no solo en el ámbito afectivo sexual sino también, desde la óptica
creyente, aclarándome si Dios también me quería. Reconozco que nunca tuve dificultades
directas sociales o de mi entorno más cercano, pero sí indirectas, a partir del silencio que se

1
S. HERRERA, Silencio: Cuando el cine se convierte en oración, (en línea Blog de CJ Cristianisme i
Justícia), Barcelona, 2016, http://blog.cristianismeijusticia.net/2017/01/07/silencio-cuando-cine-se-
convierte-oracion (Consulta: 28 febrero 2017).
2
S. BERNABEU, Người phục vụ (servei a les persones), (en línea Bloc Tunajifunza), Barcelona,
2016, https://tunajifunza.blogspot.com.es/2016/12/nguoi-phuc-vu-servei-les-persones.html (Consulta: 14 diciembre 2016)
3
La identidad de género es la percepción subjetiva que una persona tiene de sí misma,
indistintamente de sus características biológicas, en cuanto a sentirse hombre, mujer o de un tercer
género.
4
La orientación sexual es el patrón mayoritariamente seguido de atracción sexual, pero también
emocional y amorosa. Junto a la heterosexual conviven otras minoritarias, como la homosexual,
bisexual, asexual, pansexual y demisexual.
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Alumno: Sergi Bernabeu

cierne sobre el tema, miedo al qué dirán, a ser apartado, insultado… y más qué silencio, del
tabú ante cualquiera manifestación que no sea la heterosexual, que da a entender que las
demás son malas, y en nuestro ámbito eclesial, pecaminosas, per se. Me atrevería a decir que
una de las peores experiencias es la del rechazo sibilino del silencio.
Alguna información básica para poder entender mejor mis motivaciones y reflexiones: mi
relación de pareja estable de casi 19 años con Jordi, cristiano del Dios de Jesucristo, del de
Jesús, hoy en día de los que se dicen del papa Francisco, y trabajador en la institución marista
por vocación, explicando de forma transparente y coherente desde el momento inicial de la
entrevista laboral, en este caso con el actual Superior General, mi realidad vivencial.
Con el tema escogido, espero aportar una reflexión, a la vez teológica que vivencial, que
ofrezca luz a aquellas personas cristianas –no importa si muchas o pocas– que dándose cuenta
de la propia naturaleza que les ha sido dada por el creador, encuentran dificultad para
compaginar su propia realidad con la pertenencia a la Iglesia católica.
Para el desarrollo del trabajo, lo he dividido en esta primera parte de Introducción y
justificación, a la que sigue el desarrollo, con los apartados de 1. Planteamiento de la cuestión
de Dios en el contexto actual, 2. Evangelización y anuncio del centro trinitario de la fe y 3.
Dialogo fe-cultura como instrumento decisivo de la evangelización, subdividido éste último,
en una parte de identificación de problemas y otra de propuesta de soluciones.
Notar que, a lo largo del trabajo, aunque sea algo más largo, utilizo a menudo palabras y
expresiones tales como persona, ser humano, hombres y mujeres, cristianos y cristianas,
personas cristianas, ellos y ellas… aun en contraposición a referencias y citas de documentos
concretos que hablan solamente del hombre. En el contexto de un trabajo que pretende
ahondar en la diversidad y dar más visibilidad a las personas LGTIB, por la dignidad que
también poseen, creo imprescindible hacer un esfuerzo en este sentido.
Sobre la fecha de entrega, presento este trabajo en segunda convocatoria, no por falta de
tiempo para hacerlo en primera –enero de 2017– si no con toda la intencionalidad: viendo las
otras materias del curso como Sociología de la Religión, Verdaderas y Falsas Imágenes de
Dios, Arte y Patrimonio, Cristianos en la Vida Pública o Comunicación de la Iglesia, me
pareció bueno poder complementar mi reflexión con aportaciones de estas otras.
Ya para acabar la introducción, no quiero dejar de apuntar una anécdota durante el viaje
asiático, de la cual extraigo tres reflexiones. Una noche, cenando en una sencilla pizzería de
Vietnam, emitían por televisión la película Wall-E, bien conocida por el profesor 5. Primera
reflexión: como no podía ser de otra manera, la película se emitía en inglés, subtitulada al
vietnamita; lógico. Si la industria audiovisual quiere llegar a todos los públicos y culturas
sabe que debe hacerlo así. Segunda reflexión: en un momento dado, Wall-E sube a una
lanzadera aérea con EVA, el robot blanco, en actitud mezcla de desconfianza y curiosidad,
pero después de las vicisitudes del filme y gracias a ellas, al final conmueve la amistad entre
los 2 robots; un camino similar de encuentros y desencuentros hemos recorrido Jordi y yo,
desde los titubeos del primer encuentro a nuestra mayoría de edad. Estoy seguro de que Dios
se conmueve también ante nuestra mutua lealtad y fidelidad en el tiempo al proyecto
compartido. Y tercera, y última reflexión: la ambientación y el nombre del local «Pizza Inn»,
bien recordaban la famosa cadena de restaurantes «Pizza Hut»; quizás los dueños habían
salido de sí, realizando un sencillo estudio de mercado para así aprovechar la fama de dicha
marca para su propio beneficio.

5
A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre. Teología para dar qué pensar, edición del autor,
Madrid, 2015, p. 9.

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Desarrollo

1. Planteamiento de la cuestión de Dios en el contexto actual


Para poder plantear de forma correcta la cuestión de Dios en el contexto actual, como es
lógico cabe plantear ambos puntos: la cuestión de Dios y el contexto actual.

1.1. La cuestión de Dios


Plantear la cuestión de Dios implica necesariamente de forma previa plantear la cuestión de
los otros y la de uno mismo, puesto que no será posible llegar a lo invisible, a lo desconocido
y misterio de la Vida, el misterio de Dios, sin pasar primero por lo visible, por lo conocido –
todo aquello que nos envuelve y todas las personas que nos rodean– ni por el misterio de la
existencia humana y el de la nuestra propia.

L
a cuestión de los otros. El creer en el otro es un proceso de acercamiento, de
confianza, de aceptación y adhesión. Como proceso, no es algo puntual ni inmediato,
necesita un tiempo largo de encuentro o encuentros esporádicos pero continuados y
siempre se da la posibilidad de que el proceso quede interrumpido en cualquier momento por
circunstancias externas o de los propios sujetos en relación. Como ejemplo, una experiencia
de este verano: una gata negra vino al jardín de casa y allí dio a luz a Uno, Dos, Tres y Gris.
Primero los veíamos de lejos, les llevábamos agua y rancho, pero no se acercaban hasta
habernos alejado. Desayunando en el porche nos miraban, intuyendo que poco después
llegaría lo suyo. Posteriormente ya no huían, pero se mantenían distantes y la madre
preventiva mostrando las garras, pero un día, tumbados tranquilamente al sol, Uno se nos
acercó y se acarició a nuestras piernas, luego siguió Gris. Poco a poco nos fuimos ganando su
confianza y han acabado confiando en nosotros, también nosotros en ellos. Pero dos detalles a
remarcar de esta relación: Dos, Tres y la madre no se fían tanto, aunque parecen hacerlo algo
más de mí, con quien han tenido más relación que con Jordi; segundo, cuando regresemos a
los horarios habituales o cuando sean reñidos por miccionar donde no toque o rasgar las
cortinas, ¿continuará el proceso de confianza? ¿Marcharán a otro jardín donde sean mejor
cuidados? ¿Se unirán a la colonia de la calle? ¿Se dará entre nosotros una mayor aceptación y
adhesión? El tiempo lo dirá.
Ocurre algo similar con los hijos e hijas, que saben de forma cierta que pueden confiar en sus
padres, quienes los acompañan ya desde el vientre de la madre. Vendrán enfados, suspensos,
decepciones, pero sabrán que están a su lado. Puede más el contacto, el apoyo diario, la
convivencia, el cuidado en la vida, las escuchas, el acogimiento incondicional en cualquier
situación y momento (cfr. Lc 15,20), en fin, todo aquello que se supone que ofrece la familia,
que cualquier otra cosa. Esa confianza con el tiempo se convierte en respeto, aprecio,
compasión, amor es lo que hace que con el tiempo sean los hijos quienes cuidan de los padres,
mostrando un amor hasta las últimas consecuencias. Resulta llamativo que, en caso de hijos
adoptados, entre razas o entre especies diferentes ocurre algo similar, por lo que puede
deducirse que la confianza va más allá de la biología, la supera. Por el contrario, una llegada
difícil al mundo, unas relaciones complicadas con los padres o con los primeros educadores
pueden llevar al sujeto a adoptar posiciones de defensa, de distanciamiento cada vez más
marcadas en la adolescencia y difíciles de reeducar en la vida adulta. En palabras de Jiménez,
«Creer es, ante todo, tener una relación personal con alguien, y además, como consecuencia,
aceptar lo que me propone esa persona» 6. Cada vez ocurre en más familias que no hay
6
A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre…, Óp. cit., p. 55.

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tiempos de convivencia de calidad, de creación de hogar, por incompatibilidad de horarios o


por desidia, cada uno abrumado por sus ocupaciones laborales o escolares y cada uno
buscando cierta paz en la lectura, en la televisión, en Youtube© o en otras redes sociales.
¡Cuánto bien hace sentarse a la mesa una vez al día, en la cena, compartiendo tranquilamente
la marcha del día que se acaba! ¡Cuánto bien hace rezar juntos!
Las situaciones vividas y las relaciones de los primeros tiempos de vida, incluso antes del
nacimiento, son fundamentales para la creación de la personalidad y la forja de las relaciones
futuras. Para los profesionales de la educación suele ser evidente la forma de pensar, de
relacionarse y de valorar el mundo que tiene gran parte de los niños y jóvenes viendo y
escuchando a sus progenitores, pero hay más, la ciencia ya ha descubierto algunos de males
fisiológicos hereditarios que sufren niños y niñas con madres alcohólicas o dependientes de
otras substancias, o males psicológicos de aquellos que fueron abandonados de bien
pequeñitos o internados en una casa de acogida.

L
a cuestión de uno mismo. Para poder creer en los otros, esto es, amarlos, cabe
abordar y superar un paso previo, que es el de creer y amarse uno mismo. Para ello,
los tiempos de infancia, niñez y adolescencia son fundamentales, tanto en el ámbito
inicial y reducido de la familia como en el posterior y más amplio de la familia ampliada, la
escuela, la pandilla, otros espacios educativos... En un ambiente de cuidado, amor,
comprensión y acompañamiento la persona irá creciendo en autoestima, encontrando su
vocación en la vida; con atención irá descubriendo sus cualidades y potencialidades –
fortalezas (F)– y, a la vez, conociendo sus límites –debilidades (D)–. Con acompañamiento
será capaz de aprovechar las oportunidades (O) y de aprender a evitar las amenazas (A) del
entorno, todo ello influido por el propio contexto geográfico, familiar, social y temporal.
Por el contrario, situaciones complicadas y características familiares o sociales poco
adecuadas en estos periodos iniciales de la vida pueden llevar al sujeto a una falta de
autoestima que acabará repercutiendo en otros ámbitos de la persona. En cualquier caso, la
técnica del DAFO aplicado a lo personal, como fotografía temporal propia e intransferible de
uno mismo, ayudará a la persona conocerse, a aceptarse y a quererse en lo que es, además de
ofrecerle la posibilidad de ir avanzando en cuanto a superación de las propias debilidades.

L
a cuestión de Dios es un paso posterior a las cuestiones de los otros y a la de uno
mismo y, aun estando intrínsecamente relacionada con ellas, tiene una diferencia
substancial, y es que hace referencia a algo que no se ve a simple vista, ya que
estamos hablando del misterio. Desde la religión, y la católica en especial, es la creencia en
aquel nos ha creado, que nos lo ha dado todo, que está ahí a nuestro lado a lo largo de la vida.
La cuestión del Dios cristiano es la del Dios creador, la del Dios revelado en el s. I de nuestra
era en la figura de Jesucristo –con su vida, su muerte y resurrección, como ejemplos de
salvación y misericordia– y la de ese Dios que sigue acompañando al mundo a través del
Espíritu Santo, con la Iglesia como primer sacramento que nos lo hace visible. Pero resulta
que el Dios cristiano se nos muestra a través de mediaciones y de seres mediadores, de
nuestros padres y otros antepasados, del prójimo, de la Tierra y todos sus bienes, peces, aves y
otros animales (cfr. Gn 1,28), pero también de las ciencias, la cultura, la técnica y todo aquello
que la humanidad ha sido capaz de armar a partir de lo dado y también, se nos muestra a
través de la Iglesia. En todo ello que sí es visible, es más fácil creer, o dejar de creer, pues los
vemos, los tocamos y nos responden.
Si preguntáramos hoy en día sobre la cuestión de Dios y de la fe, así como sobre la
importancia que se le da, en comparación a siglos atrás, la respuesta más aceptada

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seguramente sería que ha perdido fuerza y que ya no es algo fundamental en la vida de las
personas, al menos en nuestro contexto, la llamada excepción europea 7. Este aspecto, en el
ámbito español, queda reflejado en los estudios sobre juventud de la Fundación Santa María,
cosa similar a la que detecté en la encuesta 8 que realicé como trabajo para la materia de
Sociología de la Religión, entre el alumnado del colegio religioso donde desarrollo mi misión.
Pero si profundizamos en la cuestión, observaremos que, aun con todos los condicionantes de
la forma de nuestra vida actual en la España y la Europa de principios del s. XXI, el
trascendente, el misterio de la vida, la búsqueda del infinito… siguen plenamente presentes;
es más, es parte constitutiva de la esencia humana9. Desde la antropología se sabe que el ser
humano está constitutivamente abierto al mundo, no solo vive –nace, crece, se reproduce y
muere, como el resto de seres vivos–, sino que también, se cuestiona por la vida, por su vida.
Ya de pequeño, manifiesta una tendencia innata a salir de sí mismo, iniciando la descubierta
de más allá entre los brazos y los senos de la madre, para continuarla en todo aquello que
quede fuera del propio alcance, como los cajones demasiado altos o la puerta cerrada al final
del pasillo; siguiendo por la curiosidad por el sexo opuesto en el parque o el colegio… y más
adelante, buscando la aceptación de la pandilla o de aquella otra persona que le complemente
en una relación de pareja; tendencia ésta que nos acompaña en todas las etapas de la vida.
Pero, este proceso pasivo de descubrimiento puede convertirse en proceso de búsqueda y de
cuestionamiento activo, si la persona y tiene el don y la capacidad, y ha sido educada en ella,
de observar y escuchar más allá de sí mismo –no solo de mirar y oír–, y de preguntarse sobre
todo lo que hay a su alrededor, preguntarse por el prójimo, preguntarse por sí mismo,
preguntarse por lo que sucede a su alrededor y a través de todas esas mediaciones, preguntarse
por el trascendente. Así es como el ser humano, al ir viviendo situaciones diversas –
crecimiento, juventud, vocación, incluso otras más críticas como las catástrofes o la muerte de
cercanos–, en el hacerse adulto, mira al pasado y empieza a hacerse preguntas que le llevan
atrás –¿De dónde vengo? – y más hacia atrás –¿Qué había en el principio? 10–. De igual
manera, el mismo ser humano al llegar a la madurez y continuar lidiando con las nuevas
situaciones de la vida, –trabajo, pareja, hijos, fallecimiento de padres, tíos, entre otras–
también se hace preguntas que le llevan hacia adelante –¿Cómo será cuando me jubile? –y
más hacia adelante –¿Qué hay más allá de la muerte? ¿Dónde iré? –.
Todo lo anterior lo resumía ya el Concilio Vaticano II en 1965 en la Constitución Pastoral
GAUDIUM ET SPES, en una descripción que aún sigue resultando totalmente válida 50 años
después: «En nuestros días, el género humano, admirado de sus propios descubrimientos y de
su propio poder, se formula con frecuencia preguntas angustiosas sobre la evolución presente
del mundo, sobre el puesto y la misión del hombre en el universo, sobre el sentido de sus
esfuerzos individuales y colectivos, sobre el destino último de las cosas y de la humanidad.»11.
Y de esa apertura a la historia y al mundo, de ese no darse nunca por satisfecho con lo dado y
lo evidente, de ese deseo de llegar a lo más profundo, de abarcar la totalidad… de ahí es de
donde suele surgir la cuestión por el sentido del mundo y lo que es más importante para uno

7
Cfr. GONZÁLEZ, Ciudadanía y cristianía. Una lectura de nuestro tiempo, Encuentro, Madrid, 2016, p. 199.
8
S. BERNABEU, Joves. Així veuen a Déu, (en línia, Bloc Tunajifunza), Barcelona, 2017,
tunajifunza.blogspot.com.es/2017/03/joves-aixi-veuen-deu.html.
9
Cfr. A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre…, Óp. cit., pp. 35-37.
10
S. BERNABEU, La pregunta del sentit. D’on venim?, (en línea, Bloc Tunajifunza), Barcelona,
2017, https://tunajifunza.blogspot.com/2017/07/la-pregunta-del-sentit-don-venim.html.
11
PABLO VI, Constitución Pastoral GAUDIUM ET SPES sobre la Iglesia en el mundo actual
(7/12/1965), en línea www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-
ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html (Consulta: 28 febrero 2017), núm. 3.

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mismo, del sentido de la propia identidad. Y en algunos casos, dando un paso más, del sentido
de lo que no se ve, de ese que llamamos Dios. «La fe consiste en entregarse confiadamente al
tú de Dios… la fe tiene una restructura dialógica: como en el amor o en la amistad, lo
decisivo es el encuentro, el dialogo profundo entre el corazón humano y el misterio de Dios,
que se revela por misericordia»12.

