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TEMAS PARA GRUPOS JUVENILES INICIACION

FORMACION HUMANA

CONÓCETE A TI MISMO: ERES IMPORTANTE.

1. OBJETIVO

Que el joven se conozca más a sí mismo por medio de unos ejercicios prácticos de
relaciones humanas.
2. DESARROLLO DE LA REUNIÓN

2.1. Motivación.

Se habla de la importancia de conocerse a sí mismo, de aceptarse, de conocer las


propias cualidades y defectos. Este es el primer paso para lograr una madurez
humana.

2.2. Trabajo personal.

Se le entrega una hoja a cada joven con las instrucciones de los tres ejercicios
personales.

El animador explica brevemente el trabajo:

EJERCICIO 1: Escribe sin pensarlo mucho todas las CUALIDADES que tienes.
Dispones solamente de tres minutos para escribir todo lo bueno que tienes en lo
físico, intelectual, moral. Para que puedas escribir más cosas usa sólo una o dos
palabras para cada cualidad. Por ejemplo: amable, sencillo.
Vuelve a escribir, sin pensarlo dos veces, todos tus DEFECTOS. Dispones también
de 3 minutos.

EJERCICIO 2: Vas a dibujar el ESCUDO de tu vida. Divide el escudo en 4 cuadros.


En el primer cuadro dibuja un signo expresivo de tu infancia; en el segundo, de tu
adolescencia; en el tercero, de tu presente; en el cuarto, de tu futuro. Dispones de
15 ó 20 minutos.

EJERCICIO 3: En la escala de calificaciones del cero al diez, asigna la calificación


que creas merecer como persona. Es un juicio cuantitativo de valores. Escribe tu
calificación.

2.3. Pequeños grupos.

Comenten las siguientes preguntas:

¿Cómo te ves a ti mismo?


¿Te gusta tu forma de ser?
¿Quieres cambiar en algo? ¿En qué?
¿Cómo te gustaría ser? ¿Por qué?

2.4. Plenario.

El animador pregunta si los ejercicios personales y la discusión en pequeños grupos


les ayudaron a conocerse más. Se da el tiempo necesario para escuchar
experiencias personales, impresiones y comentarios sobre los ejercicios realizados.

3. MATERIALES COMPLEMENTARIOS

3.1. Rasgos que te definen a la hora de actuar y manifestarte.

1. De la siguiente lista de adjetivos, señala cinco que reflejen las actitudes que se
dan en ti normalmente:

inquieto
locuaz
indeciso
cínico
quijotesco
utópico
solitario
frustrado
servicial
libre
animado
reflexivo
desanimado
muerto
auténtico
impulsivo
realizado
incrédulo
manejado
confiado
eficaz
responsable
comprensivo
evadido
sensible
lanzado
entregado
comunitario
infantil
realista
dependiente
sincero
optimista
triste
revolucionario
comprendido
crítico
expectativo
tímido
coherente
inútil
cegado
fructífero
comprometido
fanático

2. De los cinco adjetivos elegidos, subraya los que expresan:


- tu actitud más positiva
- la actitud que más te gustaría cambiar

3. Comparte con otra persona tus actitudes.

4. Deja que otro miembro del grupo te comunique las actitudes que más se reflejan
en ti.

3.2. ¿Quién soy?

¿Quién soy? Me dicen a menudo


que salgo de mi celda
sereno, risueño y firme,
como un noble de su palacio.

¿Quién soy? Me dicen a menudo


que hablo con los carceleros
libre, amistosa y francamente,
como si mandase yo.

¿Quién soy? me dicen también


que soporto los días de infortunio
con la indiferencia, sonrisa y orgullo,
como alguien acostumbrado a vencer.

¿Soy realmente lo que los otros dicen de mí?


¿O bien sólo soy lo que yo mismo sé de mí?
Intranquilo, ansioso; enfermo, cual pajarillo enjaulado.
Pugnando por poder respirar,
como si alguien me oprimiese la garganta
hambriento de colores, de flores, de cantos de aves,
sediento de buenas palabras y de proximidad humana,
temblando de cólera ante la arbitrariedad y el menor agravio,
agitado por la espera de grandes cosas,
impotente y temeroso por los amigos en la infinita lejanía,
cansado y vacío para orar, pensar y crear,
agotado y dispuesto a despedirme de todo.

¿Quién soy? ¿Éste o aquél?


¿Seré hoy éste, mañana otro?
¿Seré los dos a la vez? ¿Ante los hombres un hipócrita,
y ante mí mismo un despreciable y quejumbroso débil?
¿O bien, lo que aún queda en mí semeja el ejército batido que se retira desordenado
ante la victoria que tenía segura?
¿Quién soy? Las preguntas solitarias se burlan de mí.
Sea quien sea, tú me conoces, tuyo soy, ¡oh, Dios!

(D. BONHOEFFER, 1944)


Prisionero por su compromiso contra el régimen nazi

3.3. "El Rey de lo Creado".

Llamados a diferenciarnos y ser conscientes.


Hace años, un papá se consiguió un chimpancé recién nacido y lo juntó con su hijito,
también él un bebé. Durante los primeros meses el niño y el chimpancé crecieron a
la misma velocidad. Jugaban juntos y casi no había diferencia entre ellos. Pero al
comenzar el segundo año empezó a verse una diferencia grande. El niño empezaba
a ser consciente de sí mismo, a darse cuenta de quién era y a percatarse de su
propio yo. En este momento el animal y el hombre comenzaron a diferenciarse
radicalmente. El hombre empezó a ser capaz de verse a sí mismo, de observarse a
sí mismo.
SOY UNA PERSONA IMPORTANTE
OBJETIVO:
Ser conscientes de que valemos y somos dignos de respeto, de amor, etc. no por
lo que tenemos o hemos logrado, sino porque somos personas. Nacimos siendo
muy importantes.

DINÁMICA:
Sacarle copias a la siguiente dinámica y distribuirlos a cada uno de los integrantes,
para que cada quien la conteste individualmente. Para esto pedir mucha sinceridad,
ya que nadie verá sus respuestas. Tiempo 10 minutos aprox.

CHARLA:
¿Qué es lo que el hombre realmente busca y desea lograr en la vida?
Posiblemente contestemos que ser feliz, sentirse amado, tener éxito, realizarse,
etc.

Si analizamos estos deseos, veremos cómo, en el fondo, todos coinciden en uno:


el deseo, la necesidad, de sentirse persona valiosa.

Una persona feliz, es una persona que se valora, que se siente segura de sí misma.
La persona que es amada, está confirmando su valor. Ella es importante para
alguien. Al tener éxito, sea en la escuela, en algún trabajo, etc. la persona
comprueba que es capaz de lograr lo que se propone, es capaz y valiosa.

Trata de recordar alguna ocasión en que te sentiste valioso/a e importante… ¿Qué


sentías además de eso? ¿Cómo estaba tu cara? ¿y tu cuerpo? Platícalo con tu
compañero que tienes a la derecha.

¿Por qué esta necesidad de sentirnos valiosos? Pues porque somos valiosos, no
por lo que hemos logrado o por lo que tenemos, sino por ser personas. Nacimos
siendo muy valiosos.

El Génesis nos dice: Y DIOS DIJO: HAGAMOS AL HOMBRE A IMAGEN Y


SEMEJANZA NUESTRA, Y DOMINE A LOS PECES DEL MAR Y A LAS AVES DEL
CIELO Y A LAS BESTIAS Y A TODA LA TIERRA.

¿Qué quiere decir "Hechos a imagen y semejanza de Dios"?


Que somos capaces de pensar y de decidir; con una gran capacidad para amar,
libres para optar por el bien o el mal, capaces de continuar su obra creadora en el
mundo. Nacimos para ser grandes, para realizarnos desarrollando todo nuestro
potencial. De allí nuestro anhelo de superación, de amar y de ser amados, de
reconocimiento, de ser libres, de creatividad, de dominar la materia, de ser felices.

Ninguna otra criatura posee estas características. Por eso es que el hombre es el
rey de la creación.
Tenemos un valor y una dignidad por ser personas, por existir. Y todas las personas,
por igual, somos valiosas e importantes, seamos hombre o mujer, negras, blancas
o amarillas, sepamos muchas cosas o seamos ignorantes, seamos ricas o pobres,
estemos todavía en el vientre materno, tengamos un mes de nacidas o 99 años.
Somos iguales en esencia, en dignidad. Somos distintos, porque cada uno de
nosotros es único e irrepetible.

YO NO SOY MÁS QUE NADIE


YO NO SOY MENOS QUE NADIE
YO SOY IGUAL DE IMPORTANTE QUE TODOS.
ESA ES LA REALIDAD.

ILUMINACIÓN CRISTIANA DE LA REALIDAD

Leer en la Biblia, Génesis Cap. 1 vers. 26-27.


Es casi seguro que desde hace muchos años hemos oído que Dios nos creó a su
imagen y semejanza. Pero, ¿qué significa esto para nosotros?

Si nos paramos frente a un espejo, ese espejo refleja nuestra imagen, ¿verdad?
Bueno, pues algo así sucede con Dios y nosotros. No que Dios tenga una cara y un
cuerpo como el nuestro, sino que nuestras características y capacidades, son reflejo
de las de Dios.

Primeramente, Dios es amor, y sólo el hombre, de todas las criaturas del universo,
es capaz de amar, de relacionarse por amor y no por instinto. Dios es totalmente
libre, y nosotros hemos sido creados libres. Libres para pensar, sentir, decidir y
actuar. Nuestro Dios es Creador, y nosotros tenemos una gran capacidad de
construir, de mejorar, de crear, no de la nada, como lo hizo Dios, pero sí de una
materia prima, construir y desarrollar todo ese potencial que Él puso en nosotros.
Continuar con la creación de un mundo más humano y fraterno. Nuestro Dios es
alegre, es feliz. ¿Podríamos imaginar a un Ser enojado o tremendamente serio,
creando tantas flores bellas, los pajaritos, las mariposas, las puestas de sol, la
sonrisa de un niño?
Cuando nosotros estamos alegres y felices, reflejamos la alegría de Dios. Y así
podríamos continuar enumerando…

Y todas estas capacidades que son reflejo de las de Dios, nos han sido dadas para
vivir en comunidad con otras personas. No somos seres aislados. Y entre más
vivamos en el amor, más claro y transparente será el reflejo de Dios en nosotros. Él
está dentro de cada uno. Permitámosle que se manifieste a través de cada uno de
nuestros actos.

ACTUAR

Vuelve a leer, despacio, el ejercicio que hicimos al principio. Pregúntate…


¿Son éstas, características de una persona que se valora?
¿Cuál te gustaría cambiar?
¿Cómo le vas a hacer para cambiarla? Algo concreto.

