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YOGA Y EVOLUCIÓN

Swami Niranjanananda Saraswati


YOGA MAGAZINE Noviembre 1998
Debemos comprender en qué consiste la evolución, cómo encaja la ciencia en el proceso de la evolución
y de qué manera el yoga forma parte de ese proceso continuo. La evolución es el objetivo, la meta hacia la
cual avanzamos constantemente. Para definir el término “evolución” en una sola frase podemos decir que
es el proceso de pasar de la diversidad a la unidad. No creo en la existencia de la involución. Así como no
existen la perfección o la imperfección, no puede haber otra cosa que un viaje constante hacia delante, así
como es la evolución. Tan pronto como tratamos de definir la perfección, la noción misma se distorsiona.
Por lo tanto, en lugar de tratar de comprender el significado del término, es preciso tratar de comprender
el significado del concepto.

Evolución y perfección = satyam, shivam, sundaram


Según las teorías de los antiguos videntes, la evolución y la perfección equivalen a satyam o verdad, shivam
o conciencia, y sundaram o belleza. Son estos los tres componentes necesarios para culminar el viaje de
la vida. Una vez adquirimos una naturaleza plena de verdad, belleza y conciencia alcanzamos la realización
o plenitud de la vida - moksha o nirvana.
Si bien las palabras suenan bien, el proceso para alcanzar ese estado implica sadhana. Sadhana es un esfuerzo
consciente y permanente en el cual nos embarcamos con el fin de experimentar la transformación en
nuestra naturaleza. No es algo que se hace durante una hora. Sadhana es conciencia continua, estar en el
momento presente. Es necesario convertirse en sadhaka con el fin de experimentar la verdad, el favor y
la belleza de la vida. Todo el proceso del yoga se basa en el principio de sadhana. Samadhi, objetivo último
del yoga, no significa aislarse del mundo para entrar en un estado de meditación en el cual somos uno
con nosotros mismos. Significa una interacción armoniosa de la sensación de unidad interior y exterior.
Hay un pasaje en el Bhagavad Gita en el cual Krishna describe el viaje del espíritu en el mundo manifiesto:
“Mi ser inmortal se siente atraído por la fuerza magnética de Prakriti y penetra en la creación con seis
acompañantes”. Estos acompañantes son los cinco sentidos y la mente.Tras completar el lapso de vida
durante el cual absorbemos la sabiduría, el conocimiento de la verdad, el favor y la belleza, el espíritu
reconoce nuevamente su naturaleza inmortal.
El mantra shanti del Upanishad Ishavasya afirma: “Om poornamadah, poornamidam, poornat
poornamudachyate, poornasya poornamaadaaya poornamevaavashishyate.” Significa que todo es plenitud,
totalidad e integralidad. Si eliminamos la totalidad de la totalidad, solamente queda totalidad. Si eliminamos
la integralidad de la integralidad, solamente queda integralidad.

Elevar el nivel de conciencia


Todo esto puede sonar como la reflexión filosófica de un sabio de la antigüedad, pero también describe
un estado de realización en el cual la actitud mental, el concepto mental sufre una transformación y
podemos vernos desde una perspectiva y un nivel diferente. Cuentan sobre un hombre neurótico que
buscó ayuda en un maestro de yoga. “¿Cuál es su problema?” preguntó el maestro.Y el hombre respondió,
“Siento un apremio interior de reducir todo a un tamaño uniforme.Veo los árboles y siento la necesidad
de podarlos con mi podadora eléctrica para que se vean todos iguales”.Y el maestro respondió, “Mire, un
método más seguro para hacer eso es hacerse piloto. Desde el aire, todo se ve de igual tamaño”.
Tan pronto como elevamos nuestro nivel de percepción y conciencia, la perspectiva cambia. En la
infancia, nuestra realidad es un juguete y cuando éste se daña lloramos porque nos hemos identificado
con él. Cuando se dañan nuestros juguetes, nuestros sueños también se hacen pedazos. Los así
llamados adultos tratan de consolar al niño diciendo,“No llores, no es más que un juguete, podemos
conseguir uno nuevo”. El apego después deja de ser el de un niño que juega con sus juguetes
pequeños y pasa a ser el de un adulto que juega con juguetes más grandes. En la infancia jugábamos
con un carro de juguete o una Barbie y ahora jugamos con un automóvil Cressida o Mercedes.
El objeto del apego cambia. El cambio de atención de un nivel a otro es lo que llamamos madurez.
Es ese cambio de atención de un nivel de madurez a otro superior el que define al sadhaka, el
practicante, la persona que se esfuerza. El proceso de pasar del ambiente y las condiciones del
presente a un estado donde podamos apreciar los diferentes aspectos de la diversidad y desde
el cual podamos comenzar a experimentar la unidad interior y exterior, es la finalidad del yoga.

