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LA BELLEZA DEL CRISTIANISMO REFLEJADA EN EL ARTE.

Al asumir el pasado cristiano, comprendemos que la fe cristiana es creer en alguien y no


en algo, porque nuestra fe se centra en Jesús, quien es la segunda persona de la Santísima
Trinidad. Esta fe nace en Israel, donde se da la evangelización pero logra su desarrollo en
Roma donde la cultura griega, judía y árabe dan origen al pensamiento grecolatino, en el
cual se mezcla el pensamiento griego y cristiano. En el siglo IV, en el año 313, el
emperador Constantino nos da el Edicto de Milán, mediante el cual concede la libertad
religiosa, que consiste en que ningún cristiano debe ser perseguido por su religión y en el
año 380, el emperador Teodosio decreta al cristianismo como la religión oficial del
imperio.
El cristianismo guarda un nexo profundo con la historia, la cual se puede entender de dos
maneras, como: cultivar, en el cual tenemos el cultivo exterior, que es la transformación
de la naturaleza por medio de la inteligencia; y el cultivo interior, que es la transformación
del hombre por medio de virtudes; el otro significado es como culto, que hace referencia
a la adoración, alabanza y a la posibilidad de conocer al verdadero Dios a través de la
sabiduría. Es decir, el nexo de la razón humana con la trascendencia divina.
Además la cultura occidental tiene sus raíces o fuentes en la configuración de la vida
social, en la cual el pensamiento grecolatino es asimilada por los monasterios fundado
por San Benito de Nursia bajo el lema “ora et labora”, uno de ellos es el Monasterio del
Monte Casino que es un centro cultural en donde se puede observar la fe cristiana, el
canto religioso, el mejor pensamiento griego y romano, el arte de la agricultura y las artes
liberales, los cuales atraen a multitud de países, desde el litoral mediterráneo hasta el norte
europeo, unificando y ordenando los pueblos. Por lo tanto, no es una cuestión teórica,
sino eminentemente práctica, ya que tiene una incidencia decisiva en nuestra cultura.
La influencia del cristianismo es amplia ya sea en la arquitectura, el arte, la música y la
literatura. Un ejemplo claro respecto a la arquitectura, es utilización las basílicas para
construir sus iglesias, la cual permite a los fieles mirar de forma horizontal hasta el
sacrificio. También tenemos las artes plásticas que fueron cultivadas en la iglesia, como
las pinturas simbólicas en las catacumbas y la capilla papal de Juan Pablo II. Además en
la música tenemos el gregoriano, la invención de polifonía y el clasicismo vienés. Por
último tenemos la literatura que nació en un clima abierto de horizonte sobrenatural, como
por ejemplo, La divina comedia, El burlador de Sevilla, El Quijote, El Fausto, etc.
El cultivo de la universidad y del pensamiento es otra fuente de la cultura occidental, en
el cual se dieron las primeras escuelas y universidades que nacieron al amparo de la
iglesia, dentro de los recintos catedralicios. Aquí tenemos a las comunidades monacales
que conservan el saber grecolatino, y a las escuelas catedralicias que son un grupo de
personas que cultivaban y transmitían el saber.
La última fuente de la cultura es la reivindicación y defensa de los derechos humanos,
aquí se dio la colaboración de la iglesia en la abolición de las practicas inhumanas como
la esclavitud, también se dio la defensa de los derechos de los indígenas y la doctrina de
la igualdad de todos los seres humanos, hermanados por la unión de un mismo Padre.
Observando también el trato que recibe una mujer de países cristianos y no cristianos.
Por otra parte tenemos a la fe y al arte cristiano, que se basa en el misterio de la
encarnación, en el cual Dios es trascendente y se hizo carne, por este motivo se deduce
que se puede pintar y esculpir; a esto le llamamos arte cristiano, que consiste en
contemplar cara a cara el rostro visible de Dios invisible. Aquí surgen los íconos, por el
cual es importante saber diferenciar a quien rendimos el culto de dulía y el culto de latría.
El culto de dulía es la veneración que se da a las imágenes de los santos y de la virgen;
mientras que el culto de latría es la adoración que rendimos a un Dios único y verdadero.
También tenemos a distintos artistas como pintores, poetas, músicos, etc., que toman
como fuente de inspiración el antiguo y el nuevo testamento para crear películas como
“La pasión de Cristo”, “Las crónicas de Narnia”; también crean pinturas como “La ultima
cena”, “La adoración de los pastores de Greco”, “Las lágrimas de San Pedro de Greco”,
“El descendimiento de la Cruz”, “La Inmaculada concepción de Murillo”, entre otras.
Todas estas expresiones artísticas son auténticos caminos hacia Dios porque nacen de la
fe y expresan la fe. Es por eso que se considera la religiosidad popular a la forma de como
un pueblo expresa su fe de manera sencilla, simbólica, imaginativa, mística, festiva y
comunitaria, unido a la penitencia y la conversión, teniendo en cuenta además de no caer
en el peligro de la superstición. La religión no solo se vive en la interioridad, sino en la
exterioridad expresada en las diferentes capacidades creativas que tiene energía
inagotable en la historia cristiana.

Conclusiones
 Los hombres de cada generación deben asumir las posibilidades creativas que les
han transmitido las generaciones anteriores, para crear nuevas posibilidades y
transmitirlas a las nuevas generaciones.
 El arte no es solo una base de enriquecimiento cultural sino también ayuda a
acercarnos a Dios, para que la fe se haga más fuerte y apreciemos la belleza
suprema que nos rodea.
 Si los niños y los jóvenes desconocen la religión cristiana y su historia, no podrán
adentrarse en el maravilloso mundo de las artes.
 El cristianismo es una herencia excelsa que hemos recibido y bien haremos en no
rechazarla si queremos mantener nuestra capacidad creadora.