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CEO-MC-XXX

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA
COMANDO ESTRATÉGICO OPERACIONAL

DOCTRINA MILITAR BOLIVARIANA


(SUB-TAREA FORTALEZA 4ta FASE)

MANUAL DEL MILICIANO


TOMO V
(Sanidad Militar)

Caracas, 13 de junio de 2016.

Elaborado por el Comando


General de la Milicia
Bolivariana y aprobado por el
Órgano de Dirección Principal
de la “Tarea Libertad”.
NO CLASIFICADO

“Página dejada en blanco a ex profeso”

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NO CLASIFICADO

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA
COMANDO ESTRATÉGICO OPERACIONAL

CARTA DE PROMULGACIÓN

DEL : G/J. Comandante Estratégico Operacional de la FANB.


ASUNTO: Manual del Miliciano. (Tomo V, Sanidad Militar).

1. PROPÓSITO:

El presente manual tiene como objeto suministrar a todo el personal de la


Milicia Bolivariana, una guía para desarrollar los aspectos de sanidad más
elementales llevados a cabo por los milicianos, a fin de incorporar un bagaje de
conocimientos necesarios para impulsar la preparación en el área de preservar
y mantener vidas en el combate dentro de un el territorio, así como elemento
fundamental de las unidades de milicia.

2. VIGENCIA:

Esta publicación entrará en vigencia a partir de la fecha de su promulgación


y tendrá un lapso de aplicación de tres (03) años para su primera revisión.

3. DISTRIBUCIÓN:

Efectúese de acuerdo con la lista de distribución.

4. INSTRUCCIONES ESPECIALES:

a. Las observaciones y aportes a este documento deberán enviarse por


escrito a los Comités de Doctrina de los respectivos Componentes y/o

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NO CLASIFICADO

Regiones Estratégicas de Defensa Integral, y estos al Comando Estratégico


Operacional a/c de la Dirección Conjunta de Doctrina, de acuerdo a lo
establecido en la Directiva CEOFANB-DCD-DIR-01-12, para el análisis,
revisión, modificación y publicación.

b. Este manual tiene carácter académico para el mejoramiento profesional,


aplicado para la preparación de los cuadros de mando y milicianos.

c. Este manual deja sin efecto cualquier otro documento que colide con lo
establecido en este.

Caracas, 13 de junio de 2016.

VLADIMIR PADRINO LÓPEZ


General en Jefe
Comandante Estratégico Operacional

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TEMA Pag.
INTRODUCCIÓN …………………………………………………………………… 1

CAPÍTULO I Primeros auxilios…………………………………..…...……. 3

Sección A Generalidades. ………………………………..……….……… 3


Tipos de
Sección B 3
accidentes………………….…………………………………..
Sección C Medidas preventivas para la salud del personal………….. 12

CAPITULO II Heridas, fracturas y transporte de heridos....………….. 14

Sección A Herida y lesiones que ameritan medidas especiales…….. 14

Sección B Fracturas……………………...……..……………..………… 16

Sección C Transporte de enfermos y heridos ………………………... 29

CAPITULO III Pasos para salvar una vida …………………….……….. 36

Sección A Salvar Vidas………………………………………………….. 36

Sección B Detención de hemorragias..….……………………………. 42

Sección C Aplicación de apósitos y vendajes…………………………. 49

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“Página dejada en blanco a ex profeso”

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NO CLASIFICADO

INTRODUCCIÓN.

La Milicia Bolivariana formada por, obreros, campesinos, estudiantes, amas de


casa, jubilados, economía informal, empleados; por hombres y mujeres del pueblo,
que acudieron al llamado de nuestro Comandante Supremo en momentos en que
el imperialismo aumenta sus amenazas agresivas en contra de nuestro país,
constituyen conjuntamente con el resto de la FANB, el brazo armado de la nación
y su misión fundamental es la de defender integralmente a nuestra patria de las
agresiones imperialistas, al mismo tiempo que garantizar la producción y
desarrollo integral.

En la Milicia Bolivariana se resumen todas las tradiciones de combate de


nuestros antepasados Bolivarianos, son fieles seguidores del tesón y espíritu
patriótico de nuestros libertadores y de nuestro Comandante Supremo Hugo
Chávez Frías. Cada día engrosaran sus filas más y más valiosos combatientes, lo
que conjuntamente con la preparación para el combate recibida y las misiones y
tareas cumplidas harán de la Milicia Bolivariana una fuerza de extraordinaria
capacidad combativa, capaz de causar la derrota al imperialismo en complemento
de las unidades operativas de la FANB, en caso que ose agredirnos.

Nuestra milicia es educada en el amor al pueblo y en los principios


revolucionarios establecidos por nuestro libertador e impulsadas por nuestro
Comandante Supremo y al mismo tiempo que participan en el desarrollo
económico del país, se preparan militarmente.

El Manual del Miliciano es una compilación de varios tomos que persigue el


objetivo de dotar al miliciano de conocimientos básicos como un miliciano. En su
contenido se fundamentan, aquellos aspectos principales que le son necesarios
conocer al personal para desenvolverse exitosamente en el combate. Como lo
son:

Tomo I, Introducción a la Milicia Bolivariana


Tomo II, Exploración.
Tomo III, Preparación Táctica.
Tomo IV, Preparación del Tiro
Tomo V, Sanidad Militar.
Tomo VI, Conocimientos Básicos de Ingeniería.

Tú, como miliciano, formas una parte importante de nuestras FANB y por ello
constituyes uno de los pilares fundamentales sobre la cual descansa la seguridad
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y tranquilidad de nuestro pueblo que trabaja en el futuro, confiado en tu capacidad


para cumplir el sagrado deber de defender la patria, para destruir al enemigo
agresor y aun llegar al sacrificio de la vida si es necesario, como tantos héroes y
mártires patriotas venezolanos, pero para lograrlo tienes que poner todo tu
empeño, tu atención y dedicación en las clases y entrenamientos que recibas y
además estudiar y practicar lo que te enseñan.

El presente Tomo V, Sanidad Militar, está orientado a darte los conocimientos


necesarios para poder aplicar la salud y primeros auxilios en el fragor del combate
como parte de una unidad y saber difundir la información obtenida. Consta de
graficaciones y conceptos que te ayudaran a la mejor comprensión de la
asignatura.

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CAPITULO I

PRIMEROS AUXILIOS

Sección A

1. Generalidades.

a. Definición de primeros auxilios.


Se define como primeros auxilios a la atención inmediata que se les
proporciona a personas lesionadas víctima de accidente o enfermedad
hasta que sea posible colocarlo bajo atención médica apropiada. Cuando se
trata de un accidente de gravedad, la víctima requerirá de pronta atención,
pues la rapidez con que se actúe será esencial para la preservación de la
vida de la víctima, el perder minutos puede comprometer la condición de la
víctima y por ende su vida.

b. Importancia de los primeros auxilios.


 Salvar vidas
 Prevenir daños adicionales a la víctima
 Prevenir vitalidad y resistencia a las infecciones

c. Tareas básicas de los primeros auxilios.


 Detener la hemorragia
 Proteger la herida
 Prevenir o reducir shock

Sección B

1. Tipos de accidentes.
A continuación se describen algunos accidentes que se pueden producir en
combate, sus síntomas, causas y cómo actuar hasta tanto sea atendido por el
personal médico especializado.

2. Fracturas.
Las fracturas (huesos rotos) pueden ocasionar a la víctima la incapacitación
total o la muerte; para prevenir lo anterior deben ser tratadas a tiempo de
manera que la víctima se recupere por completo, evitando daños mayores. Esto
depende de los primeros auxilios que se le presten a la víctima antes de
moverla, y comprenden la inmovilización de la parte fracturada de acuerdo al
caso.

a. Las clases de fracturas


 Fractura cerrada: Esta es una fractura del hueso en la que la piel ha
quedado intacta; sin embargo, puede haber daño subcutáneo. Aunque la

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herida sea solamente una dislocación o torcedura, debe ser considerada


como una fractura cerrada en la administración de primeros auxilios.

 Fractura abierta: Esta es una fractura del hueso con herida exterior (en la
piel). Las fracturas abiertas pueden ser ocasionadas por huesos que
atraviesan la piel o por un proyectil (una bala o un fragmento de
granada) que atraviesa la carne y rompe el hueso. Las fracturas abiertas
pueden generar infecciones.

b. Señales indicativas de una fractura


Una fractura es fácil de reconocer cuando el hueso está expuesto, cuando
la extremidad está en posición extraña (deforme), o cuando la caja del
pecho está hundida. Otras señales son dolor al tocarse o tratar de mover la
parte afectada e hinchazón y decoloración de la piel en el lugar de la
fractura. Si se sospecha de fractura se debe proceder a suministrar la
atención primaria hasta que la víctima sea atendida médicamente.

c. Inmovilización de la parte fracturada


Es preciso inmovilizar la parte fracturada para evitar el movimiento de las
puntas agudas del hueso, evitando así que corten tejidos, músculos, vasos
sanguíneos y nervios. Además, la inmovilización reduce el dolor y evita o
controla el shock. En las fracturas cerradas, la inmovilización impide que
los fragmentos de hueso causen heridas abiertas, evitando posibles
infecciones. Las fracturas se inmovilizan por medio del entablillamiento.

3. Hemorragias.
Es la salida por rotura de los vasos sanguíneos: arterias, venas y capilares que
pone en peligro la vida de una persona. Existen cuatro métodos para controlar
una hemorragia:

Venos Capilar
Arteria
o
l

Presión directa: Aplicación de presión directa sobre la herida, puede hacer uso
de gasas estéril o material similar atado directamente sobre la herida.

Elevación: eleve la extremidad lesionada sobre nivel del corazón, esto lo


ayudará a controlar la hemorragia. No debe practicarse en caso de sospecha de
fractura de los miembros, hasta que la misma haya sido inmovilizada.

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Presión indirecta: Una hemorragia en ocasiones, se puede controlar aplicando


presión en un punto apropiado de la arteria principal, en el área lesionada y
cercana a la superficie corporal y a un hueso.

Torniquete: debe ser utilizado como último recurso para el control de


hemorragias severas.

a. Aplicación del torniquete


 El torniquete solo sé hará en amputaciones traumáticas, 5 cm por encima
de la amputación. Tenemos que tener cuidado por si los vasos no sangra,
se cauterizan, para no hacerlo.

