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ÍNDICE

PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS..............................................2


EN MENORES INFRACTORES...........................................................................2

Introducción.......................................................................................................3

OBJETIVOS......................................................................................................7
Objetivo general............................................................................................7
Objetivos específicos.....................................................................................8

HIPÓTESIS Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.......................................8

CAPÍTULO I MARCO HISTÓRICO-REFERENCIAL............................................9


1.1. MARCO HISTÓRICO.................................................................................9
1.1.1 Antecedentes históricos:...............................................................10
1.1.2 Características principales de las legislaciones de menores.......17
1.2 MARCO REFERENCIAL.........................................................................19
1.2.1 Instrumentos Internacionales.............................................................20
2.1.1.1 Convención sobre los Derechos del Niño.................................20
1.2.1.2 Reglas de las Naciones Unidas para la Protección de los
Menores Privados de Libertad.................................................................23
1.2.1.3 Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la
Administración de la Justicia de Menores (Reglas de Beijin).................24
1.2. 2 Legislación sobre menores infractores en México...........................24
1.2.2.1 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.............25
1.2.2.2 Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y
Adolescentes...........................................................................................26
1.2.2.3 Ley para el Tratamiento de los Menores Infractores..................27
1.2.2.4 Código Federal de Procedimientos Penales..............................28
1.2.2.5 Justicia de menores infractores en México................................28

CAPÍTULO II. MARCO TEÓRICO......................................................................30


2.1 CONCEPTOS BÁSICOS........................................................................30
2.1.1 Definición de menor.........................................................................30
2.1.2 Definición de menor infractor...........................................................35
2.1.3 Cambio del paradigma del menor como objeto de derecho a ser
sujeto de derecho........................................................................................42
2.1.3. 1 La Doctrina de la Protección Integral y el Nuevo Derecho para
Niños y Adolescentes..............................................................................45
2.1.4 Garantías procesales en favor de los menores infractores..............49
2.2 SISTEMA DE TRATAMIENTO DE LOS MENORES INFRACTORES. . .51

CAPÍTULO III CONCLUSIONES Y PROPUESTAS..........................................55


3. 1 Conclusiones............................................................................................55
3.2 Propuestas................................................................................................60

BIBLIOGRAFÍA...................................................................................................73

1
PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
EN MENORES INFRACTORES

Lic. Flavio Pereyra Pereyra

Introducción.

Los derechos humanos son los derechos esenciales que las personas deben
gozar para poder vivir como seres humanos de pleno derecho. Todos los seres
humanos merecen la oportunidad de lograr el crecimiento y desarrollo de sus
capacidades, más allá de sus necesidades básicas y de su supervivencia.

Para cumplir con este objetivo, la Organización de las Naciones Unidas, aprobó
en 1948 la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", que marca las
reglas y proporciona recomendaciones para que todos los países protejan los
derechos humanos de las personas que viven en ellos y dispone que el respeto
a los derechos humanos sea la base de la libertad, la justicia y la paz en el
mundo.

La Declaración Universal señala que todos los seres humanos nacen libres e
iguales en dignidad y derechos, y que no pueden ser objeto de discriminación
por su nacionalidad, origen étnico, raza, sexo, religión, opinión política, riqueza
o posición económica.

La infancia, es decir los niños, debe tener los mismos derechos que el adulto,
pero al ser menores de edad y estar más indefensos, necesitan protección
especial. Por ello la Asamblea General aprobó en 1989 la "Convención de los
Derechos del Niño".

Los derechos humanos de los menores son los principios, normas y garantías
que tienen como propósito el cuidado, la protección y el mayor bienestar de

2
todos aquellos seres humanos menores de 18 años de edad, salvo que en
virtud de la ley que les sea aplicable han alcanzado antes la mayoría de edad. 1

La protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, tiene como


objetivo asegurarles un desarrollo pleno e integral, lo que implica la oportunidad
de formarse física, mental, emocional, social y moralmente en condiciones de
igualdad.

La Declaración Universal de los Derecho Humanos transformó las necesidades


de los seres humanos en derechos, y este es el punto fundamental. Antes, el
niño tenía necesidad de educación y salud. Después tiene derecho a la
educación y a la salud.

La diferencia reside en la exigibilidad de esos derechos, es decir, se reformuló


de manera definitiva las relaciones entre la infancia y la Ley. Se abandonó el
concepto del niño como sujeto tutelado para adoptar el concepto del niño como
sujeto de derechos, entendiéndose por tal la habilitación para demandar, actuar
y proponer. Hoy se ve al niño como persona en desarrollo, con derechos y
responsabilidades inherentes a todos los seres humanos.

La doctrina de la Protección Integral rompe con la doctrina de la Situación


Irregular y obliga a repensar profundamente el sentido de las legislaciones para
la infancia, convirtiéndolas en instrumentos eficaces de defensa y promoción de
los Derechos Humanos específicos de todos los niños y adolescentes.

El punto central de la doctrina de la Protección Integral es el reconocimiento de


todos los niños y adolescentes, sin discriminación alguna como sujeto de
plenos derechos, cuyo respeto se debe garantizar.

De la consideración del menor como objeto de compasión-represión y de tutela


por parte del Estado, a la consideración de los niños y adolescentes como

1
BACA Olamendi, Laura y otros (Coompiladores), Léxico de la política, Fondo de Cultura
económica, México, 2003, p. 155.

3
sujeto de plenos derechos, así como la previsión de los canales idóneos para
exigirlos, es lo que caracteriza el tránsito de una doctrina a otra.

La nueva doctrina convierte las necesidades de niños y adolescentes en


derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, así como
garantiza para los adolescentes en conflicto en la Ley penal, una justicia que
respete los mismos derechos procesales consagrados para los adultos.

En el marco de esta nueva concepción jurídica y social se atribuyen derechos


específicos a los niños y adolescentes pero no derechos especiales
excluyentes. La especificidad implica reforzar los derechos otorgados a los
seres humanos de cualquier edad, adecuándolo a los niños y adolescentes
como sujetos en formación. Asimismo se amplían para ellos una serie de
nuevos derechos que antes sólo se reconocían a los mayores de edad, por
ejemplo: el derecho a la libertad de opinión, a la participación, asociación, a la
seguridad social, entre otros.

En atención a la protección primordial y superior de la infancia, los consagrados


son “derechos específicos” con el fin de reforzar los derechos otorgados a los
seres humanos en general, cuando se trata de aplicarlos a niños y
adolescentes, adecuándolos a su proceso de desarrollo. En otras palabras se
reconoce no menos derechos de los establecidos para los seres humanos en
general, pero reforzados, dada la especial protección de sus destinatarios.

De lo anterior sin duda alguna se vislumbra la necesidad de instituciones y


dependencias de gobierno especializadas en el fino alcance de las normas
hacia las personas de dicha naturaleza, a fin de promoverse códigos, leyes e
instituciones y autoridades especializadas para el tratamiento de los menores,
estableciendo bases para asegurar que las niñas, niños y adolescentes no
sean sometidos a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanas o
degradantes, no sean privados de su libertad de manera ilegal o arbitraria, que
la privación de la libertad sea aplicada siempre y cuando se haya comprobado
que se infringió gravemente la ley penal y como último recurso, durante el
periodo más breve posible, atendiendo al principio del interés superior de la

4
infancia, aplicando las medidas de tratamiento a quienes infrinjan la ley penal,
con cuidado, orientación, supervisión, asesoramiento, libertad vigilada,
colocación de hogares de guarda, programas de enseñanza y formación
profesional, así como otras posibilidades alternativas a la internación en
instituciones, para asegurar que sean tratados de manera apropiada para su
reintegración y adaptación social, en función de su bienestar, cuidando que la
medida aplicada guarde proporción entre las circunstancias de su comisión y la
sanción correspondiente.

Puede decirse, que la norma jurídica que descansa sobre “el interés superior
del menor”, y opera tratándose de dichos la suplencia de la queja, para ello es
de vital importancia que tanto las instituciones sociales, administrativas,
ejecutivas y judiciales, cuenten con los conocimientos especializados al
respecto a fin de salvaguardar las garantías de los menores, como lo pudieran
ser en los casos de privación de libertad por delito, custodia, tutela o la misma
patria potestad que conduce a la convivencia con sus ascendentes; donde
además no escapa la actividad de los órganos judiciales que deben tener la
táctica jurídica para tomar en consideración a los menores sujetos a su
jurisdicción.2

Desde esta óptica integral en que se tiene en estudio al menor, es de donde


surgen las opiniones y teorías encontradas al tratar de concebir algún castigo a
una infracción efectuada por un menor, cuando esté es un inimputable, y dada
la trascendencia de su conducta ilícita no se les puede aplicar sanciones
equiparables a la de un adulto, sin embargo, existen corrientes modernas que
proponen la posibilidad de crear un sistema de administración y procuración de
justicia para menores infractores, que atendiendo los principios de legalidad e
integración social establezca la prevención fundamentalmente, así como la
procuración de justicia para menores tanto víctimas como infractores, en la que
deban incluirse las infracciones administrativas y la situación de riesgo,
comprendiendo la obligación que al Estado impone el artículo 4o. constitucional
para apoyar a los que ejercen patria potestad o tutela.

2
GARCÍA Ramírez, Sergio, Derechos humanos para los menores de edad, perspectiva de la
jurisdicción interamericana, IIJ, UNAM, México, 2010, p. 29.

5
La premisa fundamental que merece analizarse es la responsabilidad de los
padres o tutores respecto de las infracciones cometidas por lo menores,
tomándolos en cuenta no sólo para efectos de diagnóstico, sino también para
efecto de procedimiento, a los que son representantes legales del menor y los
que también, conforme al derecho familiar, son corresponsales del daño
causado con sus hijos o pupilos.

Con estas ideas no se pretende únicamente perseguir a los padres o tutores,


pero si responsabilizarlos y que no sean simples espectadores del esfuerzo del
Estado para reintegrar al menor a la sociedad, sino que como co-responsables
del daño causado, tengan una sanción similar al menor y se les oriente para
que al momento de que su hijo o pupilo se reintegre a la familia, éste sea
conducido correctamente evitando su reincidencia y fomentando su buen
comportamiento para con ello incentivar la formación de una mejor sociedad.

6
OBJETIVOS

Objetivo general.

El objetivo de este trabajo es esencialmente el análisis de la situación actual de


los menores infractores, que reciben tratamiento en internación o en
externación desde la perspectiva de los derechos humanos, con especial
énfasis en las nuevas corrientes de tratamiento integral.

Objetivos específicos.

El trabajo en comento, por fines de orden y estructuración, se divide en tres


capítulos, siendo que en el primero se vislumbra de forma sintetizada los
antecedentes históricos y los diversos ordenamientos legales que consagran
las normas o principios a seguir respecto de los menores.

Por otra parte, en el capítulo segundo, se exponen las diversas corrientes de


pensamiento que sustentan los sistemas de tratamiento para menores
infractores, las garantías procesales y prerrogativas a las que tienen derecho,
cual es la institución encargada de resolver la situación jurídica de los menores
infractores, el procedimiento y los recursos con que cuentan.

Debe puntualizarse, que dada la amplitud de las corrientes y definiciones que


se consideran para el tratamiento y las fases de los menores infractores, las
obligaciones de éstos en los centros de internamiento y también las
obligaciones de los padres a lo largo del proceso y después de resolución, se
acentúa la conceptualización de una sanción para padres y tutores respecto de
las conductas ilícitas de sus hijos y pupilos en caso de reincidencia.

Para finalizar, se brinda un panorama general de las propuestas de reforma al


sistema de tratamiento de menores infractores, y las posturas de debate sobre
la reducción de la edad penal en México, donde se analiza los pro y contra de
tales cuestiones.

7
HIPÓTESIS Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.

En los últimos años hemos visto un aumento considerable en cuanto al número


de menores que violan la ley, o bien, que cometen algún delito que va desde
faltas administrativas, hasta delitos que son de la competencia de la federación
que va desde la portación de armas de fuego, drogas, o incluso hasta
homicidios, robos, o participación con el crimen organizado, como fuente de
estos datos puede tenerse lo publicado en diversos medios de comunicación y
las estadísticas del Poder Judicial en el Estado de Tabasco.

Otras de las principales razones que vale la pena enumerar, como incentivo en
esta investigación, es la visión de conflicto que en todos los niveles se
desarrolla por la cuestión de los menores infractores, toda vez que las
discusiones surgen tanto en lo político como en lo social despertando
diferentes puntos de vista y a su vez posturas muy divergentes debido a la
multiplicidad de ideas que siempre podemos encontrar en una sociedad.

El desarrollo de este trabajo, contiene una visión y análisis de la situación de


los menores infractores, desde al ámbito social y jurídico, analizando los
mecanismos de reinserción social existentes y su trascendencia en la
consecución de los fines planteados.

Atento a tales cuestiones, ha ido en aumento el interés y preocupación social


por la creciente y activa participación de los menores de edad en la
delincuencia.

Por lo tanto y dado tal interés se plantea para investigar algunas interrogantes
básicas: ¿Por qué se les puede castigar a los menores infractores?, ¿Por qué
los menores delinquen?, ¿Cómo debe responsabilizarse a los padres o tutores
por la actuación de los menores?

A partir de estos cuestionamientos se desarrolla la investigación, considerando


en forma particularizada la legislación del Estado de Tabasco, el cual es el
ámbito en el que se desenvuelve el sustentante.

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CAPÍTULO I
MARCO HISTÓRICO-REFERENCIAL

1.1. MARCO HISTÓRICO

1.1.1 Antecedentes históricos:

A pesar de no tener ninguna duda sobre la existencia de un derecho penal


precolombino, como por ejemplo el de los pueblos Aztecas, Mayas, Incas o de
Mesoamérica, desconocemos si existía alguna regulación especial, o particular
para niños o jóvenes que cometieran algún "delito". Lo mismo que se
desconocen las regulaciones de esta situación en el llamado derecho colonial
americano.

El inicio legislativo de la "cuestión criminal" surge en el período republicano,


luego de la independencia de las colonias europeas. Aunque a finales del siglo
XIX la mayoría de los países latinoamericanos tenían una basta codificación,
especialmente en Constituciones Políticas y Códigos Penales, la regulación de
la criminalidad juvenil no era objeto de atención particular. 3

A principios de este siglo, es cuando se ubica la preocupación por la infancia en


105 países de nuestra región, esto es el resultado, por un lado, de la
internacionalización de las ideas que se inician en el Siglo XX, primeramente
con la Escuela Positiva y luego con la Escuela de la Defensa Social, y por el
otro lado, es el resultado de la imitación latinoamericana de las preocupaciones
europeas y de los Estados Unidos de América por la infancia, lo cual se vio
reflejado en varios congresos internacionales sobre el tema de la infancia.

La primera legislación específica que se conoce fue la argentina, promulgada


en 1919. Pero fue en décadas posteriores en donde se promulgaron la mayoría
de las primeras legislaciones, por ejemplo Colombia en 1920, Brasil en 1921,
Uruguay en 1934 y Venezuela en 1939. Durante este período y hasta los años
3
GARCÍA MENDEZ, E. y CARRANZA, E. Del Reves al Derecho. La condición jurídica de la
infancia en América Latina. Bases para una reforma legislativa. Buenos Aires, 1992, pp. 7-20.

9
60, podemos afirmar que el derecho penal de menores se desarrolló
intensamente, en su ámbito penal, fundamentado en las doctrinas positivistas-
antropológicas.

En México el primer tribunal surgió en San Luis Potosí en 1923 y el segundo en


el Distrito Federal, en 1926. Este sistema tutelar se refiere a que el Estado se
comporta como un padre protector frente al menor, desempeñándose fuera del
control judicial. Este sistema busca sustraer al menor del sistema represivo
penal y protegerlo.

Posteriormente en 1928 se expide la Ley sobre Previsión Social de la


Delincuencia Infantil en el Distrito Federal y territorios, misma que dejaba a los
menores de 15 años fuera del Código Penal para canalizarlos al sistema
especializado, contándose entonces con un tribunal especializado; lentamente
fue reproduciéndose este esquema en la República Mexicana.

