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2) Personalidad de las sociedades:

El artículo 2º de la ley 19.550 dispone que “La sociedad comercial es un


sujeto de derecho con el alcance que la misma ley le fija”.
Mediante esta categórica definición, en concordancia con lo dispuesto por el
artículo 33 del Código Civil, las sociedades comerciales son consideradas personas, en
el sentido del artículo 30 del Código Civil, esto es, como un ente susceptible de adquirir
derechos y contraer obligaciones.
La atribución del carácter de “personas” a las sociedades comerciales constituye
el efecto más característico del contrato de sociedades, pues al reconocer la ley 19.550
el carácter de sujeto de derecho a las mismas, ha considerado a la sociedad como una
persona diferente a la de sus miembros, de manera tal que los derechos y obligaciones
que aquélla adquiera son imputados a la propia sociedad y no a cada uno de sus
integrantes ni a todos ellos.
Del mismo modo, el reconocimiento de la personalidad jurídica implica a
tribuirle a las sociedades ciertas cualidades o propiedades de que gozan todas las
personas, tanto físicas como jurídicas, que se denominan atributos de la personalidad.
El concepto de persona es siempre el mismo, pese a que aparentemente la
personalidad se manifiesta con efectos y modalidades diferentes. Ello deviene de la
apariencia exteriorizante que es otorgada por los diversos tipos. Estos son los que tienen
diversa modalidades y efectos. La personalidad es única: el centro imputativo con
capacidad autogenerativa de relaciones una vez concretado.

3) Atributos:

Constituyen atributos de la personalidad aquellos elementos que deben darse


necesariamente en toda persona por ser inherentes a su condición de tal. Ellos son:
capacidad (de derecho), patrimonio propio, nombre, domicilio y nacionalidad.

Atributo Consiste
Capacidad Es la aptitud potencial que tiene toda persona para ser titular de
derechos y deberes.
La capacidad vinculada a las personas jurídicas se refiere solo a la
capacidad de derecho o aptitud para ser titular de derechos y
obligaciones. La noción de capacidad de hecho es absolutamente
ajena a las personas jurídicas, que siempre actuarán a través de sus
órganos o representantes.
En el derecho anglosajón la Cámara de los Lores resolvió que la
capacidad de la sociedad está circunscripta por el objeto social
establecido en su estatuto, y que las estipulaciones realizadas fuera de
esos límites debían considerarse “ultra vires”. Nuestra Ley de
Sociedades nunca receptó esta teoría. En nuestro sistema tiene
vigencia el principio de la capacidad plena de la sociedad, que puede
realizar todos los actos en forma genérica. Si el administrador obrase
fuera del objeto social ello no podría afectar a los terceros de buena
fe, aunque internamente los socios puedan reclamar al administrador
por ese comportamiento.
Nombre Es la denominación con que se distingue en el mundo de los negocios
la persona jurídica. La denominación de las sociedades se clasifica en
subjetiva y objetiva.
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La denominación subjetiva, también llamada razón social, es el


nombre de aquellas sociedades que por su propia naturaleza incluyen
la garantía legal de la responsabilidad de los socios que la integran (si
el socio figura en ella habrá que modificarla si se retira).
En cuanto a las sociedades de capital, pueden llevar el nombre de una
o más personas, integrantes o no de la sociedad, pero jamás con
función de razón social, sino que su denominación es siempre
objetiva. Como consecuencia de ello, dicha denominación no debe
ser cambiada por alteración del elenco de socios ya que no es
representativa de la participación social. También por ello es
transferible.
Patrimonio La sociedad comercial, dada su condición de persona jurídica, tiene
un patrimonio propio distinto al individual de cada uno de los socios;
de ahí que los bienes son adquiridos por ella y no por los socios.
Siempre la sociedad responde con todo su capital.
El capital social se genera con los aportes formulados y prometidos
por los socios y se extingue al concluirse la liquidación social.
Domicilio El art. 11, inc. 2, de la LSC, exige que el instrumento constitutivo de
la sociedad contenga su domicilio. La reforma introducida por la ley
22.903 recepto la distinción entre domicilio social como sinónimo de
la ciudad, pueblo, distrito en que se constituye la sociedad y cuya
autoridad judicial es competente para autorizarla en el Registro
Público de Comercio. En cambio sede significa el lugar determinado
con indicación de la calle y número en donde funciona la
administración de la sociedad.
A demás, el domicilio social es determinante de la ley aplicable y de
la competencia jurisdiccional.
Nacionalidad La doctrina y la legislación se han dividido en dos grandes corrientes:
a) la afirmatoria, de quienes sostienen que es la idea de dependencia
respecto de las autoridades que gobiernan tal país;
b) la negatoria, sosteniendo que las sociedades carecen de
nacionalidad, puesto que ésta es un vínculo jurídico – político que
une al individuo con el Estado.
Lo cierto es que la expresión “nacionalidad de las sociedades” es en
el derecho privado una comodidad verbal para expresar el
sometimiento del ente a determinado régimen legal para su
constitución y funcionamiento.

4) Teoría del órgano: aspecto subjetivo y objetivo; distintos órganos:

La ley 19.550 ha adherido a la moderna doctrina que predica la inexistencia de la


relación de mandato entre los administradores y la sociedad. Tal manera de pensar ha
sido denominada como doctrina del órgano o doctrina orgánica. En virtud de esta teoría,
los administradores no son mandatarios de la sociedad, sino sus funcionarios, por lo que
es la sociedad misma la que actúa frente a terceros, mediante una persona física.
El órgano se integra con dos elementos:
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a) Objetivo: es un elemento jurídico que determina el conjunto de facultades,


funciones y atribuciones que el ordenamiento legal y el contrato constitutivo le
atribuyen.
b) Subjetivo: este elemento designa la persona o personas que integran el órgano
y lo ejercen, aplican y usan las facultades, funciones y atribuciones que el ordenamiento
legal y el pacto de las partes le atribuye.
Existen distintos tipos de órganos:
1. De gobierno: genera la revisión de conducta.
2. De administración: ejecuta el objeto de la sociedad
3. De representación: está incluido en el órgano de administración.
4. De fiscalización: lleva a cabo el control.

5) El principio de la tipicidad:

La tipicidad implica la obligación de ceñirse a una de las formas expresamente


reguladas en la ley, dado que el derecho argentino tiene un número cerrado de
sociedades comerciales típicas.
La tipicidad es un régimen jurídico que instituye formas rígidas en cuanto a la
extensión y organización estructural de las sociedades. Es una disciplina legislativa
particular impuesta a las sociedades, que permite diferenciar una de otras a través de
ciertos requisitos esenciales que le son propios. La tipicidad es una herramienta que
permite manejarse rápidamente en el tráfico negocial moderno con el conocimiento de
ciertas normas de responsabilidad, de determinada forma de administración, etc.
La omisión de elementos tipificantes, o la lisa y llana constitución de sociedades
de distinta caracterización dan lugar a la atipicidad, causal de nulidad absoluta cuando
es originaria y a la disolución de la sociedad, si es sobreviniente.
La tipicidad reviste el carácter de esencial, dado que atañe a la seguridad jurídica
en tanto previsibilidad del régimen legal aplicable que deben conocer los terceros.
Con relación a la tipicidad se da un fenómeno singular: en los regimenes
jurídicos en donde no existió por muchos años, no aparecieron nuevos tipos sociales. El
ejemplo típico es el Código Albertino español de 1827, que decía que “los ciudadanos
eran libres de crear los tipos sociales en la forma que ellos quisieran”. En rigor, el único
tipo social que apareció en España a partir de 1920 es la SRL, copiada de la legislación
alemana, francesa e italiana.
Algunos de los caracteres de la tipicidad son:
1. Es una norma imperativa, que fija un marco estable.
2. No es modificable por los socios.
3. La autonomía de la voluntad opera sólo en casos no reglados.
4. El interés más protegido es el de los terceros, ya que brinda seguridad jurídica.
5. Homogeiniza estructura.
6. Da certeza, reduce costos y aumenta estímulos para contratar.

6) Abuso de la personalidad:

La personalidad jurídica se reconoce para facilitar el cumplimiento de ciertos


fines de naturaleza práctica, por lo que resulta de toda lógica sostener que, cuando la
utilización de ella se desvía de tales fines o cuando se abusa de esa personalidad para
fines no queridos al otorgarla, es lícito atravesar o levantar el “velo” de la misma para
aprehender la realidad que se oculta tras ella y aplicar la normativa correspondiente a
quienes pretendieron eludirla mediante tan ilegítima manera de proceder.
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Tales maniobras son concretadas generalmente a través de sociedades anónimas,


pues en estas los socios asumen una responsabilidad estrictamente limitada a las
acciones suscriptas, manteniendo indemne su propio patrimonio de los resultados de la
actividad de la sociedad.
Estas maniobras abusivas del recurso de la personalidad jurídica han encontrado
justo correctivo, luego de la ley 22.903, en la norma del artículo 54 in fine.
La ley 22.903 vino a reglamentar de alguna manera, la amplia formula prevista
por el artículo 2 de la ley 19.550, el cual si bien reconocía el carácter de sujeto de
derecho de las sociedades comerciales, tal separación patrimonial resultaba vigente en
tanto y en cuanto se respetaran los alcances fijados por la ley.
El nuevo artículo 54 in fine, bajo el título de “inoponibilidad de la persona
jurídica” complementó aquel principio general, describiendo los presupuestos de
aplicación de la doctrina de la inoponibilidad y reglamentando sus efectos. Prescribe
textualmente esta disposición legal que: “La actuación de la sociedad que
encubra la consecución de fines extrasocietarios constituya un mero
recurso para violar la ley, el orden público o la buena fe o para
frustrar derechos de terceros, se imputará directamente a los socios
o a los controlantes que la hicieron posible, quienes responderán
solidaria e ilimitadamente por los perjuicios causados”.
El aporte más importante efectuado al ordenamiento societario es la extensión de
los efectos del artículo 54 in fine a la actuación de quienes se han valido de la estructura
societaria para lograr con ello “fines extrasocietarios”, es decir, cuando no hay
ilegitimidad ni dolosa frustración de los derechos de terceros, sino simplemente
provecho de los beneficios que la ley a las sociedades mercantiles o a sus integrantes,
cuando aquella no cumple ninguna actividad productiva o intermediaria de bienes y
servicios ni es titular de una hacienda empresaria, lo cual constituye “el fin societario”,
cuyo desarrollo determina el mantenimiento y el alcance de la personalidad jurídica a
que hace referencia el artículo 2 de la ley 19.550.

7) Unipersonalidad:

Actualmente las sociedades unipersonales son ampliamente admitidas en el


derecho comparado. Se pasa del concepto de sociedad como contrato al de sociedad
como técnica de organización jurídica. Este es un fenómeno bastante generalizado; ya lo
han receptado las legislaciones de España, Francia, Alemania, Italia y los Estados
Unidos.
La ley 19.550 dispone que la sociedad es un contratos de dos o más personas, y
excepcionalmente el art. 94 inc. 8 regula transitoriamente la unipersonalidad,
estableciendo que durante este periodo la responsabilidad del socio será solidaria e
ilimitada y habilitando su disolución si no se reconstituye la pluralidad de socios en el
plazo de tres meses.
Sin embargo, la cuestión de la unipersonalidad se ha activado como polémica en
la Argentina a raíz de la sanción del decreto 677/01, porque posibilita por vía
excepcional que exista la sociedad abierta unipersonal cuando se produce la toma del
control absoluto.

Bolilla nº 2: El acto constitutivo:

1) Naturaleza del acto constitutivo:


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El acto que vincula a los socios entre si y del cual sobrevendrá de la sociedad es
un contrato, con todas las cualidades y características de esta fuente de obligaciones.
Empero, donde aparece un aspecto especialísimo, propio de las sociedades es en la
circunstancia de producirse el nacimiento de una institución, un sujeto de derecho con
todas las consecuencias que derivan de ello.
En la sociedad concurren dos problemas: coexistencia de las normas de los
contratos con las normas y problemas de la persona jurídica. A raíz de ello, desde
principio del siglo XX, en Alemania e Italia se comenzó a discutir cual era la naturaleza
jurídica del acto constitutivo; es decir cual es el encuadramiento normativo que posee.
Si había un contrato donde los socios eran tres, y alguno moría o no cumplía con
su obligación de aportar ¿debía necesariamente extinguirse el ente, o podía este
continuar con los socios restantes?
Todo esto fue generando distintas teorías, como la que recepta la ley de
sociedades vigente dice la sociedad nace de un “contrato plurilateral de organización”.
Las consecuencias de esto se encuentran normadas en la propia ley, cuando regula el
régimen de la invalidez vincular en el art. 16, permitiendo que la sociedad continúe con
los socios restantes. Lo propio acontece con la muerte de un socio.
En los contratos plurilaterales las partes unen sus prestaciones para la
consecución de un fin común mediante el desarrollo de una actividad conjunta. Hay un
interés convergente, abarcativo tendiente a la constitución de la persona jurídica, dentro
de un marco jurídico predispuesto. Dicha constitución debe hacerse dentro de un marco
predeterminado en virtud de la tipicidad.
La prestación (que tiene un contenido jurídico preestablecido) de los socios se
realiza a favor de la persona jurídica. Estos derechos y deberes están fijados en la ley,
“no hay autonomía de la voluntad”, salvo en la modalidad de cumplimiento

2) Elementos esenciales y generales:

Sujetos
Capacidad
Consentimiento
Esenciales Objeto
Elementos del Causa
contrato constitutivo Forma

Aportes
Especiales Participación en ganancias y pérdidas
Affectio societatis

Elementos esenciales
a) Capacidad: Es la aptitud jurídica de ser titular de derechos y obligaciones que
le permite obrar por si y realizar actos jurídicos.
El menor de edad, pero mayor de 18 años, puede asociarse con terceros,
asumiendo una responsabilidad limitada o ilimitada, siendo necesario, en este caso, que
con carácter previo haya sido autorizado a ejercer el comercio, pues esta autorización o
emancipación mercantil lo reputa mayor para todos los actos y obligaciones
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comerciales. Si estos menores no estuvieran autorizados ni emancipados legalmente,


pueden ellos constituir sociedad, siempre y cuando asuman una responsabilidad limitada
por las obligaciones sociales. Ello surge de lo dispuesto por el artículo 128 del Código
Civil, que reconoce a los menores una capacidad limitada a la administración y
disposición de los bienes adquiridos con su trabajo, por lo que no pueden contraer
responsabilidades que excedan el producto de su actividad.
Respecto de los cónyuges, sólo pueden integrar entre si sociedades por acciones
y de responsabilidad limitada. La finalidad de esta limitación consiste en evitar la
superposición de dos régimen distintos, como son el societario y el patrimonial de
matrimonio, en el cual el cónyuge no responde por las obligaciones asumidas por el otro
cónyuge.
Respecto de la capacidad de las sociedades comerciales para integrar otras
sociedades mercantiles debemos decir que:
1. Las sociedades anónimas y en comandita por acciones solo pueden formar
parte de sociedades por acciones.
2. La cuantía de la participación de una sociedad en otra u otras, se rige por el
artículo 31, que en protección del objeto social de la sociedad participante y en defensa
de los socios de esta compañía, prohíbe tomar o mantener participación en otra u otras
sociedades por un monto superior a sus reservas libres y a la mitad de su capital y de las
reservas legales, salvo cuando el objeto de la participante fuera exclusivamente
financiero o de inversión.
3. Finalmente, el artículo 32 prohíbe las participaciones recíprocas entre
sociedades, proscripción que tiende a proteger a los terceros, pues con ello se evita el
aguamiento del capital social de las sociedades participantes y participadas,
impidiéndose así la confusión de patrimonios y capitales.
b) El consentimiento de los socios: El consentimiento se da cundo las partes se
ponen de acuerdo sobre una declaración de voluntad común. En el contrato de sociedad
existe un acuerdo de voluntades de las partes que lo otorgan, que establece las
condiciones en que la sociedad desarrollará su actividad, y que conforme al art. 1197 del
Código Civil, debe ser respetado por las partes como la ley misma. Esta voluntad debe
ser manifestada con discernimiento, intención y libertad. Por lo tanto, no debe existir lo
que tradicionalmente se denominan “vicios de la volunta” como el error, el dolo y la
violencia, ni los llamados “vicios de los actos jurídicos” como la simulación, el fraude y
la lesión.
Debe destacarse que, si bien para la constitución de una sociedad debe mediar el
consentimiento de todos los socios, la ley 19.550 prevé dos supuestos de sociedades
obligatorias:
1. Para los herederos del socio fallecido, en las sociedades colectivas y en
comandita simple, cuando el ingreso de ellos se hubiera pactado en el contrato social.
2. En la SRL si el contrato previera la incorporación de los herederos del socio,
el pacto será obligatorio para éstos y para los socios.
c) El objeto: Al hablar de objeto se hace necesario distinguir entre “objeto del
contrato social” y “objeto social”.
El objeto del contrato de sociedad son las prestaciones de dar o hacer, que cada
uno de los socios se a obligado a hacer.
Por su parte el objeto social es la categoría o categorías de actos para cuyo
ejercicio se constituyo la sociedad. El objeto debe ser físicamente posible. Su
imposibilidad preexistente y absoluta es causal de la nulidad de la sociedad. Si es
sobreviniente, es causal de disolución de la sociedad.
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También debe ser lícito, siendo su ilicitud causal de nulidad absoluta de la


sociedad, por aplicación del art. 18 de la L.S.
Finalmente, el objeto debe ser preciso y determinado, como lo dispone el inc. 3 del art.
11 de la ley 19.550.
d) Causa: La causa fin en materia societaria está dada por la participación en las
ganancias y las pérdidas. Esta participación es la función objetiva del negocio jurídica y
significa, por una parte, el derecho al goce exclusivo de una porción de las ganancias
comunes, y por otra, la obligación de soportar una deuda contraída en común, limitada o
no al aporte.
e) Forma: La forma es el conjunto de las prescripciones legales referidas a las
solemnidades que deben observarse al tiempo de la formación del contrato de sociedad.
Las sociedades comerciales requieren para su constitución un conjunto de formalidades
que se exigen para establecer la autenticidad del acto, precisar la voluntad de los socios
y garantizar los intereses de los terceros.

Elementos específicos

a) Aportes: Escuti dice que el aporte se puede definir como “el compromiso de
integrar bienes, de colocar dinero, etc., asumido por el socio en el contrato social”. Por
su parte, Muiño sostiene que por aporte se debe entender “aquello con que cada socio
contribuye a la formación del fondo social de la nueva persona jurídica”.
b) Participación en los beneficios y pérdidas: El art. 1º de la ley 19.550 no
determina que la sociedad deba tener por fin obtener un lucro o una utilidad apreciable
en dinero y, en este sentido, se reemplazan con ventaja las expresiones empleadas por el
Código de Comercio y el Código Civil, porque los beneficios no necesariamente deben
ser un lucro o una ganancia a repartir. El concepto de beneficio tiene un significado y
alcance mucho más amplio que el de lucro, y comprende o designa toda ventaja
patrimonial de origen social que aumenta la fortuna particular de los socios o les
disminuye las cargas.
A la par de la participación en las utilidades, debe analizarse el soporte de las
pérdidas. Esto último, se da en todos los tipos sociales pues si llegara a establecerse que
algún socio no soportará las pérdidas que pudieran derivarse de la gestión social, se
presentará la siguiente alternativa: no se estará ante un negocio de sociedad sino frente a
algún otro negocio jurídico de naturaleza distinta, o la cláusula que exonere al socio de
tal soportación será nula (por aplicación de las previsiones del art. 13).
c) Affectio societatis: Escuti la define como “la forma específica del
consentimiento en materia societaria. Los socios prestan consentimiento para formar
una determinada sociedad en un particular momento y con ciertas características”. Por
su parte, Muiño sostiene que “la affectio societatis es la intención de los socios de
trabajar todos juntos y en un plano de igualdad para el éxito de la empresa común”. Por
otro lado, Halperin la define como “una voluntad de colaboración positiva de los socios
jurídicamente igualitaria con la intención de sujetarse al orden jurídico de la sociedad”.

3) Acto constitutivo, contrato y estatutos:

Hay quienes dicen que una cosa es el acto constitutivo, otra el contrato y otra los
estatutos. Algunos postulan que el acto constitutivo es el acto de voluntad mediante el
cual los socios deciden constituir una sociedad de determinadas características. Los
mismos socios, en ese acto constitutivo deciden que la sociedad se rija por determinadas
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normas, denominándose esto último estatuto. En este momento está firmando un


contrato.
Es decir, el contrato es el acto constitutivo y a su vez contiene el estatuto. Para
algunos hay diferencias. Para Escuti conceptualmente no tienen mayor importancia y
menos en la práctica.
El acto constitutivo integra el interés de los socios y lo va actualizando de
acuerdo a las variaciones que se produzcan.
El acta constata el cumplimiento de cánones legales y su vigencia está acotada a
la constitución de la sociedad.

4) Contenido intrínseco del acto constitutivo: el artículo 11:

El artículo 11 de la ley 19.550 dispone: “El instrumento de constitución


debe contener, sin perjuicio de lo establecido para ciertos tipos de
sociedad:
1) El nombre, edad, estado civil, nacionalidad, profesión, domicilio y
número de documento de identidad de los socios;
2) La razón social o la denominación, y el domicilio de la sociedad.
Si en el contrato constare solamente el domicilio, la dirección de su
sede deberá inscribirse mediante petición por separado suscripta por
el órgano de administración. Se tendrán por válidas y vinculantes
para la sociedad todas las notificaciones efectuadas en la sede
inscripta;
3) La designación de su objeto, que debe ser preciso y determinado;
4) El capital social, que deberá ser expresado en moneda argentina, y
la mención del aporte de cada socio;
5) El plazo de duración, que debe ser determinado;
6) La organización de la administración de su fiscalización y de las
reuniones de socios;
7) Las reglas para distribuir las utilidades y soportar las pérdidas. En
caso de silencio, será en proporción de los aportes. Si se prevé sólo la
forma de distribución de utilidades, se aplicará para soportar las
pérdidas y viceversa;
8) Las cláusulas necesarias para que puedan establecerse con
precisión los derechos y obligaciones de los socios entre sí y respecto
de terceros;
9) Las cláusulas atinentes al funcionamiento, disolución y liquidación
de la sociedad.”
En este artículo se enumeran los datos y previsiones que deben contener
obligatoriamente el instrumento constitutivo, determinándose también la forma en que
quedan suplidas algunas eventuales omisiones, como sucede en el inc.2 y 7. Esta
enumeración no es taxativa porque deja a salvo otras exigencias según el tipo de
sociedad.
Se enumeran los requisitos esenciales no tipificantes, cuya omisión hace
anulable el contrato en los términos del art. 17.
La sociedad debe tener un nombre y además una sede física. Esta última es el
“domicilio social” el cual determina las leyes a la que está sometida la sociedad y el
juez competente para entender en los asuntos que se susciten. También la ley dispone
que si en el contrato constitutivo no se fijare el barrio, calle, número, etc., de la
sociedad, lo cual constituye la sede social, se deberá hacer un acto complementario del
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contrato social e inscribirlo en el Registro Público de Comercio. Esta habilitación se


hace a los efectos de facilitar los cambios de la sede, dentro de la misma jurisdicción,
sin que haga falta modificar el contrato social para este cambio. Favorece a la
operatividad.
El objeto social es la actividad o las actividades para cuya realización se
constituye la sociedad. Es una o más actividades y no uno o más actos jurídicos. La ley
dice que el objeto debe ser preciso y determinado, y esto apunta fundamentalmente a la
protección de los socios y de los terceros. De los socios por cuanto se les garantiza que
el aporte que realizaron se empleará para la actividad prevista en el contrato
constitutivo. La protección de los terceros en cambio radica en que la sociedad va a
quedar obligada por todos los actos que no sean notoriamente extraños al objeto social.
También se exige un capital social. Este es la expresión numérica del conjunto de
los aportes efectuados por los socios. Mientras que el patrimonio es algo totalmente
variable, el capital es un componente técnico fijo que determina la posición de los
socios, de los derechos y deberes que estos tienen.

5) Requisitos formales:

Los aspectos formales para constituir una sociedad comercial se encuentran en


los artículos 4, 5, 7, 12, 165 de la ley 19.550.
El artículo 4 dispone: “El contrato por el cual se constituya o
modifique una sociedad, se otorgará por instrumento público o
privado”. Toda sociedad regular tiene que ser instrumentada por escrito. A partir de
esta premisa, corresponde destacar que las sociedades por acciones deben constituirse
por instrumento público, quedando para la restante la opción del art. 4.
Respecto de la modificación del contrato constitutivo, la opción de efectivizarlos
por instrumento público o privado vale incluso para las sociedades por acciones. La
doctrina es prácticamente unánime en este aspecto a la luz de los siguientes
fundamentos:
a) El artículo 165 y siguientes aluden exclusivamente a la constitución;
b) El art. 4 de la ley es una norma “especial” que, por ende, sustituye la de carácter
general que representa el artículo 1184, inc. 10 del Código Civil (recordemos que el art.
1184 establece: “Deberán hacerse por escritura pública:… Todos los actos que sean
accesorios de contratos redactados en escritura pública”).
Por su parte, el artículo 5 dispone: “El contrato constitutivo o
modificatorio se inscribirá en el Registro Público de Comercio del
domicilio social, en el término y condiciones de los artículos 36 y 39
del Código de Comercio. La inscripción se hará previa ratificación de
los otorgantes ante el Juez que la disponga, excepto cuando se
extienda por instrumento público, o las firmas sean autenticadas por
escribano público u otro funcionario competente”.
La inscripción debe ser efectuada dentro de los 15 días, que han de computarse
de corridos desde la fecha de otorgamiento del acto, caso en que será oponible a terceros
desde la fecha de otorgamiento y no desde la fecha de registro. En caso de inscripción
tardía, la inscripción procede si no ha mediado oposición, aunque produce sus efectos
desde la fecha de la efectiva inscripción.
En cuanto a los efectos de la constitución, el artículo 7 establece: “La
sociedad solo se considera regularmente constituida con su
inscripción en el Registro Público de Comercio”. En este caso la inscripción
es constitutiva de derecho: la sociedad estructurada según alguno de los tipos
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autorizados, pero que funcionare sin cumplir con el requisito de inscripción, lo hará
como sociedad irregular aplicándosele el régimen del art. 21 y siguientes. Además de lo
expuesto, la inscripción otorga fecha cierta al acto en los términos del art. 1035 del
Código Civil.
El artículo 12 agrega: “Las modificaciones no inscriptas
regularmente obligan a los socios otorgantes. Son inoponibles a los
terceros, no obstante, estos pueden alegarlas contra la sociedad y los
socios, salvo en las sociedades por acciones y en las sociedades de
responsabilidad limitada”. La norma aplica la categoría de “inoponibilidad”, de lo
cual resulta que la inscripción de las modificaciones tiene carácter declarativo y no
constitutivo.
Para las SRL y las anónimas, a parte del contrato constitutivo, hay que hacer una
publicación de edictos por un día con determinados requisitos que exige el art. 10, que
reza: “Las sociedades de responsabilidad limitada y las sociedades por
acciones deben publicar por un día en el diario de publicaciones
legales correspondiente, un aviso que deberá contener:
a) En oportunidad de su constitución:
1. Nombre, edad, estado civil, nacionalidad, profesión, domicilio,
número de documento de identidad de los socios;
2. Fecha del instrumento de constitución;
3. La razón social o denominación de la sociedad;
4. Domicilio de la sociedad;
5. Objeto social;
6. Plazo de duración;
7. Capital social;
8. Composición de los órganos de administración y fiscalización,
nombres de sus miembros y, en su caso, duración en los cargos;
9. Organización de la representación legal;
10. Fecha de cierre del ejercicio;
b) En oportunidad de la modificación del contrato o disolución:
1. Fecha de la resolución de la sociedad que aprobó la modificación
del contrato o su disolución;
2. Cuando la modificación afecte los puntos enumerados de los
incisos 3 a 10 del apartado a), la publicación deberá determinarlo en
la forma allí establecida”.
Luego de haberse realizado la publicación es preciso concurrir ante la autoridad
judicial competente, para que esta disponga la toma de razón. En tal sentido dispone el
art. 6: “El Juez debe comprobar el cumplimiento de todos los requisitos
legales y fiscales. En su caso dispondrá la toma de razón y la previa
publicación que corresponda”. El control judicial, según la doctrina, no sanea los
vicios de constitución de la sociedad. Pero se ha resuelto que si el juez ordena la
publicación de edictos que dispone el art. 10 de la ley, ello implica conformidad con la
inscripción de la sociedad.
La “toma de razón” es la inscripción que, previa publicación cuando
corresponda, se efectúa generalmente en libros distintos para cada tipo societario.
Finalmente, una vez que se ha producido la inscripción se formara un legajo para
cada sociedad. Así lo dispone expresamente el art. 9 que reza: “En los Registros,
ordenada la inscripción, se formará un legajo para cada sociedad, con
los duplicados de las diversas tomas de razón y demás
documentación relativa a la misma, cuya consulta será pública”. El
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legajo en cuestión se forma con los duplicados de los contratos y demás documentación
complementaria cuyos originales integran los denominados “protocolos” formados por
las distintas tomas de razón o inscripción. Esto permite una mayor facilidad de consulta
en cuanto a los antecedentes de la sociedad, sus sucesivas modificaciones, etc.
Entonces, podemos resumir el procedimiento en los siguientes pasos:

1º 2º 3º

Los socios firman el Hay que Ante la La autoridad de
contrato social y comparecer ante autoridad fiscalización realiza u
cumplen con los la autoridad judicial o el control de legalidad del
recaudos específicos judicial organismo de contrato social,
de cada tipo. Ej.: en respectiva control se debe revisando si cumple con
las SA o en las SRL se haciendo una pedir la los requisitos exigidos
requiere una presentación con inscripción en por la ley y ordena la
integración mínima de el instrumento el Registro inscripción en el
aportes en dinero constitutivo. Público de Registro público de
Comercio. comercio.

6) Carácter de la inscripción:

En cuanto a los efectos de la inscripción, el artículo 7 considera que la sociedad


está regularmente constituida sólo a partir de la inscripción en el Registro Público de
Comercio. Esto da lugar a distintas interpretaciones:

La inscripción es: Fundamento


Constitutiva Esta teoría se basa en el artículo 7, el cual expresamente
dispone que hasta que no este inscripta, la sociedad no se
considera regularmente constituida.
Declarativa El artículo 5 hace referencia a los artículos 38 y 39 del Código
de Comercio, que disponen que los actos deben inscribirse en el
Registro Público de Comercio en el plazo de 15 días posteriores
de su otorgamiento, en cuyo caso los efectos de la inscripción
se retrotraen al momento del otorgamiento del acto.
Transcurridos esos 15 días, frente a los terceros el acto se
considera otorgado a partir de la inscripción. Por lo tanto, según
el Código de Comercio la inscripción es declarativa
Constitutiva de la Esta teoría intermedia considera que la inscripción es
regularidad de la constitutiva, no de la existencia de la sociedad sino constitutiva
sociedad de su regularidad. Puede ser considerada una sociedad antes de
la inscripción, con la particularidad de que será una sociedad
irregular o de hecho. Las primeras son aquellas que fueron
instrumentadas pero nunca inscriptas. Las sociedades de hecho,
por su parte, son la excepción al principio de la tipicidad,
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puesto que son comerciales no por su estructura sino por su


objeto que es comercial.

7) Modificaciones estatutarias:

La ley tiene normas específicas que atañen al cambio del régimen de


administración o al cambio de administradores. Estas normas son el artículo 12 y 60. El
primero establece que: “Las modificaciones no inscriptas regularmente
obligan a los socios otorgantes. Son inoponibles a los terceros, no
obstante, estos pueden alegarlas contra la sociedad y los socios,
salvo en las sociedades por acciones y en las sociedades de
responsabilidad limitada”. En la práctica, el 90 % de la doctrina entiende que esta
excepción es contraria al sistema de inscripción registral e incompatible a demás con los
artículos 7 y 60 de la ley. A demás se colocan como fundamentos:
a) Los efectos publicitarios: en el caso del artículo 12 la inscripción es declarativa.
b) Es inconcebible e inadmisible en el derecho argentino que alguien pueda alegar su
propia torpeza.
Por lo tanto, la doctrina considera que la excepción debe tenerse por no escrita, y
se sustenta también en la interpretación sistemática que realiza el art. 60 de la ley. Dicho
artículo dispone: “Toda designación o cesación de administradores debe
ser inscripta en los registros correspondientes e incorporada al
respectivo legajo de la sociedad. También debe publicarse cuando se
tratare de sociedad de responsabilidad limitada o sociedad por
acciones. La falta de inscripción hará aplicable el artículo 12, sin las
excepciones que el mismo prevé”.

Bolilla nº 3: De los socios y la sociedad:

1) Socios y terceros:

Conforme al artículo 1711 del Código Civil son socios aquellos que firmaron el
contrato social invocando la calidad de partes y obligándose a realizar aportes para
dotar a la sociedad de un patrimonio con el cual poder desenvolver una actividad
productiva.
La posición jurídica del socio ha sido clasificada como un “status”, estado que
supone un núcleo de derechos y obligaciones de carácter individual, indisponible por la
sociedad.
Sin embargo, el estado de socio no es uniforme en todos los tipos sociales, pues
en las denominadas sociedades de interés o de persona (sociedades colectivas, de capital
e industria y en comandita simple) e incluso en las sociedades de responsabilidad
limitada en algunos casos, la relación personal entre el socio y la sociedad es mucho
más intensa y directa que en otros tipos societarios, a punto tal que el grave
incumplimiento de sus obligaciones puede acarrearle al socio la exclusión de la entidad,
lo que no sucede en las sociedades anónimas, en las cuales, al haberse privilegiado el
capital aportado por sobre la persona de su aportante, los derechos de sus integrantes no
siempre se ejercen en forma directa y se encuentran además mucho más reglamentados.
Por otra parte, y también a diferencia de las sociedades de personas, el grave
incumplimiento de las obligaciones que pesan sobre el accionista no le provoca la
exclusión del ente.
13

La calidad de socio puede ser adquirida:


a) Por fundación o intervención en el acto constitutivo.
b) Por adquisición de participaciones sociales.
c) Por sucesión mortis causa, toda vez que el fallecimiento de un socio produce la
transmisión –en principio- de esa calidad a sus herederos, quienes se incorporan a la
sociedad.
d) Por resolución judicial, en la hipótesis de indivisión hereditaria forzosa.
La calidad de socio cesa por diversas circunstancias:
a) Por causas voluntarias, como enajenación de la participación social o ejercicio del
derecho de receso o separación anticipada, en los casos habilitados por la ley.
b) Por causas naturales, como la muerte del socio.
c) Por causas derivadas, como la finalización del trámite de disolución.
d) Por causas forzadas, como la exclusión del socio.
e) Por ejecución forzada de la parte social, o sea por la acción de un acreedor individual
del socio, en las sociedades que esto es posible.
Conforme al artículo 36: “Los derechos y obligaciones de los socios
empiezan desde la fecha fijada en el contrato de sociedad.
Sin perjuicio de ello responden también de los actos realizados,
en nombre o por cuenta de la sociedad, por quienes hayan tenido
hasta entonces su representación y administración, de acuerdo con lo
que se dispone para cada tipo de sociedad”. Por supuesto que estas
disposiciones están sujetas a la constitución regular de la sociedad pues, en caso
contrario, los socios no pueden invocar derechos o defensas nacidas del contrato social.
También es de tener en cuenta a los efectos del párrafo 2º de este artículo, que
tratándose de un ente irregular cualquiera de los socios representa a la sociedad en sus
relaciones con terceros.
Por su parte, los terceros son aquellos que contratan con la sociedad. No tienen
relación con la persona jurídica en su organización interna, sino que se vinculan con ella
para la celebración de un acto jurídico que nada tiene que ver con la organización
societaria.
Los socios y los administradores pueden actuar como terceros, por ejemplo, en
el caso de que quieran comprarle un vehículo a la sociedad. Pero a raíz de la relación
especial que existe entre los socios o administradores y la sociedad, la LS establece
determinadas normas y limitaciones para este tipo de contratos.

2) Obligaciones de los socios:

Las obligaciones que integran el estado de socio son las siguientes:


a) Realizar los aportes comprometidos: La importancia del
cumplimiento de esta obligación es fundamental, pues sin aportes la sociedad carecería
de capital para el desarrollo de su objeto social, a punto tal que se ha sostenido que sin
aportes no puede haber socio y, por ende sociedad.
b) Adecuar su conducta y sus intereses personales al
interés social y a las necesidades de la sociedad: Tal manera de actuar
y desempeñarse dentro del contexto societario ha sido denominado comúnmente como
affectio societatis. La obligación de adecuar la conducta personal del socio a los
intereses de la entidad se concreta, en las sociedades de intereses o personas, con la
prohibición que pesa sobre aquél de realizar actividades en competencia con la
sociedad. En las sociedades de responsabilidad limitada y anónimas, tal prohibición sólo
es impuesta a sus administradores.
14

El deber de lealtad también es impuesto a los socios cuando al participar en un


determinado acto societario (asamblea o reunión de socios), los intereses personales los
intereses personales de éste pueden encontrarse en colisión con el interés de la sociedad.
En tal caso, el artículo 248 de la ley 19.550 obliga al accionista o su representante a
abstenerse de votar en los acuerdo relativos a aquélla y si bien esta disposición está
incluida dentro de la normativa propia de la SA, ello no significa que el socio de los
restantes tipos societarios pueda emitir libremente su voto cuando tuviera interés
contrario al de la entidad, pues de hacerlo, el socio incurriría flagrantemente en una
conducta antisocial.
Finalmente, el deber de lealtad se concreta también a través de la obligación del
socio de abstenerse de utilizar la estructura societaria con fines extrasocietarios, en su
propio provecho o para defraudar a terceros, así como abstenerse también de aplicar los
fondos o efectos de la sociedad a uso o negocio de cuenta propia o de tercero: caso
contrario, está obligado a traer a la sociedad las ganancias resultantes, siendo las
pérdidas de su exclusiva cuenta. (art. 54 de la ley 19.550).
c) La contribución en las pérdidas: La obligación de soportar las
pérdidas es una obligación que pesa en cabeza de todos y cada uno de los socios y que
rige para cualquier tipo de sociedad, aunque con diferente intensidad, en la medida de
que los acreedores sociales pueden agredir el patrimonio personal de los socios en las
sociedades personales o de interés. Por el contrario, en las sociedades de
responsabilidad limitada y en las sociedades anónimas, los acreedores de la sociedad no
pueden enderezar sus pretensiones contra los integrantes de estos tipos societarios,
atento su responsabilidad restringida, lo cual no significa que éstos no deban contribuir
con las perdidas del ente, pues la perdida de los aportes implica también la asunción del
riesgo empresario.
Esta obligación está íntimamente vinculada con las contribuciones debidas que
impone el artículo 106 a los socios durante el periodo liquidatorio, cuando los fondos
sociales fueran insuficientes para satisfacer las deudas.

3) Derechos de los socios:

Los derechos de los socios pueden ser clasificados como de naturaleza política o
patrimonial. Los de naturaleza política están relacionados con la actuación del socio
dentro de la sociedad mientras que los de índole económica se relacionan con el
propósito de lucro que ha inspirado a cada uno de los socios al momento de constituir el
ente.
Los derechos que la ley 19.550 ha otorgado a favor de los socios o accionistas
tienen carácter esencial e inderogable, lo que significa que el contrato o estatuto sólo
puede reglamentar su ejercicio, pero nunca derogarlos ni disminuir su eficacia.
Son derechos políticos los siguientes:
a) El derecho de información: Este derecho ha sido asegurado por el legislador a
través de diversas normas:
1. Mediante la facultad de los socios de examinar los libros y papeles sociales y
recabar del administrador los informes que estimen pertinentes. Este control individual,
previsto en el artículo 55 de la ley 19.550 rige para todos los tipos sociales, con
excepción de la sociedad anónima incluida en el artículo 299 o en aquellas sociedades
por acciones en las cuales el estatuto haya previsto la actuación de un órgano específico
de control (sindicatura y consejo de vigilancia), en las cuales el derecho de información
debe ser canalizado debe ser canalizado a través de dicho órgano.
15

2. A través de la presentación de los estados contables que es obligación que


pesa sobre todos los administradores sociales, cualquiera fuere el tipo social que se
trate.
3. A través de la exhibición y/o obtención de las actas de los órganos colegiados.
b) El derecho de receso: Es el derecho que le asiste a todo socio o accionista de
retirarse de la sociedad cuando por decisión del órgano de gobierno (reunión de socios o
asamblea de accionistas) se resuelve modificar de manera sustancial el contrato social o
estatuto. Pero no cualquier modificación del contrato es susceptible de generar el
derecho de receso, sino sólo aquella que implique una modificación sustancial de la
sociedad o suponga un cambio fundamental en la posición que el socio tenía de la
misma.
c) El derecho de voto: Mediante el ejercicio de este derecho el socio participa
activamente e el gobierno de la sociedad.
d) El derecho de mantener intangible su participación societaria: Es otro
derecho que la ley otorga a los integrantes de toda sociedad comercial, aunque con
mayor énfasis a los integrantes de sociedades por acciones, en las cuales el ejercicio de
ciertos derechos fundamentales está subordinado a la tenencia de un determinado
porcentaje accionario, que, de perderlo, imposibilitarían el ejercicio de los mismos.
El derecho a la intangibilidad de la participación societaria está garantizado de la
siguiente forma:
1. Mediante el ejercicio del derecho de preferencia en los casos de aumento de
capital con efectivos desembolsos de los socios (artículo 194).
2. Mediante el derecho de recibir el mismo porcentaje de acciones que era titular,
en casos de aumento de capital por capitalización de cuentas del balance (artículo 189).
3. A través del derecho de receso cuando se resuelve por decisión asamblearia un
aumento de capital con efectivo desembolso de los socios y estos no contaran con los
fondos necesarios para efectuarlo o simplemente no quisieran hacerlo.
e) El derecho de acrecer: Consiste en suscribir e integrar las acciones de otro u
otros socios, en caso de aumento de capital, cuando estos no hubieran suscripto tales
participaciones. Este derecho fue otorgado para preservar el elenco original de los
socios y evitar el ingreso de terceros a la sociedad.
Son derechos económicos los siguientes:
a) Derecho al dividendo: Este derecho constituye la causa final del contrato de
sociedad, pues el ánimo de lucro en las sociedades comerciales se obtiene con la
percepción del mismo.
Atento constituir la percepción del dividendo un derecho inalienable e
inderogable de todos los socios, la ley 19.550 a debido garantizar el mismo a través de
una serie de normas protectoras (artículos 66, 70, 244, 261, etc.), pues la realidad
enseñó que, por lo general, los dividendos son retaceados a los socios o accionistas que
no integran el grupo de control, a los fines de forzar su alejamiento de la sociedad
mediante enajenaciones poco convenientes para éstos. Por ello la ley ha impuesto una
serie de requisitos a la constitución de reservas libres o facultativas y ha limitado las
remuneraciones a los administradores, para evitar que ellos se queden con todas las
ganancias de la sociedad.
b) Derecho a la cuota de liquidación: Consiste en el derecho del socio al
reembolso de una suma de dinero proporcional a la participación societaria, en caso de
existir un remanente luego de la realización del activo y la cancelación del pasivo
durante la etapa liquidatoria. Pero en protección de los terceros, la ley 19.550 requiere
como requisito previo el pago de dicha cuota la confección de un balance final.
16

4) Socio aparente, socio oculto y socio del socio:

El socio aparente puede ser un testaferro del verdadero socio o aparentar se socio
para cumplir una formalidad, como por ejemplo, fingir ser socio para cumplimentar la
formalidad de integrantes mínimos en una SA de un único socio real.
Con relación al socio aparente y al socio oculto el artículo 34 dispone: “El que
no prestare su nombre como socio no será reputado como tal
respecto de los verdaderos socios, tenga o no parte en las ganancias
de la sociedad; pero con relación a terceros, será considerado con las
obligaciones y responsabilidades de un socio, salvo su acción contra
los socios para ser indemnizado de lo que pagare.
La responsabilidad del socio oculto es ilimitada y solidaria en la
forma establecida en el artículo 125.”
Por su parte, con relación al socio del socio el art. 35 establece: “Cualquier
socio puede dar participación a terceros en lo que le corresponde en
ese carácter. Los partícipes carecerán de la calidad de socio y de toda
acción social; y se les aplicarán las reglas sobre sociedades
accidentales o en participación”. Esta es una modalidad de sociedad accidental
o en participación, ajena a la principal. Lo fundamental es que la participación que un
socio confiere a terceros implica la constitución de una comunidad de intereses
inoponible a la sociedad que aquél integra. En otras palabras, el socio del socio carece
de toda injerencia y participación en los negocios sociales que éste último integra, aún
cuando, para hacer efectivo sus derechos, como tercero respecto de la sociedad, pueda
obtener medidas precautorias que permitan garantizar sus derechos contra el socio.

5) Aportes:

Concepto: El término aporte se define como el compromiso de integrar bienes,


colocar dinero, etc. Este compromiso es asumido por el socio en el contrato
constitutivo.
El aporte se define jurídicamente como la obligación de hacer o dar algo. El
cumplimiento de tal promesa se llama integración.
Es el aporte la medida de la participación económica y política del socio en la
estructura societaria; así en líneas generales determina la participación en las ganancias
y pérdidas, en la cuota de liquidación y en el establecimiento de la mayoría de los
órganos deliberativos.
De lo que se puede aportar: El artículo 38 primera parte dispone: “Los aportes
pueden consistir en obligaciones de dar o de hacer, salvo para los
tipos de sociedad en lo que se exige que consistan en obligaciones de
dar”. Por su parte, el artículo 39 establece: “En las sociedades de
responsabilidad limitada y por acciones, el aporte debe ser de bienes
determinados, susceptibles de ejecución forzada”. Al no existir en estos
casos la posibilidad de responsabilidad ilimitada como en otros tipos, se exige la
formación de un capital que sea “prenda común de los acreedores” en forma tangible.
Se pueden aportar derechos, créditos, títulos cotizables y bienes gravados.
Veamos al respecto la regulación legal:
a) Aporte de derechos: El artículo 40 dispone: “Los derechos pueden
aportarse cuando debidamente instrumentados se refieran a bienes
17

susceptibles de ser aportados y no sean litigiosos”. Tomando posición en


un problema de vieja data, la ley 19.550 establece que cualquier bien incorporal (patente
de invención, derecho al nombre, marcas industriales, etc.) y todo otro derecho
comercializable pueden aportarse en sociedad si reúne los requisitos exigidos por la
norma: a) estar debidamente instrumentados; b) ser bienes susceptibles de ser aportados
en cada caso; c) no ser litigiosos.
En el acta constitutiva se establece el contrato de cesión, se fija cual es el
derecho, su magnitud, se lo determina económicamente. Luego de precisado en el acta
constitutiva, el derecho se considera propiedad de la sociedad sin perjuicio de que con
posterioridad deban cumplirse las modalidades de cada derecho (ejemplo: patentes).
b) Aporte de créditos: El artículo 41 reza: “En los aportes de
créditos la sociedad es cesionaria por la sola constancia en el
contrato social. El aportante responde por la existencia y legitimidad
del crédito. Si éste no puede ser cobrado a su vencimiento, la
obligación del socio se convierte en la de aportar suma de dinero, que
deberá hacer efectiva en el plazo de treinta (30) días”. En el acta
constitutiva se debe determinar el crédito, es decir su cuantía y liquidez. Luego de
vencido el plazo fijado en el artículo, se aplica lo dispuesto en el artículo 37 (mora del
acreedor: sanciones). Se produce, en el supuesto del artículo, un típico caso de
“conversión del objeto del aporte”, que permite su ejecución forzada contra el obligado
a realizarla. De otro modo no podría aplicarse la norma del art. 37 que confiere la
opción a la sociedad entre excluir al socio moroso o exigirle que cumpla con el aporte.
Si el crédito no fuere pagado, pero es cobrable, la sociedad puede accionar,
como cesionaria, contra el obligado a pagarlo. Claro que, respecto a este, la
oponibilidad de la cesión exigirá la correspondiente notificación.
c) Aporte de títulos cotizables: Conforme al art. 42: “Los títulos
valores cotizables en bolsa, podrán ser aportados hasta por su valor
de cotización”.
d) Aporte de bienes gravados: El artículo 43 dispone: “Los bienes
gravados sólo pueden ser aportados por su valor con deducción del
gravamen, el cual debe ser especificado por el aportante”. El valor del
gravamen a calcular tiene que ser integral, incluyendo intereses, gastos, etc. Del mismo
modo, la especificación del gravamen se refiere a su monto, naturaleza, forma de pago,
intereses, etc.
e) Aporte de fondo de comercio: El artículo 44 establece:
“Tratándose de un aporte de un fondo de comercio, se practicará
inventario y valuación, cumpliéndose con las disposiciones legales
que rijan su transferencia”. En caso de transferirse un fondo de comercio, el
“valor llave” integrará el capital de la sociedad y por lo tanto debe ser computado en el
valor del aporte.
Forma del aporte: Con relación a la forma en la que se debe realizar el aporte, el
artículo 38 de la ley 19.550 dispone: “El cumplimiento del aporte deberá
ajustarse a los requisitos impuestos por las leyes de acuerdo a la
distinta naturaleza de los bienes.
Inscripción preventiva.
Cuando para la transferencia del aporte se requiera la
inscripción en un registro, ésta se hará preventivamente a nombre de
la sociedad en formación”. La inscripción preventiva se refiere a los bienes
registrables, para evitar posibles transferencias de terceros acreedores en la etapa de
formación del ente.
18

La inscripción preventiva debe ser ordenada por el juez del registro, fijándose un
plazo de duración de la misma, vencido el cual queda sin efecto. En cambio, si la
sociedad en ese plazo, se constituye regularmente y se inscribe, los bienes pasarán al
dominio definitivo de ella.
Calidad en la que se aportan los bienes: El artículo 45 dispone: “Se presume
que los bienes se aportaron en propiedad si no consta expresamente
su aporte de uso o goce. El aporte de uso o goce solo se autoriza en
las sociedades de interés. En las sociedades de responsabilidad
limitada y en las sociedades por acciones sólo son admisibles como
prestaciones accesorias”. Por su parte, el artículo 49 establece: “Si el aporte
es de uso o goce, salvo pacto en contrario, el socio soportará la
pérdida total o parcial cuando no fuere imputable a la sociedad o a
alguno de los otros socios. Disuelta la sociedad, puede exigir su
restitución en el estado en que se hallare”. La solución es coherente con el
principio de que las cosas se pierden para su dueño, admitiéndose, no obstante, el pacto
en contrario.
Prestaciones accesorias: Mediante el artículo 50 la ley 19.550 incorporó una útil
institución de vieja data a nivel internacional, estableciendo la posibilidad de que los
socios efectúen otro tipo de prestaciones que surgen de una previsión estatutaria o de su
reforma, distintas del aporte, razón por la cual no integran el capital. No puede ser en
dinero, es un servicio remunerado por la sociedad, es decir el socio actúa como un
tercero que se obliga a ejecutar una obligación. Así, la prestación de servicios
personales, asistencia técnica, usufructo de bienes de uso, etc.
No pueden establecerse fuera del contrato ni son exigibles si no se las prevé en
él.
Estas prestaciones accesorias, que son de cumplimiento discrecional, no dan
derecho de participación a los socios.
Expresamente el artículo 50 dispone: “Puede pactarse que los socios
efectúen prestaciones accesorias.
Estas prestaciones no integran el capital y:
1) Tienen que resultar del contrato; se precisará su contenido,
duración, modalidad, retribución y sanciones en caso de
incumplimiento.
Si no resultaren del contrato se considerarán obligaciones de terceros
2) Deben ser claramente diferenciadas de los aportes;
3) No pueden ser en dinero;
4) Sólo pueden modificarse de acuerdo con lo convenido o, en su
defecto, con la conformidad de los obligados y de la mayoría
requerida para la reforma del contrato.
Cuando sean conexas a cuotas de sociedades de responsabilidad
limitada, su transmisión requiere la conformidad de la mayoría
necesaria para la modificación del contrato, salvo pacto en contrario;
y si fueran conexas a acciones, éstas deberán ser nominativas y se
requerirá la conformidad del directorio”.
Valuación de los aportes: En este punto es necesario distinguir según que sea
aquello que se ha aportado:
a) Valuación de aportes en especie: Establece el artículo 51: “Los
aportes en especie se valuarán en la forma prevenida en el contrato
o, en su defecto, según los precios de plaza o por uno o más peritos
que designará el juez de la inscripción. En las sociedades de
19

responsabilidad limitada y en comandita simple para los aportes de


los socios comanditarios, se indicarán en el contrato los
antecedentes, justificativos de la valuación.
En caso de insolvencia o quiebra de la sociedad, los acreedores
pueden impugnarla en el plazo de cinco (5) años de realizado el
aporte. La impugnación no procederá si la valuación se realizó
judicialmente”. En tutela del interés de terceros y el propio de los socios, se precisa
sobre el modo de valuación del aporte en especie. En razón de tal fundamento, la
formula es menos estricta respecto de los socios con responsabilidad ilimitada, mientras
que respecto de las SRL y de los aportes de los comanditarios en las sociedades en
comandita simple se exige, además, la indicación en el contrato de los antecedentes
justificativos de la valuación, estableciéndose la facultad de los acreedores a impugnarla
en caso de insolvencia o quiebra de la sociedad en un plazo de 5 años de realizado el
aporte, salvo en los casos de valuación judicial.
El artículo 52 establece que: “El socio afectado por la valuación puede
impugnarla fundadamente en instancia única dentro del quinto día
hábil de notificado y el juez de la inscripción la resolverá con
audiencia de los peritos intervinientes”.
b) Valuación de los aportes en las sociedades por acciones: El
artículo 53 dispone: “En las sociedades por acciones la valuación que
deberá ser aprobada por la autoridad de contralor, sin perjuicio de lo
dispuesto en el artículo 169, se hará;
1) Por valor de plaza, cuando se tratare de bienes con valor corriente;
2) Por valuación pericial, cuando a juicio de la autoridad de contralor
no pueda ser reemplazada por informes de reparticiones estatales o
Bancos oficiales.
Se admitirán los aportes cuando se efectúe por un valor inferior a la
valuación, pero se exigirá la integración de la diferencia cuando fuere
superior. El aportante tendrá derecho de solicitar la reducción del
aporte al valor resultante de la valuación siempre que socios que
representen tres cuartos (3/4) del capital, no computado el del
interesado, acepten esa reducción”.
Mora en el aporte: El artículo 37 establece: “El socio que no cumpla con
el aporte en las condiciones convenidas incurre en mora por el mero
vencimiento del plazo, y debe resarcir los daños e intereses. Si no
tuviere plazo fijado, el aporte es exigible desde la inscripción de la
sociedad.
La sociedad podrá excluirlo sin perjuicio de reclamación judicial del
afectado o exigirle el cumplimiento del aporte. En las sociedades por
acciones se aplicará el artículo 103”.
El artículo recoge el principio general de mora automática, con lo cual la
obligación se hace exigible desde el vencimiento del plazo convenido o, en su defecto,
desde la inscripción de la sociedad.
El incumplimiento en la aportación genera a favor de la sociedad el derecho a
exigir el efectivo cumplimiento o resolver el contrato respecto del moroso por vía de la
exclusión. En las sociedades por acciones no opera la exclusión, ya que los títulos en
mora pueden enajenarse en el mercado continuando el accionista en la calidad de tal por
las acciones efectivamente integradas.
Evicción: La evicción es una garantía legal que procede automáticamente artículo
46 dispone: “La evicción autoriza la exclusión del socio, sin perjuicio de
20

su responsabilidad por los daños ocasionados. Si no es excluido,


deberá el valor del bien y la indemnización de los daños ocasionados.
Evicción: reemplazo del bien aportado.
ARTICULO 47. — El socio responsable de la evicción podrá evitar la
exclusión si reemplaza el bien cuando fuere sustituible por otro de
igual especie y calidad, sin perjuicio de su obligación de indemnizar
los daños ocasionados.
Evicción: usufructo.
ARTICULO 48. — Si el aporte del socio fuere el usufructo del bien, en
caso de evicción se aplicará el artículo 46”.
La sociedad debe notificar al socio la situación en la que se encuentra para que él
pueda tomar alguna de las dos alternativas.