1.2. El contexto actual


El contexto actual, el momento cultural en el que nos movemos es no ayuda ni a la cuestión
de Dios, ni a la de los demás, ni a la de uno mismo. El trabajo, las ocupaciones, los dioses
ocios, la publicidad, la hiper comunicación… nos hacen mover a un ritmo acelerado, movidos
por estímulos, casi sin pensar, como autómatas, sin el don de cuestionarnos activamente por
aquello que hay alrededor –incluso de las mayores atrocidades contra el prójimo lejano o la
corrupción generalizada más cercana–, entretenidos o dormidos en un mundo de información,
de experiencias, de cosas y de personas a las que utilizar… Y en este contexto hay dos
realidades importantísimas de referencia que han perdido la incidencia que han tenido
secularmente hasta hace pocas décadas –familia y escuela–, donde se transmitían ciertos
valores, formas de pensar y actuar en los ámbitos del conocimiento, pero también social y
religioso.
Aun con la diversidad de definiciones que se ha dado a la palabra cultura a lo largo de la
historia13 (humanidades, civilización, culturas del mundo, espectáculo y otras), desde la
antropología se afirma que cultura es todo aquello que el ser humano ha sido capaz de crear y
generar por sí mismo, desde las herramientas más sencillas del paleolítico hasta las increíbles
tecnologías modernas de la construcción, la aeronáutica, la informática o la microbiología.
Por tanto, la cultura no queda restringida al ámbito de las manifestaciones más vinculadas a la
sensibilidad humana (arte, pintura, escultura o aquellas más modernas como el cine, la
televisión y sus nuevas variantes desde las TIC y las redes sociales). Pero es obvio que la
cultura hoy en día tiene estratos diferentes, unos más amplios (mundial, histórico, social, de
barrio, etc.) y otros más concretos (geográfico, racial, familiar, de la propia historia
personal…). Por tanto, nunca será igual la visión del mundo, la contextualización de un
estadounidense, hombre blanco, evangélico, rico, nacido en el baby boom de mitad del siglo
XX, que el de una mujer tanzana, de color, sincretista, ciudadana de Mwanza y madre de seis
hijos, por poner dos ejemplos extremos. Ni tampoco ni de uno mismo. También definía
Jiménez Ortiz en sus clases, cultura como el aire que respiramos, que está ahí y que sin darnos
cuenta, criba todo lo que nos llega y nos condiciona la visión de la realidad.
Es tal el valor que la Iglesia da a la cultura, porque representa, junto a la naturaleza, el marco
global donde se mueve el ser humano, y por tanto donde ésta sale a su encuentro, que también
el CVII le dedicó un espacio y que quedan fielmente rejadas en el capítulo II. El sano fomento
del progreso Cultural (núms. 53-62) de la Constitución Pastoral GAUDIUM ET SPES sobre la
Iglesia en el mundo actual, de 1965. En concreto, define Pablo VI cultura como «todo aquello
con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y
corporales; procura someter el mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace
más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el
progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, a través del tiempo expresa, comunica
y conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de

12
A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre…, Óp. cit., p. 58.
13
Cfr. O. GONZÁLEZ, Óp. cit., pp. 43-44.

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provecho a muchos, e incluso a todo el género humano.», afirmando también la imposibilidad


de separarla naturaleza, cultura y persona humana14.
Con todo lo dicho anteriormente, queda claro que es necesario conocer, estudiar y clarificar
cuál es el contexto actual, el momento cultural en el que nos movemos para así poder plantear
estas tres cuestiones, la de Dios, la del prójimo y la de uno mismo. Y este contexto histórico y
geográfico general desde el que realizo toda mi reflexión es este inicio del siglo XXI y en la
europea occidental, con sus diversas variantes nacionales y/o estatales.

L
a cuestión de los otros en el contexto actual. En este punto puede decirse
que vivimos en una paradoja ya que, en un planeta Tierra empequeñecido, con unas
distancias acortadas y posibilidades de relaciones sociales y laborales más amplias,
cuando estamos más y mejor comunicados que en ningún otro momento de la historia, se da
una mayor sensación de vacío y de soledad, crecen el número de personas que prefieren vivir
solas, de personas mayores que han de vivir solas, el de separaciones y divorcios, también el
de suicidios… Son habituales situaciones de reuniones de trabajo en la que las personas
apenas se miran, enfrascadas en sus portátiles, tomando acta o leyendo informes; o alrededor
de la mesa, uno en conversación virtual con el móvil, visionando vídeos o jugando.
La relación con los otros también viene dada por la relación con el mundo, con el contexto en
el que uno se encuentra, por el entorno próximo, por la historia, la cultura. Y en este punto
también ha cambiado sustancialmente la situación en España respecto a décadas anteriores,
fruto de multiplicidad de realidades. Se obvia la lectura –y con ella el conocimiento de los
libros–, no se cree más en lo que se ve y se experimenta –cuestionando así todo el esfuerzo
anterior por el conocimiento–, se aceptan como ciertos bulos transmitidos por las redes
sociales mientras provengan de alguien cool, sean graciosos o tengan una apariencia mínima
de verdad –los trending topic o influencers–, se aparta a las personas mayores –y con ellos
también a la sabiduría popular en ellos depositada por generaciones–, ha quedado
desprestigiada la urbanidad y el saber estar –la falta de educación y de ciertos valores que trae
una libertad que raya el libertinaje–, se olvida la propia historia social y de la humanidad –
olvido que puede provocar caer de nuevo más fácilmente en errores del pasado–, falta un
sentido de patria o de nación o de nación de naciones –que conlleva una desafección entre
unos y otros ciudadanos de nuestra España o la más amplia Europa–, se habla y se defienden
mucho los derechos pero poco los deberes asociados, no se premia el esfuerzo, parece
aceptarse la mediocridad evitando sobresalir de entre la multitud, se intentan esconder
actitudes poco morales o se minimizan cuando son descubiertas… En resumen, que no
sabemos dónde está el alma hispánica15, pero en ella nos movemos.

L
a cuestión de uno mismo en el contexto actual. Tampoco esta cuestión es
fácil en la actualidad. En el pasado, el contexto reducido del pueblo o la ciudad, la
homogeneidad de las sociedades, las reducidas posibilidades de acción, el poco
donde poder comparar…todo ello hacía más fácil, quizás, el aceptar la realidad, el aceptarse a
uno mismo. De forma mayoritaria no se daba ni la ocurrencia a la discrepancia.
En cambio, el mundo actual ofrece infinitud de posibilidades para elegir, las cuales, más que
darnos mayor libertad parece que nos la quita, pues no somos capaces de procesar toda la
información ni de alcanzar todas las posibilidades a nuestro alcance y eso, más que abrirnos a
un mejor saber vivir, a menudo nos encierra en nosotros mismos, en la decepción del no saber
hacia dónde ir, qué escoger… Por otro lado, la sociedad del espectáculo en la que vivimos,
14
PABLO VI, Constitución Pastoral GAUDIUM ET SPES…, Óp. cit., núm. 53.
15
Cfr. O. GONZÁLEZ, Óp. cit., pp. 81-85.

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donde todo se ve, todo se muestra, todo se compara nos hace más infelices con nosotros
mismos, porque en vez de fijarnos en lo que somos y en lo que tenemos, nos fijamos más en
lo que son y en lo que tienen los demás. De lo que debería ser aceptación y disfrute, pasamos
a insatisfacción y envidia. Y la paradoja en este caso es, que cuando conseguimos aquello que
deseábamos, dejamos de apreciarlo para dar un paso más en esa búsqueda sin fin del querer,
pedir, luchar, conseguir. Así es como muchos han pasado del trabajar como medio de vida y
de ser, al vivir para trabajar, para tener, para probar de ser como los demás. Es la época del
pragmatismo –uso cuando necesito y abandono cuando ya no–, del narcisismo –vanidad que
va más allá de la autoestima–, sin tener en cuenta que a Narciso no alcanzó nunca la felicidad
y del seguidismo de la moda y la mayoría, por miedo a destacar.

L
a cuestión de Dios en el contexto actual, finalmente, es más complicada
todavía que las dos anteriores. Por un lado, refiriéndonos a la sociedad en general,
puede decirse que el marco cultural español, en sentido amplio, está totalmente
marcado históricamente en lo espiritual, por el trinomio religión-cristianismo-catolicismo,
aunque cabe no olvidar que, como mínimo en la zona mediterránea antes que católicos ya
había judíos, y después hubo musulmanes y protestantes, aunque fuera en proporciones
modestas. Constan en las actas de los tribunales de la Inquisición de Barcelona, Valencia o de
la ciudad de Mallorca acciones contra personas autóctonas acusadas de judíos, musulmanes o
protestantes. Sería por tanto un grave error calificar la multiculturalidad y la diversidad
geográfica al fenómeno migratorio de las últimas décadas16. Por otro lado, también cabe ser
consciente de la
Ese trinomio religión-cristianismo-catolicismo, con cosmovisiones diferentes, pero que en
nuestro caso han experimentado una simbiosis secular, aunque en las últimas décadas
hayamos experimentado en toda Europa el mayor proceso de secularización –
empoderamiento individual y social fruto de la emancipación del universo religioso que
conformaba la totalidad de la vida– de las personas y las sociedades, jamás vivido. Pudiera
decirse que lo que lo que representó la transición para la religiosidad en España, lo había sido
antes el Concilio Vaticano II para la Iglesia católica. Como ejemplo, la caída del número de
hermanos del Instituto Marista en un 33% a nivel mundial, de 9.997 en el año 1961 a 6.548,
20 años después17. Por tanto, puede decirse que en la actualidad estemos en un punto de
inflexión y de rompimiento de dicho trinomio, peregrinando del catolicismo eclesial al
cristianismo personal, de éste a la fe en general, de ésta a la religión indiferenciada y de la
religión a una espiritualidad en la que la realidad de Dios parece quedar anulada. Otros
aspectos que afectan a esta cuestión son la complejidad de la realidad personal, religiosa,
filosófica, de valores actual, con multiplicidad de formas pero a la vez escasez de referencias
orientadoras claras, el distanciamiento de aquellas propuestas que conlleven un compromiso
fuerte o temporal largo en el tiempo, la aceptación generalizada de la falta de coherencia en el
propio actuar con excusas varias –se van generalizando expresiones tales como “yo no creo
que esté haciendo mal”, “no es tan grave”, “no soy el único, todo el mundo lo hace”… –,
concepción utilitarista y experiencial de lo religioso, vaciamiento del sentido religioso de
tradiciones arraigadas y uso contextual para beneficio propio –vacaciones de invierno, o de
primavera, pretendiendo substituir a Navidad o Semana Santa, o slogans publicitarios como
“ya es Navidad en el Corte Ingles”–.
En lo que respecta concretamente a la Iglesia católica, a parte de los diversos factores sociales
y personales de ámbito general a los que ya hemos hecho referencia anteriormente –
16
J. LL. CAROD-ROVIRA (ed.), Les religions a Catalunya, Pagès Editors, Lleida 2015, p. 11.
17
Oficina de Estadísticas (en línea, web de la Casa General del Instituto Marista), Roma, 2017,
http://www.champagnat.org/205.php?a=7 (Consulta: 6 julio 2017).

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Alumno: Sergi Bernabeu

multiplicidad de ofertas, falta de referentes, libertad de pensamiento… –, se experimenta para


con ella un alejamiento, por un lado debido al recuerdo en la memoria colectiva de acciones
de las jerarquías del pasado cercanas al antiguo régimen –incluso en las personas más jóvenes
que no vivieron esas realidades concretas– y por otro al papel de la jerarquía actual, la cual se
mueve entre un aceptar la nueva situación e intentar mantener unos ciertos privilegios en la
relación con el mundo político, social y económico.
Pero dejando aspectos sociales y refiriéndonos más a la persona concreta, nos preguntamos
también, ¿Cómo encuentra el ser humano a Dios? ¿Dónde lo encuentra? ¿Y dónde encuentra
el ser humano al Dios cristiano?
Sobre la primera pregunta conviene recordar que todo proceso de descubierta es lento y
pausado, con acción y reposo, acción y pensamiento, repetición y comprobación… todo ello,
enemigo de las prisas. Y el proceso de descubierta de Dios que es misterio, aún más. Es cierto
que habrá momentos de alta intensidad, experiencias fuertes, como la de Saulo, perseguidor
de «los seguidores del nuevo camino, hombres y mujeres», y la caída del caballo (cfr. Hch 9,3-
8) o su encuentro con Ananías en Damasco (cfr. Hch 9,17-18), pero para que éstos surjan su
efecto, deberá venir junto a tiempos de calma, reposo, interiorización, acompañamiento,
«Luego Saulo se levantó del suelo, pero cuando abrió los ojos no podía ver. Así que le
cogieron de la mano y le llevaron a Damasco, donde estuvo tres días sin ver y sin comer ni
beber.» (Hch 9,8-9) y también de comunión y convivencia fraterna, «Después comió y
recobró las fuerzas, y se quedó algunos días con los creyentes que vivían en Damasco.» (Hch
9,19). Sobre este punto del acompañamiento en los procesos vocacionales y de evangelización
en general me detendré en el apartado 3. Dialogo fe - cultura como instrumento decisivo de la
evangelización.
En cuanto a la segunda, ¿Dónde encuentra el ser humano a Dios? Podemos decir que, dado el
misterio de su naturaleza y que nadie lo ha visto jamás, la única forma de encontrarlo es a
través de las diversas mediaciones, la primera en el Hijo único (cfr. Jn 1,18), pero también en
aquello que nos rodea, en la vida, en la enfermedad y la muerte, en la naturaleza, en la
misericordia… Pero resulta que cada vez vivimos más rápidamente la vida, escondemos las
enfermedades y la muerte, creamos una civilización que nos hace de escenario vital pero que
nos aleja de la madre Tierra, somos cada vez más egocentristas y egoístas…
Y, por último, en lo que a nosotros más nos compete, ¿Dónde encuentra el ser humano al Dios
cristiano? Entre otras, en la Iglesia y en el pueblo de Dios. Pero resulta que la Iglesia terrenal
parece tener también sus pecados, como muchas otras organizaciones terrenales, algunos
vinculados a personas concretas visibles de la jerarquía y otros estructurales, como por
ejemplo de «opresión religiosa de la persona humana y de sus derechos, las discriminaciones
de todo tipo»18 o la utilización para su propio beneficio de algunas de las «estructuras de
pecado»19 a las que el mundo está sometido. Y, por otro lado, parece como que en el pueblo de
Dios, muchos cristianos y cristianas de base están dormidos, viven su fe sin una militancia
activa que los haga visibles, viven alguno de los tipos de cristianismos frustrados 20 –ético,
estético o dietético– a los que hace referencia Serafín Béjar.
A todo ello, que es fruto de la actitud de la propia Iglesia y de los propios cristianos, se unen
corrientes que no hacen más que intentar ocultar esa búsqueda de Dios. Por un lado, la no
18
JUAN PABLO II, Carta Encíclica SOLLICITUDO REI SOCIALIS (30/12/1978), en línea
http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html
(Consulta: 30 mayo 2017), núm. 15.
19
Ibid., núm. 36.
20
S. BÉJAR, Realizaciones de lo cristiano en el escenario de una nueva evangelización, Revista
Proyección (245), pp. 137-158.

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creencia en Él, o la negación de su existencia, desde el ateísmo –ya sea el antiguo, derivado
de la filosofía o el moderno, de la ciencia–, la afirmación de la imposibilidad de conocerlo,
desde el agnosticismo, la difuminación de su ser personal de Dios desde la espiritualidad de la
llamada Nueva Era o, por último, su ocultación entre otros «dioses terrenales» como bien
puedan ser la salud y el bienestar personal –gimnasio, estética, buen comer… –, la carrera
profesional –cargos, poder, utilización de los demás, dinero…–, el placer –consumo, viajes,
uso de los otros…–, en un nuevo modo de politeísmo21.
A título de nuevo ejemplo, sirva la encuesta realizada como trabajo para la materia de
Sociología de la Religión, entre el alumnado del colegio religioso donde desarrollo mi misión.
Ante preguntas por Jesús, ya no como Dios, sino como hombre y como hombre excepcional
que ha marcado la historia, aparecían altos porcentajes de dubitativos, incluso de
negacionistas22.
La cuestión última a mi pareces es… ¿puede más la tendencia innata de la humanidad, de
cada hombre y mujer en su especificidad a cuestionarse el mundo, así mismo y al
trascendente? o ¿puede más el contexto a menudo deshumanizador que, como paradoja, crea
la misma humanidad?

S
uerte que siempre seguirá habiendo en la vida de las personas momentos críticos, de
fracaso, de soledad, de dolor…, en la vida de las sociedades y de la humanidad
momentos también dolorosos, desastres de la naturaleza, epidemias, situaciones
sociales infrahumanas, ataques terroristas23 y otros… que puedan servir al hombre y la mujer
atenta de punto de inflexión y permitirán al hombre y a la mujer, darse cuenta de que van
desnudos, como Adán y Eva (cfr. Gn 3,7) y salir de sí mismos, acercarse en búsqueda del otro
y, de ahí los que lo deseen, en busca del misterio del Dios trascendente.

21
Cfr. O. GONZÁLEZ, Óp. cit., pp. 104-107.
22
S. BERNABEU, Joves. Així veuen a Jesús, (en línia, Bloc Tunajifunza), Barcelona, 2017,
https://tunajifunza.blogspot.com.es/2017/04/joves-aixi-veuen-jesus.html.
23
Sirvan estas líneas de grito «no tinc poc», de oración y cercanía a las víctimas del atentado de las
Ramblas de Barcelona y del paseo marítimo de Cambrils del 17 de agosto pasado, y de deseo de una
reflexión más profunda de los orígenes del odio y la división que se respira hoy en día en el mundo.

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2. Evangelización y anuncio del centro trinitario de la fe


Quizás en otras épocas podía haberse creído que el proceso de evangelización era
fundamentalmente unidireccional: la comunidad cristiana, de forma mayoritaria las personas
mejor preparadas (habitualmente coincidían con los presbíteros y los religiosos y las
religiosas) mostraban las enseñanzas y otros (las personas catecúmenas y las cristianas de
base) las escuchaban, asumían y seguían fielmente. Esquema similar seguía históricamente la
enseñanza —el profesorado enseñaba y los alumnos y alumnas aprendían—, la educación y
transmisión de la cultura —las personas ancianas, sabias o formadas, también los
progenitores, enseñaban con su propia manera de ser y de hacer a los y las educandas—. Los
roles solían estar claramente marcados y se basaban en un esquema vertical —de arriba abajo
se enseñaba y de abajo a arriba se enseñaba—, muchas veces vinculado a situaciones de poder
social, laboral, racial, religioso, familiar o de cualquier otro tipo.
Esta forma de hacer, que no deja de ser el propio mandato de Cristo, «Id por todo el mundo y
anunciad a todos la buena noticia» (Mc 16,15) queda claramente retratado en los tiempos de
extensión del cristianismo, inicialmente desde Israel a todo el imperio romano y
posteriormente al mundo entero, la historia está llena de ejemplos. También en San Marcelino
Champagnat (1789-1840), fundador del Instituto de los Hermanos Maristas de las Escuelas
(fms), tenemos una referencia similar y que todavía hoy hacemos nuestras desde las
Constituciones, «Todas las diócesis del mundo entran en nuestros planes»24.
En cambio, en la actualidad la vivencia relacional de la transmisión de conocimientos,
pareceres, ideas, de la cultura en sentido amplio… entre las personas ha cambiado en casi
todas las facetas de la vida: la relación entre educadores y educandos, adultos y jóvenes,
padres e hijos, sabios y aprendices, empresarios y trabajadores, políticos y sociedad…
también entre evangelizadores y evangelizados ya no es tan vertical como en el pasado; hoy
en día se ejercita de una manera menos vertical, más horizontal —aunque totalmente— y no
tan basado en el poder sino más en la autoridad. Autoridad que conlleva un ejercicio del
poder, pero que no puede basarse únicamente en éste, sino que presupone unos
conocimientos, unas formas y una experiencia que lo avalan y que, a la vez, son reconocidos
por todos y todas los que están bajo ella.
Este cambio de paradigma en la vivencia relacional y en la transmisión de la cultura es fruto
del avance generalizado de la educación y la formación básica, media y superior en la
mayoría de sociedades, con la promoción y una importante generalización del pensamiento
crítico y la autoconciencia, también de la asunción de los Derechos Humanos y otras
convenciones internacionales que han ampliado el sentido de dignidad de la familia humana
—razas, sociedades, religiones…—, y otorgado a gran parte de ella un deseo y un sentimiento
de libertad, no siempre conseguida. A esta generalización de las ideas y del saber han
contribuido substancialmente los grandes avances de la técnica y de las ciencias, la
ampliación de los cásicos medios de comunicación, la llegada de electrónica y la informática,
las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), más libres y democráticas
—ordenadores de uso personal y dispositivos similares, redes, Internet como red de redes, los
servicios asociados a la primitiva web, los nuevos asociados a la web 2.0… —. Una
característica de esta revolución tecnológica e informática, así como del cambio de paradigma
relacional que le acompaña es la gran velocidad con la que ha llegado y con la que está
evolucionando, haciendo avanzar con ella a las personas sin tiempo de valorarla en su justa
medida sus pros y sus contras personales y sociales.
24
HERMANITOS DE MARÍA, Constituciones y Estatutos. Texto de 1986 con las modificaciones
introducidas por los Capítulos Generales de 1993, 2001 y 2009, Ed. propia, Roma, 2010, núm. 90.

