Sunteți pe pagina 1din 16

UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN

FACULTAD DE INGENIERÍA DE PRODUCCIÓN Y SERVICIOS


(ESCUELA DE INGENIERÍA MECÁNICA)

TEMA: MONOGRAFÍA DEL CRECIMIENTO POBLACIONAL, DESERTIFICACIÓN,


POBREZA Y DISPONIBILIDAD DE RECURSOS EN EL PERÚ
ASIGNATURA: ECOLOGÍA Y MEDIO AMBIENTE
INTEGRANTES:
-Quispe Suárez Dany Gerson.
-Navarrete Ttito Dennis Brian.
-Cayo Rodríguez Niels Adrián.
-Ccoto Jula Armando Emerson.
-Tintaya Álvarez Erick Ronald
-Mamani Quispetupa Ovidio
-Vásquez Llave Trunks Giorgio
-Castillo Roque César Augusto
DOCENTE: CARMELO TALAVERA DELGADO
GRUPO:”B”

AREQUIPA-PERÚ
2018
PRESENTACIÓN

El presente trabajo ha sido desarrollado con el motivo de dar a conocer a los lectores de la
situación del Perú en la actualidad con respecto al crecimiento demográfico, la degradación
ecológica, pobreza y la disponibilidad de los recursos; de esta manera se conseguirá también
analizar, si estas problemáticas se encuentran en estado rojo para el desarrollo del país y de sus
habitantes. A su vez se presentará alternativas a pequeña y gran escala que necesitarían de un
respaldo económico para ser ejecutado.
RESUMEN
INTRODUCCIÓN

Nuestro país en la actualidad ha venido sufriendo cambios en muchos ámbitos, pero a pesar de
todo se presta menos importancia a los que quizá sean los que tengan más impacto en el futuro, y
quienes por supuesto estarán ahí para pagar esta actitud tan egoísta serán nuestros hijos.

El Perú presenta una población de 32 millones de personas, y se estima que dentro de unos 6 años
seamos alrededor de 37 millones, esto a primera impresión no significa nada más que una cifra de
las tantas a las que estamos acostumbrados, sin embargo, si nos colocamos desde una perspectiva
más consiente de los problemas que amenazan al país como la pobreza y la desertificación,
tenemos un grave problema en nuestras manos.

La pobreza si bien es cierto hasta hace unos años se mantuvo en descenso, no obstante, durante el
año pasado este cambio y ascendió al 21.7%, lo que traducido es un poco más de 6 millones de
personas que viven en pobreza en el Perú.

La desertificación el cual es una violación a la naturaleza ha sido permitida e incluso promovida


por algunos de nuestros representantes, que no tuvieron ni la más mínima de la conciencia a cambio
de enriquecerse, y esto se sigue dando hoy en día, sabemos que el Perú es uno de los países más
vulnerables a la desertificación en el mundo, porque las zonas áridas equivalen a la tercera parte
del territorio nacional y en ellas se registra, apenas, el 2% de la precipitación anual. A pesar de
ello, en esta zona se asienta aproximadamente el 90% de la población y se concentra la mayor
parte de la actividad agropecuaria, industrial y minera.
MARCO TEÓRICO