CONOCIENDO CÓMO SOY Y QUÉ PIENSO DE MÍ

Revisa rápidamente esta lista de rasgos. Escribe una:

(/) Frente a los apropiados a tu propia imagen


(X)Frente a los no apropiados
(?) Frente a los que no estés seguro

___ Me gusto
___ Me da miedo la gente
___ Conozco mis sentimientos
___ No me entiendo
___ Me siento mal respecto de mí mismo
___ Tengo muchos amigos
___ No me interesa lo que pase en mi comunidad
___ Dependo de las ideas de otras personas
___ No me gusta ser del sexo que soy
___ Me gusta estudiar
___ Me da miedo fracasar
___ Me acepto como soy
___ Pierdo el tiempo
___ Confío en mí mismo
___ Estoy triste frecuentemente
___ Disfruto de la naturaleza
___ Dios me ama
___ No me interesa vivir
___ Siempre hago lo que los demás esperan de mí
___ Soy feliz
___ Escondo mi verdadera personalidad
___ Tengo miedo a ser rechazado
___ Envidio a otras personas
___ Disfruto de la vida

¿Dónde te colocarías tú? Marca una X

__ No valgo nada
__ Soy muy valioso/a
LA FAMILIA Y YO

OBJETIVO:
Reflexionar sobre el valor de nuestra familia. ¿Cómo es?, ¿cómo nos gustaría que
fuera?, ¿qué podemos hacer nosotros para lograr que se asemeje a ese ideal?
Comprender y perdonar, en vez de juzgar.
MATERIAL:
Plumones y tres hojas de papel para cada uno.
DINÁMICA:
Esta dinámica consta de tres pasos…. nuestra relación con papá, con mamá y con
nuestros hermanos. En los tres pasos, vamos a contestar las mismas preguntas que
aquí sugieren. Pedir mucha sinceridad. Si se juzga conveniente, al terminar, se
eligen por parejas y se comenta lo que escribieron y dibujaron. Respetar a quien no
quiera platicarlo.
1. ¿Cómo siento mi relación con papá? ¿Por qué?
¿Estoy contenta con ella?
¿Siento que me quiere, que me comprende, que me respeta?
¿Puedo platicar con él? ¿Lo conozco realmente?
¿Y yo, lo quiero, lo comprendo, lo respeto, me intereso por él?
¿Cómo me gustaría que fuera mi relación con papá?
¿Qué puedo hacer yo para mejorarla?
(Dibuja ahora a tu papá y a ti, según sientas tu relación actual con él…. de la mano,
distantes, abrazados, dando órdenes, platicando, etc.)
2. ¿Cómo siento mi relación con mamá? ¿Por qué? (continuar el cuestionario)
3. ¿Cómo siento mi relación con mis hermanos? (continuar cuestionario)
Como esta dinámica es muy profunda, hay que dar el tiempo suficiente, no
presionar. Si es necesario, la información del tema se deja hasta la próxima clase.
Tradicionalmente hemos esperado que la familia sea ese lugar donde podemos
encontrar amor, comprensión y apoyo, aún cuando todos los demás nos fallen; el
lugar donde podemos refrescarnos y cargarnos de energía, para poder enfrentarnos
al mundo y sus problemas. Ese lugar donde somos amados y aceptados, no por lo
que hacemos y por qué tan bien lo hacemos, sino simplemente por ser, por haber
nacido, por ser personas.
Si en la dinámica, nosotros descubrimos que vivimos todo eso, bien, tu trabajo será
mantener y acrecentar la riqueza de esa relación familiar.
Sin embargo, es probable que muchos de nosotros no estemos muy satisfechos con
nuestra relación familiar actual, que, al menos en algunos aspectos, quisiéramos
que fuera diferente. Y esto no es difícil de explicar. Si tomamos en cuenta que
nuestra familia está formada por personas que tenemos algo en común, que es la
sangre, pero que somos totalmente diferentes, pues no existen dos personas
iguales, con distinta manera de pensar, de sentir, de ser, con necesidades
personales que satisfacer y que van cambiando con la edad y la realidad que vive
cada quien, con derechos y obligaciones, con expectativas diferentes, y conviviendo
juntos casi las 24 horas, vemos por qué esa relación que debería ser lo máximo, es
tan difícil, qué diferente es aceptar a una amiga por una o dos horas, que a un
hermano todo el día.
La pregunta aquí es, ¿creemos que la familia es necesaria? ¿qué pasaría si no
tuviéramos familia? ¿Qué sentiríamos si un día, al regresar de la escuela, nos
encontráramos con la noticia de que todos habían muerto en un accidente? A veces
es bueno pensar en esto, pues nadie sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido.
Por tanto, si consideramos que la familia es necesaria, ¿valdrá la pena estar todos
los días renegando, deseando que todos sean diferentes, envidiando a otras
familias, o habrá otra forma de vivir más en paz y feliz? Es cierto que nosotros no
escogimos a nuestra familia… ellos tampoco pudieron escoger a sus hijos o
hermanos… fue en esta familia que Dios quiso que naciéramos…. y si queremos
ser felices, conviene que aprendamos a florecer donde hemos sido plantados.
Relación con papá y mamá, nuestra primera relación al nacer, fue con ellos. Ellos
nos enseñaron a caminar, a hablar y todas aquellas cosas que nos fueron ayudando
a crecer. Sin su cuidado, sin su cariño, no habríamos podido vivir. La vida misma la
recibimos a través de ellos. ¿Por qué pues es a veces tan difícil esta relación? Hay
varios por qués… Estamos creciendo, y hemos descubierto que papá y mamá son
seres humanos, con necesidades y limitaciones, con conductas que no nos
agradan, y no los seres omnipotentes que creíamos que eran.
Estamos buscando ser independientes, romper el cordón umbilical que nos une a
ellos. Nos molesta que nos cuiden tanto, que no comprendan que queremos más
libertad, más permisos.
Esperamos mucho de ellos. Como que el hecho de habernos traído al mundo, los
obliga a hacernos y a darnos todo. Nuestra necesidad de amor, de comprensión, de
ser importantes para ellos, es insaciable.
Nos deslumbra y emociona tanto el mundo exterior, los amigos, las nuevas
experiencias, que la casa y la familia nos ahogan.
Todo esto es bien natural, es parte de nuestro crecimiento.
Así pues, tenemos dos opciones: vivir en guerra con ellos, o buscar formas para
vivir en armonía. Una cosa tenemos que tener bien clara…. si nuestra felicidad
depende de que papá y mamá cambien y sean como nosotros queremos que sean,
hemos decidido ser infelices, pues nosotros podemos cambiar nuestro mundo, pero
no el mundo de los demás, si ellos no quieren. ¿Estaríamos dispuestos a cambiar
a como cada miembro de la familia quiera? ¿Podríamos darle gusto a todos?
¿Qué se requiere en una familia para que haya armonía y paz? Se requiere
comprensión, comunicación, respeto y sobre todo, amor.
a) COMPRENSIÓN. Nuestra canción favorita es que nadie nos comprende, que
papá y mamá son unos anticuados, que no comprenden que ya no somos niños,
que queremos más libertad, que los tiempos han cambiado, etc. Todo eso es
cierto…. más, ¿nos comprendemos nosotros a nosotros mismos? Pedimos que nos
comprendan cuando nosotros no nos comprendemos. Y, ¿qué tanto comprendemos
nosotros a mamá y a papá? ¿hemos tratado de entender su manera de ser? ¿nos
hemos puesto en sus zapatos? Si por ejemplo, no nos gusta que papá tome, ¿nos
hemos puesto a pensar por qué lo hace?, le hemos preguntado con interés y cariño,
¿por qué toma? Si mamá anda seguido de mal humor, ¿qué le pasa? Es tan fácil
convertirnos en jueces y criticar. Si nosotros queremos ser comprendidos, tenemos
también que comprender.
b) COMUNICACIÓN. La única manera de que nuestros papás y hermanos sepan
realmente cómo nos sentimos y qué pensamos, es comunicándoselos. La única
manera de conocer a fondo a papá y mamá y a nuestros hermanos, es platicando
con ellos de lo que sienten, piensan y el por qué de algunas conductas que a
nosotros no nos gustan. Comprender no es aprobar. Si no estamos de acuerdo en
algunas cosas, como por ejemplo permisos, hay que dialogar, para tratar de llegar
a un acuerdo. Lo que pasa es que cuando nos niegan algo, en lugar de hablarlo con
serenidad, nos enojamos, damos portazos o levantamos la voz y con eso estamos
demostrando que no somos dueños de nuestras emociones y que posiblemente no
somos responsables como para obtener el permiso deseado.
Muchas veces pensamos: ni para qué intento hablar con ellos, nunca me escuchan.
No es conveniente adelantarnos a juzgar y cerrar la oportunidad de dialogar.
Escojamos el momento oportuno y vayamos abiertos a escuchar también su punto
de vista. Si nosotros estamos convencidos de que lo que pedimos es bueno para
nosotros, es casi seguro que lograremos convencer a nuestros papás.
Los papás aprenden a ser padres a través de sus hijos y de lo que de ellos
aprenden. Qué triste que en muchos casos la única comunicación que existe entre
papás e hijos, son órdenes y regaños, o cuando hay que pedir permisos o dinero.
c) RESPETO. ¿Qué significa para nosotros “Honrar a tu padre y a tu madre”? ¿Será
llevar serenata y regalos el diez de mayo? ¿o el Día del padre?
Honrar quiere decir: respetar, considerar.
Respetar a nuestros papás es respetar su manera de ser, de pensar de sentir, de
actuar. Es no ponernos en plan de jueces. Respetar su unicidad. Es no burlarnos
de sus fallas o tratarlos en forma grosera. Es ayudarlos y motivarlos en su tarea de
papás. Es hacer florecer en nosotros todo lo bueno que han sembrado. Así como
nosotros nos sentimos felices aquella vez en la escuela, que sembramos un frijol y
que germinó y brotó una nueva plantita, así se sienten felices y recompensados los
papás, cuando ven que sus hijos van creciendo y superándose. Respetar es cuidar
de ellos cuando enferman o envejecen, y no hacerlos un lado porque estorban.
Si nosotros queremos que nos respeten nuestra manera de ser, necesitamos
respetar.
Posiblemente algunos de nosotros nos preguntemos, ¿cómo puedo yo sentir
respeto hacia alguien que me ha hecho daño? ¿o que me abandonó cuando era yo
un niño? ¿o que nunca me ha demostrado cariño? Etc., etc.
Aquí la pregunta es: ¿y sirve de algo guardar enojo y resentimiento contra ellos? Ya
hemos hablado de lo que es un resentimiento. Cómo hace pesada la vida, cómo
nos priva de la felicidad. Aún cuando no entendamos el por qué de ciertas
conductas, hay que aprender a perdonar…. el perdón nos hace libres para disfrutar
la vida y para respetarlos, aunque no aprobemos lo que hacen. Ellos no van a
cambiar, si no quieren. Aprendamos a respetar, procurando que no nos afecten y
lastimen.
Y, si nos hemos dado cuenta, que ser papás es una misión muy bella, pero que
implica gran responsabilidad por lo mucho que los papás influyen y afectan a sus
hijos, hagamos el propósito de prepararnos lo mejor posible para ser buenas mamás
y buenos papás el día de mañana.
De nuestros papás tomemos todo lo bueno que tienen. Así como cuando una
persona se cambia de casa, escoge las cosas mejores para llevarlas consigo y
regala o tira lo que ya no quiere o no le sirve, así también nosotros podemos tomar
lo que más nos gusta de nuestros papás y hermanos, y no imitar aquéllo que nos
lastima o desagrada.
d) AMOR. El comprender, el compartir, el respetar, eso es amar. El amor es el
sentimiento más maravilloso que podemos sentir. Y necesita ser demostrado, ya
sea con caricias, palabras alentadoras, sonrisas, etc. ¿Les decimos nosotros a papá
y a mamá lo que los queremos? ¿y a nuestros hermanos? No llevemos flores a los
panteones. Hay que hacérselo saber y sentir, ahorita que están vivos.
e) OBEDIENCIA. El respetar a nuestros papás significa también obedecerlos.
¿Obedecer siempre? ¿Obedecer en todo? Cuando fuimos pequeños nuestra
experiencia de la vida era muy escasa. Necesitábamos que papá y mamá nos
marcaran el camino a seguir. Ahora que hemos crecido, nos molesta que nos digan
qué hacer. Casi siempre nos rebelamos ante sus mandatos, como los hemos
etiquetado de anticuados, ni siquiera reflexionamos si lo que nos están pidiendo es
lógico y conveniente.
No hay que irnos a los extremos: rebeldes o totalmente sumisos. El mismo Jesús
nos da un claro ejemplo de cómo actuar. En su edad adolescente, toma una decisión
independientemente de sus padres; es su misión la que está en juego y debe
cumplirla, y así que se los hace comprender a sus padres, extrañados y
desconcertados. Pero no produce ruptura en sus relaciones familiares, no se afirma
destruyendo, sino que, tras el diálogo y explicación, perdura la unión, la integración
y la colaboración obediente.
Relación con nuestros hermanos. ¿Por qué casi siempre estamos como perros y
gatos? ¿Por qué con los amigos mostramos nuestra mejor cara, y con los hermanos
ni nos sonreímos?
Es probable que para valorar lo que es un hermano, necesitaríamos meternos en
los zapatos de alguien que es hijo único, para sentir la soledad. Cómo se comparten
las alegrías y las tristezas y hasta el trabajo de la casa, cuando son varios hermanos.
ILUMINACIÓN CRISTIANA DE LA REALIDAD
La paternidad y la maternidad es un signo Eucarístico.
En la Eucaristía, Jesús se nos presenta en forma de una mamá, puede decir lo
mismo. Ella se ha gastado levantándose desde muy temprano para hacer el lunch,
para tenernos ropa limpia, para asear la casa, para servirnos la comida caliente.
Un día, esos papás serán ancianos, estarán acabados….. y sus hijos, nosotros,
estaremos en la plenitud de la vida, con todo el vigor en nuestro cuerpo.
Cuántas cosas podía haber hecho papá con su dinero, si no hubiera tenido que
mantenernos. Cuánto descanso y tiempo para hacer lo que quisiera, hubiera tenido
mamá, si no tuviera que cuidar de nosotros. Más ellos, gustosamente, gastaron su
vida, para darnos la vida. Un acto de amor constante, sin vacaciones.
¿COMO QUIÉN TENGO QUE SER YO?

