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Situación política de Europa para el inicio del siglo XX:

Primera Guerra Mundial 1914-1918

La Primera Guerra Mundial, también conocida como Gran Guerra,b fue una
confrontación bélica, ocurrida principalmente en Europa, que empezó el 28 de julio de
1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918, cuando Alemania aceptó las condiciones del
armisticio. Tras seis meses de negociaciones en la Conferencia de Paz de París, el 28
de junio de 1919 los países aliados firmaron el Tratado de Versalles con Alemania, y
otros a lo largo del siguiente año con cada una de las potencias derrotadas. Más de
nueve millones de combatientes y siete millones de civiles perdieron la vida, una cifra
extraordinariamente elevada, dada la sofisticación tecnológica e industrial de los
beligerantes. Está considerado el quinto conflicto más mortífero de la historia de la
Humanidad.c Tal fue la convulsión que provocó la guerra, que allanó el camino a grandes
cambios políticos, incluyendo numerosas revoluciones con un carácter nunca antes visto
en varias de las naciones involucradas.6

Recibió el calificativo de mundial, porque en ella se vieron involucradas todas las grandes
potencias industriales y militares de la época,7 divididas en dos alianzas opuestas. Por
un lado se encontraba la Triple Alianza, formada por las Potencias Centrales: el Imperio
alemán y Austria-Hungría. Italia, que había sido miembro de la Triple Alianza junto a
Alemania y Austria-Hungría, no se unió a las Potencias Centrales, pues Austria, en contra
de los términos pactados, fue la nación agresora que desencadenó el conflicto.8 Por otro
lado se encontraba la Triple Entente, formada por el Reino Unido, Francia y el Imperio
ruso. Ambas alianzas sufrieron cambios y fueron varias las naciones que acabarían
ingresando en las filas de uno u otro bando según avanzaba la guerra: Italia, el Imperio
del Japón y Estados Unidos se unieron a la Triple Entente, mientras el Imperio otomano
y el Reino de Bulgaria se unieron a las Potencias Centrales. En total, más de 70 millones
de militares, incluyendo 60 millones de europeos, se movilizaron y combatieron en la
guerra más grande de la historia hasta ese momento.9 10 Hasta el comienzo de la
Segunda Guerra Mundial, esta guerra era llamada Gran Guerra o simplemente Guerra
Mundial,11 12 13 expresión esta última que en Alemania comenzó a utilizarse desde su
comienzo (Weltkrieg), aunque solo se generalizó en Francia (Guerre Mondiale) y en el
Reino Unido (World War) en la década de 1930, mientras que en Estados Unidos la
denominación se impuso a partir del momento de su intervención,14 ya que allí
originalmente se la conoció como la Guerra Europea.15

Aunque el imperialismo que venían desarrollando desde hacía décadas las potencias
involucradas fue la principal causa subyacente, el detonante del conflicto se produjo el
28 de junio de 1914 en Sarajevo con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de
Austria.16 17 Su verdugo fue Gavrilo Princip, un joven nacionalista serbio.18 19 Este
suceso desató una crisis diplomática cuando Austria-Hungría dio un ultimátum al Reino
de Serbia y se invocaron las distintas alianzas internacionales forjadas a lo largo de las
décadas anteriores. En pocas semanas, todas las grandes potencias europeas estaban
en guerra y el conflicto se extendió a muchas otras áreas geográficas.

El 28 de julio, los austrohúngaros iniciaron las hostilidades con el intento de invasión de


Serbia.20 21 Mientras Rusia se movilizaba, Alemania invadió Bélgica, que se había
declarado neutral, y Luxemburgo en su camino a Francia. La violación de la soberanía
belga llevó al Reino Unido a declarar la guerra a Alemania. Los alemanes fueron
detenidos por los franceses a pocos kilómetros de París, iniciándose una guerra de
desgaste en las que las líneas de trincheras apenas sufrirían variación alguna hasta
1917. Este frente es conocido como Frente Occidental. En el Frente Oriental, el ejército
ruso logró algunas victorias frente a los austro-húngaros, pero fueron detenidos por los
alemanes en su intento de invadir Prusia Oriental. En noviembre de 1914, el Imperio
otomano entró en la guerra, lo que significó la apertura de distintos frentes en el Cáucaso,
Mesopotamia y el Sinaí. Italia y Bulgaria se unieron a la guerra en 1915, Rumania en
1916 y Estados Unidos en 1917.

Tras años de relativo estancamiento, la guerra empezó su desenlace en marzo de 1917


con la caída del gobierno ruso tras la Revolución de Febrero y la firma de un acuerdo de
paz entre la Rusia revolucionaria y las Potencias Centrales después de la Revolución de
Octubre, en marzo de 1918. El 4 de noviembre de 1918, el Imperio austrohúngaro solicitó
un armisticio. Tras una gran ofensiva alemana a principios de 1918 a lo largo de todo el
Frente Occidental, los Aliados hicieron retroceder a los alemanes en una serie de
exitosas ofensivas. Alemania, en plena revolución, solicitó un armisticio el 11 de
noviembre de 1918, poniendo fin a la guerra con la victoria aliada.

Tras el fin de la guerra, cuatro grandes imperios dejaron de existir: el alemán, el ruso, el
austrohúngaro y el otomano. Los Estados sucesores de los dos primeros perdieron una
parte importante de sus antiguos territorios, mientras que los dos últimos se
desmantelaron. El mapa de Europa y sus fronteras cambiaron completamente y varias
naciones se independizaron o se crearon. Al calor de la Primera Guerra Mundial también
se fraguó la Revolución rusa, que concluyó con la creación del primer Estado
autodenominado socialista de la historia, la Unión Soviética. Se fundó la Sociedad de
Naciones, con el objetivo de evitar que un conflicto de tal magnitud se repitiese; sin
embargo, dos décadas después estalló la Segunda Guerra Mundial. Entre sus razones
se pueden señalar: el alza de los nacionalismos, una cierta debilidad de los Estados
democráticos, la humillación sentida por Alemania tras su derrota, las grandes crisis
económicas y, sobre todo, el auge del fascismo.
https://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Guerra_Mundial#cite_ref-7

Revolución rusa y nacimiento de la unión soviética 1917.