1. CRECIMIENTO POBLACIONAL
El crecimiento poblacional o crecimiento demográfico es el cambio en la población en un
cierto plazo, y puede ser cuantificado como el cambio en el número de individuos en una
población por unidad de tiempo para su medición. El término crecimiento demográfico puede
referirse técnicamente a cualquier especie, pero se refiere casi siempre a seres humanos, y es
de uso frecuentemente informal para el término demográfico más específico tarifa del
crecimiento poblacional, y es de uso frecuente referirse específicamente al crecimiento de
la población humana mundial.
Los modelos simples del crecimiento demográfico incluyen el modelo del crecimiento
de Thomas Malthus y el modelo logístico. Las teorías que explican los cambios demográficos
modernos son la teoría de la revolución reproductiva —apoyada en estudios longitudinales—
, la teoría de la transición demográfica y la teoría de la segunda transición demográfica -
apoyadas estas últimas en estudios transversales.
En el periodo intercensal 2007–2017, la población total del país se incrementó en 3 millones
16 mil 621 habitantes, es decir, un crecimiento de 10,7% respecto de la población total de 2007,
que fue 28 millones 220 mil 764 habitantes. En promedio, la población peruana ha crecido 301 mil
662 habitantes por año en el mencionado período. La población ha tenido un crecimiento promedio
anual de 1,0% durante el periodo 2007–2017, lo cual confirma la tendencia decreciente del ritmo
de crecimiento poblacional en los últimos 56 años. De una Tasa de Crecimiento de 2,8% en el
periodo íntercensal 1961–1972, pasó a 2,6% entre 1972–1981, desciende a 2,0% en el periodo
1981–1993, y en el penúltimo periodo intercensal fue de 1,6% por año. En el período de mayor
crecimiento de la población, según estudios de fecundidad, la Tasa Global de Fecundidad era 6,0
hijas/os en promedio por mujer, este nivel ha descendido hasta 2,5 para el lapso 2010–2015.
Estos datos muestran claramente un descenso en la tasa de natalidad peruana en los últimos
años después de la recuperación demográfica que tuvo que afrontar el Perú, debido al descenso
demográfico debido a la muerte indígena durante el virreinato español.
“Dentro de cinco años (2020), la población total del país será cercana a los 33 millones.
Superará los 37 millones en 2035 y pasará de los 40 millones para 2050. Pese al descenso en la
tasa de crecimiento relativa y en el total de nacimientos, la población total seguirá creciendo por
la inercia demográfica. A partir de mediados de siglo, se proyecta que la población peruana
alcanzará un estado estacionario con cifras similares de nacimientos y defunciones.” (Carlos E.
Aramburú y Walter Mendoza, 2015, pag.7)
2. DESERTIFICACIÓN
La desertificación es la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas
secas derivadas, fundamentalmente, de las actividades humanas y las variaciones climáticas.
La desertificación es una realidad preocupante dado que las tierras almacenan tres veces más
carbono que la vegetación; lo que quiere decir que son el mayor almacenador de carbono
terrestre. Cada año, los procesos de la desertificación liberan 300 millones de toneladas de
carbono, que equivale al 4% de las emisiones de CO2 mundiales.

La sequía a menudo agrava o desencadena la desertificación, pero hay cuatro actividades


humanas que suelen ser las causas inmediatas:
- El sobrecultivo que agota el suelo.
- El pastoreo excesivo que destruye la capa de vegetación.
- La deforestación que implica la desaparición de especies animales y vegetales.
- El drenaje defectuoso de las aguas de riego que vuelve salubres las tierras cultivables.

Más de seis mil millones de hectáreas equivalentes al 40% de la superficie del planeta son zonas
áridas y cada año se pierden 20 millones de hectáreas de suelo cultivable. Así pues, los costos
económicos de la desertificación son estimados en unos mil millones de dólares anuales. Esta
situación afecta directamente el bienestar y el futuro de una sexta parte de la población mundial.
A ello habría que agregar que, los países afectados por la degradación de las tierras, son
precisamente los mismos que sufren de escasez de alimentos.

El Perú ocupa el tercer lugar (después de Argentina y Brasil) entre los países con mayor
extensión de tierras secas a nivel de América del Sur y su distribución seria la siguiente: zona
hiperbárica (6.3%), zona árida (0.8%), zona semiárida (10%) y zona subhúmeda seca (20.1%).

Representando el 40.2% del territorio peruano, cabe destacar que el 80% de la población se
encuentra en estas zonas.
Cerca de la tercera parte de la super5cie del Perú se halla en algún estado de desertificación ya
sea como zona deserti5cada (3.01%), proceso de desertificación (23.75%) o desierto propiamente
dicho (6.48%).
Las regiones mas afectadas en el Perú con esta problemática son: Apurímac, Piura, Lambayeque,
Moquegua y Tacna.
Según estudios realizados el Perú al año 2100, de no hacer algo al respecto, contaría con 64 % de
territorio afectado por este proceso.
Las principales causas según el Instituto de Recursos Naturales (INRENA) son naturales como:
la Corriente del Niño, salinización en la costa, erosión en la sierra e incendios forestales o
antrópicas como: la contaminación minera, la deforestación, manejo agrícola inadecuado, el
sobrepastoreo y el cambio climático.

En el Perú la desertificación tiene causas antrópicas principalmente:


 En la costa norte se evidencia la tala indiscriminada del bosque seco con la finalidad
de obtener combustible barato; mientras que en los páramos de Cajamarca o en las punas
de Huancavelica, Ayacucho, Cusco y Puno se registra el uso intensivo del suelo
y prácticas inadecuadas de cultivo.
 Estrés hídrico: Se habla de estrés hídrico cuando la demanda de agua es mas importante
que la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando se ve restringido por
su baja calidad.
El estrés hídrico provoca un deterioro en los recursos de agua dulce en términos de
cantidad (acuíferos sobreexplotados, ríos secos, etc.)
 Salinización: La salinización de los suelos es el proceso de acumulación de sales solubles
en agua que trae como consecuencia la pérdida de fertilidad. La recuperación de los
suelos requiere de costosas acciones de lavado y drenaje.

