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2018

[Escriba el nombre de la
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Javier
Chimondeguy

[LA MONARQUÍA, EL
TUBALISMO Y LOS FUEROS
EN EL PAÍS VASCO]
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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
2018

La monarquía compuesta

El trabajo intenta explicar el proceso de integración del País Vasco a la monarquía


hispánica y la relación del mismo con la construcción de la identidad nacional ligada al
mítico Túbal.

Para entender esto, es menester entender dos procesos que atravesó la península ibérica: la
constitución de una monarquía compuesta, los fueros medievales y posteriormente la
constitución de una monarquía administrativa.

El concepto de monarquía compuesta es un término vinculado a Helmut Georg


Koenigsberger, Conrad Russell y John Elliott, y hace referencia a una multiplicidad de
jurisdicciones, ya que en la Europa Cristiana temprano-moderna las “distintas ciudades,
señoríos y provincias gozan de atribuciones y jurisdicción”1

Como señala Matthias Gloel, un estado compuesto se podía formar o extender de varias
formas. La primera de estas formas era el principio dinástico, como es el caso de los
Habsburgo españoles. Otra posibilidad era a través de la herramienta de la guerra, como la
conquista de Irlanda por la corona británica. El mismo caso es el del Reino de Valencia,
conquistado por el Reino de Aragón. También se podía extender un estado compuesto por
iniciativa de los súbditos de un territorio, como ocurrió en la revuelta catalana cuando se
ofrecía el principado al rey francés Louis XIII.2

La conformación de la monarquía compuesta en España se relaciona directamente al


ascenso de la monarquía castellana. En este proceso la monarquía castellana se expande con
una lógica de alianzas y conquistas, y hacia el siglo XV junto con la monarquía aragonesa
son las más extensas, ricas y poderosas de la península.

1
Gil Pujol, Xavier “Visión europea de la monarquía española como monarquía compuesta” en Rusell,
Conrad, Las monarquías del Antiguo Régimen, ¿monarquías compuestas?, Editorial Complutense, Madrid,
1996.
2
Gloel, Matthias, “La formación de la monarquía hispánica como monarquía compuesta” en Rusell, Conrad,
Las monarquías del Antiguo Régimen, ¿monarquías compuestas?, Editorial Complutense, Madrid, 1996.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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La conformación de la monarquía se debe a la unión dinástica de estas monarquías y que


dio lugar a la corona de Castilla-Aragón. Es entendida como una monarquía compuesta
también por la forma en la que unifica la península ibérica a través de pactos, alianzas y
conquistas a distintos reinos.

La integración de los distintos espacios regionales podía estar dada por dos conceptos
jurídicos distintos, a partir de los cuales se desprendía el resto de la anexión a la corona y su
relación con la misma. Estos eran pues: eque principaliter o unión accesoria.3

En el primero de estoscasos, los reinos deben ser considerados como partes autónomas que
conservan sus leyes y privilegios. Por el contrario, en la unión accesoria, un reino o una
provincia pasan a formar jurídicamente parte de otro, lo cual conlleva adoptar las mismas
leyes.

Los reinos que componían la monarquía tenían instituciones forales. Para entender mejor el
concepto de foralidad podemos seguir lo que señala Miguel Herrero y Rodríguez al afirmar
que “Lo que es cierto es que la foralidad aparece, ayer y hoy, como un conjunto de
instituciones, normas y prácticas preñadas de afectos en el imaginario colectivo de un
pueblo –un verdadero “orden concreto” en el sentido que Schmitt diera a esa categoría–,
que supone tanto autogobierno interior como la incorporación a un orden político
superior.”4

Esta es la forma en la que se van integrando a la monarquía compuesta los distintos reinos,
con diferencias entre cada uno de ellos, y de acuerdo a como habían sido integrados eran
los distintos derechos locales que podían alcanzar, y por ende, el alcance real de los fueros
locales.

