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MARCO TEÓRICO

ÍNDICE

1. Introducción. ¿Qué son los hábitos alimentarios?


Importancia de estos en la alimentación.
2. La Pirámide de la Alimentación Saludable.
3. Existencia de diferentes tipos de alimentos.
- Leche y derivados.
- Carne pescado y huevos.
- Cereales, legumbres y patatas.
- Fruta y verdura.
- Aceites, margarinas y embutidos.
- Bebidas.
4. Importancia de una Dieta Sana.
- Dieta Mediterránea
5. Importancia del agua en la alimentación y los seres vivos.
6. Bibliografía.

1. INTRODUCCIÓN

En nuestro trabajo de investigación sobre el uso responsable de los servicios y


de la alimentación, nos es muy importante hacerlo con los niños, pues, es ahí
donde tenemos que cultivar los buenos hábitos y costumbres, y vamos a
centrar en lo que corresponde en la alimentación, porque tiene que ver con la
vida y la salud.
Según Macias, Gordillo y Camacho, (2012). Los hábitos alimentarios es un
concepto difícil de explicar ya que hay una gran variedad de concepto, sin
embargo, todas las deficiones convergen en que son manifestaciones
recurrentes de comportamiento individual y colectivo sobre qué se come,
cuando, cómo, dónde, para qué y quién consume los alimentos. Además, esta
práctica se adopta de manera directa o indirecta como manifestaciones
socioculturales.
En los hábitos alimentarios de la etapa infantil juega un papel importante la
educación al recibir estos hábitos. Si esta educación que se recibe no es la
adecuada puede generar problemas graves como un aumento de la obesidad
en niños que puede ser perjudicial en un futuro ya que se tiene mayor riesgo de
padecer enfermedades crónico degenerativas. Además, cabe decir que tanto la
alimentación como la nutrición son procesos que están influenciados de forma
biológica, ambiental y sociocultural. Por ello, contribuyen a un desarrollo y a un
crecimiento óptimo.
En la adopción de estos hábitos alimentarios tienen un gran papel tres agentes
principalmente: la familia, los medios de comunicación y la escuela. En primer
lugar, la familia es la primera que realiza el contacto con los hábitos
alimentarios ya que sus componentes ejercen una gran influencia sobre la dieta
de los niños y conductas relacionadas con el uso responsable de los servicios y
especialmente de la alimentación. Por esta razón una falta de dedicación o falta
de tiempo para cocinar puede afectar a los hábitos alimentarios del niño.
Además, si hay una pérdida de autoridad de los padres en cuanto a la cantidad
y la calidad de los alimentos puede perjudicarlos seriamente a su salud.
En segundo lugar, encontramos los medios de comunicación, la publicidad ha
contribuido a modificar estos hábitos y a consumir productos insalubres, la
mayor parte de las veces debido a su poder en los niños y la manipulación.
En tercer lugar, la escuela ha de promover programas nutricionales donde
colaboran profesionales de este campo, padres de familia y autoridades
sanitarias para promover los hábitos alimentarios salúdales y estilos de vida
saludables que perduren hasta la vida adulta. Por ello, la educación para la
salud es una estrategia que se está aplicado en las escuelas para prevenir la
obesidad inculcando en los niños actitudes, conocimientos, comportamientos y
hábitos saludables que favorezcan su crecimiento y desarrollo, fomentar la
salud y la prevenir de enfermedades evitables en su edad.

2- LA PIRÁMIDE DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE.