 El torniquete se hará con una tira ancha (5 cm. aprox.), se pondrá la tira y
se harán dos nudos.

 Se tapará y vendará la parte de la amputación para su mejor


conservación.

b. Importante a la hora de colocar el torniquete:


 No utilizar torniquete en hemorragias de la cabeza, cuello o tronco, sólo
en las extremidades.

 Debe asegurarse de que el torniquete se ajusta lo suficiente pare detener


el sangramiento, pero no presionarlo en exceso pues puede provocar
daños a los tejidos y hasta la pérdida de la extremidad lesionada.

4. Shock.
Es toda lesión grave (heridas sangrantes, fracturas, quemadura extensa o
profunda) como consecuencia de que el sistema cardiovascular no puede
proporcionar un adecuado riego a los órganos vitales. El origen son los fallos
cardiacos y/o pérdida de sangre.

Sus síntomas son: piel pálida, fría y sudorosa; pulso irregular y rápido;
respiración superficial, rápida e irregular, normalmente el lesionado se muestra
asustado, inquieto. Para ello se debe proceder de la siguiente manera:

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 Acueste al paciente con los pies en alto.

 Afloje o retire la ropa.

 Manténgalo ligeramente cubierto, sin hacerlo sudar.

 Si la víctima no ha perdido el conocimiento y tiene sed, proporciónele


agua (ni caliente, ni fría), a sorbos, poco a poco. No le dé agua a la
víctima si este presenta nauseas o que haya sufrido una herida profunda
en el vientre. Nunca se le dará bebidas alcohólicas o estimulantes.

En el caso de lesiones de cabeza o del pecho, levante la cabeza y hombros del


paciente con almohadas u otro material blando, de tal manera que la cabeza
quede unos 25 cm. más alta que los pies.

5. Asfixia.
Se define como la sofocación, inconsciencia causadas por la privación de
oxigeno que origina acumulación de anhídrido carbónico y ácidos fijos. Entre las
causas de asfixia se presenta la intoxicación por gas, humo, ahogamiento e
introducción de cuerpos extraños en las vías respiratorias.

Sus síntomas son: la piel toma una coloración azulada, palidez en el rostro, y
descenso de la temperatura corporal.

a. Medidas a ejecutar ante un caso de asfixia

 Respiración artificial: este tipo de ayuda consiste en colocar a la víctima


de bruces, con los brazos subidos en dirección a la cabeza, los codos
doblados, las manos unidas (una sobre la otra) bajo la cara y la cabeza
ladeada hacia un lado de manera tal que la mejilla descanse sobre las
manos. La persona que le presta los primeros auxilios se sitúa de rodillas
a la cabeza de la víctima y coloca sus manos extendidas sobre la

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espalda de la misma con los pulgares unidos y a una altura tal que los
talones de las manos coincidan con la línea de las axilas del accidentado.
En esta posición la persona que auxilia avanza sus manos lentamente,
con los codos derechos y los brazos casi verticales, ejerciendo firme
presión sobre la espalda de la víctima. A continuación, procede a
retroceder desviando lateralmente sus manos hacia los brazos de la
víctima y levanta por encima de los codos hasta notar resistencia en los
hombros, luego los deja caer suavemente. Este ciclo de movimientos
debe ejecutarse 12 veces por minuto.

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 Respiración boca a boca: esta técnica consiste en empujar la mandíbula


hacia delante al mismo tiempo que doblamos la cabeza hacia atrás, con
la finalidad de que la lengua caiga y obstruya la vía respiratoria. Una vez
que la víctima es colocado en esa posición, se procede a soplar
fuertemente en la boca del paciente; la persona que está auxiliando
coloca su boca sobre la boca de la víctima y con una mano o con la
mejilla cerramos la nariz de éste para que no se escape el aire; la
finalidad de lo anterior es llenar y expandir los pulmones de la víctima.
Hecho esto se retira la boca y se toma aire para una nueva insuflación, a
la vez que se observa como la víctima exhala pasivamente el aire que se
le ha suministrado.

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6. Quemaduras.
Las quemaduras son lesiones producidas sobre la piel por efectos del calor,
agua caliente, agentes químicos, llamas, electricidad, etc. En toda quemadura
existe peligro de infección y de la postración nerviosa (shock).

a. Clasificación de las quemaduras


Las quemaduras se clasifican según el nivel hasta donde se haya destruido
la piel, habiéndose definido tres etapas de quemaduras.

 De primer grado: son aquellas que afectan toda la epidermis y producen


enrojecimiento de la piel.
 De segundo grado: son aquellas que afectan la epidermis y gran parte de
la dermis, produciendo ampollas.

 De tercer grado: son aquellas que afectan todas las capas de la piel,
incluyendo la grasa subcutánea.

La gravedad de las quemaduras está en relación con la extensión de la


superficie comprometida, la profundidad que pueda alcanzar, la localización
y la edad de la víctima.

b. Signos y síntomas de las quemaduras


 Quemaduras de primer grado: este tipo de quemaduras son ocasionadas
por exposición al sol con la piel al descubierto durante varias horas o la
exposición instantánea a una fuente potente de calor, o agente químico
abrasivo. Se reconoce por:
 Enrojecimiento de la piel.
 Se presenta una lesión superficial de la epidermis.
 Inflamación lev de la piel.
 Dolor o ardor tolerable.

 Quemaduras de segundo grado: son las producidas por líquido hirviendo,


fuego, sustancias químicas, objetos calientes, afectando la dermis y la
epidermis.

En la epidermis se reconoce por:


 Aparición de ampollas llenas de líquido sobre una infamación
subcutánea considerable.
 Dolor moderado a intenso

En la dermis se reconoce por:


 Es difícil diagnosticar por la profundidad.
 Es propicia para que se generen infecciones.

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 Quemaduras de tercer grado: son las producidas por fuego, electricidad,


puede afectar el tejido óseo. Se reconoce por:
 Presenta coagulación de la sangre en los pequeños vasos
subcutáneos.
 Al destruirse por completo los capilares existe a nivel corporal
general perdida de líquidos.
 En un período de dos a tres semanas la piel muerta se licúa.

Para su curación es necesario realizar injerto cutáneo, pues si no se


efectúan a tiempo el tejido fibroso cicatrizará muy gruesa y antiestética.

c. Tratamiento
Los primeros auxilios que se le apliquen a la víctima debe estar orientados
a aliviar el dolor e impedir posibles infecciones. Para ello se debe actuar de
la siguiente manera:

 Colocar al quemado en posición horizontal.

 Antes de tener contacto con las quemaduras de la víctima, se deben


lavar nuestras manos cuidadosamente.

 Retirar o cortar la ropa cercana a la quemadura y que no esté adherida a


la piel.

 Con la finalidad de disminuir la temperatura local de la zona quemada se


deben utilizar pañuelos empapados con agua fría, alcohol o ejerciendo
compresión con toallas humedecidas.

 Para prevenir infección, se debe lavar la herida con abundante agua


limpia y cubrir con varias gasas destinadas para quemaduras.

 Si la quemadura ocurriese en las manos o pies al vendar los dedos,


estos deben quedar separados.

7. Mordedura de serpiente y picaduras de insecto.

a. Mordedura de serpiente.
 Mantenga a la persona tan quieta como sea posible. No la deje caminar
ni correr. Si puede hacerlo, mate la serpiente y reténgala para que el
personal de sanidad la identifique a fin de que pueda administrarse el
suero antiofídico adecuado.

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 Coloque a la víctima tan cómodamente como sea posible,


preferiblemente en una posici6n sentada, e inmovilice inmediatamente el
miembro afectado en una posición inferior al nivel del corazón.

 Improvise un torniquete de una corbata, un pañuelo o una tira de tela y


colóquelo entre el punto de la mordedura y el corazón, de dos a cuatro
pulgadas arriba de la mordedura. Apriete el torniquete lo suficiente para
detener el flujo de sangre en los vasos sanguíneos cerca de la superficie
de la piel, pero no tan apretado como para detener la circulación arterial
o el pulso. El flujo de sangre se habrá detenido en forma debida tan
pronto las venas sobresalgan conspicuamente debajo de la piel. Además,
la presencia del pulso en un punto abajo del torniquete indicará que
sigue la circulación arterial. El pulso puede verificarse colocando dos
dedos (no el pulgar), sobre el punto de presión en la muñeca o el tobillo,
según sea el caso.

 Debido a que la atención médica es de urgente necesidad en todos los


casos de mordeduras de culebras venenosas, envíe a alguien en busca
de ayuda. Si hay una camilla o un vehículo disponible, la víctima debe
ser transportada inmediatamente al centro hospitalario más cercano.
 Observe constantemente a la víctima para determinar si tiene dificultad
en respirar, ya que algunos tipos de veneno afectan el sistema respirato-
rio. Si la víctima deja de respirar, inicie de inmediato la respiración
artificial.

b. Picaduras de arañas venenosas.


 Mantenga a la persona tan quieta como sea posible.

 Si se dispone de hielo, coloque una bolsa de hielo sobre la parte


afectada para evitar que el veneno se extienda.

 Trasladar a la víctima de inmediato a un centro hospitalario.

c. Picaduras de alacrán o escorpión.


 Para una picadura corriente, coloque un pedazo de hielo sobre el lugar
de la picadura tan pronto que sea posible, para disminuir la absorción del
veneno. La aplicación de una pasta hecha con bicarbonato sódico y
agua suele aliviar el dolor.

 Si la picadura se produjo en la región del rostro, cuello u órganos


genitales, la persona deberá ser trasladada lo más rápido posible a un
centro asistencial.

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Sección C

Medidas preventivas para la salud del personal.

