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El perfil del animador profesional y voluntario.

Análisis de contenido
Fernando López Noguero
Universidad de Huelva

Resumen Abstract
El presente artículo hace un repaso This paper reviews the progressive
de la trayectoria progresivamente pro- professional development of the socio-
fesionalizada que ha tenido el animador cultural organiser in Spain and Europe,
sociocultural en España y Europa en las in the last decades. Similarly, the author
últimas décadas. De igual forma, el autor compares the professional and voluntary
confronta la realidad profesional y volun- reality of this agent of social change. Fi-
taria de este agente de cambio social. Por nally, it is analyzed the views of different
último se analiza la opinión de diferentes accepted authors on the subject, about
autores reconocidos en la materia acerca the advisability –or not– of the voluntary
de la conveniencia, o no, de los anima- and/or professional sociocultural organi-
dores voluntarios y/o profesionales; de sers; about the importance of the attitude
la importancia que tiene, en la ejecutoria to the skill in the action.
de su intervención, la actitud frente a la Keywords: Sociocultural activity,
cualificación, etc. Professionalism of sociocultural activity,
Palabras clave: animación socio- Voluntary organisers, Professional ability,
cultural, profesiografía de la animación Profile of sociocultural organisers.
sociocultural, animadores voluntarios,
competencia profesional, perfil del
animador.

Pedagogía Social. Revista interuniversitaria. nº9 Segunda época. Diciembre 2002, pp. 161-172 161
El perfil del animador profesional y voluntario... Pedagogía Social 9 Segunda época

1. El animador sociocultural: Sin embargo, la expansión de la


animación sociocultural, tanto en Espa-
¿un profesional? ña como en Europa, junto al fenómeno
Una de las cuestiones más debati- de la contratación de muchas personas
das de la animación sociocultural en la como animadores socioculturales, está
actualidad, es la que se plantea a partir provocando un estado de opinión que
de la dialéctica que se establece al tratar exige una definición más clara de esta
de discernir el componente profesional figura (Salas, 1989: 204).
o voluntario que podría definir lo carac-
En las próximas páginas observaremos
terístico de la figura del animador.
el cariz que toman todas estas corrientes en
No obstante, hace algunos años defensa de sus ideas. Sin embargo, podemos
esta polémica no tenía mucho sentido. adelantar en esta introducción nuestra pro-
En efecto, en las décadas de los 70 y de pia síntesis. Tras ponderar los argumentos
los 80 tan sólo podíamos hacer referencia de todos los autores y desde una postura
a la existencia de animadores voluntarios, desapasionada, somos de la opinión de la
que tenían su origen principalmente en pacífica coexistencia de ambas realidades:
el ámbito religioso (cristianos de base, animador profesional y voluntario, ya que
acciones surgidas al amparo de parro- como Froufe (1990: 152) señala:
quias, etc.) y asociativo (movimientos El trabajo social y su potenciación a través
vecinales, etc.). de la participación es una tarea donde nadie
Sin embargo, con el paso de los años, tiene la exclusiva ni la receta mágica oculta.
Es tarea de toda la población, de la sociedad
esta dinámica ha ido cambiando. De he- en sí y de las autoridades. Toda persona tiene
cho, hemos ido comprobando cómo ha ido cabida dentro de los proyectos de Animación
emergiendo poderosamente el concepto Sociocultural. Los gremialismos, las compe-
del animador profesional que trabaja para tencias absurdas y los poseedores de todas
entidades públicas (ayuntamientos, dipu- las verdades sociales no tienen sentido en
una sociedad abierta a todos los mundos
taciones, etc.) o privadas (asociaciones, posibles y futuros.
empresas de animación, etc.), apareciendo
un nuevo perfil de animador.
2. La dialéctica animador
Esta situación irá en aumento ya
que, en años venideros, observaremos
profesional/animador volun-
un sensible incremento de animadores tario
profesionales que ocuparán diferentes Como hemos señalado anterior-
roles según los distintos ámbitos donde mente, en los orígenes de la animación
se encuentren desarrollando su labor sociocultural, el animador era exclusi-
(juventud, tercera edad, asociacionismo, vamente voluntario. Esta figura continúa
marginación, ocio y tiempo libre, etc.). en nuestros días; de hecho, multitud de
Ha sido a partir de esta realidad animadores realizan en la actualidad
cuando se han vertido opiniones muy actividades de animación sociocultural
diversas, tanto a favor como en contra, de una manera altruista.
de la profesionalización del animador Sin embargo, esta tendencia se ha
sociocultural. ido invirtiendo, hasta comprobar como