Según el Manual Educativo creado por el Ministerio de Salud de Buenos Aires
(No se especifica año en el documento), los alimentos pueden clasificarse
dentro de 5 tipos diferentes, y estos tenemos que intentar consumirlos
diariamente. Podemos representarlos en una pirámide, la cual tendrá 5
escalones diferentes que nos proporcionarán la información necesaria sobre la
cantidad a ingerir. Los que se necesitan en mayor cantidad estarán situados en
la base, mientras que los más grasosos y menos importantes se encontrarán
en la punta.
Una correcta alimentación será aquella que contenga un consumo diario de
carne, pescado, marisco y huevo. Destacarían las carnes magras de ave, ya
que son proteicas y no contienen grasa, también es importante consumir
pescado blanco y azul, ya que el primero es bajo en grasas y el segundo aporta
una gran cantidad de omega-3, también es importante el consumo de huevos
ya que estos aportan una elevada cantidad de vitaminas, proteínas y minerales.
También encontramos alimentos que se deben consumir diariamente, como lo
son los yogures y la leche, que aportan proteínas de una alta calidad, así como
también aportarán un alto nivel de calcio muy bueno para nuestros huesos. Sin
embargo, tampoco tenemos que estar todo el día consumiendo lácteos ya que
según la edad se recomienda entre 2-4 consumiciones diarias. Otro alimento
que no puede faltar en nuestra alimentación son las frutas y las verduras, ya
que son una gran fuente vitamínica y de fibra. Su importancia es tan alta que se
recomiendan unas 5 consumiciones diarias.
Por otra parte, encontramos los panes, las pastas, el arroz… fuente de hidratos
de carbono y base de nuestra alimentación.
En cuanto a las legumbres aportan hidratos de carbono, proteínas de origen
vegetal, y fibra alimentaría. Se recomienda un consumo semanal de 2 a 4
raciones.
Los frutos secos, como las almendras, nueces, avellanas… son ricos en
proteínas y fibras, así como también en grasas saludables. Es recomendable
una ingesta de 2-7 veces por semana.
Por otra parte, también encontramos un elemento importante como es el aceite
de oliva que es imprescindible es nuestra pirámide alimenticia ya que: es rico
en grasas cardiosaludables, y debemos consumirlo de 3 a 6 veces al día y
siempre crudo, ya que frito pierde sus propiedades saludables.
Además de todo esto, el agua es muy importante en la pirámide alimenticia. Se
debe consumirse a diario alrededor de 8 vasos de agua mineral natural (2
litros), tenemos que tener esto muy en cuenta para conseguir el completo
desarrollo del cuerpo humano, y mentalizar a los niños de la importancia de
seguir una buena hidratación
Nosotros como maestros, tendremos que preocuparnos sobre la alimentación
que pueden llegar a seguir nuestros alumnos, y motivar a los padres para que
cuiden de la alimentación de sus hijos, para que así puedan crecer sanos y
fuertes y podamos reducir la alta tasa de obesidad infantil. Para conseguir todo
esto, hemos de realizar actividades físicas para prevenir el sobrepeso y la
obesidad, además de aumentar la densidad ósea, reducir la grasa corporal y
aumentar la musculatura. Estos conjuntos de beneficios hacen que se
recomiende la práctica de actividad física moderada diariamente, durante un
mínimo de 30 minutos.
3. DIFERENTES TIPOS DE ALIMENTOS

Organismos internacionales, como la organización Mundial de la Salud (OMS),


agrupan los alimentos según su función o su origen. A modo orientativo
recogemos la siguiente:
1. Leche y derivados. (Poseen proteínas y calcio para el crecimiento)
Su principal función es aportar proteínas, sales de calcio, fósforo y vitaminas A
y D a nuestro cuerpo. La función que cumplen estos alimentos consiste en una
función plástica.

2. Carne, pescado y huevos. (Poseen proteínas para el crecimiento)


Este grupo de alimentos poseen un alto valor biológico en proteínas, sobre todo
las carnes rojas, además también contienen sales de hierro y vitaminas del
grupo B y la única fuente que proporciona vitamina B12 a nuestro cuerpo. Por
otra parte, también contienen grasas saturadas y colesterol.

3. Cereales, legumbres y patatas. (Poseen hidratos de carbono, que


nos aportan energía) Este grupo de alimentos contienen hidratos de carbono y
algunas de las vitaminas necesarias para nuestro organismo. Su función es
energética ya que son alimentos energéticos. Además, tienen un alto nivel de
minerales, vitaminas del grupo B, proteínas, vegetales y fibras. Las legumbres
que podrían ser un sustitutivo de la carne, son la principal fuente de proteínas
de origen vegetal. Aunque es importante obtener proteínas de origen cárnico se
recomienda que la mitad de estas sean de origen vegetal. Su función es
plástica y reguladora.

