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Análisis de los personajes principales

Thomas Sawyer: Es el protagonista del libro. Es un chico que vive con su tíía y sus primos. Es muy
rebelde y se hace muy amigo del chico "peligroso" del libro 'Huckleberry Finn". Le gustaríía ser
igual que Huck, libre, poder hacer lo que quiera... pero a la vez es muy valiente. Le encantan las
aventuras y se enamora de la hija del juez Thatcher, Becky.

Huckleberry Finn: Su padre es un borracho y la mayoríía del tiempo no sabe doí nde estaí . No va al
colegio, ni tampoco a la iglesia, por eso Tom quiere ser como eí l. Vive en la calle y no tiene nada.
Suele dormir en un barril viejo si encuentra alguno y a eí l le gusta esa vida. Tambieí n es muy
valiente y le encantan las aventuras.

Tía Polly: Es la tíía de Tom. Suele echarle muchas broncas, pero nunca pega a nadie en serio, y
menos a Tom, ya que es el hijo de su difunta hermana. Es una persona muy conservadora y
organizada, quiere lo mejor para sus hijos y su sobrino pero a ellos no siempre les gustan las
decisiones que toma.

El indio Joe: Es un criminal que le produce muchos problemas a Tom y a Huck, ya que en todos
los lííos en los que se mete ellos lo pillan. Ha matado a varias personas del pueblo y es buscado
por la policíía.

¿Qué me ha enseñado?
Este libro me ha ensenñ ado a aprender a confiar maí s en la gente, a desarrollar maí s mis amistades.
Tambieí n me ha ensenñ ado a entender mejor las mentalidades de otras personas aunque no
coincidan con la míía. Ademaí s me ha ensenñ ado a respetar maí s a las personas que no piensan igual
que yo. Seguro que me ha ensenñ ado maí s cosas, pero ahora mismo no puedo recordarlas, pero
estaí n ahíí y tal vez las haya aprendido sin darme cuenta.

Mi opinión personal
Pienso que ha sido un libro bastante faí cil de leer, ya que no es tan difíícil de entender como otros
libros. Lo peor ha sido que este mismo libro ya me lo habíía leíído hace tiempo y, al acordarme de
algunas cosas, me ha quitado la mayoríía de la intriga y emocioí n.

Este libro se lo recomendaríía a cualquiera, porque expresa la vida tal y coí mo es, con todas sus
ventajas y desventajas.

Capítulo I
Como tantas veces, tíía Polly buscaba a Tom. Despueí s de buscarlo por toda la casa, de repente Tom
aparecioí y en cuanto tuvo la oportunidad, se volvioí a escapar e hizo novillos aquel díía como
tantos otros los habíía hecho.

Mientras que cenaban, tíía Polly, comenzoí a hacerle preguntas a Tom para intentar descubrir que
habíía vuelto a hacer novillos y habíía ido a nadar. Sin embargo, no lo hubiera conseguido si Sidney,
el primo de Tom, no le hubiese dicho a su madre que ella habíía cosido el cuello con hilo blanco,
mientras que el que llevaba ahora, era negro. Asíí que tíía Polly volvioí a castigar a Tom a trabajar el
saí bado. Cuando Sid dijo eso, Tom salioí corriendo y se fue a dar un paseo. Por el camino se
encontroí con un chico nuevo que, aunque era viernes, iba vestido muy elegante. Empezaron a
meterse el uno con el otro y acabaron peleaí ndose. Tom le ganoí al chico y cuando eí ste ya estaba
yeí ndose a su casa, le tiroí una piedra a Tom y le dio entre los hombros. Tom comenzoí a correr
detraí s del forastero hasta llegar a su casa y allíí se quedoí fuera en la valla hasta

que la madre del muchacho le dijo que se fuera. Al llegar a casa, tíía Polly lo pilloí entrando por la
ventana y, al ver coí mo
estaban sus ropas, decidioí castigarle definitivamente el saí bado.

Capítulo II
El saí bado hacíía un díía estupendo. Tom estaba castigado y teníía que blanquear la valla. Mientras
que Tom estaba sentado, completamente desilusionado, frente a la verja, pasoí por allíí Jim, que iba
a la bomba a por agua. Tom siempre habíía odiado ese trabajo, pero ahora le parecíía el mejor
trabajo del mundo. Preguntoí a Jim si eí l queríía blanquear un poco, mientras que Tom iba a coger
agua, pero eí ste ya habíía recibido oí rdenes de tíía Polly para que no dejara a Tom ir a por agua, sino
que fuera eí l mismo. Tom intentoí negociar con Jim, eí ste finalmente aceptoí , pero tíía Polly los pilloí ,
asíí que, Jim fue a por agua y Tom se puso a blanquear.

Cuando ya llevaba un rato blanqueando, le vino la inspiracioí n: haríía como si se lo estuviera muy
bien, asíí, los demaí s, tambieí n querríían blanquear, ademaí s le pagaríían por ello y eí l se quitaríía el
trabajo de encima. Por muy improbable que suene esto...funcionoí .

Capítulo III
Cuando Tom acaboí su tarea fue a ver a tíía Polly, que estaba durmiendo en un silloí n. Le dijo que ya
habíía acabado con todo el trabajo. Ella no quiso creerle y fue a comprobarlo. Cuando vio que toda
la valla estaba perfectamente pintada, le entroí tal alegríía, que le regaloí un surtido de manzanas.
De repente Tom vio a Sid, y comenzoí a tirarle barro. Despueí s de vengarse de Sid por el detalle del
hilo negro, saltoí la valla y salioí corriendo.

Esta tarde se disputoí una batalla entre dos bandos. Uno de los capitanes era Tom y el otro, su
mejor amigo, Joe Harper. El ejeí rcito de Tom ganoí la diputa.

A la vuelta a casa. Tom pasoí por delante de la casa de Jeff Thatcher. En el jardíín habíía una ninñ a
guapíísima y Amy Lawrence (la que entonces era su novia), desaparecioí de la cabeza de Tom de un
momento a otro. Empezoí a hacer tonteríías, pero la ninñ a no le hacíía ni el menor caso. De alguna
manera consiguioí una flor de aquella chica. La muchacha acaboí entrando en la casa y Tom se fue a
la suya.

