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MATERIALES EDUCATIVOS QUE NO EDUCAN, MATERIALES NO EDUCATIVOS

QUE EDUCAN

1. INTRODUCCIÓN.

En este material titulado “Materiales educativos que no educan versos materiales no


educativos que educan”, pretendemos dar una serie de pautas a los actores o
protagonistas implicados en el proceso de aprendizaje para obtener productos o
resultados de calidad.

Se tratará de responder a ciertas preguntas como: ¿Qué es un material educativo? Y


según Rodriguez Fuenzalida “Un material educativo es el ofrecimiento a través de un
objeto concreto, de una experiencia vicaria, es decir mediada, para el aprendizaje”.

¿Para qué hacer materiales?, ¿Será un instrumento para informar sobre el tema, como
para motivar una discusión o una reflexión, para organizar un proceso de aprendizaje?,
¿Será utilizado en contextos explícitamente educativos o informales?, ¿En forma grupal o
individual?, ¿Será autosuficiente o requerirá de un educador?, ¿Quién y qué produce?,
¿Un técnico, el docente solamente o con los estudiantes más o un equipo?. El que
produce debe investigar el qué, cómo y cuándo, ejemplo para enseñar latín a Pedro hay
que saber latín y hay que conocer a Pedro, un buen material debe conectar
adecuadamente las ideas constructoras de las que podamos partir y los conflictos
conceptuales que habrá que provocar tal como lo señala Pillar Grassi.

Entre estas preguntas ya mencionadas, también debemos jerarquizar los itinerarios


pedagógicos abordados por un docente, cuál el proceso creativo que se debe seguir para
crear un material adecuado, sin olvidar que el proceso creativo requiere de una triple
aventura: la de la creación, la del producto y la de su uso. El arte final qué requiere?
Diseñar, corregir, ilustrar, etc. Y una vez terminada el material ¿qué más hace falta?
Probar el material antes de su edición definitiva y la validación.

2. DESARROLLO.

Lo que para sus autores puedan tener una intencionalidad explícitamente educativa,
puede ser que no genere ningún proceso educativo para otros, y viceversa, algunos
materiales que no fueron hecho con intencionalidad educativa adquieren
inesperadamente una función educativa.

Por lo tanto para que un material cumpla una función educativa es necesario conocer,
identificar sus funciones, etc., meditar sobre el proceso educativo que se quiere generar
y sobre el contexto educativo, es decir, conocer las condiciones sociales, económicas,
organizativas, etc. de la comunidad educativa.

Según Kaplún “Una educación informal”, es decir una educación de la vida cotidiana es la
que debería tomarse en cuenta para satisfacer las necesidades de aprendizaje de los
mismos. Una educación popular no debe descuidar o despreocuparse de atender las
necesidades concretas del conocimiento de la gente.

Un material educativo es el ofrecimiento a través de un objeto concreto de una


experiencia vicaria, es decir mediada para el aprendizaje.

Si nos preguntamos para qué hacer materiales, debemos respondernos entre otras cosas
sobre todo para que elevar la comunicación interpersonal ya que hay bastante deterioro
de la misma. Estos materiales como ya indicamos al principio no deben ser materiales
que no cumplen con una función clara en un proceso pedagógico o materiales que no
logran subsanar la carencia de buenos educadores y procesos educativos de calidad con
o sin materiales.

A la hora de producir materiales debemos hacernos preguntas como las siguientes:


¿Para qué necesitamos esos materiales?, ¿Tendrá incidencia en el problema central?,
¿Cuáles son los procesos educativos que pretendemos generar?, ¿Será un instrumento
para informar o para motivar una discusión o una reflexión?, ¿Servirá para organizar un
proceso de aprendizaje?, ¿Será utilizados en contextos explícitamente educativos o en
situaciones informales?, ¿En forma individual o grupal ?, ¿Será autosuficiente o requerirá
de la presencia de un educador?,… y de esta manera cumplirá su función educativa,
aunque por supuesto un material puede cumplir muchas funciones a la vez y ser
utilizados en varios contextos y de varias maneras, pero imaginarlos y preverlos ayudará
mucho en el momento de producir dicho material, para evitar caer en el simplismo
abrumador y muy poco educativo.
L a otra pregunta que deseamos responder es: ¿Quién lo hará?, y nos respondemos si
acaso el técnico, o los estudiantes o ambos?, ¿con qué metodología qué responsabilidad
tendrá cada quién?. Quién produce un material no solo transmite conocimientos sino lo
organiza y se apropia de él, para que el proceso de aprendizaje se torne viable y palpable
por sus resultados, es decir este material debe generar el producto de calidad que
atestiguará los resultados. Por lo tanto se sugiere un proyecto profundamente
participativo en el que ambos docentes y estudiantes o personas involucradas puedan
aportar lo suyo.