6) Capital y patrimonio social:

El capital social es la expresión numérica del conjunto de los aportes que han
comprometido los socios. Es un concepto técnico-jurídico, un componente fijo que
determina la posición de los socios, de los derechos y deberes que estos tienen.
La importancia del capital social está fuera de toda discusión, pues además de
servir como fondo patrimonial para la obtención de beneficios a través del ejercicio por
la sociedad de una determinada actividad empresarial (función productiva) o como
parámetro para medir matemáticamente la participación del socio en la sociedad,
cumple el capital social una trascendentalísima función de garantía frente a los terceros,
en especial en las sociedades de responsabilidad limitada y en la sociedad anónima,
donde los accionistas limitan su responsabilidad a las cuotas o acciones suscriptas, pues
la cifra del capital brinda a los terceros un dato de fundamental importancia al
permitirles conocer los bienes con que cuenta la sociedad para afrontar sus obligaciones.
El patrimonio social es el conjunto de derechos y obligaciones de la sociedad,
que se modifica continuamente en más o en menos conforme a las alternativas
favorables o desfavorables de la actividad societaria. Esta concepción dinámica del
patrimonio contrasta con la del capital social, cuyo concepto normativo implica un
monto dinerario estático.
El patrimonio neto de la sociedad resulta contablemente de restar a su activo el
pasivo; jurídicamente indica la cantidad resultante detraer el valor total asignado a los
bienes y derechos de que es titular la sociedad, el total de las deudas y obligaciones por
las cuales debe responder.

5) Partes de interés, cuotas y acciones:

Los aportes que los socios hacen al capital social, determinando los derechos que
le corresponden sobre el patrimonio de la sociedad reciben distintos nombres según el
tipo social.
Parte de interés es la participación de cada socio en el capital de las sociedades
personalistas o de los socios personalistas en las sociedades en comandita. No son
enajenables por los acreedores individuales del socio, que sólo las pueden embargar
para expropiar la cuota de liquidación que le corresponda a su deudor, o impedir la
prórroga de la sociedad. El acreedor si puede cobrarse de las utilidades que generen las
partes de interés que hubiese embargado. El embargo se efectivizará en el Registro
21

público de comercio, con noticia al administrador de la sociedad para asegurar el


ejercicio de sus derechos.
Cuota es la división del capital social en porciones de igual valor en diez pesos
o sus múltiplos, en las sociedades por responsabilidad limitada, por lo que cada socio
podrá tener una o varias. Las cuotas son embargables y pueden ser enajenadas
coactivamente.
Acción es la división igual del capital social, denominándose también de la
misma forma su título representativo. Son embargables y enajenables. El embargo debe
efectivizarse sobre el título valor representativo, salvo que fuesen nominativas o
escriturales, en cuyo caso deben efectivizarse con noticia a la sociedad o al tercero que
lleve los registros.

6) Sentencia contra la sociedad y efectos contra los socios:

El artículo 56 de la LSC dispone: “La sentencia que se pronuncie


contra la sociedad tiene fuerza de cosa juzgada contra los socios en
relación a su responsabilidad social y puede ser ejecutada contra
ellos, previa excusión de los bienes sociales, según corresponda de
acuerdo con el tipo de sociedad de que se trate”. La sentencia pronunciada
contra la sociedad tiene fuerza ejecutiva de cosa juzgada respecto de los socios en
relación a su responsabilidad social. A consecuencia de esto, la sentencia puede ser
ejecutada directamente contra los socios sin necesidad de nuevo juicio.
Los socios responderán solidariamente, pero tal solidaridad lo es entre ellos y no
respecto de la sociedad; de aquí que gocen del beneficio de excusión, es decir, la
facultad (pues no opera de pleno derecho) de exigir que el acreedor ejecute primero los
bienes de la sociedad para recién, ante su insuficiencia o inexistencia, dirigirse contra el
patrimonio personal de ellos.

Bolilla nº 4: De la gestión social:

1) La gestión social: concepto:

La gestión es la realización concreta del objeto social, de los actos que atañen
al desarrollo de la actividad societaria prevista en el contrato, estatuto o acto
constitutivo. No es solamente la firma en nombre y representación de la sociedad sino la
actuación concreta. Es una función impuesta por la ley que se asienta sobre un deber, el
de administrar. Este deber no es potestativo de la voluntad de las partes, sino que se
debe llevar a cabo para crear un beneficio (valor) para los socios, que es la finalidad
perseguida por la sociedad.
La gestión tiene dos proyecciones; una interna vinculada con la “administración” y otra
externa vinculada con la “representación”.

2) Administración y representación: concepto y diferencias:

Sin perjuicio de que en algunos artículos de la ley 19.550 los vocablos


administración y representación sean utilizados indistintamente, en rigor de verdad son
conceptos distintos. Administración se refiere a la gestión interna de los negocios
sociales; en tanto que representación es la facultad de actuar frente a los terceros en
22

nombre de la sociedad a los fines de que ésta adquiera derechos y contraiga


obligaciones.
La diferencia entre administración y representación se advierte con mayor
nitidez en las sociedades anónimas, donde el órgano de la administración es el directorio
en tanto que el órgano de representación está materializado en el presidente del
directorio.
En los restantes tipos sociales los administradores revisten también la calidad de
representantes de la sociedad, confundiéndose en la misma o mismas personas físicas
ambas calidades.
Ya dijimos que los actos de la administración se refieren a la gestión interna de
los negocios sociales y están constituidos por distintas facetas:
a) Gestión operativa del administrador: Es la ejecución lisa y llana del objeto
social. Consiste en cumplir con el mandato estatutario.
b) Gestión empresaria del administrador: Son actos que apuntan a la organización,
conservación y desarrollo de la empresa de la sociedad. Es la conducción de la empresa
mercantil, en donde se pone en juego la habilidad técnica del administrador.
c) Gestión contable del administrador: Consiste en la ejecución de los cánones
impuestos por la ley 19.550 a partir del art. 61. Asimismo se deben respetar las
disposiciones generales del Código de Comercio.
d) Gestión financiera: Son las diligencias que debe adoptar el administrador para
que la ejecución del objeto social genere beneficios y no ponga en peligro la solvencia
del patrimonio social.

3) Organización de la administración.

La organización de la administración, de acuerdo a los tipos previstos por la ley


es, en virtud de artículo 11, una exigencia indispensable sin la cual la sociedad no podrá
funcionar. Es un requisito sine qua non para que pueda exteriorizarse la persona física
que actúa como órgano de la sociedad.
En el único caso en donde puede funcionar una sociedad sin que se haya
regulado la administración en el contrato social es en la sociedad colectiva, en la que,
según el art. 127, si nada dice el contrato social respecto al régimen de la administración
y representación, cualquiera de los socios está habilitado para administrarla.
En las SA hay que tener no sólo organizada la administración sino que además
hay que tener designado todo el órgano al momento de la constitución de la sociedad e
incluso aceptado el nombramiento por parte de quien ha sido designado.
Los administradores son nombrados por el órgano de gobierno y su remoción se
resuelve sin necesidad de expresión de causa, dado que impera en este caso un criterio
de oportunidad.
Tanto la designación como la remoción de los administradores debe inscribirse
en el Registro Público de Comercio, a tenor de lo dispuesto por el artículo 60, el cual
prescribe: “Toda designación o cesación de administradores debe ser
inscripta en los registros correspondientes e incorporada al respectivo
legajo de la sociedad. También debe publicarse cuando se tratare de
sociedad de responsabilidad limitada o sociedad por acciones. La
falta de inscripción hará aplicable el artículo 12, sin las excepciones
que el mismo prevé”. Esta inscripción es declarativa. El acatamiento de este
artículo se impone como carga a la saciedad, a pesar de que el administrador también
tiene interés en que se inscriba su renuncia, fundamentalmente porque constituye un
límite temporal de su responsabilidad.
23

4) Diligencia y lealtad de los administradores:

El artículo 59 dispone: “Los administradores y los representantes de


la sociedad deben obrar con lealtad y con la diligencia de un buen
hombre de negocios. Los que faltaren a sus obligaciones son
responsables, ilimitada y solidariamente, por los daños y perjuicios
que resultaren de su acción u omisión”. Estos deberes deben ejercitarse para
con la sociedad; hay por lo tanto un solo beneficiario de ellos, un solo foco diferenciado
de interés. Es importante poner de manifiesto que los deberes que la LSC impone a los
administradores son fiduciarios, pues se los tiene con relación a una persona, es decir
con relación a la sociedad a la cual administra.
Nuestra legislación ha adoptado un sistema de delimitación de tipo abstracta
frente a otras que han optado por una enumeración casuística de supuestos concretos.
En el artículo 59 se ha establecido una pauta de conducta objetiva. Obrar con
lealtad significa que debe desempeñarse con honradez y sinceridad; importa que el
administrador deba actuar postergando los intereses personales que vayan en
desmedro de los intereses sociales, ya que su actividad debe redundar en beneficio de
la sociedad. En este punto podemos decir que el deber del administrador tiene un
contenido negativo pues deberá dejar de lado sus propios intereses en aquellos casos en
que se genere un conflicto de intereses. Es un componente deontológico.
La lealtad tiene los siguientes componentes:
a) Prevenir un interés contrario: El interés contrario se puede dar cuando el
administrador compite con la sociedad, ya sea realizando el mismo la actividad o por
medio de un tercero, para su provecho personal.
b) Prohibición de utilizar las oportunidades del negocio para su propio interés.
c) No utilizar los activos de la sociedad, salvo que esté autorizado.
d) Celebrar contrato con la social dentro de las condiciones del mercado
(art.271).
Por su parte, la diligencia de un buen hombre de negocios es la aptitud profesional
para el exitoso desempeño de la actividad que constituye el objeto social. Se exige al
administrador idoneidad y eficiencia en el desarrollo de su labor, con especificidad en la
competencia para los negocios que hacen al objeto social.
Existen una serie de elementos relacionados con la diligencia que debe poseer el
administrador:
a) Pericia: El administrador debe tener solvencia técnica; debe estar formado y
capacitado para poder desarrollar el objeto social. Debe estar formado antes o
inmediatamente después de asumir su cargo.
b) Información: El administrador debe conocer la estructura de la sociedad.
Debe organizar procesos internos tendientes a anoticiarse sobre el funcionamiento de la
persona jurídica que tiene a su cargo.
c) Planificación: El administrador debe establecer un plan de negocios teniendo
en cuenta el estado actual de la sociedad y el objeto que procuran realizar los socios.
No hay planificación sin control.
d) Fiscalización: Se debe llevar el control financiero de la sociedad, del estado y
funcionamiento del activo de la sociedad así como también el de las actividades de los
socios.

5) Régimen general de representación:


24

El punto de partida es el artículo 58 de la ley 19.550 que dispone: “El


administrador o el representante que de acuerdo con el contrato o
por disposición de la ley tenga la representación de la sociedad,
obliga a ésta por todos los actos que no sean notoriamente extraños
al objeto social. Este régimen se aplica aun en infracción de la
organización plural, si se tratare de obligaciones contraídas mediante
títulos valores, por contratos entre ausentes, de adhesión o
concluidos mediante formularios, salvo cuando el tercero tuviere
conocimiento efectivo de que el acto se celebra en infracción de la
representación plural.
Estas facultades legales de los administradores o representantes
respecto de los terceros no afectan la validez interna de las
restricciones contractuales y la responsabilidad por su infracción”.
Se debe administrar dentro de lo establecido en el marco social, es decir según la
pauta que instituye el objeto social, el cual fija un límite de eficacia externa. Esto quiere
decir que el objeto determina cuando un administrador actúa dentro de los términos de
la sociedad.
En virtud de este artículo la sociedad queda obligada incluso por los actos y
extraños al objeto social, en tanto no sean notoriamente extraños. Si se trata de un acto
aislado, que no tiene persistencia o permanencia y cuya esencia es extraña al objeto
social (no notoriamente extraña), pero que causa un beneficio a la sociedad en tanto
mantiene la indemnidad patrimonial, el acto no necesita ser ratificado por el órgano de
la administración (único con potestad para ratificar un acto). Recién al presentar el
balance, los socios tendrán la oportunidad de evaluar la conducta del administrador.
En cambio, cuando el acto es notoriamente extraño al objeto social, este debe ser
ratificado por el órgano de la administración, porque es compatible con el interés social
ya que no hay perjuicio para ninguna de las partes. Esta ratificación puede ser expresa o
implícita, no siendo necesaria su inscripción en el Registro Público de Comercio.
Si bien se puede ratificar actos que sean notoriamente extraños, no sucede lo
mismo con la sustitución del objeto social. Frente a esta situación, encontramos dos
alternativas:
a) Se modifica y cambia el objeto social
b) Se agrega la nueva actividad al objeto ya previsto.
En ambos casos se deben inscribir las modificaciones al estatuto en el Registro
Público de Comercio.
La ley sostiene que “…este régimen se aplica aun en infracción de
la organización plural, si se tratare de obligaciones contraídas
mediante títulos valores, por contratos entre ausentes, de adhesión o
concluidos mediante formularios…”. tal régimen se justifica plenamente atento
al carácter circulatorio de los títulos valores, en los cuales no es dable exigir a los
terceros una investigación profunda d todos los obligados cambiarios; de la misma
manera tampoco puede exigirse a los terceros las consultas a registros públicos lejanos a
la jurisdicción donde residen.
Es importante en este punto detenernos en la teoría del Ultra Vires. En el
derecho anglosajón, la Cámara de los Lores resolvió que la capacidad de la sociedad
está circunscripta por el objeto social establecido en su estatuto, y que las estipulaciones
realizadas fuera de esos límites debían considerarse ultra vires y, por lo tanto, eran nulas
y no ratificables, salvo el voto unánime de los socios.
Sin embargo, en la actualidad la misma Cámara ha determinado que aunque los
administradores ejerciten sus poderes para una finalidad impropia, esto es para una
25

relación no autorizada explícita o implícitamente por el objeto social, la convención así


concluida será igualmente vinculante para la sociedad, salvo que el tercero haya sido de
mala fe.
La LSC no receptó la teoría del ultra vires. En nuestro derecho tiene vigencia el
principio de la capacidad plena de la sociedad, que puede realizar todos los actos en
forma genérica. Si el administrador obrase fuera del objeto social ello no podrá afectar a
terceros de buena fe, aunque internamente los socios puedan reclamarle al administrador
por ese comportamiento.

6) Representación aparente:

Hay empleados que llevan a cabo las actividades de la sociedad y generan frente
a terceros la apariencia de ser administradores, aún careciendo de poder y mandato. Si
bien estas actuaciones carecen de sustento legal y estatutario, la sociedad está facultada
para convalidar tales actividades.
Es la perdurabilidad en las tareas lo que otorga representación. Es decir, están
legitimados por el uso.
Sucede con frecuencia en el mundo de los negocios que la sociedad ha generado
la apariencia de su propia actuación, a través del actuar de determinadas personas, que
sin tener las facultades de obligar a la sociedad, han contratado en nombre de ellas, sin
ningún reparo por parte del ente, que ha tolerado dicha manera de proceder, para luego
invocar el desconocimiento de tal actuación, cuando es demanda para el cumplimiento
de las obligaciones asumidas por el representante rehecho.
En este caso, la jurisprudencia ha priorizado la seguridad de los terceros ajenos
al ente societario sobre los intereses de los socios o sobre las limitaciones internas que
ellos han establecido en el contrato constitutivo. En tal sentido ha sido sostenido que
“corresponde excluir la oponibilidad a terceros de las reglas estatutarias de
representación cuando la conducta del mandante ha sido idónea para crear una
apariencia en la atribución de las facultades que invocan los suscriptores. Ha de
computarse a tal efecto el silencio guardado por el mandante que no impidió, como
lógicamente hubiera podido y debido, que el firmante del documento cumpliera una
actuación idónea para crear una apariencia de la que los terceros pudieran prevalecerse,
al generarse la certidumbre de que la sociedad quedaba obligada. Y esta confusión no
puede recaer sobre los terceros de buena fe, sino sobre la sociedad misma que diere
lugar a ella.

7) Cese y remoción de los administradores:

El administrador en el ejercicio de sus funciones puede desviarse y lesionar los


intereses de la sociedad, y como derivación el de los socios y los terceros.
Ante esta situación, procede la remoción del órgano administrativo. Si bien el
procedimiento de remoción es similar en los diferentes tipos sociales, tiene algunas
particularidades en cada uno de ellos. Veamos a continuación la situación en las
diferentes tipologías.

Tipología Procedimiento
Sociedades El artículo 129 dispone: “El administrador, socio o no, aun
colectivas designado en el contrato social, puede ser removido por
decisión de mayoría en cualquier tiempo sin invocación de
causa, salvo pacto en contrario.
26

Cuando el contrato requiera justa causa, conservará su


cargo hasta la sentencia judicial, si negare la existencia de
aquella, salvo su separación provisional por aplicación de la
Sección XIV del Capítulo I (intervención judicial). Cualquier
socio puede reclamarla judicialmente con invocación de
justa causa. Los socios disconformes con la remoción del
administrador cuyo nombramiento fue condición expresa de
la constitución de la sociedad, tienen derecho de receso”.

SRL En estas sociedades no puede limitarse la remoción de los gerentes, excepto


cuando la designación fuese condición expresa de constitución de la
sociedad. En este caso, los socios disconformes tendrán derecho de receso.
La revocación o remoción del gerente se adoptará por mayoría del capital
presente, salvo que el contrato exija una mayoría superior. Si las partes han
estipulado que debe exigirse justa causa para la remoción, y resistida ésta o
no admitida por la mayoría reunida, el socio que la alega (a la justa causa)
podrá recurrir a la acción judicial de remoción, pero el gerente conservará
su cargo hasta la sentencia judicial, salvo separación provisional por
intervención judicial.
SA En estas sociedades, la revocación de directores corresponde
exclusivamente a la asamblea ordinaria, incluso en el caso de que esa
designación hubiera sido realizada por el consejo de vigilancia.
Empero, si fracasa la revocatoria o la asamblea no accede a la remoción
peticionada del director incurso en las causales de inhabilidad, el accionista
disidente podrá promover la acción de remoción y pedir la intervención
judicial como medida precautoria.

8) Intervención judicial como medida cautelar:

La ley 19.550 regula en los artículos 113 a 117 la intervención judicial de la


sociedad. Se trata de una medida cautelar dentro del juicio de remoción, de carácter
general y excepcional, que se adopta sobre el órgano de la administración en los casos
de urgencia y necesidad que denoten una gravedad tal que se vea afectado el interés
social. Es una interferencia en el normal funcionamiento de la sociedad.
Debido a su estructuración predominantemente contractualista, la ley instaura
esta medida atendiendo exclusivamente al interés de la sociedad y de los socios ante la
actuación de los administradores que ponga en grave peligro sus derechos. Las medidas
cautelares en beneficio de terceros quedan circunscripta a los códigos de
procedimiento.
Las medidas cautelares son medidas judiciales que anticipan los resultados de la
sentencia partiendo de la base de que quien peticiona tiene razón. Con ellas se apunta
fundamentalmente a asegurar los resultados del pleito. Supongamos el caso de un
administrador que sustrae ilegítimamente el dinero de la sociedad; si los socios tuvieran
que esperar la sentencia definitiva para removerlo de su cargo, cuando llegare esta
sentencia, sus efectos serían ilusorios y posiblemente los daños muy grandes. Se evita
que esto suceda a través de la intervención judicial.
a) Procedencia: La intervención judicial de una sociedad debe ser dispuesta con
criterio restrictivo, lo que obliga al tribunal a buscar el justo equilibrio entre los
intereses en juego.
27

El artículo 113 dispone: “Cuando el o los administradores de la


sociedad realicen actos o incurran en omisiones que la pongan en
peligro grave, procederá la intervención judicial como medida
cautelar con los recaudos establecidos en esta Sección, sin perjuicio
de aplicar las normas específicas para los distintos tipos de sociedad”.
Sólo los socios o en su caso la autoridad de control (IGJ) pueden requerir esta medida,
cuyo requisito esencial de asta procedencia es el “peligro grave” en que se encuentre el
interés o los derechos de la sociedad y/o los socios por acciones u omisiones de los
administradores en el cumplimiento de su función.
No hace falta que haya mala fe; aquí el problema de la buena o mala fe sólo es
relevante a los efectos de la graduación de la culpa en las acciones de responsabilidad.
Tampoco es necesario que los actos u omisiones de los administradores sean ilícitos en
sí mismo, más allá de que por su conexión y por su consecuencia si lo sean.
Para la procedencia de la intervención, basta con el análisis objetivo del peligro
y su gravedad.
b) Requisitos y prueba: El artículo 114 de la ley 19.550 dispone: “El
peticionante acreditará su condición de socio, la existencia del peligro
y su gravedad, que agotó los recursos acordados por el contrato
social y se promovió acción de remoción”. Por su parte el artículo 116
establece: “El peticionante deberá prestar la contracautela que se fije,
de acuerdo con las circunstancias del caso, los perjuicios que la
medida pueda causar a la sociedad y las costas causídicas”.
Conforme a los artículos mencionados, son medidas de procedencia:
1) Demostrar que se promovió la acción de remoción del administrador
societario. Esto es así, porque la intervención judicial es una medida cautelar accesoria a
la solicitud de remoción, que tiene por fin la sustitución del administrador mientras se
desarrolle el proceso de remoción.
2) Que el peticionante acredite su carácter de socio al interponer la acción. Ello
porque la intervención atendiendo exclusivamente al interés de la sociedad y de los
socios. Debe en consecuencia desecharse la petición de un acreedor social o de un socio.
3) Que los administradores por medio de sus actos u omisiones hayan puesto en
peligro grave a la sociedad, tanto en su existencia como en su integridad patrimonial.
Se debe acreditar sumariamente el grave peligro como así también el periculum
in mora, es decir demostrar que la demora en la adopción de la medida puede derivar en
la mayor gravedad, profundizando la crisis en la administración.
4) Debe demostrarse que se han agotado los recursos internos previstos en el
contrato y los establecidos por la ley para el tipo social de que se trate. Por ejemplo, que
se ha solicitado al órgano de la administración, y en su defecto al síndico o a la
autoridad de contralor, la convocatoria a asamblea para tratar el problema que pone en
estado de gravedad la administración.
En muchas ocasiones intentar agotar los recursos internos es a todas luces
inconducente. Si bien la ley no dice nada al respecto, pero la jurisprudencia ha sostenido
que excepcionalmente no hace falta acreditar este extremo si de los antecedentes del
caso resulta que es imposible tal agotamiento.
5) El artículo 116 estatuye que el peticionante deberá presentar contracautela
suficiente, la que será fijada por el juez interviniente. Este requisito es exigido para
cubrir los eventuales perjuicios que la medida pueda acarrear, como las costas
causídicas, para el caso de que la medida haya sido solicitada sin derecho.
El artículo 22 dispone que la SA no puede recibir sus propias acciones en
garantía. Esto, en algunos casos, se lo ha pretendido trasladar a la intervención judicial,
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diciendo que no se puede ofrecer las propias acciones como contracautela. Pero la
doctrina y jurisprudencia han sostenido que lo que se pretende con esta norma es sólo
impedir que la propia sociedad pueda aceptar tal garantía contractualmente.
c) Clases: El artículo 115 establece: “La intervención puede consistir en
la designación de un mero veedor, de uno o varios coadministradores,
o de uno o varios administradores.
Misión. Atribuciones.
El juez fijará la misión que deberán cumplir y las atribuciones que les
asigne de acuerdo con sus funciones, sin poder ser mayores que las
otorgadas a los administradores por esta ley o el contrato social.
Precisará el término de la intervención, el que solo puede ser
prorrogado mediante información sumaria de su necesidad”. Este
artículo 115 establece las clases de intervención judicial, las que se diferencian por las
atribuciones y funciones del interventor, saber:
1. El nombramiento de un administrador judicial, en forma provisoria, es la
medida más extrema, puesto que implica la sustitución anticipada del administrador
natural por uno judicial. Este es investido de las mismas facultades que tiene el
administrador social, no pudiendo ser más extensas que las otorgadas por la ley o por el
contrato social.
Su función específica es de administración ordinaria y salvo casos de necesidad
y urgencia, no podrá efectuar actos de administración extraordinaria o de disposición.
2. Designación de un coadministrador. Este actúa juntamente con los
administradores designado por decisión de los socios, con intervención necesaria en
todos los actos de la gestión social.
3. Finalmente el veedor, cuya misión es simplemente controlar, fiscalizar y
vigilar la gestión de los administradores. Tiene potestad suficiente como para examinar
la documentación contable y libros sociales, a fin de informar al tribunal acabadamente
sobre la situación social y económica de la sociedad.
d) Recurso contra la decisión: La ley 19.550 establece que la decisión judicial que
dispone la intervención de la sociedad es recurrible, pero el recurso contra ella no tiene
efecto suspensivo.
Lo normal es que las decisiones judiciales no se ejecuten mientras no queden
firmes; por lo tanto, mientras se tramita algún recurso contra una decisión judicial se
suspenden los efectos de la aplicación de la sentencia. Pero si la función de las medidas
cautelares es garantizar los resultados de un pleito, si la contraparte tuviera la
posibilidad de neutralizar los efectos de la decisión de intervención judicial,
interponiendo un recurso, se estaría en la misma situación. Por eso es que la ley ha
dispuesto que los administradores pueden cuestionar la intervención y plantear un

recurso judicial en contra de ella, pero mientras se tramita dicho recurso, no se


paralizará los efectos de la intervención.

Bolilla nº 5: De la documentación y contabilidad:

1) Principios generales:

La contabilidad es la expresión numérica de los resultados de la actividad


empresarial a los efectos empresarios y del derecho. No sólo es expresión monetaria de
29

las operaciones que hizo la sociedad sino que es expresión monetaria de lo que fueron
las ganancias y las pérdidas por la actividad de los administradores.
La contabilidad –aunque parezca un fenómeno que nada tiene que ver con el
derecho- es fundamental para el funcionamiento efectivo de los derechos y obligaciones
dentro del esquema societario. Sirve también a los efectos tributarios y a los
concursales.
La importancia de la contabilidad puede ser advertida desde numerosos puntos
de vista:
1. En beneficio de la comunidad y del tráfico mercantil ,
por dos razones fundamentales:
a) Porque le permite a los terceros conocer la evolución de los negocios de la
sociedad así como su estado patrimonial y financiero en un momento determinado.
b) Porque permite la reconstrucción del patrimonio del comerciante, lo que
cobra especial importancia en caso de concursos o quiebras.

2. En interés de la sociedad, pues además de permitirle el


conocimiento del estado y evolución de sus negocios, la ley permite valerse de ellos,
cuando la contabilidad es llevada en legal forma.

3. En interés del socio, pues sólo una regular contabilidad les permite
ejercer con plenitud sus inderogables derechos de información sobre la marcha de los
negocios sociales y sobre la gestión de los administradores.
El sistema creado por la LSC presupone y respeta el sistema del Código de
Comercio en cuanto a los principios generales orientadores, forma de confección del
balance y de llevar los libros, manteniendo el sistema tradicional de libros de comercio
y agregando la posibilidad de utilizar sistemas modernos de contabilización.
Los administradores de las sociedades regularmente constituidas rinden cuenta
de su gestión mediante la formulación de los estados contables, cuyo contenido ha sido
minuciosamente reglamentado por la ley 19.550, y que se integran con los balances, los
estados de resultado, los cuadros e información complementaria, la memoria del
ejercicio y el informe de la sindicatura.
Hay que tener en cuenta de que, si bien los administradores rinden cuenta de su
gestión mediante la formulación de los estados contables, la ley dispone que: “La
aprobación de los estados contables no implica la de la gestión de los
directores, administradores, gerentes, miembros del consejo de
vigilancia o síndicos, hayan o no votado en la respectiva decisión, ni
importa la liberación de responsabilidades”.

2) Libros de comercio:

La LSC ha respetado los lineamientos del Código de Comercio en materia de


libros y en especial en la forma de llevarlos.
Se les aplican las reglas del Código de Comercio, donde estos libros deben
mostrar el fiel reflejo de la sociedad en su situación económica, financiera y tributaria.
Los libros sociales se deben llevar con numeración correlativa y como todo papel de
comercio no pueden tener espacios en blancos, tachaduras, raspaduras, enmiendas, sin
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estar expresamente salvados. Si son llevados en legal forma, la sociedad puede


presentarlos en juicio y se presume la verdad de las operaciones que por ellos constan.
Las sociedades comerciales deben llevar obligatoriamente los siguientes libros:
1. El libro diario: Es el libro en el cual deben asentarse las operaciones que
haga la sociedad, títulos o papeles de comercio que hubiese emitido o que hubiese
recibido, y en general todo cuanto recibiere o entregare de su cuenta o de la ajena. El
régimen de derecho societario incluye innovaciones en relación al término de asientos
globales que deben hacerse en el libro diario. De acuerdo con lo que dispone el artículo
45 del Código de Comercio, los asientos globales deben ser diarios. En cuanto a las
sociedades, el artículo 61 autoriza asientos globales por periodos no superior a un mes,
o sea que autoriza a globalizar asientos mensuales, sin perjuicio de su adecuada
individualización y posibilidad de control individual con los otros libros obligatorios.
En este sentido dispone el artículo 61: “…El libro Diario podrá ser llevado con
asientos globales que no comprendan períodos mayores de un (1)
mes.
El sistema de contabilización debe permitir la individualización de las
operaciones, las correspondientes cuentas deudoras y acreedoras y
su posterior verificación, con arreglo al artículo 43 del Código de
Comercio”.

2. Libro de inventario y balance: Es un registro cronológico en el cual


se deben anotar el conjunto de bienes y derechos de propiedad de la sociedad, así como
las obligaciones que esta fuere responsable de cumplimiento. Dicha información debe
ser asentada al cierre de cada ejercicio económico.

3. Libro de actas de órganos colegiados: Estos libros están


requeridos genéricamente por el artículo 73 de la LSC y son:
a) Libro de actas de asamblea, en el cual deben volcarse el resumen de las
manifestaciones hechas por los socios o accionistas en el seno de las mismas, las formas
de las votaciones y sus resultados, con expresión completa de lo decidido.
b) Libro de actas de Directorio, donde deben transcribirse resumidamente las
manifestaciones y votaciones de los directores presentes, así como las decisiones
adoptadas en el seno del órgano de la administración.
Si bien la ley 19.550 se refiere a las actas de directorios, sus normas son
aplicables también para el caso de que, tratándose de otro tipo societario, se haya
organizado la administración en forma colegiada, pues el artículo 73, primer párrafo,
impone la obligación de labrar acata de las deliberaciones de cualquier órgano colegiado
sin distinción.

4. El libro de Registro de Asistencia a Asamblea de


Accionistas, que también debe ser llevado con las formalidades previstas por el
Código de Comercio y cuya existencia está prevista en el artículo 238 de la ley 19.550.
En dicho libro se deben registrar los accionistas que hubiesen manifestado su voluntad
de concurrir al acto asambleario, mediante comunicación dirigida a la sociedad con tres
días hábiles de anticipación a la fecha fijada. Este libro debe ser completado por el
directorio y suscripto por los accionistas que concurran a la asamblea, dejando
constancia de sus domicilios, documento de identidad, número de votos que
corresponda e identificación de su representante asambleario, en su caso.
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5. El libro de registro de accionistas: En este libro debe inscribirse


la transferencia de las acciones y las clases de acciones en que se divide el capital, los
derechos y obligaciones que ellas comportan así como también el estado de integración
de las mismas.
El artículo 61 de la LSC autoriza los sistemas mecánicos o de hojas móviles
para la realización de los asientos contables (libros), aunque mantiene el sistema
tradicional respecto de dos libros esenciales: balances e inventarios. Dicho artículo
dispone: “Podrá prescindirse del cumplimiento de las formalidades
impuestas por el artículo 53 del Código de Comercio para llevar los
libros en la medida que la autoridad de control o el Registro Público
de Comercio autoricen la sustitución de los mismos por ordenadores,
medios mecánicos o magnéticos u otros, salvo el de Inventarios y
Balances.
La petición deberá incluir una adecuada descripción del sistema, con
dictamen técnico o antecedentes de su utilización, lo que, una vez
autorizada, deberá transcribirse en el libro de Inventarios y Balances.
Los pedidos de autorización se considerarán automáticamente
aprobados dentro de los treinta (30) días de efectuados, si no
mediare observación previa o rechazo fundado”.

3) El balance:

El inventario es una descripción detallada del activo y el pasivo del sujeto de


derecho, en tanto que el balance es un cuadro sinóptico del inventario, una suerte de
representación sintética del inventario en que se expresa el estado económico de la
sociedad. En efecto, el balance exterioriza el estado patrimonial de la sociedad en un
momento dado y permite constatar si a través de los distintos ejercicios transcurridos,
el patrimonio ha ido incrementándose (beneficios) o reduciéndose (perdidas), o si de
las reiteradas compensaciones entre beneficios y perdidas, el resultado presente arroja
un excedente o un déficit del patrimonio y, consecuentemente, se mantiene o no la
integridad del capital social.
El balance constituye una pieza fundamental de la que surge con claridad y
exactitud la situación económica de la sociedad. Contiene un doble contenido: por una
parte recoge el activo, y por la otra, el pasivo de ella, al cual debe sumarse el capital
social, para determinar en esa compensación la existencia o no de utilidades.
La ley ha dejado limitado el sistema de libertad de formas del balance y ha
tomado como modelo legislativo la forma más habitual. Existen una serie de conceptos
que son útiles precisar:

a) Activo: comprende todos los bienes y derechos de que sea titular la sociedad,
así como aquellas erogaciones que se aprovecharán en ejercicios futuros. El activo
puede ser corriente o no corriente. Son activos corrientes aquellos cuya realización se
producirá dentro de los doce meses a partir de la fecha del balance general. Se entiende
por realización la conversión del respectivo activo en dinero o su equivalente.

b) Pasivo: Comprende todos los derechos, ciertos o contingentes que, a la fecha


de cierre de balance, los terceros tengan adquiridos o puedan llegar a adquirir contra la
sociedad. El pasivo puede ser corriente o no corriente. El primero es el que deviene
exigible y líquido en el ejercicio de los doce meses. El no corriente difiere su
exigibilidad más halla del ejercicio contable y determina el riesgo financiero.
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c) Patrimonio neto: es el resultado de la relación entre activo, pasivo y reservas


legales y estatutarias.

4) Actas:

La forma de exteriorizar la voluntad de una sociedad a los efectos internos y


externos es un acta. El contenido del acta se refleja en un documento que obra en un
libro rubricado como libro de comercio.
El artículo 73 dispone: “Deberá labrarse en libro especial, con las
formalidades de los libros de comercio, acta de las deliberaciones de
los órganos colegiados.
Las actas del directorio serán firmadas por los asistentes. Las
actas de las asambleas de las sociedades por acciones serán
confeccionadas y firmadas dentro de los cinco (5) días, por el
presidente y los socios designados al efecto”. El artículo no deja lugar a
dudas en cuanto a que los libros de acta deben ser llevados con las formalidades de los
libros de comercio.
Los libros de actas deben estar rubricados y firmados por todos los asistentes,
salvo el régimen especial de las SA, en donde la ley dispone que las asambleas deben
constar en acta suscripta por el presidente de la asamblea y por dos accionistas. Esto es
por razones prácticas, y a los efectos de la simplificación, porque es un tipo social
pensado para una gran cantidad de accionistas.

5) Notas complementarias e informes:

El artículo 65 de la LSC se refiere a las notas complementarias. Constituyen la


información complementaria integrada con notas ampliatorias y cuadernos explicativos
de los estados contables.
Puesto que los estados contables deben contener toda la información básica y
adicional para su adecuada interpretación, si esa información no surge de los libros y
balances, debe contenerse en las notas e informes complementarios.
La diferencia que existe entre notas y los cuadros anexos es que las primeras se
refieren a aclaraciones expresadas en redacción común en prosa; en tanto que los
segundos son aclaraciones de carácter numérico, comparativo, ordenados en columnas o
casilleros.

6) Memorias:

El legislador ha impuesto la obligación de presentar una memoria para informar


a los accionistas en las sociedades por acciones, en atención a lo restringido de la
participación asociativa en este tipo de sociedades. Se ha querido brindar un derecho
complementario, cual es que los accionistas se informen adecuadamente no sólo de lo
acaecido sino también de lo proyectado por la administración de la sociedad. Mediante
el uso de esta información el socio se debe encontrar en condiciones de determinar la
congruencia de lo actuado y o proyectado para la consecución del objeto social.
El legislador ha pretendido evitar que esas memorias sean elaboradas con frases
imprecisas sobre el ejercicio cerrado o diluidas en torno a la actividad futura. Se ha
querido evitar las memorias sintéticas que durante la vigencia del Código de Comercio
no eran otra cosa que un saludo a los accionistas y un deseo, en el mejor de los casos, de
33

un futuro mejor. Para ello, ha dado pautas para su confección, apuntando a una veraz,
sincera y completa información.
La memoria debe contener una valoración sintética y concreta del balance, en
apreciación general sobre la situación actual y el destino de la sociedad.
Con relación a las memorias, el art. 66 de la LSC dispone: “Los
administradores deberán informar en la memoria sobre el estado de
la sociedad en las distintas actividades en que se haya operado y su
juicio sobre la proyección de las operaciones y otros aspectos que se
consideren necesarios para ilustrar sobre la situación presente y
futura de la sociedad. Del informe debe resultar:
1) Las razones de variaciones significativas operadas en las partidas
del activo y pasivo;
2) Una adecuada explicación sobre los gastos y ganancias
extraordinarias y su origen y de los ajustes por ganancias y gastos de
ejercicios anteriores, cuando fueren significativos;
3) Las razones por las cuales se propone la constitución de reservas,
explicadas clara y circunstanciadamente;
4) Las causas, detalladamente expuestas, por las que se propone el
pago de dividendos o la distribución de ganancias en otra forma que
en efectivo;
5) Estimación u orientación sobre perspectivas de las futuras
operaciones;
6) Las relaciones con las sociedades controlantes, controladas o
vinculadas y las variaciones operadas en las respectivas
participaciones y en los créditos y deudas;
7) Los rubros y montos no mostrados en el estado de resultados —
artículo 64, I, b—, por formar parte los mismos parcial o totalmente,
de los costos de bienes del activo”.

7) Estado de resultados:

La LSC trata muy particularmente en su artículo 64 el estado de resultados; este


es la cuenta de ganancias y pérdidas.
El cuadro de ganancias y pérdidas permite a los interesados conocer el resultado
de cada una de las cuentas que integran el balance, es decir, cuales son las que han
producido ganancias y cuales pérdidas.
El “estado de resultado” suministra un resumen analítico de los hechos y
factores significativos que durante el periodo considerado dieron lugar a un aumento o
disminución de los recursos económicos netos de la empresa.
El artículo 64 de la LSC reglamenta el estado de resultados y asegura que
cumpla con la función de suministrar una visión dinámica del patrimonio de la sociedad,
destacando las variaciones operadas en él durante el ejercicio de la sociedad.
Los gastos se agrupan según producción (jornal, materia prima, etc.),
comercialización (distribución), administración (honorarios de los administradores),
previsiones y contingencias por incobrabilidad e investigación y desarrollo.
Expresamente el artículo 64 dispone: “El estado de resultados o cuenta
de ganancias y pérdidas del ejercicio deberá exponer:
I. a) El producido de las ventas o servicios, agrupado por tipo de
actividad. De cada total se deducirá el costo de las mercaderías o
34

productos vendidos o servicios prestados, con el fin de determinar el


resultado;
b) Los gastos ordinarios de administración, de comercialización, de
financiación y otro que corresponda cargar al ejercicio, debiendo
hacerse constar, especialmente los montos de:
1) Retribuciones de administradores, directores y síndicos;
2) Otros honorarios y retribuciones por servicios;
3) Sueldos y jornales y las contribuciones sociales respectivas;
4) Gastos de estudios e investigaciones;
5) Regalías y honorarios por servicios técnicos y otros conceptos
similares;
6) Los gastos por publicidad y propaganda;
7) Los impuestos, tasas y contribuciones, mostrándose por separado
los intereses, multas y recargos;
8) Los intereses pagados o devengados indicándose por separado los
provenientes por deudas con proveedores, bancos o instituciones
financieras, sociedades controladas, controlantes o vinculadas y
otros;
9) Las amortizaciones y previsiones.
Cuando no se haga constar algunos de estos rubros, parcial o
totalmente, por formar parte de los costos de bienes de cambio,
bienes de uso u otros rubros del activo, deberá exponerse como
información del directorio o de los administradores en la memoria;
c) Las ganancias y gastos extraordinarios del ejercicio;
d) Los ajustes por ganancias y gastos de ejercicios anteriores.
El estado de resultados deberá presentarse de modo que muestre por
separado la ganancia o pérdida proveniente de las operaciones
ordinarias y extraordinarias de la sociedad, determinándose la
ganancia o pérdida neta del ejercicio a la que se adicionará o
deducirá las derivadas de ejercicios anteriores.
No podrán compensarse las distintas partidas entre sí;
II. El estado de resultados deberá complementarse con el estado de
evolución del patrimonio neto. En el se incluirán las causas de los
cambios producidos durante el ejercicio en cada uno de los rubros
integrantes del patrimonio neto”.

8) Dividendos, ganancias, beneficios y utilidades; ganancias cuando hay pérdidas


anteriores:

Es necesario distinguir con claridad los vocablos “ganancias”, “beneficios” y


“utilidades”, para luego poder comprender el concepto de dividendos.
El vocablo ganancia se utiliza para identificar el resultado positivo de la “cuenta
de ganancias y pérdidas”. Por su parte, el vocablo beneficio designa el real y efectivo
incremento patrimonial acusado por el balance.
El beneficio pertenece a la sociedad y no al accionista, de donde se deduce que si
bien la existencia de beneficios es presupuesto esencial para que la sociedad pueda
distribuirlos entre sus accionistas, ello no implica que todo beneficio deba ser
distribuido necesariamente como dividendo. Para que esto ocurra es preciso un acto
declarativo de los propios accionistas, reunidos en asamblea, aprobando la distribución
de los mismos, en totalidad o en parte.
35

El concepto de utilidad se utiliza para designar la parte de los beneficios que la


asamblea aprueba distribuir entre las acciones en circulación.
La idea de dividendo se vincula estrechamente a las ganancias (beneficios) y
utilidades que resulten de estados contables formalizados anualmente (realizadas y
líquidas).
El derecho del socio a las utilidades, individualizado como el derecho al
dividendo, constituye uno de los elementos caracterizadores de la relación societaria que
surgen de su definición y, por lo tanto, comportan un derecho individual inderogable
del socio.
No obstante ser el derecho al dividendo un derecho inderogable, la ley 19.550
establece en el artículo 68 que: “Los dividendos no pueden ser aprobados ni
distribuidos a los socios, sino por ganancias realizadas y líquidas
resultantes de un balance confeccionado de acuerdo con la ley y el
estatuto y aprobado por el órgano social competente, salvo en el
caso previsto en el artículo 224, segundo párrafo.
Las ganancias distribuidas en violación a esta regla son
repetibles, con excepción del supuesto previsto en el artículo 225”.
Sólo se pueden repetir las ganancias realizadas, es decir, la utilidad neta devengada
(diferencia entre ganancias y pérdidas), las cuales deben ser liquidas. La LSC impone la
repetibilidad del dividendo o ganancia distribuidas en violación a las reglas fijadas por
el párrafo 1º del artículo. Es el reconocimiento del principio de la intangibilidad del
capital social y la tutela de los intereses de los terceros acreedores de la sociedad,
evitando la disminución de su garantía.
Finalmente, con relación a las ganancias cuando hay pérdidas, el artículo 71
establece: “Las ganancias no pueden distribuirse hasta tanto no se
cubran las pérdidas de ejercicios anteriores.
Cuando los administradores, directores o síndicos sean remunerados
con un porcentaje de ganancias, la asamblea podrá disponer en cada
caso su pago aun cuando no se cubran pérdidas anteriores”. Aunque el
ejercicio arroje ganancias, no se las puede distribuir como dividendos en beneficio de
los socios, si no se ha cancelado las pérdidas de ejercicios anteriores, recomponiendo la
cifra nominal del capital social y las reservas legales que se hubiesen ocasionado, hasta
que se produjera la pérdida.
Otro derecho inderogable con el que cuentan los socios, es el derecho a la
aprobación o impugnación de los estados contables. En este sentido, la ley dispone que:
“El derecho a la aprobación e impugnación de los estados contables y
a la adopción de resoluciones de cualquier orden a su respecto, es
irrenunciable y cualquier convención en contrario es nula”. A demás, el
artículo 72 establece: “La aprobación de los estados contables no implica
la de la gestión de los directores, administradores, gerentes,
miembros del consejo de vigilancia o síndicos, hayan o no votado en
la respectiva decisión, ni importa la liberación de responsabilidades”.

9) Reserva legal y reserva facultativa:

El artículo 70 de la LSC contiene un precepto destinado a las sociedades por


acciones y de responsabilidad limitada que tiende a asegurar a los terceros acreedores de
la sociedad. Se trata de la formación de una reserva legal u obligatoria que tiene una
dirección común con el artículo 71 de la LSC, directiva que es la intangibilidad del
capital social.
36

Dicho artículo dispone en su primera parte: “Las sociedades de


responsabilidad limitada y las sociedades por acciones, deben
efectuar una reserva no menor del cinco por ciento (5 %) de las
ganancias realizadas y líquidas que arroje el estado de resultados del
ejercicio, hasta alcanzar el veinte por ciento (20 %) del capital social.
Cuando esta reserva quede disminuida por cualquier razón, no
pueden distribuirse ganancias hasta su reintegro”.
Frete a las reservas legales existen las facultativas que son las determinadas por
los socios, contenidas en el patrimonio social y que no son repartidas como dividendos,
cuando podrían haberlo sido. A diferencia de las reservas legales, pueden constituirse en
cualquier tipo societarios, siempre que respondan a una prudente administración y sean
razonables. En la SA y en la SRL, la ley exige que la constitución de este tipo de
reservas sea aprobada por determinadas mayorías cuando superen el monto de su capital
y reservas legales. Sin duda que esta exigencia tiende a proteger a los socios, evitando
que su derecho a la obtención de dividendos se vea frustrada.
Las reservas facultativas están reguladas en la segunda parte del artículo 70 de la

LSC que establece: “En cualquier tipo de sociedad podrán constituirse


otras reservas que las legales, siempre que las mismas sean
razonables y respondan a una prudente administración. En las
sociedades por acciones la decisión para la constitución de estas
reservas se adoptará conforme al artículo 244, última parte, cuando
su monto exceda del capital y de las reservas legales: en las
sociedades de responsabilidad limitada, requiere la mayoría
necesaria para la modificación del contrato”.
Frente al derecho en abstracto de los socios a las utilidades, surge como
limitación la obligación de la reserva legal. De ahí que la formación de otras reservas,
en cuanto implican otra limitación a aquel derecho del socio, deba encuadrarse en un
estricto marco de razonabilidad. En todos los tipos sociales, al decidirse reservas
voluntarias debe formalizarse un juicio de razonabilidad de ellas, juicio que debe
responder a “una prudente administración”, que deberá juzgarse a la luz de los
parámetros contenidos en los artículos 59 y 274 en su congruencia con la consecución
del objeto social.
Las reservas facultativas deben estar necesariamente relacionadas a un “plan de
empresa” que tiene que formalizar todo administrador para que la sociedad no quede
infracapitalizada materialmente (patrimonio insuficiente para desarrollar su actividad),
aunque mantenga su capital formal (capital social).
En las sociedades por acciones y de responsabilidad limitada, además de la
norma general del artículo 70 se deberá tener presente lo prescripto por el artículo 66
inciso 3, en cuanto dispone que los administradores deberán dar las razones por las
cuales se propone la constitución de reservas, explicadas de forma clara y
circunstancialmente.

Bolilla nº 6: Resolución parcial y disolución:

1) Resolución parcial:

a) Concepto: La resolución parcial del contrato social entraña la extinción del


vínculo social limitadamente a uno o alguno de los socios, manteniéndose vigente la
37

estructura societaria. La resolución parcial del contrato social es, pues, una forma de
evitar la disolución, liquidando al saliente el valor de su participación social y
continuando la empresa societaria en el cumplimiento normal de su objeto, previa
modificación del contrato social.
La resolución parcial se funda en el principio de la preservación de la empresa y
se apoya en la naturaleza del negocio constitutivo societario como contrato plurilateral
de organización.
La exclusión y la muerte del socio son los supuestos clásicos de resolución
parcial, a los que corresponde agregar la renuncia o retiro voluntario que, auque no está
prevista en la ley 19.550, puede ser pactada en el contrato constitutivo en virtud del
artículo 89 que expresa: “Los socios pueden prever en el contrato
constitutivo causales de resolución parcial y de disolución no
previstas en esta ley”. Se deja así a la autonomía de la voluntad el agregar
supuestos y causales de resolución parcial y de disolución no previstos en la ley. La
libertad instituida, no obstante, tiene sus límites en principios de orden público y en el
respeto a los cánones legales.
b) Causales enumerados en la ley: Los causales previstos por la LSC se
encuentran en los artículo 90 y 91. El primero de ellos dispone: “En las sociedades
colectivas, en comandita simple, de capital e industria y en
participación, la muerte de un socio resuelve parcialmente el
contrato.
En las sociedades colectivas y en comandita simple, es lícito
pactar que la sociedad continúe con sus herederos. Dicho pacto
obliga a éstos sin necesidad de un nuevo contrato, pero pueden ellos
condicionar su incorporación a la transformación de su parte en
comanditaria”.
El supuesto regulado por este artículo es propio de las sociedades intuitu
personae toda vez que, tradicionalmente, eran las que debían disolverse ante este
evento, dada la particular relación personal que constituye su basamento; las sociedades
por acciones, en cuanto organizan capitales, aceptan desde su concepción histórica la
variabilidad en el elenco de socios. Por lo tanto, este artículo permite que, a la muerte de
un socio, las sociedades intuitu personae no se tengan que disolver en su totalidad.
El párrafo 2º del artículo instrumenta una solución destinada a evitar los efectos
naturales de la resolución parcial por acuerdo entre los socios en el cual se disponga el
ingreso de los herederos del causante. La inteligencia se justifica a la luz de los
siguientes argumentos:
a) Al existir un pacto entre los socios, se entiende que ha sido voluntad del causante que
sus sucesores hereden un puesto de socio y no la suma de dinero que ello pudiera
significar.
b) No perjudica el interés de los herederos porque ellos pueden condicionar su ingreso a
la transformación de su parte en comanditaria, limitando entonces su responsabilidad a
la participación social heredada, sin contar, además, que por principio general toda
herencia se presume efectuada bajo beneficio de inventario.
c) Amén de lo expuesto, pueden también los herederos repudiar la herencia.
El artículo 91 establece: “Cualquier socio en las sociedades
mencionadas en el artículo anterior, en los de responsabilidad
limitada y los comanditados de las de en comandita por acciones,
puede ser excluido si mediare justa causa. Es nulo el pacto en
contrario.
Justa causa.
38

Habrá justa causa cuando el socio incurra en grave


incumplimiento de sus obligaciones. También existirá en los
supuestos de incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra o
concurso civil, salvo en las sociedades de responsabilidad limitada.
Extinción del derecho.
El derecho de exclusión se extingue si no es ejercido en el
término de noventa (90) días siguientes a la fecha en la que se
conoció el hecho justificativo de la separación.
Acción de exclusión.
Si la exclusión la decide la sociedad, la acción será ejercida por
su representante o por quien los restantes socios designen si la
exclusión se refiere a los administradores. En ambos supuestos puede
disponerse judicialmente la suspensión provisoria de los derechos del
socio cuya exclusión se persigue.
Si la exclusión es ejercida individualmente por uno de los
socios, se sustanciará con citación de todos los socios”.
El grave incumplimiento de sus obligaciones por parte de uno o alguno de los
socios puede determinar su separación forzosa mediando acción en tal sentido por parte
de la sociedad o de los socios individualmente, ante la inacción de aquélla. También son
causales de exclusión la incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra o concurso,
siempre que sean sobrevinientes a la constitución de la sociedad o al ingreso del socio,
pues de ser originaria importaría el supuesto de nulidad del vínculo.
c) Efectos: Los efectos de la resolución parcial se encuentran en los artículos 92 y
93. El primero dispone: “La exclusión produce los siguientes efectos:
1) El socio excluido tiene derecho a una suma de dinero que
represente el valor de su parte a la fecha de la invocación de la
exclusión;
2) Si existen operaciones pendientes, el socio participa en los
beneficios o soporta sus pérdidas;
3) La sociedad puede retener la parte del socio excluido hasta
concluir las operaciones en curso al tiempo de la separación;
4) En el supuesto del artículo 49, el socio excluido no podrá exigir la
entrega del aporte si éste es indispensable para el funcionamiento de
la sociedad y se le pagará su parte en dinero;
5) El socio excluido responde hacia los terceros por las obligaciones
sociales hasta la inscripción de la modificación del contrato en el
Registro Público de Comercio”.
Por su parte, el artículo 93 regula los efectos de la exclusión de un socio en las
sociedades de dos socios. Este artículo reza: “En las sociedades de dos socios
procede la exclusión de uno de ellos cuando hubiere justa causa, con
los efectos del artículo 92; el socio inocente asume el activo y pasivo
sociales, sin perjuicio de la aplicación del artículo 94, inciso 8)”. La
solución se compadece con la estructura de la ley y el principio de preservación de la
empresa. El socio que logra la exclusión tiene que recomponer la pluralidad en el plazo
de tres meses, caso contrario la sociedad se disolverá. Por las obligaciones contraídas
hasta la efectiva recomposición, el socio único responderá en todos los casos solidaria e
ilimitadamente.

