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PRIMER LECTURA

Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10

Mirad: la virgen está encinta

En aquellos días, el Señor hablo a Acaz: “Pide una señal al Señor, tu

Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo”.

Respondió Acaz: “No la pido, no quiero tentar al Señor”.

Entonces dijo Dios: “Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los

hombres, que cansáis incluso a mi Dios?

Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal:

Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre

Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.

Palabra de Dios.
Salmo responsorial: Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55

R. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios,


mi salvador. Porque ha mirado la humillación de su esclava.

R. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso


ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Y su misericordia
llega a sus fieles de generación en generación.

R. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón.


Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los
hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

R. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo


había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su
descendencia por siempre.

R. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 4-7

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido

de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la

Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo

que clama: “¡Abba! Padre.”

Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también

heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.
EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 19,25-27

Triste contempla y dolorosa miraba del hijo amado la pena

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana

de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a

su madre y cerca el discípulo que tanto quería, dijo a su madre: “Mujer,

ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu Madre”. Y

desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.


CELEBRACIÓN EN HONOR A
NUESTRA SEÑORA MADRE DEL PERPETUO SOCORRO

Monición de entrada:

Buenas noches hermanos y hermanas. Hoy nos encontramos aquí, para


celebrar la fiesta de nuestra Madre del Perpetuo Socorro, patrona de esta
comunidad de la Mora. Esta advocación mariana, difundida por los
Misioneros Redentoristas, es una de la más conocidas y queridas por
nuestro pueblo mayagüezano. Con alegría nos ponemos de pie para recibir
al Sacerdote, diáconos y demás ministros del Altar.

Oración de los Fieles:

Por el Papa, los obispos, presbíteros y diáconos, para que con su ejemplo
y predicación mantengan vivo en los fieles el amor a Jesús y a Su Madre.
Roguemos al Señor:

R. Por María, Madre del Perpetuo Socorro, escúchanos.

Por Puerto Rico y sus habitantes, para que pongamos nuestros valores en
las cosas espirituales en vez del dinero y poder. Roguemos al Señor:

R. Por María, Madre del Perpetuo Socorro, escúchanos.

Por las familias cristianas, para que a pesar de las dificultades puedan
permanecer unidas. Roguemos al Señor:

R. Por María, Madre del Perpetuo Socorro, escúchanos.

Por los necesitados, los desamparados, los enfermos, los que sufren, los
que viven en soledad y miseria, para que busquen refugio, consuelo y
ayuda en nuestra Madre del Perpetuo Socorro. Roguemos al Señor:

R. Por María, Madre del Perpetuo Socorro, escúchanos.


Por el aumento, perseverancia y santidad de las vocaciones sacerdotales,
diaconales, consagradas y de la Sociedad Fraterna de Misericordia.
Roguemos al Señor:

R. Por María, Madre del Perpetuo Socorro, escúchanos.

Por nosotros los aquí presentes, celebrando a María, bajo el hermoso título
de Madre del Perpetuo Socorro, para que siempre la reconozcamos como
nuestra madre e intercesora, Roguemos al Señor:

R. Por María, Madre del Perpetuo Socorro, escúchanos.


Presentemos a Dios Padre nuestras oraciones y pidámosle que,
por la intercesión de la madre de su Hijo, bajo el título de Nuestra
Señora Madre del Perpetuo Socorro, nos asista en nuestras
necesidades y nos colme con su gracia y bendición.

R. Por María, Madre del Perpetuo Socorro, escúchanos.

Escucha nuestras súplicas, Señor, que te dirigimos confiados en


la poderosa intercesión de la Virgen María, Madre del Perpetuo
Socorro. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.