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Ciertas enfermedades pueden privar

al hombre, momentáneamente o de forma


duradera, de su independencia, de su iniciativa
espontánea y de su facultad de actuar sobre
el mundo exterior. El individuo se convierte en
este caso en un ser pasivo, obligado
a experimentar todas las influencias exteriores,
conservando las posiciones que se le imponen
y adoptando la imagen de un robot o de un
muñeco articulado. Se trata de la catalepsia,
que puede producirse ya sea durante la histeria
.causada por una emoción, o bien en el
transcurso de diversas causas tóxicas
hepatointestinales o endocrinas, como se observa
en la catatonía. La hipnosis representa,
por su parte, una catalepsia provocada por
diversos métodos que persiguen como común
objetivo la anestesia de la voluntad consciente,
la resistencia y la iniciativa, para que, bajo
sus efectos, el enfermo quede reducido
a sus pensamientos subconscientes y permanezca
sugestionable. Es por ello que tales métodos
han sido relacionados por sus autores
con ciertas filosofías que, procedentes de
la India, tienden a buscar la evasión de
la realidad y a desembocar en el «nirvana». Estos
problemas nos llevan a estudiar el «yoga»
en su práctica y en su filosofía inspiradora.
Todo ello nos lleva a considerar las discusiones
éticas relacionadas con los derechos y los
límites de la acción del terapeuta sobre
la personalidad humana.

MEDICINA < ^
Henri Baruk
Miembro de la Academia Francesa de Medicina

LA HIPNOSIS

oikos-tau, s. a. - ediciones
APARTADO 5 3 4 7 - BARCELONA
VILASSAR DE MAR - BARCELONA - ESPAÑA
, .—_ _

Traducción de Alexandre Ferrer


ndice
Primera edición en lengua castellana 1 9 7 6

Titulo original de la obra:

«L'HYPNOSE»
par Henri Baruk
Copyright© Presses Universitaires de Franca 1 9 7 6

Introducción 7

1. La histeria. Apreciación histórica 11


Charcot y la histeria 11
Babinsl<y y la histeria 13
La obra de Bembeim: el conflicto entre la Escuela de
Nancy y la Escuela de París 15
Freud y el papel del inconsciente . 18
ISBN 8 4 - 2 8 1 - 0 3 0 2 - X Las emocipnes y la histeria 21
Depósito Legal: B - 3 3 . 4 8 4 - 1 9 7 5 Las imágenes mentales y la histeria 24
El método catártico y la ecmnesia 25
La escopocloralosa 27
El terreno de la histeria 34
Naturaleza de la histeria 38

2. Catalepsia y sufeño catalóptico. El sueño de la vo-


luntad 43

3. La hipnosis o catalepsia provocada 59


Nociones históricas 60
Diseño cubierta Juli Blasco Descripción de la hipnosis 69
La anestesia y la analgesia hipnóticas 72
© oikos-tau, s. a, - ediciones Hipnosis medicamentosa 75
Derechos reservados para todos los países de habla castellana Hipnosis y sueño 79
La psicofisiología de la hipnosis 80
Prlnted in Spaln - Irhpreso en España
La hipnosis y la personalidad 84
Industrias Gráficas Garcia La hipnosis animal 93
Montserrat, 1 2 - 1 4 - Vllassar de M a r (Barcelona) Conclusiones 96
4. El psicoanálisis y el descubrimiento del inconsciente Introducción
tras la censura. Psicoanálisis e hipnosis 103

5. Anestesiología y sofrología 111

6. El yoga, ¿dominio del cuerpo? 123

Conclusión 133

Apéndice 143

El carácter esencial y más preciado de la perso-


nalidad humana es su independencia, su posibilidad
de resistir a las Influencias exteriores y, principalmen-
te, a los intentos de dominación por parte de otras
personalidades, así como su facultad de iniciativa y
de acción para tomar parte activa en la vida de socie-
dad de conformidad con su jerarquía de valores pro-
pios, jerarquía que le confiere los objetivos de su vida
y el sentido de su acción.
Ahora bien, ciertas enfermedades pueden privar al
hombre, momentáneamente o de forma durable, de
esta independencia, de esta iniciativa espontánea y de
su facultad de actuar sobre el mundo exterior. El indi-
viduo se convierte en este caso en un ser pasivo, obli-
gado a experimentar todas las influencias exteriores,
conservando las posiciones que se le imponen y adop-
tando la imagen de un robot o de un muñeco'articula-
do. Se trata de la catalepsia, que puede producirse ya
sea durante la histeria causada por una emoción, o
bien en el transcurso de diversas causas tóxicas
8 La hipnosis Introducción 9

hepatointestinales o endocrinas, como se observa en del altruismo, de los sentimientos afectivos y de las
la catatonía. Pero, aunque el individuo se vea despo- diversas aspiraciones; el enfermo se mueve, por el
seído de sus medios de acción y expresión durante embate desordenado de sus instintos y de sus i m p u l -
esta enfermedad de la catalepsia, su razonamiento y sos, sobre un fondo de indiferencia. La verdadera
sentimientos pueden en cambio permanecer incólu- esquizofrenia es afortunadamente más rara de lo que
mes. Queda entonces en la situación de un hombre se cree y no siempre es incurable como se piensa con
como petrificado, capaz de ver, percibir, pensar y frecuencia.
sufrir, pero que se encuentra bloqueado y sin posibili-
dad de hablar o de actuar. Se trata evidentemente de
una situación atroz, sobre todo si el enfermo queda Acabamos de ver cómo la naturaleza puede perju-
situado en un medio que no conoce a fondo esta dicar a la personalidad en lo que esta posee de más
enfermedad y que, juzgando solamente por las apa- valioso, inhibiendo el poder de su voluntad, de su ini-
riencias, considera al paciente como totalmente ciativa y de sus frenos para reducir al hombre al apa-
inhabilitado y se lo hace sentir así. Por el contrario, el rente estado de un robot ó, si la enfermedad se agra-
médico experimentado sabrá apaciguar las angustias va, para retrotraerle a un nivel casi animalizado por lo
de tan triste situación mediante algunas palabras menos hasta cierto punto, ya que, incluso en el fondo
comprensivas logrando que, aunque el enfermo se mismo de la enfermedad más grave, persiste siempre
sienta impedido, por lo menos se sienta comprendido. un destello de humanidad susceptible, por otra parte,
Tampoco es justo que, ignorando o despreciando de ser revivida.
los principios tan admirablemente expresados por Hemos visto también cómo, mediante una legisla-
Esquirol en su famosa carta al prefecto de policía f r a n - ción inadecuada, la sociedad puede asociarse en cier-
cés, la legislación se ensañe automática y torpemente tos casos a las fechorías de la enfermedad y
contra todo enfermo «privado de la expresión de su empeorarlas. Pero es en cambio el médico quien, en
voluntad y considerado como un'adulto incapacitado», determinadas circunstancias, puede intentar con pro-
aplicándole una sanción como la de ia puesta bajo pósitos terapéuticos la realización artificial de los mis-
tutela. La autoridad social viene así a añadirse a la mos afectos de la catalepsia-enfermedad, para lograr
enfermedad para sancionar al desdichado según la que el enfermo quede hasta cierto punto «en condicio-
fórmula romana del vae victis. ¡Bastante más huma- nes» para conseguir su pasividad y apto para recibir
nas eran las disposiciones de la ley francesa de 1 8 3 8 , las sugestiones terapéuticas capaces de liberarle de
que aseguraban la protección de los bienes sin la sus obsesiones patológicas, o bien para convertirle en
humillación de la inhabilitación social! psíquicamente insensible y anestesiarle con vistas a
En algunos casos más graves, la enfermedad llega ciertas operaciones quirúrgicas. Este será el tema de
más lejos y afecta en su desarrollo la jerarquía de nuestros estudios en la presente obra.
valores, "particularmente de los valores morales pro- El centro de este sujeto queda representado por la
fundos que confieren a la personalidad su forma espe- hipnosis y por la catalepsia hipnótica, que hemos
cífica. Sobreviene entonces la atenuación o la desapa- p o d i d o c o m p a r a r con la catalepsia c a t a t ó n i c a ,
rición de los juicios sobre el bien o el mal, de la ética. catalepsias que representan el «sueño de la voluntad».
10 La hipnosis
1. La histeria
La hipnosis representa, por su parte, una cataiep- Apreciación histórica
sia provocada por unos medios artificiales estudiados
muy detalladamente por nosotros, y conviene recordar
a este respecto que el psicoanálisis de Freud y Breuer
se inspiró en la hipnosis practicada por Charcot en
París y por Bernheim en Nancy; esta consideración es
la que.nos obliga a recordar sucintamente la evolución
del psicoanálisis.
Tendremos que estudiar seguidamente las nuevas
utilizaciones de los métodos hipnóticos o parahipnóti-
cos en la anestesia, así como el reciente desarrollo de
nuevos métodos derivados de la hipnosis, pero dife-
rentes en ciertos aspectos, métodos a los que se
designa bajo la denominación de «sofrología».
Estos diversos métodos persiguen como común
objetivo la anestesia de la voluntad consciente, la
resistencia y la iniciativa, para que, bajo sus efectos, el
enfermo quede reducido a sus pensamientos subcons-
cientes y permanezca sugestionable. Es por ello que
tales métodos han sido relacionados por sus autores C h a r c o t y la histeria
con ciertas filosofías que, procedentes de la India,
tienden a buscar la evasión de la realidad y a desem-
La influencia de Bayle hizo que, a principios del
bocar en el «nirvana»-. Estos problemas nos llevan a
siglo XIX, la medicina mental derivara hacia la
estudiar el «yoga» (recordando los famosos trabajos
orientación del organicismo. El cerebro era progresi-
de Masson-Oursel) en su práctica y en su filosofía ins-
vamente considerado c o m o el origen del funciona-
piradora.
miento del psiquismo, y el desarrollo del descubri-
Todo ello nos llevará a considerar las discusiones miento de las localizaciones cerebrales no había
éticas relacionadas con los derechos y los límites de la hecho más que reforzar esta tendencia, Dicha orienta-
acción del terapeuta sobre la personalidad humana, ción era muy especialmente la de Charcot. Como
siendo así como cerraremos esta obra con algunas anatomopatólogo empeñado en introducir el método
reflexiones relativas a la imposición psicológica y la anatomoclínico de Laennec en el estudio de las enfer-
resistencia de la personalidad. medades del sistema nervioso, Charcot había realiza-
do el descubrimiento de nuevas enfermedades sobre
la base anatómica, tales como la esclerosis lateral
amiotrófica, la esclerosis diseminada que había descu-
bierto con Vulpian, y las artropatías tabéticas (la Ciiar-
cot's disease de los ingleses), cuando la marcha de su
12 Apreciación histórica 13
La hipnosis

perturbaciones funcionales de los mismos centros,


servicio de la Saipetriére le puso en presencia de la cuya alteración anatómica daba lugar a trastornos
histeria. Como hecho curioso, aquel anatomopatólogo orgánicos. Por consiguiente, Charcot admitía en esta
y partidario convencido de las localizaciones cere- orientación que los trastornos histéricos eran de
brales iba a figurar finalmente en el origen del des- naturaleza psíquica, aunque hacía depender este tras-
arrollo de la hipnosis, amparando dicho método con torno psíquico de una iocaiización funcional cerebral.
su autoridad. La psicopatología de Charcot era así, pues, una
Aunque sin desconocer esta terapéutica psicoló- psicopatologfa fundada en trastornos funcionaies
gica, en su concepto de la histeria Charcot estaba localizados.
impregnado por la idea de las localizaciones cere- Importa recordar aquí estos datos históricos
brales. Sin duda, no podía admitir que las crisis de his- fundamentales, datos históricos que pudimos conocer
teria que se prodigaban en su servicio tuvieran el mis- muy de cerca al haber trabajado en 1 9 2 5 - 2 6 como
mo origen que las crisis de epilepsia y las demás interno de nuestro venerado maestro A. Souques,
manifestaciones orgánicas. Era demasiado buen clíni- quien formó parte con Babinski y P, IVIarie de la glo-
co para no captar las diferencias entre estos dos gru- riosa tríada de los alumnos de Charcot que fundaron la
pos de afecciones, así como para no tener en cuenta Sociedad de Neurología, y que desarrollaron aquella
los factores psicológicos, tan importantes en el d o m i - ciencia nueva iniciada por su maestro. Influido por
nio de la histeria. Pero intentó, con todo, relacionar la Babinski, A. Souques acabó abandonando la teoría
histeria con una concordancia anatomoclínica, creyen- organodinámica de Charcot que acabamos de recor-
do que, si la histeria no podía ser atribuida a unas dar, teoría que él había expuesto en su t e s i s \a
lesiones anatómicas destructoras de los centros ner- adoptar la nueva concepción de Babinski, eliminadora
viosos, tendría quizá cierta relación con determinados del criterio organodinámico de Charcot.
trastornos funcíonaies (.{dinámicos» (según su propia
expresión) sufridos por los mismos centros cuya lesión
anatómica provoca las alteraciones orgánicas. Por
ejemplo, cuando una lesión anatómica de la frontal Babinski y la histeria
ascendente produce una hemiplejía prgánica o un
trastorno funcional, es decir, una irritación o una inhi- La obra considerable de Babinski es generalmente
bición en dicha zona, daría lugar según Charcot a una mal conocida o incomprendida, sobre todo por parte
hemiplejía histérica capaz de desaparecer a veces de los psiquiatras puros carentes de formación
bruscamente, porque nada había sido destruido. neurológica; incomprensión que falsea la interpreta-
ción de las neurosis, y demuestra que la separación
Como ejemplo, una lesión de la zona d e W e r n i c k e entre psiquiatría y neurología es nefasta^.
izquierda ocasiona una afasia. En caso de trastorno Los descubrimientos esenciales de Babinski tuvie-
funcional de dicha zona produciría, por ejemplo, una ron como resultado mostrar unos signos ciertos y
jaqueca acompañada, una alteración psíquica pura: la
mudez. ' Souques, A., Etude des syndromes hystéríques «simulateurs» des maladies
organiques de la moelle épiniére, tesis, Lecrosnier y Babé, París, 1 8 9 1 .
Se trataba de una concepción según la cual ios ^ Barül<. H., «Sur la soi-disant psyciliatrie autonome», Psychiatrie et Neurolo-
trastornos psicológicos quedalaan vinculados con unas gle, Arenales de l'Unlversité de París, n ú m . 4, págs. 5 9 7 - 6 0 6 , 1 9 6 8 .

05
14 La hipnosis Apreciación histórica 15

objetivos, que nos permiten saber si ios trastornos sis, las contracturas y las crisis histéricas no tenían
observados guardan concordancia directa con ias para Babinski ninguna localización en el sistema ner-
afecciones orgánicas o funcionaies dei sistema nervio- vioso, sino que procedían únicamente de un trastorno
so, o bien si taies trastornos mantienen alguna rela- de la personalidad y de la voluntad y realizaban una
ción con las perturbaciones de la personalidad. especie de simulación inconsciente, ofreciendo por la
T o m e m o s como ejemplo la hemiplejía orgánica: misma causa un aspecto externo de coordinación y de
como sea que la distribución especial de las parálisis síntesis que sólo la voluntad puede realizar, mientras
afecta las extremidades distales y predomina sobre los que las afecciones orgánicas o funcionales de los cen-
músculos contractores, presentando unas disociacio- tros nerviosos se reflejan solamente en trastornos
nes peculiares que la voluntad es incapaz de realizar ni disociados según las disposiciones anatómicas. Por
tampoco imitar, este caso constituye ya la confirma- ejemplo, una lesión anatómica de la zona de Wernicke
ción de un fallo en el sistema piramidal. Por otra parte, determina la perturbación o la desaparición del
los signos especiales que Babinski puso en evidencia, vocabulario y de la comprensión de las palabras, es
tales como la extensión del dedo gordo cuando se decir, la afasia de Wernicke; pero un trastorno f u n c i o -
excita la planta del pie, el del clono, a veces los refle- nal de dicha zona produce también la misma desapari-
jos defensivos, los movimientos combinados del ción del vocabulario y de te comprensión verbal, a u n -
muslo y del tronco, las sincinesis, etc., todos estos sig- que de una forma transitoria, tal como sucedía con
nos que pueden ser provocados, determinan una res- cierta enferma de Bouillaud, que durante sus jaquecas
puesta directa de los centros o de las vías piramidales era incapaz de identificar La Marsellesa cantada por
del sistema nervioso; respuestas objetivas, indepen- las calles pero que, una vez eliminado su malestar,
dientes de la voluntad, de la imaginación o del psi- recobraba todo su lenguaje. La afección de la zona de
quismo, que la personalidad no consigue reproducir, Wernicke no puede producir en ningún caso la mudez,
Valiéndose de este método, Babinski trazó un trastorno dependiente de la personalidad y de la
riguroso plano de los diversos sistemas arquitectóni- voluntad.
cos del cerebro (sistema piramidal, cerebeloso, extra-
piramidal, etc.) que permite un diagnóstico riguroso y
de extraordinaria eficacia práctica, hasta el punto de La obra de Bernheim:
que citamos repetidamente el caso de una enferma el conflicto entre la E s c u e l a de ÍSIancy
paralizada y atacada por una histeria, en la que el mé- y la E s c u e l a de París
todo de Babinski permitió reconocer un t u m o r de la
médula espinal, operarla y curarla,
Quedaba por definir la naturaleza de los trastor-
Con este método Babinski diferenciaba rigurosa- nos de la personalidad y de la voluntad en la histeria.
mente las afecciones orgánicas centrales —ya fueran A este respeclo, Bernheim había abierto en Nancy un
anatómicas o funcionales— de las afecciones psíqui- nuevo ámbito, destacando en él la rotunda evidencia
cas y de la histeria. El punto esencial de su doctrina del papel desempeñado por la sugestión. Se trataba
consistía en invalidar la concepción funcional de ia dei paso hacia ia interpretación psicológica de la his-
histeria, es decir, la concepción de Charcot, Las paráli- teria, que se oponía a ia interpretación fisiológica y
16 La hipnosis Apreciación histórica 17

funcionai de Ciiarcot. En ello reside ei famoso conflic- Charcot. Babinski, por el estudio metódico de los
to entre la Escuela de Nancy y la Escuela de la Saipe- aspectos objetivos de los trastornos y los reflejos,
triére. poniendo en evidencia y demostrando que existían en
Pero este conflicto oponía en el fondo a Bernheim la histeria unos trastornos de la personalidad, de la
y a Charcot, no a Bernheim y a Babinski, siendo por voluntad y de factores psicológicos; mientras Bern-
ello sorprendente que la pugna persistiera tras la heim había ya establecido anteriormente con la
muerte de Charcot, ya que Babinski adoptó de hecho sugestión la naturaleza psicológica de tales trastor-
la interpretación de Bernheim sobre el caso y defendió nos. Se comprende que este conflicto mal resuelto
la sugestión. Las célebres demostraciones de Babinski haya dado lugar todavía recientemente a las reivindi-
en el gran anfiteatro de la Pitié, que producían a caciones de la Escuela de Nancy, expresadas en la
voluntad una crisis de histeria típica previamente tesis de Barrucand; este pone de relieve que Bernheim
anunciada y conseguida con un impresionante era desde 1 8 7 0 profesor de clínica médica en Nancy,
despliegue de aparatos, crisis que se curaba instantá- que había consagrado desde 1 8 8 2 varias publicacio-
neamente avisando una «inversión de las corrientes», nes al hipnotismo, y que la aparición de su obra funda-
eran bien características... Venían a ser una réplica a mental. De ia suggestion dans i'état iiypnotique et
las presentaciones de Charcot, propicias a multiplicar dans i'état de veiiie, databa de 1 8 8 4 . Escribe Barru-
las crisis, y Babinski demostró con ellas que los f a m o - cand que, según Bernheim, «la histeria no era la enfer-
sos estigmas de la histeria, tales como la hemianeste- medad neurológica descrita por la Saipetriére, sino
sia, eran de hecho creados por la sugestión del m é d i - que se trataba de un síndrome reaccional de origen
co. Por el hecho de preguntarle al enfermo «¿Siente siempre emotivo y cuyo tratamiento sólo podía ser de
usted algo?» o «¿no siente usted nada?», le inducía a índole psicoterápico». En cuanto a Charcot—puntuali-
una creación inconsciente del trastorno, hasta el pun- za B a r r u c a n d ^ - , «en 1 8 8 2 fue cuando se le nombró
to de que uno de nuestros enfermos, en el que buscá- titular de la primera cátedra mundial de neurología».
bamos la sensibilidad, contestaba que «no sentía En este mismo año presentó ante la Academia de
nada» a cada palpación efectuada en la zona paraliza- Ciencias su histórico comunicado sobre «los diversos
da, indicando con ello que se trataba de una anes- estados nervi^osos determinados en los histéricos por
tesia psíquica realizada por una voluntad inconsciente, la hipnotización», admitiendo así la identidad entre la
sin concordancia con las distribuciones anatómicas. histeria y el hipnotismo y describiendo de forma
En una palabra: Babinski quedaba así en perfecta psicológica los cuatro períodos de la crisis histérica: el
coincidencia con Bernheim. ¿Por qué persistió enton- período epileptoide, el período de los grandes m o v i -
ces el conflicto? Probablemente por cuestiones per- mientos, el período de las actitudes pasionales, y el
sonales, y quizá también por otras relativas al amor delirio terminal, períodos ilustrados por los famosos
propio y a la prioridad. Nancy se había anticipado a dibujos de su alumno Richer. Charcot admitía además
París en-el descubrimiento de la naturaleza psicológi- ciertas modificaciones de los reflejos osteotendinosos,
ca de la histeria, y Bernheim precedió a la evolución
de la Saipetriére. Babinski y Bernheim contribuyeron ^ Barrucand (de Nancy), L'hypnose de 1769 á 1369. Comunicado presenta-
do ante la Sociedad (Vloreau de Tours, sesión del 2 7 de enero de 1 9 6 9 . Ver
uno y otro a invalidar la concepción fisiológica de rEncéphale, núm. 5, 1 9 6 9 .
18 La hipnosis Apreciación histórica 19

así como la hemianestesia y el estrechamiento con- artículo de la Presse iViedicale'', L. Chertok nos recuer-
céntrico del campo visual, y describía también en el da que Freud había tenido conocimiento con Charcot
hipnotismo (sólo realizable en los histéricos) las fases de las «reminiscencias traumáticas» (accidentes histé-
de letargo, de catalepsia y de sonambulismo, fases ricos descritos por Charcot como consecuencia de los
adoptadas más tarde por su alumno Pitres en su céle- primeros accidentes ferroviarios y estudiados par-
bre trabajo. Aunque .Charcot admitiera ia acción de la ticularmente en Gran Bretaña y en Estados Unidos),
presión ovárica en las crisis de histeria, describió la así como adquirido conciencia con Bernheim de «po-
«histeria masculina» cuando hasta entonces solamen- derosos procesos psíquicos capaces de mantenerse
t e se atribuía al sexo femenino. Nos es imposible ex- ocultos a la conciencia de los hombres».
tendernos aquí sobre los diversos alumnos de Char- Puede así suponerse que la influencia de Bern-
cot que han sostenido la opinión de su maestro, heim desempeñó un importante papel en los estudios
particularmente Richet y sobre todo Luys (que tanto de Freud sobre el inconsciente.
ha publicado sobre la histeria y la hipnosis). Pitres, Puede decirse que la doctrina de Bernheim y de
Gilíes de La Tourette, etc.; pero destacaremos primor- Babinski señala ia creación en medicina de ia doctrina
dialmente el carácter sistemático de las descripciones psicosomática. Se reconocía, en efecto, la noción, de
de Charcot, ya que^su creencia se fundaba en que los que una idea, inconsciente o no, sugerida o no, imagi-
síntomas venían determinados por ciertas perturba- nada o no, podía dar lugar a unos síntomas somáticos
ciones funcionaies de ios centros nerviosos. Se trata- creados por ella. Recordarenios, a título de ejemplo, el
ba de una concepción neurológica de la histeria. caso de cierta enferma que acudió a la Saipetriére
La obra crítica de Babinski se inició tras el falleci- para una consulta, presentándose en el servicio de
miento de Charcot en 1 8 9 3 , después de la querella nuestro maestro Souques aquejada de una parálisis
entre la Escuela de Nancy y la Escuela de París y de braquial derecha completa, parálisis precedida de
las famosas declaraciones' hechas por Bernheim en fuertes dolores de cabeza. Dicha enferma había acudi-
1 8 8 4 . Pero Babinski hizo justicia, desde el primer do a la consulta durante las vacaciones, y el sustituto
momento, a la pretendida modificación de los reflejos de Souques se impresionó ante la Importancia de las
en la histeria. Todos los reflejos seguían siendo jaquecas premonitorias, pensando inmediatamente en
normales; y, para precisar todavía más la reflejología, un t u m o r cerebral, cometiendo la imprudencia de
Babinski estudió en aquella ocasión los reflejos de los anunciar a los alumnos allí presentes qué convenía
miembros superiores, a los que se consideraba como dedicar especial atención y vigilancia al estado de la
inconstantes, y de los que demostró la constancia y' vista y del fondo ocular de la enferma. Pero Souques
significación. . identificó de inmediato a su regreso de vacaciones la
forma de aquella parálisis; aplicó el método de
Babinski sobre la parálisis histérica y, con la ayuda del
Freud y el papel del inconsciente torpedeo, curó totalmente a la paciente en el espacio
de una hora.
Poco después de esta querella de 1 8 8 4 fue cuan-
do Freud, que había trabajado a las órdenes de Char- •* Chertok, L., «L'hypnose depuis le p' Congrés International tenu á Paris en
cot, fue a vivir en Nancy y vio a Bernheim. Ep su 1889», Prejse Medícale, 73, n ú m . 2 5 , pág. 1,497, 2 2 de mayo de 1 9 5 5 .
20 La hipnosis Apreciación histórica 21

De regreso a su casa, e n T u r e n a , la mujer disfrutó


mos que Babinski nunca confundió en m o d o a l g u n o al
durante cinco^años de una salud normal. Luego, como
histérico con el simulador, sino que se limitó a
consecuencia de un agotamiento tras graves preocu-
emplear el término de «simulación inconsciente», lo
paciones relacionadas con la salud de sus hijos, volvió
que no es en justicia ninguna simulación.
a experimentar violentas jaquecas que derivaron en
una aparente ceguera total. Acudió nuevamente a Algunos alumnos de Babinski han rebasado el cri-
París, .presentándose primero en la Saipetriére y, -al terio de su maestro y, como Boisseau, han considera-
no encontrarnos ya allí, nos buscó en Santa Ana, en el do a los histéricos como simuladores. Fue así como se
servicio del profesor Claude, cuya clínica estaba a desarrolló una concepción peyorativa de la histeria, en
nuestro cargo. La mujer caminaba con los ojos cerra- la que la escuela de Dupré y de Logre elaboró la
dos, los párpados caídos y con los globos oculares noción de la naturaleza imaginativa de los trastornos
f\¡adosgiobaimente hacia abajo y a la derecha^, y nos histéricos, la de la tendencia, si quizá no a la mentira,
dijo inmediatamente que «eí médico de la Saipetriére sí por !o menos a la mitomania, y la de la psicoplastici-
había tenido razón al asegurar cinco años antes que dad dei patológico (Logre).
convenía vigilar aquellos ojos propensos a la ceguera». Para la comprensión de semejante estado de
Pudimos curarla esta segunda vez en sólo media jor- espíritu, conviene recordar los excesos del cultivo de
nada valiéndonos del método de la escopocloralosa, al ias neurosis denunciado por Babinski y causa de algu-
que nos referiremos más adelante. nas famosas epidemias de histeria que tuvieron lugar
en Francia, como las de la calle Mouffetard, bajo el
Ulteriormente, con la colaboración de nuestro
reinado de Luis XV; la registrada, según algunos,
amigo R. Kourilsky^ y utilizando los mé.todos de la
durante la procesión danzante de Esternach, y bastan-
rieurofisiología moderna durante la contractura histé-
tes otras. Este cultivo de las neurosis debió también
rica de un miembro inferior, hemos demostrado que
actuar con ocasión de las.presentaciones teatrales de
ciertas enérgicas corrientes de acción de resistencia
Charcot.
se hacen presentes cuando se intenta contrariar la
actitud adoptada por un enfermo, que desaparecen en
cambio totalmente desde el momento en que se actúa
en el mismo sentido que la actitud decidida por el Las. emociones y la histeria
paciente. Todo viene así a desarrollarse como si a\gu-
na actitud psicoiógica consciente o inconsciente rigie- El estudio de la psicopatología de los accidentes y
ra ias contracturas patoiógicas dei afectado. . de las batallas militares resulta muy interesante a este
respecto. Én efecto, todos los observadores han des-
Se comprende así el problema del diagnóstico
tacado el papel de las emociones en la histeria. Pero
diferencial de la histeria y de la simulación. Añadire-
las opiniones quedan divididas. Observando como los
Destacamos aquf la palabra «globalmente», pues no se observaba en esta parientes acudían al depósito de cadáveres de la Pitié
enferma la disociación de los músculos oculares que se registra en neurología en
las parálisis orgánicas, ni las parálisis de función del tipo Pannaud. La actitud de
para identificar a sus deudos fallecidos, Babinski no
los globos corresponde a un propósito .de aspecto voluntario. notó jamás, a pesar del dolor, crisis de histeria. Y
" Barul<, H. y Kouriisky, R „ «Etude électromyógraphique d'un cas de contrac- escribió: «Cuando una emoción sincera conmueve el
ture hysterique. Comparaison des courants d'action dans l'hystérie et la catato-
nie»,/4nn. médico-psycholog/ques. n ú m . 1 , enero de 1 9 3 5 .
alma humana, no hay lugar para la histeria». Durante
22 Apreciación histórica 23
La hipnosis

el famoso naufragio del Provence, Clunet no observó Se comprende con ello que Babinski hiciera una
crisis de histeria. Vincent no registró manifestaciones definición de la histeria reducida al pitiatismo, es
histéricas en el frente, durante la guerra de 1 9 1 4 - 1 8 . decir, a los accidentes provocados por sugestión y
En cambio, dirigiendo después en Tours un centro curados por la persuasión. Los hechos que acabamos
neuropsiquiátrico del interior, pudo tratar numerosos de recordar muestran el gran poder de los factores
accidentes histéricos en los que aplicó enérgicamente psíquicos, de la confianza, de la persuasión, de la
el torpedeo, lo que condujo a que uno de los enfer- autoridad firme pero confiante, y de otros mil factores
mos, el zuavo Vincent, le provocara a una pelea. La derivados de la influencia afectiva del m'édico y del
opinión se demostró alterada respecto a la histeria, en jefe, influencia que Mesmer quiso objetivar con su
aquellos momentos. Yo misnio, mientras actuaba noción del fluido. Es evidente que si se prescinde de
como médico auxiliar en un regimiento de infantería estos factores actúa c o m o un ciego ante las acciones
entre 1 9 1 4 y 1 9 1 8 , jamás observé casos de histeria humanas. Pero sería erróneo suponer que dichos fac-
en el frente; por el contrario, con ocasión de dirigir en tores sólo intervienen en los casos de histeria, ya que
Reims un centro de neuropsiquiatría durante el perío- operan igualmente sobre todos los hombres y, espe-
do de 1 9 3 9 - 4 0 , pude estudiar gran número de mani- cialmente, sobre las multitudes y las colectividades.
festaciones histéricas a las que hice objeto de un Insistiremos más adelante sobre este t e m a , particular-
detallado análisis''. Recuerdo, particularmente, el mente en materia militar
siguiente episodio; durante uno de mis permisos Prosiguiendo nuestras investigaciones en el ejér-
normales de diez días de descanso, tuve que confiar el cito, y con la posterior observación de las secuelas de
cuidado del centro durante mi ausencia a un médico la deportación, fue como pudimos descubrir una nue-
joven de medicina general, poco versado en neuropsi- va interpretación de la histeria: la función de \as imá-
quiatría y acobardado ante sus responsabilidades. A genes mentales. H e m o s m e n c i o n a d o hace un
mi regreso asistí a un espectáculo escalofriante. Una m o m e n t o la obra de Dupré sobre la imaginación, y
gran cantidad de soldados presentaban impresionan- ello nos recuerda la utilización de este mismo término
tes crisis como las descritas por Charcot: arqueados en los informes de la comisión designada en 1 7 7 4 por
con la cabeza hacia atrás, en opistótono, saltaban en el gobierno francés para establecer un conocimiento
esta p o s t u r a d e s d e lá c a m a h a c i a el t e c h o sobre el mesmerismo, informes que, salvo las conclu-
para desplomarse nuevamente sobre el lecho, repi- siones de L. de Jussieu, atribuían a la imaginación el
tiéndolo varias veces. fluido-mesmeriano. El término imaginación e imagina-
El personal espantado corría de una a otra cama, rio se empleó peyorativamente en aquel caso, pare-
y la emoción, así como la afluencia de ayudantes, ciendo sugerir la idea de que el histérico era un perso-
multiplicaba las crisis histéricas. Hice salir a todos los naje de teatro (teatralismo), realizador de construccio-
asistentes y con autoridad y algunas maniobras per- nes artificiales y falsas.
suasivas, logré restablecer rápidamente la más c o m -
pleta calma.
' «Les crises nerveuses généralisées. Sémiologie, diagnostio, conduite á
teñir n o t a m m e n t en neuropsychiatrie militaire», Ann. médico-psycholagiques,
núm. 3, octubre de 1 9 4 4 .
24 La hipnosis Apreciación histórica 25

