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Escuela Normal de Educación Especial

“Graciela Pintado de Madrazo”

Materia:
Aprendizaje y Desarrollo Comunicativo de los Alumnos Sordos II

Titular:
Mtra. Gladys Guadalupe Altamirano Sandoval

Alumna:
Claudia Janeth Gómez Islas

Semestre: 4° Grupo: B

TEMAS:

Desarrollo normal del niño y el adolescente


Desarrollo del niño con discapacidad

Área:
Auditiva y de lenguaje

Fecha: 18 de Septiembre de 2018.


DESARROLLO NORMAL DE LOS NIÑOS

El crecimiento y desarrollo del niño son dos fenómenos íntimamente ligados, sin
embargo presentan diferencias que valen la pena aclarar, el primero se expresa en
el incremento del peso y la talla del bebé, y el segundo se refiere a la maduración
de las funciones del cerebro y otros órganos vitales. La maduración somática,
psicológica y social es lo que constituye el desarrollo del niño. Para el estudio y
seguimiento del crecimiento y desarrollo en un niño, se lo puede dividir en cuatro
etapas: la lactancia, los años preescolares, los escolares y la adolescencia. El
período entre la gestación y los tres años de edad, es sumamente
importante porque durante ese lapso el cerebro se forma y madura a su máxima
velocidad, siendo el cerebro el centro del desarrollo del niño. Las condiciones del
ambiente intrauterino y del entorno familiar, después del nacimiento, determinan el
potencial de capacidades que el niño tendrá en su vida futura.
En la primera semana de vida, un bebé pierde normalmente del 5 al 10% de su peso
al nacer. Sin embargo, a las dos semanas de edad, el bebé debe empezar a tener
un crecimiento y aumento de peso rápidos.

Al mes de edad el niño tiene un peso promedio aproximadamente de 3.750 a 4


kilos y mide 53 cm, todavía mantiene sus manos empuñadas y cuando está
despierto prefiere estar acostado boca arriba. Boca abajo, levanta la cabeza por
algunos segundos. Sigue los objetos con sus ojos y con el movimiento de la cabeza.
Es capaz de llorar con gran intensidad y responde en forma positiva a ciertas
comodidades y satisfacciones.
A los tres meses; sostiene la cabeza, responde con una sonrisa cuando se le
sonríe, mueve la cabeza para seguir un objeto, juega con sus manos, pesa de 5 a
6 kilos y mide de 58 a 60cm. A los cuatro meses; acostado boca abajo gira sin darse
la vuelta del todo, extiende sus manos para atrapar aquello que le llama la atención,
pesa un promedio de 6.5 kilos y mide de 62 a 63 cm .
A los seis meses, se mantiene sentado sin apoyo durante un momento, pesa un
promedio de 7.5 kilos y mide 67 cm. Del tercero al sexto mes de edad, sus posturas
suelen ser simétricas, con la cabeza en la línea media. Sostiene su cabeza bien
balanceada cuando se le coloca en posición vertical y es capaz de rotar sobre sí
mismo y por tanto caerse de la cama. Sigue con la vista los objetos que se mueven
lentamente y cuando se ponen frente a él objetos que cuelgan, mueve los brazos
activamente.
A los siete meses pesa de 7.5 a 8 kilos y mide de 68 a 69 cm, ya se sienta
apoyándose sobre sus manos e intenta saltar activamente cuando se le coloca en
posición vertical. Ya es capaz de agitar y golpear el sonajero o de cambiar un
juguete por otro.
A los ocho meses pesa de 8 a 8.250 kilos y mide de 70 a 72 cm; ya se pone de
pie utilizando las manos para sostenerse, vocaliza el sonido “mmm” y emite el de
algunas vocales. Es capaz de llevar sus pies a la boca, puede sentarse sin ayuda,
gatear y mantenerse de pie al apoyarse en los muebles.
El sentido de imitación que existe desde el nacimiento se perfecciona, es capaz de
despedirse y palmear.
A los nueve meses pesa entre 8.5 y 9 kilos, se sienta solo, gatea y se pone de pie
sin ayuda. Responde a su nombre y se encuentra mejor adaptado al medio que lo
rodea. Come por sí solo galletas y es capaz de sostener la mamadera sin ayuda.
Al año de edad pesa alrededor de 9.250 y mide de 74 a 76 cm, participa en juegos
sencillos y agarra un objeto cuando se le indica, dice 3 palabras, gatea libremente,
puede dar algunos pasos ayudándose con los muebles o sosteniéndolo de una
mano.
En su segundo año el pequeño solamente aumenta 2.5 kilos y crece de 12 a 13
centímetros (en el primer año aumenta 6 a 7 kilos y de 25 a 30 cm).
La alimentación del niño juega un papel de primordial importancia en su crecimiento
y desarrollo. Para garantizar que el niño está recibiendo una alimentación suficiente
hay que recordar que la leche materna constituye por sí sola el mejor alimento
posible para un lactante durante los cuatro a seis primeros meses de la vida.
El niño a partir del cuarto al sexto mes, necesita otros alimentos además de la leche
materna para satisfacer adecuadamente sus necesidades.
Generalmente, un niño sano seguirá una curva de crecimiento individual a pesar de
las variaciones en la ingesta de nutrientes. Los padres deben proporcionarle al niño
una dieta apropiada para cada edad y ofrecerle una amplia variedad de alimentos
para garantizar una nutrición adecuada. Todos los niños de edades comprendidas
entre los primeros meses de la vida y los tres años deben acudir a su revisión
periódica con el pediatra para que los mida y los pese, lo que le permitirá en cada
caso orientar a los padres en su manejo.
El aumento regular de peso y talla es el indicador más confiable de que el niño goza
de un buen estado general de salud y se desarrolla adecuadamente.
Los padres deben recordar que lo importante es el aumento de peso y talla de cada
niño en particular y no su peso relativo respecto al de otros niños.

