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CULTURAS PREINCAS II INTERMEDIO TEMPRANO

Cronología Fecha de inicio fecha de término

200 a. C. - Descomposición de la Hegemonía de la llajta Huari frente a


700 influencia chavín la llajta de Ñahuinpuquio (Surgimiento de Imperio huari)

Características principales[editar]
 Crecimiento de la población.
 Organización social jerarquizado.
 Perfeccionamiento de las actividades agropecuarias.
 Perfeccionamiento del arte.
 Surgimiento de estados militaristas-teocráticos.
 Desarrollo de la astronomía
La cultura Moche
es una cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló entre los siglos II y VII en el valle del río
Moche (actual provincia de Trujillo, en el departamento de La Libertad). Esta cultura se extendió hacia los
valles de la costa norte del actual Perú.

Las sociedades moches hicieron grandes obras de ingeniería hidráulica: canales de riego y represas, lo que
les permitió ampliar su frontera agrícola a gran escala.Fueron grandes arquitectos; su materia prima fue el
adobe. Construyeron complejos religiosos-administrativos de carácter monumental, conformados por
palacios y templos o huacas (en forma de pirámide trunca), las cuales los recubrían de grandes murales en
alto y bajo relieve, pintados con colores extraídos de la naturaleza, donde plasmaron sus dioses, mitos,
leyendas y toda su cosmovisión cultural. Las más notables de estas construcciones son las llamadas Huacas
del Sol y de la Luna, en el valle de Moche.
Fueron los mejores metalurgistas de su época; doraron el cobre mucho antes que en Europa; y conocieron
una variedad de técnicas (laminado, martillado, alambrado, soldadura, etc.), fabricando herramientas, armas,
atuendos, emblemas, ornamentos y toda su variada y rica parafernalia ritual.

Son considerados los mejores ceramistas del Perú antiguo, gracias al fino y elaborado trabajo que realizaron
en sus ceramios. En ellas representaron, tanto de manera escultórica como pictórica, a divinidades,
hombres, animales y escenas significativas referidas a temas ceremoniales y mitos que reflejaban su
concepción del mundo, destacándose la asombrosa expresividad, perfección y realismo con que los
dotaban. De este arte sobresalen los huacos retratos y los huacos eróticos.
Fueron grandes navegantes: construyeron caballitos de totora, los que hacían más pequeños para la pesca
y más grandes para sus viajes hasta las costas ecuatoriales, desde donde traían la concha Spondyllus,
sagrada para los moches, y en general, para el resto de las culturas costeñas del Antiguo Perú.
Políticamente, las sociedades moches ―de fuerte segmentación en clases sociales― se organizaban en
reinos o señoríos confederados. Se ha podido conocer más sobre esta cultura gracias al descubrimiento de
algunas tumbas intactas de sus gobernantes o señores, como la del Señor de Sipán y la Dama de Cao.
UBICACIÓN
Esta cultura deriva su nombre del valle homónimo de Moche, actualmente también llamado Valle de Santa
Catalina, sede de las más conocidas e imponentes construcciones moches, las huacas del Sol y de la Luna.

Los mochicas se expandieron por el sur hasta el valle de Nepeña (Áncash) y por el norte hasta el valle de
Piura (Piura).

Ocuparon los siguientes valles de la costa norte peruana:

Piura (Piura)
La Leche (Lambayeque)
Lambayeque (Lambayeque)
Zaña (Lambayeque)
Jequetepeque (La Libertad)
Chicama (La Libertad)
Moche (La Libertad)
Virú (La Libertad)
Chao (La Libertad)
Santa (Áncash)
Nepeña (Áncash)
Inicialmente fue conocida como cultura protochimú o Chimú temprano, pero recibió el nombre de «cultura
moche» tras los descubrimientos en el valle de Moche. También se la denomina «cultura mochica» en razón
del nombre de la lengua, el muchik, que hablaban sus pobladores.

Tradicionalmente se ha considerado a la cultura moche como un estado centralizado, con su núcleo en las
huacas del Sol y de la Luna. Sin embargo, modernos estudios demuestran que hubo dos regiones mochicas
bien diferenciadas, una al norte y otra al sur, geográficamente separadas por la Pampa de Paiján.1

Mochica norte
En el valle de Lambayeque: Sipán y Pampa Grande.
En el valle de Jequetepeque: Complejo San José de Moro, Huaca Dos Cabezas, Complejo Pacatnamú,
Casa de la Luna o Sián, el Hornito (entre San Pedro y Pacasmayo), Sincapecerce de Poémape y la Tumba
de la Mina.

Mochica sur
En el valle de Moche: las Huacas del Sol y de la Luna, Huanchaco y Galindo.
En el valle de Chicama: Sonolipe, Urricape, Mocollope, La Campana, Huaca Cartavio, Huaca Colorada,
Huaca Cortada y Huaca Cao Viejo (estas dos últimas forman parte del Complejo Arqueológico El Brujo).
Más al sur están los sitios de Huancaco y Huaca de la Cruz (valle de Virú), Pampa de los Incas (valle de
Santa) y Pañamarca (valle de Nepeña).

Descubrimiento y estudios
La civilización mochica fue identificada por Max Uhle en 1909 quien la clasificó como proto-chimú (es decir, antecesora
de la cultura chimú). Uno de sus principales investigadores fue el alemán Enrique Brüning, ingeniero de profesión que
llegó a trabajar en las azucareras de Lambayeque y La Libertad. En 1899, con el patrocinio de la madre del editor de
periódicos William Randolph Hearst, Brüning excavó 31 yacimientos funerarios en las inmediaciones de la Huaca del
Sol y de la Huaca de la Luna (cercanos a Moche, el pueblo actual que dio su nombre a la antigua cultura).

Esta cultura también fue estudiada por los arqueólogos peruanos Julio C. Tello y Rafael Larco Hoyle (1901-1966).2 En
particular destaca la labor de Larco Hoyle, quien identificó de manera científica los diversos períodos de esta cultura, a
base de los estilos y la técnica de su cerámica.