2) Disolución: concepto:
39

La disolución determina la extinción de la empresa societaria y de su


instrumento (sociedad) como persona jurídica y como contrato, liquidándose el haber
social para repartir el eventual remanente entre los socios y cancelar la inscripción.
La disolución implica una profunda mutación del fin societario, pues como
consecuencia del acaecimiento de una causal disolutoria, la sociedad deberá dejar de
realizar, como actividad específica, la operatoria descripta en el objeto social, para
reemplazarla por una actuación encaminada a la venta de los bienes sociales, la
cancelación del pasivo y la eventual distribución del remanente entre lo socios.
La disolución, abre, pues, el camino la liquidación de la sociedad, pero no
importa de suyo el cese abrupto de sus actividades ni la extinción de su personalidad
jurídica, que debe mantenerse, precisamente, a los fines liquidatorios.

3) Causales de disolución: el art. 94:

Efectuamos a continuación un somero análisis del artículo 94 de la LSC. Veamos


al respecto el siguiente cuadro.

Inc. Establece Explicación


1 Por decisión de los El estatuto debe contener un plazo de duración
socios; determinado por lo que esta causal importa la
posibilidad de la disolución anticipada.
La resolución pertinente en las sociedades
personalistas deberá ser adoptada por
unanimidad, salvo pacto en contrario.
En las SRL la decisión deberá ser adoptada por
mayoría que como mínimo represente más de
de la mitad del capital social, y si no hubiese
regulación estatutaria, por las ¾ partes del
capital.
En las sociedades por acciones la resolución
debe adoptarse por asamblea extraordinaria
mediante el voto favorable de la mayoría de los
accionistas con derecho a voto.
2 Por expiración del El vencimiento del plazo de duración previsto
término por el cual se en el contrato constitutivo, que debía ser
constituyó; determinado ab initio conforme al artículo 11
inc.5, produce la disolución de la sociedad. Pero
esta puede evitarse con la reconducción o con la
prórroga oportuna.
3 Por cumplimiento de la
condición a la que se
subordinó su existencia;

4 Por consecución del Este inciso establece dos posibilidades de


objeto para el cual se disolución de la sociedad, íntimamente ligadas
formó, o por la entre si:
imposibilidad a) “Por consecución del objeto social”: el caso
sobreviniente de se refiere únicamente y exclusivamente cuando
lograrlo; el objeto social es de ejecución instantánea,
como por ejemplo la construcción de un
40

determinado camino.
b) “Por la imposibilidad sobreviniente de logar
el objeto”: aquí la imposibilidad debe ser total y
definitiva, no meramente temporaria o pasajera;
y además dicha imposibilidad debe ser
sobreviniente.
5 Por pérdida del capital La causal se vincula con la infracapitalización
social; material o patrimonio insuficiente para el
cumplimiento del objeto social vinculándose
con el inciso anterior.
La pérdida del capital social es posible de ser
superada por el reintegro total o parcial del
capital social.
El reintegro es un recuso financiero que entraña
la obligación de los socios de integrar nuevos
aportes con la única finalidad de engrosar el
patrimonio social, sin modificar la cifra nominal
del capital, por lo que no se entregan nuevas
acciones o participaciones, siendo invariable,
por ende, la situación política y/o patrimonial
del socio.

6 Por declaración en La declaración en quiebra de una sociedad


quiebra. La disolución provoca su disolución. Para su procedencia es
quedará sin efecto si se necesario que la sociedad se encuentre en
celebrare avenimiento o estado de cesación de pagos y su patrimonio ser
concordado resolutorio; insuficiente para hacer frente a sus
obligaciones.
7 Por su fusión en los
términos del artículo 82;
8 Por reducción a uno del En este lapso el socio único será responsable
número de socios, ilimitada y solidariamente por las obligaciones
siempre que no se sociales contraídas. Se trata de un supuesto
incorporen nuevos socios diferente al previsto en el art. 16 de la LSC,
en el término de tres (3) pues aquí la sociedad ya está constituida y
meses. En este lapso el durante su funcionamiento se produce la
socio único será reducción a un socio. Fenecido ese el plazo de
responsable ilimitada y tres meses que la ley establece, si la situación
solidariamente por las sigue inmodificada la causal se produce.
obligaciones sociales
contraídas;
9 Por sanción firme de El supuesto resulta aplicable solamente a las
cancelación de oferta sociedades accionarias y procura la protección
pública o de la cotización del socio-inversor, ante la sanción de la
de sus acciones. La autoridad correspondiente. Si en el plazo
disolución podrá quedar estipulado la asamblea extraordinaria, no la
sin efecto por resolución dejará sin efecto recién se produce la causal.
de asamblea
extraordinaria reunida
dentro de los sesenta
41

(60) días, de acuerdo


con el artículo 244,
cuarto párrafo;
10 Por resolución firme de Esta causal fue incorporada por la reforma de la
retiro de la autorización ley 22.903 y contempla la disolución producida
para funcionar cuando ante el retiro de la autorización para funcionar
leyes especiales la previsto para ciertas actividades especiales.
impusieren en razón del
objeto.

4) Demanda judicial de disolución:

La disolución de la sociedad puede también ser declarada judicialmente y la


sentencia que se dicte tendrá efecto retroactivo al día en que tuvo lugar su causa
generadora. Con ello se prevé la tan frecuente hipótesis que se presenta cuando,
incurrida la sociedad en una causal disolutoria, los socios continúan desarrollando la
actividad habitual a pesar de la oposición de uno o varios socios, que han promovido la
acción judicial tendiente a obtener una declaración en tal sentido. Se explica entonces el
efecto retroactivo previsto por el legislador, pues en tal caso, los administradores
resultan responsables ilimitada y solidariamente frente a los terceros y socios por los
actos que son ajenos al estricto trámite liquidatorio.

5) Eficacia respecto de terceros:

Dispone el artículo 98 de la LSC: “La disolución de la sociedad se


encuentre o no constituida regularmente, sólo surte efecto respecto
de: terceros en su inscripción registral, previa publicación en su
caso”. Respecto de las relaciones internas, la disolución produce sus efectos desde el
momento en que se constata (y como tal, se declara) el acaecimiento de una causal
determinada o desde que ésta se produce, si es de las que operan de pleno derecho.
Respecto de terceros, no obstante, sólo surte efecto desde su inscripción registral. La ley
22.903 introdujo modificación de forma, incluyendo en el precepto la mención a las
sociedades irregulares.

6) Facultades y deberes de los administradores. Responsabilidad de los


administradores y socios:

A tenor del artículo 99 de la LSC, los administradores, con posterioridad al


vencimiento del plazo de duración de la sociedad o al acuerdo de disolución o a la
declaración de haberse comprobado alguna de las causales de disolución (sea social o
judicialmente), sólo pueden atender los asuntos urgentes y deben adoptar las medidas
necesarias para iniciar la liquidación.
Resulta preciso aclarar que en esta situación continúan rigiendo las disposiciones
del artículo 58 de la LSC, resultando inoponibles a los terceros los actos realizados en
su violación.
Además, la norma impone la responsabilidad solidaria e ilimitada por las
operaciones ajenas a esos fines, de los administradores respecto de terceros y de los
socios, sin perjuicio de la responsabilidad de éstos últimos por las obligaciones que
derivaren de su carácter de socio conforme al tipo social de que se trate.
42

7) Prorroga y reconducción:

El inc. 2º del artículo 94 contempla la disolución de la sociedad por la expiración


del término por el cual se constituyó. Íntimamente vinculado con ello aparece la
prórroga y la reconducción de la sociedad. Son dos hipótesis distintas reguladas en el
artículo 95 de la LSC; la prorroga tiende a evitar la disolución mediante la ampliación
del plazo de vigencia y la reconducción apunta a revitalizar una sociedad cuyo plazo de
duración ha vencido.
El artículo 95 dispone: “La prórroga de la sociedad requiere acuerdo
unánime de los socios, salvo pacto en contrario y lo dispuesto para
las sociedades por acciones de responsabilidad limitada.
La prórroga deberá resolverse y la inscripción solicitarse antes del
vencimiento del plazo de duración de la sociedad.
Reconducción.
Con sujeción a los requisitos del primer párrafo puede acordarse la
reconducción mientras no se haya inscripto el nombramiento del
liquidador, sin perjuicio del mantenimiento de las responsabilidades
dispuestas por el artículo 99.
Todo ulterior acuerdo de reconducción debe adoptarse por
unanimidad, sin distinción de tipos”.
El vencimiento del plazo de duración de la sociedad produce su disolución ipso
iure a menos que se haya resuelto la prorroga y solicitado su inscripción antes de dicho
vencimiento.
Debido al carácter de la disolución operada por vencimiento del plazo, y
teniendo en cuenta la posibilidad de que el evento pudiera pasar inadvertido para los
socios, la ley 22.903 institucionaliza la posibilidad de reconducción del ente, es decir,
que los socios puedan remover los efectos de la disolución operada para que la sociedad
retorne al ejercicio normal de su actividad. La diferencia con la prórroga es, pues,
evidente: mientras ésta última determina la continuación normal del ente siendo
instrumentada para evitar la disolución, la reconducción es un remedio para revertir los
efectos de la disolución ya operada.

8) Liquidación:

a) Definición: La liquidación es la finalización de las operaciones pendientes,


tendientes a pagar el pasivo y distribuir el activo remanente.
Conforme al artículo 101 de la LSC: “La sociedad en liquidación
conserva su personalidad a ese efecto, y se rige por las normas
correspondientes a su tipo en cuanto sean compatibles”. El
mantenimiento de la personalidad jurídica y la aplicación de las normas relativas a su
tipo social a los efectos y bajo los límites que impone el estado de liquidación, es un
recurso técnico y a la vez una explicación dogmática tendiente a permitir que la misma
sociedad pueda encarar el trámite de liquidación.
b) Designación y remoción de los liquidadores: sobre el respecto dispone el artículo
102: “La liquidación de la sociedad está a cargo del órgano de
administración, salvo casos especiales o estipulación en contrario.
En su defecto el liquidador o liquidadores serán nombrados por
mayoría de votos dentro de los treinta (30) días de haber entrado la
sociedad en estado de liquidación. No designados los liquidadores o si
43

éstos no desempeñaren el cargo, cualquier socio puede solicitar al


juez el nombramiento omitido o nueva elección.
Inscripción.
El nombramiento del liquidador debe inscribirse en el Registro Público
de Comercio.
Remoción.
Los liquidadores pueden ser removidos por las mismas mayorías
requeridas para designarlos. Cualquier socio, o el síndico en su caso,
puede demandar la remoción judicial por justa causa”.
c) Obligaciones de los liquidadores: En primer lugar, el artículo 108 reza: “Las
obligaciones y la responsabilidad de los liquidadores se rigen por las
disposiciones establecidas para los administradores, en todo cuanto
no esté dispuesto en esta Sección”.
Los liquidadores, una vez asumido su cargo deberán:

1. Tomar posesión de los documentos y bienes Conforme al art. 103, el


de la sociedad. incumplimiento de estos
2. Confeccionar, dentro de los 30 días a partir requisitos es causal de remoción
de la asunción del cargo, un inventario y lo hace perder el derecho a la
balance del patrimonio social. remuneración así como también
lo grava con la responsabilidad
por daños y perjuicios.

El art. 105 tercera parte dispone que: “Actuarán empleando la acción


social o denominación de la sociedad con el aditamento "en
liquidación". Su omisión lo hará ilimitada y solidariamente
responsable por los daños y perjuicios”.
Por su parte, el artículo 104 establece: “Los liquidadores deberán
informar a los socios, por lo menos trimestralmente, sobre el estado
de la liquidación; en las sociedades de responsabilidad limitada cuyo
capital alcance el importe fijado por el artículo 299, inciso 2), y en las
sociedades por acciones el informe se suministrará a la sindicatura.
Si la liquidación se prolongare, se confeccionarán además balances
anuales”.
El artículo 109 prescribe: “Extinguido el pasivo social, los
liquidadores confeccionarán el balance final y el proyecto de
distribución: reembolsarán las partes de capital y, salvo disposición
en contrario del contrato, el excedente se distribuirá en proporción a
la participación de cada socio en las ganancias”.
d) Facultades: Están reguladas en el artículo 105 que dispone: “Los
liquidadores ejercen la representación de la sociedad. Están
facultados para celebrar todos los actos necesarios para la realización
del activo y cancelación del pasivo.
Instrucciones de los socios.
Se hallan sujetos a las instrucciones de los socios, impartidas
según el tipo de sociedad, so pena de incurrir en responsabilidad por
los daños y perjuicios causados por el incumplimiento”.
e) Procedimiento liquidatorio: Esta regulado en los artículos 109 a 112 de la ley
19.550 que disponen:
44

ARTICULO 109. — Extinguido el pasivo social, los liquidadores


confeccionarán el balance final y el proyecto de distribución:
reembolsarán las partes de capital y, salvo disposición en contrario
del contrato, el excedente se distribuirá en proporción a la
participación de cada socio en las ganancias.

ARTICULO 110. — El balance final y el proyecto de distribución


suscriptos por los liquidadores serán comunicados a los socios,
quienes podrán impugnarlos en el término de quince (15) días. En su
caso la acción judicial correspondiente se promoverá en el término de
los sesenta (60) días siguientes. Se acumularán todas las
impugnaciones en una causa única.
En las sociedades de responsabilidad limitada cuyo capital alcance el
importe fijado por el artículo 299, inciso 2), y en las sociedades por
acciones, el balance final y el proyecto de distribución suscriptos
también por los síndicos, serán sometidos a la aprobación de la
asamblea. Los socios o accionistas disidentes o ausentes, podrán
impugnar judicialmente estas operaciones en el término fijado en el
párrafo anterior computado desde la aprobación por la asamblea.
ARTICULO 111. — El balance final y el proyecto de distribución
aprobados se agregarán al legajo de la sociedad en el Registro
Público de Comercio, y se procederá a la ejecución.
Destino a falta de reclamación.
Los importes no reclamados dentro de los noventa (90) días de la
presentación de tales documentos en el Registro Público de
Comercio, se depositarán en un banco oficial a disposición de sus
titulares, Transcurridos tres (3) años sin ser reclamados, se atribuirán
a la autoridad escolar de la jurisdicción respectiva.
ARTICULO 112. — Terminada la liquidación se cancelará la
inscripción del contrato social en el Registro Público de Comercio.
f) Contribuciones debidas: Cuando los fondos sociales fueran insuficientes para
satisfacer las deudas, los liquidadores están obligados a exigir de los socios las
contribuciones debidas de acuerdo con el tipo de sociedad o del contrato constitutivo.
Esta obligación sólo es exigible en las sociedades en las cuales los socios
responden en forma solidaria e ilimitada por las deudas sociales o cuando aquella ha
sido impuesta en el contrato constitutivo, aún cuando, tal obligación debió haber sido
impuesta para todos los tipos sociales.

Bolilla nº 7: Régimen de nulidades:

1) Régimen de nulidad general y el societario:

La nulidad debe ser entendida como una sanción genérica de invalidez prevista
por la ley, por adolecer el acto jurídico de un vicio o por la inobservancia de ciertas
prescripciones legales. Debe distinguirse los términos ineficacia, invalidez y nulidad.
De estos conceptos, la ineficacia es el término jurídico más amplio, que comprende en
su seno todas aquellas situaciones en las cuales los negocios jurídicos carecen de vigor,
fuerza o eficacia para lograr sus efectos. Dentro de este concepto, quedan incluidas no
45

sólo la nulidad y la invalidez, sino que comprende también otros supuestos que afectan
la validez del acto, como lo son la caducidad, inoponibilidad, rescisión, resolución o
revocación del acto.
La invalidez, constituye una sanción legal que priva al acto de sus efectos
propios por causas existentes desde su mismo origen, incluyendo en su seno el concepto
de nulidad. Por lo tanto entre invalidez y nulidad existe una relación de género a
especie.
Cuando hablamos de nulidades societarias enfrentamos un vicio de invalidez de
carácter sustancial que afecta total o parcialmente la estructura del acto mismo, en
cuanto contiene vicios o deficiencias en su forma estructural.

En materia civil, las nulidades se asientan sobre los siguientes principios:


1. Principio de especificidad: En virtud de este principio, no hay
nulidad sin un texto legal que la conmine o que la declare.
2. Principio de trascendencia: Este principio esta plasmado en la
máxima “las nulidades no existen en el mero interés de la ley: no hay nulidad sin
perjuicio. Se requiere que quien invoque el vicio formal, alegue y demuestre que tal
vicio le produjo un perjuicio cierto e irreparable que no puede subsanarse sino con el
acogimiento de la sanción de nulidad
3. Irretroactividad: Las nulidades no pueden generar efecto.
El Código Civil distingue entre a) actos de nulidad absoluta y relativa según sea
el interés tutelado por la norma violada, y b) actos nulos y anulables, según el vicio sea
manifiesto o no. En los actos nulos, la nulidad existe de pleno derecho desde el instante
mismo de la celebración del acto, aunque su nulidad no haya sido juzgada. Los actos
anulables, en cambio, en principio tienen la apariencia de un acto perfecto y se reputan
válidos mientras no sean anulados y sólo se tendrán por nulos desde el día de la
sentencia que los anulase. La declaración de nulidad tiene efectos retroactivos ya que
ésta es constitutiva y no declarativa.
Las particularidades que presenta el contrato de sociedad, en comparación con
las tradicionales figuras contractuales, y su inclusión en la categoría de contratos
plurilaterales de organización, traen como consecuencia la escasa adaptación al mismo
de las normas que el Código Civil ha previsto en materia de nulidad de actos jurídicos.
Los efectos que supone la declaración de nulidad de una sociedad mercantil son:
1. No tiene efecto retroactivo al momento de constitución del ente. La
declaración de nulidad no importa la retroacción de los efectos cumplidos, sino que rige
ex nunc. Esta ausencia de efectos retroactivos vale para las relaciones vale para las
relaciones internas como externas de la sociedad.
La retroactividad de la sanción de nulidad al momento de la celebración del acto
viciado es sencillamente impensable al contrato de sociedad, pues el nacimiento de un
sujeto de derecho distinto a los socios otorgantes, y la evidente presunción de validez
que debe gozar la actuación de quien contrata a nombre de la sociedad, impone otorgar
plena legitimidad, frente a terceros, a los actos celebrados por aquella en cumplimiento
de su objeto social. Por ello, mal podría retrotraerse la nulidad del contrato social al
momento de la constitución de la sociedad pues se afectarían los derechos de los
terceros de buena fe y se atentaría contra la seguridad jurídica y la estabilidad de las
operaciones comerciales.
2. Opera como una causal de disolución de la sociedad, dando paso, en forma
automática, al proceso liquidatorio.
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3. La declaración de nulidad no puede afectar los contratos celebrados frente a


terceros, salvo el caso de sociedades de objeto ilícito, en las cuales los terceros de mala
fe no pueden alegar la existencia de la sociedad.
4. La declaración de nulidad no borra la actuación asociativa desarrollada, pues
la irretroactividad también rige para las relaciones intrasocietarias. La actuación interna
ha de juzgarse por las mismas reglas que las previstas para las sociedades no
regularmente constituidas, pues es de toda evidencia que la nulidad del contrato traerá
aparejada un supuesto de actuación asociativa de hecho.

2) Sujetos que pueden intentar la acción de nulidad:

La acción de nulidad puede ejercerse por vía de acción o excepción. Son sujetos
legitimados para su ejercicio:
1. El socio afectado, en caso de un vicio que le atañen.
2. Cualquier socio si la sociedad fuere atípica o si el contrato careciera de un elemento
esencial no tipificante, antes de la subsanación.
3. El acreedor de la sociedad, dado que su interés radica en la responsabilidad personal,
solidaria e ilimitada de los socios que de tal nulidad deriva.
4. El acreedor particular de un socio cuando la nulidad es absoluta, a fin de posibilitar el
cobro de su crédito sobre el remanente que le corresponde a su deudor (salvo el caso de
la sociedad con objeto ilícito). En cambio, debe negarse este derecho al deudor de la
sociedad pues aún cuando esta sea nula, de nulidad absoluta, deberá pagar su debito, por
cuanto la sociedad se rige por las normas de la liquidación.
En cuanto a la legitimación pasiva, o sea, en contra de quién se ejerce la acción,
la regla general será que debe ejercer contra todos los socios y la sociedad.

3) Invalidez vincular:

El artículo 16 de la LSC establece: “La nulidad o anulación que afecte


el vínculo de alguno de los socios no producirá la nulidad, anulación o
resolución del contrato, salvo que la participación o la prestación de
ese socio deba considerarse esencial, habida cuenta de las
circunstancias.
Cuando se trate de una sociedad de dos socios, el vicio de la voluntad
hará anulable el contrato. Si tuviese más de dos socios, será anulable
cuando los vicios afecten la voluntad de los socios a los que
pertenezca la mayoría del capital”.
Se recogen así, los principios derivados del contrato plurilateral de organización
como naturaleza jurídica del negocio constitutivo societario.
El régimen del artículo 16 se refiere al contrato constitutivo de sociedades, pues
otras vicisitudes en torno al vínculo con posterioridad tienen otro régimen. Así se
explica la aparente contradicción de esta norma con la de los artículos 93 y 94, inc. 8, de
la LSC, que aceptan la continuación de la sociedad de un solo socio.

4) Omisión de requisitos esenciales:


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Dispone el artículo 17 de la LSC: “Es nula la constitución de una


sociedad de los tipos no autorizados por la ley. La omisión de
cualquier requisito esencial no tipificante hace anulable el contrato,
pero podrá subsanarse hasta su impugnación judicial”.
La primera parte del artículo confirma el requisito de tipicidad como principio
rector. Los vicios que afecten los elementos tipificantes determinan la atipicidad; la
consecuencia es la nulidad absoluta, insubsanable, inconfirmable, que obviamente
afectará la existencia de la sociedad.
Por su parte, la omisión de requisitos esenciales no tipificantes, es decir, aquellos
que no hacen a la existencia de la sociedad como estructura tipificada, pero que son
esenciales por exigencia legal, sólo determina la anulabilidad del contrato, lo que
significa que podrá subsanarse el vicio. En este sentido, el vicio puede ser subsanado
hasta el momento de la demanda judicial de declaración de nulidad.

5) Objeto ilícito:

El artículo 18 de la LSC establece: “Las sociedades que tengan objeto


ilícito son nulas de nulidad absoluta. Los terceros de buena fe pueden
alegar contra los socios la existencia de la sociedad, sin que éstos
puedan oponer la nulidad. Los socios no pueden alegar la existencia
de la sociedad, ni aún para demandar a terceros o para reclamar la
restitución de los aportes, la división de ganancias o la contribución a
las pérdidas.
Liquidación.
Declarada la nulidad, se procederá la liquidación por quien
designe el juez.
Realizado el activo y cancelado el pasivo social y los perjuicios
causados, el remanente ingresará al patrimonio estatal para el
fomento de la educación común de la jurisdicción respectiva.
Responsabilidad de los administradores y socios.
Los socios, los administradores y quienes actúen como tales en
la gestión social responderán ilimitada y solidariamente por el pasivo,
social y los perjuicios causados”.
Si bien este supuesto es de práctica poco frecuente porque, en todo caso, la
actividad ilícita tratará de ser encubierta en la modalidad sancionada por el artículo 19,
la norma tiene un sentido moralizador; es una norma meramente preventiva pues trata
obsta a que mediante el ejercicio del comercio se puedan alcanzar fines ilícitos.
Los terceros quedan exonerados de cualquier ilicitud del objeto y pueden
reclamarle a cualquiera de los socios, porque aquí se impone una obligación solidaria.
En cambio, el socio no puede alegar ni la existencia de mancomunidad ni
refugiarse en la limitación mayor o menor, perfecta o imperfecta, de responsabilidad
derivada de la figura escogida. El socio no puede alegar las defensas propias de la
tipicidad, porque el error de derecho es inexcusable y porque además tampoco pueden
repetir entre si lo que han pagado al tercero dado que en tal caso habría un
enriquecimiento sin causa por parte del socio que quiere repetir en contra de los
terceros. De la ilicitud no surge repetición. Es un axioma capital del derecho de las
obligaciones; no hay pago sin causa.
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Una vez que se ha constatado la causal de disolución, el juez nombra al


liquidador. En este caso no hay forma de liquidación alguna por los órganos societarios,
porque se supone que todos los órganos están viciados por la misma nulidad.

6) Sociedades de objeto lícito, con actividad ilícita:

El supuesto está regulado en el artículo 19 que reza: “Cuando la sociedad


de objeto lícito realizare actividades ilícitas, se procederá a su
disolución y liquidación a pedido de parte o de oficio, aplicándose las
normas dispuestas en el artículo 18. Los socios que acrediten su
buena fe quedarán excluidos de lo dispuesto en los párrafos 3ro. y
4to. del artículo anterior”.
Este artículo sanciona el ejercicio efectivo de una actividad ilícita por parte de la
sociedad, no obstante la licitud formal del objeto declarado en el contrato social.
En el supuesto de este artículo, algunos autores ven un supuesto autónomo de
disolución y no de nulidad, ya que lo sancionado es el ejercicio de una actividad ilícita,
lo que de por sí implica juzgar acontecimientos sobrevinientes a la constitución de la
sociedad (aunque tal actividad ilícita haya figurado como propósito inicial). Tan es así,
que la norma en cuestión, si bien remite los preceptos del artículo 18, no presume iure et
de iure la mala fe de todos los otorgantes del acto, permitiendo acreditar la buena fe
para eximirse quien así lo haga de lo preceptuado en los párrafos 3 y 4 del antedicho
artículo 18.

7) Objeto prohibido. Liquidación:

Artículo 20 de la LSC: “Las sociedades que tengan un objeto


prohibido en razón del tipo, son nulas de nulidad absoluta. Se les
aplicará el artículo 18, excepto en cuanto a la distribución del
remanente la liquidación, que se ajustará a lo dispuesto en la Sección
XIII”.
Es una norma excepcional porque afecta a sectores de la economía muy
determinados, aquellos donde existe una regulación formal estatal permanente en
función de la especialidad de la actividad empresaria que se lleva adelante (ejemplo:
bancos, compañías, AFJP, ART).
En todos estos casos hay una asignación de tipicidad explícita por parte de la
ley; en la mayoría de los casos deben constituirse bajo forma de SA.

8) Sociedades entre cónyuges. Herederos menores:

Conforme al artículo 27 de la LSC: “Los esposos pueden integrar entre


sí sociedades por acciones y de responsabilidad limitada.
Cuando uno de los cónyuges adquiera por cualquier título la calidad
de socio del otro en sociedades de distinto tipo, la sociedad deberá
conformarse en el plazo de seis (6) meses o cualquiera de los
esposos deberá ceder su parte a otro socio o a un tercero en el
mismo plazo”.
El fundamento legal de esta solución es no someter a la totalidad del patrimonio
de la sociedad conyugal a los avatares o riesgos empresarios que surgen del desarrollo
de una actividad por parte de los cónyuges. Cualquiera de estos tres tipos (SA, SRL,
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sociedad en comandita por acciones) se puede conformar; si no es así, si se ha buscado


alguna de las figuras de neto corte personalista hay una obligación legal de
transformación. Si no se transforma, la sociedad debe liquidarse previa su disolución a
pedido de cualquiera de los cónyuges, de otros de los socios o de un tercero.
Por su parte, el artículo 28 establece: “Cuando en los casos legislados
por los artículos 51 y 53 de la ley número 14.394, existan herederos
menores de edad, éstos deberán ser socios con responsabilidad
limitada. El contrato constitutivo deberá ser aprobado por el juez de
la sucesión.
Si existiere posibilidad de colisión de intereses entre el representante
legal y el menor, se designará un tutor ad hoc para la celebración del
contrato y para el contralor de la administración de la sociedad si
fuere ejercida por aquél”.
La ley 14.394 regula la situación de los establecimientos comerciales e
industriales, disponiendo, para los casos de muerte del socio, un sistema de indivisión
hereditaria por 5 a 10 años de los bienes de esta empresa, a los efectos de mantener
intangible el patrimonio de sucesión y permitir que los herederos explotaran el
establecimiento bajo pautas semejantes a lo que se venía haciendo.
Finalmente, el artículo 29 dispone: “Es nula la sociedad que viole el
artículo 27. Se liquidará de acuerdo con la Sección XIII.
La infracción del artículo 28, sin perjuicio de la transformación
de la sociedad en una de tipo autorizado, hace solidaria e
ilimitadamente responsables al representante del menor y a los
consocios mayores de edad, por los daños y perjuicios que sufra el
menor”.
Se entiende que la nulidad es hacia el futuro y la sociedad debe liquidarse. La
solución del párrafo 2 protege a los menores.
En cuanto a la nulidad de la sociedad integrada por ambos cónyuges, la norma
que comentamos, es inconsecuente con en principio sentado por el artículo 16. Porque
la incapacidad afecta exclusivamente al vínculo de los cónyuges socios y no el acto
constitutivo de la sociedad.

9) Participaciones recíprocas:

Conforme al artículo 32 de la LSC: “Es nula la constitución de


sociedades o el aumento de su capital mediante participaciones
recíprocas, aún por persona interpuesta. La infracción a esta
prohibición hará responsable en forma ilimitada y solidaria a los
fundadores, administradores, directores y síndicos. Dentro del
término de tres (3) meses deberá procederse a la reducción del
capital indebidamente integrado, quedando la sociedad en caso
contrario, disuelta de pleno derecho.
Tampoco puede una sociedad controlada participar en la controlante
ni en sociedad controlada por esta por un monto superior, según
balance, ni de sus reservas, excluida la legal.
Las partes de interés, cuotas o acciones que excedan los límites
fijados deberán ser enajenadas dentro de los seis (6) meses
siguientes a la fecha de aprobación del balance del que resulte la
infracción. El incumplimiento será sancionado conforme al artículo
31”.
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El fundamento es de orden público, pretendiéndose evitar la creación de un


capital social aparente, su “aguamiento” o el “cruzamiento” de capital destinado a
realizar reembolsos o reservas en contradicción con expresas disposiciones legales.
Si se constituyen simultáneamente dos sociedades o se aumenta el capital de una
y otra sociedad al mismo tiempo, la situación se presta a fraude. Si la sociedad A es
socia de la sociedad B, y la sociedad B es socia de la sociedad A, y esto se hace
simultáneamente, al momento de la constitución de las sociedades, en realidad se
aportan $10 nada más para constituir A, y esos mismos $10 se utilizan para constituir
B. La sociedad A es dueña de la sociedad B y con esos $10 de su patrimonio suscribe la
totalidad del capital social de B, y esta suscribe la totalidad del capital social de A;
entonces con $10 se crearon dos sociedades de $10 cada una, cuando en realidad
deberían haberse aportado $20.
Lo que está prohibido es la constitución o el aumento del capital con
participaciones recíprocas, porque en definitiva se aporta la mitad, y se hace jugar la
misma cifra dos veces.

10) Nulidad de las cláusulas del contrato:

El artículo 13 de la ley enumera algunos supuestos de nulidad parcial del


contrato de sociedad, refiriéndose a algunas cláusulas denominadas “leoninas”. Tales
cláusulas son las siguientes:
1) Que alguno o algunos de los socios reciban todos los beneficios o se les
excluya de ellos, o que sean liberados de contribuir a las pérdidas;
2) Que al socio o socios capitalistas se les restituyan los aportes con un premio
designado o con sus frutos, o con una cantidad adicional, haya o no ganancias;
3) Que aseguren al socio su capital o las ganancias eventuales;
4) Que la totalidad de las ganancias y aun en las prestaciones a la sociedad,
pertenezcan al socio o socios sobrevivientes;
5) Que permitan la determinación de un precio para la adquisición de la parte de
un socio por otro, que se aparte notablemente de su valor real al tiempo de hacerla
efectiva.

Bolilla nº 8: Sociedades no constituidas regularmente:

1) Generalidades:

Conforme al artículo 7 de la LSC, las sociedades regularmente constituidas son


aquellas que hicieron los trámites de inscripción en el Registro Público de Comercio y
de esta forma culminaron con las formalidades determinadas por la ley. Cuando se
estudia la temática de la sociedad no constituida regularmente, se llega a un ámbito
donde no se cumplieron (total o parcialmente) esos trámites.
La categoría general es “sociedad no regularmente constituida”, y dentro de ésta
se encuentran la sociedad de hecho, que es aquella que necesariamente debe tener un
objeto comercial, y la sociedad irregular, que es aquella que empezó los trámites
constitutivos y no los terminó.
51

El artículo 21 de la LSC dispone: “Las sociedades de hecho con un


objeto comercial y las sociedades de los tipos autorizados que no se
constituyan regularmente, quedan sujetas a las disposiciones de esta
Sección”.
De esta norma resulta, con arreglo a la jurisprudencia y doctrina dominantes, que
se reconoce personalidad a estas sociedades. Esta personalidad, no obstante, será
precaria y limitada: lo primero porque habrán de disolverse cuando cualquiera de los
socios lo requiera (art. 22); lo segundo porque ella no producirá la plenitud de sus
efectos normales. A este último respecto cabe mencionar lo siguiente:
a) Cualquiera de los socios representa a la sociedad (art. 24)
b) Los socios y quienes contraten en nombre de la sociedad quedan solidariamente
obligados por las operaciones sociales sin poder invocar los beneficios que resultan del
artículo 56, última parte, ni las limitaciones que se funden en el contrato social (art. 23).

2) Representación, prueba y efectos:

Representación: La regla básica del régimen de representación de las sociedades


no constituidas regularmente está determinada por el artículo 24 de la LSC, al prescribir
que: “En las relaciones con los terceros, cualquiera de los socios
representa a la sociedad”. Sobre esta base, podemos establecer las siguientes
premisas:
a) Todos los socios tienen poder de representación de la sociedad y por ende,
todos administran.
b) Cualquiera de los socios puede representar en juicio a la sociedad, debiendo
actuar en esa calidad (y no por derecho propio), con detalle de todos los integrantes de
la sociedad.
c) Ese poder de representar y administrar debe encuadrarse dentro de las pautas
que establece el artículo 58 de la LSC, sin perjuicio de que también resulte aplicable el
estándar de conducta que contiene el artículo 59.
d) El régimen de administración contractual que pudiere haberse establecido no
obliga a terceros.
Si bien el artículo 24 de la LSC dispone que, en sus relaciones con terceros,
cualquiera de los socios representa a la sociedad, ello no implica que las operaciones
realizadas por los componentes de la entidad vinculen necesariamente a ésta; pues
importaría sostener que los socios han perdido toda posibilidad de realizar transacciones
en forma individual o particular. En caso de duda sobre si el socio de un ente irregular
actuó por si o en representación de la sociedad, quien afirma la existencia del hecho
tiene la carga de la prueba.
Prueba: Para imputar una relación jurídica a éste sujeto de derecho, es necesario
acreditar no sólo la existencia de la sociedad y de quienes la integran, sino también que
las actuaciones de uno de sus integrantes corresponde a la sociedad. La LSC brinda
libertad probatoria en tanto que dispone en el artículo 25: “La existencia de la
sociedad puede acreditarse por cualquier medio de prueba”.
Por lo tanto, conforme a este artículo, los medios de prueba procesales comunes
pueden utilizarse para probar la existencia de estas sociedades. Sin embargo, parte de la
jurisprudencia entiende que “la existencia de la sociedad” requiere principio de prueba
por escrito”. Probada dicha existencia, las relaciones societarias, las actividades llevadas
a cabo por los socios, etc., pueden acreditarse por cualquier medio. Es necesario
recordar que, conforme con el art. 1192 del Código Civil, se considera principio de
prueba por escrito, cualquier documento público o privado que emane del adversario, de
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su causante o de parte interesada en el asunto, o que tendría interés si viviera y que haga
verosímil el hecho litigioso.
El derogado artículo 298 del Código de Comercio da una serie de pautas
presuncionales, que doctrinariamente siguen siendo útiles. Tal artículo rezaba: “Se
presume que existe o ha existido sociedad siempre que alguien
ejercita actos propios de sociedad, y que regularmente no hay
costumbre de practicar, sin que la sociedad exista. De esta naturaleza
son especialmente:
1º) Negociación promiscua y común.
2º) Enajenación, adquisiciones o pago hecho en común.
3º) Si uno de los asociados se declara socio y los otros no lo
contradicen de un modo público.
4º) Si dos o más personas proponen un administrador o gerente
común.
5º) El uso del pronombre nosotros o nuestro en la correspondencia,
libros, facturas, cuentas u otros papeles comerciales.
6º) El hecho de recibir o responder a cartas dirigidas a nombre o
firma social.
7º) El uso del nombre con el aditamento “y compañía”.
8º) La disolución de la asociación en forma de sociedad”.
Efectos: Podemos mencionar los siguientes efectos que surgen de las sociedades
no constituidas regularmente:
a) Los socios responden solidaria e ilimitadamente por las obligaciones sociales,
sin contar con el beneficio de excusión.
b) Quien fue designado en el contrato como gerente para obligar a la sociedad
también queda obligado personalmente cuando contrata.
c) En las relaciones con los terceros, cualquiera de los socios representa a la
sociedad.
d) El contrato social es inoponible entre los socios; ellos no pueden reclamarse
nada en función del contrato, el que solamente adquiere virtualidad cuando se produce
la disolución de la sociedad.
e) La sociedad puede ejercer los derechos emergentes de los contratos
celebrados.

3) Regularización:

El artículo 22 de la LSC admite expresamente la posibilidad de la regularización


de las sociedades irregularmente constituidas.
Comienza la norma dando el concepto de regularización: “La regularización
se produce por la adopción de uno de los tipos previstos en esta ley”.
La regularización no altera la continuidad de la personalidad de la sociedad. El
artículo 22 advierte que la sociedad regularizada continúa en los derechos y
obligaciones que tenía antes de la regularización, y continúa la responsabilidad
solidaria, ilimitada y directa de los socios por las obligaciones contraídas hasta el
momento de inscribirse la regularización en el Registro Público de Comercio.
Trámite: El artículo 22 reconoce como una facultad de cada socio de la sociedad
irregular el poder exigir a sus consocios la regularización; y es justo que así sea, pues
una sociedad regular implica una mejor tutela para los derechos del socio.
Dice el párrafo 2º del art. 22: “Cualquiera de los socios podrá requerir
la regularización comunicándolo a todos los socios en forma
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fehaciente”. La decisión de regularizar debe adoptarse por mayoría de socios. La ley


es clara en el sentido de que no es mayoría de capital lo que se requiere sino mayoría de
socios, por lo que deberá contarse un voto por persona. Decidida la regularización por
decisión de la mayoría, deberá otorgarse el pertinente instrumento y cumplirse con las
formalidades y requisitos del tipo adoptado.
“La inscripción registral ha de solicitarse dentro de los sesentas
días de recibida la última comunicación”. La redacción del texto legal no es
muy clara; pero la doctrina entiende que al decir “los sesenta días de recibida la última
comunicación” se está refiriendo a la fecha del recibo de la comunicación por la cual el
socio que toma la iniciativa de regularizar lo hace saber a sus consocios. A partir de esa
fecha, la ley concede 60 días corridos para que se cumplan los trámites necesarios y se
solicite la inscripción registral. Vencido este plazo sin haberse solicitado la inscripción,
cualquiera de los socios puede provocar la disolución “sin que los demás consocios
puedan requerir nueva regularización”.
El plazo de 60 días no es de orden público, sino que está a favor de los socios, de
modo que el Registro Público de Comercio no podrá negarse de oficio a inscribir la
regularización por hallarse vencido el plazo si no media oposición formal de alguno de
los socios.
Derecho del socio disidente: El socio disconforme con la regularización puede
optar entre continuar la sociedad o bien retirarse de ella. En este último caso, “los
socios que votaron contra la regularización tienen derecho a una
suma de dinero equivalente al valor de su parte a la fecha del
acuerdo social que la dispone, aplicándose el artículo 92 salvo su
inciso 4”.
Facultad disolutoria. Liquidación: El párrafo 3 del artículo 24 dispone:
“Cualquiera de los socios de sociedad no constituida regularmente
puede exigir la disolución. Esta se producirá a la fecha en que el socio
notifique fehacientemente tal decisión a todos los consocios salvo
que la mayoría de éstos resuelva regularizarla dentro del décimo día
y, con cumplimiento de las formalidades correspondientes al tipo, se
solicite su inscripción dentro de los sesenta (60) días, computándose
ambos plazos desde la última notificación”.

4) Sociedades en formación:

El artículo 183 de la LSC establece: “Los directores solo tienen


facultades para obligar a la sociedad respecto de los actos necesarios
para su constitución y los relativos al objeto social cuya ejecución
durante el período fundacional haya sido expresamente autorizada en
el acto constitutivo. Los directores, los fundadores y la sociedad en
formación son solidaria e ilimitadamente responsables por estos
actos mientras la sociedad no esté inscripta.
Por los demás actos cumplidos antes de la inscripción serán
responsables ilimitada y solidariamente las personas que los hubieran
realizado y los directores y fundadores que los hubieren consentido”.
En las sociedades irregulares todos responden solidaria, ilimitada y directamente
por los actos celebrados por los socios o los administradores de la sociedad, y el
contrato social es inoponible durante la vida de la sociedad. La del artículo 183 es una
situación distinta, pues se trata de una sociedad que está en el inter formativo, que
comienza a actuar y después termina inscribiéndose.
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En las sociedades en formación hay un régimen distinto de responsabilidad. Este


régimen está razonablemente regulado en el contexto de dividir clases de actos. Así se
distingue entre actos necesarios para la constitución de la sociedad, actos expresamente
autorizados y demás actos.
Conforme al art. 184, inscripto el contrato constitutivo, los actos necesarios para
la constitución y los realizados en virtud de expresa autorización se tendrán como
originariamente cumplidos por la sociedad. Los promotores, fundadores y directores
quedan liberados frente a terceros de las obligaciones de las obligaciones emergentes de
esos actos, liberación que se produce una vez inscripta la sociedad. El director podrá
resolver, dentro de los tres meses de realizada la inscripción la asunción por la sociedad
de las obligaciones resultantes de los demás actos cumplidos antes de la inscripción,
dando cuenta a la asamblea ordinaria. Si esta desaprobase lo actuado, los directores
serán responsables de los daños y perjuicios aplicándose las normas sobre
responsabilidad de los directores en las S.A.

Bolilla nº 9: Sociedades personalistas:

1) Sociedades colectivas:

a) Concepto: Señala la doctrina comparada, que la sociedad colectiva se


caracteriza por cuatro factores que juegan un rol especial:
1. Es una sociedad de trabajo, donde todos los socios pueden acceder a la dirección y
manejo de los asuntos sociales.
2. Es una sociedad personalista, por cuanto las condiciones personales de cada uno de
los socios es la causa determinante del consentimiento para constituir este tipo social.
3. Es una sociedad de responsabilidad limitada para sus socios, que responden
subsidiaria y solidariamente por las obligaciones sociales.
4. Las partes de interés no se encuentran incorporadas a un título valor da fácil
cesibilidad, sino que por el contrario para su transmisión se requiere el consentimiento
de los demás socios, y debe llevarse a cabo mediante el sistema de la cesión de
derechos.
El artículo 125 de la LSC establece: “Los socios contraen
responsabilidad subsidiaria, ilimitada y solidaria, por las obligaciones
sociales.
El pacto en contrario no es oponible a terceros”. Vemos como, sin
definirla la ley caracteriza a la sociedad colectiva a través de la nota básica traducida en
la responsabilidad solidaria, ilimitada y subsidiaria que asumen todos los socios por las
obligaciones sociales. La señalada característica responsabilizatoria puede ser
modificada por acuerdo entre los socios pero el pacto en cuestión sólo tendrá virtualidad
interna, sin que pueda ser opuesto a terceros, porque ellos contrataron a tenor de un tipo
societario específico.
b) Denominación: El artículo 126 de la LSC establece: “La denominación
social se integra con las palabras "sociedad colectiva" o su
abreviatura.
Si actúa bajo una razón social, ésta se formará con el nombre
de alguno, algunos o todos los socios. Contendrá las palabras "y
compañía" o su abreviatura si en ella no figuren los nombres de todos
los socios”.
Genéricamente, el nombre social, puede representarse mediante una “razón
social”, la cual se integra exclusivamente con el nombre de uno, alguno o todos los
55

socios (porque es indicativa de una responsabilidad subsidiaria, solidaria e ilimitada) o


mediante el empleo de una “denominación social” pasible de ser confirmada con
cualquier nombre, incluso de fantasía, relativo o no a su objeto, con el aditamento de la
designación correspondiente al tipo, o a su abreviatura.
La ley 19.550 introdujo una modificación sustancial respecto del derogado
régimen del Código de Comercio al permitir que las sociedades colectivas puedan optar
entre la utilización de razón social (antes obligatoria) o denominación social: en este
último caso, la exigencia de integrarla con las palabras “sociedades colectivas” o su
abreviatura cumple con la función específica de indicar a terceros el carácter de la
responsabilidad de los socios.
Se dispone, además, que en caso de optar por la utilización de razón social y no
conformarla con el nombre de todos los socios, ella se deberá integrar con las palabras
“y compañía” o su abreviatura.
c) Administración: El artículo 127 de la LSC dispone: “El contrato regulará
el régimen de administración. En su defecto administrará cualquiera
de los socios indistintamente”.
La norma establece el principio general y deja a la libre voluntad de los socios
prever el régimen de administración, pero dispone supletoriamente la administración
indistinta en caso de silencio contractual.
El artículo alude a la “administración”, pero su regla debe extenderse también a
la representación de la sociedad, porque, como lo entiende la doctrina dominante, los
administradores son los representantes de la sociedad, ya que la administración exige la
actuación a nombre de la sociedad.
Producto de la libertad de configuración de la administración social en las
sociedades colectivas, pueden presentarse varios supuestos:
1. Designar a una sola persona como administrador. En este caso, competerá al
exclusivo designado gestionar en representación de la sociedad la conclusión de los
negocios atinentes a su giro.
2. Designar a dos o más socios para ejercer la administración social, sin especificar que
funciones corresponden a cada uno, sin expresar que el uno no podrá obrar sin el otro.
En este caso, se entiende que pueden realizar indistintamente cualquier acto de la
administración.
3. Designar a varios administradores, con estipulación de que nada puede hacer el uno
sin el otro. En este caso, ninguno puede obrar individualmente, aún en el supuesto de
que uno de los administradores se hallase en la imposibilidad de actuar.
Un análisis literal de este artículo (127) parecería indicar que “en los casos de
administración conjunta, la ley no admite la actuación individual, sin dejar si quiera a
salvo los supuestos de peligro inminente, de daño grave e irreparable”. Sin embargo, el
criterio a resultado flexibilizado por la jurisprudencia, permitiéndose que: “acreditado el
peligro grave e iniciada la acción de exclusión de el socio administrador, resulta
fundada la procedencia como medida cautelar la designación de un veedor que permita
el desenvolvimiento de la gestión social, autorizándose al coadministrador demandante
a realizar sólo los actos urgentes que requiere la gestión de los negocios sociales.
d) Remoción del administrador: Conforme al artículo 129 de la LSC: “El
administrador, socio o no, aun designado en el contrato social, puede
ser removido por decisión de mayoría en cualquier tiempo sin
invocación de causa, salvo pacto en contrario.
Cuando el contrato requiera justa causa, conservará su cargo
hasta la sentencia judicial, si negare la existencia de aquella, salvo su
separación provisional por aplicación de la Sección XIV del Capítulo I.
56

Cualquier socio puede reclamarla judicialmente con invocación de


justa causa. Los socios disconformes con la remoción del
administrador cuyo nombramiento fue condición expresa de la
constitución de la sociedad, tienen derecho de receso”.
e) Ejercicio del derecho de receso: El derecho de receso en las sociedades
colectivas, previsto en el artículo 129, puede ser ejercido en oportunidad de resolverse
favorablemente en reunión de socios, la remoción del administrador, o posteriormente,
luego de dictada la sentencia judicial que ordene su remoción. Si el administrador
aceptase la separación en su cargo, el derecho de receso sólo puede ser ejercido por
quien haya votado en contra de la remoción en la reunión de socios que así lo hubiese
decidido, pues el concepto de “socio disconforme”, utilizado en el artículo 129, excluye
a los ausentes o abstenidos.
Respecto del plazo para el ejercicio de dicho receso, se han fijado dos líneas
interpretativas:
1. Para una primera postura, conforme al silencio que guarda la norma sobre el
particular, no sería exigible plazo alguno y el socio disconforme podría ejercer el receso,
mientras no hubiera aceptado expresa o tácitamente tal remoción.
2. Para otra postura, deben de aplicarse los principios generales previstos en el
art. 245, que si bien se refiere a la sociedad anónima, resultan aplicable a los restantes
tipos por analogía. En consecuencia, los socios disconformes con la remoción del
administrador cuya designación ha sido condición expresa de constitución de la
sociedad, cuentan con cinco días para ejercer este derecho, computados desde la reunión
social que resolviera la remoción de aquel, si éste aceptase alegarse del cargo; pero si la
acción de remoción es ejercida por un socio a titulo individual, el derecho de receso
debe ser ejercido dentro de los cinco días posteriores a la notificación que debe
efectuarse a cada uno de los socios de la sentencia que se dicte.
f) Capital social: No contiene previsiones especiales la ley en torno al capital
social de las sociedades colectivas, por lo que corresponde aplicar los principios
generales que exigen integración inmediata de los aportes en especie, con inscripción
preventiva en el caso de ser registrables (art. 38 de la LSC).
En cambio, si se tratase de aportes dinerarios se estará al estatuto social que
podrá determinar la integración en plazos que excedan aún los dos años, sin desembolso
inmediato, por la especial responsabilidad de los socios.
El capital de la sociedad colectiva se divide en fracciones alícuotas no
necesariamente iguales, denominadas parte de interés, que no resultan libremente
transferibles, toda vez, como expresa el artículo 131 de la LSC, se exige el
consentimiento unánime de los socios, salvo pacto en contrario. Las partes de interés no
pueden ser objeto de embargo ni ejecución de los acreedores de los socios, quienes sólo
pueden cobrarse sobre las utilidades y la cuota de liquidación (art. 56 de la LSC).
g) Resoluciones de los socios: El órgano de gobierno de las sociedades colectivas
lo constituye la reunión de los socios.
El artículo 131 establece: “Toda modificación del contrato, incluso la
transferencia de la parte a otro socio, requiere el consentimiento de
todos los socios, salvo pacto en contrario”. La unanimidad es la regla si se
piensa modificar el contrato; también para vender la parte social a un tercero o a un
extraño no socio; esta solución se justifica atento al carácter intuitu personae de estas
sociedades.
Por su parte, el artículo 132 dispone: “Por mayoría se entiende, en esta
Sección, la mayoría absoluta de capital, excepto que el contrato fije
un régimen distinto”. El capital al que se refiere el artículo es el capital social y no
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el efectivamente presente en la asamblea o reunión de socios. Mayoría absoluta


significa el 50% más uno de los votos.
h) Renuncia y responsabilidad: El artículo 130 de la LSC establece: “El
administrador, aunque fuere socio, puede renunciar en cualquier
tiempo, salvo pacto en contrario, pero responde de los perjuicios que
ocasione si la renuncia fuere dolosa o intempestiva”. La renuncia es
facultad del administrador pero ella no puede causar perjuicio a la sociedad; por ello se
sanciona con justicia al que renuncia de mala fe o en un momento desfavorable para la
evolución de la sociedad. En estos casos, la ley obliga al administrador a anteponer el
interés del sujeto de derecho al interés personal.
i) Actividad en competencia: Por el carácter personalísimo del tipo social, los
socios no pueden realizar actos en competencia con la sociedad, sea por cuenta ajena o
por cuanta propia. El primer supuesto podría serlo a través de la constitución de otra
sociedad, caso en que se aplicarían las disposiciones del artículo 54 in fine de la LSC.
El incumplidor puede llegar a la exclusión, aplicándose en ese supuesto las
disposiciones del artículo 91 de la LSC. A diferencia de lo previsto para las sociedades
por acciones que limitan esta prohibición a los directores, le es impuesto a los socios,
por cuanto todos tienen libre acceso a el conocimiento de los negocios y los secretos
propios de la empresa, usufructuándolos en beneficio de terceros o personal y en contra
del interés social.
Son aplicable en este supuesto las previsiones del artículo 54 párrafos 1º y 2º de
la LSC: “El daño ocurrido a la sociedad por dolo o culpa de socios o de
quienes no siéndolo la controlen constituye a sus autores en la
obligación solidaria de indemnizar sin que puedan alegar
compensación con el lucro que su actuación haya proporcionado en
otros negocios.
El socio o controlante que aplicará los fondos o efectos de la sociedad
a uso o negocio de cuenta propia o de tercero está obligado a traer a
la sociedad las ganancias resultantes siendo las pérdidas de su
cuenta exclusiva”.