1. Tratamiento y purificación del agua.


La purificación del agua en campana consiste en la eliminación o destrucción de
suficientes impurezas, de modo que esta se vuelva potable y agradable al
paladar. El primero y más importante de los pasos a seguir en la purificación del
agua es la selección de los métodos correctos y la disposición de estos en el
orden de vida. Generalmente, se obtienen buenos resultados con el siguiente
orden de tratamiento: clorinización, ebullición, filtración y desinfección.

a. Cloro
El cloro, en diversas formas, se usa casi universalmente para la desinfección
del agua. La cantidad de cloro necesaria para desinfectar el agua depende
de la concentración de materias orgánicas, de la temperatura tiempo de
contacto, del cloro residual requerido. El agua deberá retener por un periodo
adicional de veinte minutos (20) antes de su distribución para el consumo.

b. Ebullición.
La ebullición es uno de los métodos más seguros de purificación. Se requiere
un mínimo de ebullición para esterilizar el agua, pero se debe prestar
atención para cerciorarse de que efectivamente ha hervido por el tiempo
necesario La aeración del agua trasegándola de uno a otro recipiente
eliminará el gusto insípido, al tomar nuevamente está el oxígeno perdido en
la ebullición.

c. Filtración.
En la purificación del agua, la filtración constituye uno de los procedimientos
fundamentales usados para la eliminación de la turbidez y otras materias
suspendidas. La filtración se efectúa por medio de filtros de arena especial
de filtro.

d. Desinfección
El agua se deberá desinfectar porque ningún procedimiento de purificación
único o combinación de procedimientos eliminará completamente del agua
de los organismos patógenos. Los productos químicos como cal, ozono,
yodo o las tabletas especiales para purificación, son los más indicados en
este método.

Las fuentes de abastecimiento de agua para tropas en movimiento, para las


tropas que se encuentran en el teatro de operaciones, o para las fuerzas
ocupadas en otras clases de trabajos, tienen frecuentemente casos extremos
en que exista gran escasez o ausencia completa de agua, constituir el
abastecimiento de esta un factor determinante en el movimiento de los
ejércitos o en la conducción estratégica de las operaciones militares. La
mejor fuente de suministro de agua desde el punto de vista de cantidad,
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accesibilidad de obtención y pureza, será localizada por reconocimiento en la


zona donde se encuentran operando o vayan a operar las tropas.

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CAPITULO II

HERIDAS, FRACTURAS Y TRANSPORTE DE HERIDOS

Sección A

Heridas y lesiones que ameritan medidas especiales.

Las cuatro medidas salvavidas mencionadas se aplican a los primeros auxilios


para toda clase de lesión; sin embargo, hay ciertas heridas que requieren
precauciones y procedimientos especiales, intensificando las acciones de auxilio
primario. Estas incluyen heridas en la cabeza, la cara y el cuello, las heridas en el
pecho por las cuales se aspira aire, las heridas en el abdomen, las quemaduras,
entre otras.

1. Heridas en la cabeza.
Una herida en la cabeza consiste en una cortada o contusión en el cuero cabe-
lludo; una fractura del cráneo con lesiones en el cerebro o en los vasos
sanguíneos del cuero cabelludo, el cráneo y el cerebro. Por lo general, las
fracturas graves del cráneo y las lesiones al cerebro ocurren al mismo tiempo.

Una lesión en la cabeza con herida en el cuero cabelludo es fácil de reconocer.


Sin embargo, una lesión en la cabeza sin una herida en el cuero cabelludo será
más difícil de descubrir. Por consiguiente, es preciso que se compruebe si hay
alguna lesión en la cabeza si la víctima:

 Está inconsciente o ha estado inconsciente recientemente.


 Tiene una hemorragia o flujo de otra naturaleza en la nariz o en los oídos.
 Presenta el pulso débil.
 Tiene dolor de cabeza.
 Tiene náuseas o está vomitando.
 Ha tenido una convulsión.
 Está respirando muy lentamente.

a. Precauciones especiales
 No toque ningún tejido de la masa encefálica que sobresalga de una
herida en la cabeza; limítese tan solo a cubrir la herida con apósito
estéril. No toque ni trate de quitar ningún cuerpo extraño que se
encuentre en la herida.

 No permita que la cabeza de la víctima este a un nivel inferior al resto del


cuerpo.

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2. Heridas en la cara y cuello.


Las heridas de la cara y el cuello suelen sangrar mucho a causa del gran
número de vasos sanguíneos que se encuentran en dichas regiones. Además,
este tipo de hemorragia es difícil de controlar.

a. Precauciones especiales
 Ante todo, detenga cualquier hemorragia que pueda obstruir la entrada
de aire; luego despéjela. Puede haber pedazos de dientes rotos, de
hueso o de piel, además de una dentadura postiza, en el interior de la
boca.

 Si la víctima está consciente y desea sentarse, hágala inclinarse hacia


adelante con la cabeza hacia abajo para permitir la salida de fluidos de la
boca; de otra manera, aunque esté consciente, manténgala acostada en
la posición prescrita para una baja que esté inconsciente y que presente
shock, permitiendo así la salida de líquidos de la boca.

3. Heridas en el abdomen.
Las heridas en el vientre que resultan más peligrosas son aquellas en que un
objeto penetra la pared abdominal y atraviesa órganos internos o vasos sanguí-
neos grandes.

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a. Precauciones especiales
 No toque ni trate de meter nuevamente en el vientre cualquier órgano,
como los intestinos, que se haya salido por la herida; cúbralos con uno o
más apósitos estériles. Sin embargo, si es necesario mover un intestino
expuesto hacia adentro del vientre para cubrir la herida adecuadamente
hágalo. Sujete los apósitos con vendajes, pero sin presión, ya que ésta
no ayudará a detener la hemorragia interna y puede ocasionar daños
adicionales.

 No le proporcione a la víctima comida ni líquidos ni permita que tome


nada, ya que cualquier cosa tomada por vía oral puede pasar a través de
los intestinos lesionados y propagar la contaminación en el vientre. Se le
pueden humedecer los labios a la baja para ayudar a aliviarle la sed.

 Deje a la víctima de espalda, pero vuélvale la cabeza hacia un lado.


Debido a que es probable que la víctima vomite, vigílela bien para que no
se ahogue.

Sección B

1. Fracturas.
Las fracturas (huesos rotos) pueden resultar en la incapacitación total o en la
muerte; por otra parte, es posible tratarlas de tal manera que la víctima se

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recupere completamente. Esto depende de los primeros auxilios que se le


presten a la baja antes de moverla, y comprenden la inmovilización de la parte
fracturada además de la aplicación de los pasos primarios, de acuerdo a la
situación presente.

a. Clases de fracturas.
 Fractura cerrada: esta es una fractura en la cual la piel ha quedado
intacta; pero puede haber daño subcutáneo. Aunque la herida sea
solamente una dislocación o torcedura, debe ser considerada como una
fractura cerrada en la administración de primeros auxilios.

 Fractura abierta: Esta es una fractura del hueso con herida exterior (en la
piel). Las fracturas abiertas pueden ser ocasionadas por huesos que
atraviesan la piel o por un proyectil (una bala o un fragmento de granada)
que atraviesa la carne y rompe el hueso. Las fracturas abiertas están
expuestas a contaminación.

b. Inmovilización de la parte fracturada.


Es preciso inmovilizar la parte fracturada para evitar el movimiento de, las
puntas agudas del hueso, evitando así que corten tejidos, músculos, vasos
sanguíneos y nervios. Además, la inmovilización reduce el dolor y evita o
con-trola el shock. En las fracturas cerradas, la inmovilización evita que los
fragmentos de hueso causen heridas abiertas (figura 63) y por consiguiente,

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se evita además la contaminación e infección (párrafo 15). Las fracturas se


inmovilizan por medio del entablillamiento.

c. Técnica de entablillamiento.
 Use el principio de entablillar a la víctima en el lugar donde se encuentra.
Por tanto, es preciso entablillar la parte fracturada antes de tratar de
mover a la víctima y sin cambiar la posición de la parte afectada. si el
hueso está en posición extraña o si la rodilla o el codo está doblado, no
trate de enderezarlo, y si está recto, no trate de doblarlo. Después de
entablillar una fractura, coloque a la víctima sobre una camilla antes de
transportarla. Si las circunstancias hacen necesario transportar a la
víctima sin que se le haya entablillado una fractura en una pierna, se
deberá atar la pierna rota a la pierna buena, usándose así la pierna
buena como una tablilla. Luego agarre a la víctima por debajo de las
axilas y hálela en línea recta solamente. No le dé vueltas ni la mueva de
lado.

 Coloque las tablillas de tal manera que queden inmovilizadas las


articulaciones arriba y abajo de la fractura. Coloque una tablilla a cada
lado de la parte fracturada.

 Use almohadillas entre la parte lesionada y la tablilla para evitar una


presión indebida y lesiones adicionales a los tejidos los vasos
sanguíneos y los nervios. Esto es sumamente importante en la parte
interior de los muslos, las axilas y en todo lugar donde las tablillas tocan
las partes huesudas, tales como el codo, el tobillo, la muñeca y la rodilla.

 Amarre bien las tablillas con vendajes en varios puntos arriba y debajo de
la fractura, pero no tan estrechamente como para obstaculizar la
circulación. Ate los vendajes con nudo llano en la tablilla exterior.

 Use un cabestrillo para apoyar un brazo entablillado que esté doblado en


el codo. Los cabestrillos se usan también para apoyar un brazo que
haya sufrido una torcedura o una herida dolorosa.

2. Las tablillas, las almohadillas, los vendajes y los cabestrillos.

 Las tablillas. Se pueden hacer tablillas improvisadas de tales artículos


como tablas de madera, varas largas, palos, ramas, carabinas, fusiles,
revistas o periódicos enrollados y cartón. La férula de alambre se incluye
en el paquete para fracturas de la Unidad de Primera Fase. Este tipo de
férula puede doblarse según sea necesario para acomodar la parte
fracturada. Se puede utilizar vendaje arrollado para inmovilizar ciertas
partes del cuerpo, tales como el hombro y la clavícula. Si no se dispone de
ninguna clase de tablilla o férula, se puede utilizar la superficie del pecho
para inmovilizar, hasta cierto punto, un brazo fracturado; también, una

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pierna sana sirve de tablilla para inmovilizar parcialmente una pierna


fracturada.
Precaución: si se utilizan las armas de fuego como tablillas, asegúrese que
estas estén descargadas.

 Las almohadillas. Es posible improvisar almohadillas con una chaqueta,


una frazada, un poncho, la mitad de una tienda individual o con hojas. En el
paquete para fracturas de la Unidad de Primera Fase hay algodón grueso
que puede usarse de almohadilla.

 Los vendajes. Los vendajes se pueden improvisar de cinturones,


portafusiles, bandoleras, pañuelos y tiras de ropa o de frazadas. Se
proporcionan vendajes triangulares y arrollados. No utilice tales materiales
delgados como alambres y cordeles para asegurar tablillas. Tampoco haga
nudos sobre el punto de la fractura.