No obstante, el constante saqueo de yacimientos arqueológicos hace difícil estudiar la civilización hoy en día. Por ello
el descubrimiento de tumbas intactas de dos gobernantes mochicas en 1987 y 2006 (el Señor de Sipán y la Dama de
Cao, respectivamente) fueron clave para relanzar el estudio científico de la cultura.3

Historia
La historia moche se desenvuelve en el llamado Intermedio Temprano, periodo de la civilización andina caracterizado
por el desarrollo de culturas regionales, tras la decadencia del Formativo Andino. Contemporáneos con la cultura
moche fueron la cultura nazca, la cultura recuay, la cultura lima, la cultura cajamarca y la cultura tiahuanaco.
Teniendo como base las periodizaciones de Rafael Larco Hoyle, de Luis Jaime Castillo Butters y de Christopher Donnan,
se puede dividir la historia moche de la siguiente manera:4

El período del Comienzo, que abarcaría entre 150 y 300 d.C. Durante esta época los mochicas se imponen sobre la
cultura Virú-Gallinazo, tanto en el plano militar como en el ideológico, es decir, imponen sus creencias. De fines de esta
época data el llamado Señor de Sipán.
El periodo de la Expansión, aproximadamente de 300 a 600 d.C. Constituye el periodo de apogeo de la cultura moche,
con sus máximos logros, en lo político, militar, económico y cultural. Se forma el Estado Mochica del Norte (en el valle
de Jequetepeque y otros del actual departamento de Lambayeque) y el Estado Mochica del Sur (en los valles de Moche
y Chicama, y otros más al sur). Sipán (Huaca Rajada) fue indudablemente uno de los principales centros del Estado
norteño, mientras que las huacas del Sol y de la Luna (en el valle de Moche) y las del Complejo El Brujo (en el valle de
Chicama), lo fueron del Estado sureño. De esta época es la gobernante moche conocida como la Señora de Cao. La
ideología moche se hace más guerrera, como se deduce de sus representaciones artísticas.
El periodo del Ocaso, es un periodo de decadencia que empieza entre el 650 y 700 d.C. aparentemente debido a la
devastación climatológica ocasionada por un fortísimo fenómeno del Niño. La alta jerarquía moche debió perder de
manera creciente su poder sobre la población, la cual se hallaría muy revoltosa ante las secuelas dejadas por la furia de
los elementos (pérdida de cosechas, hambrunas, colapso de los santuarios). Esta decadencia afectó principalmente a
los mochicas del Sur, quizás por la pérdida de la huaca de la Luna. Mientras que los mochicas del Norte resistieron por
más tiempo, teniendo como nueva capital a Pampa Grande, hacia donde, según una hipótesis del arqueólogo Luis
Chero Zurita, se habría trasladado la élite de Sipán.5 A esta decadencia se sumó la irrupción de los guerreros waris, que
desde la lejana sierra ayacuchana iniciaban su expansionismo en el mundo panandino, con lo que se cierra el llamado
Intermedio Temprano y se abre el Horizonte Medio.
Herederos de la cultura moche fueron la cultura lambayeque y la cultura chimú.

Economía
Agricultura. Ingeniería hidráulica
Los mochicas tuvieron una especial preocupación por el desarrollo agrícola. En este sentido, cultivaron maíz, maíz
morado, camote, yuca, papa, calabaza, frutas tales como tuna, lúcuma, chirimoya, tumbo, maní y papaya. Cultivaron
además el algodón en sus colores naturales (blanco, marrón, rojizo y morado), para uso industrial. También cultivaron
totora.

Como precisaban llevar agua para cultivar tierras secas, construyeron canales (Wachaques) que se muestran como
notables obras de ingeniería hidráulica, como el de Ascope y el de La Cumbre.
Asimismo construyeron represas como la de San José, cuyas aguas almacenadas servían para irrigar las tierras en
tiempo de sequía y escasez.
Quedó registrada una sequía de varios años, que se cree que está relacionada con una erupción del volcán Krakatoa,
que generó un invierno de dos años en todo el mundo (Véase cambio climático en el año 535). Es más probable, sin
embargo, que se debiera al fenómeno de El Niño, que hacia el 650 d.C. ocasionó una terrible crisis en la producción
agrícola, que llevó al abandono de muchas tierras de cultivo y a la reducción del territorio moche.

Entre los animales que consumieron están la llama, el cuy, el pato, el venado, la pava de ala blanca y los cañanes
(lagartijas).

Pesca. Origen del ceviche


Los mochicas tuvieron gran experiencia como pescadores y eso lo demuestra las antiguas embarcaciones que usaban y
que hasta ahora se siguen fabricando denominadas caballitos de totora. Pescaron tollos, rayas, lenguados, etc. y
recolectaron mariscos como erizos y cangrejos.

Los pescadores moches tuvieron la costumbre inicial de comer pescado crudo con limones nativos de la zona llamados
chullco (agrio), tumbo, puru puru (agrio verde), ceutí (limón sutil) como refieren los estudios de etnotecnología
alimentaria de Andrés Tinoco Rondán, investigador de la Facultad de Ingeniería Industrial de la URP (Universidad
Ricardo Palma), lo cual parece netamente sorprendente dado que todos los cítricos provienen del Lejano Oriente y no
llegaron hasta el continente americano hasta el siglo XVI, aun cuando los mochicas y su cultura desparecieron en torno
al IX.

Navegación y comercio
El mar ejerció sobre los mochicas un atractivo especial. Provistos de sus caballitos de totora, que ya tenían cerca de
tres mil años de antigüedad entonces,6 se convirtieron en diestros pescadores. Con embarcaciones más grandes
(balsas de totora y cañas, o posiblemente, troncos) organizaron expediciones que arribaron hasta las islas Chincha para
extraer el guano, tan eficiente para el abono de las chacras. Hay indicios incluso que hicieron expediciones hasta el
Ecuador, por el norte, y hasta Chile, por el sur. Del Ecuador traían las conchas de Spondyllus, sagradas para los moches
de las cuales hacían pectorales y brazaletes o los trituraban y los espolvoreaban en los templos y palacios; y de Chile
traían lapislázuli.

Poseían también naves guerreras que eran tripuladas por más de tres o cuatro personas y que transportaban a grupos
militares o a los prisioneros vencidos en las guerras. Todas esas embarcaciones no son distintas a las fabricadas por
otras culturas costeñas desde el 1000 a. C.

Organización política
Al parecer, no existió un poder único y centralizado, sino que cada valle debió contar con su rey o señor, que se aliaba
con sus vecinos para realizar obras de bien común, para efectuar ceremonias rituales o para emprender conquistas
militares.

Los señores se vestían con prendas lujosas, con adornos de oro, plata y cobre, que simbolizaban sus atributos
sagrados, y al morir eran enterrados con igual fastuosidad, como se puede ver en la tumba del Señor de Sipán.

Organización social
Los mochicas eran una sociedad clasista, donde los integrantes de la aristocracia militar ocupaban el primer puesto.