2) Sociedad en comandita simple:

a) Concepto: Coexisten dos categorías de socios (rasgos tipificantes); los


comanditados y los comanditarios, cuyos derechos y obligaciones son bien
diferenciados. Los primeros responden por las obligaciones sociales, como los socios de
las colectivas (subsidiaria, solidaria e ilimitadamente), y los comanditarios limitan su
responsabilidad al capital que se obligan a aportar.
La existencia de la dos categoría de los socios es requisito tipificante: la ausencia
de una de ella determina la nulidad, si es originaria, o la disolución si es sobreviniente a
la constitución de la sociedad.
El comanditario no es un mero suministrador de capital, y en tal sentido
advertimos que, salvo la prohibición de inmixción (le está vedado intervenir en la
administración social - art. 137-), goza de todos los derechos propios del estatus de
socio: vigilar, fiscalizar, designar administradores, considerar la aprobación del balance
de ejercicio, con voz y voto.
b) Patrimonio, capital y aportes: Los aportes de los socios comanditados tienen el
mismo régimen que el de los socios de la sociedad colectiva. Los comanditarios,
conforme la disposición del artículo 135 de la LSC, se integran solamente por las
obligaciones de dar. La disposición se explica por cuanto la responsabilidad del
58

comanditario se limita al capital aportado, a diferencia del comanditado que responde


solidaria e ilimitadamente por las obligaciones sociales.
c) Denominación: Similares consideraciones que para la sociedad colectiva
corresponden a la denominación objetiva, la que se integra con las palabras “sociedad
en comandita simple” o su abreviatura, o la razón social de la sociedad en comandita
simple, correspondiendo a esa razón social exclusivamente al o los socios
comanditados.
La violación de estas disposiciones no genera la atipicidad de la sociedad, sino la
responsabilidad del administrador (socio o no) en la forma de la sociedad colectiva,
solidaria y no subsidiaria.
d) Administración: La administración y representación de la sociedad puede ser
ejercida por socios comanditados o terceros, estando vedada a los comanditarios. Son
aplicables todas las normas en torno al administrador de la colectiva, tanto en la forma
de actuación individual o colegial, indistinta o conjunta, designación, remoción,
cláusulas especiales, renuncia, etc.
e) Actividad de los socios comanditarios: El artículo 137 establece: “El socio
comanditario no puede inmiscuirse en la administración; si lo hiciere
será responsable ilimitada y solidariamente.
Su responsabilidad se extenderá a los actos en que no hubiera
intervenido cuando su actuación administrativa fuere habitual.
Tampoco puede ser mandatario. La violación de esta prohibición hará
responsable al socio comanditario como en los casos en que se
inmiscuya, sin perjuicio de obligar a la sociedad de acuerdo con el
mandato”. No se indica si esa responsabilidad es o no subsidiaria, por lo que nos
inclinamos por la respuesta afirmativa, pues la sociedad no se torna irregular, ni se
indica que sea solidario “con la sociedad”. Se pone en similar situación que el socio
comanditario.
La violación de las prohibiciones legales no genera la invalidez de los actos
cumplidos con terceros, ni aún en los casos de mandato, sino las sanciones de
responsabilidad indicadas. También puede constituir justa causa de exclusión, salvo que
hubiese sido autorizada por la totalidad de los otros socios.
El artículo 138 dispone: “No son actos comprendidos en las
disposiciones del artículo anterior los de examen, inspección,
vigilancia, verificación, opinión o consejo”. Se enumera que puede hacer el
comanditario, que es un verdadero socio y no un mero suministrador de capital. Pero
estos actos autorizados al o a los socios comanditarios sólo son vinculantes entre socios.
Es decir, que no trascienden a las relaciones de la sociedad con terceros, ni pueden
interferir en la administración de los socios comanditarios, a riesgo de aplicárseles la
sanción del artículo 137.
f) Resoluciones sociales: Como los socios comanditarios carecen de voto en las
cuestiones administrativas, la ley expresamente excluye esa limitación en cuanto a la
aprobación de estados contables, balances anuales, documentación contable, para la
aprobación de la gestión de los administradores, y para la designación de
administradores, entendiendo que también corresponde su intervención para la remoción
de los mismos, promoción de acción de remoción cuando se exigiera justa causa y el
administrador la negase, y obviamente para decidir acciones de responsabilidad.
g) Quiebra, muerte o incapacidad de los socios comanditados: La prohibición al
socio comanditario de intervenir en los negocios sociales, sólo cede en los supuestos de
quiebra, muerte incapacidad o inhabilitación de todos los socios comanditarios,
pudiendo en esos casos ocuparse de los asuntos de urgencia que requieran los negocios
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sociales, pero con la condición de regularizar la situación en un plazo de tres meses (art.
140 de la LSC).
Para todos los demás temas que hacen al funcionamiento de la sociedad en
comandita simple son de aplicación las normas que regulan a la sociedad colectiva.
La incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra o concurso es justa causal
de exclusión del socio comanditado.

3) Sociedad de capital e industria:

a) Concepto: Determina el artículo 141 de la LSC la caracterización de este tipo


social por la existencia de dos clases de socios: capitalistas, que responden por las
obligaciones sociales como el socio de la sociedad colectiva, e industriales, quienes
aportando solamente su industria responden hasta la concurrencia de las ganancias no
percibidas.
La finalidad de esta estructura es propiciar la integración a la actividad
productiva empresarial de quien sólo cuenta con su capacidad de trabajo sin necesidad
de hacerlo en la condición de empleado, instaurándose a tal fin un régimen que le
permite asociarse, sin comprometer su patrimonio personal.
La existencia de las dos categorías es requisito tipificante, deparando la nulidad
si la inexistencia es originaria o su disolución si es sobreviniente.
b) Denominación: El artículo 142 establece: “La denominación social se
integra con las palabras "sociedad de capital e industria" o su
abreviatura.
Si actúa bajo una razón social no podrá figurar en ella el
nombre del socio industrial.
La violación de este artículo hará responsable solidariamente al
firmante con la sociedad por las obligaciones así contraídas”.
La prohibición de que es socio industrial integre la razón social es en beneficote
terceros para evitar confusiones en cuanto al carácter de la responsabilidad de quien
figure en la razón social.
Si se violara la disposición precedente no se generaría una tipicidad sino una
sanción: la de responsabilidad solidaria no subsidiaria del firmante, firmante que podría
ser el socio industrial, conforme la intervención que tuviera en la administración.
c) Administración: La administración y representación societaria es permitida en
su ejercicio a cualquiera de las dos clases de socios, supuesto no previsto en el código
de comercio que la reservaba al socio capitalista, por cuanto asumía mayor
responsabilidad frente a las obligaciones sociales.
Es aplicable todo lo dicho respecto del artículo 58 LSC y la administración de la
sociedad colectiva. No obstante esta remisión genérica, la administración queda
reservada a los “socios”, por lo cual se excluye la administración por terceros.
d) Beneficio del socio industrial: La ley es clara al exigir contractualmente la
determinación del socio industrial en los beneficios, pero su omisión no invalida el
contrato, sino que autoriza su fijación en forma judicial, lo que constituye una
excepción a lo dispuesto por el artículo 11 inc. 7.
e) Resoluciones sociales: es aplicable lo dispuesto para la sociedad en comandita
simple. El socio industrial interviene en el gobierno del ente, computándose su voto
como el del capitalista con menor aporte (art. 145 párrafo 1º de la LSC), pero
entendemos que esta valoración puede ser modificada en el contrato constitutivo.
60

f) Quiebra, muerte o incapacidad del socio administrador: Es aplicable la


disposición respecto de los socios comanditarios exclusivamente cuando el socio
industrial se encuentre excluido de la administración.
Recordemos que la incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra o
concurso es justa causal de exclusión del socio capitalista.

4) Sociedad civil:

a) Concepto: El código civil la define en el artículo 1648: “Habrá sociedad


cuando dos o mas personas se hubiesen mutuamente obligado, cada
una con una prestación, con el fin de obtener una utilidad apreciable
en dinero, que dividirán entre si”. Si comparamos la definición del artículo
1648 del Código Civil de la sociedad civil con el concepto del artículo 1º de la LSC,
advertiremos que en ambas encontramos la pluralidad de personas en el momento
constitutivo, la obligación de efectuar aporte, el fin de obtener una utilidad apreciable en
dinero y la participación en los beneficios obtenidos y la soportación de las perdidas
eventuales.
La diferencia más marcada radica en la tipicidad.
b) Constitución: Para su constitución no se requiere en principio ninguna
formalidad (art. 1662 CC), en referencia a las sociedades de hecho, requiriéndose la
escritura pública para su constitución regular, y en esto difiere de la forma de
constitución de las sociedades comerciales. Se trata de un requisito ad probationem
atento a la disposición del artículo 1663 del CC que autoriza la acreditación de la
existencia de la sociedad por otros medios.
Sobre la prueba es aplicable la norma del artículo 1190 del CC. Conforme a este artículo
los contratos se prueban:

MODO: que dispongan los códigos de procedimiento de las Provincias


federadas.
MEDIOS: a) Instrumentos públicos;
b) Instrumentos privados firmados y n firmados;
c) Confesión de parte judicial o extrajudicial;
d) Juramento judicial;
e) Presunciones legales judiciales;
f) Testigos.
c) Administración: La administración conforme al artículo 1676 del Código Civil,
consagrando un régimen muy similar al de la sociedad colectiva, determina que el poder
de administrar corresponde a todos los socios, y se reputa ejercido por cada uno de ellos
salvo disposición en contrario.
d) Responsabilidad de los socios: En materia de responsabilidad de los socios por
las obligaciones sociales, no existe solidaridad entre ellos (salvo pacto expreso). El
artículo 1747 dispone: “Los socios no están obligados solidariamente por
las deudas sociales”, y que los socios son responsables “por una porción viril
y sólo en esta porción, auque su parte en la sociedad sean
desiguales”. Se trata de una responsabilidad mancomunada.
e) Relaciones con terceros: Conforme al artículo 1712: “Los deudores de la
sociedad no son deudores de los socios, y no tiene derecho a
compensar lo que debiesen a la sociedad con su crédito particular
contra alguno de los socios, auque sea contra el administrador de la
sociedad”.
61

g) Resoluciones sociales: El artículo 1672 del Código Civil dispone que “La
mayoría de los socios no puede alterar el contrato social respecto del
objeto y modo de la existencia de la sociedad, ni facultar actos
opuestos al fin de la sociedad, o que puedan destruirla. Innovaciones
de ese género solo pueden hacerse por deliberación unánime de los
socios”. Esto significa que toda modificación sustancial del contrato debe ser
adoptada por unanimidad de los socios. Conforme este criterio, las demás resoluciones
sociales (actividad de gestión) serán adoptadas por mayoría absoluta de socios, reunidos
en la forma que e haya previsto en el contrato social.

Bolilla nº 10: Sociedad de responsabilidad limitada (SRL):

1) Antecedentes:

En determinados países, en el siglo XIX, el tipo social “sociedad anónima”,


aplicado originariamente a la concepción de “gran empresa”, se comenzó a utilizar
como instrumento de las medianas empresas. Es decir que la finalidad empresaria
originaria se ve trastocada porque comienza a ser utilizada por o para empresas o
emprendimientos de menor entidad.
Subsistían así, como tipos legales, la anónima regulada para la gran empresa, la
colectiva para la pequeña empresa y no había un esquema que respondiera a las
necesidades de la mediana empresa.
Esto lleva a que se comience a hablar de un tipo social conceptualmente nuevo
creado por la doctrina. Se proyecta un tipo social mixto, intermedio entre la colectiva y
la anónima. La expresión “tipo social mixto” se utiliza para significar que si bien el
elemento personal no es ajeno a su organicidad, la circunstancia de limitar los socios su
responsabilidad al capital que se comprometen aportar, les otorga un tinte acorde con
los principios de la sociedad de capitales.
La SRL fue regulada en los distintos países de diversas formas, debido a que en
algunas legislaciones es más parecido a una colectiva con socios con responsabilidad
limitada, y en otras, es más parecido a una sociedad por acciones, o a una sociedad
capitalista con pocos socios.
En el régimen argentino tiene su origen en la década del treinta. Este tipo tuvo
una excelente acogida entre los comerciantes y empresarios nacionales, porque
incorporó como novedoso el límite de la responsabilidad. Hay que tener en cuenta que
en esos momentos las únicas sociedades que permitían esta ventaja de limitar la
responsabilidad eran las sociedades en comandita por acciones, que llevaban como
desventaja la necesidad de buscar al socio comanditado que respondiera con todo su
patrimonio, y las sociedades por acciones, que a diferencia de lo que sucede
actualmente, requerían autorización estatal, la que no era fácil de obtener.
Originariamente la ley 19.550 había organizado tres subtipos de sociedades de
responsabilidad limitada, atendiendo a la mayor o menor cantidad de socios. Sin
embargo, esa subclasificación ha sido removida por la reforma introducida por la ley
22.903. Esta reforma sustituyó el elemento personal por otro elemento cuantitativo: el
monto de capital, para determinar reglas de organización de control interno y de
realización de de las reuniones de socios, procurando erigir a la sociedad de
responsabilidad limitada como la estructura adecuada para la pequeña y mediana
62

empresa ejercida en forma “familiar”, disminuyendo de esa manera la utilización


excesiva de la sociedad anónima para esos emprendimientos.
No podemos sostener que subsisten subtipos de sociedades de responsabilidad
limitada en el actual régimen sino que existe un mayor margen a la autonomía de la
voluntad, cuando la sociedad no alcanza el capital previsto en el artículo 299 inc. 2, de
la LSC.

2) Concepto:

Esta sociedad tampoco se encuentra definida en el texto de la ley de sociedades


comerciales, determinándose ciertos elementos caracterizantes que la identifican y que
se encuentran en el artículo 146 que reza: “El capital se divide en cuotas; los
socios limitan su responsabilidad de la integración de las que
suscriban, adquieran, sin perjuicio de la garantía a que se refiere el
artículo 150.
El número de socios no excederá de cincuenta”.
La ley caracteriza a estos entes destacando dos premisas sustanciales:
1) La división del capital en “cuotas” sociales, que no se
representan en títulos negociables, por lo cual sólo son transmisibles
según el procedimiento que la ley instituye expresamente.
El criterio de división del capital en cuotas respondió a la facilitación del
funcionamiento de la sociedad en lo atinente a la distribución de los resultados, la
negociabilidad de éstas y sobre todo a una simplificación en el cómputo de las
votaciones.
En nuestra normativa societaria, las cuotas sociales de la sociedad de
responsabilidad limitada deben poseer igual valor. Cada socio puede poseer una
pluralidad de cuotas, de donde se desprende que a pesar de que todas las cuotas deben
ser de igual “valor”, el “valor” de la participación del socio en el capital social es
perfectamente variable.
Resulta distinguible la cuota de la parte de interés, pues a pesar de que ambas
implican división del capital social, la cuota es una parte alícuota de éste, su régimen de
cesión es netamente diferenciable y, a diferencia de lo que ocurre con las partes de
interés, las cuotas pueden ser embargadas y ejecutadas.
Asimismo, la diferencia fundamental entre las cuotas y las acciones de la
sociedad anónima radica en que aquéllas no resultan incorporables a un título de crédito
y, por ende, poseen un régimen de transmisibilidad diverso.
2) La limitación de la responsabilidad de los socios a la
integración de las cuotas de capital que suscriban o adquieran,
precisamente por lo cual ellos garantizan a los terceros la efectiva integración de los
aportes, al decir el artículo 150 “Los socios garantizan solidaria e
ilimitadamente a los terceros la integración de los aportes”. De esta
forma se produce una ampliación de la responsabilidad al monto del capital aportado,
cuando existan aportes de capital no integrados. Este aspecto, a su vez, marca la
63

diferencia con los accionistas de la sociedad anónima, en que los socios limitan su
responsabilidad “exclusivamente” a la integración de las acciones suscriptas.

En cuanto al número máximo de socios, viene impuesto como requisito


tipificante, por lo cual, y pese a que las opiniones no son contestes en doctrina, cabe
interpretar que el vicio consistente en la extralimitación de dicho número trae aparejado
la nulidad, si es originario, o la disolución si es sobreviniente. No obstante, en aras del
principio de preservación de la empresa, cabe interpretar la posibilidad de regularizar la
situación, ya por vía del régimen de copropiedad de cuotas y unificación de personería,
o bien transformando la sociedad.
La opinión contraria sostiene que el vicio en cuestión sólo depara la nulidad o
resolución del vínculo de aquellos socios cuyo ingreso determino el excedente.

3) Denominación:

El artículo 147 establece: “La denominación social puede incluir el


nombre de uno o más socios y debe contener la indicación "sociedad
de responsabilidad limitada", su abreviatura o la sigla S.R.L..
Omisión: sanción.
Su omisión hará responsable ilimitada y solidariamente al gerente por
los actos que celebre en esas condiciones”.
La SRL no tiene razón social, en el sentid de que no se producen los efectos de
ésta, aunque se incluyan en su denominación el nombre de alguno de los socios.
La denominación social puede contener el nombre de uno o más socios, como
denominación subjetiva. Por contraposición a esta posibilidad, la sociedad puede
denominarse con un nombre de fantasía o por su objeto o denominación objetiva.
Parte de la doctrina sostiene que si la denominación se integra con el nombre de
alguno de los socios y éste deja después de serlo, corresponde modificarla, ya sea
incluyendo el nombre de otro u otros socios o adoptando otra denominación objetiva e
impersonal. Esto es así debido a las connotaciones personalistas que comparten la
particular naturaleza de sus entes.

4) Capital de la SRL:

El capital debe ser suficiente para posibilitar el cumplimiento del objeto social.
Un capital desproporcionadamente reducido en su magnitud, determinará la
imposibilidad originaria de cumplir el objeto. Si bien la LSC no estableció un capital
mínimo, como lo hacían otras leyes, ello no implica la permisibilidad de sociedades de
responsabilidad limitada con capitales mínimos.

a) Cuotas sociales: El artículo 148 establece: “Las cuotas sociales tendrán


igual valor, el que será de pesos diez ($ 10) o sus múltiplos”.
Las cuotas carecen de jerarquía. No son emitidas, sino que su existencia está
ligada al estatuto que le fija siempre el valor en $10 o sus múltiplos.
El criterio de división del capital en cuotas respondió a la facilitación del
funcionamiento de la sociedad en lo atinente a la distribución de los resultados, la
64

negociabilidad de éstas y sobre todo a una simplificación en el cómputo de las


votaciones.
En nuestra normativa societaria, las cuotas sociales de la sociedad de
responsabilidad limitada deben poseer igual valor. Cada socio puede poseer una
pluralidad de cuotas, de donde se desprende que a pesar de que todas las cuotas deben
ser de igual “valor”, el “valor” de la participación del socio en el capital social es
perfectamente variable.
Resulta distinguible la cuota de la parte de interés, pues a pesar de que ambas
implican división del capital social, la cuota es una parte alícuota de éste, su régimen de
cesión es netamente diferenciable y, a diferencia de lo que ocurre con las partes de
interés, las cuotas pueden ser embargadas y ejecutadas.
Asimismo, la diferencia fundamental entre las cuotas y las acciones de la
sociedad anónima radica en que aquéllas no resultan incorporables a un título de crédito
y, por ende, poseen un régimen de transmisibilidad diverso.

b) Suscripción del capital: El artículo 149 dispone: “El capital debe


suscribirse íntegramente en el acto de constitución de la sociedad.
Aportes en dinero.
Los aportes en dinero deben integrarse en un veinticinco por ciento
(25 %), como mínimo y completarse en un plazo de dos (2) años. Su
cumplimiento se acreditará al tiempo de ordenarse la inscripción en
el Registro Público de Comercio, con el comprobante de su depósito
en un banco oficial.
Aportes en especie.
Los aportes en especie deben integrarse totalmente y su valor se
justificará conforme al artículo 51. Si los socios optan por realizar
valuación por pericia judicial, cesa la responsabilidad por la valuación
que les impone el artículo 150”.
La obligación asumida contractualmente por el socio en cuanto a cumplir con la
aportación estipulada, determina la figura relativa a la suscripción del capital. La
suscripción de los aportes debe ser total. Debe tratarse de obligaciones de dar, pasibles
de ejecución forzada, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 39 (ARTICULO
39. — En las sociedades de responsabilidad limitada y por acciones,
el aporte debe ser de bienes determinados, susceptibles de ejecución
forzada).
La 22.903 redujo el porcentaje mínimo de integración de aportes dinerarios,
imponiendo que por lo menos el 25% de los aportes en dinero debe ser integrado al
tiempo de la constitución, pudiendo diferirse la integración del saldo hasta los dos años,
conforme se disponga en el acta constitutiva.
Tratándose de aportes en especie, deben integrarse totalmente, incluso con
inscripción preventiva de los bienes registrables y cumpliendo con los recaudos que
exija cada bien para la transferencia patrimonial al nuevo sujeto de derecho.

El artículo 150 establece: “Los socios garantizan


c) Garantía por los aportes:
solidaria e ilimitadamente a los terceros la integración de los aportes.
Sobrevaluación de aportes en especie.
La sobrevaluación de los aportes en especie, al tiempo de la
constitución o del aumento de capital, hará solidaria e ilimitadamente
65

responsables a los socios frente a los terceros por el plazo del artículo
51, último párrafo.
Transferencia de cuotas.
La garantía del cedente subsiste por las obligaciones sociales
contraídas hasta el momento de la inscripción. El adquirente
garantiza los aportes en los términos de los párrafos primero y
segundo, sin distinciones entre obligaciones anteriores o posteriores
a la fecha de la inscripción.
El cedente que no haya completado la integración de las cuotas, está
obligado solidariamente con el cesionario por las integraciones
todavía debidas. La sociedad no puede demandarle el pago sin previa
interpelación al socio moroso.
Pacto en contrario.
Cualquier pacto en contrario es ineficaz respecto de terceros”.
Debido a que, por las obligaciones sociales, los socios limitan su responsabilidad
al capital aportado, la ley exige la efectiva integración de tales aportes. La integración
es el efectivo cumplimiento de esa la obligación de aportar, poniendo a disposición de
la sociedad la contribución en dinero o especie prometida.
Como garantía hacia terceros, la LSC, establece la responsabilidad solidaria e
ilimitada de los socios para los casos de falta de integración o sobrevaluación de los
aportes.
Conforme al texto legal, se entiende que la garantía solidaria e ilimitada de los
socios lo es por la efectiva integración de los aportes y que los terceros pueden hacer
valer esta garantía en caso de insolvencia o quiebra de la sociedad. Esto último, porque
la ley deja en claro que la norma del artículo 51 se aplica exclusivamente en caso de
sobrevaluación.
La sobrevaluación es el acto unilateral del socio que va en contra de lo
dispuesto por el artículo 51. La sobrevaluación se produce cuando el socio genera un
ardid doloso que conlleva un daño para la sociedad dado que su patrimonio va a valer
menos que lo que figura en el contrato constitutivo. También los socios se ven dañados,
dado que el socio que ha sobrevaluado tendrá una participación mayor que la que le
corresponde y por ende tendrá mayores derechos.
El artículo 150, párrafo 3º, establece distintas situaciones:
1. Si la cesión no ha sido inscripta, el cedente garantiza las obligaciones hasta la
inscripción.
2. El cedente que no haya completado la integración de las cuotas garantizadas
solidariamente con el adquirente por las integraciones debidas, pero la sociedad no
podrá demandar el pago si no lo ha hecho preventivamente el socio moroso.
3. El adquirente garantiza la efectiva integración y las obligaciones contraídas sin
distinción entre antes y después de la inscripción.

las cuotas suplementarias están reguladas en el artículo


d) Cuotas suplementarias:
151 que reza: “El contrato constitutivo puede autorizar cuotas
suplementarias de capital, exigibles solamente por la sociedad, total
o parcialmente, mediante acuerdo de socios que representen más de
la mitad del capital social.
Integración.
Los socios estarán obligados a integrarlas una vez que la decisión
social haya sido publicada e inscripta.
Proporcionalidad.
66

Deben ser proporcionadas al número de cuotas de que cada socio sea


titular en el momento en que se acuerde hacerlas efectivas.
Figurarán en el balance a partir de la inscripción”.
Las cuotas suplementarias son obligatorias sólo en el supuesto de que en
contrato social las prevea expresamente y se decidan por el voto de más de la mitad del
capital social.
Las cuotas suplementarias son cuotas que se aportan en proporción a la
participación que tiene cada socio. No otorgan derecho de participación y no integran
las reservas legales.
Conforman un medio de financiamiento, y materializan la obligación de los
socios de proveer de éste a la sociedad.

e) Cesión de cuotas: Dispone el artículo 152: “Las cuotas son libremente


transmisibles, salvo disposición contraria del contrato.
La transmisión de la cuota tiene efecto frente a la sociedad desde
que el cedente o el adquirente entreguen a la gerencia un ejemplar o
copia del título de la cesión o transferencia, con autentificación de las
firmas si obra en instrumento privado.
La sociedad o el socio solo podrán excluir por justa causa al socio así
incorporado, procediendo con arreglo a lo dispuesto por el artículo
91, sin que en este caso sea de aplicación la salvedad que establece
su párrafo segundo.
La transmisión de las cuotas es oponible a los terceros desde su
inscripción en el Registro Público de Comercio, la que puede ser
requerida por la sociedad; también podrán peticionarla el cedente o
el adquirente exhibiendo el título de la transferencia y constancia
fehaciente de su comunicación a la gerencia”.

Las cuotas no pueden representarse en títulos valores, por cuanto la calidad de


socio resulta del contrato y de la inscripción respectiva, razón por la que es oponible a
terceros la cesión de las mismas y la asunción de la calidad de socio por el adquirente, al
inscribirse en el Registro Público de Comercio.
La ley 22.903 innovó profundamente en cuanto al tema de la cesión, tendiendo a
un régimen de libre tansmisibilidad de las cuotas, aunque admitiendo el pacto en
contrario.
Respecto de las relaciones internas, la transmisión tiene efectos desde que el
cedente o el adquirente entregan a la gerencia un ejemplar o copia del título relativo a la
cesión o transferencia. Respecto de terceros, la cesión es oponible desde la inscripción,
la cual puede ser solicitada por la sociedad, el cedente o el cesionario, con los recaudos
que indica la norma.
En compensación se prevé un particular derecho a favor de la sociedad y los
socios que no han intervenido en la cesión, consistente en la posibilidad de excluir por
justa causa al socio incorporado por vía de transmisión o cesión de cuotas.
Aunque sea libre la transferencia, el cedente que no haya cumplimentado la
integración de las cuotas suscriptas mantiene su responsabilidad, agregándosele la del
cesionario, formalizándose así una delegación pasiva imperfecta. Desde que se notifique
esta cesión a la sociedad (oponibilidad interna), la sociedad no podrá ejecutar al ex
socio sin la previa interpelación al nuevo socio.
67

Por su parte, el artículo 153 prevé la posibilidad de limitar la


transmisibilidad de las cuotas, al decir: “El contrato de sociedad puede
limitar la transmisibilidad de las cuotas, pero no prohibirla.
Son lícitas las cláusulas que requieran la conformidad mayoritaria o
unánime de los socios o que confieran un derecho de preferencia a
los socios o a la sociedad si ésta adquiere las cuotas con utilidades o
reservas disponibles o reduce su capital.
Para la validez de estas cláusulas el contrato debe establecer los
procedimientos a que se sujetará el otorgamiento de la conformidad
o el ejercicio de la opción de compra, pero el plazo para notificar la
decisión al socio que se propone ceder no podrá exceder de treinta
(30) días desde que éste comunicó a gerencia el nombre del
interesado y el precio. A su vencimiento se tendrá por acordada la
conformidad y por no ejercitada la preferencia.
Ejecución forzada.
En la ejecución forzada de cuotas limitadas en su transmisibilidad, la
resolución que disponga la subasta será notificada a la sociedad con
no menos de quince (15) días de anticipación a la fecha del remate.
Si en dicho lapso el acreedor, el deudor y la sociedad no llegan a un
acuerdo sobre la venta de la cuota, se realizará su subasta. Pero el
juez no la adjudicará si dentro de los diez (10) días la sociedad
presenta un adquirente o ella o los socios ejercitan la opción de
compra por el mismo precio, depositando su importe”.
Para la validez de las cláusulas de limitación, el contrato debe establecer los
procedimientos a que se sujetará el otorgamiento de la conformidad, razón por la que la
mera indicación de cláusulas de limitación no reglamentadas mantiene la libertad de la
transferencia de las cuotas.
La cláusula de limitación de transferencia a decisión de mayoría puede serlo por
cabeza o por capital. En todos los caso, para la validez, debe establecerse el
procedimiento, en el cual puede omitirse el plazo del tramite, en cuyo caso se estará al
máximo legal de treintas días. Superado el mismo se entenderá otorgada la conformidad
para transferir o por no ejercitado el derecho de preferencia.
Finalmente, el artículo 154 prevé la posibilidad de impugnar el precio de las
cuotas al tiempo de ejercer el derecho de preferencia. Dicho artículo establece:
“Cuando al tiempo de ejercitar el derecho de preferencia los
socios o la sociedad impugnen el precio de las cuotas, deberán
expresar el que consideren ajustado a la realidad. En este caso, salvo
que el contrato prevea otras reglas para la solución del diferendo, la
determinación del precio resultará de una pericia judicial; pero los
impugnantes no estarán obligados a pagar uno mayor que el de la
cesión propuesta, ni el cedente a cobrar uno menor que el ofrecido
por los que ejercitaron la opción. Las costas del procedimiento
estarán a cargo de la parte que pretendió el precio más distante del
fijado por la tasación judicial.
Denegada la conformidad para la cesión de cuotas que tienen
limitada su transmisibilidad, el que se propone ceder podrá ocurrir
ante el juez quien, con audiencia de la sociedad, autorizará la cesión
si no existe justa causa de oposición. Esta declaración judicial
importará también la caducidad del derecho de preferencia de la
68

sociedad y de los socios que se opusieron respecto de la cuota de


este cedente”.

f) Incorporación de los herederos: El artículo 155 regula que: “Si el contrato


previera la incorporación de los herederos del socio, el pacto será
obligatorio para éstos y para los socios. Su incorporación se hará
efectiva cuando acrediten su calidad; en el ínterin actuará en su
representación el administrador de la sucesión.
Las limitaciones a la transmisibilidad de las cuotas serán, en estos
casos inoponibles a las cesiones que los herederos realicen dentro de
los tres (3) meses de su incorporación. Pero la sociedad o los socios
podrán ejercer opción de compra por el mismo precio, dentro de los
quince (15) días de haberse comunicado a la gerencia el propósito de
ceder la que deberá ponerla en conocimiento de los socios en forma
inmediata y por medio fehaciente”.
El primer párrafo del artículo ha complicado la inteligencia general de la norma
pues, por interpretación a contrario sensus podría afirmarse que de no existir pacto al
respecto, ni los herederos estarían obligados a ingresar ni los socios a aceptar su ingreso.
Empero, esto no es así, pues por vigencia del artículo 90 de la LSC y por la filosofía de
la ley 22.903 que modifica este artículo, muerto un socio, sus herederos lo suceden
proporcionalmente en su calidad de socio con o sin pacto continuación (salvo previsión
contractual en contrario, pero no de continuación sino de exclusión de los herederos).
Existiendo pacto, para los herederos y los socios la disposición contractual es
obligatoria, pero los primeros sólo podrán ejercer los derechos inherentes a la calidad de
socios, luego de cumplir con las medidas establecidas en la norma:
a) Unificación de personería;
b) Publicación e inscripción de la transferencia en concordancia con los artículos 10 y
12 de la LSC.
Al tornarse para los herederos del socio-causante obligatoria su incorporación a
la sociedad, correlativamente se les concede la posibilidad de transferir sus derechos
sobre las cuotas –dentro de los tres meses de su incorporación- sin que puedan serle
opuestas en ese caso las limitaciones a la transmisibilidad establecidas
contractualmente. En el caso, si bien las limitaciones a la transmisibilidad no resultan
oponibles, son sustituidas por la opción de compra legal que puede ejercer los socios y
la sociedad por el mismo precio, y dentro de los 15 días de la comunicación del
propósito de ceder a la gerencia.

g) Copropiedad: El régimen de copropiedad está regulado en el artículo 156 y por


remisión el artículo 209 de la LSC. El primero dispone: “Cuando exista
copropiedad de cuota social se aplicará el artículo 209.
Derechos reales y medidas precautorias.
La constitución y cancelación de usufructo, prenda, embargo u otras
medidas precautorias sobre cuotas, se inscribirán en el Registro
Público de Comercio. Se aplicará lo dispuesto en los artículos 218 y
219”.
Por su parte, el artículo 209 dispone: “Las acciones son indivisibles.
69

Si existe copropiedad se aplican las reglas del condominio. La


sociedad puede exigir la unificación de la representación para ejercer
los derechos y cumplir las obligaciones sociales”.
Las cuotas sociales son la unidad básica de la SRL; ellas pueden pertenecer a
varios socios en común, es decir, se admite el condominio de cuotas sociales.
El Registro Público de Comercio tiene a su cargo levar la anotación de los
citados derechos reales y de las medidas precautorias de las cuotas que se ordenen
judicialmente.

h) Aumento del capital: El aumento del capital implica una modificación del
contrato social y, por lo tanto, debe ser votado favorablemente por lo menos por las tres
cuartas partes del capital social. Esta mayoría es disponible, pudiendo reducirse o
aumentarse. El tope mínimo lo configuran votos que superen la mitad del capital.
Los socios que votaron en contra del aumento del capital social pueden, pese a
ello, suscribir cuotas proporcionalmente a su participación social, y si así no hiciesen
podrán acrecer su participación los otros socios o incorporarse nuevos socios.
Si la suscripción del aumento del capital por otros socios o por terceros no se
formalizara íntegramente en efectivo, los socios que votaron en contra podrán ejercer el
derecho de receso, pues en virtud del art. 160, “todo acuerdo que incremente las
obligaciones sociales o la responsabilidad de los socios que votaron en contra” da
derecho al receso.

5) Órgano de administración y representación: Gerencia:

I) Caracterización: El órgano de administración y representación de la SRL es la


“gerencia”, que impone la existencia de gerente o gerentes como representantes típicos
de esta sociedad.
La gerencia debe ser organizada en el contrato constitutivo y los gerentes deben
ser designados en éste o posteriormente por decisión de los socios. La designación
formalizada en cato posterior requiere a la mayoría prevista en el artículo 160 in fine.
Conforme los párrafos 1º y 2º del artículo 157: “La administración y
representación de la sociedad corresponde a uno o más gerentes,
socios o no, designados por tiempo determinado o indeterminado en
el contrato constitutivo o posteriormente. Podrá elegirse suplentes
para casos de vacancia.
Gerencia plural.
Si la gerencia es plural, el contrato podrá establecer las funciones
que a cada gerente compete en la administración o imponer la
administración conjunta o colegiada. En caso de silencio se entiende
que puede realizar indistintamente cualquier acto de administración”.
El órgano de la administración (gerencia) puede ser unipersonal o plural,
pudiendo disponerse en este último caso la actuación unitaria o conjunta.
En caso de gerencia plural y no indicándose la obligación de actuación conjunta,
se entienden que pueden actuar indistintamente. En aquel supuesto, el contrato también
puede establecer las funciones que cada uno desempeñará, lo que tiene relevancia no
sólo en orden a la organización sino en cuanto a la limitación de responsabilidad.
En caso de gerencia plural colegiada, las decisiones se adoptarán en forma
conjunta y por mayoría, disponiendo el contrato las condiciones relativas a la reunión,
quórum, elección de un presidente, deliberación, etc.
70

II) Derechos y obligaciones: El artículo 157 párrafo 3º dispone: “Los gerentes


tienen los mismos derechos, obligaciones, prohibiciones e
incompatibilidades que los directores de la sociedad anónima. No
pueden participar por cuenta propia o ajena, en actos que importen
competir con la sociedad, salvo autorización expresa y unánime de
los socios”.
Dentro de las obligaciones específicas de la gerencia, además de las generales de
administración, se registran las de:
a) Inscripción de la documentación social;
b) Comunicación a los socios de las notificaciones de transferencia de cuotas;
c) Formalización de las actas;
d) Realización de los estados contables;
e) Exigir el cumplimiento de las cuotas suplementarias.

III) Responsabilidad: Establece el párrafo 4º del artículo 157: “Los gerentes


serán responsables individual o solidariamente, según la organización
de la gerencia y la reglamentación de su funcionamiento establecidas
en el contrato. Si una pluralidad de gerentes , participaron en los
mismos hechos generadores de responsabilidad, el Juez puede fijar la
parte que a cada uno corresponde en la reparación de los perjuicios,
atendiendo a su actuación personal. Son de aplicación las
disposiciones relativas a la responsabilidad de los directores cuando
la gerencia fuere colegiada”.
Si bien este artículo 157 regla la responsabilidad de los gerentes, el marco legal
aplicable debe completarse con la regla general de responsabilidad de los
administradores contenida en el artículo 59 de la LSC y con la normativa específica
sobre responsabilidad de los directores de las sociedades anónimas.
El gerente, al igual que los demás administradores en otros tipos societarios, no
responden personalmente por el acto realizado regularmente en su calidad de tal; la
imputación de los actos es exclusivamente a la sociedad. Pero responde ilimitada y
solidariamente si faltare a sus obligaciones de obrar con “lealtad” y con la “diligencia de
un buen hombre de negocios”.
En cuanto a la remisión a la regulación de la responsabilidad de los directores de
la SA, el artículo 274 y siguientes de la LSC, disponen la responsabilidad para los
siguientes casos:
a) Mal desempeño en su cargo.
b) Violación de la ley, el estatuto o el reglamento y por cualquier otro daño
producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave.
Corresponde aclarar que el gerente responde en todos los casos enumerados, sin
que se haga necesario comprobar la existencia de dolo, abuso de facultades o culpa
grave. La mención de estas circunstancias se refiere sólo a los otros daños producidos.
En definitiva, el gerente responde por el mal desempeño de su cargo, o por violación de
la ley o el contrato, aún si media culpa leve o negligencia, y auque su actuación sea de
buena fe.
Según lo establecido en el párrafo 3º del artículo 274 de la LSC –aplicable a los
gerentes de la SRL-, se prevé la exención de responsabilidad del gerente que participó
en la deliberación o que la conoció, si deja constancia escrita de su protesta y diese
noticia al síndico, a la asamblea, a la autoridad competente, o se ejerza la acción
judicial.
71

Finalmente, con relación a la extinción de responsabilidad de los gerentes, el


artículo 275 dispone: “La responsabilidad de los directores y gerentes
respecto de la sociedad, se extingue por aprobación de su gestión o
por renuncia expresa o transacción, resuelta por la asamblea, si esa
responsabilidad no es por violación de la ley, del estatuto o
reglamento o si no media oposición del cinco por ciento (5 %) del
capital social, por lo menos. La extinción es ineficaz en caso de
liquidación coactiva o concursal”.
Las posibilidades extintivas pueden darse por: 1) renuncia expresa;
2) transacción; 3) aprobación de la gestión.

IV) Remoción: El artículo 157 párrafo 5º establece: “No puede limitarse la


revocabilidad, excepto cuando la designación fuere condición expresa
de la constitución de la sociedad. En este caso se aplicará el artículo
129, segunda parte, y los socios disconformes tendrán derecho de
receso”.
En estas sociedades no puede limitarse la remoción de los gerentes, excepto
cuando la designación fuese condición expresa de constitución de la sociedad. En este
caso, los socios disconformes tendrán derecho de receso.
La revocación o remoción del gerente se adoptará por mayoría del capital presente, ,
salvo que el contrato exija una mayoría superior. Si las partes han estipulado que debe
exigirse justa causa para la remoción, y resistida ésta o no admitida por la mayoría
reunida, el socio que la alega (a la justa causa) podrá recurrir a la acción judicial de
remoción, pero el gerente conservará su cargo hasta la sentencia judicial, salvo
separación provisional por intervención judicial.

6) Órgano de gobierno: Deliberación de los socios:

El conjunto de los socios constituye el órgano de gobierno de la sociedad.


a) Resoluciones sociales: Las sociedades de responsabilidad limitada constituyen
el único tipo social en el cual se permite que las decisiones sociales no provengan
exclusivamente de reuniones o asambleas de socios. Dispone el artículo 159: “El
contrato dispondrá sobre la forma de deliberar y tomar acuerdos
sociales. En su defecto son válidas las resoluciones sociales que se
adopten por el voto de los socios, comunicando a la gerencia a través
de cualquier procedimiento que garantice su autenticidad, dentro de
los Diez (10) días de habérseles cursado consulta simultánea a través
de un medio fehaciente; o las que resultan de declaración escrita en
la que todos los socios expresan el sentido de su voto.
Asambleas.
En las sociedades cuyo capital alcance el importe fijado por el artículo
299, inciso 2) los socios reunidos en asamblea resolverán sobre los
estados contables de ejercicio, para cuya consideración serán
convocados dentro de los Cuatro (4) meses de su cierre.
Esta asamblea se sujetará a las normas previstas para la sociedad
anónima, reemplazándose el medio de convocarlas por la citación
notificada personalmente o por otro medio fehaciente.
Domicilio de los socios.
72

Toda comunicación o citación a los socios debe dirigirse al domicilio


expresado en el instrumento de constitución, salvo que se haya
notificado su cambio a la gerencia”.
De manera tal que las formas de adoptar acuerdos sociales en las sociedades de
responsabilidad limitada son las siguientes:
1. A través del sistema de consulta o voto por correspondencia, por medio del
cual el gerente debe requerir a los socios el sentido de su voto en las cuestiones que
puedan resolverse de tal manera.
2. A través de una declaración escrita en la que todos los socios expresen el
sentido de su voto. En este caso no es necesario consulta previa ni actuación del gerente,
que sólo debe limitarse a ejecutar la decisión social adoptada por unanimidad.
Estas dos maneras de resolver rigen en ausencia de toda reglamentación del
órgano de gobierno en el acto constitutivo.
3. Por medio de reunión efectiva de socios o asambleas, que serán obligatorias
en el caso de que la sociedad de responsabilidad limitada alcance el capital social fijado
por el artículo 299 inc. 2º, exclusivamente para el caso de resolverse sobre los estados
contables de ejercicio.

b) Mayorías: El régimen de mayorías está regulado en el artículo 160 que


establece: “El contrato establecerá las reglas aplicables a las
resoluciones que tengan por objeto su modificación. La mayoría debe
representar como mínimo más de la mitad del capital social.
En defecto de regulación contractual se requiere el voto de las Tres
Cuartas (3/4) partes del capital social.
Si un solo socio representare el voto mayoritario, se necesitará
además, el voto del otro.
La transformación, la fusión, la escisión, la prórroga, la reconducción,
la transferencia de domicilio al extranjero, el cambio fundamental del
objeto y todo acuerdo que incremente las obligaciones sociales o la
responsabilidad de los socios que votaron en contra, otorga a éstos
derecho de receso conforme a lo dispuesto por el artículo 245.
Los socios ausentes o los que votaron contra el aumento de capital
tienen derecho a suscribir cuotas proporcionalmente a su
participación social. Si no lo asumen, podrán acrecerlos otros socios
y, en su defecto, incorporarse nuevos socios.
Las resoluciones sociales que no conciernan a la modificación del
contrato, la designación y la revocación de gerentes o síndicos, se
adoptarán por mayoría del capital presente en la asamblea o
participe en el acuerdo, salvo que el contrato exija una mayoría
superior”.
Por su parte, con relación al cómputo de votos, el artículo 161 establece: “Cada
cuota solo da derecho a un voto y rigen las limitaciones de orden
personal previstas para los accionistas de la sociedad anónima en el
artículo 248”.
Cada cuota da derecho a un voto. La cuota es indivisible, aunque pasible de ser
poseída en copropiedad. A los efectos del voto y también de cumplir con las
obligaciones sociales, los copropietarios deben unificar personería.

Establece el artículo 162: “Las resoluciones sociales que no se


c) Actas:
adopten en asamblea constarán también en el libro exigido por el
73

artículo 73, mediante actas que serán confeccionadas y firmadas por


los gerentes dentro del quinto día de concluido el acuerdo.
En el acta deberán constar las respuestas dadas por los socios y su
sentido a los efectos del cómputo de los votos. Los documentos en
que consten las respuestas deberán conservarse por Tres (3) años”.
El plazo de 5 días para confeccionar el acta es coherente con el párrafo 2º del
artículo 73, referido a actas de asambleas de sociedades por acciones.
Las actas deberán constar en un libro llevado con las formalidades de los libros
de comercio. Los socios tienen libre acceso a este libro, pudiendo solicitar copias a su
cargo de todo lo actuado.

7) Fiscalización:

En principio, y salvo estipulación en contrario, la fiscalización interna de las


sociedades de responsabilidad limitada se encuentra a cargo de cualquiera de los socios,
quienes pueden examinar los libros y papeles sociales y recabar de os administradores
los informes que estimen pertinentes (art. 55).
De acuerdo con lo dispuesto por el artículo 158 de la LSC, los socios pueden, sin
embargo, “…establecerse un órgano de fiscalización, sindicatura o
consejo de vigilancia, que se regirá por las disposiciones del contrato.
Fiscalización obligatoria.
La sindicatura o el consejo de vigilancia son obligatorios en la
sociedad cuyo capital alcance el importe fijado por el artículo 299,
inciso 2).
Normas supletorias.
Tanto a la fiscalización optativa como a la obligatoria se aplican
supletoriamente las reglas de la sociedad anónima. Las atribuciones y
deberes de éstos órganos no podrán ser menores que los
establecidos para tal sociedad, cuando es obligatoria”.
Surgen como reglas supletorias las propias de la sociedad anónima, quedando
expresamente sentado que en los casos en que la fiscalización sea obligatoria, las
atribuciones y deberes de dichos órganos no podrán ser menores a los que la ley
establece para esa sociedad.

8) Receso:

En las sociedades de responsabilidad limitada se consideran varios supuestos de


receso que se otorga a los socios que votaron en contra de la decisión social. Este
derecho se presenta en las siguientes situaciones:
a) Revocación del gerente cuando su designación hubiese sido condición expresa
de constitución de la sociedad.
b) La prorroga o la reconducción de la sociedad.
c) La transferencia del dominio al extranjero.
d) El cambio fundamental del objeto.
74

e) Todo acuerdo que incremente las obligaciones sociales o la responsabilidad de


los socios que votaron en contra. Este supuesto autoriza el receso en ciertos casos de
aumento del capital, aunque éste en sí mismo no lo genere.
f) La transformación.
g) La fusión.
h) La escisión.
En cuanto a las condiciones de ejercicio del derecho de receso, serán las
previstas en el artículo 245 de la LSC, sin perjuicio de disposiciones específicas del
contrato que no lo haga más oneroso para los socios que lo ejerzan.

Bolilla nº 11: Sociedad anónima. Concepto, antecedentes y constitución:

1) Antecedentes:

La sociedad anónima surge en la época del descubrimiento, como un tipo social


muy vinculado al Estado, quien autorizaba su creación, dando incluso un privilegio que
era la potestad de actuar bajo la protección del poder real en determinados ámbitos
territoriales.
Este tipo social surge para emprendimientos muy riesgosos, lo cual generó la
necesidad de crear un régimen especial de limitación de responsabilidad. Y no sólo de
limitación de la responsabilidad, sino también de dispersión del riesgo, lo que dio origen
al fraccionamiento en pequeñas partes de una gran suma de capital, es decir, a la
creación de las acciones como partes alícuotas del capital.
Además aparece el concepto de anonimato para que las sociedades tuvieran la
posibilidad de que el socio fuera fungible. Es decir que se permite hacer transferencia de
una pequeña parte del capital con el sólo hecho de entregar un papel, que era lo que fue
en su comienzo la acción.
En un principio, el manejo era totalmente oligárquico y había accionistas con
trato privilegiado que estaban allegados al poder societario. Sin embargo, después de la
Revolución Francesa comienza a cristalizarse un régimen distinto, que se aproxima no
tanto al poder real sino al poder de la ciudadanía. Se transpolan las instituciones de la
democracia, propias de fines del siglo XIX, a las sociedades anónimas. Así se organiza
el esquema del derecho societario moderno, a través de la concepción del Poder
Ejecutivo (directorio), Legislativo (asamblea) y judicial (sindicatura).
De este modo, se pasó del sistema de privilegios de las compañías coloniales al
sistema de autorización en función del bien público. Actualmente, rige el sistema
normativo en el cual cualquiera puede hacer una SA siempre que cumpla con los
requisitos exigidos por la legislación vigente.

2) Concepto y caracterización:

Como en todos los casos, la ley define a la SA a través de sus caracteres


fundamentales. En este sentido, el artículo 163 dispone: “El capital se representa
por acciones y los socios limitan su responsabilidad a la integración
de las acciones suscriptas”.
Concebida como estructura de la gran empresa, son sus caracteres básicos la
limitación de la responsabilidad al capital aportado y la representación de éste en
acciones incorporadas a títulos esencialmente negociables.
75

La sociedad anónima, pues, organiza capitales, adquiriendo por lo general el


accionista calidad de mero inversor, lo cual resta importancia en esta tipología a la
connotación personal del “socio”.
Otros caracteres de la SA son:
a) Debe organizarse la representación y administración a través de un directorio
permanente.
b) El gobierno de la sociedad se formaliza a través de un sistema de colegio
denominado asamblea, con rigor formal y sustancial para adoptar las resoluciones
imputables a la sociedad y obligatoria para los accionistas.
c) El contralor de los accionistas sobre la administración societaria es normalmente
indirecto, formalizado a través de otro órgano: la sindicatura.
d) Actúa bajo denominación social, no pudiendo tener razón social.
e) Para su constitución regular se exigen especiales requisitos de forma: constituirse por
instrumento público, conformidad de la autoridad administrativa antes de la publicidad e
inscripción en el Registro Público de Comercio.

3) Importancia económica:

La SA facilita la acumulación de capital, limita la pérdida al aporte, sin


responsabilidad de los accionistas y permite que estos transfieran su participación sin
alterar el capital social.
La representación de aporte en un título es lo que permite a los empresarios
recolectar capitales estables, sirviendo el mismo título tanto para la transmisibilidad
como para el cobro de la renta. La acción permite la fungibilidad del socio (accionista).
Más allá de todos estos beneficios, es necesario destacar que, mal utilizada, la
sociedad anónima puede constituir un formidable instrumento de fraude y de perjuicio
para terceros. Es de toda evidencia que el principio de la responsabilidad limitada que
caracteriza a una sociedad anónima presupone que la misma debe contar con un capital
adecuado para cumplir su objeto, pues de lo contrario el beneficio que la integración de
una SA implica para los socios se convierte en una trampa para terceros. Sin embargo,
el artículo 186 de la ley 19.550, al fijar un capital social mínimo de sólo doce mil pesos
para las sociedades anónimas contribuye a la proliferación de sociedades
infracapitalizadas y a su natural y trágica consecuencia, esto es, el abarrotamiento de
compañías en bancarrota y de pasivos insatisfechos.

4) Subtipos:

La LSC previó originariamente dos subtipos de sociedades por acciones: las


sociedades por acciones en general y las sociedades con participación estatal
mayoritaria, y dentro de la primera dos clases: las abiertas, que hacen oferta pública o
recurren al público en general para que realicen aportaciones o contribuciones, y las
cerradas, que no lo hacen, y dentro de éstas dos categorías: las que no alcanzan cierto
monto de capital y las que lo superan.

Con participación estatal mayoritaria

Sociedad
Anónima Abierta: hacen oferta pública

General
76

Cerrada: no hacen oferta pública

Existe un auge en la utilización de la SA como estructura de la mediana y


pequeña empresa a través de la denominada sociedad anónima de familia. Esta es una
modalidad de la anónima cerrada caracterizada por el pequeño número de “accionistas”
que la integran y un capital acorde con la pequeña empresa.
La anónima familiar aparece estructurada externamente como sociedad por
acciones para aprovechar los beneficios de la limitación de responsabilidad, libre
transmisibilidad de la participación social, etc., mientras que internamente revelan una
relación intuitu personae erigida sobre relaciones de intereses comunes, confianza
recíproca, amistad, lazos profesionales, etc.
La realidad representada por la anónima familiar no tiene respuesta en nuestro
sistema positivo. La falta de regulación expresa deja a la consideración un importante
número de cuestiones y problemas generados por esta particular relación interna
personalista con estructura externa accionaria. Ante ésta circunstancia la doctrina
aparece dividida. Para algunos autores, la anónima familiar constituye una anomalía que
no puede ser convalidada con interpretaciones favorables a su mantenimiento. Otra
corriente de opinión entiende que ésta es una modalidad impuesta por la práctica y no
prohibida por la ley, mereciendo, pues, respuestas que se compadezcan con el principio
de preservación de la empresa. Esta inteligencia se traduce básicamente en permitir que
los socios introduzcan por vía contractual instituciones, modalidades, y figuras propias
de una relación intuitu personae para regir sus relaciones internas.

5) Denominación social:

Dispone el artículo 164 de la LSC: “La denominación social puede


incluir el nombre de una o mas personas de existencia visible y debe
contener la expresión "sociedad anónima", su abreviatura a la sigla
S.A..
Omisión: sanción.
La omisión de esta mención hará responsables ilimitada y
solidariamente a los representantes de la sociedad juntamente con
ésta, por los actos que celebren en esas condiciones”.
La sociedad anónima no puede tener razón social atendiendo a que no existen
socios con responsabilidad solidaria. No obstante puede tener denominación subjetiva:
el artículo 164 autoriza a que pueda incluir el nombre de una o más personas de
existencia visible.

6) Constitución:

Dispone el artículo 165: “La sociedad se constituye por instrumento


público y por acto único o por suscripción pública”.
Conforme al artículo 165, hay dos formas de constituir una SA: por acto único, o
por suscripción pública.
a) Acto único: La ley dice: “La sociedad se constituye por instrumento
público y por acto único…”. Habida cuenta de que la ley alude al “instrumento
público” y no a la “escritura pública” al referirse a la forma de constitución, ello ha
generado un intenso debate doctrinario y jurisprudencial en relación a los alcances de la
expresión legal: esto es, si la constitución debe hacerse necesariamente mediante
77

escritura pública o son validas las otras formas de instrumentación pública mencionadas
en el artículo 979 del CC, como ser el contrato protocolizado ante escribano,
actuaciones ante funcionarios públicos, etc.
Muiño sostiene que no satisface el requisito legal la mera protocolización de un
instrumento privado en escritura pública, pues si la protocolización no es ordenada por
autoridad judicial se mantendrá la calidad de privado del instrumento, sin perjuicio de la
fecha cierta que adquiere. Tampoco es suficiente la certificación de firmas de los
otorgantes.
En Córdoba se ha interpretado que el instrumento público no se requiere para la
recepción de la voluntad sino para el momento de la inscripción. Por ende, se admite la
constitución por instrumento privado con las firmas certificadas. Casi todas las
sociedades instituidas con posterioridad a la sanción de la ley 19.550 que funcionan en
Córdoba lo hacen así, y no se han advertido mayores problemas. El argumento de
interpretación es que, si la firma está certificada y después hay todo un trámite
administrativo de inscripción, se da la suficiente seguridad, con lo que se convierte en
un instrumento público.
b) Suscripción pública: La otra forma de constituir una SA (que hasta el momento
no se usó nunca) prevista en el artículo 165, es por suscripción pública, es decir, a través
de un procedimiento en donde se invita al público inversor a constituir una SA.
La suscripción pública requiere una modalidad de constitución escalonada a
partir de un programa que contiene las bases y características esenciales de la sociedad a
constituir, el cual es impulsado por promotores, figura ésta que la ley se encarga de
diferenciar de los fundadores.
Es un esquema absolutamente teórico contemplado por la ley. En algunos casos
se lo podría utilizar para los aumentos de capital, al llamarse a la suscripción pública en
el momento de decidirse el aumento del capital, pero respecto de la constitución
solamente se aplica la forma que se llama por “acto único y por suscripción privada”.

