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2018

La vulnerabilidad de abuso

sexual delos adolescentes

Integrantes

Mario criollo

Wilmita Graciela

Curso: “A”

Carrera: Ing. industrial


INTRODUCCIÓN

El abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes es una de las peores formas de violencia contra

la niñez y adolescencia. A pesar de que constituye un problema creciente en el mundo, la mayoría

de los casos no son detectados ni denunciados. A diferencia del maltrato físico –cuyo diagnóstico

depende de la posibilidad de ver las lesiones- y de la negligencia adulta hacia el bienestar infantil

-que se diagnostica al ver niños privados de los cuidados parentales básicos (desnutridos, no

escolarizados, sin cuidados médicos básicos, entre otras formas de vulneración de sus derechos)-,

la detección del niño que fue o está siendo víctima de abuso sexual depende de escucharlo para

saber qué pasó. La importancia de escuchar al niño cuando toma la palabra radica en que su

descripción frecuentemente es la más importante, poderosa y, en muchas ocasiones, la única

evidencia del abuso cometido en su contra. Por ese motivo, es imprescindible prestarles atención,

privacidad y escucharlos sin juzgarlos. En la mayoría de los casos detectados no suele haber

lesiones físicas que funcionen como indicios para determinar quién fue el agresor ni hay una

conducta específica o prototípica que los niños víctimas presenten. Tampoco suele haber testigos,

ya que quien comete un abuso sexual suele hacerlo a escondidas. Todos estos factores, sumados a

mitos enraizados y prejuicios culturales que operan en detrimento de los niños cuando toman la

palabra para develar sus padeceres, hacen que el diagnóstico y posterior denuncia sean una tarea

compleja. También opera una premisa falsa que sostiene que “si no hay lesión, no hubo abuso”.

Esto agrava la situación porque sin detección los niños no reciben tratamiento, ni protección ni

justicia. Los NNyA víctimas de abuso sexual con frecuencia callan: por miedo, culpa, impotencia,

desvalimiento, vergüenza. Suelen experimentar un trauma peculiar y característico de este tipo de

abusos: se sienten cómplices, impotentes, humillados y estigmatizados. Este trauma psíquico se

potencia con el paso del tiempo, cuando la consciencia de lo sucedido es mayor.


El desarrollo

El abuso sexual contra los NNyA es una de las peores formas de violencia. Las víctimas sufren un

daño irreparable a su integridad física, psíquica y moral. Se daña su derecho a la integridad, la

intimidad, la privacidad y, principalmente, se vulnera el derecho a no ser expuesto a ningún tipo

de violencia, abuso, explotación o malos tratos. Estos derechos se encuentran protegidos a nivel

internacional por la Convención sobre los Derechos del Niño. A nivel nacional y provincial, en

diversas normas, entre las que se destaca la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de Niños,

Niñas y Adolescentes. El abuso sexual es una forma de violencia previsto en el Código Civil y

Comercial de la Nación, que en su artículo 647 prohíbe específicamente cualquier tipo de malos

tratos o hechos que lesionen o menoscaben física o psíquicamente a los NNyA por parte de quien

tenga a su cargo la responsabilidad parental. El abuso sexual, además, es un delito sancionado

penalmente por el Código Penal de la Nación en su Título III “Delitos contra la integridad sexual”

(artículos 118 a 133). Están previstos tres tipos de abuso sexual. En primer lugar, el abuso sexual

simple, que sucede cuando un NNyA es sometido a contactos sexuales, manoseos o tocamientos

en las zonas íntimas con fines sexuales. Este tipo de contacto sexual se produce en situaciones en

las que, o bien el consentimiento no está dado porque el hecho fue realizado mediante violencia,

amenaza o abuso de poder, o bien no puede ser dado porque se cometió contra un niño o una niña

que tiene menos de 13 años. En el segundo escenario el factor de la edad es muy importante, ya

que el delito se configura sin necesidad de que el pequeño haya sido sometido en contra de su

voluntad o haya existido abuso de poder. El segundo tipo de abuso previsto en el Código Penal es

el abuso sexual gravemente ultrajante. (Berlinerblau., 2016. )