Este criterio clasista se organizaba de la siguiente manera:

El cie-quich: era el rey del valle y los dominios moches. Tenía autoridad semidivina pues creían que descendía de los
dioses. Su autoridad era militar, religiosa y civil.
El coriec: era el rey vencido y subordinado al poder de un soberano mochica.
Los sacerdotes: encabezados por un sumo sacerdote, habitaban en los templos piramidales. En este grupo también
están la sacerdotisa y el sacerdote guerrero. Todos ellos formaban parte de los rituales.
Jefes militares y nobles o caballeros: Los llamados “bien vestidos” por su rica indumentaria.
Dignatarios civiles, asistentes religiosos y soldados o guardias adscritos a las específicas funciones anteriores.
Artesanos especializados: Se dividían en:
Los metalurgistas, encargados de hacer los atuendos, emblemas y ornamentos rituales.
Los ceramistas, encargados de hacer la cerámica escultórica ritual y también de los huacos retratos de los nobles.
Había castas de estos dos grupos.
Las tejedoras, encargadas de hacer los tejidos, que laboraban en talleres.
El pueblo: agrupaba a agricultores, comerciantes y pescadores.
Yanas o servidumbre: asignada a los anteriores estamentos.

Arte
Cerámica
El más conocido legado cultural mochica es su cerámica, generalmente depositada como preciosa ofrenda para los
muertos.
Los mochicas plasmaron en sus cerámicas el entorno de su mundo cultural y religioso, bajo la forma de imágenes
escultóricas o bien decorando a pincel la superficie de la vasija. Su cerámica constituye por ello el mejor documento y
testimonio de su cultura.

Características de la cerámica mochica: escultórica, realista, documental y pictográfica.


Escultórica: porque representaban en bulto las figuras de los hombres, animales y plantas. Destacan los huacos
retratos.
Realista: puesto que todo era reproducción exacta de la realidad. No inventaban ni imaginaban en su obra ceramista,
que era expresión de las actividades.
Documental: porque era realismo y su representación sirven como elementos para conocer la vida de los habitantes
moches como si se estuviese leyendo un verdadero documento o fuente escrita.
Pictográfica: ya que algunos huacos representan figuras pintadas y ornamentadas

Su realismo es característica resaltante en sus huaco retratos, su famosa plástica asombra por la expresividad y
perfección de verdaderos retratos de arcilla. Los cánones clásicos de perfección y realismo se reconocen aún en seres
mitológicos, animales humanizados, hombres con atributos zoomorfos o partes combinadas de varios animales. Sin
embargo, también realizaron cerámica con gran contenido simbólico de pensamiento e ideas donde las imágenes se
vuelven más abstractas y conceptuales; ambas tradiciones, tanto la simbólica como la realista se encuentran
sumamente vinculadas. Incluso hay piezas cerámicas donde conviven estas dos tendencias sin el más mínimo
problema.

Analizando la iconografía de la cerámica, los investigadores actuales también pueden conocer interesante información
sobre la vida de los moches: ceremonias funerarias, ceremonias rituales, paisajes, viviendas, guerras, enfermedades,
etc., proporcionando así un vínculo entre los vivos y los muertos.

Sus pictografías derrochan vida y movimiento en las complejas escenas de ceremonias, combates, cacerías rituales y
probables relatos míticos. Sin embargo, la vajilla para uso diario, utensilios domésticos y vasijas para agua fueron
funcionales, sencillos y escasamente decorados. También destacan los huacos de representaciones de carácter sexual,
mostrándose de forma explícita escenas de onanismo, coito en grupo e incluso reproducción animal. Se cree que estas
manifestaciones artísticas podrían tener unas connotaciones culturales y religiosas de simbolismo de la fertilidad.
La cerámica mochica generalmente se propicia en masa, mediante el uso de moldes, sobre ellas el especialista aplicaba
técnicas como: modelado, grabado, pintura. El asa estribo era confeccionado aparte. Por último, la pieza era llevada al
horno; es bícroma resaltando el rojo y el crema.

Períodos
Tomando como base el estudio de más de 30.000 ceramios, Larco Hoyle estudió la evolución de las formas de la
cerámica moche y dividió su desarrollo en cinco etapas:

Mochica I: La cerámica es pequeña, de aspecto sólido, en algunos casos de forma lenticular; de asas proporcionales y
circulares con picos cortos y fuertes rebordes. Las formas comunes son: vasos retratos, antropomorfos de cuerpo
entero, zoomorfos, fitomorfos, cántaros sencillos con asa de estribo. Colores crema y rojo, crema y ocre, rojo, crema y
anaranjado; crema y negro. Hay una influencia de la decoración negativa. Los motivos más comunes son los puntos
grandes, los círculos, rombos, cabezas de lagartijas estilizadas, triángulos con círculos concéntricos, signos
escalonados, bandas cuyos temas pictóricos en colores están delineadas por incisiones.
Mochica II: El grosor de las paredes disminuye. La cerámica se alarga y no se observa tendencia en darle la misma
altura que ancho, se inicia con esto la esbeltez de los vasos. El asa y el pico crecen proporcionalmente, y mientras el
asa no pierde la forma redondeada, el pico pierde el reborde pronunciado, quedando tan solo un pequeño ribete.
Existen vasos retratos, antropomorfos de cuerpo entero, fitomorfos y zoomorfos. Predominan los colores crema y rojo,
crema y ocre, rojo y crema plomizo, marrón y anaranjado, crema y ocre.
Mochica III: Se inicia el refinamiento de esta cultura. Las paredes de los vasos se afinan sin perder su solidez, el
ceramio está cubierto por una fina capa de engobe cuidadosamente pulida. Los hornos abiertos con abundante
oxigenación fueron perfeccionados. La cerámica es un poco más grande que Mochica II. Los recipientes son de mayor
capacidad. Las asas y los picos se afinan notablemente, siendo las primeras elípticas y los picos pequeños,
acampanulados y con reborde casi imperceptible. Los ceramios son de líneas armónicas y proporcionadas. Las
esculturas antropomorfas son verdaderos retratos de personas. La escultura religiosa adquiere importancia.
Mochica IV: Los motivos escultóricos y pictóricos se multiplican y adquieren mayor complejidad. El artista mochica
trata de perennizar en su cerámica no solamente los asuntos comunes de su vida diaria, sino también las actividades
de sus instituciones organizadas. El rico acervo de su vida espiritual es sintetizado en las escenas pictóricas que cubren
los numerosos vasos de caracteres religiosos. Los vasos se alargan y también proporcionalmente el asa, que ya no es
chata sino, redonda o ligeramente angular. La mayoría de los picos son largos y rectos, aunque hay algunos más
angostos en la punta con bordes levemente afilados.
Mochica V: La cerámica de este período, por sus formas y decorado, constituye el «arte barroco» de la cultura
mochica. Se reduce en tamaño pero el asa se alarga, siendo el pico más pequeño. El asa toma una forma triangular
acentuada y el pico es de naturaleza troncocónica con bordes afilados del interior hacia afuera. Las representaciones
geométricas abundan. El motivo escultórico pasa a segundo plano, desplazado por el arte pictórico. Las técnicas de
manufactura que mayormente conocieron fueron el moldeado y el estampado. Por el gran dominio de la cerámica
escultórica y pictográfica se le ha denominado, y con mucha justicia, el Período de los Maestros Artesanos. Dada la
calidad estética y temática de su innumerable producción se ha convertido en el mejor espejo de su vida cotidiana y
espiritual.