Tantra: Shiva y Shakti


Antes de examinar la relación del yoga y la ciencia con la evolución, veamos el tantra. El tantra se
refiere a dos conceptos, lo masculino y lo femenino. El concepto masculino recibe el nombre de
Shiva, el cual significa favor. No representa la figura masculina sino el estado de favor o bienestar
que existe en todos los niveles de la creación. El segundo componente es Shakti, el cual representa
la energía. Por consiguiente, en el concepto elevado del tantra no hablamos de masculino y
femenino sino del favor como la realidad subyacente y la energía como la fuerza que permite la
expresión de ese favor.
Estas son las dos fuerzas que rigen toda la vida de un individuo. Son los factores de motivación.
Son la inspiración para el viaje de la vida. Si deseamos comprender la cualidad de Shiva y la
cualidad de Shakti, obviamente debemos remitirnos a nuestro propio cuerpo, a las personas
que nos rodean, a la creación en su totalidad. Estas ideas se incorporan entonces en el contexto
sociocultural y es allí donde ser distorsiona el tantra.
Se dice que la unión de los masculino y lo femenino equivale a la libertad sexual, pero eso no es
así. Maha Nirvana Tandra dice: ‘Si bebiendo vino pudiéramos lograr la realización, todos los ebrios
del mundo serían seres realizados. Si pudiéramos lograr la realización a través de la interacción
sexual, todos estaríamos realizados. Si comiendo carne pudiéramos lograr la realización, entonces
solamente los vegetarianos perderían porque todos los demás estarían realizados’. ¿Pero es éste
el concepto en el cual debemos reflexionar? Por supuesto que no. Es un concepto distorsionado
que se ha apartado del camino real del tantra.

Reeducación para la liberación interior


No hay duda de que el tantra enseña la libertad de expresión, pero esta libertad tiene que ser
psicológica, psíquica, no sensual ni sensorial, porque la verdad es que todos los días nos expresamos
a través de nuestros sentidos y nuestra sensualidad. Todos nos expresamos de distintas formas:
La forma como nos miramos, como sonreímos, como caminamos, como actuamos. Así, toda la
humanidad es sensual. Por lo tanto, el tantra enfatiza la libertad de expresión a nivel interno.
Hay libertad en la disciplina, en la mente, en el pensamiento, en la actitud, en el comportamiento. Lo
único que debemos hacer es tomar conciencia del proceso a través del cual podemos experimentar
esa libertad. A fin de experimentar esa libertad, debemos renunciar a muchas nociones e ideas
preconcebidas. En efecto, debemos reeducarnos a fin de desaprender lo aprendido hasta ahora e
iniciar un proceso de reeducación. Por eso, cada vez que dicto una clase de yoga, les digo a los estudiantes
que acudan con su mente libre, con el tablero limpio o de lo contrario, no aprenderán yoga.
Es posible aprender asanas y sentirse bien, pero eso no equivale a aprender yoga. Es necesario acudir
con la mente limpia, con el cerebro limpio. De esa manera se abre la posibilidad de renunciar a las
ideas preconcebidas sobre uno mismo y los demás. Es necesario exprimir la esponja para dejar salir el
agua estancada y permitir la entrada de agua limpia. ¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a vaciar
nuestros baldes? Todos buscamos agua fresca pero no deseamos vaciar el balde. El sadhaka, el aspirante,
debe hacer ese esfuerzo.

