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'

La guerra del bosque


De todos los lugares apartados del mundo,
el más apartado era sin duda, El Apartado,
1

pueblo perdido en u11 valle entre volcanes


semidormidos, cerros vestidos de bosques
como mares verdes y potreros llenos de vacas
llenas de leche.
Porque si de algo se puede estar seguro en
esta vida, es de que El Apartado era un pueblo
lechero. No importando lo lejos y escondido
que se encontrara, ni <.JU.e hubiese que atravesar
un lago y recorrer caminos indomados para
].

¡ llegar hasta él, su gente se había empecinado


!
'
'
en criar vacas y en vender leche. La mejor, la
más blanca, la más sabrosa de las leches. No
estaba escrito en ninguna parte, pero el lema
1
de sus habitantes era: oacas, más vacas, y leche,
mucha leche. Como se ve, era gente simple,
pero muy clara para sus cosas.

5
Aunque la mayoría de los apartadinos la antítesis de los demás chiquillos del lugar,
/

vivía en las afueras del villorrio (lejos del tan bullangueros y traviesos. El no. Aunque
supermercado, pero cerca de sus vacas), era amigo de casi todos, no participaba mucho
este congregaba un b11e11 número de casas, de los juegos 11i diabluras de los otros, que
dispuestas con holgura en torno a la plaza harto hacían rabiar a sus padres y vecinos.
de armas, y alrededor de ella se levantaba Rigo prefería pasearse por los bosques que
el centro cívico, es decir, los cuatro edificios encerraban al villorrio en un manto de verdes
más importantes del pueblo: la iglesia, el hojas que junto a sus ramas y raíces casi se
colegio, el consultorio médico (donde también tragaba las casas del poblado. Siempre solo
funcionaba el correo) y J.10r
..
supuesto,
.
la sede de y sin prisa, observaba cada tronco, cada
la Cooperativa Lechera de El Apartado S. A., brote, cada insecto, con fijación de científico y
sociedad a la que todos estaban ligados de una paciencia de coleccionista.
u otra manera. Andaría por los doce años y no tenía mucho
El A partado era el lugar más tranquilo del cuerpo; sin embargo, lo que le faltaba en
mundo, donde había muchas celebraciones porte, le sobraba en inteligencia y deseos de
y pocas preocupaciones. No había televisión aprender, lo qtte hacía que todo el tiempo se
por cable (casi no había TV en realidad), por lo le viera ensimismado y distraído, absorto en
que la gente tenía que conversar y, como pocas alguna lectura o perdido entre las nubes de sus
casas contaban con teléfono, estaban obligados ensoñaciones. Vivía en una casa pequeña, pero
a hacerlo cara a cara la mayor parte de las con mucho jardín, a la salida del pueblo junto
veces. A trasmano de todo, era un pueblito al estero, con stt papá, Martín, el veterinario:
sosegado, donde la vida transcurría sencilla y su mamá, Laura, la profesora, y su hermana
apacible ... aburrida pensaría más de alguno. Violeta, la alumna de tercero medio. Habían
Sin embargo, hasta un lugar como este puede huido de Santiago algunos años antes para
estremecerse de vez en cuando, sobre todo si radicarse en ese diminuto punto del mapa
en él vive un chiquillo como Rigo. sureño donde encontraron una vida más lenta
Porque Rigo era 11n niño ... algo extraño, e11 y lánguida tal vez, pero también más amable y
eso estaban de acuerdo todos en el pueblo, pero transparente. El chico era quien más se había
nadie dejaba de quererlo por ser así. Tímido, beneficiado con el cambio, al crecer enamorado
sin duda, callado y meditabundo también, era de esa naturaleza tan viva que lo rodeaba y

6 7
entre la que se paseaba por horas, mirándola, Cuando llegaron, don Segismundo los
palpándola, escuchándola con embobada recibió algo compungido y con cara de "usted
fascinación. disculpe'' que solo entendieron cuando vieron
Pero, con todo, Rigo nunca hizo nada fuera a doña Rosaura en la puerta, acompañada de
de lo común (aun para un niño como él), sino una mujer baja, morena, de edad indescifrable y
hasta ese verano aciago en que don Orlando vestida con el atuendo tradicional de su gente.
Meyer instaló su infortunado aserradero. Don Todos sabían quién era y sabían, también, que
Otto, como le decían todos, no se imaginó ella y el veterinario no solían llevarse mu y
que su funesta idea de explotar los bosques bien.
nativos de la región iba a <lesatar la tremenda -¡Por san Rumiante ... Le dije a mi mujer
trifulca que se armó, y todo por causa de un que no la llamara, pero ... ! explicó por lo bajo
mocoso obstinado que se empeñó en arruinarle el anciano cuando descendían del vehículo.
el negocio. Pero el veterinario no pareció sentirse
Pero la historia de Rigo comienza un poco afectado por la presencia de la mujer de
antes, pasado el Año Nuevo, cierto día en que él rostro inmutable y serio, que frunció el ceño
y su padre, montados en la camioneta, corrían al verlo.
dando tumbos por un desastroso camino, -Buenas tardes, doña Rosaura saludó
rumbo a la casa de don Segismundo, un viejo cortésmente el médico a la dueña de casa.
parcelero que tenía unas cuantas vacas por las Luego, con la más amplia de sus sonrisas, se
que vivía y moría, a tal punto que se decía en el dirigió a la otra:
pueblo que doña Rosaura, su mujer, para lograr -Mamartita, ¿cóm() está usted? Hace
su atención, en vez de hablarle, le mugía. Era .tiempo que no nos veíamos. /