Mientras que cenaban, Tom estaba muy alegre. Intentoí robar azuí car, pero su tíía siempre lo
pillaba. Mientras que tíía Polly salioí un momento, Sid cogioí un terroí n de azuí car, se le cayoí el
azucarero y se rompioí . Cuando tíía Polly vio esto, comenzoí a azotarle a Tom, pero este le dijo que
habíía sido Sid. Mientras que tíía Polly se hacíía la dura y no queríía pedirle perdoí n a Tom por
haberle pegado sin motivos, Tom se imaginoí coí mo lloraríía su tíía si eí l muriera.

Cuando llegoí su prima, Tom se fue a dar un paseo para estar solo. A la vuelta pasoí por delante de
la casa de Jeff Thatcher, entroí en el jardíín, se tumboí debajo de una ventana, sacoí la flor y se la
puso encima, y se imaginoí coí mo reaccionaríía su amada si lo viera a la manñ ana siguiente allíí
muerto. De repente, alguien echoí agua por la ventana y empapoí a Tom. EÉ l regresoí a casa y, sin
rezar, se durmioí .

Capítulo IV
A la manñ ana siguiente, Tom, Sid y Mary, estaban aprendieí ndose sus versíículos para ir a la escuela
dominical. A Tom no se le quedaba ni un versíículo, y la verdad es que tampoco hacíía un esfuerzo
demasiado grande para aprenderlos. Despueí s de estudiar un rato, se lavoí , se vistioí y se fueron a
la iglesia. Una vez allíí, Tom comenzoí a comprar vales amarillos, rojos y azules (entregaban un vale
azul por dos versíículos aprendidos; diez vales azules podíían cambiarse por uno rojo, y diez rojos
por uno amarillo. Por un vale amarillo regalaban una biblia).

Mientras que el inspector estaba hablando, de repente se abrioí la puerta de la iglesia y entroí Jeff
Thatcher con su hermano y la esposa y la hija de eí ste. La hija era la chica que Tom habíía visto el
díía anterior en el jardíín de la casa de Jeff Thatcher y, sin duda, el juez Thatcher era una persona
muy importante.

Lo uí nico que deseaba el inspector ahora era poder regalar una biblia, pero nadie teníía suficientes
vales. En este momento, Tom fue hacia el inspector y le mostroí nueve vales rojos y diez azules.
¡EÉ sta fue la salvacioí n para el inspector! Con mucho orgullo le entregoí la biblia a Tom. El juez le
preguntoí que coí mo se llamaba y decidioí hacerle alguna pregunta sobre los versíículos. La
pregunta era muy sencilla: "¿Cuaí les eran los nombres de los dos primeros discíípulos?" A esto,
Tom contestoí : "David y Goliat".

Capítulo V
A las diez en punto tocaron las campanas de la vieja iglesia y comenzaron a reunirse allíí la gente.
Tom, Sid y Mary se sentaron al lado de tíía Polly y a Tom lo obligaron a sentarse lo maí s alejado
posible de la ventana para evitar la tentacioí n de distraerse mirando el paisaje.

El cura comenzoí con el sermoí n y Tom no se enteraba de nada. De repente vio una mosca en el
respaldo del banco que se encontraba delante suya. Deseaba atraparla, pero no se atrevíía
mientras duraba el rezo. En cuanto el cura pronuncioí la palabra "ameí n" Tom hizo prisionera a la
mosca, pero tíía Polly lo obligoí a soltarla. A continuacioí n sacoí de una caja un escarabajo
"pellizquero" y empezoí a jugar con eí l. Se le cayoí al suelo y no se atrevíía a recogerlo, debido a que
el cura ya habíía seguido con el rezo. Asíí que, un perro comenzoí a jugar con el escarabajo y mucha
genta prestaban maí s atencioí n al perro que al sermoí n. El escarabajo estaba tumbado bocarriba en
el suelo y el perro intentaba atacarlo. No lo consiguioí , asíí que, empezoí a jugar con una mosca,
despueí s con una hormiga, y...ya no se acordaba del escarabajo. Se sentoí , y, ¡queí mala suerte! justo
encima del "pellizquero". Se oyoí un aullido muy fuerte y el perro se fue corriendo hacia su amo.
EÉ ste lo cogioí y lo tiroí por la ventana.

Capítulo VI
El lunes por la manñ ana Tom no queríía ir al colegio. Se inventoí varios dolores corporales para
quedarse en casa, pero lo uí nico que consiguioí fue que su tíía le arrancara un diente que se movíía
un poco. Poco despueí s iba camino al colegio mostraí ndole a todo el mundo una nueva forma de
escupir por el hueco que habíía dejado el diente. No tardoí mucho en ver a Huckleberry Finn.
Huckleberry Finn era el hijo del borracho del pueblo y era muy envidiado por los demaí s chicos,
ya que no teníía que ir ni a la escuela, ni a la iglesia, es decir, simplemente era libre y podíía hacer
lo que le apeteciese cuaí ndo y doí nde queríía. Huck y Tom tuvieron una charla sobre coí mo se
quitaban verrugas. Uno de los meí todos era ir de noche a un cementerio con un gato muerto. Huck
teníía un gato muerto, asíí que decidieron ir esta noche al cementerio. Tom le cambioí el diente por
una garrapata y se fue a la escuela.