Medidas que tomó el Perú:


- El Perú se suscribió a la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la
Desertificación y Sequía (CNULDS) en 1994.
- Se creó el 17 de mayo del 2006 La Comisión Nacional de Lucha contra la Desertificación
y Sequía (CONALDES)
- El Perú ha iniciado en el 2011 la formulación de la “Estrategia Nacional de Lucha contra
la Desertificación”.
3. POBREZA
En los últimos 50 años la producción mundial de alimentos ha aumentado a un ritmo sin
precedentes y superior a la tasa de crecimiento de la población mundial. Entre 1990 y 1997 la
producción per cápita de alimentos creció casi un 25 %, sin embargo, en el mundo más de 800
millones de personas aún pasan hambre, lo cual representa a una población mayor a la que vive en
Europa.

La mayoría de los órganos de las Naciones Unidas que se dedican a luchar contra el hambre han
establecido importantes programas sociales para promover la seguridad alimentaria de los sectores
más pobres de la población, particularmente en las zonas rurales. Así, la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa Mundial de Alimentos
(PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) trabajan para aliviar la pobreza y
el hambre en el mundo.

El documento “La desnutrición crónica en América Latina y el Caribe”(PDF,


2007) del PMA resume de manera concreta los riesgos y consecuencias de la desnutrición crónica
en los países latinoamericanos. Señala, entre varios puntos, que el hambre y la desnutrición afectan
a cerca de 53 millones (10%) de personas de América Latina y el Caribe. Casi 9 millones (16%)
de niñas y niños menores de cinco años padecen desnutrición crónica o retardo en talla.
Lamentablemente la desnutrición crónica a menudo es “invisible” para la sociedad en su conjunto
e imperceptible para las personas que la padecen. La manifestación inmediata de corta talla para
la edad no permite vislumbrar los daños irreparables ni sus futuras implicaciones, tanto para las
propias niñas y niños como para los países.

El número total de personas que sufre hambre en el Perú alcanzó los 2,5 millones en promedio
para el periodo 2014/2016, lo que supone un incremento de 100 mil personas con respecto a la
medición anterior (2013/2015), informó la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO).

Según el informe "Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el


Caribe 2017", publicado por la FAO y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), esto
significa un "revés" para el Perú, que había sido un país puntero en la reducción del hambre.
"Hemos combatido el hambre eficazmente (en Perú) con políticas y programas intersectoriales.
Pero ante este nuevo revés en la lucha contra el hambre, es momento de profundizar en políticas,
en las que todos los involucrados asumen su rol en la transformación del sistema alimentario para
hacerlo más sensible a la nutrición y más sostenible, tanto en términos sociales, ambientales y
económicos", advirtió María Elena Rojas Junes, oficial a cargo de la Representación de FAO en
Perú.

Entre esos involucrados figuran los agricultores, el Estado, la empresa privada, el Poder
Legislativo y los consumidores.

En América Latina y el Caribe la situación es igualmente preocupante y la publicación subraya


que, después de varios años de mejoras progresivas, en 2016, alrededor de 42.5 millones de
personas no contaron con la cantidad suficiente de alimentos para cubrir sus necesidades calóricas
diarias.

Según el documento, esto supone un aumento de 2.4 millones de personas, un 6% más de la


población subalimentada en comparación con el año anterior.

Si bien los niveles de hambre siguen siendo bajos en América Latina y el Caribe en comparación
con el resto del mundo, hay señales de que la situación se está deteriorando, especialmente en
Sudamérica, donde el hambre creció de 5% en 2015 a 5.6% en 2016.

Argentina, Ecuador, El Salvador, Granada, Perú y Venezuela son los seis países (de un total de 33)
que presentaron aumentos en su prevalencia del hambre entre los periodos 2013/2015 y 2014/2016.

Aunque el hambre no aumentó en el Caribe, la prevalencia es del 17.7%, lo cual coloca a la


subregión como la de mayor prevalencia de las Américas. La peor situación en términos de
prevalencia de subalimentación la presenta Haití, donde casi el 47% de la población, es decir 5
millones de personas, sufre hambre. Este número representa casi dos tercios de toda la
subalimentación en los países del Caribe.

