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ÍNDICE

Introducción ............................................................................................................. 1

Análisis sobre el perfil psicológico del hombre ........................................................ 2

El hombre como animal que piensa ........................................................................ 3

Comprensión de la noesis ....................................................................................... 5

Relación con el animal ............................................................................................ 5

El pensamiento simbólico ........................................................................................ 6

El hombre como animal cultural .............................................................................. 8

Una percepción sobre el hombre ............................................................................ 9

El rol de la psicología ............................................................................................ 10

Conclusión............................................................................................................. 11

Bibliografía ............................................................................................................ 12
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INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo se intenta plasmar los principales aspectos relacionados al


concepto del hombre profundo, según los planteamientos de Leopoldo Chiappo, quien, junto
a otros autores, considera las características psicológicas del hombre como un animal capaz
de pensar y razonar.

Según lo establece el propio autor del tratado, se trata de trazar un perfil psicológico
del hombre. Es decir, encontrar un denominador común que permita definir psicológicamente
a la especie humana. Sin embargo, se tropieza con la variedad inconmensurable de maneras
de comportarse y modo de ser de los individuos y grupos humanos.

Precisamente lo que caracteriza al hombre como especie y lo hace diferente de las


demás especies animales es la enorme variedad diferencial entre los individuos y grupos que
forman la especie humana, en contraste con la uniformidad de comportamientos entre los
individuos de las otras especies animales. Sin embargo, además de la heterogeneidad
individual encontramos en la ‘profundidad’ la característica universal que, en grado mayor o
menor, caracteriza al hombre.

Esto nos ayudaría a comprender las vinculaciones del ser humano con diferentes
elementos del contexto social y atraería la intención de comprender las características
esenciales que comprenden la conducta humana de acuerdo a su naturaleza y los rasgos más
importantes de la misma.
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ANÁLISIS SOBRE EL PERFIL PSICOLÓGICO DEL HOMBRE

Como estudiante de psicología, el estudio de la conducta humana y sus diversas


características constituye un tema importante, por lo que el análisis de este aspecto constituye
un gran valor para mi formación académica y profesional, despertando mi interés en más de
una forma.

Al leer y analizar el material sobre el perfil psicológico del hombre, son muchos los
aprendizajes que he podido obtener, especialmente los vinculados con la conducta del
hombre en comparación con los demás animales, ya que esto me ayudaría a comprender la
importancia de la psicología como ciencia de estudio del ser humano.

Si se considera desde esta perspectiva, con el punto de vista de la psicología humana,


El hombre, súbitamente, se convierte, a nuestra mirada, en un animal interesante, tiene
espesor psíquico interno, tiene superficie y fondo. El hombre es un animal de trasfondos. El
hombre puede ser un animal hipócrita porque es un animal profundo, es decir, es capaz de
pensar y razonar de una manera tan compleja y profunda, que no se puede comprender su
comportamiento a menos que se realice un análisis profundo sobre el mismo en más de una
forma.

Explorar aquello en lo que consiste esta profundidad es lo que nos indica el camino
que debemos seguir para llegar al hombre desde un punto de vista psicológico fundamental.
Se trata de utilizar el método para trazar un perfil psicológico del hombre con el fin de superar
las dificultades señaladas al inicio. La hondura del animal humano, su es-pesor psíquico, la
dualidad de superficie y fondo constituyen la característica psicológica del hombre de
carácter esencial y universal, aunque se da en grados diversos en los psiquismos concretos
de los individuos de la especie.

. En verdad, en algunos la hondura es abismal e interesante, en otros lo es menos. Este


es un primer hallazgo. Veamos con progresivas determinaciones su alcance tanto para el
conocimiento del hombre como para un avance cualitativo en la disciplina.
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EL HOMBRE COMO ANIMAL QUE PIENSA

El hombre más estúpido basta para dirigir al más diestro de los animales, le manda, y
le hace servir para su uso, no por la superioridad de su fuerza, sino por la inteligencia de su
naturaleza, porque tiene un proyecto razonado, un orden en sus acciones, y un sistema en los
medios por los que obliga al animal a obedecer.