En 1929 se expidió el Reglamento de Calificación de los Infractores Menores


de Edad en el Distritito Federal, que dió origen al Tribunal Administrativo para
Menores, proyecto elaborado por el Doctor Roberto Solís Quiroga y aprobado
por el Licenciado Primo Villa Michel, Secretario de Gobierno del Distrito
Federal. El tribunal quedó integrado por tres jueces, provenientes de diferentes
ámbitos profesionales, un doctor, un maestro y un abogado, el cual operaba de
manera colegiada.

Debido a este sistema tutelar, en México se crean los Consejos Tutelares para
Menores Infractores. La naturaleza de estos consejos consiste en promover la
readaptación social de los menores de dieciocho años, mediante el estudio de
personalidad, la aplicación de medidas correctivas y la protección, así como la
vigilancia del tratamiento.

En México, a partir del Código Penal de 1931, la política en materia de justicia


para niños y adolescentes se transformó para dar lugar al sistema tutelar y
educativo. La estructura de los Tribunales de menores en esa época,

10
funcionaba de manera colegiada, integrada por un médico, un maestro y un
abogado.

Las medidas acordadas por el tribunal no eran definitivas y podían modificarse,


revocarse o reformarse por el mismo tribunal, consagrándose la
indeterminación de la medida decretada con fines de corrección educativa.

El Código de 1931 establecía las medidas que el tribunal podía decretar,


consistentes en: reclusión a domicilio, reclusión escolar, reclusión en un hogar
honorable, patronato o instituciones similares, reclusión en establecimiento
médico, reclusión en establecimiento especial de educación técnica y reclusión
en establecimiento de educación correccional.

En 1934 el Código Federal de Procedimientos Penales estableció la


competencia de los tribunales de menores de los estados para conocer de
casos de menores que cometieran delitos del orden federal.

En el año de 1936 se creó la Comisión Instaladora de los Tribunales para


Menores con atribuciones para emitir directrices a nivel nacional en cuanto a
legislación, construcción de edificios, calidades de personal y ver cuestiones
presupuestales, siento detonador para la apertura de diversos tribunales de
menores en diversas entidades federativas.

En 1941 se expidió la Ley Orgánica y Normativa de Procedimiento de los


Tribunales para Menores y sus instituciones auxiliares en el Distrito y territorios
federales; legislación que facultaba a los jueces de menores a imponer
sanciones, determinadas por un tribunal administrativo.

En la década de los 60, con excepción de Panamá que promulgó su primer ley
específica en 1951 y República Dominicana en 1954, se presenta un auge del
derecho penal de menores en el ámbito legislativo, con la promulgación y
reformas de leyes especiales, por ejemplo, en los siguientes países: Perú en
1962, Costa Rica en 1963, Chile en 1967, Colombia en 1968, Guatemala en
1969 y Honduras también en 1969. En la década de los 70, se promulgan las

11
siguientes legislaciones: México en 1973, Nicaragua en 1973, El Salvador en
1973, Bolivia en 1975, Venezuela en 1975, Ecuador en 1975 y Cuba en 1979.
En todo este período, se caracteriza el derecho penal de menores con una
ideología defensista de la sociedad, basada en las concepciones de
peligrosidad y las teorías de las subculturas criminales. 4

En los años subsecuentes se trabajó arduamente en el desarrollo de materia


de menores, dando como uno de sus principales resultados, en 1965, la
inclusión por primera vez de los menores infractores al adicionarse un cuarto
párrafo al artículo 18 constitucional, que refería la especificidad de la materia
de menores infractores.

Para 1974, se cristalizan diversos esfuerzos de muchos años, lográndose la


publicación de la Ley que crea el Consejo Tutelar para Menores Infractores en
el Distrito Federal. Posteriormente, el 17 de diciembre de 1991, se expide la
Ley para el Tratamiento de Menores Infractores para el Distrito Federal en
materia común y para toda la República en materia federal, pretendiendo
establecer con dicha normatividad, un sistema de justicia para los menores que
violan la ley penal, y así dar respuesta y concordancia del sistema con ciertas
tendencias e interpretaciones parciales de instrumentos de derecho
internacional.

Las concepciones ideológicas del positivismo y de la Escuela de Defensa


Social, fueron incorporadas en todas las legislaciones y sin duda influyeron en
la codificación penal, sin embargo donde estas ideas encontraron su máxima
expresión, fue en el derecho penal de menores.

Un postulado básico de esta corriente, fue sacar al menor delincuente del


derecho penal común, con ello alteraron todo el sistema de garantías
reconocido generalmente para adultos, convirtieron el derecho penal de
menores en un derecho penal de autor, sustituyendo el principio fundamental
de culpabilidad, por el de peligrosidad. Esto llevó a establecer reglas especiales
4
TIFFER SOTOMAYOR y DÜNKEL, F. Das Jugenstrafrecht in Lateinamerika unter besonderer
Berücksiditigung des Jugendrechts und der Sanktionspraxis (Jugend) ni Costa Rica. Berlín,
ZStW 101 (1989), pp. 206-228.

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en el derecho penal de menores, tanto en el ámbito sustantivo como formal,
como por ejemplo, la conducta predelictiva, la situación irregular y la sentencia
indeterminada. Principios que han servido, y aún hoy se encuentran vigentes
en varias legislaciones latinoamericanas, para negar derechos humanos a los
menores infractores,como la presunción de inocencia,el principio de
culpabilidad, el derecho de defensa, etc.

Un hito en el desarrollo histórico del derecho de menores lo marcó la


promulgación de la Convención General de los Derechos del Niño en 1989.
Luego de la entrada en vigencia de esta convención, se ha iniciado en los años
90 un proceso de reforma y ajuste legislativo en varios países de la región,
específicamente en Colombia, Brasil, Ecuador, Bolivia, Perú, México y Costa
Rica.

A partir de 1989, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas


aprueba, por unanimidad, la Convención Internacional Sobre los Derechos del
Niño (CIDN), transformó las necesidades de los infantes en derechos, y este es
el punto fundamental. Antes, el niño tenía necesidad de educación y salud.
Después de la Convención tiene derecho a la educación y a la salud.

La diferencia reside en la exigibilidad de esos derechos, es decir, la


Convención reformuló de manera definitiva las relaciones entre la infancia y la
Ley. Se abandonó el concepto del niño como sujeto tutelado para adoptar el
concepto del niño como sujeto de derechos, entendiéndose por tal la
habilitación para demandar, actuar y proponer. Hoy se ve al niño como persona
en desarrollo, con derechos y responsabilidades inherentes a todos los seres
humanos.

La Convención nos coloca frente a un cambio paradigmático que plantea una


nueva forma de convivencia social, que reconoce a los niños y adolescentes
como un sector fundamental de la población que debe recibir del adulto toda la
atención necesaria para su pleno desarrollo, a la vez que se le garantiza el
derecho a participar activamente en todo lo que le concierne.

13
En nuestro país, la Convención se ratificó el 21 de Septiembre de 1990 mismo
que fue aprobado por el senado el día 19 de junio de 1991, según el decreto
publicado en el Diario oficial de la Federación el 31 de Julio del mismo año, a
partir de ese momento, asume con los niños y adolescentes del país el
compromiso de brindarles protección integral, la cual se refiere a dos aspectos:
protección social y protección jurídica.

La protección social se realiza a través de un conjunto de actividades dirigidas


a propiciar las condiciones necesarias para el desarrollo de la personalidad,
para satisfacer las necesidades básicas y garantizar derechos fundamentales
de la niñez. La protección jurídica implica legislar para hacer exigibles los
derechos consagrados en la Convención mediante la creación de instancias
administrativas y judiciales que intervengan en caso de que estos derechos
sean amenazados o violados.

La Convención cambia el rumbo a seguir por las legislaciones para la infancia y


Juventud antes de su promulgación, mas precisamente desde 1919 hasta
1989, en América Latina todas las legislaciones, incluyendo la nuestra, se
sostenían en la doctrina o paradigma de la Situación Irregular. Después de la
Convención, las nuevas Leyes deben responder al modelo de la Protección
Integral.

Por último debemos destacar, que el 12 de diciembre de 2005, se publicó en el


Diario Oficial de la Federación, la modificación al artículo 18, constitucional en
lo que a la materia de menores se refiere y que cambio radicalmente la
conceptualización del sistema de justicia para menores.

La reforma que entró en vigor el 12 de marzo de 2006, establece las bases


sobre las que habrá de desarrollarse el nuevo derecho de los menores de edad
en conflicto con la ley penal, que requiere un análisis exhaustivo para fijar con
precisión sus alcances y de esa manera establecer el contenido mínimo
sustantivo y adjetivo de la legislación reglamentaria en los órdenes federales y
de las entidades federativas.

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El texto reformado del artículo 18 de la constitución federal comprende los
siguientes contenidos fundamentales:
1. La obligación de establecer un sistema integral de justicia para las
personas que hayan realizado una conducta tipificada como delito por
las leyes penales, y tengan más de 12 años y menos de 18 años.
2. La anterior obligación corre a cargo de la federación, los estados y el
Distrito Federal, en el ámbito de sus respectivas competencias.
3. La Constitución Federal garantiza a los menores infractores el goce de
los derechos fundamentales que la propia ley suprema reconoce para
todo individuo, así como aquellos derechos específicos que tienen por
su condición de personas en desarrollo.
4. Los menores de 12 años sólo serán sujetos a rehabilitación y asistencia.
5. Se debe llevar a cabo la creación de instituciones, tribunales y
autoridades especializados en la procuración e impartición de justicia
para adolescentes.
6. La aplicación de medidas de orientación, protección y tratamiento, se
debe realizar atendiendo a la protección integral del interés superior del
menor.
7. Se dispone el establecimiento de formas alternativas de justicia a las
que debe tener acceso al menor.
8. Es una obligación constitucional que en los procedimientos se observen
las garantías del debido proceso legal.
9. Debe existir total independencia entre las autoridades que efectúan la
remisión y las que impongas la medida.
10. La aplicación de las medidas debe ser proporcional a la conducta
realizada, y debe tener como fin lograr la reintegración social y familiar
del menor, así como el pleno desarrollo de su persona y capacidades.
11. La aplicación del internamiento debe ser una medida extrema y por el
tiempo más breve que proceda, únicamente aplicable para mayores de
5
14 años y por conductas calificadas como graves.

5
Cfr. BALDERAS, Susana, La justicia de menores en México anterior a la
última reforma constitucional. Consultable en
http://ssp.tabasco.gob.mx/prscipatnantecedentes.html

15
1.1.2 Características principales de las legislaciones de menores

Como anteriormente se explica, las primeras legislaciones de menores tuvieron


una marcada influencia de las ideas positivistas. Un segundo período lo
podemos ubicar posterior a los años cincuenta, recogiendo las ideas
formuladas por la Escuela de Defensa Social. Y una tercera y actual etapa con
la promulgación de la Convención Internacional de Derechos del Niño.

Puede mencionarse algunas de las características principales de la legislación


en cada uno de estos tres períodos, sin que signifique que no puedan existir
algunas otras, ni que sean excluyentes, es decir, que alguno de estos rasgos
centrales de las legislaciones latinoamericanas referentes a menores se repitan
o se encuentren entremezclados en estos diferentes períodos.

Los rasgos centrales en el primer período que podemos mencionar son los
siguientes:
a) La intervención legislativa se fundamenta en la necesidad de asistencia
de un sector de la niñez y juventud desvalida, considerada incapaz, débil
e indigente.
b) Los delincuentes juveniles eran considerados con personalidad
particular o anómala, caracterizada por una estructura psíquica y por
ciertas deficiencias fisiológicas y morfológicas. Fueron considerados
seres anormales.
c) Las legislaciones penales de menores estaban apoyadas en criterios de
peligrosidad y conductas preselectivas.
d) Bajo el eufemismo de la intervención estatal por medio de las llamadas
"acciones tutelares", se impusieron castigos severos, trabajos excesivos
y se desconoció a los menores infractores el carácter de sujetos de
derecho y más bien se les consideró como objetos de protección.

Algunas características del segundo período, que queremos presentar aquí,


son las siguientes:

16
a) La intervención legislativa se fundamenta en una supuesta "situación
irregular" en la que se encuentran los jóvenes y niños, excluidos,
generalmente en forma voluntaria, de los medios informales de
protección, como la familia, la escuela, la comunidad.
b) Las leyes de menores se caracterizan por judicializar y en muchos casos
penalizar situaciones de pobreza y falta de recursos materiales, o falta
de vínculos familiares.
c) La figura del juez de menores es jerarquizada en una competencia casi
sin límite, bajo una concepción de "buen padre de familia" y con poderes
discrecionales.
d) Desconocimiento para los menores de las garantías procesales
comúnmente aceptados en el derecho penal de adultos, como el
principio de culpabilidad, la presunción de inocencia, el principio de
legalidad, el derecho de defensa, etc.

El tercer período en el que vivimos actualmente y que se inicia con la


Convención Internacional de Derechos del Niño, marca un rompimiento,
esperamos definitivo, con las concepciones de las legislaciones pasadas.

Algunos rasgos de estas nuevas legislaciones son los siguientes:


a) Desaparece la concepción del menor objeto de tratamiento, y es
sustituida por la del sujeto-persona titular de derechos. Reconociendo a
los infractores penales las garantías procesales comúnmente aceptadas
internacionalmente para los adultos.
b) Se separan las situaciones de naturaleza jurídica, que ameritan la
intervención judicial, de las patológicas sociales, que deben solucionarse
por otros medios de política social del Estado.
c) Se homogeniza el concepto de niño, en todo ser humano menor de 18
años. Lo mismo que se establece una edad mínima para la adquisición
de la capacidad penal.

Atento a lo anteriormente expresado, debe puntualizarse que cada conjunto


normativo tiene sus propios principios que, desde luego, no contradicen ni se
oponen a los principios generales, pero que son los que orientan para la

17
sistemática y para la técnica jurídica; así, son diferentes los principios que rigen
al derecho minoril de aquellos que orientan al derecho civil (la voluntad de las
partes), al derecho agrario (la tenencia de la tierra), al derecho victimal (la
reparación del daño), al derecho familiar (la integración de la familia) o al
derecho penal (la seguridad jurídica y la prevención general y especial). 6

El derecho minoril tiene como principio rector el “mayor interés del menor” o
“interés superior del niño”, y como finalidad su desarrollo armónico, por lo que
la dogmática debe desenvolverse sobre este principio.

Como ejemplo de lo anterior es de comentarse, el texto del artículo 3o. de la


Convención dispone que en todas las medidas concernientes a los niños que
tomen los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos,
una consideración primordial a la que se atenderá, será el interés superior del
niño.

Por su parte, el artículo 5o. de las reglas de Beijing, al señalar los objetivos de
la justicia de menores, dice que “El sistema de justicia de menores hará
hincapié en el bienestar de éstos y garantizará que cualquier respuesta a los
menores delincuentes será en todo momento proporcionada a las
circunstancias del delincuente y del delito”.

1.2 MARCO REFERENCIAL

Dado el orden lógico que debe imperar en el desarrollo de este trabajo, se


procede al análisis y enumeración en forma sintetizada de los diversos
ordenamientos jurídicos en los cuales se encuentran regulados los Derechos
de los Menores Infractores, donde se puede destacar a nivel internacional la
Convención sobre los Derechos del Niño, Reglas de las Naciones Unidas para
la Protección de los Menores Privados de Libertad, y Reglas Mínimas de las
Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores (Reglas de

6
RODRÍGUEZ Manzanera, Luis, La dogmática del derecho de menores infractores,
Participación en el Foro sobre Justicia Penal y Justicia para Adolescentes, México, UNAM y
AMCP, 2007.

18
Beijin), cabe también enumerar los instrumentos legales que contienen
disposiciones al respecto en nuestro país, tales como la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, Ley para la Protección de los Derechos de
Niñas, Niños y Adolescentes, Ley para el Tratamiento de los Menores
Infractores, Código Federal de Procedimientos Penales, y las diversas leyes de
Readaptación juveniles de los estados, que en el caso de Tabasco, es la Ley
que establece el sistema integral de justicia para adolescentes en el Estado de
Tabasco, los cuales contienen consagrados en forma casi idéntica los derechos
humanos de los menores infractores.

