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Nietzsche: El superhombre, eterno retorno y voluntad de poder

La influencia de Nieztche en la filosofía del siglo XX ha sido enorme. Junto a Freud y


Marx es considerado dentro del grupo de “filósofos de la sospecha”. El método
genealógico nietzscheano será de gran importancia para los filósofos posteriores.

El eterno retorno es una tesis que supone una concepción circular del tiempo, es decir, la
continúa repetición del tiempo. Cada cosa existe, cada instante que se ha producido, ha
existido ya y se producirá infinitas veces, por lo tanto este es el único mundo existente.
Para el eterno retorno es necesaria tanto la generación de algo como su destrucción.

Nietzsche invita a asumir con alegría la repetición de los ciclos naturales y expone una
nueva concepción del tiempo que será expansiva y circular.

En el vacío dejado por la muerte de Dios y la decadencia de los valores, la voluntad de


poder aparece como voluntad creadora de valores. Donde hay vida hay voluntad de
poder, voluntad de querer incluso lo aparente y afirmar una vida que se despliega en
múltiples direcciones.

La nueva creación de valores, mostrará que el mundo es un todo de valoraciones, de


perspectivas, de interpretaciones que el hombre hace. La voluntad de poder no caerá en
el error de absolutizar los valores nuevos, ya que si hiciera esto caería en el más grande
de todos los errores. El concepto de valor nos ha servido para establecer un continuo
entre nihilismo y voluntad de poder: nihilismo completo como destrucción total de lo
anteriormente establecido, voluntad de poder como creación de nuevos valores,
transmutación de todo lo anterior.

El superhombre, una de las imágenes filosóficas más conocidas de Nietzsche quien


creara estos valores, pues es el único que se rige por una moral de señores y no de
esclavos, quien asume sin resentimiento y con alegría el retorno de la vida. No debe
entenderse como el reconocimiento de algún individuo o alguna raza que posea
superioridad sobre los demás, sino como una aspiración moral que es necesario sostener
para afirmar la vida.

Este nuevo hombre que enunciará esta nueva moral es el fruto de tres transformaciones
del espíritu simbolizadas por el camello, el león y el niño que son los tres estadios del
espíritu:
- El primer estadio esta representado por el camello que se arrodilla para coger el
peso de la moral tradicional obedeciendo ciegamente.

- El segundo estadio es la negación del estadio anterior y está representado por el


león. Llega un momento en que el ser humano toma conciencia de su
servidumbre y se rebela arrojando todos los valores en conquista de su libertad.
Esta voluntad es incapaz de afirmarse por sí misma.

- El tercer estadio esta representado por el niño que simboliza el superhombre


nietzscheano. Este niño está más allá del bien y el mal, es el primer hombre que
puede crear valores y vive fiel a la tierra.