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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Ciencias Sociales


Carrera de Ciencias de la Comunicación

Cátedra “Elementos de Economía y Concepciones para el Desarrollo”

Autor: Gustavo Alejandro Girado

CHINA Y LAS CADENAS GLOBALES DE VALOR (CGV)1


El auge de las CGV se considera una de las características más importantes de la acelerada
globalización económica de las últimas décadas. El concepto se ha popularizado y hay diferentes
formas de tratarlo, si bien todas las definiciones refieren a un mismo evento: se trata de la manera en
cómo se hace gran parte de los bienes que se producen en el planeta y cómo se prestan los servicios,
evento que se ha convertido en un proceso multinacional en el cual las diferentes fases de la
producción, se llevan a cabo en instalaciones situadas en distintas partes del mundo2.

Una CGV comprende una serie de tareas necesarias para la entrega de un producto desde su creación
a los consumidores finales, incluyendo la investigación y desarrollo, el diseño de productos, la
fabricación de diferentes piezas y componentes, el montaje y la distribución, en suma todos eventos
diferentes que llevan a cabo las empresas que se encuentran situadas en más de una economía3.

Estas empresas pueden pertenecer a un mismo grupo económico (p.ej., una multinacional), o sea que
pueden ser diferentes filiales (sucursales) de una empresa determinada, que tiene el control total o
parcial sobre el capital de cada una, en cuyo caso se trataría de transacciones entre ellas, dando a lugar
al comercio intrafirma.

También todas estas actividades pueden ser realizadas por diferentes empresas de distintos dueños,
sin relación patrimonial entre sí, e incluso las empresas estatales participan en las CGV, lo que para
comprender el caso chino es central. Ya se trate de capitales privados o estatales, en definitiva, lo que
importa es que hay una decisión tomada fundamentalmente por alguien o algunos –que en el proceso
fungen como unos agentes económicos, privados o estatales– para producir un bien o brindar un
servicio de una manera determinada, ejerciendo un control sobre el flujo de transacciones que
terminará conformando un producto o servicio realizado con una determinada fisonomía. Hay

1
Texto basado en el cap. II del libro de Girado, Gustavo A. “¿Cómo lo hicieron los chinos? Algunas de las causas del gran
desarrollo del gigante asiático”, Ed. Astrea, 2017.
2
Ver BLYDE (coord.), Fábricas sincronizadas, allí su autor, recuerda que también se menciona al proceso como
“fragmentación internacional de la producción, cadenas globales de valor, deslocalización, redes internacionales de
producción, segmentación de la cadena de valor agregado (Krugman, 1995), desintegración de la producción (Feenstra,
1998), deslocalización (Leamer, 1996), globalización de la producción y del comercio (Gereffi , Humphrey y Sturgeon,
2005) y la gran desagregación (Baldwin, 2006) (Las referencias autorales corren por cuenta del coordinador de la
publicación).
3
GEREFFI, A commadity chains framework for analizing global industries,(1999) clasifica estas cadenas de producción
globales en dos: las que son dirigidas o impulsadas por el oferente (productor), y las impulsadas por el demandante
(comprador). Las primeras se desarrollan generalmente por líderes tecnológicos en automóviles, aviones, computadoras,
semiconductores y otras industrias intensivas en capital; las cadenas impulsadas por el demandante son desarrolladas
básicamente por grandes minoristas, comercializadores de marca y fabricantes de marca.
1
diferentes eslabones (de allí la idea de CGV) en el proceso, que están vinculados por las necesidades
implícitas de obtener las mayor competitividad posible del producto o servicio en cuestión.

Los procesos de inversión mundial explican gran parte de la interacción que se produce entre las
empresas radicadas en distintas geografías, y el comercio internacional es probablemente el canal más
visible de estos procesos; los actores aparecen muy entrelazados mediante redes internacionales de
producción, constituidas por empresas que invierten en bienes de producción en todo el mundo,
comercian insumos y bienes finales dentro de CGV que superan las fronteras de una nación/economía,
con diversos grados de complejidad. Las actividades globales de dichas CGV ya representan
aproximadamente el 80 % del comercio mundial4.