Se recomienda pesar y medir a los niños cada mes. Si los padres y el pediatra no
aprecian ningún aumento en el peso y la talla durante dos meses seguidos, puede
ser señal de que existe algún problema o bien que éstos se vean frenados por
alguna enfermedad.
1- Desarrollo del niño: Etapa Sensorio Motora (Niños de 0-2 años)

Este estadio de desarrollo del niño se caracteriza por la comprensión que hace el
niño del mundo, coordinando la experiencia sensorial con la acción física. En este
periodo se produce un avance desde los reflejos innatos.
 Se sabe que los niños a esta edad tienen preferencia por estímulos coloridos,
con brillo, con movimiento, contraste…
 Además construyen sus esquemas intentando repetir un suceso con su propio
cuerpo, por ejemplo, hacer ruido al golpear un juguete, tirar un objeto, tirar de
una manta para conseguir un objeto que hay sobre ella, etc. A esta edad, los
niños están repitiendo sucesos al azar, experimentando a través de su propio
cuerpo.
Primer contacto del bebé con el lenguaje: La primera vez que tiene el bebé
contacto con el lenguaje es en el vientre materno, durante los meses de gestación
ya se va familiarizando con la voz de los progenitores. Las investigaciones muestran
que en los primeros días de vida prefieren el sonido de la voz humana, a cualquier
otro sonido. Sorprende lo acostumbrados que están al lenguaje, ya que desde el
momento que nace el bebé tiene la excepcional capacidad de distinguir el sonido
del habla.

 ¿Cómo se comunican los niños de 0 a 2 años? Al nacer, la mejor forma que


tiene de comunicarse el bebé, es llorar ya que no puede emitir otros sonidos
(físicamente no está preparado). Durante los primeros meses, todo serán
gestos pre-lingüísticos mediante sonrisas y llantos que utilizarán de una forma
involuntaria, y que más adelante, se volverá intencional cuando aprendan a
utilizarlo a modo comunicativo. De todas formas, al llorar o al sonreír los padres
interpretan lo que el bebé hace, y por ello ya hay una primera comunicación no
intencional por parte del bebé. Después llegarán los primeros balbuceos en
torno a los 6 meses con consonante- vocal ,por ejemplo, “bababa”. Las
primeras emisiones de palabras sueltas serán en torno a los 12 meses.

