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a Medicina Paliativa.

La Medicina Paliativa o los cuidados paliativos, dícese de lo que mitiga, suaviza o


atenúa, especialmente los remedios que se aplican a las enfermedades incurables
para mitigar su violencia y aliviar su agudez, es propiamente la alternativa al
¨encarnizamiento terapéutico¨. La eutanasia médica es un grave atentado contra
la vida humana y su dignidad.

Pero, ciertamente, como especialización dentro de la organización sanitaria,


exige del médico estar atento al máximo a los adelantos científicos y ser
conocedor profundo de las necesidades del moribundo, en favor del tratamiento
vital de los enfermos terminales y en contra de la idea de que el tratamiento futil
en los pacientes críticos justificaría la suspensión de las medidas de soporte
básico, alimentación por tubo y remedios terapéuticos normales, porque en
estado grave tienen derecho a la vida por privilegio terapéutico, y no por
complacencia sino como un tratamiento paliativo para mitigar los dolores, aliviar
el sufrimiento y ayudar a sobrellevar la aflicción extrema de la agonía en el trance
de la muerte, lo cual representa hacer frente a determinados sectores de la
sociedad médica que justifican la eutanasia médica con un fraude de ley al
considerar que con el fin de evitar el ¨encarnizamiento terapéutico¨ pueden
matar, lo cual nada tiene que ver con el testamento vital propuesto por la
Conferencia Episcopal Española a los cristianos que pretende lo contrario, es decir
que no se aplique al enfermo crítico la eutanasia pasiva o activa u homicidio
terapéutico.

Cuando un médico le ha quitado la vida a un paciente por falsa piedad, ha dado


ya un paso que tiene muy difícil retorno, será relativamente fácil que experimente
idéntico estado de ánimo, porque en la práctica la profesión impone a los médicos
la necesidad de tratar enfermos muy semejantes.

Los recientes avances en el tratamiento eficaz del dolor y de la enfermedad


terminal han reducido por completo el riesgo de anticipar indebidamente la
muerte.

La sedación en Medicina Paliativa es éticamente correcta cuando: 1) El fin sea


mitigar el sufrimiento. 2) La administración del fármaco no busque la provocación
intencionada de la muerte. 3) Cuando se aplique un tratamiento que consiga los
mismos efectos principales sin el efecto secundario que sería acelerar la muerte.

En cambio, este argumento es uno de los principales que se utilizan hoy en día
para promover la legalización de la eutanasia. Y es que la Medicina Moderna
aunque dispone de medios para prolongar la vida de las personas, incluso en
situaciones de gravedad, determinados grupos de presión social únicamente
consideran que se alarga la agonía del moribundo por unos determinados
intereses económicos que son un latrocinio de recursos sanitarios destinados por
derecho a los cuidados paliativos.

Cualquier argumento para justificar la eutanasia no es aceptable porque en él


junto a las equivocadas consideraciones acerca de evitar la ¨obstinación
terapéutica¨ con el fin de matar al paciente se contiene una honda manipulación
de la noción de muerte digna. Aquí subyace la confusión entre la dignidad de la
vida y la persona. Porque la dignidad se fundamenta en el hecho esencial de ser
humano, todas las personas son dignas de vivir porque son seres humanos. Y el
derecho a la vida no hace acepción de personas, sino que está establecido con
independencia de su condición, estado de salud, u otra circunstancia personal y
social. Es decir, la persona tiene derecho a la vida por la dignidad de ser
humano.

Es digno, ciertamente, renunciar al ¨empecinamiento terapéutico¨ sin esperanza


alguna de curación o mejoría, haciendo lo posible por el paciente crítico y
esperando la llegada de la muerte con los menos dolores y sufrimientos posibles
. Nada de esto tiene que ver con la eutanasia, porque la provocación de la muerte
de un semejante, cualesquiera que sean las motivaciones, es siempre ajena a la
noción de dignidad de la persona humana. El valor absoluto de la dignidad
humana se fundamenta en el hecho de que su vida es sagrada.