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Pedagogía Social 9 Segunda época Fernando López Noguero

cada vez más personas se dedican pro- contrarias al espíritu de la animación


fesionalmente a esta tarea. sociocultural.
Ante esta situación, muchos au- Las acciones del animador benévolo,
tores se formulan la siguiente interro- por el contrario, generalmente rebosan
gante ¿quién debería recibir realmente dinamismo, participación y realismo,
el nombre de animador sociocultural: el al vivir la animación «a pie de obra»
voluntario o el profesional? y alentado por la militancia.
• Por otra parte, de los inconvenientes
Antes de continuar, creemos que
más notables del animador volunta-
debemos analizar las diferencias entre
rio, destacamos la discontinuidad de
unos y otros:
sus acciones, al tener una dedicación
• El animador profesional posee, o al a tiempo parcial y considerar que el
menos debería poseer, una sólida animar es una actividad complementa-
preparación técnica o académica ria (recordemos que suele ejercer otra
anterior al desempeño de su labor, lo profesión).
que le confiere una alta cualificación, • Estos obstáculos no suelen darse en el
formación de la que suele carecer el animador profesional, su dedicación en
animador benévolo. exclusiva le confiere una continuidad
En este sentido, más que una prepara- y una concentración de esfuerzos que
ción previa, la formación característica se aprecia, sobre todo, a lo largo del
del animador voluntario es aquella que tiempo.
se lleva a cabo en combinación con el Estos conceptos quedan resumidos en
trabajo de animación; esta actuación el cuadro que exponemos a continua-
del día a día es lo que Quintana (1993) ción, comparando ambas figuras.
denomina «formación en alternan-
cia».
Pese a los deseos de formación del ani-
mador benévolo, en muchas ocasiones
la animación es una actividad no muy
bien dominada por este segmento de
animadores.
• El ámbito de trabajo del animador
voluntario es, primordialmente, el
asociativo, esfera que asume también
el profesional, aunque éste último
desarrolla habitualmente su actividad
en la Administración (ayuntamientos,
diputaciones, etc.).
Este aspecto es, a nuestro juicio, uno
de los principales riesgos del animador
profesional, el peligro de caer en una
ejecutoria plena de burocratización y
rutina propias de la Administración y

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Cuadro 1. Animador profesional vs. animador voluntario

ANIMADOR PROFE-
CARACTERÍSTICAS ANIMADOR VOLUNTARIO
SIONAL

P REPARACIÓN T ÉCNICA ( ACA - Rigurosa No rigurosa (es más usual en al-


DÉMICA) ternancia)
DEDICACIÓN Tiempo completo Tiempo parcial

PUEDE TRABAJAR EN LA ADMI- Sí No


NISTRACIÓN

PUEDE TRABAJAR EN EL ÁMBITO Sí Sí


ASOCIATIVO

SUELE EJERCER OTRA PROFESIÓN No Sí

CUALIFICACIÓN Sí Generalmente, no

CONTINUIDAD EN DESEMPEÑO DE Sí No
LAS TAREAS

Fuente: QUINTANA (1993): Ámbitos profesionales de la Animación. Madrid: Narcea.

