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ADAPTACION DE UN PROGRAMA DE FUERZA EN

MUJERES SUPERVIVIENTES EN CANCER DE MAMA

TEMA: Fuerza muscular

A lo largo de los años, el ser humano ha desempeñado diversas actividades para subsanar sus

necesidades de supervivencia, en las cuales se ha puesto de manifiesto la utilización del cuerpo

como herramienta principal de trabajo a través del movimiento y de las capacidades condicionales.

La Fuerza Muscular ha jugado un papel verdaderamente importante dentro del proceso

evolutivo de la especie humana, representadas en obras escritas e ilustradas a través del tiempo.

Las grandes civilizaciones del mundo antiguo utilizaban la fuerza como base de la preparación

militar, la actividad laboral, la rehabilitación, así como para un mejor rendimiento físico en los

diferentes deportes. Esta capacidad humana denominada Fuerza Muscular ha sido objeto de

estudio de muchos científicos del deporte, con el afán de aportar a la ciencia nuevas tendencias

que habrán de evolucionar el proceso de preparación, adaptación, y rehabilitación en fuerza de los

individuos sanos y no sanos a nivel mundial.

Diversos planteamientos han desviado el estudio de la Fuerza Muscular en mujeres con cáncer

de mama de manera incorrecta. Harris (2000) citado por Fernández (2014), describe brevemente

la opinión de expertos en oncología los cuales afirman que las mujeres que han tenido ganglios

linfáticos axilares eliminados para el tratamiento del cáncer de mama tienen un mayor riesgo de

desarrollar linfedema en las extremidades superiores. Además los profesionales de la oncología,

advierten a estas mujeres que eviten el ejercicio vigoroso, repetitivo o excesivo del cuerpo

superior, creyendo que este tipo de ejercicio podría inducir el linfedema.

Estas restricciones también se ratifican en las recomendaciones de los sitios web de la Sociedad

Americana del Cáncer (" no usar el brazo afectado o ambos brazos tanto como sea posible para
llevar paquetes, comestibles, bolsos, o niños") y la Susan Fundación Komen (que incluye consejos

para "evitar levantar o cargar bolsas pesadas, carteras u otros objetos con el brazo afectado").

Estas advertencias se basan en la creencia de que el ejercicio vigoroso podría aumentar la

producción de la linfa, lo que conduciría a su acumulación generando de esta forma el linfedema.

Sin embargo, en este momento no hay ninguna evidencia científica o datos que apoyen estas

estrategias preventivas Fernández (2014)

Fernández (2014), en meta-análisis realizados sobre ejercicio y linfedema, identificó que no

existe una asociación significativa que indique que el ejercicio de fuerza incrementa el riesgo de

linfedema en pacientes sobrevivientes de cáncer de mama. Esto se confirma adicionalmente con

una serie de estudios experimentales, donde se desarrolla entrenamiento de fuerza en este tipo de

población y no se identifica aparición de linfedema.

Mckenzei citado en Fernández (2014) implementaron un programa de entrenamiento de fuerza

durante un periodo de cinco semanas con una frecuencia de tres veces por semana, en ejercicios

de remo, press pecho, jalón de polea, remo con mancuerna, extensión del tríceps y extensión y

flexión del bíceps, realizando dos series de 10 repeticiones, sin que se presentaran casos de

linfedema.

Harris S & Niesen V (2000), llevaron a cabo un entrenamiento con 20 mujeres sobrevivientes

de cáncer de mama con el fin de prepararlas para el campeonato mundial de bote del dragón,

realizado en Vancouver. El bote del Dragón es una competencia recreacional ancestral de china,

donde 18 a 20 remeros en un bote de 40-60 pies, reman para cubrir una distancia de 500-650

metros, acción que involucra una fuerte actividad de la parte superior del cuerpo de forma

repetitiva. El programa de entrenamiento para este grupo de pacientes consistió en trabajo de


fuerza con press de banca, remo sentado, y dorsal desplegables. Durante el periodo de

entrenamiento y competencia no se reportaron casos de linfedema.

Kolden citado en Fernández (2014) desarrolló un estudio piloto de trabajo en fuerza con 40

pacientes sobrevivientes de cáncer de mama, durante un periodo de 16 semanas y una frecuencia

de tres veces por semana. La intervención consistía en ejercicios de fuerza y aeróbicos. Los

ejercicios de fuerza comprendían bandas de resistencia, pesas y máquinas de resistencia. En este

estudio tampoco se reportó la aparición de linfedema.