1.2.1 Instrumentos Internacionales

A nivel internacional en cuanto a la tutela de los derechos de los menores, el


antecedente directo lo constituyen la "Declaración Universal de Derechos
Humanos y la del Niño” y se condensa en seis instrumentos básicos, a saber:
la Convención Internacional de los Derechos del Niño, las Reglas Mínimas de
las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia Juvenil (Reglas de
Beijing), las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para los Jóvenes Privados
de Libertad, las Directrices de las Naciones Unidas para la Administración de la
Justicia Juvenil (Directrices de Kiyadh), el Convenio No. 138 y la
recomendación No. 146 de la Organización Internacional del Trabajo y la Carta
de la UNESCO sobre la educación para todos, sin embargo por razones
prácticas en líneas posteriores se analizan los primeros tres instrumentos
enumerados.

2.1.1.1 Convención sobre los Derechos del Niño.

Esta Convención fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones


Unidas el 20 de noviembre de 1989; ratificada por México y publicada en el
Diario Oficial de la Federación el 25 de enero de 1991 y, por lo tanto, es
obligatorio su cumplimiento en nuestro país; de esta Convención, es importante
conocer su contenido en virtud de que establece obligaciones para el Estado
Mexicano al ser Estado Parte, que firmó y ratificó dicho instrumento
internacional.

19
Este instrumento internacional consta de 54 artículos, en los que se precisa,
por ejemplo, el derecho a nombre, educación, seguridad social, esparcimiento,
etcétera, y únicamente en dos se habla de manera especial de los menores en
conflicto con la ley penal (37 y 40) y de sus derechos específicos, entre otros,
el de la debida defensa, derecho de audiencia, presunción de inocencia, etc.,
por lo que es importante la lectura de estos dos artículos pero dentro del
contexto general de la Convención.

Artículo 1o. Para los efectos de la presente Convención, se entiende por niño
todo ser humano menor de 18 años de edad, salvo que, en virtud de la ley que
le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad.

Artículo 3o. En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las
instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las
autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración
primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.
Los Estados partes se comprometen a asegurar al niño la protección y el
cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los
derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas responsables de él
ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las medidas legislativas y
administrativas adecuadas.

Artículo 6o. Los Estados partes reconocen que todo niño tiene el derecho
intrínseco a la vida...

Artículo 12. Los Estados partes garantizarán al niño que esté en condiciones de
formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos
los asuntos que afecten al niño, teniéndose debidamente en cuenta las
opiniones del niño, en función de su edad y madurez. Con tal fin, se dará
particular oportunidad al niño de ser escuchado en todo procedimiento judicial o
administrativo que afecte al niño, ya sea directamente o por medio de un
representado o de un órgano apropiado, en consonancia con las normas de
procedimiento de la ley nacional.

20
Artículo 20. Los niños temporal o permanentemente privados de su medio
familiar, o cuyo superior interés exija que no permanezcan en ese medio,
tendrán derecho a la protección y asistencia especiales del Estado.

Artículo 25. Los Estados partes reconocen el derecho del niño que ha sido
internado en un establecimiento por las autoridades competentes, para los
fines de atención, protección o tratamiento de su salud física o mental a un
examen periódico del tratamiento que esté sometido y de todas las demás
circunstancias propias de su internación.

Artículo 37. Los Estados Partes velarán porque:


Todo niño que sea privado de libertad, sea tratado con la humanidad y el
respeto que merece la dignidad inherente a la persona humana, y de manera
que se tengan en cuenta las necesidades de las personas de su edad. En
particular, todo niño privado de libertad estará separado de los adultos, a
menos que ello se considere contrario al interés superior del niño, y tendrá
derecho a mantener contacto con su familia por medio de correspondencia y de
visitas, salvo en circunstancias excepcionales.
Todo niño privado de su libertad tendrá derecho a un pronto acceso a la
asistencia jurídica y otra asistencia adecuada, así como derecho a impugnar la
legalidad de la privación de su libertad ante un tribunal u otra autoridad
competente, independiente e imparcial y a un pronta decisión sobre dicha
acción.

Artículo 40. Los Estados partes reconocen el derecho a todo niño de quien se
alegue que ha infringido las leyes penables o a quien se acuse o declare
culpable de haber infringido esas leyes a ser tratado de manera acorde con el
fomento de su sentido de la dignidad y el valor, que fortalezca el respeto del
niño por los derechos humanos y las libertades fundamentales de terceros y en
la que se tengan en cuenta la edad del niño y la importancia de promover la
reintegración del niño y de que éste asuma una función constructiva en la
sociedad.

21
1.2.1.2 Reglas de las Naciones Unidas para la Protección de los Menores
Privados de Libertad.

Las Reglas fueron probadas por los Estados miembros de la Organización de


las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1990; pero su aplicación territorial,
está supeditada a la buena voluntad de cada uno de los Estados Parte.

Regla 1. " El sistema de justicia para menores deberá respetar los derechos y
la seguridad de los menores y fomentar su bienestar físico y mental. El
encarcelamiento deberá usarse como último recurso".

Regla 2. "... La privación de libertad de un menor deberá decidirse como último


recurso y por el período mínimo necesario y limitarse a casos excepcionales.
La duración de la sanción debe ser determinada por la autoridad judicial sin
excluir la posibilidad de que el menor sea puesto en libertad antes de ese
tiempo."

Regla 11. a ) "Se entiende por menor toda persona de menos de 18 años de
edad...".
b) "Por privación de libertad se entiende toda forma de detención o
encarcelamiento, así como el internamiento en un establecimiento público o
privado del que no se permita salir al menor por su propia voluntad, por orden
de cualquier autoridad judicial, administrativa u otra autoridad pública".

Regla 12. "La privación de libertad deberá efectuarse en condiciones y


circunstancias que garanticen el respeto de los derechos humanos de los
menores. Deberá garantizarse a los menores recluidos en centros el derecho a
disfrutar de actividades y programas útiles que sirvan para fomentar y asegurar
su sano desarrollo y su dignidad, promover su sentido de responsabilidad e
infundirles actitudes y conocimientos que les ayuden a desarrollar sus
posibilidades como miembros de la sociedad".

Regla 17. "Se presume que los menores detenidos bajo arresto o en espera de
juicio son inocentes y deberán ser tratados como tales... ".

22
Regla 18 a ) "Los menores tendrán derecho al asesoramiento jurídico y podrán
solicitar asistencia jurídica gratuita...".

Regla 20. "Ningún menor deberá ser admitido en un centro de detención sin
una orden válida de una autoridad judicial o administrativa u otra autoridad
pública...".

Regla 24. "En el momento del ingreso, todos los menores deberán recibir copia
del reglamento que rija el centro de detención y una descripción escrita de sus
derechos y obligaciones...".

1.2.1.3 Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la


Justicia de Menores (Reglas de Beijin).

Las Reglas fueron probadas por los Estados miembros de la


Organización de las Naciones Unidas el 29 de noviembre de 1985; pero su
aplicación territorial, está supeditada a la buena voluntad de cada uno de los
Estados Parte.
Regla 2.2. a) "Menor es todo niño o joven que, con arreglo al sistema
jurídico respectivo, puede ser castigado por un delito en forma diferente a un
adulto;
b) Menor delincuente es todo niño o joven al que se le ha imputado la
comisión de un delito o se le ha considerado culpable de la comisión de un
delito";

1.2. 2 Legislación sobre menores infractores en México

Los menores que incurren en la comisión de algún delito reciben un tratamiento


especial, ya que para ellos existe una serie de medidas legislativas tendientes
a su protección. Esto, considerando que niños y adolescentes son muy
vulnerables ante la exclusión social, que en muchas ocasiones es aprovechada
por terceras personas para hacerlos incurrir en conductas tipificadas como

23
delitos, donde influyen también elementos criminógenos como las zonas
marginadas, quebrantamiento del estrato social y familiar.

El planteamiento de la justicia para menores infractores no es para señalarlos


como un sector potencialmente peligroso, sino como un sector que debe ser
protegido ante las influencias negativas de quienes se fortalecen ante la
imposibilidad de actuación que tienen las autoridades que aplican la ley.

Cabe hacer mención que el interés por los menores es reconocido en general y
de forma explícita en normas que la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, la Ley de Protección de niñas, niños y adolescentes, así
como las demás leyes y tratados aplicables, establecen para ellos. Se destaca,
por su importancia, el reconocimiento de sus derechos a no ser discriminados,
a que se reconozcan en su favor sus diferencias de género, cultura, posición
social, preferencia sexual y cualquiera otra característica que sea
manifestación de su identidad, a ser tratados con equidad, a que se respete su
vida privada y la de su familia y, desde luego, el derecho al debido proceso
legal que fija los límites de la intervención de las autoridades.

1.2.2.1 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 1°, párrafo primero. "En los Estados Unidos Mexicanos todo
individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución...".

Artículo 1°, párrafo tercero. "Queda prohibida toda discriminación, motivada


por origen étnico o nacional, el género, la edad...".

Artículo 4° párrafo sexto. "... Los niños y las niñas tienen derecho a la
satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano
esparcimiento para su desarrollo integral";

Artículo 14 párrafo segundo. "... Nadie podrá ser privado de la vida, de la


libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio
seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las

24
formalidades esenciales del procedimiento y conforme a leyes expedidas con
anterioridad al hecho";

Artículo 16 párrafo primero. "Nadie puede ser molestado en su persona,


familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito
de autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento";
Artículo 18 párrafo cuarto. "... La Federación y los Gobiernos de los Estados
establecerán instituciones especiales para el tratamiento de menores
infractores..."

1.2.2.2 Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y


Adolescentes.

Artículo 2. "Para los efectos de esta Ley, son niñas y niños las personas de
hasta 12 años incompletos, y adolescentes los que tienen entre 12 años
cumplidos y 18 incumplidos".

Artículo 45. A fin de dar cumplimiento a lo establecido en el artículo 44 de la


Ley, las normas establecerán las bases para asegurar a niñas, niños y
adolescentes, lo siguiente:
• Que no sean sometidos a torturas ni a otros tratos o penas crueles,
inhumanas o degradantes;
• Que no sean privados de su libertad de manera ilegal o arbitraria. La
detención o privación de la libertad del adolescente se llevará a cabo de
conformidad con la ley, respetando las garantías de audiencia, defensa y
procesales que reconoce la Constitución ;
• Que la privación de la libertad sea aplicada siempre y cuando se haya
comprobado que se infringió gravemente la ley penal y como último recurso,
durante el período más breve posible, atendiendo al principio del interés
superior de la infancia;
• Que aquellos adolescentes que infrinjan la ley penal, su tratamiento o
internamiento sea distinto al de los adultos y, consecuentemente se encuentren
internados en lugares diferentes de éstos. Para ello se crearán instituciones
especializadas para su tratamiento en internamiento;

25
• Que quienes sean privados de su libertad tengan derecho a mantener
contacto permanente y constante con su familia, con la cual podrán convivir,
salvo los casos que lo impida el interés superior de la infancia.

Artículo 46. Los procedimientos a los que se someta a una o un


adolescente que presuntamente haya infringido la ley penal, deberán respetar
todas las garantías procesales dispuestas en la Constitución, particularmente
las siguientes:
• Garantía de presunción de inocencia, de conformidad con la cual se
presume inocente mientras no se demuestre lo contrario;
• Garantía de celeridad, consistente en el establecimiento de
procedimientos orales y sumario para aquellos que estén privados de su
libertad;
• Garantía de defensa, que implica los deberes de informar al adolescente,
en todo momento, de los cargos que existan en su contra y del desarrollo de
las diligencias procesales; asegurarle la asistencia de un defensor de oficio,
para el caso de que el adolescente o su representante legal no lo designe;
garantizarle que no sea obligado a declarar contra sí mismo, ni contra sus
familiares; sólo cuando lo solicite será careado, con quien deponga en su
contra; permitirle que esté presente en todas las diligencias judiciales que se
realicen y que sea oído, aporte pruebas e interponga recursos; y,
D) Garantía de oralidad en el procedimiento, que lleva a que se escuche
directamente al adolescente implicado en el proceso."

1.2.2.3 Ley para el Tratamiento de los Menores Infractores

Artículo 1o. La presente Ley tiene por objeto reglamentar la función del Estado
en la protección de los derechos de los menores, así como en la adaptación
social de aquéllos cuya conducta se encuentra tipificada en las leyes penales
federales y del Distrito Federal y tendrá aplicación en el Distrito Federal en
materia común, y en toda la República en materia federal.

Artículo 2o. En la aplicación de esta ley se deberá garantizar el irrestricto


respeto a los derechos consagrados por la Constitución Política de los Estados

26
Unidos Mexicanos y los tratados internacionales. Se promoverá y vigilará la
observancia de estos derechos por parte de los funcionarios responsables,
procurando siempre la correcta aplicación de los medios legales y materiales
pertinentes, para prevenir cualquier violación a los mismos y, en su caso, para
restituir al menor en su goce y ejercicio, sin perjuicio de que se aplique a
quienes los conculquen, las sanciones señaladas por las leyes penales y
administrativas.

Artículo 4o. Se crea el Consejo de Menores como órgano administrativo


desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, el cual contará con
autonomía técnica y tendrá a su cargo la aplicación de las disposiciones de la
presente Ley.

Respecto de los actos u omisiones de menores de 18 años que se encuentren


tipificados en las leyes penales federales, podrán conocer los consejos o
tribunales locales para menores del lugar donde se hubieren realizado,
conforme a los convenios que al efecto celebren la federación y los gobiernos
de los estados...

1.2.2.4 Código Federal de Procedimientos Penales

Artículo 500. En los lugares donde existan tribunales locales para menores,
éstos serán competentes para conocer de las infracciones a las leyes penales
federales cometidos por menores de dieciocho años, aplicando las
disposiciones de las leyes federales respectivas.

1.2.2.5 Justicia de menores infractores en México

La justicia de menores infractores en México, se integra de una ley federal y 31


leyes locales. De acuerdo con dichos textos normativos y un análisis de los
mismos, se destacan los siguientes aspectos de la organización de la justicia
minoril:

27
a) En relación con la edad mínima y máxima, en 14 estados se establece
como mínima de competencia la de 9 a 11 años, lo que representa
43.7%; en 7 entidades, de 12 a 14 años, lo que hace 21.9%; igual que
en los estados cuya legislación local no especifica la edad mínima, y los
restantes 4 estados se encuentran en el rango de 6 a 8 años.

b) Respecto de la edad penal máxima, en 18 entidades (59%) se fija a los


18 años, en 12 (38 %) de ellas a los 16 años, Tabasco la señala a los 17
(3%) y en Michoacán (3%) no se especifica edad máxima. 7

7
GARCÍA RAMÍREZ, Sergio y VARGAS CASILLAS, Leticia A., Coord., Proyectos Legislativos y
otros temas penales: Segundas Jornadas sobre Justicia Penal, IIJ: UNAM, México, 2003, p.
248.

28
CAPÍTULO II.
MARCO TEÓRICO

2.1 CONCEPTOS BÁSICOS

2.1.1 Definición de menor

La Convención sobre los Derechos del Niño establece en su Artículo Primero


que "... se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de
edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes
la mayoría de edad."

El concepto de “menor” es propio de la terminología jurídica y característica de


las instituciones dedicadas al cuidado de niños en “riesgo social”.
Jurídicamente la persona del menor es aquella que: al no haber alcanzado la
mayoría de edad o no haberse emancipado de los padres, se encuentra bajo
los efectos de la Patria Potestad (conjunto de derechos y obligaciones de los
padres sobre la persona y bienes de los hijos). 8

En virtud que el menor es incapaz de gobernarse o defenderse por si mismo,


para proteger y guardar al niño y sus derechos, se establecieron en forma
expresa los derechos del niño, los cuales por ser universales, son aplicables
siempre y en cualquier lugar en el momento mismo en que se vulnere un
derecho del menor.

Se aplican para garantizar el cumplimiento de los derechos que tutelan su


protección y desarrollo humano debido a la preocupación de los estados por el
bienestar y seguridad del menor y su grupo familiar.

Los Derechos de la Niñez son irrenunciables, universales e indivisibles:


a) Irrenunciables quiere decir, que nadie, ni siquiera los mismos niños
pueden renunciar a sus derechos.
8
DICCIONARIO BASICO ESPASA, Tomo 4, Espasa – Calpe, S.A., Madrid 2000.