Las imágenes mentales y ia histeria El método catártico y la e c m n e s i a

Bien diferente es la concepción que nosotros , Este traumatismo afectivo de la imagen es t o d a -


hemos defendido sobre imágenes mentaies motivado- vía mucho más grave en los ex deportados. Recorda-
ras de accidentes histéricos, concepción que nos fue mos haber tratado a un desdichado cuya esposa había
inspirada en parte gracias al estudio de las crisis histé- desaparecido en las deportaciones y que había asisti-
ricas en medios militares y en período de guerra, y do en Auschwitz al asesinato de un niño al que aplas-
también por la observación de los accidentes nervio- taron el cráneo. La reviviscencia de aquella imagen le
sos de los deportados. Hemos recordado anteriormen- provocaba pesadillas acompañadas de gritos violen-
te las opiniones de Babinski y de otros autores con tos, El fenómeno se producía a veces incluso durante
referencia al papel de la emoción, Pero aquellos que el día, desembocando en una especie de repentino
niegan el papel de la emoción suelen limitarse a delirio. Se identifica también en este caso la ley de la
observar sus e.fectos inmediatos. Lo que conviene aparición de las alucinaciones durante el período
estudiar son los efectos retardados de la emoción. Por intermedio entre la vigilia y el sueño, regla puesta en
ejemplo, nada se ha producido en el campo de batalla evidencia por Baillarger La emoción estaría como
entre los heridos, mientras que, semanas o meses reprimida y sería susceptible de f o r m a r un núcleo
después, cuando el herido se hallaba en seguridad y patógeno. Por ello algunos utilizan en casos parejos el
reposo, solía revivü"' sus emociones precedentes prin- método catártico. Se ha discutido el origen de este
cipalmente por la noche, mientras dormía y en sueños. término. El profesor Schuhl y su alumno O, R. Bloch^
Se trataba entonces de una reproducción emotiva a explican en un interesante trabajo el significado de la
través de la imagen mentai^. Pero la diferencia entre catarsis en la traducción griega y recuerdan al respec-
la percepción directa y la imagen es muy considerable. to que el suegro de Freud era un helenista, siendo ello
En la percepción, durante la emoción inicial, toda la causa de que su yerno pudiera sentirse influido por
personalidad se mantiene tensa y en estado defensi- este término griego, lo que explicaría el empleo repeti-
vo, por lo que la carga afectiva de la emoción queda do de la mitología helena en toda su obra. En su traba-
en parte neutralizada. En cambio, más tarde, durante jo consagrado al método catártico, Chertok''" refiere
el sueño, la reviviscencia de la imagen se incrementa para el caso las investigaciones de Bourru y Burot en
por una fuerte- carga afectiva debido a que lá per- 1 8 8 5 , mencionando también las ocasiones en las que
sonalidad está adormecida y sin defensas. De ahí el se ha logrado en un enfermo la reviviscencia de «un
poder a veces formidable de la imagen, que adquiere período ya .transcurrido de su existencia» y recordando
la f o r m a de visiones'o tremendas pesadillas. . -la utilización del método efectuada por Janet. Convie-
ne tener asimismo presente que la proyección del
paciente hacia un período anterior de su existencia ha

" Baruk, H., «Le probléme des accidents hystériques et des images mentaies ' Schuhl, P. IVl. y Bloch, O. R., «Freud, l'hellénisme, J , Bernays et la cathar-
dans la personnalité hysterique», C. fí. du Congrés de Psychiatrie et de Neurolo- sis». Ann. de thérap. psychíatrique, Ann. IVtareau de Tours, vol. IV, pág. 2 5 1 , 1 9 6 9 .
gie de Langue franps/se, LXIIl sesión, págs. 3 6 1 - 7 0 , Lausana, 1 3 - 1 8 de sep-
^° c h e r t o k , L,, «A propos de ia découverte de la méthode cathartique», Bulíe-
tiembre de 1 9 6 5 .
tin de Psycholagie, 1 8 4 - X l V , 1 , 4 , 5 de noviembre de 1 9 6 0 ,
26 La hipnosis- Apreciación histórica 27

sido descrito en los histéricos por Pitres, bajo el n o m -


bre de ecmnesia. Nosotros hemos proseguido el estu- La escopocloralosa
dio de la ecmnesia de Pitres en nuestra obra consa-
grada a los trastornos mentales en los tumores del La experiencia ha venido a demostrarnos que, ya
cerebro, refiriendo casos en los que pudimos observar sea normal o bien hipnótico, el sueño puede sensibili-
la ecmnesia durante la confusión mental de los t u m o - zar en algunos casos a un enfermo; es por ello que
res cerebrales". hemos optado por abandonar la práctica de la hipno-
Recordemos igualmente que Chaslin expone en sis clásica, a la que nos había iniciado Pierre J a n e t y a
su célebre obra de sintomatología mental, un caso de la que dedicamos los estudios que mencionaremos
retrospección provocado en un periodo de la infancia más adelante en su aspecto psicofisiológico, para
por la aplicación de los metales. sustituirla por eí método de la escopocloralosa y prefi-
El método catártico, por supuesto, no puede riendo la desensibilización emotiva o'afectiva practi-
resolver siempre el problema. La reviviscencia de la cada abierta y francamente, con la consciente colabo-
emoción no produce siempre la desensibilización, sino ración del paciente, en un ambiente de plena confian-
que ocurre a veces lo contrario, como se produce en za. He aquí un ejemplo de este método. Se trataba de
los ex deportados, cuyos trastornos suelen ser muy una mujer de 3 6 años casada con un hombre que la
tenaces y se prolongan a menudo en la actualidad; amaba devotamente, pero afecta de . unas crisis
Una desensibili2;ación prudente y progresiva puede abdominoperineales muy dolorosas y violentas; estas
resultar, en cambio, más eficaz. Tuvimos así ocasión crisis empezaron por manifestarse primeramente cada
de atender a un joven enfermo que, al menor contacto vez que la enferma veía a su madre, y acabaron por
con el agua, presentaba verdaderas crisis de tipo his- surgir a .cualquier m o m e n t o y sin causa explicable,
térico. Acabamos por enterarnos de que la emoción adquiriendo entonces el aspecto de simpatalgias. Las
inicial había tenido lugar cuando el paciente contaba crisis desaparecieron por completo durante un emba-
tres años, Había sido confiado a una niñera que lo razo que terminó desdichadamente en un falso parto
abandonó por descuido en un jardín; esta distracción relacionado probablemente con alguna insuficiencia
hizo que la criatura se viera de golpe sometida a una hormonal, fracaso que originó una amarga decepción
ducha helada por un aspersor de riego. Más tarde en la paciente, seguida de inmediato por la reaparición
tuvimos que proceder a una verdadera vacunación, incrementada de aquellas crisis dolorosas. Los más
obligando al paciente a entrar primeramente en con- minuciosos exámenes orgánicos de esta enferma
tacto con una gota de agua y luego, progresivamente, practicados por competentísimos especialistas han
a dosis poco a poco mayores, hasta que conseguimos sido absolutamente negativos, Tenieado en cuenta el
su desensibilización''^. problema hormonal, prescribimos un recuento h o r m o -
nal con dosificación de la foliculina urinaria y un exa-
men de las extensiones vaginales.
" Baruk, H,, Les troubles mentaux dans ¡es tumeurs cerebrales, capítulo Pero en el aspecto psicológico nos enteramos de
«Syndrome confusionnel», vol. 1, Dion, 1 9 2 6 ,
" Conviane recordar al respecto la vacunación psíquica contra las serpientes
que, siendo la enferma muy joven, se fue a vivir con
que aparece en la Biblia. sus tíos, siendo objeto de un intento de violación por
28 La hipnosis Apreciación histórica 29

parte de su tío. Enterados del incidente, los padres 1. Una dosis débil, comprendiendo 1/4 de mg de bro-
discutieron violentamente con sus parientes y prohi- midrato de escopolamina y 0 ' 2 5 de cloralosa.
bieron a su hija que volviera a verlos. Sin embargo, la 2. Una dosis mediana: 1/2 mg de escopolamina y
joven se había encariñado con su tía y mantuvo con 0 ' 5 0 de cloralosa.
ella una correspondencia secreta, lo que la situó en 3. Una dosis fuerte: 3/4 de mg de escopolamina y
una postura molesta, de doble juego con su madre, y 0 7 5 de cloralosa,
la sensibilizó agudamente al respecto. En semejante Añadamos que la cloralosa utilizada necesita ser
caso esta situación de clandestinidad nos pareció rigurosamente pura, ya que cuando este producto es
extremadamente traumatizante, y fue por ello que impuro puede determinar ciertos mioclonios que per-
propusimos a la enferma nos permitiera llamar a sus turban al enfermo. A m b o s medicamentos tienen que
padres para tener con ellos una entrevista y tratar de quedar íntimamente mezclados en la preparación.
disipar el malentendido. Esta simple propuesta provo- La escopocloralosa ha sido sometida por nosotros
có violentas reacciones emotivas en nuestra paciente, a exhaustivos estudios, primeramente en la experi-
que acabó por autorizarnos. En su presencia telefo- mentación animal (con Massaut)^'*, y aplicada sobre
neamos a sus padres, los cuales contestaron con todo al ratón y al gato. Hemos podido constatar per-
mucha amabilidad y acudieron a mi consulta al día sonalmente que a altas dosis producía una ceguera
siguiente, lo que permitió un cambio de impresiones psíquica en el gato (descrita por C. Richet), así como
altamente provechoso. algunas sacudidas clónicas. La cloralosa (glucocloral)
Creímos necesario afianzar el tratamiento con una inhibe efectivamente la corteza cerebral y aumenta la
cura de escopocloralosa. Después de un solo c o m p r i - excitabilidad medular.
mido tan sólo al día, ia enferma se sintió relajada y Habíamos consultado antes de iniciar nuestros
consiguió liberarse. «Fue hacia las cuatro de la tarde experimentos al profesor Tiffeneau, quien ños informó
—nos escribió— cuando la somnolencia provocada por de que, según las investigaciones realizadas en su
el medicamento.se atenuó para dar paso a un gozoso laboratorio, la escopolamina refuerza la acción de la
recobramiento de vitalidad, favorecido por la presen- cloralosa y permite utilizarla a dosis menos fuertes^^.
cia de mi marido.» Los amagos de crisis dolorosas no Hemos estucliado la acción neurovegetativa de ia
prosperaron, y nuestra paciente estuvo en situación escopocloralosa en el hombre con nuestros alumnos
de vencer sus recuerdos dolorosos y comportarse Gevaudan, Cornu y Mathey, observando que el pro-
como una mujer adulta, totalmente apaciguada. ducto ejerce un efecto bradicardizante y que reduce
Recordemos al respecto que la escopocloralosa ligeramente por otra parte la tensión arterial máxima,
(asociación de escopolamina y cloralosa) fue propues- aunque aumenta la amplitud del índice oscilométrico,
ta por P. B r o t t e a u x " para realizar una hipnosis medi-
camentosa. Nos escribió, y en 1 9 3 4 dimos comienzo " Baruk, H. y Massaut, Ch., «Action physiologique experiméntale et clinique
a nuestros estudios sobre este producto. Brotteaux du scopochioralose et bulbocapnlne. Applications á quelques problémes de la
catatonie expénmentale». Ann. médico-psychologiques, n ú m . 4 , noviembre de
utilizaba tres dosis: 1936.
Broun, D., señorita Lévy y señora Meyer-Oulif,«lnfluence de la scopolami-
" Brotteaux, P., «Le scopochioralose», Revue de Psychothérapie, marzo cié ne sur les hypnotiques corticaux et basilaires», C. ñ. Soc. de Bio/ogie, vol. CVII,
1929. pág. 1,522, Í 9 3 1 ,
30 31
La hipnosis Apreciación histórica

detalle rnuy importante si se tiene en cuenta que


tratar estos dolores como neuralgias y recurrir a infil-
dicho índice disminuye en los estados depresivos y
traciones e intervenciones, ya que ello redunda en una
recobra su amplitud con la curación. Procedimos final-
agravación de dichos estados.
mente a investigar experimentalmente los efectos de
la escopocloralosa sobre la circulación cerebral de los Hemos podido d e m o s t r a r e n ciinica que la acción
animales, constatando que activaba ligeramente dicha de la escopocloralosa es muy diferente según las
circulación y producía una pequeña vasodilatación dosis aplicadas.
{Encéphiaie, 1 9 4 5 , núms, 5 - 6 - 7 , págs. 8 1 - 8 8 ) , Pusi- Las dosis débil o mediana determinan las más de
mos también de relieve, con Hacine, la frecuencia de las veces un simple estado de sueño idéntico al nor-
la taquicardia durante los accidentes histéricos, desde mal fisiológico, caracterizado por un deseo de dormir
cuyo aspecto puede resultar útil la acción bradicardi- al que se puede dominar; pues, si no se ofrece resis-
zante de la escopocloralosa. tencia a este deseo, se producen entonces sucesiva-
Deducimos así que los efectos favorables de la mente el cierre de los párpados, la ligera disminución
escopocloralosa se explicaban en parte por su acción en el ritmo de las pulsaciones y la pequeña reducción
neurovegetativa'^^. El problema del estado neurovege- de la temperatura central; en una palabra, los signos
tativo en la histeria ha sido discutido. El propio clínicos y neurovegetativos del sueño verdadero, con
Babinski, por más que decidido partidario de exclusi- la perfecta facilidad de despertar característica del
vos factores psicológicos, describió casos de manifes- sueño normal.
taciones con todo el aspecto de las contracciones y La dosis fuerte determina, por el contrario, un
demás manifestaciones histéricas, pero acompañadas estado de tiipnosis con catalepsia y frecuentes aluci-
de considerables trastornos neurovegetativos locales naciones y convulsiones.
(cianosis y modificación del índice oscilométrico estu- Nuestra experiencia nos ha demostrado que los
diadas por Babinski y Heitz); se trata de los trastornos resultados terapéuticos son decididamente inferiores
fisiopáticos de Babinsl<i y Froment, alteraciones surgi- con la dosis fuerte que con las débiles, y es por ello
das a menudo como consecuencia de pequeñas heri- que evitamos emplear actualmente la escopocloralosa
das mínimas de las extremidades y que actúan como con vistas a determinar la hipnosis, sino que preferi-
espina irritante y motivadoras de los trastornos refle- mos utilizarla como agente para ia cura de sueño.
jos. Estos trastornos requieren a veces un tratamiento Hemos estudiado además, con Delay, Verdeaux y
análogo al de la histeria. Citemos también los casos Joubert, la acción de la escopocloralosa sobre el
de simpataigias, como por ejemplo los dolores s i m p á - electroencefalograma, pudiendo observar que, si bien
ticos consecutivos a las extracciones dentales y cier- la escopocloralosa cura rápidamente las crisis histéri-
tos dolores pélvicos que evocan a veces el diagnóstico cas, activa en cambio las de epilepsia y puede actuar
de histeria, pero que son sin embargo bastante distin- al respecto como agente revelador
tos. El error más funesto consiste generalmente en Los resultados de la escopocloralosa son general-
mente notables en los accidentes hiptéricos. Suele
' ° Barük, H.; G e v a u d a n ; C o r n u y M a t h e y , « A c t i o n v a s c u l a i r e d u bastar con una sola jornada para lograr la desapari-
scopochioralose..Quelques mécanismss de ses effets thérapeutiques dans l'hys- ción de la parálisis, las contracturas, etc. El enfermo
t é r i e » , / \ n n . médico-psychologiques, n ú m . 2 , julio de 1 9 3 6 ,
debe estar en ayunas y bien tapado (a causa del ligero
32 La hipnosis Apreciación histórica 33

enfriamiento central) en una habitación oscura, con el etc. Una considerable mejora se evidenció ya al primer
fin de que pueda entregarse al sueño. Antes de comprimido. Volvimos a repetirio ocho días después.
administrarle el comprimido, se le toma el pulso, la El enfermo pudo reemprender sus estudios. Era inge-
tensión arterial y el índice oscilométrico. Los efectos niero, y le había impresionado ver cómo unos obreros
del comprimido empiezan a manifestarse aproximada- árabes escupían en sus manos y le estrechaban des-
mente a los 3 0 ó 4 5 minutos después de su absor- pués la suya, haciendo que el miedo al contagio pene-
ción. El sueño se mantiene ligero, interrumpiéndose a trara así su espíritu. Esta aversión se limitaba en un
la menor indicación o llamada. En el m o m e n t o de la principio a los árabes, pero acabó extendiéndose a
acción se toma nota del estado del pulso, de la t e n - todas las personas y también a los objetos. Gracias a
sión arterial y del índice oscilométrico. la distensión que es capaz de llevar a cabo, la
escopocloralosa consiguió liberarle de aquellas resis-
La acción psicoterápica necesita completar a la
tencias y permitió una eficaz psicoterapia.
farmacodinámica y neurovegetativa. Esta acción psi-
coterápica es necesario que sea ante todo reconfor- La duración de la cura abarca una jornada. Tras
tante, actuando en ciertos casos como agente persua- administrarse el comprimido en ayunas, el enfermo
sivo. Tuvimos un enfermo afecto de disfagia histérica puede t o m a r un caldo caliente a mediodía y cenar nor-
e incapaz de engullir, y al que logramos hacer tragar malmente. Si se desea una nueva aplicación conviene
unas gotas de leche al tenerlo sometido al sueño por esperar por lo menos de ocho a diez días, dejando que
la escopocloralosa. Comenté entonces intencionada- el producto se elimine lentamente.
mente con mi interno, el doctor Cornu: «¡Fíjese, ya Pudimos utilizar profusamente la escopocloralosa
está curado 1», consiguiendo que una ancha sonrisa en los medios militares durante la campaña de 1 9 3 9 -
iluminara el semblante del paciente y que, al desper- 4 0 y en nuestro Centro de Neuropsiquiatria de Reims,
tar, diera rápida cuenta de una excelente comida. gracias al doctor Vaillant, farmacéutico jefe de aquel
Estaba efectivamente curado, y su curación sigue centro. Nos fue así posible curar rápidamente a un
manteniéndose desde hace más de treinta años. elevado número de soldados atacados por impresio-
La escopocloralosa permite en otros casos una nantes crisis de histeria. Después, muchos de ellos
acción más imperativa, como sucedió en un caso gra- nos han escrito dándonos las gracias y diciendo que
ve de obsesión con delirio de contactos. Este paciente se encuentran con buena salud.
sentía horror a tocar cualquier cosa, se lavaba las La cura de los accidentes histéricos se realizaba
manos de forma incesante y era incapaz de sustraerse antes de la escopocloralosa por el método brutal del
a esta obsesión. Cuando se intentaba obligarle, solía torpedeo, cuya práctica pudimos presenciaren nume-
echarse a llorar y hacía una escena igual que un niño. rosas ocasiones en la Saipetriére y en Santa Ana. Ello
Pero, en el curso de la acción de la escopocloralosa, consistía en hacer pasar unas corrientes eléctricas
pudimos convencerle de que se levantara de la cama, muy dolorosas a través de la piel, particularmente en
tocara sus libros y abrazara a su esposa (cosa que lle- la zona enferma. El enfermo se retuerce y debate para
vaba varios años sin hacer), al t i e m p o que tratábamos librarse de aquel dolor, desprendiéndose así de su
de persuadirie de que su temor a los microbios era ilu- parálisis; pero sólo se obtiene a veces un resultado
sorio, que los microbios eran necesarios para la vida. efectivo tras una electrización prolongada, de la que el
34 La hipnosis Apreciación histórica 35

enfermo sale agotado. Hubo quien creyó indicado vértigos, acudió a visitarse a últimas horas de la
acompañar en un principio esta terapéutica dolorosa mañana en mi consultorio del Establecimiento nacio-
con incitaciones verbales y hasta a veces con invecti- nal de Charenton. Le entregué su receta y abandoné el
vas, método lamentable que, aparte de menoscabar la dispensario para ir a comer.
dignidad del médico, confiere al paciente la impresión El enfermo se rezagó, y un empleado le encerró en
de que se le hace objeto de una sanción y suele provo- el consultorio. Creyéndose secuestrado, el enfermo
car en él verdaderas rebeldías, según se recordará entró en crisis y, cuando regresamos después de
haber leído antes, en el caso del incidente del zuavo comer, nos lo encontramos presa de violentas sacudi-
Vincent durante la guerra de 1 9 1 4 - 1 8 . das y realizando la corea rimada histérica de Charcot.
Aquella crisis duró sin duda toda la tarde y la noche.
A la mañana siguiente le curamos rápidamente
El terreno de la histeria con un comprimido de escopocloralosa.
Acabamos de referirnos a los accidentes histéri- Es bien evidente que el terreno constitucional y
cos y a su tratamiento. Pero conviene no olvidar que hereditario desempeña una importante función. Nos
tales accidentes surgen de un terreno adquirido o consta, por otra parte, que semejante circunstancia
constitucional. interviene esencialmente en la ciclotimia, donde
observamos casi siempre la herencia directa. Dupré
Una de las condiciones más favorables para la
describió al respecto una constitución histérica o
aparición de los accidentes histéricos reside en la
histerizable. Se trata por regla general de individuos
depresión, particularmente en la depresión ciciotími-
impresionables, pero cuya emotividad es reservada,
ca, cuyo papel es frecuente y considerable lo mismo
en los cuales se observan variaciones curiosas en el
en el piano médico que en el social, hechos sobre los
apetito y en los instintos, o en la anorexia mentai rela-
cuales hemos insistido muy especialmente con nues-
cionada algunas veces con la histeria, de la facilidad
tra alumna la doctora IVlathey-Gevaudan.
de las premoniciones e instituciones, de las paradóji-
Ello explica que los accidentes histéricos vayan
cas variaciones en las funciones viscerales y, final-
precedidos las más de las veces por agotamientos,
mente, de sobre todo una señalada sugestionabilidad.
pesadumbres, angustias, extenuación o secuelas de
Conviene destacar también la gran frecuencia de acci-
enfermedades infecciosas. El estado de agotamiento
dentes histéricos en los débiles mentales, recordando
nervioso empieza por manifestarse con trastornos
al respecto los trabajos que sobre ellos y su problema
neurovegetativos acompañados de intensas cefaleas
realizó en el ejército F. Blanc.
que suelen simular un tumor cerebral, vértigos, ansie-
dad y dolores erráticos con forma simpatálgica y Babinski puso finalmente de relieve el papel de la
sintomología imaginada, dando la impresión de t e n - imitación. Se trata de un factor que no puede ser
sión, de agua que corre, etc., acompañado de preocu- subestimado, ya que el paciente que observa a su
paciones y de desaliento. Es sobre este campo como alrededor alguna crisis de histeria puede fácilmente
puede sobrevenir el accidente histérico, por cualquier imitarla. Así ocurrió probablemente en tiempos de
causa ocasional. Así ocurrió con un enfermo que, Charcot, siendo un hecho que interviene en las epide-
aquejado de dolores gástricos, anorexia, cefaleas y mias histéricas.
36 La hipnosis
Apreciación histórica 37

Naturaleza de la histeria el accidente histérico puede ser curado ya sea por una
estimulación violenta, como el torpedeo, o bien
Esta naturaleza es todavía harto misteriosa, pero mediante la puesta en reposo o la distensión con la
algunos puntos concretos se perfilan en la actualidad. escopocloralosa. Según hemos proclamado insisten-
Insistiendo recientemente en un artículo de La Gazet- temente ante la sociedad médico-psicológica,, la
te des hibpitaux (10 de junio de 1 9 6 7 , págs. 8 5 9 - escopocloralosa constituye la única cura de sueño
8 6 1 ) , señalé que el problema de la histeria concierne verdadera, ya que las demás curas de sueño practica-
de hecho al de las relaciones entre ei aima y ei cuerpo. das con estas mezclas hipnóticas no son de hecho
Nuestros antepasados supusieron que la histeria esta- auténticas curas de sueño, sino curas de narcosis.
ba vinculada con ciertas migraciones del útero, y de Nos es imposible tratar aquí a fondo este proble-
ahí el nombre de histeria surgido del griego ustera ma, ya que nuestra intención se limita a destacar la
(matriz). Este origen sexual de la histeria ha sido sos- evolución y los progresos alcanzados. Desde una con-
tenido muchas veces, e incluso ciertos autores llega- cepción puramente neurológica y funcional, la histeria
ron a comparar la crisis histérica con el orgasmo. ha evolucionado después de Bernheim y Babinski
Pudimos observar varias veces como A. Souques hacia otra concepción psicológica, con un importante
rechazaba esta interpretación. Sin embargo, la teoría factor sugestivo. Pero sobre todo, gracias a Babinski
sexual de la histeria volvió a figurar en el orden del día es como se ha distinguido entre las afecciones locali-
con la doctrina de Freud y la de la represión. Ello no zadas del sistema nervioso y los trastornos proceden-
impide que se observen frecuentes manifestaciones tes de la personalidad. Ello es esencial en el aspecto
histéricas en individuos carentes de toda represión práctico, ya que los errores de diagnóstico pueden
sexual, aparte de que, en presencia de ciertas pertur- provocar terribles consecuencias. Considerar como
baciones incluibles en esta esfera, cabe preguntarse si histérico a un enfermo orgánico puede ser causa de su
tales perturbaciones serán más bien secundarias que muerte. Así sucedió, por ejemplo, con un paciente
casuales. No en vano se ha insistido tan a menudo que, aquejado de una miastenia de Erb-Goldflam, fue
(Dide) sobre el carácter novelesco de ciertas histerias, traído a mi consulta ya al final de su dolencia. Se le
sobre el «bovarismo» y, particularmente, sobre el pre- había tratado como histérico, se habían atribuido a
dominio de la imaginación (Dupré), y de ciertos casos imaginaciones las dolencias que le aquejaban, y se le
sobre una espiritualización exclusiva con rechazo de había añadido ia incomprensión y la humillación
todo fenómeno corporal. Es lo que indudablemente se moral, cuando de hecho estaba sufriendo el arranque
observa en la anorexia mental, consistente en un tras- de unos, accidentes bulbarios que iban a acabar poco
torno de la integración mental y somática. después con su vida. Semejantes hechos deben hacer
reflexionar sobre las responsabilidades en que se incu-
La clínica demuestra que las manifestaciones his-
rre con tales errores de diagnóstico.
téricas constituyen solamente una modalidad ligera
de la depresión. Como en la depresión, se desarrollan La equivocación inversa no resulta menos grave.
en un estado donde se combinan la fatiga, la inhibi- Considerar como orgánico a un enfermo histérico
ción y la hiperexcitabilidad simpática. Es por ello que equivale a favorecer la extensión de los trastornos
y a^ malograr su curación. La cuestión se compilen
38 La hipnosis Apreciación histórica 39

aún más con el problema de las manifestaciones paciente una peculiar actitud en la mano y el brazo
hiistero-orgánicas: un trastorno orgánico puede c o m - que hizo sospechar a Claude una rigidez descerebrada
binarse en ciertos casos con el añadido de manifesta- y, consecuentemente, una localización mesencefálica.
ciones histéricas. Así ocurre con la histero-epilepsia. Con esta interpretación fue como, por consejo del pro-
La crisis de epilepsia se acompaña con una pérdida pio Claude, presenté con Tinel y Lamache a dicha
total de la conciencia, mientras que la crisis de histeria enferma ante la Sociedad IVIédica de los Hospitales. Ei
lo hace con intensa agitación y movimientos desorde- choque de Babinski fue tremendo. Después de dos
nados, aunque sin pérdida, por lo menos total, de la tardes enteras de enconada discusión, Babinski acu-
conciencia. Se ha estado considerando durante largo dió personalmente a Santa Ana para examinar a la
tiempo a estos dos tipos de crisis como separadas paciente, haciéndolo en presencia del profesor Claude
«por un abismo», dándose con ello lugar a una noción y de P. Bailey; mediante las adecuadas pruebas que
de la combinación de dos entidades separadas. Este nadie como él sabía realizar, Babinski consiguió
problema exige en realidad una revisión. demostrar que no existía ningún signo de localización.
Se sabe, en efecto, que ciertas enfermedades Fue a consecuencia de este caso como pasé seguida-
orgánicas pueden iniciarse con crisis de apariencia tí- mente a ser alumno de Babinski, lo que me condujo a
picamente histérica. Este es, por ejemplo, la esclerosis abandonar los criterios de Claude, tendentes a volver
diseminada. Experimentando, por otra parte, con J o n g a la concepción organodinámica de Charcot. Aquel
sobre la bulbocapnina y otros productos cataleptíge- regreso a la neurologización localizadora de la histeria
nos en los animales, pudimos observar que ciertas estaba entonces en boga; Marinesco y Radovici trata-
dosis de tóxicos determinaban unas crisis de ges- ban en Rumania de atribuir la histeria a ciertos trastor-
ticulación de tipo histérico, así como la epilepsia a nos extrapiramklales; volvió a surgir también la dispu-
dosis fuertes. Existiría así en ambos casos una partici- ta sobre la tortícolis espasmódica, a la que se había
pación del sistema nervioso, que diferiría solamente considerado al principio como histérica y designada
según el grado de intoxicación. La obra de Babinski como «tortícolis mental», pero que Babinski demostró
merece ser reconsiderada en este aspecto, ya que lo estar relacionada con un trastorno estriado, lo mismo
que dicho autor designaba con la denominación de que el espasmo de torsión de Z. Oppenheim, atribuido
«síntomas orgánicos» se refería esencialmente a unos antes a la histeria y relacionado con una lesión
síntomas de iocaiización; pero no excluía la idea de mesencefálica. Recordemos, además, que incluso la
que una causa biológica difusa pudiera determinar las enfermedad de Parkinson fue considerada como histé-
manifestaciones histéricas, por lo que nos dijo en una rica antes de que se descubrieran sus lesiones.
ocasión: «Es a vosotros, los psiquiatras, a quienes Todos estos hechos muestran que una parte
corresponde averiguar las causas difusas capaces de considerable del antiguo dominio de la histeria ha sido
influir sobre la personalidad». Recuerdo que, cuando desmembrado en provecho de los síndromes de locali-
yo era jefe de clínica del profesor Claude, en Santa zación neurológica. Lo mismo ocurrió en el dominio
Ana, acudió a la consulta una enferma que presentaba psiquiátrico, donde un importante contingente de la
unas impresionantes crisis de histeria en opistótonos antigua demencia histérica pasó a pertenecer al á m b i -
del tipo Charcot; pero se obsen/aba también en la to de las psicosis circulares o esquizofrénicas.
40 La hipnosis Apreciación histórica 41