Desarrollo del niño: Etapa Pre-Operacional (Niños de 2-7 años)


Esta es la segunda etapa de la Teoría de Piaget. A partir de los 3 años se produce
un hecho importante en la vida de un niño, la escolarización (Educación Infantil).
Esto supone un componente social muy importante.
 El niño empieza a relacionarse con los demás, en especial con sus iguales, ya
que antes de este período, las relaciones eran únicamente con la familia.

 ¿Cómo se comunican los niños de 2 a 7 años? Aunque entre los 3 y los 7


años se produce un enorme aumento de vocabulario, los niños durante la
primera infancia, se rigen por un “pensamiento egocéntrico”, esto quiere decir,
que el niño piensa de acuerdo a sus experiencias individuales, lo que hace que
su pensamiento aún sea estático, intuitivo y carente de lógica. Por ello, es
frecuente que hasta los 6 años, puedan cometer errores tanto para interpretar
un suceso, como para expresarlo.
 Hablar en tercera persona refiriéndose a uno mismo es muy normal en este
periodo porque aún no tiene bien definido el concepto del “yo” que lo separa
con el resto del mundo.
 Los niños a esta edad, entre 2 y 7 años, tendrán mucha curiosidad y ganas de
conocimiento, por lo que preguntarán a sus padres el “por qué” a muchas
cosas.
 En esta etapa los niños atribuyen sentimientos o pensamientos humanos a
objetos. Este fenómeno se conoce como animismo.

3- Desarrollo del niño: Periodo concreto (Niños de 7-11 años)


En este penúltimo estadio de La Teoría de Piaget, los niños empanzarán a utilizar
un pensamiento lógico sólo en situaciones concretas. En este periodo pueden
realizar tareas en un nivel más complejo utilizando la lógica, así como realizar
operaciones de matemáticas. Sin embargo, aunque hayan hecho un gran avance
con respecto al periodo pre-lógico, en este periodo del desarrollo cognitivo
pueden aplican la lógica con ciertas limitaciones: Aquí y ahora, siempre les
resulta más fácil. Todavía no utilizan el pensamiento abstracto, es decir, el aplicar
conocimientos sobre algún tema que desconocen, aún es complicado para los niños
de esta edad.

4- Desarrollo del niño: Operaciones Formales (Niños y adolescentes de 11


años en adelante)
 Este último periodo ya se caracteriza por la adquisición del razonamiento lógico
en todas las circunstancias, incluido el razonamiento abstracto.
 La novedad en este último periodo en relación con la inteligencia del niño, es,
como señala Piaget, la posibilidad de que ya pueden realizar hipótesis sobre
algo que no tienen aprendido de forma concreta.
 Aquí empezará a establecerse el aprendizaje como “un todo”, y no de forma
concreta como en el anterior estadio.
CRECIMIENTO Y DESARROLLO DEL EL NIÑO Y DEL ADOLESCENTE SANO

Desde una visión puramente didáctica, la transición adolescente puede ser


agrupada de manera esquemática en 3 fases o sub-etapas que duran, cada una de
ellas, un promedio de 3 años, aproximadamente: la adolescencia temprana, de las
10 a los 13 años, la adolescencia media, desde los 14 a los 16 años, y la
adolescencia tardía, de los 17 a los 19 años.

La pubertad es un fenómeno netamente biológico, y la adolescencia es como la


adaptación psicosocial a dichos cambios corporales, que finaliza cuando se llega a
establecer la independencia de la familia que le dio origen , y el comienzo de la
etapa de Adulto Joven. .Para definirla se entiende Adolescencia entre los 10 a los
19 años , y “Joven” entre los 15 y 24 años, que es más bien una definición
“Sociológica”.