29
b) Los derechos no son de una sola persona en mayor o menor medida,
corresponden a todos los niños por igual, y ello significa que son
universales.

c) De la misma manera, no se puede creer que los derechos de los niños


puedan ser separados entre sí, porque llegaría a practicarse la violación
de un derecho creyendo falsamente que no se pueden afectar los otros.
Por ejemplo, al ser violado el derecho a la salud se pone en peligro la
vida misma. Otro ejemplo, al violentar el derecho a la educación, se
vulnera en su conjunto el 'derecho a un nivel de vida digno. Esto es lo
que quiere decir que los derechos son indivisibles. 9

Atendiendo la conceptualización de menor, y abordando la protección que a


éste debe brindarse, corresponde analizar el Favor minoris que se deriva de las
acepciones latinas favorabilis (favorecido) y minores(los más jóvenes)10, es un
principio jurídico que valora el beneficio del menor como interés prevalente 11.
Éste viene definido principalmente dentro de la Declaración de los Derechos
del Niño, del 20 de noviembre de 1959, en su segundo principio: “…El niño
gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios,
dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda
desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable
y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes
con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés
superior del niño…”

La aplicación de este principio, trae como beneficios, que si el infante llega a


desarrollarse de manera plena en todos los aspectos, tiene menos posibilidad
de convertirse en un elemento pernicioso para el Estado del que forma parte.
Por tanto, este principio jurídico constituye una medida de autopreservación del
9
JIMÉNEZ García, Joel Francisco, Derechos de los niños, México, ed. Instituto de
Investigaciones Jurídicas UNAM, México, p. 5.
10
Diccionario Latin-Español Español-Latín, 6ª ed., Editorial Porrúa, México, 2004
11
“El interés del menor como criterio prevalente en la mediación familiar”, Dra. Carolina del
Carmen Castillo Martínez.
http://www.infanciayjuventud.com/anterior/academic/academ_11b_2002.html

30
Estado, ya que si dentro de éste predominan los elementos negativos, existirá
el riesgo de su inestabilidad y podría colapsarse.

En cambio, si quiénes integran tal colectividad son íntegros y buscan para ésta
beneficios, logrará el avance del Estado respecto de otros. De manera que es
benéfico para el Estado que sus elementos desarrollen su potencial y sean
individuos de buenos valores, capaces de contribuir a su fortalecimiento.

Del favor minoris se deriva el favor filii, el cual se puede encontrar en el séptimo
principio de la Declaración de los Derechos del Niño de 1959, que expresa: “El
interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la
responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe,
en primer término a sus padres”.

En nuestra Constitución, el favor minoris se encuentra plasmado en el artículo


4º: “Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades
de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo
integral.”

El favor filii se halla dentro de ese mismo artículo constitucional: “Los


ascendientes, tutores y custodios tienen el deber de preservar estos derechos.
El Estado proveerá lo necesario para propiciar el respeto a la dignidad de la
niñez y el ejercicio pleno de sus derechos”.

El artículo 133 constitucional estipula lo siguiente: Esta Constitución, las leyes


del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de
acuerdo con la misma […] serán la ley suprema de toda la unión. Los jueces de
cada estado se arreglarán a dicha […] a pesar de las disposiciones en contrario
que pueda haber en las constituciones o leyes de los estados.

Así, podemos advertir en virtud del contenido del citado artículo, que al celebrar
lo acordado en la Convención sobre los Derechos del Niño, de la que emana la
Declaración de los Derechos, el Estado mexicano se comprometió a adoptar
como ley sustantiva los principios de favor minoris y favor filii.

31
El favor minoris, al propiciar el desarrollo pleno de la infancia, disminuye las
posibilidades del surgimiento de un elemento negativo que le pueda perjudicar.

El favor filii responsabiliza de la crianza del infante a los padres o a la persona


que lo tenga como su responsabilidad, convirtiéndolo en su principal prioridad.
Con esto no sólo el Estado consigue lo dispuesto por el favor minoris, sino que
al lograr que alguien se responsabilice por el menor y le brinde una educación
afectuosa de acuerdo a sus posibilidades, el Estado se abstiene de educar al
infante.

Dada la complejidad emocional del ser humano, el infante debe ser educado y
orientado en un ambiente pleno de cariño y comprensión, cosa que el Estado
no puede lograr de manera satisfactoria. Además de que éste no tiene la
capacidad de educar a todos los infantes de su territorio, tanto en el aspecto
cuantitativo como cualitativo.

De manera que para suplir esta deficiencia, al auxilio del Estado se encuentra
la familia, su institución fundamental. A través de ésta, el infante debe recibir no
sólo el sustento económico sino también el emocional, el cual el Estado no
puede proveerle.

Este principio significa que todas las instituciones (públicas o privadas,


judiciales, administrativas o legislativas y las que prestan servicios) deben tener
presentes los derechos de los niños y niñas, de tal manera que toda decisión o
medida debe estar dirigida a equilibrar y buscar el mejor bienestar y protección
integral de los niños.

Se trata de un principio específico para todos los actos de las instituciones. En


este sentido, cuando se formulan programas y proyectos, en áreas como las de
educación y salud, se tiene que garantizar el cumplimiento de los derechos de
los niños en forma integral.

32
Grosman señala que "es un principio de contenido indeterminado sujeto a la
comprensión y extensión propios de la sociedad y momentos históricos,
constituye un instrumento técnico que otorga poderes a los jueces, quienes
deben apreciar tal "interés" en concreto, de acuerdo con las circunstancias del
caso" luego explica que el mismo debe "constituirse en pauta de decisión ante
un conflicto de intereses y criterio para la intervención institucional destinada a
proteger al niño". 12

En caso de conflicto frente al presunto interés de un adulto, debe priorizarse el


del niño, mas allá de la subjetividad del termino "interés superior del menor"
este se presenta como "el reconocimiento del menor como persona, la
aceptación de sus necesidades y la defensa de los derechos de quien no
puede ejercerlos por si mismo". Por ultimo a la hora de hacer valoraciones hay
que asociar el "interés superior" con sus derechos fundamentales.

INTERÉS SUPERIOR DEL NIÑO. SU CONCEPTO. En términos de los artículos 4o. de la


Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 3 de la Convención sobre los Derechos
del Niño (ratificada por México y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de enero
de 1991); y 3, 4, 6 y 7 de la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y
Adolescentes, los tribunales deben atender primordialmente al interés superior del niño, en
todas las medidas que tomen concernientes a éstos, concepto interpretado por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (cuya competencia aceptó el Estado Mexicano el 16 de
diciembre de 1998 al ratificar la Convención Interamericana de Derechos Humanos) de la
siguiente manera: "la expresión ‘interés superior del niño’ ... implica que el desarrollo de éste y
el ejercicio pleno de sus derechos deben ser considerados como criterios rectores para la
elaboración de normas y la aplicación de éstas en todos los órdenes relativos a la vida del
niño".
Amparo directo en revisión 908/2006. 18 de abril de 2007. Unanimidad de cuatro votos.
Ausente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas.

Secretario: Heriberto Pérez Reyes. 13

2.1.2 Definición de menor infractor

12
Grosman, Cecilia Paulina, Los derechos del niño en la familia La Ley, creencias y realidades,
para una obra colectiva: "Vivir en familia",coord.Catalina Wainerman, ed.UNICEF/ Losada,
Argentina, 1994, p. 24.
13
Criterio Judicial emitido por la Suprema Corte de Justicia. Registro No. 172003, Localización:
Novena Época, Instancia: Primera Sala, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, XXVI, Julio de 2007, Página: 265, Tesis: 1a. CXLI/2007, Tesis Aislada, Materia(s): Civil.

33
Dada la constante evolución del derecho, se ha conceptualizado un régimen
especial para los menores, el cual ha tenido lugar por la inmensa proporción de
la población que es menor de edad y que va en aumento en varios de los
países latinoamericanos, de entre los cuales México no es la excepción.

La función que tiene el Derecho de los Menores es la de amparar y resolver el


desarrollo integral del proceso evolutivo de la personalidad de cada menor,
mediante la asistencia y protección oportunas, dichos menores, hoy
denominados menores infractores deben de estar incluidos dentro de esa labor
más que con un proceso de carácter penal, con sus correlativas consecuencias
de tratamiento, con procedimientos especiales.

El termino de Menor Infractor será el más utilizado, pues es el de mayor


aceptación dentro del nuestro país y con el que los especialistas mexicanos
han buscando la aceptación y unificación de criterios entorno a la juventud
malogradas.

Los principios generales de derecho de menores se descubrió como línea


fundamental para la cual se concede la imputabilidad penal al menor de edad,
la inmadurez de su personalidad para ajustarse conciente y responsablemente
al orden jurídicamente establecido para una comunidad determinada.

En pocas palabras para que un acto delictivo sea cometido como tal es
necesario que sea imputable y ello solo se deriva de la consideración de una
obra con trascendencia jurídica que resulte del desenvolvimiento personal
capaz de permitir al sujeto una actuación libre y responsable de ajuste en sus
comportamiento a las normas positivas aceptadas en la sociedad.

Doctrinalmente y de acuerdo con el maestro Juan Pablo de Tavira, "los


menores infractores son aquellos sujetos menores de 18 años que manifiesten
en su conducta un ataque a los bienes jurídicamente protegidos por la
legislación o que adolecen de una naturaleza que los aproxima al delito." 14

14
DE TAVIRA, Juan Pablo. ¿Por qué Almoloya? Análisis de un proyecto penitenciario. Edit.
Diana. México, 1995. Pp. 206.

34
Por su parte, la Declaración de los Derechos del Niño, de 1959, cuyo principio
2, previene que al promulgar leyes sobre la protección y el desarrollo de estos
sujetos, "la consideración fundamental a que se atenderá será el interés
superior del niño", con dicho postulado se obliga a destacar las características
singulares del niño, sujeto de protección para proveer a su desarrollo,
postulado que no tiene correspondencia estricta en lo que toca a los adultos.

En términos generales se considera menor de edad a quien por su desarrollo


físico y psíquico no tiene "La capacidad de autodeterminación del hombre, para
actuar conforme con el sentido, teniendo la facultad, reconocida
normativamente, de comprender la antijuricidad de su conducta".

En el ámbito jurídico-penal la capacidad de autodeterminación recibe el nombre


de imputabilidad de ahí que quien no satisfaga el límite de edad que señala la
ley, se le considerara un inimputable.

De acuerdo a la dogmática del delito, éste sólo se puede cometer, si los


elementos del mismo se integran en su totalidad en cada caso concreto.

En otras palabras, el menor de edad, no tiene de acuerdo a la ley la suficiente


capacidad de entender y querer, por una evidente falta de madurez física, que
también, lo es psíquica.

El menor de edad podrá llevar a acabo actos u omisiones típicos, pero no


culpables, pues para que se le pueda reprochar su conducta, a título doloso o
culposo el menor deberá tener la capacidad de entender y querer su conducta,
de tal suerte que no se puede formular el reproche que entraña la culpabilidad
por falta de base o sustentación mencionada.

Lo anterior nos lleva a concluir que el menor no es, no puede ser delincuente,
simple y sencillamente porque su conducta no puede llegar a integrar todos los
elementos del delito, pues es un sujeto inimputable y ésta es condición esencial
para que pueda integrarse el elemento de la culpabilidad.

35
Por supuesto, los adultos se hallan recogidos —al igual que todos los sujetos
de derecho— por el amparo que proporcionan los derechos humanos, pero los
niños disfrutan, o debieran disfrutar, de un trato especial: hay un plus de
cuidado que cobra sentido a propósito de la condición peculiar del niño. No se
sugiere, es claro, reducir derechos o suprimir de plano el imperio del orden
jurídico en estos casos, en aras de un orden sanitario, educativo, discplinario
diferente, sino de enriquecer, matizar, redefinir —en suma— el orden jurídico
general bajo el imperativo del "interés superior", y conforme a las condiciones
que caracterizan al menor de edad en muy diversos aspectos. 15

Desde el punto de vista Jurídico serán menores infractores solamente aquellos


que por haber cometido hechos suficientes para su consignación o juicio de las
autoridades del Órgano Jurisdiccional Especial para Menores de carácter
administrativo, quedaron resultados ante el consejo y sean así reconocidos por
estos en sus decisiones finales. La conducta del menor no se puede juzgar
como la del adulto delincuente y mucho menos suministrarle una pena.

Surge el concepto de menor infractor dentro del artículo 18, cuarto párrafo, de
la Constitución, cuando establece que: “La Federación y los Gobiernos de los
Estado establecerán institucionales especiales para el tratamiento de menores
infractores”.

Se hace notar que por su parte, la Ley para el Tratamiento de Menores


Infractores, refiere su articulado considera al menor delincuente como una
víctima de las condiciones sociales que debe ser sometida a medidas de
protección con el fin de lograr su reinserción (posición que podríamos hacer
girar en torno al concepto del menor infractor como menor en peligro) a una
posición ante concretos fenómenos delincuenciales graves en la que se exigen
duras medidas penales y tolerancia cero contra estos infractores juveniles
(posición que enfocaría al menor delincuente como menor peligroso). 16

15
VILLANUEVA, Ruth, Los menores infractores en México, México, Porrúa, 247 pp.
16
Cfr. Ley para el Tratamiento de los Menores Infractores

36
La Ley que establece el sistema integral de justicia para adolescentes en el
Estado de Tabasco, define a las personas menores de edad en artículo 12,
asimismo se identifica a los adolescentes, con edad de entre doce y menores
de dieciocho años de edad, y en su diverso 14, la citada ley establece que los
adolescentes pueden configurar, dolosa o culposamente, una conducta
tipificada. La conducta tipificada como delito tiene como consecuencia una
medida legal.

Como se desprende del párrafo anterior, son sujetos de la ley las personas de
con edad de entre 12 y menores de 18 años, a quienes nombra como
adolescentes y a quienes se puede considerar como responsables de la
comisión de una infracción.17

En este sentido, es conveniente hacer mención que cada Entidad Federativa


de manera particular establece en su legislación una edad determinada para
atribuir a un menor la comisión de una infracción, por lo que en la elaboración
de este trabajo se consideró lo establecido por la legislación del Estado de
Tabasco, para el tratamiento de menores infractores.

En México los menores de edad no son sujetos de la ley penal, ya que como se
mencionó en el párrafo anterior, dependiendo de la edad penal reconocida en
la legislación de cada Estado, se puede considerar que un menor de edad
infractor es inimputable, es decir, que no tiene la capacidad de querer y
entender lo negativo de su conducta; pero si ha demostrado tendencia a
realizar actos antisociales, será necesario aplicarle una medida de seguridad
diferente de las previstas para los adultos delincuentes, como lo es el recibir
tratamiento en externación o en un Centro de Internación, especialmente
creado para ellos.

En este contexto, la conducta de los menores que transgreden las leyes


penales, es materia de atención especializada y de análisis con miras a la
determinación de las políticas por seguir, es decir, ejecutar, dar seguimiento,

17
Cfr. Ley que establece el sistema integral de justicia para adolescentes en el Estado de
Tabasco.

37
evaluar acciones, desarrollar lineamientos para la mejor organización y
funcionamiento, y mantener actualizados los instrumentos técnicos, jurídicos,
operativos y de información.

Por otra parte, atento a las diversas corrientes ideológicas existentes respecto
del tema, debe destacarse el conflicto que se gesta en relación a la
denominación misma de menores infractores, de donde se destacan tres tesis.

a) Partiendo de la idea, de que los menores, por estar aun en proceso de


maduración psicológica, bajo ningún concepto pueden considerarse que
infrinjan las leyes penales, sino que sus acciones son el resultado de las
influencias del medio social o de sus progenitores, quienes en la mayoría
de las ocasiones los determinan a incurrir en actividades delictivas.

b) Existen los que sostienen la tesis opuesta de que debe considerárseles lo


suficientemente responsables, y tratarlos igual que a los adultos
infractores.

c) Los menores más que infractores o delincuentes, son un síntoma de la


existencia de fallas más graves en la estructura social, en especial dentro
de la familia y el proceso educativo.