Revolución rusa:

El término Revolución rusa (en ruso, Русская революция, Rússkaya revolyútsiya)


agrupa todos los sucesos que condujeron al derrocamiento del régimen zarista y a la
instauración preparada de otro, leninista, a continuación, entre febrero y octubre de 1917,
que llevó a la creación de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. El zar
se vio obligado a abdicar y el antiguo régimen fue sustituido por un gobierno provisional
durante la primera revolución de febrero de 1917 (marzo en el calendario gregoriano,
pues el calendario juliano estaba en uso en Rusia en ese momento). En la segunda
revolución, en octubre, el Gobierno Provisional fue eliminado y reemplazado con un
gobierno bolchevique (comunista), el Sovnarkom.

La Revolución de Febrero se focalizó, originalmente, en torno a Petrogrado (hoy San


Petersburgo). En el caos, los miembros del parlamento imperial o Duma asumieron el
control del país, formando el Gobierno provisional ruso. La dirección del ejército sentía
que no tenían los medios para reprimir la revolución y Nicolás II, el último emperador de
Rusia, abdicó. Los sóviets (consejos de trabajadores), que fueron dirigidos por facciones
socialistas más radicales, en un principio permitieron al gobierno provisional gobernar,
pero insistieron en una prerrogativa para influir en el gobierno y controlar diversas
milicias. La revolución de febrero se llevó a cabo en el contexto de los duros reveses
militares sufridos durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918),1 que dejó a gran parte
del ejército ruso en un estado de motín.

A partir de entonces se produjo un período de poder dual, durante el cual el Gobierno


provisional ruso tenía el poder del Estado, mientras que la red nacional de sóviets,
liderados por los socialistas y siendo el Sóviet de Petrogrado el más importante, tenía la
lealtad de las clases bajas y la izquierda política. Durante este período caótico hubo
motines frecuentes, protestas y muchas huelgas. Cuando el Gobierno Provisional decidió
continuar la guerra con Alemania, los bolcheviques y otras facciones socialistas hicieron
campaña para detener el conflicto. Los bolcheviques pusieron a milicias obreras bajo su
control y los convirtieron en la Guardia Roja (más tarde, el Ejército Rojo) sobre las que
ejercían un control sustancial.

En la Revolución de Octubre (noviembre en el calendario gregoriano), el Partido


bolchevique, dirigido por Vladímir Lenin, y los trabajadores y soldados de Petrogrado,
derrocaron al gobierno provisional, formándose el gobierno del Sovnarkom. Los
bolcheviques se nombraron a sí mismos líderes de varios ministerios del gobierno y
tomaron el control del campo, creando la Checa, organización de inteligencia política y
militar para aplastar cualquier tipo de disidencia. Para poner fin a la participación de Rusia
en la Primera Guerra Mundial, los líderes bolcheviques firmaron el Tratado de Brest-
Litovsk con Alemania en marzo de 1918.

Posteriormente estalló una guerra civil en Rusia entre la facción «roja» (bolchevique) y
«blanca» (antibolcheviques) —esta última contó con el apoyo de las grandes potencias—
, que iba a continuar durante varios años, en la que los bolcheviques, en última instancia,
salieron victoriosos. De esta manera, la Revolución abrió el camino para la creación de
la Unión soviética , oficialmente llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
(URSS) en 1922. Pese a que muchos acontecimientos históricos notables tuvieron lugar
en Moscú y Petrogrado, también hubo un movimiento visible en las ciudades de todo el
estado, entre las minorías nacionales de todo el Imperio ruso y en las zonas rurales,
donde los campesinos se apoderaron de la tierra y la redistribuyeron.

La Revolución rusa fue un acontecimiento decisivo y fundador del «corto siglo XX»2
abierto por el estallido del macroconflicto europeo en 1914 y cerrado en 1991 con la
disolución de la Unión Soviética. Objeto de simpatías y de inmensas esperanzas por
unos (Jules Romains la describió como «la gran luz en el Este» y François Furet como
«el encanto universal de octubre»), también ha sido objeto de severas críticas, de miedos
y de odios viscerales.3 Sigue siendo uno de los acontecimientos más estudiados y más
apasionadamente discutidos de la historia

https://es.wikipedia.org/wiki/Revolución_rusa

Benito Mussolini se convierte en el Nuevo gobernador de italia 1922

Benito Amilcare Andrea Mussolini (Dovia di Predappio, 29 de julio de 1883-Giulino di


Mezzegra, 28 de abril de 1945) fue un periodista y político italiano, primer ministro del
Reino de Italia con poderes dictatoriales desde 1922 hasta 1943, cuando fue depuesto y
encarcelado brevemente. Escapó gracias a la ayuda de la Alemania nazi, y asumió el
cargo de presidente de la República Social Italiana desde septiembre de 1943 hasta su
derrocamiento en 1945. Mussolini irrumpió en la política italiana el 27 de octubre de 1922
cuando encabezó la marcha sobre Roma que impresionó al rey Víctor Manuel III, quien,
asesorado por la burguesía italiana, le pidió que formara un gobierno «de orden».