Arquitectura
Como base para sus construcciones emplearon el adobe, puesto que era la materia prima que tenían a la mano.
Construyeron grandes palacios, urbes y templos, los cuales los recubrían de murales en alto y bajo relieve, pintados de
colores extraídos de la naturaleza a los cuales les agregaban colágeno extraído de la cocción de las patas de las aves,
que actuaba como una especie de látex; decoraban con representaciones de sus dioses, mitos, leyendas y toda su
cosmovisión.

En las construcciones importantes como las huacas, se solía hacer cada cierto tiempo una reedificación, en la cual en
vez de remodelar una pared, la tapaban construyendo otra adelante; esto se puede apreciar en todas las huacas.
En su arquitectura monumental destacan las Huacas del Sol y de la Luna, en Moche. La Huaca del Sol es un inmenso
edificio que mide más de 40 m de altura y tiene 5 terrazas superpuestas: los expertos calculan que se necesitaron más
de 140 millones de adobes para su construcción. A 500 m de esta huaca se alza la Huaca de la Luna, de 21 m de altura y
de tres terrazas; esta destaca por sus bellas pinturas murales, una de las cuales representa el rostro fiero de un dios,
posiblemente Ai apaec. Se cree que la Huaca del Sol fue un centro administrativo, mientras que la Huaca de la Luna era
un centro religioso.

Las casas de los pobladores comunes (pueblo) eran erigidas en pequeñas comunidades. Los materiales que usaban
ellos eran los mismos que se empleaban para las huacas a excepción de las pinturas. Las casas tenían patio propio y
techo de dos aguas para las lluvias.

Pinturas murales
En muchos edificios moches se han encontrado pinturas murales, de inspiración religiosa, ya que representan a seres
divinos o escenas relacionadas con ellos. Son de destacar dos lugares donde se han encontrado bellos murales: la
Huaca de la Luna y la Huaca Cao Viejo (o El Brujo).

Las pinturas murales de la Huaca de la Luna son de 5 colores (blanco, negro, rojo, azul y amarillo), los cuales fueron
obtenidos de minerales. Su mural más famoso es el que representa a un personaje antropomorfo conocido como el
“demonio de las cejas prominentes”, que se ha identificado con la divinidad moche llamada Ai apaec o el dios
degollador.

En la Huaca Cao Viejo hay un gran mural que representa una procesión de prisioneros desnudos y unidos con una soga,
sin duda condenados a muerte que caminan hacia el “degollador”.

También existen murales en la Huaca de Pañamarca, con representaciones mitológicas (caracol-felino) y escenas
cotidianas (luchadores).

Metalurgia y orfebrería
Los mochicas fueron los mejores metalurgistas de su época. Utilizaron el oro, la plata, el cobre y sus aleaciones. La
aleación más característica fue la tumbaga (mezcla de oro y cobre). Doraron el cobre mucho antes que en Europa y
conocieron una variedad de técnicas, como el laminado, martillado, alambrado, soldadura, etc. Fabricaron
herramientas, armas, atuendos, emblemas, ornamentos y toda su variada y rica parafernalia ritual.

Es de destacar su pericia para construir figurinas de poco más de 2 cm con partes móviles, unidas con pequeñísimas
grapas.

Protoescritura
Según los estudios del arqueólogo peruano Rafael Larco Hoyle (1901-1966), los mochicas poseían un sistema de
protoescritura a la cual llamó escritura pallariforme, y que consistiría en grabar líneas, puntos, zigzags y otras figuras
con diferente significado en los pallares pintados en muchos vasos cerámicos, ya que presentan variedad de diseños
que hacen pensar en algún sistema original de transmisión de datos numéricos y posiblemente no numéricos.

La mayor parte de arqueólogos asumen que el idioma mochica, extinguido a principios del siglo XX, es el continuador
de la lengua original de los moches. Debido a que el mochica se documentó por primera vez en el siglo XVI, no existe
seguridad de hasta que punto difería esta lengua de la de los antiguos moches. Debido a que el tiempo de separación
era de casi un milenio, se esperan notables diferencias entre las dos lenguas, aunque no se dude del parentesco
filogenético entre ambas.

Religión[editar]
El dios mochica Ai Apaec representado en un muro de la Huaca de la Luna.
Por sus dioses castigadores, la representación de dioses decapitadores era muy común, siendo el principal Ai Apaec,
quien también era la principal deidad de los mochicas. Adoraron además al sol y a la luna. También rindieron culto a
dioses antropozoomorfizados, con rasgos de cangrejo, zorro, búho, pez gato, pato pico de cuchara (extinto), serpiente,
águila, puma, jaguar, lagartija, perro, sapo, venado, araña, pulpo, mono, cóndor, iguana.

Estos dioses muestran clara influencia de la cultura chavín, que fue anterior a la cultura mochica. Se puede apreciar el
parecido en los colmillos y los rasgos felinos que se observan en algunas de sus representaciones.

Los sacrificios humanos eran practicados por los mochicas con fines rituales.

Tumbas Encontradas
El Señor de Sipán
Sipán es una pequeña localidad que se ubica a 35 kilómetros al sureste de Chiclayo. Allí se encuentra la denominada
Huaca Rajada. En marzo de 1987 el arqueólogo peruano Walter Alva logró erradicar a los huaqueros (ladrones de
huacas) y procedió a realizar excavaciones.

Es la única tumba de un gobernador precolombino hallada intacta en el Perú. Data del siglo III. Actualmente los restos
de este personaje se encuentran en el Museo Tumbas Reales de Sipán, en Lambayeque. Se trata de un hombre de 1,67
m, y de entre 35 a 40 años de edad. Se lo halló al lado de los restos de 8 personas (tres mujeres, dos varones, un niño y
dos guardianes) y animales (dos llamas y un perro). El cuerpo del personaje estaba cubierto de numerosos
ornamentos, armas y emblemas de oro, plata y cobre dorado. Se hallaron también 209 ceramios, muchos de los cuales
contenían ofrendas. Meses después se hallaron dos tumbas más: la de un sacerdote contemporáneo al Señor de Sipán,
y la de un personaje que por las armas, atuendos, ornamentos y emblemas, debió tener el mismo cargo del señor de
Sipán, y al que se bautizó como el “Viejo Señor de Sipán” (antepasado del Señor de Sipán en tres generaciones).