frecuente, entonces, que el viejo requiriera los Marimari1, dotorcito Martín respondió ella,
servicios del veterinario y, como siempre que seca y sin sonreír . Yo estoy como me ven,
podía, el chico acompañaba a su papá, pues le cada día un poquito más vieja y otro poquito
,.
1

'
gustaban los animales y ayudarlo le permitía más sabia.
! estar en contacto con ellos. Además, aprendía -No me cabe ninguna duda de eso,
!
' un montón de cosas que aquilataba como un Mamartita respondió el papá de Rigo .
tesoro en su cerebro ávido de saber. ---- -----·--
1
Marimari: saludo mapuche.

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Espero q11e sea así conmigo también. para preocuparse ... Tiene malo el humor, nada
-Tú estudias, dotorcito, eso es bueno pero mas.
/

la mujer no pareció alegrarse por lo que decía -¡El humor! ¡Santa lactosa! exclamó el
en realidad. anciano muy ¡1oco diplomático . [Absurdo!
Marta Lincoqueo, a quien todos llamaban Pase, pase, doctor. En el corral está la Chabelita,
Mamartita, era la machi2 más respetada de que no ha querido comer nada y me tiene
la zona, y de más allá incluso. De ella y de su preocupadísimo. ¡Por san Bartolo ordeñador!
sabiduría habían dependido los lugareños, El padre Lie Rige), aunque 110 pudo evitar
mapuches y no mapuches, para mantener su sonreír ante el particular santoral del anciano,
salud y la de sus animales, y, la verdad, lo había no quiso ser mal educado con la machi y,
hecho bastante bien durante muchos años. para compensarla de la brusquedad de don
Pero la modernidad y el progreso la relegaron Segismundo, dijo:
a un segundo plano en la vida comunitaria, -¡Vaya ... ! Justamente, ayer no más estuve
sobre todo cuando llegaron los médicos y su leyendo un estudio, hecho en algunas granjas
consultorio rural, con todas sus medicinas, de Israel, que hablaba del humor en los
exámenes e interconsultas al hospital regional, animales domésticos, Era muy interesante ...
lo que le significó dejar de asistir a las personas -¡Ya, doctor! se rió burlón don
y tener que dedicarse casi exclusivamente a Segismundo . ¡No me embrome! [Después
los animales. Pero, finalmente, llegó también me saldrá con q11e va a curar a mi vaquita
el padre de Rigo, con lo que sus actividades contándole 11n chiste'
como meica3 disminuyeron al mínimo. Por eso -No es broma, hombre afirmó seriamente
no sentía simpatía alguna por el veterinario, el veterinario . Pero, p()f si acaso, vamos a
y encontrarse con él no le gustaba para nada, revisar a la Chabela. D<)S opiniones S()n mejor
pues sabía que su palabra no tenía peso ante que una.
lo que él dijera. Y partieron los tres presur()SOS hacia el
'1 •

i -Yo ya miré la vaquita, don Segismundo corral. Mamartita 11<..1 abrió la boca, pero, sin
-señaló mtiy seria la machi y no es nada hacer caso de doña Rosaura. los siguió con
v-• •••• --·-·-- ., ••• _.,_,_,.
paso tranquilo y menudo.
:'.Mac.hi:curandera mapuche. E11 tanto su papá revisaba la vaca, Rigo
'Meíca: de médica. Curandera .
se dedicó a acariciarle el testuz y a mirarla
.,,
:11
'
'
'
10 11
fijamente a los ojos. Se hubiese dicho qt1e -¿La Palomita? su padre TI() entendía
buscaba algo en ellos, que se veían opacos y nada.
legañosos. -La vaquilla señaló don Segismundo .
Por fin, después de quince minutos de una La última ternera que parió la Chabela. La
~cuciosa inspección,. el veterinario guardó sus vendí hace tres días justamente.
instrumentos y, meneando la cabeza, miró al Rigo asintió con la cabeza y acotó:
animal un tanto desconcertado. -La Chabela está triste, porque la echa de
No parece haber nada malo con ella, don menos, por eso no come.
Don Segismund() soltó una carcajada
~egis~undo dijo, y la meica, que asistió
1mp~s1ble a toda la revisión, esbozó una ligera fuerte y desagradable y el veterinario frunció
sonrisa. el ceño. Iba a preguntarle a su hijo cómo sabía
Pero, ¿qué le pasa entonces, doctor? él lo de la Palomita, pero la voz triunfal de
-·preguntó el anciano. Mamartita lo interrumpió.
'.