4. Frutas y verduras. (Poseen vitaminas y fibras que nos ayudan a


estar sanos) La función que tienen tanto las frutas como las verduras es
reguladora

5. Aceites, margarinas y embutidos. (Poseen grasas que nos aportan


energía) Este tipo de alimentos son los que contienen un mayor número de
calorías, además nos aportan ácidos grasos que nuestro cuerpo no es capaz
de fabricar y sin embargo son esenciales para nuestro organismo, ya que se
encargan tanto del funcionamiento como del mantenimiento de las células y
tejidos de nuestro cuerpo.
Tenemos que ir con precaución a la hora de consumir grasas de origen animal
porque si se abusa de ellas puede ser perjudicial para nuestra salud. Si es
posible intentar evitar el uso de grasas para freír, la crema de leche y la
manteca.
Por otro lado, las grasas vegetales, si se consumen con prudencia diríamos
que son hasta convenientes y necesarios, ya que los relacionaríamos con los
niveles altos del colesterol “bueno”.

6. Bebidas (Hidratan nuestro cuerpo) Se recomienda beber 2 litros de


agua al día.

4. IMPORTANCIA DE UNA DIETA SANA

Según Álvarez, Cabrerizo, León, García, et. al, existe una relación entre la
alimentación y el desarrollo de enfermedades crónicas. Algunas de las causas
de mortalidad están relacionadas a factores de riesgo evitables como una
alimentación desequilibrada, obesidad, sedentarismo, tabaquismo y consumo
de alcohol. Estas son las causas de las enfermedades crónicas más
importantes y son susceptibles de modificarse. Para evitar estas enfermedades
el Ministerio de Sanidad y Consumo ha elaborado la Estrategia de Nutrición,
Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), cuya finalidad es
mejorar los hábitos alimentarios y promover la actividad física
La alimentación, en un sentido amplio, define la salud, el crecimiento y el
desarrollo de las personas y debe contener una cantidad suficiente de los
diferentes macro y micronutrientes como para cubrir la mayoría de las
necesidades fisiológicas. Estas necesidades se hallan influenciadas por
distintos factores como el sexo, la edad, el estado fisiológico (embarazo,
lactancia, crecimiento), la composición corporal, la actividad física y las
características específicas de cada individuo intentando prevenir a partir de la
educación infantil.
Por ello, es muy importante conseguir una dieta sana. Esta dieta debe de cubrir
nuestras necesidades fisiológicas dependiendo de diversos factores como: la
edad, el sexo, el estado fisiológico, la actividad física que práctica cada uno y
las características fisiológicas de cada uno. Una alimentación saludable según
Álvarez, Cabrerizo, León, García, et.al, debería aportar una cantidad de
calorías y nutrientes suficientes como para poder realizar todos los procesos
metabólicos y de trabajo que se producen durante el día y mantener nuestro
peso ideal. De esta forma, podremos reducir el riesgo de enfermedades
crónicas relacionadas con nuestra alimentación.
Para conseguir todos estos objetivos nuestra dieta saludable deberá ser
variada ya que no hay ningún tipo de alimento que tenga todos los nutrientes
que nuestro cuerpo necesita. También deberá ser equilibrada y adecuada, es
decir, las proporciones deberán cambiarse dependiendo de las necesidades
fisiológicas de cada persona. Y por último, tendrá que ser saludable para que
permita el desarrollo del niño y el mantenimiento de su salud.
Según el Programa Perseo, una dieta equilibrada debe contener como mínimo
dos o tres raciones al día de leche, queso o derivados, dos o tres raciones
diarias de huevos, carne o pescado y es conveniente alternar unos días
pescado y otra carne. Además de seis a diez raciones de legumbres, cereales,
pan…También de dos a cuatro piezas de fruta al día y tres o cuatro raciones de
verduras y hortalizas. Y debemos moderar el consumo tanto de grasas y aceite
como de sal y azúcar.
Otros consejos que debemos tener en cuenta es que debemos desayunar de
forma correcta, ya que debe aportar la cuarta parte de las calorías necesarias
en un día. Por ello debe contener cereales, fruta natural, cereales o pan.
Además, debemos reducir el consumo de chucherías muy comunes en la etapa
de infantil y primaria, ya que aportan poco valor nutricional, muchas calorías y
problemas dentales como las caries.
DIETA MEDITERRÁNEA