Hay varias hipótesis sobre los posibles efectos del ejercicio de fuerza en pacientes

sobrevivientes de cáncer de mama. Fernández (2014), “El ejercicio estimula la contracción

muscular lo cual se convierte en el principal mecanismo para el bombeo y drenaje linfático y

venoso, estimula la contracción de los vasos linfáticos debido a que estos vasos son inervados por

el sistema nervioso simpático. Este efecto de bombeo de los músculos conduce a cambios en la

presión de los tejidos lo cual estimula la apertura y cierre de los vasos linfáticos, y estimula el

movimiento del fluido intersticial en el sistema linfático”.

McKenzie citado en Fernández (2014), han sugerido, el ejercicio del tren superior puede "re-

ajustar" el estímulo simpático a los vasos linfáticos y por lo tanto ayudar en la gestión a largo plazo

del linfedema.

De esta forma, este trabajo de investigación pretende brindar un programa especial de

estimulación de la fuerza muscular en el tren superior, dirigido a mujeres sobrevivientes de cáncer

de mama, específicamente en el bíceps braquial de la zona afectada. Este tipo de estudio, permite

ingresar a un campo que desde la Licenciatura en Educación física y Deportes es poco trabajado y
que es preciso abordar, ya que posibilita revisar desde la óptica pedagógica estrategias para trabajar

con la población con cáncer.

Si bien es cierto, el entrenamiento de esta capacidad resulta ser una práctica multivariada,

cuya importancia debe radicar en brindar una mejor condición de la capacidad de la fuerza en todos

los tipos de poblaciones. A pesar de las múltiples investigaciones que se han realizado a lo largo

y ancho de la geografía del planeta.

La American College Sports Medicine recomienda el ejercicio aeróbico de moderada

intensidad, con una frecuencia semanal de 3 a 5 sesiones de 15’ a 60’, alternadas con un trabajo

muscular global de fuerza-resistencia en un marco psicosocial saludable. Esta prescripción general

puede extenderse a pacientes de cáncer. El resultado de un programa de estas características es

una mejora de la calidad de vida durante y después del tratamiento. En este trabajo se presenta un

guía de ejercicios adaptado en fuerza al cáncer de mama que considera las características y

contraindicaciones del ejercicio y permite su adaptación en los casos de fatiga, y depresión.


ANTECEDENTES

En este capítulo, se abordan diferentes investigaciones que se han realizado en relación al

tema del desarrollo de la fuerza muscular en mujeres sobrevivientes en cáncer de mama. A

continuación se abordara inicialmente que es el cáncer de mama, posteriormente se explicara el

origen del cáncer de mama, los tipos de cáncer de mama, y el tipo de población a la cual va

direccionada esta investigación.

¿Qué es Cáncer de Mama?

Según la Asociación Americana de Cáncer (American, 2016) el cáncer de seno (o cáncer de

mama) comienza cuando las células en el pecho crecen fuera de control. Estas células por lo

general forman un tumor que a menudo se puede ver en una radiografía o se siente como un bulto.

El tumor es Maligno (canceroso) si las células pueden crecer (invadir) tejidos circundantes o

extenderse (Metástasis) a áreas distantes del cuerpo. El cáncer de mama se produce casi en su

totalidad en las mujeres, pero los hombres también pueden conseguirlo. Las células de casi

cualquier parte del cuerpo pueden convertirse en cáncer y pueden propagarse a otras áreas del

cuerpo.

Los cánceres de mama pueden comenzar a partir de diferentes partes de la mama. La mayoría

de los canceres de mama se inician en los conductos que llevan la leche al pezón (cánceres ductal)

y otros comienzan en las glándulas que hacen la leche materna (cáncer lobular).

También hay otros tipos de cáncer de mama que son menos común. Un pequeño número de

cánceres comienza en otros tejidos de la mama. Estos cánceres se llaman Sarcomas y linfomas y

en realidad no se piensa como cáncer de mama. Aunque muchos tipos de cáncer de mama pueden
causar un bulto en el pecho, no todos lo hacen. La mayoría de los bultos de los senos no son

cáncer, son benignos. Los tumores de mama benignos son crecimientos anormales, pero no se

extienden fuera de la mama por lo tanto no son una amenaza para la vida. Pero algunos bultos

benignos pueden aumentar el riesgo de contraer cáncer de mama. Cualquier tumor o cambio en el

seno debe ser revisado por un médico.