La Medicina Paliativa es una forma civilizada de entender y atender a los


pacientes terminales opuesta principalmente a los dos conceptos extremos ya
aludidos: distanasia y eutanasia.

Esta es una nueva especialidad de la atención médica al enfermo terminal y a su


entorno que contempla el problema de la muerte del hombre desde una
perspectiva profundamente humana, reconociendo la dignidad de su persona y
el respeto por su vida en el marco del grave sufrimiento físico y psíquico que el
fin de la existencia lleva generalmente consigo.

En definitiva, la medicina paliativa es, ni más ni menos, un cambio de mentalidad


ante el paciente terminal. Es saber que, cuando ya no se puede curar, aún
podemos cuidar, es la consciencia de cuando se debe iniciar ese cambio: si no
puedes curar, alivia, y si no puedes aliviar; por lo menos consuela. En ese viejo
aforismo se condensa toda la filosofía de los cuidados paliativos y ortotanasia. La
bondad del procedimiento médico y su recto proceder con las personas
enfermas en estado crítico.

Por esta razón, aplíquese la máxima expresión de la Medicina Clásica :


Contraria Contrariis Curantur: ¨Los contrarios se curan con los contrarios¨
(Latín literal).
Catolic . link

Cuidados Paliativos
Etimológicamente el término paliativo viene del Latin pallium que quiere decir manta.
Paliar significa cubrir con una manta los síntomas sin entrar en sus causas. Desde este
punto de vista paliar significa un tratamiento o remedio que tiene por finalidad disminuir
o suprimir los síntomas de una enfermedad sin actuar sobre la enfermedad misma.
Teresa Vanier definió los cuidados paliativos como “todo aquello que queda por hacer
cuando no hay nada que hacer” . Los cuidados paliativos responden a una manera nueva
de comprender y asumir al enfermo terminal. Su aproximación es interdisciplinar, por lo
que toman en consideración no sólo el aspecto biológico de la enfermedad sino que otros
ámbitos de la realidad del hombre.

Una definición que me parece muy adecuada es la siguiente:

“...son acciones tomadas en diferentes planos (médico, psicológico, social,


espiritual) en un paciente después de un diagnóstico de enfermedad incurable
en fase terminal” . Los cuidados paliativos dejan en evidencia que el hecho de no poder
sanar a una persona no implica que no haya que cuidarla. Una persona en la fase terminal
de su vida requiere de cuidados que hagan menos penosa su situación. Se trata que los
últimos momentos de su vida los viva de una manera serena y pacífica, en lo posible
acompañado.

Dentro de las especialidades de la medicina los temas relativos a los cuidados paliativos
han ido adquiriendo cada vez más relevancia. Según Juan Pablo II están “destinados
a hacer más soportables el sufrimiento en la fase final de la enfermedad y de
asegurarle al mismo tiempo al paciente un adecuado acompañamiento
humano” .

Toda esta nueva forma de comprender la medicina en la fase terminal de un enfermo se


resume así: “Si no puedes curar, alivia; si no puedes aliviar, al menos consuela”.

Conclusión

Situado el contexto cultural en el cual se desarrolla la reflexión de estos temas que tocan
un punto neurálgico de la vida del hombre cual es el momento de su muerte, y definidos
los términos que van a acompañar esta tarde de estudio, estamos en condiciones de
apreciar, por una parte, la complejidad del problema presentado, puesto que cubre
múltiples esferas de la vida personal y social, y por otra parte, las grandes repercusiones
que pueden tener para la sociedad a nivel antropológico, ético, médico y jurídico, tomar
la opción de despenalizar o legalizar la eutanasia.
Para hacer un juicio respecto de la sociedad y la cultura que la impregna y anima, no
basta con mirar sus índices económicos o el nivel de desarrollo alcanzado en el ámbito
científico y tecnológico. Más bien habría que centrar la mirada en la manera como la
sociedad toda, y cada uno de sus miembros se relaciona con los más débiles, con los
más desamparados, con los más enfermos. Resulta notable el hecho que en Francia la
proporción de decesos acaecidos en establecimiento hospitalarios y en el domicilio se
invirtió en cuarenta años. En el año 1961 los enfermos morían en su mayoría en sus
casas (65,7%). En el año 1990, el 67% de las personas murieron en hospitales,
preferentemente público.