Como comentamos anteriormente, • Segunda etapa: la animación sociocul-


los animadores comenzaron como figuras tural toma carta de naturaleza como
totalmente voluntarias, provenientes, en una nueva función social. Por todo
su mayor parte, del ámbito asociativo, ello, aparece la necesidad del profe-
para ir ocupando paulatinamente posi- sional, persona estable y avalada por
ciones profesionales, pero estas etapas su formación.
en la evolución de la situación de los • Tercera etapa: en la que se aprecia un
animadores quedan más especificadas aumento paulatino del profesional, que
en las siguientes fases propuestas por va a la par con la elaboración progre-
Monera (1986: 270). siva de su status.
• Primera etapa: llamada de los benévo- • Cuarta etapa: Valoración común de
los o voluntarios, sin ser denominados los profesionales y los benévolos, y
todavía animadores propiamente. Eran reconocimiento de que ambos son
sujetos que dedicaban habitualmente necesarios y que su trabajo es com-
parte de su tiempo a una labor de pro- plementario, así como su actuación
moción social, cultural y educativa, sin conjunta, incluso diríamos que im-
percibir por ello remuneración alguna. prescindible.
Su trabajo se desarrollaba primordial- Estas etapas quedan reflejadas en
mente en el ámbito de los movimientos el siguiente cuadro:
asociativos, de juventud y educación
popular.

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Cuadro 2. Etapas en la evolución de la situación de los animadores sociocul-


turales

PRIMERA ETAPA Época de los benévolos o voluntarios

SEGUNDA ETAPA Necesidad del profesional en animación

TERCERA ETAPA Incremento del reconocimiento del profesional en animación

CUARTA ETAPA Valoración común de los profesionales y los benévolos


Fuente: MONERA, M. L.(1986): «Los animadores socioculturales: su personalidad y su
tipología», en QUINTANA, J.M. (Coord.): Fundamentos de Animación Sociocultural.
Madrid: Narcea.

En el estudio de Parizet (1976) sobre los extremos de la horquilla que presen-


los animadores voluntarios o benévolos, tamos a continuación, pudiendo encon-
también denominados por Moecki anima- trar múltiples situaciones intermedias:
dores «idealistas» (Monera, 1986: 273), por un lado el animador voluntario sobre
encontramos las siguientes característi- el que recae toda la responsabilidad,
cas, referentes a diferentes aspectos, como es decir, quien toma las decisiones y
el ejercicio de sus responsabilidades, su dirige el grupo, la asociación, la insti-
rol y su «status»: tución etc. Por otro lado encontramos
el animador voluntario que delega su
• Su rol: para muchos es un rol indiferen-
responsabilidad en el profesional, y que
ciado, pudiendo desempeñar diferen-
está desposeído del poder.
tes trabajos administrativos, políticos,
• Status: dependiendo de los autores, el
técnicos, educativos. Constituye una
animador voluntario puede ser apre-
figura indefinida que da la sensación
ciado por algunos y desvalorizado por
de «saber hacerlo todo», por lo que,
otros.
en ocasiones, da muestras de incom-
• Animador benévolo valorizado: sus
petencia. Para otros se constriñe a un
defensores piensan que es el autén-
tipo concreto de tarea, reservando al
tico animador, ya que su trabajo es
benévolo las tareas de animación en
desinteresado e independiente. El
el sentido de responsabilidad técnica
animador profesional no tiene mérito
de una actividad, o bien la tendencia
de ninguna clase, ya que ejerce un
a designar esencialmente al benévolo
oficio más; por el contrario, el bené-
un rol político.
volo encarna una cierta concepción
Así, desde el punto de vista de la tarea,
de la democracia, ya que representa
se puede distinguir el animador bené-
la capacidad potencial de oponerse
volo no especializado, que acumula a
a las diferentes formas de poder. Se
veces todas las tareas, y el especiali-
trata de la figura del «animador mi-
zado que participa sólo en alguna de
litante» que proponen Pérez Serrano
ellas.
y Martín González (1992).
• Responsabilidades: en este aspecto, la
• Animador benévolo desvalorizado:
situación que puede darse oscila entre
se considera como un «profesional

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con rebaja», es un animador con una inestabilidad, su dedicación no muy


serie de limitaciones y carencias, definida, etc.) o que su prestigio es muy
por ejemplo, que no se puede contar criticado, en razón de la función social
verdaderamente con él (debido a su vaga e incierta que desempeña.