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Todo lo anterior lo resumía ya el CVII en el año 1965 en la GAUDIUM ET SPES de la


siguiente manera: «La turbación actual de los espíritus y la transformación de las
condiciones de vida están vinculadas a una revolución global más amplia, que da creciente
importancia, en la formación del pensamiento, a las ciencias matemáticas y naturales y a las
que tratan del propio hombre; y, en el orden práctico, a la técnica y a las ciencias de ella
derivadas. El espíritu científico modifica profundamente el ambiente cultural y las maneras
de pensar. La técnica con sus avances está transformando la faz de la tierra e intenta ya la
conquista de los espacios interplanetarios.” También sobre el tiempo aumenta su imperio la
inteligencia humana, ya en cuanto al pasado, por el conocimiento de la historia; ya en
cuanto al futuro, por la técnica prospectiva y la planificación. Los progresos de las ciencias
biológicas, psicológicas y sociales permiten al hombre no sólo conocerse mejor, sino aun
influir directamente sobre la vida de las sociedades por medio de métodos técnicos. Al mismo
tiempo, la humanidad presta cada vez mayor atención a la previsión y ordenación de la
expansión demográfica.»25. De igual forma expresaba su preocupación Juan Pablo II, 30 años
después, en la Carta Encíclica EVANGELIUM VITA, sobre los efectos del progreso científico
y tecnológico en el cambio de las mentalidades, en este caso concreto, centrado contra el gran
valor de la vida humana26.
Es por esto que, en este tiempo de cambio veloz y continuo, también desde la Iglesia, la
teología y la cristiandad deben preguntarse, como habrá hecho a lo largo de los 2000 años
anteriores ¿Cuál es el mensaje cristiano? ¿Qué es lo central y qué lo superfluo? ¿Cómo
podemos y debemos transmitir esta Buena Nueva de Dios, el Evangelio de Cristo que hemos
recibido? ¿Qué medios para la transmisión son imprescindibles e inmutables, y cuáles serán
dependientes del tiempo, el lugar y la cultura?

E
VANGELII NUNTIANDI27. A esta y a muchas otras preguntas relacionadas con
la Evangelización pretendía dar respuesta el Papa Pablo VI con esta Exhortación
Apostólica, publicada a partir de las reflexiones surgidas del III Sínodo de Obispos
de 1974. Además de la Introducción (núms. 1-5) y Conclusión (núms. 81-82), consta de los
capítulos siguientes: I. Del Cristo Evangelizador a la Iglesia Evangelizadora (núms. 6-16), II.
¿Qué es Evangelizar? (núms. 17-24), III. Contenido (núms. 25-39), IV. Medios (núms. 40-48),
V. Destinatarios (núms. 49-58), VI. Agentes (núms. 59-73) y último, VII. Espíritu de la
Evangelización (núms. 74-80), muy vinculada a la GAUDIUM ET SPES.
Antes de profundizar en esta Exhortación Apostólica, que es aun hoy en día fundamental para
la transmisión adecuada del mensaje cristiano, y pese a que el profesor nos recomendaba
estudiarla solamente en sus 3 primeros capítulos (núms. 1-39), una vez enfrascado en ella, me
ha parecido indispensable e interesante tratarla en su globalidad, en todos sus capítulos y
aspectos, pues tienen una coherencia interna que es necesario preservar, pero también, para
poder hacer referencias específicas a ella en el apartado del trabajo «3. Dialogo fe - cultura
como instrumento decisivo de la evangelización» del presente trabajo.
Introduce el documento Pablo VI, proponiéndolo como «un servicio que realiza a la
comunidad cristiana y a toda la humanidad, habiendo recibido del propio Señor, como

25
PABLO VI, Constitución Pastoral GAUDIUM ET SPES…, Óp. cit., núm. 5.
26
Cfr. JUAN PABLO II, Carta Encíclica EVANGELIUM VITAE sobre el valor y el carácter
inviolable de la vida humana (25/03/1995), en línea http://w2.vatican.va/content/john-paul-
ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_25031995_evangelium-vitae.html (Consulta: 7 agosto 2017), núm. 4.
27
PABLO VI, Exhortación Apostólica EVANGELII NUNTIANDI acerca de la Evangelización
(8/12/1975), en línea http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/apost_exhortations/documents/hf_p-
vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html (Consulta: 28 febrero 2017).

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Sucesor de Pedro, un programa de vida y de acción que es empeño fundamental de su


pontificado, que se concreta en alentar a sus hermanos en la tarea de la evangelización de
una forma amorosa, celosa y alegre» 28. Y lo enmarca en el momento de finalización del año
Santo dedicado a la renovación y reconciliación (1/01 - 25/12/1975), del décimo aniversario
de la clausura del Concilio Vaticano II (11/10/1962 - 8/12/1965) y a un año del Sínodo de
Obispos (29/09 - 26/10/1974) y en línea con las reflexiones que aquel realizó en torno a las
tres preguntas siguientes: eficacia de la Buena Nueva, su fuerza transformadora métodos con
los que hay que proclamar el Evangelio29.
Entrando ya en la propia evangelización, define evangelizar como llevar la Buena Nueva de
Dios a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, renovar esa misma humanidad.
No pensando solamente en ámbitos geográficos sino también en criterios de juicio, valores
determinantes, puntos de interés, líneas de pensamiento, fuentes inspiradoras y modelos de
vida de la humanidad, la cultura y las culturas. Evangelización que debe hacerse
indistintamente con el testimonio y el anuncio explícito, personal y comunitario, los cuales
conllevarán una adhesión del corazón al programa de vida en el reino, al «nuevo mundo» que
transmite el Evangelio y que se visibilizará por un lado con la entrada en la comunidad
eclesial, la adhesión a la Iglesia y la vivencia de sus sacramentos, pero también con un nuevo
ímpetu al apostolado, en forma de nuevo anuncio y testimonio30.
En otras palabras, por evangelización se entiende una mediación del misterio que es Dios
trascendente que se da a la humanidad ya desde el principio pero que se hace presente de una
manera espacial en el nacimiento, vida y resurrección de Jesús y que sigue desvelándose en la
acción del Espíritu Santo31.
El ser humano32 recibe este anuncio de salvación y liberación ante todo por el amor y la
misericordia de Dios —a lo que a menudo nos referimos como la gracia—, así de simple, el
mismo nos las ofrece de forma generosa y gratuita. Pero como segundo paso, es
imprescindible una vida conforme al Evangelio, portando cada uno su cruz, con el espíritu de
las bienaventuranzas, con un total cambio interior —metanoia en lenguaje de Evangelio—, lo
que es transformación profunda de la mente y del corazón33.
Como fundamento de la evangelización está el propio testimonio y la propia misión del Señor
Jesús, quien se convierte así en el primer evangelizador –en orden cronológico, pero también
en importancia–. Y se trata del anuncio del reino de Dios en todo el mundo, no solo en
Jerusalén o en Israel. Esto es, proclamar sobre todo a los más pobres, el anuncio del
cumplimiento de las promesas y de la Alianza propuestas por Dios a su pueblo. Los
principales medios propuestos de este anuncio y que forman parte de la actividad
evangelizadora del Señor Jesús son los propios aspectos del Misterio —la Encarnación, los
milagros, las enseñanzas, la convocación de sus discípulos y el envío de los Doce, la cruz y la
resurrección, la continuidad de su presencia en medio de los suyos a partir del Espíritu Santo
—. Pero además del reino de Dios al que ya hemos hecho referencia, Cristo anuncia la
salvación, la liberación de todo tipo de opresiones del ser humano, la salvación que libera del

28
Ibid., I. Introducción, núm. 1.
29
Ibid., I. Introducción, núms. 2-5.
30
Ibid., II. ¿Qué es Evangelizar?, núms. 17-22.
31
A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre…, Óp. cit., p. 363.
32
El mismo Jesucristo afirma que la gracia de Dios y también la evangelización no van dirigidas
solamente a las personas cristianas, “Jesús les dijo: –También tengo que anunciar las buenas
noticias del reino de Dios a los otros pueblos, porque para esto he sido enviado.” (Lc 4,43).
33
PABLO VI, Exhortación Apostólica EVANGELII NUNTIANDI…, Óp. cit., I. Del Cristo
Evangelizador a la Iglesia Evangelizadora, núm. 10.

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pecado y del maligno. Su propia vida y pasión, como el hombre Jesús de Nazaret, es el inicio
de este anuncio, el cual se completa con su muerte y la resurrección del Cristo, la cual
creemos que continúa realizándose a lo largo de la historia hasta el día de la venida final34.
La Iglesia tiene un papel primordial en la evangelización, como depositaria de la Buena
Nueva. La Misión y ella misma tienen el origen en la acción evangelizadora de Jesús y de los
Doce, por tanto, tiene el deber y el servicio de anunciar el Evangelio de Cristo a las personas
cristianas, pero también a todos los seres humanos. Como comunidad viva de creyentes que
viven inmersos en el mundo —y a menudo tentados también por los ídolos del mundo—
evangeliza ad extra con el envío de predicadores a título de mediadores o ministros y con su
propio testimonio. Pero a la vez, la Iglesia y cada uno de sus miembros en la vida íntima —
oración, escucha de la Palabra y de las enseñanzas de los Apóstoles, caridad fraterna, pan
compartido—evangeliza ad intra y es evangelizada a la vez35. Sobre el papel de la Iglesia y
bajo el título «La Iglesia inseparable de Cristo» (cfr. EN núm. 16) el documento realiza una
auto apología seguido de un velado ataque a personas «que en realidad están desorientadas
en su espíritu» que me parece razonable, bueno y aceptable siempre que a la vez ésta viva en
su seno otros de los aspectos expuestos sobre el amor fraterno, la vida comunitaria…, cosa
que a lo largo de la historia no siempre ha sido así.

C
entro trinitario de la fe cristiana. La misma Exhortación reconoce en su
número 25 que «En el mensaje que anuncia la Iglesia hay ciertamente muchos
elementos secundarios, cuya presentación depende en gran parte de los cambios de
circunstancias. Tales elementos cambian también. Pero hay un contenido esencial», lo que
llamaríamos centro trinitario de la fe y esto es el Dios creador, el Dios revelado en el s. I de
nuestra era en la figura de Jesucristo –con su vida, su muerte y resurrección, como ejemplos
de misericordia, salvación y liberación– y el Dios que sigue acompañando al mundo a través
del Espíritu Santo, con la Iglesia como primer sacramento que nos lo hace visible en la
actualidad. Entiendo que esta es la «jerarquía de verdades»36 del Vaticano II y a la que
también se refería Antonio Jiménez en sus clases y en el libro y ante la que alerta que
conviene manejar con inteligencia y prudencia37 y que tampoco puede entenderse como un
principio de selección de verdades –estas sí, estas no, a conveniencia–. De lo que realmente se
trata es de interpretar cada verdad en su relación con el conjunto y con el centro trinitario y
cristológico de la fe, en relación con la salvación. Esto es clave también en el proceso de
evangelización, principalmente en la catequesis con jóvenes para ayudarlos en la comprensión
racional y de fe38.
Una sencilla comparación aproximada pudiera ser el ejercicio que debe realizar una persona
cuando descubre su propia adopción por parte de sus padres. ¿Quiénes son esas dos personas
que le han criado?, ¿cuál ha de seguir siendo el papel de, los hasta ese momento, sus
progenitores?, ¿por qué lo adoptaron? y otras preguntas ¿quiénes son sus padres biológicos?,
¿aún viven?, ¿dónde están?, ¿por qué lo dieron en adopción? Y final, algunas de las más
importantes, ¿quién es él o ella, entonces a partir de ese descubrimiento? En estos casos suele
aparecer en la persona la necesidad más o menos fuerte de una búsqueda personal que afecta a
toda su persona y relaciones, a su pasado y su presente, para acabar de resituar la verdad de su
34
Ibid., I. Del Cristo Evangelizador a la Iglesia Evangelizadora, núms. 6-9.
35
Ibid., I. Del Cristo Evangelizador a la Iglesia Evangelizadora, núms. 14-15.
36
PABLO VI, Decreto UNITATIS REDINTEGRATIO sobre el ecumenismo, (21/11/1964), en línea
http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19641121_unitatis-
redintegratio_sp.html (Consulta: 29 agosto 2017), núm. 11.
37
A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre…, Óp. cit., p. 102.
38
Ibid., pp. 411-413.

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persona. Puede ser interesante recordar la respuesta dada a Moisés en el desierto, «Yo soy el
que soy» (Ex 3,14), así de sencillo.

D
ios Padre todo poderoso, creador del cielo y de la tierra, pero sobre todo Padre 39,
al que el propio Jesús llamaba de forma cariñosa «Abbá», en arameo (cfr. Mc 14,36).
Ese Dios único, compartido con las otras religiones abrahámicas, judaísmo e islam,
aunque sea poco sabido y poco explicado. Compartido, aún todas las historias del pasado,
aunque pueda parecer que hoy en día sigue habiendo luchas entre estas religiones hermanas.
Por eso me parece bueno remarcar parte de la Declaración NOSTRA AETATE del Concilio
Vaticano II sobre las relaciones con las religiones no cristianas. Este documento, en el
momento actual a más de 50 años de su publicación, parece tener nuevamente todo el sentido
dada la situación mundial después de los hechos del 11S de 2001 en Nueva York y
posteriores. En concreto hace sendas referencias a las religiones judía e islámica.
Sobre las personas del pueblo judío –que lo honran con el nombre de Yahvé– afirma que nos
unen vínculos estrechos en los orígenes: los Patriarcas –Abraham, Isaac y Jacob– del pueblo,
Moisés liberador de Egipto y los Profetas, también el hecho que hemos recibido la Revelación
del Antiguo Testamento por medio del pueblo de la Antigua Alianza 40. El Concilio recomendó
por tanto el mutuo conocimiento y aprecio por medio de estudios bíblico-teológicos y con el
diálogo fraterno.
Sobre las personas que profesan el islam –que honran a Dios con el nombre de Alá– también
afirmó que existe una tradición común, pues la fe islámica también mira a Abraham, venera a
Jesús como profeta –aunque no lo reconoce como Dios–, honra e invoca devotamente a
María, espera el día del juicio final, aprecia la vida moral y honra a Dios sobre todo con la
oración, las limosnas y el ayuno. Y aún con las desavenencias y enemistades habidas en el
pasado, el Concilio exhortó a olvidar el pasado y a promover la justicia social, los bienes
morales, la paz y la libertad para todos los hombres41.

J
esucristo, ese Jesús judío del s. I de nuestra era, seguidor del Dios de Israel y a la vez
hijo de Dios, quien con su nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección, recogidas en
los Evangelios, da ejemplo de donación, misericordia y salvación. No solamente una
salvación inmanente –de las necesidades materiales de la existencia temporal y que se
identifican con los deseos, las esperanzas, los asuntos y las luchas del más acá–, sino también
salvación trascendente, escatológica, en comunión con el propio Dios al final de los tiempos 42.
Este Jesucristo que es cierto que nos diferencia, pero que no nos separa, de las personas judías
y musulmanas, que lo reconocen solamente como profeta.
Este Jesucristo, persona y Dios, en cuyo seguimiento fundamentamos los cristianos y las
cristianas nuestra propia persona y nuestra propia vida. Una relación personal basada en la
oración –que es el diálogo, contacto, en la comunicación–. Como en el caso del Dios padre,
esta relación es a la vez don y libertad. Don, puesto que es Él el que se acerca gratuitamente a
todos los seres humanos, ofreciéndonos la gracia del plan eterno de salvación, aunque no
39
“Pero este testimonio resulta plenamente evangelizador cuando pone de manifiesto que para el
hombre el Creador no es un poder anónimo y lejano: es Padre.” (PABLO VI, Exhortación
Apostólica EVANGELII NUNTIANDI… , Óp. cit., III. Contenido de la Evangelización, núm. 26).
40
PABLO VI, Declaración NOSTRA AETATE sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no
cristianas (28/10/1965), en línea http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-
ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html (Consulta: 28 febrero 2017), núm. 3
41
Ibid., núm. 4.
42
PABLO VI, Exhortación Apostólica EVANGELII NUNTIANDI…, Óp. cit., I. Contenido de la
Evangelización, núm. 27.

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todos lo sepamos ver. Y libertad humana porque exige una respuesta afirmativa a esta oferta,
una entrega confiada que sólo es posible desde la fe. Desde esa fe que es capaz de descubrir
en la figura del Hijo la presencia del Misterio, cosa que no son capaces de admirar los ojos de
los no creyentes.

E
spíritu Santo, que ya acompañó a Cristo a lo largo de su vida, descendiendo sobre
Él en el Bautismo (cfr. Mt 3,13-17), conduciéndolo en el desierto (cfr. Lc 4,1-13) y
acompañándolo durante la vida pública, «Jesús volvió a Galilea lleno del poder del
Espíritu Santo, y su fama se extendía por toda la tierra de alrededor» (Lc 4,14). Ese Espíritu
Santo que también fue enviado a los primeros Apóstoles el día de Pentecostés, y a través de
ellos al mundo entero, el cual, como agente principal de le evangelización da fuerza para salir
al anuncio, alimenta y hace crecer la Iglesia y alienta de forma discreta el proceso de
evangelización, de forma complementaria a cualquier técnica o recurso.
Es tal la importancia que se le da al Espíritu desde el propio Sínodo de Obispos, que el Pablo
VI desea que Pastores, teólogos y todos los fieles estudien profundamente sobre su naturaleza
y la forma en que actúa este Espíritu Santo en la evangelización de hoy día, exhortando «a
todos y cada uno de los evangelizadores a invocar constantemente con fe y fervor al Espíritu
Santo y a dejarse guiar prudentemente por Él como inspirador decisivo»43.
A parte de la fidelidad al Espíritu Santo, la misión de la evangelización deberá tener un
espíritu tal que vaya en consonancia con las siguientes condiciones fundamentales: con
agentes que vivan una vida santa, que sean testigos auténticos del mensaje evangélico, en
búsqueda continua de la unidad –que es prueba de que la Iglesia es del Señor, prueba de que
Él es el enviado del Padre y prueba de credibilidad de las personas cristianas y del mismo
Cristo–; agentes en servicio a la verdad –esa verdad liberadora, «conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres» (Jn 8,32), que procura la paz del corazón, verdad de Dios, verdad del
ser humano y verdad del mundo–, que se sientan animados y animadas por el amor fraterno
–amor que se visualiza en el respeto a las situación y ritmos de los demás, en el cuidado por
no herirlos y en el esfuerzo desplegado para transmitir a los y las cristianas certezas sólidas
basadas en la palabra de Dios– y, finalmente con un fuerte fervor, que es enemigo de la fatiga,
la desilusión, la acomodación al ambiente, el desinterés o la falta de alegría y de esperanza.44
A estos tres elementos principales que acabamos de repasar que son Dios Padre, Dios Hijo y
Dios Espíritu Santo añade el Capítulo III otra serie de contenidos tales como el anuncio
profético del más allá, la esperanza en las promesas hechas por Dios a través de la nueva
Alianza que es Jesucristo, el amor mutuo entre Dios y nosotros, el amor con los otros hombres
y mujeres, el conocimiento del mal y la búsqueda activa del bien, la oración, adoración y
acción de gracias, la comunión en la Iglesia y los sacramentos, especialmente la Eucaristía45.
Continua el documento afirmando que una verdadera evangelización ha de interpelar «la vida
concreta, personal y social, del hombre», esto es a la persona entera pero en una interpelación
recíproca, por lo que la evangelización conlleva un mensaje explícito sobre los derechos y
deberes de las personas, que aplican también sobre la vida familiar, la vida comunitaria de la
sociedad y la vida internacional, un mensaje de liberación para de millones de seres humanos
–muchos de ellos también cristianos– que la Iglesia tiene el deber de anunciar, el deber de
ayudar a que nazca, de dar testimonio de ella para que ésta sea total. Y si el mensaje
evangélico va íntimamente ligado a la liberación de las personas también lo hace con la
promoción humana, a la que le unen lazos antropológicos –se dirigen a las mismas personas–,
43
Ibid., VII. Espíritu de la Evangelización, núm. 75.
44
Ibid., VII. Espíritu de la Evangelización, núms. 76-80.
45
Ibid., III. Contenido de la Evangelización, núm. 28.