Este trabajo de investigación está dedicado a un tipo de población muy especial como son, las

mujeres sobrevivientes de cáncer de mama. Trabajo realizado de manera pedagógica a través de

la fuerza muscular. A continuación se describen los antecedentes con los cuales apoyo esta

investigación.

En el estudio realizado por Fernández (2014), denominado, Efectos de un entrenamiento

combinado, de fuerza de intensidad moderada y aeróbico intenso, sobre la calidad de vida, IGF-I,

fuerza y consumo de oxígeno, en mujeres sobrevivientes de cáncer de mama. Ocho mujeres

sobrevivientes de cáncer de mama mastectomizadas que habían finalizado el tratamiento de

quimioterapia y radio terapia con una edad promedio de 45.6 ± 8.6, realizaron un programa de

entrenamiento de fuerza de intensidad moderada y aérobico intenso, tres veces por semana, durante

un periodo de 22 semanas.

El ejercicio aeróbico fue desarrollado a una intensidad del 80% de la frecuencia cardiaca de

reserva y el programa de fuerza se realizaba en dos series de 12 repeticiones con una carga del

50% de RM. Antes del inicio y tres días después de finalizado el programa de entrenamiento, se

evaluó el consumo máximo de oxígeno, la fuerza, la calidad de vida, fatiga y las concentraciones

plasmáticas de IGF-I. El propósito del estudio fue determinar los efectos de un programa de

ejercicio combinado de fuerza y aeróbico intenso, sobre la calidad de vida (QOL), fatiga, consumo

pico de oxígeno, fuerza, e IGF-I, en pacientes sobrevivientes de cáncer de mama (PSCAM)


sometidas a cirugía, quimioterapia y/o radioterapia y en tratamiento con tamoxifeno. Las ocho

participantes tuvieron una adherencia del 97.8%.

Se observó un incremento significativo del 20% en el consumo máximo de oxígeno, 56.9% en

la fuerza para el brazo sin vaciamiento ganglionar y 104% para el brazo con vaciamiento

ganglionar. La calidad de vida se mejoró significativamente en un 24% según el SF36 y en el FAT-

B. La fatiga tuvo una disminución significativa para el estado de ánimo y para el estado de fatiga

del 67%, al igual que las concentraciones plasmáticas de IGF-I disminuyeron 22.8%.

En mujeres tratadas por presentar cáncer de mama, el entrenamiento físico individualizado

aeróbico y de fuerza, produjo tanto mejora de la calidad de vida, mejoras físicas, atenuación de

algunos efectos secundarios frecuentes, la disminución de la fatiga y mejora de la dismetría

funcional de la extremidad del lado afectado, así como un descenso de algún biomarcador del

cáncer de mama como es la IGF. Todo ello hace aconsejable el empleo del ejercicio físico

individualizado en este tipo de paciente. Los aportes que brinda esta investigación son los

resultados positivos respecto a las mejoras físicas y calidad de vida ante, la aplicación de un trabajo

de fuerza moderada y aeróbico de alta intensidad.

El ejercicio físico continúa brindando buenos aportes a la ciencia con la investigación de

Fernández (2015), denominado, Efectos de un programa combinado de ejercicios de fuerza y

aerobicos de alta intensidad en pacientes supervivientes al cáncer de mama: estudio piloto.

El objetivo de este estudio fue determinar los efectos de un programa combinado de ejercicios de

fuerza y aeróbicos de alta intensidad sobre la calidad de vida, la fatiga, el consumo máximo de

oxígeno, la fuerza y el IGF-I en personas supervivientes al cáncer de mama (SCM) que habían

sido sometidas a cirugía, quimioterapia y/o radioterapia y tratadas con tamoxifeno.


La metodología consistió en ocho mujeres siguieron un programa de ejercicios, 3 veces por

semana durante un período de 22 semanas, con una intensidad del 80%. Se evaluaron la reserva

del ritmo cardíaco (RRC), la fuerza, la calidad de vida (CV), la fatiga y el factor de crecimiento

insulínico tipo 1 (IGF-I). Resultados: Las 8 participantes reflejaron un índice de adherencia del

97,8% al programa de entrenamiento.