La ciencia y el yoga
¿Dónde encaja entonces la ciencia? La ciencia actual es un tema en permanente desarrollo. El yoga, el cual
ha existido durante miles de años, es una ciencia antigua, una ciencia desarrollada. La ciencia debe tener
dos componentes sin los cuales no puede estar completa: Un componente racional y un componente
intuitivo, los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro, el lineal y lógico, y el artístico e intuitivo. Quien
desee ver el mundo como un objeto bidimensional, lineal y lógico solamente verá una parte de él. Quien
desee ver el mundo en tres dimensiones, artística, creativa y bella, necesita el aspecto intuitivo.
Por lo tanto, la ciencia es un tema en evolución. Con el tiempo a través de sus propios descubrimientos
y estudios, la ciencia también llegará a reconocer el aspecto intuitivo, también desarrollará en su interior
un componente intuitivo y entonces estará completa y podrá validar el espíritu. No solo las hormonas,
las glándulas, la química sanguínea, las ondas cerebrales, etc. Ese es el primer paso. El segundo paso de la
ciencia será validar la integralidad de la conciencia. El tercer paso será validar la existencia del espíritu. Una
vez culminados todos esos pasos, la ciencia será un tema completo en sí mismo.
El yoga y la ciencia se complementan entre sí. Para mí, el yoga es como el abuelo que ha visto transcurrir
los decenios y ha adquirido experiencia y sabiduría del pasado, mientras que la ciencia es el niño lleno de
curiosidad que apenas comienza a crecer. También él necesita tomar la experiencia de la figura del abuelo,
en este caso el yoga. No pretendo decir que no puedan prescindir el uno de la otra. Pueden. Pero si hay
un apoyo mutuo, entonces la ciencia y el yoga juntos podrán ser un medio muy poderoso para acelerar
el proceso de integración, el paso de la diversidad a la unidad.
Este es el movimiento hacia el cual debemos orientarnos en el futuro, con el fin de poder comprender
la integración del ser individual con el mundo y el universo y así cumplir con la visión de los antiguos
clarividentes cuando decían, “Conócete a ti mismo, sé la luz para ti mismo”. Esas no son elucubraciones
filosóficas son indicaciones claras del camino de progreso que debemos emprender, de ese viaje que
debemos realizar durante el transcurso de nuestra existencia.

Karma = reciclar los samskaras


¿Cómo integrar por completo el yoga en nuestras vidas? En la reflexión sobre la forma de integrar los
tres conceptos de verdad, favor y belleza en la vida, debemos mirar la vida misma desde una perspectiva
más amplia. El karma se define como vida. Quien desee escapar del karma debe escapar de la vida, porque
es imposible evitar el karma.También podemos ver todo el proceso del karma desde otro ángulo: Como
el proceso de reciclar los samskaras. Cuando se reciclan continuamente los samskaras, se convierten en
karma. Si plantamos una semilla, ésta se convierte en árbol, el cual florece y da fruto, y dentro del fruto
están las semillas. Si plantamos esas mismas semillas con el tiempo tendremos otro árbol cargado de
frutos. Comemos nuevamente los frutos y sembramos las semillas otra vez. Y así continua el proceso
indefinidamente. Es un proceso de reciclaje; todo se recicla continuamente.
Ese mismo proceso sucede en nuestras vidas. Todo se recicla: nuestros deseos, nuestras
aspiraciones, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos y no podemos encontrar la salida.
No podemos descubrir un método para liberarnos de este reciclaje continuo de la naturaleza
humana, de los gunas:Tamas, rajas y sattwa, las cualidades negativas, positivas y luminosas. Estos tres
gunas controlan la vida. Sería una hipocresía decir que se puede alcanzar la naturaleza sattwica a
través de la meditación. Si bien no hay duda de que ésa es la finalidad de la meditación, es preciso
avanzar lentamente por el proceso de redescubrir y realinear las fuerzas que gobiernan nuestra
naturaleza.