Cualquier NNyA puede ser víctima de abuso sexual, independientemente de su edad, género, etnia

y nivel sociocultural. A diferencia del maltrato físico y la negligencia, en los que el agresor es
típicamente una figura parental, el agresor de un abuso sexual contra los NNyA puede ser cualquier

persona. Desde un punto de vista estadístico, una parte importante de los abusos es de tipo

incestuosa, ejercida por familiares y conocidos del NNyA y favorecida por la convivencia o

cercanía. Los NNyA siempre son vulnerables frente a los adultos porque están en desarrollo, son

dependientes y establecen vínculos signados por la asimetría mental y física. Los niños y las niñas

carecen de recursos suficientes para auto protegerse frente al agresor, y en la adolescencia la

inexperiencia e inmadurez son factores decisivos. Es central tener presente que los NNyA siempre

son víctimas frente al agresor. Muchas veces ocurre que son sorprendidos, confundidos y

engañados, ya que los abusos sexuales se dan en forma progresiva en el contexto de una relación

de afecto cimentada previamente. El agresor sexual suele emplear atenciones especiales,

Los agresores sexuales circulan disimulados en el entorno familiar y social. Las estadísticas

indican que la mayoría de los abusadores son varones heterosexuales adaptados socialmente.

Suelen presentarse a sí mismos como personas afectuosas y humanitarias hacia el mundo exterior,

mientras que la relación que establecen con el niño abusado sexualmente está basada en amenazas,

control e intimidación. A pesar de que se tiende a relacionar el abuso sexual con el alcoholismo,

la mención del consumo excesivo de alcohol parece ser más una manera de excusar o racionalizar

las acciones del agresor que un factor causativo. Habitualmente, el agresor establece a lo largo del

tiempo una relación con el niño destinada a evitar su resistencia y pactar el secreto con el que

intentará no ser descubierto. Este proceso de preparación de alguien para es una característica de

los abusos sexuales contra NNyA. Además de buscar que el abuso ocurra y ocultarlo, crea el

ambiente propicio para dar al agresor sexual protección frente al entorno social y la Justicia,

incluso cuando el NNyA ya ha revelado el abuso. Muchos NNyA viven en condiciones de pobreza,

sin contar con acceso a una educación de calidad ni figuras parentales que los protejan de manera
adecuada. La vulnerabilidad de estos niños y niñas se acrecienta con la presencia de agresores

sexuales que intentan aprovecharse de estas situaciones

Actualmente un nuevo Plan está por implementarse a través de un Decreto Presidencial en donde

existen varias enmiendas. (Berlinerblau., 2016. )

Según el artículo 19 de la Ley 26.061, cualquier persona que sospeche o tome conocimiento de

malos tratos o situaciones que atenten contra la integridad psíquica, física, sexual o moral de un

niño, niña o adolescente, lo mismo que cualquier otra violación a sus derechos tiene la obligación

de comunicarlo al organismo de protección. Los adultos que tienen a cargo la responsabilidad

parental y quienes se desempeñan en organismos asistenciales, educativos y de salud del ámbito

público o privado no solamente deben comunicar al organismo de niñez la situación de abuso para

que puedan tomarse las medidas de protección necesarias, sino que además tienen la obligación

legal de realizar la denuncia judicial. El primer organismo interviniente debe denunciar el hecho y

para hacerlo no es necesario cumplir con ninguna condición. Para formular la denuncia no se

requiere el pedido de autorización de un superior jerárquico ni la asistencia de un abogado.

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Conclusiones
Bibliografía

Berlinerblau., V. (1 de noviembre de 2016. ). unicef. Obtenido de unicef:

https://www.unicef.org/ecuador/proteccion-AbusoSexual_contra_NNyA-2016_(1).pdf

salazar, M. A. (1 de diciembre de 2007). plan. Obtenido de

https://plan.org.co/sites/files/plan/modulo_2.pdf