Las sacerdotisas de San José de Moro


Dos tumbas de sacerdotisas fueron halladas en el complejo arqueológico San José de Moro, en el distrito de Pacanga,
Chepén. Una fue hallada en 1991 y otra en 1992. Comparten una serie de rasgos comunes: se hallan acompañadas de
otros cuerpos, así como de individuos sacrificados en las entradas; así como contienen una profusión de objetos a
manera de ofrendas: vasijas cerámicas, mates (que estarían sin duda llenas de alimentos) y adornos de metal.

La Dama de Cao
El descubrimiento de la tumba de la Dama o Señora de Cao fue dado a conocer en 2006. Fue hallada en la huaca Cao
Viejo y data aproximadamente del 400 d.C., unos 150 años después del apogeo del Señor de Sipán. Se trata de los
restos momificados de una mujer de 1,45 metros de altura y entre los 20 y 25 años, cubiertos por collares de oro,
plata, lapislázuli, cuarzo y turquesa, narigueras de oro y plata, diademas y coronas. En la tumba se encontraron
también cetros de madera forrados de cobre, utilizados en las ceremonias como símbolos de poder y hegemonía, y
diversas placas de metal sueltas que cubrían la mortaja de algodón natural. Se trata sin duda de los restos de una
gobernante moche que rigió en el valle del Chicama.
Cultura Nazca
es una cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló básicamente en los valles del actual departamento de
Ica, alrededor del siglo I y entró en decadencia en el siglo VII. Su centro estaba ubicado en Cahuachi, en el margen
izquierdo del Río Grande, en la actual provincia de Nazca.

Su territorio llegó a abarcar desde Chincha por el norte, hasta Arequipa por el sur y por el este hasta Ayacucho. Hasta
el siglo VI d. C., aumentaron sus contactos con la zona andina, llegando inclusive hasta las zonas altas de Ayacucho.
Este contacto tuvo especial importancia en la formación de la cultura Huari.

Un aspecto distintivo de Nazca es su cerámica policromada, con figuras de hombres, animales, plantas, etc. En muchas
de estas cerámicas, se representan a hombres mutilados. El arte textil floreció tanto como en la época de los Paracas.
Tuvieron un estilo propio de trabajo de los metales, aunque de menor calidad al de la época de Chavín.

Lo más impresionante de esta civilización son los trazos efectuados en las Pampas de Nazca, conocidos como las Líneas
de Nazca, que representan figuras gigantescas de animales, seres humanos y diseños geométricos, hechos a una escala
extraordinariamente grande y con mucha precisión. Se ignora su fin, aunque se ha teorizado que fuera un gigantesco
calendario, resultado de observaciones astronómicas. Según los últimos hallazgos y estudios presentados en mayo de
2015 por parte de la Universidad Japonesa de Yamagata, se postula que las líneas servían como epicentros de la
actividad ritualista tanto de los Nazca como de otra culturas circundantes. Se ha desvelado que las líneas fueron
hechas por más de una cultura y en momentos históricos distintos. De esta manera cumplían una función integradora
para todas las culturas que yacían entre la costa y sierra Iqueña. Se concluye también que servían para adornar el
camino del peregrino hacia la ciudad de Cahuachi, centro socio-político de la cultura Nazca, ya que las líneas están
hechas para verse desde cierta altura.1

La economía nazquense estaba basada en la agricultura intensiva. Los nazcas lograron resolver el problema de tierras
eriazas en la costa mediante el empleo de una red de acueductos, que constituye una verdadera hazaña de su
ingeniería hidráulica.
A treinta kilómetros de la ciudad de Nazca se halla el Cementerio de Chauchilla. Una necrópolis al aire libre en la que a
pesar de los saqueos todavía se pueden ver momias en buen estado de conservación así como restos de cerámica.

Estudios
El descubridor científico de la cultura Nazca fue el arqueólogo alemán Federico Max Uhle, quien la estudió por primera
vez entre los años 1900 y 1901. Con los hallazgos que hizo en Ocucaje, Uhle identificó el origen y las características de
esta cultura, a la que denominó Proto-Nazca, y a la que cronológicamente ubicó como anterior a la expansión de
Tiahuanaco (hoy Tiahuanaco-Huari), al lado de otras culturas identificadas también por él: Proto-Chimú (Moche) y
Proto-Lima. Dividió a la vez a Proto-Nazca en dos fases, la primera caracterizada por su cerámica decorada con figuras
realistas o esquemáticas, y la segunda por incluir dibujos muy estilizados, que ocupaban todo el espacio disponible en
la superficie. John Rowe denominó a estas fases, Nazca Monumental y Nazca Prolífero, respectivamente.2

Posteriormente, muchos investigadores se interesaron también por esta cultura, entre ellos Julio C. Tello, Toribio Mejía
Xesspe, Paul Kosok, María Reiche, etc.

Origen y difusión
Se desarrolló en la costa Sur del Perú, en la actual Región Ica, que comprende los valles de Chincha, Pisco, Ica, Río
Grande y sus tributarios (Nazca, Palpa, El Ingenio), hasta el valle de Acarí, que ya está en la Región Arequipa; estos
valles atraviesan una zona costera desértica.

En su fase final, la cerámica nazca se irradió hasta la sierra, en Ayacucho, donde poco después recibió la influencia del
estilo Tiahuanaco, venido del altiplano. De esa conjunción nació el estilo cultural huari, que posteriormente se
extendería hasta el área misma de la cultura nazca.3
Continuidad
La cultura nazca estuvo fuertemente influenciada por la anterior cultura topará (Paracas-Necrópolis), que se desarrolló
también en ese territorio; ambas tenían las mismas tradiciones y usaron las mismas técnicas de agricultura. Eran
también culturas militares.

Los topará son conocidos por sus textiles extremadamente complejos y bellos; los nazca, en cambio produjeron una
serie de hermosas cerámicas y geoglifos (las Líneas de Nazca). También construyeron un impresionante sistema
subterráneos de acueductos, conocido como puquios, que siguen funcionando hoy en día.

