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Nombre: Laura Catalina Barreto Rodríguez.

Código: 201712118

La comunicación animal. Un enfoque zoosemiótico

La comunicación animal. Un enfoque zoosemiótico es un libro, escrito por el autor español Carles
Riba, que tiene como objetivo construir una semiótica de la comunicación animal. Para ello, el autor
se vale de métodos etológicos integrados a una teoría de los signos y de la significación. En este
trabajo se pretende dar cuenta de las ideas principales que expone el autor a lo largo del primer y
segundo capítulo.

Capítulo 1. Justificación y límites de una semiótica de la comunicación animal.

El primer capítulo formula de forma panorámica los problemas y temas que se profundizarán en el
libro. Por tanto, el capítulo se encuentra dividido en dos partes que serán presentarán a continuación.

1.1 Los hechos de la comunicación animal.

En esta sección del primer capítulo, Riba propone una serie de ejemplos, que él ha fijado como su
corpus de estudio, de comportamientos que equivalen a los hechos de comunicación animal. Estos
ejemplos presentan comunicación de tipo químico, como es el caso de la mariposa de la seda que
libera una sustancia odorífera llamada bombicol que es capaz de atraer a machos que se encuentran
hasta a un kilómetro de distancia. De tipo visual, como las libélulas en las que los machos alzan
vuelo al atardecer, emitiendo destellos de luz con el fin de cortejar a la hembra. Si esta responde de
la misma manera la copulación se lleva a cabo. De tipo sonoro como las gambas Alpheidae, que
mediante chasquidos y diferentes ruidos aturden a sus presas, incitan a la reproducción y defienden
su territorio. Otros mecanismos como la regurgitación, en algunas especies, pueden ser considerados
un sistema de comunicación, como en el caso de las hormigas guerreras, en las que la hormiga reina
no podría alimentarse sin la ayuda de una obrera, y por ende, hay una constante interacción. El autor
resalta que la comunicación puede también presentarse entre una especie y otra.

Luego, Riba plantea la pregunta “¿Qué evidencia podemos presentar de que los animales son
influidos por informaciones que otros les transmiten?”. Para dar respuesta a esta pregunta expone
varios ejemplos. Uno de ellos es un experimento hecho con delfines, una hembra y un macho, que
fueron separados por una barrera de cristal. A ambos se les puso un mismo problema, pero a la hembra
se le dio la solución de este. Solución que le transmitió al macho mediante una comunicación de tipo
acústica. Dentro de este mismo eje, el autor habla del aprendizaje imitativo.
La comunicación animal se adapta al contexto biológico global. Por ejemplo, los pingüinos
emperadores, quienes utilizan el mismo aullido para buscar compañero sexual como para fortalecer
los lazos con su pareja. Por esta razón durante la puesta de los huevos, deben mantenerse en silencio.

1.2 Coordenadas de una semiótica de la comunicación animal y plan de libro

En esta segunda parte, el autor hace una justificación de su trabajo diciendo que pese a que existen
obras y estudios que intentan hallar una semiótica de la comunicación animal, estos resultan
deficientes, puesto que se enfocan en pequeñas partes del tema, o, por el contrario, son demasiado
generales. Por otro lado, Riba aclara que su referencia en cuanto a la semiótica serán las teorías de
Pierce, dejando de lado las de Saussure.

La inexistencia de estudios precedentes que concreten una zoosemiótica se debe a una falta
de interés que se desprende de dos factores: el antropocentrismo y el reduccionismo. Existe desde la
antigüedad una convicción de que los animales se comunican, pero que esta comunicación es
diferente de la humana y por tanto del lenguaje. Además, la comunicación animal no se había
estudiado para sí misma sino en función del lenguaje humano. Sin embargo, la comunicación animal,
al igual que la humana, se organiza en estructuras y diferentes procesos de complejidad, presentando
sistemas, lenguajes o códigos. Por tal razón, la teoría de la semiótica del lenguaje humano sirve, en
principio, como base para analizar la semiótica del lenguaje animal, así como también para poder
identificar similitudes y diferencias entre el uno y el otro.

Capítulo 2. Biosemiótica y semiótica en un marco evolucionista

El segundo capítulo, distribuido en cuatro apartados, expone los niveles de complejidad en los que se
inscribe la comunicación animal como objeto teórico. Esta complejidad se da gracias al proceso
evolutivo, es por eso que no existe un tipo de comunicación animal único. En este sentido, Riba
determina la comunicación animal “(…) como un objeto no monolítico, constituido sobre niveles
bien dibujados como estratos evolutivos, que se mantiene a través del propio comportamiento
comunicativo.” (56). Y agrega que algunos de esos niveles se convierten en condiciones para la
comunicación, por ejemplo, la conducta.

2.1. «Vida» y «animal»

Para la delimitación del concepto “vida”, Riba utiliza la oposición vivo/no vivo: los seres vivos son
capaces de retrasar su degradación hacia el equilibrio termodinámico comparando con el ritmo de
degradación de la materia inerte. Pero dice el autor que dicha delimitación no tomaría valor si no
encaja en una cosmología científica. Para ello, se toma el modelo de jerarquización de los sistemas
propuesto por Boulding, enfocándose en el nivel 4, que habla de los sistemas abiertos o sistemas
automantenidos. El nivel 7, en el que se considera al ser humano como sistema. Y por supuesto en el
nivel 6, que es el nivel animal.

2.2. «Conducta» y «comunicación»

La conducta se encuentra estrechamente ligada con la movilidad. Esta movilidad, como vehículo de
la conducta, incorpora características como espontaneidad, adaptatividad y dirección, haciéndole
diferente al movimiento físico. Y es precisamente la correlación entre la conducta de un animal
emisor y uno receptor lo que puede definirse como comunicación, puesto que existe un efecto emitido
por el comportamiento de un animal que hace que el comportamiento del receptor se transforme.

2.3. Niveles de complejidad en la comunicación animal: condiciones para la aplicación del


método comparativo

Existe gran diversidad dentro de la comunicación animal: la variabilidad puede presentarse de manera
interespecífica, intraespecífica, interindividual o interindividual. Generalmente la variabilidad
depende de la configuración al ambiente. De esta manera, puede darse distintos enfoques para
estratificar tal complejidad, por ejemplo, psicológico, anatómico-fisiológico, intencionalidad del
movimiento, organización formal de los mensajes y dominancia de los canales.

2.4. Homologías y analogías. Las reglas de la perspectiva humana sobre la conducta animal

Para finalizar el capítulo dos, el autor usa como herramienta las homologías y analogías para describir
la procedencia de los códigos de comunicación. Y para hacer comparaciones entre la comunicación
entre especies y entre animales con humanos. Las homologías se presentan cuando dos especies con
características similares provienen de la misma especie predecesora. En las analogías se presentan
características similares entre dos especies, pero no poseen un origen común.

Referencias

Riba, Carles. La comunicación animal. Un enfoque zoosemiótico. Barcelona: Editorial Anthropos,


1990. Impreso.