En la conformación de la monarquía castellano-aragonesa los distintos reinos conservaron


sus fueros y se regían por ellos, el Rey debía jurar cada fuero en cada reino al heredar la
corona. El pacto foral trata de una situación en la que hay un acuerdo entre el Rey y el

3
Elliot, John, España, Europa y el mundo de ultramar (1500-1800), Taurus, 2002.
4
Herrero y Rodríguez, Miguel, “El pactismo como esencia de la foralidad: perspectivas de futuro en el
panorama español” en La cuestión foral ayer y hoy, Vitoria-Gasteiz, 2016.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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Reino, donde el Rey debe jurar el fuero. Según Bodin, al hablar de soberanía, esta es
incompleta cuando el rey debe someterse a los fueros, ya que su poder no es absoluto.

En virtud de este pacto, los territorios forales debían ciertas obligaciones al Rey: ayuda
militar, tributos.

Los fueros locales eran expresados con distintas leyes de los Reinos: en Castilla las Leyes
del reino, en Aragón y el País Vasco los fueros y en Cataluña las Constitucions.

A lo largo del siglo XIV y XV la monarquía paulatinamente utiliza elementos jurídicos que
avanzan sobre los fueros. Las pragmáticas son un ejemplo de ello.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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Los fueros, el país vasco, y la centralización monárquica

Los primeros fueros en el País Vasco se empiezan a conceder en las distintas villas hacia el
siglo XI Valmaseda (1199), Orduña (1228), Bermeo (1236), Lanestosa (1287), Plencia
(1299), Bilbao (1301), Ochandiano (1304), Portugalete (1322), Lequeitio (1325), Ondárroa
(1327), Marquina (1355), Guernica (1366), Durango (1372) y Ermua (1372).), hasta el
siglo XIV.

Los tres grandes señoríos tienen distintos fueros. En Álava se celebra el Fuero de Ayala
(1373), En Vizcaya los Fueros de las Encartaciones y el Fuero de Durango y en Guipúzcoa
hasta el siglo XV se acata la legislación castellana y a partir de 1463 los Cuadernos de
Ordenanzas de la Hermandad de Guipúzcoa.

Los fueros del País Vasco van a persistir hasta el siglo XIX, es decir, van a ser los de más
larga duración en toda la monarquía española.

Es necesario entender que el país vasco es anexado en una posición privilegiada en


comparación a Andalucía o Valencia, no solo porque su tradición está mejor construida y
defendida por los juristas de la época, ni siquiera por el caso de que efectivamente tuviera
una tradición cristiana e independiente comprobable y real.

Interpretamos que la forma en que es anexado accesoriamente a la corona castellana se


debe en parte, además de la cuestión jurídica y de tradición, al poder real que ostentan en el
período los tres grandes señoríos: Vizcaya, Álava y Guipúzcoa.

Díaz Bazán, en un artículo emplazado en la compilación arriba mencionada, presenta un


artículo: De los tiempos oscuros al esplendor foral (siglos V al VXI)5. En él se describe la
importancia de lo foral y cómo funciona el mismo articulándose con la dominación
monárquica, sin ser estas dos lógicas contradictorias.

Las elites locales funcionan como aliadas del poder real y son ellos los que permiten el
control monárquico. Ya que como señala Miguel Larrañaga: “En las tres provincias, la

5
Díaz Bazán, Iñaki, “De los tiempos oscuros al esplendor foral (siglos V al VXI)”, en Díaz Bazán, Iñaki, De
Túbal a Aitor : historia de Vasconia, La Esfera de los Libros, 2002.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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anexión política a la emergente potencia castellana va íntimamente unida al largo curso de


delimitación territorial, reorganización económico-social y cristalización institucional,
efectuado en el marco de una conveniencia mutua para los reyes de Castilla y diferentes
grupos sociales del País Vasco”6

Gregorio Monreal menciona una aceptación de la hegemonía castellana en toda la Edad


Media: No sólo se trata de la satisfacción de pertenecer o estar vinculado a un Estado que
empieza a hacer sentir su hegemonía en el continente, ni de participar plenamente de las
grandes ventajas de la colonización americana. Existe un evidente agradecimiento social a
los reyes castellanos, y singularmente a los Reyes Católicos, que desempeñaron en los
siglos XV y XVI un papel de primer orden en la pacificación y modernización del país.