Trabajar juntos o en equipo no es fácil. La interdisciplinaridad y la transdisciplinariedad


requiere de una apertura a los otros, dejar el egoísmo

Finalmente el quién produce tiene que hacer lo que realmente sabe hacer, si sólo
sabemos hacer libros, hagámoslo, pues será mejor un buen libro que un mal video. No
todo sirve entonces porque nos ponemos a producir de todo, y luego cuando no
obtenemos resultados culpamos a otros?.

No es suficiente con tener buenas ideas sobre el material, debemos profundizar nuestro
conocimiento sobre el mismo, para eso debemos investigar, ejemplo ¿Qué conocemos
sobre el debate educativo actual?, tal vez nuestro horizonte se ha acortado o nos
conformamos con algunas lecturas de algunos autores que están de moda; como esa
frase que dice que para enseñar latín a Pedro hay que saber latín y conocer a Pedro. Es
decir experimentar con nuestro trabajo o material, conocer profundamente a los sujetos a
los que va destinado nuestro material, conocer su universo cultural, sus códigos, su
lenguaje, sus sueños, etc.

Una buena investigación permitirá entender cuáles son por ejemplo las ideas
constructoras de las que podamos partir y los conflictos conceptuales que habrá que
provocar, y pensar con qué lógicas racionales, afectivas o pragmáticas empalmarán;
nuestros materiales serán útiles siempre y cuando ellos, los estudiantes los sientan
útiles, que satisfaga algunas de sus necesidades como de tipo cognitivo o de identidad,
satisfaga otras necesidades y les facilite el aprender a aprender. En palabras simples el
buen comunicador es el que sabe llegar a la gente. Hacer trabajo de campo, observar y
escuchar, convirtiendo los materiales en fuentes de juego, de deleite, de libertad, que le
dé el derecho de inventar, invertir el orden cronológico, extraer los sucesos diarios de sus
actividades diarias. Podemos ser lo educadores un poco poetas, un poco sociólogos,
trabajar con el hemisferio izquierdo y con el hemisferios derecho, con la razón e intuición
y con el análisis y metáfora, por lo tanto crear materiales implica un proceso creativo.

Nuestro itinerario no debe solo consistir en exponer nuestra postura sobre un


determinado tema y luego preguntar ¿qué piensan ustedes? o viceversa, sino, plantear
el pensamiento de diferentes corrientes o diferentes autores o actores para que sean
debatidas; cuando elegimos un itinerario no debemos aferrarnos y pasar de alto
aspectos más adecuados en cada caso, para cada tema, diferentes destinatarios, con
distintos niveles de información o conocimientos previos; no debemos simplificar y
generar un pensar simple, a veces es importante profundizar en algo para que posibilite
un efecto transborde en otros contextos. También no olvidar que estamos en un mundo
globalizado, por lo tanto debemos generar una educación que vincula al individuo con la
universalidad del conocimiento humano. No debemos dejar que un aprendizaje activo se
vuelva pasivo en el momento de los materiales, sino, debemos proponer constantemente
actividades de investigación, de discusión, de construcción de conocimientos, etc.
Debemos ser realistas y no soñar con un material absolutamente pertinente y
contextualizado.

No debemos olvidar que en este proceso deben ir los itinerarios pedagógicos, la


investigación y el proceso creativo que son muy importantes. Un material pasa siempre
por tres fases: la creación, la del producto y su uso. La creación es un proceso entre
racional e intuitivo, lleno de angustia, pasión y placer.

Entre la creación y la concreción todavía hay muchos pasos decisivos como: grabar,
editar, reproducir, componer, corregir, diseñar, ilustrar, diagramar, pre imprimir, imprimir.
Evitar errores en su ejecución, por ejemplo actuaciones que arruinan un buen guion,
ediciones con cortes abruptos,, musicalizaciones torpes, textos plagados co errores o
impresiones borrosas; es decir , razonar sobre las ventajas y desventajas de las mismas.

Una vez terminado nuestro material, validado, probado antes de su edición definitiva y su
reproducción, es decir un material usado reiteradas veces en condiciones reales, muchos
buenos materiales nacen de las prácticas educativas creados por sus protagonistas.
3. CONCLUSIÓN.
Podemos concluir diciendo que para la elaboración de un material se debe pensar en
función de su uso educativo, y qué las prácticas educativas bien organizadas puede
ser parte misma del material. Si aplicamos buenas metodologías sobre un material
que no ha sido pensado como educativo puede convertirse en educativo. Con mucho
compromiso y creatividad aún nuestros materiales educativos pueden ser usados de
modos insospechados o inesperados, aún después de que el material esté acabado
en base a ciertos objetivos preliminares logren por su riqueza y creatividad procesos
de aprendizaje creativos, porque “el material está terminado pero la aventura recién
empieza”. Adelante profe, profa pon a correr tu creatividad, que le esperamos.

BIBLIOGRAFÍA.

KAPLUN, Gabriel, 1992, “Materiales educativos que no educan, materiales no


educativos que educan”, pg.26.
Revista “LA PIRAGUA”, N° 12-13, CEAAL, Santiago de Chile.