Así no vemos que los animales más fuertes, más astutos manden a los otros haciéndole
servir de ellos, esto sería efecto de la inteligencia, lo que si vemos diariamente es que el más
fuerte devora al más débil, acción que no supone otra cosa más que una necesidad, un apetito,
cualidad por cierto muy diferente de la que produce una serie de acciones dirigidas a un
mismo objeto. ¿Si los animales estuvieran dotados de esta facultad no veríamos a algunos de
ellos mandar sobre los otros, y obligarlos a proporcionarles el alimento, a cuidarles y
aliviarles en sus dolencias y enfermedades?

No hay en todo el reino animal señal alguna de esta subordinación, ni la más remota
apariencia de que alguno de ellos conozca y ejerza la superioridad de su naturaleza sobre los
demás. De aquí se deduce una consecuencia necesariamente, a saber, que todos los animales
son de igual idéntica naturaleza, y que la del hombre no sólo es superior a la de estos, sino
enteramente diversa.

El hombre por signos externos manifiesta lo que pasa en su interior, comunica su


pensamiento por medio de la palabra, signo común a toda la especie humana. El hombre
salvaje habla, el hombre civilizado habla, y ambos usan de los sonidos que articulan su
lengua, y constituyen las palabras para darse a entender. La lengua del mono aparece después
de un examen anatómico tan perfecta, tan bien configurada como la del hombre, y sin
embargo los monos no hablan. ¿Y por qué? Porque la palabra proviene del pensamiento. Si
los monos pensasen hablarían nuestro lenguaje, y si suponemos que son capaces de pensar,
aunque en un orden más inferior que el hombre, hablarían con los otros monos, pero nunca
se les ha visto, jamás se les ha oído hablar, discurrir juntos, porque para esto se necesitaría
un orden, una serie de pensamientos a su modo, pero semejante a los nuestros.
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Una lengua, un idioma aun el menos perfecto supone una serie de pensamientos.
Como los animales no piensan, por eso carecen de lenguaje. Aun cuando queramos suponer
en el hombre común con los animales las sensaciones más groseras, y maquinales es cierto
que son incapaces de la asociación de ideas, que es lo que únicamente puede producir la
reflexión, en lo que consiste la esencia del pensamiento.

Como los animales no pueden reunir ni combinar una sola idea, no piensan, y como
no piensan no hablan, y por esta razón no inventan ni perfeccionan nada. Si aun en el grado
más ínfimo e imperceptible fuesen capaces de reflexión, serían capaces de progreso,
adquirirían perfección en su industria. Las golondrinas construyen hoy sus nidos del mismo
modo que los construían hace dos mil años. Los castores edifican con la misma solidez sus
habitaciones a la margen de los ríos como los edificaban los primeros castores.

Las abejas perfeccionarían en sus colmenas sus admirables celdillas diariamente, a


no ser que supongamos que ya no son susceptibles estas obras de mayor perfección. Esto
equivaldría a conceder a este insecto más talento que al hombre concediéndole una
inteligencia superior y capaz de percibir de un solo golpe el último punto de perfección a que
puede elevar su obra, ínterin el hombre jamás ve a primera vista este punto al que solo llega
después de muchos años de reflexión, trabajo y experiencia. La historia de las artes y de las
ciencias comprueban esta verdad. Ninguna nació de repente, todas tuvieron su infancia, todas
progresan diariamente; todas están aún muy distantes de su final perfección.

¿De qué provendrá esta uniformidad en las obras de los animales? ¿Por qué cada
especie hace las cosas siempre lo mismo que los que les precedieron? ¿Por qué cada individuo
no hace más que otro? Porque sus operaciones son resultados mecánicos, y puramente
materiales. Porque si tuviesen la más ligera chispa de la luz que nos ilumina ya que no
perfección encontraríamos variedad en sus obras: cada individuo de la misma especie obraría,
aunque fuese con alguna ligera diferencia de un modo distinto de los demás, y no trabajarían
todos sobre un mismo modelo, ni el orden y método de sus acciones marcaría el de la especie
entera. Si se quiere conceder un alma a los animales esta no pertenecería al individuo, sino a
la especie entera, y participando entonces cada individuo por igual de esta alma, sería
necesariamente divisible, y por consiguiente de una naturaleza material y diversa de la
nuestra.
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COMPRENSIÓN DE LA NOESIS

De acuerdo a diversas fuentes consultadas, hemos podido determinar que el concepto


de noesis tiene su origen en el pensamiento filosófico de Platón. Éste creó una
correspondencia entre los campos de estudio de la metafísica y la epistemología, basada en
la división del mundo en lo sensible y lo inteligible; al mundo sensible corresponde el criterio
de la doxa, en tanto que material, aparencial, finito, mutable, y por tanto engañoso; a lo
inteligible, el mundo de las Ideas, corresponde la episteme, en tanto que facultad de
penetración intelectiva.