Como siempre llegoí tarde y cuando el maestro le preguntoí que doí nde habíía estado esta vez, le
contestoí que habíía estado hablando con Huckleberry Finn. El maestro lo castigoí y despueí s lo
sentoí al lado de la hija del juez Thatcher (que era precisamente lo que Tom habíía querido
conseguir). Al principio, la chica lo ignoraba por completo. EÉ l le regaloí un melocotoí n y, aunque al
principio no queríía aceptarlo, al final se lo quedoí . Tom comenzoí a pintar algo en su pizarra, la
chica era muy curiosa y queríía ver queí era lo que habíía dibujado. EÉ l se lo ensenñ oí y ella le dijo que
queríía que Tom le ensenñ ase a dibujar. Despueí s escribioí algo en su pizarra tapaí ndola con la mano
izquierda, pero Becky (asíí se llamaba la chica) quitoí su mano y vio lo que habíía escrito. En la
pizarra poníía: "Te amo". Justo en este momento, el profesor cogioí a Tom por la oreja y lo volvioí a
poner en su sitio.
Capítulo VII
En una de las horas de clase, Tom estaba muy aburrido. Se metioí la mano en el bolsillo y encontroí
allíí la caja que conteníía la garrapata. La sacoí y comenzoí a jugar con ella empujaí ndola con un
alfiler. Su amigo Joe Harper, que estaba sentado a su lado, sacoí un alfiler de su chaqueta y empezoí
tambieí n a jugar con ella. Entonces Tom cogioí su pizarra, trazoí una líínea por el medio y le dijo a
Joe que mientras que la garrapata estuviera en un lado de la pizarra podíía jugar Joe con ella, pero
si se le escapaba y pasaba al otro lado de la pizarra, le tocaba a Tom hasta que volviese a escapar.
Estuvieron un rato jugando a esto, pero pronto se pusieron a discutir porque Tom habíía tocado la
garrapata estando eí sta en el lado de Joe. De repente, ambos recibieron unos golpes fuertes en la
espalda. Habíían estado tan concentrados en el juego que no se habíían dado cuenta de que se
habíía acercado el maestro.

Cuando tocoí la campana de mediodíía, Tom le dijo a Becky que enganñ ara a sus amigas y que
volviera a la escuela para que eí l pudiera ensenñ arle a dibujar. Asíí lo hicieron. Estuvieron dibujando
pero pronto se cansaron y comenzaron a hablar de otras cosas. Tom le preguntoí si habíía estado
comprometida alguna vez. Ella le contestoí que no, y eí l le preguntoí si queríía comprometerse con
eí l. Ella aceptoí y ambos se dijeron que se amaban. Luego se besaron. Despueí s Tom dijo sin querer
algo sobre su anterior relacioí n con Amy Lawrence y le partioí el corazoí n a Becky. Ella se puso a
llorar y Tom decidioí irse. Cuando tocoí la campana y todo el mundo volvioí a la escuela, Tom no
estaba y Becky se encontraba muy, muy triste.

Capítulo VIII
Cuando Tom se habíía ido de la escuela, se fue al monte donde teníía un escondite para algunas
cosas dentro de un tronco hueco. Abrioí el tronco y sacoí una canica. Seguí n un hechizo que le habíía
echado a aquella canica, ahora deberíían hallarse allíí todas las canicas que se habíían perdido
alguna vez. Como no era asíí, cogioí la canica y la tiroí . Estuvo un rato pensando sobre lo que queríía
ser de mayor y decidioí hacerse pirata. Al rato pensoí que por queí habíía tirado la canica si podríía
tener al menos una. Cogioí otra canica y la tiroí en la misma direccioí n tres veces hasta encontrar la
otra canica. De repente oyoí un silbido. Sacoí de otro escondite un arco y una flecha y se quitoí parte
de su ropa. Devolvioí el silbido y comenzoí a correr hacia Joe Harper, que veníía igual que Tom.
Representaron una pequenñ a escena del libro de "Robin Hood", despueí s se vistieron y cada uno
regresoí a su casa.

Capítulo IX
Esta noche, Sid se durmioí muy raí pidamente. Tom no queríía dormirse porque habíía quedado con
Huck para ir al cementerio con el gato muerto. Despueí s de unas horas que a Tom le parecieron
una eternidad, por fin oyoí la senñ al de Huck. Se vistioí y salioí silenciosamente por el tejado. Cuando
llegaron al cementerio, se ocultaron bajo unos olmos al lado de la tumba de Hoss Williams (que
habíía sido recientemente enterrado). Mientras que estaban allíí, de repente vieron venir a tres
personajes. En un principio pensaron que eran tres demonios, pero lugo se dieron cuenta de que
eran humanos. Reconocieron las voces de Muff Potter, del indio Joe y del doctor Robinson. Muff
Potter y el indio Joe comenzaron a escavar la tumba de Hoss Williams y el doctor se sentoí
apoyado en uno de los olmos. Cuando tocaron con las palas el atauí d del senñ or Williams, lo
levantaron y lo pusieron en el suelo. Lo abrieron, sacaron el cuerpo de Hoss y lo tiraron
rudamente al suelo. El indio Joe pidioí al doctor que le pagara cinco monedas maí s. EÉ ste dijo que
no, que ya les habíía pagado por adelantado. A consecuencia de esto, los dos hombres comenzaron
a discutir. Potter y Robinson empezaron a pelearse. Potter sacoí una navaja, pero se le cayoí al
suelo. Robinson cogioí una tabla y derriboí a Potter. En este instante, el indio Joe cogioí la navaja de
Potter y apunñ aloí a Robinson. Tom y Huck se fueron corriendo. El indio Joe cogioí la navaja y la
puso en la mano del auí n inconsciente Potter, esperoí a que eí ste se despertara, y le dijo que eí l
(Potter) habíía matado a Robinson. Potter le pidioí que no se lo contara a nadie a nadie y el indio
aceptoí . Sin embargo, cuando Potter se fue corriendo, se le olvidoí la navaja, una pista muy
importante para la policíía.

Capítulo X
Tom y Huck corrieron hasta llegar a una casa abandonada. Entraron e hicieron un pacto de que
tendríían que permanecer mudos para siempre sobre este asunto, si no, se moriríían y se pudriríían
allíí mismo. Alguien entroí en la casa, pero ellos no se dieron cuenta. Un perro vagabundo empezoí
a ladrar y oyeron los ronquidos de alguien. Bajaron y vieron allíí a Muff Potter durmiendo. Muy
aliviados de que era Muff Potter y no el indio Joe, se fue cada uno a su casa. A la manñ ana siguiente
Tom se levantoí maí s tarde de lo normal. Tíía Polly le dijo que coí mo habíía podido hacerle esto (ya
que Sid habíía estado despierto cuando Tom llegoí ) y que siguiera estropeando su vida. Despueí s,
Tom fue al colegio y encontroí su boliche de latoí n (el díía antes se lo habíía regalado a Becky)
envuelto en papel.