Adolescente viene del latín “adulescens”, que significa crecer.

En esta etapa de la vida tiene que realizarse un difícil y delicado proceso de


individuación - separación , y el niño tiene que pasar de un estado de
semiparasitismo (con su familia) a la maduración de su propia personalidad y la
búsqueda de la identidad. El joven quiere encontrarse a sí mismo, como sujeto
integrante de la comunidad. De cómo suceda esta etapa dependerá́ en gran medida
el futuro comportamiento social de la persona.

Así́, no hay que perder de vista que la adolescencia es básicamente una maduración
de los caracteres individuales, hábitos y pensamientos, y de la acción que se ha ido
desarrollando desde la niñez.

PUBERTAD Y ADOLESCENCIA

La pubertad se describe mejor como el periodo durante el cual el cuerpo adquiere


las características adultas, y es una “fiesta movible” que varía de acuerdo a factores
climáticos, hereditarios y ambientales.

La Adolescencia es el tiempo en que la persona crece y se desarrolla


biológicamente y psicológicamente, emocional y socialmente, y esas son las tareas
básicamente de la adolescencia.

En la niña, el proceso puberal, con el llamativo “estirón” se inicia entre los 9 y 10


años (2 años antes que el del varón) y alcanza sus máximos valores entre los 12 y
13 años. En cambio , el varón inicia su pubertad entre los 11 y 12 años, llegando a
sobrepasar incluso a la niña en talla entre los 14 y 15 años, y esto provoca el primer
problema, pues los intereses de ambos sexos se separan, y el varón continua con
su existencia de niño prepuber.

A los 14 años, el varón alcanza una estatura promedio mayor que la niña, que
generalmente ya ha finalizado su crecimiento puberal. Al cabo de estos años, se
“reinicia el diálogo” entre los dos sexos ... que ya se encuentran en una situación de
cierta igualdad.

Se ha dicho que la aparición de la pubertad es un acto definido biológicamente, y la


adolescencia un acto social, del hombre, una “creación social”.

En cierto sentido es verdad, pues la adolescencia comienza en lo biológico


(pubertad) y acaba en la cultura de una determinada sociedad, por ejemplo cuando
los hijos logran un grado razonable de independencia psicológica y/o económica de
sus progenitores.

Pubertad viene del vocablo latino que significa Pubes, vello corto y suave que cubre
ciertas partes del cuerpo. Los romanos consideraban el vello como signo de
virilidad. Así́ el verbo “pubescere” significa cubrirse de vello , llegar a ser púber,
entrar en la adolescencia, y “pubertad” significa la pubertad propiamente dicha, y
aquí́ hay una influencia hormonal importante del “director de orquesta” hormonal
que es el eje hipotálamo - hipófisis gonadal, de tal manera que “despierta” en la
etapa de la adolescencia, y se producen las hormonas responsable de la
maduración sexual secundaria (caracteres sexuales secundarios), como son los
Andrógenos (responsables del crecimiento del vello púbico) y los estrógenos,
responsables del desarrollo mamario.

En “general”, las niñas crecen, durante los 3 años que dura el estirón, en promedio
de 20 cm., en tanto que los muchachos alcanzan unos 23 cm. como termino medio
y quedando la talla final de los varones adultos, en promedio unos 12cm mayor que
las mujeres.

En cuanto al peso, el de las niñas es al nacer algo inferior que el del varón; y lo
iguala el varón a los 9- 10 años, y permanece así́ hasta aproximadamente los 14
años y medio. A los 19 años los varones terminan con un peso promedio de casi 8
kilos más que las mujeres.

