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Descubre qué es lo

que puede provocar


el insomnio

Si día tras día te cuesta dormir o te despiertas varias veces, no te escudes


en el estrés o en la edad porque tu salud se resentirá.

La factura de no descansar bien es cara porque ni tu cuerpo ni tu mente


se reparan bien y eso afecta a tu organismo y a tu rendimiento. El
insomnio tiene solución y pasa por descubrir qué es lo que te quita el
sueño.

Según datos de la Sociedad Española del Sueño, 1 de cada 5 españoles


tiene problemas para dormir de forma ocasional. Y las mujeres son las
más afectadas.

EL INSOMNIO, MÁS DE MUJERES


La razones son varias: por un lado la fórmula "Maternidad + Profesión +
Labores del hogar" que en muchos casos desborda y causa estrés y
ansiedad (la principal causa de insomnio); por otro, la tendencia a
preocuparse más por todo, que les hace estar en un estado de alerta
continuo y por último, los vaivenes hormonales, que también influyen en
el descanso.

Además, conforme sumamos años (y eso afecta igual a hombres y


mujeres) es normal dormir peor porque segregamos menos melatonina.

Los médicos coinciden en afirmar que el insomnio no debe ser visto como
una enfermedad, sino una consecuencia, ya sea de malos hábitos en la
higiene del sueño, es decir, de malas costumbres, o bien de algún
trastorno concreto. Por eso lo primero es identificar si hay alguna
dolencia que impide que duermas bien y acudir al médico si es necesario
para tratarla.

Ten en cuenta que, además de provocar fatiga durante el día y restarte


calidad de vida, dormir poco o mal tiene otras consecuencias que podrían
alterar tu salud, pues aumenta del riesgo de sufrir depresión, diabetes,
obesidad, problemas cardiovasculares...

Descubre qué tipo de insomnio padeces


Todos podemos pasar una noche en vela pero si esto ocurre con mucha
frecuencia puede ser que padezcas algún tipo de insomnio. Repasa las
siguientes opciones para ver si te identificas con alguna de ellas.

1. No duermes más de 5-6 horas seguidas. Sufres insomnio de


mantenimiento. Aunque este dato es orientativo porque la cantidad
de horas de sueño varía de una persona a otra y suele cambiar con la
edad. Un bebé duerme 18 horas, un adulto joven de 7,5 a 8 y a un
anciano le basta con 6,5 horas.
2. Tardas en dormirte más de 30 minutos o te despiertas varias veces
por la noche y te cuesta volver a dormir. En este caso tienes insomnio
de conciliación.

3. Duermes pero te despiertas agotada. Si a pesar de dormir las horas


suficientes te despiertas muy cansada y te falta energía durante el
día, es que el sueño no es reparador.
4. Te despiertas antes de que suene el despertador. Si te desvelas unas
dos horas antes de tu horario habitual puedes sufrir el llamado
"despertar precoz".

Si te sientes identificada con alguna de estas situaciones (o con más de


una) y te ocurre un mínimo de 2 o 3 veces a la semana podrías sufrir
insomnio. Cuando el problema solo dura unas 3 semanas se trata de
insomnio transitorio, pero si dura más podría ser crónico y debes acudir
al médico.

¿Qué hay tras el insomnio?


 El estrés, enemigo número 1 del sueño. Cualquier situación que
altere tu ‘paz mental’, aunque no seas consciente, hace que entres en
un estado de alerta que dificulta el sueño. El estrés está detrás del
85% de los casos de insomnio ocasional (unas 3 semanas) y las
mujeres de entre 40 y 49 años son las más afectadas. Además,
aunque se logre conciliar el sueño, el estrés impide que sea reparador
porque no se concluyen las fases de sueño profundo y REM.
 ¿El estómago no te deja dormir? Cuando se padece reflujo gástrico
los ácidos del estómago suben al esófago provocando ardor. Este
síntoma empeora al estar acostado y, aunque no te despierte la
sensación de acidez mientras duermes, estas molestias pueden
afectar al ciclo del sueño. Cenar ligero, acostarse con la digestión ya
hecha y dormir con la cabeza un poco elevada ayuda a aliviar el
reflujo gástrico.

 Una tiroides demasiado rápida. Cuando la tiroides fabrica


demasiadas hormonas provoca pérdida de peso, intolerancia al
calor, nerviosismo y, en consecuencia, noches en vela. El insomnio
es un síntoma habitual de hipertiroidismo. Una analítica para
confirmar los valores de TSH, la hormona que estimula la tiroides,
es suficiente para comprobarlo.

 Apneas de noche, menos vitalidad de día. Las personas que sufren


apneas dejan de respirar unos segundos y eso provoca breves
despertares durante la noche. Aunque no se percaten de ello, no
completan las fases del sueño y van cansados de día. Si roncas y te
despiertas cansada puede que tengas apneas.
 Los sofocos de la menopausia te quitan el sueño. En esta etapa, con
la bajada de estrógenos se sufren más apneas porque hay mayor
tendencia al sobrepeso. También aparecen los sofocos. Todos estos
síntomas dificultan el sueño. En el caso de los sofocos, el 81% de las
mujeres que los sufren tienen problemas para dormir.

 Piernas inquietas, un síndrome que desvela. Sensación de un


molesto cosquilleo en la piernas, quemazón, tirantez... Son síntomas
de este trastorno y cuando aparecen no puedes dejar de mover la
extremidad afectada. Ocurre en reposo y mejora con el
movimiento, por eso las personas que sufren el síndrome tienen
dificultades para quedarse dormidas o se despiertan por la noche si
se presenta un brote. Es una de las principales causas de insomnio
en personas mayores de 45 años y aunque no se conoce exactamente
la causa, se cree que está relacionado con problemas en el
transporte de hierro al cerebro o con la falta de dopamina.
 La fibromialgia impide el sueño profundo. Cuando duermen, los
afectados (sobre todo mujeres) en lugar de generar ondas delta
producen ondas alfa, que son las de vigilia, y no llegan al sueño
profundo. El dolor osteoarticular y una mayor tendencia a la
depresión también dificulta el sueño en estas personas.