Capítulo XI
Por el medio díía, todo el mundo se enteroí de la noticia. Tom fue al cementerio, donde ya habíía
muchíísima gente. Allíí se encontroí con Huck. El indio Joe tambieí n estaba allíí pero no teníía ninguí n
sentimiento de culpa. De repente llegoí Muff Potter y, reconocido por la navaja, fue detenido.
Ademaí s el indio dijo que habíía sido Potter.

Un díía por la manñ ana, Sid contoí que Tom hablaba por las noches cosas muy raras. Tíía Polly dijo
que ella tambieí n sonñ aba con el crimen, asíí que no le dijo nada maí s a Tom. A partir de este, Tom
dijo que teníía dolor de muelas y se acostaba cada noche con una venda en la mandííbula para no
hablar demasiado. Sin embargo, Sid por las noches le quitaba la venda, le escuchaba hablar un
rato y se la volvíía a poner.

A Potter lo metieron en la caí rcel.

Capítulo XII
Los aí nimos de Tom estaban por los suelos porque Becky no veníía al colegio desde hacíía algunos
díías. Cuando tíía Polly notoí esto, proboí en Tom la hidroterapia. EÉ sta, sin embargo, no sirvioí . Al mes
siguiente salioí al mercado una medicina nueva llamada "quita dolor", tíía Polly no dudoí en
probarla en Tom. EÉ l no queríía tomarla, asíí que empezoí a pedíírsela tantas veces a tíía Polly hasta
que eí sta le dijo que se la sirviese eí l mismo. Un díía, Tom le dio una cucharada del "quita dolor" al
gato "Peter". EÉ ste comenzoí a saltar, a dar volteretas... hasta que saltoí por la ventana. Tíía Polly lo
descubrioí y pegoí a Tom con el dedal en la cabeza.

Unos díías maí s tarde, vino Jeff Thatcher a la escuela en el recreo. Un rato despueí s tambieí n vino
Becky, y Tom empezoí a hacer tonteríías como siempre cuando la veíía. Lo uí nico que dijo ella al
respecto fue: "¡Bah! Algunos creen que son muy graciosos. ¡Siempre destacaí ndose!

Capítulo XIII
Debido a las circunstancias en las que vivíía Tom ahora, decidioí marcharse. Por el camino se
encontroí con Joe, que justamente Tambieí n iba a irse de casa porque su madre lo habíía pegado
por algo que eí l no habíía hecho. Fueron a buscar a Huck y eí ste tambieí n se apuntoí . Quedaron para
esta noche en la isla de Jackson y decidieron hacerse piratas. Cuando por la noche llegaron a su
isla, encendieron un fuego y empezaron a hablar de sus cosas. Un poco maí s tarde se acostaron.
Huck se durmioí muy raí pido, pero ni Tom, ni Joe fueron capaces de dormirse sin rezar antes.
Capítulo XIV
A la manñ ana siguiente, Tom fue el primero en despertarse. Estuvo un rato observando la
naturaleza y decidioí despertar a sus companñ eros. Nada maí s levantarse, fueron corriendo a darse
un banñ o. Fueron a pescar para el desayuno y frieron pescado y tocino. Por la tarde escucharon
unos sonidos muy raros. Fueron a la costa de la isla que daba al pueblo y vieron el barco de vapor
de la ciudad con un montoí n de gente e iba dando canñ onazos. Esto significaba que alguien se habíía
ahogado. De repente a Tom se le ocurrioí que los que se habíían ahogado eran ellos. Cuando se hizo
de noche encendieron la hoguera. Huck y Joe se durmieron pronto, pero Tom se levantoí y fue al
banco de arena.

Capítulo XV
Tom cruzoí el ríío y fue a casa de su tíía. Allíí, miroí por la ventana y vio a tíía Polly, Mary, Sid y la
senñ ora Harper sentados en la cocina, hablando. Entroí sigilosamente por la puerta y se escondioí
debajo de la cama. Oyoí la conversacioí n de su tíía y la senñ ora Harper. Ambas decíían que estaban
muy arrepentidas de haber pegado alguna vez a Joe y a Tom y, si volviesen ahora, nunca maí s los
volveríían a tocar. Asíí continuoí la conversacioí n, hasta que se marchoí la senñ ora Harper. Tíía Polly,
Sid y Mary se acostaron y, cuando estuvo seguro de que su tíía estaba durmiendo, Tom salioí de
debajo de la cama. Antes de irse le dio un beso a tíía y estuvo a punto de dejar en la mesilla de
noche una corteza de aí rbol en la que habíía escrito que no estaban muertos para que ella no se
preocupara por eí l. Despueí s volvioí al ríío, roboí el esquife del barco de vapor y regresoí a la isla.
Cuando llegoí ya era de pleno pleno díía. Contoí su historia a sus companñ eros y durmioí hasta el
mediodíía.

Capítulo XVI
Despueí s del almuerzo fueron a buscar huevos de tortuga y encontraron un montoí n. El viernes Joe
y Huck decidieron volver a casa, hasta que Tom les contoí un secreto que los hizo permanecer en
la isla. Maí s tarde, Huck ensenñ oí a fumar a sus companñ eros y estos, aunque al principio aguantaron
muy bien, despueí s se sintieron muy mal, se adentraron en el bosque y allíí, completamente
paí lidos, se quedaron dormidos. Despueí s de cenar, Huck se preparoí su pipa y tambieí n les ofrecioí a
Tom y a Joe prepararles la suya, pero estos le dijeron que no se encontraban bien y que ahora no
queríían fumar.