Mussolini —también conocido como el Duce— pasó de ser el número tres en el escalafón
del Partido Socialista Italiano y dirigir su rotativo Avanti! a promover el fascismo dentro
de Italia. Durante su mandato estableció un régimen cuyas características fueron el
nacionalismo, el militarismo y la lucha contra el liberalismo y contra el comunismo,
combinadas con la estricta censura y la propaganda estatal. Mussolini se convirtió en un
estrecho aliado del canciller alemán Adolf Hitler, caudillo del nazismo, sobre quien había
influido. Durante su gobierno, Italia entró en la Segunda Guerra Mundial en junio de 1940,
como aliada de Alemania. Tres años después, los Aliados invadieron el Reino de Italia y
ocuparon la mayor parte del sur del país. En abril de 1945, trató de escapar a Suiza, pero
fue capturado y fusilado, cerca del lago de Como por partisanos comunistas. Su cuerpo
fue llevado a Milán, donde fue ultrajado.

https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Mussolini

Proclamación de la Segunda República Española 1931

La proclamación de la Segunda República Española consistió en la instauración el 14 de


abril de 1931 del nuevo régimen político republicano que sucedió a la monarquía
constitucional de Alfonso XIII de Borbón, que había quedado «deslegitimada» al haber
permitido la dictadura de Primo de Rivera[cita requerida] (1923-1930) y que había
fracasado en su intento de vuelta a la «normalidad constitucional» con la dictablanda del
general Berenguer (1930-1931).

La dictablanda del general Berenguer

La dictablanda del general Berenguer fue el último periodo de la Restauración


caracterizado por el gobierno del general Dámaso Berenguer nombrado por el rey
Alfonso XIII en enero de 1930 para que restableciera la «normalidad constitucional» tras
la Dictadura de Primo de Rivera, y al que siguió el breve gobierno del almirante Juan
Bautista Aznar, entre febrero y abril de 1931, que daría paso a la Segunda República
Española. El término «dictablanda» fue utilizado por la prensa para referirse a la
indefinición del gobierno de Berenguer, que ni continuó con la Dictadura anterior, ni
restableció plenamente la Constitución de 1876, ni mucho menos convocó elecciones a
Cortes Constituyentes como exigía la oposición republicana.1

El día 17 de agosto de 1930 tuvo lugar el llamado Pacto de San Sebastián, una reunión
promovida por la Alianza Republicana en la que al parecer (ya que no se levantó acta
escrita de la misma) se acordó la estrategia para poner fin a la monarquía de Alfonso XIII
y proclamar la Segunda República. A la reunión asistieron, según consta en la nota
oficiosa hecha pública al día siguiente, por la Alianza Republicana, Alejandro Lerroux,
del Partido Republicano Radical, y Manuel Azaña, del Grupo de Acción Republicana; por
el Partido Radical-Socialista, Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz y Ángel Galarza;
por la Derecha Liberal Republicana, Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura; por Acción
Catalana, Manuel Carrasco Formiguera; por Acción Republicana de Cataluña, Matías
Mallol Bosch; por Estat Català, Jaume Aiguader; y por la Federación Republicana
Gallega, Santiago Casares Quiroga. A título personal también asistieron Indalecio Prieto,
Felipe Sánchez Román, y Eduardo Ortega y Gasset, hermano del filósofo. Gregorio
Marañón no pudo asistir, pero envió una «entusiástica carta de adhesión».2

En octubre de 1930 se sumaron al Pacto, en Madrid, las dos organizaciones socialistas,


el PSOE y la UGT, con el propósito de organizar una huelga general que fuera
acompañada de una insurrección militar que metiera a «la Monarquía en los archivos de
la Historia», tal como se decía en el manifiesto hecho público a mediados de diciembre
de 1930. Para dirigir la acción se formó un comité revolucionario integrado por Niceto
Alcalá-Zamora, Miguel Maura, Alejandro Lerroux, Diego Martínez Barrio, Manuel Azaña,
Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz, Santiago Casares Quiroga y Luis Nicolau
d'Olwer, por los republicanos, e Indalecio Prieto, Fernando de los Ríos y Francisco Largo
Caballero, por los socialistas.

Las elecciones municipales del domingo 12 de abril de 1931

En febrero de 1931 el rey Alfonso XIII puso fin a la "dictablanda" del general Berenguer
y nombró nuevo presidente al almirante Juan Bautista Aznar, que propuso un nuevo
calendario electoral: se celebrarían primero elecciones municipales el domingo 12 de
abril, y después elecciones a Cortes que tendrían el carácter de Constituyentes, por lo
que podrían proceder a la revisión de las facultades de los Poderes del Estado y la
precisa delimitación del área de cada uno (es decir, reducir las prerrogativas de la
Corona) y a una adecuada solución al problema de Cataluña. Algunos entendieron que
las elecciones eran un plebiscito sobre la Monarquía.6

Según los resultados electorales que fueron llegando al Ministerio de la Gobernación, en


la Puerta del Sol de Madrid, las candidaturas republicano-socialistas ganaron en 41 de
las 50 capitales de provincia, aunque en las zonas rurales hubo más concejales
monárquicos que republicanos. Era la primera vez en la historia de España que un
gobierno era derrotado en unas elecciones.7

En Madrid, los concejales republicanos triplicaban a los monárquicos, y en Barcelona los


cuadruplicaban. Si las elecciones se habían convocado como una prueba para sopesar
el apoyo a la monarquía y las posibilidades de modificar la ley electoral antes de la
convocatoria de Elecciones Generales, los partidarios de la república consideraron tales
resultados como un plebiscito a favor de su instauración inmediata. El marqués de Hoyos
llegaría a decir que «las noticias de los pueblos importantes eran, como las de las
capitales de provincia, desastrosas». Dependiendo de autores, hay distintas
interpretaciones de los resultados.