Según Álvarez, Cabrerizo, León, García Luna, et.al., este término hace
referencia a la comida característica de las poblaciones que bordean el Mar
Mediterráneo en los años 60 concretamente. Se ha demostrado científicamente
los beneficios de esta dieta mediterránea debido a la gran cantidad de
antioxidantes que encontramos en las frutas y verduras acompañadas por el
consumo de aceite de oliva extra y un consumo moderado del vino. Estos
beneficios son aumento de la supervivencia lo que conlleva una disminución de
la mortalidad, una reducción del síndrome metabólico y tensión arterial, una
disminución del sobrepeso u obesidad y una reducción del cáncer y de las
enfermedades cardiovasculares. Esto se debe a que los componentes
principales de la dieta mediterránea proporcionan una buena ingesta de β-
caroteno, tocoferoles, vitamina C, ácido α-linoleico y diferentes tipos de
minerales.
La Fundación de Dieta Mediterránea nos informa de diez recomendaciones
básicas de la Dieta Mediterránea. En primer lugar, debemos consumir aceite de
oliva como principal grasa de adición. Este aceite es el más utilizado ya que es
rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos mono saturados que nos
aportan propiedades cardioprotectoras. En segundo lugar, debemos consumir
alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, legumbres, champiñones y
frutos secos. Estos alimentos son imprescindibles en nuestra dieta ya que nos
aportan vitaminas, minerales, fibra y gran cantidad de agua. Por esta razón nos
previenen de enfermedades cardiovasculares e incluso de enfermedades como
el cáncer. En tercer lugar, debemos consumir diariamente pan y alimentos
procedentes de cereales como pasta, arroz y sobretodo productos integrales,
ya que son alimentos ricos en carbohidratos y nos aportan la energía necesaria
para afrontar el día. En cuarto lugar, alimentos procesados, fresco y de
temporada ya que cuando son de temporada nos aportan mayor cantidad de
nutrientes, sabor y aroma. En quinto lugar, es conveniente consumir todos los
días productos lácteos como yogur y leche ya que contienen una gran cantidad
de proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas. En sexta lugar,
deberíamos consumir carne roja con moderación. Son beneficiosas porque
contienen proteínas, hierro y grasa animal, pero con un consumo excesito
puede ser nocivo para nuestra salud. Por ello, se deberían consumir cantidades
pequeñas y acompañarlas de verduras y cereales. En séptimo lugar,
deberíamos comer pescado en abundancia y huevos con mayor moderación.
Es conveniente comer pescado azul una o dos veces por semana ya que
aporta grasas similares a las de origen vegetal y por ello, previene de
enfermedades cardiovasculares. Los huevos también nos aportan grasas,
vitaminas y minerales. En octavo lugar, es conveniente comer fruta como
postre y evitar el consumo de tartas y dulces. En noveno lugar, el agua es el
elemento principal en esta dieta, aunque el vino también es importante ya que
con moderación contiene efectos beneficiosos en nuestra salud. Y, por último,
el elemento clave es la realización de ejercicio físico diario adaptado a nuestras
características fisiológicas.
5. IMPORTANCIA EN EL USO RESPONSABLE DEL AGUA, IMPORTANCIA
EN LA ALIMENTACIÓN Y EN LOS SERES VIVOS
En este apartado vamos a ser conscientes de la importancia del agua en
nuestra vida diaria, por lo tanto, la trascendencia del agua sobre el organismo y
la alimentación. Para ello es necesario conocer algunos datos de interés para
concienciarnos sobre su valor.
Según Iglesias Rosado, Villarino María y otros (2009), una correcta hidratación
la podemos conseguir mediante nuestra alimentación y el uso de agua u otras
bebidas. Aunque el agua es la bebida por excelencia y representa la forma
ideal de reponer nuestras pérdidas e hidratarnos, debemos de ser conscientes
de que, desde el principio de los tiempos, hemos buscado otras fuentes de
líquidos con capacidad de hidratación.
