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UNIVERSIDAD INTERCONTINENTAL

Licenciatura en Psicología
Métodos cuantitativos en psicología
Profesora: Laura Cedillo Ortiz
Alumno: Raúl Gallardo Vidales
Matricula: 516522230
Actividad 1.2 Ensayo ¿Qué es la epistemología?
14 de agosto del 2016
Epistemología y Psicología

Hoy en día cuando hablamos de racionalidad epistémica nos referimos a la racionalidad


científica. Nos hemos de preguntar ante cada concepción de racionalidad si la ciencia es
concebida como racional, y si hay otras actividades aceptadas como racionales.
Hay dos modos diferentes de entender y discutir la racionalidad científica: reduciéndola
meramente a racionalidad instrumental o concibiéndola de modo más comprehensivo,
como abarcando también la racionalidad de los fines (teleología).
El neopositivismo asume la racionalidad de la ciencia, una racionalidad meramente
instrumental (en donde una acción, decisión, etc., es racional en tanto es funcional para
conseguir el objetivo), ello se logra mediante el uso exclusivo del método inductivo. En el
mismo tenor neopositivista pero de forma más moderada, Popper piensa que la racionalidad
científica es reconocida como problema a abordar explícitamente. Para él la ciencia es
racional por el modo en que progresa, y ello lo hace por criticismo, que incluye conjeturar
hipótesis, intentar refutarlas sometiéndolas a tests severos y adoptar siempre la hipótesis o
teorías que involucren progreso cognitivo. Para el neopositivismo, pues, la racionalidad
científica es concebida como arquetipo de racionalidad; esta racionalidad es meramente
instrumental, formal-metodológica, impuesta y ahistórica.
Contrarios al neopositivismo, pero incitados por este, encontramos a varios epistemólogos
con teorías muy divergentes: la reacción contra el positivismo no fue homogénea. Kuhn por
ejemplo afirma que la ciencia es arquetípicamente racional por el modo en que progresa,
aunque distingue dos tipos de progreso: ciencia normal y revoluciones paradigmáticas; el
objetivo de la racionalidad científica es aumentar la capacidad de resolver enigmas.
Feyerabend, a su vez, rechaza la racionalidad de la ciencia pues la racionalidad debe
conducir a un fin que es hacer a los hombres felices y libres y la ciencia no nos ha conducido
a ese fin, por lo tanto, la racionalidad científica no es instrumental para alcanzar dicho fin
supremo.
Para Lakatos el objetivo de la racionalidad vuelve a ser el progreso cognitivo y lo más
instrumental para alcanzar este objetivo es la adopción de programas de investigación y
suscitar cambios dentro de las hipótesis que constituyen estos programas para aumentar
el contenido empírico de los mismos. Para él la ciencia normal produce científicos
normales, los cuales se caracterizan por estar mal formados profesionalmente, ya que han
sido educados con un espíritu dogmático y acrítico. Los científicos normales son dignos de
compasión pues no ponen en duda los dogmas en los que se encuentran inmersos, sino
que se siguen moviendo dentro de ellos sin un pensamiento reflexivo permanente.
Laudan se dedicó a equilibrar ventajas y desventajas del neopositivismo. En principio
establece una teoría de la racionalidad científica dependiente del progreso entre tradiciones
de investigación, luego defenderá una meta-metodología naturalista normativa que
recomienda el abandono del uso de la categoría de racionalidad y elucidar un cambio de
tradición y de teorías, así como de objetivos y métodos, en términos de su funcionalidad al
progreso cognitivo.
Otra escuela epistemológica es la escuela sociológica, entre las que es más notable la
llamada Escuela de Edimburgo, ella afirma que los factores sociales, actuando como
causas, son los últimos responsables de la producción de las creencias científicas,
constituyendo la última explicación de la racionalidad de las mismas.
En general, en todas las escuelas epistemológicas abordadas, se pueden reconocer ciertas
constantes acerca de la racionalidad científica:
1. La ciencia es racional
2. Tal racionalidad científica es arquetipo privilegiado de racionalidad
3. Se ha ido enfatizando más y más el carácter histórico de la racionalidad científica
4. Los fines epistémicos cambian contextualmente, lo cual nos impide reconocer
ciertas constantes (en algunos, capacidad de resolver enigmas, en otros
acercamientos a la verdad, progreso cognitivo). Hay sin duda una creciente
preocupación por la racionalidad de los fines u objetivos.
5. Creciente reconocimiento del carácter no-algorítmico de la racionalidad científica.