Es por ello que nuestra época ha podido asistir afecciones con concordancias anatomoclínicas direc-
por anticipación al enfrentamiento de dos tendencias. tas y estrictas de las dolencias vinculadas con pertur-
Una primera tendencia apunta con sus excesos a con- baciones de la voluntad y de la personalidad, f^rofun-
fundir nuevamente la histeria con los síndromes orgá- dizó solamente el primer díptico, quedando por explo-
nicos, mientras que el segundo criterio tiende a expli- rar el segundo y pendientes de indagación las causas
car todos los síndromes nerviosos mediante una biológicas generales o psicológicas capaces de pertur-
novela psicológica. Se ha llegado a ver como, durante bar los procesos voluntarios. Este fue el papel reserva-
un reciente congreso celebrado en Lausana, se incluía do a los modernos estudios sobre la catalepsia y la
la corea verdadera en la histeria. Es como si se preten- catatonía.
diera anular todos los descubrimientos y progresos
incontestables de la neurología, por querer explicarlo
todo por la sugestión, la imaginación o la represión.
Lafforgue pretendió dar una explicación psicoanalítica
al signo de Babinski, signo orgánico por excelencia y
totalmente independiente del psiquismo.
En el extremo opuesto se sitúan los intentos de
atribuir todas las manifestaciones histéricas a localiza-
ciones anatómicas de orden al menos funcional. Tal
fue la doctrina de Claude sobre el regreso a la concep-
ción organodinámica de Charcot, doctrina hacia la
cual procuró atraerme, pero que yo me-negué a seguir.
Claude optó por transmitir aquella doctrina a H. Ey,
quien trató de sostenerla y fracasó en su intento; así
tenía que suceder inevitablemente, ya que se trataba
de un retroceso insostenible en el estado actual de la
ciencia.
Antes que retornar al pasado, es mejor marchar
hacia el futuro. El díptico de Babinski ha aclarado las
afecciones localizadas del sistema nervioso, pero ha
dejado al olvido el estudio de las causas perturbadoras
de la personalidad. Al utilizar la sugestión, Babinski
observó que sólo podía demostrarla en el limitado
dominio ele las afecciones inmediata y totalmente
curables por persuasión, en el grupo de las afecciones
pitiáticas creadas; pero advirtió también que otras
neurosis, como las obsesiones, no eran asequibles a la
sugestión. Babinski vino a separar en realidad las
2. Catalepsia y sueño cataléptico
El sueño de la v o l u n t a d

El sistema nervioso, y más particularmente el


cerebro, es a menudo considerado como un aparato
informativo, perceptivo y sensitivo. Pero es también
un sistema de acción con vistas al movimiento, y es
por ello que Laennec lo designaba ya como ¡mpetum
faciens.
El análisis del movimiento es, sin embargo, muy
complejo. Dejaremos aquí aparte ios movimientos
reflejos y nos limitaremos a considerar lo que se cono-
ce con la denominación de «movimiento voluntario».
Este movimiento voluntario comprende de hecho
dos especies de sistemas muy distintos entre sí. El pri-
mero de ellos es un sistema que regula la ejecución
del movimiento mediante un conjunto de automatis-
mos que, una vez puestos en marcha, se suceden y
desarrollan por sí mismos. Dichos automatismos son
de índole motriz y más o menos independientes del
psiquismo. Así ocurre, por ejemplo, con el sistema
Cataiepsia y sueño cataiéptico 46
44 La hipnosis

La catalepsia puede sobrevenir por crisis, que se


piramidal, cuyos centros son corticales'a lo largo de la describían antaño como «sueño histérico», estudiado
frontal ascendente y cuyas vías de proyección atravie- particularmente por Pitres, y cuya investigación
san la cápsula interna y llegan hasta las células m o t r i - emprendimos en 1 9 2 8 con el profesor Claude''. El
ces de la médula, que transmiten el Influjo hasta los paciente queda inmóvil, con los párpados caídos y
músculos. Cuando este sistema sufre alguna lesión, la sometidos a breves y característicos parpadeos, Si en
voluntad dei movimiento persiste, pero el movimiento este estado se le levanta algún miembro hacia arriba
deja de ejecutarse por causa del fallo del mecanismo mientras está acostado, sigue manteniéndolo en la
ejecutor Es lo que sucede en la hemiplejía orgánica misma posición; pero, hecho esencial, no se puede
vulgar, en la que los miembros no obedecen al influjo despertar al paciente como se haría con quien estuvie-
psíquico voluntario, es decir, a la iniciativa y a la ani- ra en un sueño normal. En tal caso se produce un
mación del movimiento. Esta situación podría ser entumecimiento especial parecido al sueño, pero dife-
comparada a ia de un automóvil cuyo carburador deja- rente a él y cuya duración puede ser muy variable,
ra de funcionar y no respondiera a los estímulos del yendo desde algunas horas o quizá días hasta meses o
c o n d u c t o r Ahora bien; este aparato ejecutor, este car- incluso años. Tuvimos así el caso de una muchacha
burador, queda estrictamente localizado en el cerebro, que permaneció cinco años en tal estado y a la que
como todos los sistemas automáticos. El estudio de llegó a conocerse por el sobrenombre de «la bella dur-
los sistemas automáticos, da su localización y de su miente del bosque». Transcurridos estos cinco años, la
alteración, es del dominio propio de la neurología. joven se curó y pudo reanudar su vida normal. Las f u n -
Pero los sistemas automáticos de ejecución per- ciones vegetativas funcionan normalmente durante el
manecen rigurosamente intactos en la hemiplejía his- largo sueño; el paciente puede ser alimentado, el f u n -
térica, hecho que puede ser comprobado con certeza cionamiento visceral y digestivo se mantiene intacto,
por los diversos procedimientos descubiertos por y no se registra ninguna perturbación propia del coma.
Babinski para explorarlos (reflejos tendinosos y cutá- La respiración no se hace suspirante ni entrecortada,
neos, reflejo plantar, búsqueda de clono, de la sincine- ni se pone en evidencia la menor alteración orgánica o
sis, etc.). Aunque todo se desarrolla en semejante neurovegetativa observable en el estado comatoso. El
caso como si la orden de puesta en marcha del apara- enfermo aparece relajado, con el semblante tranquilo
to y procedente del psiquismo dejara de producirse. y normalmente coloreado, mientras que la respiración
Digamos que el carburador sigue intacto, pero el con- no solamente no es ruidosa, sino que hasta a veces es
ductor está inerte o adormecido. No existe, así, puesta silenciosa, como si el individuo retuviera su respira-
en marcha, es decir, ninguna iniciativa del m o v i m i e n - ción. El corazón y el pulso están completamente
to. Es por ello que un despertar, como por ejemplo el normales.
torpedeo, restablece el movimiento.
Si se insiste en hacer sentar o incluso levantarse
Se trata aquí de una inhibición psíquica limitada a al paciente, este lo hace algunas veces, aunque queda
una mitad del cuerpo, aunque puede observarse en
otras afecciones una inhibición psíquica extendida al ' «Les crises de calalepsie, leur diagnostic avec le sommeil patiiologique.
cuerpo entero, siendo entonces lo que se designa con Leurs rapports avec l'iiystérie et la catatonie», Encéphale, págs, 3 7 3 y siqs
mayo de 1 9 2 8 .
ei nombre de cataiepsia.
46 La hipnosis Cataiepsia y sueño cataiéptico 47

en la posición en la que se le ha situado. Como hecho voiuntad. Es por ello que nosotros hemos utilizado el
todavía más curioso, suele mantener en ocasiones término de sueño cataiéptico.
unas posturas dificilísimas y que exigen gran esfuerzo, En otros casos, el fenómeno de la catalepsia que
como por ejemplo la de sostenerse sobre un solo pie y acabamos de describir puede asociarse con fases de
con la otra pierna encogida, o bien con el cuerpo intensa resistencia, llamadas óe negativismo. El enfer-
doblado, etc. Actúa de hecho como un autómata, mo se apuntala entonces con extrema energía para
como un muñeco articulado. El mutismo es absoluto, resistirse a los movimientos o gestos que pretenden
pero muy especial la expresión del semblante, El ros- imponerle manos ajenas (negativismo pasivo), llegan-
tro suele aparecer inmóvil, con los ojos espontánea- do a veces a ejecutar el movimiento inverso al que se
mente fijos; o, cuando alguien levanta aquellos párpa- trató de obligarle a realizar (negativismo activo).
dos, la mirada parece perdida en la lejanía y como El enfermo se sitúa al mismo t i e m p o en una acti-
muerta, carente de expresión. Es por ello que, durante tud en flexión, encorvándose sobre sí mismo y adop-
la Edad Media, en la época de A. Paré en Francia o de tando a veces una especie de postura fetal; suele incli-
Pereira de Medina en España, se temía tanto confun- narse hacia adelante, sostener la cabeza entre ambas
dir a los epilépticos con personas m u e r t a s y manos e inmovilizar la mirada como si quedara s u m i -
enterrarlos indebidamente. do en profundas meditaciones. Se trata de la posición
Cabe preguntarse qué es lo que está sucediendo que hemos descrito con De J o n g como la «actitud del
en el espíritu de estos enfermos durante el transcurso Pensador de Rodin».
del síndrome, y es posibl-e saberlo interrogándoles Esta impresionante postura de estatua se puede
cuando despiertan. Conservan generalmente perfecta ver interrumpida de golpe por hiipercinesias impulsi-
memoria respecto a todo lo sucedido durante su sue- vas: se trata unas veces de bruscos movimientos este-
ño, y pueden dar detalles completos sobre los aconte- reotipados mecánicos, otras de muecas y expresiones
cimientos ocurridos y hasta sobre los comentarios repetidas en la faz, tanto por violentos impulsos t e n -
habidos sobre el caso. Su conciencia se mantenía así dentes a golpear a alguien recién llegado, aunque para
despierta, pero todos coinciden en afirmar una y otra volver inmediatamente a la postura primitiva, como
vez que se hallaban imposibilitados de decidir y actuar por grandes gesticulaciones con los brazos en cruz y la
por sí mismos, y en que su voluntad estaba como en mirada extasiada en lo alto (actitud de crucifixión), o
suspenso por alguna causa misteriosa que les impedía bien por una serie de demostraciones durante las
cualquier iniciativa e independencia y les condenaba a cuales el enfermo emprende repentinas carreras para
aquella invencible pasividad. detenerse en seco o para lanzarse por los suelos, pare-
Sucede también con cierta frecuencia que el ciendo a veces sacudido por el espanto o la zozobra,
paciente sometido a dicha pasividad sienta revolotear actitudes que recuerdan hasta cierto punto las crisis
por su mente ciertas ideas a las que no puede frenar o histéricas que Kahbaum ha designado con el nombre
d o m i n a r Su poder de control estaba así inhibido. de crisis de pateticismo.
Poder de iniciativa y poder de control representan Se observan durante todo este período unos
los dos polos de la acción voluntaria. Pudiendo enton- extraordinarios trastornos neurovegetativos. El s e m -
ces decirse que ia cataiepsia representa ei sueño de ia blante aparece particularmente pálido, apagado y
48 La hipnosis
Catalepsia y sueño cataiéptico 49

como muerto, tanto más por cuanto la vitalidad de la der entonces sus actividades como pintor y logró
mirada parece haber desaparecido. V/aliéndonos de f i l - realizar las mejores telas de su vida.
maciones, y de dibujos en serie realizados gracias a Durante la catatonía se observan muchos otros
Lemeunier, hemos podido estudiar muy especialmen- trastornos funcionales orgánicos. El estómago puede
te esta pérdida de vida en la mirada, tan peculiar a la experimentar espasmos, y el funcionamiento del pílo-
enfermedad que nos ocupa y tan diferente de la visión ro es a la vez espasmótico y atónico, lo mismo que
fija, pero viviente, de los parkinsonianos. el funcionamiento intestinal (Henry, H. Baruk y L.
Es frecuente que la boca del paciente deje esca- Camus). Las reacciones vestibularias quedan sobre
par un incesante flujo salivar, capaz en ciertas ocasio- todo profundamente modificadas, según hemos
nes de formar un verdadero charco. señalado con Aubry: el enfermo es insensible al vérti-
La respiración es a veces muy lenta, apenas go galvánico, y se observa igualmente una inexcitabili-
observable, frenada en todo caso, alternándose este dad calórica y rotatoria, inexcitabilidad que desapare-
ritmo con bruscos accesos de jadeante poiipnea, ce totalmente al despertar.
como si fuera una forja. La circulación aparece bien Cuando la catalepsia aparece asociada con el
conservada, aunque el electrocardiograma permite negativismo, las hipercinesias y los trastornos neuro-
registrar ocasionales modificaciones que nosotros vegetativos, estamos entonces en presencia del sín-
hemos estudiado con Racine y que Chatagnon ha drome que Kahibaum describió en Berlín, en 1 8 7 4 ,
considerado posteriormente, con un aumento de la con el nombre de catatonia, síndrome al que nosotros
elevación T y una modificación especial de la línea ST hemos venido dedicando ininterrumpidas investiga-
(síndrome de Coluccl). ciones desde 1 9 2 7 hasta la actualidad.
Cuando el enfermo está acostado, los miembros Inspirado inicialmente por el descubrimiento de la
inferiores ponen en evidencia unas piernas tan blan- parálisis general que Bayle había hecho en Charenton
cas como las sábanas. Si se procede a hacerle levan- en 1 8 8 2 , Kahibaum supuso que la catatonía era una
tar, se observa en los pies la aparición de un color rojo enfermedad cerebral anatómica, pero que ofrecía un
vinoso que invade la pierna desde abajo hacia arriba, carácter periódico y polimorfo capaz de evolucionar en
hasta la mitad del muslo: se trata de la acrocianosis ciertos casos hacia la demencia.
ortostática que hemos descrito con el profesor Claude, Después de Kahibaum se emprendió la investiga-
acrocianosis vinculada con una contracción especial ción de las lesiones cerebrales de la catatonía y, tras la
de las arterias que incluso recuerda a veces la arteritis aparición de la encefalitis letárgica, realizadora de t a n -
obliterante, pero que desaparece total y bruscamente tos síndromes parkinsonianos, la atención resultó
cuando el paciente despierta. atraída hacia los centros de la base del cerebro y los
Efectivamente: ei cambio vascular es tal desde el núcleos centrales, haciendo que numerosos autores
despertar, que el rostro recobra su color normal y toda trataran de asimilar la catatonía con el parkinsonismo
su vivacidad, hasta el punto de que puede llegar a no y con los síndromes estriados debido a su contraccio-
reconocerse al enfermo. Así me ocurrió con un pacien- nismo y al negativismo (Dide y Guiraud, Obario, etc.).
te mío queHlevaba tres años en catatonía, y que curó En 1 9 2 6 , estando al servicio del profesor Claude,
súbitamente una afortunada mañana. Pudo reempren- en Santa A n a , emprendimos el estudio de la catatonía
mediante los recursos de la neurofisiología moderna y
50 La hipnosis Catalepsia y sueño cataiéptico 51

valiéndonos particularmente de la electromiografía La segunda variedad consiste en ciertas modifica-


(con Thévenard y después con la señorita Nouel), de la ciones de los diversos sistemas somáticos por causa
cronaxia (con G. Bourguignon), de la electrocardiogra- de un embotamiento psíquico especial que nosotros
fía (con Racine), del estudio de las reacciones hemos designado como «sueño cataiéptico». Así, el
vestibulares (con Aubry), de las reacciones vasculares, entumecimiento parcial de la conciencia y de la v o l u n -
etc. El estudio de los reflejos de postura hecho en Bur- tad libera determinadas funciones somáticas y bioló-
deos por Delmas-Marsalet había mostrado ya que en gicas, y es con esta noción que conviene relacionar las
la catalepsia y en la catatonía no se registraban las prácticas del yoga, que estudiaremos más adelante.
modificaciones de. los reflejos de postura que apare- Quedaba pendiente el descubrimiento de las cau-
cen en las lesiones de los núcleos centrales, ya que se sas de este embotamiento catatónico, y fue entonces
trata de un factor psíquico. Llevadas a cabo por cuando, en París y en 1 9 2 8 , conseguimos realizar con
medios convergentes y particularmente por la electro- De Jong la catatonía experimental por la bulbocapni-
miografía, nuestras investigaciones evidenciaron las na, alcaloide obtenido de la corydaüs cava. Este
indudables diferencias que separan la catalepsia y ia alcaloide nos permitió lograr primeramente en el gato,
catatonía del parkinsonismo y de los síndromes estria- fenómenos tales como la catalepsia, el negativismo,
dos, objetivando al mismo tiempo que la catalepsia y las hipercinesias y los trastornos neurovegetativos de
la catatonía se emparentaban con ei sueño. la catatonía, particularmente la salivación, así como
En efecto: catalepsia, negativismo, automatismos las mismas alteraciones electromiográficas y crdnáxi-
hipercinéticos y trastornos neurovegetativos cesan cas que en el enfermo humano. Observemos al res-
instantáneamente tan pronto se produce ei despertar pecto que las corrientes de acción registradas en los
de! enfermo. Y tan claro resulta este hecho que, con la músculos durante la catatonía recuerdan por su ritmo
desaparición de la catatonía, hemos podido compro- a las de la contracción voluntaria, es decir, a las
bar la simultánea suspensión de las modificaciones en corrientes de acción de origen psíquico. Nuestros t r a -
el electrocardiograma, de las constricciones vascula- bajos experimentales, desarrollados seguidamente en
res, de las alteraciones respiratorias, e incluso de cier- Amsterdam con De J o n g , en el laboratorio de fisiolo-
tos cambios biológicos de los prótidos que logramos gía del profesor Órouwer y en el Instituto del Cerebro
observar en la sangre con la señorita H. Jankowska, y de Kappers, nos demostraron lo siguiente:
más tarde en la bilis con Olivier y Liteanu. 1. Que la catalepsia y la catatonía sólo se producen
Estos hechos nos condujeron a describir dos v a - en aquellos animales cuya corteza esté suficiente-
riedades de medicina psicosomática {Médecine et mente desarrollada, y que tales síntomas nunca
Hygiéne, Ginebra, 2 3 de junio de 1 9 6 5 , n.° 6 9 3 ) . Una pueden ser realizados en los vertebrados inferio-
primera variedad, que hemos mencionado ya refirién- res (peces, reptiles, batracios).
donos a la histeria, consiste en la realización de un 2. Que, según las dosis empleadas, se obtienen unos
síntoma físico en virtud de una idea; se trata de lo que síntomas diferentes:
los psicoanalistas designan como «histeria de conver- a) con las dosis pequeñas se produce ei sueño
sión», y es lo que representa actualmente la psicomá- verdadero, del que se puede despertar fácil-
tica americana, es decir, una forma dei psicoanáiisis. mente al enfermo
52 La hipnosis Cataiepsia y sueño cataiéptico 53

b) con dosis medianas, se alcanza la catalepsia las intervenciones de De J o n g con la acetilcolina y el


c) con unas dosis algo mayores se llega al negati- nitrógeno, y las de Divry con la Insulina, e t c , han con-
vismo y a ias hipercinesias histeriformes tribuido a disponer de una lista de sustancias capaces
d) y, con las dosis muy fuertes, el resultado es ya de crear una catalepsia experimental. Estas sustancias
ia epilepsia. han sido estudiadas químicamente y en fechas recien-
Esta noción de los síntomas según los grados de tes por S i m ó n , Langevinski y Boissier, comparando
intoxicación se extendió seguidamente a toda una desde esta perspectiva la catalepsia de los neurolépti-
multitud de posteriores experimentaciones, en las que cos con la de la bulbocapnina, y nosotros las hemos
nos valimos de otras clases de drogas. Fue por ello designado con la denominación genérica de toxinas
que la formulamos bajo la denominación de ley de los de ia voluntad.
estadios o ley de los estadios psicoorgánicos (Congre- Las investigaciones psicológicas que hemos reali-
so de Psicofarmacología de Basilea, 1 9 6 0 ) , confron- zado no solamente en animales, sino también en h o m -
tando los datos extraídos de la experimentación ani- bres normales y en niños lactantes valiéndonos de la
mal con los obtenidos tras la utilización en el hombre objetivación de la iniciativa voluntaria con el piezógra-
de la terapéutica mediante el somnífero que habíamos fo y otros medios, nos han demostrado que el m o v i -
estudiado en 1 9 2 8 con el profesor Claude. miento voluntario puede ser definido como un movi-
La realización de la catatonía experimental ponía miento espontáneo, imprevisible, adaptado ai logro de
así en evidencia el hecho esencial de que la catalepsia un propósito, y realizador del mismo.
y la catatonía representan una modalidad de peculiar Su carácter espontáneo viene a distinguirlo de los
entumecimiento psicocerebrai emparentado con el movimientos reflejos o reaccionales que, según pudi-
sueño, pero diferenciado de este por un mayor grado mos comprobar con De J o n g en el Parque Zoológico
de intoxicación y de perturbación. de A m s t e r d a m , se observan en los vertebrados infe-
Ulteriores trabajos efectuados en el mundo entero riores, en los que la movilidad oscila entre/a acinesia y
han permitido descubrir toda una serie de sustancias el impulso.
susceptibles de producir la catalepsia y la catatonía, Por su carácter adaptado y finalista se diferencia
Nosotros nos hemos dedicado por nuestra parte a de la impulsión.
estudiar muy especialmente las toxinas surgidas del En el recién nacido y en el lactante hemos distin-
intestino (toxina colibacilar neurótropa) o de la bilis guido, y tras la fase de'los movimientos extrapirami-
del entubado duodenal (Baruk y Camus), así como dales propios del nacimiento, la fase del impulso del
ciertas reacciones alérgicas y la catatonía experimen- deseo, y luego la aparición del control del impulso,
tal de los neurolépticos (Baruk, Launay y Berges), Los que desemboca en el movimiento cuyo fruto es la con-
trabajos efectuados en América por Rinkel, Denber, secución de un propósito.
Kline, Sackler y Kluever, que participaron con noso- Dos factores aparentemente opuestos intervienen
tros en el simposio de Zurich (septiembre de 1 9 5 7 ) , en el movimiento voluntario: el impulso afectivo por
los descubrimientos de la sustancia catatonígena de una parte, sobre el que Babinski y Jarkowski insistie-
Heath y de la sustancia P de Gaddum, el papel del ron en sus famosos trabajos sobre la cinesia paradóji-
adenocromo de Hoffer, el del amoníaco de Gjessing, ca, y el del freno y control que transforman, por la
64 Catalepsia y sueña cataiéptico 55
La hipnosis

te dicha, así como la del delirio onírico de origen t ó x i -


otra, este impulso brutal y ciego en un acto coordina- co, como fue el caso de cierta enferma que, padecien-
do y adaptado, capaz de lograr lo propuesto. do catatonía durante una septicemia colibacilar, se
Estas son las modalidades que se pueden objeti- imaginaba estar viajando a bordo de un avión que la
var, según hemos demostrado con R. Porak y poste- llevaba a Rusia para ser fusilada por los bolcheviques,
riormente con Gómez y Rossano al estudiar en el comportándose en todo con relación a este delirio. Es
hombre la iniciativa psicomotriz por medio del ergó- por ello que el comportamiento de estos enfermos
grafo de Mosso o bien del piezógrafo de Gómez- aparece a veces como algo tan caprichoso y extraño
Langevin. Las curvas dibujan una parábola regular en que, para un observador inexperto, adquiere la
el individuo normal, mostrando la nitidez y la continui- semblanza de una simulación. Pero la realidad es que,
dad de un determinio. Pero en el catatónico la puesta si bien dicho comportamiento puede parecerse a una
en marcha es, por el contrario, excesivamente lenta, opción voluntaria, no se trata en modo alguno de una
con persistentes interrupciones que dibujan una forma voluntad libre, sino de una actitud impuesta por un
trapezoidal hasta el momento en que se establece el delirio cuyo origen es de índole tóxica.
automatismo. Finalmente, en los neurópatas y los his-
téricos, una curva irregular e incierta refleja las indeci- Ha surgido la pregunta de si la catatonía tiene o
siones, la apatía y las contradicciones. no vinculaciones con alguna zona determinada del
cerebro. Pero la catatonía experimental ha permitido
Estos hechos nos permiten una mejor compren- aclarar esta duda^. Realizando desde 1 9 3 3 la catato-
sión de la catalepsia y de la catatonía. La catalepsia nía experimental por medio de la toxina del colibacilo
representa en suma la inhibición de la puesta en mar- intestinal, hemos podido demostrar la función de las
cha psicomotriz, es decir, de la iniciativa voluntaria. toxinas intestinales; luego, en 1 9 3 4 , y con L. Camus,
La catatonía exhibe un grado más acentuado con la intervención de una toxina biliar que posteriores
negativismo y fuertes trastornos neurovegetativos. investigaciones nos han hecho relacionar con ciertos
El funcionamiento de la voluntad queda mediati- polipéptidos, tratando de identificar con Olivier y Li-
zado en ambos casos, tanto en sus funciones de ini- teanu una toxina designable como «catatonina biliar»
ciativa como en las de control, explicándose así la que el profesor Malí estudió igualmente en A l e m a -
asociación de la inmovilidad por una parte y las des- nia. Ulteriormente, con Launay y Berges, hemos des-
cargas de los automatismos o de los influjos afectivos crito la catatonía experimental de los neurolépticos y
por la otra. determinado las reglas de la catatonía experimental
Estos fenómenos se emparentan con el sueño, sin en las pruebas psicofarmacológicas; realizando las
que puedan, no obstante, identificarse con el sueño sustancias activas en terapéutica psiquiátrica una
verdadero. Se trata de un sueño que inhibe, que cap- catatonía experimental en los animales, obtuvimos la
tura ia voiuntad, y de ahí el nombre de catalepsia, prueba así denominada, y tan corriente actualmente
cuya etimología griega significa «captar», «capturar». en todos los laboratorios de psicofarmacología.
En el plano psicológico, hemos recordado en pági-
nas anteriores el estado psíquico del antiguo sueño ^ De J o n g , H. y Baruk, H „ La catatonie expénmentale par ia bulbocapnlne,
vol, 1 , Masson, 1 9 3 0 . Baruk, H., «La catatonie», Psychiatrie medícale, vol. 1 ,
histérico, de la crisis cataléptica. Y hemos mostrado la Masson, 1 9 3 8 . De J o n g , H., Experimental Catatonía, Baltimore, 1 9 4 5 . Baruk, H „
importancia de los sueños en la catatonía propiamen- «La catatonie». Traite de Psychiatrie, vol. 1 , Masson, 1 9 5 9 .
56 La hipnosis Caíalepsia y sueño cataiéptico 67

Los famosos trabajos efectuados por Shaiten- te vinculado con el entero funcionamiento no sola-
brand en Alemania han puesto en evidencia el papel mente de la corteza, sino de todo el cerebro. Esta inhi-
de un importante factor cortical, cuyos influjos ha con- bición puede ser de origen tóxico u orgánico, pudien-
firmado Paviov con sus trascendentales investigacio- do entonces ir acompañada de delirio onírico. Si se
nes. Los estudios que nosotros hemos realizado con prolonga su acción, es incluso capaz de producir la
Puech en el mono, han demostrado a su vez que, si disociación psíquica que caracteriza el proceso esqui-
bien este factor cortical difuso es en efecto importan- zofrénico. Es por ello que, tras haber sido confundidas
te, la intensidad de la catatonía es proporcionai a ia con la histeria y luego con la catatonía de Kahibaum,
difusión de ia acción tóxica. Este papel de la difusión la catalepsia y la catatonía citada pasaron seguida-
es esencial en la producción de los trastornos psíqui- mente a ser dilui'das en el extenso marco de la d e m e n -
cos, oponiéndose con ello al carácter estrictamente cia precoz de Kraepelin y de la esquizofrenia de
localizado de las afecciones neurológicas. Bleuler.
Es esta difusión tóxica lo que explica las pequeñas Pero, tal como hemos proclamado insistentemen-
lesiones celulares y vasculares (particularmente de los te en repetidos trabajos, y según ha sido admitido
capilares) puestas de relieve por diversos autores con en las recientes discusiones de la sociedad
ocasión de precederse a la autopsia de ciertos viejos medicopsicológica^, esta sistemática extensión ha
catatónicos, y que hemos podido comprobar por nues- padecido evidentes exageraciones, resultando así
tra parte con Claude y Lhermitte, con Cuel y, en un preferible volver a la concepción de Falret, que veía en
caso muy particular, con el profesor Del Río Hortega. la catatonía un simple síndrome capaz de producirse
Añadamos que L. Rojas ha demostrado que la partiendo de diferentes condiciones. Si bien pueden
acción tóxica de la bulbocapnina se inicia actuando observarse algunos casos crónicos en los que la
sobre los vasos sanguíneos irrigadores del cerebro-y catalepsia local forma parte de un vasto síndrome
que, caso de prolongarse, esta acción vascular puede disociativo, no es menos cierto que se hace posible
determinar ciertas lesiones celulares secundarias. encontrar también ciertas catalepsias periódicas o sin-
Ayudados por nuestros amigos los profesores Puech y tomáticas integradas en ja catatonía de Kahibaum, así
David y nuestros colaboradores Racine, Vallancien y como otras catalepsias igualmente transitorias provo-
la señorita Leuret, hemos logrado captar experimen- cadas por una momentánea sideración psíquica e m o -
talmente en el mono la modificación vascular catato- tiva; y son estos últimos casos (de los que hemos
nígena, que se produce las más de las veces en forma publicado varios ejemplos) los que pueden ser catalo-
de vasoconstricción y de anemia cerebral (tal como gados bajo la denominación de catalepsia histérica,
sucede en la catalepsia bulbocapnínica), o bien más casos que se relacionan, por otra parte, con la catalep-
raramente como un edema cerebral (caso que pusi- sia hipnótica que vamos a estudiar seguidamente.
mos en evidencia con Rougerie en el mono y en
catalepsia provocada por intoxicación con ACTH).
Concluiremos diciendo que la catalepsia y la cata- ' Ver a este respecto nuestro estudio de conjunto titulado: «La catatonie de
tonía representan una sideración o una inhibición del Kafilbaum, la schizoplirénie et la revisión de la nosograpiiie psychiatnque»,
sistema psicomotor voluntario, sistema estrechamen- Semaine des Hdpitaux de Paris, año 4 6 , n ú m . 2 5 , págs, 1 . 6 9 7 - 1 , 7 2 9 , 2 6 de mayo
de 1 9 7 0 .
3. La hipnosis
o catalepsia provocada