No sabría decirle, mi amigo ~admitió el -Les dije que tenía malito el humor ...
.,i'
il padre de Rigo, luego añadió . ¿Dice usted que -recordt) la machi.
I!,
1 .
no come hace días? ¿Cuántos? -¿De dónde sacaste eso de que la vaca
¡Santas vaquillas! No sé ... uno o dos estaba triste? preguntó el veterinario,
contestó don Segismund.o, haciendo un gesto mientras conducía camino a casa.
vago con la mano. -Estaba claro.. respondió Rigo mirando
Tres la voz tímida de Rigo los sorprendió por la ventanilla.
a todos. -¿Cómo ql.te estaba claro? su padre le
¿Qué? le preguntó su papá. echó un vistazo C()nfundido .
-Sí, poh ... Se le notaba e11 la cara a la pobre ...
.-H~ce t~es días que no come explicó el
chico distraídamente sin dejar de acariciar al -contestó el chico sin dejar de mirar hacia
animal. afuera.
-¿Y cómo sabes tú eso, ternerillo? esta Al domingo siguiente, Rigo y su familia se
vez fue don Segismundo quien preguntó. encontraban en el Estadio Comu11itario de El
-Porque hace tres días se llevaron a la Apartado, que no era otra cosa que un potrero
Palomita... respondió simplonamente Rigo. en las afueras del pueblo, que los días en que no

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12
se jugaba fútbol era invadido por las vacas, que chicos huyeran despavoridos. abandonando
no hacían fintas, ni cabeceaban, 11i remataban el balón a. su suerte. El Veneno, el perro del
al arco, pero sí recortaban el pasto con sus cuidador, era muy bravo y tenía un registro
dientes y abonaban el círculo central de una de mordidas impresionante. p<.)r lo que
no muy perfumada manera. El domingo de permanecía encerrado los domingos, pero
fútbol era sagrado para Jos apartadinos, tanto, ese día, nadie supo cómo, se había escapado,
que el cura había tenido ql1e amenazar casi c(>11 abalanzándose sobre los que fueron tras
la excomunión a sus fieles para evitar que los la pelota y estos, olvid ándola, corrieron a
hombres fueran a misa con los chuteadores ponerse a salvo, todos ... menos Rigo, Quienes
puestos, En la cancha, los jugadores emulaban presenciaron la escena desde lejos, creyeron
a sus astros favoritos (aunque solo fuera en que el muchacho se había paralizado p()t el
la manera de revolcarse en el piso después miedo y temieron 1() peor cuando vieron al
de recibir tina patada), en tanto sus familias animal correr ladrando y gruñendo hacia él.
y amigos los alentaban desde el borde del Pero a pocos pasos de alcanzarlo, se detuvo en
Cé.lmpo de juego, mientras engullían las viandas seco y se quedó viéndolo cara a cara }1()r unos
y bebidas con q.ue solían repo11er fuerzas, instantes que fueron eternos, especialmente
agotados de tanto gritar pé.1ra que los jugadores para los padres del niño. Luego vino lo más
mojaran la camiseta. extraño y que dejé) a todos perplejos: el perrc> se
El veterinario, que jugaba de delantero, yé.1 die) u11 par de vueltas, vacilante, para terminar
había anotado dos goles, y buscando el tercero, meneando la cola y sentándose muy tranquilo.
pateó con todas sus ganas la pelota antes de mientras Rigo recogía la pelota y se alejaba
que los defensores se le echaran encima. Pero hacia la cancha.
su furibundo tiro se fue J-)<)r sobre el a1~Cl) -¿l)()f qué no arrancaste, piojo? le
y el balón se perdió entre unos matorrales preguntó su hermana, una vez que el pe1~ro
cercanos. Como era el único que había, tres o fu.e encerrado de nuevo y el partido hubo
cuatro chiquillos corrieron a buscarlo, entre recomenzado.
ellos Rigo, que iba al final de todos. Los -¿Y por qué tenía que arrancar? Rigo
primeros encontraron rápidamente la pelota puso cara de sorpresa.
y ya la traían de vuelta, cuando alguien gritó: -¡Qué pregunta, hijo ...! intervino su
"[el Veneno, el Veneno ... l", haciendo que los madre, nerviosa . Ese perro pudo atacarte y

14 15
------------------------------------------------------------------------~~~~-

morderte ... la cara, no sé ...