Recuadro 2.1. Esas CGV son responsables de la creciente importancia de la “doble contabilidad” en las
cifras del comercio mundial. Los nuevos datos muestran que aproximadamente el 28 % de las
exportaciones brutas mundiales tienen valor agregado aportado por el primer país participante en esa
CGV (el primer eslabón de una cadena), exportaciones que son enviadas a otra economía (para la cual
constituyen una importación) solo para ser incorporadas en productos, procesos o servicios que luego
se exportan de nuevo a una tercera economía (la cual, eventualmente, constituye el destino final del
producto completo, donde se usa y se extingue o se va extinguiendo en su uso/consumo). Así, utilizando
datos de 2010 y de acuerdo a la evaluación realizada por la UNCTAD, unos us$5 billones de los us$19
billones en exportaciones brutas globales, en realidad fueron contabilizados dos veces. Los us$14
billones restantes constituirían el aporte del comercio internacional al PBI mundial (o 1/5 parte de ese
PBI).

La proliferación de esas CGV ha transformado gran parte del comercio de mercancías en comercio de
actividades, de tareas5. Muchas empresas ubicadas en distintos lugares geográficos entregan productos
listos para ser usados-consumidos en cualquier lugar del mundo, y partes de esos productos se
intercambian entre diferentes espacios de producción donde son ensamblados, reequipados, hasta
alcanzar la forma final en un determinado mercado, desde donde se exporta al mundo.

Para dejarlo en claro aquí, las CGV y su estudio resultan útiles para conocer el grado en el cual las
exportaciones al mundo de una economía son dependientes de una determinada cantidad de insumos
provenientes de terceras economías o, lo que es lo mismo, para conocer el grado de dependencia que
tienen sus exportaciones de las importaciones que deba realizar para tales fines. La contracara, por
caso, del grado de especialización vertical que esa economía puede alcanzar, al especializarse en un
determinado tipo de actividades dentro de una CGV. Esta cuestión merece remarcarse pues es
absolutamente central al momento de comprender el porqué de la expansión global de las empresas
chinas.

El análisis de las CGV brinda herramientas conceptuales y metodológicas para analizar la economía
global, en un momento en que las políticas de desarrollo vuelven a ser consideradas en casi todo el
mundo. Según algunos, los estudios de las CGV pueden ser útiles para poder analizar de qué manera
las economías en vías de desarrollo se integran y/o podrían integrarse en dichas cadenas globales,
mirando en detalle las posibilidades y restricciones que enfrentan sus empresas. No todos acordamos

4
UNCTAD, Global value chains and development.
5
GROSSMAN - ROSSI - HANSBERG, “Trading tark”, working paper 12721, Cambridge, National Bureau of Economic
Research, 2006.
2
con esa mirada, y eso hace al concepto, si bien muy útil, a la vez sensible y objeto de acaloradas
discusiones.

El abordaje de las CGV avanza simultáneamente sobre varios campos. Permite inferir –a partir de
múltiples resultados posibles– diversas categorizaciones para los actores involucrados: por ejemplo,
cuál economía está más internacionalizada o qué países participan más en las CGV, cuál requiere poco
insumo importado para exportar, diversas clasificaciones sobre aquellas que se encuentran con mayor
cantidad de actividades “aguas abajo” o “aguas arriba” de la CGV, rol o grado de participación de las
economías en las CGV, etcétera. Diferentes trabajos señalan que, sumariamente, el estudio de las
CGV es útil para comprender mejor la inserción internacional de un país en cierta industria, pero como
son muchos los factores que intervienen para determinar el lugar de cada economía en un (digamos)
ranking de las CGV, no parece ser tan útil conocer el rol que los países individuales juegan en las
cadenas internacionales de producción. Ese lugar, posición, está dado por tantos factores que
interactúan, que países con características similares pueden ocupar el mismo lugar en el ranking de
participación en las CGV. De allí lo relativo del concepto.

Puede llamar la atención que el tema CGV aparezca ahora y no cuente con un tratamiento académico
previo profundo, o que hubiese alcanzado relevancia con anterioridad. Eso obedece a varios motivos,
los que han sido presentados y evaluados en diversos trabajos. Los considerados para éste coinciden
en que eso se explica por la contribución hecha por los avances en la infraestructura y el transporte –
por un lado–, lo que ha implicado una disminución de los costos de transacción en general, y en la
tecnología de la información en particular –por el otro–, que permite tener información al instante a
pesar de las distancias geográficas y ayuda a coordinar las estrategias corporativas de las filiales en
todo el mundo. En resumen, el llamado proceso de globalización habría contribuido a reducir los
costos de transacción. Asimismo –y no menos importante– el papel jugado por las políticas de
liberalización comercial y de desregulación en general también fue considerable, porque impulsó a
gran parte de las economías del mundo a integrarse de alguna manera; en suma, la razón principal de
por qué las firmas pueden fragmentar su producción es que los costos de comercio han disminuido de
manera significativa.