Cuadro 3. Tipos de animadores voluntarios (características)

ASPECTO A. VOLUNTARIO (VALORIZADO) A. VOLUNTARIO (DESVALORIZADO)


CONSIDERACIÓN Auténtico animador Animador «con rebaja»

ASPECTO CLAVE DE Encarna valores democráticos Tiene muchas limitaciones


DEFENSA

Rasgo principal de esta figura El animador debe ser profesional,


INDEPENDENCIA con todo lo que significa trabajar
«por encargo»
Oposición a diferentes formas Muy indeterminada
FUNCIÓN SOCIAL
de poder
Fuente: PARIZET , M.J. (1976): «Bénévoles, professionnels et politique de l’animation»,
en ADRAC, 28, 25-27.

En el estudio que Parizet realizó • La situación de los animadores bené-


sobre los animadores voluntarios o bené- volos con referencia a los profesiona-
volos, se llega a diferentes conclusiones, les variará en función del trabajo que
entre las que destacamos las siguientes: desempeñen. Así, pueden tener una
• Existe una disminución de los anima- posición superior, inferior o interme-
dores voluntarios en ciertos sectores, y dia respecto a él.
un incremento en otros. Realmente lo En definitiva, y a modo de resumen,
que sucede es un desplazamiento de los los animadores idealistas o voluntarios
animadores benévolos a los sectores frente a los profesionales son, hoy por
de intervención social de más reciente hoy, un aspecto de los más polémicos
creación, en detrimento de otros secto- de la animación sociocultural, debido a
res más veteranos (asociaciones, Casas tres grandes razones, coincidiendo con
de Juventud...). Monera (1986):
• Simultáneo a este fenómeno, apare- • El proceso paulatino de profesionaliza-
cen otras concepciones del animador ción de la animación sociocultural.
benévolo. Del animador militante «de • La existencia de nuevas corrientes de
toda la vida», muy implicado con su la animación sociocultural.
institución o movimiento, pasamos al • La existencia de concepciones de
animador mucho más técnico, poseedor animación, de animador etc. muy
efectivo de técnicas prácticas y pedagó- contradictorias.
gicas cada vez más perfeccionadas.

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Pedagogía Social 9 Segunda época Fernando López Noguero

Tras adentrarnos en el análisis de todavía perdura en la mayoría de ciudades


estas dos figuras, a continuación estudia- españolas.
remos las opiniones de diferentes autores Sería conveniente también avanzar
en relación a este tema, para finalizar con una cuestión no muy estudiada hasta la
nuestra propia síntesis. fecha, uno de los aspectos más destaca-
bles de la figura del animador, un factor
3. La animación ¿una profe- clave para el posterior reconocimiento
sión? profesional de cualquier ocupación: el
reconocimiento académico.
La animación sociocultural es, al
menos en nuestro país, una profesión A finales de la década de los seten-
relativamente reciente; por todo ello, su ta, Maillo (1979: 34) nos señalaba los
campo de acción no está completamente problemas del animador en nuestro país
definido o, al menos, no lo está tanto como en cuanto a esta falta de reconocimiento
el de otras actividades. académico: «Comencemos por otorgarle
una característica negativa [a la figura
Una clara muestra de esta indefi-
del animador sociocultural]: el animador
nición la encontramos en la situación
puede no ser un profesional titulado, al
profesional de la animación en el norte
menos no lo es todavía en España...».
de España donde, a partir de 1981, no
antes, comienza a extenderse el concepto A pesar del tiempo transcurrido, aun
de animación sociocultural. A partir de quedan aspectos ¿profesionales? (no sólo
esta génesis, serán las administraciones académicos) del animador sociocultural
públicas autonómicas las que comiencen que no están bien delimitados. Incluso,
a considerar la «animación sociocultural» para complicar la cuestión, algunos auto-
como un campo de intervención social, res han cuestionado que sea la de animador
comenzando a convocarse plazas de sociocultural una profesión en sí misma.
animador de una manera ininterrumpida Por poner un ejemplo, Poujol (1986: 7)
primordialmente en ámbitos municipales afirma que «ser animador es mucho más
(Quintana, 1993: 165). una actitud dentro de una profesión que
una profesión en sí».
No obstante, esta avalancha de ani-
madores socioculturales carecía de base: Al hilo de todo lo comentado, somos
las funciones a desempeñar no estaban de la opinión, coincidiendo con Quintana
definidas, se articulaba un servicio sin (1993: 167), que el ejercicio de la anima-
sitio claro dentro de la estructura muni- ción sociocultural puede adoptar matices
cipal; de igual manera, podemos colegir muy diversos, no es unidireccional.
que no existía precisamente una forma- Esta característica se observa clara-
ción específica ni un título a exigir a los mente en la dialéctica que estamos ana-
candidatos. lizando, donde la función de animador
Esta situación podría parecer tre- puede desempeñarse, en la actualidad, de
mendamente lejana, si pensamos que han dos modalidades muy diferentes:
pasado casi veinte años de todo ello. Sin • Voluntariamente, sin retribución de
embargo, nada más lejos de la realidad; ningún tipo. Son los ya denominados
de hecho, la tesitura planteada es la que «animadores benévolos».