El lunes 13 de abril

A las diez y media de la mañana el presidente Aznar-Cabanas entraba en el Palacio de


Oriente de Madrid para celebrar el Consejo de Ministros. Preguntado por los periodistas
sobre si habría crisis de gobierno, Aznar-Cabanas contestó:8

¿Que si habrá crisis? ¿Qué más crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta
monárquico y se despierta republicano?

El martes 14 de abril
La proclamación de la República en Éibar

Éibar fue la primera ciudad en alzar la bandera tricolor, la madrugada del martes 14 de
abril de 1931, a las seis y media de la mañana. La corporación municipal recién elegida
en las elecciones del domingo (10 concejales socialistas, 8 republicanos y 1 del PNV)
proclamó en Éibar la Segunda República. La bandera tricolor fue izada por el concejal
más joven de la recién elegida corporación, Mateo Careaga, que era miembro del Grupo
de Acción Republicana. Este hecho suponía una profunda transformación de la
distribución del poder ya que por primera vez accedieron a él las clases medias y los
trabajadores. Cuando se confirmó la proclamación en Barcelona, el pueblo se concentró
frente al ayuntamiento para retirar la placa con el nombre de Plaza de Alfonso XIII y
colocar la nueva placa de Plaza de la República, improvisada en cartón.

La proclamación de la República en Valencia

Tras Éibar, a lo largo del martes 14 de abril se proclamó la República desde los balcones
de los ayuntamientos de las principales ciudades ocupados por los nuevos concejales.
Un ejemplo de lo que ocurrió aquel día puede ser Valencia.

A lo largo de la mañana del 14 de abril las calles de la ciudad se fueron llenando de gente
que celebraba el triunfo de la candidatura republicana-socialista, llamada Alianza
Antidinástica, que estaba liderada por el blasquista Partido de Unión Republicana
Autonomista (PURA) cuyo máximo dirigente era Sigfrido Blasco-Ibáñez, hijo del fundador
del partido, el conocido político y escritor Vicente Blasco Ibañez, que había fallecido tres
años antes. Los otros partidos que integraban la Alianza Antidinástica, que había
obtenido 36 738 votos y 32 concejales (frente a los 12 420 votos y 18 concejales de los
monárquicos), eran el PSOE, la Derecha Liberal Republicana, el Partido Reformista, y el
partido valencianista Agrupación Valencianista Republicana. Una novedad que se
apreciaba aquella mañana era que, a diferencia del día anterior en que la Guardia Civil
había disuelto a los manifestantes que gritaban “¡Visca la República!” causando varios
heridos, ahora se limitaba a mirar sin intervenir. Los partidos de la Alianza Antidinástica,
que formaron una Junta Provisional Republicana, repartieron octavillas anunciando que
la República era ya un «hecho definitivo» y pidiendo que si el Ejército aparecía en las
calles se le vitoreara, porque «ya no es la milicia de pretor, es el Ejército de la Nación y
merece todos los respetos»

A las cuatro de la tarde la multitud se concentró frente a la sede del diario del PURA El
Pueblo, en la calle Don Juan de Austria, donde se encontraban reunidos los concejales
republicanos electos y la Junta Provisional Republicana, esperando noticias de Madrid.
A continuación la Junta Provisional Republicana y los concejales electos encabezados
por Sigfrido Blasco-Ibánez se dirigieron hacia el Ayuntamiento para tomar posesión del
gobierno de la ciudad. Allí Sigfrido Blasco-Ibáñez proclamó la República ante la multitud
que se congregaba en la plaza de Castelar y eran izadas la senyera y la bandera
republicana. Después se formó una manifestación encabezada por la Junta Provisional
Republicana que se dirigió, primero, a la sede del gobierno civil y, después, a la Capitanía
General, para pedir que fuera izada la bandera republicana en los dos edificios, a lo que
tanto el gobernador civil, Luis Amado, como el capitán general, Eladio Pin Ruano, se
negaron, mientras no recibieran órdenes de Madrid. Durante esa tarde las funciones de
los teatros y de los cines fueron interrumpidas para oír la Marsellesa y el Himno Regional
Valenciano, y algunos grupos se dedicaron a pintar de morado las banderas de los
estancos y las que señalaban las paradas de los tranvías.11

A las nueve de la noche los concejales y los dirigentes de los partidos de la Alianza
Antidinástica se reunieron en el Ayuntamiento (invadido por la multitud que llenaba las
escaleras, los vestíbulos y los salones, y que también abarrotaba la plaza de Castelar) y
allí eligieron como alcalde provisional de la ciudad a Vicente Marco Miranda. Asimismo
se redactó un bando “Al poble valencià” en el que se decía: “La República ha estat
implantada per la via legal, donant al món un exemple únic en la Història. Que la seua
defensa i consolidació siguen també exemplars” (“La República ha sido implantada por
la vía legal, dando al mundo un ejemplo único en la Historia. Que su defensa y
consolidación sean también ejemplares”). Cuando estaban reunidos se recibió un
telegrama de salutación de Francesc Macià (el líder de Esquerra Republicana de
Cataluña, que acababa de proclamar la “República Catalana” en Barcelona) dirigido al
“poble valencià, unit a Catalunya per gloriosos vincles històrics de sang i de llengua”
(“unido a Cataluña por gloriosos vínculos históricos de sangre y de lengua”). La respuesta
del nuevo alcalde Marco Miranda fue: “València correspon salutació Catalunya admirable
en un abras de germanor, cridant visca el poble català, visca Espanya republicana”
(“Valencia corresponde saludo Cataluña admirable con un abrazo de hermandad,
gritando viva el pueblo catalán, viva España republicana”). El día siguiente, 15 de abril,
fue declarado festivo, y por la tarde hubo un desfile militar encabezado por el propio
capitán general que delante del Ayuntamiento rindió homenaje a la nueva bandera.