Abordar el análisis de la industria manufacturera desde la perspectiva de la CGV, dificulta el análisis


de la participación competitiva de las empresas de los países en desarrollo en esas estructuras de
producción; lo hacen un ejercicio más complejo, debido a que – por ejemplo– un importante
exportador de productos terminados de media y alta tecnología, incluso aunque cuente con superávit
de divisas, puede no tener una parte significativa del valor agregado nacional, si su rango o posición
jerárquica en la CGV es la de ser esencialmente ensamblador o sus tareas se encuentren concentradas
en bienes de bajo valor agregado –importando componentes más sofisticados y exportando el producto
final con la marca de un tercer país, sede de las empresas líderes–. Esto significa que las estadísticas
de producción industrial y el comercio frecuentemente pueden ofrecer una visión parcial (o incluso
engañosa) acerca de dónde realmente se crea y captura el valor en la economía global6.

En suma, la participación en las CGV manufactureras permitiría que las empresas (no las naciones-
economías, sino sus residentes o sea los actores concretos que realizan la operación) capturen algunas
de las ganancias asociadas con el bien manufacturado en la cadena sin tener que dominar todas y cada
una de sus etapas de producción. Las CGV son relevantes y especialmente para las exportaciones
6
NOGUEIRA DE MORAIS, “Políticas de fomento a ascenso nas Cadeias de valor globais”, en MACEDO CINTRA -
DA SILVA FILHO - COSTA PINTO (comps.), China en transformaçao
3
chinas, ya que hoy cerca de la mitad de sus ventas de manufacturas al exterior son producto del
ensamblaje dentro de su territorio de partes y componentes provenientes de otras economías. Con esta
perspectiva, la ventaja comparativa de un país individual no puede establecer la competitividad de los
productos fabricados a lo largo de una CGV en la cual se inserta. Marcas, redes o canales de
distribución mundiales, junto a las innovaciones tecnológicas, desempeñan un papel importante en la
determinación del resultado comercial.

Su auge permitiría a los países, de acuerdo al punto de vista predominante dentro del mainstream,
industrializarse más rápidamente integrándose a redes internacionales de producción, en lugar de
construir toda la cadena de producción internamente. En teoría, la fragmentación y la especialización
vertical están permitiendo a las naciones participar en los mercados mundiales en la medida en que
eliminan la necesidad de dominar todos los aspectos que intervienen en la producción de un bien final.

Precisamente, aquí aparece para nosotros una de las primeras cuestiones sobre las cuales intentaremos
indagar: se habla genéricamente de “naciones”, como una entidad antropomorfa que per se pueda
tomar decisiones, como por ejemplo importar, producir y luego exportar, y hacerse de las divisas que
ese proceso involucra. Desde este punto queremos dejar en claro que somos conscientes de que no se
trata de “naciones” como sujetos o actores económicos que toman esas decisiones, sino que dentro de
ellas hay actores (empresas, básicamente) que toman decisiones a partir de estrategias que se deciden
en otras latitudes (masivamente, donde se encuentra la casa matriz o “cuartel general” del grupo
económico que define las características de la CGV que implementa), máxime si hablamos de
naciones en vías de desarrollo.

De aquí la importancia del tema, al menos para nosotros: si se habla de CGV hay que ser conscientes
de que hablamos de capitales que actúan en países, que en diferente grado se insertan en las
mencionadas CGV. Que los organismos multilaterales o el mencionado mainstream trabajen sobre la
idea de que “las economías en vías de desarrollo” pueden encontrar un camino al desarrollo
insertándose en las CGV, esconde un evento esencial como lo es el grado de decisión que
eventualmente pueden tener los procesos políticos que diseñan ese encarnamiento de las empresas en
las CGV. Más aún, depende del hecho de si las empresas son de capitales locales, o se trata de filiales
de transnacionales. En todo caso, simplemente a esta altura queremos llamar la atención sobre la
cuestión, pues para nosotros se hace un tratamiento muy ligero de este tema.

El tema de las CGV es importante, y más lo es para las economías en vías de desarrollo. Pero trabajar
sobre estas cuestiones no debe encandilarnos respecto de que quienes se insertan son empresas,
básicamente, y ellas tienen dueños, que no necesariamente son guiados por los mismos intereses que
tienen aquellos que toman decisiones en las economías mencionadas. La subordinación de unas
decisiones a las otras, además, constituye precisamente uno de los aspectos a horadar para
eventualmente darle la importancia que este análisis realmente amerite, y no otro.