Historia
Se puede dividir la historia de los nazcas en cuatro etapas:
Nazca temprano: Las primeras comunidades nazcas se desenvolvían en la cuenca del río Grande, con cerámica propia,
sin influencias foráneas.
Nazca medio: Es la época de la formación de la cultura, bajo la influencia de la cultura Paracas-Necrópolis (hoy
conocida como cultura topará). Empiezan las representaciones iconográficas de sus dioses en sus ceramios y textiles.
También surge el centro ceremonial y administrativo de Cahuachi.
Nazca tardío: Es una época de cambios, cuando Cahuachi es abandonada, trasladándose su población a otro lugar.
Destaca el centro de La Estaquería. Se cree que los nazcas establecieron por entonces relaciones con los huarpas, un
pueblo de la sierra, cerca de la actual Ayacucho, contacto que tuvo fundamental importancia en el surgimiento de la
cultura huari.
Nazca Final: Es la decadencia, que se inicia hacia el 700 d. C. Se desconocen sus causas; posiblemente se debieron a
una combinación de reveses climáticos, pues hay evidencias de un retroceso de la frontera agrícola, a expensas del
desierto. Otra posibilidad es el arribo de poblaciones belicosas, como los waris.4

Sitios arqueológicos
En el valle de Ica:
Cerro Max Uhle
La Tinguiña

En el valle de Río Grande:


Ventilla

En el valle de Nazca:
La Estaquería, Cementerio de Chauchilla, Cahuachi (posiblemente el principal centro ceremonial, por su gran
extensión), Pueblo Viejo

En el valle de El Ingenio:
Templo Pintado de El Ingenio

En el valle de Palpa:
La Muña

En los desiertos de Nazca y Palpa:


Líneas de Nazca

En el valle de Acarí:
Chaviña, Tambo Viejo
Economía
Nazca fue una cultura cuya economía de subsistencia estaba cimentada en una agricultura intensiva.

Agricultura
La base de la economía era la agricultura, actividad que se presentó para los nazca como un reto difícil de superar por
las características geográficas de la región donde se desarrollaron, pues el clima es bastante seco, las tierras agrícolas
son pocas y existe poca agua para el regadío debido al poco caudal que llevan los ríos de esa región del Perú
especialmente los de la cuenca del río Grande. Al respecto, el sabio Antonio Raimondi observó que:

En el subsuelo de Nazca existe agua subterránea, pero, hallándose ésta a la profundidad de 4 o 5 metros, no puede
servir para riego de los terrenos. El río, comúnmente sólo tiene agua corriente durante 40 días en el año, de manera
que, por más de 10 meses Nazca carecería de agua si no fuera por los trabajos emprendidos por los antiguos indios.
La manera cómo resolvieron los nazcas este problema es uno de los logros más admirables de su cultura. Aplicando
una notable tecnología hidráulica, construyeron acueductos, canales y pozos que permitieron abastecer
permanentemente de agua los terrenos de cultivo, logrando así desarrollar una agricultura sólida.

Los principales cultivos fueron: maíz, frijol, calabaza, zapallo, yuca, maní, ají, guayaba, lúcuma, pacae y algodón.Con
este último desarrollaban sus tejidos y vestimenta.

Pesca
Los nazcas vivían frente a un rico mar cuyos productos aprovechaban mediante la pesca y el marisqueo. Esta relación
con el mar se evidencia en muchas de las decoraciones que aparecen en su cerámica. No solo aparecen íconos marinos
como la ballena, sino también representaciones de esas actividades. Además de la pesca y marisqueo se cree que la
caza debe haber sido otra actividad económica complementaria.

Comercio
Los nazca realizaron también actividades comerciales de relativa importancia, intercambiando sus productos
excedentes con sociedades relativamente alejadas de la costa, como los huarpas, en la sierra.

Logros tecnológicos
La tecnología se desarrolló principalmente en el ámbito agrícola, aplicando la ya mencionada ingeniería hidráulica para
la construcción de un excelente sistema de acueductos, canales y pozos, con la finalidad de abastecer de agua los
terrenos de cultivo de manera permanente. Estos “canales de irrigación” todavía están en uso.

Para hacer los acueductos, primero cavaban varios pozos ubicados a 20 ó 50 metros unos a otros, hasta que
encontraban la capa freática (es decir, el nivel por el que discurre el agua en el subsuelo). Luego, las aguas así halladas
eran encauzadas a través de canales subterráneos (trabajados con piedras, lajas y techo de tronco de huarango) y
conducidas hacia los depósitos de agua, llamados localmente cochas, desde donde se irrigaban los valles. De trecho en
trecho, esos canales subterráneos presentan “ojos” o pozos, por los que se podía bajar a fin de realizar la limpieza y
mantenimiento necesarios.

Las obras de acueductos debieron significar gran esfuerzo físico, organizado y dirección técnica de ingenieros
hidráulicos. Los acueductos más importantes son: Ocaña, Matara, Uchulla, Tejeje, Bisambro, Cantillo, Aja, Curve,
Llícuas, Soisonguito, Copara y la Achirana.

Organización social
A la cabeza de la pirámide social de los nazca estaban las autoridades centralizadas, constituidas por los señores y los
sacerdotes. Estos tenían la capacidad de organizar el trabajo comunitario y dirigir las complejas actividades
ceremoniales. Esta élite vivía en edificios piramidales, en sectores especiales cuyas habitaciones estaban hechas con
adobe y muros cubiertos con una capa de yeso o cal para tapar las grietas.
Al servicio de estas autoridades se encontraba una gran cantidad de artesanos especializados, tales como ceramistas y
textileros, astrólogos, músicos y soldados, los cuales habitan en pequeñas ciudades y centros ceremoniales, entre los
que destaca el complejo de Cahuachi. Los guerreros en particular formaban una clase social muy respetada y temida.

En la base de la sociedad se encontraban los agricultores y pescadores, los cuales vivían dispersos en diversos puntos
del territorio. Los agricultores tenían casi la totalidad de los valles, ya que así podrían desarrollar la agricultura, con
más espacio y terreno fértil.

Organización política y militar


La cultura nazca no tuvo un gobierno unificado ni una capital, sino que fue una agrupación de señoríos locales. Estos
señoríos ocupaban los valles, en cuyos extremos se hallaban los asentamientos, pues el resto del territorio a lo largo de
cada río estaba dedicado exclusivamente a la agricultura.