-El Veneno nunca me mordería, mamá
-replicó Rige), mirando el partido.
-Ha mordido a medio pueblo y a ti te iba
a respetar dijo burlona Violeta . ¡Tuviste
suerte esta vez, piojo, nada más!
=-No es suerte la interrumpió un chiquillo
regordete, el menor de los Valenzuela, que
también miraba el partido . A tu hermano
nunca lo atacan los perros bravos. Se queda . .; .
- ' .
mirándolos y... ¡zum!, los domina con la mente.
"

Lo hace siempre.
-Ya... dime ahora g.ue súper Rigo vuela
también se burló Violeta y se alejó hacia
do11de estaban sus amigos.
El episodio del Veneno se olvidó pronto
ante los rumores que empezaron a circular
por el pueblo. Rumores que, poco a poco,
dividieron las opiniones de la gente, aun antes
de concretarse. Rigo no supo lo que pasaba
hasta qt1e, volviendo de uno de sus habituales
pasec>sal bosque, se encontró con unos hombres
iris talando un gran letrero en el camino, frente
a las tierras de los Meyer. Curioso, se acercó a
ver qué era todo aquello y, cuando estuvo listo,
leyó lo que decía el mamotreto ese:
AQUÍ SE CONSTRUIRÁ EL FUTURO DE


NUESTRA REGIÓN. .:.
,'
EMPRESAS ORLANDO MEYER. ,. ·~· '
'. : '•

16 17
Sin entender a lo que se refería el anuncio, -Pues yo tengo la impresión contraria
venció su timidez y preguntó a u110 de los -señaló s11 papá . Con todos los que conversé
hombres y lo que este le respondió no le gustó hoy, lo encontraban estupendo.
para nada. Se fu.e corriendo a su casa y se -Es lógico concluyó la mamá . Tú
encerró en su pieza a pensar. Solo cuando su hablaste con los m.ayores, que ven en todo esto
mamá le) llamó a comer, ya entrada la noche, una oportunidad de más trabajo. Er1 cambio,
salió enfurruñado y más callado que nunca. Violeta 1() conversó con los chiquillos de su edad,
¿Y a ti qué te pasa? lo interrogó su que son más rebeldes y ecologistas, y... eso.
hermana con sorna. Rigo los miraba con cara de no entender
-Nada respondió. de qué se hablaba en la mesa.
-¿ Có m o nada? exclamó Violeta -Ustedes no se dan cuenta... dijo de
riéndose . ¿Y esa cara de taimado? ¿Te pronto, interrumpiendo a los d.emás.
peleaste C()n alguien? -¿De qué TI() nos damos cuenta? le
-Muy contento no estás, bandido comentó preguntó su padre.
su papá, mirándolo serio . ¿Te pasó algo? -Si cortan los árboles, ¿qué pasará con los
-No ... pe1~0 me va a pasar--contestó Rigo animales del bosque? reflexionó con voz
mirando la sopa. sombría.
-¿Qué te va a pasar? lo miró Laura -Un. aserradero no es tan terrible, hijo
preocupada. -quiso consolarlo Martín, a11nque sin mucho
-¿Supie1~on le) de los Meyer? lanzó él a éxito . N(1 es llegar y talar todo el bosque.
su vez y todos pusieron cara de entender para Tienen que hacer estudios antes de que les den
dónde iba Ja C()Sa. permiso y deben plantar la misma cantidad de
-¡Saltó la liebre!¡Así que de eso se trataba ... ! árboles q11e cortan.
-exclamó Violeta, dando un respingo y -Perc), le) malo es que rep lantan pinos
haciendo un gesto de desagrado con la nariz. -señaló Violeta tristemente , y un pino no
-Sí, es el comentario obligado en todo el es lo mismo que una lenga o un raulí ...
pueblo respondió su padre, también con -Ese ne) es futuro 11.i para los pájaros
cara de d.isgusto. carpinteros se quejó el chico . Don Otto va
Por suerte, la gente no está muy contenta a dejar sin casa a miles de animales ...
con la idea afirmó la chica.

18 19
. :.1·1.:·1
• 1
.~:.