Menciona en ese sentido dos características centrales de esta modernización, que hacen de
la integración a la monarquía y aceptación de la misma un camino seguido por el país
vasco.

“Desde su incorporación a Castilla, el País Vasco occidental se beneficia de su privilegiada


situación en la bisagra de contacto marítimo que articula las relaciones de todo tipo del
reino con el norte de Europa. Este hecho somete al país a un proceso de cambio que afecta
a grandes sectores de la población. La actuación real -señorial en Vizcaya hasta 1379-
encauzará este nuevo dinamismo social, y se manifiesta principalmente a través de la
municipalización, de la creación de los villazgos, que terminarán encuadrando
jurisdiccionalmente a la mayor parte del territorio. Los vascos occidentales, en su condición
de súbditos del rey de Castilla, van a conocer un largo período de prosperidad y
protagonismo europeo, que después será americano.”7

En segundo lugar y como contrapartida, “La modernización del país va a tropezar con la
resistencia de las estructuras sociales tradicionales, frontalmente cuestionadas por el
cambio. Caro Baroja ha tipificado la lucha de bandos, el estado endémico de guerra civil en
que vive el país durante el Bajo Medievo -vigorosamente descrito por Lope García de

6
Larrañaga Zulueta, Miguel, La incorporación de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa a la Corona de Castilla,
7
Monreal, Gregorio, “Anotaciones sobre el pensamiento político tradicional vasco en el siglo XVI” en
Anuario de historia del derecho español n° 50, Madrid, 1980.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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Salazar-, como una modalidad de conflictos horizontales, de luchas nobiliarias, en un país


que conserva todavía estructuras gentilicias”8

Vale decir, no toda la estructura social del País Vasco, acepta esta integración a la
monarquía castellana que va desde el período de los Reyes Católicos en adelante.

Se puede destacar que la anexión de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya se dio como fruto de la
competencia entre dos monarquías, la navarra y la castellano-leonesa. La ganadora fue ésta
última ya que los reyes de Castilla combinaron la fuerza con una hábil política de desarrollo
general que convenía tanto a ellos mismos como a diferentes grupos sociales vascos. 910

La dominación más fuerte ejercida por la monarquía se da dentro del Reino de Castilla y
no fuera de ella ya que es aquí donde los reyes, al ser ellos mismos reyes de Castilla pueden
exigir más tributo y avanzar sobre las instituciones forales.

El proceso de centralización se inicia primero en Castilla entre los siglos XV y XVI, y más
adelante va a alcanzar a todos reinos que componen la Monarquía.

En el país vasco, este proceso de centralización va a ser aceptado por algunos sectores de la
población, aunque en términos generales el colectivo se ve beneficiado por esta
centralización.

En el siglo XV, se van dando distintos sucesos que logran que el País Vasco se integre a la
monarquía española y a su vez, que adquiera una construcción colectiva de identidad proto-
nacional, construcción que vamos a analizar y rever a lo largo del trabajo. Un claro ejemplo
de lo que sucede en estos años es lo que marca en dos libros Lope García de Salazar: la
Crónica de los Señores de Vizcaya (1454) y Las Bienandanzas e Fortunas.”

En estas obras podemos ver que la guerra de los banderizos marca una clara diferencia
entre los modernistas y sectores tradicionales que va a marcar el proceso de final
integración del País Vasco a la Corona.

8
Monreal, Gregorio, óp. cit.
9
Monreal, Gregorio, óp. cit.
10
Larrañaga Zulueta, Miguel, óp. cit.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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Con varios puntos principales: pérdida de poder de los señores, administración de las villas
por parte de la Corona.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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El país vasco, el tubalismo y su relación con la monarquía

La historia del país vasco se encuentra directamente relacionada con su origen étnico
especial, su aislamiento en lo alto de las montañas, su tardía integración al espacio
cristiano, junto con la tradición del tubalismo y el predominio de grandes señoríos.

Todas ellas, así mismo caracterizan de una forma especial el modo en que el espacio vasco
se integró a la monarquía castellana y su relación con la misma tanto en el período de los
Austrias como el de los Borbones.

