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Recientemente me dijo un amigo “Me encanta escucharte practicar. Lo haces correctamente.

La mayoría solamente se da en la cabeza contra la pared”. En mi experiencia, la mayoría de


estudiantes, en incluso algunos profesionales, realmente se dan en la cabeza contra la pared,
cuando practican. Yo lo llamo el “método de probar”. Usando este método, el estudiante pone
sus manos en el piano y dice “¿Listo? ¡Ahí vamos!” y mira a ver qué sucede. No anticipa el
tiempo, las dinámicas, la calidad del sonido, o las sensaciones que necesita tener en su cuerpo
para poder tocar bien la pieza. En el momento en que, predeciblemente, las cosas no van
bien, entonces intenta de nuevo. Después de una semana de esto, llega a la clase más o menos
de la misma forma en la que terminó la clase anterior. El problema es que el “método de
probar” está diseñado para producir la máxima frustración y el mínimo progreso.

La alternativa es lo que uno de mis estudiantes de 8 años denominó el “método de planear


desde antes”. En este método, el pianista empieza a tocar solamente después de decidir qué
tocar y por qué. Mi pequeño estudiante dice que si el “método de probar” está diseñado para
producir la máxima frustración, el “método de planear desde antes” ¡está diseñado para
producir música! Y en efecto lo hace, a un ritmo sorprendentemente más rápido que el
“método de probar”. Una vez como el estudiante tome el hábito de usar este método de
planear desde antes, se quedan sorprendidos y satisfechos con su progreso.

¿Cómo debe usarse el “método de planear desde antes”? El pianista necesita convertir las
notas de la partitura en movimientos que hagan que el sonido cuadre con las notas. Por lo
tanto, necesita desarrollar un sonido claro en su mente, y un movimiento que se sienta bien
para crear ese sonido. Toda su práctica necesita ir en esa dirección. Hay varias etapas de la
práctica. Al principio está la emocionante exploración de la nueva música: ¿Cuál es el hilo de la
historia? ¿Cómo es el clima del día? ¿Cómo está el protagonista? Todo esto será revelado
cuando se puedan tocar todas las notas de seguido, con el ritmo correcto, y con todos los
detalles de la articulación y la dinámica. Después viene la parte de la preparación de la pieza,
en la que se trabajan las dificultades en la lectura, la interpretación y los movimientos. Este es
un período de mucha experimentación y de resolución de problemas. El pianista necesita
preguntarse varias cosas: ¿Qué pasa si muevo de esta manera? ¿Qué pasa si comienzo esta
frase un poco más suave que la anterior? Los errores darán mucha información útil en esta
etapa. Por último esta la preparación para la ejecución. Este es un periodo de determinación y
gran honestidad. ¿Estoy realmente utilizando todas las soluciones que encontré? ¿Realmente
suena de la manera en que quiero que suene, de la manera que quería el compositor? Durante
esta etapa, el pianista debe tocar la pieza toda de seguido, y también tocarla completa
lentamente, practicando pensar con anticipación y asegurándose de que la pieza suena de la
manera en que el pianista quiere. Pensar desde antes es importante en todas las etapas de la
práctica.

Es en la etapa de prepararse para la ejecución que el “método de probar” usualmente hace


una reaparición sigilosa en el momento cuando se toca la pieza toda de seguido. Después de
meses de práctica con el “método de planear desde antes”, explorando y experimentando, el
pianista a menudo abandona toda responsabilidad al tocar toda la pieza de corrido. Esto puede
suceder incluso con los estudiantes menos pensados. Ponen las manos en el piano, se relajan y
miran a ver qué sucede. Esto es un error crítico. Durante la ejecución, hay una aguda
necesidad de estar completamente involucrado, de tal manera que la música suene con vida y
que el ejecutante pueda reaccionar rápidamente a eventos inesperados. No solamente eso, sin
que es mucho más emocionante, enriquecedor y gratificante estar completamente
involucrado.
Por lo tanto, podría ir un nivel más allá en la etapa de prepararse para la ejecución: el pianista
no solamente debería planear con anticipación, debería poder saber con anticipación toda la
pieza con absoluta perfección. Hay una gran diferencia en la ejecución de alguien que ha
planeado bien la obra, y la de alguien que se la sabe absolutamente bien. Es un pequeño
cambio que hace una gran diferencia. Cuando alguien se sabe la obra perfectamente bien,
pueden dominarla perfectamente en el piano. La audiencia lo siente y se siente más
involucrada también.