7) Instrumento constitutivo:

El artículo 166 regula la constitución por acto único y enumera los requisitos que
debe reunir el instrumento constitutivo. Dicho artículo dispone: “Si se constituye
por acto único, el instrumento de constitución contendrá los
requisitos del artículo 11 y los siguientes:
Capital.
1º) Respecto del capital social: la naturaleza, clases, modalidades de
emisión y demás características de las acciones, y en su caso, su
régimen de aumento;
Suscripción e integración del capital.
2) La suscripción del capital, el monto y la forma de integración y, si
corresponde, el plazo para el pago del saldo adeudado, el que no
puede exceder de dos (2) años.
Elección de directores y síndicos.
3) La elección de los integrantes de los órganos de administración y
de fiscalización, fijándose el término de duración en los cargos.
Todos los firmantes del contrato constitutivo se consideran
fundadores”.

8) Tramite administrativo:
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Dispone el artículo 167: “El contrato constitutivo será presentado a


la autoridad de contralor para verificar el cumplimiento de los
requisitos legales y fiscales.
Juez de Registro. Facultades.
Conformada la constitución, el expediente pasará al Juez de Registro,
quien dispondrá la inscripción si la juzgara procedente.
Reglamento.
Si el estatuto previese un reglamento, éste se inscribirá con idénticos
requisitos.
Autorizados para la constitución.
Si no hubiere mandatarios especiales designados para realizar los
trámites integrantes de la constitución de la sociedad, se entiende
que los representantes estatutarios se encuentran autorizados para
realizarlos”.
Quienes quieren constituir una SA tiene que presentarse ante la autoridad de
fiscalización, que hace las veces de juez de registro que existía en la versión originaria
de la ley 19.550 –actualmente en Buenos Aires es la Inspección General de Justicia y en
Córdoba la Inspección de Sociedades-, donde tienen que acudir con toda la
documentación. La autoridad de control tiene resoluciones internas que reglamentan el
trámite. Por ejemplo, se establece que hay que hacer una nota, más original y copia. El
original es para que quede en la autoridad de control y la copia queda a quien realiza los
trámites de la inscripción.
Hay que cumplir, además con el trámite formal previsto en los artículos 5, 10, 12
y 167.

9) Recurso contra las decisiones administrativas:

El artículo 169 de la LSC establece: “Las resoluciones administrativas


del artículo 167 así como las que se dicten en la constitución por
suscripción pública, son recurribles ante el Tribunal de apelación que
conoce de los recursos contra las decisiones del juez de Registro. La
apelación se interpondrá fundada, dentro del quinto día de notificada
la resolución administrativa y las actuaciones se elevarán en los cinco
(5) días posteriores”.
La interposición de los recursos, a tenor de lo dispuesto por la ley, debe ser
fundada, aunque en Córdoba los recursos normalmente no se fundan en la instancia sino
en la cámara. Hay que interponerlo dentro de los 5 días y fundarlo en la autoridad de
control, quien después lo elevará a la Cámara; si la autoridad de control no concediera el
recurso, queda el recurso procesal pertinente, que es el de queja, previsto en la
legislación procesal civil y comercial.
Si bien el recurso está previsto en la ley, es muy poco usado, porque es mejor
solucionar los temas por la vía burocrática, allanarse, ya que lo que se busca es dar una
solución para que se constituya una sociedad y pueda funcionar razonablemente.

Bolilla nº 12: Sociedad anónima. Capital y patrimonio:


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1) Capital y patrimonio:

El capital social ha sido caracterizado por Vivante como una “existencia de


derecho” para significar de este modo que es una elaboración técnico-jurídica cuya
principal finalidad reside en la tutela al interés de los acreedores.
El capital social se traduce en una cifra representativa del valor de los aportes y
es, por lo tanto, el que figura en el contrato constitutivo, permaneciendo invariable a lo
largo de la gestión social, pudiendo ser alterado solamente en los casos y con los
requisitos impuestos por la ley.
El capital social cumple tres funciones de importancia:
1. De productividad: el capital sirve como fondo patrimonial empleado
para la obtención de un beneficio, a través del ejercicio de una determinada actividad
empresarial.
2. De determinación de la posición del socio en la entidad ,
pues mediante el capital social se mide matemáticamente la participación y
eventualmente la responsabilidad de los socios en las sociedades anónimas y de
responsabilidad limitada.
3. De garantía frente a los acreedores sociales: el capital sirve
de instrumento de garantía que compensa a los acreedores de la exoneración de
responsabilidad de que gozan los patrimonios personales de cada uno de los socios.
Es precisamente en cumplimiento de tal función de garantía, que la ley 19.550
ha dispuesto una serie de normas tendientes a preservar la intangibilidad del capital
social. Entre estas normas podemos mencionar:
a) El dato jurídico que representa el capital social no puede modificarse, tanto
en más o en menos, si no se cumplen estrictos requisitos.
b) Se prohíbe distribuir dividendos que no resulten de ganancias realizadas y
líquidas.
c) La obligación de recomponer el patrimonio y las reservas legales antes de
distribuir dividendos surgidos de un balance de ejercicio.
d) La imposición de formalizar reservas legales del 5% hasta alcanzar el 20%,
recomponiéndolas en caso de pérdidas.
e) La imposición de que los aportes sólo puedan corresponder a prestaciones
dinerarias o susceptibles de ejecución forzada.
f) Los aportes en especie deben ser integrados en su totalidad en el momento de
la suscripción y ser susceptibles de ejecución forzada, mientras que los aportes
dinerarios deben ser integrados en un 25 % como mínimo, si es que los estatutos no
previeran un monto mayor, e integrados en un plazo no mayor a dos años, si los
estatutos no previeran un plazo menor.
g) La suspensión del ejercicio del derecho de receso mientras no se satisfaga a
los acreedores oponentes en los procedimientos de transformación, fusión o escisión.
h) Prohibición de emitir nuevas acciones mientras no estén suscriptas las
anteriores emisiones.
i) Prohibición de adquirir sus propias acciones, salvo casos excepcionales y
transitorios.
j) Prohibición de participaciones recíprocas.
k) Prohibición de recibir sus propias acciones en garantía.
Se explica, por todo lo expuesto, que el capital social esté sujeto a los principios
de determinación y de invariabilidad, conforme los cuales la cifra del capital es de
obligatoria mención en el contrato constitutivo y cuyo aumento o reducción no opera
automáticamente, sino que para que el monto del capital pueda ser modificado es
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necesario seguir un procedimiento que se caracteriza por su formalidad y por la


inclusión de normas de protección para los socios, en caso de aumento, y para los
terceros, en caso de reducción.
El patrimonio social es el conjunto efectivo de bienes de la sociedad en un
momento determinado y cuyo conocimiento sólo podrá ser advertido con la confección
y lectura del balance. A diferencia del capital social, el patrimonio, por representar el
conjunto de todos los bienes y de las deudas de la sociedad, es esencialmente mutable a
tenor de las contingencias de los negocios sociales.
En el momento de la constitución de la sociedad, el patrimonio se corresponde
con la cifra numérica representativa de los aportes; pero una vez iniciada la gestión de la
empresa, mientras que el patrimonio variará según la suerte de los negocios, el capital
permanecerá invariable, convirtiéndose así en una cifra nominal que implica
jurídicamente un compromiso para la sociedad en cuanto a mantener la equivalencia
entre dicha cifra y el patrimonio.
Cuando el activo patrimonial supere la cifra de capital, existen “ganancias” que
pueden distribuirse; caso contrario no podrá haber reparto de utilidades e, incluso, no
puede haberlo respecto de eventuales utilidades de un ejercicio sin antes compensar las
pérdidas de ejercicios anteriores.

2) Acepciones:

La LSC en el párrafo 2º del artículo 186 dispone: “En esta Sección,


"capital social" y "capital suscripto" se emplean indistintamente”.
Cuando en esta sección la ley habla de “capital social” su referencia es exclusivamente
al “capital suscripto”, es decir, el que los suscriptores se comprometieron
contractualmente a aportar, generándose para ellos la obligación de integrarlo. Con esto
se elimina toda referencia al capital autorizado cuyo concepto se justificaba en el
régimen del Código de Comercio debido a que, precisamente, la sociedad anónima
requería autorización gubernativa para funcionar.

3) suscripción e integración del capital:

Con respecto a la suscripción del capital, el artículo 186 párrafo 1º


establece: “El capital debe suscribirse totalmente al tiempo de la
celebración del contrato constitutivo. No podrá ser inferior a CIENTO
VEINTE MILLONES DE AUSTRALES (A 120.000.000). Este monto podrá
ser actualizado por el Poder Ejecutivo, cada vez que lo estime
necesario”. La cifra indicada en el artículo ha sido actualizada en $12.000.
Con relación a la integración del capital, el artículo 187 dispone: “La
integración en dinero efectivo no podrá ser menor al veinticinco por
ciento (25 %) de la suscripción: su cumplimiento se justificará al
tiempo de ordenarse la inscripción con el comprobante de su
depósito en un banco oficial, cumplida la cual, quedará liberado.
Aportes no dinerarios.
Los aportes no dinerarios deben integrarse totalmente. Solo pueden
consistir en obligaciones de dar y su cumplimiento se justificará al
tiempo de solicitar la conformidad del artículo 167”.
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Los aportes dinerarios deberán integrarse en no menos del 25%


contemporáneamente a la constitución. Si no se integrase en su totalidad al momento de
la suscripción, el saldo podrá diferirse en no más de dos años, conforme lo dispuesto por
el artículo 166 inc. 2 de la LSC.
Finalmente, el artículo 210 dispone: “El cedente que no haya
completado la integración de las acciones, responde ilimitada y
solidariamente por los pagos debidos por los cesionarios. El cedente
que realice algún pago, será copropietario de las acciones cedidas en
proporción de lo pagado”.
Se da esta regla para asegurar la intangibilidad del capital. Nadie puede vender
sus acciones y quedar liberado de responsabilidad si no integró previamente su
suscripción.

4) Mora en la integración:

Esta regulada en los artículo 192 y 193 de la LSC. El primero de estos artículos
establece: “La mora en la integración se produce conforme al artículo
37 y suspende automáticamente el ejercicio de los derechos
inherentes a las acciones en mora”.
Sin perjuicio de las acciones que puedan resultar de lo dispuesto en el artículo
193, la mora en la integración de las acciones suscripta suspende automáticamente el
ejercicio de todos los derechos sociales a ellas adscriptos. Cabe aclarar que tal
suspensión lo es respecto de las “acciones en mora”, continuando el accionista en la
calidad de tal por las acciones que eventualmente hubiera integrado.
Por su parte el artículo 193 dispone: “El estatuto podrá disponer que
los derechos de suscripción correspondientes a las acciones en mora
sean vendidos en remate público o por medio de un agente de Bolsa
si se tratara de acciones cotizables. Son de cuenta del suscriptor
moroso los gastos del remate y los intereses moratorios, sin perjuicio
de su responsabilidad por los daños.
También podrá establecer que se produce la caducidad de los
derechos; en este caso la sanción producirá sus efectos previa
intimación a integrar en un plazo no mayor de treinta (30) días, con
pérdida de las sumas abonadas. Sin perjuicio de ello, la sociedad
podrá optar por el cumplimiento del contrato de suscripción”.
Producida la mora, la sociedad podrá optar entre aplicar la sanción prevista en el
estatuto o exigir el cumplimiento del contrato de suscripción.

5) Representación del capital: acciones:

a) Concepto y generalidades: Las acciones corresponden a una parte alícuota del


capital de las sociedades por acciones y, por ende, todas han de ser del mismo valor.
Las acciones reúnen las cualidades de un título valor, fijan los derechos económicos y
políticos de los accionistas y prueban la calidad de tal.
La acción es representable en un título o en un asiento (también llamado acción),
que otorga a su titular la calidad de socio.
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La designación o nombre “acción” tiene un triple significado: se refiere a una


fracción del capital; al derecho patrimonial a esa fracción; y al título que la representa.
b) Valor: Las acciones deben ser de igual valor de diez pesos o sus múltiplos.
Dentro del valor de las acciones puede individualizarse el valor nominal, el real, el de
cotización, y el contable.
Nominal es aquel cuya cifra corresponde al valor inserto en la acción; real, el de
la fracción que corresponde en el patrimonio social; de cotización, aquel que se fija
conforme a la oferta y la demanda en el mercado de valores correspondiente; y
contable, aquel que resulta de los registros contables, que con los ajustes
correspondientes permite determinar el real, que influencia el valor de cotización.
c) Cerificados: Antes de que las acciones estuviesen totalmente integradas, la
sociedad podrá otorgar a los accionistas certificados globales nominales que tienen una
naturaleza igual al de las acciones. En estos certificados se irá efectuando la anotación
de las integraciones que se vayan realizando. Una vez que se han integrado
completamente dichas acciones, los titulares de estos certificados podrán exigir a la
sociedad, la entrega de los títulos representativos de las acciones. Hasta tanto se cumpla
con esta entrega, el certificado provisional será considerado definitivo, negociable y
divisible. O sea que un certificado, que no es una acción, vale como tal una vez
integrado el aporte.
d) Formalidades: Los artículos 211 y 212 regulan las formalidades que deberán
reunir las acciones y los certificados provisionales. El primero de estos artículos
establece: “El estatuto social establecerá las formalidades de las
acciones y de los certificados provisionales.
Son esenciales las siguientes menciones:
1º) Denominación de la sociedad, domicilio, fecha y lugar de
constitución, duración e inscripción;
2º) El capital social;
3º) El número, valor nominal y clase de acciones que representa el
título y derechos que comporta;
4º) En los certificados provisionales, la anotación de las integraciones
que se efectúen.
Las variaciones de las menciones precedentes, excepto las relativas
al capital, deberán hacerse constar en los títulos”.
Por su parte, el artículo 212 dispone: “Los títulos y las acciones que
representan se ordenarán en numeración correlativa.
Firma: su reemplazo.
Serán suscriptas con firma autógrafa por no menos de un director y
un síndico. La autoridad de contralor podrá autorizar en cada caso, su
reemplazo por impresión que garantice la autenticidad de los títulos y
la sociedad inscribirá en su legajo un facsímil de éstos”.
Con estos datos se busca dar al accionista y a los terceros los elementos
necesarios para establecer los derechos de poseedor del título en la sociedad.
Para un sector de la doctrina, la característica de este título es ser “no formal”
porque la omisión de requisitos fijados por la ley no lo vicia de nulidad. Otros, en
cambio, sostienen que el título-acción que deje de contener algunas de tales menciones
será nulo y deberá ser sustituido por otro título legalmente completo.
Nuestra jurisprudencia tiene establecido sobre el particular, que aún cuando se
admita que la omisión de algunos de los requisitos que mencionan los articulo 211 y 212
de la LSC no acarrearán fatalmente la nulidad del título, lo cierto es que tal sanción es
procedente cuando se han obviado requisitos esenciales, tales como la numeración, el
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valor nominal, clases de acciones que representan, derechos que comportan y la firma
con el alcance que exige el artículo 212, y que la ausencia de la firma del síndico, así
como también el número indicativo de las acciones que representan, impide que los
títulos sean considerados como acciones, atento a que dichos efectos son esenciales, por
lo que ante su omisión carecen de validez como tales.
e) Indivisión. Copropiedad: Dispone el artículo 209: “Las acciones son
indivisibles.
Si existe copropiedad se aplican las reglas del condominio. La
sociedad puede exigir la unificación de la representación para ejercer
los derechos y cumplir las obligaciones sociales”.
La indivisibilidad de la acción, come medida mínima de la representación del
capital societario, no debe entenderse como indivisibilidad de los títulos representativos,
cuando estos representen a más de una acción.
La indivisibilidad de la acción obedece a que esta será siempre de igual valor, lo
cual implica sostener la imposibilidad de fraccionamiento entre diversos titulares, ni en
porciones inferiores a su valor nominal. Los derechos comprendidos en las acciones se
practican in totum (conjuntamente) y no de manera partible, pues lo contrario podría
conducir a que en referencia a un mismo título se sostuvieran decisiones contrarias.
Expresa el párrafo 2º del artículo 209 de la LSC: “Si existe copropiedad
se aplican las reglas del condominio…”. Es posible establecer copropiedad
sobre las acciones, para lo cual se aplica el régimen del condominio a una acción o a
una pluralidad de acciones. Lo único que se exige es la unificación de la representación
de tales acciones.
Esa copropiedad puede ser tanto de la acción, como del título. En este último
caso, si representan más de una acción, los copropietarios pueden solicitar la expedición
de nuevos títulos representativos que permitan hacer cesar el condominio.
También es posible constituir usufructo de acciones, partiendo del concepto del
Código Civil, de que el usufructo es el derecho real de poder gozar de la cosa en forma
periódica sin alterar su naturaleza.
f) Clasificación de las acciones: Las acciones pueden ser divididas desde
numerosos puntos de vista:

1. Desde el punto de vista de los derechos que confieren:


La ley 19.550 establece que: “El estatuto puede prever diversas clases de
acciones con derechos diferentes; dentro de cada clase conferirán los
mismos derechos…”. Desde el punto de vista de los derechos que confieren, las
acciones pueden clasificarse en acciones ordinarias o privilegiadas.

Ordinarias: Genéricamente se caracterizan como “acciones


ordinarias”,
aquellas que por no conferir preferencia patrimonial se mantienen en los
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cánones del principio general según el cual los socios participan en las
utilidades en proporción a los aportes. Las acciones ordinarias pueden ser
a) De voto simple: cada acción da derecho a un solo voto.
Acciones b) De voto plural: cada acción puede conferir más de un voto y hasta un
máximo de 5 votos por cada acción. A demás de esta limitación, la ley
dispone que cuando se emitan acciones de voto plural, las mismas no
podrán conferir preferencia patrimonial simultáneamente. Por otro lado,
cuando la sociedad ingrese al régimen de la oferta pública, no podrá
emitir más acciones con voto plural, auque se mantienen las ya emitidas.
Preferidas: Son las que reconocen o conceden ventaja patrimonial.
Estas
ventajas pueden consistir en una participación adicional en las ganancias,
en preferencia sobre la cuota de liquidación, etc.
Estas clases de acciones confieren a su tenedor una particular situación
en el ente, ya que si bien son accionistas, las preferencias patrimoniales
que ostentan los colocan también en cierta medida como acreedores de la
sociedad. Atendiendo a esta circunstancia, la ley reconoce que estas
acciones pueden carecer de voto y, si confieren tal derecho, sólo podrán
reconocer un voto por acción. Cuando carezcan de voto, la ley
igualmente
les confiere tal derecho en las siguientes circunstancias:
1. Ante el tratamiento de cuestiones que impliquen serias alteraciones a
las condiciones tenidas en cuenta al ingresar al ente.
2. Durante el tiempo en que los beneficios que constituye su preferencia
no puedan ser percibidos.

2. Desde el punto de vista de su circulación: Podemos distinguir


las acciones al portador, las nominativas –endosables y no endosables- y acciones
escriturales.
1. AL PORTADOR: Las acciones al portador son aquellas que se transmiten por
la mera entrega manual, su simple tradición, sin requerir cesión ni inscripción alguna.
La posesión del título basta para ejercer sus derechos tanto frente a la sociedad como a
terceros.
2. NOMINATIVAS: Las acciones nominativas son aquellas que se emiten a
nombre de una determinada persona y su transferencia ha de regirse por las normas de
la cesión, a partir de cuya celebración el acto tiene plena eficacia entre partes.
La transmisión de estas acciones así como la de los eventuales derechos reales
que pudieran gravarlas, debe notificarse a la sociedad emisora o entidad que llevase el
registro por escrito e inscribirse en el libro o cuenta pertinente, siendo oponible contra la
sociedad y terceros desde esta inscripción.
En cuanto a las acciones nominativas endosables –que como su propio nombre
lo indica constituyen una especie de las nominativas- circulan mediante una cadena
ininterrumpida de endosos y para el ejercicio de sus derechos el endosatario deberá
solicitar el registro pertinente.
3. ESCRITURALES: Las escriturales son incorpóreas, es decir, no son
representadas en título, sino en cuentas llevadas a nombre de sus titulares por la
sociedad emisora.
Con esto la ley intenta palear una situación frecuente en las sociedades anónimas
cerradas o de familia, las cuales usualmente no emiten los títulos representativos de las
divisiones del capital.
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La calidad de accionista se presume por las constancias abiertas en el registro de


acciones escriturales, resultando responsable la sociedad frente a los accionistas por los
errores o irregularidades de las cuentas.
En relación a la transferencia, el hecho de su carencia de representación en
títulos, en nada mengua su negociabilidad, rigiendo el mismo régimen previsto para la
trasmisión de las acciones nominativas, con sus propias particularidades, pues en el caso
de las acciones escriturales deberá notificarse en forma expresa y por escrito a la
sociedad emisora o entidad que lleve el registro, sobre la transmisión efectuada, a
efectos de su inscripción en el libro correspondiente.
Con relación a la clasificación anteriormente efectuada, el párrafo 1º y 5º del
artículo 208 establecen: “Los títulos pueden representar una o mas
acciones y ser al portador o nominativos; en este último caso,
endosables o no.
Acciones escriturales. (Inc. 5º)
El estatuto puede autorizar que todas las acciones o algunas de sus
clases no se representen en títulos. En tal caso deben inscribirse en
cuentas llevadas a nombre de sus titulares por la sociedad emisora
en un registro de acciones escriturales al que se aplica el artículo 213
en lo pertinente o por bancos comerciales o de inversión o cajas de
valores autorizados.
La calidad de accionista se presume por las constancias de las
cuentas abiertas en el registro de acciones escriturales. En todos los
casos la sociedad es responsable ante los accionistas por los errores
o irregularidades de las cuentas, sin perjuicio de la responsabilidad
del banco o caja de valores ante la sociedad, en su caso.
La sociedad, la entidad bancaria o la caja de valores deben otorgar al
accionista comprobante de la apertura de su cuenta y de todo
movimiento que inscriban en ella. Todo accionista tiene además,
derecho a que todo se le entregue, en todo tiempo, constancia del
saldo de su cuenta, a su costa”.
El inc. 1º del artículo ha sido modificado por la ley 24.587, la cual, al
reinstaurar el régimen de nominatividad de los títulos valores privados emitidos en el
país, declara inaplicable toda norma que se oponga a sus disposiciones. De este modo,
el párrafo 1º del artículo 208 tiene que considerarse alusivo exclusivamente a que los
títulos pueden representar una o más acciones, debiendo ser nominativos no endosables.
Se elimina así, la posibilidad de emitir títulos al portador y aún nominativos
endosables, imponiéndose de este modo la existencia exclusiva de títulos nominativos
no endosables, o sea, los que extendidos a nombre de persona determinada confieren los
derechos a quien ostente la tenencia efectiva y figure inscripto con su nombre en el
título y en el libro de registro de acciones.
g) Cupón: Los cupones están adheridos a los títulos-acciones para legitimar al
tenedor a ejercer un derecho específico: cobro de dividendo, suscripción preferente, etc.
Pueden tener un régimen de circulación distinto al de los títulos a que van
adheridos, y en este sentido, el artículo 212 de la LSC expresa: “Los cupones
pueden ser al portador aun en las acciones nominativas. Esta
disposición es aplicable a los certificados”.
Estos cupones están destinados a la percepción de dividendos o bonificaciones,
pero también se usan para acreditar el ejercicio de otros derechos (por ejemplo, el
ejercicio del derecho de opción para suscribir con preferencia un aumento de capital).
86

El cupón representa un derecho eventual y es un título accesorio al principal que


se agotará en la recepción de un derecho determinado y desvalorizará consecuentemente
a la acción a la cual accede.
Pese a que en algún momento puede considerárselo autónomo del principal y ser
enajenado independientemente, no por ello perderá su dependencia al principal.

h) Derechos reales: usufructo y prenda de acciones: El usufructo es un


desmembramiento del derecho de propiedad, y significa que un bien determinado es
propiedad de una persona, pero que otro tiene el derecho de usarlo en determinadas
condiciones.
En el artículo 218 se recepta el derecho real de usufructo y aclara que la calidad
de socio le corresponde al nudo propietario, mientras que el usufructuario tiene derecho
a percibir las ganancias obtenidas durante el usufructo y no están comprendidas las
ganancias pasadas a reserva o capitalizadas, pero si abarca las ganancias derivadas de
las acciones que se estiman por la capitalización. Para el caso de usufructuarios
sucesivos, el dividendo lo percibirá el tenedor del título al momento del pago.
El ejercicio de los demás derechos derivados de la calidad de socio corresponde
al nudo propietario, salvo pacto en contrario y el usufructo legal.
Respecto de las acciones que no tuvieren totalmente integradas, el usufructuario
para conservar su derecho, debe realizar los pagos que correspondan, sin perjuicio de las
acciones de repetición que luego podrá intentar contra el nudo propietario.
En cuanto a la prenda de las acciones, el artículo 219 regula que en caso de
constitución de prenda o de embargo judicial, los derechos emergentes de las acciones
corresponden al propietario. El acreedor prendario o el titular del derecho embargado,
está obligado a permitir al socio el ejercicio de sus derechos.
i) Transmisibilidad: Dispone el artículo 214: “La transmisión de las
acciones es libre. El estatuto puede limitar la transmisibilidad de las
acciones nominativas o escriturales, sin que pueda importar la
prohibición de su transferencia.
La limitación deberá constar en el título o en las inscripciones en
cuenta, sus comprobantes y estados respectivos”.
El principio general es, pues, la libre transmisibilidad de las acciones, sin
perjuicio de las limitaciones formales resultantes del régimen de nominatividad. Pueden
establecerse cláusulas limitativas por vía estatutaria, pero deberán juzgarse nulas
aquellas que entrañen, por su carácter o extensión, la prohibición de transferir.
Por su parte, con relación a la transmisión de las acciones nominativas y
escriturales, el artículo 215 dispone: “La transmisión de las acciones
nominativas o escriturales y de los derechos reales que las graven
debe notificarse por escrito a la sociedad emisora o entidad que lleve
el registro e inscribirse en el libro o cuenta pertinente. Surte efecto
contra la sociedad y los terceros desde su inscripción.
En el caso de acciones escriturales, la sociedad emisora o entidad
que lleve el registro cursará aviso al titular de la cuenta en que se
efectúe un débito por transmisión de acciones, dentro de los diez (10)
días de haberse inscripto, en el domicilio que se haya constituido; en
las sociedades sujetas al régimen de la oferta pública, la autoridad de
contralor podrá reglamentar otros medios de información a los socios.
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Las acciones endosables se transmiten por una cadena


ininterrumpida de endosos y para el ejercicio de sus derechos el
endosatario solicitará el registro”.
Siendo el registro un recaudo de oponibilidad esencial, importa destacar que,
suscripto el contrato de cesión, el cesionario resulta propietario de los títulos auque no
accionista mientras no se produzca la pertinente inscripción. Hasta ese momento, las
obligaciones y derechos de tal calidad recaen sobre el cedente.
El último párrafo de este artículo es inaplicable a tenor del régimen de
nominatividad vigente.

7) Bonos de goce y bonos de participación:

Los bonos son títulos que puede emitir la sociedad, de naturaleza diferente a las
acciones, y que otorgan a sus titulares el derecho de participar exclusivamente en las
utilidades sociales.
Los bonos se clasifican de la siguiente manera:
1. Bonos de goce: Se otorgan a los titulares de acciones totalmente amortizadas y
dan derecho a la participación en las ganancias y en el producido de la liquidación,
después de reembolsado el valor nominal de las acciones no amortizadas.
2. Bonos de participación: Se emiten a favor de los accionistas por prestaciones
que no consistan en aportes de capital. A diferencia de los bonos de goce, sólo dan
derecho a participar en las ganancias del ejercicio.
Los bonos de participación se abonan contemporáneamente con el dividendo.

8) Modificación del capital:

I) Aumento del capital: La denominada “intangibilidad del capital social” no


supone que éste sea inmodificable, sino que para su aumento o reducción se cumpla con
los recaudos y exigencias legales que tutelan el interés de terceros y de los propios
socios. El aumento del capital puede encontrar razón en múltiples circunstancias de la
gestión societaria: favorecer la obtención de créditos, propender a un mayor desarrollo
de la empresa, solucionar problemas económicos, etc. Pero también es frecuente
herramienta de manejos fraudulentos o alejados del interés social al que debe servir: en
este orden de idea, por ejemplo, no se permite la emisión de nuevas acciones mientras
las anteriores no hayan sido suscriptas para evitar la creación de un capital ficticio.
Del mismo modo, el aguamiento del capital social, es decir, la debilitación de la
participación de algunos accionistas en el espectro económico y político del ente a
consecuencia de sucesivos aumentos de capital impuestos por eventuales mayorías ha
determinado la instauración del derecho de preferencia y, después de la ley 22.903, del
derecho de receso del accionista que no pueda o no quiera efectuar el desembolso que
implicaría suscribir el aumento.
El artículo 188 establece: “El estatuto puede prever el aumento del
capital social hasta su quíntuplo. Se decidirá por la asamblea sin
requerirse nueva conformidad administrativa. Sin perjuicio de lo
establecido en el artículo 202, la asamblea solo podrá delegar en el
directorio la época de la emisión, forma y condiciones de pago. La
resolución de la asamblea se publicará e inscribirá.
88

En las sociedades anónimas autorizadas a hacer oferta pública de sus


acciones, la asamblea puede aumentar el capital sin límite alguno ni
necesidad de modificar el estatuto. El directorio podrá efectuar la
emisión por delegación de la asamblea, en una o mas veces, dentro
de los dos (2) años a contar desde la fecha de su celebración”.
Cumplida la suscripción del nuevo aumento del capital social, la sociedad puede
exhibir en sus estados contables la nueva cifra de su capital social, y emitir sus nuevos
títulos accionarios, sin que ello quede afectado por la falta de integración de las
acciones por los accionistas suscriptores, pues tal contingencia sólo habilita a la
sociedad a exigir el cumplimiento del contrato de suscripción o resolver el mismo. Ello
explica el fundamento por el cual el legislador establece que los conceptos de “capital
social” y “capital suscripto” se emplean indistintamente en la sección de la ley 19.550
dedicada al capital de la SA.
Ahora bien, el aumento previsto en el artículo 188 importa para los accionistas
nueva suscripción de capital; es decir que implica un desembolso para los socios.
Existen no obstante, otras modalidades de aumento de capital: así, encuadrados en lo
que se denomina modos de financiación interna se destacan:
1. Capitalización de reservas: es el medio por el cual pasan al capital
las reservas facultativas que se hubieran acumulado, entregándose acciones en
proporción a las que cada accionista posee.
2. Capitalización de utilidades: importa la incorporación al capital de
las utilidades realizadas y liquidas que, de éste modo, no se distribuyen entre los
accionistas, entregándose acciones a cambio.
3. Revaluación de activos: es el medio por el cual se incorporan en las
cifras el mayor valor adquirido por los bienes patrimoniales en virtud de la fluctuación
monetaria generada en los periodos inflacionarios.
En estas modalidades de financiación interna no existe obligación de nuevas
erogaciones para los accionistas, pues los importes de las acciones entregadas se
consideran abonados con los aportes ya realizados (de ahí que estas acciones se
denominan “liberadas” o “integradas”).
Entre los modos de financiación externa se encuentra la capitalización de
deudas, entrega de acciones por adquisición de bienes o pago de servicios y la
conversión de debentures u obligaciones negociales en acciones.
Derecho de suscripción preferente y derecho de acrecer que tienen los
socios: El artículo 194 reza: “Las acciones ordinarias, sean de voto simple
o plural, otorgan a su titular el derecho preferente a la suscripción de
nuevas acciones de la misma clase en proporción a las que posea,
excepto en el caso del artículo 216, último párrafo; también otorgan
derecho a acrecer en proporción a las acciones que haya suscripto en
cada oportunidad.
Cuando con la conformidad de las distintas clases de acciones
expresadas en la forma establecida en el artículo 250, no se
mantenga la proporcionalidad entre ellas, sus titulares se
considerarán integrantes de una sola clase para el ejercicio del
derecho de preferencia.
Ofrecimiento a los accionistas.
La sociedad hará el ofrecimiento a los accionistas mediante avisos
por tres (3) días en el diario de publicaciones legales y además en
uno de los diarios de mayor circulación general en toda la República
cuando se tratare de sociedades comprendidas en el artículo 299.
89

Plazo de ejercicio.
Los accionistas podrán ejercer su derecho de opción dentro de los
treinta (30) días siguientes al de la última publicación, si los estatutos
no establecieran un plazo mayor.
Tratándose de sociedades que hagan oferta pública, la asamblea
extraordinaria, podrá reducir este plazo hasta un mínimo de diez días,
tanto para sus acciones como para debentures convertibles en
acciones”.
El derecho de preferencia asegura a todos los accionistas la posibilidad de
mantenerse dentro de la sociedad en la misma proporción que tienen, pese a que haya
aumentos de capital. Se asegura el conocimiento de todos mediante la publicación por
tres días.
La ley 22.903 agregó el derecho de acrecer en forma proporcional a las acciones
que hayan suscripto en cada emisión, y posibilita extender los derechos a las acciones
preferidas.
No obstante, este remedio no entraña solución integral al problema del
“aguamiento” de la participación social de quien no esté en condiciones de suscribir su
parte proporcional en el nuevo capital; en todo caso atiende a la situación de quien
“puede hacerlo”. Por ello, la reforma de la ley 22.903 ha instituido el derecho de receso
a favor de los accionistas que no quieren o no pueden afrontar las nuevas obligaciones.
Limitaciones al ejercicio de derecho de preferencia: El artículo 197 dispone:
“La asamblea extraordinaria, con las mayorías del último párrafo del
artículo 244, puede resolver en casos particulares y excepcionales,
cuando el interés de la sociedad lo exija, la limitación o suspensión
del derecho de preferencia en la suscripción de nuevas acciones, bajo
las condiciones siguientes:
1º) Que su consideración se incluya en el orden del día;
2º) Que se trate de acciones a integrarse con aportes en especie o
que se den en pago de obligaciones preexistentes”.
Como condición específica para la suspensión del derecho de preferencia, las
acciones suscriptas tienen que ser “acciones a integrarse con aportes en especie o que
se den en pago obligaciones preexistente”. Pero, aún concurriendo estas modalidades,
no justifican por si solas la posibilidad de limitar o suspender el derecho de preferencia,
pues tienen que concurrir con situaciones “particulares y excepcionales, cuando el
interés de la sociedad lo exija”. Este interés social debe ser concreto y específico a una
circunstancia determinada, ya que no basta aludir genéricamente a él para imponer
limitaciones al derecho comentado.
Se requiere al efecto resolución de asamblea extraordinaria con la mayoría
agravada del artículo 244 párrafo último, y la inclusión de la consideración puntual del
tema en el orden del día.
Acción de nulidad: No respetados estos requisitos específicos que marca la ley
o ejercitado arbitrariamente tendrá el accionista perjudicado acción para solicitar que se
cancele dicha suscripción (art. 195). Si no fuese posible esa cancelación, el perjudicado
podrá ejercer una acción de resarcimiento contra la sociedad y los directores
solidariamente.
El plazo que tiene el accionista perjudicado para iniciar las acciones pertinentes,
es de seis meses a partir del vencimiento del plazo que tenía o debía tener para la
suscripción preferente (art. 196). Si se hubiese omitido la publicidad, el plazo correrá
desde que el accionista tome conocimiento de la emisión.
90

La acción de cancelación puede ser promovida también por cualquier director o


síndico para resguardar su propia responsabilidad.
Aumento por oferta pública: En caso de que los accionistas no hayan
ejercitado su derecho de suscripción preferente, o cuando hayan renunciado a hacerlo o
resguardando el derecho de suscripción preferente, el aumento de capital puede hacerse
por oferta pública.
Si se violare el régimen de control de la oferta pública, las emisiones son nulas y
los derechos que otorguen son inoponibles a la sociedad, socios y terceros, debiendo
proceder a la cancelación de la emisión, cuya nulidad puede ser reclamada por el propio
o los accionistas perjudicados, o la sociedad, los directores o síndicos, que son
responsables solidarios –junto con la sociedad- de los daños causados.
Adquisición de sus acciones por la sociedad: Disponen los artículos 220 y 223:
“La sociedad puede adquirir acciones que emitió, sólo en las
siguientes condiciones:
1º) Para cancelarlas y previo acuerdo de reducción del capital;
2º) Excepcionalmente, con ganancias realizadas y líquidas o reservas
libres, cuando estuvieren completamente integradas y para evitar un
daño grave, lo que será justificado en la próxima asamblea ordinaria;
3º) Para integrar el haber de un establecimiento que adquiere o de
una sociedad que incorpore”.
“El directorio enajenará las acciones adquiridas en los
supuestos 2º y 3º del artículo anterior dentro del término de un (1)
año; salvo prórroga por la asamblea. Se aplicará el derecho
preferente previsto en el artículo 194.
Suspensión de derechos.
Los derechos correspondientes a esas acciones quedarán
suspendidos hasta su enajenación; no se computarán para la
determinación del quórum ni de la mayoría”.
Las disposiciones de estos artículos constituyen la excepción a lo que se puede
considerar como regla en la materia.

II) Emisión bajo la par y emisión con prima: El tema se encuentra regulado en el
artículo 202 que dispone: “Es nula la emisión de acciones bajo la par,
excepto en el supuesto de la Ley N. 19.060.
Se podrá emitir con prima, que fijará la asamblea extraordinaria,
conservando la igualdad en cada emisión. En las sociedades
autorizadas para hacer oferta pública de sus acciones la decisión será
adoptada por asamblea ordinaria la que podrá delegar en el
directorio la facultad de fijar la prima, dentro de los límites que
deberá establecer.
El saldo que arroje el importe de la prima, descontados los gastos de
emisión, integra una reserva especial. Es distribuible con los
requisitos de los artículos 203 y 204”.
Lo normal en la emisión de acciones es que las acciones se emitan a la par, es
decir, al valor nominal del cual consta dicha acción. Sin embargo, en determinados
casos, pueden emitirse acciones bajo la par o con prima.
La emisión “bajo la par” significa emisión de acciones por debajo de su valor
nominal; se utiliza para incentivar la inversión debido a la ventaja comparativa que
supone suscribir títulos con un valor inferior. El principio de la intangibilidad del
capital determina la nulidad instaurada en la especie por el artículo 202, no obstante lo
91

cual, se admite como excepción en las sociedades que coticen en bolsa y cuando la
suscripciones sean a integrar en dinero efectivo.
La “emisión con prima” es un sobreprecio del valor nominal de la acción, que
paga el suscriptor de acciones de una sociedad cuyas acciones cotizan a la par. Esta
prima debe ser fijada por asamblea extraordinaria, y deducidos los gastos de emisión, se
destina a una reserva especial.
La emisión con prima tiene como finalidad equiparar la situación de los nuevos
socios con la posición de los antiguos accionistas, en relación con el patrimonio de la
sociedad antes del aumento del capital social. Su función es la de conservar los
accionistas existentes el mayor valor real de la acción, que si se emitiera sin prima,
traería un enriquecimiento gratuito a los nuevos accionistas, quienes participarían en
igualdad de condiciones con los antiguos de la situación económica ventajosa que
representa una empresa en marcha.

III) Reducción del capital:Podemos distinguir tres supuestos: reducción voluntaria,


reducción por pérdidas y reducción obligatoria.
a) Reducción voluntaria: La reducción voluntaria es la que los socios deciden
realizar efectivizando de esta manera una disminución en el monto primitivo del capital
social.
Supone la existencia de un capital excesivo para el desenvolvimiento de las
actividades societarias, para el cumplimiento del objeto social.
Esta reducción voluntaria debe ser resuelta por asamblea general extraordinaria,
con informe fundado del síndico. Se debe realizar la publicación necesaria para la
transferencia de fondos de comercio, es decir, cinco días en diario de publicaciones
legales y sujeta a la oposición de los acreedores, los cuales pueden ver cercenadas sus
garantías ante la reducción del capital, que es precisamente lo que se tuvo en mira al
otorgar un crédito a la sociedad. La oposición de los acreedores no suspende el trámite
formal, pero no se podrá formalizar efectivamente la reducción si no son desinteresados
o debidamente garantizados.
b) Reducción por pérdidas: Dispone el artículo 205: “La asamblea
extraordinaria puede resolver la reducción del capital en razón de
pérdidas sufridas por la sociedad para restablecer el equilibrio entre
el capital y el patrimonio social”.
El fundamento de la llamada “reducción por pérdidas” no es otro que evitar la
publicidad engañosa de un capital social inexistente y prever las soluciones societarias a
una eventual insolvencia de la sociedad.
c) Reducción obligatoria: Está regulada en el artículo 206 que establece: “La
reducción es obligatoria cuando las pérdidas insumen las reservas y
el 50 % del capital”.
Si no realizan la reducción, si bien no está previsto un régimen específico de
responsabilidad debe entenderse que le es aplicable a los directores y síndicos la acción
individual de responsabilidad prevista por el artículo 279 de la LSC, a favor de quienes
puedan resultar perjudicados por tal situación.

9) Aportes irrevocables a cuenta de futuras emisiones de acciones:

Este instituto, que no ha sido previsto en la ley 19.550, surge de la necesidad de


dotar de fondos de refresco a la sociedad, que se imputan (los fondos) como “aportes”
para ser capitalizados en una futura asamblea a celebrarse, asumiendo también el
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carácter de “irrevocables” a efectos de que el suministrante o dador de tales fondos evite


reclamarlos antes de producirse el aumento del capital.
Si bien este instituto ha recibido la adhesión de la doctrina y jurisprudencia
mayoritaria, no es difícil advertir que bajo él se disfraza un préstamo mercantil de
carácter gratuito, al cual se le ha cambiado de denominación para evitar que dicho
mutuo engrose el largo pasivo de la sociedad.

10) Reintegro del capital:

Este mecanismo procura que los socios a través de nuevos aportes efectúen
nuevos desembolsos para ser aplicados al activo social.
El reintegro es un recuso financiero que entraña la obligación de los socios de
integrar nuevos aportes con la única finalidad de engrosar el patrimonio social, sin
modificar la cifra nominal del capital, por lo que no se entregan nuevas acciones o
participaciones, siendo invariable, por ende, la situación política y/o patrimonial del
socio.
En estricto rigor, el reintegro no implica una modificación del capital, pues a lo
que tiende es a su mantenimiento, mediante el acrecentamiento del patrimonio social en
la medida necesaria para que el exceso de los valores del pasivo coincidan con la cifra
del capital, como ha señalado la doctrina.

11) Amortización de acciones:

La amortización de acciones se da cuando la misma sociedad emisora adquiere


sus acciones (con el producto de ganancias realizadas y liquidas) con el objeto de
cancelar los derechos emergentes de ellas, reembolsando su valor al accionista.
El procedimiento de amortización de acciones debe estar previsto en el estatuto.
Esta amortización se produce en aquellas acciones totalmente integradas y con
ganancias realizadas y líquidas; puede tratarse de una amortización total o parcial
conforme las previsiones del estatuto.
Debe existir una resolución de asamblea general extraordinaria, sobre el punto
que fije la amortización y asegure la igualdad de los accionistas, a demás del justo
precio.
Finalmente, si las acciones son amortizadas en parte, se asentará en los títulos o
en las cuentas de acciones escriturales. En cambio si la amortización es total, los mismo
se anularán, reemplazándose por bonos de goce o inscripciones en cuentas con el mismo
efecto.

12) Dividendos:

Por dividendo se entiende la parte correspondiente a cada acción resultante de


dividir la utilidad líquida y realizada del ejercicio dispuesta a distribuir, por la
cantidad de acciones en que se fracciona el capital.
El dividendo debe necesariamente resultar:
a) De ganancias realizadas y líquidas;
b) Del balance regularmente confeccionado;
c) Aprobado por la decisión de la asamblea;
d) Distribuido, al no propiciarse por el directorio la creación de reservas extraordinarias,
o no aprobarse ellas por la asamblea.
93

El artículo 244 párrafo 1º dispone: “La distribución de dividendos o el


pago de interés a los accionistas son lícitos sólo si resultan de
ganancias realizadas y líquidas correspondientes a un balance de
ejercicio regularmente confeccionado y aprobado”. Según el art. 225:
“No son repetibles los dividendos percibidos de buena fe”. La buena fe
consistirá en la ignorancia de que, en realidad, las utilidades no se habían producido.
Con relación a los dividendos anticipados, el artículo 224 segunda parte
establece: “Está prohibido distribuir intereses o dividendos anticipados o
provisionales o resultantes de balances especiales, excepto en las
sociedades comprendidas en el artículo 299.
En todos estos casos los directores, los miembros del consejo de
vigilancia y síndicos son responsables ilimitada y solidariamente por
tales pagos y distribuciones”.

Bolilla nº 13: Sociedad anónima. Órgano de gobierno:

La asamblea es el órgano de gobierno de la sociedad. Puede definirse a la


asamblea como la reunión de los accionistas convocada y celebrada de acuerdo a la ley
y los estatutos, para considerar y resolver sobre los asuntos indicados en la
convocatoria.
Son características de las asambleas de accionistas:
1. Es el órgano de gobierno de la sociedad.
2. Es un órgano no permanente de la sociedad, en el sentido de que no funciona
ininterrumpidamente durante toda la existencia de la sociedad, sino cuando es
convocada por el órgano competente.
3. Sus facultades son indelegables, por cuanto su competencia es exclusiva y no
puede ser suplida por decisiones de otros órganos de la sociedad.
4. La validez de sus decisiones implica el respeto de la legalidad en todas y cada
una de las etapas formativas de la voluntad social.
5. Sus decisiones, en tanto respeten el estatuto y el ordenamiento legal, son
obligatorias para todos los accionistas y deben ser cumplidas por el directorio.

1) Competencia de la asamblea:

El artículo 233 del la LSC dispone: “Las asambleas tienen


competencia exclusiva para tratar los asuntos incluidos en los
artículos 234 y 235.
Lugar de reunión.
Deben reunirse en la sede o en el lugar que corresponda a
jurisdicción del domicilio social.
Obligatoriedad de sus decisiones. Cumplimiento.
Sus resoluciones conformes con la ley y el estatuto, son obligatorias
para todos los accionistas salvo lo dispuesto en el artículo 245 y
deben ser cumplidas por el directorio”.
La asamblea tiene competencia fijada por la ley, conforme lo regula el artículo
233.
Las decisiones asamblearias que se adoptan de acuerdo con la ley y con el
estatuto son obligatorias para la sociedad y los socios. Por lo general, la decisión de la
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asamblea no tiene una posibilidad de ejecución per se, sino que el órgano de
administración es el que la implementa o ejecuta, porque el órgano de gobierno no tiene
otra función que la de formar o integrar esta voluntad social. Su implementación a
través del contacto con terceros queda atribuida al órgano competente en la materia, que
siempre es el órgano de administración.

2) Orden del día:

Dispone el artículo 246: “Es nula toda decisión sobre materias


extrañas a las incluidas en el orden del día, salvo:
1º) Si estuviere presente la totalidad del capital y la decisión se
adopte por unanimidad de las acciones con derecho a voto;
2º) Las excepciones que se autorizan expresamente en este Título;
3º) La elección de los encargados de suscribir el acta”.
El orden del día cumple una finalidad informativa y a la vez de garantía en
cuanto a que los accionistas (o los administradores) no pueden ser sorprendidos con la
introducción de temas o cuestiones ajena al objeto de la reunión.

3 Clases de asambleas:

Pueden diferenciarse las asambleas en:


1. Por los accionistas que participan:
a) Generales, porque atañen a todos los socios,
b) Especiales, en cuento afecten a los integrantes de una clase, grupo o categoría
de acciones. Dos son los casos de asamblea especial: cuando los derechos de una clase
pueden verse afectados, o cuando la clase debe ejercer derechos propios, como la
elección de los directores que le tocan.
2. Por los temas que se consideran:
a) Ordinarias: Su competencia está determinada por el artículo 234 que
prescribe: “Corresponde a la asamblea ordinaria considerar y resolver
los siguientes asuntos:
1) Balance general, estado de los resultados, distribución de
ganancias, memoria e informe del síndico y toda otra medida relativa
a la gestión de la sociedad que le competa resolver conforme a la ley
y el estatuto o que sometan a su decisión el directorio, el consejo de
vigilancia o los síndicos;
2) Designación y remoción de directores y síndicos miembros del
consejo de vigilancia y fijación de su retribución;
3) Responsabilidad de los directores y síndicos y miembros del
consejo de vigilancia;
4) Aumentos del capital conforme al artículo 188.
Para considerar los puntos 1) y 2) será convocada dentro de los
cuatro (4) meses del cierre del ejercicio”.
En cuanto a la competencia de la asamblea ordinaria, se destaca la taxatividad de
la enumeración que hace el artículo 234, auque cabe destacar la mayor amplitud que
supone la parte última del inc. 1º en cuanto alude a “toda otra medida relativa a la
gestión de la sociedad” que le competa por disposición de la ley, el estatuto o sometan a
su decisión el directorio, la sindicatura o el consejo de vigilancia.
b) Extraordinarias: Su competencia está prevista en el artículo 235 que
establece: “Corresponden a la asamblea extraordinaria todos los
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asuntos que no sean de competencia de la asamblea ordinaria, la


modificación del estatuto y en especial:
1º) Aumento de capital, salvo el supuesto del artículo 188. Sólo podrá
delegar en el directorio la época de la emisión, forma y condiciones
de pago;
2º) Reducción y reintegro del capital;
3º) Rescate, reembolso y amortización de acciones;
4º) Fusión, transformación y disolución de la sociedad;
nombramiento, remoción y retribución de los liquidadores; escisión;
consideración de las cuentas y de los demás asuntos relacionados
con la gestión de éstos en la liquidación social, que deban ser objeto
de resolución aprobatoria de carácter definitivo;
5º) Limitación o suspensión del derecho de preferencia en la
suscripción de nuevas acciones conforme al artículo 197;
6º) Emisión de debentures y su conversión en acciones;
7º) Emisión de bonos”.

4) Etapas para la adopción de decisiones asamblearias:

La doctrina nacional las resume en tres: a) requisitos de convocación, b)


requisitos de reunión y c) requisitos de deliberación y voto.
a) Requisitos de convocatoria: Las asambleas ordinarias y
extraordinarias serán convocadas por el directorio o el síndico en los casos previstos por
la ley, o cuando cualquiera de ellos lo juzgue necesario o cuando sean requeridas por
accionistas que representan por lo menos el cinco por ciento (5 %) del capital social, si
los estatutos no fijaran una representación menor.
En este último supuesto la petición indicará los temas a tratar y el directorio o el
síndico convocará la asamblea para que se celebre en el plazo máximo de cuarenta (40)
días de recibida la solicitud.
Si el directorio o el síndico omite hacerlo, la convocatoria podrá hacerse por la
autoridad de contralor o judicialmente”.
Efectuada la convocatoria por el directorio, requisito del cual no están exentas las
asambleas unánimes, el directorio u órgano convocante debe proceder a realizar “…
publicaciones durante cinco (5) días, con diez (10) de anticipación,
por lo menos y no más de treinta (30), en el diario de publicaciones
legales. Además, para las sociedades a que se refiere el artículo 299,
en uno de los diarios de mayor circulación general de la República.
Deberá mencionarse el carácter de la asamblea, fecha, hora y lugar
de reunión, orden del día, y los recaudos especiales exigidos por el
estatuto para la concurrencia de los accionistas.
Asamblea en segunda convocatoria.
La asamblea en segunda convocatoria por haber fracasado la primera
deberá celebrarse dentro de los treinta (30) días siguientes, y las
publicaciones se harán por tres (3) días con ocho (8) de anticipación
como mínimo. El estatuto puede autorizar ambas convocatorias
simultáneamente, excepto para las sociedades que hacen oferta
pública de sus acciones, en las que esta facultad queda limitada a la
asamblea ordinaria.
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En el supuesto de convocatorias simultáneas, si la asamblea fuere


citada para celebrarse el mismo día deberá serlo con un intervalo no
inferior a una (1) hora de la fijada para la primera.
Asamblea unánime.
La asamblea podrá celebrarse sin publicación de la convocatoria
cuando se reúnan accionistas que representen la totalidad del capital
social y las decisiones que se adopten por unanimidad de las
acciones con derecho a voto”.
b) Requisitos de reunión: Para asistir a las asambleas, los accionistas
deben depositar en la sociedad sus acciones o un certificado de depósito o constancia de
las cuentas de acciones escriturales, librado al efecto por un banco, caja de valores u
otra institución autorizada, para su registro en el libro de asistencia a las asambleas, con
no menos de tres (3) días hábiles de anticipación al de la fecha fijada. La sociedad les
entregará los comprobantes necesarios de recibo, que servirán para la admisión a la
asamblea.
Los titulares de acciones nominativas o escriturales cuyo registro sea llevado por
la propia sociedad, quedan exceptuados de la obligación de depositar sus acciones o
presentar certificados o constancias, pero deben cursar comunicación para que se los
inscriba en el libro de asistencia dentro del mismo término.
Los accionistas o sus representantes que concurran a la asamblea firmarán el
libro de asistencia en el que se dejará constancia de sus domicilios, documentos de
identidad y número de votos que les corresponda.
c) Requisitos de deliberación y voto: La asamblea sólo puede
deliberar validamente si se reúne el quórum previsto por la ley 19.550. El quórum es el
número mínimo de capital representado en la asamblea que autoriza la deliberación
válida de la asamblea. Podemos tener distintos supuestos:
a) En asamblea ordinaria en primera convocatoria: mayoría de acciones con
derecho a voto.
b) En la asamblea ordinaria en segunda convocatoria: cualquier número de
acciones presentes.
c) En la asamblea extraordinaria en primera convocatoria: 60% de acciones con
derecho a voto, salvo que el estatuto exigiere uno mayor.
d) En asamblea extraordinaria en segunda convocatoria: 30 % de acciones con
derecho a voto.
En la asamblea, los accionistas pueden hacerse representar válidamente. En este
sentido dispone el artículo 239: “Los accionistas pueden hacerse
representar en las asambleas. No pueden ser mandatarios los
directores, los síndicos, los integrantes del consejo de vigilancia, los
gerentes y demás empleados de la sociedad.
Es suficiente el otorgamiento del mandato en instrumento privado,
con la firma certificada en forma judicial, notarial o bancaria, salvo
disposición en contrario del estatuto”.
Las deliberaciones deben estar dirigidas por el presidente de la asamblea quien
tiene facultades ordenadoras, ejercitándola normalmente el presidente del directorio o la
autoridad convocante, o quien designe la asamblea.
Se trata de la persona que toma en nombre de la sociedad la conducción del
proceso asambleario, asumiendo la responsabilidad de asegurar su formal constitución,
su adecuada deliberación, y de proclamar y asentar en actas los resultados de las
votaciones.
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La asamblea puede pasar a cuarto intermedio por una vez, a fin de continuar
dentro de los treinta (30) días siguientes. Sólo pueden participar en la segunda reunión
los accionistas que habían asistido a la primera. Las decisiones adoptadas antes de pasar
a cuarto intermedio son obligatorias y ejecutables por el directorio incluso antes de su
reanudación.
Durante la celebración del acto asambleario, todos los accionistas gozan del
derecho de voz, incluso los titulares de acciones preferidas sin derecho a voto.
Asimismo, los directores, los síndicos y los gerentes generales tienen derecho y
obligación de asistir con voz a todas las asambleas. Sólo tendrán voto en la medida que
les corresponda como accionistas. Pero no podrán votar en las decisiones vinculadas
con la aprobación de sus actos de gestión Tampoco lo pueden hacer en las resoluciones
atinentes a su responsabilidad o remoción con causa. La reforma de la ley 22.903 ha
limitado de este modo los alcances de la inhabilitación que preveía el régimen anterior,
que les vedaba asimismo votar sobre la aprobación de los estados contables, provocando
no pocos inconvenientes (principalmente respecto de las anónimas familiar) cuando en
la asamblea sólo se encontraban presentes accionistas que eran además directores.
Por su parte la ley establece que: “El accionista o su representante que
en una operación determinada tenga por cuenta propia o ajena un
interés contrario al de la sociedad, tiene obligación de abstenerse de
votar los acuerdos relativos a aquélla.
Si contraviniese esta disposición será responsable de los daños y
perjuicios, cuando sin su voto no se hubiera logrado la mayoría
necesaria para una decisión válida”.
Por un lado, la norma reconoce la primacía del interés social por sobre el
individual de los socios y, por otro, impide la formación de mayorías con intereses
contrarios al de la sociedad.
Las decisiones o acuerdos asamblearios, para ser válidos, deben reunir las
mayorías previstas legalmente:
1. En asambleas ordinarias, en primera o segunda convocatoria, las decisiones
se tomarán por mayoría absoluta de los votos presentes que puedan emitirse en la
respectiva decisión, o sea que no se tomarán en cuenta los votos de los directores si se
discute su gestión, o de aquellos accionistas que se declaren con interés contrario.
2. En las asambleas extraordinarias las decisiones se toman de la misma forma,
es decir por mayoría absoluta de votos.
La última parte del artículo 244 establece: “Cuando se tratare de la
transformación, prórroga o reconducción, excepto en las sociedades
que hacen oferta pública o cotización de sus acciones; de la
disolución anticipada de la sociedad; de la transferencia del domicilio
al extranjero, del cambio fundamental del objeto y de la reintegración
total o parcial del capital, tanto en la primera cuanto en segunda
convocatoria, las resoluciones se adoptarán por el voto favorable de
la mayoría de acciones con derecho a voto, sin aplicarse la pluralidad
de voto. Esta disposición se aplicará para decidir la fusión y la
escisión, salvo respecto de la sociedad incorporante que se regirá por
las normas sobre aumento de capital”.
Es decir que en estos casos la ley exige la mayoría absoluta de votos que
confiere la totalidad del capital –no de los presentes- e iguala a todas las acciones si
hubiese algunas con voto plural
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Finalmente, clausurado el acto asambleario, el directorio debe labrar acta de lo


allí acontecido, la cual debe resumir las manifestaciones hechas en la deliberación, las
formas de votaciones y sus resultados con expresión completa de las decisiones.
Dicha acta debe estar confeccionada y firmada dentro de los cinco días, por el
presidente y los socios designados al efecto. Cualquier accionista puede solicitar a su
costa copia firmada del acta.