Las proporciones corporales también varían, de tal manera que el aumento en


longitud de las piernas se suele producir unos 6 a 9 meses antes que el incremento
en la longitud del tronco. En cambio, la anchura de hombros y tórax es la última en
alcanzar su peak máxima. Las niñas presentan un crecimiento más pronunciado en
el ancho de las caderas, mientras que los varones crecen más en anchura de
hombros. En ambos aumenta la grasa corporal, pero especialmente en las niñas.
La pubertad en la niña, se inicia habitualmente entre los 10 años y medio, y los 11
años. El primer signo de cambio corporal de la pubertad en la niña es la aparición
de un “nódulo sensible” debajo del pezón, que es el “nódulo mamario”, seguido del
aumento de tamaño de la aréola y del seno, por el desarrollo glandular.

Es el llamado botón mamario y es precisamente en esa época cuando comienza la


aceleración del crecimiento corporal. También los estrógenos modifican la vulva, y
los labios menores. Se desarrollan y colorean.

En el mismo año del desarrollo mamario, los andrógenos, se encargan del vello
pubiano, y aparece en el monte de venus (pubis) y luego se extiende hacia los
labios, parte inferior del abdomen, y luego aparece el vello axilar, y acné́ juvenil,
este último unos dos años después de la pubertad.

También la testosterona es responsable del aumento de la sudoración, y del olor


típico ácido y penetrante del sudor del joven. La pubertad en las niñas termina con
la primera menstruación (menarquia).

En el varón, la primera manifestación de pubertad es el aumento del tamaño de los


testículos, hacia los 11 años; y de 3 cm en etapa prepuberal deberá́ llegar a 20 – 25
cm. en el adulto. Luego aparece el vello pubiano en el varón, crecimiento del pene,
pigmentación del escroto que acontece entre los 12 años y medio y los 13 años.
Luego el vello aumenta sobre la raíz de los muslos y sobre el escroto, alcanzando
el estadio adulto hacia los 16 – 18 años. Luego completa pilosidad axilar y en cara,
y en el resto del cuerpo. Aparece acné́ , cambios en la voz; y la primera eyaculación
o polución consciente de esperma (espermarquia); que generalmente es mal
recordado. ( promedio 13 años).

Así́ es como una vez iniciado el proceso puberal, este progresa de manera
“predecible”. En resumen, la maduración sexual constituye el elemento central del
desarrollo adolescente, y abarca el desarrollo mamario, el genital, las características
sexuales secundarias, y la capacidad reproductiva.
ETAPAS DEL CRECIMIENTO Y DESARROLLO PSICOLOGICO

ETAPAS INDEPENDENCIA IDENTIDAD IMAGEN


Menor Interés en Aumentan las Preocupación por
los padres, habilidades los cambios
Adolescencia intensa amistad cognitivas y el puberales.
Temprana (10 – 13 con adolescentes mundo de -Incertidumbre
años) del mismo sexo. fantasía. Falta de acerca de su
Ponen a Prueba la control de los apariencia.
autoridad. impulsos
Necesidad de
privacidad. Metas
vocacionales
irreales.

Periodo de Conformidad con Preocupación por


máxima los valores de los la apariencia.
Adolescencia Media interrelación con compañeros
(14 – 16 años) los compañeros (pares). Deseo de poseer
(pares) y de Sentimiento de un cuerpo más
conflicto con los invulnerable. atractivo y
padres. Posible fascinación por la
experimentación Conductas de moda.
sexual. riesgo o creerse
“omnipotente”.

Emocionalmente Desarrollo de un Aceptación de la


próximo a los Sistema de imagen corporal.
Adolescencia Tardía padres, a sus valores.
(17 – 19 años) valores. Las
relaciones íntimas Metas
son prioritarias. vocacionales
reales.
El grupo de pares
se torna menos Identidad personal
importante versus y social con
la pareja. capacidad de
intimar.
DESARROLLO DEL NIÑO CON DISCAPACIDAD

