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DIPLOMATURA DE ESPECIALIZACIÓN EN DIDÁCTICA DE LA LECTURA Y PRODUCCIÓN DE TEXTOS FUNCIONALES EN LA

EDUCACIÓN PRIMARIA

¿Por qué secuencias textuales y no tipos de textos?

La enseñanza de la lengua, desde un enfoque comunicativo, exige al maestro que


conozca cuál es su verdadera función: comunicar. Una vez que el maestro la conozca,
puede transmitir a sus alumnos el mismo conocimiento. La lengua organiza el
pensamiento, permite interpretar el mundo, acceder a la cultura y mejorar las
posibilidades de comunicación (Cassany, 2003). De esta forma se deduce que solo a
partir del estudio de estructuras mayores se puede establecer la función comunicativa
de la lengua. No se puede utilizar la función comunicativa del lenguaje a través de
palabras aisladas como se hacía en décadas pasadas. Es decir que, solo con el
estudio del texto (unidades mayores) se puede establecer ese enfoque comunicativo
del que se ha venido hablando desde los años 90.

Para dar una idea clara sobre el término texto se ha recurrido a Cassany (2003), quien
lo define como cualquier manifestación verbal y completa producida en cualquier acto
de comunicación. Para él, no es necesario que tenga un párrafo o dos o, incluso, que
sea un solo enunciado, para él, es texto todo aquello que comunique algo. En el
módulo, en cambio, se ha definido el texto como una unidad lingüística superior que
comunica. Lo que sí se puede generalizar es que el texto tiene una estructura
constituida por un conjunto de ideas ordenadas de forma coherente y cohesionada.

Hasta aquí todo parece ser muy sencillo, pero el texto es un universo amplio. Lo
importante es enseñar al alumno que el texto tiene diversas manifestaciones (por así
decirlo) y aquí conviene mencionarles los textos continuos y discontinuos. Pero, aquí
viene otro detalle importante que también se debe tener en cuenta. Dentro de la
clasificación de textos continuos, muchos prefieren mencionar que hay diversos tipos
de textos; sin embargo, en este ensayo, se pretende dejar claro que es mejor hablar
de secuencias textuales, antes de enseñarles los diferentes tipos de textos continuos.

¿Por qué razón es importante hacer hincapié en la diversidad de secuencias


textuales? Porque el estudiante debe darse cuenta de que tiene múltiples formas de
comunicar una situación: narrando, describiendo, argumentando o exponiendo. ¿Y
por qué no enseñarle las tipologías textuales de una vez? Porque los textos tienen
diversidad de secuencias, y así se aprecia en cualquier texto leído. Se puede empezar
con una sencilla narración, pero el párrafo siguiente es una descripción. Es decir, un
texto difícilmente es totalmente descriptivo o narrativo –sobre todo con estos dos tipos
de textos es con los que hay mayor dificultad al momento de darlos a conocer– o
argumentativo o expositivo. Por lo general hay matices dentro de un mismo texto.

Ahora bien, si el estudiante se hace consciente de que solo se trata de matices, como
consecuencia, se sentirá más libre al momento de escribir, pues puede interactuar con
el texto. Cuando quiera contar una secuencia de hechos, narrará y cuando quiera
describir el paisaje, sabrá que debe utilizar mayor cantidad de adjetivos, es más, sabrá
que la narración se apoya en la descripción y que la descripción, a su vez, no podría
existir sin la narración de hechos. De igual forma, cuando quiera argumentar una
postura, no solo dará a conocer argumentos, sino que además sabrá que puede
recurrir a la exposición, sobre todo, al inicio del texto. Esto no ocurriría si se enfrentara
al alumno con la tipología textual, porque no hay textos puramente descriptivos o
puramente argumentativos. Es probable que, además de lo difícil que ya es el producir
textos, se complejice más la actividad al pedirle que redacte, por ejemplo, un texto
descriptivo, pues, después de tres oraciones con este matiz, ya no sabrá qué más
escribir.