Intentaremos explicar la relación entre el mito de Túbal y la integración del espacio vasco a
la corona hispánica, ya que un discurso tan fuerte como el tubalismo sobrevivió a pesar de
los intentos de la monarquía por eliminarlos.

La construcción del mito del tubalismo es sin lugar el primer concepto a considerar, ya que
en torno al mismo es que se desarrollan las demás características antes mencionadas. En
primer lugar es fundante en el tiempo, ya que conecta a los vascos modernos de las
provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, con el nieto de Noé y con los primeros
habitantes cantábricos.

Esto implica que en la construcción de la tradición los vascos alegan y defienden que no le
deben a los reyes cristianos el haber conocido la fe cristiana, al estar ellos emparentados por
lazos de sangre con personajes conocidos del Antiguo Testamento.

Esta tradición se vincula también con la Reconquista11 y con la formación de los reinos
cristianos, negando cualquier tipo de relación cultural o política del país vasco con el
mundo árabe. Por el contrario, tienen en esta tradición una participación principal en la
defensa y conservación de lo cristiano en la península.

11
Utilizamos el concepto de Reconquista ya que el mismo fue utilizado por la monarquía para legitimar su
preponderancia en la península, aunque entendemos que este es también un proceso de invención de la
tradición, no nos enfocaremos específicamente en ese problema historiográfico en este trabajo.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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Interpretamos la cuestión de la invención de la tradición en la vieja idea del historiador


inglés Geoffrey Barraclough, quien al respecto señalaba en una mirada naturalista que: “El
hombre es un animal histórico con un profundo sentido de su propio pasado, y si no puede
integrar ese pasado por medio de una historia explícita y cierta, lo hará a través de una
implícita y falsa”12

Según Susan Reynolds, ya desde la Edad Media los mitos de un origen común de un pueblo
servían para incrementar o expresar su sentimiento de solidaridad.13 Con la creación de
historias colectivas, la proyección de la idea de comunidad hacia un pasado en común
fortalece a la misma.

Uno de los mitos fundantes es el tubalismo, junto con otro de los mitos fundantes y que
refuerza al de Tubal que es el de la batalla de Arrigoriaga, tal como señala Jon Juaristi, este
evento mítico narra la elección del primer señor de Vizcaya.

En el año 2002, el historiador Iñaki Diaz Bazan publicó el libro De Tubal a Aitor: historia
de Vasconia,14 en colaboración con numerosos intelectuales españoles, en donde recorre la
historia de Vasconia, colocando a Tubal como el origen de la misma. Sobre la figura de
Aitor volveremos sobre el final del artículo.

El mito de Túbal puede rastrearse hasta tiempos de Isidoro. Él mismo fue uno de los que
alentó dicho tradición, en sus Etimologías15, en 630.

Mateo Ballester Rodriguez sostiene la hipótesis de que el mito de Tubal ha desempeñado


un papel central en el relato histórico nacional, teniendo a Isidoro como decisivo y
fundante, tomando mayor fuerza hacia el siglo XIII16.

12
Jiménez Díez, José, “Del mito a la Prehistoria en la Historia de España”, en Complutum 7, Madrid, 1996.
13
Reynolds, Susan, ”Medieval origines gentium and the community of the Realm” en The journal of the
Historical Association n° 68, 1983.
14
Díaz Bazán, Iñaki, De Túbal a Aitor: historia de Vasconia, La Esfera de los Libros, 2002.
15
Isidoro de Sevilla, Etimologías, Sevilla, 613.
16
Ballester Rodriguez, Mateo, “La estirpe de Tubal: relato bíblico e identidad nacional en España” en Historia
y política: Ideas, procesos y movimientos sociales n° 29, 2013.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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Que sufre una fuerte revitalización hacia el siglo XIII, lo cual puede vincularse con la
foralidad y las identidades locales que comienzan a construirse para darle un sentido a los
fueros.