TERMINOLOGÍA DE LA PRIMERA INFANCIA

Primera infancia: La primera infancia es el período que se extiende desde el


desarrollo prenatal hasta los ocho años de edad. Es el período más intenso de
desarrollo cerebral de todo el ciclo de vida, y por tanto la etapa más crítica del
desarrollo humano. Lo que ocurre antes del nacimiento y en los primeros años de
vida tiene una influencia vital en la salud y en los resultados sociales. Aunque los
factores genéticos inciden en el desarrollo del niño, las pruebas indican que el
ambiente tiene una gran influencia en la primera infancia

Retraso del desarrollo: El retraso del desarrollo se re ere a los niños que experi-
mentan una variación significativa en el logro de los pasos esperados para su edad
real o ajustada. Se mide por medio de evaluaciones validadas del desarro- llo y
puede ser leve, moderado o grave. El retraso del desarrollo es causado por
complicaciones en el parto, falta de estímulo, desnutrición, problemas crónicos de
salud y otros problemas orgánicos, situaciones psicológicas y familiares, y otros
factores ambientales. Aunque es posible que el retraso del desarrollo no sea
permanente, puede ofrecer una base para reconocer a los niños que podrían sufrir
una discapacidad. Esto pone de relieve la importancia del reconocimiento temprano
para dar comienzo a intervenciones oportunas con participación de la familia para
prevenir el retraso, estimular las aptitudes emergentes y crear un ambiente más
estimulante y protector.

El bebé que presenta una discapacidad nace con la misma necesidad de


vincularse para poder progresar que el niño sin dificultades. Y su desarrollo
emocional depende asimismo en gran manera de su posibilidad de vincularse a su
madre. Aunque, naturalmente, alcanzará el desarrollo hasta el punto donde su
organismo, su sistema nervioso, le permita.
Evidentemente, por su situación personal, requiere de un entorno todavía más
capaz de entender sus necesidades y de poder responder a ellas. El bebé, por sus
limitaciones, tiene dificultades en transmitir sus necesidades y hacerlas
comprensibles a la madre. Debido a sus dificultades motrices, sensoriales, etc. al
bebé le será muy difícil iniciar ciclos de comunicación a través de la mirada, la
sonrisa, la imitación que generen círculos beneficiosos tal y como ocurre en los
niños nacidos sin dificultades.

La madre (los padres) nunca están preparados para el nacimiento de un hijo


discapacitado.
La situación de dolor en que caen conlleva reacciones psicológicas complejas con
elementos depresivos, sentimientos de culpa, herida narcisista, etc. (Tarragó, R.
1997). La reacción de los padres variará según el momento en que se descubra la

discapacidad en el hijo (antes del nacimiento –cuando todavía el bebé no tiene una
presencia física visible, justo después –cuando aún los padres no han podido
vincularse a él- o un tiempo más tarde --cuando ya se han iniciado una relación
directa con el pequeño).

Tras el nacimiento de un hijo discapacitado, los padres necesitarán realizar un


proceso de duelo por el hijo sano que ellos habían imaginado que tendrían para
poder acercarse y asumir el niño real que ha nacido. Ello les lleva a un estado
depresivo que hace que generalmente pierdan parte de sus competencias como
padres y, además, por el retraimiento emocional en que se hallan, tienen menos
disponibilidad para su hijo.

La vinculación del bebé discapacitado con su madre dependerá en gran manera de


cómo ella (ellos) realicen este proceso de duelo. En este camino serán muy
importantes:

 las capacidades personales de padre y madre,


 que hubiesen establecido una relación de pareja suficientemente estable,
sólida y madura, que les permita apoyarse mutuamente en este proceso de
duelo.
 el apoyo que encuentren en su entorno familiar, laboral,
 el apoyo de los profesionales que atienden al hijo y
 la situación social global en que vive la familia.

DISCAPACIDAD AUDITIVA

El impedimento auditivo afecta el desarrollo de un conjunto de capacidades y


hábitos en relación con la adquisición y conservación del lenguaje. Esto no favorece
tampoco el desarrollo armonioso de la personalidad. No obstante existen diferencias
interindividuales, de forma que el manejo del lenguaje y la comunicación son muy
distintos de un niño sordo a otro.