 Los cabestrillos. Se pueden improvisar cabestrillos con cabos (faldillas) de


abrigos o camisas, cinturones y pedazos de ropa o frazadas. El vendaje
triangular es ideal para este propósito.

3. El entablillamiento y otros métodos de inmovilización


a. Tablillas y cabestrillos para fracturas del brazo.

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b. Tablillas para fracturas de la pierna

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4. Inmovilización de fracturas en la mandíbula, la clavícula, el hombro y las


costillas.

 Aplique un vendaje en forma de corbata o un vendaje arrollado para


inmovilizar una mandíbula fracturada. Pase todo vendaje por encima de la
cabeza y no por la nuca, ya que esto halaría la mandíbula hacia atrás
obstaculizándole así la respiración a la baja.

 Utilice dos cinturones, dos vendajes en forma de corbata o un vendaje


arrollado para inmovilizar una clavícula fracturada; emplee la técnica de
vueltas, en forma de ocho que se muestra en las Figuras.

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 Aplique dos vendajes en forma de corbata o un vendaje arrollado para


inmovilizar un hombro fracturado o dislocado, utilizando las técnicas que se
muestran en las figuras.

 Aplique tres vendajes en forma de corbata para inmovilizar costillas frac-


turadas tal como se muestra en la figura. Aplíquelos en el pecho al exhalar
la baja; átelos en el lado sano.

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5. Lo que debe hacerse en caso de fractura en la columna vertebral (la


espalda).
Muchas veces es imposible determinar si la baja tiene una fractura en la
columna vertebral. Por tal razón tenga cuidado con cualquier herida en la
espalda, en especial si la baja se ha caído o si su espalda ha recibido un golpe
fuerte o se ha doblado. Si la baja ha sufrido una lesión así y carece de
sensibilidad en las piernas o no puede moverlas, usted puede estar
razonablemente seguro de que tiene una lesión grave en la espalda que debe
ser tratada como una fractura. Usted debe recordar que si hay una fractura,
cualquier movimiento de la columna puede hacer que los fragmentos
puntiagudos del hueso corten o hagan daño a la médula, lo que puede
ocasionar una parálisis permanente. Hay que mantener la columna vertebral
arqueada para eliminar toda presión de la médula espinal Ver figura.

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a. Procedimiento a seguir cuando la víctima debe permanecer en el lugar


hasta que llegue el personal de salud.
 Si la víctima está consciente, adviértale que no debe moverse.

 Déjela en la misma posición como la encontró. No mueva ninguna parte


del cuerpo.

 Si la baja está boca arriba, coloque una frazada o cualquier material de


tamaño similar debajo del arco de la columna vertebral para apoyarla en
una posición arqueada. Si está boca abajo, no coloque nada debajo de
la baja.

b. Procedimiento a seguir cuando la víctima debe ser transportada


inmediatamente.
 Posición boca arriba: Si la víctima está boca arriba, hay que moverla en
una camilla o en un substituto firme, como una tabla ancha que sea
más larga que la víctima. Ate las manos de la víctima en la cintura con
vendaje en forma de corbata o una tira de paño y coloque una frazada
doblada en el punto donde estará el arco de la espalda. Con un grupo
de cuatro hombres (figura 80) coloque a la víctima sobre la camilla sin
doblarle la columna vertebral, siguiendo los siguientes pasos:

 Los hombres 2,3, y 4 se sitúan a un lado de la víctima, con la rodilla


más cercana a los pies de la baja sobre el suelo El hombre 1 se
coloca del otro lado. Los hombres 2, 3 y 4 colocan las manos tal
como se indica en la figura 80, mientras que el 1 coloca las manos

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en el lugar de la fractura.

 Con movimientos bien coordinados y con mucho cuidado, todos


levantan a la baja unas ocho pulgadas; luego el número 1 coloca la
camilla debajo de la baja, asegurándose de que la frazada esté
debajo del arco de la columna, y luego toma la posición original.

 En estrecha coordinación todos la colocan cuidadosamente sobre la


camilla.

 Posición boca abajo: Si la baja está boca abajo, hay que moverla en la
misma posición. Usando el mismo grupo de cuatro hombres y la misma
técnica, coloque a la víctima sobre una camilla corriente o en una
improvisada de frazadas, manteniendo la columna vertebral arqueada.
Si se va a utilizar una camilla corriente, primero coloque una frazada
doblada en el punto donde se colocará el pecho de la víctima.

6. Inmovilización de un cuello fracturado.


Una fractura del cuello es sumamente peligrosa, ya que los fragmentos de
hueso pueden lesionar o cortar la médula espinal, como en el caso de fracturas
de la columna vertebral.

a. Procedimiento a seguir si la víctima debe permanecer donde se encuentra


hasta tanto llegue personal de sanidad.
 Si la víctima está consiente, indíquele que no debe moverse, ya que
moverse le puede ocasionar la muerte.

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 Deje a la víctima en la misma posición en que la encontró; si el cuello


está en una posición anormal, hay que inmovilizarlo en la misma
posición.
 Si la víctima está boca arriba, mantenga la cabeza inmóvil, levántele un
poco los hombros y coloque bajo el cuello un rollo de paño del tamaño
aproximado de una toalla grande. El rollo debe ser lo suficientemente
grueso para arquear ligeramente el cuello, permitiendo que la parte
posterior de la cabeza toque el suelo. No doble el cuello ni la cabeza
hacia adelante; ni tampoco levante ni tuerza la cabeza, ver figura a.
 Inmovilícele la cabeza (refiérase a la figura b), colocando a cada lado
objetos pesados acolchados como piedras grandes o las botas de la
baja. Si hay que usar las botas, llénelas primero de piedras, grava,
arena o tierra y ciérrelas bien. Puede que sea necesario tapar las
aberturas de las botas con pedazos de paño para que no se salga el
contenido.

b. Procedimiento a seguir cuando se tiene que trasladar a la víctima antes de


que llegue el personal especializado.

Se necesitan por lo menos dos personas para atender a una víctima que
tenga el cuello fracturado y que deba ser trasladado de un lugar a otro, ya
que es preciso mover la cabeza y el tronco en forma muy cuidadosa. Las
dos personas deben trabajar en muy estrecha coordinación para evitar que
se mueva el cuello en forma alguna. El procedimiento correcto es el que se
describe a continuación:

 Coloque una tabla ancha al lado de la víctima. Dicha tabla debe ser
ocho pulgadas más larga que la víctima, de modo que sobresalgan
cuatro pulgadas en cada extremo (la cabeza y los pies), tal como se
muestra en la figura a.
 Si la víctima está boca arriba, el hombre número 1 le sujeta firmemente
la cabeza y el cuello mientras que el número 2 la agarra por el hombro y
la cadera y la coloca cuidadosamente sobre la tabla, mientras impide

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que se mueva la tabla con el pie y la rodilla, tal como se muestra en la


figura b.
 Si la baja está boca abajo, el hombre 1 le sujeta la cabeza y el cuello
con las dos manos mientras el número 2 le da vuelta cuidadosa-mente
para colocarla sobre la tabla (figura c).
 El hombre número 1 continúa sosteniéndole firmemente la cabeza y el
cuello mientras que el número 2 le levanta un poco los hombros,
colocándole un material que sirva de almohadilla debajo del cuello,
luego le inmoviliza la cabeza. La cabeza se puede inmovilizar con las
botas (anterior figura b), con piedras forradas (figura d) o con férulas de
alambre.
 Sujete cualquier apoyo improvisado a la tabla que sirve de camilla,
mediante un vendaje en forma de corbata o una tira de paño colocado
alrededor de la frente de la baja y la tabla.
 Levante la tabla y colóquela sobre una camilla o una frazada. En esta
forma la víctima estará lista para ser movida.

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Sección C

Transporte de enfermos y heridos.


El tener conocimiento de cómo mover a las personas lesionadas gravemente
es una de las partes más importantes de los primeros auxilios. El manejo
descuidado o brusco no solamente aumenta la gravedad de una lesión, sino que
también puede ocasionar la muerte. A menos que haya un buen motivo, no trate
de transportar a una baja hasta tanto no se disponga de algún medio de
evacuación médica. Algunas veces cuando la situación es urgente y usted sabe
que no hay medios de sanidad disponibles, usted tendrá que mover a la baja. Esta
es la razón por la cual usted debe conocer las diferentes maneras de transportar a
una víctima. Pero antes de moverla, adminístrele los primeros auxilios necesarios.
Si tiene fractura, no la mueva hasta tanto sea entablillada.

A continuación se describe las diferentes maneras de improvisar una camilla y los


métodos de transportar a una baja sin la ayuda de una camilla. Sin embargo, no
transporte a la víctima que tenga fracturado el cuello o la columna vertebral a
menos que sea en una camilla. Si la víctima sufre de fractura en otra parte,
transpórtela de manera que no se agrave la fractura. Una víctima inconsciente
debe ser transportada en una camilla o de manera que no haya peligro de que se
caiga. Si la única manera de transportar a la víctima es a cuestas, debido a lo
accidentado del terreno o a causa de las condiciones de combate, o si es
necesario para salvarle la vida, cárguela; pero colóquela sobre una camilla tan
pronto como sea posible obtener o improvisar una.

1. Las camillas improvisadas.

Es posible improvisar una


camilla mediante el uso de
diversos artículos. Casi
cualquier objeto de superficie
plana y de tamaño adecuado
puede usarse como camilla;
por ejemplo, tablas, puertas,
contraventanas, bancos,
escaleras, catres y varios
palos largos atados. De ser
posible estos objetos deben
acolchonarse.

Se puede improvisar camillas


adecuadas asegurando varas
o palos largos en tales objetos
como frazadas, la mitad de
tiendas individuales, pedazos

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de lona, chaquetas,, camisas, sacos, cubrecamas, etc. Las varas largas


pueden ser ramas fuertes, fusiles, soportes de tienda, esquíes y otros
artículos.

Si no se dispone de varas
largas o substitutos ade-
cuados, se pueden enrollar
hacia el centro los dos
bordes laterales de un
artículo grande como una
frazada; luego se agarran los
lados enrollados para
transportar a la víctima que
yace en el centro de la
frazada. Diversos modos de
improvisar camillas se
describen en las figuras.