OBJETIVO:

Hacernos conscientes de que somos seres únicos e irrepetibles. Importancia de ser


uno mismo.

DINÁMICA:

Invitar a cuatro muchachos al centro del grupo. Formados en parejas. Se sientan


uno frente al otro. Harán la dinámica del espejo, o sea que todo lo que haga A, lo
tiene que imitar B, que es el espejo. Dar unos 4 minutos. Volver a su lugar y pedirles
que nos comuniquen cómo se sintieron.

¿Qué nos enseña este ejercicio?

En esta dinámica vemos que es difícil ser imagen, o sea, copiar todo lo que otra
persona hace. Sin embargo, en la vida diaria, frecuentemente hacemos eso, ya sea
porque las personas mayores nos están constantemente diciendo:
Aprende a fulanito, compórtate como tu hermano mayor, por qué no podrás
parecerte a tu prima… tan linda muchacha…. o porque nosotros buscamos modelos
a quien imitar, sean amigos, artistas, profesores, etc.

Dios nos hizo a cada persona ÚNICA E IRREPETIBLE o sea que no hay otra
persona igual a mí, ni la habrá nunca. Él se tomó la molestia de hacernos distintos,
originales. No nos hizo en serie, como muñequitos de papel. Por tanto, la tarea
máxima que tenemos es SER NOSOTROS MISMOS.

Dice una canción: Caminante no hay camino, se hace camino al andar… Y es cierto.
Tu camino, nadie lo ha caminado, tu vida nadie la ha vivido. Por tanto, hay que
aceptarnos como seres únicos, y después, conocer lo mejor que podamos lo que
somos y lo que tenemos, para andar nuestro camino y vivir nuestra vida.

Es casi seguro que todas nosotros hemos armado alguna vez un rompecabezas,
¿verdad? Allí, cada pieza tiene su lugar, no puede sustituirse con otra. Pues así es
el rompecabezas de la vida, cada uno de nosotros tenemos nuestra razón de ser,
nadie jamás podrá ocupar nuestro lugar, y lo que nosotros no hagamos, nadie podrá
hacerlo. Quedará sin hacerse.

Los demás harán lo suyo. Yo tengo que hacer lo mío, dentro de mí mismo, de mi
familia, de mi comunidad. De manera que no podemos imitar a nadie. De seguro a
nuestro alrededor hay personas que nos encantan como son y quisiéramos
parecernos a ellas. Descubrir cualidades que quisiéramos tener es bueno; mas esa
cualidad la vamos a integrar a nuestra personalidad. Jamás podremos ser la otra
persona. Ella es ella y yo soy yo. Las copias siempre serán eso, una copia. Y
nosotros somos originales. Así nos creó Dios.
Ser uno mismo quiere decir: Desarrollar un pensar, sentir, actuar y creer propios. O
sea, no dejarnos llevar por lo que piensa la gente, el grupo de amigos, el gobierno,
la televisión, etc., sin reflexionar, sin pasarlo por la coladera y ver si eso es realmente
cierto y conveniente, si nos ayudará a mejorar y a crecer como personas.

Un niño cree todo lo que le dicen, todavía no tiene capacidad de reflexión profunda,
de informarse. Pero nosotros, que hemos dejado atrás nuestra niñez, ya
necesitamos formarnos un criterio propio y no ser borregos, que vamos, (como dice
el refrán, ¿a dónde va Vicente? a donde va la gente)… sin saber, sin informarnos,
sin cuestionar.

Ser únicos, ser originales, es una maravilla, y también una responsabilidad.

ILUMINACIÓN CRISTIANA DE LA REALIDAD

Vamos a pensar un momentito cada uno… ¿qué significa para mí ser cristiano?
¿Soy cristiano, porque así me lo han inculcado mis padres, o porque yo quiero y
elijo serlo?

(Después compartir, si quiere)

Ser cristiano quiere decir, haber elegido a Jesús, a Cristo, como nuestro modelo,
como nuestro maestro. Es querer imitarlo y poco a poco ir logrando que nuestra
manera de pensar, sentir y actuar se asemeje más a Él.

Probablemente ahora nos preguntemos… ¿pues no que somos únicos y que no


debemos andar queriendo parecernos a otras personas?

El ser seguidores de Jesús no contraría lo que hemos hablado hoy. En efecto,


nosotros jamás seremos otro Jesús. Sin embargo, todo lo que Él nos enseñó y vivió,
para demostrarnos que sí se puede vivir así, si nosotros queremos, son las actitudes
básicas que necesita tener la persona que quiera ser realmente feliz.

Vivir cada día más el amor, la verdad, la paz, la justicia, el respeto a la persona, la
sencillez, el compartir y servir, etc., nos llevará al camino de la verdadera felicidad.

La segunda pregunta es muy importante. Cuando hablamos de lo que significa ser


nosotros mismos, dijimos: desarrollar un creer propio. Esto es, no creer porque así
me dijeron desde pequeño que debo creer, sino creer porque estoy convencido,
porque yo elijo creer. Pasar de una fe heredada, a una fe personal. Esto es madurar
en la fe.

Cuando fuimos bautizados, estábamos tan pequeñitos, que ni cuenta nos dimos.
Nuestros padres quisieron que desde chiquitos, perteneciéramos a la gran familia
de la Iglesia, y recibiéramos las gracias del Bautismo. Pero es muy necesario que
ahora, que ya hemos crecido, seamos nosotros los que optemos. Por eso, existe el
sacramento de la Confirmación, para que confirmemos nuestra fe cuando ya
sepamos lo que estamos haciendo, y voluntariamente optemos por Cristo, que es
el único líder a quien vale la pena seguir.

Para que nuestra opción tenga bases sólidas, necesitamos conocer aquello por lo
que estamos eligiendo. ¿Qué crees que necesitamos hacer si queremos decidir
seguir a Cristo o no? Conocer más nuestra religión, leer la palabra de Dios y
empaparnos más de lo que es Jesús y lo que nos enseñó, pero sobre todo,
experimentar y descubrir la presencia de Dios en nosotros, en los demás, en todo
lo que nos rodea y en las experiencias de cada día.

Actuar: De todo lo que vimos hoy, ¿qué te gustó más? ¿Qué quieres hacer para ser
más tú mismo esta semana?
FORMACION ESPIRITUAL

QUINTA BIENAVENTURANZA

"Felices los misericordiosos, porque el Padre los tratará con misericordia"

"Es eterna su misericordia" (Salmo 107, 1; 135, 1-26).


"Yo sé que tú eres un Dios clemente y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad"
(Jonás 4, 2).
"Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso"
(Lucas 6, 36).

1. Jesús misericordioso

1) La devoción a Jesús misericordioso se ha extendido mucho en nuestros tiempos


debido a las apariciones a Sor Faustina Kowalska. En estas apariciones vuelve a
expresarse lo que ya había revelado el Señor en las apariciones a Santa Margarita
María de Alacocque: el abismo de misericordia de su corazón: "Jesús
misericordioso, tened compasión de mí", "Jesús manso y humilde de corazón, dame
un corazón semejante al tuyo". Jesús misericordioso nos invita a ser misericordiosos
también nosotros como Él lo es, para compartir su bienaventuranza.

2. ¿Qué clase de misericordia?

2) No hay que confundir la misericordia a la que se refiere la bienaventuranza con


cualquier compasión. En la Bienaventuranza se trata de la compasión del Padre por
los pecadores a los que quiere salvar, para lo cual envía a su Hijo. Esta
bienaventuranza lleva a alegrarse por la conversión de los pecadores y perdonar a
los que nos persiguen y nos son enemigos, deseándoles el bien de la salvación.
Esta misericordia se expresa también en el perdón sincero, generoso y magnánimo
de los enemigos. Es la misericordia de los mártires hacia sus perseguidores.

3. Jesús compasivo, pontífice comprensivo y misericordioso

3) La Sagrada Escritura se refiere a varios aspectos de la misericordia de Jesús. No


todos ellos son la misericordia específica a la que se refiere esta bienaventuranza.
a. Está, en primer lugar, la compasión o misericordia pasión, como conmoción de
las entrañas (en griego: splagjnús) por el mal físico o espiritual de alguien. Por
ejemplo, la compasión que siente Jesús por la enfermedad del leproso:
"Compadecido (conmovido en sus entrañas) de él, Jesús extendió la mano, lo tocó
y dijo: \\’quiero, queda limpio\\’. Y al instante quedó limpio de su lepra" (Marcos 1,
41). Jesús se siente igualmente conmovido por la ignorancia y abandono en que
estaba la muchedumbre, como ovejas sin pastor: "Y saliendo, vio la gran
muchedumbre, y se compadeció (esplagjnustbe = se le conmovieron las entrañas)
de ellos porque eran como ovejas sin pastor, y comenzó a enseñarles muchas
cosas" (Marcos 6, 34).
b. Se habla también, en segundo lugar, de que Jesús es un Sumo Sacerdote
misericordioso, refiriéndose a su capacidad de comprensión y de participación
solidaria en los mismos sufrimientos y debilidades humanas, que, por haberse
hecho hombre, Él conoció por experiencia propia: "debía ser hecho en todo
semejante a sus hermanos, para hacerse misericordioso (eleemón génetai) y Sumo
sacerdote fiel (pistós) en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.
Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los
que son tentados" (Hebreos 2, 17-18). "No tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de
compadecerse de nuestras flaquezas (sumpathésai tais astbenéiais bemón), sino
probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado" (Hebreos 4, 15). Pero la
bienaventuranza sin excluir estos aspectos se refiere principalmente a otro aspecto
de la misericordia.

4) La misericordia a que se refiere la bienaventuranza es la bondad perdonadora


del Padre, que lo mueve a tomar la iniciativa de sanar y salvar a los malos y
enemigos: "Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que
crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su
Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él"
(Juan 3, 16-17).

5) Jesús, el enviado con esa misión, hace visible la misericordia del Padre. Él viene
por los que tienen necesidad de salvación, y ésa es la suprema misericordia, porque
es la compasión por el mal supremo: "no tienen necesidad de médico los sanos,
sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores" (Marcos 2, 17).
Celebrando la conversión del publicano Zaqueo, Jesús afirma: "El Hijo del Hombre
ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lucas 19, 10). En otras palabras,
la misión del Hijo del Hombre es una misión de misericordia salvírica: "Nuestro
Salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la
verdad plena" C1 Tm 2, 3).