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• Constituida profesionalmente, dando ración por su trabajo, animadores


lugar, por tanto, a «animadores profe- voluntarios o «benévolos», artistas
sionales», con toda la problemática que o practicantes/ portadores, que no
acarrean: seguridad laboral, estatuto, necesariamente están en posesión de
deontología, etc. un título profesional.
Por su parte, Codina (1993: 47) Parece ser que Ander-Egg se centra
nos aporta una opinión intermedia, ya en el aspecto militante del animador so-
que afirma que el animador es, a la vez, ciocultural, que con estar mínimamente
profesional y voluntario, aunque le da cualificado bastaría para llevar efectiva
más importancia al aspecto profesional y completamente la animación socio-
(cualificación, organización...) del ani- cultural.
mador. Es decir, el autor nos señala la Sin embargo, y a nuestro juicio,
«profesionalización militante» del ani- existen razones para defender la profe-
mador sociocultural. sionalización del animador sociocultural;
Según esta corriente, el animador la principal que se podría presentar sería
tiene planificado y organizado profesio- que la animación sociocultural requiere,
nalmente su trabajo, para lo cual conoce por parte de la persona que la lleva a
técnicas y sabe utilizarlas, se enfrenta cabo, una sólida preparación cultural y
a los problemas y sabe resolverlos; sin pedagógica, que no se consigue con una
embargo, inmediatamente después, señala formación descafeinada o demasiado
que el «animador es un voluntario: no le superficial, que habitualmente es la que
importa trabajar a horas intempestivas; se poseen los animadores voluntarios.
implica personalmente en los proyectos y No obstante, queremos hacer una
vive la realidad sobre la que trabaja». llamada de atención hacia los riesgos que
A juicio de Ander-Egg (1987: 37), también puede correr esta idea. A causa
la animación sociocultural no es un ofi- de la ola denominada con la gráfica de-
cio propio de una profesión en el sentido finición de «titulitis», esta metodología
estricto de la palabra. Más bien se trata que es la animación podría caer en la
de una cualificación necesaria a muchas burocratización, la pérdida de creatividad
profesiones y extrapolable a muchas y libertad.
actividades. Abundando en este tema y Llegados a este extremo de la re-
según el mismo autor: flexión, ¿debe ser el animador sociocul-
• La profesión de animador o de anima- tural solamente un profesional? En este
ción existe, tan sólo, en algunos países último sentido, es curiosa la aparente
puntuales. contradicción que presenta Puig (1988:
• Las actividades de animación son 33-36). Como ya señalamos en aparta-
realizadas por personas dedicadas a dos anteriores, define en primer lugar la
estas tareas a partir de diferentes for- figura de animador sociocultural, donde
maciones profesionales (trabajadores nos afirma que puede ser una persona que
sociales, educadores, etc.). «le apetece trabajar, en su tiempo desocu-
• Por otra parte, también realizan tareas pado o en su ocupación remunerada...»,
de animación, sin tener una remune- apostando por una figura provocadora de

