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Depósitos de origen Sedimentario

En términos amplios los sedimentos pueden ser separados en dos grandes


grupos, depósitos alóctonos y depósitos autóctonos.
Depósitos Alóctonos: Placeres
Fueron transportados al ambiente que los contiene, entre estos depósitos
tenemos: limos, arenas, conglomerados, arcillas.
Los Depósitos alóctonos de interés económico son referidos como depósitos de
acumulación mecánica o depósitos del tipo Placer.
Pertenecen al grupo terrígeno y son formados por procesos sedimentarios
comunes que concentran minerales pesados.
Normalmente estos procesos ocurren por remosión y transporte fluvial, pero
minerales pesados deben ser primero removidos de su fuente por
meteorización y erosión.
Estos minerales deben ser resistentes a ataques físicos y químicos y tener una
alta densidad,
Minerales que cumplen estas condiciones son casiterita, cromita, cobre nativo,
granates, oro, ilmenita, magnetita, platino, rubies, rutilo, safiro, diamantes, entre
otros.
los depósitos alóctonos son en general pequeños y efimeros, ya que tienden a
depositarse en relieves positivos quedando expuestos a nueva erosión.
Los depósitos tipo placer o alóctonos pueden ser clasificados de acuerdo a
génesis en los siguientes grupos:
a) depósitos residuales -> acumulados en situ durante meteorización,
b) depósitos eluviales -> concentrado en un medio sólido en movimiento,
c) depósitos aluviales y fluviales -> concentrado en un medio líquido en
movimiento,
d) y depósitos eólicos -> concentrado en un medio gaseoso (aire) en
movimiento.
Depósitos autóctonos: Yacimientos de Fierro Bandeado (BIF)
Se forman dentro del ambiente que los contiene
ejemplos: Precipitados químicos (carbonatos, evaporitas, cherts, fierro,
fosfatos), depósitos orgánicos (carbón. petróleo, gas), depósitos residuales
(lateritas, bauxitas).
Estos yacimientos ocurren en unidades estratigráficas con cientos de metros de
espesor y cientos hasta miles de kilómetros cuadrados de extensión areal.
Partes importantes de estos depósitos poseen concentraciones y volúmenes
suficientemente grandes como para constituir minas de fierro.
Estos depósitos están caracterizados por su fino bandeamiento, entre 0.3 a 3
cm. Estas bandas consisten en alternacias milimétricas de chert y minerales de
hierro (ej. chart – hematita).
En estos depósitos se reconocen varias facies minerales:
Facies Oxidada: hematita o magnetita, con menor carbonatos. Chert varia de
criptocristalina a mosaicos entrecrecidos con cuarzo.
Facies carbonatada: chert laminado con siderita.
Facies silicatada: silicatos de Fe asociados con magnetita, siderita y chert.
Facies sulfurada: arcillolitas carbonatadas y piríticas, finamente bandeadas con
material orgánico y carbón.
PROCESO DE FORMACION DEL CARBON
El carbón es el resultado de la acumulación de grandes restos
de vegetales (hojas, maderas y cortezas) en sitios con gran cantidad de agua
estancada, como los pantanos, y que con el paso del tiempo acaban
transformándose en carbón.
El agua estancada es pobre en oxígeno y esto favorece que las plantas
muertas no se descompongan en su totalidad favoreciendo el proceso de
formación lento del carbón con el paso del tiempo en capas o estratos
sedimentarios.
Estos restos de vegetales están formados principalmente por hidrogeno,
oxígeno y carbono y al no encontrarse en contacto con el aire, gracias el agua
estancada, van perdiendo el hidrógeno y el oxígeno por putrefacción y
aumentando su cantidad en carbono. Es por eso que el carbón es rico
en carbono y se usa como combustible.
Existen varios tipos de carbón como la turba, lignito, hulla y antracita.
La calidad de cada tipo de carbón se determina por la temperatura y presión a
las que han estado sometidas las capas de restos de vegetales en su
formación, así como por el tiempo de formación, a lo que nos referimos como
“madurez orgánica”. Cuanto más tiempo tiene el carbón más cantidad de
carbono tiene y por lo tanto se le considera de mayor calidad.