4. La misericordia salvífica del Padre y del Hijo

6) Jesús manifiesta la gracia salvadora del Padre destinada y ofrecida a todos los
hombres, no solamente sin atención a méritos previos (Tito 2, 11) sino mientras son
pecadores; es decir, mientras le son enemigos. No sólo a pesar de que son
enemigos sino porque lo son y necesitan ser salvados: "En esto consiste el amor:
no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y
envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados" c…). "Nosotros lo amamos a
Él porque Él nos amó primero" C1 Juan 4, 10. 19).

7) Y así, Jesús, hace visible la bondad superlativa del Padre jrestótes: El Nuevo
Testamento juega a menudo con la semejanza en la pronunciación de jrestós,
excelente y jristós, Cristo, ungido, Mesías). Ese amor misericordioso del Padre, lo
llama Pablo \\’filantropía de Dios\\': "el amor a los hombres (filantbropía) de Dios
(Padre) salvador" (Tito 3, 4). Este amor, dice Pablo, salva sin atención a previas
buenas obras y a pesar de las malas: "no por obras de justicia que hubiésemos
hecho nosotros, sino según su misericordia (éleos)\\’ (Tito 3, 5). La situación de los
hombres es que "todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son
justificados por el regalo de su gracia" (Romanos 3, 23-24).

8) La misericordia aparece, pues, como una victoria de la bondad divina sobre el


pecado de los hombres. Pablo llegará a decir que: "Dios encerró a todos los
hombres (judíos y paganos) en el pecado, para usar con todos ellos de misericordia
(eléese)" (Romanos 11, 32).

4.1. Las parábolas de la misericordia

9) San Lucas es, entre todos los evangelistas, el que más recalca la misericordia
del Padre y la de Jesús. Lucas recomienda esta misericordia como la forma más
característica de la caridad cristiana y la que debe caracterizar a los discípulos de
Jesús, para vivir como Hijos del Padre celestial.

10) Lucas nos conservó las tres \\’parábolas de la misericordia\\': la oveja perdida,
la dracma perdida y el hijo pródigo que vuelve a su padre (Lucas, 15, 1-31). En estas
parábolas, la misericordia divina por la salvación del pecador se manifiesta en forma
de alegría y de fiesta: "Hay más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente
que por noventa y nueve justos que no necesitan penitencia" c…). "Se alegran los
ángeles de Dios por un pecador que se convierte" c…). "Celebremos una fiesta
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido
hallado" (Lucas 15, 7. 10. 23-24. 31-32).

11) También es reveladora de la divina misericordia la parábola del Buen


Samaritano, que nos narra Lucas. En ella Jesús enseña que ser prójimo de alguien
es ejercitar la misericordia con él: "¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo
del que cayó en manos de salteadores? Él dijo: \\’el que hizo misericordia (bo
poiésas lo éleos) con él\\’. Díjole Jesús: \\’vete y haz tú otro tanto\\’" (Lucas 10, 36-
37). No basta conmoverse y compadecerse (misericordia pasión), es necesario
poner remedio al mal (misericordia virtud).

12) Hermosamente explican Orígenes y otros Santos Padres esta parábola del Buen
Samaritano, diciendo que el hombre asaltado por los ladrones es Adán, la
humanidad caída y golpeada por el pecado. Y que el Buen Samaritano que pasa y
lo socorre es Jesús que se inclina sobre la humanidad, la sana y la confía a la Iglesia
hasta su regreso.

4.2. Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial

13) La misericordia de Jesús se presenta, pues, como un atributo del corazón del
Hijo que, como dice en el evangelio según san Lucas, es un reflejo del Padre: "sed
misericordiosos (oiktirmoi) como vuestro Padre celestial es misericordioso" (Lucas
6, 36). "El que me ha visto a mí ha visto al Padre" (Juan 14, 9). Lo mismo debería
poder decir todo buen hijo del Padre celestial, en el que se espeja la vida del Padre.
Ser una viva imagen y semejanza del Padre, pues para eso ha sido destinado,
creado y re engendrado.
14) El que ve la misericordia de Jesús ve la misericordia del Padre, y esa
misericordia ha de reflejarse en nosotros si queremos tener, una vida y un corazón
de hijos. En resumen: Jesús se muestra misericordioso perdonando a los
pecadores, perdonando a los que lo crucifican, intercediendo ante el Padre para que
los perdone y expiando sus pecados a su propia costa. En esto muestra cómo se
refleja en su corazón la misericordia del Padre, que consiste precisamente en ser
bueno con los malos.

5. Misericordia salvífica universal: perdonar, amar y salvar a los malos

15) La perfección del Padre consiste en su bondad benéfica y misericordiosa con


todos. Si alguien necesita que se compadezca su mal, es el malo. Y cuanto más
malo, más misericordia necesita o merece y más se ha de desear y procurar su
bien, más se ha de procurar remediar su mal, en cuanto nos sea posible y él esté
dispuesto: lo desee, lo pida o lo permita.

16) El Padre manifiesta su misericordia en que es bondadoso con los ingratos y los
malvados y en que ama a los que le son enemigos. Para ser hijos suyos hay que
asemejársele en esto: "Amad, pues, a vuestros enemigos, haced bien, y prestad,
no esperando de ello nada; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del
Altísimo, porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues,
misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso (oiktirmós)" (Lucas 6, 35-
36).

17) De esta manera los hijos de Dios superan la justicia de los publicanos y los
gentiles, que también aman a los que los aman y favorecen a los que los favorecen.
Superan la justicia del talión y de la estricta retribución.

18) Jesús enseña a exceder todas esas formas de justicias anterior y vivir la justicia
de los hijos, aprendida del Padre: "Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que
os ultrajan y os persiguen, para que seáis hechos (hopos gennesthe) hijos de
vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y
llover sobre justos e injustos. Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa
tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros
hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos (teleiói), como vuestro Padre que está en los cielos
es perfecto (teleiós)" (Mateo 5, 44-48).

5.1. El sol y la lluvia

19) La frase de Jesús: "hace salir su sol sobre malos y buenos" nos remite a la
bondad de Dios manifestada: 1) después del diluvio, en la Alianza con Noé cuyo
signo es el arcoiris; 2) en la fecundidad que Dios asegura a la naturaleza mediante
el sol y la lluvia, para nutrir a sus creaturas y 3) en el Mesías salvador y los bienes
mesiánicos aludidos por los profetas con las imágenes del sol y la lluvia o rocío.
5.2. La alianza con Noé y el Arcoiris

20) Si en un momento el Señor se valió de la lluvia del diluvio para destruir a una
humanidad pecadora y oscureció el sol sobre ella, muy pronto sin embargo, movido
por el sacrificio de Noé: "dijo en su corazón: \\’Nunca más volveré a maldecir el suelo
por causa del hombre, porque las trazas del corazón del hombre son malas desde
su niñez, no volveré a herir a todo viviente como lo he hecho. Mientras dure la tierra,
sementera y siega, verano e invierno, día y noche no cesarán" (Génesis 8, 21-22).

21) Y puso en el cielo el arcoiris, resultante de la conjunción del sol con la lluvia,
como signo de este propósito de perdón, indulgencia y misericordia. El arcoiris sería
para siempre el memorial de la Alianza con Noé, con su descendencia, es decir, con
toda la humanidad postdiluviana y con todos los animales vivientes. El Señor
depone su ira y cuelga en las nubes, sobre la bóveda del cielo, su arco de guerrero.
Lo convierte en promesa de paz, en ornamento y símbolo de la generosidad de la
naturaleza, ministro del designio nutricio del Padre:

22) "Establezco mi alianza con vosotros y con vuestra futura descendencia y con
toda alma viviente que os acompaña: las aves los ganados y todas las alimañas que
hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, con todos los animales de la
tierra (…). Ésta es la señal de la alianza para las generaciones perpetuas entre yo
y vosotros y toda alma viviente que os acompaña. Pongo mi arco en las nubes, y
servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra. Cuando yo anuble de nubes la
tierra, entonces se verá el arco en las nubes, y me acordaré de la alianza que media
entre yo y vosotros y toda alma viviente, toda carne, y no habrá más aguas diluviales
para exterminar toda carne" (Génesis 9, 8.11-15).

5.3. Dios fecunda la tierra para todos

23) El Salmo 64 es una meditación sobre la fecundidad de la tierra como un gesto


de perdón y misericordia de Dios creador, Padre de todos, aun sobre quienes no lo
merecemos, pues todos los mortales somos culpables ante Él: "ante ti acude todo
mortal a causa de sus culpas; nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonas"
(64, 3-4). "Los habitantes del extremo del orbe se sobrecogen ante tus signos, y a
las puertas de la aurora y del ocaso las llenas de júbilo. Tú cuidas de la tierra, la
riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los
trigales; riegas los surcos, igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes; coronas el año con tu benignidad, las rodadas de tu carro
rezuman abundancia; rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de
alegría; las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses, que
aclaman y cantan" (64, 8-14). Los beneficios de la naturaleza creada son para todos
sin distinción y el Creador se encarga de asegurar la fecundidad de los campos.

5.4. El Padre envía para todos el sol y la lluvia mesiánicos


24) El Padre envía sobre todos por igual las bendiciones del sol y de la lluvia. Pero
esas bendiciones tienen un sentido profético referidas al Salvador, que también
viene para todos.

25) El Mesías es anunciado en la Sagrada Escritura como un Sol de Justicia y un


Rocío de lo alto. "Amanecerá para vosotros, los que teméis mi Nombre, un sol de
justicia, con la salvación en sus rayos" (Malaquías 3, 20 ó 4, 2). "Envíe el cielo su
rocío desde lo alto y lluevan las nubes al justo. ¡Ábrase la tierra y produzca la
salvación y germine juntamente la justicia" (Isaías 45, 8); "La tierra dará su fruto y
los cielos darán su rocío" (Zacarías 8, 12); "Revivirán tus muertos (…) despertarán
y gritarán jubilosos los moradores del polvo, porque rocío luminoso es tu rocío y la
tierra echará de su seno las sombras" (Isaías 26, 19). Y en el himno que canta el
sacerdote Zacarías, el padre de san Juan Bautista, se anuncia: "Por las entrañas
de misericordia (dia splagjna eléous) de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace
de lo alto para iluminar a los que están en las tinieblas y en sombras de muerte"
(Lucas 1, 78-79).

5.5. Un Dios clemente y misericordioso, lento para enojarse y pronto para perdonar

26) El libro de Jonás revela a Dios como deseoso de perdonar a los que se
convierten. Jonás, el profeta desobediente e inmisericorde no quiere la conversión
de Nínive, imperio cruel, bajo cuya dominación sufrió el pueblo de Dios. El Señor,
en cambio, se muestra como un Dios deseoso de salvar, invitando a la penitencia
primero y salvando prontamente cuando los ninivitas hacen penitencia. A Jonás,
que está en desacuerdo franco con la misericordia divina, lo disgusta tanto la misión
que se le confía, como su buen resultado.

25) "Vio Dios lo que hacían (los hombres de Nínive) y cómo se convirtieron de su
mala conducta, y se arrepintió Dios del castigo que había determinado enviarles, y
no lo hizo. Jonás se disgustó mucho por esto y se enojó y oró al Señor, diciendo:
\\’¡Ah Señor! ¿no es precisamente esto lo que yo decía cuando estaba todavía en
mi tierra? Fue por esto que me apresuré a huir a Tarsis porque bien sabía yo que tú
eres un Dios clemente y misericordioso (El janum werajum), tardo a la cólera y rico
en amor (jésed) que se arrepiente del mal. Ahora, pues, Señor, te suplico que me
quites la vida, porque prefiero morir que vivir. Pero el Señor le reconvino: \\’¿Te
parece que está bien irritarte por esto?\\’" (Jonás 4, 2-4).

