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La rama filosófica que estudia la conducta humana, es la ética, por la que

también se le denomina “Teoría Moral”. Según la Cortina, Adela (2000) la ética


es la que investiga los fines, los valores y las normas de conducta por las
que debemos seguir. Sabiendo que su objeto de estudio es la moral.
Dentro del desarrollo de la sociedad, el individuo siempre tendrá que someterse
a luchar con su naturaleza en la eterna bivalencia de lo bueno y lo malo. Cuál es
el fin de llevar a cabo una conducta, que yo mismo aprehendí en mi vida
cotidiana. Y tener la enorme responsabilidad de lo que expreso, en el ser
conscientes de los resultados, que se dan en un determinado ámbito social. Y
de ello se encarga la ética, de investigar la conducta moral del individuo.
Según Delval Juan (1998) la moral es entendida como “buena costumbre”
está formada por los diversos modelos sociales de comportamiento. Estos
modelos funcionan como patrones de buena conducta y sirven para valorar
el comportamiento de las personas. Así, “moral” hace referencia a las
“formas de vida”; éstas reflejan las ideas compartidas acerca de los valores y
del sentido de las cosas.
La moral es el estereotipo formado en la sociedad. Es la multiplicidad de
caracteres morales que forma un modelo a seguir, destinando un premio o
recompensa. Su formación requiere de conflictos que en el transcurso de la
aceptación y error, se somete a perdurar en el tiempo.

Ahora, si unimos los significados etimológicos de las palabras “ética” y “moral”,


podemos decir que la moral se refiere tanto a las acciones como a los productos
humanos susceptibles de ser valorados como “buenos” o “malos. Y que la ética
es una reflexión filosófica sobre nuestro comportamiento moral orientada a
buscar soluciones a los problemas que tiene una persona consigo misma y a los
que genera la convivencia con otras personas. Así pues, la ética es la reflexión
filosófica sobre la moral.