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teológicos –redención de Dios y – y evangélicos –la caridad no puede ir desunida del nuevo
mensaje–46.
Los siguientes artículos se dedican a diferenciar esta liberación que ofrece la Iglesia en su
misión de otras liberaciones meramente temporales centradas en aspectos antropológicos que
puedan llevar a cabo otras organizaciones o incluso cristianos generosos pero que a menudo
olvidan el cariz fundamentalmente religioso –todo es el reino de Dios, en el sentido
teológico–. Liberación que no puede quedar reducida a meros aspectos económicos, políticos,
sociales o culturales que, aunque deben ser perseguidos no pueden dejar de lado otras
dimensiones del ser humano, incluida la religiosa, de apertura al Dios trascendente. Sin
olvidar esta primacía de su vocación espiritual, la Iglesia se asocia a aquellos que sufren y
actúan por esta liberación. Comparando ambas liberaciones, la humana y la evangélica –la
salvación de Jesucristo–, afirma también que, aun estando relacionadas, no pueden ni deben
identificarse, puesto que la historia muestra como no siempre las liberaciones humanas son
compatibles con la visión evangélica del hombre, de las cosas y de los acontecimientos; no es
suficiente una liberación temporal, la creación del bienestar y el desarrollo para que llegue el
reino de Dios47 y acaba llamando a una necesaria conversión de las personas, ya que aun
siendo «ciertamente importante y urgente la edificación de estructuras más humanas, más
justas, más respetuosas de los derechos de la persona, menos opresivas y menos
avasalladoras; pero es consciente de que aun las mejores estructuras, los sistemas más
idealizados se convierten pronto en inhumanos si las inclinaciones inhumanas del hombre no
son saneadas si no hay una conversión de corazón y de mente por parte de quienes viven en
esas estructuras o las rigen»48.
Y acaba la exhortación este capítulo III, dedicado al contenido de la evangelización tres
llamamientos49; el primero contra todo tipo de violencia, no solo la de las armas —que es
incontrolable cuando se desata—, sino a todo tipo de violencia, también a la revolución ya
que no corresponden a actitudes ni cristianas ni evangélicas, «los cambios bruscos o violentos
de las estructuras serán engañosos, ineficaces en sí mismos y ciertamente no conformes con
la dignidad del pueblo». El segundo especifica nuevamente que la misión de la Iglesia se aleja
de cualquier ideología, grupo o sistema político y no se confunde con actitud táctica alguna,
sino que busca la liberación de las personas dentro del designio de Salvación de Dios, se
inspira en la fe, en el amor fraterno, en la doctrina social cristiana que han de ser base de
prudencia y experiencia para concretarlas en acción, participación y compromiso. Finalmente,
el tercero es un llamamiento a la libertad religiosa que es uno de los derechos fundamentales
de los seres humanos y que «muchos cristianos, todavía hoy, precisamente porque son
cristianos o católicos, viven sofocados por una sistemática opresión. El drama de la fidelidad
a Cristo y de la libertad de religión, si bien paliado por declaraciones categóricas en favor
de los derechos de la persona y de la sociabilidad humana, continúa».
Referente al capítulo IV. Medios de la evangelización, el documento admite ya desde el
principio que lo importante es su contenido y que los métodos y los medios plantean un
desafío de adaptación a las diversas circunstancias de tiempo, lugar y cultura, que corresponde
especialmente a los pastores de la Iglesia el deber de descubrir con audacia y prudencia,
conservando la fidelidad al contenido, las formas más adecuadas y eficaces de comunicar el
mensaje evangélico a la humanidad en cada momento histórico50. Aun con lo anterior, otorga

46
Ibid., III. Contenido de la Evangelización, núms. 29-31.
47
Ibid., III. Contenido de la Evangelización, núms. 32-35.
48
Ibid., III. Contenido de la Evangelización, núm. 36.
49
Ibid., III. Contenido de la Evangelización, núms. 37-39.
50
Ibid., IV. Medios de la Evangelización, núms. 40.

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una importancia especial a algunos medios en especial, entre ellos el testimonio de vida
auténticamente cristiano, la predicación viva —a través de la imagen u otras nuevas formas de
comunicación— pero fundamentada en la palabra, la liturgia de la Palabra, con la homilía
como instrumento fundamental de evangelización—en la Eucaristía, pero también en la
celebración de los sacramentos u otras reuniones de fieles—, la catequesis, los medios de
comunicación social, el contacto personal, conversando de persona a persona, ejemplificado
en las perícopas de Jesús con el fariseo Nicodemo y el dialogo sobre el «nacer de nuevo» (Jn
3,1-13), con Zaqueo, cobrador jefe de impuestos que «quería conocer a Jesús» (cfr. Lc 19,3),
con la samaritana y el diálogo sobre el «agua viva» (Jn 4,1-42), con Simón el fariseo, sobre la
«mujer pecadora» que le lavaba los pies con lágrimas y perfume (cfr. Lc 7,36-50) entre otros
—, los sacramentos y la piedad popular51.
Sigue el capítulo V. Destinatarios de la evangelización, en el que se pormenoriza los diversos
grupos52 a los que la Iglesia dirige su misión, aunque ésta adquiere, ya desde el principio, una
«universalidad sin fronteras»53. Estos grupos son los niños y niñas y aquellos que nunca han
conocido a Jesucristo y su evangelio —en un proceso que podría llamarse de «pre-
evangelización»—, a las personas descristianizadas —cristianos que viven alejados, que
tienen una fe sencilla, intelectuales que sienten necesidad de otra visión…—, a las personas
que practican religiones no cristianas «que son expresión viviente del alma de la búsqueda de
Dios de vastos grupos humanos, búsqueda incompleta pero hecha frecuentemente con
sinceridad y rectitud de corazón» y a las que la Iglesia no puede dejar de hacer el anuncio.
También se hace referencia a los y las fieles, al secularismo ateo, a los que no practican, a las
muchedumbres y, finalmente, a las comunidades eclesiales de base.
A este tipo de «pequeñas comunidades» o «comunidades de base», que florecían por todas
partes del globo, les dedica un extenso artículo, lo que demuestra la importancia que éstas
empezaban a tener —recordemos que hablamos del año 1975— y la necesidad imperante de
la jerarquía de pautar su existencia, su acción y su inserción en el organigrama eclesial.
Afirma el texto que «en ciertas regiones surgen y se desarrollan permaneciendo solidarias
con la vida de la Iglesia, alimentadas con sus enseñanzas, unidas a sus Pastores y por la
necesidad de vivir todavía con más intensidad la vida de la Iglesia… En otras regiones, por
el contrario, tienen un espíritu de crítica amarga hacia la Iglesia, que estigmatizan como
"institucional" y a la que se oponen como comunidades carismáticas, libres de estructuras,
inspiradas únicamente en el Evangelio, con una evidente actitud de censura y de rechazo
hacia las manifestaciones de la Iglesia: su jerarquía, sus signos—a las que no acepta dar el
nombre de comunidades eclesiales de base, sino solamente comunidades de base—».
Continua Pablo VI condicionando el papel de estas comunidades como lugar de
evangelización, solamente si cumplen una serie de características: «buscan su alimento en la
palabra de Dios y no en otras ideologías, evitan la tentación de la contestación sistemática y
del espíritu hipercrítico, permanecen firmemente unidas a la Iglesia local en la que ellas se
insieren, y a la Iglesia universal, guardan una sincera comunión con los Pastores de la
Iglesia y el Magisterio, no se creen jamás el único destinatario o el único depositario del
Evangelio, crecen cada día en responsabilidad, celo, compromiso e irradiación misioneros y,
finalmente, se muestran universalistas y no sectarias.»54.
Si el capítulo anterior trataba sobre los destinatarios, el capítulo está dedicado a los VI.
Agentes, repasando aspectos fundamentales de su competencia, no sin antes afirmar, haciendo

51
Ibid., IV. Medios de la Evangelización, núms. 41-48.
52
Ibid., V. Destinatarios de la Evangelización, núms. 50-58.
53
Cfr. Ibid., V. Destinatarios de la Evangelización, núm. 49.
54
Ibid., V. Destinatarios de la Evangelización, núm. 58.

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referencia a otros de los documentos del CVII —Declaración DIGNITATIS HUMANAE,


Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM y Decreto AD GENTES— que «el mandato
divino que recibe la Iglesia entera lo es a ir por todo el mundo y de dirigirse a toda
creatura», así como que la misión, que es esta obra de evangelización «es un deber
fundamental de todo la Iglesia, pueblo de Dios.»55.
Las puntualizaciones al respecto son que la misión individual de evangelizar que corresponde
a cada persona cristiana, como miembro del pueblo de Dios es un envío de Cristo a la Iglesia
y de la Iglesia a cada miembro, por lo que «debe ser un acto eclesial, en unión a la misión de
la Iglesia y en su nombre y sin creerse dueño absoluto de su acción evangelizadora, sino que
ha de realizarse en comunión con la Iglesia y sus Pastores». En comunión a esta Iglesia que
«en el pensamiento del Señor» —afirma en el número 62— es universal, pero a la vez
encarnada en Iglesias particulares, no como suma o federación, sino «universal por vocación
y por misión, la que, echando sus raíces en la variedad de terrenos culturales, sociales,
humanos, toma en cada parte del mundo aspectos, expresiones externas diversas». Son estas
Iglesias particulares las que, en contacto con las realidades concretas, tienen la capacidad de
trasvasar el anuncio evangélico al lenguaje —no solo a nivel semántico o literario sino más
bien antropológico y cultural— que los hombres y las mujeres a los que sirven pueden
entender. Es interesante que en este punto de las Iglesias particulares afirma que, «Una
legítima atención a las Iglesias particulares no puede menos de enriquecer a la Iglesia. Es
indispensable y urgente», lo que me da a entender que quizás en ese momento debía estarse
viviendo un cierto alejamiento entre la Iglesia universal, —¿la romana?, «con la función del
Sucesor de Pedro como principio visible, viviente y dinámico de la unidad entre las Iglesias y,
consiguientemente, de la universalidad de la única Iglesia»— y las particulares. Sucesor de
Pedro que, junto a los obispos tiene también la grave responsabilidad de guardar inalterable el
contenido de la fe católica que el Señor confió a los Apóstoles, tal cual el Magisterio eclesial
lo ha recibido y lo transmite.
En los siguientes artículos el documento papal explicita la diversidad de funciones en torno a
la evangelización que corresponden a los diversos agentes, nombrando al propio pontífice —
encargado del ministerio preeminente de enseñar la verdad revelada, por la voluntad de Cristo
—, los obispos —maestros de la fe, con la autoridad para enseñar en la Iglesia la verdad
revelada— con la colaboración de e los sacerdotes, los y las religiosas —testimonios de
santidad en sus diversos carismas y funciones, testimonio que ya dijimos que es uno de los
medios fundamentales de la evangelización—, las personas seglares —quienes tienes
preferentemente la tares de poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas
escondidas en las cosas del mundo—, la familia como «Iglesia doméstica» en la que se
reflejen todos los aspectos de la Iglesia entera, los jóvenes bien formados en la fe y arraigados
en la oración —ellos y ellas serán los mejores apóstoles de la juventud—.
Acaba el capítulo dedicado a los agentes remarcando que las personas seglares, a parte de su
evangelización en el mundo, tienen la posibilidad de desarrollar toda una serie de
responsabilidades en el seno de la Iglesia —catequistas, animadores de la oración y del canto,
cristianos consagrados al servicio de la palabra de Dios o a la asistencia de los hermanos
necesitados, jefes de pequeñas comunidades, responsables de Movimientos apostólicos u
otros responsables, muy especialmente en las misiones…—, responsabilidades estas en total
coordinación con los Pastores y para las cuales se exigirá una preparación adecuada56.

55
Cfr. PABLO VI, Exhortación Apostólica EVANGELII NUNTIANDI…, Óp. cit., VI. Agentes de la
Evangelización, núm. 59.
56
Ibid., VI. Agentes de la Evangelización, núms. 59-73.

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E
VANGELII GAUDIUM sobre el anuncio del Evangelio de 2013 es la última
Exhortación Apostólica respecto al que nos ocupa, y ya corresponde al papa
Francisco, fruto de la XIII Asamblea del Sínodo de los Obispos de 7-28 de octubre de
2012, convocada por Benito XVI. Es por ello, que me parece indispensable hacer alguna
referencia para acabar con este apartado sobre la evangelización.
Lo primero de todo, remarcar la profunda presencia de la «alegría» —más de 70 apariciones
— en el documento ya desde el principio, en el título y en su primer artículo, donde aparece
hasta en tres ocasiones, «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que
se encuentran con Jesús.», «Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.» y como
exhortación a todas las personas fieles cristianas invitándolos «a una nueva etapa
evangelizadora marcada por esa alegría,»57 y que no hace más que recordar la alegría que ya
remarcan los evangelios en diversos pasajes, la anunciación (cfr. Lc 1,28), la visita de María a
su prima Isabel (cfr. Lc 1,41), en el cántico de María (cfr. Lc 1,47), al inicio de la vida pública,
en boca de Juan el Bautista (cfr. Jn 3,29)… y de nuevo tras la resurrección (cfr. Jn 20,20), cosa
que continúan haciendo vivir los discípulos en su predicación posterior allá por donde
pasaban (cfr. Hc 1,41)58 y que recogen la misma alegría por la salvación que ya anunciaban en
los libros del Antiguo Testamento los textos mesiánicos59.
Por otro lado, llama la atención continuar descubriendo la modestia de Francisco cuando
afirma aceptar el pedido de los padres sinodales, recoger la riqueza de sus reflexiones así
como las consultas a personas diversas, además de su pretensión de dar un nuevo papel a los
episcopados locales en el discernimiento de las problemáticas que se plantean en sus
territorios60; la misma modestia que maravilló el día de su elección, «hermanos y hermanas,
antes de darles la bendición, les quiero pedir que recen para que Dios le dé la bendición a su
Obispo», previas a unos instantes de oración mundial silenciosa.
En línea con la atención a los signos de los tiempos, y en relación «con los innumerables
temas relacionados con la evangelización en la actualidad», opta Francisco por detenerse de
forma más extensa en las siguientes cuestiones, a las que dedica los diversos capítulos: la
reforma de la Iglesia en salida misionera (núms. 19-49), tentaciones de los agentes pastorales
(núms. 76-109), la Iglesia - Pueblo de Dios que evangeliza (núms. 111-134), la homilía y su
preparación (núms. 135-159) y desde el punto de vista social de la evangelización, la
inclusión de los pobres (núms. 186-216), la paz y el diálogo (núms. 217-258) y ya, por último,
las motivaciones espirituales para la tarea misionera (núms. 259-288). Entrar de forma
pormenorizada en la propuesta de concreciones para la evangelización en esta nueva época se
escapa a la extensión pedida y sería tema de otro nuevo estudio y trabajo.
Como punto final de este segundo apartado y con el espíritu que plantean los diversos
documentos pontificios de que la evangelización no sea solo teoría, o solo práctica
metodológica concreta, sino testimonio del misterio de Dios y su ofrecimiento de salvación a
la humanidad, quiero acabar, incluyendo la primera parte de la oración con la que acaba la
EVANGELII GAUDIUM,

Virgen y Madre María,


tú que, movida por el Espíritu,

57
FRANCISCO, Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM: La alegría del Evangelio, Ed. San
Pablo, Madrid, 2013, núm. 1.
58
Íbid, núm.5.
59
Íbid, núm.4.
60
FRANCISCO, Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM…, Óp. cit., núm.16.

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acogiste al Verbo de la vida


en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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3. Dialogo fe - cultura como instrumento decisivo de la evangelización

Para el desarrollo de esta parte del trabajo, profundizaré el tema en pasos sucesivos: en primer
lugar, aplicaré el esquema básico de la teoría de la comunicación al caso concreto del dialogo
fe – cultura, definiendo los diversos elementos que lo conforman. En un segundo momento,
profundizaré en los actores del diálogo, entrando ya en los colectivos que me interesan, la
Iglesia y el de las personas miembros del colectivo LGTIB, probando de caracterizarlos lo
más claramente. Seguidamente enumeraré algunas de las problemáticas existentes para el
dialogo entre ambos colectivos y finalmente, haré una propuesta para la mejora del dialogo, a
la luz del Evangelio.

3.1. Diálogo fe – cultura, desde la óptica de la teoría de la comunicación


Me parece bueno para entender mejor el tema, la aplicación del esquema básico de la teoría de
la comunicación al caso concreto de la evangelización, y por tanto también al del dialogo fe –
cultura. Dicho esquema está formado por los siguientes elementos básicos: emisor, receptor,
mensaje, referente, código, canal y contexto. Veámoslos:

E
misor y Receptor- Como ya he manifestado previamente, en otras épocas se
pudiera haber pensado que la Iglesia actuaba como emisor y las culturas a evangelizar,
los receptores. Pero hoy en día, la evangelización no puede tratarse como un
monólogo, de arriba hacia abajo puesto que ambos actores, fe y cultura, evangelizador y aquel
a ser evangelizado, actúan como emisores y como receptores, pero a la vez, como receptores y
emisores. Ambos tienen cosas importantes a decir al otro y se enriquecen mutuamente, tal y
como ya manifestaba la GAUDIUM ET SPES, en referencia a la relación mutua entre la
Iglesia y el mundo y a la ayuda explícita que la Iglesia también recibe del mundo moderno61.
Este cambio de paradigma de la evangelización, a mi parecer es fruto del avance generalizado
de la educación y la formación básica en la mayoría de las sociedades, del avance de las
ciencias y del pensamiento crítico, así como del abandono de las supersticiones, también de la
autoconciencia y del sentimiento de libertad de gran parte de la humanidad que conllevó
también cambios psicológicos, morales y religiosos62.
Pero resulta que la Iglesia en frente de ella no tiene una cultura única, no tiene un interlocutor
claro al que dirigirse de forma inequívoca, el mundo está múltiplemente polarizado. Y para
complicarlo más, el hecho de que el sentimiento de autonomía de las personas cada vez sea
mayor, y también el sentimiento de responsabilidad individual, hace que se multipliquen los
actores de forma exponencial63.
El empequeñecimiento que ha sufrido el planeta Tierra en los últimos siglos (con las mejoras
en la intercomunicación primero, por los viajes transatlánticos y posteriormente de las
comunicaciones por radio, teléfono, televisión y ahora con Internet) también ha traído consigo
una nueva forma al cristianismo, que ya no es aquella noticia sorprendente y desconocida que
llegaba de partes remotas del mundo, si no que ahora se presenta al mundo entero como una
religión plenamente institucionalizada y de alcance mundial.