En conclusión, solo cuando el maestro le haga ver al alumno que tiene muchas
posibilidades para comunicar algo (aunque siempre con un objetivo claro), habrá
conseguido su principal objetivo: que el alumno asimile las secuencias textuales con
las que cuenta y quiera comunicar. Una vez que se haya entendido que existen estas
secuencias, se podrá recurrir al concepto de tipología textual porque se habrá hecho
más evidente el tema.

BIBLIOGRAFÍA
Cassany, D (2003) Enseñar lengua. Barcelona: Graó

Janet Parra Domínguez


Los tipos de textos continuos

La más grande clasificación de los textos comprende: textos discontinuos y textos


continuos. Dentro de los continuos hay otra clasificación que depende de la secuencia
predominante. Así, se pueden clasificar en: expositivos, descriptivos, narrativos,
instructivos o argumentativos.

Las secuencias expositivas se utilizan cuando el escritor tiene la intención de


presentar o explicar un asunto objetivamente. Con una secuencia expositiva se
expone una hipótesis, se dan a conocer conceptos, principios, definiciones, normas. Si
la secuencia es predominantemente expositiva, el texto será expositivo y tendrá una
estructura como la que sigue: introducción, cuerpo o desarrollo y cierre.

Las secuencias descriptivas, en cambio, representan aspectos de la realidad. Se


utilizan para describir objetos (animales, plantas, cosas, etc.), fenómenos o procesos
(el fenómenos el niño, el ciclo del agua, la fotosíntesis, etc.) y también situaciones (el
escenario de un acontecimiento policial, por ejemplo). En estas secuencias, no solo se
puede describir el aspecto externo de los objetos descritos sino también el aspecto
interno, así como su funcionamiento o su comportamiento. Con esta secuencia se
intenta que el lector obtenga una imagen fidedigna del objeto que está siendo
presentado. Por ello, lo que más predominan son los sustantivos y los adjetivos, que
deben ser empleados con la mayor precisión posible. Las secuencias descriptivas dan
como resultado textos descriptivos que siempre aparecerán dentro de un texto mayor
que puede ser narrativo o expositivo.

Por otro lado, las secuencias narrativas se utilizan para presentar un suceso, hecho o
acontecimiento. Una secuencia narrativa se caracteriza por presentar uno o varios
personajes alrededor de los cuales sucede una serie de hechos. En este tipo de
secuencias, los verbos y los adverbios juegan un rol muy importante. Este tipo de
secuencias da a lugar textos de tipo narrativo.

Las secuencias instructivas, por su parte, son las que persiguen un objetivo claro: dar
indicaciones, presentar instrucciones con el objetivo de guiar o dirigir operaciones o
procesos de diverso carácter. Una característica es la claridad u objetividad con que

Janet Parra Domínguez


se dan a conocer las instrucciones. Estas secuencias se encuentran en textos
instructivos como: recetas, prescripciones médicas, etc.

Las secuencias argumentativas defienden una postura. Tienen una estructura muy
particular: una tesis, una opinión, un pedido, etc., y sus argumentos. Su objetivo es
demostrar, convencer o persuadir. En estas secuencias, el autor opta por una
posición, en favor o en contra, y luego, a través de razones o argumentos, pretende
ganar la adhesión del lector. Este tipo de secuencia da lugar a los textos
argumentativos.

Hay un tipo de texto que hasta el momento no se ha mencionado: los textos


transaccionales. Son textos continuos que tienen por finalidad alcanzar un propósito
señalado en el mismo texto. Es decir que su contenido expresa la finalidad para la cual
fue escrito. Se llaman así porque traen consigo una interacción entre el autor y el
lector, tienen un efecto operativo como la realización de una actividad, lograr un
acuerdo o conseguir algún o beneficio solicitado (Junta de Andalucía, 2013).

En conclusión, los tipos de textos surgen de la diversidad de secuencias textuales que


existen. En los últimos años se ha visto la necesidad de trabajar con ellos, pues, es de
suma importancia que los alumnos aprendan a escribir.

Janet Parra Domínguez