Capítulo XVII
Esta noche hubo una horrible tormenta. Los chicos corrieron e intentaron refugiarse en su tienda,
pero eí sta se fue volando. Finalmente se refugiaron debajo de un aí rbol muy grande.

Cuando cesaron la tormenta y la lluvia tuvieron suerte y encontraron algunas ramas secas y
volvieron a encender la hoguera. Estuvieron hasta por la manñ ana sentados alrededor de la
hoguera comentando su aventura. Luego se acostaron en el banco de arena. Por la tarde
decidieron ser indios durante unas horas. Se lo pasaron muy bien jugando en la arena y en el
bosque y por la noche no les quedoí otro remedio que fumar la pipa de la paz. Tom y Joe al
principio no queríían pero era necesario para hacer las paces. Asíí que lo intentaron de nuevo y
tampoco estuvo tan mal. Llegaron a la conclusioí n de que podíían fumar, pero sin pasarse.

Capítulo XVIII
El saí bado por la tarde nadie estaba tranquilo en el pueblo. Becky fue, sin darse cuenta, a la
escuela y estuvo allíí en el patio hablando sola sobre las cosas que le habíían ocurrido con Tom en
cada uno de los rincones y lugares de la escuela.

Un poco maí s tarde pasaron por allíí una serie de chicos y chicas companñ eros de Tom y de Joe que
empezaron a discutir sobre quieí n habíía visto y hablado el uí ltimo con los desaparecidos.
El domingo, despueí s de la escuela dominical, todo el pueblo asistioí a la iglesia vestido de luto.
Mientras que el cura auí n estaba hablando, de repente entraron Tom, Joe y Huck por la puerta de
la iglesia y el cura no se lo podíía creer. Poco a poco el resto de la gente tambieí n los vio y, en un
santiameí n, estaban todos encima de ellos besando y abrazaí ndolos.

Capítulo XIX
El lunes por la manñ ana, mientras que desayunaban, tíía Polly y Mary estuvieron hablando con
Tom. Tíía Polly se quejoí de que Tom no se habíía acordado de ella en toda esta semana. EÉ l le dijo
que habíía sonñ ado con ella y le contoí toda aquella historia de cuando eí l fue por la noche a su casa
y se escondioí debajo de la cama, pero le dijo que habíía sido un suenñ o. A partir de ese momento,
tíía Polly se lo perdonoí todo.

Maí s tarde en la escuela, Tom no paraba de coquetear con Amy Lawrence. Esto puso muy celosa a
Becky y ella empezoí a mirar las estampas de otro chico para darle celos a Tom. Despueí s dejoí
tirado a ese chico y eí l, para vengarse de Tom (ya que por su culpa Becky lo habíía utilizado), le
llenoí la cartilla de tinta. Becky lo vio y al principio queríía contaí rselo a Tom, pero luego decidioí
que se olvidaríía para siempre de eí l y que no se lo contaríía.

Capítulo XX
Cuando Tom llegoí a casa, su tíía estaba algo enfadada. Resultoí que ella habíía ido a ver a Sereny
Harper para contarle todo aquello del suenñ o, pero ya Joe le habíía dicho a su madre que Tom habíía
regresado por la noche a su casa y lo habíía oíído todo. Tíía Polly se creyoí que Tom soí lo vino para
reíírse de ella. EÉ l le dijo que no habíía sido asíí, que llevaba una corteza de aí rbol en el bolsillo
aquella noche en la que habíía escrito que no estaban muertos, que soí lo se habíían ido a hacer
pirateríía. Tíía Polly no lo creyoí , pero cuando Tom se fue sacoí la chaqueta que habíía llevado
mientras fue pirata y miroí dentro del bolsillo. De verdad allíí estaba la corteza escrita. A tíía Polly le
entroí tal alegríía que habríía perdonado a Tom todos y cada uno de sus pecados.

Capítulo XXI
En el camino al colegio vio a Becky. Le pidioí que le perdonara lo que habíía hecho el díía anterior
en el recreo. Ella no quiso saber nada de eí l y le dijo que no la molestara maí s.

El profesor Bobbins teníía un libro, al que todos los alumnos del colegio deseaban echarle un
vistazo, pero nadie lo habíía visto jamaí s. Cuando Becky pasoí por delante del pupitre del maestro,
vio que la llave del cajoí n en el que eí ste guardaba su libro estaba puesta. Miroí a su alrededor y
cuando se aseguroí de que nadie la observaba, giroí la llave y abrioí el cajoí n. Sacoí el libro y comenzoí
a hojearlo. De repente se dio cuenta de que Tom estaba detraí s suya y sin querer rompioí una
paí gina del libro. Lo volvioí a guardar en el cajoí n. Ella estaba segura de que Tom iba a chivarse de
eso.

Cuando entraron en clase, el profesor zurroí a Tom por lo de la cartilla llena de tinta. El maestro
sacoí su libro y , cuando vio la paí gina rota, preguntoí a toda la clase, uno por uno, quieí n habíía sido.
Cuando le preguntoí a Becky estuvo a punto de descubrirla, pero Tom se levantoí raí pidamente y
dijo que habíía sido eí l. El maestro le volvioí a pegar e incluso le castigoí despueí s de clase, pero todo
esto no le importoí , porque sabíía que allíí fuera estaríía Becky esperaí ndolo cuando saliese.

Capítulo XXII
Las vacaciones se acercaban y, con ellas, tambieí n el díía del gran examen. El maestro en esta eí poca
pegaba a los chicos maí s que antes para que el díía del examen (en el que estaríían presentes los
padre de los chicos, el alcalde...) todo fuera perfecto. Por las constantes palizas que les pegaba el
maestro los chicos se queríían vengar. Hicieron un plan con el hijo del pintor de muestra, en cuya
casa vivíía el maestro, para vengarse de eí l.
Llegoí el díía del examen. Muchos chicos recitaron fragmentos de algunas obras (Tom se quedoí en
blanco y tuvo que sentarse) y las chicas leyeron trabajos que ellas mismas habíían escrito.
Despueí s de que eligiesen a la ganadora, el maestro comenzoí a dibujar un mapa de Ameí rica en la
pizarra para examinar a sus alumnos de geografíía. Empezoí a dibujar y la gente se reíían de eí l. EÉ l
pensaba que era porque el mapa le estaba saliendo muy mal, asíí que, iba borrando y empezaba de
nuevo. Pero la gente no estaban rieí ndose de eso, sino porque habíía un gato colgado encima suya
que bajaba lentamente sujetado por una cuerda. Cuando alcanzoí la cabeza del senñ or Dobbins,
agarroí la peluca y se la llevoí para arriba. ¡Las vacaciones habíían comenzado!