M
ensaje- Siguiendo con los elementos del esquema comunicativo, y desde esta
recíproca visión, ahora el mensaje es doble: uno el de la cultura y otro el de la fe.
En el momento actual, el mensaje de la cultura, de las sociedades en general, es
61
Cfr. PABLO VI, Constitución Pastoral GAUDIUM ET SPES…, Óp. cit., núm. 44.
62
Cfr. Íbid., núm. 7.
63
Cfr. Íbid., núm. 55.

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su auto aceptación y su propia visión del mundo. Aceptación y visión en plena efervescencia y
movimiento, donde todo es efímero. Y no sólo por los grandes descubrimientos de las ciencias
–cada vez más acelerados–, sino también por los avances de la democracia y los derechos
humanos, así como por la liberación de las creencias teístas y de las religiones tal y como se
han venido entendiendo hasta hace pocas décadas. Esta idea pudiera venir bien ejemplificada
en la teoría de la sociedad líquida64 de Zygmunt Bauman.
Del otro lado, el mensaje de la Iglesia es el mensaje de Jesucristo, aquella utopía de Dios,
quien encarnado en Jesús de Nazaret vino a mostrarnos su Reino, el de los más sencillos:
«quien quiera entrar debe volverse como un niño»65. El mensaje de la fe ha de ser
fundamentalmente la evangelización, la presentación del evangelio, el mensaje de Jesús, el
Cristo, de sus obras y palabras, ese mensaje que es Él mismo dado a la humanidad.
A parte de la gran dificultad de esta tarea, que la propia Iglesia reconoce 66, quizás el grave
problema de la Iglesia en los tiempos actuales para hacer llegar su mensaje a un mundo que es
ya único y global, e sea la armonización de diferentes valores en el seno de las culturas.

R
eferente- En mis épocas en la secundaria el referente no aparecía en este esquema
básico de la comunicación y me ha parecido interesante encontrarlo. Por referente se
entiende lo que el mensaje evoca de forma consciente o inconsciente; aquello que
realmente se comunica. A mi parecer, ambos actores evocan referentes diferentes a los propios
mensajes explícitos. El referente de la cultura globalizada actual, de la cultura europea
occidental es su propia realidad, que se sabe frágil e imperfecta aunque intente esconderlo; la
búsqueda de la trascendencia en un mundo de inmanencia; los anhelos de perfección –
¿anhelos de divinidad?–, a menudo ensombrecidos por la realidad, ofuscados por la propia
concupiscencia, ya desde los primeros tiempos. Y todo ello bajo las apariencias de seguridad
y autosuficiencia pero, que en momentos duros de la existencia, de enfermedad, de muerte,
maldad, catástrofes naturales… acaba por desmoronarse, «En aquel momento se les abrieron
los ojos, y los dos se dieron cuenta de que estaban desnudos.» (Gn 3,6-7).
En el caso de la Iglesia, su referente es el de los dos órdenes del conocimiento distintos, el de
la fe y el de la razón67, cosa que el mundo parece no entender; pero además de ello, el mundo
de hoy en día lo que ve al mirar la Iglesia se ve más como una institución más terrenal que
eterna, más humana que divina, más jerárquica que no Pueblo de Dios, más dogmática que
evangélica, más católica que cristiana, más justiciera que no misericordiosa. Y aunque es
cierto que existen múltiples referentes eclesiales de carácter diferente y que el cónclave de
2013 y la elección de Francisco pareció vislumbrar una nueva etapa, éstos no son demasiado
visibles o creíbles, para el común de las personas, sobre todo los más alejados.

C
ódigo- Habitualmente por código se entiende la lengua de expresión. Y lo sencillo
sería decir que ambos dialogadores hablan castellano, catalán, inglés o francés –y
también latín una de las partes–, que es verdad. Pero creo bueno detenerme un poco
más y profundizar en ello; en el dominio de las lenguas no es lo mismo alcanzar un nivel A, B
o C; tampoco el hablar un inglés británico, americano o australiano; tampoco es lo mismo un
código técnico, informal o diplomático… Y también es importante el lenguaje de los gestos
inter institucionales y el llamado no verbal, entre las personas. Todos ellos no dejan de ser sub
códigos que conforman el propio código.

64
Z. BAUMAN, Modernidad Líquida, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2002.
65
¿Quién es el más importante? En el sermón sobre la vida de la comunidad (Mt 18,1-5).
66
Cfr. PABLO VI, Constitución Pastoral GAUDIUM ET SPES…, Óp. cit., núm. 62.
67
Cfr. Íbid., núm. 59.

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Uno de los aspectos en el que el mundo y la cultura han cambiado en las últimas décadas, y
que han cambiado también los códigos, han sido la democratización y masificación de la
comunicación. En épocas antiguas, determinadas jerarquías dominaban el pensamiento a
través de los «mass media»: diarios, revistas, libros, radios, televisiones, boletines oficiales...
Pero desde la aparición de Internet, los teléfonos inteligentes y las redes sociales, hoy en día
cualquiera puede dirigirse al mundo entero. Y este cambio ha traído consigo el paso de un
código buena educación, buenas palabras y prácticas periodísticas, debate de ideas… (o eso es
lo que parecía formalmente) a un lenguaje sencillo, plagado de bromas –a menudo de mal
gusto–, dobles sentidos, burlas… así como la apelación a las emociones, los sentimientos y
las creencias personales por encima de la información veraz, lo que se conoce ya como
posverdad68, y todo ello complementado a menudo por prácticas periodísticas de poco fiar,
alimentadas por la política o la economía 69, que parecen haber deshonrado el cuarto poder. En
España todo lo anterior se refleja en la aparición de barbas, coletas, mochilas, tejanos,
zapatillas de deporte, madre lactante, vicepresidenta jugando con su tableta electrónica,
palabras soeces, frases vacías, neologismos que esconden realidades… en las cámaras de
representación, así como en el mundo paralelo que se da en las redes sociales, muchas veces
desde el anonimato. Lo que Jiménez resume como un escenario plagado de farsantes o
teatralización de la política70.
Desde el punto de vista eclesial, y pese al gran punto de inflexión que significó el Concilio
Vaticano II, que pretendió mostrar una nueva forma de relación de la Iglesia con los propios
fieles, con las demás religiones y con el mundo en general, especialmente en documentos
como SACROSANCTUM CONCILIUM71, UNITATIS REDINTEGRATIO, NOSTRA AETATE,
GAUDIUM ET SPES o DIGNITATIS HUMANAE, o iniciativas como el acercamiento de la
figura del papa a la sociedad a través de los viajes alrededor del mundo, las jornadas
mundiales de la juventud, sobre todo a partir de Juan Pablo II, en los últimos tiempos los
códigos institucionales más profundos –monarquía absoluta, nula separación de poderes,
difícil y lenta adaptación a los avances de los derechos de las personas, no adhesión a algunos
tratados internacionales…– no han variado demasiado. La excepción notable hoy en día es la
sinceridad, cercanía y humildad mostradas por el actual papa Francisco.

C
anal- Ampliando lo dicho sobre el código, los canales de información y
comunicación social también se han ampliado y democratizado, y más que van a
hacerlo. Cada vez es más evidente el acceso casi mundial de la red de Internet, así
como que los avances tecnológicos están poniendo en serias dificultades a los canales
habituales de comunicación, tal y como habían sido entendidos hasta el momento.
En la Iglesia los canales también han variado y se han ampliado con respecto a las veteranas
hojas parroquiales, revistas, cadenas de radio y televisión…; ya he referenciado los viajes y
encuentros internacionales, pero hay más como las Webs del Vaticano, las homilías de
Francisco en la casa de Santa Marta, las charlas informales con periodistas en los aviones, u
otras iniciativas como la presencia en Instagram©, Twiter© o Youtube© u otras más
minoritarias, como las audiencias privadas o las llamadas telefónicas.
En el ámbito español cabe señalar la existencia de diversos otros canales de comunicación de
la Iglesia, en forma de medios de comunicación de masas, de los que, a menudo podría
68
M. CAROL: La amenaza de la posverdad, La Vanguardia (18 noviembre 2016), p. 2.
69
P. RAHOLA: La posverdad, La Vanguardia (4 febrero 2017), p. 19.
70
A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre…, Óp. cit., p.34.
71
PABLO VI, Constitución SACROSANCTUM CONCILIUM sobre la Sagrada Liturgia (4/12/1963),
en línea www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-
concilium_sp.html (Consulta: 28 febrero 2017)

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dudarse por programas concretos o por su línea editorial, de su pertenencia a esta o de estar
realmente promoviendo el mensaje del evangelio.

C
ontexto- Siguiendo con esta teoría, el contexto es el conjunto de circunstancias en
las que se produce la comunicación, y en el caso concreto que estamos tratando son el
lugar (el mundo, la humanidad globalizada), el tiempo (s. XXI) y el ambiente en la
que se mueven ambos actores (la cultura común).
Y tal contexto no se puede negar que hoy en día es bien complicado. Pudiera definirse de fin
de una época y nacimiento de otra, de una que no acaba de marchar y de otra que no acaba de
llegar. La internacionalización del comercio, y junto a él de otros intercambios sociales y
culturales, ya viene de siglos atrás, pero todo lo anterior acelerado en los últimos años del s.
XX con la globalización –conjunto de procesos económicos, tecnológicos, políticos y
culturales a escala mundial– ha empequeñecido el planeta. También complicó la situación la
caída del muro de Berlín, con el descalabro de los sistemas colectivos y la tendencia de los
nuevos Estados a imitar el modelo occidental, lo que dejó el mundo casi a merced de una
única corriente ideológica, que parece preocuparse solamente de la búsqueda del máximo
crecimiento económico sin pensar en una necesaria y justa redistribución, lo que deja
personas y sociedades enteras en la cuneta. Si del s. XX se dice que fue uno de los más cortos
de la historia72 por la tipología y velocidad de acontecimientos entre la revolución rusa de
1917 y la caída del muro de 1989, ¿qué se dirá del s. XXI, si acaba por darse la nueva
revolución fruto del avance de la inteligencia artificial y de la robótica, con el consecuente
desplazamiento de gran parte de la humanidad del mundo laboral? Por el momento, las únicas
certezas son el suave proceso de recuperación de la crisis económica mundial de 2006; la
evidencia el despertar de los gigantes asiáticos –en procesos productivos pero también en
ansias de consumo–; la incertidumbre europea, fruto del Brexit, de la situación interna de
España y de lo que pueda pasar en Holanda, Francia, Alemania y la República Checa a partir
de los procesos electorales previstos para este 2017; o la nueva política proteccionista y
beligerante del nuevo inquilino de la Casa Blanca bajo el lema «Make America great again».
Todo ello nos muestra cómo estamos, pero solamente imaginar cómo estaremos.
Este contexto de incertidumbre global genera también en las personas y en sociedades enteras,
reacciones micro, que no pueden ser despreciadas. El individualismo, la preocupación en
exceso por uno mismo, la despreocupación por el otro, el miedo –incluso odio– hacia el
forastero, el florecimiento de las fobias73, en palabras de Fernando Onega. Algunos ejemplos
son la eurofobia, resultante de la opción por el Brexit, el programa fóbico del presidente
Trump, la catalanofobia promovida por políticos españoles, la fobia contra los partidos
tradicionales, contra el inmigrante, contra el creyente islámico… En palabras de Ratzinger del
año 1968, que la sociedad, la cultura, el mundo ya no es el sólido edificio del ser, sino un
proceso cuya evolución continua, es el movimiento del ser mismo 74. Como ejemplo de lo que
puede deparar el futuro, de forma rotunda afirma González de Cardedal que, en Francia, la
población proveniente del norte de África ya está determinando la vida y los usos sociales de
algunas grandes ciudades como Marsella75. Creo que ni mucho menos hasta tal extremo, pero
cabe decir que poblaciones catalanas como Vic o Ripoll –lastimosamente relacionadas con los
autores de los atentados yihadistas de agosto de 2017– tienen un alto porcentaje de población
de las mismas características.
72
A. JIMENEZ, Por los caminos de la increencia. La fe en dialogo, Editorial CCS, Madrid, 1996, p. 7.
73
F. ÓNEGA: El siglo de las fobias, La Vanguardia (4/03/2017), p. 20.
74
J. RATZINGER: Introducción al cristianismo: Lecciones sobre el credo apostólico, Ediciones
Sígueme, Salamanca, 2016, p. 53.
75
Cfr. O. GONZÁLEZ, Óp. cit., p. 37.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
Alumno: Sergi Bernabeu

Pero también la Iglesia católica vive inserta en este contexto global. En su relación con la
cultura está viviendo un cambio de paradigma social y religioso, el proceso de secularización.
Antonio Jiménez lo describía en 1996 como la emancipación de la realidad terrena de los
controles religiosos y del dominio de la religión cristiana ejercido desde la antigüedad y en la
Edad Media76. Y casi 20 años después, el mismo autor profundiza en una serie de tendencias
que se dan en la religiosidad de los individuos: búsqueda personal y experimental de la
experiencia religiosa; distanciamiento de propuestas absolutistas; desvinculación de la Iglesia
como institución; abandono de la coherencia de vida; concepción utilitarista de la vida y de lo
religioso; uso cultural de lo religioso dejando de lado el sentido trascendente; y la pérdida de
la dimensión personal de Dios.
En España –y todavía más en la Catalunya de la que yo provengo–, todo indica que se están
dando las mismas tendencias en un mayor grado, seguramente vinculadas al dominio eclesial
que fue ejercido de forma compenetrada con el régimen, hasta la democratización de los años
70, y que parece que algunos obispos pretendan seguir ejerciendo. Este punto me parece
sumamente importante para tratar la problemática dialógica que nos atañe.
Todo lo anterior parece traer consigo un abandono de la religión por parte de la sociedad
europea. Aspecto éste, que en el ámbito español se detecta a partir de los estudios sobre
juventud y religión de la Fundación Santa María. Lo mismo detecté en la encuesta que
realicé77 como trabajo para la materia de Sociología de la Religión, entre el alumnado del
colegio religioso donde desarrollo mi misión. Tendencia que, a mi entender, debiera ser de
gran preocupación. Ante diversas preguntas sobre Dios, más del 50% respondían
continuamente que Dios no existe, a lo sumo, hay energías que los humanos no controlamos
(con un 46% y dudando un 30%). Por tanto, mi parecer es que no solo se está dando en los
cristianos la pérdida de la dimensión personal de Dios78, que ya es grave, sino que la sociedad
en general está dando la espalda a la dimensión trascendente de la vida, dando la espalda a
Dios, y por tanto a todo lo que de Él se desprende, también a la Iglesia.
Pero los cristianos y la Iglesia también tienen su contexto, en parte compartido y en parte
diferenciado. Corremos aquí el peligro de pensar que son los no creyentes, la cultura, quienes
viven en esta incertidumbre, pero no podemos obviar, que los cristianos estamos también
inmersos en esta época y cultura, por tanto, no todo es luz, no nos es fácil tampoco ser
creyentes. Ratzinger afirmaba en 1968 que nadie puede sustraerse totalmente a la duda o a la
fe… «Es ley fundamental del destino humano encontrar lo decisivo de su existencia en la
perpetua rivalidad entre la duda y la fe.»79.
Y a sumar a esta incertidumbre global y de los creyentes, la Iglesia católica como institución
vive hoy en día un contexto de debate en la nueva forma de ser y de hacer. Hay dos hechos
decisivos, aun cercanos en el tiempo y, por tanto, difíciles de catalogar hasta sus últimas
consecuencias, pero que cambian una historia secular; y estos son la renuncia de Benedicto
XVI y la elección de Francisco 80. En el seno de la Iglesia se visualizan cada vez más,
diferencias que hasta décadas atrás se habrían llevado escondidas o de forma más discreta –no
es de inteligentes pensar que no se dieran–, pero hoy en día por motivos diversos ya no se
pueden esconder. Diferencias entre la silla de Pedro y algunos cardenales, entre la teología

76
A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre…, Óp. cit., pp. 13-16.
77
S. BERNABEU, Joves. Així veuen a Déu, (en línea Bloc Tunajifunza), Barcelona, 2017,
tunajifunza.blogspot.com.es/2017/03/joves-aixi-veuen-deu.html.
78
Cfr. J. RATZINGER, Óp. cit., pp. 66-68.
79
Ibid., p. 40.
80
Cfr. O. GONZÁLEZ, Óp. cit., pp. 219-269.

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vaticana y la teología eclesial de base, entre una visión evangélica y otra católica apostólica y
romana.

3.2. Actores del diálogo fe - colectivo de personas LGTIB


En este segundo apartado, profundizo en los dos actores del dialogo y sus relaciones. Y
aunque la expresión habitual sea diálogo fe – cultura, prefiero tratarlas en orden contrario, por
un motivo teológico y provocador: en las palabras y en las obras de Jesús encontramos
continuamente actitudes de contradicción –ya lo vaticinó Simeón 81– que nos descolocan, que
nos animan a salir de nosotros mismos y a discernir el verdadero sentido de la Ley (cfr. Mt
5,17). Y una forma de salir de uno mismo, de abandonar la posición de dominación es la de
escuchar más que hablar, ceder, dejar paso al otro primero82.

S
ubcultura del colectivo de personas LGTIB- Como ya he ido anunciando,
para el enfoque del trabajo planteo el ámbito más reducido que representa este
colectivo, formado por personas con identidad de género u orientación sexual
minoritarias, esto es diferentes a las mayoritarias, pero reales y existentes, también creaturas
de Dios. Y utilizo el término subcultura por entenderlo como un subgrupo, o varios, dentro del
grupo amplio que sería la cultura.
El género se refiere a aquellas personas situadas fuera de la dualidad hombre – mujer
establecida social y jurídicamente. Por ejemplo, las personas inter –denominadas
antiguamente hermafroditas–, que han nacido con características genitales internas o externas
intermedias; o las personas transexuales –nada que ver con las travestidas–, que hoy en día ya
pueden modificar su sexo biológico vía quirófano y hormonación para adaptarlo a la identidad
que sienten.
La orientación sexual se refiere a las personas no estrictamente heterosexuales, aquellas que
se sienten atraídas únicamente por personas del sexo opuesto. Se pueden citar las asexuales,
quienes tienen falta de atracción; homosexuales –en su versión gay o lesbiana–, que se
orientan hacia personas del mismo sexo; bisexuales, que lo hacen hacia personas de ambos
sexos; pansexuales83, atraídas por personas, independientemente de su género, esto es de
forma más amplia que la dualidad; o las demisexuales, quienes desarrollan la atracción sexual
fruto de una relación emocional previa… Lo fundamental es la persona, y ésta incluye, entre
otros ámbitos, una atracción sentimental, romántica, amorosa, estética, intelectual… además
de una identidad y expresión personal.
Los estudios antropológicos actuales hablan de otros paradigmas diferentes al monosexual –la
idea extendida de que una persona sólo puede tener un único sexo/género y que este es estable
para toda la vida– y al del diformismo sexual –existencia de tan sólo dos sexos posibles,
mujer y varón, convicción dominante en Occidente84.
Pero resulta que las categorizaciones necesarias para definir los conceptos no son inmutables
ni tampoco exclusivistas. Un homosexual también puede ser chino, joven y creyente. Una
transexual también puede ser madre, profesora y bautizada. Un hombre heterosexual puede
ser sacerdote, de igual forma que lo puede ser un hombre homosexual, por mucho que
81
Cfr. Presentación de Jesús en el Templo (Lc 2,33-35).
82
Cfr. Parábola de los trabajadores de la viña (Mt 20,1-16).
83
A. TRIGLIA, «Pansexualidad: una opción sexual más allá de los roles de género».
psicologiaymente.net (Consulta: 7 agosto 2016).
84
Cfr. N. GREGORI: Los cuerpos ficticios de la biomedicina. El proceso de construcción del género
en los protocolos médicos de asignación de sexo en bebés intersexuales, Revista de Antropología
Iberoamericana (1), 2006, en línea https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1704213
(Consulta: 25 agosto 2017), p. 103.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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algunos documentos escritos como la Instrucción de la Congregación para la Educación


Católica85 de 2005, pretendan fijar algo diferente. De la misma manera que un sacerdote
puede ser muy buena persona, pero también una persona enferma o, incluso pederasta, aunque
solamente en algún momento de su vida.
Aun sabiendo que el presente trabajo no es del ámbito antropológico, biológico, médico, o
psicológico, sino del de las Ciencias Religiosas, lo que pretendo poner en evidencia con todo
lo anterior es que la realidad es mucho más compleja que la idealización, por otro lado,
también real y necesaria.
Para el desarrollo posterior del tema, más adelante ahondaré todavía más en este colectivo,
centrándome en las personas LGTIB que además son cristianas y creyentes.