Asimismo, cuando no es reconocida a tiempo, la discapacidad auditiva lleva a una


menor estimulación del niño pequeño y una gran dificultad para desarrollar el
lenguaje; además, de una estructuración anómala del pensamiento y
consecuencias socio-afectivas severas. Si bien se describen una serie de factores
de riesgo para discapacidad auditiva (prematuridad, muy bajo peso al nacer, uso de
medicamentos ototóxicos, hiperbilirrubinemia neonatal, etc.) se recomienda el
tamizaje universal en la edad pediátrica temprana. La sospecha de disfunción
auditiva en un bebé aumenta cuando no hay respuestas reflejas al ruido

o presenta un lenguaje monótono. Un lactante con hipoacusia no volteará al


escuchar su nombre ni intentará localizar sonidos familiares. Cerca del primer año,
demorará en adquirir sus primeras palabras y nombrar objetos o personas
familiares. Posteriormente, la dificultad se hará más evidente al no lograr entender
lo que se le dice, ni contar lo que le pasa.

La disfunción sensorial es un problema común en el niño. Se caracteriza por hipo o


hiper-respuesta a determinada información sensorial, y se acompaña con
frecuencia de la aparición retardada del lenguaje y de problemas de conducta. Los
niños con disfunción sensorial auditiva rechazan los sonidos intensos,
angustiándose en ambientes muy ruidosos o con mucha gente. A nivel gustativo y
olfativo pueden evitar o rechazar ciertos alimentos y limitar así la ingesta adecuada.
Muchas veces estos menores, además, tienen dificultades en los sentidos de la
propiocepción y el equilibrio; y presentan hiperlaxitud articular. Los infantes con
disfunción sensorial pueden presentar menores niveles de atención y
concentración, niveles de actividad muy altos o muy bajos, dificultades en la
coordinación y planeamiento del movimiento, dificultad para interactuar con sus
pares y baja autoestima. Todo ello requiere un reconocimiento temprano y una
intervención oportuna.

Sospechamos discapacidad visual en un bebé pequeño que no logra enfocar la


mirada o seguir rostros. La forma anormal o asimétrica de las pupilas también debe
llamar nuestra atención, así como todo movimiento anormal de los ojos. Los
preescolares y escolares pueden quejarse de visión borrosa o cefalea. Los niños
que ya leen y escriben pueden presentar dificultades en la lectoescritura y/o en el
aprendizaje.

El niño con trastorno del lenguaje puede presentar desarrollo deficiente de la


comprensión (habilidad para entender o decodificación) o de la producción
(capacidad de lograr una comunicación simbólica hablada, escrita o gestual.
Podemos encontrar algún trastorno de la audición o del lenguaje receptivo, del habla
o del lenguaje expresivo, aunque son frecuentes los trastornos mixtos. En la
cascada asociada al retraso del lenguaje se encuentran alteraciones del desarrollo
social e intelectual, aislamiento y/o regresión, rendimiento académico pobre, y
finalmente problemas de aprendizaje y sociales; por lo tanto, previniendo el retraso
del lenguaje, se prevendrá esta cascada
La prevalencia de los trastornos del lenguaje llega al 15% en los preescolares, 3 a
6% en los escolares. Es cuatro veces más común en varones, y también es
frecuente la historia familiar. Los trastornos de expresión de lenguaje son notorios
entre los 18 y 36 meses.

En caso de que el niño tarda en hablar, debemos considerar las siguientes


etiologías:

retraso simple del lenguaje (RSL), trastorno específico del lenguaje (TEL),
trastornos del espectro autista (TEA), discapacidad intelectual, hipoacusia, hijos de
padres sordo-mudos y privación ambiental extrema. La hipoacusia es la tercera
causa en frecuencia, por lo que se debe descartar, en primer lugar, en todos los
niños con retraso o alteraciones en el lenguaje. Su incidencia en el período neonatal
es de 3-5/1000 nacidos vivos, siendo la enfermedad congénita más frecuente,
incluso más que el hipotiroidismo.