Ahora en lo que respecta lo moral, menciona Cortina, Adela (2000), que hay
una diferencia importante que resaltar, y es entre la persona moral y
moralidad. Reconociendo que la persona moral, es un ser consciente de sí
y de los principios a que está sometida su conducta. Es capaz de decidir y
ejecutar por su libre voluntad las acciones que configuran su existencia. Y
la moralidad constituye el orden de deberes y valores en el cual está
instalado el ser personal y en contacto con el cual se desenvuelve su
conducta.
Y la persona moral que desarrolla libre y conscientemente sus actos en la
sociedad, motiva establecer cuáles son los valores éticos fundamentales. Según
Ibíd. (2000). El valor supremo es el de la vida, dado que es el valor que
reconoce el cuerpo y ser de cada persona, de cada sujeto concreto, como
base de todo quehacer filosófico y de toda ética que se precie de
humanista. La justicia, que es el valor que exige igual trato en el reparto de
los bienes, recompensas, premios, castigos, etc. Que el grupo social
realiza, la justicia puede ser: conmutativa, cuando el reparto de los bienes
es mutuo entre dos o más personas. Ejemplo pagar las contribuciones por
los servicios recibidos, y distributiva, a cada cual se debe retribuir según
su capacidad y la responsabilidad que se le asigna.
¿Lo que nos toca vivir es justo?, sería algo que a todos nos toca preguntarnos,
pero es un dilema que debemos ir respondiendo cada día. Trata de dar sentido
a la vida, haciendo lo que nos satisface para accionar en la medida de cómo es
nuestra naturaleza moral. Teniendo en cuenta que la justicia, se limita con la
corrupción moral, porque la esencia misma de la justicia es el bien común.
Ibíd. (2000). La solidaridad, es el valor en el que existe la cooperación y la
colaboración de todos por la realización de la vida social, se relaciona con
el amor, con la caridad que consiste en la identificación espiritual y
material, con las angustias, padecimientos y dolores de nuestros
semejantes. La igualdad, cuando se da a todos beneficios por igual, sin
distinción de clase, raza, color, posesión política, religión, lugar, etc. La
libertad, poder de la voluntad moral para decidir en forma autónoma la
realización o rechazo de acciones, ejemplo: estudiar, trabajar, asociarse,
etc.; la dignidad humana: es el alto valor humano que implica el respeto y
consideración por nosotros mismos nos exige respetar siempre y sobre
todo al ser humano, etc. este valor es negado nuestra conducta cada vez
que rebajamos nuestra persona a la de la cualquier otra persona a la
condición de animal o cosa, se dice que es el fundamento contra toda
discriminación, además, impulsa a la eliminación de la pobreza,
explotación, etc.
La libertad y la igualdad, preservan la esencia de la persona social, en establecer
una justicia colectiva del bien común, así la cooperación y la colaboración se
recompensara en vivir en una comunidad digna, en donde la política del respeto
y honestidad justa, valdrán más que intereses individuales.
Ibíd. (2000). El bien como valor superior, todo valor es ideal de perfección,
a justicia busca la perfección en las cosas justas, la honradez y la
honestidad en las cosas honradas y honestas, una persona honesta es una
persona perfecta, pero el bien es el ideal de perfección de todos los valores,
bien, bondad o lo bueno son sinónimos y representan la suprema
perfección en las cosas y en las acciones de las personas.
Los valores éticos fundamentales, son guiados por un baluarte innato en el
hombre que es la libertad, para desarrollar una autonomía en el desarrollo del
ser humano. En lo que religiosamente, se le conoce como libre albedrillo, para
decidir lo que es mejor para una persona y para una sociedad, según sus
intereses, algunos condicionados algún beneficio o altruismo, pero que tenga
una consecuencia satisfactoria de resultado.
Según Delval Juan (1998) son tres teorías acerca las causas de la libertad moral
individual: como la determinista, que concibe la realidad como un
encadenamiento de hechos o acontecimientos que se derivan los unos de
los otros mecánicamente según la relación de causa – afecto. Según esta
concepción el hombre está también incluido en esta cadena de causas y afectos.
La conducta de todas las personas tanto individual como grupal está
determinados de antemano. Por lo tanto todos y cada uno de los actos del
hombre son la consecuencia causal de ciertos antecedentes, son efectos
producidos por las causas externas y podrían ser previstos, conociendo estas
causas. Negando de esta manera la libertad humana y todo tipo de
responsabilidad personal.
Ibíd. (1998). La indeterminista, que defiende la existencia de la libertad
humana y afirma que los actos de la persona no están determinados
causalmente. Libera al hombre de la reducción mecánica sujeto a causas y
efectos. Considera que las leyes causales valdrían para todo ser, pero menos
para el hombre y las acciones de éste no serían por eso determinables. Esta
concepción va más allá al negar la verdadera causalidad en la naturaleza, y la
que resulta que la libertad humana no es una excepción, sino un hecho normal
de la realidad. Y la autodeterminista, que acepta por una parte la existencia
de la causalidad en la realidad, es decir, el principio del determinismo, pero
que al mismo tiempo, defiende la existencia de la libertad humana y no la concibe
incompatible en el determinismo causal. Considera que la voluntad humana
(cualquier fuerza interna) como el punto de partida de una serie de efectos
sobre el mundo cuyo origen es entonces la esperanza misma.
Si la causa del acto de la voluntad de la persona radica en la fuerza de su
interioridad, el acto es libre. El hombre actúa de manera independiente sin
presión alguna, la acción lo ejecuta libremente cuando son causados por la
voluntad personal. La voluntad es concebida como el factor determinante, de
orden interno, del que derivan necesariamente aquellos actos que podemos
llamar nuestros con toda certeza.
Cuando hablamos al desarrollo moral libre de la persona humana, conlleva a que
en la sociedad se desenvuelva sometiéndose a cumplir los deberes y tener bien
claro su responsabilidad social. Para ello, conocemos el deber como la exigencia
o prohibición establecida en torno de la realización o de determinados actos o la
adopción de una determinada forma de conducta. Son las obligaciones que
tenemos que cumplir en reciprocidad a las obligaciones que tienen los demás de
respetar nuestros derechos. Es la necesidad moral de cumplir con las
obligaciones. El deber es impuesto por la razón y capaz de no realizarse por la
libertad de la persona.
Mientras que la responsabilidad, es la capacidad de reconocernos como
causantes de los afectos que nuestros actos producen. El sujeto se ha dado
cuenta del valor de su conducta debe discernir entre el bien y el mal con plena
conciencia.

BIBLIOGRAFÍA
Cortina, Adela (2000). El mundo de los valores. Ética mínima y educación.
Editorial El Búho, Bogotá, 2da reimpresión.
Delval Juan. Enesco Ileana (1998). Hacer reforma moral, desarrollo y educación.
Grupo Anaya. S.A : Madrid.