F
e, como colectivo- En su libro sobre el cristianismo de 1968, Ratzinger
reflexionaba sobre la fe afirmando que ésta «no trata simplemente de lo Eterno como
absolutamente Otro que queda fuera del mundo y del tiempo humano, sino que trata
más bien de Dios en la historia, de Dios como hombre». Y remarcaba también, que «no puede
quedarse en recitar una doctrina o aceptar teorías, sino que debe ser un movimiento de toda
la existencia humana»86. La fe viene de fuera, la fe viene de oír el mensaje de Cristo, de
seguirlo a él, que es el mensaje (cfr. Rom 10,17) esto es, reflexión sobre lo que antes se ha
oído y recibido, confrontación del Evangelio con la realidad de cada momento, con los signos
de los tiempos. Por tanto, una fe verdadera, una fe formada, una fe comprometida con el
mensaje evangélico, con el mensaje que es Jesús, el Cristo, con el mensaje de Dios, con el
Espíritu, no puede dejar de lado el mundo, la historia ni al ser humano.
Las afirmaciones anteriores, junto con la recuperación del protagonismo del laicado a partir
de los documentos del Concilio Vaticano II, parecían ir a devolver la misión evangelizadora al
pueblo de Dios en su globalidad: jerarquía eclesial y todas las personas bautizadas (cfr. Mt
28,19), tal y como recoge la Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM, «Los laicos están
especialmente llamados a hacer presente y operante a la Iglesia en aquellos lugares y
circunstancias en que sólo puede llegar a ser sal de la tierra a través de ellos. Así, todo laico,
en virtud de los dones que le han sido otorgados, se convierte en testigo y simultáneamente
en vivo instrumento de la misión de la misma Iglesia en la medida del don de Cristo (Ef 4,7)»
87
. Pero el forcejeo teórico continuo entre los padres conciliares y los miembros de la curia
dejó el «aggiornamiento» a medio hacer. En el mismo documento LUMEN GENTIUM,
parecen darse contradicciones entre los dos primeros capítulos, dedicados al Misterio de la
Iglesia y al Pueblo de Dios, y el resto, especialmente con el capítulo tercero, sobre su
constitución jerárquica88.
Por tanto, la fe que entra en diálogo con el colectivo «cultura» no es algo abstracto o etéreo,
es más bien el «colectivo fe», el nuevo Pueblo de Dios89, conjunto de todos los cristianos y
cristianas que comparten el sacerdocio único de Cristo, ya sea desde el sacerdocio común del
85
CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Instrucción sobre los criterios de
discernimiento Vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su
admisión al seminario y a las Órdenes Sagradas (31/08/2005), en línea
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_20
051104_istruzione_sp.html, (Consulta: 5/06/2016).
86
J. RATZINGER, Óp. cit., pp. 33-85.
87
PABLO VI, Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM sobre la Iglesia (21/11/1964), en línea
www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html
(Consulta: 28 febrero 2017), núm. 33.
88
H. KUNG, La Iglesia católica. Breve historia universal, Mondadori, Barcelona, 2002, pp. 232-240.
89
PABLO VI, Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM…, Óp. cit., núm. 9.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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conjunto de los fieles o el sacerdocio ministerial o jerárquico 90. Pero, insisto de nuevo en el
tema de las categorizaciones absolutas que cabe evitar, por excluyentes. También en el
colectivo «fe», tal y como se ha definido caben buenas personas laicas y jerarcas pecadoras,
monjas contemplativas que hacen vida activa, sacerdotes casados –excepciones diversas las
hay– mujeres sacerdotes, aunque sean de otras confesiones hermanas, santos...
También en este caso, más adelante ahondaré todavía más en este colectivo, centrándome en
las personas cristianas, en especial las practicantes –del laicado, la vida religiosa, o
presbíteros– que también son del colectivo LGTIB, por qué, las hay ¿verdad?

3.3. Algunas problemáticas para el diálogo


Una vez recordado el esquema de la comunicación adaptándolo al diálogo fe - cultura e
identificados ambos actores, entro ahora ya de pleno a identificar lo que a mi parecer son
algunos de los grandes problemas que afronta cada uno de los dos polos de este dialogo.

E n las personas LGTIB identifico, como mínimo, siete posibles problemas para el
diálogo con el colectivo fe:
PLGTIB1: Aunque desde fuera haya un imaginario social único del colectivo –que suele ser
el de varones homosexuales hedonistas, de vestimenta extravagante, alto poder adquisitivo,
preocupados únicamente por la moda, el gimnasio, la fiesta y el sexo desenfrenado…– en
realidad éste da cabida a multitud de subgrupos, según diversas tipologías. Ejemplos
clarificadores de esta realidad son los diversos grupos vinculados o satélites del Casal
Lambda91 en Catalunya: grupo de montaña, de mujeres, de jóvenes, de gente mayor 92, de
transexuales, de menores transexuales93, de inmigrantes, de seropositivos, de sordos 94, de
impedidos, de policías95… y también, en el ámbito cristiano, de protestantes 96 y de católicos97.
En el ámbito estatal, podría enumerarse otra larga lista de entidades y asociaciones vinculadas
a la FELGTB98.
PLGTIB2: De lo anterior se desprende que todos estos grupos y entidades que acogen a las
personas LGTIB forman un conglomerado asociativo muy amplio y diverso en voces y
sentires diferenciados, sin una voz ni un representante único. Ni tan solo entre los que tienen
alguna relación con la religión.
PLGTIB3: A parte, no se puede olvidar a las muchas personas LGTIB que hacen su vida de
forma independiente a cualquier tipo de acción colectiva y sin participación ni vinculación
directa a ninguna asociación de promoción de su dignidad o defensa de sus derechos. Son
miles y ninguna de ellas está representada más que por su propia persona.
PLGTIB4: Un cuarto factor para tener en cuenta es el abandono o desconocimiento total de
la fe cristiana de la mayoría de personas miembros del colectivo. Los más mayores son
aquellos que abandonaron su fe cristiana o dejaron de lado su sentimiento de pertenencia a la
Iglesia y, los más jóvenes, aquellos que, habiendo nacido en una sociedad no marcada por la

90
Ibid., núm. 10.
91
Casal Lambda, http://lambda.cat
92
«Grup Tardor» y «Fundació Enllaç», http://fundacioenllac.cat/
93
«Chrysallis», Asociación de menores transexuales, http://chrysallis.org.es/contacto/catalunya/
94
«Comissió LGTB de FESOCA, Federació de Persones Sordes de Catalunya», www.fesoca.org/
95
«Gaylespol», Asociación de Policías Gais y Lesbianas, www.gaylespol.es
96
«Protestants Inclusius», http://protestantsinclusius.blogspot.com/
97
«ACGIL, Associació Cristiana de Gais, Lesbianes de Catalunya», http://acgil.org/
98
FELGTB, Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, www.felgtb.org

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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cristiandad, son «analfabetos en la fe». De los unos y los otros, a menudo no solo abandono o
desconocimiento; en algunos casos también menosprecio o indiferencia, quizás también por la
existencia de un imaginario eclesial único. Nada diferente al proceso global de mundanización
de la sociedad que ya se ha explicitado en apartados anteriores.
PLGTIB5: Y por si lo anterior no fuera poco, parte del colectivo ejerce una militancia más o
menos activa contra la Iglesia99 por algunos posicionamientos notorios de ésta ante la
sociedad, contra la legislación y organismos nacionales, y por otros no tan públicos ante
organismos internacionales. En un colectivo que ha sufrido mucho en tiempos pasados y que
ha conseguido unos derechos civiles que antes le eran negados, se ha generado un sentimiento
de libertad de pensamiento, de sentimiento y de acción –resumido en canciones icónicas como
«I will survive», de Gloria Gaynor o «A quién le importa», de Alaska– que a menudo es
puesto en entredicho por la Iglesia. Y este sentimiento se genera una reacción que a veces se
visibiliza en acciones violentas –ataques a oratorios en universidades públicas…– o en otro
tipo de acciones como gags en programas de TV o radio o en actos sociales como las parodias
de la Virgen y de Jesús crucificado en el carnaval 2017 de Las Palmas de Gran Canaria.
PLGTIB6: Otro problema es el abandono de la defensa de la fe y de la propia dignidad como
criaturas de Dios y miembros de la Iglesia de aquellas personas miembros del colectivo que
también son cristianas creyentes y practicantes. Si bien es cierto que siguen participando de la
vida eclesial de una forma semi normalizada, lo hacen en grupos minoritarios y diferenciados
–ACGIL, por ejemplo–, o en parroquias, familias carismáticas o movimientos laicales
vinculados a institutos religiosos u otros grupos más institucionalizados, pero silenciando la
parte de su personalidad que tiene que ver con las relaciones afectivas y quedando al margen
de determinados servicios, por muy bien preparados que puedan estar.
Entre este este grupo de personas cristianas es habitual la expresión «sentirse mejor tratado
como cristiano entre gays, que como gay entre cristianos», la cual resume perfectamente
como son tratados en los grupos del colectivo y como lo son en el ámbito eclesial.
PLGTIB7: Finalmente, el último y más importante a mi parecer, es que el colectivo LGTIB
en su conjunto no parece tener ganas ni necesidad de dialogar con el colectivo fe, lo que
implica la dificultad del dialogo que se propone, de la evangelización en este colectivo. El
dialogo con y la evangelización de personas concretas LGTIB es otra realidad, en la que sí
puede y debe, la Iglesia, dar pasos, pese a la dificultad. Yo mismo, en conversaciones con
personas LGTIB sobre la religión, la Iglesia católica y la fe, encuentro una fuerte reticencia a
entrar a fondo, y los que lo hacen, han hecho un profundo discernimiento al respecto para
llegar a defender sus convicciones, no actúan como simples parlantes.

E
n el colectivo fe, el otro actor de este diálogo, también detecto una serie de
problemas que le dificultan el dialogo. En este caso, acompaño cada problema con
una pregunta a modo de reflexión.
PFE1: Por un lado, ocurre algo similar a lo comentado con el otro participante en el diálogo.
Bajo el nombre genérico de Iglesia se mezclan una pluralidad enorme de estructuras a nivel
local y a nivel global, parroquias, diócesis, conferencias episcopales, regiones, el Vaticano, la
Santa Sede; también Congregaciones e Institutos de Vida Religiosa con su propia
organización general y provincial, así como también asociaciones, fundaciones, ONG,
algunas pías y otras del ámbito civil… Como se ve, una multiplicidad de participantes en el
dialogo, mensajeros no siempre válidos, formados, reconocidos ni óptimos. Si bien desde
dentro puede ser comprensible tal maraña de entes y sus relaciones, desde fuera, desde el
99
D. CASALS: «Dins del món gai, la religió és l'enemic», (en línea, Web Catalunya Religio.cat),
Barcelona, 2013, http://www.catalunyareligio.cat/ca/node/151894 (Consulta: 14 enero 2017)

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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mundo y los medios de comunicación, también se tiene un imaginario eclesial único. Sin el
conocimiento y la sensibilidad necesaria, las buenas acciones de la mayoría no son visibles y
en cambio, las malas de una sencilla parte implican al todo, ¿realmente todas estas estructuras
sirven al único Señor Jesucristo?
PFE2: Siguiendo con lo anterior, pero desde la óptica de las personas, no de las instituciones,
la pluralidad de sensibilidades de las personas cristianas es tan amplio como la de las personas
en sociedad, unas más progresistas y otras más conservadoras, con diferentes criterios y
puntos de vista. No se puede olvidar que hay personas cristianas de todos los continentes, de
todas las razas, de todas las culturas, de todas las formaciones, de todas las clases sociales…
¿cómo compaginar todas estas realidades en una misma sensibilidad, la de Jesucristo, hijo de
Dios, que vino al mundo para ofrecer la salvación a la humanidad? (cfr. Jn 1,12-13)
PFE3: Con la institucionalización de la religión cristiana a partir del edicto de Milán del
emperador Constantino en el año 313, la Iglesia adoptó una estructura organizativa similar a
la del Imperio romano –patriarcados, con el romano por delante, diócesis y parroquias– y con
el paso del tiempo se fue adaptando y convirtiendo en algo similar a los reinos, principados y
otras sociedades feudales de la edad media europea. La estructura de gobierno y organizativa
actual de la Iglesia también genera polémica, y cada vez mayor. Monarquía teocrática
absoluta, sin separación de poderes, con acceso a puestos de responsabilidad por cooptación y
con mínima transparencia, con el filtro del sacerdocio ministerial o la pertenencia al estado
religioso, con un único proceso electoral –además secreto, que es el que corresponde al
Colegio Cardenalicio–. ¿Es este tipo de organización la mejor para hacer sentir la pertenencia
a un único cuerpo, el de Cristo? (cfr. 1Co 12,12-30)
PFE4: Fruto de esta organización y de su milenaria historia, la Iglesia ha ostentado un gran
poderío, similar a la de los grandes imperios, lo que le ha permitido hacer y deshacer,
perdonar y condenar, reflexionar e imponer su visión. Ha sentenciado sobre las personas, la
fe, la ciencia, la moral, las costumbres… no solo «ad intra», tratando a los fieles como
inferiores hijos de Dios, sino también «ad extra», tratando de infieles al mundo en general. Y
lo ha hecho de forma categórica, como a menudo lo hace los humanos y las sociedades. Los
santos y los pecadores, los dogmáticos y los herejes, los cristianos y los moros… Aunque sean
cosas mayormente de la historia pasada –pero de una historia muy larga y de un pasado no
demasiado lejano– ¿cómo se conoce la Iglesia, con estos frutos? (cfr. Mt 7,15-20)
Quizás sea por todo esto que parte de la jerarquía continúa mostrando cierta arrogancia hacia
el mundo terrenal, que aunque ya no es de grado tal a la que se refería Herrera en la crítica del
film Silencio, «la película realiza una potente crítica a la arrogancia del catolicismo durante
siglos de imposición y desdén hacia las otras creencias apropiándose de la Verdad absoluta y
con mayúsculas.»100, sigue existiendo, como si pareciera no querer dejar de lado los
privilegios de los que ha gozado a lo largo de siglos. Con palabras más suaves, afirmaba lo
mismo Ratzinger en 1969, en relación con la época colonial101.
O algunos ejemplos más actuales, como los de Charamsa sobre sus años en la Congregación
de la Doctrina de la Fe sobre absurdos, correcciones, desmentidos confidenciales, bajo la
consigna que «El santo oficio nunca pide disculpas. No hemos de admitir públicamente
nuestros errores. Y más, con los tiempos que corren, bajo el actual pontificado...»102

100
S. HERRERA, Óp. cit.
101
J. RATZINGER, Óp. cit., p. 23.
102
K. CHARAMSA, La primera pedra: La meva rebel·lió enfront la hipocresia de l’Església,
Editorial Gregal, Barcelona, 2017, pp. 135-141.

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PFE5: Es bien conocida la expresión «No basta que la mujer del César sea honesta; también
tiene que parecerlo» de Julio Cesar a Pompeya. Si siempre ha sido así, en los tiempos que
corren, en los que crecen la importancia de la transparencia y el buen uso de lo público, la
Iglesia aún está lejos de estos parámetros que generan más confianza. Por poner un único
ejemplo, con las ostentaciones en cuanto a las vestimentas o tesoros de la Iglesia, ¿son
compatibles estas ostentaciones con la sencilla copa que seguramente utilizara Jesús en la
última cena? (cfr. Mc 14, 12-15.23)
PFE6: Ahondando en el aspecto organizativo, la coexistencia de la Santa Sede –centro del
liderazgo religioso– y del Estado de la Ciudad del Vaticano –estado independiente según el
Derecho Internacional–, confiere a la Iglesia una doble faceta, así como también al papa –
líder religioso y jefe de Estado– que implican un doble ser, un doble lenguaje, una doble
acción, lo que es difícil de justificar en un mundo cada vez más formado, crítico e
intercomunicado, sobre todo cuando se intuye que no siempre ambas facetas se usan para la
misión de Cristo, para la evangelización. Ante ejemplos concretos que ponen en evidencia
ciertas praxis que no se corresponden con el mensaje evangélico y que más recuerdan tácticas
monopolísticas o partidistas, ¿se puede servir a dos señores? (cfr. Mt 6,24).
Dos ejemplos de lo anterior en el ámbito internacional, bien pudieran ser la invocación a la
inmunidad diplomática del Nuncio Papal en Australia en 2013 para negarse a proporcionar a
las autoridades civiles, documentación de archivo para ayudar a la Comisión Especial de
Investigación de Nueva Gales del Sur de abusos sexuales 103 –advertido por el Comité contra la
Tortura–, o el retraso de las justificaciones a organismos internacionales como el Comité de
Derechos de los Niños, «El Comité acoge con agrado la presentación del segundo informe
periódico de la Santa Sede y las respuestas escritas que ha facilitado en relación con la lista
de cuestiones (CRC/C/VAT/Q/2/Add.1). Sin embargo, lamenta que el informe periódico se
haya presentado con un retraso considerable, lo que ha impedido al Comité examinar la
aplicación de la Convención por la Santa Sede durante 14 años.»104.
PFE7: Otra problemática es el intento de apropiación durante siglos de la fe y de la
institución Iglesia por parte de la jerarquía clerical, hecho que se ve claramente en la historia
de la Iglesia. Es cierto que el Concilio Vaticano II habló al respecto y también que el papa
Francisco se ha posicionado al respecto, pero aún queda mucho por hacer. Una reciente
anécdota entre el papa Francisco y el hermano Emili Turú, SG marista, en la audiencia
privada de abril de 2017 así lo ilustra, «le enseñé la invitación que recibí para esa audiencia,
donde se me llamaba “Padre”… y, de hecho, así fue publicado por las Noticias vaticanas. El
Papa, como ya ha dicho muchas veces, subrayó que eso se debe al fuerte clericalismo que
persiste en la Iglesia, que frecuentemente ignora o incluso anula al laicado.» 105. ¿Hay
conciencia real de que todas las personas bautizadas están llamadas al sacerdocio común106?
¿Es la actual, la única forma de ejercer el sacerdocio jerárquico? ¿Viven los sacerdotes
ministeriales realmente como un servicio?
103
Cfr. COMITÉ CONTRA LA TORTURA, ONU, Observaciones finales sobre el informe inicial de
la Santa Sede CAT/C/VAT/CO/1 (17/06/2014), en línea
http://tbinternet.ohchr.org/_layouts/treatybodyexternal/Download.aspx?
symbolno=CAT/C/VAT/CO/1 (Consulta: 20/05/2017), núm. 14.
104
COMITÉ DE LOS DERECHOS DEL NIÑO, ONU, Observaciones finales sobre el segundo
informe periódico de la Santa Sede CRC/C/VAT/CO/2 (25/02/2014), en línea
http://tbinternet.ohchr.org/_layouts/treatybodyexternal/Download.aspx?
symbolno=CRC/C/VAT/CO/2 (Consulta: 21/05/2017), núm. 2.
105
Cfr. El hermano Emili Turú habla del encuentro con el Papa Francisco, (en línea Web Hermanos
Maristas), Roma, 2017, www.champagnat.org/400.php?a=6&n=4299 (Consulta: 20 abril 2017).
106
PABLO VI, Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM…, Óp. cit., núm. 10.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
Alumno: Sergi Bernabeu