Se observaron el incremento de consumo máximo de oxígeno (20%), el incremento de fuerza

(56,9%) en el brazo sin linfadenectomía y el incremento de fuerza (104%) en el brazo con

linfadenectomía. Se produjo una mejora de la calidad de vida (24%) de acuerdo con las escalas

SF36 y FACT-B. Disminuyeron la fatiga general y el desánimo (67,7%), al igual que los niveles

plasmáticos del IGF-I (22,8%). Como conclusión, Un programa en el que se incremente la fuerza

y el ejercicio aeróbico al 80% de la RRC puede resultar eficaz para mejorar la CV, el consumo

máximo de oxígeno y la fuerza, y disminuir la fatiga y los niveles plasmáticos de IGF-I, en

personas supervivientes al cáncer de mama, no generando ni exacerbando el linfedema.

El ejercicio continúa dando resultados positivos en pacientes con cáncer de mama. Con la

investigación de Meneses, J., Gonzalez, E., Correa, J., Schmidt, Jaqueline., y Ramirez, R. (2015).

Denominado, Efectividad del ejercicio físico en la fatiga de pacientes con cáncer durante el

tratamiento activo: revisión sistemática y metaanálisis El objetivo de este estudio fue

determinar la efectividad del ejercicio físico en la fatiga de pacientes con cáncer durante el

tratamiento activo.

Las bases de datos de PubMed Central, EMBASE y OVID fueron consultadas hasta abril de

2014 para identificar ensayos clínicos aleatorizados, que evaluaran el efecto del ejercicio en la

fatiga de pacientes con cáncer sometidos a tratamiento activo. Once estudios (n = 1.407) fueron

incluidos. La quimioterapia fue el tratamiento más común (n = 1.028). Los estudios tuvieron bajo
riesgo de sesgo y alta calidad metodológica. Las estimaciones de efecto mostraron que el ejercicio

físico mejoró significativamente la fatiga (SMD = -3,0; IC95%: -5,21; -0,80), p < 0,0001. Se

encontraron efectos similares para el entrenamiento de resistencia (SMD = -4,5; IC95%: -7,24; -

1,82), p = 0,001.

Se encontraron mejoras significativas en pacientes con cáncer de mama y de próstata (p < 0,05).

El ejercicio es una intervención segura y eficaz en el control de la fatiga en pacientes sometidos a

tratamiento activo, lo que indica que desde esta investigación se brindan aportes objetivos del

ejercicio con efectos positivos que aportan alternativas seguras para las personas con cáncer.

En la investigación de De Paleville (2007). Denominado, Efectos de la formación aeróbica

antes y durante la quimioterapia en un paciente de cáncer de mama: Estudio de caso. La

quimioterapia con frecuencia resulta en la dificultad de manejar los síntomas que amenazan el

cumplimiento de la terapia. Los síntomas incluyen fatiga, disminución de la capacidad funcional,

desgaste muscular y disminución de la calidad de vida. La preparación del cuerpo para tolerar un

evento estresante como la quimioterapia se ha denominado "prehabilitación".

Este estudio de caso determinó la eficacia de la introducción de entrenamiento aeróbico 1

semana antes y continuando a través de 8 semanas de quimioterapia sobre la fatiga y la capacidad

funcional en un paciente de cáncer de mama recién diagnosticado de 42 años de edad.

El paciente participó en un programa de caminar supervisado y en el hogar. La fatiga durante

las actividades diarias y la capacidad funcional (12 minutos a pie, subiendo y bajando escaleras,

sentarse para pararse, subir y bajar del piso, curl de 30 segundos de bíceps) se midieron antes y

después del entrenamiento. Los resultados indican que 5 de 7 medidas funcionales demostraron

mejoría, variando de 23,4-54,5%. Además, la fatiga durante la realización de actividades de la vida

diaria, así como después de la realización de las tareas funcionales, se redujo. Los hallazgos de
este estudio de caso indican que la fatiga puede disminuir y la capacidad funcional puede mejorarse

como resultado del entrenamiento aeróbico iniciado una semana antes y continuado durante la

quimioterapia.

Este estudio de caso presenta un nuevo enfoque para la introducción de ejercicio antes y

continuó durante 8 semanas de quimioterapia. Lo que dio como resultado que el ejercicio puede

reducir los efectos acumulativos de este factor de estrés denominado la fatiga.