26) No parece ser buen servidor de la misericordia el que no tiene misericordia,


como es el caso de Jonás. Sin embargo, el Señor se la tiene también a él y no cesa
de enseñarle hasta el fin: "¿Te parece bien irritarte por este ricino? Respondió: \\’Sí,
me parece bien irritarme hasta la muerte!\\’ Entonces el Señor le dijo: \\’Tú te
compadeces de este ricino por el que nada te fatigaste, que no lo cultivaste e hiciste
crecer, porque en el término de una noche feneció. ¿Y yo no voy a tener misericordia
de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no
distinguen su derecha de su izquierda, y una gran cantidad de animales?" (Jonás 4,
9-11).
5.6. Los misericordiosos alcanzarán misericordia

Porque se tendrá misericordia con ellos, serán objeto de misericordia. Así puede
traducirse también el griego; botí autoi eleéthésontai.

27) De lo que sucede con los que no son misericordiosos nos hablan varias
parábolas de Jesús.

28) Lucas nos narra la parábola del rico banqueteador y del pobre Lázaro, donde
se fustiga la falta de compasión entrañable, apuntando más bien a la eleémosyne
en su dimensión física y material, la dureza de corazón y de entrañas frente a la
necesidad ajena. La dureza es extensible a otros aspectos de la necesidad del
prójimo. (Ya nos ocupamos de las diversas dimensiones de la compasión por el
hambre en el comentario de la cuarta bienaventuranza).

29) Pero la parábola que conviene más traer a la memoria aquí es la "parábola del
siervo sin entrañas" (Mateo 18, 23-35).
San Mateo la ubica después de una pregunta que Pedro le hace a Jesús acerca de
cuántas veces hay que perdonar al hermano que nos ofende, para mostrar, que si
el Señor nos ha perdonado muchas veces, otras tantas debemos estar dispuestos
a perdonar nosotros. Y que no hemos de poner límite o condiciones al perdón,
siendo así que el Padre nos perdonó sin límites cuando éramos deudores y
enemigos, y lo sigue haciendo. La enseñanza se aplica no sólo a los hermanos en
la fe, sino a todos los hombres incluyendo a los perseguidores y enemigos.

30) "Entonces se le acercó Pedro y le dijo: \\’Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi


hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?\\’ Jesús le dijo: \\’No te digo hasta
siete, sino aun hasta setenta veces siete\\’.

Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con
sus siervos. Cuando comenzó a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía
diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderlo, junto con
su mujer e hijos y todo lo que tenía, para que se le pagara la deuda. Entonces aquel
siervo, postrado, le suplicaba diciendo: Señor, ten paciencia conmigo y yo te lo
pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, lo soltó y le perdonó
la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía
cien denarios; y agarrándolo, lo ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.
Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia
conmigo y yo te lo pagaré todo. Pero él no \\’quiso, sino que fue y lo echó en la
cárcel hasta que pagara la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se
entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.
Entonces, llamándolo su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te
perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia (eleesai) de
tu consiervo, como yo tuve misericordia (eleesa) de ti? Entonces su señor, enojado,
lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. Así también mi
Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su
hermano sus ofensas" (Matea 18, 21-35).
Sugerencias para la oración con la quinta Bienaventuranza

"Felices los misericordiosos, porque el Padre los tratará con misericordia"

Me pongo en oración y le pido a Jesús que me ilumine acerca de mi estado en


relación con la quinta Bienaventuranza. Le pido al Espíritu Santo que me ilumine
para comprender cómo la vivió Jesús y le pido al Padre que me engendre a imagen
y semejanza de su Hijo Jesús, para que pueda vivirla como Él la vivió y pueda entrar
en el Reino de los Hijos. Que pueda recibir y tener el Corazón misericordioso, el
"Corazón de Carne" que prometió el Espíritu puro y santo por medio de los profetas
y que viene del Padre. Pueden ayudarme algunas preguntas como las que siguen.
Pero recordaré que las Bienaventuranzas no son leyes o mandamientos, ni se trata
de hacer un examen moral, sino de pedir conocimiento interno de mi estado
espiritual de hijo y de motivarme para pedir.

Dios es Misericordia. En prueba de ello, nos dio a su Hijo siendo nosotros pecadores
(Rm 5, 8). ¿Soy agradecido al Padre que me da a su Hijo como salvador, como
esposo en virtud del bautismo? "Os tengo desposados con Cristo, cual castas
vírgenes" (San Pablo) ¿Cuido así mi integridad de corazón dentro de mi estado de
vida, remediando faltas y pecados con grandeza de ánimo, contando con el auxilio
de la gracia o me quedo en mi limitación y miseria acusando la bondad del Padre y
escatimándole alabanza y gratitud?

¿Me desanimo al mirarme y verme tan lejos de ser hijo? ¿Por qué no levantarme e
ir al Padre a pedirle que me engendre y me asemeje cada vez más a Él mediante
los dones de su gracia?

Ponderaré la misericordia de Jesús y el sacramento de la penitencia y


reconciliación. Es el gran sacramento de la misericordia. Una fuente para ir a
beberla. La gran misión del Padre a Jesús, perpetuada en el sacramento de la
confesión.

De mi parte: ¿Qué valor otorgo de hecho en mi vida a este sacramento? ¿Cómo me


preparo a él y cómo, contando con la gracia, la secundo para que dé frutos de
salvación y crecimiento en santidad como lo quiere el Padre "sean Santos porque
Yo soy santo". "Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto" (Mt 5, 48).
"Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación" (1 Ts 4, 3).

¿Cómo estimulo y ayudo para la recepción de este sacramento a las personas con
quienes trato, sobre todo: niños, adolescentes, jóvenes, ancianos y enfermos, sin
dejar a los adultos? ¿Busco y les facilito los medios para ello?

Si soy sacerdote: ¿Estoy disponible y accesible exterior e interiormente a los fieles


que buscan y piden confesión? ¿No sólo para los que considero pecadores
necesitados de confesión sino también con los que "no saben qué confesar", o
confiesan "siempre lo mismo", o "pavadas"? ¿Me los saco de encima pretextando
que no necesitan confesión?

¿Recuerdo y acudo a Jesús salvador en mis problemas, pecados, desolaciones?


¿Lo muestro como salvador a los demás cuando están en semejantes u otras
circunstancias o me da vergüenza recurrir a lo sobrenatural en un medio en que se
tiende a resolver todo llanamente, fuera de la fe?

¿Guardo encono, silencio, omito la palabra, el ejercicio de la caridad con quien estoy
ofendido? ¿Perdono en el acto con la gracia y la voluntad, pasando por encima de
la lógica humana y de los sentimientos?
Seguir a Jesucristo