PFE8: También se ha dado una apropiación de la fe y de la institución Iglesia por parte de la


cultura europea, y de la nacionalidad italiana en especial, visualizada en el papado, el colegio
cardenalicio107, la curia vaticana y las curias de institutos y congregaciones desde una casi
omnipresencia de la cultura feudal europea, con la consecuente invisibilidad de muchas
iglesias locales con parámetros culturales diferentes. Casi parece olvidarse la fuerza que tuvo
el cristianismo desde su origen en Palestina, por todo el mediterráneo, también en los actuales
países de las orillas no europeas. La historia de la Iglesia así nos lo muestra hasta hace pocas
décadas, y aun la novedad que pueda suponer la elección en 2013 de Bergoglio, religioso
jesuita venido de la periferia, aun no se puede valorar de forma clara por falta de perspectiva.
A título de ejemplo, González de Cardedal expone de esta manera el pensamiento del papa
Benito XVI, que bien resume este eurocentrismo, «Detrás de estas intervenciones en lugares
creadores de sentido para la sociedad europea [Universidades de Ratisbona, la Sapienza de
Roma y los Bernardino de París, entre otros] está su convicción de la responsabilidad e
influencia de Europa en el resto del mundo. Reconoce su grandeza técnica y sus conquistas
espirituales…»108. ¿Es esta la mejor manera de ir por todo el mundo a anunciar la Buena
Nueva (cfr. Mc 16,15)?
PFE9: Una tercera apropiación que ha sufrido la Iglesia y la fe de forma secular ha sido la del
varón y la heterosexualidad, fruto de las dos anteriores, lo clerical y la cultura europea. No se
puede negar que la Iglesia se rige por lo que puede definirse como un hetero patriarcado –
sistema social y de relaciones en el que el género masculino y la heterosexualidad tienen
prevalencia mayoritaria o absoluta–. Este sistema a menudo acaba actuando de forma tal que
infravalora a los colectivos de mujeres y de personas no heterosexuales. Y esto lo realiza
directamente –pretendiendo silenciarlos, esconderlos, apartándolos de ciertos servicios
internos– o de forma más indirecta a través del silencio, la no implicación, las medias palabras
con relación a la Declaración de DDHH de 1948, derechos posteriores de personas y
sociedades, legislación... Repitiendo la cita de Marcos anterior, ¿es esta la mejor manera de
anunciar a todos la Buena Nueva (Cfr. Mc 16,15)?
PFE10: Otra problemática de la fe es la división en el seno de la Iglesia, como mínimo en la
curia vaticana y las iglesias locales de Occidente. Por un lado, la jerarquía –personificada en
la curia vaticana y parte del obispado, secundada por algunos grupos minoritarios pero muy
potentes– y por otro lado el pueblo de Dios en sentido amplio.
Dos ejemplos de lo anterior, aunque de signo totalmente opuesto, bien pudieran ser las críticas
a la jerarquía de grupos, como la asociación «Església Plural»109 a favor de una Iglesia más
eclesial, más plural, más laical y más ecuménica, o la web «Germinansgerminabit»110 llena de
escritos –mayormente anónimos o bajo pseudónimos y con lenguaje despectivo y poco
respetuoso– contra toda forma de Iglesia que se aleje de la ortodoxia más pura. ¿Pese a la

107
Francisco es el primer papa no europeo en más de 1000 años, y las estadísticas de febrero 2014,
suman 108 cardenales europeos del total de 199, de los cuales, 46 son italianos,
www.vatican.va/news_services/press/documentazione/documents/cardinali_statistiche/cardinali_aa
_index_statistiche_sp.html (Consulta: 22 marzo 2017).
108
O. GONZÁLEZ, Óp. cit., pp. 241-242.
109
«Església Plural» se define como una entidad de personas católicas al servicio de una experiencia
de fe más eclesial, más plural, más laical y más ecuménica, http://www.esglesiaplural.org
110
«Está claro que hay jesuitas rectos y jesuitas torcidos. Pero si ha salido elegido como jefe y
capitán general uno evidentemente torcido, es que la facción torcida y corrompida de los jesuitas
tiene mucha más fuerza que la facción recta.», por V. TEMERARIUS, ¡Menuda tropa!, (en línea
Bloc Germinansgerminabit), Barcelona, 2017, http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2017/03/menuda-
tropa.html#more (Consulta: 3 marzo 2017).

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
Alumno: Sergi Bernabeu

voluntad de Dios que en la Iglesia haya apóstoles, profetas, maestros… vivimos el


sentimiento de pertenecer todos a un único cuerpo? (Cfr. 1Co 12,12-30).
PFE11: Otro problema cada vez más visible es la división dentro de la propia jerarquía.
Desde la elección de Francisco en marzo de 2013, esta división parece más evidente y
conocida, no solamente en su propio seno a modo de lobby antipapa 111, sino también en
medios externos. Ejemplos serían los problemas que el Papa está encontrando para llevar a
cabo la reforma de la curia, los desencuentros con ciertos cardenales sobre determinadas
propuestas pastorales incluidas en la Exhortación Apostólica AMORIS LAETITIA, o con la
Congregación de la Doctrina de la Fe, a raíz del discurso 112 en el coloquio internacional sobre
la complementariedad del hombre y la mujer de noviembre de 2014, y de unas palabras
improvisadas fuera del discurso escrito preparado por la organización, «Francisco dejó de
lado el texto escrito y comenzó a hablar al azar: “Por lo que respecta quiero decir una cosa.
No hemos de caer en la trampa de ser calificados con conceptos ideológicos. La familia es un
hecho antropológico…y, consecuentemente un hecho social, de cultura, etc. Nosotros no
podemos calificarla con conceptos de naturaleza ideológica, que únicamente tienen validez
en un momento dado de la historia, y después, cambian. Hoy no se puede hablar de familia
conservadora o familia progresista: ¡la familia es familia! No os dejéis calificar por este u
otro concepto de naturaleza ideológica. La familia tiene una fuerza en ella misma.”» 113.
Puede repetirse aquí la pregunta del punto anterior sobre el cuerpo de Cristo que todos somos
estamos llamados a ser, como totalidad y como parte (Cfr. 1Co, 12,27).
PFE12: Quizás fruto de todo lo anterior, la Iglesia es experta en hacer teología, lo que supone
hacer también sociología y gramática. Y es experta también en utilizar las Escrituras, la
Tradición y el Magisterio de la manera que más le conviene. Antiguo y Nuevo Testamento,
Biblia, Catecismo, Derecho Canónico, documentos papales, sinodales, conciliares… infinidad
de reflexiones de mayor o menor importancia que dan mucho de si. Un único ejemplo, se
asume para las personas individuales el derecho a la libertad religiosa, «el derecho a esta
inmunidad permanece también en aquellos que no cumplen la obligación de buscar la verdad
y de adherirse a ella, y su ejercicio, con tal de que se guarde el justo orden público, no puede
ser impedido.»114, pero al ampliar el enfoque a los colectivos, parece solo reconocérselo a las
comunidades religiosas115, dejando de lado otros colectivos organizados. En el mismo punto
de defensa de las comunidades religiosas, en cuanto a la divulgación de la fe, recuerda que
deben «abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacción o
a persuasión inhonesta o menos recta, sobre todo cuando se trata de personas rudas o
necesitadas.». Nuevamente parece aceptar a las personas (sobre todo «rudas y necesitadas»)
pero no a los colectivos. ¿Acompañan los actos de los cristianos a nuestras palabras?
PFE13: Y ya un último problema, por no extenderme más. Si bien es cierto que el edificio de
la fe cristiana y de la Iglesia ha sido muy bien construido a lo largo de sus 2000 años de
historia, cada vez es más difícil para la teología sostener algunas de las verdades de la fe, en

111
K. CHARAMSA, Óp. cit., p. 122.
112
FRANCISCO, Discurso en el Coloquio Internacional Sobre la Complementariedad del Hombre y
la Mujer, Organizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (17/11/2014), en línea
https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/november/documents/papa-
francesco_20141117_congregazione-dottrina-fede.html (Consulta: 11 marzo 2017).
113
K. CHARAMSA, Óp. cit., pp. 147-164.
114
PABLO VI, Declaración DIGNITATIS HUMANAE sobre la libertad religiosa (7/12/1965), en
línea http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-
humanae_sp.html (Consulta: 11 marzo 2017), núm. 2.
115
Íbid. núm. 4

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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contraste con los avances de las ciencias y la tecnología, en contraste con los signos de los
tiempos, con el Evangelio y con algunas realidades de la propia Iglesia.
Y este inmovilismo también lo muestra el sacerdote Charamsa, «No soportaría, de parte de
los jefes, insinuaciones del tipo “no exageremos”, “son cosa de hace mucho tiempo”,
“¿quién sabe dónde está la verdad?” y mil otras frases de este tipo. Por costumbre, en la
Iglesia se esconden los delitos, las culpas y también las responsabilidades... por el bien de la
institución, pro bono ecclesiae.»116.
Esto parece llevar a la Iglesia a un inmovilismo sorprendente. ¿Qué es más importante la fe a
Cristo o la fe a la Iglesia? Eso es exactamente lo que plantea Shusaku Endô –y versiona
excelentemente Martin Scorsese en la versión cinematográfica– en boca del jesuita apóstata
Ferreira, dirigiéndose a su seguidor Rodrigues: «-Usted mira más por sí mismo que por ellos.
Por lo menos, le importa más su propia salvación que la de ellos. Usted dice una palabra:
“apostato”, a esos hombres los retiran de la fosa, se termina su agonía. Sin embargo, no
apostata. Es que tiene miedo a traicionar a la Iglesia para ayudarles a ellos, miedo a la
deshonra de la Iglesia lo mismo que yo. Lo dijo de una vez, como con ira. Después, poco a
poco su voz se fue debilitando: - A mí me pasaba lo mismo. Aquella noche negra y fría me
pasaba lo mismo que a usted ahora. Pero ¿es eso practicar el amor? El sacerdote dice que
quiere vivir imitando a Cristo. Pues si Cristo estuviera aquí… Ferreira guardó silencio un
instante;»117. ¿Aquello que es central en el cristianismo, lo es también para el actuar cristiano?
O en palabras de Ferreira, ¿Iglesia o mensaje? ¿Iglesia o Cristo?

Y
a para acabar este recorrido a algunas de las problemáticas para el diálogo –más
numerosas las de la fe que las de la subcultura LGTIB–; en ningún momento he
pretendido atacar a la Iglesia, de la que me considero miembro e hijo, pero sí ser
franco ante la realidad que observo y reflexiono. Sé de su parte humana y pecadora, sé
también de su papel sacramental y de mediación del misterio del Cristo para conmigo y para
el mundo. Soy consciente de lo que ella ha significado para configurarme como persona y
como cristiano adulto que soy. Se lo agradezco, pero también pretendo, con toda la humildad,
ser yo mismo y si puede ser, ayudarla.

3.4. Posibles propuestas para un dialogo fe – subcultura LGTIB


Como motivo de fondo para las propuestas que presento, quiero proponer el diálogo de Jesús
con el ladrón bueno, durante la crucifixión, solamente recogido en el evangelio de Lucas.

Y sobre su cabeza había un letrero que decía: “Este es el Rey de los judíos.”
Uno de los malhechores allí colgados le insultaba, diciéndole: –¡Si tú eres el Mesías,
sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros!
Pero el otro reprendió a su compañero diciendo: –¿No temes a Dios, tú que estás
sufriendo el mismo castigo?
Nosotros padecemos con toda razón, pues recibimos el justo pago de nuestros actos; pero
este no ha hecho nada malo.
Luego añadió: –Jesús, acuérdate de mí cuando comiences a reinar.
Jesús le contestó: –Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Lc 23-38-43

116
K. CHARAMSA, Óp. cit., p. 177.
117
E. SHUSAKU: Silencio, La aventura de los jesuitas en el Japón del siglo XVII, Edhasa, Buenos
Aires, 2009, p. 217.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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Algunos aspectos que me parecen interesantes respecto al texto:

E
vangelio de Lucas. Es éste el único que recoge el diálogo con los ladrones. El de
Juan solamente los nombra, «Allí lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada
lado.» (Jn 19,18), los de Marcos y Mateo los adjetivan como bandidos (cfr. Mc 15,27;
Mt 27,38) y recogen los insultos de ambos, como el resto de los que estaban allí (cfr. Mc
15,32; Mt 27,44). Pero, es más, aparecen también en algunos de los evangelios apócrifos –
como el árabe de la infancia– donde se les pone nombres, San Dimas, «el bueno», y Gestas,
«el malo»–.
En los últimos momentos de su vida, Jesús está rodeado de dos ladrones. Es más, padece con
ellos, «con-padece», aquello para lo que había venido al mundo. De igual forma que había
hecho –resiguiendo solamente el evangelio de Juan–, con la samaritana (Jn 4,1-42), el
funcionario real (Jn 4,43-54), el paralítico (Jn 5,1-18), la multitud (Jn 6,1-15), la adúltera (Jn
7,53,8-18), el ciego de nacimiento (Jn 9,1-12), su amigo Lázaro (Jn 11,1-44), pero esta vez
hasta el final, sufriendo él también en sus propias carnes.
Pero también está acompañado de los suyos, los más cercanos, y estos no eran los apóstoles,
en aquel momento huidos llenos de miedo por todo lo que estaba sucediendo. Eran tres
mujeres, su madre, su tía María, María Magdalena, y el «discípulo amado» (cfr. Jn 19,25)
En la escena, Gestas ataca a Jesús, probando de utilizarlo para su propia salvación, ante lo
cual, Jesús no responde. Como tantos otros habían probado de hacer. Como también en la
actualidad muchos usan la religión para sus propios fines.
Dimas por su lado, entra en dialogo con Gestas, cuestionándolo y aceptando la culpa por los
crímenes cometidos. Posteriormente se dirige a Jesús –quien debía haber escuchado la
conversación entre ambos– y le pide su compasión. Reconoce y pide.
Jesús, ante esta muestra de adhesión a Él, a la verdad, a Dios, le responde como ya es sabio,
«hoy estarás conmigo en el paraíso». Le da la salvación eterna.

Y
ahora sí, ya para finalizar todo este recorrido reflexivo, presento lo que a mi
parecer pueden ser posibles propuestas al colectivo fe para mejorar el dialogo con el
colectivo y las personas LGTIB. No entiendo que sea objetivo de este trabajo hacer
propuestas al colectivo LGTIB, que en general parece no tener ningún motivo para el diálogo
con la fe, es más le ha dado la espalda. Pero sé, por teoría y por experiencia personal que los
corazones más cerrados pueden llegar a abrirse ante muestras de amor, de misericordia, de
compasión. Quizás en eso se resuma todo.
De las propuestas genéricas que realizo algunas son genéricas para el diálogo con la cultura y
algunas otras concreciones para con las personas LGTIB. Las agrupo, por un lado, en las
referentes al colectivo fe en general (PROP1 a PROP4), seguidamente a las personas
cristianas que también son LGTIB (PROP5 a PROP6), a los miembros de la jerarquía que
ostentan otros cargos de representación y organización (PROP7 a PROP13) y finalmente al
subconjunto de las personas del grupo anterior que también son LGTIB (PROP14).

Las propuestas al colectivo fe, en general, se resumirían en la primera, vivir más el


centro de la fe cristiana tal y como he tratado en el apartado tercero de este trabajo (PROP1),
resumido también en los dos primeros mandamientos de la ley, amar a Dios sobre todas las
cosas y al prójimo como a uno mismo (Cfr. Lc 10,27).
PROP2: Vivir de una forma más atenta las situaciones del día a día, atentos a los signos de
los tiempos, estudiar reflexivamente las Escrituras, el Magisterio, rezar y dejarse interpelar en

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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el día a día por el Espíritu. Ya lo afirmó Pablo VI en 1965 en la exposición preliminar de la


GAUDIUM ET SPES, «es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la
época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada
generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el
sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la mutua relación de ambas» 118. Es lo
mismo con lo que en otras palabras nos anima Francisco, «discernirá cuál es el camino que el
Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia
comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.» 119.
Tenemos cuatro evangelios canónicos, con una visión unitaria pero cada uno con una visión
característica. Y algunos otros, los apócrifos. Si el evangelista Lucas remarcó el diálogo con
los crucificados al lado de Jesús, quizás es que se fijó más, estuvo más atento. De igual forma,
existen infinidad de parroquias y lugares de culto, busquemos, comparemos, reflexionemos y
oremos ante Jesús la prédica del clérigo…
PROP3: Puede ser cierto que «El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser
considerado como uno de los más graves errores de nuestra época» 120, pero los y las
cristianas no podemos quedarnos simplemente con la aceptación de dicha situación. Hemos de
cuestionarnos la razón de dicho divorcio y ver cuáles de las causas pueden ser reflexionadas y
cambiadas por cada uno de nosotros individualmente, y en la medida de nuestras
posibilidades, desde nuestro lugar concreto de la sociedad, también desde la parroquia, grupos
de fe y vida o similares, como colectivo. Ser personas más activas en la vivencia de nuestra fe
y en su mantenimiento y reflexión. Si en general puede decirse que la incultura influye
negativamente en el desarrollo personal y humano, la incultura religiosa se demuestra fuente
de conflictos en la comunidad internacional y en la sociedad europea, española y catalana. Y
desde la óptica de los creyentes, la cerrazón ante un tipo exclusivo de creencia y de Iglesia,
obviando unas y seleccionando otras sin valorar la verdad en su conjunto, también nos hace
peores seguidores de Cristo.
PROP4: La mayoría de personas cristianas que conozco aceptan las realidades LGTIB que
tienen a su alrededor. Tengo la gran suerte de ello, aunque conozco casos cercanos de
personas, que han sido apartadas por sus familias, cristianas evangélicas. Aun con dudas sobre
aspectos concretos, como la adopción por parte de parejas del mismo sexo, en cuanto conocen
casos de primera mano, la evidencia del amor de dichas familias, les hacen cambiar de
criterio. Propongo que manifiesten en alto lo mismo que ya tienen asumido y comprobado en
privado, que esa misericordia, sorpresa y orgullo que manifiestan en silencio y de forma
discreta pueda salir a la luz. No se puede olvidar que el silencio es la primera forma de
discriminación y quizás la más sibilina porque no se ve. Para el colectivo de personas LGTIB
adolescentes y jóvenes este punto es transcendental ya que en ese momento inicial de la
construcción de la propia identidad el hecho de disponer de referencias visibles abre a la
reflexión, al discernimiento. El silencio y el esconder realidades en las que ellos o ellas se
pueden sentir identificados, no hace más que generar miedo y frustración al sentirse
totalmente solos, diferentes e incluso, como creyentes los pocos que aún puedan serlo, no
criaturas de Dios y así lo manifiesto por experiencia personal.