Capítulo XXIII
A principios de verano Tom se apuntoí a alguna concentracioí n de chicos de la que se separoí muy
pronto. Becky se habíía ido a Constantinopla a casa de sus padres. Unos díías maí s tarde llegoí un
circo al pueblo y despueí s de esto estuvieron algunos díías jugando al circo. Luego Tom cogioí el
sarampioí n y estuvo dos semanas acostado en la cama. Cuando volvioí a salir por primera vez a la
calle, de repente, todo el mundo se habíía vuelto muy religioso (incluso Huckleberry Finn). Esa
noche hubo una fuerte tormenta y Tom pensoí que seríía por que eí l era el uí nico que no se habíía
vuelto tan religioso y que con esta tormenta se moriríía. No murioí , pero síí recayoí en el sarampioí n
y estuvo tres semanas sin salir de casa. Pasadas tres semanas vio que algunos de sus amigos
tambieí n habíían recaíído en el no hacer nada.

Capítulo XXIV
Muff Potter seguíía en la caí rcel. Generalmente no teníía visitas, excepto las de Tom y Huck que le
llevaban a veces un poco de tabaco y algunas cerillas. En el pueblo se hablaba muy mal sobre
Potter, y Tom y Huck no podíían aguantar eso.

Llegoí el díía del juicio. Todo el pueblo se reunioí en el juzgado y Potter fue interrogado. Siempre
que el juez preguntaba algo al abogado de Potter, eí ste decíía que no teníía nada que decir al
respecto. De repente el juez dejoí llamar a Thomas Sawyer. Empezoí a hacerle preguntas sobre el
crimen y eí l dijo toda la verdad. Cuando llegoí a la parte en la que mencionaba que el indio Joe
habíía matado a Robinson, el mestizo saltoí por la ventana y huyoí .

Capítulo XXV
Despueí s de hablar del crimen en el juzgado, Tom no dormíía bien por las noches debido a que
tuvo numerosas pesadillas con el indio Joe. Huck estaba muy aliviado de no haber tenido que
hablar ante el juez, gracias a la fuga del indio. Pero tambieí n Huck habíía ido antes del juicio a la
casa del abogado y la habíía contado toda la historia y, aunque eí ste prometioí no decir nada, nunca
podíían estar seguros de ello.

Capítulo XXVI
Ahora Tom estaba en una edad en la que queríía encontrar y desenterrar un tesoro. Asíí que le
preguntoí a Huck si queríía venir con eí l y eí ste aceptoí . Tom le dijo que todos los tesoros estaban
enterrados en una isla, debajo de una rama que sobresale de un aí rbol muerto justo en el sitio
donde donde cae la sombra a medianoche, o en el suelo de una casa encantada.

Tom y Huck fueron a un sitio donde habíía varios aí rboles muertos y empezaron a cavar. No
encontraron nada y se acordaron de que teníía que ser a medianoche. Asíí que volvieron por la
noche y cavaron, de nuevo sin resultado alguno. Decidieron dejar los aí rboles e intentarlo con la
casa encantada.
Capítulo XXVII
Al díía siguente queríían ir a la casa encantada, pero se acordaron de que era viernes (un díía de
mala suerte) y decidieron ir al díía siguiente. La tarde del viernes la pasaron jugando a Robin
Hood.

El saí bado al mediodíía ya estaban en la casa encantada. Dejaron sus herramientas apoyadas al
lado de la puerta y fueron al piso de arriba. Mientras que estaban allíí arriba, de repente
observaron a dos individuos que se acercaban a la casa. Se tumbaron en el suelo y miraron por los
agujeros que habíía en el suelo de madera. Uno de los dos resultoí ser el indio Joe, que habíía estado
desde hacíía varios díías en la ciudad pero siempre disfrazado. Al otro no lo conocíían. El indio
decidioí echarse una siesta mientras que el otro "vigilaba". Pero el otro tambieí n se quedoí
dormido. Sin embargo, Tom y Huck no se atrevieron a bajar y salir de la casa. Cuando ya estaba
casi anocheciendo, se despertoí el indio y dio una patada al otro para que se despertase.
Estuvieron hablando algo de un tesoro de 650 monedas de plata que queríían dejar en aquella
casa. De repente vieron las palas y los picos de los chicos al lado de la puerta y vieron que teníían
tierra fresca. El indio sospechoí algo y empezoí a subir las escaleras. Los chicos tuvieron tal suerte
que, cuando estaba en medio de las escaleras, eí stas se rompieron y no los vio.

Mientras que el indio y su companñ ero intentaban enterrar las monedas de plata, se encontraron
una caja llena de monedas de oro. Decidieron enterrar el tesoro en la nuí mero dos en la cruz.
Luego se marcharon y Tom y Huck volvieron a casa.

Capítulo XXVIII
Al díía siguiente Tom se creíía que toda aquella aventura habíía sido un suenñ o. Por la tarde vio a
Huck y eí ste le recordoí que no lo habíía sido, sino que habíía sido real. Pensaron sobre queí podríía
ser la nuí mero dos. Primero pensaron en una casa, pero luego pensaron que podríía ser nuí mero de
la habitacioí n de un hotel. Tom a los dos uí nicos hoteles que habíía en el pueblo y soí lo uno de ellos
podíía ser ese nuí mero dos. Decidieron vigilar aquella habitacioí n, por si acaso veníía allíí el indio
Joe.