Según FESNAD (Federación Española de Sociedades de Nutrición,
Alimentación y Dietética, 2010), el agua es el principal componente del cuerpo
humano. Es esencial para los procesos fisiológicos de la digestión, absorción y
eliminación de desechos metabólicos no digeribles, y también para la
estructura y función del aparato circulatorio. Actúa como medio de transporte
de nutrientes y todas las sustancias corporales, y tiene acción directa en el
mantenimiento de la temperatura corporal. El cuerpo humano tiene un 75% de
agua al nacer y cerca del 60% en la edad adulta. Aproximadamente el 60%
de agua se encuentra en el interior de las células (agua intracelular), el resto
(agua extracelular) circula en la sangre y baña los tejidos. El agua de bebida,
junto con la contenida en los alimentos, ha de garantizar nuestra correcta
hidratación a cualquier edad o circunstancia vital. En consecuencia, es muy
importante asegurar el aporte en cantidad y calidad adecuadas, especialmente
cuando conocemos la influencia que el grado de hidratación puede tener sobre
la salud y el bienestar de las personas, tanto en lo que se refiere a los aspectos
cognitivos, el rendimiento físico y la termorregulación.
También, según FESNAD (2010) y relacionado con lo anterior debemos
destacar que aproximadamente el 75% de nuestro cerebro, el 80% de nuestra
sangre, el 22% de nuestros huesos y el 75% de nuestros músculos están
conformados por agua, y cada célula de nuestro cuerpo para que pueda
realizar sus funciones correctamente necesita agua para vivir.
Según Elemental Watson “la” revista (2010), El cuerpo humano no almacena el
agua, por eso, la cantidad que perdemos cada día debe restituirse para
garantizar el buen funcionamiento del organismo. Para cualquier persona sana,
la sed es una guía adecuada para tomar agua, excepto para los bebés, los
deportistas y la mayoría de las personas ancianas y enfermas. En estos casos,
conviene programar momentos para ingerir agua ya que ante la gran demanda
y los mecanismos fisiológicos que determinan la sed en estas situaciones
pueden condicionar desequilibrios en el balance hídrico con importantes
consecuencias para la salud o el rendimiento físico o intelectual. Nuestro
organismo posee una serie de mecanismos que le permiten mantener
constante el contenido de agua, mediante un ajuste entre los ingresos y las
pérdidas. El balance hídrico viene determinado por la ingestión (agua de
bebida, líquidos, agua contenida en los alimentos) y la eliminación (orina,
heces, a través de la piel y de aire espirado por los pulmones). El fallo de estos
mecanismos y las consiguientes alteraciones del balance acuoso, pueden
producir graves trastornos capaces de poner en peligro la vida del individuo.
Los líquidos (agua y otras bebidas) proporcionan habitualmente entre 2,2 y 3
litros al día. En situaciones especiales y durante un tiempo limitado el
organismo puede sobrevivir con cantidades ligeramente menores de agua,
debido por una parte al amplio intervalo de la recomendación y por otra a los
sistemas eficaces de adaptación y ahorro de agua con los que cuenta el cuerpo
humano. Asimismo, es posible que las personas que son físicamente activas,
enfermas o que están expuestas a un ambiente caluroso requieran mayores
aportes de agua total.
Según FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura, 2009), se debe destacar que el agua ayuda a eliminar toxinas
peligrosas que se producen diariamente, ya sea el aire del ambiente, los
alimentos o los productos químicos que a menudo utilizamos en nuestra piel y
cabello. Además, dicho líquido mantiene menos espesa la sangre y ayuda a
que el corazón pueda bombear mejor.
Además, y siguiendo lo mencionado y redactado por FAO (2009), debemos
tener en cuenta que la deshidratación es una causa que propicia la aparición
de enfermedades como el alzhéimer o la ansiedad, por lo tanto, si tenemos en
cuenta la importancia que tiene el agua en el organismo y en nuestra