Y complementando la anterior investigación se encuentra el trabajo de Berger a, Farr L, Kuhn

B, Fischer P and Agrawal S.(2007). Denominado Valores de sueño / estela, actividad / descanso,

ritmos circadianos y fatiga antes de la quimioterapia adyuvante con cáncer de mama, la

fatiga es el síntoma más frecuente y angustiante experimentado por los pacientes que reciben

quimioterapia adyuvante para el cáncer de mama en estadio temprano. Los niveles más altos de

fatiga se han relacionado con problemas de mantenimiento del sueño y baja actividad diurna en

pacientes que han recibido quimioterapia, pero el conocimiento que describe estas relaciones antes

de la quimioterapia es escaso.

El Piper Integrated Fatigue Model guió este estudio, que describe el sueño / vigilia, actividad

/ descanso, ritmos circadianos y fatiga y cómo se interrelacionan en mujeres con cáncer de mama

en estadio I, II o IIIA durante las 48 horas anteriores al primer adyuvante Quimioterapia. El

presente informe describe estas variables en 130 mujeres, edad media = 51,4 años; La mayoría

eran casados y empleados. El sueño subjetivo fue medido por el Índice de Calidad del Sueño de

Pittsburgh y la fatiga fue medida por la Escala de Fatiga de Piper. La actigrafía de la muñeca se

utilizó para medir objetivamente el sueño / vigilia, la actividad / descanso, y los ritmos circadianos.

La puntuación media del índice de calidad del sueño de Pittsburgh fue de 6,73 ± 3,4, lo que

indica un sueño deficiente. Los resultados objetivos de sueño / estela estaban dentro de los límites
normales establecidos para individuos sanos, excepto el número y la duración de los despertares

nocturnos. Los resultados de actividad / descanso objetivo estuvieron dentro de los límites

normales, excepto en el caso de una actividad media diurna baja. El mesor del ritmo circadiano

fue 132,3 (24,6) y la amplitud fue de 97,2 (22,8). La puntuación media de la escala de fatiga de

Piper fue de 2.56 ± 2, y el 72% reportó una leve fatiga. Hubo relaciones significativas entre el

sueño subjetivo y objetivo, pero no hay patrones consistentes. Los puntajes más altos de fatiga

total y subescala se correlacionaron con la mayoría de los componentes de peor calidad subjetiva

de sueño.

En el estudio realizado por Courneya, K. S., Friedenreich, C. M., Reid, R. D., Gelmon, K.,

Mackey, J. R., Ladha, A. B., ... & Segal, R. J. (2009). Denominado, Predictores del

comportamiento del ejercicio de seguimiento 6 meses después de un ensayo aleatorio de

entrenamiento durante la quimioterapia del cáncer de mama. Su propósito es el ejercicio

durante la quimioterapia del cáncer de mama es beneficioso, pero necesita mantenerse en

supervivencia para optimizar los beneficios a largo plazo. Aquí, informamos de los predictores de

seguimiento del comportamiento del ejercicio 6 meses después de un ensayo de ejercicio con

asignación al azar en pacientes con cáncer de mama.

Los pacientes con cáncer de mama (N = 242) que iniciaron la quimioterapia adyuvante fueron

asignados aleatoriamente a la atención habitual (n = 82), ejercicio de resistencia supervisada (n =

82) o ejercicio aeróbico supervisado (n = 78) durante la quimioterapia. Al inicio y después de la

intervención, se recolectaron datos sobre variables demográficas, médicas, de comportamiento, de

aptitud física, psicosociales y de motivación. A los 6 meses de seguimiento, a los participantes se

les envió un cuestionario que evaluó el comportamiento del ejercicio durante los últimos 6 meses
y se clasificaron como ya sea cumpliendo con las pautas de ejercicio aeróbico y resistencia, ya sea

guías de ejercicio o ninguna guía de ejercicio.

Resultados Doscientos uno (83,1%) participantes proporcionaron datos de seguimiento a los

6 meses, 85 (42,3%) no cumplieron con las pautas de ejercicio, 74 (36,8%) cumplieron con las

pautas de ejercicio y 42 (20,9%) cumplieron ambas pautas. En el análisis de regresión

multivariante, siete variables predijeron de forma independiente la probabilidad de cumplir con las

pautas de ejercicio durante el seguimiento, incluyendo mayor ejercicio antes del juicio (β = 0,23;

P = 0,002), menor edad (β = -0,15; P = 0,028) Β = 0,15; P = 0,033), mejoras en la resistencia (β =

0,15; P = 0,028), menor fatiga postintervención (β = 0,13; P = 0,067), una actitud más positiva (β

= 0,12; P = 0,086) Índice de masa corporal postintervención (β = -0,11; P = 0,105).