Cuatro logros para la vida


Como parte del proceso de realinear nuestra naturaleza debemos analizar los purusharthas, es
decir, los esfuerzos que podemos hacer en la vida. Las tradiciones del yoga, los Vedas, el tantra
y Samkhya han descrito cuatro tipos de esfuerzos o logros para la vida. El primero es el logro
de la seguridad. El esfuerzo que invertimos en nuestros actos para lograr la seguridad, bien sea
personal, social o económica, recibe el nombre Artha. El segundo es el logro de los deseos, y el
esfuerzo de cumplir esos deseos se conoce como Kama.
El tercero es el logro de una calidad de la conciencia donde podamos asumir responsabilidad
por nosotros mismos y tomar conciencia de nuestro Dharma o deber. Ese esfuerzo para lograr
esa calidad de la conciencia donde reconocemos nuestra responsabilidad con respecto al
individuo, al ser y a su relación con los demás, es el concepto de dharma. El cuarto purushartha
es el logro de la libertad interior. El esfuerzo que invertimos en el logro de la libertad interior
se conoce como moksha. Así han definido los yoguis esas cuatro categorías generales del logro
y el esfuerzo.

Cuatro etapas de la vida


Los yoguis han descrito también cuatro etapas de la vida. La primera es la de aprendizaje o
Brahmacharya. En nuestra etapa de aprendices, las destrezas que adquirimos y desarrollamos, el
conocimiento que obtenemos, los temas que estudiamos y las aspiraciones que abrigamos con
respecto al futuro tiene como propósito procurarnos seguridad y estabilidad en el futuro.
Después de la etapa de estudiantes entramos en un nuevo patrón de vida familiar y social,
Grihastha, donde asumimos la responsabilidad por otras personas que nos rodean y que son
parte de nuestra familia. Hacemos todo lo posible por sostener y cultivar la familia y la vida social,
recurriendo a las destrezas aprendidas o integradas durante la etapa de aprendizaje.Tratamos
de hacer realidad nuestros deseos, aspiraciones y ambiciones a través de la vida familiar y social,
complementando el aspecto de Kama.
Después de recorrer esa etapa de la vida, entramos a la tercera etapa de retiro o Vanaprastha.
Es un retiro desde el punto de vista social porque, aunque nos jubilamos después de una cierta
edad, no cejamos en nuestro esfuerzo por comprender el Dharma y propagarlo, y ampliamos
ese concepto convirtiéndonos en pensadores. De esa forma complementamos el esfuerzo del
Dharma. Tras expandir y desarrollar nuestra propia noción del Dharma, entramos en la cuarta
etapa de la vida o Sannyasa. Sannyasa no significa renunciación ni aislamiento, sino dedicar las
cualidades que poseemos a propiciar el crecimiento de la humanidad e inspirar a otros a alcanzar
su libertad interior. Sannyasa no es escapar de la vida, sino entrar nuevamente en ella dotados de
mayor sabiduría, conocimiento y percepción.
La preparación para evolucionar
Estas cuatro etapas de la vida se han definido como la vida ideal. La medida en la cual podamos cumplirlas
es asunto nuestro. La mayoría de las personas llegan a la segunda etapa de la vida familiar y social, pero
después, Hari Om Tat Sat – se olvidan de la tercera y la cuarta. Los invito a entrar en la tercera y la cuarta
etapas. En India decimos,
“¿Cómo poder describir mis logros en la vida.? He estudiado, he obtenido un título universitario, cumplí con
mi servicio, obtuve mi pensión y morí”. Esa clase de vida llega solamente hasta la segunda etapa, dejando por
fuera la tercera y la cuarta. Es preciso deshacerse de la noción de que la tercera y la cuarta etapas no son
para ustedes. Son para todos y cada uno de los individuos y es necesario prepararse para ellas. Si desean vivir
una vida completa, deben prepararse y esa preparación ocurre a través de la práctica del yoga.

