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NOMBRE: Daniela Yohana Cely Negret

CÓDIGO: 40131143
FECHA: Agosto 16 de 2018

EL OJO Y LA IDEA, FISIOLOGÍA E HISTORIA DE LA VISIÓN


Ruggero Pierantoni nació en Roma en 1934, es un conocido estudiante de percepción
acústica y visual. Experto en percepción acústica y visual, su campo es la neurociencia y los
problemas cognitivos. Ha trabajado para la CNR, ha enseñado y participado en programas
de investigación en Alemania, Estados Unidos y Canadá. Como obras principales ha escrito:
El ojo y la idea. Fisiología e historia de la visión (1981); Forma fluens (1986); Monólogo sobre
las estrellas: formas de luz desde los orígenes hasta los confines de los mundos antiguos
(1994) para Bollati Boringhieri; El trompo de Prometeo.
El ojo y la idea es un libro que inicialmente nos hablan sobre el ojo humano, y las
perspectivas que tienen diferentes personas sobre él, por ejemplo, Pitágoras decía que el
ojo emitía un haz de rayos que viajan por el espacio y choca con los objetos produciendo la
sensación de la visión. O sea, el ojo como una “trampa”. Demócrito en cambio pensaba que
los objetos enviaban continuamente imágenes de sí mismos al espacio que los rodea entran
por la pupila y se manifiestan. El ojo como un “faro”. Y Platón pensaba que del ojo se
originaban rayos visuales que tenían su origen en la luz interior y que se enviaba afuera a
explorar el mundo. También estaba la luz solar que incidía (mundo de las Ideas). También
hay un momento donde nos hablan sobre la visión de la mirada, el libro nos da a entender
qué existe continuidad entre lo fisiológico y lo imaginario conceptual, que la visión
interpretativa, intencionada e interesada es mucho más que un proceso fisiológico y que
ver es mirar. ¿Pero según esto entonces qué es mirar? ¿Qué es la mirada? La mirada es la
capacidad de hacer interpretaciones de aplicar nuestros intereses y proyectar nuestras
intenciones. Con lo que podemos decir que ver es comprender, La visión humana suele ser
más que un registro físico de inputs visuales, que es un ver significado de mirar. Ver
intencionadamente un objeto (mirarlo) implica un proceso creativo y activo. El todo y las
partes se presuponen, adquieren su sentido en relación con el conjunto, mucho más que la
suma de sus partes. La imagen es reconstrucción activa de experiencias.
El espejo se convierte en un significante de lo femenino. Más allá de las excepciones, el
espejo se presenta como un elemento que revela la identidad femenina. La imagen que se
dibuja en el fondo del ojo, el eídolon, doble minúsculo de quien se mira en él se asimila a la
pupila femenina. La parte más hermosa del ojo, la pupila se denomina en griego “kore”. La
experiencia del espejo no es para el hombre griego más que una de las modalidades de
objetivación inicial. El ser visto, inseparable del ver, le es tan vital como la respiración. Desde
el momento en que es visto por otro, él lo ve, pero, como se lo hace notar Sócrates a
Alcibíades, se percibe así mismo en la pupila de quien tiene enfrente. El hombre no existe
sino es por la vista, la del otro y la de sí mismo, simultáneas y recíprocas. El problema no
está en las imágenes, sino en el ejercicio de nuestra mirada, y el arte está ahí para
recordarnos de que no se trata simplemente de aceptar o rechazar las apariencias, cosa que
nunca fue el caso para sí, sino de interrogarlas, de resignificarlas, de tornarlas un objeto de
deseo, de reflexión o de crítica. Una imagen puede sorprendernos, dejarnos sin palabras,
obligarnos, inclusive, a desviar la mirada.
Las imágenes no siempre provocan en nosotros un amor a primera vista. Pero si no
desistimos de ellas, si persistimos en su frecuentación, nuestra mirada puede encontrar en
nuestras competencias poéticas y conceptuales elementos que superen ese primer
momento de asombro, de rechazo o indiferencia. Cuando miramos una imagen, podemos
sentir que nos perdemos en ella, que nos hundimos en un abismo de incomprensión o
somos desgarrados por una multiplicidad de interpretaciones diferentes. Pero en la
persistencia y el compromiso con esas aventuras se forja una mirada.

La fotografía que escogí es un retrato de mis ojos, más que de los ojos se podría decir que
de mi mirada, fue inspirada en el texto “El ojo y la idea” porque me hace pensar primero en
lo maravilloso que es el ojo humano, todas sus composiciones y lo perfecto que es
permitiéndonos contemplar el mundo, y en que cada pequeña parte del ojo es
fundamental. Pero ¿Qué imagen se graba en mi retina cuando me miro al espejo? Lo que
se graba en mi retina simplemente no es mi cuerpo físico, cuando me veo al espejo voy más
allá pienso en cómo soy como persona, pienso en mis errores y en todas esas cosas que
tengo que mejorar para lograr ser cada día mejor. Lo que se graba en mi retina son mis
metas y lo que quiero llegar a lograr en un futuro. En la fotografía de mis ojos se puede
alcanzar a ver como se reflejan unos árboles los cuales estaba observando, mirar aquel
paisaje me genera paz y tranquilidad, algo así de como soy yo realmente.