Acabamos de mencionar una enfermedad espon-


tánea, la catalepsia, que puede aparecer durante los
procesos de la histeria, de la catatonía de Kahibaum,
de la esquizofrenia, o de otras afecciones similares, ya
que pueden observarse también catalepsias sintomá-
ticas como, por ejemplo, la asociación catalepsia-
epilepsia (sobre la que hemos insistido con Lagache),
la catalepsia sintomática de ciertas encefalitis (como
en el caso que nos pasó Babinski y que publicamos
con el profesor Claude, donde se trataba de una
catalepsia sintomática procedente de una encefalitis
letárgica, o como en el caso que pudimos estudiar con
el profesor Del Río Hortega, consistente en una
encefalitis que había afectado a una parte de la
corticalidad, particularmente la circunvolución del
cuerpo calloso), o bien incluso" la catalepsia s i n t o m á t i -
ca producida por otras dolencias estudiadas par-
ticularmente por nuestro maestro M. Klippel.
Pero, junto con la catalepsia espontánea produ-
ciéndose como una enfermedad, coexiste otra cata-
lepsia provocada por determinadas maniobras psico-
lógicas. La hipnosis constituye en gran parte esta
catalepsia provocada.
60 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 61

al enfermo. Dicha noción sigue siendo sostenida t o d a -


Nociones históricas vía hoy por gran número de curanderos, que preten-
den alcanzar la curación de sus pacientes realizando
La historia de la hipnosis merece ser brevemente esta aplicación de las manos y concentrándose psíqui-
recordada al respecto. Sus circunstancias han sido camente de un modo peculiar Hemos asistido perso-
recientemente examinadas en Francia gracias a los nalmente al supuesto tratamiento de algunos enfer-
trabajos de B a r r u c a n d \e Chertok^ y de Lassner^; en mos que recurrieron a este sistema, recordando los
Gran Bretaña, por S. Black*; en América a través de casos de una paciente neurótica afecta de ceguera
numerosas obras; en Italia con el meritorio libro del cortical y que pretendía experimentar una mejora en
profesor Granone^, y en otras partes del mundo. su visión tras la imposición de ias manos, el de otra
Si bien el término de «hipnosis» fue utilizado por enferma alcohólica y toxicómana que se suponía libe-
vez primera por Braid, en Manchester y en 1 8 4 3 , la rada de sus apremios gracias a aquel método, etc. Sin
noción y la práctica de dicha actividad son muy ante- duda, cabe preguntarse el cometido que desempeña
riores al citado a u t o r Existe un general acuerdo en la sugestión en tales casos, seguramente decisivo, por
considerar como verdadero precursor de la hipnosis a más que los magnetizadores están persuadidos de la
Mesmer, el creador del magnetismo animal. Recorde- acción de un fluido transmisible de una a otra persona.
mos que, nacido en 1 7 3 4 , en Suabia (Alemania), Fuera como fuese, Mesmer acabó instalándose en
Mesmer realizó sucesivamente estudios de teología, París, en 1 7 7 8 , conociendo un éxito considerable con
de derecho y luego de medicina, y que, influido des- su práctica de los «pases magnéticos». Fue entonces
pués por los éxitos de ciertos curanderos como Gass- cuando estableció el empleo de la famosa «varilla
ner, se trasladó a Austria, y en Viena inició la aplica- magnética», cuyo fluido debía provocar saludables
ción de ios imanes para provocar determinadas m o d i - «crisis magnéticas» en determinados pacientes. La
ficaciones psíquicas, dando así lugar a la aparición del difusión del mesmerismo llegó a inducir a Luis XVI a
término «magnetismo». No tardó, sin embargo, en ordenar que la Academia de Ciencias y la Real Socie-
abandonar la utilización de los metales, ya que pudo dad de Medicina realizaran una encuesta, misión que
observar que el hecho de aplicar las manos sobre el fue confiada a eminentes sabios, entre los que figura-
cuerpo de los pacientes venía a producir los mismos ron hombres como Bailly, Frankiin, Lavoisier, L. de
efectos. En esta aplicación de las manos es donde Jussieu, e incluso el famoso Guillotin, inventor de la
reside esta noción de un fluido que pasa del terapeuta conocida máquina. Las conclusiones decididas por la
comisión fueron desfavorables para Mesmer, estiman-
' Barrucand, D., «L'hypnose de 1 7 6 9 á 1 9 6 9 » , comunicado presentado a la do que la imaginación podía producir fenómenos
Sociedad Moreau de Tours, 2 7 de enero de 1 9 6 9 , Encéphale, n ú m , 5 , 1 9 6 9 .
2 Chertok, L , L'hypnose, M a s s o n , 1 9 6 3 , Petite Bibliothéque Payot, 1 9 6 9 , análogos y que el magnetismo sin la imaginación no
[Trad. castellana La hipnosis, Atika, M a d r i d , 1 9 6 4 , ] produciría nada. Desacreditado en Francia, M e s m e r se
^ Lassner, J . , «L'hypnose en anesthésiologie», Encyclopédie médlco- trasladó a Suiza y, según escribe Barrucand, «prosi-
chlrurglcale, 1968.
'' Black, S., MInd and Body, vol, 1 , W i l l i a m Kimber, 6, queen Anne's Gate, guió allí con sus lucrativas actividades».
Londres, S W 1 , 1 9 6 9 .
= Granone, F., L'lpnatismo, prefacio de C. M u s a t t i , vol. I . T u r f n , Boringhieri,
Pero la correcta comprensión de Mesmer exige
1962. relacionar su obra con la filosofía por él profesada. Se
62 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 63

ha intentado frecuentemente establecer ciertos como «servidores de los astros y de los sortilegios»
vínculos entre Paracelso y Mesmer. Por otra parte, (en hebreo acum, ovdei cor'havim o mazaiot); esta
tanto el profesor Leibbrand como la señora Leibbrand, idolatría venía a quedar totalmente opuesta con el ser-
en sus eruditas conferencias pronunciadas en ia vicio del Dios Único, del Dios de A b r a h a m , de Isaac y
Sociedad Moreau de Tours vinculan a Mesmer con las de Jacob que, según acaba de recordar todavía Dorion
corrientes del romanticismo alemán. Chertok explica en su notable libro sobre Freud, no puede ser en nin-
igualmente aquellos éxitos en Francia y escribe: «El gún caso asimilado con la naturaleza, ya que, siendo
final del siglo XVIII coincide, en Francia, con la su propio Creador, queda muy por encima de ella; des-
aparición, de la sensibilidad romántica, en la que se conocedora como es del bien y del mal, la naturaleza
pedían plenas satisfacciones para las exigencias es corregida por el Dios dé A b r a h a m , de Isaac y de
sentimentales contenidas durante tanto tiempo por Jacob, que sitúa mucho más altos que las fuerzas
los imperativos racionalistas». Pero lo que conviene naturales brutas el respeto y el amor hacia el prójimo,
destacar es que Mesmer presentó en Viena su tesis de la conducta en Justicia y el Tsedek. Ahora bien; la
médico basándose en el tema siguiente: «De la divinización de la naturaleza corresponde a una acti-
influencia de los planetas sobre el cuerpo humano». tud panteísta, y era ya en parte también la actitud de
Barrucand e.scribe al respecto que «Mesmer se funda- Spinoza. En una conferencia pronunciada reciente-
ba en una " t e o r í a " estrictamente incomprensible, algo mente en la Sociedad Moreau, en Tours, el profesor
que parecía querer asociar a la medicina con la astro- Leibbrand nos hizo saber que esta filosofía inspiró
nomía gracias a la utilización por parte de ciertos indi- particularmente en Alemania el ideal de Scheliing; y
viduos privilegiados de un llamado "fluido universa!", dicho profesor escribe: «El pensamiento leibniziano de
capaz de comunicar entre sí a los cuerpos celestes, una armonía preestablecida será rechazado por
pero también de llegar a afectar a los distintos cuer- Scheliing, pues este no admite la existencia de un Ser
pos animados terrestres». Barrucand nos hace saber exterior hipotético que quedaría colocado entre noso-
que, pese a semejante «esoterismo», Mesmer conoció tros y el organismo... Existe en consecuencia una
grandes éxitos entre ciertas personalidades, como el identidad entre la naturaleza y el espíritu». Es así, nos
famoso Lavater, cuyas tendencias místicas fueron entera el profesor Leibbrand, como Scheliing, que
bien conocidas. escribió mucho sobre medicina, insiste sobre la liber-
Esta teoría mesmeriana, que puede parecer tan tad de la naturaleza, concibiéndola como única fuerza
«incomprensible», según la expresión de Barrucand, vital y con riesgo de sacrificar al individuo.
resulta en cambio muy clara para todos aquellos que Esta filosofía pagana repite así la idea justificado-
están al corriente de la historia de la teología. Es en ra de todas las fuerzas de la naturaleza, por muy
efecto bien sabido que el antiguo paganismo se crueles que puedan ser, y la del sometimiento total del
apoyaba en gran parte en la creencia del influjo de los hombre a los fluidos de los astros; ello conduce no
astros sobre el hombre y sobre el destino de. las criatu- solamente al fatalismo, sino que se opone también en
ras humanas, hasta el punto de que los profetas un todo a la humanización de lo sagrado, principio
hebreos, que combatían porfiadamente la existencia esencial de la filosofía bíblica, y del que derivan la
de tales concepciones, designaban a los idólatras defensa del hombre y la noción de lo justo y lo injusto.
64 La hipnosis l-a hipnosis o cataiepsia provocada 65

Un alumno de Mesmer, el marqués de Puységur, tismo nervioso, sistema que sumía en hipnosis a los
apóstol también él del magnetismo animal, insiste, enfermos haciéndoles fijar la mirada sobre un objeto
por otra parte, sobre la influencia de la voluntad del brillante. Todos estos trabajos abrieron entonces el
terapeuta sobre el enfermo. Y, en lugar de destacar, paso a la llamada Escuela de Nancy.
como Mesmer, las convulsiones y agitaciones, pone Resumiremos diciendo que, hasta entonces, el
sobre todo de relieve un estado peculiar de sueño que magnetismo basado eh los pases manuales o los ima-
califica como «sonambulismo», completando los pases nes venía emparentándose con el hipnotismo, y que
inductivos con un ligero frotamiento sobre los ojos. ambos métodos se asociaban y fusionaban con f r e -
Comprueba entonces en el individuo sometido a este cuencia. Y Chertok nos informa que fue así como la
estado de sonambulismo ijna especie de clarividencia, acción de los metales sobre los histéricos (proclamada
hasta el punto de sugerir la utilidad de interrogarle por Burcq en 1 8 5 0 ) llegó a ser experimentada en el
hallándose en semejante trance. Vemos así la prefigu- servicio de Charcot, cuyo presidente, C. Berna'rd,
ración del hipnotismo en la obra del marqués de Puy- nombró una comisión integrada por Luys, D u m o n t -
ségur. El magnetismo animal culmina seguidamente pallier y el propio Charcot, para que comprobara si
su desarrollo con Deleuze, llegando a motivar que la la aplicación de ciertos metales determinaba realmen-
Academia de Medicina nombre entonces a una C o m i - te una catalepsia.
sión para que estudie el problema. Un primer informe Entonces fue cuando el punto de vista psicológico
es rendido en 1 8 3 1 por Husson; favorable al magne- alcanzó notables progresos con los trabajos de la
t i s m o , no satisface en cambio a la Academia, que pro- Escuela de Nancy. Destacó primeramente la labor de
cede seguidamente al nombramiento de una segunda Liebault, médico que ejercía cerca de Nancy, quien
comisión en la que figuran Cloquet, Dubois, Roux y estudió el sueño provocado con relación al sueño nor-
B o u i l l a r d , la cual no reconoce el estado de mal, y logró producir el sueño hipnótico valiéndose de
sonambulismo magnético. una fijación sensorial con concentración de la aten-
Se desarrolla paralelamente un estado de opinión ción, reconsiderando con ello la eficacia de las suges-
«psicologista» favorecido particularmente por el abate tiones. Pero corresponde sobre todo a Bernheim la
de Paria, que establece una concepción a la vez clínica verdadera capitanía de la Escuela de Nancy. Recorde-
y metafísica y en la que la noción del «sueño lúcido» es mos que Bernheim era profesor de clínica médica, e
introducida mediante la concentración del alma sobre importa no olvidar al respecto que fue él el primero en
sí misma, logrando así volverla libre, desprenderla de describir la catalepsia incidente con la fiebre tifoidea,
los sentidos y devolverles una intuición de las realida- catalepsia típica que tampoco dejó de ser mencionada
des p r o f u n d a s . A p a r e c e con ello una fiiosofía por nuestro venerado maestro Dufour en él hospital
espiritualista, en la que el alma queda hasta cierto Broussais. Nosotros hemos estudiado personalmente
punto separada del cuerpo. Es con este propósito con Poumeau-Delille esta misma catalepsia en el cur-
como el abate de Paria induce a sus pacientes a que- so de la fiebre tifoidea, y pudimos observar que cabía
«concentren su atención», a que piensen en el «sue- atribuirla a unas toxiinfecciones asociadas (la t o x i i n -
ño». D. de Gros publica por otra parte, en París, una fección tífica y la toxiinfección colibacilar), hecho
serie de lecciones sobre ei método de Braid, o hipno- igualmente comprobado por Hillemand y Stehelin.
66 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocaiJa 67

Pero Bernheim era un médico completo, tan experto sobre las cenestopatias. El enfermo no siente en
en los dominios psíquicos como en los somáticos, y semejante caso la existencia de su cuerpo, tiene la
supo demostrar que la hipnotización era un f e n ó m e n o impresión de que sus tejidos son como madera, y lle-
general, y no una enfermedad neurológica como era ga en situaciones extremas a sentirse como un espíri-
considerada la histeria en la Saipetriére. Incluso las tu sin -cuerpo, como un cuerpo muerto. Frecuente
neurosis descritas con los tres períodos de letargía, durante las depresiones melancólicas, este trastorno
catalepsia y sonambulismo, fueron para Bernheim puede existir también en estado aislado y, tal como
simples efectos de la sugestión, demostrando, bajo los hemos demostrado con Racine, parece vinculado a
efectos de la sugestión, la somnolencia, la catalepsia, veces con un trastorno circulatorio de los capilares y
las contracturas provocadas, las obediencias automá- con la aportación sanguínea a los tejidos periféricos.
ticas y las alucinaciones hipnóticas y posthipnóticas. Recordemos al respecto que Dumas consideraba a
Es conocida la pugna entre las Escuelas de Nancy este síndrome como vinculado con una idea fija, y
y de París. A ñ a d a m o s que la Escuela de Nancy conta- que, siguiendo su orientación, habría podido intentar-
ba con psicólogos tan eminentes como Beaunis y Lié- se el tratamiento de este síndrome mediante la hipno-
geois, y que el primero de ellos hizo un descubrimien- sis. En todo caso, la obra de Beaunis dio sus frutos.
to-capital: la cenestesia. S. Black ha tratado reciente-
Demostrando gracias a Bernheim el papel de la
mente en Londres de definir el psiquismo como un sis-
sugestión, la Escuela de Nancy puso en guardia contra
tema de información, y escribe: «I have recently
el cultivo de las neurosis y contra las epidemias con
published a theory on the nature of mind (Black,
ello desencadenadas, Babinski prosiguió en este
1969) but theory aside, it can be concluded w i t h
aspecto las enseñanzas de Bernheim, hasta que tuvo
some certainty that the mental process per se is mani-
que admitirse que la Escuela de Nancy había triunfado
fest by the receipt and transmission of Information»®.
en aquel dominio. El desarrollo y la propagación de
Puede ciertamente discutirse esta concepción tan
una hipnosis desligada de las preocupaciones relati-
limitada del mind, que, aparte de la información, rige
vas a la sugestión puede conducir -fácilmente a la
también los procesos de la reflexión, de la iniciativa y
creación de psicosis colectivas. Tras la publicación de
de la acción, tal c o m o hemos recordado en páginas
los primeros trabajos de Brotteaux solare la hipnosis
anteriores. Pero, limitándonos a la información, es
medicamentosa por la escopocloralosa y cierta p u b l i -
necesario definirla. En este dominio es donde Beaunis
cidad sobre el caso, observamos como una verdadera
introdujo una noción original y fecunda, la de la infor-
psicosis colectiva afectaba a toda una aldea de la V e n -
mación general de la vida del organismo, esta
dée, con el resurgir de algunas supersticiones
sensibilidad general que nos trae el sentimiento de la
medievales. Cortamos enérgicamente dondequiera
existencia misma de nuestros órganos y de la vida de
que se produjeron estos casos, afirmando que
nuestro cuerpo. Este descubrimiento ha sido confir-
la escopocloralosa era un medicamento como los
•mado y desarrollado por los trabajos de Dupré y
demás, y que no era preciso armar tanto barullo para
Camus sobre la patología de la cenestesia, es decir,
nada. Entonces fue cuando publicamos un trabajo
" Black, S., Some physiological Meohanisms amenable tó contra/ by direct sobre los estragos de la sugestión y los peligros de su
suggestion under hypnosis in psychoptiysioiogical mectianisms of iiypnosis, vulgarización.
W i l l i a m Kimber and Co. Limited, 6, queen Anne's Gate, Londres, S W 1 , 1 9 6 9 .
La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 69
68

nosis propiamente dicha, inciden sobre ios factores de


La hipnosis fue estudiada y aplicada en París por
la influencia psíquica, de las sugestiones, de la acción
Luys y por Dumontpallier, este seguidor de la teoría
sobre la personalidad, e investigaciones que fueron
psicológica de Charcot y que utilizaba imanes. Un realizadas en un momento dado en la embajada de
congreso sobre ei hipnotismo tuvo lugar en París en Gran Bretaña y que ej propio Morlaas ha expuesto
1 8 8 9 , en el que se produjeron las discusiones entre ampliamente, en fecha reciente, ante la Sociedad
las escuelas de Nancy y de París y en el que participó Moreau de Tours. La hipnosis conoce igualmente un
P. Janet. considerable auge en Estados Unidos, habiendo sido
Cuanto la práctica de la hipnosis había casi desa- incluso establecida como método especializado por la
parecido en Francia, P. Janet se mantuvo fiel a ella y American Psychiatrie Association. Hemos menciona-
fue precisamente él quien, en el servicio del profesor do anteriormente los importantes trabajos efectuados
Claude, nos inició en la hipnosis y nos permitió realizar en Turín por el profesor Granone, y el destacado libro
investigaciones clínicas y fisiológicas al respecto. an.tes citado, verdadero tratado completo de la hipno-
Después de un prolongado eclipse, la hipnosis sis. Dicho profesor pronunció una notable conferencia
conoce en nuestra época una revalorización de sobre el mismo tema en la Sociedad Moreau de Tours,
actualidad. Recordemos en primer lugar que Paviov
ha investigado la hipnosis y la ha explicado por su t e o -
ría cortical. Informaremos más adelante sobre los Descripción de ia hipnosis
resultados de la entrevista que sostuvimos con Paviov
durante el Congreso de Berna en 1 9 3 2 , bajo la égida En el libro del profesor Granone encontraremos
de nuestro maestro el profesor H. Claude. Los un profundo estudio sobre los div^rsos medios de «in-
psicoanalistas han dado, por otra parte, una teoría de ducción» de la hipnosis: el de los pases, el de la fija-
la hipnosis. Y esta práctica ha adquirido finalmente un ción de un objeto, el del bloqueo de los globos ocula-
gran desarrollo en Gran Bretaña. Hace algunos años, res, el de la compresión del seno carotídeo (es conoci-
en 1 9 6 6 , asistimos en Londres al Congreso sobre la da, al respecto, la importancia de este seno sobre el
hipnosis convocado por nuestro amigo el Dr. Patter- sistema neurovegetativo, seno particularmente estu-
son. Pudimos presenciar como, durante los experi- diado en la obra del profesor Léger), el de las actitudes
mentos desarrollados en sesiones organizadas en la postulares de K o h n s t a m m , el de la sugestión del sue-
misma sala de conferencias, se lograba sumir en sue- ño (es este último método el que hemos visto aplicar
ño hipnótico a los congresistas de las dos primeras por Bérillon en su centro de hipnotismo, centro que ha
filas de butacas, sobre lo que volveremos a insistir subsistido largo t i e m p o tras el desafecto hacia la hip-
más adelante. Chertok pone de relieve en su libro que nosis), y el de los estímulos monótonos y rítmicos,
la British Medical Association se había inspirado en el Chertok ha insistido sobre el adiestramiento prepara-
informe presentado por Husson en 1 8 3 1 ante la A c a - torio que consiste en explicar al paciente todo lo que
demia de Medicina. Recordemos al respecto los va a realizarse, especificándole sobre todo que «la hip-
recientes trabajos de nuestro amigo Morlaas (ex inter- nosis es un estado durante el cual se sueña y uno sabe
no de C. Foix y alumno de Alajouanine en la Saipe- que está soñando». La mayoría de los autores insisten
triére), trabajos que, sin estar relacionados con la hip- sobre el consentimiento del enfermo. Existe la eviden-
70 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 71

cia de individuos refractarios y t a m b i é n de pacientes En el plano neurofisiológico, hemos observado en


cuya voluntad es opuesta a la hipnosis. la catalepsia hipnótica las mismas corrientes de
La hipnosis comporta una serie de grados de pro- acción electromiográficas que en la catalepsia espon-
fundidad variable, especificados en la escala de Davis tánea y en la catatonía. Recordemos al respecto que,
y Husband. El primer grado consiste en un estado que tras enfrentarse con un caso de catalepsia hipnótica,
recuerda al sueño, un estado hipnoide con parpadeo, Frohiich y IVlayer llegaron a sospechar la ausencia de
cierre de los ojos y relajamiento físico. El siguiente corrientes de acción, y ello les indujo entonces a
grado corresponde al trance ligero: presenta todos los deducir conclusiones sobre supuestas propiedades de
signos de la catalepsia (catalepsia de los miembros y los músculos estriados en el transcurso de la hipnosis.
ocular, rigidez y principio de anestesia o de parestesia Pero, trabajando en 1 9 2 6 con Thévenard y con la
[ m a n o enguantada]). Un grado más elevado se obser- señorita Nouel en el servicio del profesor Claude,
va en la anestesia por sugestión, la amnesia (el pudimos deriíostrar que tales constataciones habían
paciente ha olvidado lo que acaba de pasar y la pro- sido debidas a un error técnico y a la polarización de
ducción de alucinaciones por sugestión. Y otro grado los electrodos. Comprobamos en la catalepsia hipnóti-
todavía mayor conduce al estado de sonambulismo ca ias mismas corrientes de acción que en la contrac-
con los ojos abiertos, la posibilidad de levantarse, de tura voluntaria, corrientes de acción de ritmo rápido
caminar, etc. aunque quizá menos regulares que en esta última.
Nuestros resultados fueron confirmados por otros
Durante nuestras experiencias personales con
experimentadores''. Logramos demostrar, por otra par-
Pierre Janet (años 1 9 2 8 - 2 9 ) , solíamos utilizar única-
te, con Claude y Nouel, las diferencias que separan a
mente como método de inducción la fijación sobre un
las corrientes de acción de la catalepsia a los reflejos
objeto brillante (la punta de un termómetro). El objeto
de postura y, particularmente, en los músculos de los
de nuestros experimentos consistía f u n d a m e n t a l m e n -
bíceps, ya que estas últimas corrientes de acción se
te en comparar la catalepsia hipnótica con la
producen tras un tiempo de latencia y son mucho más
catalepsia-enfermedad que hemos descrito en el
lentas, Aparte de ello, y como hecho capital, en la
capítulo precedente.
prueba de flexión del antebrazo sobre el brazo, las
Clínicamente, ambas catalepsias nos han pareci-
corrientes de acción se desencadenan a la simple vis-
do idénticas. Encontramos en la catalepsia hipnótica
ta de la mano del operador, antes incluso de que este
la misma adopción activa de las posturas impuestas'
haya tocado el antebrazo del paciente y de que se
desde el interior, con el mantenimiento de las mismas.
haya registrado el menor movimiento impuesto. Se
Pudimos comprobar idénticas características en Lon-
trata así de la objetivación de una reacción psíquica,
dres, en 1 9 6 6 . Se observa a veces, tal como han men-
demostrativa de que, si la conciencia aparece muy
cionado algunos autores, aquella flexibilidad cerosa
atenuada, queda con todo una subconciencia, concep-
(fiexibilitas cérea) que se registra en la catalepsia y en
to sobre el que volveremos a insistir más adelante.
la catatonía, y que había sido comparada en otros
tiempos con los síntomas producidos por la veratrina.
En otras ocasiones son el negativismo o las contractu- ' Ver al respecto nuestra obra Psychiatrie médicale, physiologique et
ras lo que se pone de relieve. experiméntale, vol. 1 , Masson, París, 1 9 3 8 , y nuestro Traite de Psychiatrie, 2
vols.. Masson, París, 1 9 5 9 .
72 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 73