Armonizar el cuerpo y el estilo de vida


La perfección en Ashtanga Yoga, el camino de las ocho vías del yoga, conocido como Raja Yoga, confiere
la capacidad de evolucionar hasta las puertas de Moksha. La práctica del Raja Yoga debe comenzar con el
cuerpo. En los Yoga Sutras de Swami Niranjanananda, asanas y pranayamas, no Yamas y Niyamas, constituyen
las primeras etapas del yoga. Los asanas y pranayamas son las dos primeras etapas para lograr la armonía
y el bienestar del cuerpo físico. Deben practicarse primero porque el cuerpo es el medio a través del cual
realizamos todos nuestros esfuerzos y actuaciones. Si el cuerpo enferma, no podremos hacer nada.
Sin embargo, los asanas y pranayamas no bastan por sí solos para proporcionar el nivel óptimo de armonía
al cuerpo. Debemos comprender además nuestro actual estilo de vida. Si el patrón cotidiano es irregular,
no podremos beneficiarnos plenamente de la práctica de asanas y pranayamas. Es necesaria una especie de
disciplina en la actividad cotidiana, con horas para despertar, comer y dormir. Esos elementos son indispensables.
Fijen una hora para levantarse todas las mañanas. Si es a las 8 a.m., que sea así; si es a las 6 a.m., que sea
siempre así. Si es a las 4 a.m., que sea así. Destinen horas específicas para comer, aunque sea a la 1 p.m. y las
8 p.m., y cúmplanlas. Fijen una hora para dormir, aunque sea a las 11 p.m. o 12 p.m., y manténganla. Si logran
implantar aunque sea esa poca disciplina en la rutina diaria, junto con las prácticas de asanas y pranayamas,
podrán experimentar armonía y bienestar en el cuerpo físico, y podrán manejar mejor su tiempo.

Armonizar la mente
Pratyahara y dharana son la tercera y la cuarta etapas de la práctica del yoga, de acuerdo con los Yoga
Sutras de Swami Niranjan. Lo importante no es sentarse con los ojos cerrados para practicar pratyahara
y dharana. Recuerden que el propósito de pratyahara y dharana es aquietar la actividad de la mente. Los
guijarros que arrojamos a las aguas tranquilas de la mente se conocen como pratyayas y las ondas a las
cuales dan lugar se conocen como vrittis. Pratyaya es el guijarro y vrittis son las ondas. Pratyaya es una
impresión que se asienta en las profundidades de la mente y de la psique, creando un reacción o vritti. Es
imposible impedir que las vrittis alteren el estado natural de la mente. No obstante es posible hacer un
esfuerzo para liberar algunas de las impresiones que se fijan en la mente.
La meditación no es la única forma de practicar pratyahara o dharana.También es importante reducir la
interacción con los objetos de la vida. Permítaseme explicarlo de otra manera. En la mañana, después de
dormir durante la noche, se levantan frescos y relajados. Pero, en general, ¿qué hace la gente después de
despertar y beber la primera taza de té o de café? Leen el periódico, encienden el televisor o la radio para
enterarse de las noticias. ¿Y de qué tratan esas noticias? Escándalos, homicidios, accidentes, robos, críticas.
Esos pratyayas negativos son los primeros en inundar la mente tranquila y relajada. Son las primeras
impresiones que recibe la mente en la mañana. ¡Eviten eso al menos durante dos horas, hasta
tanto la mente entre naturalmente en estado de actividad y extroversión!
Este es un punto muy importante. Denle tiempo a su mente para entrar en su estado natural
de vitalidad. No siembren las semillas de la discordia como primer aporte de la mañana. Pueden
leer o ver lo que deseen después de dos horas, pero dense tiempo para despertar. Ese tipo de
afirmación personal es el inicio de pratyahara y dharana. No se trata de sentarse con las piernas
cruzadas en posición de meditación. Disciplinar la mente y el estilo de vida es el comienzo de
pratyahara y dharana.