Una sociedad que no es capaz de hacerse cargo de los enfermos, de dar lo mejor de sí
para hacer más humana su precaria existencia es una sociedad que ha perdido el norte.
Y frutos de esta desorientación es la exacerbación de la libertad individual, la falta de
solidaridad hacia los enfermos, y como corolario, la incapacidad de hacerse cargo de
ellos.

Para consultar el artículo completo:

RAE
paliativo, va
De paliar.
1. adj. Dicho especialmente de algún determinado tratamiento o remedio: Quetiene como
finalidad mitigar, suavizar o atenuar el dolor de un enfermo. U. t. c. s.
2. adj. paliatorio. U. m. c. s.

Mercaba:

¿Cuál es la concepción cristiana acerca de los cuidados paliativos?

La Fe cristiana:

reconoce la licitud y la necesidad en algunos casos de los cuidados


paliativos, los cuales están “destinados a hacer más soportable el sufrimiento
en la fase final de la enfermedad y a asegurar al mismo tiempo al paciente un
adecuado acompañamiento” (JUAN PABLO II, Evangelium vitae, 65).Estas de
hecho buscan aliviar especialmente en el paciente Terminal, una vasta gama
de síntomas de sufrimiento físico, psíquico y mental, y requieren por lo mismo
la intervención de un equipo de especialistas con competencia médica,
psicológica y religiosa, compenetrados entre ellos para sostener al paciente
en la fase crítica.
Afirma al mismo tiempo la necesidad de respetar la libertad de los
pacientes, los cuales deben ser puestos en grado, en la medida de lo posible,
“de satisfacer sus obligaciones morales y familiares y sobre todo deben poder
prepararse con plena conciencia al encuentro definitivo con Dios” (op. cit., 65).

Recomienda que el suministro de los analgésicos sea efectivamente


proporcionado a la intensidad y a la cura del dolor, evitando cualquier forma
de eutanasia como se tendría suministrando ingentes cantidads de
analgésicos proporcionados con la finalidad de provocar la muerte.

Recuerda la teoría del llamado doble efecto ligado al uso de tales fármacos:
los cuales de hecho si por una parte alivian el dolor, por otra parte pueden
llevar a la dependencia o incluso acelerar el efecto letal de la enfermedad.

Anima la formación de especialistas en cuidados paliativos, en particular


con la creación tanto de estructuras didácticas en las cuales pueden
interesarse también psicólogos y agentes pastorales, como de casas de
cuidado para los enfermos terminales, recordando que ya en el siglo primero,
en tiempos del Papa San Cleto -tercer sucesor de San Pedro- la Iglesia había
proveído a su construcción.

¿Qué dice la Fe cristiana acerca del ensañamiento terapéutico?

La fe cristiana afirma que:

· el rechazo del ensañamiento terapéutico no es un rechazo del paciente y


de su vida.

· El objeto de la deliberación sobre la conveniencia de iniciar o continuar


una práctica terapéutica no es el valor de la vida del paciente, sino el valor de
la intervención médica sobre el paciente.

· La eventual decisión de no dar inicio o de interrumpir una terapia debe


considerarse éticamente correcta cuando la misma es el resultado ineficaz o
claramente desproporcionado a los fines del mantenimiento de la vida o de la
recuperación de la salud del paciente.
· El rechazo del ensañamiento terapéutico por tanto es expresión del
respeto que en todo instante se le debe al paciente.