5) Derecho de receso:

El derecho de receso es un derecho individual de todo accionista, de carácter


inderogable, consistente en la facultad conferida por la ley a los accionistas
disconformes al tratarse ciertos asuntos de importancia trascendente para la sociedad,
de retirarse de ella, mediante su declaración unilateral recepticia e inequívoca de
voluntad, con reembolso del valor de sus acciones.
Mediante su ejercicio se respeta la libertad del ente social de modificar sus
estatutos, así como la libertad del socio que no comparte tales modificaciones, de
separarse de la sociedad, es decir, la existencia de un derecho bilateral de libertad.
Constituye uno de los derechos individuales del accionista, inderogable e
irrenunciable anticipadamente por cláusulas insertas en el estatuto social, en razón de la
función social que cumple de tutelar el interés del socio frente a las decisiones de la
mayoría, por lo que se lo ha considerado como una institución de orden público.
Accionistas legitimados: Dispone el artículo 245 de la LSC: “El derecho de
receso sólo podrá ser ejercido por los accionistas presentes que
votaron en contra de la decisión, dentro del quinto día y por los
ausentes que acrediten la calidad de accionistas al tiempo de la
asamblea, dentro de los quince (15) días de su clausura”.
Causales: La ley contempla causales de procedencia del derecho de receso
basadas en situaciones generadas por decisiones asamblearias o sanciones que alteren la
transmisibilidad de la participación accionaria.
1. Transformación.
2. Prorroga o reconducción, excepto en las sociedades que hacen ofertas pública
o cotización de sus acciones, pues en ambos casos los accionistas disconformes pueden
vender libremente sus acciones en caso de disconformidad con la resolución adoptada.
3. Transferencia del dominio al extranjero.
4. Cambio fundamental del objeto.
5. Reintegración total o parcial del capital.
6. Fusión. En caso de fusión por incorporación, el derecho sólo le corresponde a
los accionistas disconformes de la sociedad incorporada, más no a los de la
incorporante, pues ella conserva su individualidad y la única modificación consiste en
un aumento de capital.
7. Escisión.
8. Aumento de capital de competencia de asamblea extraordinaria y que
impliquen desembolso para el socio.
9. Retiro voluntario de la oferta pública o de la cotización de acciones.
10. Continuación de la sociedad por haber quedado sin efecto, por decisión de la
asamblea extraordinaria, la disolución operada por sanción firme de cancelación de
oferta pública o de la cotización de las acciones.
99

Plazo de ejercicio: En el caso de los accionistas presentes “que votaron en contra”


de la decisión, el ejercicio del derecho de receso deberá efectuarse dentro del quinto día
de la clausura de la asamblea.
En relación con los “ausentes que acrediten la calidad de accionistas al tiempo
de la asamblea”, el plazo se establece dentro de los quince días de esa clausura. En caso
de cuarto intermedio debe computarse desde la fecha de la asamblea reanudada y
concluida.
Caducidad del derecho: Dispone el artículo 245 inc. 4º de la LSC: “El derecho
de receso y las acciones emergentes caducan si la resolución que los
origina es revocada por asamblea celebrada dentro de los sesenta
(60) días de expirado el plazo para su ejercicio por los ausentes; en
este caso, los recedentes readquieren sin más el ejercicio de sus
derechos retrotrayéndose los de naturaleza patrimonial al momento
en que notificaron el receso”.
La normativa importa una condición resolutoria. La voluntad del accionista
recedente equivaldrá a una expectativa de separación hasta que se cumpla el plazo de
“gracia”.
Reembolso: Establece el inc. 5º del artículo 245: “Las acciones se
reembolsarán por el valor resultante del último balance realizado o
que deba realizarse en cumplimiento de normas legales o
reglamentarias. Su importe deberá ser pagado dentro del año de la
clausura de la asamblea que originó el receso, salvo los casos de
retiro voluntario, desistimiento o denegatoria de la oferta pública o
cotización o de continuación de la sociedad en el supuesto del
artículo 94, inciso 9), en los que deberá pagarse dentro de los
sesenta (60) días desde la clausura de la asamblea o desde que se
publique el desistimiento, la denegatoria o la aprobación del retiro
voluntario.
El valor de la deuda se ajustará a la fecha del efectivo de pago”.

6) Impugnación de las resoluciones:

Dispone el artículo 251 de la LSC: “Toda resolución de la asamblea


adoptada en violación de la ley, el estatuto o el reglamento, puede
ser impugnada de nulidad por los accionistas que no hubieren votado
favorablemente en la respectiva decisión y por los ausentes que
acrediten la calidad de accionistas a la fecha de la decisión
impugnada. Los accionistas que votaron favorablemente pueden
impugnarla si su voto es anulable por vicio de la voluntad.
También pueden impugnarla los directores, síndicos, miembros del
consejo de vigilancia o la autoridad de contralor”.
Los casos de nulidad de deliberaciones y resoluciones asamblearias pueden ser
determinados en:
a) Existencia de vicios formales de procedencia:
1. En la convocatoria.
2. En actos a realizarse entre la convocatoria y la reunión.
3. En la constitución del acto y en la reunión en sí, o sea de actos que afectan la
existencia misma del colegio.
4. En la deliberación.
5. En la votación y en la proclamación de la misma.
100

6. En la confección del acta.


b) Existencia de vicios de fondo:
1. Por falta de capacidad en la sociedad.
2. Por falta de competencia de la asamblea.
3. Por vicios en los votos decisivos.
4. Por ilicitud del contenido de la resolución.
Además, en cada uno de los casos, corresponderá determinar si se trata de una
cuestión de nulidad absoluta o relativa, distinción que tiene trascendencia fundamental
respecto de los titulares de la acción.
Las nulidades absolutas se refieren a decisiones que contravengan disposiciones
de orden público, o afecten derechos inderogables de los accionistas, y nulidad relativa
en los demás casos.
Respecto de la promoción de la acción, el artículo 251 dispone: “La acción se
promoverá contra la sociedad, por ante el Juez de su domicilio, dentro
de los tres (3) meses de clausurada la asamblea”.
El término para interponer la impugnación es un término de caducidad y no de
prescripción, pues no se suspende ni interrumpe y es común para todos. El plazo no es
aplicable al caso de nulidad absoluta, que la jurisprudencia estima que es no
compurgable ni confirmable. Conforme al artículo 253 de la LSC, dentro del plazo se
acumulan las acciones, se notifica a la sociedad y se adoptan medidas cautelares.
Como medida cautelar, el juez puede a pedido de parte suspender la ejecución de
la resolución impugnada. En este sentido dispone el artículo 252: “El Juez puede
suspender a pedido de parte, si existieren motivos graves y no
mediare perjuicio para terceros, la ejecución de la resolución
impugnada, previa garantía suficiente para responder por los daños
que dicha medida pudiere causar a la sociedad”.
Responsabilidad de los accionistas: Dispone el artículo 253: “Los accionistas
que votaran favorablemente las resoluciones que se declaren nulas,
responden ilimitada y solidariamente de las consecuencias de las
mismas, sin perjuicio de la responsabilidad que corresponda a los
directores, síndicos e integrantes del consejo de vigilancia”.
Revocación del acuerdo impugnado: La LSC establece que: “Una asamblea
posterior podrá revocar el acuerdo impugnado. Esta resolución surtirá
efecto desde entonces y no procederá la iniciación o la continuación
del proceso de impugnación. Subsistirá la responsabilidad por los
efectos producidos o que sean su consecuencia directa”.

Bolilla nº 14: Sociedad anónima. Órgano de administración y representación:

La ley societaria marca una clara diferenciación entre la administración de la


SA, encomendada al directorio y la representación social que corresponde al presidente
del directorio. Obviamente en caso de directorio unipersonal, la representación será
detentada por ese único director.
Por ello se afirma que el órgano de administración (directorio), al desarrollar la
función de gestión interna, se desenvuelve en la esfera interna de la sociedad, en tanto
que la presidencia al desplegar su actuación, con relación a terceros, lo hace en la esfera
externa.

1) El directorio:
101

El directorio es el órgano permanente, esencial y colegiado, que tiene a su cargo


la administración de la sociedad, con las facultades conferidas por la ley y los estatutos,
integrado por directores, socios o no, elegidos periódica y normalmente por la asamblea
de los accionistas.
El directorio es el órgano más complejo regulado por la ley. Es quien tiene el
manejo de la sociedad, el que dispone del dinero y quien tiene a su cargo la producción
de ganancias o eventualmente de perdidas.
El artículo 255 dispone que la administración deberá estar a cargo de un
directorio compuesto por uno o más directores designados por la asamblea de
accionistas, o el consejo de vigilancia, en caso de que existiere y se le reconociere la
facultad de designar a los directores. Para las sociedades que hacen oferta pública de
sus acciones, es obligatorio que el directorio se componga al menos por tres miembros.
Si se establece que la asamblea es quien determina el número de directores, el
estatuto debe especificar el número mínimo y máximo permitido.
La LSC establece que el director es reelegible y su designación revocable
exclusivamente por la asamblea, incluso en el caso en que exista consejo de vigilancia y
se disponga que éste sea quien designe a los miembros del directorio; al respecto, el
estatuto no puede suprimir ni restringir la revocabilidad del cargo.
Para ser director no es necesario revestir la calidad de accionista, más allá que
no está prohibido que lo sean y que estatutariamente se pueda exigir que tengan la
calidad de tales, es decir de accionistas.
Los directores deberán prestar caución, debiendo encontrarse esta determinada
en el estatuto.
La reforma de la ley 22.903 incorporó la exigencia de que los directores
constituyan domicilio especial en la República, en tanto que la mayoría absoluta de
ellos, deben tener en ella uno real.
No cualquier persona puede llegar a ser director de la SA, y en tal sentido el
artículo 264 establece: “No pueden ser directores ni gerentes:
1º) Quienes no pueden ejercer el comercio;
2º) Los fallidos por quiebra culpable o fraudulenta hasta diez (10)
años después de su rehabilitación, los fallidos por quiebra casual o los
concursados hasta cinco (5) años después de su rehabilitación; los
directores y administradores de sociedad cuya conducta se calificare
de culpable o fraudulenta, hasta diez (10) años después de su
rehabilitación.
3º) Los condenados con accesoria de inhabilitación de ejercer cargos
públicos; los condenados por hurto, robo, defraudación, cohecho,
emisión de cheques sin fondos y delitos contra la fe pública; los
condenados por delitos cometidos en la constitución, funcionamiento
y liquidación de sociedades. En todos los casos hasta después de diez
(10) años de cumplida la condena;
4º) Los funcionarios de la administración pública cuyo desempeño se
relacione con el objeto de la sociedad, hasta dos (2) años del cese de
sus funciones”.

a) Forma de elección de los directores: La elección de los directores es efectuada,


en el caso del primer directorio, al constituirse el ente, si se trata de la constitución por
acto único, o mediante la asamblea constitutiva, si lo es por suscripción pública.
102

Los directores subsiguientes se elegirán mediante designaciones efectuadas por


la asamblea ordinaria de accionistas, o por el consejo de vigilancia si así lo dispusiere el
estatuto.
La elección que efectúa la asamblea ordinaria se hará, como cualquier otra
decisión de dicho cuerpo, a mera pluralidad de votos, o más correctamente “por mayoría
absoluta de votos presentes que puedan emitirse en la respectiva decisión”.
La ley prevé también otras dos posibilidades de designación de directores:
1. Elección por categorías: Dispone el artículo 262: “Cuando existan
diversas clases de acciones el estatuto puede prever que cada una de
ellas elija uno o más directores, a cuyo efecto reglamentará la
elección.
Remoción.
La remoción se hará por la asamblea de accionistas de la clase, salvo
los casos de los artículo 264 y 276”.
Este procedimiento pretende que todas las categorías de acciones tengan
representación en el órgano de administración, eligiendo por clase uno o más directores
cuando el estatuto así lo prevea y, en consecuencia, reglamente. A tenor del texto legal
(en cuanto refiere a cada una de las clases) se entiende que, a tales efectos, gozan de
voto aun aquellas clases que no lo otorgan, como las acciones preferidas sin derecho a
voto.
2. Elección por voto acumulativo: La elección por voto acumulativo
persigue la obtención de representantes de la minoría en el directorio. Es un derecho de
los accionistas que surge de la ley sin necesidad de previsión contractual al respecto y
que se limita a la elección hasta un tercio de las vacantes, no pudiendo exceder tal límite
en ninguna circunstancia.
Dispone al respecto el artículo 263: “Los accionistas tienen derecho a
elegir hasta Un Tercio (1/3) de las vacantes a llenar en el directorio
por el sistema de voto acumulativo.
El estatuto no puede derogar este derecho, si reglamentarlo de
manera que dificulte su ejercicio; pero se excluye en el supuesto
previsto en el artículo 262.
El directorio no podrá renovarse en forma parcial o escalonada, si de
tal manera se impide el ejercicio del voto acumulativo.
Procedimiento.
Para el ejercicio se procederá de la siguiente forma:
1º) El o los accionistas que deseen votar acumulativamente deberán
notificarlo a la sociedad con anticipación no menor de Tres (3) días
hábiles a la celebración de la asamblea, individualizando las acciones
con que se ejercerá el derecho y, si fuesen al portador, depositando
los títulos o el certificado o constancia del banco o institución
autorizada. Cumplidos tales requisitos aunque sea por un solo
accionista, todos quedan habilitados para votar por este sistema;
2º) La sociedad deberá informar a los accionistas que lo soliciten,
acerca de las notificaciones recibidas. Sin perjuicio de ello, el
presidente de la asamblea debe informar a los accionistas presentes
que todos se encuentran facultados para votar acumulativamente,
hayan o no formulado la notificación;
3º) Antes de la votación se informará pública y circunstanciadamente
el número de votos que corresponde a cada accionista presente;
103

4º) Cada accionista que vote acumulativamente tendrá un número de


votos igual al que resulte de multiplicar los que normalmente le
hubieren correspondido por el número de directores a elegir. Podrá
distribuirlos o acumularlos en un número de candidatos que no
exceda del tercio de las vacantes a llenar;
5º) Los accionistas que voten por el sistema ordinario o plural y los
que voten acumulativamente competirán en la elección del tercio de
las vacantes a llenar, aplicándose a los Dos Tercios (2/3) restantes el
sistema ordinario o plural de votación. Los accionistas que no voten
acumulativamente lo harán por la totalidad de las vacantes a cubrir,
otorgando a cada uno de los candidatos la totalidad de votos que les
corresponde conforme a sus acciones con derecho a voto;
6º) Ningún accionista podrá votar —dividiendo al efecto sus acciones
— en parte acumulativamente y en parte en forma ordinaria o plural;
7º) Todos los accionistas pueden variar el procedimiento o sistema de
votación, antes de la emisión del voto, inclusive los que notificaron su
voluntad de votar acumulativamente y cumplieron los recaudos al
efecto;
8º) El resultado de la votación será computado por persona. Solo se
considerarán electos los candidatos votados por el sistema ordinario
o plural si reúnen la mayoría absoluta de los votos presentes; y los
candidatos votados acumulativamente que obtengan mayor número
de votos, superando a los obtenidos por el sistema ordinario, hasta
completar la tercera parte de las vacantes;
9º) En caso de empate entre dos o más candidatos votados por el
mismo sistema, se procederá a una nueva votación en la que
participarán solamente los accionistas que votaron por dicho sistema.
En caso de empate entre candidatos votados acumulativamente, en
la nueva elección no votarán los accionistas que —dentro del sistema
— ya obtuvieron la elección de sus postulados”.
b) Duración: El estatuto debe precisar el término por el que el director es elegido,
el que no puede exceder de tres ejercicios salvo cuando hallan sido designados por el
consejo de vigilancia, en cuyo caso la duración podrá extenderse hasta cinco años. No
obstante el plazo señalado, el director permanecerá en su cargo hasta ser reemplazado.
En caso de silencio del estatuto, se entiende que el término previsto es el
máximo autorizado.
Pese a la temporalidad del cargo del director, cabe recordar que, según la
previsión del artículo 256 de la LSC, los directores son reelegibles sin límite alguno.
c) Suplencia: La ley societaria contiene normas que tratan de asegurar el
mantenimiento del órgano ejecutivo necesario, mediante preceptos de reemplazo de los
directores.
En este sentido el artículo 258 de la LSC, que fue reformado por la ley 22.903
atento a la necesidad de su coordinación con el nuevo texto del artículo 284 que prevé la
posibilidad de prescindencia de la sindicatura para aquellas no comprendidas en
ninguno de los supuestos a que se refiere el artículo 299, dispone: “El estatuto
podrá establecer la elección de suplentes para subsanar la falta de
los directores por cualquier causa. Esta previsión es obligatoria en las
sociedades que prescinden de sindicatura.
104

En caso de vacancia, los síndicos designarán el reemplazante hasta la


reunión de la próxima asamblea, si el estatuto no prevé otra forma de
nombramiento”.
d) Renuncia: No se halla condicionada a momento alguno la presentación de la
renuncia por parte del director. Si bien la renuncia del director no requiere justa causa,
cuando fuere abusiva genera responsabilidad para el renunciante.
El directorio deberá aceptar esa renuncia, en la primera reunión que celebre con
posterioridad a su presentación, siempre que aquella no afecte su funcionamiento
regular y no fuese dolosa o intempestiva. Sólo de lo contrario el renunciante deberá
continuar en funciones hasta tanto se pronuncie la próxima asamblea.
e) Remoción: Los directores son libremente removibles o revocables. El órgano
exclusivamente encargado es la asamblea general de accionistas, incluso cuado la
elección haya sido efectuada por el consejo de vigilancia, debiendo el tema estar
contemplado en el orden del día en forma clara.
Se trata de una figura de orden público; por lo tanto el estatuto no puede
suprimir ni restringir la revocabilidad en el cargo.
f) Remuneraciones: Dispone el artículo 261: “El estatuto podrá establecer
la remuneración del directorio y del consejo de vigilancia; en su
defecto, la fijará la asamblea o el consejo de vigilancia en su caso.
El monto máximo de las retribuciones que por todo concepto puedan
percibir los miembros del directorio y del consejo de vigilancia en su
caso, incluidos sueldos y otras remuneraciones por el desempeño de
funciones técnico-administrativas de carácter permanente, no podrán
exceder del veinticinco por ciento (25%) de las ganancias.
Dicho monto máximo se limitará al cinco por ciento (5%) cuando no
se distribuyan dividendos a los accionistas, y se incrementará
proporcionalmente a la distribución, hasta alcanzar aquel límite
cuando se reparta el total de las ganancias. A los fines de la
aplicación de esta disposición, no se tendrá en cuenta la reducción en
la distribución de dividendos, resultante de deducir las retribuciones
del Directorio y del Consejo de Vigilancia.
Cuando el ejercicio de comisiones especiales o de funciones técnico
administrativas por parte de uno o más directores, frente a lo
reducido o a la inexistencia de ganancias impongan la necesidad de
exceder los límites prefijados, sólo podrán hacerse efectivas tales
remuneraciones en exceso si fuesen expresamente acordadas por la
asamblea de accionistas, a cuyo efecto deberá incluirse el asunto
como uno de los puntos del orden del día”.
Este artículo establece pautas máximas para pagar honorarios a los directores,
con el fin de que, por esa vía, no se prive a los socios de los beneficios sociales. Se fijan
un monto máximo y un monto mínimo para el caso que no se repartan dividendos.
Dentro de estos límites, las sociedades autorizadas a hacer oferta pública de sus
acciones pueden remunerar a sus directores con funciones ejecutivas o técnico-
administrativas mediante opciones de compra de acciones.
g) Carácter personal del cargo: La LSC en el artículo 266 establece: “El cargo
de director es personal e indelegable.
Los directores no podrán votar por correspondencia, pero en caso de
ausencia podrán autorizar a otro director a hacerlo en su nombre, si
existiera quórum. Su responsabilidad será la de los directores
presentes”.
105

La función no se puede delegar; la ley admite la delegación del voto, pero ella
sólo es posible en cabeza de otro director mediando quórum.
La disposición este articulo ha provocada una polémica doctrinaria respecto de si
una persona jurídica puede o no ser directora de la SA. Muiño y Zunino se inclinan por
la afirmativa.
h) Funcionamiento y reuniones del directorio: Conforme al artículo 260: “El
estatuto debe reglamentar la constitución y funcionamiento del
directorio. El quórum no podrá ser inferior a la mayoría absoluta de
sus integrantes”.
La redacción anterior de este artículo establecía un quórum de funcionamiento
que debía ser la mitad más uno de sus integrantes, lo cual traía aparejado singulares
problemas de interpretación cuando, por ejemplo, el número de los integrantes era
impar. La ley 22.903 impuso un quórum basado en la mayoría absoluta.
Por su parte, el artículo 267 establece: “El directorio se reunirá, por lo
menos, una vez cada tres (3) meses, salvo que el estatuto exigiere
mayor número de reuniones, sin perjuicio de las que se pudieren
celebrar por pedido de cualquier director. La convocatoria será hecha,
en éste último caso, por el presidente para reunirse dentro del quinto
día de recibido el pedido. En su defecto, podrá convocarla cualquiera
de los directores.
La convocatoria deberá indicar los temas a tratar”.
La ley 22.903 consideró conveniente establecer la reunión obligatoria del
directorio una vez cada tres meses, en lugar de la reunión mensual que preveía el
régimen anterior. Todo ello sin perjuicio de las disposiciones estatutarias y las que
deban celebrarse a pedido de cualquier director.
El estatuto de las sociedades comprendidas en el régimen de la oferta pública
puede prever la reunión a distancia, esto es, con los miembros del directorio
comunicados entre si por medio de transmisiones simultáneas de sonido, imágenes o
palabras. En tal caso, el cómputo del quórum se hará sobre la base de los miembros
presentes, salvo disposición en contraria de estatuto. El órgano de fiscalización deberá
dejar constancia de la regularidad de las decisiones y las actas serán confeccionadas por
los miembros presentes y el representante del órgano de fiscalización dentro de los
cinco días de celebrada la reunión.
Finalmente, corresponde decir que el directorio requiere que sus decisiones
queden registradas. El instrumento que registra esas decisiones es el acta de directorio.
El acata que debe labrarse de cada reunión contendrá la indicación de los
directores y síndicos presentes, un resumen de las deliberaciones, de la protesta que
pueda formular cualquiera de los directores presentes, los resultados de las distintas
votaciones realizadas. El acta deberá ser firmada por todos los presentes.
i) Labor ejecutiva: Comité ejecutivo y gerentes: Si bien el directorio realiza la
administración de la sociedad, el cumplimiento de las labores ejecutivas dentro de la
administración puede estar a cargo de un comité ejecutivo o de una gerencia.
1. Comité ejecutivo: Sobre el particular dispone el artículo 269: “El
estatuto puede organizar un comité ejecutivo integrados por
directores que tengan a su cargo únicamente la gestión de los
negocios ordinarios. El directorio vigilará la actuación de ese comité
ejecutivo y ejercerá las demás atribuciones legales y estatuarias que
le correspondan.

Responsabilidad.
106

Esta organización no modifica las obligaciones y responsabilidades de


los directores”.
El comité ejecutivo se justifica en sociedades con directorios numerosos; de ese
modo, se consigue mayor eficiencia en el manejo de la administración, sin que por ello
disminuya la responsabilidad de todo el órgano en su conjunto.
2. Gerentes: Otra forma de organización de las funciones ejecutivas del
directorio es la designación de gerentes nombrados por el directorio y libremente
revocables. La facultad de designarlos es del directorio y la revocación le corresponde
también a éste, sin perjuicio de poder hacerlo la asamblea.
Las funciones que pueden encomendarse a los gerentes son exclusivamente las
funciones ejecutivas de la administración, o sea, la gestión ordinaria de los negocios
sociales.
Su designación puede recaer sobre directores o terceros, y no excluye ni
restringe la responsabilidad de los directores, que deberán ejercer las funciones de
vigilancia sobre ellos, sin perjuicio de su responsabilidad frente a los directores por los
actos que le sean imputables.
Además de esa responsabilidad, los gerentes responden solidariamente con
directores, miembros del consejo de vigilancia y síndicos por los daños que en su
actuación irroguen a la sociedad.
j) Responsabilidad: El órgano administrativo tiene el deber fundamental de
desarrollar su actividad en interés del ente, observando las normas legales y estatutarias
que regulan su desempeño. Si los administradores descuidan aquel interés o actúan de
modo que estén en oposición con él, o violan las normas legales y estatutarias que les
imponen especiales deberes, irrogando con ello un perjuicio al patrimonio social, han de
responder de sus culpas ante los socios y los terceros.
El régimen de responsabilidad aparece así como equilibrio jurídico a las
facultades amplias de gestión, que busca a posteriori la reintegración del patrimonio
social injustamente perjudicado por la mala gestión (ilegal, antiestatutario), por medio
del mecanismo indemnizatorio, pero actúa también a priori, como límite que fija el
marco lícito de la gestión del interés social.
La regla básica está fijada en los artículos 59 y 274. El primero de ellos
dispone: “Los administradores y los representantes de la sociedad
deben obrar con lealtad y con la diligencia de un buen hombre de
negocios. Los que faltaren a sus obligaciones son responsables,
ilimitada y solidariamente, por los daños y perjuicios que resultaren
de su acción u omisión”. En el artículo 59 se ha establecido una pauta de
conducta objetiva. Obrar con lealtad significa que debe desempeñarse con honradez
y sinceridad; importa que el administrador deba actuar postergando los intereses
personales que vayan en desmedro de los intereses sociales, ya que su actividad debe
redundar en beneficio de la sociedad. En este punto podemos decir que el deber del
administrador tiene un contenido negativo pues deberá dejar de lado sus propios
intereses en aquellos casos en que se genere un conflicto de intereses. Es un
componente deontológico.
Mediante la lealtad se debe controlar el componente tecnológico.
La lealtad también exige que los contratos que celebre el administrador con la
sociedad se concierten en las condiciones del mercado, es decir que el administrador no
debe estar en mejores condiciones que terceros.
La lealtad tiene los siguientes componentes:
a) Prevenir un interés contrario: El interés contrario se puede dar cuando el
administrador compite con la sociedad, ya sea realizando el mismo la actividad o por
107

medio de un tercero, para su provecho personal. Con relación a este tema, el artículo
272 establece: “Cuando el director tuviere un interés contrario al de la
sociedad, deberá hacerlo saber al directorio y a los síndicos y
abstenerse de intervenir en la deliberación, so pena de incurrir en la
responsabilidad del artículo 59”.
b) No competir con la sociedad: En este sentido, el artículo 273 de la LSC
dispone: “El director no puede participar por cuenta propia o de
terceros, en actividades en competencia con la sociedad, salvo
autorización expresa de la asamblea, so pena de incurrir en la
responsabilidad del artículo 59”.
Dada la calidad de su participación en el ente, la ley no prohíbe al accionista la
actividad en competencia con la sociedad como lo hace respecto de las sociedades por
parte de interés; mantiene este deber, en cambio, para los directores en virtud del deber
de lealtad, toda vez que son ellos quienes están en condiciones de utilizar las
informaciones, secretos, etc., que conocen en ocasión de su función.
c) No utilizar los activos de la sociedad, salvo que esté autorizado.
d) Celebrar contrato con la social dentro de las condiciones del
mercado: En este sentido, el artículo 271 de la LSC dispone: “El director puede
celebrar con la sociedad los contratos que sean de la actividad en
que éste opere y siempre que se concierten en las condiciones del
mercado.
Los contratos que no reúnan los requisitos del párrafo anterior sólo
podrán celebrarse previa aprobación del directorio o conformidad de
la sindicatura si no existiese quórum. De estas operaciones deberá
darse cuenta a la asamblea.
Si desaprobase los contratos celebrados, los directores o la
sindicatura en su caso, serán responsables solidariamente por los
daños y perjuicios irrogados a la sociedad.
Los contratos celebrados en violación de lo dispuesto en el párrafo
segundo y que no fueren ratificados por la asamblea son nulos, sin
perjuicio de la responsabilidad prevista en el párrafo tercero”.
Por su parte, la diligencia de un buen hombre de negocios es
la aptitud profesional para el exitoso desempeño de la actividad que constituye el
objeto social. Se exige al administrador idoneidad y eficiencia en el desarrollo de su
labor, con especificidad en la competencia para los negocios que hacen al objeto social.
Existen una serie de elementos relacionados con la diligencia que debe poseer el
administrador:
a) Pericia: El administrador debe tener solvencia técnica; debe estar formado y
capacitado para poder desarrollar el objeto social. Debe estar formado antes o
inmediatamente después de asumir su cargo.
b) Información: El administrador debe conocer la estructura de la sociedad. Debe
organizar procesos internos tendientes a anoticiarse sobre el funcionamiento de la
persona jurídica que tiene a su cargo.
c) Planificación: El administrador debe establecer un plan de negocios teniendo en
cuenta el estado actual de la sociedad y el objeto que procuran realizar los socios. No
hay planificación sin control.
d) Fiscalización: Se debe llevar el control financiero de la sociedad, del estado y
funcionamiento del activo de la sociedad así como también el de las actividades de los
socios.
108

El otro artículo que marca la responsabilidad de los directores es el 274. Dicho


artículo reza: “Los directores responden ilimitada y solidariamente hacia
la sociedad, los accionistas y los terceros, por el mal desempeño de
su cargo, según el criterio del artículo 59, así como por la violación de
la ley, el estatuto o el reglamento y por cualquier otro daño producido
por dolo, abuso de facultades o culpa grave.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo anterior, la imputación de
responsabilidad se hará atendiendo a la actuación individual cuando
se hubieren asignado funciones en forma personal de acuerdo con lo
establecido en el estatuto, el reglamento o decisión asamblearia. La
decisión de la asamblea y la designación de las personas que han de
desempeñar las funciones deben ser inscriptas el Registro Público de
Comercio como requisito para la aplicación de lo dispuesto en este
párrafo.
Exención de responsabilidad.
Queda exento de responsabilidad el director que participó en la
deliberación o resolución o que la conoció, si deja constancia escrita
de su protesta y diera noticia al síndico antes que su responsabilidad
se denuncie al directorio, al síndico, a la asamblea, a la autoridad
competente, o se ejerza la acción judicial”.
Finalmente, la ley prevé la posibilidad de extinción de responsabilidad de los
directores y gerentes cuando mediare aprobación de su gestión o renuncia expresa o
transacción acordada por la asamblea general, siempre que:
1. No exista violación de la ley, estatuto o reglamento, porque la asamblea
misma no puede aprobar retroactivamente tales actos: escapan a sus atribuciones.
2. No exista oposición de minoría del 5% del capital social.
Esta deliberación es ineficaz si la sociedad cae en estado de liquidación coactiva
o concursal, ya que no puede afectar a los acreedores cuyo interés en reestablecer la
responsabilidad para el saneamiento patrimonial de la sociedad es predominante. Se
evitan las maniobras para impedir el ejercicio de las acciones de responsabilidad,
ejercitables por los acreedores sociales.
La minoría opuesta a la extinción puede ejercitar la acción de responsabilidad en
nombre de la sociedad, sin necesidad de impugnar la decisión mayoritaria.
j) Acciones de responsabilidad: La exigibilidad de las reparaciones por los daños y
perjuicios ocasionados por los actos u omisiones en que incurran los administradores,
debe efectuarse mediante acciones societarias, que se diferencian por sus titulares y por
el patrimonio que tienden a resarcir.
1. Acción social: Para obtener la reparación del daño producido en el
patrimonio social está la denominada acción social, cuyo titular es la propia sociedad,
sin perjuicio de admitir el ejercicio de la acción por otros interesados en el mismo
objeto (socios o acreedores de la sociedad).
La acción está enderezada no sólo a satisfacer los daños causados a la sociedad,
sino también por haber ocasionado una efectiva disminución patrimonial, o por haberla
privado de ganancias (lucro cesante), requiriéndose un nexo causal entre el daño
producido y el hecho imputable a los directores.
Esta acción está regulada en los artículos 276, 277 y 278 que disponen:
“Acción social de responsabilidad. Condiciones. Efectos,
ejercicios:
ARTICULO 276. — La acción social de responsabilidad contra los
directores corresponde a la sociedad, previa resolución de la
109

asamblea de accionistas. Puede ser adoptada aunque no conste en el


orden del día, si es consecuencia directa de la resolución de asunto
incluido en éste. La resolución producirá la remoción del director o
directores afectados y obligará a su reemplazo.
Esta acción también podrá ser ejercida por los accionistas que
hubieren efectuado la oposición prevista en el artículo 275.
Acción de responsabilidad: facultades del accionista:
ARTICULO 277. — Si la acción prevista en el primer párrafo del
artículo 276 no fuera iniciada dentro del plazo de tres (3) meses,
contados desde la fecha del acuerdo, cualquier accionista puede
promoverla, sin perjuicio de la responsabilidad que resulte del
incumplimiento de la medida ordenada.
Acción de responsabilidad. Quiebra:
ARTICULO 278. — En caso de quiebra de la sociedad, la acción de
responsabilidad puede ser ejercida por el representante del concurso
y, en su defecto, se ejercerá por los acreedores individualmente”.
2. Acción individual: Cualquier persona, sea un socio o un tercero –que
haya sido damnificado por los representantes- dispone de una acción individual para
conseguir la reparación del perjuicio directo que el administrador haya podido causar en
su patrimonio personal.
La acción individual busca resarcir un daño directo al patrimonio individual, y
no el indirecto, es decir, que se haya producido por lesión al patrimonio societario.

2) El presidente: órgano de representación:

Como ya se expresó, en este tipo social se encuentran separadas las funciones de


administración y representación, correspondiéndole al presidente del directorio esta
última.
El artículo 268 establece: “La representación de la sociedad
corresponde al presidente del directorio. El estatuto puede autorizar
la actuación de uno o más directores. En ambos supuestos se aplicará
el artículo 58”.

Bolilla nº 15: Sociedad anónima. Órgano de fiscalización:

Sindicatura
Privada
Fiscalización Consejo de vigilancia

Permanente
Pública
Limitada

Fiscalización privada:

Por fiscalización interna de las sociedades por acciones debe entenderse el


control de su administración y, eventualmente, de la gestión de la empresa, por órganos
110

de la sociedad (la sindicatura y el consejo de vigilancia) y en su caso por auditores


contratados por este último.

1) Sindicatura:

La sindicatura es un órgano permanente e independiente del directorio para la


vigilancia administrativa y para el control de la contabilidad.
Se trata de un órgano obligatorio para las sociedades anónimas abiertas y
optativo para las sociedades anónimas cerradas, unipersonal o colegiado, cuya
designación y revocación compete a la asamblea, con atribuciones inderogables,
indelegables e irrenunciables, encargado de la fiscalización de la sociedad.
Las funciones de los síndicos se enfocan hacia el interior de la compañía. El
control es de legalidad de los actos de gestión, y aún de los de gobierno, pero no de la
oportunidad, conveniencia o merito de ellos. La actuación del síndico se concreta en un
control de legitimidad.
a) Designación: La sindicatura se integra por uno o más síndicos, excepto en las
sociedades anónimas abiertas en que necesariamente su número debe ser impar. Su
designación es realizada por la asamblea de accionistas, en la que cada acción otorga un
solo voto, careciendo de relevancia para el supuesto la acción de voto plural.
En torno a la forma de elección por la asamblea, puede aplicarse el sistema por
clases de acciones o por voto acumulativo.
El último párrafo del artículo 284 de la LSC, reformado por la ley 22.903 ha
incorporado la posibilidad de que las sociedades no comprendidas en los diferentes
supuestos del artículo 299, prescindan optativamente de la sindicatura cuando así esté
previsto en el estatuto.
En esta hipótesis, los socios tienen el derecho de control que confiere el artículo
255, y cuando por aumento de capital resultare excedido el monto indicado, la asamblea
que así lo resolviere deberá designar síndico, sin que resulte necesario reformar el
estatuto.
Según los fundamentos de la Exposición de motivos de la ley 22.903, la
posibilidad de prescindir de la sindicatura persigue aligerar la estructura societaria en el
espectro de aquellos entes en que por su objeto o dimensión la existencia del órgano de
fiscalización interna puede ser gravosa. La contrapartida es el otorgamiento a los socios
del derecho de inspección y control individual en los términos del artículo 55 de la LSC.
En aras de simplificar trámites, se prevé que en el caso de que resultare incluida
la sociedad en el artículo 299 de la LSC, en razón de su capital, corresponderá la
designación de síndico sin necesidad de reforma.
b) Requisitos: Dispone el artículo 285 de la LSC: “Para ser síndico se
requiere:
1º) Ser abogado o contador público, con título habilitante, o sociedad
civil con responsabilidad solidaria constituida exclusivamente por
éstos profesionales;
2º) Tener domicilio real en el país”.
El artículo exige título habilitante, lo que asegura idoneidad en la materia. Dado
que las funciones del síndico no se resumen en lo meramente contable, la ley permite el
desempeño del cargo por un profesional en ciencias económicas o abogacía; también
por una sociedad civil constituida exclusivamente por estos profesionales y con
responsabilidad limitada.
c) Inhabilidades e incompatibilidades: Dispone el artículo 286: “No pueden ser
síndicos:
111

1º) Quienes se hallan inhabilitados para ser directores, conforme al


artículo 264;
2º) Los directores, gerentes y empleados de la misma sociedad o de
otra controlada o controlante;
3º) Los cónyuges, los parientes con consanguinidad en línea recta, los
colaterales hasta el cuarto grado, inclusive, y los afines dentro del
segundo de los directores y gerentes generales”.
d) Plazo de duración y revocabilidad: El tema está regulado en el artículo 287 que
dispone: “El estatuto precisará el término por el cual son elegidos para
el cargo, que no puede exceder de tres ejercicios, no obstante,
permanecerán en el mismo hasta ser reemplazados. Podrán ser
reelegidos.
Revocabilidad.
Su designación es revocable solamente por la asamblea de
accionistas, que podrá disponerla sin causa siempre que no medie
oposición del cinco por ciento (5 %) del capital social.
Es nula cualquier cláusula contraria a las disposiciones de este
artículo”.
La ley 22.903 introdujo en la especie una importante modificación al establecer
que la remoción sin causa no podrá operar cuando medie oposición del 5 % del capital
social: precisamente este artículo era criticado en su redacción anterior porque ponía en
manos de un eventual grupo mayoritario la independencia de gestión del sindico,
contradiciendo, además, el principio de la tutela al interés de las minorías, reflejado en
el restante articulado de la ley.
e) Remuneración: Dispone el artículo 292: “La función del síndico es
remunerada. Si la remuneración no estuviera determinada por el
estatuto, lo será por la asamblea”. Por su parte, el artículo 71 de la LSC
establece: “Cuando los administradores, directores o síndicos sean
remunerados con un porcentaje de ganancias, la asamblea podrá
disponer en cada caso su pago aun cuando no se cubran pérdidas
anteriores”.
f) Vacancia: La LSC establece en el artículo 291: “En caso de vacancia,
temporal o definitiva, o de sobrevenir una causal de inhabilitación
para el cargo, el síndico será reemplazado por el suplente que
corresponda.
De no ser posible la actuación del suplente, el directorio convocará de
inmediato a una asamblea general o de la clase en su caso, a fin de
hacer las designaciones hasta completar el período.
Producida una causal de impedimento durante el desempeño del
cargo, el síndico debe cesar de inmediato en sus funciones e informar
al directorio dentro del término de diez (10) días”.
El artículo prevé las soluciones posibles ante el caso de una vacancia de síndico.
Si hay una causal de impedimento y el síndico no denuncia la misma, tiene que
responder por los daños y perjuicios que cause.
g) Sindicatura colegiada: el tema se encuentra regulado en el artículo 290 de la
LSC, que reza: “Cuando la sindicatura fuere plural, actuará como cuerpo
colegiado, y se denominará "Comisión Fiscalizadora". El estatuto
reglamentará su constitución y funcionamiento. Llevará un libro de
actas. El síndico disidente tendrá los derechos, atribuciones y deberes
del artículo 294”.
112

La ley aclara que la sindicatura puede ser ejercida por más de un síndico, caso en
que actuará como cuerpo colegiado. No obstante ello, se remarca la actuación individual
de cada uno (es decir sin subordinación al cuerpo colegiado) cuando dispone que el
síndico disidente tiene lisa y llanamente los derechos, atribuciones y deberes que
instituye el art. 294.
h) Atribuciones y deberes: Sobre el particular el artículo 294 establece: “Son
atribuciones y deberes del síndico, sin perjuicio de los demás que
esta ley determina y los que le confiera el estatuto:
1º) Fiscalizar la administración de la sociedad, a cuyo efecto
examinará los libros y documentación siempre que lo juzgue
conveniente y, por lo menos, una vez cada tres (3) meses.
2º) Verificar en igual forma y periodicidad las disponibilidades y
títulos valores, así como las obligaciones y su cumplimiento;
igualmente puede solicitar la confección de balances de
comprobación;
3º) Asistir con voz, pero sin voto, a las reuniones del directorio, del
comité ejecutivo y de la asamblea, a todas las cuales debe ser citado;
4º) Controlar la constitución y subsistencia de la garantía de los
directores y recabar las medidas necesarias para corregir cualquier
irregularidad;
5º) Presentar a la asamblea ordinaria un informe escrito y fundado
sobre la situación económica y financiera de la sociedad,
dictaminando sobre la memoria, inventario, balance y estado de
resultados;
6º) Suministrar a accionistas que representen no menos del Dos por
Ciento (2 %) del capital, en cualquier momento que éstos se lo
requieran, información sobre las materias que son de su
competencia;
7º) Convocar a asamblea extraordinaria, cuando lo juzgue necesario y
a asamblea ordinaria o asambleas especiales, cuando omitiere
hacerlo el directorio;
8º) Hacer incluir en el orden del día de la asamblea, los puntos que
considere procedentes;
9º) Vigilar que los órganos sociales den debido cumplimiento a la ley,
estatuto, reglamento y decisiones asamblearias;
10) Fiscalizar la liquidación de la sociedad;
11) Investigar las denuncias que le formulen por escrito accionistas
que representen no menos del Dos por Ciento (2 %) del capital,
mencionarlas en informe verbal a la asamblea y expresar acerca de
ellas las consideraciones y proposiciones que correspondan.
Convocará de inmediato a asamblea para que resuelva al respecto,
cuando la situación investigada no reciba del directorio el tratamiento
que conceptúe adecuado y juzgue necesario actuar con urgencia”.
h) Responsabilidad: Puede decirse que la responsabilidad del síndico le incumbe
por violación de la ley, el estatuto y el reglamento, como por cualquier otro daño
producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave, como por el mal desempeño de
su cargo por no haber obrado con lealtad y con la diligencia del buen hombre de
negocios. Ello debe complementarse con la aplicación de figuras como la prohibición de
contratar con la sociedad, la actuación en interés contrario o en actividades en
competencia con la sociedad.
113

Sobre la responsabilidad de los síndicos, la LSC establece en el artículo 296:


“Los síndicos son ilimitada y solidariamente responsables por el
incumplimiento de las obligaciones que les imponen la ley, el estatuto
y el reglamento, Su responsabilidad se hará efectiva por decisión de
la asamblea. La decisión de la asamblea que declare la
responsabilidad importa la remoción del síndico”.
El síndico depende de la asamblea, órgano que lo nombra y remueve; es
responsable ante ella, que puede juzgarlo. Pero también cabe el ejercicio de la acción
individual de responsabilidad ejercida por el accionista, para lo cual, lógicamente, no se
exige decisión de la asamblea.
Por su parte, el artículo 297 establece: “También son responsables
solidariamente con los directores por los hechos y omisiones de éstos
cuando el daño no se hubiera producido si hubieran actuado de
conformidad con lo establecido en la ley, estatuto, reglamento o
decisiones asamblearias”.
Finalmente, el artículo 298 dispone: “Se aplica a los síndicos lo
dispuesto en los artículos 271 y 279”. Es decir, las normas referentes a la
prohibición de contratar, actuación en conflicto de intereses, actividad en competencia y
responsabilidad por el mal desempeño del cargo.

2) Consejo de vigilancia:

El consejo de vigilancia es un órgano de control más que la ley prevé para ser
adoptado junto a la sindicatura o en reemplazo de ésta. No es un órgano obligatorio,
debiendo estar previsto en el estatuto.
El artículo 280 de la LSC establece: “El estatuto podrá organizar un
consejo de vigilancia, integrado por tres a quince accionistas
designados por la asamblea conforme a los artículos 262 o 263,
reelegibles y libremente revocables. Cuando el estatuto prevea el
consejo de vigilancia, los artículos 262 y 263 no se aplicarán en la
elección de directores si éstos deben ser elegidos por aquél.
Normas aplicables.
Se aplicarán los artículos 234, inciso 2.); 241; 257; 258; párrafo
primero; 259; 260; 261; 264; 265; 266; 267; 272; 273; 274; 275; 276;
277; 278; 279; 286 y 305. También se aplicará el artículo 60. Cuando
en estas disposiciones se hacen referencia al director o directorio, se
entenderá consejero o consejo de vigilancia”.
Debe ser integrado por no menos de tres miembros ni más de quince debiendo
todos revestir la calidad de accionistas. Esto último es importante porque es lo que lo
diferenciará de la sindicatura, que se integra únicamente por profesionales.
Por disposición del artículo 280 de la LSC se aplican las normas siguientes:
1. La asamblea ordinaria los designa y remueve, y fija su retribución.
2. Son elegidos por un término que no puede exceder de tres ejercicios y deben
permanecer en el cargo hasta que se los remplace.
3. El estatuto puede prever la existencia de suplentes.
4. El consejero no puede renunciar si con ello se afecta el normal
funcionamiento del consejo.
5. El quórum es la mitad más uno de los miembros.
6. Rigen las mismas limitaciones que para las remuneraciones del directorio.
114

7. Les conciernen las mismas prohibiciones e incompatibilidades que sufren los


directores para poder ser electos y desempeñar el cargo.
8. El cargo es personal e indelegable.
9. Rigen también las mismas disposiciones que tienen por objeto resguardar a la
sociedad de las actuaciones de los directores; ello así por remisión del artículo 280 a los
artículos 272 y 275.
10. Es aplicable, asimismo, la inscripción prevista por el artículo 60.
En cuanto a las atribuciones de este órgano, el artículo 281 establece: “El
estatuto reglamentará la organización y funcionamiento del consejo
de vigilancia.
Atribuciones y deberes.
Son funciones del consejo de vigilancia:
a) Fiscalizar la gestión del directorio. Puede examinar la contabilidad
social, los bienes sociales, realizar arqueos de caja, sea directamente
o por peritos que designe; recabar informes sobre contratos
celebrados o en trámite de celebración, aun cuando no excedan de
las atribuciones del directorio. Por lo menos trimestralmente, el
directorio presentará al consejo informe escrito acerca de la gestión
social;
b) Convocará la asamblea cuando estime conveniente o lo requieran
accionistas conforme al artículo 236;
c) Sin perjuicio de la aplicación del artículo 58, el estatuto puede
prever que determinadas clases de actos o contratos no podrán
celebrarse sin su aprobación. Denegada ésta, el directorio podrá
someterlo a la decisión de la asamblea;
d) La elección de los integrantes del directorio, cuando lo establezca
el estatuto, sin perjuicio de su revocabilidad por la asamblea. En este
caso la remuneración será fija y la duración en el cargo podrá
extenderse a cinco (5) años;
e) Presentar a la asamblea sus observaciones sobre la memoria del
directorio y los estados contables sometidos a consideración de la
misma;
f) Designar una o más comisiones para investigar o examinar
cuestiones o denuncias de accionistas o para vigilar la ejecución de
sus decisiones;
g) Las demás funciones y facultades atribuidas en esta ley a los
síndicos”.
La sindicatura –por regla general- tiene como función el control de legalidad de
la gestión del órgano administrativo, mientras que el consejo de vigilancia tiene el
control –aparte del de legalidad- del mérito de la gestión del directorio. Inclusive puede,
si así lo dispone es estatuto, desempeñar funciones integrativas de la administración y
que conciernan al gobierno de la sociedad
El artículo 282 de la LSC establece: “Los consejeros disidentes en
número no menor de un tercio (1/3) podrán convocar la asamblea de
accionistas para que ésta tome conocimiento y decida acerca de la
cuestión que motiva su disidencia”.
En tutela del interés de las minorías se reconoce el comúnmente denominado
“derecho de veto” a favor de los consejeros disidentes en determinada cuestión. El
derecho consiste en poder convocar a la asamblea para que éste tome conocimiento del
problema decidiendo en definitiva, y asiste a los consejeros disidentes cuando lo sean en
115

número no menor a un tercio, lo cual condice con el porcentaje que pueden elegir las
minorías según el sistema de voto acumulativo.
Finalmente, el artículo 283 se refiere a la posibilidad de prescindir la sindicatura
cuando se ha organizado un consejo de vigilancia. En tal sentido, dicho artículo,
dispone: “Cuando el estatuto organice el consejo de vigilancia, podrá
prescindir de la sindicatura prevista en los artículos 284 y siguientes.
En tal caso, la sindicatura será reemplazada por auditoría anual,
contratada por el consejo de vigilancia, y su informe sobre estados
contables se someterá a la asamblea, sin perjuicio de las medidas
que pueda adoptar el consejo”.