2. Métodos de cargar a la víctima.


Es posible mover a una baja por medio de transportes por un hombre o por
dos hombres. Se deben utilizar los transportes por dos hombres siempre que
sea posible, ya que resulta más cómodo para la baja, hay menos riesgo de
empeorar su condición y porque se cansan menos los portadores. El método
que se seleccione debe ser el que menos darlo ocasione a la baja.

a. El transporte de bombero. Este es uno de los métodos más fáciles para


que un solo hombre levante y cargue a un herido (1-5 de la Figura). Los
pasos dos tres y cuatro para levantar a la víctima pueden ejecutarse de dos
maneras, dependiendo del lugar de la herida. El portador tiene que decidir
cuál es el método que más conviene a la víctima. Además, el portador
debe colocar a la víctima sobre su espalda (del portador), del lado sano del
herido, evitando así cualquier presión sobre la parte lesionada.

b. Manera de cargar un herido apoyándolo.


Se utiliza este método cuando la víctima ha recibido una herida leve.
Levante a la víctima como se muestra en los primeros tres paso del
transporte de bombero (l, 2 y 3 de la figura ).

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3. Técnicas de acarreo para la evacuación de heridos.


Las técnicas de acarreo para la evacuación de heridos deben seguirse para
asegurar la vida de los heridos.

 Proteja al herido de movimientos innecesarios.


 Cubra al herido para evitar el enfriamiento por shock.
 Chequear los signos vitales.
 En un herido inconsciente, observe las pupilas de los ojos.
 Verificar las lesiones en el cuerpo herido.
 Las hemorragias deben ser controladas.
 Las fracturas deben ser entablilladas.
 La postración nerviosa o shock debe ser controlada

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CAPITULO III

PASOS PARA SALVAR UNA VIDA

Sección A

Salvar vidas

1. Despeje la entrada de aire y restaure la respiración y el latido del corazón,


según sea necesario.
La entrada de aire - ¡Despéjela inmediatamente!
Para permitir el paso libre de aire hacia y desde los pulmones, es preciso que
la entrada de aire esté libre de obstrucción.

a. Para despejar la entrada de aire, vuelva la cabeza de la baja hacia un lado


y pase los dedos rápidamente detrás de los dientes inferiores y sobre la
base de la lengua para sacar el vómito, las mucosidades o cualquier objeto
extraño. Este procedimiento no debe demorar más de uno o dos segundos.

b. Si la baja usa dentadura postiza (parcial o completa), quítesela de la boca y


colóquela en uno de sus bolsillos las dos medidas simultáneamente.

Hay varios métodos básicos para administrar respiración artificial:

a. El de boca a boca y el de presión sobre el pecho y elevación de los brazos.


El primero es el método preferido, pero no se puede utilizar si la baja tiene
la cara aplastada o si la atmósfera está contaminada. Si la baja tiene la
cara aplastada o si no hay una máscara con dispositivo de resucitación, se
utiliza el segundo método. Las modificaciones del método de boca a boca
son los de boca a nariz4 y máscara a boca, empleándose este último en un
ambiente de contaminación.

b. El método de boca a boca o de boca a nariz. Éste método requiere que


usted llene de aire los pulmones de la baja con el aire de sus propios
pulmones. Esto se hace soplando aire en la boca o nariz de la baja. La
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boca es la entrada de aire preferida excepto en casos de fractura severa de


la mandíbula, heridas en la boca, o mandíbulas fuertemente cerradas a
causa de convulsiones. En tales casos, la entrada de aire tiene que ser la
nariz. La respiración artificial dé boca a boca o de boca a nariz se
administra de la siguiente manera:

1) Despejar la parte superior de la entrada de aire.

2) Colocar la baja de espaldas.

3) Poner la cabeza boca arriba, con una frazada enrollada u otro objeto
semejante debajo de los hombros, de esta manera inclinándole la
cabeza hacia atrás. Si no se dispone de tal objeto, inclínele la cabeza
hacia atrás de modo que la barbilla quede hacia arriba. Esta posición
amplia la entrada de aire.

4) Colocar la mandíbula inferior tan atrás como sea posible, de modo que
se extienda hacia arriba. Esta posición aleja la base de la lengua de la
parte posterior de la garganta, ampliando así el conducto hacia los
pulmones. Hay dos métodos de sacar la mandíbula inferior hacia
afuera: con el pulgar o con ambas manos.

a) El método de sacar la
mandíbula hacia afuera
con el pulgar. Este es el
método preferido
excepto en casos de
heridas que no lo
permiten. Coloque el
pulgar en la boca de la
baja y agarre
firmemente la
mandíbula inferior
elevándola y sacándola
hacia afuera. No trate
de sujetar ni deprimir la
lengua.

b) El método de sacar la
mandíbula hacia afuera
con ambas manos.
Este método se utiliza
si la mandíbula está tan
estrechamente cerrada
que no permite
introducir el pulgar en la
boca. Agarre los
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ángulos de la mandíbula con ambas manos apenas debajo de los


lóbulos de las orejas, y elévela con fuerza hacia afuera. Luego
ábrale los labios a la baja, empujándole con los pulgares el labio infe-
rior en dirección de la barbilla.

c) Manteniendo la mandíbula hacia afuera, selle la entrada de aire que


no se va a usar (la nariz o la boca) al inflarle los pulmones. Hay que
sellaría bien para evitar que se escape el aire. Si hay que cerrar la
nariz, ciérrela con la mano libre o coloque la mejilla firmemente
contra ella. Si hay que cerrar la boca, cierre los labios firmemente
con dos dedos colocándolos a lo largo de la boca. (Si se trata de
una criatura o un niño pequeño, se utilizan la boca y la nariz
simultáneamente como una sola entrada de aire.

5) Administre la respiración artificial de la siguiente manera:


a) Aspire profundamente, abra bien la boca y colóquela firmemente
alrededor de la boca o la nariz de la baja. Si se trata de una criatura
o un niño pequeño, cúbrale la boca y la nariz simultáneamente con la
boca, sellando sus labios contra la piel de la cara.
b) Mirándole el
pecho, sople con
fuerza a través de
la boca o la nariz
de la baja, a
menos que se
trate de una
criatura o un niño
pequeño. (En el
caso de estos
últimos sólo se
requieren
pequeños soplos
de aire proce-
dentes de los
cachetes). La
elevación del
pecho indica que
el aire está
llegando a los
pulmones. En tal
caso siga el
procedimiento. Si
no se levanta el pecho, hay que tomar medidas correctivas.
Primeramente, sostenga la mandíbula hacia arriba con más fuerza y
sople más fuertemente, asegurándose de que el aire no se escape
de la boca o la nariz. Si todavía no se levanta el pecho, cerciórese de
que la boca esté despejada y, si es necesario, coloque la baja de
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lado y péguela varias veces con bastante fuerza entre los hombros
hasta despejar la entrada de aire. Luego ínflele los pulmones.

c) Quite la boca de la entrada de aire de la baja y escuche la salida de


aire de los pulmones. Si la exhalación es ruidosa, eleve la
mandíbula un poco más.

d) Después de cada expulsión de aire de los pulmones de la baja, sople


hondamente de nuevo por la entrada de aire (la boca, la nariz, o
ambas). Los primeros cinco a diez soplos deben ser profundos
(excepto en casos de criaturas y niños pequeños) y rápidos para
efectuar la re oxigenación. Luego, sople de doce a veinte veces por
minuto hasta que la baja empiece a respirar normalmente o hasta
que se haya desvanecido toda señal de vida. Cuando la baja misma
empiece a respirar, ajuste el ritmo de sus soplos para no estorbar los
esfuerzos de la misma.

 La administración prolongada de la respiración artificial puede


resultar en que el estómago de la baja se infle de aire. Como
esto estorba la inflación de los pulmones, aplique presión manual
leve sobre el vientre de la baja después de cada inflación de los
pulmones.

 Si al principio de la administración de respiración artificial su


respiración ha sido muy profunda y rápida, es posible que Ud. se
sienta desfallecido o con hormigueo, y si sigue respirando de la
misma manera, puede desmayarse. Después de los primeros
cinco a diez soplos profundos y rápidos, debe ajustar su
respiración a un ritmo de doce a veinte veces por minuto, con
inhalaciones bien moderadas para poder seguir por largo rato Sin
experimentar los mencionados efectos temporales. (si la res-
piración poco profunda requerida para criaturas y niños pequeños
le causa malestar, respire hondamente de vez en cuando y luego
continúe administrando la respiración artificial.)

c. La respiración artificial por presión sobre el pecho y elevación de los


brazos.
1) Despeje la entrada de aire. Si la baja lleva máscara, quítesela
rápidamente y con los dedos despeje la entrada de aire y la máscara,
colocándosela de nuevo inmediatamente. Repita este proceso según
sea necesario para mantener despejada la entrada de aire. Colóquele
la máscara a la baja si debe usarla y no la lleva puesta.

2) Coloque la baja de espalda.

3) Colóquele la cabeza según se describe en el párrafo anterior.

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4) Colóquese Ud. en posición: párese cerca de la cabeza de la baja


mirando hacia sus pies; luego, coloque una rodilla sobre el suelo, con el
otro pie al otro lado de la cabeza y contra el hombro de la baja para
impedir el movimiento del mismo. Tan pronto se canse, invierta
rápidamente la posición de los pies.

5) Administre la respiración artificial:


a) Agarre las manos de la baja y colóquelas sobre las costillas
inferiores mientras que Ud. se mece hacia adelante empujando hacia
abajo con una presión firme y constante, hasta encontrar resistencia
firme. Dicha presión expulsa el aire de los pulmones.

b) Levántele los brazos verticalmente; luego estírelos lo más hacia


atrás posible. Al levantarle y estirarle los brazos aumenta el tamaño
del pecho, permitiendo así que entre aire en los pulmones.

c) En forma rápida, colóque nuevamente las manos sobre el pecho y


repita el ciclo:
 Aplique presión (1); (2) levántele los brazos; (3) estírele los
brazos y (4) colóqueselos nuevamente sobre el pecho. Con un
ritmo uniforme, efectúe de diez a doce ciclos por minuto. Los
primeros tres pasos son por la misma duración pero hay que
hacer el cuarto paso tan rápidamente como sea posible.

 Continúe administrando respiración artificial hasta que la baja


empiece a respirar normalmente o hasta que se haya
desvanecido toda señal de vida. Ajuste el ritmo de sus soplos
para no estorbar los esfuerzos de la baja al empezar a respirar de
nuevo.