Al identificarse las entidades económicas (empresas) y separarlas de su origen geográfico o


“pertenencia”, se puede analizar mejor el hecho de que hay grandes firmas que son las líderes y
quienes en definitiva deciden sobre los ciclos de los productos, que terminan concentrando la parte
más valiosa del proceso en la CGV en la cual participa (de hecho, originándola), y desde esa jerarquía
que le da su lugar en la cadena, definir los proveedores y su grado de participación. Reemplazar unos
por otros y la coordinación de sus actividades en una matriz global de producción, constituyen su
prerrogativa, y desde allí –eventualmente– presionar por reducir costos, comprar determinado tipo de

4
equipos, aumentar la calidad y en definitiva una enorme cantidad de acciones que determinan que los
productos tengan ciertas características, lo que incluye comercialización, distribución y marketing.

Durante las últimas dos décadas el aumento de la fragmentación de la producción mundial que estamos
presentando ha permitido a las empresas que dependan menos de los insumos nacionales para la
producción, evento que tiene enormes implicancias políticas. Y no solo eso, sino que las empresas
que encabezan los procesos, cuyas casas matrices están generalmente radicadas en su país de origen,
concentrarían el personal calificado –según algunos autores–, pero justamente esta matriz de
producción descripta es la que aparece cuestionada por la creciente presencia de China en las CGV.
De allí que el impacto de las CGV y su comportamiento sea decisivo, y hasta podemos intuir que sea
inversamente proporcional al poder de negociación individual de la economía en cuestión.

Hecha la salvedad, evidentemente los resultados de la eventual participación en las CGV no son los
mismos para todas las economías, y todo parece depender del lugar que ocupa la economía que tiene
en su territorio esa parte, porción, de la producción o del proceso productivo, esto es, si se encuentra
en un lugar “aguas arriba” de la cadena, donde se participa con más valor agregado, o “aguas abajo”,
en donde se encuentran las actividades de ensamblaje-mano de obra intensivas o de escasa
sofisticación tecnológica. Para las economías en vías de desarrollo, participar o no en una CGV se
dispara como un issue precisamente a partir de este punto7.

Instituciones que tienen un interés concreto en desarrollar estos trabajos, como la OCDE y la
UNCTAD –entre muchas otras–, han encontrado una correlación positiva y creciente ente el stock de
IED y la participación en las CGV de las economías en vías de desarrollo, lo que para nosotros no
necesariamente muestra una relación de causalidad. A partir de lo mencionado arriba respecto de la
importante cantidad de variables que intervienen en estos análisis, de aquellos resultados pueden
inferirse relaciones que, en todo caso, deben mostrar más evidencias como para que permitan inferir
causalidad y, en última instancia, alentar a las economías en vías de desarrollo a participar de las CGV
porque de esa participación es que habrían de obtenerse beneficios para la economía en cuestión.

El énfasis que ponemos en el trabajo en diferenciar la propiedad del capital, hace al centro de nuestro
interés. Tomar a la economía- nación como un agente económico que exporta e importa es, por lo
menos, un error. Son las empresas que trabajan dentro de ellas las que realizan las actividades
económicas, que a su vez tienen dueños, los que pueden estar dentro o fuera del país en cuestión, o en
todo caso ser dueños parciales de las decisiones que se tomen al interior de la firma (una parte del
capital puede pertenecer a residentes nacionales, por caso). En este sentido, la utilidad técnica de estos
análisis es importante para que las autoridades puedan diseñar medidas de política, y de aquí la
reiterada importancia del análisis de las CGV. Pero no es una economía la que las integra o deja de
integrar, sino las empresas que participan dentro de esa economía.

A la empresa individual el upgrading dentro de una CGV le permite desarrollar nuevas capacidades
que eventualmente mejoran su competitividad, y así generar mayor valor agregado desde esa
participación en la CGV. El entrelazamiento mundial que genera esa CGV al involucrar en el proceso
productivo a empresas instaladas en diferentes países no es estático, aunque la empresa no pueda
moverse del lugar donde se instala. Esto genera mayor competencia entre países (y de allí su debilidad
relativa frente a la capacidad de negociación de los dueños de las empresas que efectivamente trabajan
7
GIRADO - BURGOS, “20 años de relaciones comerciales entre Argentina y China”, Documento de Trabajo Nº 70, Bs.
As., Centro de Estudios de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (CEFIDAR), 2015.
5
en las CGV) mientras las inversiones que cruzan las fronteras son cada vez más, crece el comercio y
los estándares productivos se hacen más complejos y exigentes8.