Fiscalización Estatal:

Paralelamente al sistema de fiscalización privada, la LSC ha organizado un


sistema de fiscalización estatal, a los efectos del control de legalidad de la constitución
y modificación de las sociedades cerradas, y asegurar los derechos de los inversores, el
cumplimiento del objeto social y, en general, a preservar la estructura societaria de la
gran empresa en el caso de las sociedades abiertas.
La fiscalización estatal deriva del poder de policía que tiene el Estado. Por ser
materia reservada a las provincias la ejerce la autoridad provincial correspondiente al
domicilio social (en Córdoba: la Inspección de sociedades jurídicas).
Podemos hablar de una fiscalización estatal permanente y una fiscalización
estatal limitada. La primera de estas fiscalizaciones se da en aquellas sociedades que,
por la magnitud de su estructura o por hacer oferta pública de sus acciones, exigen la
protección del ahorrista, que actuando aisladamente se halla imposibilitado de lograr su
propia protección. Además, el Estado tiene un alto interés en hacer efectivo este amparo
para asegurar la afluencia del ahorro público a esta clase de empresas que, por su
dimensión, permiten la consecución de objetivos económicos que atañen profundamente
al desarrollo económico del país.
La fiscalización estatal permanente alcanza al control de la legalidad de la
constitución y a todo lo atinente a su funcionamiento, disolución y liquidación.
Conforme al artículo 299 de la LSC, quedan comprendidas dentro de esta fiscalización
las siguientes sociedades: “…1º) Hagan oferta pública de sus acciones o
debentures;
2º) Tengan capital social superior a VEINTIUN MIL MILLONES DE
AUSTRALES (A 21.000.000.000.-), monto éste que podrá ser
actualizado por el Poder Ejecutivo, cada vez que lo estime necesario;
3º) Sean de economía mixta o se encuentren comprendidas en la
Sección VI;
4º) Realicen operaciones de capitalización, ahorro o en cualquier
forma requieran dinero o valores al público con promesas de
prestaciones o beneficios futuros;
5º) Exploten concesiones o servicios públicos;
6º) Se trate de sociedad controlante de o controlada por otra sujeta a
fiscalización, conforme a uno de los incisos anteriores”.
Cuando la sociedad anónima no se halle incluida en ninguna de las categorías
del artículo 299, la actuación del órgano de control se limitará al acto constitutivo
116

dentro de los límites del artículo 167 de la LSC y corresponderá a las autoridades
locales. Estamos pues, frente a una fiscalización estatal limitada.
No obstante, la autoridad de control podrá vigilar el funcionamiento cuando:
a) Lo solicite accionistas que representen por lo menos el 10% del capital
suscripto, o lo requiera cualquier síndico. En tal caso, las facultades del organismo de
control se restringen a los hechos que hayan dado lugar a la solicitud de fiscalización y
su intervención debe cesar cuando haya cumplido el cometido.
b) En resguardo del interés público, previa resolución fundada. En este caso, la
fiscalización se extenderá a todos aquellos aspectos que la autoridad de control
considere necesarios y con la misma extensión que la que está prevista en el artículo
299. Los aspectos sujetos a fiscalización se deberá expresar en la fundamentación de la
resolución.
Se trate o no de sociedades sujetas a control permanente, la autoridad de control
puede aplicar las siguientes sanciones:
1. Apercibimiento; éste es un llamado de atención o advertencia destinado
fundamentalmente a evitar que se vuelva a cometer la infracción.
2. Apercibimiento con publicación; los efectos son los mismos que el punto
anterior, pero se agrava la sanción ya que se pone en conocimiento de la opinión pública
su existencia.
3. Multa a la sociedad, sus directores y síndicos.
A estas sanciones, debe sumarse una responsabilidad específica impuesta por el
artículo 305 a los directores y síndicos. Cuando alguno de ellos no comunicare a la
autoridad de control la existencia de alguna causal que produzca la fiscalización estatal
permanente, serán solidaria e ilimitadamente responsables. Inclusive cuando hubieren
eludido o solamente intentado eludir la fiscalización de la autoridad de control, serán
pasibles de las multas dispuestas por el artículo 302 inc. 3 de la LSC.
Respecto de las facultades de la autoridad de control, el artículo 303 dispone:
“La autoridad de contralor está facultada para solicitar al juez del
domicilio de la sociedad competente en materia comercial:
1º) La suspensión de las resoluciones de sus órganos si las mismas
fueren contrarias a la ley, el estatuto o el reglamento;
2º) La intervención de su administración en los casos del inciso
anterior cuando ella haga oferta pública de sus acciones o
debentures, o realice operaciones de capitalización, ahorro o en
cualquier forma requiera dinero o valores al público con promesa de
prestaciones o beneficios futuros y en el supuesto del artículo 301,
inciso 2.
La intervención tendrá por objeto remediar las causas que la
motivaron y si no fuere ello posible, disolución y liquidación;
3º) La disolución y liquidación en los casos a que se refieren los
incisos 3, 4, 5, 8 y 9 del artículo 94 y la liquidación en el caso del
inciso 2 de dicho artículo”.
Finalmente, corresponde decir que todas las resoluciones de la autoridad de
control, inclusive las del artículo 302 de la LSC son apelables al sólo efecto devolutivo
ante el tribunal de apelaciones competente en materia comercial, a tenor del artículo ,
169. A su vez debe entenderse recurrible, y con el mismo efecto, las resoluciones que
formule el juez del domicilio social, a instancia de la autoridad de control, de
conformidad con el artículo 303. Empero, la multa y el apercibimiento con publicación
son apelables y su interposición tiene efectos suspensivos.
117

Bolilla nº 16: Oferta pública:

1) La oferta pública:

El artículo 16 de la ley 17.811 afirma que se considera oferta pública a la


invitación que se hace a personas en general o grupos determinados para realizar
cualquier acto jurídico con títulos valores.
La oferta pública tiene como objetos únicamente los títulos valores emitidos en
masa, que por tener las mismas características y otorgar los mismos derechos dentro de
su clase, se ofrecen en forma genérica y se individualizan en el momento de cumplirse
el contrato respectivo.
Pueden realizar oferta pública de títulos valores las sociedades que los emitan y
las personas físicas o jurídicas autorizadas. Estas últimas deben llevar un registro o
fichero con los datos personales, documentos de identidad y firma de sus clientes. El
Agente de Bolsa que opera exclusivamente en un Mercado de Valores, está exento del
cumplimiento de los recaudos mencionados en este artículo.

2) Comisión Nacional de Valores:

La Comisión Nacional de Valores es la autoridad de aplicación del régimen de


oferta pública. Se trata de una entidad autárquica con jurisdicción en toda la república,
que supervisa a los oferentes, intermediarios e instrumentos utilizados para la oferta
pública.
La CNV fue refuncionalizada por la ley 22.169 la cual dispone que el organismo
tendrá a su cargo el control de las sociedades por acciones que hagan oferta pública de
sus títulos valores, siendo competencia exclusiva y excluyente:
1. Prestar conformidad administrativa con relación a las reformas estatutarias.
2. Fiscalizar toda variación del capital, así como la disolución y liquidación de la
sociedad.
3. Fiscalizar permanentemente el funcionamiento de las sociedades.
Tiene además las siguientes funciones:
tiene las siguientes funciones generales:
a) Autorizar la oferta pública de títulos valores.
b) Llevar el índice general de los Agentes y Sociedades de Bolsa.
c) Aprobar el reglamento de las Bolsas de Comercio y Mercados de Valores.
d) Fiscalizar el cumplimiento de las normas legales.
e) Solicitar al P.E.N. el retiro de la autorización para funcionar acordado a
Bolsas de Comercio.
Las funciones de la Comisión Nacional de Valores son ejercidas por un
directorio de cinco miembros designados por el Poder Ejecutivo nacional que duran
siete años en el ejercicio de sus cargos.

3) Bolsas y mercados de valores:

Las Bolsas de Comercio son asociaciones civiles con personería jurídica y con
sus respectivos Mercados de Valores adheridos. Sus funciones generales son:
Autoriza, suspende y cancela la autorización de cotización de títulos valores.
Establece requisitos y controles para las empresas cotizantes.
Dicta normas para asegurar la veracidad de balances de empresas cotizantes.
118

Registra y publica cotizaciones y precios.


Los Mercados de Valores son sociedades anónimas integradas por Agentes de
Bolsa personas físicas, sociedades entre Agentes de Bolsa o entre éstos y terceros, cuyo
objeto es:
Autorizar a funcionar como tales a los Agentes y Sociedades de Bolsa.
Registrar las operaciones de esos intermediarios.
Liquidar en forma compensada tales operaciones.
Garantizar a las partes el cumplimiento de la liquidación.
Los mercados de valores cumplen una importantísima función económica,
consistente en canalizar el ahorro, facilitar la circulación de bienes y equilibrar los
precios en el tiempo y en el espacio. La canalización del ahorro se opera a través de los
mercados de valores que promueven y facilitan la inversión en la adquisición de títulos
valores, especialmente fondos públicos y acciones de sociedades anónimas.
Es importante tener en cuenta que los mercados de valores no son sólo para
negociar acciones. Hoy en día en todas las bolsas del mundo se negocian acciones o
partes que representan el capital de las empresas, títulos que amparan deudas y
productos complejos que se derivan de unos y otros.
Los recursos que mueven los mercados son como el oxigeno vital que necesitan
las entidades para subsistir, desarrollarse y crecer. Podemos plantear la importancia del
mercado de valores desde cuatro enfoques principales:
1. El mercado es el sitio donde el Banco Central uno de los instrumentos más
relevantes de la política monetaria y crediticia: las operaciones de mercado abierto.
2. La bolsa concentra recursos que representan el grueso del ahorro del país.
3. Es la puerta de entrada de los flujos de inversión de carácter exterior.
4. El mercado de valores impacta en el desarrollo de la economía.
Podemos descomponer al mercado de valores en varios subgrupos que lo
componen y que hacen posible su funcionamiento:

Entidades emisoras

Empresa necesita para emite


recursos ello bonos representan

La sociedad los pone a) Una deuda


a la venta entre el a cargo de la
público inversionista sociedad.
b) Una parte
Cualquiera del público del capital
compra esos bonos y
pasa a ser: 1. Acreedor de una deuda asumida
por la sociedad; o
2. Accionista, cuando lo que ha
adquirido es una parte del
capital social.
Público inversionista

Persona física.
Puede ser Buscan un instrumento para hacer productivos
119

Persona jurídica recursos excedentes

El público requiere
para poder invertir
de un
Asiste a las sesiones de remate y compra o vende
según el pedido que le efectúe.
Intermediario

Ganan comisión

4) Caja de valores:

La Caja de Valores tiene por función recibir depósitos colectivos de título


valores públicos o privados.
A partir de la creación de la Caja de Valores, quienes adquieran acciones o
títulos valores, tienen, si así lo desean, una cuenta abierta en la Caja, a la cual acceden
por medio de un agente de bolsa.
La Caja de Valores y el depositante celebran un contrato de depósito colectivo
de títulos valores, en virtud del cual la recepción por parte de la Caja sólo genera la
obligación de entregar al depositante igual cantidad de títulos valores de la misma
especie, clase y emisión.

5) Régimen de transparencia de la oferta pública:

El decreto 677/01 fue sancionado para dar transparencia a la oferta pública y con
el objetivo final de proteger a inversores, atraer de este modo capitales financieros al
país y elevar así la tasa de crecimiento de la economía.
Para cumplir con esta finalidad, el decreto 677/01 regula minuciosamente los
deberes de los sujetos que intervengan en el ofrecimiento público de sus acciones o de
sus “valores negociables”.
a) Deber de información y confidencialidad: Regula el artículo 5 del decreto el
deber de información por parte de los participantes o intervinientes en el ámbito de la
oferta pública a la autoridad de aplicación, la Comisión Nacional de Valores, en forma
directa, veraz, suficiente, y oportuna ciertos hechos y circunstancia relevantes.
Asimismo los integrantes de los distintos órganos y los accionistas controlantes
de entidades emisoras que realicen oferta pública de sus acciones quedan obligados a
informar acerca de la cantidad y clases de acciones, títulos de deuda convertibles en
acciones, etc., que posean de la entidad que se encuentran vinculados.
Igualmente alcanza este deber de información a toda persona física o jurídica
que, en forma directa o por intermedio de otras personas físicas o jurídicas, adquiera o
enajene acciones de una sociedad que realice oferta pública de valores negociables en
cantidad tal que implique un cambio en las tendencias de los grupos de control.
Aparte del deber de informar a la Comisión Nacional de Valores previsto en el
artículo 5, el artículo 6 regula el deber de informar a las entidades autorreguladas y al
público. Dichas entidades deberán publicar en forma inmediata las comunicaciones
recibidas en sus boletines de información o en cualquier medio por el cual se garantice
su amplia difusión.
120

Finalmente el artículo 7 regula el llamado deber de confidencialidad al decir que


Los directores, administradores, gerentes, síndicos, miembros del consejo de vigilancia,
accionistas controlantes y en general, cualquier persona que en razón de su cargo o
actividad, tenga información acerca de un hecho aún no divulgado públicamente y que,
por su importancia, sea apto para afectar la colocación o el curso de la negociación que
se realice con valores negociables con oferta pública, deberán guardar estricta reserva y
abstenerse de negociar hasta tanto dicha información tenga carácter público. Igual
reserva deberán guardar los funcionarios públicos y aquellos directivos, funcionarios y
empleados de las sociedades calificadoras de riesgo y de los organismos de control
públicos o privados, incluidos la COMISION NACIONAL DE VALORES, entidades
autorreguladas y cajas de valores y cualquier otra persona que, en razón de sus tareas,
tenga acceso a similar información.
b) Deber de diligencia y lealtad: El artículo 8 regula el deber de lealtad y
diligencia, que no viene a ser más que una reiteración de lo ya regulado por la ley
19.550.
Establece el artículo 8 que en el ejercicio de sus funciones las personas que a
continuación se indican deberán observar una conducta leal y diligente:
a) Los directores, administradores y fiscalizadores de las emisoras, estos últimos
en las materias de su competencia.
b) Los agentes intermediarios deberán observar una conducta profesional,
actuando con lealtad frente a sus comitentes y demás participantes en el mercado,
evitando toda práctica que pueda inducir a engaño, o que de alguna forma vicie el
consentimiento de su contraparte, o que pueda afectar la transparencia, estabilidad,
integridad o reputación del mercado. Asimismo, deberán otorgar prioridad al interés de
sus comitentes y abstenerse de actuar en caso de advertir conflicto de intereses.
c) Comité de auditoria: El capítulo III del decreto 677/01 regula, en los artículos
13 a 15 subórganos con que deben contar las sociedades que hacen oferta pública de
sus acciones.
1. Comité de auditorias: En las sociedades que hagan oferta pública de
sus acciones, deberá constituirse un comité de auditoría, que funcionará en forma
colegiada con TRES (3) o más miembros del directorio, y cuya mayoría deberá
necesariamente investir la condición de independiente, conforme a los criterios que
determine la comisión nacional de valores. Estos criterios determinarán que para ser
calificado de independiente, el director deberá serlo tanto respecto de la sociedad como
de los accionistas de control y no deberá desempeñar funciones ejecutivas en la
sociedad.
Atribuciones del comité de auditoria. Será facultad y deber del comité de
auditoría:
a) Opinar respeto de la propuesta del directorio para la designación de los
auditores externos a contratar por la sociedad y velar por su independencia.
b) Supervisar el funcionamiento de los sistemas de control interno y del sistema
administrativo-contable, así como la fiabilidad de este último y de toda la información
financiera o de otros hechos significativos que sea presentada a la comisión nacional de
valores y a las entidades autorreguladas en cumplimiento del régimen informativo
aplicable.
c) Supervisar la aplicación de las políticas en materia de información sobre la
gestión de riesgos de la sociedad.
d) Proporcionar al mercado información completa respecto de las operaciones en
las cuales exista conflicto de intereses con integrantes de los órganos sociales o
accionistas controlarles.
121

e) Opinar sobre la razonabilidad de las propuestas de honorarios y de planes de


opciones sobre acciones de los directores y administradores de la sociedad que formule
el órgano de administración.
f) Opinar sobre el cumplimiento de las exigencias legales y sobre la
razonabilidad de las condiciones de emisión de acciones o valores convertibles en
acciones, en caso de aumento de capital con exclusión o limitación del derecho de
preferencia.
g) Verificar el cumplimiento de las normas de conducta que resulten aplicables.
h) Emitir opinión fundada respecto de operaciones con partes relacionadas en los
casos establecidos por el presente Decreto. Emitir opinión fundada y comunicarla a las
entidades autorreguladas conforme lo determine la Comisión Nacional de Valores toda
vez que en la sociedad exista o pueda existir un supuesto de conflicto
2. Auditores externos: La asamblea ordinaria de accionistas, en ocasión
de la aprobación de los estados contables, designará para desempeñar las funciones de
auditoría externa correspondiente al nuevo ejercicio a contadores públicos matriculados
independientes, según los criterios que establezca la comisión nacional de valores por
vía reglamentaria. En caso de que la propuesta sea hecha por el órgano de
administración, deberá contar con la previa opinión del comité de auditoría.
d) Conductas contrarias a la transparencia en el ámbito de la oferta pública:
Podemos mencionar:
1. Utilizar información privilegiada en beneficio propio o de tercero.
2. Manipulación y engaño al mercado.
3. Intervenir en la oferta pública sin autorización.
e) Arbitraje: las entidades autorreguladas deberán crear en su ámbito un Tribunal
Arbitral permanente al cual quedarán sometidos en forma obligatoria las entidades
cuyas acciones, valores negociables, contratos a término y de futuros y opciones coticen
o se negocien dentro de su ámbito, en sus relaciones con los accionistas e inversores.
Quedan comprendidas en la jurisdicción arbitral todas las acciones derivadas de la Ley
Nº 19.550 y sus modificaciones, incluso las demandas de impugnación de resoluciones
de los órganos sociales y las acciones de responsabilidad contra sus integrantes o contra
otros accionistas, as! como las acciones de nulidad de cláusulas de los estatutos o
reglamentos.
En los casos en que la ley establezca la acumulación de acciones entabladas con
idéntica finalidad ante un solo tribunal, la acumulación se efectuará ante el Tribunal
Arbitral.

6) El objeto de la oferta pública: valores negociables:

La oferta pública tiene como objetos únicamente los títulos valores emitidos en masa,
que por tener las mismas características y otorgar los mismos derechos dentro de su
clase, se ofrecen en forma genérica y se individualizan en el momento de cumplirse el
contrato respectivo.
Títulos valores:
Un título valor es un instrumento representativo de derechos y obligaciones de
determinada calidad jurídica. Existen diferentes clases de títulos valores: los emitidos
individualmente, tales como cheques, pagarés, letras de cambio, certificados de prenda,
etc. y los emitidos en serie, tales como las acciones, debentures, obligaciones
negociables, títulos públicos, cupones, cuotas partes de fondos comunes de inversión,
etc. Los títulos pueden ser de renta fija o variable:
122

a) Títulos de renta fija: Son títulos valores representativos de una deuda que da a
quien los posee el derecho de adquirir un interés fijo durante un plazo preestablecido.
Ejemplo: Bonos.
b) Títulos de renta variable: Son los títulos en los cuales la rentabilidad depende
del desempeño económico de la empresa emisora. Ejemplo: Acciones
Bonos:
Un bono es una promesa de pago por parte de un emisor que toma fondos de uno
o varios inversores. Un bono es una inversión a largo plazo con un nivel de riesgo
moderado, con un flujo de fondos conocido o predecible. Un bono simple o típico paga
intereses semestralmente y devuelve el capital al vencimiento.
Al momento de emitirse un bono se establece una tasa de interés ("cupón"), que se
llama renta anual. La renta anual de un bono es el rendimiento sobre el valor nominal
del mismo y puede ser fija o variable.
Los principales emisores son las compañías privadas, los gobiernos nacionales o
provinciales y en menor medida, los municipios. El objetivo de las entidades emisoras
es conseguir fondos para realizar inversiones o refinanciar deudas. Muchas empresas
recurren a los bonos para ampliar su capital, mejorar su tecnología o implementar
proyectos de investigación. El Estado emite bonos para crear nuevas instituciones,
financiar sus gastos o desarrollar su infraestructura.
Los bonos que emiten las empresas suelen denominarse Obligaciones
Negociables (O.N.). Aunque se nombran de manera diferente, tienen las mismas
características generales que los bonos del Estado. La diferencia es que algunas O.N.
pueden ser convertibles en acciones. En ciertos casos, en el momento de la emisión se
fija una cláusula de conversión que permite al titular quedarse con acciones de la
sociedad emisora a cambio del monto en dinero acordado en el bono.

7) Admisión en la oferta pública:

En virtud del artículo 19 de la ley 17.811, la Comisión Nacional de Valores debe


resolver la solicitud de autorización para realizar oferta pública dentro del plazo de
treinta días a partir de la fecha de su presentación. Cuando vencido dicho plazo, no se
hubiera expedido, el interesado puede requerir pronto despacho. A los diez días de
presentado este pedido si la Comisión Nacional de Valores no se hubiera pronunciado,
se considera concedida la autorización, salvo que aquélla prorrogue el plazo mediante
resolución fundada. Dicha prórroga no puede exceder de treinta días a partir de la fecha
en que se disponga. Vencido este nuevo plazo, la autorización se considera otorgada.
La autorización para efectuar oferta pública de determinada cantidad de títulos
valores no importa autorización para el ofrecimiento de otros emitidos por el mismo
emisor, aun cuando tengan las mismas características.
Por su parte, el artículo 20 establece que El Banco Central de la República
Argentina en ejercicio de sus funciones de regulador de la moneda y del crédito, puede
limitar, con carácter general y temporario, la oferta pública de nuevas emisiones de
títulos valores. Esta facultad podrá ejercerla indistintamente respecto a los títulos
valores públicos. La resolución debe ser comunicada a la Comisión Nacional de
Valores, para que suspenda la autorización de nuevas ofertas públicas y a las Bolsas de
Comercio para que suspenda la autorización de nuevas cotizaciones.

8) Control casi total:


123

El decreto 677/01 establece que quien con el fin de alcanzar el control, en forma
directa o indirecta, de una sociedad cuyas acciones se encuentren admitidas al régimen
de la oferta pública, pretenda adquirir a título oneroso una cantidad de acciones con
derecho a voto, de derechos de suscripción u opciones sobre acciones, deberá promover
previamente, dentro del plazo que establezca la reglamentación, una oferta pública
obligatoria de adquisición o canje de valores de acuerdo con el procedimiento que
establezca la comisión nacional de valores.
Esta obligación no regirá en los supuestos en que la adquisición de la
participación significativa no conlleve la adquisición del control de la sociedad.
Tampoco regirá en los supuestos en que se produzca un cambio de control como
consecuencia de una reorganización societaria, una fusión o una escisión.
El régimen obligatorio no será aplicable a la adquisición de acciones u otros en
tanto, en su conjunto, no superen la "participación significativa". Hasta el límite que se
establezca como "participación significativa", regirá el principio de libre negociación
entre las partes.

9) Régimen de participaciones residuales:

Conforme al decreto 677/01, cuando una sociedad anónima quede sometida a


control casi total de otra, se otorgan dos alternativas:
a) Cualquier accionista minoritario, podrá, en cualquier tiempo, intimar a la
persona controlante para que ésta haga una oferta de compra a la totalidad de los
accionistas minoritarios;
b) Dentro del plazo de SEIS (6) meses desde la fecha en que haya quedado bajo
el control casi total de otra persona, esta última podrá emitir una declaración unilateral
de voluntad de adquisición de la totalidad del capital social remanente en poder de
terceros.
Se entiende que se halla bajo control casi total toda sociedad anónima respecto de la
cual otra persona física o jurídica, ya sea en forma directa o a través de otra u otras
sociedades a su vez controladas por ella, sea titular del noventa y cinco por ciento (95
%) o más del capital suscripto.
Se define como accionistas minoritarios a los titulares de acciones de cualquier
tipo o clase, así como a los titulares de todos los otros títulos convertibles en acciones
que no sean de la persona controlante.
El precio ofrecido deberá ser un precio equitativo, pudiéndose ponderar para tal
determinación, entre otros criterios aceptables, los que se indican a continuación:
I) Valor patrimonial de las acciones, considerándose a ese fin un balance especial
de retiro de cotización.
II) Valor de la compañía valuada según criterios de flujos de fondos descontados
y/o indicadores aplicables a compañías o negocios comparables.
III) Valor de liquidación de la sociedad.
IV) Cotización media de los valores durante el semestre inmediatamente anterior
al del acuerdo de solicitud de retiro, cualquiera que sea el número de sesiones en que se
hubieran negociado.
V) Precio de la contraprestación ofrecida con anterioridad o de colocación de
nuevas acciones, en el supuesto que se hubiese formulado alguna Oferta Pública de
Adquisición respecto de las mismas acciones o emitido nuevas acciones según
corresponda, en el último año, a contar de la fecha del acuerdo de solicitud de retiro.
124

La comisión nacional de valores podrá objetar el precio que se ofrezca por considerar
que el mismo no resulta equitativo. La falta de objeción al precio no perjudica el
derecho de los accionistas a impugnar en sede judicial o arbitral el precio ofrecido.

10) Obligaciones negociables:

Las obligaciones negociables son un valor mobiliario emitido en masa por una
persona jurídica, representativo de un empréstito generalmente a mediano y largo
plazo.
Podemos distinguir distintos tipos:
1. Simples: Son aquellas que representan un empréstito contraído por la empresa
emisora, dando derecho al titular de ellas al reembolso del capital y al pago del interés
conforme las condiciones de emisión. Su status es el de cualquier acreedor cuyo crédito
emana de un contrato de mutuo.
Su expectativa radica en recuperar el capital y recibir los intereses, si se trata de
una inversión a finish, o a lucrar con la venta de las obligaciones a un mejor precio que
el de suscripción o compra.
2. Convertibles: Son aquellas que además de otorgar al obligacionista todos los
derechos inherentes a su posición de acreedor, le conceden la opción de cancelar por
anticipado la relación crediticia mediante la suscripción de acciones de la sociedad
emisora, conforme a un precio determinado. Esto es lo que se conoce como derecho de
conversión. El ejercicio de este derecho puede representar, para el titular de las
obligaciones negociables, una plusvalía importante, sea porque de tal forma puede
hacerse de acciones por un precio menor al de mercado, sea porque espere que aquel
precio suba y esto le implique un rendimiento financiero mayor que el que resultara de
mantener la relación de crédito.
Una sociedad puede emitir obligaciones negociables convertibles con distintas
finalidades:
a) Obtener un préstamo a largo plazo en condiciones menos onerosas,
especulando con la conversión de su crédito en acciones.
b) Buscar un aumento indirecto de capital social, que en el presente fuere muy
dificultoso por estar las acciones subvaluadas o si se especulara con que el precio de
conversión implicaría en el futuro una prima de suscripción menor de la que podría
obtener la sociedad en el presente.
Pueden emitir obligaciones negociables las sociedades por acciones,
cooperativas, asociaciones civiles constituidas en el país y las sucursales de las
sociedades por acciones constituidas en el extranjero.

11) Debentures:
125

Los debentures son títulos valores de igual valor, representativos de créditos


emitidos por la sociedad, en forma pública o privada, como contrapartida de un
préstamo o mutuo que contrae la sociedad emisora y por el cual se obliga a satisfacer
el interés y amortización de capital determinado.
Los debentures pueden ser emitidos por sociedades anónimas, anónimas con
participación estatal mayoritaria y en comandita por acciones.
Los caracteres de los debentures son:
1. Otorgan a sus tenedores un interés periódico y a su vencimiento el reembolso
del capital.
2. Son títulos negociables, de igual valor.
3. Pueden ser con garantía flotante, común o especial.
4. Tienen fuerza ejecutiva, es decir, aptitud para exigir los derechos que
confieren.
5. Son indivisibles.
Los debentures se diferencian de las acciones en:
a) La acción nace del contrato de sociedad, mientras que el debenture nace del
contrato de préstamo.
b) La acción representa una porción del capital que otorga el status jurídico de
socio, mientras que el debenture representa un crédito contra la sociedad que confiere a
su titular el título de acreedor.
c) En caso de liquidación, la acción cobra si queda remanente, mientras que el
debenture, en caso de liquidación, cobra antes que los accionistas.
d) La acción da derecho a un dividendo aleatorio, mientras que el debenture da
derecho a un interés fijo, con prescindencia del resultado de gestión.
Para la emisión de debentures se requiere autorización estatutaria y asamblearia.
Puede emitirse en moneda extranjera y puede preverse que sean convertibles en
acciones.
Modalidades: Los debentures pueden clasificarse por la garantía que otorgan a sus
acreedores o por las alternativas que brindan a sus titulares al vencimiento del
empréstito.
Por la garantía que otorgan pueden ser clasificados como debentures
con garantía flotante, con garantía común, o con garantía especial.
a) Debentures con garantía común: Son aquellos que cobran pari pasu los
acreedores quirografarios.
b) Debentures con garantía especial: son los que afectan a su pago bienes
susceptibles de hipoteca, la que se constituye con las formalidades exigidas por la ley
para este derecho real.
c) Debentures con garantía flotante: La emisión de debentures con garantía
flotante afecta a su pago todos los derechos, bienes muebles e inmuebles, presentes y
futuros o una parte de ellos, de la sociedad emisora, y otorga los privilegios que
corresponden a la prenda, a la hipoteca o la anticresis, según el caso.
La garantía flotante es exigible si la sociedad:
1º No paga los intereses o amortizaciones del préstamo en los plazos
convenidos;
2º Pierde la Cuarta (1/4) parte o más del activo existente al día del contrato de
emisión de los debentures;
3º Incurre en disolución voluntaria, forzosa, o quiebra;
4º Cesa el giro de sus negocios.
La sociedad conservará la disposición y administración de sus bienes como si no
tuvieren gravamen.
126

La sociedad que hubiese constituido una garantía flotante, no podrá vender o ceder la
totalidad de su activo, ni tampoco parte de él, si así imposibilitare la continuación del
giro de sus negocios, tampoco podrá fusionarse o escindirse con otra sociedad sin
autorización de la asamblea de debenturistas.
Emitidos debentures con garantía flotante, no pueden emitirse otros que tengan
prioridad o deban pagarse pari passu con los primeros, sin consentimiento de la
asamblea de debenturistas.
Por las alternativas que brindan a sus titulares, los debentures
pueden ser clasificados en simples o convertibles. Los primeros otorgan sólo el derecho
a la devolución del préstamo con sus intereses, en tanto que los convertibles en acciones
otorgan la posibilidad a su beneficiario de percibir su crédito o convertirse en
accionistas de la sociedad emisora. La convertibilidad en acciones implica un atractivo
adicional para el inversor, toda vez que le permite o faculta en el momento de
vencimiento de la obligación a optar entre percibir el interés y amortización que le
corresponde como acreedor de la sociedad –existan o no utilidades- o convertir los
Debentures en acciones, quedando en consecuencia en calidad de accionista de la
sociedad. La conversión implica, pues, aumento de capital, aunque en este caso, el
aumento es posterior y no anterior a la emisión.
Cuando los debentures sean convertibles en acciones:
1º) Los accionistas, cualquiera sea su clase o categoría, gozarán de preferencia
para su suscripción en proporción a las acciones que posean, con derecho de acrecer;
2º) Si la emisión fuere bajo la par la conversión no podrá ejecutarse en desmedro
de la integridad del capital social;
3º) Pendiente la conversión, está prohibido: amortizar o reducir el capital,
aumentarlo por incorporación de reservas o ganancias, distribuir las reservas o
modificar el estatuto en cuanto a la distribución de ganancias.
La sociedad que decide emitir debentures debe celebrar con un banco un
contrato de fideicomiso para que tome a su cargo la gestión de las suscripciones, el
control de las integraciones, la representación necesaria de los futuros debenturistas y la
defensa conjunta de sus derechos e intereses durante la vigencia del empréstito hasta su
cancelación.

12) Negocios con acciones y otros títulos emitidos por sociedades anónimas:

a) Usufructo: El usufructo es un desmembramiento del derecho de propiedad, y


significa que un bien determinado es propiedad de una persona, pero que otro tiene el
derecho de usarlo en determinadas condiciones.
En el artículo 218 se recepta el derecho real de usufructo y aclara que la calidad
de socio le corresponde al nudo propietario, mientras que el usufructuario tiene derecho
a percibir las ganancias obtenidas durante el usufructo y no están comprendidas las
ganancias pasadas a reserva o capitalizadas, pero si abarca las ganancias derivadas de
las acciones que se estiman por la capitalización. Para el caso de usufructuarios
sucesivos, el dividendo lo percibirá el tenedor del título al momento del pago.
El ejercicio de los demás derechos derivados de la calidad de socio corresponde
al nudo propietario, salvo pacto en contrario y el usufructo legal.
Respecto de las acciones que no tuvieren totalmente integradas, el usufructuario
para conservar su derecho, debe realizar los pagos que correspondan, sin perjuicio de las
acciones de repetición que luego podrá intentar contra el nudo propietario.
b) Prenda: En caso de constitución de prenda o embargo judicial los derechos
corresponden al propietario de las acciones.
127

Como la constitución de prenda importa, en el caso de títulos de crédito o títulos


valores, la entrega del título, el acreedor prendario, al igual que el embargante, está
obligado a facilitar al accionista el ejercicio de los derechos inherentes a las acciones,
mediante el depósito de las acciones o por otro procedimiento que garantice sus
derechos, soportando el propietario los gastos consiguientes.
c) Depósito: Respecto de los derechos patrimoniales, tanto en el depósito regular
como en el irregular, todos corresponderán al depositante, siendo obligación del
depositario adoptar todas las medidas tendientes a la conservación de su valor y efectos
legales.
d) Comodato: El propietario retendrá todos los derechos patrimoniales por medio
del comodatario, que se servirá de las acciones por un tiempo y para un uso
determinado, con la obligación de restituir los mismos títulos, y, por supuesto,
manteniendo su valor y derechos correspondientes, bajo su responsabilidad.

Bolilla nº 17: Sociedad en comandita por acciones y sociedades cooperativas:

Sociedad en Comandita por acciones:

Al igual que la sociedad de capital e industria, la instauración de la comandita


por acciones lo fue con la intención de crear una estructura apta para organizar la
confluencia del capital y el trabajo, aunque en este caso bajo una concepción que
permitiese en líneas generales el aporte netamente capitalista a un emprendimiento
determinado.
La experiencia, empero, demuestra el muy escaso auge de esta tipología que,
cuando lo tuvo, fue para se utilizado como instrumento de fraude (ocultamiento de
bienes al acervo hereditario o a la sociedad conyugal, defraudaciones fiscales,
defraudaciones en perjuicio de acreedores, etc.) o del aprovechamiento del anonimato
accionario en épocas de mayor presión o control del Estado sobre las sociedades
anónimas. En definitiva, su poco o nulo empleo, sumado a que el régimen actual sobre
SRL pretende convertir a esta tipología en el status ideal de la pequeña y mediana
empresa, hace que la doctrina sea conteste en sugerir la lisa y llana eliminación de la
comandita por acciones.

1) Caracterización:

Dispone el artículo 315 de la LSC: “El o los socios comanditarios


responden por las obligaciones sociales como los socios de la
sociedad colectiva; el o los socios comanditarios limitan su
responsabilidad al capital que suscriben. sólo los aportes de los
comanditarios se representan por acciones”.
La ley instituye dos elementos tipificantes que como tales, no pueden faltar:
a) La existencia de dos categorías de socios: los comanditados que responden
por las obligaciones sociales de forma solidaria, ilimitada y subsidiariamente, y los
comanditarios que se obligan sólo hasta el capital que se comprometen a aportar.
b) La representación del capital comanditarios en acciones, lo cual instituye a su
vez la diferencia en este orden respecto de la sociedad en comandita simple.

2) Normas aplicables:
128

El tema de las normas aplicables se complica en esta particular tipología, debido


a la concurrencia de caracteres que hacen a dos figuras tan dispares como son la
sociedad anónima y la comandita simple. La ley 19.550 incluyo a la comandita por
acciones entre las sociedades por acciones, razón por la cual declara como normas
aplicables las de la anónima.
No obstante, es evidente que la sociedad en comandita por acciones no pudo
desprenderse del carácter mixto que la cualifica. Es así que la propia ley remite a
soluciones previstas para las sociedades de personas e incluye como régimen supletorio,
sin perjuicio de lo dispuesto por los artículo 315 y 316, las normas de la sociedad en
comandita simple.
De este modo, pues, si se pretende un orden de aplicación, rige en primer lugar
las normas expresas de esta sección, luego las reglas de la sociedad anónima y
supletoriamente, las de la sociedad en comandita simple.

3) Denominación:

Dispone el artículo 317 de la LSC: “La denominación social se integra


con las palabras "sociedad en comandita por acciones" su abreviatura
o la sigla S.C.A. La omisión de esa indicación hará responsables
ilimitada y solidariamente al administrador, juntamente con la
sociedad por los actos que concertare en esas condiciones.
Si actúa bajo una razón social, se aplica el artículo 126”.
Por su parte, el segundo párrafo del artículo 126 establece que si la sociedad
actúa bajo una razón social, ésta se formará con el nombre de alguno, algunos o todos
los socios. Contendrá las palabras "y compañía" o su abreviatura si en ella no figuren
los nombres de todos los socios.

4) Administración:

El artículo 318 establece: “La administración podrá ser unipersonal, y


será ejercida por socio comanditado o tercero, quienes durarán en
sus cargos el tiempo que fije el estatuto sin las limitaciones del
artículo 257”.
La norma reafirma el principio de que la administración está vedada al socio
comanditario. Habida cuenta de que la ley n menciona expresamente la necesidad de
integrar un directorio y, con ello, un órgano colegiado, la cuestión es debatida en
doctrina: para algunos autores la necesidad de directorio surge de la aplicación a esta
modalidad de las normas relativas a la sociedad anónima. Para otros autores, la
administración correspondiente es la de las sociedades por personas en virtud de la
remisión al artículo 129 que efectúa el artículo 317.
La posición mayoritaria sostiene una tesis ecléctica que ve en el régimen del
artículo 318 una solución particular y específica propia de esta tipología por la cual
pueden administrar los socios comanditarios y/o terceros; cuando esta administración
sea plural cabrá la administración conjunta o indistinta, e incluso podrá adoptarse, si la
magnitud de la empresa así lo exige, una forma colegiada a modo de directorio en el que
las decisiones se adopten por mayoría.
129

Por su parte, el artículo 322 dispone: “El socio administrador tiene voz
pero no voto, y es nula cualquier cláusula en contrario en los
siguientes asuntos:
1º) Elección y remoción del síndico;
2º) Aprobación de la gestión de los administradores y síndicos, o la
deliberación sobre su responsabilidad;
3º) La remoción prevista en el artículo 319”.
Con relación a la remoción del socio administrador, establece el 319: “La
remoción del administrador se ajustará al artículo 129, pero el socio
comanditario podrá pedirla judicialmente, con justa causa, cuando
represente no menos del Cinco por ciento(5 %) del capital.
El socio comanditado removido de la administración tendrá derecho a
retirarse de la sociedad o a transformarse en comanditario”. Para una
correcta interpretación de este artículo, hay que tener en cuenta que el artículo 129 de la
LSC proclama que el administrador, socio o no, aun designado en el contrato social,
puede ser removido por decisión de mayoría en cualquier tiempo sin invocación de
causa, salvo pacto en contrario. Cuando el contrato requiera justa causa, conservará su
cargo hasta la sentencia judicial, si negare la existencia de aquella, salvo su separación
provisional por aplicación de la Sección XIV del Capítulo I.
Finalmente, con respecto a la acefalía de la administración, el artículo 320
dispone: “Cuando la administración no pueda funcionar, deberá ser
reorganizada en el término de Tres (3) meses.
Administrador provisorio.
El síndico nombrará para este período un administrador provisorio,
para el cumplimiento de los actos ordinarios de la administración,
quien actuará con los terceros con aclaración de su calidad. En estas
condiciones, el administrador provisorio no asume la responsabilidad
del socio comanditado”.
La ley se aparta expresamente de las disposiciones del artículo 140 párrafo 1º.
De este modo, los socios comanditarios no pueden asumir provisionalmente la
administración, siendo el síndico quien designará el administrador provisorio.

5) Órgano de gobierno: asamblea:

Establece el artículo 321 de la LSC: “La asamblea se integra con socios


de ambas categorías. Las partes de interés de los comanditados se
considerarán divididas en fracciones del mismo valor de las acciones
a los efectos del quórum y del voto. Cualquier cantidad menor no se
computará a ninguno de esos efectos”.

6) Cesión de la parte social de los comanditados:

Dispone el artículo 323: “La cesión de la parte social del socio


comanditado requiere la conformidad de la asamblea según el
artículo 244”.

Sociedades cooperativas:

Las cooperativas son sociedades basadas en la cooperación para satisfacer


necesidades colectivas de sus asociados, entre éstos, con capital variable, duración
130

ilimitada, ingreso abierto, voto por persona e indisponibilidad de las reservas, pero con
libertad de retiro de los socios.
Se ha formulado una interesante distinción:
1. Sociedad: fin interesado, patrimonial y lucrativo.
2. Cooperativa: fin interesado, patrimonial, no lucrativo.
3. Asociación: fin desinteresado, no patrimonial ni lucrativo.

1) Caracteres:

a) Caracteres materiales:
1º. Tienen capital variable y duración ilimitada.
2º. No ponen límite estatutario al número de asociados ni al capital.
3º. Conceden un solo voto a cada asociado, cualquiera sea el número de sus
cuotas sociales y no otorgan ventaja ni privilegio alguno a los iniciadores, fundadores y
consejeros, ni preferencia a parte alguna del capital.
4º. Reconocen un interés limitado a las cuotas sociales, si el estatuto autoriza
aplicar excedentes a alguna retribución al capital.
5º. Distribuyen los excedentes en proporción al uso de los servicios sociales.
b) Caracteres ideales:
1º. No hay finalidad política, religiosa, étnica o ideológica.
2º. Finalidad de fomentar la educación.
3º. Prever la integración cooperativa.
c) Caracteres organizativos naturales:
1º. Participación de un número mínimo de diez asociados.
2º. Prestar servicios a no asociados si lo confirma la autoridad de control.
3º. Limitar el ingreso de los socios de conformidad con el objeto social.

2) Clases:

La ley argentina sólo reconoce a la cooperativa con responsabilidad limitada.


Dentro de las distintas clases de cooperativas podemos mencionar:
1. De consumo de bienes.
2. De consumo de servicio.
3. De producción.
4. De trabajo.
5. De adquisición de elementos de trabajo.
6. De transformación de productos.
7. De comercialización de productos.
Esta enumeración no es taxativa.

3) Constitución:

a) Requisitos de fondo:La asamblea constitutiva debe pronunciarse sobre:


1º. Informe de los iniciadores;
2º. Proyecto de estatuto;
3º. Suscripción e integración de cuotas sociales;
4º. Designación de consejeros y síndico;
Todo ello debe constar en un solo cuerpo de acta, en el que se consignará
igualmente nombre y apellido, domicilio, estado civil y número de documento de
identidad de los fundadores.
El estatuto debe contener, sin perjuicio de otras disposiciones:
131

1º. La denominación y el domicilio;


2º. La designación precisa del objeto social;
3º. El valor de las cuotas sociales y del derecho de ingreso si lo hubiera,
expresado en moneda argentina;
4º. La organización de la administración y la fiscalización y el régimen de las
asambleas;
5º. Las reglas para distribuir los excedentes y soportar las pérdidas;
6º. Las condiciones de ingreso, retiro y exclusión de los asociados;
7º. Las cláusulas necesarias para establecer los derechos y obligaciones de los
asociados;
8º. Las cláusulas atinentes a la disolución y liquidación.
b) Requisitos de forma: Las cooperativas se constituyen por acto único y por
instrumento público o privado, labrándose acta que debe ser suscripta por todos los
fundadores
Se consideran regularmente constituidas, con la autorización para funcionar y la
inscripción en el registro de la autoridad de aplicación. No se requiere publicación
alguna.
Como requisito formal de la publicidad se requiere tres copias del acta de constitución
firmadas por todos los consejeros y acompañadas de la constancia del depósito en un
banco oficial o cooperativo de la vigésima parte del capital suscripto deben ser
presentadas a la autoridad de aplicación o al órgano local competente, el cual las
remitirá a la autoridad de aplicación dentro de los treinta días. Las firmas serán
ratificadas ante ésta o debidamente autenticadas.

4) Los socios:

Pueden ser asociados las personas físicas mayores de dieciocho años, los
menores de edad por medio de sus representantes legales y los demás sujetos de
derecho, inclusive las sociedades por acciones, siempre que reúnan los requisitos
establecidos por el estatuto.
Dentro de tales supuestos el ingreso es libre, es decir, no pueden existir
limitaciones de carácter político, religioso, de nacionalidad, de religión, de raza. etc.,
pero podrá ser supeditado a las condiciones derivadas del objeto social.
Cuando el estatuto establezca un derecho de ingreso no puede elevárselo a título
de compensación por las reservas sociales. Su importe no puede exceder el valor de una
cuota social.
El Estado Nacional, las Provincias, los Municipios, los entes descentralizados y
las empresas del Estado pueden asociarse a las cooperativas, salvo que ello estuviera
expresamente prohibido por sus leyes respectivas. También pueden utilizar sus
servicios, previo su consentimiento, aunque no se asocien a ellas.
a) Rechazo del socio: El rechazo del socio sólo puede fundarse en el
incumplimiento de los requisitos establecidos por el estatuto, debidamente aprobados
por la autoridad de control, o en las limitaciones al ingreso fijadas para el mejor
cumplimiento del objeto social.
b) Retiro: Los asociados pueden retirarse voluntariamente en la época
establecida en el estatuto, o en su defecto, al finalizar el ejercicio social dando aviso con
treinta días de anticipación.
c) Exclusión: La exclusión debe fundarse en motivos explicitados en el estatuto
o en el incumplimiento de los deberes y obligaciones como socio o en actividades que
obstaculicen el cumplimiento del objeto social, de deslealtad, de competencia, etc.
132

La decisión de exclusión puede ser recurrida ante la asamblea en todos los casos.
d) Derechos: Entre los derechos de los socios podemos mencionar:
1. Derecho a la información de quienes son los asociados.
2. Ejercer el derecho de voto.
3. Requerir información sobre la actividad económica
4. Obtener la entrega de los títulos accionarios representativos de las cuotas
sociales que deben ser nominativas, de valor igual, que determinará el estatuto.
5. Transferir las cuotas a asociados.
6. Constituir prenda sobre sus acciones.
7. Participar en los excedentes repartibles.
8. Ejercer el derecho de receso por cambio sustancial del objeto social.
9. Impugnar las resoluciones de la asamblea por ilegalidad.
10. Ser elegibles para integrar los órganos de la administración y representación.

5) Órganos de la cooperativa:

a) Consejo de administración: Sus funciones pueden sintetizarse en la


administración de la cooperativa para el fiel cumplimiento del objeto social, lo cual
implica la representación de la sociedad.
La dirección de los negocios sociales debe hacerse dentro de los límites que fije
es estatuto, el que, por tanto, podrá restringir las facultades genérica.
El consejo de administración es elegido por la asamblea con la periodicidad,
forma y número previstos en el estatuto. Los consejeros deben ser asociados y no menos
de tres.
La duración del cargo de consejero no puede exceder de tres ejercicios.
Los consejeros son reelegibles, salvo prohibición expresa del estatuto.
El estatuto debe establecer las reglas de funcionamiento del consejo de
administración.
El quórum será de más de la mitad de los consejeros, por lo menos. Actas Las
actas deben ser firmadas por el presidente y un consejero.
Debe reunirse por lo menos una vez al mes y cuando lo requiera cualquiera de
sus miembros. La convocatoria se hará en este último caso por el presidente para
reunirse dentro del sexto día de recibido el pedido. En su defecto podrá convocarlo
cualquiera de los consejeros.
La representación corresponde al presidente del consejo de administración. El
estatuto puede, no obstante, autorizar la actuación de uno o más consejeros. En ambos
supuestos obligan a la cooperativa por todos los actos que no sean notoriamente
extraños al objeto social. Este régimen se aplica aun en infracción de la representación
plural, si se tratara de obligaciones contraídas mediante títulos, valores, por contratos
entre ausentes, de adhesión o concluidos mediante formularios, salvo cuando el tercero
tuviera conocimiento efectivo de que el acto se celebra en infracción de la
representación plural.
133

Esta consecuencia legal respecto de los terceros no afecta la validez interna de


las restricciones estatutarias y la responsabilidad por su infracción.
b) Fiscalización: La fiscalización privada está a cargo de uno o más síndicos
elegidos por la asamblea entre los asociados. Se elegirá un número no menor de
suplentes.
Cuando el estatuto previera más de un síndico debe fijar un número impar. En tal
caso actuarán como cuerpo colegiado bajo la denominación de "Comisión
fiscalizadora". El estatuto debe reglar su constitución y funcionamiento.
c) Asambleas: Las asambleas pueden ser ordinarias o extraordinarias. La
asamblea ordinaria debe realizarse dentro de los cuatro meses siguientes a la fecha de
cierre del ejercicio para considerar los balances y elegir consejeros y síndico, sin
perjuicio de los demás asuntos incluidos en el orden del día.
Las asambleas extraordinarias tendrán lugar toda vez que lo disponga el consejo
de administración; el síndico, o cuando lo soliciten asociados cuyo número equivalga
por lo menos al diez por ciento del total, salvo que el estatuto exigiera un porcentaje
menor. Se realizarán dentro del plazo previsto por el estatuto.
Deben ser convocadas con quince días de anticipación por lo menos, en la forma
prevista por el estatuto. La convocatoria incluirá el orden del día a considerar.
Con la misma anticipación deben ser comunicadas a la autoridad de aplicación y
al órgano local competente.
Deben reunirse en la sede o en lugar que corresponda a la jurisdicción del
domicilio social.
El quórum es la mitad más uno de los asociados, pero a la hora de iniciada la
reunión podrán sesionar y decidir válidamente cualquiera fuere el número de los
presentes.
Una vez constituida la asamblea debe considerar todos los asuntos incluidos en
el orden del día, sin perjuicio de pasar a cuarto intermedio una o más veces dentro de un
plazo total de treinta días, especificando en cada caso día, hora y lugar de reanudación.
Dicho plazo puede ser ampliado por la autoridad de aplicación cuando las circunstancias
lo aconsejen.
Es de competencia exclusiva de la asamblea, siempre que el asunto figure en el
orden del día, la consideración de:
1º. Memoria, balance general, estado de resultados y demás cuadros anexos;
2º. Informes del síndico y del auditor;
3º. Distribución de excedentes;
4º. Fusión o incorporación;
5º. Disolución;
6º. Cambio del objeto social;
7º. Participación de personas jurídicas de carácter público, entes
descentralizados y empresas del Estado.
8º. Asociación con personas de otro carácter jurídico.

6) Libros:

Las cooperativas deben llevar los libros diarios, balances e inventarios. Deben
llevar, además, los siguientes:
1º. Registro de asociados;
2º. Actas de asambleas;
3º. Actas de reuniones del consejo de administración;
4º. Informes de auditoría.
134

El órgano local competente puede autorizar por resolución fundada, en cada caso, el
empleo de medios mecánicos y libros de hojas movibles en reemplazo o complemento
de los indicados.

7) Excedentes repartibles:

Se consideran excedentes repartibles sólo aquellos que provengan de la


diferencia entre el costo y el precio del servicio prestado a los asociados.
Distribución
De los excedentes repartibles se destinará:
1º. El cinco por ciento a reserva legal;
2º. El cinco por ciento al fondo de acción asistencial y laboral o para estímulo
del personal;
3º. El cinco por ciento al fondo de educación y capacitación cooperativas;
4º. Una suma indeterminadas para pagar un interés a las cuotas sociales si lo
autoriza el estatuto, el cual no puede exceder en más de un punto al que cobra el Banco
de la Nación Argentina en sus operaciones de descuento;
5º. El resto para su distribución entre los asociados en concepto de retorno;
a) en las cooperativas o secciones de consumo de bienes o servicios, en
proporción al consumo hecho por cada asociado;
b) en las cooperativas de producción o trabajo, en proporción al trabajo
efectivamente prestado por cada uno;
c) en las cooperativas o secciones de adquisición de elementos de trabajo, de
transformación y de comercialización de productos en estado natural o elaborados, en
proporción al monto de las operaciones realizadas por cada asociado;
d) en las cooperativas o secciones de crédito, en proporción al capital aportado o
a los servicios utilizados, según establezca el estatuto;
e) en las demás cooperativas o secciones, en proporción a las operaciones
realizadas o a los servicios utilizados por cada asociado.
Los excedentes que deriven de la prestación de servicios a no asociados
autorizada por esta ley se destinarán a una cuenta especial de reserva.
Los resultados deben determinarse por secciones y no podrán distribuirse
excedentes sin compensar previamente los quebrantos de las que hubieran arrojado
pérdida.
Cuando se hubieran utilizado reservas para compensar quebrantos, no se podrán
distribuir excedentes sin haberlas reconstituido al nivel anterior a su utilización.
Tampoco podrán distribuirse excedentes sin haber compensado las pérdidas de
ejercicios anteriores.

Bolilla nº 18: Reorganización societaria: transformación y fusión:

Transformación:

Usualmente los cambios de tipología suelen imponerse por la necesidad de


moldar la estructura organizativa a los novedosos requerimientos que motivan el
desarrollo del giro social. Otras veces –en cambio-, estas mutaciones tipológicas vienen
impuestas, producto de una inadecuada elección del tipo social, lo que sumado a los
compromisos administrativos, económicos e impositivos que ello implica, concluyen
por generar una tendencia hacia la simplificación en la elección de la figura adoptada.
135

Y otras –seguramente las más- afrontan la modificación de su estructura a fin de


contar con un nuevo y adecuado instrumento técnico-normativo que proporcione a los
socios la posibilidad de actuar sin comprometer la totalidad de su patrimonio.
El problema central de la transformación, común a todos los supuestos, es el de
si la transformación implica o no la creación de una sociedad nueva. Si se estima lo
primero, habrá disolución de la antigua sociedad y transmisión a la nueva del activo que
aportaron los socios. Si se estima lo segundo, la transformación se operará por el cauce
de una simple modificación estatutaria.
Transformar, en el derecho societario, implica el cambio por una sociedad de su
tipo social, o sea, su regulación constitutiva sin alterar su personalidad. Es decir que lo
único que cambia es la forma societaria, sin que cese una sociedad y comience otra. Es
lo que gráficamente se ha explicado con el ejemplo del hombre que al cambiar su
vestimenta no por eso deja de ser la misma persona.
Esta premisa de la continuidad resulta fundamental por sus consecuencias: toda
empresa en funcionamiento tiene créditos acordados, contratos vigentes de plazo no
vencido, deudas a pagar y cuentas a cobrar. Si se admite que en la transformación la
nueva sociedad continúa las operaciones que precedentemente desarrollaba la empresa,
todos esos derechos y acciones potenciales, litigiosos, condicionales o a plazos seguirán
a cargo de la misma sociedad bajo su nueva forma; de lo contrario, forzoso es admitir
que deberán saldarse las cuentas con la enorme complicación que ello significa.
La LSC regula el instituto a partir del artículo 74 señalando que: “Hay
transformación cuando una sociedad adopta otro de los tipos
previstos. No se disuelve la sociedad ni se alteran sus derechos y
obligaciones”.
La ley adopta en este punto las más modernas tendencias, apartándose de la
concepción caracterizada como de “disolución-nueva creación”; por ello, cambia sólo
en tipo societario pero no la personalidad: la sociedad sigue siendo la misma bajo otro
tipo.
El adoptado por el artículo 74, es un régimen distinto al de regularización
previsto en el artículo 22 de la LSC para las sociedades no regularmente constituidas.
Por tanto, la sociedad a transformarse debe ser típica regular. No hay transformación
cuando una sociedad irregular adquiera una de las formas previstas por la ley; en tal
caso, ésta simplemente se regulariza y da lugar al nacimiento, según la ley, de uno de
los tipos.