Finalmente, y partiendo de estos elementos, ha sido replanteado en fechas recientes por él profe-
hemos descrito un signo especial objetivador de la sor Lassner, en su trabajo antes citado de la Enciclo-
sugestionabilidad y el automatismo: se trata del signo pedia médico-quirúrgica.
de ia anticipación y dei acompañamiento de ios movi- El profesor Lassner informa en este trabajo sobre
mientos pasivos en la prueba de la flexión del antebra- las observaciones que Cloquet transmitió el 16 de
zo sobre el brazo. Acercamos nuestra mano a la del abril de 1 8 2 9 a la Academia de Medicina. Se trataba
paciente y realizamos entonces un primer movimiento del caso de una mujer que padecía cáncer mamario y
de flexión. Cuando repetimos esta prueba, el enfermo que había sido hipnotizada varias veces por el doctor
no espera a que lleguemos a tocar su mano, sino que Chapelain, quien pudo observar cada vez una desapa-
efectúa espontáneamente toda una serie ininterrumpi- rición de la sensibilidad. La paciente fue operada bajo
da de flexiones y extensiones del antebrazo sobre el hipnosis por el doctor Cloquet, que practicó una inci-
brazo, movimientos que sólo pueden ser detenidos sión partiendo de la cavidad axilar, extrajo el tumor,
recurriendo a la sugestión o despertando al paciente. disecó los glangios obstruidos, etc. Escribe Lassner
Este signo idéntico en la catalepsia espontánea y en la que, «durante la intervención, la enferma estuvo c o n -
catalepsia hipnótica refleja de un modo impresionante versando tranquilamente con su operador y que no
la pasividad de la personalidad del hipnotizado, su demostró la menor señal de sensibilidad, a pesar de
sugestionahiiidad, su ausencia de resistencia a los que se le había aplicado una ligadura en la arteria
influjos externos, y también su tendencia al automa- torácica lateral, abierta durante la extracción de los
tismo. Según hemos evidenciado con la señorita ganglios». El doctor Chapelain procedió a despertar a
Nouel, toda la anticipación y acompañamiento de esta la paciente cuando hubo terminado la intervención,
prueba pone de relieve en la electromiografía la exis- sin que la mujer pareciera conservar ningún recuerdo
tencia de unas corrientes de acción que se acentúan a de lo que se había estado haciendo con ella, y expre-
veces en el m o m e n t o del cambio de movimiento, sando en cambio un inmenso alivio cuando se enteró
adquiriendo entonces una forma de negativismo. Esta de que acababa de ser operada. Sin embargo, el por-
prueba destaca, además, por una característica venir de esta enferma quedó oscuro después de la
peculiar del hipnotizado: ia obediencia a su hipnotiza- o b s e r v a c i ó n ; p a r e c e que h u b o n e c e s i d a d de
dor, que decide las órdenes a dar. La catalepsia rehipnotizarla varias veces durante largó tiempo, y f a l -
espontánea y la catatonía registran también idénticas ta aclarar si Is personalidad de la enferma pudo o no
características. resultar alterada.
Lassner señala, por otra parte, que la anestesia
química se desarrolló seguidamente, particularmente
La anestesia y la analgesia hipnóticas la eterización practicada en Boston, oponiéndose al
mesmerismo. Lassner^ ha desarrollado sus concepcio-
Uno de los problemas que más ha llamado la nes relativas a los factores psicológicos que intervie-
atención de médicos y cirujanos consiste en la nen en la anestesiología, No obstante, si bien acepta-
posibilidad de realizar intervenciones quirúrgicas en
estado de hipnosis, y es por ello que dicho problema " Lassner, J . , «Der Handlungskreis Artz, Patient, Medicament und die analge-
sie», Psychother Psychasom, n ú m . 14, págs. 4 4 4 - 5 3 , 1 9 6 6 ,
74 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 75

mos plenamente la insistencia en conceder la máxima p o s t o p e r a t o r i o " . Los doctores IVl. GabaT y R. Cher-
importancia a la preparación psicológica de los opera- cheve^^' ''^ han estudiado en París este problema. El
dos, tampoco llegamos al extremo de admitir la reduc- primero de ellos concluye, entre tanto, que sus expe-
ción de tales cuidados al simple ámbito psicoanalítico, riencias incitan a la prudencia en la práctica de la hip-
así como consideramos excesivo afirmar, como lo nosis.
hace Lassner, que «la psiquiatría moderna naciá con Recordemos igualmente los intentos realizados
los trabajos de Freud, de sus discípulos y de sus para utilizar la hipnosis en obstetricia, particularmente
adversarios»^, Ello equivaldría a despreciar toda la par- en el parto sin d o l o r Este problema ha preocupado al
te de la psiquiatría moderna que tuvo lugar desde profesor Lantuejoul, que solicitó nuestra ayuda para
Pinel y Esquirol, mucho antes de Freud, y que realizó considerarlo, y con quien redactamos un trabajo sobre
considerables descubrimientos''". Añadamos que, ya el tema. Dicho profesor sigue manteniéndose muy crí-
sea hipnótica o bien química, ia anestesiología puede tico y prudente en lo que concierne a la hipnosis en los
determinar en ciertas ocasiones algunos trastornos dominios de la obstetricia, por el peligro de la suges-
mentales, y que conviene no olvidar al respecto que la tión y las neurosis sobreañadidas.
inhibición de Ja resistencia de la personalidad y la
El profesor Granone nos ofrece en su libro la
anestesia de esta personalidad pueden provocar en
observación con detalles fotográficos sobre un enfer-
ciertos casos trastornos disociativos o de otra índole.
mo al que, bajo hipnosis y sin que él lo advirtiera, le
Hemos podido observar a veces, tras la aplicación de
fue practicada una punción l u m b a r Estudia amplia-
la anestesia, particularmente en la realizada con éter,
mente las correlaciones psicoviscerales en la hipnosis,
la aparición de cenestopatias al despertar, realmente
pareciendo que estas están bastante próximas a las
impresionantes en alguna ocasión. Aunque completa-
que nosotros hemos descrito en la catalepsia.
mente despierto, el paciente no siente ninguna vida en
su cuerpo y se cree muerto o transportado a otro En resumen, ia iiipnosis reaiiza una cataiepsia
mundo, tal como ocurrió en el caso de una enferma provocada: se trata de una cataiepsia provocada por
que, despertando de dicha anestesia, no acababa de medios psicoiógicos. Consiste en suma, en una espe-
creerse devuelta a la vida y sólo volvió en sí tras la cie de enfermedad mental experimental realizada en el
visita de un médico al que ella esperaba, presencia hombre, aunque llevada a cabo con fines terapéuticos.
que logró calmar aquel delirio. A s i m i s m o , después de
la hipnosis, se puede observar cómo algunos pacien-
tes presentan el t e m o r a la pérdida o a la servidumbre Hipnosis m e d i c a m e n t o s a
de su personalidad, y a veces delirios de influencia.
Ciertos autores han tratado de ayudar a la hipno-
Algunos autores intentan combinar la hipnosis
sis con acciones medicamentosas. Chertok nos infor-
con la anestesia química (Lassner, Friedlander), utili-
zando la hipnosis durante el período preoperatorio o " International Anesthesiology clinics European Trends in Anesthesiology,
vol. 3, n ú m . 4, B r o w n and C o „ Boston, Massachusetts, agosto de 1 9 6 5 ,
= Lassner, J „ «Eléments d'une anesthésiologie psyohosomatique»,/4nejf/)á- " L'hypnose en anesthésiologie. Coloquio internacional celebrado en Viena
sie, analgésie, vol. X, n ú m , 2 , Masson, junio de 1 9 5 3 , el 5 de septiembre de 1 9 6 2 , Spnnger Verlag, Berlín, 1 9 6 4 ,
Baruk, H „ La psychiatrie franpaise de Pinel á nos jours, vol, 1 , PUF, Parts, " Gaba'í, M „ «Hypnose dentaire et sophrologle», i'Mormaí/'o/? dentaire, 2 3
1969. de junio de 1 9 6 6 ,
76 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 77

ma en su libro que Chambard utilizó en 1881, con ra debida a Schachter^^ y otra muy reciente y docu-
esta intención, unas pequeñas dosis de éter o de clo- mentada a cargo de Joubert^®.
roformo, y de que un tocólogo berlinés llamado Todas estas investigaciones han demostrado que
Hallauer recurrió también a la narcohipnosis emplean-
la escopocloralosa puede determinar dos fenómenos
do algunas gotas de cloroformo para favorecer la
diferentes:
inducción. M u y recientemente, M a h m u d Muftic ha
estudiado en Dublín la sensibilización a la hipnosis 1. Un sueño normal, idéntico al natural y eminente-
modificando la noradrenalina y los inhibidores de los mente curativo en los accidentes histéricos.
MAO^r 2. Las dosis mucho más fuertes producen una hipno-
Pero es sobre todo P. Brotteaux quien utiliza la sis con catalepsia y disociación psíquica demos-
escopocloralosa con este objeto. Hemos seguido de trativa de perturbaciones de importancia mucho
cerca este problema porque Brotteaux (farmacéutico mayor sobre la personalidad; y, aparte de que pre-
en Bazas, Gironda), en 1931 nos había escrito intere- sentan menores efectos terapéuticos, suelen
sándose por nuestros trabajos sobre la catalepsia, y aportar inconvenientes más o menos serios sobre
hablarnos de su procedimiento pidiéndonos que lo ei plan psicológico o psiquiátrico.
estudiáramos. Hemos explicado ya en páginas ante- En estas condiciones renunciamos a la hipnosis
riores cómo, después de haber recabado el consejo mediante escopocloralosa, y desde entonces hemos
del profesor Tiffeneau (de la cátedra de Farmacología utilizado, en un sentido del todo diferente, la •
de París), luego de haber releído todos los trabajos de
escopocloralosa como cura de sueño. Este empleo se
Charles Richet sobre la cloralosa, y tras haber experi-
ha demostrado beneficioso incluso a veces al margen
mentado repetidamente en nuestro laboratorio con
del pitiatismo, y estamos empezando a aplicarlo ahora
Massaut sobre la acción de la escopocloralosa sobre
en los casos de obsesiones graves. A nuestro entender
el comportamiento y sobre el cerebro, así como su
ia escopocioraiosa constituye ia verdadera cura de
acción sobre la circulación cerebral en los animales
(esta vez con David, Vallancien y la señorita Melzer), sueño en psiquiatría. En el aspecto fisiológico, la
e s t u d i a m o s e x h a u s t i v a m e n t e ia acción de la escopocloralosa pone efectivamente en reposo la cor-
escopocloralosa en el ser humano. Constatamos pri- teza cerebral, determinando con ello una distensión
meramente la notable acción del producto en la cura- neurovegetativa.
ción rápida de los accidentes pitiáticos. Los resultados Pero esta acción fisiológica no elimina las accio-
aparecieron menos claros en otros tipos de neurosis o nes psicoterapéuticas, sino al contrario. Es precisa-
de psicosis. Proseguimos las investigaciones con mente durante la cura de sueño por la escopocloralo-
nuestros alumnos Cornu, Schachter, Joubert, el doc- sa cuando pueden ser utilizadas las sugestiones o las
tor Mathey y la señora Mathey, y pudimos concretar el
problema e inspirar dos tesis sobre el caso, una prime- Schachter, L'assoclatlon scopolamine chioralose. Action physiologique
experiméntale et thérapeutique en neuropsychiatrie, tesis, París, 1 9 3 4 ,
• " Joubert, P., Le scopochioralose. Action experiméntale. Applications diag-
" M u f l i c , M.. «Are the cathecolamines-precursors of the catatonina», The nostiques et thérapeutiques principalement en neuropsychiatrie (obra premiada
Journal of the American Institute of hypnosis, vol. 12, n ú m , 1 , págs, 2 9 - 3 2 enero por la Academia de Medicina), tesis, Saiingardes, VilIefranche-de-Rouergue,
de 1 9 7 1 . Aveyron, París, 1 9 5 4 .
78 La hipnosis La hipnosis o catalepsia provocada 79

persuasiones terapéuticas, lográndose superar ciertas permitido elucidar mucho mejor las causas y la
resistencias dei paciente, apegado a su dolencia y a psicofisiología de este síndrome.
sus manías y poco dispuesto a desprenderse de ellas.
Por otra parte, cuando la hipnosis medicamentosa
resulta excesivamente divulgada o difundida, puede Hipnosis y sueño
determinar algunas reacciones defensivas y recelos,
como los ejemplos que hemos mencionado con refe- Hemos mencionado en anteriores páginas las
rencia a la práctica masiva de hipnosis por la incesantes discusiones relativas a las relaciones entre
escopocloralosa. Un enfermo temía «que su espíritu le la hipnosis y el sueño. Ciertos autores llegan casi a
fuera arrebatado», y consideraba «la sugestión y el confundir la hipnosis con el sueño, aunque admitiendo
hipnotismo como uno de los sistemas tan empleados algunas diferencias. Este problema requiere mejor
por la policía zarista», llegando a experimentar segui- precisión.
damente ciertos fenómenos de transmisión del pensa- Los resultados de nuestras abundantes experien-
miento. La familia de una joven afecta de aquel «senti- cias sobre la catatonía experimental en los animales,
miento de vacío» que describió Janet, pensó que la realizadas mediante la bulbocapnina o bien recurrien-
chica había sido sugestionada e hipnotizada; formuló do a otras drogas, han evidenciado con toda claridad
sus sospechas contra un anciano, consultó al arzobis- que la catalepsia representa siempre un mayor grado
po y recurrió a ciertos eclesiásticos especializados. de intoxicación del sistema nervioso que el sueño nor-
Conviene no olvidar que gran número de enfer- mal. Hemos observado que los productos determinan-
mos mentales o nerviosos hipersensibles temen ser tes de la catalepsia son a muy pequeñas dosis los pro-
sugestionados o hipnotizados. Es fácil que padezcan ductos que determinan el sueño, hecho que explica
delirios ante cualquier terapéutica que les recuerde los fenómenos oníricos tan frecuentes en |a catalepsia
semejante acción. y en la catatonía.
Finalmente, si el propio principio de la hipnosis La clínica humana nos ha demostrado una y otra
medicamentosa fuera llevado a desmedidos extremos, vez que la catalepsia y la catatonía debidas a la toxina
conduciría a fin de cuentas a realizar una cataiepsia neurótropa del colibacilo intestinal llegan precedidas
experimentai én ei tiombre. Se recaería con ello en la por períodos de somnolencia o de sueño verdadero.
medicina experimental sobre el hombre, con todos los La experiencia de ia escopocloralosa nos ha ense-
problemas éticos y morales que se plantean y que ñado que las dosis reducidas de este producto realizan
nosotros hemos de estudiar con atención. la cura de sueño, mientras que las dosis mayores pro-
Conviene recordar en última instancia que, tal vocan la hipnosis.
como hemos demostrado con repetidos ejemplos, la Por más que emparentados, los fenómenos del
experimentación en el hombre aporta menores resul- sueño y de la hipnosis no son idénticos. Sus relacio-
tados científicos que la que se realiza sobre los nes pueden ser resumidas según la fórmula siguiente:
animales. Así, el estudio de la catalepsia ha logrado Ei sueño constituye un reposo de ia personalidad,
progresos mucho mayores a través de la experimenta- mientras que ia iiipnosis y ia cataiepsia representan
ción animal que hemos descrito anteriormente, que ha una alteración de dicha personalidad.
80 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 81

das de la hipnosis hacia otros síndromes neurológicos,


La psicofisiología de la hipnosis en los que el trastorno es más instrumental que psí-
quico. Las concepciones de Paviov han sido estudia-
A pesar del número considerable de investigacio- das por J . H a s k o v e c " . Durante la entrevista que sos-
nes efectuadas, la naturaleza psicológica y psicofisio- tuvimos con él en Berna, el propio Paviov nos expuso
lógica de la hipnosis sigue siendo todavía muy contro- personalmente su concepción tan fielmente recordada
vertida. En un simposio internacional que organizó en por Haskovec, consistiendo esta en la idea de que la
P a r í s " , L. Chertok expuso sucesivamente las concep- hipnosis viene a ser un sueño incompleto que implica
ciones fisiológicas, las de psicología experimental y todavía una parte de conciencia combinada con cierta
las psicoanalíticas de la hipnosis. Los elementos disociación inhibitoria y con una excitación principal-
neurológicos fueron expuestos en dicho simposio por mente cortical. No se puede considerar a la hipnosis
Black, Buser y Viala, quienes describieron los experi- como un sueño incompleto: un sueño incompleto
mentos que habían realizado en el conejo, particular- mezclado con vigilia resultaría un sueño ligero, en t a n -
mente a nivel de la formación reticulada. Tras los t r a - to que la hipnosis afecta mucho más a la personalidad
bajos de M a n g o u n , la atención se sintió atraída sobre y representa un grado de alcance en el funcionamien-
el papel desempeñado por dicha formación reticulada to cerebral considerablemente más acentuado que el
en la conciencia, o mejor en la expresión de la misma. sueño. En este mismo simposio D. Langen''^ estudió
Se ha descrito un síndrome acinético especial, conse- las modificaciones en la circulación periférica durante
cutivo a las lesiones de la sustancia reticular. Lhermit- la hipnosis y en el training autógeno de Schuitze, que
te ha publicado al respecto un interesante trabajo estudiáremos en el capítulo siguiente.
anatomopatológico. Hemos tenido ocasión de seguir Los autores rusos Pavel, V. Simonov y ' D , I, Par-
dos casos de síndrome acinético, pero este tipo de kin^° han estudiado el cometido de los choques
síndrome resulta clínicamente muy diferente a la emocionales en ia hipnotización del animal y del h o m -
catalepsia espontánea o hipnótica, sin implicar par- bre. Dichos autores hacen coincidir sus experiencias
ticularmente los trastornos de vitalidad en la mirada con un criterio expresado por W h i t e , y que considera
observables en este último caso ni los caracteres de hasta cierto punto al hipnotizado como a un actor
la catalepsia que hemos estudiado anteriormente. representando el papel que le ha sido sugerido por el
Se trata probablemente de un bloqueo de la expresión hipnotizador, aunque se trate de desempeñar un papel
y ligeramente distinto del trastorno del pensamiento radicalmente opuesto a sus principios éticos o
en la catalepsia. Lo mismo sucede con los síndromes sociales. De acuerdo con semejante concepción, el
de rigidez descerebral, muy diferentes, que comportan hipnotizado vendría a ser una especie de juguete a
signos mesencefálicos y de una peculiar contractura, merced de su hipnotizador, lo que no deja de ser
mientras que tales estructuras permanecen intactas inquietante. Los problemas del control de los sistemas
en la catalepsia espontánea o hipnótica.
Haskovec, J.,A corcicai evaiuation of the Paviovian Theory of hypnosis.
Conviene no fiarse de las asimilaciones extendi- '° Langen, D „ Perípherai changas in biood circuiation during autogenic trai-
ning and hypnosis. ibíd,
" Psychophysiologhal mechanisms of hypnosis (Simposio Internacional dei ^° Pavel; S i m o n c v V, y Parkin, D. i „ The role of emotionai Stress in hypnoti-
IBRO), vol. 1 , Springer Verlag, Berlín, Heidelberg, Nueva York, 1 9 6 9 , satlon of animáis and man, ibid., págs, 6 7 - 8 7 .
82 La hipnosis La hipnosis o catalepsia provocada 83

boradores Bracchi,Passerini, Spinelli y Black^®. Estos


sensitivos y las relaciones con el dolor son estudiados autores han construido un aparato polígrafo de cinco
por P. D. W a l P . canales que registra el electroencefalograma, los
Otros articulistas tratan de la amnesia (Vladimir movimientos respiratorios, los latidos del corazón, el
G h e o r g i u P , así como de las aportaciones de la hipno- reflejo psicogalvánico y señales, Seguidamente, obje-
sis a la psicología experimental (E. R. H i l g a r d ) " , sobre tivando las reacciones, estos autores han podido con
la reducción del dolor, sobre la sensibilidad bajo hip- este aparato condicionar a los sujetos de manera que
nosis y sobre las sugestiones poshipnóticas. D. experimenten una sensación muy desagradable ante
Rosenhau ha estudiado finalmente las vinculaciones determinados sonidos agudos, sensación acompaña-
entre la sensibilidad, la hipnosis y la personalidad^'*. da de una aceleración de los latidos del corazón y de
Se observará toda la importancia y el interés c o n - reacciones neurovegetativas. De este modo han lleva-
tenidos en estos estudios, que enfocan desde varios do a cabo una neurosis experimental en un punto limi-
ángulos el problema de la hipnosis. tado.
Desde otra perspectiva, la hipnosis no ha dejado Seguidamente someten al paciente de tal modo
de ser abordada por el método electroencefalográfico. preparado a la hipnosis, de manera que sugiera la sor-
Chertok y Kramarz han consagrado un trabajo a este dera con los sonidos agudos, y el audiograma muestra
tema^^, proponiéndose principalmente la comparación entonces que el enfermo está electivamente sordo
electroencefalográfica de la hipnosis con el sueño. Los para aquello cuya repulsión se le ha sugerido. Opinan
resultados han sido dispares, y los autores concluyen •los autores que, en tales condiciones, los tonos agu-
que «la naturaleza inconstante del criterio objetivo de dos no llegan a ser registrados por la corteza, sino que
la hipnosis, lo mismo en su aspecto cualitativo que en quedan bloqueados por un sistema subcortical depen-
el cuantitativo, hacen muy difícil llegar a conclusiones diente de la corteza.
definitivas». Tales experiencias plantean un problema tan
El profesor Granone ha dedicado por su parte importante como el del control voluntario de los sínto-
prolongados estudios a la electroencefalografía duran- mas psicosomáticos, problema planteado por Patter-
te la hipnosis, aunque sin lograr el descubrimiento de son y sus colaboradores, quieneshan realizado ciertos
unas modificaciones realmente características. intentos de adiestramiento en diversos pacientes. Un
Entre las investigaciones afectuadas sobre la caso análogo había sido ya registrado en Francia en
fisiología de la hipnosis, una de las más interesantes casi iguales experiencias debidas al profesor Abrami y
es la realizada en Londres p o r S . Patterson y sus cola- a la señorita Brosse, fruto de sus famosos estudios
sobre el yoga efectuados en la India. Cuando la volun-
" SNM, P. D., The physiology of controls on sensory with speciai reference,
tad normal es impotente para modificar las funciones
¡bfd., págs. 1 0 7 - 1 2 . neurovegetativas, como por ejemplo el ritmo del pul-
" Gheorgiu, V., Some particuiaríties of posthypnotic sources amnesia of so, ¿podrá un adiestramiento psíquico realizar tales
information, ¡bid., págs. 1 1 2 - 2 2 .
Hilgard, E. R., Experimentai psychology and hypnosis, ibId., págs. 1 2 - 1 3 8 . fenómenos? Estudiaremos más adelante este proble-
•^^ Rosenhau, D., Hypnosis and personaiity. A moderator variabie anaiysis, ma, cuando nos refiramos a| yoga.
ibId., págs. 1 9 3 - 9 8 .
^° Chertok y Kramarz, «Hypnosis SIeep and electroencephalography», Jot/r- Patterson, S,; Braochi, F.; Passerini, D,; Spineili, D. y-Biack, S., «Etude sur
nal of Nervous and mental disease, vol. 1 2 8 , n ú m , 3, marzo de 1 9 5 9 . la physioiogie de 1'hypnose», Cahiers Laennec, págs, 2 4 - 3 0 , junio de 1 9 6 5 ,
84
La hipnosis
La hipnosis o cataiepsia provocada 85

La hipnosis y ia personalidad a tientas en la noche, como una actividad casi depen-


diente de los reflejos y de los mecanismos a u t o m á t i -
La cuestión más importante a resolver es la cos que funcionan sin una reflexión rectora»,
acción de la hipnosis sobre la personalidad. «Es propio de la conciencia no sólo registrar las
La primera cuestión es la del efecto de la hipnosis informaciones procedentes de nuestro cuerpo o del
sobre la conciencia. Todos los autores que se ocupan mundo exterior, sino también conocerla naturaleza de
de hipnosis o de sofrología han intentado formular una tales informaciones, de comprenderlas e interpre-
definición de la conciencia, pero las definiciones teóri- tarlas, y extraer de ellas unas acciones adaptadas.»
cas suelen carecer de verdadero alcance. Ciertos auto-
En resumen, la conciencia es una actividad que
res, como H. Ey, parecen reducir la conciencia a la
sabe lo que hace, según la misma etimología de la
estructuración", pero la conciencia puede persistir
palabra conciencia. Existen entre la conciencia y la
después de la dislocación o desorganización de la
actividad automática inconsciente las mismas diferen-
estructuración, como hemos insistido en ciertas psico-
cias que entre un director humano inteligente y un
sis paranoides y en nuestro libro sobre la desorganiza-
ordenador, máquina ciertamente muy complicada y
ción de la personalidad^^. A.través de un estudio clíni-
capaz de clasificar sin errores gran número de datos,
co muy profundo será como podrá definirse la con-
pero que no sabe lo que está haciendo.
ciencia, como nosotros hemos tratado de hacerlo en
nuestra obra de psiquiatría moral experimental, en la Otro punto capital es que /a memoria queda
que dedicamos a este problema un importante vinculada con ia conciencia: por ejemplo, uno de
capítulo^'. Hemos estudiado aquellos casos en los que nuestros enfermos, aquejado de equivalente epilépti-
la conciencia queda en suspenso, como en el automa- co, t o m ó inopinadamente el camino de la estación de
tismo epiléptico, donde los pacientes pueden llegar a Saint-Lazare, adquirió allí un billete para El Havre, se
ejecutar actos complicados, y escribíamos en el referi- instaló en el tren y llegó sin ningún percance a su des-
do capítulo con relación a dichos automatisrnos: tino, donde despertó bruscamente y se asombró de
«Existe una importante parte de cierta actividad hallarse en aquella ciudad, sin conseguir acordarse de
inconsciente a veces muy rica, intuitiva y profunda,' nada de lo sucedido.
pero consistente en una actividad que ignora lo que Sin embargo, sería un error separar radicalmente
está tiaciendo; puede sentir y enriquecerse con la conciencia de la inconsciencia, según la tendencia
múltiples sensaciones, aunque se trata, de hecho, de surgida después de Freud. Existen en realidad una Infi-
unas manifestaciones ciegas, contradictorias, desor- nidad de transiciones insensibles entre la conciencia
denadas, sin juicio ni comprensión sobre la naturaleza clara y perfecta y la inconsciencia del epiléptico. Las
de las cosas, sin claridad, c o m o una especie de andar distintas variedades de psicosis y de neurosis repre-
sentan diferentes matices de atenuación de la con-
ciencia, como en el caso de ciert^ esquizofrénico
" Ey, H „ La Conscience. PUF, París, 1 9 6 3 . (Trad. castellana La conciencia,
Grados, Madrid, 1967.] aquejado de hebefrenocatatonía que tuvimos ocasión
2» Baruk, H., La désorganisation de la personnalité, PUF, París, 1 9 5 2 . de tratar con F. Morel (de Ginebra), que declaraba:
^= Baruk, H., Psychiatrie morale, experiméntale, individuelle et sociale, PUF,
«Cuando bato palmas es para hacerme regresar a la
París, 1 9 5 0 . (Trad. castellana Psiquiatría moral y experimental, FCE, México.]
sala, donde no estoy en espíritu, estoy en estado
86 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 87

latente; es informe, deforme, produce cierto sonido Tours pudo escribir que la actividad psíquica implica
acústico que me devuelve a la sala». En la obsesión el dos aspectos distintos, uno abierto al exterior y a la
estado de duda procede frecuentemente de una con- realidad y abierto el otro hacia un mundo interior y los
ciencia insuficientemente aguda, carente de segurida- sueños; una actividad de vigilia y otra de sueño. Pero,
des al pretender recordar si tal o cual acto ha sido aunque diferenciándose, la catalepsia espontánea
realizado. Esta disminución en la agudeza consciente está más cerca del sueño que la catalepsia hipnótica
es muy frecuente en los numerosos casos que P. profunda. Esta última vendría a ser un estado interme-
Janet ha descrito bajo la denominación de «sentimien- dio entre la catalepsia espontánea y la epilepsia,
to del vacío», y que se identifican a través del hecho representando así una alteración más acentuada de la
de que, sin dejar de percibir todo el mundo exterior, el personalidad.
paciente carece del sentimiento de la realidad y de la Esta alteración de la personalidad puede reflejarse
vida, como si todas las cosas le resultaran artificiales, también en otro ámbito de la conciencia: la conciencia
tan irreales como un decorado teatral, o también mora/. Sin replantear aquí el problema de la concien-
como si el individuo se sintiera embotado, disminuido, cia moral, al que hemos dedicado numerosos trabajos,
en estado presincopal, lo mismo que si estuviera ale- desde nuestra obra sobre psiquiatría moral, recordare-
jándose de la vida y de sus realidades. Tales estados mos solamente que dicha conciencia moral consiste
recuerdan mucho, por otra parte, lo que se puede de hecho en un juicio interior sobre el bien y el mal,
observar durante ciertos efectos anestésicos de índole juicio que puede ser ejercido de forma consciente o
progresiva, o en el curso de determinadas intoxicacio- bien de una manera subconsciente. Cuando el juicio
nes. Por ello consideramos preferible el término de es de índole peyorativa determina el remordimiento;
subconsciente al de inconsciente. pero la sensibilidad de este juicio puede ser profunda-
Definidas de tal modo las anteriores nociones, mente modificada según el estado patológico. Está
podemos abordar el problema de la acción hipnótica exacerbado en la melancolía hasta el punto de produ-
sobre la conciencia. Parece quedar fuera de duda el cirse sin motivo, o quizá tan anestesiado en la hipo-
hecho de que, cuando es muy intensa, la hipnosis pro- manía incluso ante los actos más escandalosos, Este
duce una suspensión total de la conciencia, suspen- juicio interno puede finalmente ser rechazado hacia el
sión confirmada por la amnesia consecutiva. En este subconsciente, marginación que conduce a la desapa-
caso, y a pesar'de las analogías anteriormente desta- rición de remordimientos y a la trasposición del senti-
cadas, la hipnosis se diferencia notablemente de la miento de autoacusación con derivaciones rencorosas
catalepsia espontánea, en la que la conciencia y la contra inocentes, según el mecanismo psicológico de
memoria son conservadas y donde el individuo se la víctima propiciatoria. Este es el problemia de los
recoge en sí mismo. odios humanos, bien diferentes de la agresividad de
En esta var,i,edad de catalepsia espontánea o de los animales feroces, odios que están vinculados con
catatonía, el enfermo suele vivir un sueño y se c o m - derivaciones y falsificaciones dé la culpabilidad por
porta en función de este sueño, como los enfermos trasponerla sobre las víctimas con vistas a una justifi-
que se creen muertos y que tapan su rostro con una cación ilusoria y terrible. Estos mecanismos son por
tela a guisa de sudario. Es por ello que Moreau de otra parte frecuentes y conteniendo otros matices en
88 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 89

la paranoia, presentando entonces una anestesia propias opiniones y criterios, sino que abundan las
moral con respecto al propio interesado que le induce personas débiles o carentes de suficiente personali-
a explotar contra los demás aquella culpabilidad que dad, lo que es para ellas un grave inconveniente. Por
rechazó para sí mismo, y asumiendo así la ventajosa otra parte, son muchos los neurópatas o psicópatas
posición de acusador y de justiciero. Según había que suelen lamentarse de ser incapaces de resistir a la
observado ya Pinel, esta actitud es muy a menudo ia personalidad de otros. Esta consciente debilidad de
de los doctrinarios, es decir, de los hombres de siste- carácter ante los demás se experimenta como la peor
mas. Denunciados en su época por Pinel, cuando que- de las inferioridades por toda persona con juicio.
daban representados por Broussais, han venido Cuando este juicio es eliminado o anestesiado, el
multiplicándose en nuestros tiempos tanto en los sis- hombre cae en un estado animal.
temas psicológicos como en los económicos o políti- Indudablemente, muchos hipnotizadores o psico-
cos. terapeutas proclaman y afirman su sentimiento de
Recordadas ya estas nociones generales, nos respeto hacia el enfermo. Tal proclamación es cierta-
interesa considerar ahora los efectos de la hipnosis mente sincera, pero a menudo existen imperceptibles
sobre la conciencia moral. Quedando el hipnotizado matices entre la proclamación y ía acción, y también
en una situación tan indefensa y en manos de su hip- hay que tener en cuenta todos los casos y las distintas
notizador, este puede sugerirle todo tipo de ideas, y posturas.
hasta algunas contrarias a su ética habitual. Conviene En un estudio sobre la historia de la hipnosis, el
no olvidar que cadp personalidad humana está regida doctor Brisse1^° escribe: «Con el esbozo de un estudio
por sus propias estimaciones y por su fe particular en de la "confianza" del enfermo hacia su médico será
una jerarquía de valores. Y, en una época como la como terminaremos este estudio que ha tenido por
nuestra, donde tales valoraciones se hallan tan sujetas tema la historia de la hipnosis, Y lo haremos para des-
a discusión, ¿cómo van a coincidir la jerarquía de valo- tacar la importancia actual sobre el análisis de la rela-
res del hipnotizado y del hipnotizador? Es por ello que ción terapéutica, no solamente en las psicoterapias,
hemos visto con cierta frecuencia cómo algún pacien- sino también en todas las aplicaciones médicas, ¿En
te poseedor de arraigadas convicciones religiosas sus- qué consiste esta confianza? Y, ¿qué nos demuestra la
pendía sus visitas a un psicoanalista, para solicitar hipnosis? J . P, Valabrega lo especifica claramente en
confiarse a otro psicoterapeuta que profesara su mis- su libro citado al inicio de esta obra: la confianza del
ma fe. Pero, cuando se trata de un tratamiento hipnó- enfermo en su médico no es una confianza de recipro-
tico, el enfermo no puede reaccionar y queda anticipa- cidad, como la del amigo por el amigo, que se funda
damente sometido. Este es uno de los peores repro- en la identificación con el prójimo, el aiter ego». «Es
ches formulables contra la hipnosis, ya que no puede una confianza "anaclítica", parecida a ia del niño por
perderse de vista el hecho de que la destrucción de el padre o la madre, basada en la identificación con el
una jerarquía de valores representa un grave atentado detentador de la autoridad o del poder.» «La hipnosis
contra la personalidad, un daño capaz de afectarla —añade Brisset— reúne todas las cualidades que f u n -
profundamente. Es bien evidente que no todas las
personalidades poseen la misma firmeza sobre sus ^° Brisset, Clt., «Regard iiistorique sur l'tiypnose», Cahiers Laennec, L'hyp-
nose, pág, 2 1 , junio de 1 9 6 5 .
90 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 91