6) Al cansarse Ud., cambie con otra persona si hay una disponible, pero
sin alterar el ritmo de la respiración artificial. Esto se hace moviéndose
a un lado, siguiendo con la respiración artificial, para que la otra persona
tome su posición desde el otro lado. Durante el paso de estirar los
brazos, la persona que lo va a reemplazar a usted agarra las muñecas
de la baja y continúa la respiración artificial al mismo ritmo. Su
reemplazo agarrará las manos de la baja durante el paso de colocar
nuevamente los brazos sobre el pecho.

Administración de masajes al corazón por presión sobre el pecho - de ser


necesario ¡administre los masajes inmediatamente
a. Generalidades. Si el corazón de una baja deja de latir, hay que
administrarle inmediatamente el masaje al corazón por presión sobre el
pecho, además de respiración artificial. ¡CADA SEGUNDO CUENTA! Al
dejar de latir el corazón, un poco después se detiene también la respiración,
a menos que esto ocurra primero. ¡Manténgase sereno. ¡Piense y entonces
actúe: Cuando se para el corazón, no hay pulso, y la baja está
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inconsciente, fláccido y tiene las pupilas completamente dilatadas. Para


determinar si hay pulso, coloque las puntas de los dedos en el cuello de la
baja al lado de la tráquea. Si no palpa el pulso inmediatamente, no pierda
tiempo tratando de encontrarlo; inicie de inmediato los masajes al corazón.
Además, si el pulso es débil e irregular, hay que administrarle masajes al
corazón y respiración artificial, ya que esta condición indica que la acción
del corazón es inadecuada y generalmente precede el paro del corazón.

b. Los principios generales de los masajes al corazón por presión sobre el


pecho.
1) El masaje al corazón por presión sobre el pecho es la compresión
rítmica del corazón sin abrir el pecho por medios quirúrgicos. Este
proceso tiene por objeto mantener una corriente de sangre al cerebro y
los demás órganos por medio de la circulación artificial, hasta que el
corazón empiece de nuevo a latir normalmente. El masaje directo al
corazón se diferencia de este método en que aquél requiere que se abra
la pared del pecho y se manipule el corazón manualmente.

2) El corazón se encuentra
entre el, esternón y la
espina dorsal (véase la
figura). La aplicación de
presión sobre el
esternón empuja el
corazón contra la espina
dorsal, expulsando así
la sangre que luego
pasa a las arterias. Al
eliminar la presión, el
corazón se vuelve a
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llenar de sangre.

c. El procedimiento para la administración de masajes al corazón por presión


sobre el pecho. Como la baja deja de respirar antes o poco después que
deja de latir el corazón, es necesario administrar respiración artificial
simultáneamente con el masaje al corazón. Si hay otra persona que pueda
ayudar, Ud. puede administrar el masaje mientras que la otra administra
respiración artificial o viceversa. Las dos deben coordinar sus movimientos
para evitar que uno trate de inflarle los pulmones mientras que el otro está
apretándole el pecho, hay que administrar las dos medidas en forma
alterna, como se describe en el párrafo a continuación.
1) Prepare a la baja para la respiración artificial de boca a boca o boca a
nariz. La baja debe estar sobre UNA SUPERFICIE FIRME como una
camilla, el piso o la tierra. Una cama o sofá seria demasiado flexible.

2) Colóquese en posición de la siguiente manera:


a) Arrodíllese en ángulo recto al pecho de la baja para poder utilizar su
peso al aplicar presión sobre el esternón.

b) Coloque el talón de la mano sobre LA PARTE INFERIOR del


esternón. Extienda y levante los dedos para poder aplicar presión en
el esternón solamente y no en las costillas. Coloque la otra mano
sobre la primera. (Si es un niño, no es necesario colocar una mano
sobre la otra. Si es una criatura, sólo se requiere que coloque los
dedos de una sola mano sobre el esternón.)

3) Administre el masaje al corazón de la siguiente manera:


a) Con las manos en la posición descrita en el párrafo anterior, y con
los brazos estirados, inclínese hacia adelante hasta que sus
hombros estén directamente perpendicular al esternón de la baja;
luego aplique presión directamente hacia abajo. Aplique suficiente
presión para hundir el esternón de una y media a dos pulgadas. La
aplicación de demasiada presión puede fracturar las costillas de la
baja, y por esto, no se debe mover el esternón más de dos pulgadas.
(Si la víctima es un niño, apriete el esternón ligeramente con una
sola mano. Si es una criatura, apriete el esternón ligeramente con
los dedos).

b) Alivie la presión inmediatamente levantando un poco las manos.

c) Repita este ciclo de sesenta a ochenta veces por minuto. Al cabo de


unos cuantos minutos, verifique si hay pulso colocando los dedos en
el cuello de la baja o mirando en este punto del cuello para ver si hay
algún movimiento. Si el pulso s débil, irregular o si no hay pulso,
eleve las piernas de la víctima a una altura de seis pulgadas arriba
del nivel de la cabeza para facilitar el flujo de sangre hacia el

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corazón. Continúe administrándole respiraci6n artificial de boca a


boca y masaje el corazón hasta que pueda respirar sin asistencia,
hasta que alguien lo releve a usted, o hasta que Ud. esté seguro de
que ha desvanecido toda señal de vida. Si se encuentra solo y está
administrando los dos procedimientos simultáneamente, haga cuatro
o cinco ciclos de masaje al corazón por cada ciclo de respiración
artificial. Es posible que tenga que seguir administrando estas
medidas resucitadoras por largo rato después de que Vd1 empiece a
incomodarse y fatigarse. Por esto, la decisión de descontinuar estas
medidas debe ser hecha por la persona mejor calificada disponible y
no según la incomodidad de la persona que administre las medidas
resucitadoras.

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Sección B

Detención de hemorragias.

1. Hemorragia.
Las heridas son las condiciones que más comúnmente requieren primeros
auxilios. La hemorragia no controlada ocasiona la postración nerviosa y
finalmente la muerte1 Por esto es preciso que d. tome las medidas necesarias
para detenerla. La aplicación de un apósito con presión es el mejor método de
controlar la hemorragia en una situación de urgencia. Además de usar un
apósito con presión, la elevación del miembro herido y la aplicación de presión
con los dedos deben ser empleados cuando sea necesario. Otro método para
controlar la hemorragia es la aplicación de un torniquete. Sin embargo, no se
recomienda el uso del torniquete a menos que los demás métodos no den
resultado, ya que es posible que la baja pierda el miembro herido al cual se
aplica el torniquete.

2. La aplicación de un apósito con presión.


La aplicación de un apósito con presión sobre una herida sangrante facilita la
coagulación, comprime los vasos abiertos y protege la herida de la
contaminación adicional. En casos de heridas sangrantes es preciso hacer lo
siguiente:
1) Determine si hay más de una herida. Por ejemplo, es posible que una
bala u otro proyectil haya entrado por un lado y salido por otro, en cuyo
caso la herida de salida suele ser la más grande.
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2) Corte la ropa y quítela de encima de la herida para evitar contaminación


adicional. No la rompa porque podría ocasionarle más daño a la parte
herida. No toque la herida y manténgala tan limpia como sea posible.
Si está sucia, déjela así no trate de limpiarla de ninguna manera.

3) Cúbrala con un apósito de primeros auxilios y aplique presión sobre la


herida usando las tiras atadas al apósito. Si se requiere más presión
para detener la hemorragia, utilice otro apósito o coloque la mano sobre
el apósito y apriételo bien duro. Es posible que se requiera la aplicación
de presión manual por un período de cinco a diez minutos para que se
forme un coágulo capaz de detener la hemorragia con la ayuda del
apósito únicamente y sin presión manual.

a.
b.
c.
d.
e.
f.
g.
h.
i.
j.
k.
l.
m.
n.
o.
p.
q.

r. P
o
r
lo general, se puede detener la hemorragia elevando el miembro
herido arriba del nivel del corazón. Sin embargo, no se utiliza la
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elevación en casos de fracturas, ya que mover una fractura no


entablillada causa dolor, aumenta la postración nerviosa, y puede
ocasionar daño adicional a los nervios, músculos y vasos
sanguíneos.

s. Si la sangre brota de la herida en chorros (hemorragia arterial), se


puede aplicar presión con los dedos para detener la hemorragia,
mientras que se saca el apósito de su envoltura y se coloca con
presión. Esto se hace aplicando presión con los dedos, pulgares o
las manos en uno de los puntos para la aplicación de presión para
detener la hemorragia. Éste se define como el punto donde una
arteria que lleva sangre a un área herida pasa por encima de un
hueso y está cerca de la superficie de la piel. La aplicación de
presión en dicho punto detiene o por lo menos disminuye el flujo de
sangre desde el corazón hacia la herida.

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3. La utilización de un torniquete.
a. Generalidades.
 Un torniquete es una faja o tira con que se envuelve estrechamente un
miembro herido para detener una hemorragia severa. Se utiliza el
torniquete Solamente en casos en que no da resultados la aplicación de
presión sobre la herida o en el punto de presión apropiado y la elevación
del miembro herido (de ser esto posible). Es posible que la presión no
detenga la hemorragia de una arteria principal del muslo, la parte inferior
de la pierna o la hemorragia de varias arterias simultáneamente como
resultado de una amputación traumática. Si continúa sangrando la herida
y se empapa de sangre el apósito de primeros auxilios aunque se haya
aplicado presión manual bien firme, será necesario aplicar un torniquete.
Una vez aplicado un torniquete, es preciso que la baja sea examinada por
un oficial de sanidad lo más pronto posible.

 Si no se dispone de un torniquete especial, como los que vienen en los


estuches de primeros auxilios para aeronaves, es posible improvisar uno
usando un material suave, fuerte y flexible, como la gasa, vendajes de
muselina, artículos de ropa o pañuelos. Uno de estos se usa en
combinación con cualquier objeto duro en forma de palo. Para reducir al
mínimo el daño a la piel, asegúrese de que el torniquete tenga un ancho
mínimo de una pulgada después de apretarse.

b. La colocación del torniquete.