1) Responsabilidad:

El artículo 75 de la LSC establece: “La transformación no modifica la


responsabilidad solidaria e ilimitada anterior de los socios, aun
cuando se trate de obligaciones que deban cumplirse con
posterioridad a la adopción del nuevo tipo, salvo que los acreedores
lo consientan expresamente”.
Es el supuesto de transformación de una sociedad personalista a una con
responsabilidad limitada de los socios. Lo que se procura es proteger a los terceros que
contrataron teniendo en cuento la eventual responsabilidad solidaria e ilimitada que
entonces afectaba a los socios.
Por su parte, el artículo 76 dispone: “Si en razón de la transformación
existen socios que asumen responsabilidad ilimitada, ésta no se
extiende a las obligaciones sociales anteriores a la transformación
salvo que la acepten expresamente”.
136

Se trata de supuesto inverso, en que una sociedad capitalista asume una forma
parcial o totalmente personalista. Parece justo si se tiene en cuenta que en le momento
de contratar los acreedores no contaron con la responsabilidad ilimitada de los socios.

2) Requisitos:

Los requisitos están regulados en el artículo 77 de la LSC que establece: “La


transformación exige el cumplimiento de los siguientes requisitos:
1) Acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario a lo
dispuesto para algunos tipos societarios;
2) Confección de un balance especial, cerrado a una fecha que
no exceda de un (1) mes a la del acuerdo de transformación y puesto
a disposición de los socios en la sede social con no menos de quince
(15) días de anticipación a dicho acuerdo. Se requieren las mismas
mayorías establecidas para la aprobación de los balances de
ejercicio;
3) Otorgamiento del acto que instrumente la transformación por
los órganos competentes de la sociedad que se transforme y la
concurrencia de los nuevos otorgantes, con constancia de los socios
que se retiren, capital que representan y cumplimiento de las
formalidades del nuevo tipo societario adoptado;
4) Publicación por un (1) día en el diario de publicaciones
legales que corresponda a la sede social y sus sucursales. El aviso
deberá contener:
a) Fecha de la resolución social que aprobó la transformación;
b) Fecha del instrumento de transformación;
c) La razón social o denominación social anterior y la adoptada
debiendo de ésta resultar indubitable su identidad con la sociedad
que se transforma;
d) Los socios que se retiran o incorporan y el capital que
representan;
e) Cuando la transformación afecte los datos a que se refiere el
artículo 10 apartado a), puntos 4 a 10, la publicación deberá
determinarlo;
5) La inscripción del instrumento con copia del balance firmado
en el Registro Público de Comercio y demás registros que
correspondan por el tipo de sociedad, por la naturaleza de los bienes
que integran el patrimonio y sus gravámenes. Estas inscripciones
deben ser ordenadas y ejecutadas por el Juez o autoridad a cargo del
Registro Público de Comercio, cumplida la publicidad a que se refiere
el apartado 4)”.

3) Receso:

El derecho de receso es la facultad del socio de retirarse del ente social en caso
de estar disconforme con decisiones de la asamblea que implican alterar
sustancialmente las bases esenciales tenidas en cuenta al ingresar, o al constituir la
sociedad.
El artículo 78 establece: “En los supuestos en que no se exija
unanimidad, los socios que han votado en contra y los ausentes
137

tienen derecho de receso, sin que éste afecte su responsabilidad


hacia los terceros por las obligaciones contraídas hasta que la
transformación se inscriba en el Registro Público de Comercio.
El derecho debe ejercerse dentro de los quince (15) días del acuerdo
social, salvo que el contrato fije un plazo distinto y lo dispuesto para
algunos tipos societarios.
El reembolso de las partes de los socios recedentes se hará sobre la
base del balance de transformación.
La sociedad, los socios con responsabilidad ilimitada y los
administradores garantizan solidaria e ilimitadamente a los socios
recedentes por las obligaciones sociales contraídas desde el ejercicio
del receso hasta su inscripción”.

4) Preferencia de los socios:

El punto aparece regulado en el artículo 79 que prescribe: “La


transformación no afecta las preferencias de los socios salvo pacto en
contrario”.

5) Rescisión de la transformación:

Conforme al artículo 80: “El acuerdo social de transformación puede


ser dejado sin efecto mientras ésta no se haya inscripto.
Si medió publicación, debe procederse conforme a lo establecido en
el segundo párrafo del artículo 81.
Se requiere acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario y
lo dispuesto para algunos tipos societarios”.
Ante de la inscripción puede dejarse sin efecto la transformación; el régimen
anterior establecía que ese acto debía disponerse antes de la publicación. Como la
solución actual permite revocar la transformación aún luego de la publicación, el texto
legal, ordena una nueva publicación dando cuenta de la rescisión.
En cuanto a las mayorías requeridas por el acto colegial para la toma de decisión
se requiere el acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario y lo dispuesto
para algunos tipos societarios. Así, en el caso de la sociedad anónima se aplica el
artículo 244 párrafo último; en las sociedades de responsabilidad limitada el artículo
160 y para las sociedades por interés la unanimidad, salvo pacto en contrario.

6) Caducidad del acuerdo de transformación:

El artículo 81 de la LSC prescribe: “El acuerdo de transformación


caduca si a los tres (3) meses de haberse celebrado no se inscribió el
respectivo instrumento en el Registro Público de Comercio, salvo que
el plazo resultare excedido por el normal cumplimiento de los
trámites ante la autoridad que debe intervenir o disponer la
inscripción.
En caso de haberse publicado, deberá efectuarse una nueva
publicación al solo efecto de anunciar la caducidad de la
transformación.
138

Los administradores son responsables solidaria e ilimitadamente por


los perjuicios derivados del incumplimiento de la inscripción o de la
publicación”.

Fusión:

1) Concepto, efectos y caracteres:

Conforme al artículo 82 de la LSC: “Hay fusión cuando dos o más


sociedades se disuelven sin liquidarse, para constituir una nueva, o
cuando una ya existente incorpora a una u otras, que sin liquidarse
son disueltas”.
La fusión responde a la exigencia económica de realizar una unión de fuerzas
productivas, mediante la compenetración de varias sociedades. Puede realizarse de dos
modos:
1. Mediante la creación de una nueva sociedad que absorba las sociedades
existentes.
2. Mediante la incorporación o absorción de una sociedad por otra.
A tenor de lo dispuestos por el artículo 82 párrafo segundo, tanto en uno como
en otro caso, se producen los siguientes efectos: “La nueva sociedad o la
incorporante adquiere la titularidad de los derechos y obligaciones de
las sociedades disueltas, produciéndose la transferencia total de sus
respectivos patrimonios al inscribirse en el Registro Público de
Comercio el acuerdo definitivo de la fusión y el contrato o estatuto de
la nueva sociedad, o el aumento de capital que hubiere tenido que
efectuar la incorporante”.
La fusión presenta los siguientes caracteres:
a) La sociedad incorporada a la nueva o a la ya existente se extingue,
disolviéndose sin liquidarse.
b) La sociedad incorporante o la resultante de la fusión adquiere el patrimonio de
la sociedad incorporada. Se produce una sucesión a título universal, de modo que todos
los bienes, créditos y deudas de la sociedad que se extingue pasan a la sociedad a que
se incorpora o a la creada con la fusión.
c) Los socios de la sociedad que se extingue se convierten en socios de la nueva
sociedad, o de la sociedad a que aquella se incorpora.

2) Requisitos:

Los requisitos de la fusión de se encuentran regulados en el artículo 83 de la


LSC que establece: “La fusión exige el cumplimiento de los siguientes
requisitos:
Compromiso previo de fusión.
1) El compromiso previo de fusión otorgado por los representantes de
las sociedades que contendrá:
a) La exposición de los motivos y finalidades de la fusión;
b) Los balances especiales de fusión de cada sociedad, preparados
por sus administradores, con informes de los síndicos en su caso,
cerrados en una misma fecha que no será anterior a tres (3) meses a
la firma del compromiso, y confeccionados sobre bases homogéneas
y criterios de valuación idénticos;
139

c) La relación de cambios de las participaciones sociales, cuotas o


acciones;
d) El proyecto de contrato o estatuto de la sociedad absorbente
según el caso;
e) Las limitaciones que las sociedades convengan en la respectiva
administración de sus negocios y la garantía que establezcan para el
cumplimiento de una actividad normal en su gestión, durante el lapso
que transcurra hasta que la fusión se inscriba;
Resoluciones sociales.
2) La aprobación del compromiso previo y fusión de los balances
especiales por las sociedades participantes en la fusión con los
requisitos necesarios para la modificación del contrato social o
estatuto;
A tal efecto deben quedar copias en las respectivas sedes sociales del
compromiso previo y del informe del síndico en su caso, a disposición
de los socios o accionistas con no menos de quince (15) días de
anticipación a su consideración;
Publicidad.
3) La publicación por tres (3) días de un aviso en el diario de
publicaciones legales de la jurisdicción de cada sociedad y en uno de
los diarios de mayor circulación general en la República, que deberá
contener:
a) La razón social o denominación, la sede social y los datos de
inscripción en el Registro Público de Comercio de cada una de las
sociedades;
b) El capital de la nueva sociedad o el importe del aumento del
capital social de la sociedad incorporante;
c) La valuación del activo y el pasivo de las sociedades fusionantes,
con indicación de la fecha a que se refiere;
d) La razón social o denominación, el tipo y el domicilio acordado
para la sociedad a constituirse;
e) Las fechas del compromiso previo de fusión y de las resoluciones
sociales que lo aprobaron;
Acreedores: oposición.
Dentro de los quince (15) días desde la última publicación del aviso,
los acreedores de fecha anterior pueden oponerse a la fusión.
Las oposiciones no impiden la prosecución de las operaciones de
fusión, pero el acuerdo definitivo no podrá otorgarse hasta veinte
(20) días después del vencimiento del plazo antes indicado, a fin de
que los oponentes que no fueren desinteresados o debidamente
garantizados por las fusionantes puedan obtener embargo judicial;
Acuerdo definitivo de fusión.
4) El acuerdo definitivo de fusión, otorgados por los representantes
de las sociedades una vez cumplidos los requisitos anteriores, que
contendrá:
a) Las resoluciones sociales aprobatorias de la fusión;
b) La nómina de los socios que ejerzan el derecho de receso y capital
que representen en cada sociedad;
c) La nómina de los acreedores que habiéndose opuesto hubieren
sido garantizados y de los que hubieren obtenido embargo judicial; en
140

ambos casos constará la causa o título, el monto del crédito y las


medidas cautelares dispuestas, y una lista de los acreedores
desinteresados con un informe sucinto de su incidencia en los
balances a que se refiere el inciso 1), apartado b);
d) La agregación de los balances especiales y de un balance
consolidado de las sociedades que se fusionan;
Inscripción registral.
5) La inscripción del acuerdo definitivo de fusión en el Registro
Público de Comercio.
Cuando las sociedades que se disuelven por la fusión estén inscriptas
en distintas jurisdicciones deberá acreditarse que en ellas se ha dado
cumplimiento al artículo 98”.

3) Receso:

De acuerdo con los artículos 85 y 245 de la LSC pueden ejercer el derecho de


receso los socios de las sociedades absorbidas que hubieren votado en contra o estado
ausente al decidirse la fusión.
Corresponde tener en cuenta:
1. El derecho de receso debe ser ejercitado por los socios que votaron en contra
de la aprobación del compromiso de fusión dentro de los 15 días de la respectiva
asamblea o reunión de socios que haya aprobado dicho instrumento.
2. No corresponde el derecho de receso para los accionistas de la sociedad
incorporante, ni es admisible tal derecho en las sociedades que hacen oferta pública de
sus acciones o se hallen autorizadas para la cotización de las mismas.

4) Revocación y rescisión:

Respecto de la revocación el artículo 86 dispone: “El compromiso previo


de fusión puede ser dejado sin efecto por cualquiera de las partes, si
no se han obtenido todas las resoluciones sociales aprobatorias en el
término de tres (3) meses. A su vez las resoluciones sociales
aprobatorias pueden ser revocadas, mientras no se haya otorgado el
acuerdo definitivo, con recaudos iguales a los establecidos para su
celebración y siempre que no causen perjuicios a las sociedades, los
socios y los terceros”.
Al igual que el artículo 81, este artículo 86 tiene como finalidad evitar que los
trámites se prolonguen indefinidamente.
Por su parte, con relación a la rescisión, el artículo 87 prescribe: “Cualquiera
de las sociedades interesadas puede demandar la rescisión del
acuerdo definitivo de fusión por justos motivos hasta el momento de
su inscripción registral.
La demanda deberá interponerse en la jurisdicción que corresponda
al lugar en que se celebró el acuerdo”.

Escisión:

La operación de escisión puede adoptar diversas figuras, pero en general es una


forma de organización de la actividad económica de una o varias sociedades, mediante
141

la adopción de una nueva organización jurídica, que supone un desprendimiento


patrimonial.
El instituto de la escisión es una forma o método de la concentración
empresarial. La inteligencia de la figura no pasa, pues, por la “desmembración” de la
empresa, sino por el reordenamiento, la descentralización –generalmente dentro de un
grupo empresario- a fin de lograr la debida racionalización de esfuerzos y/o capitales,
evitando el sobredimensionamiento de la estructura.
La escisión permite a la sociedad disgregadora alcanzar un gigantismo que, a
veces, puede ser nefasto para la rentabilidad, transfiriendo a las sociedades que
permanecen en su órbita, actividades que éstas concentran en unidades económicas bien
adaptadas a la situación de mercado.

Hay escisión cuando:


I. — Una sociedad sin disolverse, a la cual la ley denomina sociedad escindente,
destina parte de su patrimonio para fusionarse con sociedades existentes, que reciben el
nombre de escincionarias, o para participar con ellas en la creación de una nueva
sociedad. Ello implica para la sociedad que escinde parte de su patrimonio una
reducción de su capital social proporcional al patrimonio afectado o fusionado con la
sociedad absorbente, mientras que esta ultima deberá incrementar su capital para dar
entrada a ese bien y poder distribuir la correspondiente participación social a los
integrantes de la sociedad que ha escindido parte de su patrimonio.
II. — Una sociedad sin disolverse destina parte de su patrimonio para constituir
una o varias sociedades nuevas;
III. — Una sociedad se disuelve sin liquidarse para constituir con la totalidad de
su patrimonio nuevas sociedades.
Salvo en este último supuesto, en las restantes hipótesis las sociedades
escindentes no se disuelven ni las escincionarias asumen el activo y pasivo de aquéllas,
manteniendo cada una de ellas su personalidad jurídica sin restricciones de ninguna
especie. A diferencia de la fusión, en el procedimiento de escisión no se produce una
transmisión de bienes a titulo universal a favor de las sociedades escisionarias.
Es característica también del proceso de la escisión que las partes sociales y
acciones correspondientes a la participación en la sociedad que se crea o que recibe
parte del patrimonio del ente dividido no se adjudican a ésta, sino que se atribuyen
directamente a los socios o accionistas de las sociedad escindente.
Requisitos.
La escisión exige el cumplimiento de los siguientes requisitos:
1) Resolución social aprobatoria de la escisión, del contrato o estatuto de la
escisionaria, de la reforma del contrato o estatuto de la escindente en su caso, y el
balance especial al efecto, con los requisitos necesarios para la modificación del
contrato social o del estatuto en el caso de fusión. El receso y las preferencias se rigen
por lo dispuesto en los artículos 78 y 79;
2) El balance especial de escisión no será anterior a tres (3) meses de la
resolución social respectiva, y será confeccionado como un estado de situación
patrimonial;
3) La resolución social aprobatoria incluirá la atribución de las partes sociales o
acciones de la sociedad escisionaria a los socios o accionistas de la sociedad escindente,
en proporción a sus participaciones en ésta, las que se cancelarán en caso de reducción
de capital;
142

4) La publicación de un aviso por tres (3) días en el diario de publicaciones


legales que corresponda a la sede social de la sociedad escindente y en uno de los
diarios de mayor circulación general en la República que deberá contener:
a) La razón social o denominación, la sede social y los datos de la inscripción en
el Registro Público de Comercio de la sociedad que se escinde;
b) La valuación del activo y del pasivo de la sociedad, con indicación de la fecha
a que se refiere;
c) La valuación del activo y pasivo que componen el patrimonio destinado a la
nueva sociedad;
d) La razón social o denominación, tipo y domicilio que tendrá la sociedad
escisionaria;
5) Los acreedores tendrán derecho de oposición de acuerdo al régimen de fusión;
6) Vencidos los plazos correspondientes al derecho de receso y de oposición y
embargo de acreedores, se otorgarán los instrumentos de constitución de la sociedad
escisionaria y de modificación de la sociedad escindente, practicándose las
inscripciones según el artículo 84.
Cuando se trate de escisión-fusión se aplicarán las disposiciones de los artículos 83 a
87”.

Bolilla nº 19: Sociedades constituidas en el extranjero. Organización societaria y


concentración económica:

1) Sociedades constituidas en el extranjero:

La cuestión referida a la nacionalidad de las sociedades ha dado lugar a una de


las más apasionantes polémicas en el derecho societario.
La doctrina argentina es coincidente en sostener que las sociedades no tienen
nacionalidad, pues la actuación de ellas no presupone vinculación política alguna entre
el Ciudadano y el Estado, habida cuenta que el contrato de sociedad sólo crea entre sus
integrantes un vínculo jurídico de base económica.
Sin embargo, el criterio no es uniforme, y en otros países, predominantemente de la
Europa continental, se entiende que si la sociedad es una persona jurídica, no hay razón
para negar la relación entre éste y el Estado, criterio que, a nuestro juicio, equivocado,
pues ello implicaría dar al concepto de personalidad jurídica un matiz que excede
largamente el fin práctico tenido en cuenta por el legislador al otorgarle a las sociedades
el carácter de sujeto de derecho.
I) La legislación aplicable a las sociedades extranjeras con actuación en la
República: La primera parte del arto 118 de la ley 19.550 establece que la sociedad
constituida en el extranjero se rige en cuanto a su existencia y forma por las leyes del
lugar de constitución. Ello significa que toda la problemática en materia de personalidad
jurídica, capacidad, formalidades de constitución, tipicidad y órganos se rige por la ley
del país de origen, salvo la actuación del ente foráneo en nuestro país, que está sometido
a las siguientes reglas:
1. Si se trata de un acto aislado, la sociedad extranjera se halla habilitada para
realizarlos y estar en los juicios derivados de esa limitada relación (art. 118, primer
párrafo),
2. Si pretende la sociedad foránea ejercer habitualmente actos comprendidos en
su objeto social, establecer sucursal asiento o cualquier otra especie de representación
permanente en el país, debe cumplir con lo dispuesto por el art. 118 de la ley 19.550,
143

que le impone, entre otros requisitos, inscribirse en el Registro Público de Comercio


correspondiente al domicilio donde pretenden cumplir su actividad (art. 118),
3. Finalmente, la sociedad extranjera puede constituir o participar en sociedades
argentinas, requiriéndoseles para ello la correspondiente inscripción registral en la juris-
dicción donde la sociedad participada se encuentre inscripta (art. 123, L.S).
II) El concepto del acto aislado: Hemos señalado que, conforme lo dispone el art.
118 en su segundo párrafo, las sociedades extranjeras se encuentran habilitadas para
realizar en el país actos aislados y estar en juicio.
El problema radica en el silencio de la ley sobre qué es lo que debe entenderse por
acto aislado, pues muchas veces un acto de tal naturaleza puede generar una actividad
permanente y continuada, predicando la doctrina nacional mayoritaria que tal concepto
debe ser interpretado en sentido restringido reservándose para aquellos actos
desprovistos de permanencia y que se caracterizan por lo esporádico y accidental.

III) El desarrollo de su actividad habitual por la sociedad extranjera: El arto 118


de la ley 19.550 dispone que para el ejercicio habitual de actos comprendidos en su
objeto social, establecer sucursal, asiento o cualquier otra especie de representación per-
manente, la sociedad extranjera debe:
1. Acreditar la existencia de la sociedad con arreglo a las leyes de su país.
2. Fijar un domicilio en la República, cumpliendo con la publicación e inscripción
exigidas por esta ley para las sociedades que se constituyan en la República.
3. Justificar la decisión de crear dicha representación y designar a la persona a
cuyo cargo ella estará.
Asimismo, si se tratare de una sucursal se determinará, además, el capital que se le
asigne, cuando corresponda por las leyes especiales.
La creciente intervención de las sociedades constituidas en el extranjero aparejó un
notable incremento del fraude al mecanismo legal mencionado en el artículo 118, con
repercusión de importancia en el ámbito del control judicial y administrativo. Esto
condujo a que:
a) Por un lado, se avivaran las discusiones en torno a los efectos de la actuación
de la sociedad extranjera sin cumplir con los recaudos de la debida inscripción. En este
orden, frente a tesis tradicional que sostiene la irregularidad como sanción, un fallo de
resonantes consecuencias se hizo eco de la posición que propugna la llana
inoponibilidad de la existencia de esa sociedad en nuestro país y, por ende, su falta de
legitimación para hacer valer sus derechos y obligaciones relativos a los actos
celebrados. Para esta tesitura, en efecto, las previsiones del artículo 118 no constituyen
un mero recaudo formal, sino “el límite local del orden público al principio de la
extraterritorialidad, ejecutado mediante el poder de policía del Estado”.
b) Las circunstancias antedichas dejaron al descubierto un déficit de
implementación y control registral que la IGJ complementó por vía reglamentaria.
IV) Tipo desconocido: Dispone el artículo 119: “El artículo 118 se aplicará
a la sociedad constituida en otro Estado bajo un tipo desconocido por
las leyes de la República. Corresponde al Juez de la inscripción
determinar las formalidades a cumplirse en cada caso, con sujeción al
criterio del máximo rigor previsto en la presente ley”.
Esto significa, para algunos, que deben someterse al régimen de la SA, porque
–en teoría- posee un régimen de mayor control en la legislación argentina, y los
directores tienen una responsabilidad agravada. Otros sostienen que se debe aplicar el
régimen de la sociedad colectiva, donde todos, en definitiva, responden solidariamente;
tal posición genera polémica, principalmente en términos impositivos.
144

V) Contabilidad: El artículo 120 de la LSC establece la obligatoriedad para las


sociedades extranjeras, contempladas en el artículo 119 y en el párrafo último del
artículo 118, de llevar en la República contabilidad separada y someterse al control que
corresponda de acuerdo con el tipo de sociedad que se trate.
La contabilidad por separado y el control administrativo no son exigibles cuando
sólo se realicen actos aislados ya que para hacerlos la sociedad extranjera sólo destaca a
un apoderado o representante.
VI) Representantes: El tema se encuentra regulado en los artículo 121 y 122 que
disponen: “El representante de sociedad constituida en el extranjero
contrae las mismas responsabilidades que para los administradores
prevé esta ley y, en los supuestos de sociedades de tipos no
reglamentados, las de los directores de sociedades anónimas.
Emplazamiento en juicio.
ARTICULO 122. — El emplazamiento a una sociedad constituida en el
extranjero puede cumplirse en la República;
a) Originándose en un acto aislado, en la persona del apoderado que
intervino en el acto o contrato que motive el litigio;
b) Si existiere sucursal, asiento o cualquier otra especie de
representación, en la persona del representante”.
VII) Constitución de sociedades: Dispone el artículo 123: “Para constituir
sociedad en la República, deberán previamente acreditar ante el juez
del Registro que se han constituido de acuerdo con las leyes de sus
países respectivos e inscribir su contrato social, reformas y demás
documentación habilitante, así como la relativa a sus representantes
legales, en el registro Público de Comercio y en el registro Nacional
de Sociedades por Acciones en su caso”.
Se puede considerar firme, en la actualidad, el criterio de interpretación según el
cual, la previsión de este artículo se aplica tanto a la constitución de una sociedad local
como la participación en el capital de una sociedad local preexistente, aunque esta
participación sea minoritaria o no otorgue posiciones de control. En todos los casos, se
entiende que la participación en carácter de socia implica una actividad habitual en el
ejercicio de los derechos sociales y no un mero acto aislado.
VII) Sociedades con domicilio o principal objeto en la república: Establece el artículo
124: “La sociedad constituida en el extranjero que tenga su sede en la
República o su principal objeto esté destinado a cumplirse en la
misma, será considerada como sociedad local a los efectos del
cumplimiento de las formalidades de constitución o de su reforma y
contralor de funcionamiento”.
El ámbito de aplicación de éste artículo 124 se limita a la sociedad cuyo
principal objeto está destinado a aplicarse en la República con exclusividad, pues
cuando el objeto social se cumpla concurrentemente en otros lugares, la situación queda
regida por el artículo 118 tercer párrafo.
El supuesto en análisis ha sido considerado por la doctrina como “sociedades
constituidas en fraude a la ley”, concepto que si bien puede resultar muy amplio, ha sido
inspirado en la clandestinidad que tales sociedades pretenden, que por lo general ocultan
comerciantes o ciudadanos argentinos que, para superar incapacidades de derecho o
permanecer ocultos a la hora de responder patrimonialmente, prefieren constituir
sociedades extranjeras ficticias o simuladas con actuación exclusiva en la República,
pretendiendo con ello dificultar cualquier acción judicial que se intente contra las
mismas o contra sus integrantes.
145

2) Organización societaria y concentración económica:

La búsqueda de una dimensión empresarial adecuada motivó el fenómeno de la


concentración societaria, protagonizado principalmente por la sociedad anónima, como
vehículo de la gran empresa.
Las formas de concentración económicas hunden profundamente sus raíces en la
creciente racionalización de la economía moderna, especialmente de las economías
industrial y crediticia. La aplicación de criterios racionalizadotes a la obtención de
productos industriales condujo a la uniformidad de éstos para reducir costes de
producción, y esto impulsó, a su vez, primero a la especialización de las empresas y
después a la alianza de las empresas especializadas para paliar los efectos de la lucha de
precios en un régimen de libre competencia.
a) Sociedades constituidas por sociedades por acciones: El
artículo 30 de la ley 19.550 establece que: “Las sociedades anónimas y en
comandita por acciones solo pueden formar parte de sociedades por
acciones”.
Tradicionalmente se justifica esta disposición, por un lado, en razones de orden
público como es el evitar que por medio de participaciones en sociedades no
fiscalizadas, los entes accionarios eludan total o parcialmente las disposiciones de los
artículos 299 y 301. También se la fundamenta a la luz del interés de los accionistas en
cuestiones tales como la extensión de la quiebra a la sociedad por acciones si ésta
resulta socia de una sociedad de responsabilidad ilimitada.
E precepto, empero, no ha tenido suerte pareja en cuanto a la acogida por parte
de la doctrina. Así, un sector doctrinario, encabezado por Le Pera opina que tal
disposición, unida al principio de tipicidad, afecta la libertad constitucional de ejercer
negocios, de modo tal que se limita la realización de negocios, especialmente con
sociedades extranjeras que caen en la situación de sociedades irregulares o en la de
sociedad atípica, puesto que, a tenor de este artículo, sólo pueden formar parte de una
sociedad por acciones otra sociedad por acciones.
No obstante, esta crítica, se atempera ahora con la regulación expresa de los
“contratos de colaboración empresaria”, las “uniones transitoria de empresas” y los
“consorcios de cooperación” que las leyes 22.903 y 26.005 incorporan.
b) Participaciones en otras sociedades: limitaciones: Dispone
el artículo 31 de la LSC: “Ninguna sociedad excepto aquellas cuyo objeto
sea exclusivamente financiero o de inversión puede tomar o
mantener participación en otra u otras sociedades por un monto
superior a sus reservas libres y a la mitad de su capital y de las
reservas legales. Se exceptúa el caso en que el exceso en la
participación resultare del pago de dividendos en acciones o por la
capitalización de reservas.
Quedan excluidas de estas limitaciones las entidades reguladas por la
Ley N 18.061. El Poder Ejecutivo Nacional podrá autorizar en casos
concretos el apartamiento de los límites previstos.
Las participaciones, sea en partes de interés, cuotas o acciones, que
excedan de dicho monto deberán ser enajenadas dentro de los seis
(6) meses siguientes a la fecha de aprobación del balance general del
que resulte que el límite ha sido superado. Esta constatación deberá
ser comunicada a la sociedad participada dentro del plazo de diez
(10) días de la aprobación del referido balance general. El
146

incumplimiento en la enajenación del excedente produce la pérdida


de los derechos de voto y a las utilidades que correspondan a esas
participaciones en exceso hasta que se cumpla con ella”.
Esta norma establece las limitaciones a la toma de participación en otras
sociedades cuando el objeto social de la participante no sea exclusivamente financiero o
de inversión; el fundamento es, así, la intangibilidad del objeto social pretendiéndose
evitar la desnaturalización del objeto mediante el desvío de la actividad social. Por
ejemplo, una persona socia de una sociedad dedicada a la compraventa de inmuebles
desea que el patrimonio social se dedique a esa actividad. Pero, si a través de la
sociedad se invierte –como puede hacerlo cualquier sociedad- en una sociedad que se
dedica a la compraventa de automotores, se está destinando el patrimonio que el socio
aportó al momento de la constitución de la sociedad para la realización de otra
actividad.
Siendo ésta una materia en constante elaboración, se han resaltado, entre otras,
dos cuestiones que importan justa crítica a la formulación legal. Así, la excepción
respecto de las sociedades cuyo objeto exclusivo sea financiero o de inversión,
privilegia la situación del “holding puro”, es decir, los grupos cuya principal actividad
es participar en otras sociedades, sin mantener a su vez una explotación comercial o
industrial propia. Tampoco se adecua a la realidad de nuestro medio la solución
consistente en enajenar el excedente, debido a las limitadas características de nuestro
mercado de capitales.
c) Participaciones recíprocas: Conforme al artículo 32: “Es nula la
constitución de sociedades o el aumento de su capital mediante
participaciones recíprocas, aún por persona interpuesta. La infracción
a esta prohibición hará responsable en forma ilimitada y solidaria a
los fundadores, administradores, directores y síndicos. Dentro del
término de tres (3) meses deberá procederse a la reducción del
capital indebidamente integrado, quedando la sociedad en caso
contrario, disuelta de pleno derecho.
Tampoco puede una sociedad controlada participar en la controlante
ni en sociedad controlada por esta por un monto superior, según
balance, ni de sus reservas, excluida la legal.
Las partes de interés, cuotas o acciones que excedan los límites
fijados deberán ser enajenadas dentro de los seis (6) meses
siguientes a la fecha de aprobación del balance del que resulte la
infracción. El incumplimiento será sancionado conforme al artículo
31”.
La fundamentación de este artículo es de orden público, pretendiéndose evitar la
creación de un capital social aparente, su aguamiento o, como expresa la Exposición de
motivos, el “cruzamiento” de capital destinado a la realización de reembolsos o reservas
en contradicción con expresas disposiciones legales.
Los que está prohibido es la constitución o el aumento del capital con
participaciones recíprocas, porque en definitiva se aporta la mitad, y se aporta la misma
cifra dos veces, lo que de ningún modo es real, sino meramente aparente.

d) Sociedades controladas y sociedades vinculadas: A ellas se


refiere el artículo 33 de la LSC que establece: “Se consideran sociedades
controladas aquellas en que otra sociedad, en forma directa o por
intermedio de otra sociedad a su vez controlada:
147

1) Posea participación, por cualquier título, que otorgue los votos


necesarios para formar la voluntad social en las reuniones sociales o
asambleas ordinarias;
2) Ejerza una influencia dominante como consecuencia de acciones,
cuotas o partes de interés poseídas, o por los especiales vínculos
existentes entre las sociedades.
Sociedades vinculadas.
Se consideran sociedades vinculadas, a los efectos de la Sección IX
de este capítulo, cuando una participe en mas del diez por ciento
(10%) del capital de otra.
La sociedad que participe en mas del veinticinco por ciento (25%) del
capital de otra, deberá comunicárselo a fin de que su próxima
asamblea ordinaria tome conocimiento del hecho”.
Se define a las sociedades controladas en contraposición a las vinculadas. Las
sociedades controladas están sujetas a la voluntad social de la sociedad controlante. En
cambio, en las sociedades vinculadas lo único que existe es una participación en el
capital social de una sociedad por otra, superior al 10% del capital total de aquella.
La reforma de la ley 22.903 reforzó las consideraciones en torno de la
verificación del denominado “control interno”, agregando como suficiente dato en torno
de la configuración del control, el hecho de poseer los votos necesarios para formar la
voluntad social en simples reuniones sociales o asambleas ordinarias. Instituyó también
el denominado “control externo”, es decir la influencia dominante que se ejerce sobre
una sociedad mediante particulares relaciones económicas o contractuales, por ejemplo,
ser el único suministrador de insumos, materias primas, etc., las condiciones en que se
haya pactado la concesión de una licencia industrial, existencia de créditos excesivos,
etc.
El decreto 677/01 complementa en modo sustancial lo preceptuado en este
artículo, instituyendo el concepto de “participación significativa” y “control casi total”.
Si bien estos institutos se vinculan directamente con el “régimen de transparencia de la
oferta pública” que pretende la normativa en cuestión, sienta criterios interpretativos y
de aplicación relevantes para la integración genérica de temáticas como control,
administración, fiscalización o publicidad.

Bolilla nº 20: Sociedad accidental o en participación, contratos de colaboración y


uniones transitorias de empresas:

1) Joint ventures:

El nombre proviene del derecho estadounidense, pero sus antecedentes son de


fines del siglo XIX, donde aparece, con otros nombres, en Escocia y en Bélgica.
También en varias oportunidades de los ha denominado “consorcios”.
Básicamente, el joint venture es una agrupación de empresas. las empresas se
agrupan con un determinado fin en común, ya sea para firmar un contrato, para
constituir una sociedad, para complementarse en la actividad comercial, industrial o
para crear una nueva empresa. Generalmente a ese fin común se le suma la finalidad de
obtener ganancias, el fin de lucro.
En nuestro derecho esta institución no existe con ese nombre; con esta
denominación solamente hay un convenio firmado entre la Argentina e Italia para
propiciar las uniones de empresas.
148

Lo característico de los joint ventures es que las empresas tienen una comunidad
de intereses y, para alcanzar esa finalidad común, todas las empresas hacen aportes para
que este emprendimiento funcione alcanzando la utilidad común, y tendrán un sistema
de control recíproco, administración y gerenciamiento conjunto. Todos podrá participar
de la administración y a su vez podrán controlar al otro.
Generalmente existe un contrato, pero también, en ciertos casos puede que no,
como lo contempla el derecho estadounidense, que otorga la posibilidad de constituir un
joint venture de dos maneras diferentes: a través de un contrato –joint venture
contractual-, o mediante la constitución misma de una sociedad –joint venture
societario-
Ha habido una gran confusión en cuanto a la naturaleza jurídica de este instituto,
pues los joint ventures nacen originariamente con responsabilidad ilimitada de las
partes; por lo tanto, cuando se los incluyó en el derecho estadounidense se los asimiló a
los partnership, que es conocido en la Argentina como la “sociedad colectiva”.
Entonces, al decir que supletoriamente se iban a aplicar las normas de la sociedad
colectiva, se generaba una responsabilidad ilimitada, y de ahí deviene el control, gestión
y gerenciamiento conjuntos. Con el tiempo se fueron independizando y, por lo tanto,
adquiriendo características propias, a pesar de que su naturaleza jurídica todavía no está
clara.
Ventajas: Una de las ventajas más importantes es la fiscal, y a su vez dan la
posibilidad de incorporar nuevas tecnologías, porque quizás una sola de estas empresas
no podría incorporar una maquinaria de nueva generación, en cambio, si unen dos o tres
para comprarlas, abaratan costos y así acceden a nuevas tecnologías.
Inconvenientes: Uno de los inconvenientes es que al estar involucradas tantas
partes en el control, administración y gerenciamiento, quizás se pierde un poco el
dominio de la administración.

2) Sociedades accidentales o en participación:

Las sociedades en participación pueden constituirse con dos o más personas para
acometer algún negocio determinado, pero sin trascender en su ejecución la existencia
de una firma o razón social particularmente referida a tal sociedad. La titularidad de una
sociedad accidental o en participación queda en cabeza de una sola persona individuo o
sociedad, gestor que actúa a propio nombre en la negociación que es el objeto de la
participación.
Están caracterizadas en el artículo 361 de la LSC que mantiene los lineamientos
caracterizadores del Código de Comercio. Entre estas características mencionamos:
1. Carecen de personalidad jurídica, contratando con los terceros a nombre
personal del socio gestor. En consecuencia no poseen denominación social, no están
sometidas a requisitos de forma y no se inscriben en el Registro Público de Comercio.
2. El socio gestor es quien se obliga ilimitadamente respecto de terceros (y en
forma solidaria si actúan más de un gestor), actuando en nombre propio pero a cuenta de
la sociedad. Aunque los terceros conozcan la existencia de los socios partícipes estos no
149

comprometen su responsabilidad respondiendo únicamente por el valor de su aporte,


salvo que se hayan dado sus nombres con sus consentimientos.
3. Su objeto tiene que consistir en la realización de una o más operaciones
determinadas y transitorias. Con esto no se alude al “objeto determinado” del artículo 11
de la ley, sino “una o varias operaciones puntuales y específicas” limitadas en el tiempo
(esto último en virtud de la nota de transitoriedad).
4. Esta sociedad funciona y se disuelve, a falta de disposiciones especiales, por
las reglas de la sociedad colectiva en cuanto no contraríen esta Sección. La liquidación
se hará por el socio gestor, quien debe rendir cuentas de sus resultados a los socios no
gestores.
La nota de transitoriedad sumada a las limitaciones que impone el artículo 30,
alejan a la sociedad en participación de presentarse como estructura apta para la
conformación e implementación de consorcios o joint ventures, lo que apresuró el
ingreso a nuestro sistema de las figuras relativas a los contratos de colaboración
empresaria por vía de la ley 22.903.

3) Contratos de colaboración empresaria:

Los contratos de colaboración de empresaria fueron incorporados a nuestra


legislación societaria por la ley 22.903 en el año 1983, que introdujo el capítulo III a la
ley 19.550.
Los contratos de colaboración empresaria participan del género en el que se
encuadra el joint venture anglosajón, el grupo de interés económico francés, los
consorcios italianos y brasileños, las agrupaciones de empresas y uniones temporales
de empresas de España, etc.
Se prevén dentro de este capítulo dos contratos: las agrupaciones de
colaboración y las Uniones Transitorias de Empresas.
El primero de ellos, las agrupaciones de colaboración tienen una finalidad
cooperativa o mutualistica, la cual no se traduce en el ejercicio de una actividad común
sino en la organización de una estructura complementaria destinada a auxiliar las
economías de las empresas coligadas, sin que estas pierdan su individualidad jurídica y
económica.
Las agrupaciones de colaboración se enrolan en lo que la doctrina
estadounidense ha llamado como joint ventures operativos o consorcio interno, pues los
sujetos se reúnen con el objeto de facilitar o desarrollar determinadas fases de su propia
actividad empresarial.
Las Uniones Transitorias de Empresas, por el contrario, receptan en nuestra
legislación la figura anglosajona de los joint ventures contractualistas, pues tienen por
objeto el desarrollo o ejecución de una obra, servicio o suministro concreto a favor de
un tercero, denominado comitente.
En estricta puridad, la inclusión de los contratos de colaboración empresaria
dentro de la ley 19.550, dedicada por propia definición al régimen de las sociedades
comerciales, constituye un grave error, teniendo fundamentalmente en cuenta que el
legislador se ha preocupado muy bien en manifestar que dichas figuras no constituyen
sociedades. Sin embargo, la incorporación de estos contratos a la legislación argentina
fue conveniente y oportuna y la gran cantidad de Uniones Transitorias de Empresas
(UTES) constituidas desde el año 1983, principalmente para participar en licitaciones
públicas ha dado razón al legislador.
150

a) Agrupaciones de colaboración: Las agrupaciones de colaboración han sido


definidas por el artículo 367 de la ley 19.550, que dispone que: “Las sociedades
constituidas en la República y los empresarios individuales
domiciliados en ella pueden, mediante un contrato de agrupación,
establecer una organización común con la finalidad de facilitar o
desarrollar determinadas fases de la actividad empresarial de sus
miembros o de perfeccionar o incrementar el resultado de tales
actividades.
No constituyen sociedades ni son sujetos de derecho. Los contratos,
derechos y obligaciones vinculados con su actividad se rigen por lo
dispuesto en los artículos 371 y 373.
Las sociedades constituidas en el extranjero podrán integrar
agrupaciones previo cumplimiento de lo dispuesto por el artículo 118,
tercer párrafo”.
Las características de las agrupaciones de colaboración son entonces las
siguientes:
1. Los sujetos legitimados para constituirlas son las sociedades constituidas en la
República, los empresarios individuales domiciliados en ella y las sociedades
extranjeras que hayan cumplido con los requisitos de registración previstos por el
artículo 118 de la ley 19.550.
2. El objeto de la agrupación de colaboración tiene un ámbito de actuación
interno, de estricta naturaleza mutualística, cuya finalidad está sólo dirigida a la
obtención de beneficios concretos de los partícipes, sin que la actividad trascienda a
terceros.
El objeto de las agrupaciones de colaboración tiende, por un plazo de duración
que no puede exceder el de los diez años, al establecimiento de una organización común
para facilitar o desarrollar determinadas fases de la actividad empresarial de sus
miembros o de perfeccionar o incrementar el resultado de tales actividades.
3. Con relación a la finalidad de estas agrupaciones, cabe decir que no pueden
perseguir fines de lucro y las ventajas económicas que genere su actividad deben recaer
directamente en el patrimonio de las empresas agrupadas o consorciadas.
Forma y contenido del contrato: Los contratos de agrupación de
colaboración deben otorgarse por instrumento público o privado y se inscribirá en el
Registro Público de Comercio aplicándose al respecto lo dispuesto en los artículos 4 y
5, esto es, la certificación de las firmas de los participes cuando el instrumento
constitutivo se hubiere otorgado por instrumento privado, aplicándose asimismo el
régimen de retroactividad establecido por el artículo 39 del Código de Comercio cuando
el contrato se hubiere presentado para su toma de razón dentro de los 15 días de su
firma.
La ley no ha aclarado los efectos de la inscripción. Parte de la doctrina (Nissen)
entiende que la registración exigida por el legislador cumple solo una función de
publicidad formal, descartándose a partir de ese momento toda asimilación con
cualquier figura asociativa. Por el contrario, la falta de inscripción, si bien no puede
generar irregularidad, conlleva el peligro de que la agrupación pueda ser calificada
como sociedad irregular o de hecho, con las consecuencias disvaliosas que la ley 19.550
prevé para estos entes. Del mismo modo, el incumplimiento de la referida inscripción
puede llevar, según el caso, a la inoponibilidad de las cláusulas del contrato a terceros.
El contrato de agrupación de colaboración debe contener las siguientes cláusulas
y estipulaciones:
1º) El objeto de la agrupación;
151

2º) La duración, que no podrá exceder de diez (10) años. Puede ser prorrogada
antes de su vencimiento por decisión unánime de los participantes. En caso de omitirse
la duración, se entiende que el contrato es válido por diez (10) años;
3º) La denominación que se formará con un nombre de fantasía integrado con la
palabra "agrupación";
4º) El nombre, razón social o denominación, el domicilio y los datos de la
inscripción registral del contrato o estatuto o de la matriculación e individualización en
su caso, que corresponda a cada uno de los participantes. En caso de sociedades , la
relación de la resolución del órgano social que aprobó la contratación de la agrupación,
así como su fecha y número de acta;
5º) La constitución de un domicilio especial para todos los efectos que deriven
del contrato de agrupación, tanto entre las partes como respecto de terceros;
6º) Las obligaciones asumidas por los participantes, las contribuciones debidas
al fondo común operativo y los modos de financiar las actividades comunes;
7º) La participación que cada contratante tendrá en las actividades comunes y en
sus resultados;
8º) Los medios, atribuciones y poderes que se establecerán para dirigir la
organización y actividad común, administrar el fondo operativo, representar individual y
colectivamente a los participantes y controlar su actividad al solo efecto de comprobar
el cumplimiento de las obligaciones asumidas;
9º) Los supuestos de separación y exclusión;
10) Las condiciones de admisión de nuevos participantes;
11) Las sanciones por incumplimiento de las obligaciones;
12) Las normas para la confección de estados de situación, a cuyo efecto los
administradores llevarán, con las formalidades establecidas por el Código de Comercio,
los libros habilitados a nombre de la agrupación que requieran la naturaleza e
importancia de la actividad común.
Resoluciones y régimen de mayorías: Dispone el artículo 370:
“Las resoluciones relativas a la realización del objeto de la agrupación
se adoptarán por el voto de la mayoría de los participantes, salvo
disposición contraria del contrato.
Su impugnación sólo puede fundarse en la violación de disposiciones
legales y contractuales y debe demandarse ante el juez del domicilio
fijado en el contrato dentro de los treinta (30) días de haberse
notificado fehacientemente la decisión de la agrupación, mediante
acción dirigida contra cada uno de los integrantes de la agrupación.
Las reuniones o consultas a los participantes deberán efectuarse
cada vez que lo requiera un administrador o cualquiera de los
miembros de la agrupación.
No puede introducirse ninguna modificación del contrato sin el
consentimiento unánime de los participantes”.
Dirección y administración de la agrupación: Conforme al
artículo 371: “La dirección y administración debe estar a cargo de una o
más personas físicas designadas en el contrato o posteriormente por
resolución de los participantes, siendo de aplicación el artículo 221
del Código de Comercio.
En caso de ser varios los administradores y si nada se dijera en el
contrato, se entiende que pueden actuar indistintamente”.
152

La carencia de personalidad jurídica de estas agrupaciones impide recurrir a la


doctrina del órgano, por lo que la aplicación de las normas del mandato comercial a los
administradores de las mismas es condición inevitable.
La función del administrador de las agrupaciones en colaboración es
remunerada, por ser ello característico del mandato comercial, cuya actividad no se
presume gratuita, a diferencia de lo que ocurre con el mandato civil.
La designación y remoción de los administradores debe ser inscripta en el
Registro Público de Comercio, pues auque la carga no está prevista para las
agrupaciones en colaboración, ella viene impuesta por la remisión a las normas del
mandato comercial.
Fondo común operativo: La ley cataloga las contribuciones de los
participes al fondo común operativo como una de las obligaciones de aquellos. El fondo
común operativo o se constituye con las contribuciones a que los sujetos participes se
obligan y los bienes que con ellas adquieran. Este fondo tiene por finalidad sostener los
gastos generales que demande la actividad de la organización y son, por regla general,
de escasa importancia en comparación con los medios que cada partícipe emplea para el
ejercicio de su propia empresa.
El fondo común operativo debe mantenerse indiviso durante la vigencia del
contrato de agrupación, y sobre el mismo no pueden hacer valer sus derechos los
acreedores particulares de los sujetos participantes.
El fondo común operativo es administrado por el administrador de la
agrupación, pero su destino puede ser fiscalizado permanentemente por los
participantes, exigiendo su afectación al objeto de la agrupación. Su pérdida de manera
alguna supone causal de disolución, y en tal caso el administrador debe exigir de los
partícipes su inmediato reintegro.
Responsabilidad de los participantes: Dispone el artículo 373:
“Por las obligaciones que sus representantes en nombre de la
agrupación, los participantes responden ilimitada y solidariamente
respecto de terceros. Queda expedita la acción contra éstos, sólo
después de haberse interpelado infructuosamente al administrador
de la agrupación: aquel contra quien se demanda el cumplimiento de
la obligación puede hacer valer sus defensas y excepciones que
hubieren correspondido a la agrupación.
Por las obligaciones que los representantes hayan asumido por
cuenta de un participante, haciéndolo saber al tiempo de obligarse,
responde éste solidariamente con el fondo común operativo”.
Causales de disolución: Los contratos de agrupación de colaboración se
disuelven por las causales previstas en el artículo 375 de la ley 19.550, que son las
siguientes:
1º) Por la decisión de los participantes;
2º) Por expiración del término por el cual se constituyó o por la consecución del
objeto para el que se formó o por la imposibilidad sobreviniente de lograrlo;
3º) Por reducción a uno del número de participantes;
4º) Por la incapacidad, muerte, disolución o quiebra de un participante, a menos
que el contrato prevea o que los demás participantes decidan por unanimidad su
continuación.
5º) Por decisión firme de autoridad competente que considere incursa a la
agrupación en prácticas restrictivas de la competencia;
6º) Por las causas específicamente previstas en el contrato.
153

Exclusión de los partícipes: La ley 19.550 se refiere a la exclusión de


los partícipes en el artículo 376 que dispone: “Sin perjuicio de lo establecido en
el contrato, cualquier participante puede ser excluido, por decisión
unánime, cuando contravenga habitualmente sus obligaciones o
perturbe el funcionamiento de la agrupación”.

b) Unión Transitoria de Empresas: Las Uniones Transitorias de Empresas son


agrupaciones constituidas mediante contratos para desarrollar o ejecutar conjunta y
coordinadamente una obra, servicio o suministro determinados y concretos,
relacionados con la actividad de los contratantes y aunque no configuran sociedades ni
son sujetos de derecho, su actividad se proyecta al mercado, a diferencia de las
agrupaciones de colaboración, en la cuales su operatividad no trasciende de la mera
organización interna.
Las características fundamentales de estos contratos son:
1. La unicidad del objeto, pues el mismo debe limitarse a una obra, servicio, o
suministro concreto.
2. Se encuentran íntimamente vinculados al contrato que les dio origen, pues el
objeto de la unión transitoria no puede estar abierto, sino ligado a un contrato de
locación de obra, servicio, compraventa o suministro, que es el que da origen al
nacimiento de la agrupación.
3. La Unión Transitoria de Empresas no implica una fusión entre las sociedades
que la integran, sino que cada una de ellas conserva su individualidad diferenciada, las
cuales pueden libremente continuar con su propia actividad, la que no sufre
restricciones.
4. Son sujetos legitimados para constituir Uniones Transitorias de Empresas las
mismas personas, físicas y jurídicas que pueden integrar las agrupaciones de
colaboración, esto es, las sociedades constituidas en la República, los empresarios
individuales domiciliados en ella y las sociedades extranjeras que hayan cumplido con
los requisitos de registración previstos por el artículo 118 de la ley 19.550.
5. No constituyen sociedades ni son sujetos de derecho, aún cuando se
encuentran presentes los mismos elementos y requisitos que caracterizan a los contratos
de sociedad.
Formalidades y requisitos: Los contratos de Uniones Transitorias de
Empresas deben otorgarse por instrumento público o privado y se inscribirá en el
Registro Público de Comercio aplicándose al respecto lo dispuesto en los artículos 4 y
5, esto es, la certificación de las firmas de los participes cuando el instrumento
constitutivo se hubiere otorgado por instrumento privado, aplicándose asimismo el
régimen de retroactividad establecido por el artículo 39 del Código de Comercio cuando
el contrato se hubiere presentado para su toma de razón dentro de los 15 días de su
firma.
El contrato deberá contener:
1º) El objeto, con determinación concreta de las actividades y medios para su
realización;
2º) La duración, que será igual al de la obra, servicio o suministro que constituya
el objeto;
3º) La denominación, que será la de algunos o de todos los miembros, seguida de
la expresión "unión transitoria de empresas";
4º) El nombre, razón social o denominación, del domicilio y los datos de la
inscripción registral del contrato o estatuto de la matriculación o individualización, en
su caso, que corresponda a cada uno de los miembros. En caso de sociedades, la
154

relación de la resolución del órgano social que aprobó la celebración de la unión


transitoria, así como su fecha y número de acta;
5º) La constitución de un domicilio especial para todos los efectos que deriven
del contrato de unión transitoria, tanto entre las partes como respecto de terceros;
6º) Las obligaciones asumidas, las contribuciones debidas al fondo común
operativo y los modos de financiar o sufragar las actividades comunes en su caso;
7º) El nombre y domicilio del representante;
8º) La proporción o método para determinar la participación de las empresas en
la distribución de los resultados o, en su caso, los ingresos y gastos de la unión;
9º) Los supuestos de separación y exclusión de los miembros y las causales de
disolución del contrato;
10) Las condiciones de admisión de nuevos miembros;
11) Las normas para la confección de estados de situación, a cuyo efecto los
administradores, llevarán, con las formalidades establecidas por el Código de Comercio,
los libros habilitados a nombre de la unión que requieran la naturaleza e importancia de
la actividad común.
12) Las sanciones por incumplimiento de obligaciones.
Administración y representación: Dispone el artículo 379: “El
representante tendrá los poderes suficientes de todos y de cada uno
de los miembros para ejercer los derechos y contraer las obligaciones
que hicieren al desarrollo o ejecución de la obra, servicio o
suministro. Dicha designación no es revocable sin causa, salvo
decisión unánime de las empresas participantes; mediando justa
causa la revocación podrá ser decidida por el voto de la mayoría
absoluta”.
Responsabilidad de sus integrantes: Salvo disposición en contrario
del contrato, no se presume la solidaridad de las empresas por los actos y operaciones
que deban desarrollar o ejecutar, ni por las obligaciones contraídas frente a terceros.
Quiebra o incapacidad de los partícipes: La quiebra de cualquiera
de las participantes o la incapacidad o muerte de los empresarios individuales no
produce la extinción del contrato de unión transitoria que continuará con los restantes si
éstos acordaren la forma de hacerse cargo de las prestaciones ante el comitente.

Bibliografía
1. Efraín Hugo Richard y Orlando Manuel Muiño: Derecho Societario.
Editorial Astrea.
155

2. Ignacio A. Escuti: Sociedades.


Editorial Astrea.

3. Ricardo A. Nissen: Curso de derecho societario.


Editorial Ad-hoc.

4. Jorge Osvaldo Zunino: Régimen de Sociedades Comerciales.


Editorial Astrea.
156

Índice:
Bolilla Tema Pág.
1 La sociedad en general 1
2 El acto constitutivo 6
3 De los socios y la sociedad 13
4 De la gestión social 22
5 De la documentación y la contabilidad 29
6 Resolución parcial y disolución 36
7 Régimen de nulidades 43
8 Sociedades no constituidas regularmente 49
9 Sociedades personalistas 52
10 SRL 59
11 SA: Concepto, antecedentes y constitución 70
12 SA: Capital y patrimonio 75
13 SA: Órgano de gobierno 88
14 SA: Órgano de administración y representación 95
25 SA: Órgano de fiscalización 103
16 Oferta pública 109
17 Sociedades en comandita por acciones y cooperativas 120
18 Reorganización societaria: transformación, fusión y 127
escisión.
19 Sociedades constituidas en el extranjero. 134
Organización societaria y concentración económica
20 Sociedad accidental o en participación. Contratos de 139
colaboración empresarial
- Bibliografía 146