Se hace mención de éstos postulados, dado que actualmente las diversas


corrientes ideológicas tienen francas dicotomías conceptuales en cuando a la
denominación, conceptualización, edad de regulación, tratamientos, medidas y
alternativas que deben tomarse respecto de los menores que han cometido
alguna infracción que implique la aplicación de una medida correctiva o
sanción, siendo discutibles y dignas de considerar cada una de las posturas,
pero dado lo amplio del tema, únicamente se describe en forma simple en
líneas precedentes las posturas más destacadas a juicio del suscrito
sustentante.

DERECHO AL DEBIDO PROCESO

GARANTÍAS CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS CONVENCIÓN DE LOS DERECHOS

38
TUTELADAS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS DEL NIÑO
Artículos 13 párrafo 1, 14, 16, 17, Artículo 12 (…)
Derecho de los 18, 19 y 20. 2. Con tal fin, se dará en particular al
menores para ser niño oportunidad de ser escuchado, en
oídos y vencidos en Artículo 13. Nadie puede ser juzgado todo procedimiento judicial o
juicio. por leyes privativas ni por tribunales administrativo que afecte al niño, ya sea
especiales. (...) directamente o por medio de un
En caso de ser representante o de un órgano
procesado por un Artículo 14. A ninguna ley se dará apropiado, en consonancia con las
órgano judicial, lo efecto retroactivo en perjuicio de normas de procedimiento de la ley
cual comprende persona alguna. (…) nacional.
asistencia jurídica
adecuada, derecho Artículo 16. Nadie puede ser Artículo 37
de defensa, a no ser molestado en su persona, familia, Los Estados Partes velarán por que:
torturado ni domicilio, papeles o posesiones, sino a) Ningún niño sea sometido a torturas
sometido a otros en virtud de mandamiento escrito de ni a otros tratos o penas crueles,
tratos o penas la autoridad competente, que funde y inhumanos o degradantes. No se
crueles, inhumanas motive la causa legal del impondrá la pena capital ni la de prisión
o degradantes, a procedimiento. (…) perpetua sin posibilidad de
que no se le excarcelación por delitos cometidos por
imponga pena Artículo 17. Ninguna persona podrá menores de 18 años de edad;
capital ni prisión hacerse justicia por sí misma, ni b) Ningún niño sea privado de su
perpetua, a no ser ejercer violencia para reclamar su libertad ilegal o arbitrariamente. La
detenido o privado derecho. detención, el encarcelamiento o la
de libertad ilegal o Toda persona tiene derecho a que se prisión de un niño se llevará a cabo de
arbitrariamente, y en le administre justicia por tribunales conformidad con la ley y se utilizará tan
fin, a ser tratado que estarán expeditos para impartirla sólo como medida de último recurso y
acorde con la en los plazos y términos que fijen las durante el período más breve que
dignidad humana. leyes, emitiendo sus resoluciones de proceda;
manera pronta, completa e imparcial. c) Todo niño privado de libertad sea
Su servicio será gratuito, quedando, tratado con la humanidad y el respeto
en consecuencia, prohibidas las que merece la dignidad inherente a la
costas judiciales. (…) persona humana, y de manera que se
tengan en cuenta las necesidades de
Artículo 18. Sólo por delito que las personas de su edad. En particular,
merezca pena privativa de libertad todo niño privado de libertad estará
habrá lugar a prisión preventiva. El separado de los adultos, a menos que
sitio de ésta será distinto del que se ello se considere contrario al interés
destinare para la extinción de las superior del niño, y tendrá derecho a
penas y estarán completamente mantener contacto con su familia por
separados. medio de correspondencia y de visitas,
(…) salvo en circunstancias excepcionales;
La Federación, los Estados y el d) Todo niño privado de su libertad
Distrito Federal establecerán, en el tendrá derecho a un pronto acceso a la
ámbito de sus respectivas asistencia jurídica y otra asistencia
competencias, un sistema integral de adecuada, así como derecho a
justicia que será aplicable a quienes impugnar la legalidad de la privación de
se atribuya la realización de una su libertad ante un tribunal u otra
conducta tipificada como delito por autoridad competente, independiente e
las leyes penales y tengan entre doce imparcial y a una pronta decisión sobre
años cumplidos y menos de dicha acción.
dieciocho años de edad, en el que se
garanticen los derechos Artículo 40
fundamentales que reconoce esta 1. Los Estados Partes reconocen el
Constitución para todo individuo, así derecho de todo niño de quien se
como aquellos derechos específicos alegue que ha infringido las leyes
que por su condición de personas en penales o a quien se acuse o declare
desarrollo les han sido reconocidos. culpable de haber infringido esas leyes
Las personas menores de doce años a ser tratado de manera acorde con el
que hayan realizado una conducta fomento de su sentido de la dignidad y

39
prevista como delito en la ley, solo el valor, que fortalezca el respeto del
serán sujetos a rehabilitación y niño por los derechos humanos y las
asistencia social. libertades fundamentales de terceros y
en la que se tengan en cuenta la edad
Artículo 19. Ninguna detención del niño y la importancia de promover la
ante autoridad judicial podrá exceder reintegración del niño y de que éste
del plazo de setenta y dos horas, a asuma una función constructiva en la
partir de que el indiciado sea puesto sociedad.
a su disposición, sin que se justifique 2. Con este fin, y habida cuenta de las
con un auto de vinculación a proceso disposiciones pertinentes de los
en el que se expresará: el delito que instrumentos internacionales, los
se impute al acusado; el lugar, tiempo Estados Partes garantizarán, en
y circunstancias de ejecución, así particular:
como los datos que establezcan que a) Que no se alegue que ningún niño ha
se ha cometido un hecho que la ley infringido las leyes penales, ni se acuse
señale como delito y que exista la o declare culpable a ningún niño de
probabilidad de que el indiciado lo haber infringido esas leyes, por actos u
cometió o participó en su comisión. omisiones que no estaban prohibidos
(…) por las leyes nacionales o
internacionales en el momento en que
Artículo 20. El proceso penal será se cometieron;
acusatorio y oral. Se regirá por los b) Que a todo niño del que se alegue
principios de publicidad, que ha infringido las leyes penales o a
contradicción, concentración, quien se acuse de haber infringido esas
continuidad e inmediación. (…) leyes se le garantice, por lo menos, lo
siguiente:
i) Que se lo presumirá inocente mientras
no se pruebe su culpabilidad conforme a
la ley;
ii) Que será informado sin demora y
directamente o, cuando sea procedente,
por intermedio de sus padres o sus
representantes
legales, de los cargos que pesan contra
él y que dispondrá de asistencia jurídica
u otra asistencia apropiada en la
preparación y presentación de su
defensa;
iii) Que la causa será dirimida sin
demora por una autoridad u órgano
judicial competente, independiente e
imparcial en una audiencia equitativa
conforme a la ley, en presencia de un
asesor jurídico u otro tipo de asesor
adecuado y, a menos que se
considerare que ello fuere contrario al
interés superior del niño, teniendo en
cuenta en particular su edad o situación
y a sus padres o representantes legales;
iv) Que no será obligado a prestar
testimonio o a declararse culpable, que
podrá interrogar o hacer que se
interrogue a testigos de cargo y obtener
la participación y el interrogatorio de
testigos de descargo en condiciones de
igualdad;
v) Si se considerare que ha infringido,
en efecto, las leyes penales, que esta
decisión y toda medida impuesta a
consecuencia de ella, serán sometidas a

40
una autoridad u órgano judicial superior
competente, independiente e imparcial,
conforme a la ley; (…)

2.1.3 Cambio del paradigma del menor como objeto de derecho a ser sujeto de
derecho.

A partir de la Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño, se


transformó las necesidades de los infantes en derechos, antes, el niño tenía
necesidad de educación y salud, después de la Convención tiene derecho a la
educación y a la salud.

La diferencia reside en la exigibilidad de esos derechos, es decir, la


Convención reformuló de manera definitiva las relaciones entre la infancia y la
Ley. Se abandonó el concepto del niño como sujeto tutelado para adoptar el
concepto del niño como sujeto de derechos, entendiéndose por tal la
habilitación para demandar, actuar y proponer.

La Convención nos coloca frente a un cambio paradigmático que plantea una


nueva forma de convivencia social, que reconoce a los niños y adolescentes
como un sector fundamental de la población que debe recibir del adulto toda la
atención necesaria para su pleno desarrollo, a la vez que se le garantiza el
derecho a participar activamente en todo lo que le concierne.

La Convención cambia el rumbo a seguir por las legislaciones para la infancia y


Juventud antes de su promulgación, dado que anteriormente se sostenían en
la doctrina o paradigma de la Situación Irregular. Después de la Convención,
las nuevas Leyes deben responder al modelo de la Protección Integral, por lo
cual y dado la trascendencia del cambio de ambos modelos resulta pertinente
analizar aunque en forma sintetizada el contenido y las diferencias de ambos,
para entender la situación actual de los menores infractores como sujetos de
derecho.

41
Según la definición del Instituto Interamericano del Niño situación irregular es
"aquella en que se encuentra un menor tanto cuando ha incurrido en un hecho
antisocial, como cuando se encuentra en estado de peligro, abandono material
y moral o padece déficit físico o mental. Están en situación irregular "los
menores que no reciben tratamiento, educación y los cuidados que
corresponden a sus individualidades".

De acuerdo a esta definición pueden ser declarados en situación irregular y por


ende ser objeto de cualquier medida estatal, el niño que enfrente cualquiera de
estas dificultades independientemente de que las mismas puedan ser
atribuidas o no a su voluntad.

La característica esencial de la doctrina de la Situación Irregular es que los


niños no son sujetos de plenos derechos sino objeto de tutela por parte del
Estado, representado por el Consejo Tutelar.

Otros rasgos características son:

1) Negación explícita y sistemática de los principios básicos y elementales del


derecho, incluso de aquellos contemplados en nuestra Carta Magna como
derecho de todas las personas conocidos jurídicamente como garantías
individuales.

2) Centralización del poder de decisión en la figura del juez de menores con


competencia omnímoda y discrecional. Se produce la judicialización de los
problemas vinculados a la infancia en situación de riesgo, con la clara
tendencia patológicas de situaciones de origen estructural.

3) Criminalización de la pobreza, disponiendo internaciones que constituyen


verdaderas privaciones de libertad, por motivos vinculados a la mera falta o
carencia de recursos materiales.

4) Impunidad, con base en una arbitrariedad normativamente aceptada, para el


tratamiento de los conflictos de naturaleza penal. Esta impunidad se traduce en

42
la posibilidad de declarar jurídicamente irrelevante los delitos graves cometidos
por adolescentes.

En el paradigma de la situación irregular, "los menores son una suerte de


categoría residual respecto a la categoría infancia, resultado de la marginación
social. Son aquellos niños y adolescentes que tienen necesidad de tutela o de
medidas socio-educativas porque no han gozado, como los niños y
adolescentes sólidamente insertos en el sistema escuela-familia, de los
derechos fundamentales que las Constituciones reconocen".

Se establece entonces, en el universo de la infancia diferencias entre los


sectores incluidos y excluidos en la cobertura de las políticas básicas: a los
incluidos se les llama niños adolescentes, a los excluidos menores.

Si bien es cierto que desde el punto de vista técnico-jurídico menor es la


persona que no ha llegado a la mayoría de edad, en la práctica el término está
cargado de contenido estigmatizante y significa simplemente, delincuente,
egresado de un orfanatorio o correccional, abandonado, etc.

Por otra parte, se enfatiza que a partir de la conceptualización que se establece


en la Convención de los derechos del niño, se implanta la doctrina de la
Protección Integral, la cual rompe con la doctrina de la Situación Irregular y
obliga a repensar profundamente el sentido de las legislaciones para la
infancia, convirtiéndolas en instrumentos eficaces de defensa y promoción de
los Derechos Humanos específicos de todos los niños y adolescentes.

El punto central de la Convención y por ende de la doctrina de la Protección


Integral es el reconocimiento de todos los niños y adolescentes, sin
discriminación alguna como sujeto de plenos derechos, cuyo respeto se debe
garantizar.

De la consideración del menor como objeto de compasión-represión y de tutela


por parte del Estado, a la consideración de los niños y adolescentes como

43
sujeto de plenos derechos, así como la previsión de los canales idóneos para
exigirlos, es lo que caracteriza el tránsito de una doctrina a otra.

La oposición entre el nuevo y el viejo paradigma podría enunciarse,


resumidamente, de la siguiente manera: "ningún derecho para muchos niños",
es la formulación de la doctrina de la Situación Irregular; "todos los derechos
para todos los niños", es la formulación de la doctrina de la Protección Integral.

2.1.3. 1 La Doctrina de la Protección Integral y el Nuevo Derecho para Niños


y Adolescentes

Con el término "doctrina de la Protección Integral" se hace referencia a un


conjunto de instrumentos jurídicos internacionales que constituyen su marco
referencial, tiene su antecedente directo en la "Declaración Universal de los
Derecho del Niño y se condensa en seis instrumentos básicos: la Convención
Internacional de los Derechos del Niño, las Reglas Mínimas de las Naciones
Unidas para la Administración de la Justicia Juvenil (Reglas de Beijing), las
Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para los Jóvenes Privados de
Libertad, las Directrices de las Naciones Unidas para la Administración de la
Justicia Juvenil (Directrices de Kiyadh), el Convenio No. 138 y la
recomendación No. 146 de la Organización Internacional del Trabajo y la Carta
de la UNESCO sobre la educación para todos.

Estos instrumentos contienen disposiciones idóneas y suficientes que permiten


construir un nuevo derecho para niños y adolescentes, propiciar un cambio en
las instituciones sociales a fin de activar ese derecho y pasar del reproche
individual de la situación del niño a una consideración estructural del problema.

El nuevo derecho, fundamentado en la doctrina de la Protección Integral debe


respetar una serie de principios rectores que constituyen sus pilares
fundamentales: el niño como sujeto de derechos; el interés superior del niño; la
prioridad absoluta; la participación y el rol fundamental de la familia en la
garantía de los derechos de los niños y adolescentes.

44
1.- El Niño como Sujeto de Derechos.

La nueva doctrina convierte las necesidades de niños y adolescentes en


derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, así como
garantiza para los adolescentes en conflicto en la Ley penal, una justicia que
respete los mismos derechos procesales consagrados para los adultos.

En el marco de esta nueva concepción jurídica y social se atribuyen derechos


específicos a los niños y adolescentes pero no derechos especiales
excluyentes. La especificidad implica reforzar los derechos otorgados a los
seres humanos de cualquier edad, adecuándolo a los niños y adolescentes
como sujetos en formación. Asimismo se amplían para ellos una serie de
nuevos derechos que antes sólo se reconocían a los mayores de edad, por
ejemplo: el derecho a la libertad de opinión, a la participación, asociación, a la
seguridad social, entre otros.

Los derechos fundamentales de la infancia reconocidos por la Convención se


agrupan en cuatro categorías:

a) Derecho de Supervivencia; los derechos de supervivencia incluyen


principalmente, el derecho a la vida (art. 6), a la salud (art. 24), a un nivel de
vida adecuado (art. 27), a la seguridad social (art. 26), a la protección en casos
de conflictos armados (art. 38), a que los padres tengan la asistencia debida
para que puedan asumir su crianza (art. 18).

b) Derecho al Desarrollo: incluye entre otros, derecho a la educación (arts. 28 y


29), acceso a la información (art. 17), a preservar su identidad (art. 8), al
nombre y nacionalidad (art. 7), a no ser separado de sus padres (art. 9), a la
libertad de pensamiento, conciencia y religión (art. 14), a la recreación y la
cultura (art. 31).

c) Derecho a la Protección: la protección abarca todas las formas de


explotación y crueldad (art. 19), a no ser objeto de injerencias en su vida

45
privada, familia, correspondencia (art. 16), protección especial al niño refugiado
(art. 22), protección al niño mental y físicamente impedido (art. 23), contra
abusos en el sistema de justicia penal (arts. 37 y 40), contra el abuso sexual
(art. 34), contra la venta o trata de niños (art. 35), contra el uso ilícito de
estupefacientes (art. 33).

d) Derecho a la Participación: los derechos a la participación incluyen la libertad


de expresión (art. 13), a expresar su opinión y ser escuchado en asuntos que le
conciernen (art. 12), derecho a la libre asociación y libertad de celebrar
reuniones pacificas (art. 15), además del derecho a desempeñar un papel
activo en la sociedad en general.