damentan una autoridad de este tipo: utiliza al máxi- no fuese así— que un médico que pretende un fin (la
mo posible todo lo que, en la relación interpersonal, curación) no pueda emplear los medios (en este caso
puede fundar una identificación entre el paciente y el la hipnosis) para conseguirlo».
modelo poderoso que este busca: el aspecto mágico Según este concepto, el fin justifica los medios.
de los procedimientos, la pasiva espera de los resulta- Pero estas afirmaciones no se hicieron para rehabilitar
dos, la esperanza de una curación instantánea. La hip- a la hipnosis entendida en este sentido ante quienes
nosis realiza la confianza en la entrega, en el abando- están preocupados por los derechos humanos.
no pasivo y total del enfermo en las manos del " d e t e n -
Asistimos al enfrentamiento de dos conceptos:
tador del poder", que representa a sus ojos una activi-
por un lado, el que intenta conquistar la confianza
dad perfecta.»
mediante el dominio y el imperialismo, recurriendo si
Este comentario del doctor Brisset expresa clara- es preciso a procedimientos mágicos o.destinados a
mente y sin ambages la idea de que el paciente se forzar la Imaginación, es decir, engañando; por el otro
abandona maniatado a su hipnotizador como a un lado, el que sitúa en primer lugar la buena fe, la recti-
amo, a un «detentador del poder». Por lo tanto, ¿cómo tud y la búsqueda de la verdad, y que rechaza todos
puede hablar de confianza en tales condiciones? La los métodos fraudulentos, que piensa que el valor de
verdadera confianza no nace de unas relaciones entre los actos lo es todo y, sin querer conquistar la confian-
amo y esclavo, sino precisamente del respeto mutuo, za, ésta surge espontáneamente ante la sinceridad
del «amor al prójimo como a sí mismo», según la hecha de recíproco respeto; la actitud dada por la
expresión mosaica que significa-la identificación con autoridad verdadera, la autoridad moral, bien diferente
los demás, que indica que uno se pone en el lugar de de la autoridad de dominio y de avasallamiento.
su consultante para ayudarle, sostenerle, cuidarle, sin
En cuanto a la expiicaciónpsicoanalítica déla hip-
engañarle nunca, y sin querer jamás avasallar su
nosis, aparece para Brisset como «una modalidad
personalidad. La pureza de los actos y una dedicación
masiva de transmisión». «Los deseos del hipnotizado
inquebrantable en los mínimos detalles hace germinar
—abandonarse, entregarse, dejarse captar— y los del
la confianza, esa fuerza milagrosa que transforma
hipnotizador —tomar, fascinar, proteger, curar— coin-
todas las acciones humanas y que es uno de los
ciden en un mismo movimiento», escribe Brisset^''. Por
principales factores de la curación. Este es el principio
otra parte, conviene recordar que los inicios del
de nuestra «quitamnia», término procedente de dos
psicoanálisis surgieron de la hipnosis. Donnet^^ pone
voces hebreas bíblicas: «chitah», que significa método,
de relieve que la revalorización de la hipnosis en Esta-
y «amen» o «aemounah», que significa confianza, fe.
dos Unidos se debió a los tratamientos de \as neurosis
Expresándose en el mismo sentido que Brisset, de guerra. Fue así como nació el hipoanálisis, es decir,
H. Ey escribe las siguientes consideraciones en el pró- la combinación entre la hipnosis y el psicoanálisis. La
logo del libro de Chertok: «¿Poseemos el derecho de inducción hipnótica podría dar paso al psicoanálisis.
aprovecharnos de la inconsciencia de un hombre para La hipnosis favorece, por otra parte, la regresión del
descargarle del peso de su inconsciente? Opino que
plantear el problema equivale a resolverlo, ya que es ^' Loe. cit., pág. 1 8 .
perfectamente legítimo —y sería incluso absurdo que Donnet, J . L , «Hypnose et transferí», Cahiers Laennec, págs. 3 1 - 4 3 , Junio
de 1 9 6 5 .
La hipnosis'o cataiepsia provocada 93
92 La hipnosis

explica que Rasputín se valía de este medio para reali-


yo. Donnet opina que la hipnosis aparece como un
zar sus «avenidas de estatuas vivientes», divirtiendo
movimiento regresivo análogo a la despersonaliza-
así a la neurópata corte imperial de San Petersburgo,
ción. Según Gilí y Brenman (citados por Donnet), «el
estado hipnótico es una regresión psicológica induci-
da, conducente en el marco de una relación regresiva
original a dos hacia un estado relativamente equilibra- La hipnosis animal
do y que asocia un subsistema del yo a unos niveles
variados de control de los aparatos del yo». Freud Los animales no escapan a la hipnosis, y hemos
considera que la sumisión del hipnotizado al hipnoti- podido estudiar personalmente la hipnosis animal
zador es comparable a la sumisión de aquel que ama practicada tanto en los pájaros como en vertebrados
a la persona amada (aparte los propósitos sexuales). inferiores, como la rana e incluso los peces, hipnosis
especial que vimos practicar en los Países Bajos cuan-
Fuera como fuese, la sumisión así de tal modo
do trabajábamos en el laboratorio de Fisiología de W .
interpretada, el abandono de sí mismo a otra persona,
Gasthuis. Sin embargo, es indispensable conocer muy
a la que uno se entrega incondicionalmente, evoca
a fondo la psicología animal en el orden filogénico
unos problemas un tanto ambiguos y delicados. Todo
para llegar a comprender la hipnosis animal aplicada a
este arsenal de ideas recuerda la capitulación, la
estos seres, y tuvimos que adquirir estos conocimien-
entrega en una especie de rendición, algo muy distinto
tos durante largos años en nuestro laboratorio de
de la ayuda que se solicita a un médico, de hombre a
psicofarmacología experimental de la Escuela de Altos
hombre, de igual a igual. El concepto psicoanalítico, al
Estudios del Establecimiento nacional de Charenton^"*.
igual que ciertos conceptos totalitarios, han introduci-
do en nuestra época una noción más peligrosa que las En un trabajo aparecido en la Evoiution psyciiiatri-
guerras y las batallas de otros tiempos, es decir, la que, L. Chertok^^ revisa la historia de la hipnosis ani-
idea de la dominación y del imperialismo psicológico, mal y sus interpretaciones. El autor sitúa los inicios de
juzgando al enfermo como obligado a capitular, a dicha historia en 1 6 4 6 , en Roma, cuando P. Kircher
renunciar a su propia personalidad y a aceptar el yugo realizó su famoso experimento atando las patas de
de la servidumbre moral, mucho peor y más humillan- una gallina y, tras hacerla acurrucarse sobre el vientre
te que la servidumbre material. o un lado, determinó en ella una inmovilidad,como si
la hubiera sumido en estupor, consiguiendo que deja-
Este concepto de capitulación en la hipnosis es ra de moverse o intentar la fuga y se demostrara «to-
tanto más importante por cuanto tiende a colocar al talmente sometida a su conquistador». Varios autores,
enfermo bajo condicionamientos. Es por lo que se particularmente Preyer, juzgan este estado como una
insiste siempre en el consentimiento del hipnotizado. especie de parálisis provocada por el miedo. Paviov
«Nadie puede ser hipnotizado si se muestra receloso estima que se trata de una reacción autoconservado-
al respecto», escribe S. Black en el capítulo «Hipnosis» ra. Gilí y Brenman lo explican por el aislamiento sen-
de su libro iVIind and Body^^. El doctor Black estudia
especialmente la catalepsia y la catatonía hipnótica, y " «Un laboratoire de catatonie expénmentale», Semaine des Hdpitaux de
París, año 4 6 , n ú m . 2 5 , fase. «Información», 2 6 de mayo de 1 9 7 0 ,
Chertok, L , «Théories de l'hypnose anímale», Evoiution psychíatrique,
Black, S., Mind and Body, vol. 1 , W i l l i a m Kimber, 6, queen Anne's, Lon- n ú m . 3 , págs, 4 0 7 - 2 9 , año 1 9 6 3 .
tires, S W 1 , 1 9 6 9 ,
94 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 96

sorial, y Mangoid ha publicado un trabajo titulado adopción activa de unas posturas impuestas desde
Hypnose et cataiepsie ctiez Íes animaux. fuera. La catalepsia supone asila suspensión de \aini-
Por nuestra parte, habiendo dedicado desde 1 9 2 9 ciativa espontánea del sujeto, con sometimiento a
ininterrumpidas investigaciones a las diversas varieda- unas iniciativas impuestas.
des de catalepsia animal, y tras haber creado con De Para la suspensión de la iniciativa es necesario
J o n g la catalepsia y la catatonía experimental en los que tal iniciativa exista. Y nuestras investigaciones
animales, opinamos que nuestras experiencias distin- efectuadas en el Parque Zoológico de Amsterdam nos
guen dos diferentes manifestaciones, agrupadas con demostraron que, al estar prácticamente desprovistos
frecuencia bajo el término genérico de hipnosis animal de corteza (archicorteza de Kappers), los vertebrados
considerando la serie filogénica. inferiores carecen de dicha iniciativa verdadera. En
Como hemos demostrado en nuestros registros tales condiciones la catalepsia' es imposible.
de la rana con De J o n g , hay que recordar que en los Tal como hemos evidenciado con De J o n g , la
vertebrados inferiores (peces, reptiles, batracios) esta catalepsia sólo puede producirse en las aves y en los
variedad de animales presenta grandes fases de aci- mamíferos, es decir, en los animales provistos de cor-
nesia total sin ninguna vibración, acinesia entrecorta- teza, en los que se observa una iniciativa espontánea
da de impulsiones, de lo cual dan fe nuestros registros imprevisible y del todo distinta a la acinesia-im-
gráficos. pulsiones de los vertebrados inferiores. Esta iniciati-
Los reptiles pueden permanecer inmóviles como va se combina en los animales mejor dotados con una
una piedra. La menor condición posicional y la ausen- gran flexibilidad adaptativa, que les permite reaccio-
cia de cualquier excitación exterior pueden favorecer nes de defensa complejas, versátiles y adaptadas, que
este estado, en el que el animal parece identificado se expresan por medio de reacciones de fuga, de
con los objetos inanimados. En los artrópodos puede enfrentamiento o incluso de reacciones mímicas.
también observarse el fenómeno de la inmovilidad Hemos estudiado particularmente y con Guilhot estas
refleja de Rabaud^^, fenómeno bien diferente de la reacciones mímicas en los monos (iViacacus cynomoi-
catalepsia, y que, en determinados casos en los que se gus), constantemente en guardia contra el exterior y
ha insistido frecuentemente, puede representar un que reaccionan a la menor alerta con movimientos de
instinto simulador de la muerte. la mandíbula, ya que la expresión mímica de la parte
En tales casos se trata de una inmovilización que alta del rostro sólo aparece en los cinocéfalos o los
puede interpretarse como reacción defensiva, miedo o antropoides. Estas reacciones tan prodigadas reflejan
institinto de autoconservación, pero nunca como una a la vez la ansiedad y la defensa. A m b o s fenómenos
inmovilización atribuible a la catalepsia, ya que, tal están vinculados. Es por ello que, si se procede a apa-
como hemos proclamado una y otra vez, la catalepsia ciguar la ansiedad natural del mono por un clordiaze-
no consiste solamente en la inmovilización, sino en la póxido (librium), se le puede dejar abierta la puerta de
la jaula y el animal come tranquilamente sus plátanos
Rabaud, E., «L'immobilisation réflexe et l'aotivité nórmale des arthropo-
des». Bul/, blol. France-Belgique, 5 3 , 1 9 1 9 y C. r. Soc. biol., 7 9 , 8 2 3 , 21 octubre
sin el menor cuidado hacia las amenazas externas,
dé 1 9 1 6 , «L'immobilisation réflexe des arthropodes et des vertebres», Revue gen. según pudimos demostrar con una película filmada
sel., 3 0 de marzo de 1 9 1 7 , y «L'iitimobilisation réflexe et l'instinct de simulation con Launay. Por el contrario, cuando probábamos de
de la mort», J. Psychol., 8 2 5 , 1 9 2 0 .
96 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 97

abrir la puerta de una jaula ocupada por otros simios te una acción tóxica (se trata entonces de las catalep-
no preparados, los animales expresaban instantánea- sias y las catatonías experimentales, q u e hemos rea-
mente una gran excitación por medio de tensiones y lizado con De J o n g mediante el recurso a diversos
abundantes muecas, terminando por brincar con la «tóxicos de la voluntad») o bien por una acción o una
rapidez del rayo y llegando al extremo de que varios maniobra psicológica especial, c o m o la hipnosis.
de nuestros monos en estas condiciones lograran Hemos mencionado ya las analogías existentes entre
escapar de nuestro laboratorio y, saltando tejados y la catalepsia tóxica y la hipnótica, casos ambos en los
árboles, irrumpieron en una escuela, donde los alar- que el individuo queda son'ietido a ciertos condiciona-
mados maestros y alumnos tuvieron que llamar a la mientos y dejado sin defensa ante ias intervenciones
gendarmería para darles caza. ajenas. Es por ello que la hipnosis plantea unos
Estos hechos nos muestran el significado de la problemas éticos y morales tan particulares, ¿Tiene
ansiedad como proceso defensivo de la personalidad. alguien derecho, incluso con intenciones curativas, a
Sin duda, esta ansiedad puede ponerse en marcha sin aniquilar la personalidad de su paciente?; ¿llega en
causa justificada, pero nunca deja de ser un tipo de tales casos a ser el fin una justificación d e los medios?
reacción, útil o superflua. Por ello la hipnosis no se da Cualesquiera que sean los propósitos, el método no
en los seres ansiosos ante este método, seres cuya .deja de consistir en definitiva en una especie de
ansiedad defiende su personalidad. imperiaiismo, una situación en la cual el terapeuta
estima proteger a su paciente contra sí mismo y se
considera con tal propósito autorizado a asumir el
Conclusiones derecho de dominarle; algo así c o m o ciertos países
poderosos que, con el pretexto de proteger a otros
Todo lo que acabamos de exponer evidencia el menos dotados, se irrogan a sí mismos derechos
significado general de la hipnosis. La hipnosis repre- siempre conducentes a menoscabar libertades e inde-
senta un intento de reducir a la nada ias reacciones pendencias ajenas. Queda así en entredicho la legiti-
defensivas de la personalidad y las manifestaciones de midad de la hipnosis. Algunos autores propugnan una
la «voluntad» del individuo, voluntad que se expresa de modificación en sus aplicaciones, y otros pretenden
una parte a través de la iniciativa espontánea, y de circunscribirla a la cura de sueño o a ciertos métodos
otra parte por el control de sus reacciones internas. relajantes, limitándola a una cura de distensión. Nos
Estos procesos voluntarios^'' que parecen llegar a proponemos discutir más adelante este problema.
manifestarse en el mundo animal gracias al mayor o Sea como fuere, estos hechos nos demuestran
menor desarrollo de la corteza, según pudimos que, en la serie filogénica, y especialmente en el h o m -
demostrar en nuestras investigaciones efectuadas con bre, las adquisiciones recientes y de una índole tan
De Jong en el Instituto del Cerebro de Amsterdam elevada como la iniciativa, la adaptación y el control
(profesor Kappers), pueden ser neutralizados median- de los propios impulsos que le es inherente, persisten
en estado de fragilidad*y pueden ser alteradas por
" Baruk, H., «Le probléme de la volonté. Nouvelles données ciertas acciones tóxicas o por determinadas manio-
psychophysiologiques», Journal de Psychologie nórmale et pathologique, págs.
3 9 7 y sigs., julío-diclembre de 1 9 3 9 , bras psicológicas. Cuanda esta delicada capa superior
98 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 99

de la personalidad es aniquilada, el individuo queda particularmente sensibles creen tener la impresión de


indefenso y pasivo ante el mundo exterior y se vuelve sentir determinadas «intuiciones» que les permiten
hacia sus propios sueños, hacia las visiones y las alu- enterarse a distancia de la producción de ciertos acon-
cinaciones de su ámbito interno, situación que algu- tecimientos como, por ejemplo, la impresión de que el
nos partidarios del hipnotismo se empeñan en definir acto de una catástrofe les resulta inmediatamente
como el paso a un mundo mágico, a una especie de percibible al incidir de pronto en su espíritu desde
sueño cósmico o, según la expresión de Gastaut, de lejos y en el preciso instante en que la misma tiene
«éxtasis cósmico»^®, algo así como un estado de lugar Se trata de la§ llamadas intuiciones o «premoni-
comunicación con los fluidos ocultos de los planetas y ciones», y también de los «presagios» o «sueños profé-
las estrellas, como un regreso a remotas idolatrías o ticos» estudiados por Vaschide y Vurpas, y que noso-
hasta, para algunos, de llamada a los poderes de la tros hemos citado en algunos trabajos^^. Nos es
muerte. Se ha afirmado que una tal disolución sería imposible tratar aquí estos problemas pertenecientes
indispensable para lograr la posterior reconstrucción a la parapsicología o metapsicoiogía, abordados por el
de la personalidad. profesor Ch. Richet.
Al margen de lo posible o imposible de tales Pero la transmisión de pensamiento, tan frecuen-
metamorfosis y de sus azares, los enfermos mentales te en psiquiatría, es algo bastante distinto. Consiste,
son quienes sufren precisamente las consecuencias según expresión-de Lévy-Valensi, en una desposesión
de estas alteraciones de su voluntad, de su iniciativa y de la personalidad, con la impresión de un arrebata-
de sus controles íntimos, siendo a menudo devueltos miento fraudulento de pensamientos muy íntimos por
a anómalos sueños. Es por ello que Moreau de Tours parte de otra personalidad y con el subsiguiente y no
ha asimilado con la locura tales sueños, y también el deseado descubrimiento o adivinación del pensamien-
motivo de que sean tantos los enfermos mentales que to privado y posible divulgación del mismo, o de las
evidencian verdadero pánico ante cualquier intento de intenciones y actos pertenecientes a la propia i n t i m i -
agresión contra su personalidad, atribuyendo con f r e - dad, fenómenos todos tan admirablemente descritos
cuencia a una acción externa los fenómenos de auto- por De Clérambaut en su famoso síndrome «S».
matismo que tan dolorosamente experimentan, Y lle- A un nivel más desarrollado, el individuo puede
gamos con ello al problema de la transmisión dei pen- experimentar cómo otras personas influyen y penetran
samiento. en su espíritu con sus pensamientos impuestos, pen-
Este problema de la transmisión del pensamiento, samientos siempre ajenos a su propia personalidad, o
o de la impresión de la transmisión del pensamiento, bien cómo su iniciativa privada queda dominada y
tiene un papel importante en psiquiatría y hace nece- regida por otra que viene así a desposeerle de su
sario recordar algunos de sus elementos para lograr voluntad y su personalidad propias (síndrome de
una mejor comprensión de las reacciones defensivas influencia de Séglas). Peor resulta el caso en que el
con respecto a la hipnosis. Algunas personalidades individuo sometido a tales influencias siente como su
propia boca se mueve accionada por el poder de
Gastaut, H., Hypnosis andpresieep patterns. Psychophysiologicaimecha-
nisms of hypnosis, loe. cit., pág, 4 3 , Springer Verlag, Berlín, Herdelten, Nueva ^' Psicosis y neurosis, apartado «Dormir y soñar», col, «¿Qué sé7», n ú m . 6 7
York. Oikos-Tau, Vllassar de Mar, 1 9 7 2 .
100 La hipnosis La hipnosis o cataiepsia provocada 101

aquellos pensamientos ajenos, y se oye pronunciar una alteración capaz de afectar la personalidad y la
contra su deseo palabras que expresan ideas que n u n - voluntad, sustituyéndolas, tal como ha demostrado
ca fueron suyas; se trata de una alucinación psicomo- Baillarger, por los automatismos. Cabe entonces pre-
triz, combinada o no con la alucinación psíquica de guntarse si resulta legítimo que la terapéutica recurra
Baillarger y Kandisky. Por otra parte, en otras ocasio- a la imitación de este proceso negativo y destructivo
nes la transmisión de pensamiento y los síndromes de de la enfermedad mental, penetrando con ello furtiva-
influencia guardan estrecha relación con íntimos mente en intimidades ajenas e introduciendo el peli-
impulsos surgidos del propio interesado, con afectos y gro de perturbar todavía más una personalidad ya
repulsiones más o menos inconscientes que la imagi- alterada. Tales son los problemas que plantea la hip-
nación personai puede llegar a proyectar al exterior y nosis y sus métodos derivados, procedimientos que
que parece reabsorber, imaginando entonces que le nos proponemos estudiar más adelante.
llegan impuestos desde el exterior en forma de suge- La hipnosis plantea finalmente otra clase de
rencias o pensamientos ajenos. Así ocurría en el caso problemas, c o m o , por ejemplo, la relación entre el
de cierta muchacha de servicio que, por haberse ena- cerebro y la personalidad psíquica. Este es un proble-
morado de su patrón, sentía su voluntad dominada ma muy complejo y que pude debatir-ampliamente
por él y le calificaba de «serpiente»; y también con una durante la conferencia que, bajo el título de«Brain and
joven paciente que, tras haber estado hablando por mind», pronuncié en octubre de 1 9 6 9 en el Passavant
teléfono con su médico y después de haber colgado el Memorial Hospital, de Chicago'*^. J u n t o con las locali-
aparato, imaginó oírle decir: «Te amo» y, seguidamen- zaciones cerebrales consagradas a los medios a u t o -
te: «eso es telepatía»; a partir de aquel instante, la máticos de ejecución de forma neurológica, el f u n c i o -
joven oía como su médico le hablaba desde lejos y le namiento global del cerebro concierne:
decía que ella era «su esposa espiritual», llegando a 1. Al control de los mecanismos del pensamiento,
convencerse a sí misma de que, efectivamente, vivía control indispensable al funcionamiento de la ini-
esta especie de «enlace en el espíritu». Pero los fenó- ciativa voluntaria.
menos llamados de «telepatía» y de «transmisión de 2. A la percepción de las afluencias sensitivas y
pensamiento», así c o m o los de alucinación psíquica y dolorosas y, en general, de las informaciones.
de automatismo mental, guardan las más de las veces 3. Al control cerebrosomático y psicosomático de las
íntima relación con un delirio persecutivo. El individuo funciones viscerales y neurovegetativas.
se cree entonces dominado por sus perseguidores, a Los métodos hipnóticos o derivados de la hipnosis
los que supone empeñados en tratar de aniquilar su tienden a la abolición o a la inhibición de estos distin-
voluntad, apoderarse de su personalidad y destruir su tos controles. Es por ello que, con la suspensión de la
cerebro. iniciativa, y consecuentemente, de la independencia,
conducen a:
Personalidad y voluntad vienen a ser los bienes
a) inhibir el control del pensamiento, con eí fin de
más preciados en el ser humano, y es por ello que
indagar la naturaleza de ciertas ideas o c u l t a s ' y
toda persona está en constante guardia respecto a
todo aquello capaz de atentar contra ellas. La enfer- * Conferencia traducida del inglés al italiano y publicada por // Pensiero
Scientifico, de Roma, Recentiprogressiin Medicina, vol. X L V I l l , n ú m . 5, mayo de
medad mental consiste justamente, y ante t o d o , en 1970.
102 La hipnosis
4 . El psicoanálisis
liberarlas de a veces inmotivadas antecensuras.
y el d e s c u b r i m i e n t o
Este es el propósito del psicoanálisis y de los mé- del inconsciente tras la censura
todos parapsicoanalíticos
b) suspender la percepción de los aflujos sensitivos Psicoanálisis e hipnosis
penosos o dolorosos. De ahí los diversos métodos
de anestesiología, de reducción del dolor y de rela-
jamiento, representados por la anestesiología hip-
nótica ya comentada, por los distintos métodos de
sofrología utilizados principalmente hoy en el arte
dental y, finalmente, por muy análogos sistemas
de relajamiento, entre los que el más representa-
tivo es actualmente el «traning» autógeno de
Scfiultze
c) alcanzar, en definitiva, los procedimientos ascéti-
cos de adiestramiento, o más bien de inhibición
psíquica, destinados a modificar, liberar o dominar
el funcionamiento neurovegetativo, y que consis-
ten en los métodos del yoga.
Vamos ahora a estudiar sucesivamente estos d i -
ferentes métodos, y a recordar a continuación sus La hipnosis había abierto en psicología el dominio
caracteres generales en forma de conclusión. de «lo oculto», y Freud emprendió conjuntamente con
Breuer sus trabajos valiéndose de la hipnosis, a ia que
había sido iniciado en el servicio de Charcot, aparte de
haber sido influido por Bernheim, de Nancy. Puede así
afirmarse que el psicoanálisis surgió en parte de la
hipnosis, y que, por más que llegara a instituir sus m é -
todos propios, conservó, sin embargo, siempre y hasta
cierto punto, la impronta de su origen.
La hipnosis desvela las ideas ocultas, aun a costa
de aniquilar en determinada medida el control, la cen-
sura y la independencia .del individuo. Por otra parte,
falta saber suficientemente si, a pesar de este
aniquilamiento, el paciente sigue o no defendiéndose
inconscientemente, y si la supuesta conquista de su
subconsciente no es pura ilusión. Después de haber
utilizado la hipnosis, Freud no tardó en abandonarla y
en recurrir hasta cierto punto a un método más neta-
104 La hipnosis Psicoanálisis e hipnosis 106

mente psicológico, consistente en interpretar la formarse una correcta conciencia sobre sí mismo, e
involuntaria irrupción hacia el exterior de las ideas induciéndole a ofrecer una imagen externa de su per-
formuladas durante el sueño o a través de los lapsos y sona que no corresponde a su propia verdad.
de los actos fallidos. Queda fuera de toda duda que este descubrimien-
El genio de Freud radica justamente en haber to ha alumbrado con nueva luz numerosos aspectos
sabido dar con este método psicológico, reemplazan- de la psicología humana, y que ha permitido una
do con él al burdo sistema basado en la hipnosis. Pero mejor comprensión del significado de las neurosis y de
los recursos elegidos por Freud solamente son las psicosis, estudiadas hasta entonces de forma más
aprovechables mediante un gran acierto interpretati- bien descriptiva. Es p o r ello que, según recordábamos
vo, y las ideas expresadas a media voz durante el sue- en una memoria publicada recientemente en la Gazet-
ño o los actos fallidos revisten las más de las veces un te des Hdpitaux, el psicoanálisis ha tratado de sustituir
valor simbólico que nos vemos obligados a plasmar la psiquiatría de los mecanismos del pensamiento por
medjante nuestro lenguaje corriente. Es en esta tra- otra basada en la interpretación.
ducción donde radica la clave de todo el psicoanálisis. Nada más lejos de nuestra intención que desme-
No obstante, el método de interpretación utilizado recer el interés de los estudios sobre el significado de
por Freud plantea algunas dificultades. Existen, en las neurosis y las psicosis, de los conflictos interiores
efecto, varios postuiados en la base de esta interpre- o visibles que puedan motivarlas, y del profundo análi-
tación. El primero de ellos reside en una finalidad sis de las relaciones entre el enfermo y su medio. Nos
generalizada. La represión de los pensamientos (o de estamos ocupando de tales problemas desde hace un
algunos de ellos) y su confinamiento en el inconscien- buen número de años, y no hemos dejado de poner de
te es hasta cierto punto consecuencia de un propósito relieve nuestras observaciones sobre el significado
más o menos inconsciente por parte del individuo. fiiosófico de ciertos delirios, cosa que hicimos en
Este rechazo sería atribuible a un confiicto entre algún nuestra obra Psyciliatrie morale experiméntale'^.
deseo socialmente inconfesable (particularmente un Sin embargo, estimamos que conviene tener
deseo sexuai) y las prohibiciones sociales. Sería debi- mucha prudencia para evitar la formulación de inter-
do a tales prohibiciones como aquel deseo resultaría pretaciones insuficientemente probadas, así como
reprimido por una censura que sólo deja libre paso a para establecerlas a priori y en sentido único. Y nadie
los pensamientos concordantes con las exigencias nos negará que el psicoanálisis decide anticipadamen-
sociales. El objeto del psicoanálisis consiste en favore- te la realidad de ciertos postulados, tales c o m o el
cer la salida de aquellos pensamientos rechazados, complejo de Edipo, la represión sexual y la primacía de
con el fin de que, tomando conciencia de ellos, el indi- los deseos.
viduo quede hasta cierto punto desensibilizado de su Aceptamos que estos postulados resulten intere-
oculta influencia y llegue así a sentirse más reconcilia- santes en cierto número de casos, pero no que puedan
do consigo mismo. Se consigue con ello una especie ser sistemáticamente generalizados. El llamado
de liberación respecto a excesivos rigores y prohibicio- complejo de Edipo (por otra parte bastante mal bauti-
nes, capaces de llegar a conferir al individuo unos há- zado, ya que el mito griego de Edipo no simbolizaba
bitos basados en el disimulo o la doblez, impidiéndole
' Psychiatrie morale experiméntale, PUF, París, 1 . ' ed., 1 9 4 5 ; 2." ed., 1 9 5 0 ,
106 La hipnosis Psicoanálisis e hipnosis 107