En los niños que dejan de hablar (regresión del lenguaje), debemos buscar afasias
adquiridas secundarias a lesiones cerebrales (expresivas o receptivas); síndrome
de Landau Kleffner (afasia epiléptica); mutismo selectivo; regresión autista;
síndrome de Rett; trastorno desintegrativo infantil (TDI), y enfermedades
degenerativas.

Cuando el niño habla mal, reconoceremos alguno de estos trastornos: tartamudez


(también llamada espasmofemia), disartria, dislalia, trastornos de la prosodia y voz
nasal. Debemos distinguir entre la tartamudez evolutiva, parte de la adquisición
normal del lenguaje, y la verdadera, que requiere intervención.

Otros trastornos incluyen el de tipo semántico-pragmático y los trastornos del


lenguaje escrito (dislexia, disgrafia, hiperlexia, etc.) que requieren reconocimiento y
una intervención temprana y oportuna.

TRASTORNOS DEL DESARROLLO SOCIAL Y AUTISMO

El vocablo autismo está presente en la literatura médica desde 1911, y es en 1943


cuando Leo Kanner y Hans Asperger realizan las primeras descripciones
relevantes. Kanner describió niños con aislamiento profundo, que mostraban deseo
obsesivo de no aceptar cambios, que solían presentar una fisionomía inteligente y
pensativa, y su conducta se caracterizaba por una relación intensa con objetos y
una comunicación verbal anormal. Estos criterios diagnósticos fueron modificados
por Asperger en 1944, quien agregó la falta de empatía, ingenuidad, poca habilidad
para hacer amigos, lenguaje pedante y repetitivo, pobre comunicación no verbal,
interés desmesurado por ciertos temas; torpeza motora y mala coordinación.

La definición del autismo ha evolucionado en los últimos años, hasta llegar a la que
tenemos actualmente y que corresponde al Diagnostic and Statistical Manual of
Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5). Los criterios utilizados han sido resumidos
en dos puntos principales: déficit en la interacción social y la comunicación, y
presencia de intereses restringidos y repetitivos (comportamientos estereotipados
verbales o motoras, sensoriales o comportamientos inusuales, y/o adhesión
excesiva a rutinas y patrones ritualizados de comportamiento).
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, no existe ningún examen biológico que
pueda validarlo. Presenta manifestaciones que van desde un completo desinterés
por otras personas hasta la repetición de preguntas para mantener la interacción
social, son niños muy distantes que evaden la mirada, o se acercan demasiado;
tocando, besando, oliendo inapropiadamente. Debe sospecharse en niños
alrededor de los seis meses de vida, algunos de los síntomas sugestivos son la
dificultad en la alimentación, en el intercambio de miradas e hipotonía. Se observa
un bebe que nunca llora o no se molesta, irritable a pequeños estímulos.

No existe una causa única conocida para el autismo. Existen múltiples teorías que
intentan explicar esta enfermedad, dentro de las cuales tenemos a la teoría
psicógena, genética, epigenética, estructural, metabólica, histológica, bioquímica e
infecciosa; sin embargo, la teoría genética es la que actualmente tiene mayor
validez.

Una vez reconocido el problema, se debe emplear un enfoque interdisciplinario y


multidisciplinario, con comunicación constante entre psiquiatras, psicólogos,
neurólogos, terapistas y educadores. Es necesario precisar los criterios
diagnósticos y de sospecha entre profesionales, padres y educadores para un
diagnóstico certero y oportuno.
CIBERGRAFÍA

https://medlineplus.gov › Página Principal › Enciclopedia médica

www.oas.org › Educación › Desarrollo Infantil Temprano › ¿Qué es DIT?

https://www.unicef.org/.../UNICEF_-_OPS_OMS_-
_El_desarrollo_del_nino_en_la_pr..

https://www.google.com/search?q=crecimiento+y+desarrollo+del+niño+con+disca
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