Es muy posible que estos señoríos realizasen eventualmente algún tipo de alianza, siendo el único vínculo común la
religión, además de la cultura. Las luchas entre ellos debieron ser incesantes.
Los señores nazcas eran muy aficionados a la guerra. Andaban siempre en busca de cabezas-trofeos y pintaban sus
rostros imitando las manchas del halcón, tal como se puede apreciar en sus representaciones artísticas.5
Podemos presumir que la expansión nasquense fue de tipo militar y violenta, sobre la base de los siguientes hechos: la
aparición brusca de la cerámica nazca en algunos yacimientos; la existencia de ciudades fortificadas en el área nazca; la
gran cantidad de armas halladas en las tumbas; y la costumbre de las cabezas-trofeo. El expansionismo nazca obedeció
posiblemente a la búsqueda de nuevas tierras de cultivo, ante el proceso de desertización que amenazaba su propio
territorio.5

Costumbres
Algunas costumbres de los nazcas fueron las siguientes:

Los trabajos que ellos realizaban la mayoría de veces era acompañados por un banquete que casi siempre era chicha
con varios alimentos.
Existen testimonios de cultos individuales como ofrendas en forma de atados.
Hay también testimonios de cultos colectivos, de consumo de alimentos en recipientes ceremoniales y
acompañamiento musical con antaras y tambores.
Cuando por alguna razón se juzgaba que la huaca residente en el templo perdía su poder o estaba descontenta, la
comunidad procedía a reconstruirla. Se derrumbaban los techos y las paredes y se quebraban las columnas, pero los
cimientos era cuidadosamente sepultados y sellados. Sobre la plataforma se construía un nuevo ambiente de culto. El
número de reconstrucciones guardaba relación con la importancia y el poder político de la comunidad encargada de su
culto.
Estaban acostumbrados a los sacrificios humanos en rituales religiosos o en ceremonias bélicas.
Momificaban las cabezas de las personas muertas, adornándolas y tejiéndolas, para hacer sus ritos, como una ofrenda
a sus dioses.

Arte
Estilos
En el desarrollo del estilo nazca se perciben con claridad dos tendencias:

La Monumental, relativamente sobria y naturalista.


La Prolífera, de tipo barroco, con énfasis en los aspectos sobrenaturales.
También se distinguen cuatro etapas:

Nazca Temprano, con la tendencia Monumental (aprox. 100 a.C.-400 d. C.).


Nazca Medio, con ambas tendencias, la Monumental y la Prolífera (aprox. 400-500 d. C.).
Nazca Tardío, con la tendencia Prolífera (aprox. 500-700 d. C.).
Epigonal o Disyunctivo, etapa en la que sobreviven algunos elementos nascas, en un contexto cultural totalmente
cambiado (700-900 d. C.).6
Existen evidencias que indican que el pase de una tendencia a otra, ocurrida hacia el siglo V-VI d.C., estuvo
condicionada por importantes cambios políticos y sociales.7

Los geoglifos
Los geoglifos son la expresión artística más conocida de los nazcas. Estos son unos enormes dibujos trazados sobre las
pampas de Jumana, Ingenio, San José y Socos, entre Nazca y Palpa, al norte del asentamiento de Cahuachi (entre los
km 419 y 465 de la Panamericana Sur). Se trata de unas 10.000 líneas que cubren un área de 350 km². Representan
una serie de figuras antropomorfas, zoomorfas, fitomorfas y amorfas, asociadas a líneas rectas de varios kilómetros de
largo, que forman 40 plazoletas con diversas formas (triángulos, trapecios). Entre los mayores dibujos podemos
mencionar el Mono (90 m), el Lagarto (180 m), el Pelícano y el Cóndor (135 m cada uno). Otras figuras destacables son
el Colibrí y el Hombre-lechuza. Todas han sido realizadas con una precisión que hasta hoy asombra al mundo. Fueron
descubiertas en 1926 por Toribio Mejía Xesspe, entonces un joven arqueólogo, colaborador de Julio C. Tello. Luego ha
sido estudiada por Paul Kosok en 1941 y sobre todo por la célebre María Reiche, que dedicó 40 años de su vida a su
investigación y conservación. Sobre su significado, se han tejido una serie de teorías, que van desde la especulaciones
fantásticas hasta las de carácter científico. La teoría más difundida es que sea un gigantesco calendario astronómico,
con finalidad práctica.8 9 Otra posibilidad es que las pampas fueran un lugar sagrado en la que se realizaban
ceremonias religiosas; las líneas serían caminos o ceques hacia los adoratorios y las figuras se habrían hecho para
agradar a los dioses.

Llama también la atención el hecho de que dichas líneas hayan sobrevivido pese al paso del tiempo. Ello se explicaría
por su ubicación, en una zona desértica con pocas precipitaciones y protegida del viento, lo que demostraría los
conocimientos de geografía y meteorología que tuvieron los nazcas. Las figuras son difíciles de observar desde el llano.
Para visualizarlas es necesario elevarse a cierta altura.
Los dibujos de Nazca forman parte de una tradición practicada en otros lugares del Perú. Entre Saña al norte y Tacna al
sur se ha podido ubicar más de 20 lugares con líneas y dibujos entre los cuales destaca las Pampas de Siguas. Sin
embargo, ninguno de estos iguala a los de Nazca en cuanto a enormidad, precisión y abundancia.10

Arquitectura
Los nazcas utilizaron como principal técnica el uso del adobe. Destaca el complejo arqueológico de Cahuachi, a orillas
del Río Grande, con más de 100 hectáreas de superficie. Tiene un templo de corte piramidal, de terrazas superpuestas,
y un palacio de los jefes guerreros, en medio de seis barrios o complejos arquitectónicos bien definidos. Se puede
detectar dos técnicas de construcción: una con adobes de forma cónica y otra con paredes de quincha. Debió ser el
principal centro ceremonial de los nazca.

En las inmediaciones de Cahuachi se halla La Estaquería, compuesta originalmente por 240 postes de huarango,
distribuidos en 12 hileras de 20 estacas cada una, sobre una plataforma artificial. Cada estaca se halla separada una de
otra por una distancia de dos metros y parecen ser columnas que soportaban un techo. Se ignora su finalidad.
Desgraciadamente, estas estacas han ido desapareciendo paulatinamente y actualmente quedan pocas en pie.

Otros centros urbanos nazcas fueron Tambo Viejo, Huaca del Loro y Pampa de Tinguiña.

Cerámica
Estudiada por Max Uhle, John Rowe, Alfred Kroeber, Dorothy Menzel y Donald Proulx, la cerámica nazca es
considerada como la mejor lograda del antiguo Perú, por su alta calidad y variedad.
Una técnica peculiar usada fue que antes de la cocción del ceramio se pintaba o decoraba toda su superficie. Esta
decoración destaca por su policromía y su complejidad. Usaban hasta once gradaciones de color en una sola pieza, y
manejaban unos 190 matices diferentes.11

La forma más típica de las vasijas es el cántaro globular con dos picos o vertederos y con asa-puente, esquema básico
que adopta una infinidad de variantes, sea en el cuerpo, que adopta diferentes formas, sea en los caños, cuya
extensión es muy variable. También fabricaron ollas esféricas, tazas y vasos.