-¡Pero va a ganar un cerro de billetes! -Realmente, no lo sé, hijo contestó su


-co111pletó su hermana sarcástica. ~1adremás serio.
Bueno, es su tierra y puede hacer en ella -¡Pues, y() sí voy a hacer algo! amenazó
1() que quiera afirmó resignada Laura. Violeta con vehemencia . No importa que
-Hasta donde ye) sé, no es su tierra estemos de vacaciones, per() los jóvenes de El
precisamente, no toda al menos replicó su Apartado haremos oír nuestras voces ...
esposo suspicaz . La mayor parte es de su -Lo que nos faltaba comentó risueña
socio y cuñado, 11n tal Opitz Yáñez o Yáñez l.aura mirando a su espose) . Primero, un
Opitz, ne) sé 1n11y bien. domador de perr()S y ahora, ¡una activista
-A ese no lo conozco reconoció Laura ecológica!
distraídamente. Poco después, mientras Rigo veía la
Porque vive en Santiago y casi no vien.e televisión, Violeta pasó por su lado y tomó 11n
para acá contestó Martín . Don Otto maneja libro de una repisa antes de irse a acostar.
el negocio aquí. -¿Qué libro es ese? le preguntó a su
Es lo mismo entonces. Nada se puede hermana solo por decir algo.
hacer sentenció la mujer. -Uno de los mejores respondió Violeta,
-¡Pero marnál exclamó Violeta molesta . l1ue era ávida lectora Fuenteooejuna, de Lope
¡Sí podernos hacer algo: ¡Es más, debemos de Vega4•
hacer algo! U11 hombre solo no puede imponer -¿Y por qué es tan bueno? el tono de
1 ! su descriterio a todo u11 pueblo si ese pueble) V<JZ de su hermano dejaba traslucir que no le
.¡1
1
se rebela ... creía mu cho.
-¿Cómo que p<.)r qué? exclamó ella
¡
' 1
. ¿Cómo es que te ne m os una hija
revolucionaria? preguntó Martín a su espc)sa sorprendida, y luego explicó emocionada .
y ambos se rieron. 1 magínate un pueblo entero que se rebela en
Ríanse, no más los desafió su hija contra del tirano que abusa de ellos.
picada . Después van a llorar, cuando esto -¿Y ... ? Rigo 11() pareció entender la
sea un desierto pelado. crnocíón de su hermana.
¿No se puede hacer nada, papá? quiso
····---·--"'-······~····-••• ·--· --·••····-•• --- ••••-··-v·-··------ -······
saber Rigo sin mucha esperanza. 1
l .ope de Vega: español (1562-1635),autor de más de 1500 obras de
h·atr<), entre ellas, F uenieooeiuna, La más famosa.

20 21
1 •

1.1

Es una hermosa alegoría de la lucha contra entre las hojas que alfombraban el suelo. Así,
los que abusan de su posición privilegiada ... embebido en sus pensamientos, fue saliendo
prosiguió Violeta con entusiasmo. por el lado opuesto del bosquecillo, que daba
¿Qué es una alegoría? quiso saber a un camino de tierra poco frecuentado.
Rigo.
Pasado el camino, tras una cerca de alambres
Una especie de ... de ... de metáfora de púas, una pequeña planicie con abundante
explicó la chica.
'' pasto an.tecedía a un bosque ya más en regla
1
¿Meta ... qué? él entendió menos aún. y de árboles de tronco grueso y largo, entre
'
jAh ... eso no importa! dijo fastidiada los cuales todo era sombra espesa. El chico se
Violeta . Lo que importa es que esta historia quedó mirando hacia esos árboles, parado en
muestra que todo un pueblo unido puede luchar
medio del camino. Tan concentrado estaba, que
y vencer no solo a un déspota abusivo, sino no escuchó el galopar que se acercaba por la
cualquier adversidad, ¿entiendes? concluyó curva que la vía formaba unos quince metros
Violeta como iluminada.
hacia el sur.
Sí... pero ¿q_ué es un déspota abusivo? Por eso la sorpresa lo paralizó cuando
preguntó el chico.
j el caballo apareció veloz y casi lo embistió,
Alguien que tiene plata o poder y abusa pasándole a poc()S centímetros de distancia.
1
de eso respondió ella.
El animal se detuvo unos cuantos metros más
1
O sea., él titubeó un segundo.
allá: sin embargo, Rigo no se movió ni dijo
-¿Qué? preguntó ansiosa su hermana.
' nada, Seguramente esperaba que el jinete lo
i Rigola miró con rostro impasible e hizo roprendiera por estar tan mal ubicado, pero no
r una breve pausa antes de responder:
tue así. En lugar de recriminaciones, una voz
Un don Otto cualquiera ...
{ I<.~ niña le preguntó preocupada:
A la mañana siguiente, Rige) paseaba por -¿No te pasó nada?
el bosquecillo de lumas, boldos y canelos que Se volvió y descubrió sobre la cabalgadura
I: '
1 h~bía cruzando el estero. Al igual que siempre, .1 una chica muy rubia y de ojos claros, que lo
miraba con atención hacia todos lados, como miraba seria, mientras él hacía 1() propio, al
buscando algo. A veces, se detenía a observar
1 )(l recer embobado por la visión.
algún insecto de aspecto tremebundo, aunque
-¡Oye! ¿Estás bien? insistió ella,
inofensivo, que recorría su propio camino
t•sl1(lZando una ligera sonrisa ante la cara de