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Pedagogía Social 9 Segunda época Fernando López Noguero

cambios sociales, tanto profesional como dole muy atinadamente una importancia
voluntaria; sin embargo, más adelante, trascendental al aspecto vocacional, de
nos señala la auténtica cara profesional «militancia activa», de esta figura.
del animador: Evidentemente, el animador socio-
Porque es una profesión. Una nueva profesión. cultural debe formarse, mejorar su bagaje
Necesaria. Si optamos, socioculturalmente,
de conocimientos, su arsenal de técnicas
por una ciudad dinámica. Significativa. Con
tejido activo. etc., aunque no debemos olvidar que su
El animador necesita, pues, conocer méto- actitud, su pstura personal, de compro-
dos de análisis de la realidad, de selección de miso, de implicación en proyectos de
públicos objetivos, de sistemas de creación de cambio social, constituye un aspecto que
proyectos, métodos de producción, gestión, da mucha trascendencia a esta ocupación
evaluación, dirección de grupos... Se le pide
oficio. No se le pide que sea un dios. Sólo un
(López Noguero, 2001).
buen profesional.... Esta es la opinión de diferentes
Pérez Serrano y Martín González autores referente a la conveniencia de
(1992) estiman la figura del animador la profesionalización o voluntariado del
como la de un agente de desarrollo, un animador sociocultural. A continuación
dinamizador social que puede ser profe- presentamos, por categorías y de manera
sional o voluntario, pero, como hemos sistemática, el desglose de conceptos:
comentado en páginas anteriores, dán-
Cuadro 4. Conveniencia de la existencia del animador profesional/voluntario
(según autores)
AUTORES VOLUNTARIO PROFESIONAL
* POUJOL  
* MONERA  
* CODINA  
* ANDER-EGG  
* PUIG  
* PÉREZ SERRANO  
Claves:
: Estimado como figura necesaria
: Estimado como figura muy necesaria
Como podemos observar, todos los Sin embargo, sólo dos autoras de las
autores son partidarios, en mayor o menor estudiadas (Monera, 1986; y Pérez Serrano,
medida, de la existencia de ambas reali- 1992) estiman que ambas figuras poseen la
dades, sin que encontremos una tendencia misma importancia; el resto se decanta por
claramente ganadora en la confrontación una u otra opción a partes iguales, lo que
de todas las opiniones. nos evidencia la controversia existente en
este tema.

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Cuadro 5. ¿Que es más destacable de la figura del animador sociocultural?:


cualificación o actitud (según autores)

AUTOR CUALIFICACIÓN DEL ANIMADOR ACTITUD DEL ANIMADOR


* POUJOL —- 
* MONERA  —-
* CODINA  
* ANDER-EGG  
* PUIG  
* PÉREZ SERRANO  
Claves:
: El autor lo estima como un factor importante
: El autor lo estima como un factor muy importante
—-: El autor no contempla este factor

En este caso, por un estrecho margen, Ante las opiniones vertidas hasta
se considera la cualificación del animador ahora, podríamos plantear la cuestión:
sociocultural como el aspecto más impor- ¿es la de animador una profesión real-
tante de la figura del animador sociocultural. mente?, y de serlo ¿hasta donde llegan
Tan sólo Puig (1988) y Pérez Serrano (1992) sus atribuciones, sus funciones?, aunque
otorgan la misma importancia a la actitud y advertimos que la inmensa mayoría no
aptitud del animador, entendida como una tienen una respuesta general, puesto que
ocupación que puede ser cubierta de manera dependen de las circunstancias y de cada
profesional o voluntaria. país en concreto.
El resto de los autores otorgan más La animación es, para muchos,
importancia a la cualificación del anima- una actividad permanente que les sirve
dor, como comentábamos anteriormente, como medio de vida, o sea, hay personas
por muy escaso margen. Curiosamente, que realizan un trabajo que se denomina
Poujol no le concede excesiva importancia animación y por el que reciben una re-
al aspecto señalado con más reiteración muneración. Sin embargo, hay otras que
por los diversos autores: la capacitación realizan así mismo tareas de animación,
del animador. pero como una actividad voluntaria.
Por su parte, Monera (1986) obvia Llegados a este punto, y por deduc-
la actitud del animador, prefiriendo que ción, hemos de pensar que si profesional
el animador no se implique en demasía es aquella persona que vive de su trabajo,
en los procesos de animación, pero que en ese sentido existiría la profesión de
se encuentre bien preparado, que sea animador, ya que hay gente que vive de
apto para desempeñar las funciones del la animación. Ahora bien, si se habla de
animador. profesión como equivalente a carrera de