Por parte de las personas cristianas que además son LGTIB que han vivido como
cristianos o cristianas y que se han apartado de la Iglesia, entiendo que se trata de reclamar el
papel que les corresponde en el pueblo de Dios (PROP5). Esto es vivir de forma clara, visible
y responsable su vida como criaturas de Dios, como bautizadas y como miembros de pleno
118
PABLO VI, Constitución Pastoral GAUDIUM ET SPES…, Óp. cit., núm. 4.
119
FRANCISCO, Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM…, Óp. cit., núm. 20.
120
PABLO VI, Constitución Pastoral GAUDIUM ET SPES…, Óp. cit., núm. 43.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
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derecho de la Iglesia –lo que en el contexto secular se diría luchar por sus derechos– reclamar
su dignidad. Ayudar con su testimonio de vida, coherente con la criatura que son y con la
filiación divina, a romper los tópicos que sobre las personas de este el colectivo tienen los
fieles y la jerarquía. Esta es una propuesta directa para quien esto escribe, una de las
motivaciones de la elección de esta temática para el trabajo.
PROP6: Estas mismas personas cristianas y LGTIB, dar su testimonio a los niños y jóvenes
que asisten a centros educativos religiosos, a parroquias u otros centros de Iglesia que es
posible ser LGTIB y cristiano, ofreciendo referentes claros, ayudando a cambiar clichés
existentes pero sin fundamento, y sobre todo, acompañando en la maduración y
discernimiento en aquellos casos que se requiera, no dejando a su suerte a los que se sienten
en inferioridad, en desprecio, apartados y marginados simplemente por ser como son. Un
ejemplo en el ámbito no religioso sería el de un conocido psicólogo gaditano afincado en
Barcelona, Gabriel José Martín121, nacido intersexual en 1971 y asignado por los médicos al
sexo femenino, siendo llamado Patricia, hasta que, con 21 años, con cuerpo de hombre
totalmente formado, y tras un largo proceso endocrino y psicológico pudo adoptar el nombre
de Gabriel José y ser inscrito como tal. Posteriormente, después de otro proceso similar,
descubrió su homosexualidad. Él ha hecho de su experiencia vivencial, en género y
orientación sexual, su forma de vida y vocación hacia los demás.

Propuestas específicas dirigidas a la jerarquía de la Iglesia (y de la fe) y a las


personas que ostentan cargos de representación y organización serían, ante
todo, las mismas anteriores como miembros del Pueblo de Dios.
Ya en referencia a su estatus concreto, abandonar progresivamente las estructuras y los
privilegios de poder, así como las relaciones de superioridad que desde estas se generan.
Palacios, autos, títulos, modos de vida… Y caso de no poder ser posible –aunque desde una
lógica totalmente evangélica y con la confianza en el Altísimo, no debería serlo–, dar pasos
significativos para que sean utilizadas de forma coherente con el mensaje de Cristo (PROP7).
Jiménez manifiesta que la autoridad en la comunidad tiene la tarea de sostener la fidelidad y
alentar la esperanza122. ¿Quién sostuvo la fidelidad y alentó la esperanza al pie de la cruz,
cuando los Apóstoles estaban huidos? Las mujeres y el discípulo amado (cfr. Jn 19, 25-27).
PROP8: En referencia a estructuras concretas no quiero dejar de nombrar dos, una a nivel
universal y otra nacional. Si la Iglesia Universal y la Iglesia española no quiere perder todavía
más parte de su credibilidad, deberían tomar medidas al respecto, como mínimo tomar en
consideración las críticas al respecto. En la primera de ellas, quizás el Vaticano debiera llevar
a cabo una reflexión en torno a la estructura, organización, formas internas y relaciones
externas de la Congregación para la Doctrina de la Fe y si se ve conveniente, llevar a cabo en
ella una profunda remodelación; expresiones de Charamsa en su libro tales como «La alianza
del Vaticano con todos los homófobos de la tierra era un hecho…» 123, «El lema con el que el
santo oficio intentaba su nueva y feroz defensa de la fe era defender la familia contra los
sínodos del papa Francisco»124 o «Absurdos como este estaban al orden del día; no tenían en
cuenta el hecho que tocaban el frágil tejido de las vidas humanas, de la fe y de la búsqueda

121
Gabriel José Martín, en línea http://www.gabrieljmartin.com/conoce-a-gabriel-j-martin/ (Consulta:
15 marzo 2005).
122
A. JIMENEZ, La fe en tiempos de incertidumbre…, Óp. cit., p. 293.
123
K. CHARAMSA, Óp. cit., p. 122.
124
Íbid., p. 124.

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de la felicidad.»125, responsablemente deberían llevar a una investigación y si algo de verdad


hay en ellas, llevar a una tomar de medidas excepcionales.
Y la otra es la cadena de televisión española 13TV y las tertulias de algunos de sus programas
estrella en las que se daña la convivencia –exprimiendo al máximo los dualismos derecha vs
izquierda, Catalunya vs resto de España, cristianismo vs Islam…– con unas formas
inadecuadas, un lenguaje poco educado, unos criterios poco periodísticos.... Justo a final de
agosto de 2017 tras los atentados terroristas en Catalunya han llegado a un máximo
preocupante. Es interesante ver la carta abierta 126 de un grupo de 26 sacerdotes de la diócesis
de Tarragona que hacen llegar al cardenal Ricardo Blázquez el malestar de muchos de sus
fieles. La Conferencia Episcopal Española debería tomarse en serio el malestar y más, ante la
demanda similar de los Obispos de Catalunya de octubre de 2013.
PROP9: Esta sería una llamada a la jerarquía a llevar a cabo con más responsabilidad la
PROP2 anterior, discerniendo doctrina y realidad, tal como solicitaba Juan Pablo II en la
FAMILIARIS CONSORTIO, en referencia a las parejas divorciadas, «Frente a situaciones
difíciles y familias heridas, siempre es necesario recordar un principio general: “Los
pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones”. El grado
de responsabilidad no es igual en todos los casos, y puede haber factores que limitan la
capacidad de decisión. Por lo tanto, al mismo tiempo que la doctrina se expresa con
claridad, hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas
situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su
condición»127.
PROP10: Acercarse más a todas las personas bautizadas y a todos los seres humanos,
preferentemente las pobres, desvalidas y marginadas de la sociedad, que no son solamente
personas pobres y enfermas. En este sentido las personas LGTIB son marginadas, atacadas
verbal y físicamente aun en muchos lugares del planeta. Cierto que la Iglesia no participa de
estas acciones, pero las tolera al no manifestarse en contra.
Y este acercamiento debe hacerlo sin prejuzgar, ni juzgar, a la manera de Jesús con Dimas, a
quien escuchó y acogió sin ningún tipo de reparo. Entre estos colectivos estarían también, en
consonancia con el objetivo de este trabajo, el de las mujeres y muy especialmente, el de las
personas con diversidad de género y sexual no mayoritarias. Tenemos millones de cristianos
laicos y laicas, las cuales viven las situaciones del día a día, que también están atentos a los
signos de los tiempos, que comparten situaciones del mundo que la jerarquía no vive de cerca.
¡Escúchenlos!¡Acérquense!¡Convivan!¡Ámenlos y déjense amar!
Entiendo las dificultades que se pueden dar en la Iglesia universal para estudiar y discernir
determinados temas, aun si hubiera cierta voluntad, debido a su larga historia y extensión por
todo el planeta, que resumo en una experiencia propia. En 2009, el Instituto Marista editó el
documento «En torno a la misma mesa, La vocación de los laicos maristas de Champagnat».
Unos años atrás me llego, un borrador para leer, opinar y sugerir revisiones. Concretamente
yo hice una sugerencia al h. Emili Turú, a la sazón Consejero General respecto al apartado

125
Íbid., p. 140.
126
Carta abierta al cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española
(29/08/2017), en línia https://www.diaridetarragona.com/tarragona/Carta-abierta-al-cardenal-
Ricardo-Blazquez-presidente-de-la-Conferencia-Episcopal-Espanola-20170831-0001.html
(Consulta: 30 agosto 2017).
127
JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica FAMILIARIS CONSORTIO sobre la misión de la
familia cristiana en el mundo actual (22/11/1981), en línea http://w2.vatican.va/content/john-paul-
ii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html, (Consulta: 15 mayo 2017), núm. 84.

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«La familia, signo de comunión»128. Aunque yo veía incluida mi situación familiar en el


articulado, sugerí una referencia todavía más clara, para facilitar el camino a otras personas en
situación similar, que pudieran fácilmente entender que la Iglesia y Dios (representado en este
caso concreto por lo marista) les acogían como hijos de Dios. Con la confianza que nos
teníamos de tiempos anteriores, su respuesta fue que a él también le gustaría poder ser más
explícito, pero que debíamos tener en cuenta que el documento iba dirigido a personas de más
de 75 países de los 5 continentes y que lo que podía ser fácilmente asumible en Catalunya, en
España o en Europa, quizás causará problemas en otras sociedades y otras culturas. Lo
entendí, entendí que los procesos internacionales son lentos, pero no dejó de dolerme.
Pero de toda manera, tal como el Papa Francisco pareció descubrir en marzo de 2013 que se
haría más cercano a los residentes vaticanos y al mundo, residiendo en una sencilla habitación
de la casa de Santa Marta que no en el Palacio Apostólico, y tal como muchas comunidades
religiosas se han desplazado en las últimas décadas de las dependencias en sus colegios o
hospitales a sencillos pisos en barrios populares y algunos han tomado ellos mismos la
realización de las tareas del hogar, la Iglesia tiene que desplazarse más, salir mejor al
encuentro, integrarse todavía más para conocer a la sociedad, para acercarse a las personas
LGTIB, participen o no del movimiento LGTIB. No solo no ha de juzgar simplemente por el
hecho de ser, por la tendencia, que es algo dado por Dios como así bien dijo Francisco en su
primer viaje internacional a Brasil129, sino que además debe conocer. No solo debe reflexionar
y escribir para luego proponer revisar, debe compartir vida. Y resulta preocupante, de ser
cierto, el poco interés por la formación y la investigación de parte de la jerarquía de la Iglesia,
según palabras130 de Charamsa en sus años en la Congregación para la Doctrina de la Fe, «No
me escandalizo particularmente de aquella respuesta negativa; […] Me escandaliza que este
santo oficio no iniciara ningún estudio serio, no leyera nada, no se informara, pensando que
ya lo sabe todo: en relación con la sexualidad humana, lo sabe todo por los siglos de los
siglos» .

PROP11: Adoptar relaciones horizontales de interacción, sin mirar desde una actitud de
superioridad moral. La Iglesia no puede dejar de lado ni olvidar su larga y rica experiencia y
sabiduría en teología y sociología, pero tampoco puede olvidar que es también es pecadora y
terrenal. Los intentos de justificación de la santidad de la institución 131, «La fe confiesa que la
Iglesia [...] no puede dejar de ser santa… es, pues, "el Pueblo santo de Dios" (LG 12), y sus
miembros son llamados "santos" (cf Hch 9, 13; 1 Co 6, 1; 16, 1)» (Cfr. CIC, 823), achacando
los pecados a quienes forman parte de ella, aunque teológicamente pueda ser cierto, no hace
ningún bien a la Iglesia ante la cultura con la que pretende dialogar. Francisco en su
discurso132 a los representantes de los medios de comunicación, a los tres días de su elección,
les manifestó su agradecimiento por la difícil labor de comunicación realizada, «Los
128
HERMANITOS DE MARÍA, En torno a la misma mesa, La vocación de los laicos maristas de
Champagnat (6/06/2009), en línea www.champagnat.org/330.php?a=2&id=3525 (Consulta: 6 diciembre
2009), núm. 765.
129
FRANCISCO, Conferencia de prensa del Santo Padre Francisco durante el vuelo de regreso a
roma (28/07/2013), en línea
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/july/documents/papa-“francesco_20130728_gmg-
conferenza-stampa.html (Consulta: 27 agosto 2017).
130
Cfr. K. CHARAMSA, Óp. cit., p. 140.
131
Catecismo de la Iglesia Católica, en línea http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p123a9p3_sp.html
(Consulta: 15 marzo 2017), núms. 823-829
132
FRANCISCO, Discurso en el Encuentro con los representantes de los medios de comunicación
(16/03/2013), en línea https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/march/documents/papa-
francesco_20130316_rappresentanti-media.html (Consulta: 29 agosto 2017).

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
Alumno: Sergi Bernabeu

acontecimientos eclesiales no son ciertamente más complejos de los políticos o económicos.


Pero tienen una característica de fondo peculiar: responden a una lógica que no es
principalmente la de las categorías, por así decirlo, mundanas; y precisamente por eso, no
son fáciles de interpretar y comunicar a un público amplio y diversificado... Únicamente
desde esta perspectiva se puede dar plenamente razón de lo que hace la Iglesia Católica.».
Palabras que deberían también leerse en sentido inverso y tomar en cuenta los miembros de la
Iglesia que «Los acontecimientos de la historia requieren casi siempre una lectura compleja»,
para lo cual es fundamental el conocer y acercarse desde la sensibilidad de lo humano, de lo
real. Jesús antes de tomar la palabra, escucho atento a lo que Gestas y luego Dimas decían.
Luego, con misericordia, habló a Dimas, y dejó de lado, sin responder ni atacar, no condenar a
Gestas.
PROP12: En los casos en que se haya demostrado errada o pecadora, la jerarquía debe asumir
sus errores y pedir perdón cuando sea necesario y actuar coherentemente con el evangelio de
Cristo. Y esto debe hacerse a tiempo, no con siglos de retraso. Afirma Buttiglione que el
«sensus fidei» enseguida reconoció y siguió AMORIS LAETITIA y al Papa Francisco 133, pero
no así algunos eruditos, a los cuales cuesta trabajo entenderlo, lo critican, lo sitúan en el lado
opuesto de la tradición y especialmente de su predecesor Juan Pablo II. El Evangelio siempre
es nuevo y siempre en antiguo. Precisamente por eso nunca es viejo.
PROP13: Dejarse interpelar por lo que los Estados y la sociedad tienen qué decirle. Francisco
reafirmó algo que ya había manifestado Benedicto XVI anteriormente 134, que la religión no
puede quedar relegada «sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos
por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que
afectan a los ciudadanos.»135. En el momento actual, y a mi parecer, ya para siempre, la
Iglesia deberá estar atenta a lo que le dicen las culturas –también, a lo que le manifiestan
implícitamente–, si realmente pretende llevar bien a cabo su misión. Debe plantearse la
evangelización, como afirmó otro Papa, Pablo VI hace más de 50 años, desde un nuevo
paradigma de relación, «hablando a un hombre con libre criterio propio, responsable, justo y
que se asocie con los demás»136. Convendría no olvidar lo que los otros agentes con los que
interactúa la Iglesia tienen que decirle, en referencia a los derechos y los deberes de los
ciudadanos, algunos también cristianos pero algunos no.
PROP14: Dejarse interpelar también por lo que las personas LGTIB que viven juntas, se
acompañan desde el amor en el camino de la vida y que se denominan familias –y así se lo
reconocen ya sociedades y legislaciones–, tienen que decirle. En palabras de Juan Pablo II de
1981, «Dado que los designios de Dios sobre el matrimonio y la familia afectan al hombre y
a la mujer en su concreta existencia cotidiana, en determinadas situaciones sociales y
culturales, la Iglesia, para cumplir su servicio, debe esforzarse por conocer el contexto
dentro del cual matrimonio y familia se realizan hoy»137. Valorando en su justa medida la
importancia de las ideas, creo que son más importantes, a mi entender, el ser de las personas y
su concreta existencia cotidiana que no si son «hombre, mujer, matrimonio o familia».
133
R. BUTTIGLIONI, «La alegría del amor y el desconcierto de los teólogos», Pliego «La hora de
aplicar “AMORIS LAETITIA”», Vida Nueva (3004), p. 25.
134
BENEDICTO XVI, Carta Encíclica DEUS CARITAS EST sobre el amor cristiano (25/12/2005),
en línea http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-
est.html (Consulta: 25 agosto 2017), núm.29.
135
FRANCISCO, Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM…, Óp. cit., núm. 183.
136
PABLO VI, Declaración DIGNITATIS HUMANAE…, Óp. cit., núm. 8.
137
JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica FAMILIARIS CONSORTIO sobre la Misión de la
Familia Cristiana en el Mundo Actual (22/11/1981), en línea http://w2.vatican.va/content/john-paul-
ii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html (Consulta: 7 agosto 2017), núm. 4.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
Alumno: Sergi Bernabeu

PROP15: Y ya casi para acabar, a las personas cristianas de la jerarquía y también


del colectivo LGTIB que haberlas, las habrá. Propongo oración y encuentro con Dios
creador Padre-Madre, con Jesús el de las bienaventuranzas, con Jesucristo Salvador, con el
Espíritu Santo en el mundo y, a partir de ahí, coherencia y valentía.

Oración final

No quiero acabar el presente trabajo de otra forma diferente que no sea poniendo en las manos
del Dios que me dio la existencia, que me dio lo que tengo y lo que soy –incluida la propia
orientación sexual– esta oración de lo que llevo dentro.

Entiendo de la dificultad del dialogo que se propone entre la Iglesia y la cultura,


en especial la cultura LGTIB. Tal y como sucede también, ahora septiembre de
2017, entre el Gobierno central y el Govern de la Generalitat de Catalunya.
Dialogar hay hacerlo, como Jesús nos enseña, hasta en la cruz.
Ojalá lo antes posible la Iglesia católica, como algunas otras Iglesias hermanas
ya han empezado a hacer, sintonice en los mismos códigos y canales –como
mínimo de una longitud de onda compatible– con las personas LGTIB, tal como
se emitía la película «Wall-E» en Vietnam. Ruego por ello.

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Diálogo fe - cultura, La cuestión de Dios y la evangelización
Alumno: Sergi Bernabeu

Ojalá lo antes posible la Iglesia católica supere su inmovilismo y desconfianza y


se acerque para conocer a las personas LGTIB, tal y como Jesús lo hacía con
todos, tal y como Wall-E hacía con EVA. Ruego por ello.
Ojalá lo antes posible, la Iglesia católica se acerque al amplio conocimiento que
las diversas ciencias –científicas, pero también sociales– están cosechando sobre
las personas LGTIB. Ruego por ello.
Ojalá lo antes posible relea las Escrituras, la Tradición y los signos de los
tiempos y pueda así proponer también caminos de salvación a los y las cristianas
LGTIB, así como a todos los hijos e hijas de Dios LGTIB de buena voluntad.
Ruego por ello.
Gracias Señor por la oportunidad de formarme, de leer, de reflexionar, de
escribir, de aportar mi granito de arena –¿parte del tuyo?– a la promoción de
este diálogo.
Por suerte, por tu gracia Dios Padre - Madre de bondad, que creaste la
humanidad, ofrecer la salvación a toda persona humana de buena voluntad,
también a las LGTIB.
Amén

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