La proclamación de la "República Catalana" en Barcelona

Alrededor de la una y media de la tarde del 14 de abril, Lluís Companys, uno de los
líderes de Esquerra Republicana de Cataluña que había obtenido una resonante victoria
en las elecciones municipales del 12 de abril (25 concejales, frente a los 12 de la Lliga
Regionalista y a otros 12 de la candidatura republicana-socialista), salió al balcón del
Ayuntamiento de Barcelona, en la plaza de San Jaime que en esos momentos no estaba
muy concurrida, para proclamar la República e izar la bandera republicana.12 Alrededor
de una hora después y desde el mismo balcón, donde ya ondeaba también la senyera
catalana, el líder de Esquerra Francesc Macià se dirigió a la multitud concentrada en la
plaza y proclamó, en nombre del pueblo de Cataluña, "L'Estat Català, que amb tota la
cordialitat procurarem integrar a la Federació de Repúbliques Ibèriques". Así pues, antes
de que se proclamara la República en Madrid, Macià daba por constituido un Estado
catalán y definía la forma de Estado de la nueva República "ibérica" como federal o
confederal. A media tarde Macià de nuevo se dirigía a la multitud pero esta vez desde el
balcón de la Diputación de Barcelona, situado enfrente del Ayuntamiento en la misma
plaza de San Jaime, para comunicarles que había tomado posesión del gobierno de
Cataluña, afirmando a continuación que "d'aquí no ens trauran sino morts" ("de aquí no
nos sacarán sino muertos"). A continuación firmó un manifiesto en el palacio de la
Diputación en que proclamaba de nuevo el "Estat Català" bajo la forma de "una República
Catalana", que pedía a los otros "pueblos de España" su colaboración para crear una
"Confederació de Pobles Ibèrics".13 Inmediatamente Macià empezó ejercer el poder y
destituyó al capitán general Despujols, nombrando en su lugar al general López Ochoa
y designó nuevo gobernador civil de Barcelona a su compañero de partido Lluís
Companys. Asimismo nombró a los miembros de su gobierno, dominado por la Esquerra
Republicana de Cataluña, en el que incluyó a un representante del Partido Republicano
Radical y otro del PSOE, pero ninguno de la Lliga Regionalista (en la calle algunos
gritaban "¡Visca Macià i mori Cambó!")12 En el gobierno también había representantes
de la Unió Socialista de Catalunya y de Acció Catalana Republicana, y Macià llegó a
ofrecerle una cartera a la CNT, pero la organización anarcosindicalista rehusó participar
alegando su tradicional apoliticismo.14

Una tercera declaración de Macià, por escrito como la segunda, se produjo a última hora
de la tarde, cuando se supo que la República había sido proclamada en Madrid y el rey
Alfonso XIII abandonaba el país, en la que, después de hacer referencia al "Pacto de
San Sebastián", se proclamó "La República Catalana com Estat integrant de la Federació
Ibèrica".15 "En realidad, la actuación de Macià no iba encaminada a una ruptura con
España, proclamando la independencia, sino a provocar desde una situación de fuerza
el cumplimiento de lo acordado en San Sebastián, la concesión inmediata de una amplia
autonomía, que quería federal".14

La proclamación de la "República Catalana", diferenciada de la República Española, será


el problema más urgente que tendrá que resolver el "Gobierno Provisional".16 (Tres días
después varios ministros del Gobierno Provisional republicano viajaron rápidamente de
Madrid a Barcelona para persuadir a Macià de que abandonara su idea y se mostrara
favorable a la adopción de un estatuto de autonomía promulgado por las Cortes, a lo que
accedió).

Madrid: proclamación de la República y caída de la Monarquía

A primeras horas de la mañana del 14 de abril el general Sanjurjo, director de la Guardia


Civil se dirige a la casa de Miguel Maura donde se encuentran reunidos los miembros
del "comité revolucionario" que no estaban exiliados en Francia, ni escondidos: Niceto
Alcalá-Zamora, Francisco Largo Caballero, Fernando de los Ríos, Santiago Casares
Quiroga, y Álvaro de Albornoz. Nada más entrar en la casa el general Sanjurjo se cuadra
ante Maura y le dice: «A las órdenes de usted señor ministro». Inmediatamente avisan a
Manuel Azaña y a Alejandro Lerroux, que se hallaban escondidos en Madrid desde hacía
meses, para que acudan a casa de Maura (los cuatro miembros del "comité" que se
hallaban en Francia, Diego Martínez Barrio, Indalecio Prieto, Marcelino Domingo y
Nicolau d'Olwer, iniciarán enseguida su vuelta).8

Por su parte el rey Alfonso XIII le pide al conde de Romanones, viejo conocido de Niceto
Alcalá-Zamora, que se ponga en contacto con él para que, como presidente del "comité
revolucionario", le garantice su salida pacífica de España y la de su familia. A la una y
media del mediodía tiene lugar la entrevista en casa del doctor Gregorio Marañón, que
había sido médico del rey y que ahora apoyaba la causa republicana. El conde de
Romanones le propone a Alcalá-Zamora crear una especie de gobierno de transición o
incluso la abdicación del rey en favor del Príncipe de Asturias. Pero Alcalá-Zamora exige
que el rey salga del país "antes de que se ponga el sol". Y le advierte: "Si antes del
anochecer no se ha proclamado la república, la violencia del pueblo puede provocar la
catástrofe". El conde vuelve a Palacio a informar al rey y Alcalá-Zamora a casa de Maura,
donde conoce con el resto de miembros del comité revolucionario la proclamación del
"Estat Català" que ha hecho Macià en Barcelona.8