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Pedagogía Social 9 Segunda época Fernando López Noguero

animador, es decir, como preparación y marco de desarrollo y desenvolvimiento


profesionalización de agentes para las social, sino también instancias de control,
funciones propias de la animación, ésta de apropiación, de implicación, etc. (Ló-
como profesión sólo existe en algunos pez Noguero, 2001). Por esas aguas deben
países.
navegar los animadores voluntarios.
Comúnmente se piensa, acerca del
aspecto concreto del trabajo remunerado, Esta es también la opinión de Barra-
que éste tiene una cierta especifidad de do (1988: 218), uno de sus más señalados
funciones y se exigen unas condiciones valedores. De hecho él nos señala que:
o requisitos en las personas que se reclu- ...Si queremos hacer crecer y fortalecer el
tan para estas funciones; en la animación tejido social, no podemos primar lo que se-
rían talantes puramente técnicos; el contraste
sociocultural esto no está tan claro.
permanente de cómo son percibidas, asumidas
En muchos lugares del mundo, hay e introyectadas las líneas de actuación son
miles de personas que llevan a cabo tareas un ejercicio necesario para hacer avanzar un
de animación; sin embargo, esto que pare- proyecto colectivo.
ce tan diáfano no lo es tanto si pensamos Tengamos, pues, técnicos, muy técnicos,
muy buenos profesionales, pero no descui-
que no existe una clara incorporación o demos que los elementos de sistematización,
ingreso de estos individuos a un cuerpo planificación, organización y movilización
profesional denominado animadores. necesitan colectivos no solamente recepto-
res, sino también movilizadores, traductores,
Hemos de admitir que, en muchas ejecutores e interpelantes de nuevas perspec-
ocasiones, realmente son educadores, pe- tivas de avance.
dagogos, psicólogos, sociólogos, trabaja-
En suma, somos de la opinión de
dores sociales... quienes realizan tareas
la progresiva profesionalización del ani-
de animación y su referencia a un cuerpo
mador sociocultural, pero sin descalificar
profesional no es el de «animador» sino
la figura del animador voluntario, ya que
el de «maestro», «sociólogo», etc.
ambos pueden y deben trabajar en equipo,
Por todo ello, y como Salas (1982) sumando esfuerzos y voluntades.
afirma, es necesario que «voluntarios y
profesionales existan sin protagonismos, Bibliografía
en colaboración y sabiendo que cada uno ANDER-EGG, E. (1987): ¿Qué es la Ani-
puede necesitar de la complementariedad mación Sociocultural? Buenos Aires:
Humanitas.
que le da el otro».
BARRADO, J.M. (1988): «Algunos proble-
No debemos olvidar que la anima- mas de animación sociocultural y algunas
ción sociocultural, que se constituye en un hipótesis de avance». Documentación
Social, 70, 215-223.
proceso de avance colectivo, de articula-
CODINA, F. (1993): Apuntes básicos para el
ción organizada, donde los destinatarios animador juvenil. Zaragoza: Certeza.
son responsables del cambio social y se FROUFE, S. y SÁNCHEZ, M.A. (1990):
desarrollan en parcelas y cuotas de par- La Animación Sociocultural. Nuevos
enfoques. Salamanca: Amarú.
ticipación, no sólo necesita de técnicos,
LÓPEZ NOGUERO, F. (1999): «Reflexiones
de profesionales que hagan realidad el acerca de la formación del animador so-

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El perfil del animador profesional y voluntario... Pedagogía Social 9 Segunda época

ciocultural». XXI. Revista de Educación,


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Dirección del autor:


Fernando López Noguero.
Universidad de Huelva.
E-mail: ferlopez@uhu.es
Fecha de entrada: 27-02-02
Fecha de recepción de la versión definitiva de este artículo: 29 –04 - 02

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