 Coloque el torniquete alrededor del miembro herido entre la herida y el
tronco (entre la herida y el corazón). No lo coloque nunca directamente
sobre la herida o la fractura.
 Para la amputación completa o parcial del pie, la pierna, la mano, o el
brazo y para hemorragias de la parte superior del brazo o muslo, coloque
el torniquete apenas arriba de dicha herida o amputación.
 Para las hemorragias que no se deben a amputaciones en la mano o el'
antebrazo, coloque el torniquete un poco más 'arriba del codo.
 Para las hemorragias que no se deben a amputaciones en el pie o la
parte inferior de la pierna, coloque el torniquete un poco más arriba de la
rodilla.

Cuando quiera que sea posible, coloque el torniquete sobre una manga o
el pantalón (conteniendo el material bien liso), para no pellizcar ni torcer la
piel. Cualquier daño a la piel puede resultar en una amputación adicional
por falta de piel para tapar el muñón. La protección de la piel de la baja
también evita el dolor adicional.

c. Cómo apretar el torniquete. Apriete el torniquete. Apriételo suficientemente


para detener el flujo de sangre. Si antes de colocar el torniquete hay pulso
en la muñeca o pie del miembro herido, la falta de pulso al aplicar el
torniquete es indicación de que está suficientemente apretado. Para

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encontrar el pulso, coloque dos dedos, no el pulgar, sobre el punto


correspondiente en la muñeca o el tobillo. Si no es posible utilizar el pulso
como indicación de que el torniquete está suficientemente apretado, uno
tiene que usar como criterio la reducción del flujo de sangre proveniente de
la herida. En tal caso, es necesario descubrir la herida por un instante para
observar el flujo de sangre. Después de apretar correctamente un
torniquete, la hemorragia arte-rial se detiene; sin embargo, la hemorragia
venosa continuará hasta que las venas queden desprovistas de sangre
desde el punto del torniquete hasta la salida en la herida. No trate de apretar
más el torniquete para detener la salida de sangre venosa.

d. La curación de las heridas. Después de colocar y apretar el torniquete,


vende la herida y como se explica en los párrafos. Todo depende de los
materiales de primeros auxilios que haya disponibles.

e. La marcación de la baja. Si la condición de la baja o las condiciones


meteorológicas requieren que se cubra a la baja, deje el torniquete expuesto
y bien visible. De ser posible, en la frente de la baja, indicando también la
hora en que se colocó el torniquete.

f. La revisión del
torniquete y el
vendaje. Una vez
colocado el
torniquete, revíselo
frecuentemente, al
igual que las
vendas, para
asegurarse de que
no se haya suelto y
que no haya
hemorragia
adicional. De ser
necesario, apriete
más el torniquete
pero no lo suelte
por ningún motivo.
Sola-mente el
personal de
sanidad
competente tiene el
adiestramiento
necesario para
soltar
correctamente un
torniquete.

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4. Administre tratamiento para la postración nerviosa (shock).


a. Generalidades.
1) La postración nerviosa (párrafo 5 c) puede ser ocasionada por cualquier
clase de herida. Sin embargo, entre más grave es la herida, mayor será
la probabilidad de que sobrevenga la postración nerviosa. Los primeros
indicios son un estado de inquietud, sed, palidez, y pulso acelerado. Una
baja que sufra de postración nerviosa puede estar nerviosa o' puede
estar calmada pero sumamente cansada. Puede estar sudando aunque
tenga la piel fría y húmeda. Al empeorar esta condición, la baja respira
corta y rápidamente o hasta jadea, aunque no haya obstrucción en las
vías respiratorias. También puede tener una mirada' vacía. La piel se
torna manchada o azulosa, en especial alrededor de la boca.

2) El objetivo suyo es tomar las medidas necesarias para prevenir o


disminuir la postración nerviosa. Todas las medidas descritas en el
párrafo 14 ayudan a lograr este fin.

b. Medidas para controlar la postración nerviosa.


1) Mantenga a un nivel adecuado la respiración y la acción del corazón.
Para lograr este propósito quizá lo único que se tenga que hacer es
despejar la entrada de aire, colocar a la baja en una posición que
permita la salida de todo líquido que pueda impedir la respiración y
vigilarla para evitar que se cierre la entrada de aire. Posiblemente será
necesario administrarle respiración artificial y masaje al corazón por
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presión sobre el pecho.

2) Detenga la hemorragia. Controle la hemorragia aplicando un apósito de


presión, elevando el miembro herido y aplicando presión sobre el punto
apropiado. Aplique un torniquete si es necesario.

3) Afloje la ropa apretada. Afloje la ropa alrededor del cuello y la cintura y


en los demás lugares donde aprieta. Desate los cordones de los zapatos
pero sin quitárselos a la baja.

4) Anime a la baja. Hágase cargo de la situación. Por la confianza que


usted tiene en si mismo y sus acciones firmes y seguras, demuéstrele a
la baja que usted sabe lo que está haciendo y que espera que se sienta
mejor. Sea solicito con la baja pero no converse con ella sino para
hacerle advertencias, darle instrucciones o hacerle las preguntas que
sean necesarias. Si la baja pregunta acerca de la gravedad de su
herida, explíquele que un oficial de sanidad tendrá que examinarla para
determinar esto. Recuerde que cualquier información errónea o
inoportuna puede aumentar su ansiedad.

5) Entablille toda fractura. Si la baja tiene una fractura, entablíllela.

6) Coloque a la baja en una posición cómoda. La posición correcta


depende de la clase de herida que tenga, y si está consciente o no. A
menos que la baja tenga una herida que requiera una posición especial,
colóquela cuidadosamente sobre una frazada u otro artículo protector,
en una de las siguientes posiciones:

t. Si la baja está consciente, colóquela de espalda sobre una superficie


plana con los miembros inferiores elevados de seis a ocho pulgadas
para aumentar el flujo de sangre hacia el corazón. Esto puede
hacerse colocándole los pies sobre la mochila u otro objeto
adecuado. Recuerde, sin embargo, que no se debe mover a una
baja que tenga una fractura hasta tanto no se le entablille en forma
debida.
u. Si la baja está inconsciente, colóquela de lado o boca abajo con la
cabeza hacia un lado para evitar que se ahogue con vómito, sangre
u otro líquido.

7) Manténgala cómodamente abrigada. No caliente demasiado a la baja


De ser posible, colóquele debajo una frazada, un poncho, la mitad de
tienda individual u otro artículo apropiado. Quizás sea o no necesario
cubrirla con una frazada; esto depende del estado del tiempo. Si lo
permite el tiempo, quítele toda la ropa mojada menos los zapatos, antes
de cubrirla.

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8) Alivie el dolor. La curación y vendaje correctos de una herida, el


entablillamiento de una fractura y la colocación de la baja en una
posición cómoda, con los mejores primeros auxilios para aliviar el dolor.

Sección C

Aplicación de apósitos y vendajes

1. Apósitos y vendajes.
a. Generalidades.
Todas las heridas (menos las que
ocurren en circunstancias
especiales, como en una sala de
operaciones) están contaminadas
debido a la presencia de microbios
en la piel, la ropa y el aire.
Además, todo proyectil o
instrumento que causa heridas
introduce microbios. La infección
resulta de la multiplicación y
extensión de los microbios que
invadieron la herida o ruptura en la
piel. El hecho de que la herida ya
esté contaminada no disminuye la
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importancia de protegerla contra la contaminación adicional. Entre menos


microbios invaden la herida, tanto menos será la posibilidad de infecci6n y
mayor será la probabilidad de recuperación. Por consiguiente, es preciso
que Ud. aplique apósitos y vendajes en la herida cuanto antes, tanto para
evitar la contaminación adicional como para detener la hemorragia.

2. Tipos de apósitos.
Los apósitos son almohadillas o compresas estériles para cubrir las heridas.
Por lo general, están hechos de gasa o algodón envuelto en gasa. En
campaña, el apósito de uso común es el de primeros auxilios con vendas.
Otros apósitos disponibles en ciertas condiciones son compresas de gasa de
diversos tamaños y pequeñas compresas sobre una tirilla de cinta adhesiva.
Para la disponibilidad de dichas compresas.
La aplicación de los apósitos.
a. Corte la ropa y quítela de encima de la herida para evitar la contaminación
adicional.
b. Saque el apósito de su envoltura y colóquelo directamente sobre la herida
sin dejarlo tocar otra cosa. Para la aplicación de apósitos en heridas
especiales.

3. Los tipos de vendaje.


Se utilizan los vendajes para sostener apósitos en su lugar sobre las heridas,
para sellar los bordes de los apósitos contra los microbios y la suciedad, y
para producir presión sobre la herida a fin de detener la hemorragia. También
se usan para brindarle apoyo a una parte herida y para sujetar tablillas en las
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fracturas. Un vendaje debe aplicarse de manera firme, con los extremos bien
asegurados para evitar que se suelten tanto el apósito como el vendaje. El
vendaje no debe apretarse al extremo de detener la circulación de la sangre.
si es necesario hacer un nudo para sostener bien el vendaje, emplee un nudo
llano, por su gran seguridad. Los vendajes disponibles en campaña
generalmente son de gasa o muselina. Los tres tipos generales son los de
cabos, los triangulares y en forma de corbata, y los vendajes arrollados.

a. Vendaje de cabos. Los vendajes de cabos múltiples pueden venir atados


a los apósitos como el apósito de primeros auxilios, o pueden hacerse
cortando una tira de gasa de cuatro pulgadas de ancho y treinta y seis
pulgadas de largo, empezando el corte en cada extremo y dejando sin
cortar un espacio en el medio, que es el que se coloca sobre el apósito
que cubre la herida.

b. Vendajes triangulares y en
forma de corbata.
Estos se hacen del pedazo
triangular de muselina (37"
x 37" x 52") que se
encuentra en el estuche de
primeros auxilios de uso
general y en la Unidad de
Tratamiento Médico de
Emergencia. Si se aplica
sin doblarlo, se llama
vendaje triangular (figura
a). Si se dobla para formar
una tira larga, se llama
vendaje en forma de
corbata (figura b).
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Siempre se incluyen dos alfileres con cada vendaje.

Dichos vendajes son muy útiles en casos de emergencia por su facilidad


de aplicación. Es posible también improvisar un vendaje de este tipo
utilizando un pedazo de camisa, una sábana, un pañuelo o cualquier otra
clase de material suave de tamaño apropiado. Para hacer un vendaje
triangular, corte un pedazo cuadrado de paño que sea un poco mayor de 3
x 3 pies, y dóblelo diagonalmente. Si se requieren dos vendajes, se corta
el paño por el doblez.

c. Los vendajes arrollados.