A primeras horas de la tarde unos funcionarios socialistas izan la bandera tricolor


republicana en lo alto del edificio de Correos y Telégrafos de la plaza de la Cibeles. Corre
la noticia y una multitud se concentra en la plaza, para desde allí dirigirse por la calle de
Alcalá hacia la Puerta del Sol, donde se encuentra el Ministerio de la Gobernación.
Muchos portan banderas republicanas y algunos retratos de los capitanes Fermín Galán
y Ángel García Hernández, ejecutados por la sublevación de Jaca. Un grupo derriba la
estatua de la reina Isabel II de su pedestal y la arrastra hasta el convento de las
Arrepentidas.17 Otra muchedumbre se congrega frente al palacio de Oriente, pero
decenas de jóvenes con brazaletes rojos, la mayoría de ellos obreros socialistas,
formaron un cordón uniendo sus brazos para impedir que la gente se aproximara y allí
estuvieron de guardia durante toda la noche.18

Enterados de lo que está ocurriendo, los miembros del "comité revolucionario" se dirigen
a la Puerta del Sol. Cuando llegan Miguel Maura llama al portalón del Ministerio y grita:
«Señores, paso al Gobierno de la República». Los guardias civiles de la entrada se
cuadran y presentan armas. A continuación el comité revolucionario se constituye en
"Gobierno Provisional" de la República y designa a Niceto Alcalá-Zamora como su
presidente. Eran las ocho de la tarde del 14 de abril. A esa misma hora el rey se despedía
de los nobles y grandes de España que habían acudido al Palacio de Oriente y
abandonaba Madrid en coche en dirección a Cartagena, donde hacia las cuatro de la
madrugada embarcaba en el crucero Príncipe de Asturias rumbo a Marsella. Pocas horas
después la reina y el resto de la familia real abandonaron Madrid en tren en dirección a
la frontera con Francia.8

El día 16 de abril se hizo público el siguiente manifiesto, redactado por el Duque de


Maura, hermano del líder republicano Miguel Maura, y que el día 17 sólo publicó el diario
ABC, en portada, acompañado de una "Nota del Gobierno acerca del mensaje":

Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor
de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré
siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más
críticas coyunturas. Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé
bien que nuestra patria se mostró en todo tiempo generosa ante las culpas sin malicia.

Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para
mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero,
resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en
fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son
depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta
rigurosa.

Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y


mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me
aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos.

También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que
tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles.

Alfonso XIII abandonó el país sin abdicar formalmente y se trasladó desde Marsella a
París (donde declaró: «La República es una tormenta que pasará rápidamente»),19
fijando posteriormente su residencia en Roma. En enero de 1941 abdicó en favor de su
tercer hijo, Juan. Falleció el 28 de febrero del mismo año.

https://es.wikipedia.org/wiki/Proclamación_de_la_Segunda_República_Española#La_pr
oclamación_de_la_República_en_Éibar

Ascenso al poder de Adolf Hitler 1933

El ascenso al poder de Adolf Hitler comenzó en septiembre de 1919 en Alemania,a


cuando Hitler se unió al partido político conocido como Deutsche Arbeiterpartei, DAP, el
Partido Obrero Alemán. En 1920 cambió su nombre a Nationalsozialistische Deutsche
Arbeiterpartei (NSDAP), Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, comúnmente
denominado Partido Nazi. Este partido político se formó y desarrolló durante la posguerra
de la Primera Guerra Mundial, como partido antimarxista y opuesto al Tratado de
Versalles y al gobierno democrático de posguerra de la República de Weimar. Defendía
el nacionalismo extremo y el pangermanismo, así como el antisemitismo. Puede
considerarse que el «ascenso» de Hitler terminó en marzo de 1933, después de que el
Reichstag adoptara la Ley de Concesión de Plenos Poderes de 1933. El 30 de enero de
1933 el presidente Paul von Hindenburg había nombrado a Hitler canciller tras una serie
de elecciones parlamentarias y las consiguientes intrigas entre bastidores. La ley de
plenos poderes —si se aplicaba de forma despiadada y autoritaria— daba virtualmente
a Hitler la capacidad de ejercer constitucionalmente a partir de ese momento un poder
dictatorial y sin objeciones legales.

Adolf Hitler ascendió a un lugar prominente en los primeros años de existencia del
partido. Siendo uno de los mejores oradores del partido, exigió a los otros miembros que
lo hicieran líder, con la amenaza de abandonarlo. En parte se ayudó de su deseo de
utilizar la violencia para avanzar en sus objetivos políticos y para reclutar miembros que
compartieran este deseo. El Putsch de Múnich, en noviembre de 1923, y la posterior
publicación de su libro Mein Kampf («Mi lucha») acercaron a Hitler a una audiencia más
amplia. A mediados de la década de 1920, el partido entró en una lucha electoral en la
que Hitler participó como orador y organizador,b así como en acciones violentas y
reyertas callejeras entre la Rotfrontkämpferbund (Alianza de Guerreros del Frente Rojo)
y la Sturmabteilung (SA) nazi. A finales de los años 20 y principios de los 30, los nazis
consiguieron suficientes apoyos electorales para convertirse en el mayor partido político
del Reichstag, y la combinación de agudeza política, capacidad de engaño y astucia de
Hitler convirtió la mayoría simple del partido en un efectivo poder de gobierno en la
debilitada República de Weimar de 1933.