No solamente está en este período vinculado a los vascos sino que incluso la monarquía
castellano-leonesa y todos los reinos hispánicos utilizan el tubalismo para cohesionar ya
que “la apelación a un ancestro común tuvo una función política en varios reinos
medievales, en los que esa idea de una comunidad cohesionada refuerza la legitimidad del
gobernante”.17

No es hasta el texto de Esteban de Garibay en su Historia de España en 1556 que


“encontramos una temprana expresión de la vinculación preferencial del tubalismo con los
vascos, habitantes de la tierra que Tubal pobló en primer lugar, y en quienes con mayor
pureza se conservaba la estirpe originaria, al haberse mantenido al margen de la influencia
de posteriores pobladores de la península”18

En ella relaciona la lengua caldea Tubal como nieto de Noé con el vascuence y a los vascos
como los legítimos herederos del patriarca.

La vinculación de Tubal con España se remonta a los primeros siglos del cristianismo; en el
relato bíblico se conectaba explícitamente a ciertos pueblos con alguno de los descendientes
de Noé, pero este no es el caso hispano, cuya identificación con Tubal es el resultado de
suposiciones e interpretaciones a partir de los escasos datos iniciales, y de hibridaciones
con otros mitos y leyendas.

Otros historiadores vascos y navarros posteriores como Poza, Martínez de Zaldivia,


Ibargüen o Martínez de Isasti prosiguieron con este enfoque insistiendo que Tubal se había
asentado en primer lugar en el norte de la península y de esta forma reforzando la filiación
de la tradición de los vascos con Tubal como un antepasado común.

Entienden también junto con otros historiadores del siglo XVIII como, Juan Bautista Erro
Azpiroz, Francisco de Eraso y Miguel de Larramendi que esta idea de defender la relación

17
Ballester Rodríguez, Mateo, op.cit.
18
Ballester Rodríguez, Mateo, op. cit.

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entre Tubal y el País Vasco no va en contra de la idea de hispanidad si no que por el


contrario la refuerza. Ya que el vascuence (idioma que Tubal trajo desde Caldea) es en
verdad la lengua española por excelencia, antes de la invasión de extranjeros. Es decir, en
el País Vasco se conserva la verdadera hispanidad.

Esta idea ponía “el mito al servicio de la afirmación de una identidad específica vasca, pero
no se rechaza con ello la identidad española; por el contrario, estos autores presentan a los
vascos como aquellos en los que con mayor pureza se conserva la originaria estirpe
hispana.”19

Por ende, vemos aquí una vez más como el mito de Tubal se articula con la monarquía
castellano-leonesa, y se vincula la construcción del mito con la foralidad y el
reconocimiento de lo local en el caso vasco.

Adentrándonos en el siglo XVIII encontramos el Escudo de la más constante Fe y Lealtad,


en donde el jurista Fontecha expone y defiende los fueros de Vizcaya, a ellos nos
dedicaremos en el siguiente apartado.

Finalmente, en el siglo XIX se asienta otro mito antes mencionado, el de Aitor. El


surgimiento del mito de Aitor puede datarse en 1847 en la Histoire primitive des
Euskariens-Basques de Joseph Augutiun Chaho.

A diferencia de Tubal, el mito de Aitor no filia a los vascos con el resto de España ni los
pone como sus antecesores, si no que los diferencia radicalmente. Ya no son “los españoles
más puros, sino se presentan como un pueblo diferenciado de estos desde sus orígenes”

19
Rodríguez Ballesteros, Mateo, óp. cit.

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El Escudo de Fontecha, los fueros y la tradición

El mayor testimonio de la relación del mítico antepasado fundante y los fueros del país
vasco se encuentra en el Escudo de la más constante fe y lealtad.20

El gobierno del País Vasco, organizó en Bilbao un congreso del que participaron
numerosos estudiosos y su resultado es muy interesante. El mismo se centró en el análisis
de la introducción y estudio del Escudo que hizo Jon Arrieta, participando él mismo en el
congreso.