Ser discípulo de Cristo es algo que cuesta trabajo, pero da muchísima felicidad.
SEGUIR A JESUCRISTO
CHARLA: “EL SEGUIMIENTO DE JESÚS”
A partir de la resurrección, el proyecto del Reino de Dios, anunciado y vivido por
Jesús, se presenta a los DISCÍPULOS como una exigencia, como un reto, como un
proyecto de vida. Por eso los discípulos siguen el camino que les señaló su Maestro.
Aceptan a Jesús como el valor central de sus vidas y se deciden a vivir sus mismas
actitudes y a continuar su misión de anunciar y hacer presente el Reino de Dios.
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos narra en sus primeros capítulos cómo
vivían LOS PRIMEROS CRISTIANOS. Su vida era también un seguimiento de
Jesús. Seguían a Cristo en la fe, aceptando su Persona y su doctrina; seguían a
Cristo en el culto, por medio de la oración y de la "fracción del pan"; seguían a Cristo
en la vida, viviendo la fraternidad y compartiendo los bienes que poseían; seguían
a Cristo en el apostolado, llevando el Evangelio a las personas y comunidades que
no lo conocían.
Hoy, como ayer, Cristo sigue cruzándose en la vida de muchos hombres y mujeres
y los invita a seguirlo en el servicio a los demás. Algunos han aceptado la invitación:
Martin Luther King, el obispo brasileño Hélder Cámara, el hermano Roger de- Taize
(Francia), la Madre Teresa de Calculta, Raúl Follereau, Pedro Casaldáliga, etc.
Cristo nos invita también a nosotros a seguirlo. Creer en él es ponerse en camino y
seguir sus huellas. EI auténtico seguidor de Cristo es, en primer lugar, aquel que
tiene las ACTITUDES FUNDAMENTALES que vivió Jesús: actitudes de servicio, de
solidaridad, de liberación, de perdón, de obediencia y entrega total a Dios y a su
proyecto de salvación.
El seguidor de Jesús, en segundo lugar, es UN TESTIGO del Evangelio que se pone
a anunciar y construir el Reino de Dios que está ya en marcha.
El seguimiento es un CAMINO DE CRUZ Y SERVICIO. El seguidor no puede
esperar mejor suerte que Jesús. El seguimiento exige renuncia, pobreza,
humillación, sacrificio. Cruz y servicio son los signos del verdadero seguidor de
Cristo.
A todos esos jóvenes desorientados, despersonalizados, mediocres, que siguen a
las "estrellas" del espectáculo, Cristo los invita a que sigan el camino que recorrió
Él: el camino del Evangelio. Un camino que no conduce al desencanto sino a la
realización plena y a la felicidad verdadera.
COMPROMISOS
Cómo puedo ser seguidor de Cristo:
… en mi casa
…en mi escuela
…en mi trabajo
…en mi barrio
…en mi parroquia
ERES DISCÍPULO DE JESÚS SI…
1. SI clavas sonrisas como banderas en todos los caminos de los que están
sentados en la angustia existencial y en la marginación.
2. SI prestas a Cristo tus manos para que siga acogiendo y acariciando a los sin
rostro atrayente… si prestas a Cristo tus labios, tu corazón, tu ser entero, para que
siga amando a los desheredados de caricias y de los más elementales cuidados.
3. SI pasas por la vida disminuyendo las tristezas y las penas de los hermanos, que
es, según el poeta, el trabajo más grande.
4. SI ofreces la propia sangre a cada instante como moneda de rescate por los
aburridos y desencantados.
5. SI tienes manos abiertas para acoger, acariciar, levantar, sostener y ayudar a los
débiles y pequeños.
6. SI tienes un estilo festivo de vivir, y el encanto, la sonrisa, el saludo y felicidad
son los cuatro pilares de tu personalidad.
7. SI pasas por este mundo brindando alegría y disminuyendo las tristezas de los
enganchados a las esclavitudes de la sociedad de consumo.
8. SI repartes a diario el pan de la alegría a los hambrientos del gozo y de la sonrisa.
9. SI te haces fortaleza para el débil, amistad para el abandonado y sonrisa para el
desilusionado.
10. SI proclamas que el Cristianismo es una convivencia festiva, un estar de fiesta
con Jesús, que es El mejor amigo, porque es el amigo que nunca falla. Si das a
entender que el elemento festivo es algo esencial al Cristianismo… Si vives todo
esto desde tu corazón, tú, chica o chico, serás "discípulo de Jesús".
¡Evidente!
(RICHARD CUADRADO T.)
LAS OPCIONES DE JESÚS
Jesús opta por no alardear
de su rango de Dios,
de su poder de hacer milagros,
de su condición de Rey o Mesías,
de su sabiduría y santidad.
Jesús opta con preferencia
por los humildes y sencillos,
por los niños y los ancianos,
por los ciegos y los leprosos,
por los pecadores y las prostitutas,
por los pobres y los medios pobres,
por los que hacen obra de paz.
Jesús opta siempre por el amor,
por la alegría y la esperanza,
por la igualdad y la libertad,
por la oración íntima con su Padre,
por liberar a los oprimidos,
por quitar carga y fuego a la Ley,
por las flores y los pájaros,
por renunciar a los ejércitos aún de ángeles.
Jesús opta desde su propia libertad interior
-Él, el hombre libre por excelencia-;
desde las limpias raíces de su corazón
buscando siempre la voluntad del Padre
desde su profunda comprensión de los hombres
Y odiarse siendo hermanos.
Jesús, Palabra del Padre, opta
no tanto por la palabra sino por la vida:
es su vida el anuncio del Reino,
es su experiencia lo que convierte en mensaje,
es su amistad lo que ofrece,
es su muerte la denuncia y la crítica del pecado.
Jesús opta y queda comprometido:
su carne es carne de dolor,
su Madre, una mujer de pueblo,
su cuna, la cueva de Belén,
sus pajes, pastores que velan al raso,
su profesión, carpintero de Nazaret,
sus elegidos, pescadores de Tiberíades,
su casa, los caminos desérticos de Palestina,
su trono real, la cruz del Viernes Santo,
sus sacramentos, agua-pan-vino-aceite-amor,
su Reino, un pueblo de luces y sombras.
Jesús ha optado -y no se vuelve atrás
por ti, hermano y por mí,
por nuestros amigos y compañeros,
por quienes sufren en el hospital,
por los que están en paro,
por los inocentes que mueren, por quienes…
(Juan SANCHIS FERRAIRO)
ORACIÓN
Señor Jesús, a tu paso por el mundo,
inauguraste un nuevo estilo de ser persona;
una forma nueva de ser hombre entre los hombres.
De entrada renunciaste al poder y al tener.
Por no tener, no tenías ni un palmo de tierra para recostar la cabeza.
Para ti, el amor nunca fue propiedad privada.
Derribaste la barrera entre el pariente y el extraño,
el amigo y el enemigo, el pecador y el santo.
Tú amaste a corazón abierto; a nadie negaste la amistad y el trato.
A libertad ninguno pudo ganarte.
Andabas por calles y plazas diciendo tus verdades;
saltaban de gozo los pequeños, rechinaban los dientes los sagaces.
Unos te odiaban, otros te aclamaban,
y tú sin reparar en colores,
te dedicabas a hacer el bien a manos llenas.
Nunca te faltó un grupo de incondicionales, amigos de verdad.
Los Herodes y Pilatos de turno no perdonan; un día acabaron contigo.
Pero una mañana de Pascua alguien gritó:
"El que matasteis está vivo; aquí hay unos testigos".
Señor Jesús, como ayer, hoy nos dices: Amigos veniros conmigo;
no traigáis ni cayado de mando ni cartera;
dejad los dividendos y vuestra abultada cuenta de egoísmos;
el servicio aquí es de valde y a fondo perdido.
Desde hoy nos vamos contigo.
"Tú lograrás que los sin-amor de esta tierra seamos tu amor;
los deformes y feos, tu hermosura;
los inquietos, tu descanso; los sin-palabra, tu palabra".
Aunque no tengas madriguera ni nido, te seguiremos a donde vayas,
entre los más pobres, los mas sucios, los más proscritos y perdidos.
(A. DANOZ)
La Biblia: literatura viva que no pasa
Colaboración de Alejo Fernández Pérez / España
A veces nos preguntamos: ¿Cuál será el libro más vendido del mundo entero, el
traducido al mayor número de idiomas? ¿Cuál será el best seller universal de todos
los tiempos? ¿Cuál es el libro que más ha influido en la historia de la humanidad?
La respuesta sorprende a muchos: ¡La Biblia!
Sí, la Biblia, ese libro grueso que figura en las estanterías de nuestros padres, ese
libro que adorna las bibliotecas de muchas familias españolas, del que oímos hablar
en la escuela, en la catequesis, ese libro que millones de personas siguen leyendo
día tras día en nuestra época.
La Biblia se nos ha hecho tan cotidiana como el techo de nuestra casa. A fuerza de
vivir bajo él hemos olvidado hasta el color de que está pintado. Así nos sucede que
vivimos llenos de preguntas y ni se nos ocurre abrir aquellas páginas en las que
podríamos encontrar respuestas, como un sediento que se muriera de sed junto a
una fuente, sin acercarse a ella por temor a que sea un espejismo.
Buscamos respuestas en las páginas de los diarios, de las revistas, de la televisión
esperando que en alguna ocasión nos expliquen por qué sufre el hombre, por qué
miles de niños mueren de hambre cada día o qué hemos venido a hacer sobre esta
tierra. Y lógicamente la respuesta nunca llega. A través de la pequeña pantalla nos
dan los resultados del fútbol, de unas elecciones o de las quinielas; pero no la clave
de nuestra vida. Ésta puede escucharse en el silencio, en el interior de nosotros,
donde suena y retumba la palabra de Dios para quien no se encuentra taponado de
frivolidad sus oídos.
André Frossard escribía: “Tengo envidia hacia cuantos leen la Biblia por primera
vez”. Hasta literariamente hablando es una maravilla. Las bellas y dramáticas
páginas de Judit, la figura salvadora de Ester, las historias de Sansón, David,
Moisés, que nos impresionan como un cuadro naif. La vida dramática y redentora
de Jesús, un HOMBRE-DIOS que resucitaba muertos, calmaba tempestades,
curaba enfermos, un hombre que dividió la historia del mundo en dos partes: antes
y después de Cristo. Predicaba una doctrina extraña e inconcebible: El Amor a Dios
y al prójimo sobre todas las cosas, incluyendo a los enemigos, a los que hay que
perdonar, y perdonar de todo corazón, hasta setenta veces siete. Al final, muchos
descubrimos que el Cristianismo no es más que la religión del AMOR.
¿Pero significa algo la Biblia para el hombre de hoy? ¿No será residuo de siglos
ingenuos, de un tiempo pre-científico? El mismo florecimiento del interés por la
Biblia – hecho modernísimo – demuestra que no. El hombre aturdido de hoy es
precisamente quien más necesita la palabra de Dios.
Sin embargo, una Biblia viajó en el bolsillo de los primeros astronautas, una Biblia
se encuentra en la mesilla de noche de la mayor parte de los hoteles americanos y
de muchos europeos. Sobre una Biblia jura el presidente de la nación más poderosa
del mundo. La Iglesia ha situado a la Biblia en el centro de todo. La palabra viva de
Dios nos sigue acompañado en la vejez, en la soledad, en la desgracia, en nuestras
alegrías.
Salvo que la mano de Dios esté en la Biblia, no puede comprenderse que sea la
madre de miles de libros en cada época; que su palabra siga rigiendo a la Iglesia y
ésta (aunque no le guste a algunos) sigue empapando la cultura, la historia, y la
vida de todas las naciones cristianas y de muchas que no lo son. Pasan reyes,
pasan gobiernos, pasan ideologías y la palabra de Dios continúa haciéndose vida
en el corazón de millones de hombres y mujeres. “El cielo y la tierra pasarán pero
mis palabras no pasarán”. Son palabras de Jesús.
¿Existe alguna página más noble, hermosa y humana en el mundo que el Sermón
de la Montaña? ¿Puede explicarse que durante 2.000 años cientos de miles de
hombres y mujeres dediquen toda su vida a Jesús y muchos den su vida por Él?
¿Qué tenía ese hombre? ¿Pero, era un hombre?
La lectura de la Biblia es toda una aventura del espíritu. Entre sus páginas nos
espera Dios. No para contarnos una historia muerta, sino para interpretar nuestros
problemas vivos. Su palabra, si la escuchamos, si la vivimos, dará sentido a nuestra
vida, nos orientará en nuestro quehacer diario, nos dará la paz que tanto ansiamos
en el vertiginoso mundo actual, donde muchas personas hartas de escuchar
simplezas en tantos medios de comunicación, se vuelven, una vez más, a Cristo.
PARA ENTENDER Y VIVIR LOS MANDAMIENTOS

1.- Yo soy el Señor tu Dios; no tendrás otro Dios más que a mí. Amarás a Dios sobre
todas las cosas.
Existe un sólo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios ha creado
todas las cosas. Sólo a Él hay que adorar. ¿Y qué significa adorar? Reconocerlo
como ser supremo y dueño de todo. Él tiene en sus manos todo el poder. Sólo Él
puede darnos la felicidad.
Cuando uno piensa que el dinero, el sexo o el poder son lo más importante comete
pecado de idolatría, igualmente cuando uno pone cualquier otra cosa como más
importante que Dios (TV, alcohol, drogas, deporte, la pareja, el trabajo, el estudio,
etc.), o si uno piensa que una imagen o estatua tiene el poder de Dios para
ayudarnos, pues ellas son sólo representaciones, nada más.
También es pecado atribuir poder especial a las cosas materiales (piedra, imán, ojo
de venado, muñecos, herradura de caballo, amuletos, talismanes, etc.) o a los
animales (tecolote, gallina negra, gato negro, etc.) o a los ritos (limpias, lectura de
cartas, de la mano y del café, uso de la guija y del tarot, etc.).
Hay que saber que sólo Dios tiene el poder y nosotros dependemos de Él y no de
las cosas, los animales o los ritos. Así que nadie puede hacernos daño, si estamos
con Dios ni la brujería ni los animales ni los objetos ni el mismo demonio. Éste tiene
poder solamente para aquéllos que se entregan a él voluntariamente y viven lejos
de Dios en pecado.
Si queremos seguir este mandamiento tenemos que renunciar a creer en el
espiritismo, las supersticiones, horóscopos, la suerte y las brujerías, pues no tienen
poder sobre un cristiano.
Si hasta ahora hemos creído en tantas cosas tan falsas que están en contra de
nuestra fe, ha sido por ignorancia. De ahora en adelante tenemos que hacer un
esfuerzo por “amar a Dios por sobre todas las cosas”.
2.- No tomarás el nombre de Dios en vano.
El nombre de Dios es santo. Por lo tanto hay que pronunciarlo con todo respeto,
para alabarlo y bendecirlo, nunca sin respeto y por costumbre. Pero ¿cuál es el
nombre de Dios? El antiguo testamento lo llama Yahvé (YO SOY). Pero Jesús nos
enseña a llamar a Dios “Abba” (Padre). Pero cualquier referencia a Dios debe ser
hecha con todo respeto. Lo mismo sucede con el juramento, que consiste en poner
a Dios como testigo de la verdad de lo que se dice.
¿Cuántas veces hemos mencionado el nombre de Dios sin respeto? ¿Cuántas
veces hemos tomado el nombre de Dios por testigo de algo falso?
3.- Santificarás los días festivos.
¿Cuáles son los días festivos? Todos los domingos, mas el día primero de enero,
en el que se conmemora la maternidad de la Virgen María, el día 12 de diciembre
dedicado a la Virgen de Guadalupe y el día 25 de diciembre en el que se recuerda
el nacimiento de Jesús.
¿Qué hay que hacer en los días festivos? Descansar de los trabajos normales de la
semana, convivir sanamente, hacer obras de misericordia (visitar enfermos, ayuda
a necesitados, etc.). Instruirse en la religión, alabar a Dios.
Donde hay misa es obligación participar en ella con fe y devoción; donde no hay
misa, hay que tratar de participar en un encuentro de oración. No podemos ser
verdaderos cristianos si vamos a la iglesia sólo de vez en cuando, con ocasión de
una fiesta, una quinceañera, un bautizo. Tenemos que hacer el esfuerzo por
conocer nuestra fe y vivirla.
Hasta ahora ¿qué hemos hecho? ¿Hemos cumplido con nuestras obligaciones
religiosas o nos hemos olvidado?
4.- Honraras a tu padre y a tu madre.
Este mandamiento obliga a los hijos respetar a sus padres, obedecer sus órdenes
(siempre no estén en contra de Dios) y ayudarlos en sus necesidades.
Al mismo tiempo, obliga a los padres a preocuparse por el bien de sus hijos,
ayudándolos a crecer física, moral e intelectualmente. En la medida en que los hijos
van creciendo, va aumentando su responsabilidad hasta que puedan tomar
verdaderas decisiones.
Es Dios quien llama a unos al matrimonio y a otros hacia su entrega total para su
servicio. Por lo tanto ningún padre tiene el derecho de mandar a los hijos,
oponiéndose a los planes de Dios. Lo que tienen que hacer es ayudar a los hijos a
descubrir la propia vocación para aceptarla y vivirla con fe y entusiasmo.
Ni pueden obligar a los hijos a casarse con tal o cual persona, escoger una carrera
en lugar de otra. Cuanto más grandes se hacen los hijos, tanto más se hacen
responsables de su destino. Entonces los papás se vuelven en los primeros
consejeros de sus hijos.
Cada uno examine su conciencia para ver en qué ha fallado como padre, madre,
hijo o hija.
¿Te has preocupado por escuchar los consejos de tus padres? ¿Has tratado de
platicar con ellos y ayudarlos en sus necesidades?
Como padre o madre, ¿Te has preocupado por el bien de tus hijos?, ¿Cuántas
veces te has metido en la vida privada de ellos, provocando disgustos y divisiones?,
¿Te has preocupado por dar buenos ejemplos a tus hijos y ayudarlos a madurar en
la fe?
5.- No matarás.
Para cumplir con este mandamiento, hay que evitar todo lo que puede hacer daño
a la propia salud, como son las drogas, borracheras, excesos en la comida, etc.
Y por lo que se refiere a los demás hay que evitar los pleitos, los insultos, los odios,
los rencores, las envidias, los chismes en fin todo lo que puede casar daño al
prójimo. Hay que recordar que el aborto es una forma de homicidio y por lo tanto
constituye un grave pecado. Otra manera de causar daño a los demás, está
representada por el escándalo. Escandalizar a un inocente es algo grave en cuanto
lo induce al pecado que causa la muerte espiritual.
Al mismo tiempo este mandamiento nos ordena querer a todos, perdonar las
ofensas. Si queremos que Dios nos perdone, no tenemos otro camino que perdonar
al prójimo las ofensas que nos ha causado. Jesús ha dicho que si guardamos algún
odio o rencor o alguna ofensa recibida no recibiremos el perdón de Dios. Así que de
nosotros mismos depende.
6.- No cometerás adulterio ni otras acciones impuras.
El adulterio consiste en las relaciones sexuales entre una persona casada y otra
que no es el esposo o la esposa. Este mandamiento prohíbe también las relaciones
sexuales entre personas que viven en amasiato (sin casarse por la Iglesia), entre
novios, con prostitutas, entre personas del mismo sexo o con animales. Es pecado
también provocarse uno mismo satisfacción sexual (masturbación) ya que
representa un acto egoísta, pues el amor debe ser compartido.
Para cumplir con este mandamiento, hay que evitar las conversaciones con fondo
sexual, chistes colorados, pornografía y bailes desordenados.
Es cierto el impulso sexual es muy fuerte y es fuente de muchas tentaciones. Sin
embargo tenemos que estar convencidos de que con la ayuda de Dios y a buena
voluntad se puede vencer. Acordémonos de que el que se pone en la tentación cae
con facilidad.
7.- No robarás.
Este mandamiento prohíbe quitar, dañar y destruir lo ajeno. Los fraudes, las
falsificaciones, las trampas en los negocios, el uso de moneda falsa, van en contra
de este mandamiento.
Para que Dios perdone hay que devolver cuanto antes lo robado y en la medida de
lo posible.
8.- No levantarás falsos testimonios contra tu prójimo ni mentirás.
Este mandamiento obliga no calumniar al prójimo, ni mentir, ni contar los defectos
de los demás sin necesidad, ni pensar mal de la gente. Todo esto puede provocar
graves daños al prójimo. Por lo tanto, si queremos que Dios nos perdone tenemos
que tratar reparar hasta donde sea posible el daño hecho en los demás.
9.- No desearás la mujer de tu prójimo ni consentirás pensamientos ni deseos
impuros.
Este mandamiento completa el sexto y se refiere a los pecados internos con la
relación al sexo. No sólo es pecado cometer el desorden sexual sino también
desearlo.
10.- No codiciarás las cosas ajenas.
Este mandamiento completa el séptimo y consiste en no desear tomar lo ajeno. Dios
quiere que luchemos para superarnos, pero no quiere que seamos egoístas y
envidiosos. El ansia del dinero puede llegar a esclavizarnos, con graves peligros
para nosotros y el prójimo.
FORTALEZA