Una vez en el poder, los nazis crearon una mitología alrededor de su ascenso,
describiendo el periodo que cubre este artículo como Kampfzeit (tiempo de lucha) o
Kampfjahre (años de lucha).

https://es.wikipedia.org/wiki/Ascenso_al_poder_de_Adolf_Hitler

Guerra civil Española 1936- 1939

La guerra civil española, o guerra de España,3 4 5 6 fue un conflicto social, político y


bélico —que más tarde repercutiría también en una crisis económica— que se
desencadenó en España tras el fracaso parcial del golpe de Estado del 17 y 18 de julio
de 1936 llevado a cabo por una parte del Ejército contra el gobierno de la Segunda
República. Tras el bloqueo del Estrecho y el posterior puente aéreo que, gracias a la
rápida colaboración de la Alemania nazi y la Italia fascista, trasladó las tropas rebeldes
a la Península en las últimas semanas de julio,7 8 comenzó una guerra civil que
concluiría el 1 de abril de 1939 con el último parte de guerra firmado por Francisco
Franco, declarando su victoria y estableciendo una dictadura que duraría hasta su muerte
el 20 de noviembre de 1975.
La guerra tuvo múltiples facetas, pues incluyó lucha de clases, guerra de religión,
enfrentamiento de nacionalismos opuestos, lucha entre dictadura militar y democracia
republicana, entre revolución y contrarrevolución, entre fascismo y comunismo.9

A las partes del conflicto se las suele denominar bando republicano y bando sublevado:

El bando republicano estuvo constituido en torno al Gobierno elegido democráticamente,


formado por el Frente Popular, que a su vez se componía de una coalición de partidos
republicanos —Izquierda Republicana y Unión Republicana— con el Partido Socialista
Obrero Español, a la que se habían sumado los marxistas-leninistas del Partido
Comunista de España y el POUM, el Partido Sindicalista de origen anarquista y en
Cataluña los nacionalistas de izquierda encabezados por Esquerra Republicana de
Catalunya. Era apoyado por el movimiento obrero y los sindicatos UGT y CNT, los cuales
también perseguían realizar la revolución social. También se había decantado por el
bando republicano el Partido Nacionalista Vasco, cuando las Cortes republicanas
estaban a punto de aprobar el Estatuto de Autonomía para el País Vasco.

El bando sublevado, que se llamó a sí mismo «bando nacional», estuvo organizado en


torno a parte del alto mando militar, institucionalizado inicialmente en la Junta de Defensa
Nacional sustituida tras el nombramiento de Francisco Franco como generalísimo y jefe
del Gobierno del Estado. Políticamente, estuvo integrado por la fascista Falange
Española, los carlistas, los monárquicos alfonsinos de Renovación Española y gran parte
de los votantes de la CEDA, la Liga Regionalista y otros grupos conservadores.
Socialmente fue apoyado por aquellas clases a las que la victoria en las urnas del Frente
Popular les hizo sentir que peligraba su posición; por la Iglesia católica, acosada por la
persecución religiosa desatada por parte de la izquierda nada más estallar el conflicto y
por pequeños propietarios temerosos de una «revolución del proletariado» Algunos
autores consideran que los sublevados también fueron apoyados por numeroso
campesinos y obreros de firmes convicciones religiosas.10

Ambos bandos cometieron y se acusaron recíprocamente de la comisión de graves


crímenes en el frente y en las retaguardias, como sacas de presos, paseos,
desapariciones de personas o tribunales extrajudiciales. La dictadura de Franco investigó
y condenó severamente los hechos delictivos cometidos en la zona republicana, llegando
incluso a instruir una Causa General, todo ello con escasas garantías procesales. Por su
parte, los delitos de los vencedores nunca fueron investigados ni enjuiciados durante el
franquismo, a pesar de que algunos historiadores11 y juristas12 13 sostienen que hubo
un genocidio en el que, además de subvertir el orden institucional, se habría intentado
exterminar a la oposición política.c

Las consecuencias de la Guerra Civil han marcado en gran medida la historia posterior
de España, por lo excepcionalmente dramáticas y duraderas: tanto las demográficas —
mortandad y descenso de la natalidad que marcaron la pirámide de población durante
generaciones— como las materiales —destrucción de las ciudades, la estructura
económica, el patrimonio artístico—, intelectuales —fin de la denominada Edad de Plata
de las letras y ciencias— y políticas —la represión en la retaguardia de ambas zonas,
mantenida por los vencedores con mayor o menor intensidad durante todo el franquismo,
y el exilio republicano—, y que se perpetuaron mucho más allá de la prolongada
posguerra, incluyendo la excepcionalidad geopolítica del mantenimiento del régimen de
Franco hasta 1975.

https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_civil_española

Segunda Guerra Mundial 1939-1945

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar global que se desarrolló entre 1939 y
1945. En este se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas
todas las grandes potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los
Aliados de la Segunda Guerra Mundial y las Potencias del Eje. Fue la mayor contienda
bélica de la Historia, con más de cien millones de militares movilizados y un estado de
«guerra total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad
económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la distinción entre
recursos civiles y militares. Marcada por hechos de enorme repercusión histórica que
incluyeron la muerte masiva de civiles, el Holocausto y el uso, por primera y única vez,
de armas nucleares en un conflicto militar, la Segunda Guerra Mundial fue el conflicto
más mortífero en la historia de la humanidad,1 con un resultado final de entre 50 y 70
millones de víctimas.