Capítulo XXIX
La noche del jueves fue una noche muy oscura. Tom y Huck habíían decidido probar todas las
llaves de tíía Polly para ver si alguna abríía la puerta de aquella habitacioí n. Tom proboí las llaves,
mientras que Huck vigilaba el callejoí n. De repente Tom echoí a correr y ambos no se pararon hasta
salir casi del pueblo. Tom le contoí a Huck que habíía intentado abrir la puerta con las llaves, pero
al final resultoí que eí sta estaba abierta. Tom entroí y casi le pisoí la mano al indio Joe que estaba
borracho y durmiendo en el suelo.

Decidieron que a partir de ahora Huck estaríía todas las noches de guardia y si alguna noche veíía
salir al indio, llamaríía a Tom para que robase la caja.

Capítulo XXX
Becky habíía vuelto a la ciudad y decidioí hacer su merienda campestre al díía siguiente. Al
principio, Becky iba a quedarse despueí s de la excursioí n en la casa de Susan Harper, pero Tom la
convencioí para que viniera con eí l a ver a la viuda Douglas. En la excursioí n se lo pasaron todos
muy bien. Se adentraron en las cuevas, jugaron y rieron mucho. Luego cogieron el transbordador
y volvieron al pueblo.

Huck estaba vigilando el callejoí n. De repente vio como dos hombres salíían de la taberna con una
caja debajo del brazo. Los siguioí y se pararon en la casa de la viuda Douglas. Eran los mismos
hombres que ya habíían visto en la casa encantada, el indio Joe y otro maí s. El indio queríía torturar
a la viuda por todo lo que le habíía hecho su marido (fue juez) y queríía que el otro le ayudara en
esto. Cuando Huck oyoí eso, se fue silenciosamente a avisar al galeí s y a sus dos hijos. Estos
vinieron y se encargaron del asunto.

Capítulo XXXI
Por la manñ ana del díía siguiente, Huck fue a la casa del galeí s y eí ste le invitoí a desayunar y a que se
acostara en una cama libre que teníía. Vinieron mucha gente a la casa del galeí s y eí ste tuvo que
contar la historia una y otra vez.

Cuando fueron todos a la iglesia por el incidente del indio y de su companñ ero, tíía Polly y la senñ ora
Thatcher se dieron cuenta de que sus hijos no estaban. Se mandoí a un montoí n de gente a
buscarlos en las cuevas, pero no los encontraron. Huck se puso enfermo y la taberna se cerroí
porque allíí se guardaban bebidas alcohoí licas.

Capítulo XXXII
Al principio Tom y Becky estaban muy contentos jugando con los demaí s al escondite. Se
escondieron, nadie los encontroí y se fueron adentrando cada vez maí s en las cuevas. Cuando se
dieron cuenta ya se habíían perdido. Menos mal que auí n les quedaban algunos trozos de velas.
Pasaron por un lugar en el que habíía murcieí lagos. EÉ stos apagaron una de las dos velas y despueí s
no queríían volver a pasar por allíí para que no se les apagaran ambas velas, ya que entonces
estaríían perdidos. Despueí s de unas horas tambieí n se apagaron las uí ltimas velas y se quedaron a
oscuras. Becky teníía mucho miedo y estaba muy cansada, asíí que se sentaron y durmieron un
rato. Luego siguieron explorando. Una vez oyeron las voces de algunos buscadores, pero se iban
alejando y no escucharon los gritos de Tom. Mientras que seguíían buscando el camino, de repente
vio al lado de una roca una mano que sujetaba una vela. Vio el resto del cuerpo y reconocioí al
indio Joe. Soltoí un grito y el indio se fue corriendo, pensando que era otra persona. No dijo nada
de esto a Becky, para no preocuparla. Finalmente, ella se quedoí sentada al lado del manantial yeí l
siguioí explorando con una cuerda de cometa.

Capítulo XXXIII
Una noche, cuando ya todo el pueblo estaba durmiendo, sonaron las campanas y todos salieron a
la calle. ¡Queí alegríía! Habíían encontrado a los ninñ os.

Tom tuvo que contar la historia una y otra vez, y no perdioí detalle. Contoí que habíía ido a explorar
dos galeríías maí s y que al final de una tercera vio un agujero con luz al final. Soltoí la cuerda
(porque no llegaba) y sacoí la cabeza y los hombros por el agujero. Vio el gran ríío Missisipi. Volvioí
y avisoí a Becky, y eí sta al principio no queríía creerle, pero finalmente la convencioí . Salieron de la
cueva y vieron pasar un esquife, le contaron su increííble historia a los hombres que iban en eí l y
estos los llevaron a su casa. Cuando ya estaba oscureciendo, los llevaron al pueblo.

El viernes Tom ya fue a visitar a Huck, pero no le dejaron verlo. Volvioí el saí bado y tampoco pudo
hablar con eí l. El domingo síí pudo verle, pero sin contarle cosas excitantes.

La gente del pueblo habíía encontrado el cadaí ver del companñ ero del indio flotando en el ríío.

Un díía, cuando Tom iba a ver a Huck y se pasoí antes por la casa de Becky, su padre le contoí que
habíía dejado cerrar la entrada con una puerta metaí lica. Tom se asustoí y, cuando los demaí s le
preguntaron por queí , les dijo que el indio Joe auí n estaba en cueva.