1) Generalidades.
Los vendajes arrollados son rollos de
gasa. Se aplica la gasa en la parte
herida en forma espiral, en forma de
ocho, en una combinación de las
dos, dependiendo de la parte del
cuerpo que se tenga que vendar.

2) Reglas generales para la aplicación


de vendajes enrollados.
 Aplique el vendaje enrollado
uniforme y firmemente pero no
muy apretado, La presión desigual o excesiva puede afectar la
circulación de la sangre. No lo aplique muy suelto, ya que se
puede correr al apósito.

 Coloque el vendaje en la posición en que se desea que


permanezca la extremidad herida, ya que la flexión del miembro
después de vendarlo causa cambios de presión en el vendaje.

 Al vendar una extremidad (excepto los dedos de la mano y el


pie), hay que cubrirla totalmente para mantener uniforme la
presión, deben dejarse expuestos los dedos para poder
comprobar la circulación.

 Dele un gran número de vueltas no muy apretadas en vez de


unas cuantas muy apretadas, en especial si se trata de un
vendaje húmedo. Un vendaje húmedo aprieta más al secarse;
por lo tanto, se debe tomar en cuenta el factor del encogimiento.

 Traslape cada vuelta de vendaje para evitar que se "pellizque” la


piel.

 Cuando se vendan juntas dos partes, separe las dos superficies

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de piel con un material absorbente para evitar que se rocen y se


irriten.

 El primer paso del vendaje es fijarlo bien:


 Con el vendaje en la mano derecha, de manera que el
extremo suelto cuelgue hacia abajo, coloque la punta de dicho
extremo en la parte que va a vendarse con la punta extendida
hacia arriba.
 Con la mano izquierda, pase el rollo por debajo de la parte y
entonces por encima, pasando el rollo a la mano derecha.
 Doble la punta extendida sobre la primera vuelta, y dele una
vuelta más encima de la primera, dejando el vendaje
debidamente fijado.

 Coloque el vendaje en la forma correcta.

 Asegure el vendaje firmemente después de darle varias vueltas


superyacentes adicionales, y sujete el extremo suelto a las vueltas con
alfiler o atándolo en una de, las siguientes formas:
 Doble el extremo del vendaje sobre si mismo y páselo alrededor
de la parte herida, formando así dos extremos sueltos; luego ate
los extremos con un nudo llano.

 Rasgue longitudinalmente el extremo a una distancia adecuada.


Haga un nudo sencillo donde termina la rasgadura; luego ate los
dos extremos sueltos, con un nudo llano.

d. El vendaje de diversas partes del cuerpo.


1) La cabeza.
La aplicación de vendajes fijados a apósitos de primeros auxilios de
campaña.
 Cruce los vendajes números 1 y 2 debajo de la barbilla y luego
átelos en la parte superior de la cabeza.
 Pase el vendaje número 4 por debajo de la barbilla y luego hacia

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arriba hasta encontrarse con el vendaje número 3 en un punto


arriba del oído, y átelo a los demás vendajes.
 Pase los vendajes 3 y 4 alrededor de la cabeza en direcciones
opuestas y átelos con un nudo llano.

2) La aplicación de un vendaje triangular en la cabeza.


 Doble la base del triángulo hacia arriba y colóquelo con el centro de la
base en el centro de la frente, dejando caer el ápice en dirección de la
nuca; luego pase los extremos sueltos detrás de la cabeza.

 Cruce los dos extremos sobre el ápice; luego páselos por los lados de
la cabeza y átelos en la frente con un nudo llano.

 Coloque el ápice suelto dentro del cruce de los extremos sueltos detrás
de la cabeza y, de ser posible, sujételo con un alfiler.

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3) El vendaje de corbata aplicado en la cabeza.


 Coloque la parte central del vendaje sobre el apósito.

 Cruce los extremos del vendaje pasándolos en direcciones opuestas al


otro lado de la cabeza; luego átelos allí con un nudo llano.

4) La aplicación del vendaje arrollado en la cabeza.


 Fije el vendaje dándole varias vueltas alrededor de la cabeza,
terminando en la parte posterior de ésta. En este punto doble el
vendaje hacia arriba y haga que el ayudante o la misma baja sujete el
doblez en su lugar con los dedos.

 Pase el vendaje por encima de la cabeza hasta el centro de la frente.


Dóblelo hacia arriba en este punto y sosténgalo con la mano libre.

 Pase el vendaje hacia atrás de nuevo al punto sostenido por el


ayudante. Continúe este proceso de pasar y repasar el vendaje hasta
quedar cubierta completamente la parte superior de la cabeza, siempre
alternando las vueltas hacia la izquierda y luego hacia la derecha de la
línea central, traslapando cada vuelta.

 Dele varias vueltas adicionales


alrededor de la cabeza,
cubriendo los bordes de las
otras vueltas; luego sujete el
extremo suelto del vendaje con
un alfiler o un nudo llano.

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5) La aplicación sin asistencia de vendaje arrollado en la cabeza.


 Ate dos vendajes juntos con un nudo llano. Coloque el nudo en el
centro de la frente, pasando dos rollos arriba de los oídos hacia la parte
posterior de la cabeza.

 Cruce los vendajes en este punto, pasando el rollo número 1 sobre la


parte superior de la cabeza.

 Extienda el mismo rollo hasta que quede debajo de la frente y pase el


rollo número 2 alrededor de la cabeza y la frente sobre el rollo número
1.
 Pase el rollo número 1 hacia atrás por encima de la cabeza.

 Pase el vendaje por encima de la cabeza hasta el centro de la frente.


Dóblelo hacia arriba en este punto y sosténgalo con la mano libre.

 Pase el vendaje hacia atrás de nuevo al punto sostenido por el


ayudante. Continúe este proceso de pasar y repasar el vendaje hasta
quedar cubierta completamente la parte superior de la cabeza, siempre
alternando las vueltas hacia la izquierda y luego hacia la derecha de la
línea central, traslapando cada vuelta.

 Dele varias vueltas adicionales alrededor de la cabeza, cubriendo los


bordes de las otras vueltas; luego sujete el extremo suelto del vendaje
con un alfiler o un nudo llano.

6) Los ojos y los oídos.


Observación. Para las heridas leves, será suficiente vendar un solo ojo.
Para heridas serias o en casos de duda, es preciso vendar ambos ojos. Si
un ojo queda sin vendar, la baja lo usará y como los movimientos de los

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ojos son sincronizados, el uso del ojo sano hará moverse el ojo herido, lo
cual puede resultar en daño adicional. Además, es posible que sea
necesario tapar un ojo para
vendar una herida en el área
cerca del ojo, aunque ésta en
realidad no afecte el ojo
tapado
La aplicación del vendaje de
corbata en el ojo o en el área
del oído.
 Coloque el centro del
vendaje encima del ojo u
oído.
 Cruce los extremos sueltos, pasándolos alrededor de la cabeza en
direcciones opuestas, y átelos con un nudo llano.

7) La aplicación del vendaje de corbata en ambos.


 Coloque el vendaje en forma de corbata sobre los ojos, ya tapados con
apósitos o ajustándolo para que un extremo sea más largo que el otro.
 Pase el vendaje alrededor de la cabeza dos veces y ate los extremos
sueltos (a un lado de la cabeza) con un nudo llano.

8) La aplicación en los ojos


de vendajes atados a
apósitos de primeros
auxilios de campaña.
 Pase los vendajes 1
y 2 hacia la parte
posterior de la
cabeza y crúcelos en
ese punto. Luego
páselos de nuevo

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alrededor de la cabeza y átelos con un nudo llano.


 Cruce los vendajes 3 y 4 encima de la cabeza y pase el más largo por
debajo de la barbilla. Luego sujételos con los demás vendajes y átelos
con un nudo llano.

9) La aplicación del vendaje arrollado en los ojos.


 Fije el vendaje dándole varias vueltas alrededor de la cabeza, ter-
minando detrás de la misma.
 Pase el vendaje oblicuamente hacia arriba por debajo del oído y sobre
un ojo hasta el caballete de la nariz, uniéndolo con las primeras vueltas
alrededor de la cabeza.
 Pase el vendaje alrededor de la cabeza, entonces oblicuamente hacia
abajo sobre el otro ojo, por debajo del oído y hacia arriba de nuevo,
pasándolo hacia la parte posterior de la cabeza y uniéndolo con las
primeras vueltas alrededor de la cabeza. Luego páselo alrededor de la
cabeza para fijarlo.
 Páselo a la parte posterior de la cabeza, repitiendo el proceso con
vueltas que traslapen un poco las anteriores hasta que queden tapados
los ojos.
 Fije el vendaje haciendo varias vueltas alrededor de la cabeza y
sujetándolo con un nudo llano o con un alfiler.

10) La mandíbula.
Observación. Antes de vendar la mandíbula, saque de la boca la
dentadura postiza (completa o parcial) y colóquela en el bolsillo de la baja.
Al aplicar el vendaje, deje suficiente espacio para permitir la entrada de
aire y la salida de materia de la boca. Para asegurarse de que no se le

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cierre completamente la boca, coloque un pequeño rollo de material con


un espesor de 1/8 entre los dientes entre los dientes y la encía. Deje
colgar una tira de dicho rollo fuera de la boca y átela al vendaje para evitar
la posibilidad de que caiga dentro de la boca y obstruya el paso del aire.

 La aplicación de vendajes atados a apósitos de primeros auxilios de


campaña. Coloque el apósito sobre la herida y luego aplique los
vendajes.

 La aplicación del vendaje de cabos en la mandíbula.


 Coloque el centro del vendaje sobre la barbilla; luego pase los dos
cabos superiores por los lados de la mandíbula y átelos con un nudo
llano en la nuca.

 Doble la parte inferior debajo de la barbilla; luego pase los cabos


inferiores hacia arriba delante de los oídos y átelos encima de la
cabeza.

11) La aplicación del vendaje de corbata en la mandíbula.


 Coloque el vendaje debajo de la barbilla y pase los extremos sueltos
hacia arriba, ajustándolos para que uno sea más largo que el otro.

 Pase el extremo largo por encima de la cabeza y crúcelo con el más


corto en la sien.

 Pase los extremos en direcciones opuestas al otro lado de la cabeza y


átelos allí con un nudo llano encima de la primera vuelta.

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