22
23
estupor de Rigo. -Pobres nietos completó Rigo en el
-¡Sí! exclamó de pronto, como mismo tono , ¿qué culpa tenemos nosotros
despertando de un sueño-«. O sea ... claro ... de que ellos se llamen así?
,.
S]. ••• eso ...
Volvieron a reírse.
-¡Qué alivio! suspiró la niña, -Tú no eres de por aquí... dijo Rigo ya
desmontando . Te vi de repente y no supe qué más en confianza.
hacer. ¡Por suerte el Pampanito te esquivó! -No, soy de Sa n ti a g o co r rob o r ó
-Perdona, yo estaba en medio del camino Marichen . Vine de vacaciones, ¿Tú eres de
y... Rigo dejó la disculpa en el aire, pues la acá?
chica se le acercó sonriéndole abiertamente. -No, nací en Santiago también, pero estoy
Hola, S<-)y Marichen, ¿y tú? se presentó desde chico aquí respondió él.
.
i•
sin timidez alguna . -¡Qué suerte! suspiró ella echando una
.
-Rigo ... ho-hola titubeó el muchacho, mirada alrededor . Aquí todo es precioso y...
-¿Rigo? ¡Ah!Por Rigoberto, ¿sí? aventuró tan limpio.
Maric,.hen siempre risu.eña. -Yo pienso lo mismo señaló el chico
El arrugó la frente y asintió co11 un siguiendo la mirada de ella . No podría vivir
movimiento imperceptible de s11 cabeza. La en otro lugar ...
niña comprendió en seguida. Guardaron silencio unos segundos, como
-¿Qué? ¿No te gusta tu nombre? y sin para llenarse los ojos del paisaje. Luego ella
,,
esperar respuesta agregó . El mío tampoco preguntó:
me gusta. Me lo pusieron p<)rque mi abuelita -¿Y qué hacías parado e11 el camino?
se llamaba así. -Esperaba contestó simplemente Rigo,
-¡Aal1! exclamé) Rigo incrédulo . A rlavando su. mirada en el bosque.
1 mí me pusieron Rigoberto, también po1· mi -¿A quién? quiso saber Marichen.
abuelo. -A ellos... y el chico levantó una mano,
Se rieron con ganas, sin dejar de mirarse i ndicando hacia los árboles.
!!
'1
a los ojos. Un pequeño grupc.) de hermosos y gráciles
-Pobres abuelitos dijo Marichen .inimales salió de entre los troncos y se dirigió
divertida , ¿qué culpa tienen ellos de llamarse 11 ~-,aso cauteloso hacia la pradera que el camino
tan feo? bordeaba. El líder, robusto y con grandes astas

24 25
en la cabeza, se detenía cada dos o tres pasos a
olisquear el aire moviendo las orejas en todas
direcciones. En cierto momento, se percató de
. .
la presencia de los dos niños allá a 1() lejos, en
el camino. Los vigiló por un rato, pero luego .
·.,
.,~-.:.
'.
' '
.

• '·~ 1
los ignoró y comenzó a pastar. Sus compañeros \\
lo imitaron. ''/ '

-¡Qué bellos! exclamó encantada I .


J
.:,:
..
I
,i • !
tu/ I :

Marichen . Son... ¿huemules? .. ,•...

1
-No dijo Rigo sonriendo ante la ;

ignorancia de la niña . Son ciervos rojos y :.

... . /'
---·
~ ...

.
r

no son autóctonos, los trajeron de Alemania,


para cazarlos5•
-Ah ... ¡Qué pena! comentó ella
entristecida de pronto.
-Pero solo cazan a los q11e viven salvajes en
'¡; .,.'
los cerros explicó él entonces . Estos son de
la señora Meléndez ... los tiene como mascotas,
} ,, ·. ··~~
_,. . .... ~

I .' 1. . . "'"·--.-.··· .... , ·.


·,

pero no están domesticados. / ,1

-¡Lindas mascotas! dijo Marichen .


¡
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·.
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¿Pero no estarían mejor en Alemania? \' ' j
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..... ··.-··. \· .r :
•. . . ·:-.... '\ ' ·-.r .....
-.
-Cierto ... pero ... ¡Quieta! Mira Rige) .....:.;:::. . ' 1, 1
'1.

.; ··(~'-·\ ,j 1 1
señaló hacia el macho líder que se acercaba a
ellos con u11 trotecillo suave y acompasado.
.: l j 1;· --·-···~.
~·· .. ·.,
- .:.... .... : ... ..
·-· ··--·
. j .: ..
. ····-·-- ....
Más atrás, las hembras y los cervatillos le) ¡.' 1!
miraban atentos. '
'·""·
....
...
~ ....
,
f;
í:
.
. .

.. ..
,_

·----·---------------··--
_
' ! 5Muchas especies anímales han sido introducidas a Chile, provocando
un serio desbarajuste ecológico. Entre otras, están el ciervo rojo, el
jabalí, el visón y el castor.