Otra característica notable es el llamado “Horror al vacío”, es decir, que los ceramistas no dejaron en ninguna de sus
cerámicas algún espacio sin pintar o decorar. En estas piezas se presentan elementos de la vida cotidiana, tales como
flores, frutos, aves, animales e insectos, como también personajes mitológicos o que combinan atributos humanos y
animales.

Los motivos Nazca se dividen en tres categorías:

Naturalistas: ilustran el medio ambiente.


Míticos o religiosos: nos revelan la percepción que tenían los Nazcas del mundo espiritual.
Geométricos: destacan círculos, semicírculos, rombos, líneas, espirales, escalones, etc.

Dorothy Menzel dividió la cerámica nazca en nueve fases:


Fase 1, cerámica policroma, con una técnica especial de cocción que le da un acabado lustroso, con motivos
naturalistas.
Fases 2, 3 y 4 (Nazca Monumental), que desarrolla los temas y formas de la fase anterior.
Fase 5, es una fase de transición, con mayores cuidados en el acabado y la pintura, primordialmente sobre fondo
blanco.
Fases 6 y 7 (Nazca Prolífero), en la que aparecen una proliferación de diseños locales. Desplaza totalmente a Nazca
Monumental.
Fase 8 (Disyuntivo), continúa la fase anterior, pero con influencias foráneas, posiblemente huari y de la costa central.
Fase 9, corresponde palmariamente a una fase cerámica huari.12

Textilería
Los nazca fueron herederos de cultura topará (llamada antes Paracas-Necrópolis) en lo que se refiere a la elaboración
de finísimos mantos o telas, aunque no lograron la misma calidad y suntuosidad en los acabados. De todos modos
destaca por la variedad de técnicas empleadas y la complejidad de los diseños. Para elaborar los tejidos, utilizaron
algodón y lana de camélidos. Dominaron las técnicas de embrocado, tapicería, gasa, telas pintadas, tejido
tridimensional y bordados. Estos últimos son particularmente notables. Sobre la tela llana de algodón bordaban con la
lana de camélidos teñida con variados colores. Los ceramistas nazca trasladaron estos diseños a la superficie de sus
vasijas.

Orfebrería
Utilizaban el oro y la plata para hacer máscaras, orejeras, narigueras y otros objetos rituales, adornados por medio del
repujado, ya que eran láminas. Estos objetos eran para usos ceremoniales y/o religiosos.

Cabezas trofeo
Éstas tuvieron su origen en las culturas Chavín y Paracas, aunque bajo los nazca alcanzaron una gran difusión. Para
elaborarlas, se sacaba el cerebro por la base del cráneo; luego la boca era cosida o cerrada con espinas, y se hacía un
pequeño hueco en la frente, por donde pasaba una cuerda para que pudiesen ser colgadas a la cintura o al cuello.
Sobre su finalidad, está muy difundida la creencia de que se trataban de trofeos de guerra: el guerrero vencedor tenía
derecho de cortar la cabeza al enemigo vencido y convertirla en un trofeo que llevaba siempre consigo. Sería también
como un ritual de prevención de cualquier daño que pudiera hacer el espíritu del guerrero muerto. Sin embargo, el
hallazgo de cabezas de niños y mujeres que no están asociadas a contextos bélicos, ha hecho suponer que fueran más
bien prácticas vinculadas al culto de la fertilidad.
Por último, los nazca elaboraron, como parte de la indumentaria ritual, tambores que eran decorados con escenas o
dibujos míticos, y de animales estilizados, todos de características policroma. El parche era colocado en la parte de
abajo y para hacerlo sonar, se ponía de costado.

Música
La cultura nazca sorprende con la construcción de antaras de cerámica que superan a todos los instrumentos musicales
de América precolombina. Las antaras de Nazca poseen 8, 9, 10, 11 notas diferentes. Se trata de escalas cromáticas.

Esta afirmación está sustentada por importantes musicólogos extranjeros y peruanos como Charles Mead (1924),
Raoul y Marguerite D`harcourth (1925), Carlos Vega (1932), Mariano Béjar Pacheco (1935), André Sas Orchassal (1938-
1939), Robert Stevenson (1959), Alberto Rossel Castro (1960), César Bolaños (1980-1988), Américo Valencia Chacón
(1982), Miguel Oblitas Bustamante (1984-2009), Arturo Ruiz del Pozo (1992), Giuseppe Orefici (1999), Anna Gruczinska
(2001), Milano Trejo y Carlos Mansilla (2006).

Otros instrumentos musicales hallados en las tumbas de los nazcas —construidos de cerámica— son quenas,
trompetas, bombos y tambores. Todos estos instrumentos musicales están decorados muy artísticamente. Muchas
veces, los instrumentos tenían también formas antropomorfas, como cabezas de personas, o también de animales.

Miguel Oblitas Bustamante importante musicólogo, compositor y director de orquesta ha efectuado muchas de sus
obras con las diversas escalas de Nasca milenaria, como la Sinfonía "Las Pampas de Nasca", "Danza Nasca", entre otras.

Creencias
La civilización nazca realizaba rituales a las divinidades del mar, el cielo, la tierra, el fuego, el agua, el viento y al Dios
creador. Gran parte de sus construcciones y elaboraciones, se hacían para los dioses, con el fin de que no hubiera
sequías, y que los canales no se secaran. Su religión también tenía que ver mucho con el misterio de las Líneas de
Nazca, que son consideradas por algunos como un círculo agrícola y calendario astronómico, pero otros dicen que
éstas eran lugar de numerosos rituales dedicados a sus dioses.

Entierros
Los entierros típicos de los nazca son en general individuales, dentro de un pozo poco profundo. La importancia del
difunto se puede determinar por la complejidad del techado de la cámara, el eventual revestimiento de paredes y la
cantidad de objetos que encierra (vasijas, mantos, penachos, gorros y ramilletes). En el sitio de La Muña, en el valle de
Palpa, se descubrieron por primera vez cámaras funerarias profundas y asociadas con arquitectura monumental, pero
por desgracia, ya habían sido devastadas por los huaqueros.7

La momia, colocada en posición fetal, está envuelta con capas de mantos, hasta formar un fardo, similar a la de los
paracas. Algunos fardos cuentan con la llamada “cabeza falsa”, un pequeño bulto en la parte superior, que simula una
cabeza.
Las tumbas de los hombres y mujeres del pueblo carecen de lujo.

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