"Vamos por mal camino. La región ha dado un paso atrás importante en una lucha que venía
ganando. No podemos tolerar los niveles actuales de hambre y la obesidad, ya que paralizará a
toda una generación de latinoamericanos y caribeños", advirtió Berdegué.

La malnutrición al mismo tiempo que se incrementa la proporción de personas subalimentadas, el


sobrepeso y la obesidad afectan a todos los grupos de edad en hombres y mujeres y constituye un
problema de salud pública en todos los países de la región de las Américas.

La FAO recuerda que hace apenas unas décadas, los gobiernos de la región unían esfuerzos para
combatir la desnutrición aguda, la desnutrición crónica y la deficiencia de micronutrientes, hoy día
deben agregar a esto la lucha contra el sobrepeso y la obesidad.

"La región enfrenta una doble carga de malnutrición, para combatirla es necesario asegurar el
acceso a una alimentación balanceada y abordar los principales factores sociales que determinan
la malnutrición, por ejemplo la falta de acceso a alimentos saludables bajos en azúcar, sal y grasas,
a agua y saneamiento, a servicios de educación y salud, y a programas de protección social, entre
otros", indicó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

La publicación muestra que si bien la desnutrición aguda (bajo peso para la talla) ha sido
prácticamente eliminada de los menores de cinco años en la región, todavía el 11% sufre
desnutrición crónica (retraso en el crecimiento) y el 7% de los niños sufre sobrepeso.

En el Perú, la prevalencia del sobrepeso en menores de cinco años se encuentra muy cercana al
promedio regional, alcanzando el 7,2%; mientras que la desnutrición crónica, aunque con
reducciones importantes en los últimos cinco años, todavía afecta a cerca de 400 mil niños y niñas
menores de cinco años (13.1%).
"Los méritos que hemos alcanzado en la reducción de la desnutrición crónica en menores de cinco
años, han convertido al Perú en un país referente a nivel mundial", reconoció Rojas.

"Pero esa es solo una de nuestras batallas: al reto enorme que aún tenemos como país de atacar la
anemia, que afecta a 948 mil niños y niñas menores de cinco años, y las crecientes tasas de
obesidad y sobrepeso, debemos sumar ahora la urgencia de revertir esta nueva tendencia al
aumento de las cifras globales de hambre en el país", insistió.

La anemia infantil

El combate a la anemia infantil sigue siendo una de las principales tareas pendientes del Ejecutivo:
el 43,6% de niños menores de 6 a 35 meses padece esta afección en todo el país, de acuerdo con
la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) efectuada el año pasado. Es decir, la cifra
no se ha reducido respecto al 2016 (43,6%) y al 2015 (43,5%).

Según este reporte del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), las regiones que
presentan una mayor proporción de este mal son Puno (75,9%), Loreto (61,5%), Ucayali (59,1%),
Pasco (58%) y Madre de Dios (57,3%). El menor índice se registra en Moquegua (37,2%), Tacna
(37%) y Arequipa (34,2%).

La anemia es una enfermedad que se presenta cuando la hemoglobina en la sangre disminuye por
la deficiencia de hierro en el organismo (este elemento se encuentra en alimentos como el pescado,
la sangrecita de pollo y el hígado). Afecta principalmente a gestantes y niños menores de 2 años,
comprometiendo a largo plazo su desarrollo y habilidad para el aprendizaje.

En el Perú, durante los últimos diez años, su proporción ha sido mayor al 40%, cifra que según la
Organización Mundial de la Salud (OMS) representa un problema de salud pública. Por ello, en
abril del 2017, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski –a través del Ministerio de Salud (MINSA)–
publicó el “Plan nacional para la reducción de la anemia (PNRA) al 2021”.
El documento proponía como objetivo principal que hacia el año del bicentenario
la anemia infantil se debía reducir a un 19%. Para el 2017, se proyectó como meta que pasara de
43,6% a 37,9%. No obstante, la reciente ENDES demuestra que esto no se ha cumplido, sino que
se mantiene 6 puntos encima

El Ejecutivo implementa las acciones para reducir la anemia infantil a través del Programa
Articulado Nutricional (PAN), que involucra al MINSA, al Ministerio de Desarrollo e Inclusión
Social (MIDIS) y otras instituciones.

En el 2017, el presupuesto inicial que se asignó al PAN en los tres niveles (nacional, regional y
local) ascendió a S/1.983 millones (el 1,4% de la partida total del Estado), aunque este año se
redujo a S/1.956 millones. Sus principales líneas de acción son la entrega de suplementos de hierro
y multimicronutrientes (conocidos como chispitas), y los controles de crecimiento y desarrollo
(CRED).