en modo alguno el odio contra el padre ni el amor psicoanalíticas, aunque lo hizo sin someterse a las
hacia la madre, sino que evoca la influencia de la indispensables comprobaciones científicas demostra-
fatalidad y de la némesis griega) intervendrá cierta- tivas de ciertos acontecimientos, sobre todo cuando
mente en determinados casos, pero no en tantos admitió sin ninguna prueba (según reconocía perso-
c o m o para ser c o n s i d e r a d o c o m o una de las nalmente en una de sus últimas cartas a Dorion) la
esenciales peculiaridades de la naturaleza humana; el afirmación del autor antisemita alemán Sellin (de la
odio contra el padre y contra aquellos que nos han que este se retractó por otra parte ulteriormente),
hecho entrega de algo suyo, es más bien privativo de según la cual Moisés era de origen egipcio en lugar de
naturalezas ingratas, ya que todo espíritu elevado judío, y había sido alumno de un sacerdote egipcio lla-
sabrá manifestar un mínimo de gratitud y nunca limi- mado A h a n a t o n , tendente este a unificar los dioses
tará su filosofía a la reproducida en Tótem y Tabú, egipcios y a reducirlos al único «Sol». Semejante supo-
consistente en el deseo de matar al padre para ocupar sición, carente de todo f u n d a m e n t o , es c o m p l e t a m e n -
su lugar y apoderarse así de la madre. El parricidio y el te opuesta al monoteísmo bíblico, que repudia decidi-
incesto no pueden ser simbolizados como uno de los damente la divinización del astro diurno y adora exclu-
atributos esenciales del hombre normal, puesto que sivamente a un único Dios superior a la naturaleza.
semejante propuesta amenazaría con invalidar todos Dios sin forma ni representación material, pero identi-
los tipos de educación y llegaría a entronizar el cri- ficado con la ley moral. Tales afirmaciones hipotéticas
men, convirtiéndose entonces en un factor corruptivo y carentes de pruebas son lo que han motivado que
de las sociedades humanas. P. B a i l e y dudara de la naturaleza científica del
Lo mismo sucede con la generalización dei deseo psicoanálisis, cuestión que el profesor Alajouanine ha
como único móvil de todas ias acciones humanas. planteado al doctor Nacht en una reciente sesión de la
Este factor es ciertamente importantísimo, pero su Sociedad Moreau de Tours''.
sistematización absoluta amenaza con desfigurar
increíblemente unas situaciones evidentes. ¿Puede, Sin entrar aquí en los detalles de los problemas
por ejemplo, admitirse que alguien abrumado por la que conciernen al psicoanálisis (detalles que hemos
congoja producida por la pérdida de un ser amado tratado ya en numerosos estudios, particularmente en
deseara inconscientemente la muerte del objeto de nuestra conferencia ante la Facultad de Medicina de
sus pesares?, ¿o que la víctima oprimida bajo el des- París con ocasión del centenario de Freud, así como
potismo de un tirano deseara inconscientemente ser en nuestros artículos La Nef, Entretiens de Bichat y
esta víctima? Una especie de orientación tan sistemá- Annaies médico-psychologiques, recordemos sola-
tica y paradójica amenaza con asfixiar el conocimiento mente que, en su obra Ei malestar en ia cultura, Freud
de los verdaderos móviles de las acciones humanas hace hincapié en el célebre versículo de Moisés en el
individuales y sociales. En su libro y en la correspon- capítulo 19 del Levítico «Amarás al prójimo como a ti
dencia que intercambió con Freud, Dorion^ destaca al
respecto el hecho de que el médico vienes no dudó
^ Baiiey, P., Sigmund the unserene. A tragedyin three acts, prefacio de Grin-
en utilizar la historia en provecho de sus teorías l<er, vol. 1 , Ch. Thomas, Springfieid, Illinois, 1 9 6 5 .
" Société Moreau de Tours, sesión dei 2 3 de febrero de 1 9 7 0 , bajo ia presi-
^ Dorion, Haich Moché, Massada, Jarusalén, 5 . 7 0 6 , dencia del profesor Alajouanine,
108 La hipnosis Psicoanálisis e hipnosis 109

mismo», estimando que esta máxima no es más que E n c o n t r a m o s aquí n u e v a m e n t e los m i s m o s


un Credo quia absurdum problemas que hemos considerado anteriormente res-
Si bien el psicoanálisis ha realizado una verdadera pecto a la hipnosis.
revolución en psicopatología gracias al descubrimien- Por otra parte, la interpretación de la finalidad de
to del inconsciente y del significado de las neurosis, los síntomas que, en determinados casos, puede apor-
así como liberando de pudibundez e hipocresía a la tar interesantes datos, queda en entredicho en otros
cuestión sexual, no deja de ser menos cierto que ha pertenecientes a la psicofisioiogía. ¿Qué podemos
pasado por otra a un exagerado extremo opuesto y pensar de la salida alucinatoria de ciertos pensamien-
que ha acabado por adoptar la forma más de un siste- tos íntimos, como los observables durante los inicios
ma que de un método realmente científico, es decir, de una crisis epiléptica o en los síndromes infecciosos
sometido .a controles, comprobaciones y polémicas o tóxicos? Interviene aquí la presencia de un factor
críticas. fisiopatológico, derivado de causas ajenas al deseo no
Lo que aquí nos interesa es, por una parte, cons- satisfecho.
tatar que, como la hipnosis, ei psicoanáiisis queda El psicoanálisis se limita finalmente al aspecto
mediatizado por ia noción de ia resistencia del enfer- individual, dejando sistemáticamente de lado los
mo y por la necesidad de vencer esta resistencia. problemas sociales. Estos últimos son en extremo
Cuando un paciente no resulta curado durante un tra- importantes y fueron puestos ya de relieve por Adier,
tamiento psicoanalítico, los psicoanalistas atribuyen el discípulo disidente de Freud, así como por J u n g en
fracaso a los efectos de su resistencia; y cuando este otro sentido, aparte de que la psiquiatría social ha
mismo enfermo logra su curación por otros procedi- adquirido en nuestra época un considerable desarrollo
mientos, los partidarios del psicoanálisis suelen abste- en Gran Bretaña y en otros países, orientándose en un
nerse de dar respuestas explicativas al hecho. Noso- sentido bien diferente al del psicoanálisis.
tros hemos observado más de una vez el caso de un La prolongación del método analítico, lo mismo
enfermo que, desconfiando del psicoanalista empeña- que la repetición de la hipnosis, introducen en definiti-
do en imponérsele, pone en cambio su confianza en va el peligro de disminuir la personalidad y de crear
un psicoterapeuta comprensivo y paciente, capaz de incluso a veces, en los casos de conflictos internos,
ofrecerle mayores evidencias de cálido afecto, y al que nuevos motivos de pugna con el medio implicado,
acaba por otorgar espontáneamente aquella confian- aparte de inducir a la agresividad en una culpabiliza-
za, sin necesidad de que esta sea obligadamente con- ción extendida y vinculada con la actitud de la víctima
quistada. propiciatoria y con una especie de pseudomoraliza-
ción acusativa.
' «Freud y el judaremo», conferencia pronunciada en la Facultad de Medicina Vemos así cómo aquel psicoanálisis surgido de la
el 5 de febrero de 1 9 5 8 , Revue d'Mstoíre de la Médecine hébra'fque, febrero de hipnosis ha contribuido recientemente a un regreso a
1959.
' «De la psyctianalyse á la cliitannnie: le probléme des psychothérapies», las prácticas que le dieron origen. Por otra parte, el
Entretiens de Bichat, Médecine (Expansión méd, francesa), París, 1 9 6 5 . propósito común a la hipnosis y al psicoanálisis (con-
' «La psychanalyse». La Nef, n ú m , 3 1 , Julio-octubre de 1 9 6 7 , sistente en venopr i? resistencia del enfermo), ha c o n -
^ «La psycíianalyse et le monde moderna», Revue d'histoire de la Médecine
hébrai'que, núms, 7 1 y 7 2 , julio de 1 9 6 6 , ducido al recurso qel narcoanáiisis, es decir, al
no La' hipnosis
5. Anestesiología y sofrología
psicoanálisis realizado por medio de un tóxico que
inhibe la censura personal. Pero la experiencia ha
demostrado que, incluso bajo el narcoanáiisis, el
paciente sigue resistiéndose a no entregar sus secre-
tos, aparte de que sus posibles revelaciones pueden
resultar desfiguradas por el producto tóxico. Es por
ello que el narcoanáiisis ha sido vivamente criticado y
hasta invalidado en el dominio medicolegal y judicial.
Se ha recurrido, finalmente, al uso de numerosos
procedimientos derivados del psicoanálisis, tales
' como la interpretación de dibujos (particularmente de
los realizados por niños), la interpretación de las
maneras según las cuales se representa una ficción
(psicodrama de Moreno), el sueño en vela de
Dessoille, etc.

El problema de la anestesia y de la supresión del


dolor se ha polarizado con bastante rapidez hacia la
idea de la supresión de la percepción del dolor por el
psiquismo. En efecto: cualesquiera que sean las cau-
sas periféricas del dolor, si el espíritu deja de percibir
este dolor, el individuo queda liberado del sufrimiento
y las operaciones quirúrgicas pueden ser realizadas.
Dos métodos se han desarrollado hasta cierto
punto paralelamente para lograr esta anulación de la
percepción psíquica del d o l o r A un método psicológi-
co como la hipnosis vino a añadirse el descubrimiento
del psiquismo inconsciente, hecho muy justamente
recordado por Lassner Escribe este que «la experien-
cia de la hipnosis condujo a la concepción del incons-
ciente en t a n t o que elemento dinámico del compor-
tamiento humano. Fue observando a los pacientes
sometidos a hipnosis por Charcot en la Saipetriére, y
sobre todo por Bernheim en Nancy, como Freud llegó
a concebir la idea de la existencia de una parte más o
772 La hipnosis Anestesioiogia y sofrología 113

menos Inaccesible del "sistema psíquico", y como ansiedad, hecho conocido por todos los neurociruja-
pudo atribuir a dicho inconsciente un contenido capaz' nos. De ahí la idea de que, creando artificialmente
de actuar sobre la parte consciente. Este intercambio semejantes lesiones, podría liberarse a ciertos enfer-
dinámico entre un mundo inconsciente compuesto mos de su ansiedad. Esta idea se debió primeramente
por elementos reprimidos o rechazados por la con- a De IVIartel, eminente cirujano y alumno de nuestro
ciencia, y por otro que emerge en cambio de un fondo maestro Souques, quien puede considerarse como el
hecho de pulsiones, combinándose ambos para ase- primer creador de la neurología francesa. El doctor De
diar el " u m b r a l " de la conciencia, vino a aparecer Martel acudió a consultarnos y a someternos la esen-
como una descripción del conflicto que se desarrolla cia de su idea. Pero nosotros le hicimos ver los peli-
en el individuo en hipnosis entre aquello que desea gros que entrañaba, y, dotado por su parte de un alto
como voluntad visible y aquello otro que se describe sentido de responsabilidad y sensibilidad humana. De
como produciéndose al margen de dicha voluntad». El Martel la abandonó.
profesor Lassner establece, no obstante, con evidente La sugerencia fue, sin embargo, adoptada por
prudencia, la contrapartida dé esta noción, insistiendo Moniz, quien realizó las primeras lobotomías en los
sobre el peligro de los constreñimientos impuestos a enfermos mentales. El método fue entonces aplicado
la libertad y sobre los riesgos de considerar seguida- a considerable escala por Freeman, provocando s i m u l -
mente al hombre desde la perspectiva de una determi- táneas y enconadas polémicas entre los psiquiatras
nación estricta para abolir la noción de la responsabili- debido a que, si bien el enfermo era en ciertos casos
dad. Lassner escribe particularmente: «Este peligro relativamente liberado de su «ansiedad», su personali-
aparece mayormente en las teorías psicoanalíticas, ya dad moral sufría en cambio frecuentes alteraciones,
que sus partidarios se muestran deliberadamente pro- consistentes en la pérdida del sentido de sus deberes
pensos a defender un determinismo estricto. Un y en perturbaciones en la apreciación del bien y del
determinismo que niega el libre albedrío e impugna de mal. Algunos pacientes llegaron a percibir hasta tal
hecho el sentido propio de la voluntad, juzgando como punto esta degradación, que se dio incluso el caso de
ilusorias tanto la voluntad como la libertad»^ que se registraran suicidios entre los lobotomizados.
Los peligros señalados aquí por Lassner se evi- La iobotomia experimentó una evidente aceleración
dencian todavía mucho mayores en la práctica de cier- con los experimentos efectuados en Norteamérica
to método que conoció su período de auge y que tuvo por Jacobsen, quien observó cómo algunos monos
por objeto la supresión de las reacciones ansiosas y adiestrados para realizar concienzudamente determi-
dolorosas del psiquismo, recurriendo para ello a reali- nados trabajos demostraban total indiferencia hacia
zar lesiones destructivas del cerebro, particularmente ellos después de haberles sido aplicado el método.
en el lóbulo frontal: nos referimos a la iobotomia. Es Por estas y otras razones, particularmente por los tan
efectivamente sabido que los enfermos afectos de usuales errores de diagnóstico, que exponían a crear
lesiones en los lóbulos frontales cerebrales se convier- una lesión cerebral definitiva en enfermos capaces de
ten fácilmente en seres eufóricos e indiferentes a la curar por otros procedimientos, nosotros hemos c o m -
batido la Iobotomia^ en apasionadas discusiones cien-
' Lassner, ttL'hypnose, l'inconscient et l'involontaire». Cahiers d'anes-
thésiologie, vol, 16, n ú m 7 . oágs, 8 8 9 - 9 8 , 1 9 6 8 . ^ La désorganisation de la personnalité, PUF, París, 1 9 5 0 .
114 La hipnosis Anestesioiogia y sofrología 115

tíficas. No tardamos en ser secundados por los profe- terror hasta las misteriosas apreciaciones emitidas por
sores Morel y Senise. Tampoco dudamos en reclamar todo tipo de guionistas y charlatanes profesionales»,
la proíiibición legal de semejante procedimiento, o p o - Caycedo estaba altamente impresionado por el
niéndonos con ello abiertamente a H. Ey. Dicha prohi- ériterio expresado por el profesor Bumke en su Nuevo
bición fue promulgada oficialmente en la Unión Sovié- tratado de ias enfermedades mentaies, donde se c o n -
tica a raíz de los trabajos de la señora Tchevtchenko, sideraba que la acción sugestiva era ejercida en la hip-
demostrativos de la posible extensión a todo el cere- nosis «del modo más concentrado pero también más
bro de las lesiones frontales, con riesgo de ulteriores burdo», al tiempo que el autor añadía: «Las personas
agravaciones, y también tras las conclusiones del dotadas de suficiente autodominio, en las que cabe
Congreso de los Médicos psiquiatras y neurólogos esperar una razonable capacidad para llegar a vencer
rusos, quienes invocaron la obra de Pavlov y la capital sus trastornos psicógenos valiéndose de sus propias
importancia de la corteza cerebral. La Iobotomia fue energías, no tendrían que ser nunca hipnotizadas; nos
cayendo en progresivo descrédito, y hasta el doctor quedaría en caso contrario la amarga impresión de
E. Moniz, que había sido su iniciador práctico, acabó haberles roto psíquicamente una magnífica espina
aborreciendo las consecuencias del descubrimiento, y dorsal», Caycedo se había percatado de que era
llegó al extremo de ni siquiera mencionarlo durante su imposible una identificación de la hipnosis con el sue-
discurso ante el Congreso Internacional de Lisboa, ño natural,
dedicado sin embargo a su obra científica personal, Y fue por estos motivos por lo que empezó por
tan evidentemente considerable. Conviene, en efecto, proponer la abolición del término «hipnosis» y su susti-
establecer la debida diferencia entre los métodos tución por otro vocablo que se relacionara con la raíz
/-eve/-s/¿/es ( c o m o la hipnosis), y los m é t o d o s griega «sofrosine», constituyéndose así el término
irreversibles, como la Iobotomia. «sofrología».
Abogando por los métodos reversibles, los incon- La sofrología así comprendida reúne bajo este
venientes de la hipnosis condujeron a que Caycedo vocablo una parte de la hipnosis y, sobre t o d o , el c o n -
creara en España el movimiento «sofrológico». Según junto de los métodos de relajamiento. Se trata, así, de
explica este autor en su libro^, la sofrología tuvo, al un término genérico que se propone en definitiva el
igual que el psicoanálisis, su punto de partida en la estudio de la conciencia humana y sus modificacio-
nes.
hipnosis, que Caycedo había estudiado y practicado
en el servicio del doctor López Ibor, en Madrid. Pero el Caycedo entonces constituyó en España una
valor de los resultados obtenidos no impidió que Cay- importante escuela de sofrología, muy especialmente
cedo advirtiera la inconstancia de las anestesias y, en Barcelona y bajo el patrocinio de los doctores
sobre todo, los abusivos empleos y las peregrinas Pedro Pons (presidente de la Real Academia de M e d i -
interpretaciones que de este método se hacían desde cina de Barcelona) y R. Sarro (profesor de psiquiatría
los «pamfletos cinematográficos cultivadores del en la Facultad de Medicina de la misma ciudad). El
profesor Sarro ha puesto especial y justamente de
relieve las diferencias que separan entre si a las psico-
^ Caycedo, A., Progreso en sofrología, prólogo de Pedro Pons y del profesor
B. Sarro, vol. 1 , ed. por el Centro de Sofrología Médica de Barcelona, 1 9 6 9 ,
terapias prolongadas, como el psicoanálisis, de las
116 La hipnosis Anestesiología y sofrología 117

psicoterapias breves, demostrando los inconvenientes


de las primeras y escribiendo al respecto: «Las cons- enfermo y psicoterapeuta constituye una "transferen-
tantes innovaciones que Freud introducía en su obra cia", la repetición de una situación infantil que necesi-
tenían una razón de ser, ya que partían todas ellas de ta ser reconocida y aceptada como tal».
la dolorosa experiencia de que sus terapéuticas resul- Of^oniéndose a esta psicoterapia prolongada, el
taban incompletas. Freud había esperado que el profesor Sarro define las psicoterapias breves t e n d e n -
hecho de que sus pacientes " r e c o r d a r a n " el trauma tes a,«alcanzar la máxima eficacia con un mínimo de
fuera suficiente para lograr su restablecimiento, pero t i e m p o y de esfuerzo», psicoterapias que puedan ser
esta reacción no llegó a producirse. Y advirtió por otra aplicadas no solamente por el especialista, sino t a m -
parte, con una sorpresa sin duda agradable que, a bién por el médico de cabecera. «No podemos esperar
pesar de no verse curados, los enfermos no abandona- que la medicina general deposite su confianza en una
ban por ello el tratamiento»'*. Y el profesor Sarro aña- psicoterapia que, como la psicoanalítica, se declare
de, más adelante: «Empezó entonces a germinar en incapaz de convencer a nadie si no es conformándose
Freud la idea de que la curación de una neurosis era con • el exclusivo recurso a cumplir un itinerario
una empresa muy ardua, casi imposible. Había situado inacabable»; y añade dicho profesor: «La psicoterapia
tan profundamente ias raíces de la neurosis, que que- médica es un instrumento de transformación anímica
daban prácticamente fuera de alcance. La única dotado de un poder persuasivo muy inferior a las
posibilidad consistía en el recurso a una psicoterapia creencias religiosas o políticas. El procedimiento más
profunda, profunda porque necesitaba llegar hasta la rápido para transformar a un hombre es realizado
infancia, no solamente recordada, sino también revivi- transitoriamente, por contacto efectivo y de forma
da, realizándose esta reviviscencia por medio de la lla- duradera, por medio de su ingreso en grandes m o v i -
mada "neurosis de transferencia". Cualquier intento mientos o instituciones colectivas orientadoras de los
de abreviar esta terapéutica equivalía a una i n c o m - valores decisivos de toda vida humana. Freud sabía
prensión de la esencia de la neurosis. Freud no a d m i - mejor que nadie que los recursos utilizados por el psi-
tió nunca ninguna concesión en este aspecto. Lo mis- coterapeuta en su gabinete médico eran muy inferio-
mo que el infierno de Dante requería el recorrido de res a tales grandes poderes colectivos». Cierto espíritu
todos sus vericuetos para llegar al más profundo de analítico, frío e incisivo, al que se añaden en el
sus abismos, el psicoanálisis exigía igualmente que se psicoanálisis un pesimismo congénito y una tendencia
cumplieran todas sus etapas para lograr un resultado». a la sospecha y a la culpabilización, no es el medio
más idóneo para instaurar una confianza ni para
El profesor Sarro ha estudiado por otra parte el devolver un equilibrio a la personalidad. El análisis
principio de la transferencia, y, refiriéndose al hecho sólo puede preceder, de hecho, a la síntesis, pues el
de que el psicoanálisis padece el defecto de ser un análisis indefinido acaba disolviendo las fuerzas
método, más que laborioso, realmente interminabie, vitales. Pero el psicoterapeuta que posee el influjo de
escribe: «La principal razón de esta duración hay que la simpatía, la ayuda cálida y comprensiva hacia su
buscarla en el conjunto del " s i s t e m a " psicoanalítico, paciente, en un reconfortante ambiente de abnegada
principalmente en la hipótesis que la relación entre fe, este conseguirá siempre mucho más de lo que
suele suponerse; los métodos sintéticos y redinami-
Sarro Burbano, R., Progreso en sofrología, loe. cít., pág. 3 8 6 .
ns La hipnosis Anestesioiogia y sofroiogía

zantes de la personalidad no son ninguna utopía y vie- terapia a través de los sonidos®. Estima Gaba'í que el
nen sucediéndose desde Dubois y Vittoz (cuyo proce- dentista tiene que dejar de evocarnos «al personaje
dimiento sigue de actualidad en Francia gracias a la castrador tan caro a los psicoanalistas», sino a un
señorita Lefebvre, y continúa insuflando nueva vida a especialista capaz de mantener,tranquilo a su pacien-
las voluntades), aparte de las enseñanzas imf?^rtidas te; y considera también el problema de una hipnosis
desde Dejerine y Gauckier hasta la quitamnia que dental que, según opina, tiene que incitar a la pruden-
hemos mencionado, y con la aportación de la psicodi- cia^. El doctor GabaT ha publicado, además, un intere-
dactia de Laignel-Lavastine y la señora de Volkov y sante trabajo sobre la psicosofrología en medicina
muchas otras, sin contar con el método de Coué, del dental infantil^, en el que analiza los diversos medios
que volveremos a tratar. de calmar el temor del niño ante el dentista, y donde
Volviendo a la sofrología, recordaremos que este menciona los trabajos del doctor E. Berranger (autor
método parece abarcar toda una serie de distintos de un libro titulado L'iiypnosoptiraiogie en art dentai-
procedimientos que derivan unas veces de la hipnosis re), y los trabajos de Durand de Bousingen sobre el
y otras del relajamiento, tendiendo siempre a la dis- relajamiento dialéctico, y sobre todo el libro del doctor
tensión del enfermo y a disminuir su sensibilidad ante R. Cherchéve L'hypnosophiroiogie en art dentaire, que
el sufrimiento. Caycedo la ha completado con el tér- acabamos de citar y que vamos a comentar. Los doc-
mino de «Terpnos logos», vocablo al que R. Puncernau tores E. Berranger y R. Cherchéve^ describen en su
considera como «resucitado del arsenal histórico de la libro conjunto la labor realizada por la Sociedad fran-
Grecia clásica», y que implica cierta noción mágica, la cesa de Aplicaciones Sofrológicas, cuyo presidente de
vaga idea de una plegaria y de una palabra agradable, honor es el doctor Durand de Bousingen y donde, bajo
tendente a facilitar la comunicación®. la presidencia del doctor Cherchéve y la vicepresiden-
cia del doctor Vidal, actúa un Comité compuesto por
Los métodos sofrológicos han sido utilizados en los señores IVIotte, Genton, Girod, GabaT, Benharino,
actividades tales como la ginecología y la obstetricia Hubert, Allard, Lefay y Fieschi, además de la señora
en el parto sin dolor (J. M. Dexeus), en numerosos sín- Reseurau-Rimbauld, y d e , l o s doctores GabaT, Mar-
dromes como el vértigo de Méniére, la enuresia noc- chand, M a r t i n e t y Berranger.
turna, el glaucoma, la obesidad y otros (J. Duran), y en
pediatría (Ternel), pero sobre todo en odontos- Después de resumir en su libro la historia de la
tomatología, en la angustia, los reflejos de salivación hipnosis y de sus diferentes métodos hipnóticos, los
y al hábito a la prótesis, desempeñan una importante problemas de la conciencia en sus relaciones con el
función, según observa U. Arias. sistema nervioso central y con la vida organovegetati-
La sofrología ha sido estudiada y aplicada en va, y tras haber completado el análisis de estos
Francia por el doctor M. GabaT, que ha estudiado las problemas con estudios clínicos, psicológicos y recu-
reacciones derivadas del temor al dentista (ya eviden- ° GabaT, M., Théraple par les sons et sophrologle.
tes en el examen de los dibujos infantiles), y que ha ' L'hformatlon dentaire, «Hypnose dentaire et sophrologle», 2 3 de junio del
1966
intentado objetivar los fenómenos por la micropletis- " GabaT, IV1„ «Psychosophrologie en médecine dentaire infantile», Informa-
mografía, y ha añadido a los métodos sofrológicos la tion dentaire.
' Cherchéve, R. y Berranger, B.. L'hypnosophrologíe en art dentaire, \io[. 1
' Caycedo, A., loe. cit. Privat, Toulouse, 1 9 7 0 .
120 La hipnosis Anestesiología y sofroiogía 121
I

rriendo a la grafología, aparte de que con la exposición nal y la tensión muscular), la autohipnosis de Stockvis,
de los datos electroencefalográficos relativos a ia con- Al y gran niümero de otros procedimientos análogos.
ciencia, los doctores Berranger y Cherchéve c o m p e n - Caycedo completa estos métodos de «relajamiento
dian la historia de la sofrología y aplican particular- estático» con su procedimiento de «relajamiiento diná-
mente su bagaje de datos del arte dental. En un mico», en el que confiere gran importancia a los ejerci-
importante capítulo titulado «Los objetivos persegui- cios respiratorios y a la desobstrucción de las fosas
dos por el especialista, o una psicoprofilaxis del arte nasales; lo designa con el nombre de«neti Kriya», y lo
dental», los autores estudian el papel y el significado ,< asimila hasta cierto punto con la práctica del yoga.
psicológico del arte dental, y muy especialmente el Caycedo concluye, por otra parte, su libro con una
problema de la reimplantación de los dientes introducción a la «India de los Yoguis», y con un inter-
(irnplantología dental), al que el doctor Cherchéve ha cambio de correspondencia con el Dalai L a m a " . Una
dedicado numerosos trabajos, así como las relaciones parte de la obra lleva por título «La sofrología y su
entre la implantología y la sofrología. Informan ade- aproximación al pensamiento oriental». Y un reciente
más sobre los datos que la sofrología les ha permitido Congreso Mundial de Sofrología, que tuvo lugar en
obtener respecto a la profilaxis de las lipotimias, los Barcelona del 1 al 5 de octubre de 1 9 7 0 , se convocó
trismos y la tan molesta salivación en la práctica d e n - bajo el lema «la medicina occidental y la medicina
tal, así como los observados durante la extracción oriental se citan en Barcelona».
dental bajo anestesia sofrológica, y discuten f i n a l m e n - Todo ello nos lleva a comentar seguidamente lo
te las circunstancias psicológicas concernientes al esencial de los métodos del yoga.
arte dental y el tránsito desde el «sacamuelas» hasta el
cirujano-dentista, personaje reparador, destacando las
diferencias entre las nociones de castración y la de
reconstrucción.
La sofrología obtiene gran ayuda en los métodos
de reiajamiento, particularmente en el llamado «íra/-
ning» autógeno de Schuitz^°, método que ha logrado
gran difusión y que utiliza un método de relajamiento
hipnótico con sugestiones (sugestión de peso en un
miembro seguida por una sensación de calor, y luego
por ejercicios de regularización cardíaca, respiratoria,
abdominal y de la región cefálica). Este método ha
sido estudiado y aplicado en Estrasburgo por K a m m e -
rer, Durand de Bousingen y Becker. Pueden ser igual-
mente citados el método de relajamiento de Jacobson • ')
.•; " s i n embargo, recordemos que mucfios métodos de relajamiento no se
(fundado en ciertas relacionéis entre el estado emocio- % relacionan con ninguna mística de este tipo, y que son de Indole puramente cien-
tífica y empírica. A s i ocurre, por ejemplo, con el método del Dr. Jockel, que c o m -
"> Schuitz, J . H., Le training autógena, PUF, París, 1 9 6 0 . |Trad, castellana bina el relajamiento verbal con un fondo musical y apaciguador especialmente
Entrenamiento autógeno. Científico médica, Barcelona, 1969.1 ' elegido al efecto.
6. El yoga, ¿ d o m i n i o del cuerpo?