2.- El Interés Superior del Niño.

Premisa fundamental de la doctrina de la Protección Integral es el principio del


interés superior del niño, consagrado en el Articulo 3ro de la Convención, que
dice expresamente:

"En todas las medidas concernientes a los niños que toman las instituciones
públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades
administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que
se atenderá será el interés superior del niño."

Este principio es la base para la interpretación y aplicación de la normativa para


los niños y los adolescentes, establece líneas de acción de carácter obligatorio
para todas las instancias de la sociedad y pone límite a la discrecionalidad de
sus actuaciones.

3. - Prioridad Absoluta.

Muy conectado a lo anterior se encuentra este principio que implica atender


prioritariamente antes que nada, las necesidades y derechos básicos de los
niños. Simplemente, el niño está primero. Así, ellos tendrán primacía en recibir
atención y socorro en cualquier circunstancia, precedencia en la atención en

46
los servicios públicos, preferencia en la formulación de las políticas públicas,
prioridad en el destino de recursos públicos etc.

En el marco del nuevo derecho el niño emerge como prioridad absoluta debido
a su valor intrínseco, puesto que es una persona humana en condiciones
peculiares de desarrollo, lo cual hace de él un ser humano completo en cada
fase de su crecimiento y a su valor prospectivo, porque cada niño es la
continuidad de su familia, de su pueblo y de la especie humana.

4. -Participación.

La Convención distribuye la responsabilidad de proteger al niño entre tres


actores: el Estado, la Familia y la Comunidad. Cuando éstos no asumen la
cuota de responsabilidad que les corresponde para garantizar el respeto y
cumplimiento de los derechos del niño son ellos, los actores, quienes estarán
en situación irregular. Para hacer efectivos los derechos que la Convención
consagra es necesaria la plena participación y control de las personas, de las
familias, de las sociedades organizadas y del propio niño y adolescente. Sólo
la observancia de este principio hace posible la creación de los mecanismos
efectivos de exigibilidad que garanticen el cumplimiento de los derechos.

La participación de la sociedad como corresponsable de la protección de la


infancia, no sólo impone la adopción de una nueva ética social y de
significativos cambios en la estructura institucional del Estado sino que, de esa
participación depende el éxito del nuevo paradigma.

5. -El Rol Fundamental de la Familia.

La Convención desde su preámbulo y en varios de sus artículos se refiere al


papel fundamental que debe desempeñar la familia en la garantía de los
derechos del niño. En efecto, el preámbulo dice expresamente que "el niño,
para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el
seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión".

47
Este principio genera cambios fundamentales en las políticas sociales dirigidas
a niños y adolescentes. Tradicionalmente, en América Latina, se han aplicado
medidas de internamiento de instituciones como si fuesen medidas de
protección. Con la adopción del nuevo paradigma se privilegia la familia como
el medio natural y primario donde se garantiza el desarrollo y la protección del
niño y del adolescente. Los padres son los principales responsables de
cuidarlos y educarlos. A tal efecto, el Estado debe brindar a la familia la ayuda
necesaria para poder asumir plenamente sus responsabilidades. Apoyando a la
familia se estará apoyando al niño.

Este principio obliga al Estado a evitar medidas que separen al niño de su


familia, entendida en su sentido más amplio. Ante cualquier circunstancia, se
debe tomar en cuenta primero la familia, luego los parientes más cercanos y
sólo en casos excepcionales se aplicarán medidas como colocación en
hogares sustitutos o adopción y, en último caso, su colocación en entidades de
atención.

2.1.4 Garantías procesales en favor de los menores infractores

Siguiendo la conceptualización de protección a los menores, dado que el


motivo central de estudio de este trabajo es el enfocado a los menores
infractores, se enfatiza que aun cuando el Sistema que rige en el Estado es de
carácter tutelar, la legislación de la materia consagra diversas garantías en
favor de los menores, destacándose por su trascendencia en cuanto a los
menores infractores y su relación con el derecho penal, las garantías
procesales que ampara el orden jurídico mexicano, las cuales son comunes a
todos los individuos, sin embargo tienen especial aplicación a los menores
infractores, siendo destacables las siguientes.

1. Garantía de presunción de inocencia. Mientras no se compruebe


plenamente la participación del menor en la comisión de la infracción
que se le atribuya, gozará de la presunción de ser ajeno a los hechos
que se le imputan; artículo 46 inciso A) de la Ley para la Protección de
los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

48
2. Garantía de expedites. Toda persona tiene derecho a que se administre
justicia por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos
y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera
pronta completa e imparcial. Como lo señala el artículo 46 B) de la Ley
para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes;
cabe aclarar que ésta, la denomina a como Garantía de Celeridad;

3. Garantía de defensa. El menor tendrá derecho a designar a sus


expensas, por sí o por sus representantes legales o encargados, a un
licenciado en derecho de su confianza, para que lo asista jurídicamente
durante el procedimiento, así como en la aplicación de las medidas de
orientación, de protección o de tratamiento en externación y en
internación. Esta garantía se encuentra establecida en el artículo 46 C )
de la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y
Adolescentes;

4. Garantía al careo judicial o ministerial. El menor tendrá derecho a ser


careado con la persona o personas que hayan declarado en su contra.
Por su parte, el artículo 46 inciso E) de la Ley para la Protección de los
Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes establece que el menor
gozará de la garantía de no ser obligado al careo judicial o ministerial.
Estas disposiciones aparentemente contradictorias se interpretan en el
sentido de que si es conveniente para la defensa del menor, éste tendrá
el derecho de ser careado con las personas que declaren en su contra, y
por otra parte, el menor no debe ser obligado a carearse si su defensa
así lo estima adecuado.

5. Garantía de audiencia. Derecho que tiene toda persona a quien se le


atribuya la comisión de una conducta tipificada como delito por las leyes
penales, y que implica que el menor sea escuchado por la autoridad
durante el procedimiento, el fundamento de esta garantía se encuentra
en el segundo párrafo del artículo 14 Constitucional, así como en el

49
inciso F) del artículo 46 de la Ley para la Protección de los Derechos de
Niñas, Niños y Adolescentes.

2.2 SISTEMA DE TRATAMIENTO DE LOS MENORES INFRACTORES

De acuerdo con el inciso a) del artículo 37 de la Convención sobre los


Derechos del Niño y el artículo 45 A ) de la Ley para la Protección de los
Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, todo menor, tiene derecho a no ser
sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes; con la finalidad de evitar someter al menor a tales males y de
ofrecer un trato diferenciado a éstos individuos acorde a su condición, se
crearon diversos centros de tratamiento para menores o adolescentes con
problemas conductuales, los cuales se encargarían de la función correctiva y
reinserción social del menor a la sociedad.

La naturaleza de estos consejos consiste en promover la readaptación social


de los menores de dieciocho años, mediante el estudio de personalidad, la
aplicación de medidas correctivas y la protección, así como la vigilancia del
tratamiento.

El consejo tutelar se orienta preferentemente a conocer cuales son las


acciones u omisiones de los niños y adolescentes que el Código Penal o leyes
especiales califiquen como delito o falta por las condiciones que tiene este
organismo y las acciones morales y sociales que comete el menor, hay mucha
posibilidades calificable dentro de una competencia, por manifestar la posición
real de un menor a su propia ley.

El Órgano Jurisdiccional para Menores nos permite distinguir entre aquellos


que no son considerados como menores infractores pues la infracción que
cometen no se puede constituir como su rasgo especialmente diferenciado.

50
De acuerdo a la legislación aplicable existen variantes en el procedimiento ante
el Consejo de Menores, sin embargo básicamente el mismo consta de las
siguientes etapas:
 Integración de la investigación de infracciones.
 Resolución inicial
 Instrucción y diagnóstico
 Dictamen técnico
 Resolución definitiva
 Aplicación de las medidas de orientación, protección y tratamiento.
 Evaluación de la aplicación de las medidas de orientación y tratamiento.
 Conclusión del tratamiento
 Seguimiento técnico ulterior

Actualmente, el sistema de justicia para adolescentes, a nivel internacional,


nacional y local, encuentra su fundamento a través del modelo garantista. 18

Ferrajoli, distingue tres acepciones del término garantismo:


1. Garantismo designa un modelo normativo de derecho: precisamente, por
lo que respecta al derecho penal, el modelo de “estricta legalidad” propio
del estado de derecho, que en el plano epistemológico se caracteriza
como un sistema cognoscitivo o de poder mínimo, en el plano político
como una técnica de tutela capaz de minimizar la violencia y de
maximizar la libertad y en el plano jurídico como un sistema de vínculos
impuestos a la potestad punitiva del estado en garantía de los derechos
de los ciudadanos.

2. Teoría del derecho y crítica del derecho. En una segunda acepción,


“garantismo” designa una teoría jurídica de la “validez” y de la
“efectividad” como categorías distintas no sólo entre sí, sino también
respecto de la “existencia” o “vigencia” de las normas. En este sentido,
la palabra garantismo expresa una aproximación teórica que mantiene
separados el “ser” y el “deber ser” en el derecho, e incluso propone,

18
Cfr. FERRAJOLI, Luigi, Derecho y Razón, Teoría del garantismo penal.

51
como cuestión teórica central, la divergencia existente entre los
ordenamientos complejos entre modelos normativos (tendencialmente
garantistas) y prácticas operativas (tendencialmente anti-garantistas),
interpretándola mediante la antinomia – dentro de ciertos límites
fisiológicos y fuera de ellos patológicos – que subsiste entre validez (e
inefectividad) de los primeros y efectividad (e invalidez) de las segundas.

3. Filosofía del derecho y crítica de la política. En una tercera acepción, en


fin, “garantismo” designa una filosofía política que impone al derecho y al
estado la carga de la justificación externa conforme a los bienes y a los
intereses cuya tutela y garantía constituyen precisamente la finalidad de
ambos. En este último sentido el garantismo presupone la doctrina laica
de la separación entre derecho y moral, entre validez y justicia, entre
punto de vista interno y punto de vista externo en la valoración del
ordenamiento, es decir, entre “ser” y “deber ser” del derecho. Y equivale
a la asunción de un punto de vista únicamente externo, a los fines de la
legitimación y de la deslegitimación ético / política del derecho y del
estado.

El párrafo cuarto del artículo 18 Constitucional, previene instituciones


especiales para el tratamiento de menores infractores; entendiéndose por éste
una serie de acciones sobre el sujeto para contrarrestar los factores causales
del delito en el caso particular; es decir, mediante la impartición de educación
básica y media básica, la enseñanza de un oficio y las terapias deportivas,
médicas y psicológicas que sean necesarias para que al concluir su tratamiento
sean personas útiles a sí mismas y a la sociedad.

La medida de tratamiento que se le imponga deberá llevarse a cabo en una


institución especializada, diferente de las creadas para los adultos; de
conformidad con lo dispuesto por el párrafo cuarto del artículo 18
Constitucional, el artículo 37 inciso c) de la Convención sobre los Derechos del
Niño, artículo 45 inciso D) de la Ley para la Protección de los Derechos de
Niñas, Niños y Adolescentes.

52
Aun cuando un menor sea sujeto a tratamiento en internación, tendrá derecho
a no perder contacto con su familia, tienen derecho a que la estancia o
dormitorio en que van ha habitar esté limpio, iluminado y ventilado, para
mantener un ambiente sano y digno; los menores tendrán derecho a que se les
practique un examen médico de ingreso a fin de determinar su estado físico y
mental; a ser atendidos por el médico del Centro en caso de que se enfermen
en la institución y a ser llevados a un hospital del Sector Salud en caso de que
lo requieran.

Los menores tienen derecho a ser tratados con pleno respeto a sus derechos
fundamentales por el personal directivo, técnico y de custodia del Centro, así
como por sus propios compañeros.

De acuerdo con las garantías procesales de los menores infractores, cuando


un menor ingrese a un Centro de Diagnóstico o de Tratamiento, debe ser
informado de manera respetuosa y por escrito del objeto de su estancia en la
institución, la forma en que opera, las reglas que debe acatar y los derechos
que le corresponden. Dejando constancia por escrito, firmada por el menor y su
defensor, la cual se integrará a su expediente.

Actualmente en nuestro país, dadas las reformas constitucionales la


responsabilidad de la justicia aplicable a los menores, recae en los Consejos
tutelares o Juzgados especializados en menores quien se encargan de instruir
el procedimiento, resolver sobre la situación jurídica de los menores y ordenar y
evaluar las medidas de orientación, protección y tratamiento necesarias para la
adaptación social de los menores, mediante el estudio y atención de su
personalidad. Por otra parte, la aplicación de medidas preventivas tutelares,
educativas y de protección, así como la vigilancia del tratamiento, corresponde
a los Centros de Tratamiento o internamiento.

Bajo esta tesitura, debe

La medida tendrá duración indeterminada, y estará vigente por el tiempo


que la realidad demuestre que es necesaria.

53
8. Seguimiento técnico ulterior.
En caso de liberación condicionada, la vigilancia implica la sistemática
observación de la conducta del menor y de su orientación, así como del
comportamiento de quienes lo tengan bajo su cuidado para su mejor
readaptación social, valorándose las modalidades del tratamiento consignadas
en la resolución final.
La Granja Juvenil de Recuperación, cuidará de la vigilancia del libertado,
fijándole reglas de conducta, la obligación de aprender un oficio, la obligación
de permanecer en determinado lugar o de abstenerse de ingerir bebidas
alcohólicas.
El seguimiento tendrá una duración de un año, y si en este tiempo el menor
no abusa de su libertad, su libertad será definitiva.
VIII. RECURSOS
En virtud del carácter eminentemente tutelar del Estado, la Ley de
Readaptación Juvenil en su artículo 38 establece que no procederá recuso
alguno contra las resoluciones del Consejo Paternal.
IX. OBJETIVOS DE LA GRANJA INDUSTRIAL JUVENIL DE
RECUPERACIÓN PARA INFRACTORES
La Granja Industrial Juvenil de Recuperación es el órgano encargado de
aplicar las medidas tutelares respecto de aquéllos menores a quienes fuere
preciso recluir para los efectos de su educación correccional o técnica.
Las instituciones tutelares para menores infractores tienen como objetivo
principal el proporcionar a los menores internos los elementos necesarios para
valorar, regular y orientar su conducta, sin privarlos de su capacidad de
decisión. Lo que se logrará a través del tratamiento individualizado que se
determine de acuerdo al perfil de cada menor y que se traducirá en asistencia
médica, psicológica, psiquiátrica, social, educacional, ocupacional, formativa y
cultural.

X. ¿QUÉ ES EL TRATAMIENTO?
El tratamiento individualizado es la aplicación de métodos especializados
que incluyen diversas ciencias, técnicas y disciplinas, a partir del diagnóstico de
personalidad del menor para lograr su adaptación social y contrarrestar los
factores causales de la conducta antisocial.