Para tener Fortaleza, hay que practicarla todos los días, aplica para ello esfuerzo,
lucha y trabajo:
Niégate a lo fácil (generalmente en las tentaciones es fácil caer).
Exígete perfección.
No te dejes vencer por el desánimo.
Esfuérzate en comprender el valor positivo de las mortificaciones.
Cuida las pequeñas cosas, los detalles.
Afronta con serenidad los acontecimientos.
Acepta con paz y alegría las contrariedades de la jornada.
Siente la responsabilidad de ser eslabón de una misma cadena.
No dejes que te domine la pereza.
Responde noblemente a tus propias acciones.
SOBRE TODO, SÉ VALIENTE PARA DEFENDER TU FE.

LA FE

OBJETIVO:
Entender en qué consiste la verdadera fe.
CHARLA:
Todos dicen que tienen fe, aunque no sepan nada de Dios, ni demuestren un
mínimo de interés por las cosas de la religión. “Yo soy creyente" – dicen -; yo sé que
existe en alguien.
¿Es ésta la fe? ¿Qué quiere decir tener fe? (lluvia de ideas)
Tener fe significa:
1.- Creer que Dios existe.
Leer Romanos 1,19-20
¿Cómo puedo saber que existe Dios? Viendo las maravillas que me rodean; el sol,
la luna, los árboles, etc.
Evidentemente no puede ser el resultado de la casualidad. Nunca he encontrado
una comida bien servida, sin que nadie la hubiera preparado.
Si en la playa encuentro las huellas de algún pie, pienso inmediatamente que
alguien pasó por allá. Examinando las huellas, me doy cuenta si se trata de un niño
o un adulto, si iba despacio o de prisa.
Lo mismo pasa, cuando observo la creación. Al ver la perfección presente en todo
lo que me rodea, tengo que admitir la existencia de un ser superior, sabio y
poderoso.
2.- Tener confianza en el amor de Dios.
Leer 1 Juan 4,16
Tener fe, no significa sólo pensar que existe Dios. También el demonio sabe que
existe Dios y no tiene fe. Creer significa estar convencidos del amor de Dios por
nosotros y aceptarlo en la propia vida.
“Nosotros hemos creído en su Amor”, dice San Juan (1 Juan 4,16). Esto es tener fe
en Dios.
3.- Consecuencias:
- Aceptar su plan de Amor sobre nosotros, teniendo confianza en su poder.
Y creyó Abram a Yavé, el que lo tuvo en adelante por un hombre justo. (Gén. 15,6)
Dios me ama; Dios tiene un plan de amor sobre mí; Dios puede realizarlo. “Pero me
pide algo muy difícil… me promete algo absurdo… ¿Podré yo realizar el plan que
me presenta? Él quiere confiarme una misión imposible. ¿Podré yo con el paquete?
A Abraham Dios le pidió que dejara su tierra, sus familiares, sus costumbres… para
marchar hacia una nueva tierra desconocida. ¿La promesa? “Serás padre de un
gran pueblo”. “Pero, ¿cómo es posible que sea padre de un gran pueblo, si mi
esposa es estéril y los dos somos ancianos?” Aquí se ve si uno tiene fe en el plan
de Dios y en su poder para realizarlo.
Lo mismo pasó con los apóstoles “Síganme –dijo Jesús- y los haré pescadores de
hombres” (Mc 1,17). Dejar la familia, un trabajo honesto y seguro… ¿con qué
perspectiva? “Síganme y los haré pescadores de hombres”. En esto está la fe en
Cristo: confiar totalmente en el plan de Jesús y en su poder para realizarlo.
“¿A dónde voy a ir? ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a ser pescador de hombres?”
Yo no sé nada. Sé solamente que voy a seguir a Cristo, confío en Él, Él sabrá qué
va a hacer de mi vida. Me pongo en sus manos. “En la arena he dejado mi barca;
junto a ti buscaré otro mar”. En esto consiste la fe en Cristo: dejar el propio mundo
con sus seguridades, para seguir a Cristo hacia un mundo nuevo, en total
dependencia de Él.
Tú también, si estás escuchando la palabra de Dios, es porque Dios tiene algún plan
sobre ti. Necesitas por lo tanto confiar en Él totalmente, ponerte en sus manos, a su
completa disposición. Él sabrá qué hacer de ti. No te dejes confundir por el miedo
que te asalta a causa de tus pecados. Dios tiene el poder para limpiarte
completamente y hacerte una nueva creatura. Dios es todo poderoso y te ama.
- Obedecer a Dios.
Leer Santiago. 2,14
Es fácil decir: “Yo confío en Dios”. El problema empieza cuando llegan las pruebas.
Es aquí, donde se ve si uno de veras confía en Dios. Es en la prueba que se va
purificando y robusteciendo la fe. Si todo va bien, ¿cómo sabrás que de veras amas
a Dios y confías en Él?
Dios probó la fe de Abraham. Pidiéndole que sacrificara a su hijo único, a Isaac, el
hijo de la promesa. Los demás pueblos sacrificaban a sus dioses algunos de sus
hijos. ¿Por qué el verdadero Dios no podía pedir a Abraham que hiciera lo mismo,
sacrificándole a Isaac? Abraham obedeció, auque sintió en su corazón una inmensa
pena. Naturalmente, al momento oportuno, intervino para que el sacrificio no se
llevara a cabo (Gen 22,14).
Lo mismo Dios puede hacer con nosotros. A veces nos puede pedir cosas
tremendas, que parece nos va a acabar. Lo importante es hacer el esfuerzo por
obedecerle. Él sabrá cuándo va intervenir para poner fin a la prueba.
El que cree, obedece a Dios, hasta en las pruebas más difíciles sabiendo que todo
es fruto de su amor.
Leer Hebreos 12,5b-6
COMPROMÉTETE