alimentación podemos estimular el metabolismo con el fin que este queme más
calorías y más grasa corporal. Así como, una buena hidratación favorece la piel
que la puede hacer lucir más joven o retrasar el envejecimiento. Además, el
agua es un líquido vital para nuestro organismo después del oxígeno, de este
modo el ser humano podría sobrevivir sin alimentos, pero nunca sin agua. Por
lo tanto, se recomienda beber mucha agua en pequeñas cantidades a lo largo
del día. Ahora bien, estos líquidos deben ser preferentemente agua natural,
aunque se puede sustituir la mitad de estos por zumos de fruta o algún tipo de
té. Es importante destacar que es preferible el agua a los refrescos
azucarados, cafés o bebidas alcohólicas, ya que estas no sustituyen la
cantidad de líquidos que necesita el cuerpo y, además, proporcionan más
azúcar de la que se debe consumir. Por lo tanto, cuando se bebe poca agua las
sustancias de desecho se encuentran muy concentradas y esto con el tiempo
puede llegar a ocasionar problemas en los riñones o en la vejiga.
Como ya hemos observado anteriormente, según FAO (2009) el agua está
involucrada en cada función del organismo.
· Proporciona amortiguación para las articulaciones del cuerpo.
· Es indispensable para la digestión, absorción y transporte de los
nutrientes y del oxígeno a todas las células de nuestro organismo.
· Ayuda a regular la temperatura de nuestro organismo.
· Participa en el mantenimiento de todos los tejidos de nuestro organismo
y mantiene la temperatura corporal.
· Indispensable para la excreción de las sustancias que el cuerpo no
necesita.
· Protege los órganos vitales.
Ahora bien, según Marisa Mazari Hiriart investigadora de la UNAM (Universidad
Nacional Autónoma de México, 2015), si consumimos la cantidad necesaria de
agua favorecemos el correcto funcionamiento de nuestro organismo, sin
embargo, si no tenemos suficiente agua en el cuerpo, la presión arterial puede
caer a niveles bajos, se pueden formar coágulos sanguíneos, dañar la función
renal o causar estreñimiento. Así como, otros síntomas de no consumir el agua
necesaria es tener la piel seca, infecciones urinarias o dolores de cabeza
recurrentes.
Llegados a este punto, se debe destacar que la ingestión de agua está
controlada por la sensación de sed y las fuentes por las que obtenemos agua
son las siguientes:
· 54% por los líquidos ingeridos,
· 37% el agua contenida en los alimentos y,
· 9% en el propio organismo.
Una de las propiedades más importantes que realiza el agua aparte de sus
características para la nutrición, es la de participar en procesos de curación. De
este modo, antes de centrarnos en la importancia de esta, debemos destacar
que según Edgardo. A. Hernández (2010) el agua que beben las personas se
denomina potable, y el agua potable debe ser transparente, sin olor y sin sabor,
por lo tanto, si se ve turbia no debe beberse, ya que puede contener impurezas
y provocar enfermedades. Esta agua se contamina cuando se mezcla con
basura, detergentes, minerales u otra cualquier sustancia. Ahora bien, el agua
potable y pura pueden llegar a moderar los dolores de cabeza, el asma, las
ulceras, etc. Por lo tanto, se recomienda que antes de beberla se utilicen los
filtros con el fin de eliminar la mayor parte de las partículas nocivas como el
cloro, la cal, etc.
En conclusión, aunque el agua no representa una fuente nutricional para el
organismo, ya que no contiene ni proporciona vitaminas o suficientes minerales
es un medio de preservación de la vida fundamental, sin dicho líquido no
podríamos vivir. Además, debemos tener en cuenta la importancia de incluir el
agua en nuestra alimentación y averiguar las cantidades que se deben tomar
en función de los alimentos que vayamos a ingerir, el deporte que vayamos a
hacer o por nuestra propia necesidad. En síntesis USO RESPOSABLE DEL
AGUA EN LA VIDA Y LA SALUD, dentro de ello para la limpieza y la higiene.

6. BIBLIOGRAFÍA
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