26 27
¿Qué pasa? preguntó la niña . ¿Está Rigola miró sonriendo, pero nada contestó.
enojado?
En eso, el Parnpanito bufó fuerte y el ciervo,
Noo ... viene a sal ud ar nos replicó asustado. dio u11 respingo y escapó alejándose
sonriendo el chico.
hacia la manada.
A tres metros de él, el ciervo se detuvo de
golpe y se quedó mirándolo a los ojos. Rigo
le hizo señas a Marichen para que se acercara -¡Por la inmaculada natilla, nada bueno
despacio y tranquila. Cuando ella estuvo a su traerá ese aserradero! iNo, señorl exclamó
lado, sin alzar mucho la voz, el chico habló, don Segismundo con su vozarrón de sirena de
dirigiéndose al animal.
carro bomba.
-Ven ... ven... dijo suavemente, al tiempo -¿Cóm() que 11()? dijo uno de sus
que hacía un gesto con la ma110 . Mi amiga interlocutores, u11 hombre moreno y muy
quiere acariciarte ... ven ... sin miedo ... ella es
flaco . ¿Y el trabajo que dará? Si los más
buena ...
jóvenes andan todo el día pa teando piedras ...
Para sorpresa de Marichen, pues el chico -Eso sin contar el beneficio que significará
había hablado muy despacio, tanto, que para los rubros asociados, e11 primer término,
resultaba imposible que el ciervo lo oyera
y para la economía local en general, después
en realidad, el animal se acercó lento, poco
-intervin(l u11 hombre grueso, de anteojos y
a poco, hasta quedar al alcance de ellos,
corbata.
Entonces, Rigo lo acarició en la frente y, Todos los presentes en la conversación,
tomando la man() de Manchen, hizo <.]Ue ella
llevada a cabo en la "Picá del Diablo". lugar
también lo acariciara.
de reunión favorito de los hombres de El
Dijiste qt1e ne) estaban domesticados Apartado, se quedaron mirando al de la
-recordó Ja niña mirando fascinada al corbata con expresiones contradictorias.
animal.
-¡¿Qué dijo, don Eurípides?! preguntó
No lo están respondió Rige) sonriendo . don Segismundo arrugando el entrecejo.
i Son tan salvajes corno cualquiera de sus El de los anteojos suspiró resignado.
¡1 hermanos que habitan en los cerros.
-Que el aserradero no solo dará trabajo,
Pero, ¿cómo ... ? preguntó extrañada .
,;
también necesitará comprar cosas, ¿y quien
ella .
se las venderá? Pues los otros negocios del
.
'i 28
.
u-'
1
29
11 . ! 1

1
.1

1 1

1 pueblo explicó don Eurípides, secretario de


¡I 1
este mundo, señor respondió algo molesto el
la cooperativa, poeta aficionado y entusiasta de
Ja ópera, que se consideraba a sí mismo como muchacho y agregó, al tiempo que se alejaba
11n diamante entre carbones. hacia la puerta . Y si botan el bosque, todos
-Pero yo insist() continuó do n saldremos afectados.
Segismundo, alentado por su tercera cerveza -¿No se los dije? ¡Por la sagrada lechería!
del día ; este es un pueblo lechero, hemos Con o sin árboles, ese aserrad ero no traerá nada
sido siempre un p11ebl(l lechero y debernos bueno comentó don Segismundo cuando el
seguir siéndolo. [Por san R<)quesi.11<>! ¡Más otro se hubo marchado.
vacas 11ecesitamos! ¡N<) leñadores! Después del almuerzo, Rigo salió de nuevo
Pero diversificar la pro d ucción ... al bosque, per<) esta vez no cruzó el estero, sino
comenzó a decir don Eu1·ípides, pero se que se dirigió hacia el sur, a las tierras de los
C()rrigió sobre la marcl1a , es decir, que haya comuneros" mapuches que lo conocían desde
otras empresas, aparte de la lechera, aumenta chico y lo dejaban moverse tranquilo por sus
nuestras posibilidades económicas. campos. A veces conversaba C()Il alguno de
! .
No todo es plata en esta vida terció un ellos e, incluso, en varias oportunídades lo
hombre joven, que recién venía entrando . habían invitado a comer a sus casas. Aunque
Hay que pensar en el daño ec(>lógic<). En esos su mamá decía c1ue Rigo era mañoso en la
boSlJties hay árboles que demoraron miles de mesa, él aceptaba sin aparente problema lo
años en crecer. Además, están los animales. que sus anfitriones le ofrecieran, p()r lo que era
1
1 -¡Pero, si nos po11emos a pensar en todas estimado e:ntre la gente de la tierra.
esas leseras, nunca haremos nada! replicó el Llevaba una hora, más o menos, metido en
flaco riéndose. un bosque de altos mañíos y lengas, cuando
Si11 embarg(l, es u n factor por cc)nsiderar ... escuchó un balido q11e llamó su atención. Se
señaló meditabund(> don Eurípides. encaminó en dirección del sonido, hasta dar con
1
1
1
¡Las vacas 110 comen árboles, así que tres o cuatro ovejas que miraban confundidas la
no me in1portan mucho! por lo visto, don maraña de troncos a. su alrededor. Se les acercó
Segis1nundo era incapaz de ver las cosas sin despacio y las acarició suavemente,
pensar en sus animales. -·---- -----·- _- ·-·-···----··- -----···------
....
1
"Comuneros: en este caso, gri1po de familias mapuches cJUt~ comparten
1 -Las vacas no son los unícos seres vivos en un territorio común, ya sean praderas para pastura o boSl]UCS para
recolección de frutos o leña.
1
1 !