Capítulo XXXIV
La noticia de que el indio auí n estaba en la cueva se extendioí a una velocidad alucinante. Cuando
abrieron la puerta de la cueva, vieron al indio Joe muerto, con su navaja rota a su lado. Habíía
intentado partir la puerta con la navaja, pero no lo habíía conseguido. Al funeral del indio
asistieron mucha gente y todos dijeron que se lo pasaron muy bien. Unos díías maí s tarde, Tom
visitoí a Huck y se fueron a un lugar tranquilo para poder hablar. Tom le dijo que ya sabíía doí nde
estaba el tesoro y que si queríía ir a buscarlo ahora mismo. Huck aceptoí , y fueron por el ríío hasta
el sitio por donde habíían salido Tom y Becky de la cueva. Entraron por el agujero y, sujetando
siempre unos hilos de cometa, se adentraron en la cueva. Vieron el manantial, la vela pegada en la
pared... Luego Tom dirigioí a Huck al Lugar donde habíía visto al indio. Allíí habíía una cruz pintada
encima de una roca. Empezaron a cavar. Primero no tuvieron mucho eí xito, pero luego cavaron
debajo de la roca, quitaron unas tablas, entraron en una grieta que habíía debajo de la roca y
siguieron esta grieta. Al final encontraron otra caverna en la que encontraron el tesoro y maí s
cosas. Metieron el oro en bolsas y salieron de la cueva. Iban a esconder el oro en el granero de la
viuda Douglas, pero en camino para allaí , se cruzaron con el galeí s, que los llevoí a la casa de la
viuda. Allíí habíía una fiesta preparada para el galeí s y sus hijos por haberla salvado del indio. A
Tom y a Huck les dijeron que subiesen para lavarse y vestirse y que luego se uniesen a la fiesta.

Capítulo XXXV
Al principio Huck no queríía bajar a la fiesta, pero luego síí lo hizo. La viuda dijo que queríía que
Huck se quedase a vivir con ella y que ella le daríía una educacioí n y en un futuro le montaríía un
negocio. Entonces Tom dijo que a Huck no le hacíía falta, ya que era rico. Todo el mundo queríía
reíírse, pero entonces Tom salioí un momento y volvioí con los sacos llenos de oro. Lo contaron y
allíí habíía maí s de 12.000 doí lares. Todos los presentes se quedaron boquiabiertos.

Capítulo XXXVI
A partir de aquel díía, todos los ciudadanos empezaron a cavar en todas las casas encantadas que
encontraban, pero no encontraron ninguí n tesoro.

Huck estuvo tres semanas viviendo en la casa de la viuda y luego desaparecioí . Lo buscaron
durante dos díías pero no lo encontraron. Al tercer díía, Tom fue a uno de los barriles que habíía en
la calle y encontroí a Huck durmiendo dentro. Lo despertoí y empezaron a hablar sobre por queí
Huck habíía dejado a la viuda. Huck le dijo a Tom que se quedara con su parte del dinero y que se
habíía marchado de aquella casa porque era todo demasiado organizado y limpio.

Finalmente Tom ofrecioí a Huck ablandar un poco a la viuda y que Huck volviera con ella. Huck
aceptoí y a cambio Tom le admitiríía en su banda de ladrones.

Valores Morales
La libertad: Creo que la libertad es el principal valor moral de este libro, ya que praí cticamente
todo gira alrededor de ella. Huck es "libre", Tom y algunos de sus amigos quieren serlo y el indio
Joe quiere huir a Texas para no tener que entrar otra vez en la caí rcel por los críímenes cometidos.

La muerte: En este libre muere mucha gente: El doctor Robinson, el companñ ero del indio, el indio
mismo... Ademaí s Tom dice muchas veces que le gustaríía morir para que la gente se arrepintiera
de todos los males que le han causado alguna vez. Becky tambieí n desea morirse cuando estaí con
Tom encerrada en las cuevas. El pueblo piensa que Tom, Huck y Joe estaí n muertos cuando
desaparecieron y se hicieron piratas.

La vida: El indio Joe intenta hasta el uí ltimo momento salvar su vida cuando estaí encerrado en la
cueva. Tampoco Tom pierde la esperanza cuando estaí n perdidos en la cueva mientras que Becky
ya la habíía perdido hacíía tiempo.

La amistad: La amistad que existe entre Tom y sus amigos es muy grande, ya que se puede contar
con ellos para cualquier cosa y se puede confiar en ellos.
La confianza: La confianza se demuestra con todos los pactos que se hacen en la historia, algunos
incluso por escrito y firmados con sangre.

Vocabulario
 Tribulaciones: Disgusto, pena o preocupacioí n.

 Engorrosas: Embarazoso, molesto.

 Sagacidad: Calidad de ser agudo, astuto, sutil para descubrir lo oculto de las cosas.

 Perseverante: Que tiene constancia en la fe y en la virtud.

 Cautela: Precaucioí n, reserva.

 Mofaí ndose: Burlarse de alguien con desprecio.

 Bronco: Tosco, sin devastar.

 Noray: Pieza que se dispone en los muelles, para hacer firmes las amarras de los buques
atracados.

 Dilapidar: Derrochar, malbaratar, malgastar los bienes.

 Bucle: Rizo de cabello.

 Abigarrada: de varios colores mal combinados.

 Conspicuo: Ilustre, visibre, sobresaliente.

 Arenga: Discurso solemne y enardecedor.

 Bullicio: Alboroto, tumulto.

 Vil: Indigno, infame.

 Absorto: Que estaí abstraíído en algo.

 Bocoy: Envase de 600 l destinado al transporte del vino.

 Letargo: Hibernacioí n.

 Fuí til: De poco aprecio o importancia.

 Tino: Durillo, planta.

 Cascajo: Conjunto de frutas de caí scara seca.

 Teneríía: Curtiduríía, sitio donde se curten pieles.

 Perlesíía: Paraí lisis.

 Bagatela: Cosa fuí til.

 Sicoí moro: Plaí tano falso.

 Chinchorro: Embarcacioí n de remos pequenñ a.

 Esquife: Bote que se lleva en el navíío especialmente para saltar a tierra.

 Jaculatorias: Oracioí n breve y fervorosa.

 Hilaridad: Expresioí n tranquila de alegríía y satisfaccioí n.


 Talante: Voluntad, deseo.

 Entarimado: Entablado, suelo formado de tablas.

 Derredor: Circuito, contorno de una cosa.

 Palpable: Que puede tocarse con las manos.

 Blasfemar: Decir palabras injuriosas contra Dios o personas y cosas santas.

 Incongruente: Falto de acuerdo, relacioí n o correspondencia entre sus partes.

Interese conexe