Sunteți pe pagina 1din 2

FUNDAMENTOS DE UNA TEORIA DE LA VIOLENCIA SIMBOLICA

A todos nos cuesta mucho explicar qué es la


“sociedad”. Pese a que sabemos que somos parte de una
“sociedad”y nos desenvolvemos en ella, nos cuesta mucho poder definir
claramente su naturaleza, suslímites, sus funciones. En este breve artículo
trataremos de explicar la naturaleza de la sociedad a partir delas nociones
de lo simbólico. Me gustaría rescatar en este trabajo la idea de la soc
iedad como un “orden”. Laidea de orden puede sonar desde el comienzo
como una condición de restricción o la limitación del sujeto.Pero, ¿existiría
el sujeto fuera de este orden?

Violencia Simbólica
La capacidad de imponer significados e imponerlos como legítimos, ocultando el
hecho de que esta capacidad radica en la propia fuerza. Sumando así a la propia
fuerza la fuerza simbólica.
Acción Pedagógica.
Toda acción pedagógica es violencia simbólica pues incluye la imposición de un doble
arbitrario, el recorte selección e imposición de un arbitrario cultural a través de un
poder arbitrario.
Esta violencia se ejerce a través de la comunicación en un proceso pedagógico.
Este recorte cultural o arbitrario no se presenta como tal sino como el recorte valido,
legitimo, universal o humano que debe si o si ser transmitido.
En realidad lo que este arbitrario contiene son los valores e intereses de la clase
dominante.
La cultura debe su existencia a las condiciones materiales que la posibilitan y por lo
tanto buscara reproducir tales condiciones.
La Acción Pedagógica siempre oculta las relaciones de fuerza en las que se sustenta,
legitimándose aún más.
La Acción Pedagógica se sitúa de este modo entre la fuerza pura y la razón pura.
Como su auténtico poder reside en realidad en las relaciones de fuerza tendera a
reproducirlas. (Asegurando la reproducción social).
Autoridad Pedagógica (o delegación de autoridad).
Toda Acción Pedagógica requiere de una Autoridad Pedagógica.
La educación es siempre violencia simbólica, la educación no represiva es un mito
(como Sócrates o Rousseau).
Se presenta como legitima, es decir que tiene derecho a dicha imposición (legal
incluso), tan legal como la moneda de curso.
La fuerza se basa como en la Acción Pedagógica en el desconocimiento de las
relaciones de fuerza que la sustentan. Por lo tanto requiere del encubrimiento de este
hecho para su legitimación.
Los que aspiran a ejercer la Acción Pedagógica compiten entre sí para lograrlo.
La comunicación en una Acción Pedagógica es siempre imposición, no da cuentas de sí
misma ni de lo que transmite.
Los conocimientos se presentan como dignos de ser transmitidos y los agentes que los
transmiten como dignos de medir la transición y sancionar a los que no lo hayan
logrado. Por el contrario todo lo que no se enseña es porque no es digno de ser
enseñado.
Los receptores por el efecto de la Autoridad Pedagógica no se cuestionan la
legitimidad del saber.
Ningún agente o institución goza de una autoridad pedagógica real sino en virtud de
representar o ser delegada de la autoridad de la clase dominante. El agente no puede
elegir que enseñar ni cómo enseñar, si se sale de la norma será castigado perdiendo su
autoridad pedagógica.
Así mismo como hay educadores legítimos hay destinatarios legítimos del saber.
Las sanciones suelen caer siempre sobre aquellos educandos que poseen menos capital
simbólico, cultural (en forma de habitas y de ethos). Reforzando así la legitimidad de
la violencia simbólica, enmascarando aún más las auténticas relaciones de poder que
subyacen detrás.