El yoga es una práctica surgida de la India, muy


antigua y remontándose, según M a s s o n - O u r s e l \ los
siglos VI o V anteriores a la era cristiana, y que consiste
en una ascesis solitaria destinada a obtener un d o m i -
nio espiritual del cuerpo, ascesis que puede relacio-
narse con una filosofía capaz de conducir ai «nirvana».
El yoga es así una práctica y una ascesis. «Una
práctica —escribe Masson-Oursel— encaminada a per-
feccionarse por medio de ciertas maneras de realizar-
se.» Aclara dicho autor que el término «yoga», término
sánscrito, significa una «junción». El que practica el
yoga pretende una unión entre cuerpo y espíritu. «El
yoga antiguo evita toda oposición entre espíritu y
cuerpo. La regulación de la función respiratoria prepa-
ra la disciplina mental.» «Utilización mística de las f u n -
ciones vitales: esta es la finalidad de tan sutiles exper-
tos en fisiología» —explica Masson-Oursel, que añade
todavía: «Los empeños ascéticos de Vardhamanna
Mahavira y de Buda, aquellos precursores del yoga en
' Masson-Oursel, P „ Le yoga, PUF, París, 1954-, [Trad. castellana El yoga,
Eudeba, Buenos Aires.]
124 La hipnosis £/ yoga, ¿dominio del cuerpo? 125

la India, fueron excepcionales logros exentos de todo tivo final tiende a «anular la propia naturaleza, a eva-
culto. Aquel yoga en el cual forjaron su maestría no dirse de lo que uno es para alcanzar la liberación.
era ninguna fe ni veneración, sipo un maravilloso Nuestro cuerpo no deberá servirnos sólo para los
deporte psicofisiológico». goces de la vida, ni nuestro espíritu para el saber». La
El yoga es una ascesis, y una ascesis solitaria. finalidad consiste en «la forma de extirpar la creencia
Especifica Masson-Oursel que el yoga no mantiene en lo real y las exigencias del / o » . «Ninguna posesión
ninguna relación con la vida colectiva y social: nada del ser ni beatitud, sino disminución integral de intere-
de grupos, ni monasterios, ni organización en c o m ú n , ses y vanidades.»«Es la extinción, el nirvana, la libera-
sino sólo esfuerzo aislado, puramente individual. Esta ción total.»
ausencia de preocupaciones colectivas explica la El yoga es primordialmente una práctica espiritual
ausencia de moral en el yoga, ya que la moral es f u n - y corpórea, capaz de conducir posteriormente a una
ción de las relaciones interpersonales y de sus leyes. filosofía y a una especie de evasión de la realidad.
Escribe el citado autor que «se nos explica aquí el Entre los adeptos al yoga, son muchos los que se
motivo por el cual la tan religiosa o heroica india igno- limitan únicamente a su práctica.
ra aquello que nosotros denominamos " m o r a l " , una ¿En qué consiste esta práctica? Según el rumano
regla de costumbres válidas para todos los hombres... Eliade, citado por J . de Goldfiem^, «lo que importa en
El yoga es una disciplina autónoma y voluntaria del primer lugar para un yogui es su propia voluntad, su
comportamiento humano individual, y sólo ha implica- capacidad de dominio personal y de interiorización»;
do ciertas reglas monásticas al ser aplicado al budis- y ello se conseguirá partiendo de ciertas técnicas
mo. Por muy determinado que sea el rigor mediante el capaces de conferir a quien las practique adecuada-
cual excluye toda complacencia hacia sí mismo, el mente un notable control físico y psíquico, junto con
yogui sigue su propio camino como si se encontrara una gran serenidad y un equilibrado sosiego interior
solo en el mundo. Su presencia entre las multitudes ¿Cuál es la esencia de estas técnicas? Encontraremos
no le convierte por ello en social. Si bien su egoísmo una detallada exposición sobre ellas en el libro t i t u l a -
fue aniquilado, t a m b i é n su altruismo quedó reducido a do Yoga Praxis, de S w a m i Der Murti^, cuyos principios
la nada». son resumidos por su discípula, la señora Escanecra-
be, en el exergo; «Siembra un acto y recogerás un h á -
La enseñanza del yogui tiende así a disciplinar su
bito; siembra un hábito y recogerás un carácter; s i e m -
organismo en una especie de «utilización mística de
bra un carácter y recogerás un destino».
las funciones vitales», aunque se trate de una mística
carente de dogma y de fe, de una mística ascética. El principio de los ejercicios del yoga se origina en
la idea de que una parte de los defectos del ser h u m a -
Esta práctica ascética contiene, sin embargo, una
no procede de su posición vertical y de la rigidez de su
evidente filosofía en su propio fondo. Acabamos de
columna vertebral, mientras que el animal que se
mencionar las relaciones entre yoga y budismo. La
mueve sobre sus cuatro patas confiere una gran
«psicagogía» del yoga se vincula t a m b i é n con el brah-
manismo y con la tradición del Veda, un brahmanismo
^ De Goldfiem, J . , «Le yoga», Association genérale des Médecins de France,
que, según Masson-Oursel, «inmoviliza a sus partida- n ú m . 2 5 , págs. 6 4 y sigs., mayo-junio de 1 9 7 0 .
rios en una integral conservación del pasado». El obje- = Der M u r t i , S., Yoga Praxis.
126 La hipnosis Ei yoga, ¿dominio dei cuerpo? 127

flexibilidad al encadenamiento de sus vértebras. La minar en qué consiste este dominio. Destaquemos el
finalidad de los ejercicios apunta, así, a flexibilizar la hecho de que la culminación del yoga implica una
columna vertebral y a devolverle una movilidad en inversión de ios elementos habituales del problema.
todos los sentidos que, en el hombre mantenido en Todo dominio es generalmente buscado frente a los
verticalidad, se limita a la rigidez de un tronco. Se demás hombres, y los esfuerzos de entrenamiento y
derivan de ello una serie de ejercicios tendentes a disciplina se realizan apuntando a la vida social, m i e n -
facultar al cuerpo para la máxima articulación, direc- tras el hombre abandona el funcionamiento a u t o m á t i -
cionabilidad y aptitudes posibles. co de su organismo a las leyes neurovegetativas de
El segundo principio es la disciplina respiratoria, las funciones involuntarias.
en su ritmo particularmente profundo combinado con El hombre se orienta así de hecho hacia la acción
todos los ejercicios, y en la desobstrucción de las y hacia la sociedad, mientras que el yogui se desvía en
fosas nasales, ya que la nariz viene a figurar como ór- mayor o menor grado de esta tendencia social para
gano esencial en el origen de la respiración. Esta concentrarse en sí mismo, liberarse de las exigencias
desobstrucción nasal se obtiene utilizando determina- de su cuerpo y llegar a un dominio de sus funciones
dos líquidos o recurriendo a la introducción de unos neurovegetativas. Y queda ahora por aclarar si esta
tubos de goma que, saliendo por la boca, contribuyen evolución implica un aumento en el poder de la v o l u n -
hasta cierto punto al drenaje de los conductos tad, o bien una modificación de esta voluntad que la
nasales. haga diferente.
Se añaden a tales principios los relativos a la ali- La comprensión de este problema nos lleva a
mentación, con claro predominio del consumo de recordar que todos los estudios comparativos de la
vegetales y ciertas precauciones relativas a la alimen- psicología humana y animal* demuestran que aquello
tación cárnica. que confiere su superioridad al hombre consiste en su
La práctica del yoga, estudiada tan notablemente posibilidad de disciplinar y organizar sus instintos y
por la señorita T. Brosse, conduce a realizar una pulsiones, sintetizándolos hacia una finalidad definida.
acción del psiquismo sobre las funciones orgánicas y En ello radica la característica de la voluntad, de esta
neurovegetativas que soslayan normalmente los efec- facultad hecha de freno, contención y disciplina, que
tos de la voluntad. Se trata, pues, de una ascesis psi- los griegos describieron como vo\ia, los latinos como
cosomática, y así los yoguis consiguen llegar a modifi- ratio y los filósofos de la edad clásica como «razón».
car su ritmo cardíaco, invertir su peristaltismo digesti- Es justo esta facultad de contener y de sintetizar lo
vo, etc. Semejante disciplina se ejerce también con que resulta alterado en la demencia, en la que el indi-
respecto al instinto sexual, imperativo que el hombre viduo ha «perdido la razón» y se convierte en juguete
puede satisfacer, pero al que nunca debe quedar del azar y de sus impulsos. Su aptitud a la disciplina y
sometido, como sucede con los animales. a la contención permite al hombre actuar sobre el
La principal finalidad del yoga sería así el dominio
" Ver al respecto el volumen Psychiatn'e anímale (1 volumen bajo la direc-
de sí mismo, la marginación del cuerpo en aras de una ción de Brion y H. Ey, Desclée de Brouwer), asi como la parte del tercer volumen
serenidad exenta de angustias. de [os Annaies lyjoreau de Tours que hemos dedicado a la psiquiatría animal con
los profesores B n o n y Fontaine, de la Escuela de Alfort, aparte de Baruk, H.,«La
El problema se plantea cuando se necesita deter- Psychiatrie anímale», Entretiens de Bichat, iVIédecine, 1 9 6 6 .
128 La hipnosis Ei yoga, ¿dominio dei cuerpo? 129

medio extemo y garantizar con ello su independencia, el mundo interior, orientación esta consagrada al prin-
y es también esta aptitud lo que queda inhibido en la cipio altruista creador y director del universo, a la
hipnosis, realizadora en definitiva de lo que viene a defensa de la vida, al control de la naturaleza, y a las
perturbar la enfermedad mental, ya que el individuo tendencias creadoras de una sociedad humana justa,
cae en ambos casos en la catalepsia y bajo el dominio en la que el hombre se identificara con su prójimo. Fue
de las influencias externas. La suspensión de aquella aquella civilización hebraica lo que inspiró en parte a
facultad controladora provoca entonces el desarrollo la cultura occidental, combinándose con la tradición
de los automatismos, dando lugar a que, según recal- racionalista griega. Pero cuando la armonía estableci-
ca Baillarger al citar a Jouffroy en su famoso estudio da por la combinación de estos dos influjos empezó a
sobre el papel de los automatismos en la locura, «el desequilibrarse, el mundo moderno osciló lentamente
hombre llegue a anularse en tales casos y a vivir como entre un racionalismo exclusivo y hosco y el retorno a
un objeto». un culto al instinto del paganismo (neopaganismo
moderno).
Se comprenderá perfectamente que, vista la
importancia de semejante facultad, se le haya ido Entonces fue cuando surgió una orientación hacia
otorgando un valor cada vez más elevado, sobre todo la antigua civilización aria de la India, particularmente
durante el período clásico de los siglos XVII y XVIII, tendente al yoguismo. Hemos visto, no obstante, que
edad de la razón y del racionaiismo. Este racionalismo el yoguismo es un egocentrismo desligado de las
sitúa por encima de todo el papel del freno, la conten- realidades sociales. Y, enfrentado con las dificultades
ción y la disciplina, dejando en segundo plano el de los de la realidad, el hebraísmo no dudó en aceptar sus
efectos Y sentimientos que, en cualquier caso, necesi- imperativos y en tratar de moldearla para convertirla
tan quedar bajo la dependencia de los primeros. en un mundo justo y beneficioso para la dicha h u m a -
Pero el excesivo sometimiento de los sentimien- na. Teniendo en cuenta que el yoguismo soslaya este
tos afectivos, tan importantes en el ser humano, intro- problema para encerrarse en sí rhismo, desprenderse
duce el peligro de determinar desasosiego y malestar, de aspiraciones y necesidades, y evadirse pasivamen-
y.fue este inconveniente lo que condujo a la reacción te hacia el nirvana y la serenidad, se nos evidencia la
freudiana a revalorizar la importancia de los deseos y inmensidad del abismo que separa ambas concepcio-
las fuerzas irracionales, y a nuevas investigaciones nes: impotente ante la realidad y eludiendo los proble-
para restablecer un equilibrio. mas sociales, el yoguismo se limita a proyectar sus
Sin embargo, este equilibrio había sido ya conse- recursos sobre sí mismo mediante el dominio del pro-
guido en la civilización hebraica®. En tanto que el pio cuerpo y de los poderes biológicos contenidos en
racionalismo dominaba a los filósofos griegos hasta el las funciones neurovegetativas que no controla nor-
punto de dejarles escasos alivios, un justo término malmente la voluntad.
medio había sido logrado en la civilización de los pro- ¿Significa, sin embargo, este dominio, una espe-
fetas de Israel entre la educación esencial de la volun- cie de supervoluntad, o expresa por el contrario una
tad y de la autodisciplina y la inspiración abierta hacia insuficiencia de aquella virtud? Hemos visto ya que,
en la catalepsia y en el entorpecimiento psíquico que
' Baruk, H., La cMlisathn hébtaTque et la sclence de l'homme, vol, 1 , Zikaro- la acompaña, se observan fenómenos psicosomáticos
ne, París, 1 9 6 5 ,
130 La hipnosis.
Ei yoga, ¿dominio dei cuerpo? 131

que afectan al corazón, a los órganos digestivos y pero también de causas tóxicas, y recurre a una m o d i -
otros, lo mismo que si el psiquismo viniera a proyec- ficación en el sacrificio de las reses por sangría. Por
tarse en los órganos internos al ser eliminado del otra parte, la crueldad contenida en este exterminio
mundo; este hecho se produce igualmente en la histe- animal preocupa lo mismo a yoguis que a hebreos. La
ria. Y nos preguntamos si la orientación del psiquismo tradición judía sacraiiza entonces aquellos sacrificios,
en este sentido representará un afianzamiento del psi- distinguiéndolos del asesinato y suprimiendo definiti-
quismo o, por el contrario, una debilitación de la vamente con ello los sacrificios humanos, que habían
personalidad reducida y concentrada sobre sí misma. deshonrado al paganismo. El animal viene así a prote-
Este es el problema que podemos plantearnos. ger al hombre, cuya vida es sagrada, aunque el sacrifi-
Es indudable que el desarrollo de la personalidad cio de reses, indispensable para ia subsistencia h u m a -
provoca en su acción social una tensión nerviosa a na, se eleva y espiritualiza para no fomentar el crimen
veces considerable, generadora de ansiedad y de f a t i - y el asesinato. Consiste todo ello en una serie de
ga, tensión que no conviene forzar más allá de lo problemas fundamentales y siempre actuales en las
posible. Es por ello que el hebraísmo exalta las alter- civilizaciones humanas, sobre los que no podemos
nancias de actividad y reposo como ley esencial de la extendernos mayormente, y que ya hemos tratado en
naturaleza, instituyendo con este fin el descanso del otros trabajos.
séptimo día (el sabbat] para el hombre y las criaturas,
Ateniéndonos nuevamente a las prácticas psico-
incluidos los animales domésticos, considerándolo
terápicas, observemos que ciertos procedimientos de
como un «deleite» (oneg chabat) y como piedra
gimnasia relajatoria del yoga pueden contener algún
angular de la civilización judaica- Pero nuestra moder-
propósito tendente a relajar al tan crispado hombre
na civilización técnica y mecánica tiende a subestimar
moderno; pero conviene no desbordar las medidas y
desconsideradamente este reposo y a agotar con ello
evitar también el paso demasiado brusco desde una
al sistema nervioso; pretende sustituir aquel sabbat
civilización excesivamente mecánica y orientada hacia
con unas vacaciones que, las más de las veces, no
la posesión del mundo, para caer de g o l p e e n exagera-
consiguen otra cosa que desgastar mayormente al
dos despegos y concentraciones internas que conver-
hombre en una desatinada persecución de placeres y
tirían en imposible todo contacto social y moral y
que, por su duración, no respetan la reglamentada
amenazarían con derivar hacia la ataraxia.
alternancia de la naturaleza y provocan, en definitiva,
al final de su larga etapa, un nuevo esfuerzo readap- Volveremos a los problemas de la psicoterapia
tativo generador de frecuentes y nuevos trastornos recordando la necesidad de tener en cuenta que la
nerviosos. tensión ansiosa no es el todo en la enfermedad m e n -
tal, sino que uno de sus factores esenciales consiste
Hemos visto que el yoga se preocupa de la ali- en el temor a ia gravedad de ia doiencia. Todo pacien-
mentación, particularmente del consumo cárnico, te necesita en primer lugar el alivio de ser reconforta-
También el hebraísmo atiende este aspecto, sin olvi- do. El enfermo que acude a la consulta viene a ser
dar el no menos importante del cuerpo y de su higie- como un acusado en espera del veredicto del médico.
ne: cuida de reducir los estragos de la alimentación Si este olvida la importancia de semejante factor y se
cárnica eliminando de ella la sangre, factor de vida. limita a realizar sus investigaciones técnicas y a consi-
132 La hipnosis
Conclusión
derar al paciente como un simple objeto, deserta con
ello de la labor más capital en su profesión y de su
misma esencia sagrada y humana, sin la cual no llega
ni siquiera a existir una verdadera ciencia médica. Esta
noción es lo que encontramos en ciertas psicoterapias
sintéticas que hemos citado anteriormente, desde la
psicoterapia de Dubois, de Berna, hasta la quitamnia y
el método de Vittoz, y en esta misma orientación es
donde cabe situar t^ambién el método Coué, especie
de autosugestión consciente para persuadir de la
curación. Trabajos recientes reconsideran y estudian
ia obra de Coué, que contribuyó, por otra parte, a la
reputación alcanzada por la Escuela de Nancy. En un
estudio presentado hace poco ante la sociedad
Moreau de Tours, G. Lebzeltern pone de relieve cómo
Coué se empeñaba en desarrollar la voluntad curativa
latente en todo individuo, insistiendo en el hecho de
que «el poder de la imaginación es algo orientable». La
combinación de la psicoterapia y de los métodos La práctica prolongada de la psiquiatría, par-
farmacológicos ha sido igualmente desarrollada por ticularmente cuando se sigue tratando durante largo
numerosos autores, y los doctores D. Certcov y J . Cal- t i e m p o a los mismos enfermos, pone de relieve el
vo han fomentado recientemente la armonización del inmenso valor de la personalidad humana y el drama
uso psicofarmacológico con la psicoterapia racional consecutivo a su desmoronamiento o asfixia, La anu-
dialéctica. lación de la personalidad viene a ser una especie de
muerte. Así ocurre en esas sucesiones de prolonga-
dos estados de coma, incidentes con mayor frecuen-
cia en nuestra época y durante los cuales suele c o n -
servarse la forma externa y hasta a veces la expresión
mímica, pero sin que la personalidad logre manifestar-
se exteriormente, lo mismo que si se hallara encerrada
entre sólidas paredes. La tan perfeccionada y profun-
da anestesia actual ofrece igualmente la imagen de
una muerte seguida de resurrección; puede evocar el
versículo bíblico «Dios hace morir y revivir», pero el
menor incidente o inadvertencia son capaces de trági-
cas consecuencias.
En las psicosis, y más particularmente en la esqui-
zofrenia, la personalidad resulta amenazada y altera-
134 La hipnosis 135
Conciusión

da. Sucede a menudo que, en los inicios de la enfer- do, sufriendo y sintiendo sin poder manifestarlo), tene-
medad, la personalidad amenazada se defienda con mos que sentirnos obligadamente impresionados ante
reacciones impulsivas y violentas, tal como puede ver- las sorprendentes manifestaciones de la personalidad
se en la hebefrenia delirante y en ciertos terribles humana, que, lo mismo que una llama misteriosa,
accesos de ira que, en el aspecto colectivo, recuerdan parece capaz de extinguirse y volver a brillar de pronto
la agresividad de algunos pueblos al producirse deter- con renovada vida, evocándonos algo evidentemente
minadas crisis nacionales. La tantas veces ciega reac- sagrado.
ción defensiva puede preceder al hundimiento. Esta Cualquiera que sea la interpretación que se opte
reacción se manifiesta ocasionalmente a través del por dar a tales hechos, la actitud del médico sólo pue-
temor de ser objeto de una amenaza dirigida contra la de ser de máximo respeto y cuidadosa precaución
propia personalidad, tal como se observa en buen nú- ante el temblor de aquella llama, a la que debe consi-
mero de enfermos afectos de delirio de persecución, derar como la más elevada manifestación de la vida
que se imaginan acosados por invisibles enemigos humana.
cuyo propósito apunta a la destrucción de su
La personalidad se abre a la vez en el hombre
personalidad o de su cerebro. En otros casos, la menor
hacia el pensamiento y hacia la acción, elementos
percepción de una disminución en la resistencia ante
ambos inseparables. El pensamiento y la inspiración
el influjo de las presiones ajenas favorece un delirio de
preparan los actos, que obedecerían de otro modo a
influencia. Se observa con ello hasta qué punto es
simples impulsos. Y, según las necesidades, el propio
frágil el concepto de la propia personalidad, y cuan
pensamiento puede extenderse o concentrarse en la
grande es el t e m o r a perderla.
acción, o bien abandonarse en el relajamiento y
Pero, si bien la personalidad puede ser frágil, no prolongarse en el mundo de la imaginación y de los
es menos cierto lo extraordinario de su resistencia. Es sueños. Una parte considerable de las neurosis y de
frecuente observar cómo ciertos pacientes aparente- las psicosis procede del incoercible predominio del
mente desmoronados o disociados, a los que se supo- pensamiento sobre la acción; cuando el paciente se
nía definitivamente perdidos, se restablecen a veces muestra abierto solamente hacia el prolijo e incohe-
de forma milagrosa; recordamos el caso de cierto pin- rente mundo interior, llega a cortársele el paso hacia
tor famoso que, tras haber permanecido durante tres la acción, y su comportamiento es entonces el de un
años en plena disociación, incoherencia y angustiosa muerto en vida. Si el análisis es útil a la vida para
mímica, empezó de pronto a expresarse normalmente prepararla, esta misma vida queda estrechamente
una buena mañana, y tres semanas después daba una vinculada con la acción y con la síntesis.
brillante recepción en la que derrochó espíritu e inge-
La personalidad viene a ser con ello un poder infi-
nio, realizando sus mejores obras de arte después de
nitamente rico y eficaz, y de ahí la idea de investigar
su enfermedad.
sobre los medios de actuar sobre ella.
En presencia de estos trastornos de la personali- Hemos visto cómo esta personalidad puede estar
dad, así como al enfrentarnos con los fenómenos que profundamente influida por los tóxicos y los agentes
hemos descrito como «personalidad profunda» (en la químicos, hecho analizado al recordar la historia de los
que el paciente aparentemente ausente sigue vibran- llamados «tóxicos de la voluntad».
136 La hipnosis Conclusión 137

con mayor frecuencia que el verdadero poder en el


Pero son también numerosos los factores psicoió-
fondo de los procedimientos fraudulentos y en sus
gicos capaces de actuar sobre la personalidad, Inacién-
desastrosas consecuencias. No engañar equivale a
dose necesario establecer unos límites entre las accio-
desechar el empleo de aquellos «labios aduiadores»
nes útiles y aquellas otras propensas a la nocividad,
denunciados por cierto saimista, mezclando entonces
con el fin de determinar los fundamentos de las psico-
la perfidia con un imperialismo oculto; esta es la
terapias posibles.
noción fundamental que no conviene olvidar nunca en
El primer problema a resolver consiste en decidir
cualquier relación humana. Actuar con «justicia y rec-
hasta qué punto el psicoterapeuta puede limitarse a
titud» es una verdadera regia de oro, y es lamentable
ayudar a su paciente, y hasta qué otro tiene derecho
que no todos comprendan la importancia que esta
a pretender dominarle, e incurrir con ello en el
conducta evidencia en los resultados, ni el extraordi-
imperiaiismo psicoiógico.
nario poder existente en el lenguaje de la verdad o la
Una noción capital domina en este debate: no abnegación y el valor contenidos en la franqueza, con-
cabe la menor duda de que cualquier contacto entre dición insustituible para un buen entendimiento, el
dos individuos implica un intercambio de influencias respeto recíproco y la auténtica paz. Nosotros hemos
entre ambas personalidades, en el que una voluntad discutido ampliamente este problema refiriéndonos a
mejor formada, convencida u organizada, es capaz de Freud, quien, pareciendo ignorar el origen del ver-
actuar sobre otra más débil o enferma. Es evidente sículo «Amarás al prójimo como a ti mismo», lo creía
que, en psicoterapia, la personalidad del paciente tie- inaplicable porque desconocía quizá la aclaración
ne grandes probabilidades de e s t a r e n desventaja res- contenida en los precedentes, tendentes a la idea de
pecto a la de un médico, cuya necesaria autoridad que, si alguien tiene algo que reprochar a su prójimo,
puede inducirle a tratar de imponerse para una mejor le conviene tener el valor de hacerlo para despejar la
exploración de su enfermo. situación y evitarse el recurso a la venganza (solamen-
Pero la situación puede mantenerse en una muy te los cobardes optan por ella), evidenciando así que
aceptable normalidad si se consigue que tales inter- ama al prójimo como a sí mismo...
cambios tengan lugar de una forma equilibrada, abier-
ta, cara a cara y en un plan de absoluta igualdad, La Pero estas nociones tan capitales, que hemos
misma franqueza se convierte en un aliado cuando es ¡lustrado con numerosos ejemplos en nuestra obra de
del todo sincera, desinteresada y sin segundas inten- Psychiatrie moraie son, por desgracia, una y otra vez
ciones, tendiendo exclusivamente al bien del enfermo, olvidadas, subestimadas o juzgadas utóp¡cas, Se trata
es decir, cuando se trata de una franqueza animada de un gran error, ya que todo psiquiatra que las apli-
por un afecto verdadero y que busca realmente colo- que sincera y .profundamente consigue con ello una
carse en el lugar de! consultante para hacerse mejor influencia extraordinaria. Fue así como, después de
¡dea de su situación. Tales reglas son las indispensa- haber leído nuestra Psychiatrie moraie, el doctor M.
bles para cualquier psicoterapeuta consciente de In der Beck'' aplicó intensivamente aquellos principios
su responsabilidad. en el hospital que dirige en Alemania y estudió
particularmente la importancia del riguroso manteni-
La primera regla impone así actuar de forma
correcta y, sobre todo, no engañar. El engaño figura ' In der Beck M.. Praktische Psychiatrie, vol. 1 , Walter de Gruyter, Berlín,
1957.
138 La hipnosis Conclusión 139

miento de io prometido, fundamento de ia confianza tas actitudes turbias, malsanas actitudes de muerte y
y de la paz. no de vida, siniestras actitudes que, combinando la
Semejante actitud no será nunca demostrativa de seducción con el engaño, arrastran hacia el aniquila-
debilidad, sino que exige un doble esfuerzo implicador miento a la personalidad ajena, condenándola a una
de tanto amor como firmeza. Es el tsedei< hebreo, f u n - siniestra ejecución.
damento esencial de todas las ciencias humanas, y En un trabajo presentado durante el II Congreso.,
que concilla la fe con el culto a la vida. de la Sociedad francesa de Sofrología (celebrado en
La actitud inversa consiste, por el contrario, en Versalles en septiembre de 1 9 6 8 ) , y que fue publicado
suponer que el fin justifica los medios, que la curación por la señora M . Cochet-Deniaux, tuvimos ocasión de
del enfermo exige anticipadamente disminuir su leer el siguiente párrafo: «La voz del sofronizador y el
personalidad y avasallarle, valiéndose unas veces de sonido del t a m b o r vienen quizás a ser, hasta cierto
la transferencia freudiana y recurriendo en otras a punto, una misma cosa. Si el redoble del t a m b o r sofo-
desposeerle de su independencia y de su capacidad ca la voz del enfermo, ¿dónde está la diferencia? La
de resistencia, o incluso engañándole e ilusionándole voz insinuante dei sofronizador oculta su odio, pues
por medio de actitudes supuestamente mágicas y que odio existe en realidad, es inútil engañarnos. La voz
recuerdan los artificios empleados por la brujería; que seduce adormece para devorar, lo mismo que el
todos estos métodos desembocan en resultados canto de las sirenas arrastra al navegante hacia su
deplorables, ya que la personalidad que ha sufrido perdición. Ulises no escapa por su parte de las sirenas,
tales abusos y triquiñuelas acaba por darse cuenta de ya que le salen al paso Caribdis, remolino que engulle,
ello y por rebelarse, o bien, lo que es todavía peor, y Escila, monstruo que devora a seis de sus compañe-
pierde la confianza en todo y queda entonces sin nin- ros. Fascinada y llena de terror, la víctima hechizada y
gún principio válido al que poder asirse. Se fomenta prisionera del sortilegio acaba adorando a su seductor
así la desmoralización; entendida en el doble sentido y odiando a su vencedor. El odio dei hechizado a d -
de la palabra, es decir, la pérdida de toda moral y la quiere por otra parte unas dimensiones comparables
desesperanza. Esta pérdida del sentido moral y de la a sus propias facultades destructivas, y Homero, que
fe en los valores morales conduce fatalmente a la estaba bien enterado de ello, hizo perecer en los f a -
desesperanza porque la vida carece entonces de expli- mosos escollos y abismos a aquellos mismos que, al
cación y aliciente; a los desdichados que la sufren no devorar a los bueyes de Helios, habían manifestado
les queda otro camino que abandonarse, encerrarse su propia voracidad. Es así como la seducción del
resignados en sí mismos, volverse quizás hacia la sofronizador es vivida tanto más peligrosamente por
negación y la muerte, o sucumbir finalmente a la el sofronizado cuanto menor sea la resistencia de
introversión m e n t a F . T a l es el tributo exigido por cier- este ante su propio deseo de volverse contra el otro.
^ Se trata también del mismo estado de espíritu que provoca el uso de la »Ello equivale a decir que el verdugo no es tanto
droga y.estas toxicomanías colectivas que se relacionan a veces con la búsqueda quien suele suponerse, o más bien que entre la vícti-
dei nirvana,.Y que suelen inducir a algunos pacientes a un viaje de iniciación hasta
la india. Ciertos enfermos recurren también a la droga para favorecer el
ma, no del todo blanca, y el verdugo, t a m p o c o
psicoanálisis mediante el relajamiento. Nosotros hemos descrito por otra parte, completamente negro, viene a representarse un juego
ciertas disociaciones consecutivas a tales actitudes, asignándoles la denomina- porfiado, el juego de la seducción y de la muerte, el
ción de «esquizofrenia moral».
T40 La hipnosis Conciusión 141

juego sagrado; y penetramos con ello en otra d i m e n - Esta organización de la personalidad (término que
sión, en la cual el t a m b o r de los hechiceros siberianos preferimos con mucho al de «estructura» y que los
suena al unísono con el de los sacamuelas.» consejos de Angoulvent nos indujeron a adoptar como
Este texto no hecesita comentarios. Responde título para nuestra obra dedicada a este tema^, es de
hasta cierto punto a las citas de Ovidio hechas por hecho lo que faculta una verdadera independencia de
Binswanger, evocadoras de la némesis, los dioses del la personalidad, su resistencia ante los factores ex-
Olimpo y las divinidades sedientas de sangre humana. ternos y sus posibilidades de iniciativa adaptada,
Lo que más ha contribuido durante largo tiempo a objetivables mediante el ergógrafo de Mosso o, toda-
desacreditar a la hipnosis ha sido, por una parte, el vía mejor, con el piezógrafo*. Cuando la síntesis queda
dominio ejercido por el hipnotizador sobre el hipnoti- en suspenso, ya sea transitoriamente o de forma más
zado; y también, por otra, el temor al engaño y el prolongada, la personalidad pierde contacto con un
aspecto mágico de las técnicas hipnóticas, capaces en mundo exterior sobre el cual no puede ya actuar, y se
cierta medida de ser falseadas al intervenir en ellas ia confina entonces en el mundo interior de los sueños y
sugestión, factor tan notablemente destacado por de la inspiración, hacia un mundo oculto, misterioso e
Bernheim y la Escuela de Nancy. infinito. Esta suspensión de la aplicación externa y
Es por ello que las nuevas escuelas de sofrología este provocado confinamiento hacia un mundo inte-
procuran evitar estos inconvenientes, tratando de des- rior, a menudo arbitrario y sin defensa contra el m u n -
prenderse en lo posible de la antigua hipnosis. «Exis- do exterior que representan la hipnosis y los métodos
ten importantes diferencias —escribe J . D o n n a r s - derivados, que filosóficamente constituyen también
entre la hipnosis clásica y la sofrología, en el sentido, una forma de evasión, una deserción ante la vida y el
sobre todo, de que la primera implica un engaño la- paso a una especie de muerte y aniquilamiento.
tente con su tendencia a hacer creeí' en el poder del
hipnotizador sobre el paciente. En la sofrología se
procura obtener, en cambio, la adhesión del propio
individuo», y añade este autor que, en semejante caso,
suele pedirse al paciente que «colabore activamente
mediante el concurso de su propia voluntad».
Sin embargo, es preciso reconocer que esta dis-
tinción se hace a veces muy sutil. Todo el problema de
la sofrología' radica en definirla y delimitarla; hay que
admitir que viene a quedar en una especie de situa-
ción intermedia entre la hipnosis y el relajamiento, y
es por ello que no deja de plantear el problema de la
conciencia. Hemos definido ya lo que es esta concien-
cia y establecido su papel de animador, pero el buen
funcionamiento de esta animación y de esta dirección ^ La désorganisation de ia personnaiité, vol. 1 , PUF, París, 1 9 5 2 ,
exige una organización de la personalidad. " La psychopatiioiogie expérimentaie, vol. 1 , col. «Que sais-je?», número
1.128, capítulo «L'initiative», pág. 8 2 y sigs., PUF, Paris.
Apéndice

Conviene mencionar como bibliografía el merito-


rio libro de P. Chauchard que lleva por título Hypnose
et suggestion*, donde se considera el tan importante
problema de la sugestión y de la sugestionabilidad en
la hipnosis.
Y hay que citar también, en io concerniente a la
sofrología, los interesantísimos trabajos de J . D o n -
nars, particularmente los presentados ante el Congre-
so de Sofrología de Arcachon en octubre de 1 9 6 7 (re-
consideración de la noción clásica de estructura a t r a -
vés de la experiencia sofrológica), y ante el Congreso
de la Sociedad de Sofrología celebrado en Versalles
en septiembre de 1 9 6 8 (R. Schneider, ed., Bayona),
sobre Rapport de ia conscience et de ia reaiité, así
como el estudio sobre «Sofrología y figuraciones
mentales» (Primer Congreso de las Sociedades de
Sofrología, París, 2 0 de octubre de 1 9 6 9 ) .

* Trad. castellana Hipnosis y sugestión, Oikos-Tau, Vilassar de Mar, 1 9 7 1 .