El comportamiento del ejercicio durante 6 meses después de un ensayo aleatorio fue señalado

por una amplia gama de variables demográficas, médicas, conductuales, de fitness, psicosociales

y motivacionales. Estos hallazgos pueden ayudar a facilitar la adopción del comportamiento

durante el transcurso de la evolución del paciente de cáncer de mama a la supervivencia y la

mejora.

El comportamiento del ejercicio físico en mujeres con cáncer de mama es profundizado

en la investigación de Fernández, A & De Paz, J (2014). Denominado, Posibles mecanismos

de acción biológica de la actividad física en el cáncer de mama. El propósito de este trabajo

es realizar una revisión sistemática exhaustiva de la literatura e identificar las posibles hipótesis

que se plantean de los mecanismos de acción biológicos del ejercicio sobre el cáncer de mama.

Se realizó una revisión sistemática de la literatura publicada desde 1990 hasta 2011 sobre los

efectos del ejercicio en el cáncer de mama. La metodología planteada para esta investigación
fue la inclusión de ensayos con diagnóstico de cáncer de mama de cualquier tipo de estadio, al

igual que todas las formas de ejercicio, tipos de duración, intensidad y frecuencia.

Se utilizaron varias estrategias de indagación; se realizaron búsquedas manuales en las

revistas especializadas y búsquedas en el registro especializado de ensayos controlados del

grupo Cochrane de Cáncer de Mama (Cochrane Breast Cancer Specialised Register, 16 de julio

de 2004) y en las bases de datos electrónicas de Medline, PubMed, Proquest, Hinari,

SportDiscus, EMBASE, Ebsco Host CancerLit, CINAHL, PsychINFO, PEDro y Ovid, y las

páginas de la OPS, OMS, CDC de Atlanta y CELAFISCS de Brasil. Los estudios

epidemiológicos humanos no aportan información detallada acerca de la iniciación y progresión

del cáncer, en relación con el ejercicio físico.

Los modelos animales de cáncer de mama en ratas han sido utilizados ampliamente en

los últimos cuarenta años para estudiar la susceptibilidad al cáncer, ayudar a identificar nuevos

genes mamarios, descifrar los mecanismos de la resistencia al cáncer mamario; como modelo

para intentar comprender el proceso (etiología, evolución y metástasis) las características

biológicas morfológicas, bioquímicas y la lesión molecular del cáncer; el impacto de fármacos

en el tratamiento, y recientemente como modelo para comprender el tipo de actividad física y

el impacto que ella produce en los cancerígenos (Hoffman-Goetz., 2003 ; Thompson, 2006).

Como conclusión la actividad física en el cáncer de mama posee algunos aspectos en

que concuerdan la mayoría de los estudios. El primero es el efecto que tiene la actividad física

en la disminución del tejido adiposo, lo cual disminuye el riesgo de cáncer de mama

posiblemente a través de un mecanismo de cascada, por el efecto que este tiene a nivel de la

insulinorresistencia y en las hormonas sexuales. En segunda instancia, también está claramente

demostrado cómo la práctica de actividad física regular y de alta intensidad desempeña un papel
crucial en la disminución de exposición a los estrógenos, lo cuales han sido indicados como

factores de riesgo de cáncer de mama.

Frente a los efectos del ejercicio físico sobre los factores de inflamación e inmunes hay

todavía bastante controversia. El otro tema central de la discusión es la dosis respuesta. En la

actualidad se sabe que la magnitud de las respuestas hormonales, biológicas y adaptativas al

ejercicio físico están determinadas por la intensidad, duración, frecuencia y tipo de ejercicio.

La diversidad metodológica utilizada en cada uno de los estudios frente a estos parámetros, no

permite establecer con claridad, cual es la intensidad, duración y tipo de ejercicio más apropiado

para lograr un efecto positivo sobre cada uno de posibles mecanismos.