54
Como actividades centrales en el tratamiento que las instituciones de
internamiento proporcionarán al menor infractor, se deben considerar las
médicas, psicológicas, laborales, educativas y terapéuticas que sean
necesarias; además de las de protección higiene y confianza, adecuadas a su
edad y desarrollo físico e información y orientación sobre su situación jurídica.
Uno de los objetivos del tratamiento es lograr despertar en el menor el
sentido de responsabilidad y el tratar de que aun cuando se encuentre
recibiendo tratamiento en internación no interrumpa sus estudios, por lo que
como parte de su tratamiento, los menores deben asistir a la escuela y a los
talleres que se imparten en la institución.
XI. OBLIGACIONES DE LOS MENORES EN LA GRANJA INDUSTRIAL
JUVENIL DE RECUPERACIÓN
• Como una de las medidas tendentes a la adaptación social del menor,
como lo señala el artículo 24 de las Normas para el funcionamiento de los
Centros de Diagnóstico y Tratamiento para Menores; se pretende que cuando
el menor se dirija a las autoridades, personal directivo, técnico y de custodia del
Centro lo haga con respeto y cortesía, para inculcarle normas de respeto a la
autoridad;
• Es deber de los menores, sus padres y los visitantes del Centro, conocer
y respetar las normas internas de la institución, para lo cual deberá
entregárseles un ejemplar del Reglamento Interno del Centro y en caso de que
no sepan leer, se les deberá explicar su contenido de manera clara y precisa,
como lo señala el artículo 22 de las Normas para el funcionamiento de los
Centros de Diagnóstico y Tratamiento para Menores;
• De acuerdo con el artículo 12 de las Normas para el funcionamiento de
los Centros de Diagnóstico y Tratamiento para Menores y el artículo 51 de la
Ley de Readaptación Juvenil del Estado de Jalisco; los menores internos,
también tendrán la obligación, de colaborar en el Centro con las tareas de
limpieza que les sean asignadas; asimismo, serán responsables de asearse y
mantener limpia su estancia;
• En la fracción II del artículo 27 de las Normas para el funcionamiento de
los Centros de Diagnóstico y Tratamiento para Menores, se establece que en el
Centro los menores deben observar un comportamiento disciplinado y

55
respetuoso, por lo que el trato entre internos se llevará a cabo de la misma
forma;
• Deben asistir a las terapias y pláticas de las áreas de psicología,
psiquiatría y trabajo social, indicadas para ellos en el tratamiento; por lo que
deberán cumplir puntual y ordenadamente con el programa de actividades
establecido para ellos, como lo señala la fracción IV del artículo 27 de las
Normas para el funcionamiento de los Centros de Diagnóstico y Tratamiento
para Menores.

CAPÍTULO III
CONCLUSIONES Y PROPUESTAS

3. 1 Conclusiones

VII. PROCEDIMIENTO ANTE EL CONSEJO PATERNAL


1. Investigación de la infracción.
Que comprenderá las diligencias necesarias para la comprobación de los
elementos constitutivos de la infracción, la determinación de la edad del menor
y su participación en el hecho que se investigue.
Toda autoridad que tenga conocimiento de que un menor ha infringido la
Ley Penal, deberá comunicarlo de inmediato al Consejo Paternal, para que
proceda de inmediato a iniciar el expediente respectivo.
Si el menor no hubiese sido presentado al Consejo, se le citará, así como a
sus padres, tutores o familiares, con objeto de tomar conocimiento directo del
caso, y dispondrá la presencia del menor por conducto de la persona que se
comisione al efecto.
2. Resolución Inicial.
Respecto de la Resolución Inicial la Ley de Readaptación Juvenil, es omisa
y no establece disposición alguna que la regule.
De la lectura del artículo 23 de la Ley en comento se desprende que en
cuanto un menor infractor sea puesto a disposición del Consejo Paternal,
procederá de inmediato a instruir el expediente respectivo.
3. Instrucción y diagnóstico.

56
En esta etapa tendrá una duración máxima de veinte días, contados a partir
de la fecha en se haya puesto al menor a disposición del Consejo Paternal,
quien ordenará la práctica de las diligencias necesarias para comprobar los
hechos constitutivos de la infracción; la participación del menor en los mismos,
así como investigar cuál ha sido su educación familiar, su grado de escolaridad,
sus condiciones físicas y mentales y si ha estado física o moralmente
abandonado, etcétera.
La investigación tiene por objeto descubrir científicamente los problemas de
los menores mediante un examen integral de su personalidad y abarcará entre
otros los siguientes estudios:
• El estudio social, que contendrá los datos de identificación general del
menor, así como su ambiente familiar;
• El estudio pedagógico, que comprenderá los antecedentes escolares del
menor, sus conocimientos extraescolares, la correspondencia de su edad
cronológica, su edad escolar y su coeficiente de aprovechamiento;
• El estudio médico, que abarcará los antecedentes de salud de los
familiares del menor, sus antecedentes personales patológicos, los
antecedentes personales no patológicos, la exploración física por regiones,
aparatos y sistemas y el estado físico actual del menor;
• El estudio psicológico que se integrará con los exámenes cuantitativos de
inteligencia, personalidad, intereses y aptitudes del menor;
• El estudio neuropsiquiátrico que comprenderá el estudio clínico
psiquiátrico, que incluirá exámenes de laboratorio y estudios de gabinete
cuando el caso lo requiera y el médico especialista lo juzgue pertinente; el
estudio de personalidad, así como el estado de salud mental actual del menor,
con base en sus funciones cerebrales superiores;
• El estudio laboral que abarcará el trabajo anterior del menor, las
posibilidades y conveniencias presentes para trabajar y poder determinar la
capacidad y oportunidades futuras para capacitarse en el trabajo;
• El informe de conducta, que se formará con el comportamiento del menor
en la satisfacción de sus necesidades de primer orden; es decir, en el estudio,
trabajo, deportes, juego y diversiones, así como de las actitudes del menor
frente a sus padres, parientes, amigos, extraños, maestros, compañeros y
autoridades.

57
Estos estudios técnicos se repetirán con la periodicidad que cada
especialista estime necesario, en atención a lo más conveniente para el menor.
Los estudios de personalidad realizados al menor tienen como finalidad
determinar sus características personales, la estabilidad de su familia, las
causas que lo impulsaron o lo determinaron a cometer la infracción, así como el
programa detallado de tratamiento y la institución que lo aplicará.
4. Dictamen Técnico.
Una vez que el menor ingrese a la Granja Industrial Juvenil, se le deberán
realizar los estudios especiales en un término máximo de diez días; los cuales
deberán ser remitidos por el Director de la Granja , al Consejo Paternal a fin de
que sea tomado en cuenta dicho dictamen integral sobre el menor en su
resolución.
En las resoluciones tutelares se armonizarán los conocimientos científicos y
la razón a favor del menor, tomándose en cuenta entre otros aspectos, el sexo,
la edad, sus necesidades, la urgencia de la tutela, el motivo concreto que
determinó su investigación, si se le trata por primera vez, su facilidad para
adaptarse al grupo familiar y social y las conclusiones a que se llegó en los
estudios de personalidad.
5. Resolución Definitiva.
Concluida la instrucción, el Consejo Paternal dictará la resolución que
proceda en audiencia a la cual no podrá concurrir el menor.
El Consejo Paternal en su resolución deberá hacer constar:
• Los generales del menor;
• Causas de ingreso debidamente comprobadas;
• La síntesis de la personalidad del menor tomada del resultado de los
informes y datos que se recaben incluyendo los relativos a herencia, estado
físico, características psicológicas y pedagógicas, medio, reacción del sujeto y
síntesis biográfica;

• La valorización del estado peligroso, grado en que la personalidad


intervino en la infracción y probabilidades de reincidencia en la misma;
• El pronóstico social;
• Los tratamiento adecuados y precisos y el fin que con ellos se persiga; y,
• Fundamentos legales de la resolución.

58
El proyecto de resolución será discutido por todos los miembros del
Consejo y cuando sea aprobado por unanimidad o mayoría de votos, tendrá el
carácter de resolución principal.
6. Aplicación de las medidas de orientación, de protección y de tratamiento.
La ejecución del tratamiento al menor tendrá por objeto la aplicación de las
medidas impuestas en la resolución final, encaminadas a lograr la enmienda y
la mejor readaptación social del menor.
En las resoluciones en que se aplique alguna medida al menor, el Consejo
asentará la causa del procedimiento, los resultados de las pruebas practicadas,
valorándolas conforme a la regla de la sana crítica, y las observaciones que se
hubieren formulado sobre la personalidad de aquél, estableciendo en su
diagnóstico, los fundamentos legales y técnicos de la determinación y la
medida acordada.
7.

3.2 Propuestas

XII. OBLIGACIONES DE LOS PADRES


• Es fundamental que los padres conozcan los derechos de sus hijos para
que vigilen el respeto a los mismos y eviten que se vulneren sus garantías
fundamentales.
• La participación de la familia en las actividades de tratamiento
organizadas por el Centro, servirá para proporcionar tanto a los menores como
a sus familiares los elementos teóricos necesarios para alcanzar la adaptación
social y familiar del menor.
• De acuerdo con lo establecido por el inciso c) del artículo 37 de la
Convención sobre los Derechos del Niño, es obligación de los padres que el
menor no pierda el contacto con su núcleo familiar, por lo que deben visitar o
llamar por teléfono al menor a la Institución Tutelar.
• Parte fundamental del tratamiento individualizado del menor consiste en
la terapia psicológica, por lo que se debe resaltar la importancia de la
asistencia de la familia a las terapias, cuando esto sea indicado, con el fin de
que modifiquen esquemas en su estructura familiar y por consiguiente en los
aspectos de personalidad del menor.

59
XIII. EL DEBATE SOBRE LA REDUCCIÓN DE LA EDAD PENAL EN
MÉXICO.
Las propuestas que apuntan a reducir la edad penal de los dieciocho años
a los dieciséis para que una persona puede ser considerada sujeto de
procedimiento penal, de aprobarse, tendrían un impacto altamente negativo en
niños y jóvenes de grupos en las peores condiciones de marginación, exclusión
y pobreza.
Es un hecho que los grupos que mayores dificultades han tenido para
acceder a una procuración y aplicación de justicia apropiada,
independientemente de su edad, son los grupos pertenecientes a los sectores
más empobrecidos dentro del país.
La falta de información, los bajos niveles educativos, la poca posibilidad de
contratar a un abogado que les defienda frente a personas con mayor
capacidad económica o la deficiente preparación de abogados de oficio, los
sistemas de procuración de justicia que se ensañan precisamente con los más
débiles; son todos estos parte de los problemas que padece día con día una
amplia capa de población en México, independientemente de si se trata de una
víctima o un victimario.
Por otro lado, si algo es posible constatar en el sistemas de reclusión
mexicanos es que quienes se encuentran presas generalmente son aquellas
personas que no han logrado manipular el sistema jurídico para estar libres,
salvo en honrosas excepciones.
Las cárceles en nuestro país, hace muchos años que dejaron de intentar
cumplir con la función que desde la ley tienen como mandato: rehabilitar y
reincorporar a la sociedad.
Por el contrario el sistema penitenciario se caracteriza entre muchas cosas
por fortalecer las conductas delictivas en lugar de inhibirlas a través de
procesos de re- educación: el hacinamiento, la falta de actividades educativas o
productivas, el tráfico de drogas e influencias, el control de los centros por parte
de mafias a las que los propios custodios se someten, las enfermedades,
desnutrición, violencia y abuso físico y sexual; entre muchas otras, son parte de

60
las condiciones que prevalecen en la mayor parte de centros de reclusión del
país.
Lo grave es que las circunstancias de pobreza y falta de oportunidades en
que se desenvuelven millones de niños y adolescentes mexicanos los han
colocado en un alto riesgo de confrontarse con la ley. Lo cual se suma al hecho
de que la adolescencia es un período de especial propensión a romper las
reglas social y familiarmente establecidas, aún en los estratos más
acomodados.
Sin embargo, en un marco de enormes carencias los riesgos aumentan (por
ejemplo la vulnerabilidad de adolescentes a ser utilizados por mafias
organizadas para cometer actos delictivos tales como el tráfico de drogas o de
personas) y las posibilidades de defenderse y salir bien librado de una
acusación se reducen, lo que no ocurre frecuentemente con jóvenes de
sectores más favorecidos social y económicamente, aún cuando los actos
cometidos sean de mayor gravedad.
En esta situación, niños que han padecido la exclusión social y el
incumplimiento de sus derechos fundamentales dentro de una sociedad, serán
blancos más fáciles de los sistemas represivos, por eso muchos autores han
denominado medidas como la reducción de la edad penal como una forma de
“criminalización de la pobreza”.
A esta población no sólo se les habrá negado la oportunidad de una vida
digna, sino que una vez dentro de los sistemas penales actuales se
incrementará la posibilidad de que nunca sean rehabilitados, se vean
sometidos a mayores abusos y aumenten las conductas agresivas.
Así en los países en donde la edad penal es más temprana y se admiten
penas como la muerte o la cadena perpetua para niños y adolescentes, las
estadísticas muestran que no se han reducido los índices delictivos y existe
además la hipótesis de que, por el contrario, las formas de delinquir se vuelven
más sofisticadas.
Pero no siempre es la población la que pone en la agenda local o nacional
el tema de la reducción de la edad penal, sino actores políticos determinados.
Durante los más de 10 años de vigencia de la Convención de los Derechos
del Niño en México, como una de las leyes supremas del país
sistemáticamente violada u olvidada, ha sido recurrente que diversos

61
funcionarios públicos, políticos de los partidos más variados y personalidades
de la vida social mexicana se vean tentados a proponer reducir la edad penal.
Se ha llegado a escuchar propuestas de reducirla esta edad a los 12 años,
como un caso reciente en Guanajuato por parte de diputados del PAN.
Las iniciativas no terminan ahí, hay otras para aplicar un sistema de
"imputabilidad casuística". Un dicho popular en México dice "según el sapo es
la pedrada" y este podría señalar la esencia de la imputabilidad casuística: de
acuerdo al delito, será la sanción, sin importar mucho la edad del implicado.
Este es un modelo que hace muchos años se aplica en algunos Estados de la
Unión Americana, de ahí que adolescentes hayan sido condenados a muerte o
a cadena perpetua.
Las cosas no terminan en propuestas, para principios del año 2001 en
México de sus 32 Estados, 15 han reducido la edad penal a los 16 años. El
último caso registrado fue en el Estado de Tlaxcala donde dicha reducción se
aprobó por unanimidad por el Congreso local en el mes de marzo.
En el mes de julio un diputado del PRI en Baja California y ahora el
gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México han vuelto,
cada quién en sus respectivos Estados, a poner el tema en la agenda de
discusión.
Para que estas propuestas ocurran no ha sido necesario ser de un partido o
de otro: en México históricamente miembros de las principales fracciones en
Congresos locales o federal han hecho suyas este tipo de iniciativas y, de tanto
en tanto suelen ser aprobadas.
Los motivos para dar cause a este tipo de propuestas pueden variar. En
muchos casos encontraremos el solo deseo de un diputado o fracción de ganar
popularidad ante una población deseosa de seguridad. Así, pareciera que es
más práctico castigar a más temprana edad a una persona, que garantizar
empleo o mejores remuneraciones a un sector amplio de ciudadanos; por ello
las propuestas de reducir la edad penal llegan a aparecer como una salida
"barata" en términos de gasto público y que puede ser incluso aplaudida por la
población: las encuestas hechas por diversos medios de comunicación masiva
muestran que una mayoría aprobaría estas medidas.
En otros casos es posible encontrar una preocupación más profunda
determinada quizá por hechos delictivos en donde menores de edad se han

62
visto involucrados. La demanda por parte de ciertos sectores de la población en
torno al castigo a un adolescentes puede aumentar cuando los actos ocurridos
adquieren un matiz de brutalidad.
De manera natural la respuesta a ello es casi siempre la reducción de la
edad penal.
XIV. ¿QUÉ IMPLICACIONES TRAERÍA ESTA DECISIÓN DE REDUCIR LA
EDAD PENAL?
Si alguna persona menor de esta edad comete un hecho que la ley señala
como delito se le considera infractor y lo sujeta a un procedimiento suigeneris,
en el que el menor prácticamente se le juzga como si fuera adulto. La
diferencia radica en que al menor se le sujeta a tratamiento “por ser
inimputable” casi discrecional por parte de las autoridades encargadas de las
instituciones gubernamentales. El procedimiento tutelar del estado ha llevado a
la doctrina a señalar que los menores están sujetos a un régimen especial en el
cual no se les castiga sino que se les brinda tratamiento, dicha normatividad se
encuentra regulada en la Ley para el Tratamiento de Menores Infractores del
Distrito Federal.
Dicha ley cuando entro en vigor en febrero de 1992, provocó grandes
controversias, cito por ejemplo a Salomón Augusto Sánchez Sandoval, en un
artículo del Área Jurídica de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de
los Derechos Humanos, en la que decía:
[...] la nueva Ley para el Tratamiento de Menores Infractores, quita la
potestad de "perseguir delitos", en el artículo 21 constitucional, al Ministerio
Público y se la otorga a la "Unidad encargada de la Prevención y Tratamiento
de Menores" (artículo 35, Nueva Ley). El Ejecutivo pues, persigue, atrapa,
presenta pruebas, juzga y decide la pena que el menor deberá cumplir, sin
poder recurrir a apelación ante autoridades judiciales puesto que el Consejo de
Menores, al ser un órgano administrativo (artículos 13, 15, VI; 16, IX; 20, VIII de
la Nueva Ley), no forma parte del Poder Judicial, y legalmente no tiene base
constitucional para administrar justicia, ya que el ejercicio del Poder Judicial de
la Federación está depositado en la Suprema Corte de Justicia (artículo 94 de
la Constitución).
Plantea que el "estudio bio-psico-social" (artículo 38, Nueva Ley) determina
el grado de peligrosidad del menor, cuando aún no se ha probado su

