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“EL AYUNO SEGÚN LA BIBLIA”

“A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los


otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar:
uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba
consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como
los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este
publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo,
sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque
cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será
enaltecido” Lucas 18: 9-14.

Introducción

Muchos hermanos se hacen preguntas sobre el ayuno; estas interrogantes


deben ser respondidas con la palabra de Dios. Desde un punto de vista
natural y humano el ayuno ha sido practicado en todos los tiempos y en
todas las naciones, aun en la ciencia medica especialmente en tiempos de
pena y de aflicción, pues el cuerpo humano bajo tales circunstancias de
dolor, rehúsa el alimento.

¿Qué es el ayuno?, ¿Cómo se debe ayunar?, ¿Para qué ayunar?, ¿Cuánto


tiempo debemos ayunar?, ¿Son importantes los ayunos congregacionales?,
etc. en este mensaje trataremos de responder estas preguntas que surgen
sobre el tema.

•¿Qué es el ayuno?.
El ayuno diccionario océano: abstención de alimento o bebidas, durante
un periodo de tiempo por motivos espirituales, y según el diccionario Vila
Escuain: disciplina de abstenerse de alimentos con propósitos espirituales,
es que se llama un ejercicio espiritual que nos permite buscar mas
profundamente a Dios.

El Ayuno Judío.- En la ley ceremonial dada por Dios al pueblo hebreo por
medio de Moisés, Dios estableció un día de ayuno al año para toda la
nación, el día de la expiación en tiempos del profeta Isaías, o sea 1,000
años después de establecida la ley de Moisés, los judíos ya habían fallado
el propósito y el espíritu del ayuno, y Dios tiene que reprender, leemos:
“¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras
almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno
buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He
aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño
inicuamente, no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo
alto” Isaías 58:3-4.

Aquí podemos ver claramente que ellos ayunaban, pero a la vez


murmuraban, hacían su gusto, su voluntad; ayunaban pero a la vez
oprimían, contendían y debatían, a ver cuál ayunaba más días, se herían. El
ayunar así, no tienen ningún valor, Dios no oye.

En tiempos del profeta Zacarías, o sea, 1,200 años después de la ley de


Moisés, los judíos tenían 4 ayunos principales al año en vez de uno, como
Dios había establecido: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del
cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del
décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas
solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz” Zacarías 8:19. Dios les
pregunta por boca del mismo profeta Zacarías, ¿habéis ayunado para mí?
La respuesta es no, leemos: “Habla a todo el pueblo del país, y a los
sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el
séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí?” Zacarías 7:5.

Y en el tiempo de Cristo, o sea 500 años después de Zacarías, los judíos


tenían 104 ayunos al año; por eso el fariseo alardeándose en su oración
dice: “ayuno dos veces a la semana” (Lucas 18:12). Con este maratón de
ayunos, 104 ayunos al año sólo por ayunar, ellos crecían en la letra de le
ley pero no en la gracia de la justicia de Dios, pues no eran justificados. El
ayuno en sí mismo o el número de días que uno ayune, para hacer mención
o hacer alarde de ello no tiene validez en la presencia de Dios. Por eso,
Dios por medio del Profeta Jeremías les dice: “Cuando ayunen, yo no oiré
su clamor…” Jeremías 14:12.

• ¿Cómo se debe ayunar?

El ayuno bíblico significa abstenerse de alimento para dedicarse a Dios, no


es dejar de comer y pasar hambre y dedicarse a hacer otra cosa, el ayuno
bíblico es humillar el alma delante de Dios, es crucificar sus apetitos
negando sus deseos, para dar tiempo a Dios, la oración y la lectura biblica.
La oración en muchas ocasiones necesita del ayuno bíblico para su eficacia,
el ayuno bíblico ha logrado grandes victorias combinado con la oración,
con la fe; el ayuno bíblico es una doctrina bíblica, ¿y cómo es el ayuno
bíblico?; nuestro Señor Jesucristo ofrece instrucciones específicas sobre
cómo es el ayuno bíblico. Él dice: “Cuando ayunéis no seáis como los
hipócritas, austeros, porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los
hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa; pero
tú cuando ayunes unge tu cabeza y lava tu rostro para no mostrar a los
hombres que ayunas, sino a tu padre que está en lo secreto, y tu padre que
ve en lo secreto te recompensará en público” Mateo 6:16-18. Nadie debe
saber que estamos ayunando, cuántos días estamos ayunando, o cuántos
días tuvimos de ayunar, Jesús dice que hacer alarde sobre el ayuno es
hipocresía y fariseísmo; Jesús dice que hagamos el ayuno bíblico, pero no
mostrar a los hombres que ayunas.

Todos los cristianos debemos practicar el ayuno bíblico, en el Nuevo


Testamento, no ofrece reglas en cuanto a cuán largo debe ser el ayuno, con
cuánta frecuencia o con cuántos días, esto es determinado por la persona
misma (lo ideal es que El Espíritu Santo nos guie), en secreto con Dios y
conforme a su deseo y necesidad, conforme a la Palabra de Dios, podemos
ver claramente que el ayuno debe tener un propósito definido y practicarse
por necesidades definidas.