Por estas razones, se requiere un mayor número de estudios experimentales que

permitan comprender con mayor precisión cómo operan los mecanismos biológicos de la

actividad física en la disminución del riesgo del cáncer de mama, y que determinen de forma

precisa la dosis respuesta, para de esta forma lograr realizar recomendaciones de actividad física

que permitan la reducción del riesgo, la recurrencia y mejoren la calidad y esperanza de vida de

estas mujeres. Estas determinaciones permiten establecer asía un fututo, programas mas

concretos en donde los mecanismos biológicos de la actividad física se desarrollen en procesos

organizados para obtener efectos positivos en mujeres con cáncer de mama.

FUNDAMENTACION O PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

La calidad de vida de la mujer se ve afectada notablemente después del diagnóstico de

cáncer de mama, dado que surgen efectos físicos, psicológicos y sociales que conllevan a un

cambio de actitud y expectativas frente a la vida. El hecho que una mujer se enferme o muera
por este tipo de cáncer tiene un importante impacto en la sociedad, debido a que la mujer

constituye el centro del hogar. Además, desempeña múltiples roles en sus diferentes ámbitos

de vida, tales como el laboral, académico, político, familiar y personal. Los cuales se deterioran

drásticamente después del diagnóstico, por lo que sus redes sociales se debilitan y sus aportes

a la sociedad se ven limitados.

Por otro lado, es importante resaltar que en el Valle del Cauca no se han publicado

investigaciones que abarquen aspectos sociodemográficos, clínicos, físicos y sociales de las

pacientes diagnosticadas con cáncer de mama y sus efectos en la calidad de vida no sólo de

ellas sino también de su grupo familiar y social. Todo este planteamiento nos lleva a pensar

sobre ¿cómo es la calidad de vida de las mujeres que han pasado el proceso de la quimioterapia

y radioterapia para cáncer de mama? ¿Qué cambios experimentan en su cuerpo después de un

tratamiento de quimioterapia y radioterapia? ¿Cómo realizan sus actividades cotidianas en el

hogar después de experimentar el tratamiento de quimioterapia, radioterapia y amputación?

¿Existe algún programa de intervención desde el campo de la Licenciatura en Educación Física

y deportes que sirva como mecanismo para rehabilitar las zonas corporales de tren superior

afectadas por el tratamiento de quimioterapia y radioterapia?

El cáncer de mama es un problema sanitario en los contextos mundial, nacional, regional

y local, pues es la lesión tumoral con mayor incidencia y mortalidad que afecta a las mujeres

tanto en países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo, y junto con el cáncer

de cérvix ocasionan el mayor número de muertes en Colombia.

La idea de la relación entre actividad física y cáncer no es nueva, en 1922 aparecen los

primeros estudios epidemiológicos que indican el posible papel que tiene la Actividad Física

en la prevención del cáncer de mama. En la década de los noventa se incrementa de forma


significativa el número de estudios que ratifican esta relación y en la actualidad, existe

suficiente evidencia epidemiológica y experimental del rol que juega la Actividad Física como

mecanismo de prevención primario en la reducción del riesgo de cáncer de mama, disminución

de la mortalidad de pacientes sobrevivientes, mejoramiento de la calidad de vida, y recuperación

funcional del brazo afectado.

La pretensión de este estudio es aportar desde la Licenciatura en educación Física y

Deportes un programa de intervención desarrollado en fuerza. Como mecanismo para la

mejora, rehabilitación y efectos benéficos en tren superior de las mujeres sobrevivientes en

cáncer de mama.

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Identificar los efectos de un programa adaptado en fuerza muscular de intensidad moderada,

sobre la calidad de vida, biomarcadores, y la capacidad de la fuerza muscular en tren superior.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
Valorar el consumo máximo de oxígeno y su modificación en respuesta a un entrenamiento de

fuerza moderado intenso.

Estudiar la dismetría en la fuerza muscular manifestada entre el lado afectado y el no afectado,

y la adaptación de esta capacidad tras un programa de entrenamiento en fuerza muscular (FM).

Describir la calidad de vida y fatiga que presentan las mujeres mastectomizadas y cómo se

modifica como consecuencia de un entrenamiento.

Analizar los posibles cambios que sobre la IGF (factor de crecimiento insulinico) como

biomarcador de cáncer de mama (CM) se producen en mujeres con cáncer mama, tras un

entrenamiento de fuerza muscular de intensidad moderada.