Yama y niyama – expresiones de una mente equilibrada


Una vez que hayan alcanzado el estado de dharana y la mente se encuentre en un estado de
tranquilidad, armonía y equilibrio, entonces se manifestarán las expresiones naturales del ser
- Yamas y Niyamas, las cuales representan la actitud, el comportamiento, la personalidad y la
naturaleza. Es muy difícil practicar Yamas y Niyamas sin una base de asanas, pranayamas, pratyahara
y dharana. Lucharán consigo mismos, con su mente y su naturaleza. Si desean dar la lucha, ¡háganlo!
Será como dar un paso para adelante y dos pasos para atrás. Pensarán que avanzan cuando en
realidad caminan hacia atrás.Yamas y Niyamas son expresiones espontáneas de un estado mental
equilibrado y armonioso, de una personalidad equilibrada. Cuando ese equilibrio se manifieste
en forma de Yamas y Niyamas, les será fácil pasar al estado de dhyana y experimentar samadhi.

Yoga integral
Por consiguiente, el yoga no es solamente la práctica de asanas, pranayamas pratyahara o dharana;
no es cuestión de descubrimientos científicos. Es conocimiento y una vida de unidad y armonía.
Sin embargo, para poder expresar unidad y armonía externamente, es preciso sentirlas en el
interior. Un pintor, para poder plasmar una pintura en el lienzo, debe tener una imagen en la
mente. Cuando la imagen está en la mente, la pintura brota de manera natural y espontánea. Para
que un arquitecto pueda diseñar el plano de una casa o un edificio, debe tener un concepto de lo
que desea construir. Asimismo, antes de pensar en la iluminación, la armonía y la unidad, debemos
desarrollar un concepto de esa armonía, unidad e iluminación. Es dentro de ese contexto que
tratamos de traerles el tema no solamente del yoga físico o mental, sino del yoga integral y
completo para todos. No vean en el yoga una práctica para hacer durante una hora o media
todos los días, sino como un proceso que forma parte integral de sus vidas.

Un ejemplo viviente del yoga


Si desean experimentar salud y paz, y si desean evolucionar, hagan del yoga una parte integral
de su vida. Esto enseña todavía Paramahamsa Satyananda pero no en un salón de clase ni como
maestro de yoga, sino como ejemplo viviente del estilo de vida del yogui.Tras apartarse de la
misión yóguica creada por él, Paramahamsaji viajó hasta radicarse finalmente en la aldea de Rikhia,
en Deoghar. Allí se dedicó a la práctica intensa de sadhana, no para sí mismo, sino para que todos
reconozcamos que el yoga tiene otra dimensión, la dimensión del compromiso personal con la
vida espiritual. Ha permanecido en Rikhia desde 1989, realizando distintos sadhanas védicos y
tántricos.
Paramahamsaji ha dicho claramente: “Cuando asumí el sannyasa no fue para convertirme en gurú, tener
una institución y discípulos. Mi propósito era realizar mi naturaleza, pero mi gurú me dijo: ‘Debes agotar
tus karmas, debes dejar de reciclar los samskaras, quemar las semillas para que mueran y no encierren
el potencial de convertirse en árboles’. Fue para lograr ese objetivo que realicé mi trabajo. La gente me
llamó gurú, establecí instituciones, aunque no era ése mi objetivo en la vida. Soy sannyasin y agradezco a
Dios el no haberlo olvidado. Mi propósito en la vida es descubrir mi naturaleza”.
Es con esta inspiración de sannyasa viva en su corazón que Paramahamsaji ejecuta su trabajo de guiar
e inspirar a miles de personas, todavía hoy, para que experimenten la verdadera vida yóguica. Somos
maestros de yoga, enseñamos yoga, realizamos convenciones y conferencias, podemos incluso llamarnos
yoguis, pero en realidad no lo somos. ¿Cómo podemos decir que vivimos el yoga? Paramahamsaji es un
yogui verdadero, alguien que vive el yoga. Para mí y muchos otros que lo han conocido, es un ejemplo
viviente del yoga.

Convención Mundial de Yoga, Australia, octubre de 1996