La titular del MIDIS, Liliana La Rosa, explicó que ante el incumplimiento de la meta establecida
en el PNRA “se van a reajustar las estrategias”. “Vamos a meter el pie al acelerador [...]. Estamos
haciendo las gestiones necesarias para hacer nuestros ajustes internos y proponer un presupuesto
adicional”, dijo en entrevista con un medio local.

Sin embargo, un informe de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, publicado
en diciembre pasado, señaló que durante el 2017 se registró una baja ejecución presupuestal en
una intervención clave del PAN: solo el 55,3% de avance en la distribución de suplementos de
hierro y vitamina A. Por lo cual, concluyeron, se cuenta con el presupuesto, pero no se invierte
adecuadamente.

El PAN también depende de la gestión de los gobiernos regionales y locales. De acuerdo con la
reciente ENDES, Loreto (+0,8), Ucayali (+2), Madre de Dios (+1,7), San Martín (+2,4) y
Amazonas (+6,6) son las regiones donde más aumentó la proporción de anemia infantil entre el
2016 y 2017. Todas se ubican en la Amazonía.
El INEI explicó a El Comercio que algunos factores determinantes de la anemia en la selva son la
disminución de la lactancia materna (en Loreto cayó en 13 puntos porcentuales durante el mismo
período) y el incremento en el porcentaje de niñas y niños nacidos prematuramente (antes de las
37 semanas de gestación).

Una realidad distinta se aprecia en Arequipa, la región que logró disminuir esta enfermedad hasta
en 10,3 puntos porcentuales durante el 2017. El gobierno regional arequipeño invirtió el 96,7% de
su presupuesto asignado al PAN, y priorizó líneas de acción como los CRED y las campañas de
vacunación.

4. DISPONIBILIDAD DE RECURSOS EN EL PERÚ


CONCLUSIONES
 Aprovechar el bono demográfico invirtiendo en los jóvenes. La población adolescente y
joven (entre 15 y 29 años) aumentará en 106 000 personas a 2020, para luego ir
disminuyendo lentamente. La menor razón de dependencia se alcanzará entre 2020 y 2030.
Para aprovechar esta coyuntura única, es necesario desde ahora ir aplicando políticas y
programas habilitadores y promotores centrados en la juventud y los adultos jóvenes.
Especialmente importante es adecuar la educación superior (técnica y universitaria) a las
demandas futuras del mercado, que son cambiantes, considerando que hay un exceso de
oferta de 1,6 millones de profesionales en carreras tradicionales (pedagogía, contabilidad,
derecho, etc.) y un déficit de 2,5 millones de técnicos y profesionales en áreas nuevas
(como tecnología médica, geriatría, cuidados de adultos mayores, industrias
agroalimentarias, gastronomía, ingeniería industrial y energética, gestión cultural, etc.).
 Enfrentar la rápida urbanización. La población urbana en el Perú ha crecido casi diez
veces en los últimos sesenta años: de 3,3 a 24 millones. El mayor crecimiento hacia
mediados de la década de 1990 se observa en las ciudades de menos de 500 000
habitantes; las ciudades entre 100 000 y 500 000 habitantes han crecido de 2 a 12, las
entre 50 000 y menos de 100 000 habitantes de 6 a 13 y las de 20 000 a menos de 50 000
de 13 a 45 ciudades (Chipoco, 1996). Paradójicamente, en estas ciudades intermedias y
menores los gobiernos locales cuentan con menos capacidades y recursos para atender a
su explosión urbana. La mayoría de ellas enfrenta serios problemas de saneamiento,
disposición de basura, transporte público, vivienda adecuada y seguridad. Fortalecer las
capacidades de gestión urbana de sus gobiernos locales resulta impostergable.

BIBLIOGRAFÍA
 Aramburú, Carlos (2003). La población peruana: propuestas y retos. Economía y
Sociedad, 25. Lima: CIES.
 Aramburú, Carlos (2013). Economía, desigualdad y políticas sociales en el Perú. En
Carlos Aramburú (coord.), Políticas sociales en el Perú. Lima: PUCP.
 Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú (INEI).
http://www.inei.gob.pe/ estadisticas/indice-tematico/population-estimates-and-projections
 Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (2012). Desertificación
en el Perú.
 Gestion. 2018. Peru tiene 100 mil personas mas que sufren de hambre. 2018.
 Escasez de alimentos. Muy Interesante. 2016. Santiago : s.n., 2016.
 El Comercio. 2018. Peru no se cura de la anemia. 2018.