La Noesis tiene cabida en el mundo inteligible de Platón, es decir, en el mundo de las


ideas. Dentro de éste, en la episteme, la noesis es el conocimiento que se refiere a la realidad
de las ideas, donde tienen cabida las ideas estéticas y éticas. Es el escalafón inferior a la Idea
de Bien, cúspide final en el proceso de educación platónico. Para Aristóteles, Noesis, se
refiere a aquella capacidad de la razón de intuir de forma inmediata el conocimiento, de los
primeros principios del conocimiento, si, y solo si, es de la realidad inmediata, contraria a la
compresión de las Ideas de Platón.

RELACIÓN CON EL ANIMAL

Entre el estímulo y la reacción, entre el impacto que viene del exterior a herir
estimulantemente el organismo animal vivo y provoca el disparo de sus dispositivos
neuromusculares, el animal humano intercala lo que llamamos la disposición funcional
noético configurativa, lo cual le permite construir un mundo de objetos integrales llenos de
sentido (y no un paquete de estímulos), un círculo humano de personas entre las cuales
interactúa (y no meros impactos encadenados a reacciones) e, incluso, un mundo de símbolos,
es decir, la cultura. Precisamente, la cultura de-be entenderse de dos maneras: a) como un
sistema de intermediación entre organismos humanos subsumidos en la instancia superior de
personas y a través de símbolos; y b) como un sistema de símbolos que contienen en forma
elaborada connotaciones significativas e ideales de la experiencia humana y del conocimiento
del mundo natural y humano, como el lenguaje, la religión, la ciencia, el arte, en suma, el
universo de las formas simbólicas.
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La palabra es el sistema paradigmático de símbolos a través de la cual los hombres se


hacen confidencias que la naturaleza no entiende, confidencias filosóficas, religiosas,
artísticas, científicas, políticas, económicas, jurídicas. Es un mundo interior que abre en el
animal humano una profundidad inaccesible al animal no humano. Y el sistema de
intermediación intersubjetiva que es la cultura constituye la morada del hombre a la cual los
organismos psicofísicos por más evolucionados que sean no.

En este proceso de interiorización del psiquismo huma-no, su enriquecimiento se


acentúa enormemente en relación con los de-más primates y mamíferos, distanciándose
larguísimamente de las aves, re-tiles y peces, en la evolución del cerebro del homínido y de
las otras especies de hombres; es un hecho muy reciente y rápido ocurrido en los tres últimos
millones de años y en el caso del homo sapiens-sapiens en los últimos sesenta mil años. Lo
que hay es un in-cremento del índice cefálico y en el sentido de la telencefalización de las
estructuras y funciones del maravilloso cerebro, el trozo de materia más complejo que
conocemos.

EL PENSAMIENTO SIMBÓLICO

El Lenguaje es un rango distintivo del género humano, el pensamiento simbólico,


lenguaje articulado. Pero más que el lenguaje articulado es la Significación lo que diferencia
al Hombre del resto de los Homínidos.

La Significación es la posibilidad de sustituir realidad por un significante de realidad


y la presencia del significante en un contexto evoca un significado. La significación se
adquiere cuando en ausencia de estímulos se emitir un significante y éste evoca un
significado. Los significantes son necesarios en relación a la construcción herramientas de
segundo orden, la capacidad representativa y significación se dan en épocas muy tempranas.