OBJETIVO:
Hacer conciencia de nuestra actuación como cristianos, y buscar un compromiso
más concreto con Cristo, con su Iglesia, con nuestro mundo, con nuestro grupo y
con nosotros mismos.
DINÁMICA:
Los tipos de católicos.
Se forman 4 equipos (usar algún juego o dinámica para ello) y a cada uno de ellos
se les reparte uno de los 4 puntos, mismos que tendrán que representar de la
manera que deseen. Cada equipo leerá el párrafo y dará una conclusión.
A lo largo de nuestra vida, seguramente nos vamos a encontrar, o ya lo hemos
hecho, con diferentes tipos de católicos, que se diferencian por los distintos grados
de compromiso o de respuesta que le dan a Dios.
1.- Nos encontramos primero con un tipo de católico que abunda como el pasto; a
estos los vamos a llamar: católicos de agua, son aquéllos que lo único que tienen
de católicos es el nombre, pues en algún tiempo muy lejano sus padres los
bautizaron, pero, aunque son Hijos de Dios, nunca lo han reconocido como Padre;
son aquellas personas que se dicen católicos ante la sociedad, pero que no van a
misa, no comulgan y ni le hablemos de que se confiesen ni de que hagan caridad
con algún hermano; ellos simplemente viven su vida al margen de todo Dios que
pueda existir. ¿Conocemos alguno?… creo que sí.
2.- Luego nos encontramos con los católicos de aire, o llamados comúnmente
golondrinas, pues van, vienen, vuelven. Son aquéllos que luego de hacer un retiro,
un campamento, quedan con todas las fuerzas y son los supercatólicos, pero
cuando pasa un poco el tiempo se van porque se aburren. No le encontraron el
verdadero sentido a las cosas, entonces, cuando no pasa nada extraordinario, se
cansan; pero luego cuando se sienten mal, necesitan o los llaman, vuelven, pero
tarde o temprano vuelan hacia lugares más cálidos. ¿Conocemos alguno?… creo
que sí.
3.- Tenemos otro tipo de católicos a los que vamos a llamar católicos de plomo, son
los famosos fanáticos, ratones de sacristía, santurrones y que cuando lo vemos
venir, generalmente decimos: “¡uh, qué plomo!”… ¿alguno quiere ser así? Son
aquéllos que andan con la Biblia bajo el brazo para decir a todos que son católicos,
será por eso que cuando abren la Biblia todos salen corriendo. Este tipo de católicos
quiere resolver todo con Padrenuestros pero sin comprometerse. ¿Conocemos
alguno?… creo que sí.
4.- Finalmente tenemos al católico al que debemos apuntar, es el que aguanta todo
por todos, y que por eso le decimos católico de fierro. Éste tiene de todo un poco,
pues distribuye su tiempo entre el compromiso con Cristo, con su familia (que es
también su compromiso) y su trabajo o su estudio. Es aquella persona que no sólo
nos va a decir que le pidamos a Dios que solucione nuestro problema, sino que
también él nos ayudará, es el católico al cual muchos acuden porque ven en él a un
Hombre de Dios, alguien que nunca los va a dejar en banda.
CONCLUSIÓN:
Y tú…. ¿de qué lado estás?
Jesús te pide que te quedes de su lado. Nos pide que ante su llamado no nos
quedemos callados, aunque nos equivoquemos, pero que le digamos el por qué de
las cosas. Los fariseos, a quienes tanto criticaba Jesús, hacían lo contrario (Mc. 3,
1-6), cuando Jesús les preguntaba algo, ellos sólo callaban y cuando Él se retiraba
ellos murmuraban contra Él; a Jesús no le gusta que hablen a sus espaldas. ¿A ti
sí? ¡A mí no!; Él quiere que nosotros le digamos las cosas de frente, si no vamos a
ser como los ídolos de los que nos habla el salmo 113b, 1-7: tienen boca y no
hablan… y aquéllos que los siguen son iguales. Por eso Jesús nos pide la actitud
de Pedro (¡San Pedro!) quien, aunque a veces se equivoca, se anima a hablar (Mt.
16, 13-23). Jesús elogia la buena respuesta de Pedro y corrige su respuesta
incorrecta, pero sobre él tiene la confianza de edificar su Iglesia… ¡aunque se
equivoque!
Y tú…. ¿de qué lado estás?
Hay muchas maneras de contestar a Jesús, a este llamado que Él nos hace, sólo
es necesario que nosotros nos preguntemos qué vamos a darle a Jesús, y por
supuesto que no podemos darle otra cosa que no sea lo que hemos recibido de Él.
Las cosas que Él nos propone están siempre al alcance de nuestra mano, tan a
mano como los clasificados de un diario, a diferencia de que en estos siempre
encontramos lo que buscamos.

ORAR EN LA VIDA DIARIA


OBJETIVO:
Descubrir el valor y la importancia que tiene la oración en la vida del joven, y a si
mismo, comprender lo que Jesús nos pide a cada uno de nosotros.
PARTIMOS DE LA EXPERIENCIA.
Para contestar en grupos:
- ¿Por qué algunos jóvenes no rezan?
- ¿Es necesaria la Oración en nuestras vidas?
- ¿Qué valores aporta la Oración a los jóvenes?
- ¿Cómo ha de ser la auténtica Oración?
- ¿Cuándo hay que Orar?
BUSCAMOS LUZ SOBRE EL TEMA.
A. “LA ORACIÓN CRISTIANA”
¿Puede orar el hombre de hoy? ¿Sabe el hombre de hoy hablar con Dios? ¿Le
interesa?
Vivimos en un mundo cada vez más materializado donde predomina la técnica, el
consumismo, el bombardeo de noticias y estímulos audiovisuales, la valoración de
la eficiencia y de la acción exterior. En este cuadro, la oración no tiene sentido, ya
que distrae de la única acción importante en la vida: “la transformación del mundo
visible”.
Este marco sociocultural influye negativamente en los jóvenes y hace difícil la
oración en sus vidas, ya que no propicia la vida en profundidad y la atención a una
interiorización basada en el silencio y en la reflexión.
B. ¿QUÉ ES ORAR?
La oración es una relación personal, consciente y amorosa con Dios. Es un dialogo
familiar con Dios o, como decía Santa Teresa, “un trato amistoso con quien
sabemos que nos ama”. La oración, por tanto, es una relación vital entre dos
personas. Es encuentro personal. Mutua presencia, intimidad gratuita y amistosa.
La oración es un DON DE DIOS. La oración, efectivamente, comienza en Dios,
actúa la mente y el corazón del hombre y termina en Dios. La Oración no es, pues,
una acción meramente humana.
Es Dios quien nos mueve a orar, quien nos da la gracia de orar, iluminando nuestra
mente por la fe y moviendo nuestro corazón por la caridad. Sin su gracia somos
incapaces de hacer oración.
La oración es una ACTITUD FUNDAMENTAL DEL CREYENTE. Para el no creyente
la oración no tiene sentido, ya que sería un absurdo orar ante la nada. Para el
cristiano, la oración es el sustento y el alimento de nuestra fe. En ella expresamos
la fe, cimentamos la esperanza y nos llenamos de amor a Dios y a los hermanos.
La oración, en este sentido es una necesidad para todo cristiano que desea ser fiel
a sus compromisos.
LAS DIFICULTADES QUE TIENEN LOS JÓVENES PARA ORAR.
A. DE TIPO TEOLÓGICO.
- LA FALTA DE FE. La oración no les dice nada porque no ha crecido en ellos la fe.
No interiorizan. Tienen una fe débil. Todo lo que se refiere a “rezos”, a Dios, les
suena a “Rollos” enfadosos.
- MAL CONCEPTO DE LA ORACIÓN. No tienen muy claro en qué consiste la
oración: se identifica el “rezar” con el “recitar fórmulas”; la consideran como una
imposición. No encuentran sentido a la oración.
- LA FALTA DE CONCIENCIA ECLESIAL. Hacen sus oraciones individuales,
entendiéndose “a solas” con Dios. Rezan por “sus” problemas y sus propios
asuntos.
B. DE TIPO SOCIOLÓGICO.
- EL AMBIENTE FAMILIAR. Por lo general tal ambiente no les suele ayudar.
Algunos no son practicantes, otros no acostumbran hacer oración, etc. Los padres
no tienen el cuidado de iniciar en la oración a sus hijos.
- EL PRAGMATISMO. La tendencia a considerar lo inmediato y lo útil como criterio
de valor, convierte la oración en algo “no rentable”.
- LAS FORMAS CONCRETAS DE ORACIÓN. En algunas familias se usan fórmulas
caducas de oración. En la parroquia, a veces el lenguaje oficial litúrgico no es el
más apropiado para ellos, ya que lo sienten difícil, demasiado teológico, lejano a
sus vidas.
- EL CONSUMISMO. Vienen con la cabeza llena de cosas y el corazón está como
embotado. El ambiente consumista impide la reflexión y el silencio.
C. DE TIPO PSICOLÓGICO.
- LA RUTINA EN LA ORACIÓN. Se cae en la repetición. No se personaliza. La
oración es algo tan usado que llega a perder valor.
- LA INCOHERENCIA DE LOS JÓVENES. A veces suelen dejar la oración porque
se dan cuenta de que su vida sigue igual y no se comprometen.
- EL SILENCIO. Incapacidad para hacerlo. No se vive en un “ambiente de oración”.
- LA SUPERFICIALIDAD. Nada de esfuerzo, nada de reflexión.
- EL ACTIVISMO. Se está tan ocupado que no se tiene tiempo para nada. ¿Cómo
puedo rezar con tantas horas de trabajo o de estudio?
- EL PSICOLOGISMO. Algunos jóvenes van a los grupos juveniles a experimentar
la amistad. A hacer algo juntos, más que vivir la fe y poder hacer oración. Buscan
más el consuelo, la afectividad que hacer un itinerario creyente.
- LA COMODIDAD. Los jóvenes que están dominados por las comodidades y llevan
una vida egoísta no necesitan a Dios. Si no son sensibles a los problemas de los
demás, no tienen motivos para rezar.
- EL ESPIRITUALISMO. Algunos practican una oración desvinculada de su vida.
Llaman a Dios Padre, pero no construyen fraternidad.
EL MAESTRO DE LA ORACIÓN: “JESÚS”.
Jesucristo recomienda la oración: “es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer”
(Lc 18,1); “ustedes, pues, oren de esta manera: Padre nuestro que estás en los
cielos” (Mt. 6,9): “pidan y se les dará, busquen y hallarán” (Lc 11,9)…
Jesucristo vive en continua oración: “Se retiraba a lugares solitarios y se daba a la
oración” (Lc. 5,16). Jesús ora antes de elegir a los apóstoles, antes de la
resurrección de Lázaro, antes de la pasión, etc.
PERO LA PREGUNTA ES: ¿CÓMO ORAR?
Para orar no basta presentar una lista de peticiones a Dios, ni contentarnos con
repetir mecánicamente algunos “rezos” aprendidos de memoria.
- ESCUCHA A DIOS. NO HABLES DEMASIADO.
Dios tiene para cada uno de nosotros una palabra original, dicha en muchas
maneras a lo largo de nuestra vida (encuentros, llamadas, sucesos, inspiraciones).
Si no la escuchas, esa palabra caerá al vacío.
- ORA CON FE EN NOMBRE DE JESÚS.
Para orar es necesario que creamos en Jesucristo, que nos apoyemos en Él…
Oremos “en nombre de Jesús”, ya que Dios no puede negar nada a su hijo.
- ORA CON HUMILDAD.
La oración mana de los corazones humildes. Para orar, por consiguiente, hay que
sentirse pobre, necesitado de la gracia de Dios. Como el publicano de la parábola
que solamente decía: “Señor, ten compasión de mí, que soy un pecador”.
- ORA CON CONSTANCIA.
Cristo en el Evangelio nos exhorta a perseverar en la oración, a mantenernos en
ella con una actitud constante. Perseverar en la oración significa no dejarla, no
cansarse de ella aunque sea difícil, aunque no sintamos nada, aunque nos digan
que es inútil.
- ORA AMANDO AL PRÓJIMO.
Sin amor es imposible la oración. Si el amor al prójimo es sincero y creciente, éste
es la más clara señal de que nuestra oración es verdadera. Si no amamos a los
demás nuestra oración es una farsa.
- ORA DESDE LA VIDA.
La oración debe partir de la vida, expresar la vida y comprometer la vida. Por eso
hay que orar desde la vida: en los momentos felices y amargos, en el triunfo y en el
fracaso. Sobre todo hay que orar en los momentos importantes de la vida: al tomar
una decisión importante, al escoger la profesión o el estado de vida, al viajar, en las
necesidades personales, familiares, sociales, etc.
La oración nos debe llevar a comprometernos más en nuestra vida, a ser más
responsables con nuestros deberes cotidianos.
- ORA EN COMUNIDAD.
Además de la oración individual que se realiza en la sociedad y en la intimidad del
corazón humano, es necesaria la ORACIÓN COMUNITARIA con el grupo juvenil y,
sobre todo, con la comunidad eclesial (ORACIÓN LITÚRGICA).
LA ORACIÓN.
• Comienza por saber escuchar. El cielo emite noche y día.
• No ores para que Dios realice tus planes, sino para que tú realices los planes de
Dios.
• No olvides que la fuerza de tu debilidad es la oración.
• Para orar, Cristo te pide una técnica: humildad, confianza y perseverancia.
• ¿No sabes qué decirle a Dios? Háblale de tus sentimientos e intereses.
• No conviertas tu corazón en un monólogo, pues harías a Dios, autor de tus propios
pensamientos.
• Cuando ores no seas engreído ni demasiado humilde. Con Dios no valen los
trucos. Sé cual eres.
• ¿Y las distracciones voluntarias? Descuida.
• Nunca pienses que cuando hables a Dios Él no te responde. La oración nunca cae
en el vacío.
• Ten vida de oración, no ratos de oración.
EXPERIENCIA COMUNITARIA DE ORACIÓN.
Se debe preparar un momento fuerte de reflexión, de la manera que el coordinador
crea pertinente de acuerdo a la realidad de su grupo.

BIBLIOGRAFIA:
http://encuentra.com/pastoral_juvenil1133/#