63
responsabilidad o su participación en los hechos, viola el "Principio de
Inocencia" de la Convención sobre los Derechos del Niño (artículos 40, 2) b) i)
y VII), 40, 2 a), donde se dice que el menor sólo será acusado por actos u
omisiones contenidos en las leyes nacionales e internacionales, y no con base
en estudios que determinan carencias bio-psico-sociales realizados antes de
saber si el sujeto es culpable o no y que, además, pueden condenar o agravar
la pena del mismo. Esto, dice, crea estereotipos de "peligrosidad social" al
etiquetar a los menores como tales y castiga doblemente, "pues impone una
pena por la responsabilidad del "acto" cometido, y otra pena por la
responsabilidad del "autor", es decir, por ser biológica, psicológica y
socialmente como es".
Dolosamente las autoridades gubernamentales han hecho creer a la
opinión pública, que al menor no se le castiga cuando comete un delito y que
han ido en aumento la comisión de delitos graves cometidos por menores. Por
ello la opinión pública oficial ha impulsado una campaña en donde trata de
simbolizar la conducta de un menor que comete un delito abominable, y lo
presenta como un ejemplo falso de que la generalidad de los jóvenes son
delincuentes peligrosos que deben ser castigados como adultos.
A los menores de edad, si se les castiga, puesto que las leyes para
menores infractores de todos los estados de la República, independientemente
de la denominación que se les otorgue, consideran en general sujetos de
aplicación a dichas leyes a menores a partir de los 11 años por lo general. Y las
condiciones de privación de libertad son las mismas que para los adultos, como
sucede en el D.F. donde se establece que tendrán la libertad bajo fianza en los
términos señalados por el Código de Procedimientos Penales.
Según datos proporcionados por la misma Procuraduría General de Justicia
del D.F. se observa que el principal delito cometido por menores eran por robo
o daños en propiedad ajena, seguidos por lesiones, homicidio; sosteniendo
dicha dependencia que en promedio el 63% de los menores infractores son de
peligrosidad baja y el 17% de alta peligrosidad.
Otra cuestión no abordada por los autores de la propuesta de reducir la
edad penal es la de no atender la realidad que permea en los Centros de
Internación para Menores; falta de organización, de capacitación por lo que los
maltratos, abuso de autoridad, segregación, entre otras violaciones a los

64
derechos humanos son la cotidianiedad [5] ; así como el viacrucis que padecen
cuando son detenidos, enviados a la agencia especializada y posteriormente al
Consejo, con las concernientes horas de espera por falta de personal o
vehículos para el traslado y ¿alguien se ocupa de suministrarle alimentos o de
abrigarle?.
Tampoco se ha atendido por las autoridades el ambiente carenciado del
menor, que un elemento que hace proclive a los menores a cometer
infracciones. Es común que los niños que presentan problemas con la ley
procedan de familias desintegradas y de escasos recursos. La crisis económica
que desde hace años golpea a nuestro país afecta básicamente a las grandes
mayorías marginadas, tanto urbanas como rurales. Los niños infractores tienen
baja escolaridad y un importante porcentaje de ellos se ocupa en actividades
diversas: Empleados; comercio ambulante, subempleo (limpia-parabrisas, lava
coches, boleritos, etc.) y estudiantes. Curiosamente a la idea de vagancia y
malvivencia que se tiene de los menores, casi la mitad que cometen
infracciones están dedicados al trabajo, y por ende, viviendo una situación de
responsabilidad y conflictos que no corresponde a su edad. Hay también un
elevado índice de reincidentes.
Por todo lo anterior nosotros sostenemos que los menores de 18 años en
general deben seguir siendo "inimputables", ya que está en juego tanto la
capacidad de entender, que tanto se señala para justificar la reducción de la
edad penal, como la libre voluntad de acción. No se trata ya que el individuo
sea capaz de comprender que una conducta es ilícita, sino se esté en
condiciones, sabiendo que es contrario a Derecho de actuar o no por sí mismo,
en absoluto ejercicio y dominio de su libertad de acción para realizar una
determinada conducta. Además, diversos autores definen a la imputabilidad
como " la capacidad condicionada por la madurez y salud mentales, de
comprender al acto antijurídico de la propia acción u omisión y determinarse de
acuerdo a esa comprensión. En otras palabras la responsabilidad penal está
ligada tanto a la capacidad intelectual como a la actitud de actuar con base en
esa comprensión, en completo dominio de los propios actos.
Quienes sostienen que debe reducirse la edad penal, argumentan que los
jóvenes actualmente maduran demasiado rápido, ya comprenden el alcance de
sus actos. Sin embargo, no consideran que los adolescentes se encuentran en

65
proceso de maduración orgánica, psicológica y social, sujetos a un proceso de
socialización a través del cual irán adquiriendo las normas y valores a los que
ajustarán su conducta social; por lo tanto, todavía no han alcanzado la plena
organización de su personalidad para estar en condiciones de un
comportamiento que les pueda ser plenamente atribuido. De ahí lo incorrecto
del argumento de la necesidad de reducir la edad penal debido a que los
jóvenes ya entienden a esa edad (la que consideran conveniente para reducir)
por que actualmente maduran muy rápido.
La reducción de la edad penal constituiría una flagrante violación a los
derechos de los menores y, consecuentemente el incumplimiento de tratados y
convenios internacionales ratificados por México y que conforme al artículo 133
constitucional son obligatorios con carácter de ley suprema al igual que la
constitución. El gobierno mexicano tiene la obligación de cumplir con estas
convenciones internacionales pues ratificó también la Convención de Viena
sobre el Derecho de los Tratados que dispone en sus artículos 26, 27, 29, 42.2,
que todo Estado parte de un tratado ( acuerdo entre Estados) no puede
suspender su aplicación, ni invocar derecho interno en contrario una vez que se
ha comprometido.
Argumentaciones jurídicas en contra de la reducción de la edad penal
* De lo anterior se desprende lo siguiente:
* Se violaría el artículo 4 constitucional que protege la familia y los
menores;
* Contraría el artículo 13 constitucional que rige el principio de igualdad
ante la ley, así como los artículos 14 y 16 de la misma constitución que regulan
las garantías de legalidad y seguridad jurídica de toda persona.
* Así como los artículos 1,7,10 y 11 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos que establece la igualdad de todos los seres humanos en
dignidad y derechos, la igualdad ante la ley y a ser escuchados públicamente
ante un tribunal independiente y el derecho a presunción de inocencia.
* Los artículos 2,9,14,y 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos que señalan los derechos de libertad y seguridad personales; no
poder ser privados de la libertad salvo por causas fijadas en la ley y mediante
un procedimiento; derecho de igualdad ante la ley y no sufrir injerencias
arbitrarias ni ataques a la honra y reputación.

66
* Los artículos 8,9 y 17 de la Convención Americana Sobre los Derechos
Humanos que consagran los derechos de presunción de inocencia, de un juicio
mediante procedimiento fijado de antemano por la ley; de igualdad y protección
de la familia.
* Las Reglas Mínimas de la ONU para la Administración de Justicia de
Menores ( Reglas de Beijing) y las Reglas de la ONU para la protección de los
menores privados de su libertad, que reafirman el derecho de los jóvenes de
ser tratados en base al principio de inocencia, y sostienen que la privación de la
libertad debe ser el último recurso pues antes deben hacerse todos los
esfuerzos para aplicar medidas alternativas y políticas, programas y medidas
preventivas eficaces tendientes a eliminar el involucramiento y explotación de
los jóvenes en actividades criminales.
* Directrices de la ONU para la Prevención de la Delincuencia Juvenil
(Directrices de Riad), que contemplan la creación de oportunidades,
especialmente educativas, para atender las diversas necesidades de los
jóvenes estableciendo un marco de apoyo para velar el desarrollo personal de
todos los jóvenes, en particular, los que están en peligro o situaciones de riesgo
social. debiendo formularse doctrinas y criterios cuya finalidad sea reducir los
motivos, la necesidad y las oportunidades de comisión de infracciones o las
condiciones que las propicien. Establecen, así mismo, la importancia de
reconocer el hecho de que el comportamiento o la conducta de los jóvenes que
no se ajustan a los valores y normas generales de la sociedad, son, con
frecuencia, parte del proceso de maduración y crecimiento. Por último, también
parten de la necesidad de crear conciencia de que calificar a los jóvenes como
" extraviados" , "delincuentes", contribuye a que desarrollen pautas
permanentes de comportamiento indeseable.
* La Convención Sobre los Derechos del Niño, que entiende por niño a todo
ser humano menor de 18 años. Señala la obligación de todos los Estados parte
de la Convención de aplicar ésta a cada niño sujeto a su jurisdicción sin
distinción alguna, protegiendo de injerencias arbitrarias o discriminación,
mediante la ley, a todos los niños. También se especifica que la privación de la
libertad debe ser un último recurso y durante el periodo más breve que
proceda, y considerarse otras posibilidades alternativas a la internación en
instituciones para asegurar que los niños sean tratados de manera apropiada

67
para su bienestar y que guarde proporción tanto con sus circunstancias como
con la infracción.
No podemos negar, que la delincuencia organizada cada vez más a
recurrido a utilizar a menores para la comisión de ilícitos, sin embargo
decisiones que ojalá nuestros legisladores tengan la suficiente sensibilidad
para no aprobar propuestas como estas que solo atacarían las causas y no los
efectos. Por tal motivo, debemos pugnar por que nuestras autoridades
encargadas de la administración y procuración de justicia, apliquen las
disposiciones previstas en el Código Penal, donde se sanciona quienes utilicen
a menores para delinquir.
Se han ¿preguntado nuestros legisladores porque las bandas y
delincuentes solitarios, en listan en sus filas a niños y jovenes?
¿No es una contradicción el que se pretenda disminuir la edad para
castigarlos penalmente y sin embrago aún no puedo ser sujeto de derechos y
obligaciones en la legislación civil para celebrar contratos o para ejercer
derechos político-electorales como es el voto, por ejemplo?
¿Porque no se ocupan mejor por los menores que sufren explotación
sexual y laboral, por la prostitución infantil, por la sustracción de infantes, tráfico
de órganos, turismo sexual?
¿Por los menores fronterizos, niños de la calle, víctimas de delito, de
maltrato y violencia familiar?
¿A quien le preocupa que el suicidio sea la tercera causa de muerte en los
jóvenes?, ¿a quién le preocupa la falta y calidad de los espacios educativos?,
los altos índices de desempleo o la marginación y exclusión social a la que se
esta condenando a millones de niños y jóvenes que viven en extrema
pobreza?.
¿Consideramos que la reducción de la edad penal no es un problema
exclusivo del terreno jurídico, pues involucra a seres humanos en formación y a
quienes la sociedad debe brindar mejores condiciones de vida y oportunidades
de desarrollo e inclusión. No deben ser unos cuantos los que decidan sobre el
futuro de millones de jóvenes, quienes son el presente y motor revitalizador de
nuestro país?
¿Debemos de unir esfuerzos para luchar por nuestros niños y jóvenes para
agregar, para crecer juntos y no para disgregar, excluir, rechazar y estigmatizar.

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Para que juntos construyamos una sociedad más justa y de respeto a la
dignidad humana y de personas más libres y plenas. Tenemos que partir del
convencimiento de que esta es una tarea que debe considerar a los niños y
jóvenes como sujetos activos y constructores de su propio destino y de
comunidad, debiendo orientarlos, educarlos, y acompañarlos antes de
excluirlos, reprimirlos o sancionarlos.
En resumen, debemos orientar nuestros esfuerzos en tres líneas
estratégicas como son:
1. La promoción y fortalecimiento de una cultura de conciencia y
sensibilidad social.
2. Diseño, instrumentación y evaluación de políticas públicas dirigidas al
sector y,
3. Propuestas legislativas tendientes a modificar el actual marco jurídico,
recordemos, que tenemos aún como asignatura pendiente, la construcción de
un vedadero sistema de justicia para jóvenes, sin olvidarnos de la asistencia y
medidas compensatorias para ellos.

XV. PROPUESTAS.
Impulsar la unificación del rango de edad de imputabilidad penal de
menores en todas las entidades federativas, entre los 12 y los 18 años no
cumplidos.

Apoyar la revisión del marco legal vigente en materia de menores


infractores, con el objeto de homogeneizar las leyes de todas las entidades
federativas e incorporar elementos de la condición juvenil para mejorar los
procedimientos y tratamientos.
Realizar investigaciones, estudios y seminarios que permitan identificar las
experiencias exitosas en los procedimientos y las medidas de adaptación social
que se aplican en el país para generar iniciativas que enriquezcan la legislación
vigente sobre menores infractores.
Revisar la legislación federal y las estatales sobre menores infractores a la
luz de las recomendaciones de la UNICEF, las Reglas Mínimas de las Naciones
Unidas para la Administración de la Justicia de Menores y la Convención de los

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Derechos del Niño, con el objeto de realizar las modificaciones necesarias para
asegurar el cumplimiento de los compromisos internacionales de México.
Promover la incorporación al marco legal de criterios que consideren las
características y necesidades de la condición juvenil de los presuntos
infractores y de los que se encuentren responsables de alguna infracción, con
el objeto de garantizar la pertinencia de los procedimientos y tratamientos que
les son aplicables.
Garantizar que el personal encargado de realizar el diagnóstico
biopsicosocial del menor presunto infractor cuente con la capacitación
adecuada y realice un análisis imparcial para, en su caso, generar los insumos
que permitan a los comisionados del Consejo de Menores resolver medidas
individualizadas que contribuyan a la adaptación social del menor.
Generar programas que propicien el acompañamiento de las familias de los
menores infractores durante su tratamiento, con orientación, talleres y apoyo
psicológico para que colaboren a la reintegración social de estos jóvenes y
obtengan un mayor conocimiento de sus características y necesidades.
Capacitar al personal encargado de aplicar las medidas de orientación,
protección y tratamiento en internación y externación a los menores infractores,
en torno a las características de la población juvenil y las técnicas que generan
mejores resultados en el trabajo con ellos.
Intensificar las acciones para prevenir la reincidencia en la comisión de
infracciones por parte de los menores que han concluido alguna medida de
tratamiento.
Impulsar la incorporación al marco legal de la madurez psicosocial de los
jóvenes presuntos delincuentes, entre los factores determinantes del proceso
que les es aplicable, ya sea como menores o como adultos.
Fortalecer los sistemas estatales de prevención social para eliminar
paulatinamente las cárceles municipales, pues la mayoría de ellas no cuenta
con las características, instalaciones y recursos necesarios para lograr la
efectiva readaptación social de los reclusos.
Replantear las penas que actualmente se aplican a los jóvenes
sentenciados para dirigirlas a la reparación del daño, la reeducación y el trabajo
en beneficio de la comunidad.

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Intensificar las acciones para prevenir la reincidencia de los jóvenes que
han concluido penas en reclusión.
• Promover la participación de las organizaciones civiles en programas de
ayuda post-penitenciaria, que apoyen al exrecluso en la construcción de
relaciones sociales y familiares positivas que le provean del respaldo necesario
para evitar la reincidencia.
• Brindar a los jóvenes que concluyan una pena en reclusión, asistencia en la
regularización de su situación legal, en la obtención de alojamiento y de un
empleo que les permita subsistir durante el periodo siguiente a su liberación.
• Realizar un seguimiento de los jóvenes que han concluido un periodo en
internación y brinde a los jóvenes acceso a una bolsa de trabajo y asistencia
para completar su reinserción social, mediante la movilización de las
organizaciones civiles y de los organismos gubernamentales competentes.
• Realizar campañas de sensibilización a la sociedad para mejorar el trato
que se da a los jóvenes que han concluido un periodo en reclusión.

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