En la publicación del mismo el autor señala que: “En Bizkaia se desarrolló y formuló con
claridad el Fuero, y fue creciendo la experiencia derivada de la práctica en los tribunales y
en los debates y conflictos políticos y jurisdiccionales. Los operadores jurídicos que
recogieron esa labor, especialmente los consultores del Señorío, se ocuparon de ir
reuniendo un amplio conjunto de textos, a modo de dictámenes, resoluciones adoptadas por
Juntas y Regimientos y expedientes formados en el ejercicio de la concesión del uso (lo que
se conoce como pase foral). Pues bien, en Bizkaia fueron los consultores del Señorío
quienes, ya a mediados del siglo XVIII, decidieron recoger esa experiencia en un amplio
texto, que recibirá el título de Escudo de la más constante fe y lealtad [del Muy Noble y
Muy Leal Señorío de Vizcaya]”.21

Nos dedicaremos a estudiar en detalle el Escudo, como fuente de recopilación de derecho y


de argumentación en favor de la unidad cultural del País Vasco.

El Escudo se presenta como un libro que pretende probar seis temas centrales y en ese
sentido, está dividido en seis partes. Las dos primeras cuestiones se refieren a la “constante
fe católica, de los vizcaínos, y al también permanente disfrute de la libertad, basado en la
relación política pactada por los vizcaínos desde el inicio con la autoridad política,
voluntariamente aceptada.” Son estas en las que nos centraremos principalmente, ya que
relacionan al uso foral y la legitimidad y cohesión política con la tradición del tubalismo.

20
La obra es tradicionalmente atribuida a Pedro de Fontecha y Salazar
21
Arrieta, Jon “Las respuestas del Escudo en el “ayer” del régimen foral vasco” en Lo foral ayer y hoy,
Vitoria-Gasteiz, 2016.

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LA MONARQUÍA, EL TUBALISMO Y LOS FUEROS EN EL PAÍS VASCO
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Para esto son esenciales la imagen de Túbal, el Lauburu y la descripción de la geografía


vasca asimilándola a la geografía de los espacios bíblicos.

En la segunda parte leemos que todos los señores de Viscaya se sometieron a las
condiciones capituladas de ejercicio del poder, asentadas en el 870 con Lope Zuria, y
confirmadas quinientos años más tarde, cuando el rey de Castilla, Juan I, adquirió el título
de Señor de Bizkaia.

Asimismo, en la cuarta parte del Escudo, encontramos el caso de la gran polémica generada
en torno a la expansión mercantil de Bilbao, lo cual nos muestra claramente que el régimen
foral, en este caso el vizcaíno, no daba lugar a una relación exclusivamente bilateral
Monarquía-Señorío como si fueran dos bloques homogéneos, sino que vista desde dentro
ofrecía una imagen más compleja.

Vale decir que si bien la cuestión de la identidad nacional está consolidada y por todos
validada, es en la relación con la monarquía y en los fueros donde se dan las divisiones
internas. En especial en el período de conformación de la monarquía administrativa en
Castilla.

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Conclusiones

Los temas planteados al inicio del artículo han sido trabajados y se han vinculado.

En primer lugar el concepto de monarquía compuesta, el caso específico de la península


ibérica, con la corona castellano-leonesa y la aragonesa como principales protagonistas. Las
herramientas jurídicas de la monarquía compuesta y su desarrollo en el tiempo, la relación
de la misma con los fueros.

En segundo lugar, el caso del país vasco, su historia y los fueros tanto de las villas como de
los grandes señoríos. El proceso de integración a la monarquía castellana, la competencia
entre ésta y el Reino de Navarra.

En tercer lugar, recorrimos la construcción de una identidad común del país vasco,
relacionada con el tubalismo, antepasados comunes míticos, y que sirve para reforzarla
foralidad y dar cohesión política.

Esta identidad es preexistente y reforzada en el proceso de integración a la monarquía. Así


como también será reforzada una vez más en el siglo XIX con el surgimiento del
nacionalismo vasco. Es decir, en cada ocasión en que el Pais Vasco se adaptó a cambios en
su vinculación con el resto de la península y tuvo la necesidad de fortalecer su identidad
colectiva y su tradición reforzó la idea de un origen particular y singular. Reforzando la
identidad del origen en Tubal y en grandes batallas fundantes.

Por último, se analizó la relación entre esta construcción de identidad colectiva y pasado
común con la defensa de los fueros y la relación del País Vasco con la monarquía, a través
de lo que podemos encontrar en el trabajo del jurista vasco Fontecha en su Escudo de la
más constante fe y lealtad.

14