El pensamiento simbólico surge con la significación y esta significación es necesaria


antes de que exista el lenguaje. Permite expresar los aspectos de la realidad. En conducta
animal se dan Signos (señales): manifestación o representación de un objeto que puede ser
captado fuera de estímulos que provoca.
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Entre signos (señales) y símbolos hay distancia enorme: los símbolos son
denominadores, los signos son operadores. Los símbolos no son materializadores, las señales
sí. El pensamiento animal se realiza cuando objeto está presente, el pensamiento simbólico
piensa “acerca de”, es decir, cuando objeto no está presente.

El lenguaje es sistema de signos, pero implica función simbólica porque hablar es


poner en práctica el mecanismo simbólico. El lenguaje humano necesita maduración del
pensamiento que es características del lenguaje humano.

Universalidad semántica: puede informar sobre todos los aspectos de la realidad. La


Productividad Semántica se da Con combinaciones de fenómenos, puede graduar
semánticamente la economía de medios, número mínimo de elementos, da cuenta de toda
realidad.

Doble articulación: pocos elementos son recombinados hasta formar frases


(sentencias que tienen un sentido). Esto es la base de la productividad semántica. Es un
lenguaje desplazado: ni el emisor ni el receptor necesitan estar en presencia del referente al
que están haciendo alusión permite hablar de lo que fue y no es. Hay enorme vinculación
entre pensamiento y lenguaje: Hablar es poner en acción los mecanismos del pensamiento.

La evolución de la conducta cultural está directamente relacionada con el desarrollo


del cerebro humano y en especial de la corteza cerebral, la parte del cerebro que hace posible
el pensamiento abstracto, las creencias y la expresión a través del lenguaje. Los seres
humanos se comunican mediante símbolos, referencias a objetos, ideas y pensamientos que
transmiten un significado y que no tiene por qué tener relación formal con el símbolo. Por
ejemplo, una palabra —un tipo de símbolo— por lo general no está directamente relacionada
con el objeto o la idea que representa, es un concepto abstracto. El mundo de habla hispana
utiliza el término león para referirse a un determinado animal, pero no porque este felino se
parezca a las letras l-e-ó-n, sino porque estos símbolos juntos tienen un significado
establecido y aceptado por nuestra cultura. El ser humano también puede pintar cuadros
abstractos o interpretar piezas de música que evoquen emociones o ideas.
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EL HOMBRE COMO ANIMAL CULTURAL

El hombre es un animal cultural, un verdadero animal simbólico-poyético (un

animal creador de símbolos), por tanto, es un animal que aprende culturalmente gracias a que

acumula de manera simbólica la experiencia personal y colectiva y transmite esa

acumulación, transmite la experiencia acumulada y luego inventa y la perfecciona. La

conciencia humana tiene espesor de experiencia y pensamiento porque el hombre es un

animal alta e intensamente memorioso.

El animal olvida y siempre tiene que empezar de nuevo el mismo repertorio

de acciones, a través de los millones de años, como se ve específicamente en los insectos y

en las aves. Y es así, en este sentido, que cuanto más insertos se encuentren los hombres en

el ámbito de la alta cultura, más distantes se hallan de la bárbara tosquedad, del primitivismo

burdo y de la rusticidad torpe de quienes están sojuzgados por los impulsos inmediatistas, así

como de los comportamientos y las maneras de vivir incultos que caracterizan a los hombres

escasamente modelados por la espiritualidad, que es el más alto nivel humano de existencia.

La percepción del mundo y la actividad humana por la intercalación de la

cultura y por la noetización de la percepción sensorial y de la acción hacen del animal humano

un animal profundo. Si por un instante imagináramos nuestro planeta sin hombres, veríamos

inmediatamente un extenso campo de desolación.

El buen conocedor de hombres es el que tiene la perspicacia de penetrar los

encubiertos designios de la conducta ajena o propia. Descubrir la verdadera motivación que

está oculta entre las esgrimidas aparentes o las que aparecen más visibles, allí está el quid del

cono-cimiento de la conducta de los hombres.


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UNA PERCEPCIÓN SOBRE EL HOMBRE

Y en esto del psiquismo y de las motivaciones hay varias y contrastadas

imágenes del hombre. Por poco que nos pongamos a reflexionar sobre el gran “teatro del

mundo”, nos impresiona la observación de que la más frecuente sustancia motivadora de que

están hechos los dramas humanos son el sexo, el dinero y el poder. Éstos son los más comunes

ingredientes de los conflictos, de los argumentos motivacionales de los animales humanos

captura-dos en sus círculos de vida.