6. Gradual aceptación de mayor cantidad y diversidad de los ingredientes que han de
ser tomados en cuenta en la discusión de la racionalidad científica:
 Presuposiciones teóricas
 Hipótesis
 Estándares metodológicos
 Valores cognitivos objetivos
 Presuposiciones metafísicas
 Factores o condiciones contextuales (histórico-sociales)
 Valores y objetivos éticos, sociales y políticos
7. Reconocimiento gradual de alguna forma de relativismo, sin renunciar a la
objetividad del conocimiento científico
8. Elucidación de la racionalidad de la ciencia desde la ciencia y no desde una
epistemología de la ciencia externa a la misma (sociología de la ciencia, teoría
cognitiva de la ciencia)
9. Fundamentar la racionalidad científica desde una racionalidad más básica (Apel y
Habermas) que considere la ineludible complementariedad de la racionalidad
epistémica y práctica.
Además de todas estas características, el epistemólogo actual debe incorporar a su
reflexión la mirada ecológica, que es, según Edgar Morín, la actitud de contextualizar la
racionalidad científica en un marco cultural, social, económico, político y natural. La mirada
epistemológica permite incorporar la racionalidad científica a la cotidianidad y bajarla de
esa nube de argumentos y leyes estáticas e inmutables para dinamizarlas. El epistemólogo
aterriza la racionalidad a la vida práctica.
Acotando la epistemología al campo de la Psicología, podríamos abordarla tanto
históricamente como a partir de sus fines o bien por sus métodos. Clásicamente los
programas curriculares de las carreras de Psicología, a la hora de tocar la temática
epistemológica lo hace a través de la materia de historia de la psicología o de una materia
de psicología general donde se pasa revista, no minuciosamente, a las escuelas de filosofía
de la ciencia por medio de artículos genéricos sobre Kuhn o sobre la epistemología
populista de Edgar Morín. La verdad es que pocos son los autores - ¿alguno ya clásico? -
considerados epistemólogos de la psicología que no hagan historia de la psicología. Al
parecer el paradigma en ciernes se está decantando ya entre la neuropsicología y el
cognitivismo (ecología de la mente) como teorías psicológicas globales que explican todos
los fenómenos psicológicos, normales y patológicos, mientras el psicoanálisis queda cada
vez más atrás, relegado a ser estudiado cada vez más en instituciones particulares que
transmiten el saber analítico por tradición oral con el pretexto de ser una práctica que
mayormente se aprende a través del propio psicoanálisis didáctico. El psicoanálisis actual
podría ser considerado como una de esas racionalidades no científicas, no comprobables
por medio de la experimentación en laboratorios, pero sí efectivas en sus fines (generar
insight, suprimir síntomas, poner a trabajar al paciente, lograr vincularlo socialmente, reducir
su impulsividad, estabilizar psicosis descompensadas, etc.) lo que lo convertiría con toda
legitimidad más en una práctica social curativa que una ciencia estrictamente metodológica.
O podría ser que finalmente el psicoanálisis abogue por el reconocimiento de la comunidad
científica y se incorpore al paradigma contemporáneo, cosa que podría desarrollarse en los
próximos años a través del neuropsicoanálisis, pero que en su mayoría no son los
psicólogos quienes están apelando a este argumento sino la rama psiquiátrica del
psicoanálisis; pero hasta que eso no suceda, en las revistas arbitradas de psicología
científica seguiremos leyendo frases como “el cerebro creó al hombre” y no “el hombre
pervive en su delirio cerebralista”.
Mi papel como epistemólogo de la psicología se remitiría a mi práctica clínica, social,
educativa u organizacional, al reflexionar sobre todos los métodos y conceptos involucrados
en mi quehacer. Por ejemplo si fuera clínico, tendría que comparar los conceptos de
personalidad y carácter para poder usarlos adecuadamente y no simplemente con una
connotación consuetudinaria o en razón de la imitación de otros colegas o autores, entre
otros conceptos como podría ser el de psicopatología, cura, transferencia o el de la misma
psique; el concepto de psique tendría que ser discernido tanto del concepto alma como del
concepto mente, para lograr una pureza semántica y un supuesto realismo epistémico que
de sentido a mi práctica profesional y social.

Referencias:
Jaramillo, L. (2003, diciembre). ¿Qué es epistemología? En Cinta de Moebio, 18
Olivé, L. (Ed.). (2006). Racionalidad epistémica. Madrid: Editorial Trotta