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LA ESTRUCTURA DE LA MONOGRAFÍA

Ahora bien, esquemáticamente, una monografía está conformada de la siguiente


manera: el título, la dedicatoria, la introducción, el cuerpo, las conclusiones, la bibliografía y el
índice.

a. El título.- Es el nombre genérico de la monografía. Debe ser breve, preciso, sintético;


compilará especialmente el asunto materia de la investigación monográfica. Se debe
advertir que el título inicial que le damos a nuestro trabajo puede sufrir alguna variante a
medida que se vaya desarrollando la investigación o cuando la hayamos concluido.

b. La dedicatoria.- En hoja aparte y luego del título, se estila dedicar la monografía a


personas o instituciones, es decir, a familiares, amigos, colegas o asesores, para quienes
el autor tiene especial deferencia, o también a organismos que colaboraron en la
elaboración del estudio.

La dedicatoria puede ser omitida por no constituir parte indispensable del trabajo.

c. La introducción.- Es un elemento importante en la monografía, debiendo contener,


más o menos, los siguientes aspectos:

 La justificación de la monografía: es decir responde al por qué se hizo la investigación.

 La síntesis del contenido: puede ser por capítulos o de toda la monografía.

 Los métodos y técnicas empleados: explicar la clase de métodos (inductivo, deductivo,


analítico, sintético o los métodos específicos) y los tipos de técnicas elegidos.

 Las fuentes a las que se ha recurrido: para que el lector tenga una referencia de la
calidad y seriedad del trabajo.

 Las limitaciones o problemas con que se ha encontrado el autor: sean limitaciones de


tiempo, de información, económicas, etc.

 La conclusión o conclusiones más significativas a las que se ha llegado.

 Los alcances, objetivos y fines del tema.

La introducción va a permitir al lector conocer globalmente el contenido


del tema. Por otro lado, se debe resaltar que dadas las características que observamos
en la introducción, ésta debe ser redactada luego de haber concluido la investigación.

d. El cuerpo de la monografía.- Está conformado por cada uno de los capítulos y


subcapítulos en los que está dividida la monografía. En cada caso, se debe procurar
que, al igual que el título de la monografía, éstos lleven títulos claros y específicos.

Para los efectos de la redacción, y de existir subdivisiones (partes,


capítulos, subcapítulos e incisos), se recomienda utilizar para los encabezamientos, en
reemplazo de las letras, numeraciones correlativas.

Por ejemplo:

1. (parte)
1.1. (capítulo)
1.1.1.
1.1.2.
1.1.3. (subcapítullos)
1.1.4.
1.1.5.
1.1.5.1.
1.1.5.2. (incisos)
1.1.5.3.

e. Las conclusiones.- Las conclusiones constituyen el conjunto de hipótesis o


planteamientos que se hicieron al comenzar la monografía, pero ya probados o
desaprobados. Es por ello que constituyen parte esencial de un trabajo de esta
naturaleza. Según las características de la monografía, puede ser que se requiera
solamente de algunas consideraciones finales aclaratorias o que resuman el contenido
del estudio, las que no serían propiamente conclusiones. Caso contrario, éstas últimas
deberán ser claras, referidas concretamente al tema tratado y de preferencia, no muy
numerosas. Por razones de ordenamiento, pueden hacerse conclusiones parciales, al
concluir cada capítulo, y finales al término de la monografía.

f. La bibliografía.- La bibliografía está conformada por el conjunto de documentos que


hemos utilizado en la elaboración de la monografía. Estos documentos deberán ser
ordenados alfabéticamente, teniendo como referencia el nombre del autor, luego irá el
título de la obra, el lugar de edición, editorial, edición, fecha de edición y paginación. Es
decir, se sigue el mismo procedimiento que en la ficha referencial.

Para una mejor información al lector, se puede registrar no sólo la


bibliografía utilizada, sino también una bibliografía complementaria o referencial, que
estaría constituida por todas las obras que se hayan consultado o que sin haberlo hecho,
se sabe que se refieren al tema. En este caso, el lector se encargaría de ampliar la
búsqueda.

La experiencia muestra que los alumnos suelen presentar el problema


de registrar no sólo libros sino revistas, separatas, sueltos, observaciones de campo y
hasta comunicaciones orales, datos que no pueden ubicarse en una bibliografía,
entendiéndose ésta como una relación de libros. En este caso, se sugiere utilizar en su
reemplazo las palabras fuentes de información, que permite abarcar los datos señalados.

No debe olvidarse que la bibliografía y/o fuentes de información, reflejan el


grado de seriedad intelectual con el que ha sido abordado.