La vida sexual y sus ajustes y desajustes, los celos, el deseo, todo lo

relacionado con eros atrae a los seres humanos y los lleva poderosamente en la vida y son

fuente de placer y de sufrimiento, de delicia y de dolor. Y la avaricia, afán de retener lo

propio; y la codicia, ambición de obtener lo ajeno, lo que puede llamarse la ‘plutofilia’, o

mejor, la ‘plutomanía’, el amor desmesurado y la manía de las riquezas suelen ser

motivaciones comunes y corrientes, preocupación y ocupación, a veces obsesiva, de los seres

humanos.

En los hombres y mujeres comunes y corrientes la motivación frecuente es la

búsqueda de placer y afán de seguridad y que arraigan en los dos sentimientos motores más

presentes: el deseo y el temor. Ya de ello sentaba cátedra el festivo y picante Arcipreste de

Hita, quien, escudándose con travesura en la autoridad del viejo y solemne Aristóteles, suma

autoridad escolástica en el siglo XIV.


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EL ROL DE LA PSICOLOGÍA

El psicólogo ha de estar abierto a to-das las posibilidades motivacionales de la

conducta humana y abandonar la visión tubular a que lo reduce el prejuicio de escuela. Y

quizá si hubiera que bus-car una motivación fundamental habría que encontrarla en la

autorrealización de sí mismo, como a su manera lo han observado el neurobiólogo genial

Kurt Goldstein en el campo de la biosociología del sistema nervioso humano y Abraham

Maslow, en su psicología humanística. Al servicio de la autorrealización, sea para la plenitud

o la frustración del ser propio, están todas las demás motivaciones, los contrastes, los

sufrimientos, las derrotas o los placeres de la vida.

Como dice el gran maestro Honorio Delgado: “No es posible aceptar como

instinto fundamental ninguno de los que por definición son tendencias parciales o

instrumentales: llámense instinto de conservación, egoísmo, libido sexual, voluntad de

dominio, agresividad o instinto de muerte”. Y culminando la abarcativa clasificación de la

variedad enorme de los instintos humanos realizada por Alexander Pfänder, Honorio Delgado

concluye con esta afirmación que tiene la ver-dad, la grandeza y lo sentencioso de un

apotegma: “La cifra del instinto funda-mental de cada persona sería: Quiero llegar a ser lo

que ya soy en germen”.

Y aquí encontramos otro de los rasgos del perfil psicológico del hombre: una

máquina puede descomponerse, un vegetal puede agostarse y así marchitarse, un animal

puede enfermarse y morir, solamente el hombre como per-ona puede frustrar su existencia,

falsificar su ser, despersonalizarse.


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CONCLUSIÓN

El ser humano es uno de los enigmas más apasionantes y complejos que reta a la
comunidad científica. Desde la antigüedad el hombre ha estudiado al hombre para entender
sus sufrimientos y alegrías, y las razones por las que algunos provocan sufrimientos y alegrías
a los demás. Los puntos de vista, los enfoques y las perspectivas de esos estudios han ido
variando y ampliándose para aportar, cada uno de ellos, un grano de conocimiento hasta
llegar a producir un pequeño granero, que admite infinitos nuevos granos más.

Si nos comparamos con otras especies animales, podemos ver que la mente humana
presenta una gran complejidad en cuanto a su funcionamiento y su estructura, de donde tiene
sentido el título del tema abordado sobre el hombre profundo, ya que la profundidad del
pensamiento humano comprende el objeto de estudio de más de una disciplina, dentro y fuera
de la psicología.

De este trabajo he aprendido que, pese a que se suele comparar a ciertos animales con
las capacidades racionales del hombre, lo cierto es que la mente humana es mucho más
compleja de lo que se plantea y no se puede lograr una verdadera comprensión de la misma
si se sigue considerando semejante a la de los animales.

De esta forma, el hombre forma parte de un estudio realmente amplio e importante a


nivel de la psicología, ya que se disponen diversos aspectos en que se debe considerar la
conducta humana para comprender el perfil psicológico del hombre en toda su amplitud
teórica.
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BIBLIOGRAFÍA

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