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PROCESO DE JUSTIFICACIÓN SEGÚN LA CARTA PAULINA A LOS

ROMANOS

Al hombre pecar, es decir, estar alejado y en contra a la voluntad de Dios, viviendo


en la naturaleza pecaminosa que es opuesta a la vida Zoé y condenado a vivir en
muerte (Rom. 6:23), se hizo necesario que Dios en su misericordia abriera la
salvación y reconciliación para este, pero para la salvación se requiere primero la
justificación.

En la dispensación de la gracia, la justificación se despliega como una gracia Divina


y que es atribuida al hombre. El apóstol Pablo, en Romanos 3:23-24 lo enseña: “por
cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, y son justificados
gratuitamente por su gracia, mediante la redención que hay en Cristo Jesús”.

Para entrar en contexto al argumento de Pablo sobre la justificación en el libro de


Romanos, es importante saber que esto se desarrolla en un escenario de
mentalidades que consideraban que por medio de sus obras el hombre era
justificado y salvo, es decir que la enseñanza del apóstol Pablo sobre esto
principalmente es en contra del concepto de justificación basado en el esfuerzo
humano.

En el libro de Romanos, el apóstol comienza afirmando que “los hacedores de la


Ley sin quienes serán justificados” (Ro 2:12,13). Esto en el contexto de la discusión
referente a que los judíos tienen la Ley y los gentiles no. Dicho de otra forma, el
apóstol Pablo les dice a los judíos que ellos tienen la Ley y si obedecen esta Ley
son justificados. Lo que encaja a la perfección con la mentalidad y entendimiento de
justificación que tenían los judíos.

Pero en el capítulo 3, Pablo afirma que tanto judíos como gentiles están bajo el
pecado, y que no hay justo ni aun uno. (Rom 3:9-10) Es decir, que nadie está apto
para obedecer (practicar) la ley por causa de la naturaleza adámica.

Concluye diciendo que por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado
(Rom 3:28). Y que, por el contrario, la justicia de Dios que es por medio de la fe en
Jesucristo. Todos los que creen en Cristo son justificados gratuitamente, no
existiendo ninguna diferencia entre los judíos y los gentiles. En Romanos 3:24, el
apóstol Pablo dice a los romanos que no hay ningún motivo para alabarse, porque
son justificados gratuitamente por su gracia.

En el capítulo 4, Pablo muestra el ejemplo de Abraham, diciendo que Abraham ha


sido justificado por la fe.

Para los judíos el padre Abraham tenía méritos delante de Dios, pero el apóstol
argumenta que esto no es así, sino que Abraham creyó a Dios y le fue contada esta
fe por justicia (Romanos 4:3). El resumen de lo dicho en la primera parte del capítulo
4 es que Abraham ha sido justificado por la fe antes de recibir la circuncisión; los
que no tienen la circuncisión, pero creen de manera cómo creyó Abraham también
son justificados por la fe; la circuncisión no tiene ningún valor meritorio.

Al final del capítulo 4, Pablo dice que Jesús fue entregado por nuestras
transgresiones y resucitado para nuestra justificación. (Romanos 4:25) Es decir que
Jesús resucitado es nuestra justificación.

La primera parte del capítulo 5, continúa enseñando que el resultado de ser


justificados, es que tenemos paz con Dios, que somos salvos de la ira de Dios, la
ira contra el pecado. Luego el apóstol hace una comparación entre Adán y Cristo,
diciendo entre otras cosas que a través de Jesús vino la justicia que produce vida.
(Romanos 5:18)

En el capítulo 6, el apóstol dice, que aquel que ha muerto al pecado, ha sido


justificado del pecado. (Romanos 6:7) y luego amplía, libertados del pecado,
vinisteis a ser siervos de la justicia. (6:18)

En Romanbos 8:28-30, Pablo afirma que tanto la justificación como la salvación, no


ha sido una reacción de Dios posterior al pecado, sino una decisión tomada mucho
antes. Dios decidió justificar y salvar en Jesús a todos los que él conoció de
antemano.
En Romanos 10:4, Pablo concluye otra vez diciendo que la finalidad, (el propósito)
de la Ley es conducirnos a Cristo para la justificación de todo aquel cree. En otras
palabras no es la Ley lo que justifica sino Cristo.