De allí que nos entrecrucemos aquí con otra cuestión adicional, que no desarrollaremos para no desviar
nuestro interés: los tratados bilaterales, de integración regional, los de libre comercio o los mismos
megaacuerdos que han cobrado fama reciente (como el Acuerdo TransPacífico, o TPP por su sigla en
inglés), constituyen episodios políticos importantísimos para aceitar la relación entre las empresas que
forman parte de la CGV, en virtud de que idealmente quitan trabas al comercio, eliminan restricciones
de todo tipo y orden y –supuestamente– integran a las economías de diversas maneras, incluso
haciendo fluir inversiones y personas (reiteramos, idealmente). La intensa y creciente presencia global
de estos acuerdos ha permitido mayores flujos de IED, haciendo que el peso de los productos
intermedios en el comercio global, crezca exponencialmente. Dicho así, la liberalización creciente de
los flujos vía acuerdos es un proceso positivo que favorece a la conformación de las CGV y, por ende,
facilita la participación “de las economías” en vías de desarrollo en ellas; el resultado del proceso
inverso, entonces, aparece con carga negativa: es malo proteger, poner trabas, restringir. Ese es el
camino que no deben seguir las economías en vías de desarrollo, según aquellas instituciones
multilaterales.

Por supuesto, hay aproximaciones menos “gentiles” con el tratamiento que el tema recibe en los
documentos e informes de los organismos multilaterales e internacionales, que tratan y trabajan estos
conceptos, en donde se discute abiertamente el criterio con el cual se utiliza y el paradigma ideológico
que hace de sustrato. Un sumario de esas críticas aparece, entre muchas otras publicaciones, en un
artículo del CEI en donde se sostiene que los trabajos sobre el tema de referencia sacan conclusiones
basadas en “prescripciones que solamente parecen buscar nuevos fundamentos teóricos y discursivos
para empujar la agenda de apertura comercial, ignorando las implicancias negativas que pueda traer
aparejadas para el desarrollo de las economías menos avanzadas”9.

En el terreno de los mecanismos que favorecieron el avance en las CGV, hay teorías que se recuestan
en miradas más lineales y que son funcionales al argot usualmente utilizado por el denominado
“pensamiento hegemónico”. Suelen tener una mirada benévola acerca de las CGV y ser proclives a
estimular que las economías en vías de desarrollo (no hablan de empresas ni capitales, sino de países-
economías) se esfuercen para encontrar vías de contacto con los vectores productivos dentro de una
CGV, para conseguir insertarse.

Algunos autores defienden la internacionalización de un conjunto de conocimientos relacionados con


la codificación y modularidad de productos y procesos y su oferta a muchos clientes, como caminos
más convenientes para la escalada industrial en una CGV. De aquí que las políticas industriales de los
países en vías de desarrollo deberían, de acuerdo con esta perspectiva, estimular el desarrollo de
capacidades para la integración en las cadenas de producción global y avanzar en la adopción de
patrones y esquemas de codificación que permitan la entrada de sus productos o procesos dentro de
esas redes.

8
De aquí que los aspectos que determinan los |tratados de inversión bilateral cobran importancia crucial, así como los
acuerdos de libre comercio (TLC) bilaterales, regionales o similares, pues en ellos se establecen las pautas que permitirán,
o no, el intercambio con ventajas al interior de una CGV en detrimento de aquellos actores que, por no formar parte del
acuerdo, pierden naturalmente ventajas en la competencia.
9
DALLE - FOSSATI - LAVOPA, Política industrial, “Revista Argentina de Economía Internacional”, nº 2, p. 3.
6
Y aquí hay un punto a destacar. En una escala nacional, la posición exclusiva (digamos) de un país
como productor contratado de bienes comoditizados y de bajo valor agregado, no es una posición
deseable a largo plazo. Esa es una dinámica compleja. Hay países que redujeron su posición
manufacturera y se refugian en su espacio de producción en la parte de mayor valor de la cadena, el
“espacio” superior –p.ej., Estados Unidos de América–, y están ahora pasando por una etapa donde
estas cuestiones son debatidas, pretendiendo revertir la situación que ellos mismos han colaborado en
construir, dado que perciben que la producción manufacturera se ha trasladado al Asia, y esto tiene
un costo alto en términos de pérdida de capacidades de su sistema innovativo. Pero quien quiere
avanzar en la cadena de valor tiene una precondición, que es la de convertirse en un exclusivo
generador de OEM (productor original de la manufactura).

La literatura sobre las CGV en Estados Unidos de América reconoce el riesgo de los productores
contratados en Asia, que absorben el conocimiento con la intención de competir con las firmas líderes.
Algunos autores sostienen que las ganancias a conseguir son superiores a los riesgos que se corren al
difundirse el conocimiento en términos de la red que se conforma.