• ¿Para qué ayunar?

Se puede ayunar por muchos motivos; para predicar con unción (Jeremías
36:9), para tomar decisiones importantes (2ª Crónicas 20:3) para apartar la
ira de Dios (Jonás 3:5-10), por protección divina (Esdras 8:21-23), para
discernir los Ministerios, levantar obras, enviar misioneros (Hechos 13:3-
2) para interceder (Daniel 9:3), para ejercer el Ministerio con poder
(Mateo 4:1-2, Hechos 9:9) por avivamiento personal congregacional (Joel
2:15-17) etc. hoy la comida se ha convertido en un ídolo (gula, glotonería)
Filipenses 3:18-19. En comer mucho puede hacernos perder grandes
bendiciones; “Hay algunos cuyo Dios es el vientre”. En un ayuno
prolongado debemos hacerlo saber al pastor, muchos por haber ayunado
largos días sin asesoría se han enloquecido (1ª Corintios 6:19) Muchísimos
creyentes somos cobardes para ayunar; ¿Has obedecido la voz del espíritu
santo en relación al tema del ayuno? Debemos ayunar con propósitos y
pensando en las almas perdidas primordialmente. En cierta ocasión, cuando
los discípulos no pudieron sanar a un endemoniado, le preguntaron a Jesús
y respondió diciendo: “Este género no sale sino con oración y ayuno”
(Mateo 17: 21), aquí la razón principal que dio el Señor es por la poca fe,
la fe necesita la oración, y la oración necesita el ayuno; por intermedio de
la oración y el ayuno y meditación de la Palabra de Dios, la fe es
fortalecida, y entonces se manifiestan los resultados milagrosos.
El ayuno, o los muchos días de ayuno que uno pueda hacer, no son para
uno ganar méritos, ni para establecer un récord de ayuno, ni para
impresionar a la gente, ni a Dios ni a los demonios; si uno ayuna es para
cultivo y fortalecimiento de su propia vida espiritual.

El verdadero ayuno bíblico no es para acumular días, ni para ver quién


resiste más, el Señor dice que no hay que mostrar nada a los hombres; a
nadie le interesa; la recompensa del que ayuna proclamándolo es que todos
saben que está ayunando, y saben también cuántos días ayuna, esa es su
recompensa, pero el que ayuna para el padre celestial que está, el Padre que
ve en secreto le recompensará en público. El ayuno mismo, ni la cantidad
de días de ayuno que uno haga no es lo que realmente cuenta delante de
Dios, sino los motivos del corazón y el espíritu con que se haga.

El fariseo ayunaba dos veces en semana, o sea 104 ayunos al año, y en sus
ayunos oraba diciendo: “… Dios, te doy gracias porque no soy como los
otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este
publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano”
(Lucas 18:11-12). Por medio de sus muchos ayunos él quería aparecer más
espiritual que nadie, leemos: “Mas el publicano, estando lejos, no quería ni
aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios,
sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado
antes que el otro…” (Lucas 18:13-14).

El publicano no ayunó, y si ayunó no lo mencionó, no hay que


mencionarlo. Es un triste hecho que se repite en la experiencia de muchos,
que cuando se hacen ayunos que no se hacen conforme a la Biblia, halla el
peligro de extraviarse de la sana doctrina, de oír voces, de recibir visiones y
revelaciones raras que tampoco son conforme a la Palabra de Dios. En 1
Timoteo 4:3 dice que “prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de
alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de
ellos los creyentes y los que han conocido la verdad”. En ese mismo pasaje
nos dice la Biblia que esos espíritus engañadores, en un intento de aparecer
más santos y más puros que la Biblia misma, ellos prohibirán casarse, el
incauto lo cree, pero al casarse o no casarse no añade ni quita santidad a
nadie, la Biblia dice: “Honroso sea a todos el matrimonio y el lecho sin
mancilla, pero a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios” Hebreos
13:4.

Ultimas palabras

Oremos y ayunemos pero como Dios manda, y tiene que ser así como Dios
manda en su santa Palabra, nuestra vida cristiana tiene que ser gobernada
conforme a la santa Palabra de Dios, tiene que ser como dice la Escritura.
El ayuno rompe los lazos del diablo (Isaías 58:6) Existe un ayuno que Dios
aprueba es el que va acompañado de amor y un genuino interés por los
oprimidos, hambrientos y necesitados. Jesús después de ayunar obró
poderosos milagros, es por ello que hoy no se ven milagros. El ayuno
disciplina el alma (Los médicos lo recomiendan como gran beneficio a la
salud física y mental). El ayuno no es imposición formal sobre el cristiano
pero si es recomendable su práctica para la negación y la necesidad del
espíritu. Leer Joel 2:12.