El comienzo del conflicto se suele situar en el 1 de septiembre de 1939, con la invasión


alemana de Polonia, el primer paso bélico de la Alemania nazi en su pretensión de fundar
un gran imperio en Europa, que produjo la inmediata declaración de guerra de Francia y
la mayor parte de los países del Imperio británico y la Commonwealth al Tercer Reich.
Desde finales de 1939 hasta inicios de 1941, merced a una serie de fulgurantes
campañas militares y la firma de tratados, Alemania conquistó o sometió gran parte de
la Europa continental. En virtud de los acuerdos firmados entre los nazis y los soviéticos,
la nominalmente neutral Unión Soviética ocupó o se anexionó territorios de las seis
naciones vecinas con las que compartía frontera en el oeste. El Reino Unido y la
Commonwealth se mantuvieron como la única gran fuerza capaz de combatir contra las
Potencias del Eje en el Norte de África y en una extensa guerra naval. En junio de 1941
las potencias europeas del Eje comenzaron la invasión de la Unión Soviética, dando así
inicio a la más extensa operación de guerra terrestre de la Historia, donde desde ese
momento se empleó la mayor parte del poder militar del Eje. En diciembre de 1941 el
Imperio del Japón, que había estado en guerra con China desde 19372 y pretendía
expandir sus dominios en Asia, atacó a los Estados Unidos y a las posesiones europeas
en el océano Pacífico, conquistando rápidamente gran parte de la región.

El avance de las fuerzas del Eje fue detenido por los Aliados en 1942 tras la derrota de
Japón en varias batallas navales y de las tropas europeas del Eje en el Norte de África y
en la decisiva batalla de Stalingrado. En 1943, como consecuencia de los diversos
reveses de los alemanes en Europa del Este, la invasión aliada de la Italia Fascista y las
victorias de los Estados Unidos en el Pacífico, el Eje perdió la iniciativa y tuvo que
emprender la retirada estratégica en todos los frentes. En 1944 los aliados occidentales
invadieron Francia, al mismo tiempo que la Unión Soviética recuperó las pérdidas
territoriales y ambos invadían Alemania.

La guerra en Europa terminó con la captura de Berlín por tropas soviéticas y polacas y
la consiguiente rendición incondicional alemana el 8 de mayo de 1945. La Armada
Imperial Japonesa resultó derrotada por los Estados Unidos y la invasión del archipiélago
japonés se hizo inminente. Tras el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki por
parte de los Estados Unidos y la invasión soviética de Manchuria, la guerra en Asia
terminó el 15 de agosto de 1945 cuando Japón aceptó la rendición incondicional.

La guerra acabó con una victoria total de los Aliados sobre el Eje en 1945. La Segunda
Guerra Mundial alteró las relaciones políticas y la estructura social del mundo. La
Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue creada tras la conflagración para
fomentar la cooperación internacional y prevenir futuros conflictos. La Unión Soviética y
los Estados Unidos se alzaron como superpotencias rivales, estableciéndose el
escenario para la Guerra Fría, que se prolongó por los siguientes 46 años. Al mismo
tiempo declinó la influencia de las grandes potencias europeas, materializado en el inicio
de la descolonización de Asia y África. La mayoría de los países cuyas industrias habían
sido dañadas iniciaron la recuperación económica, mientras que la integración política,
especialmente en Europa, emergió como un esfuerzo para establecer las relaciones de
posguerra.

https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Guerra_Mundial

Guerra Fría 1945-1941

La Guerra Fría fue un enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo,


científico y deportivo iniciado al finalizar la Segunda Guerra Mundial entre el llamado
bloque Occidental (occidental-capitalista) liderado por Estados Unidos, y el bloque del
Este (oriental-comunista) liderado por la Unión Soviética.

Su origen se suele situar entre 1945 y 1947, durante las tensiones de la posguerra, y se
prolongó hasta la disolución de la Unión Soviética (inicio de la Perestroika en 1985,
Accidente nuclear de Chernóbil en 1986, caída del muro de Berlín en 1989 y golpe de
Estado fallido en la URSS de 1991). Ninguno de los dos bloques tomó nunca acciones
directas contra el otro, razón por la que se denominó al conflicto «guerra fría».[cita
requerida]

Las razones de este enfrentamiento fueron esencialmente ideológicas y políticas. Por un


lado, la Unión Soviética financió y respaldó revoluciones y gobiernos socialistas, mientras
que Estados Unidos dio abierto apoyo y propagó desestabilizaciones y golpes de Estado,
sobre todo en América Latina. En ambos casos los derechos humanos se vieron
seriamente violados.

Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una guerra mundial, la


gravedad de los conflictos económicos, políticos e ideológicos, marcaron
significativamente gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Las dos
superpotencias ciertamente deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el
planeta.

Algunas guerras subsidiarias de esta época fueron: la Guerra Civil Griega, la Guerra de
Corea, la Guerra de Vietnam, la Primera Guerra de Afganistán, la Guerra Civil del Líbano,
la Guerra de Angola, la Guerra Indo-Pakistaní, la Guerra del Golfo, la Guerra civil de El
Salvador.

Origen del término

A fines de la Segunda Guerra Mundial, el escritor inglés George Orwell usó «guerra fría»
como un término general en su ensayo You and the Atomic Bomb (en español, La bomba
atómica y usted), publicado el 19 de octubre de 1945 en el periódico británico Tribune.
En un mundo amenazado por la guerra nuclear, Orwell se refirió a las predicciones de
James Burnham de un mundo polarizado y escribió:

Sin embargo, mirando al mundo en su conjunto, desde hace ya muchas décadas la deriva
es no hacia la anarquía, sino hacia el restablecimiento de la esclavitud [...] La teoría de
James Burnham ha sido discutida ampliamente, pero pocos se han parado a sopesar
sus implicaciones ideológicas, esto es, el tipo de visión del mundo, el tipo de creencias y
la estructura social que es probable que se imponga en un Estado inconquistable y en
constante situación de «guerra fría» con sus vecinos.1

https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_Fr%C3%ADa