1 ! 30
11

r;. 31
---- ------ desviando la mirada hacia el bosque.
Mamartita maldijo mentalmente al Winka, -Aquí no hay muchas cosas que asusten a
su perro, por haber asustado a las ovejas una oveja, salvo usted o el perro respondió
cuando las estaba entrando al corral. Le desganado . Y usted no lo haría.
faltaban cuatro, que arrancaron del juguetón -Yo tampoco soy tontita, pichiwentru7
perro, y se perdieron en el bosque que rodeaba -replicó la curandera mirándolo fijamente .
casi en su totalidad la ruca de la machi. Yo ya me di cuenta con lo de la vaquita del viejo
Resignada, pensó que regresarían solas pesado, que tú no eres como los otros mocosos.
cuando se calmaran y se volvió para entrar Tú algo escondes ...
en su vivienda" perc.) un repentino balido la -Ya traje las ovejas, así que me voy dijo
contuvo. Se quedó mirando vigilante y, al rato, el chico y se encaminó hacia los árboles.
las ovejas perdidas aparecieron por entre los -Gracias por devolverme mis ovejitas
árboles. Pero no venían solas, pues tras ellas -,alcanzó a gritarle Mamartita antes de que
apareció también un niño. Mamartita levantó desapareciera entre los troncos.
las cejas al reconocer al hijo del veterinario. Luego, por primera vez en muchos años,
-¿Y tú? le preguntó secamente una vez la vieja machi se rió contenta.
que él pudo escucharla. Aquel sábado el gi1nnasio de la cooperativa
Trajelas ovejas respondió él sin expresión estaba lleno como nunca. Sobre la entrada del
alguna en la V()Z . Estaban perdidas ... recinto colgaba un lienzo pintado a la rápida,
Sí, las ovejitas no son muy inteligentes y anunciando simplemente:
se pierden rapidito contestó la mujer siempre ASAMBLEA

seria.
Adentro, sobre una tarima de madera,
No son tontas las defendió Rigo "per() donde se acomodaban una mesa y varias
se asustan con facilidad. Enséñele al perrc) a no sillas, Violeta, seria y eficiente, daba órdenes
molestarlas.
a diestra y siniestra, mientras otros chicos de
Mamartita se sorprendió tanto que su su edad corrían por todos lados, siguiendo sus
expresión dejó de ser severa y no pudo evitar
instrucciones.
titubear al preguntar:
¿Cómo supiste que el perro las espantó?
., Pichiuientru: (de pichi, "pequeño" y wentru, "hombre") hombrecito.
Rigo sonrió y se encogió de hombros, ,.,, mapudungún.

32 33
Violeta no solo era la hija del veterinario cooperativa y, por supuesto, los diri~entes
de la zona y de una de las profesoras del sindicales de toda la zona. Tampoco olvidaron
colegio, también era. presidenta del Cen.tro de a los comuneros ma puches y hasta lograr()n
Alumnos, además de secretaria del Movimiento que la radio local, Vía Láctea F.M., la. ap~rtada
Juvenil de Acción Social, vicepresidenta voz del mundo, transmitiera en vivo y en directo
del Club de Hijos de los Empleados de la el evento para todos aquellos que no pudiesen
Lechera y representante en la región de varias asistir.
organizaciones ecologistas, entre otras cosas. Sin embargo, esos debían ser muy pocos,
.• 1
Por todo eso, había movido cielo y tierra para. porque prácticamente todo el pueblo ~staba
organizar esta asamblea en la que todos l()S en el gimnasio, partiendo por las autoridades
apartadinos escucharían de boca del propio comunales de turno que, en este caso, las
don Orlando Meyer todo lo referente al famoso representaba el secretario del concejo municipal,
aserradero. l)ues el alcalde andaba de vacaciones (El
Aunque estaban de vacaciones, sus Apartado era parte de la comuna de Puerto
compañeros no se iban a la playa ni a ningún l~scondido, un pueblo lacustre algo mayor,
otro lado, la mayoría se quedaba a ayudar a sus ubicado más cerca de la civilización). También
padres con las vacas y la leche. En un acto de llegaron el cura, el doctor en jefe del consultorio
solidaridad, muy propio de su carácter, Violeta y el director de la cooperativa, todos ellos
había decidido no salir del pueblo en verano, sentados a la mesa sobre la tarima. Allí,
gesto que le valió la amistad incondicional de además, una silla vacía esperaba a don Otto,
todos sus compañeros, que ahora le devolvían quien ya venía con retraso.
la mano acarreando sillas, parlantes y de un En las graderías, entretant(), don Segismundo
cuantulzay, para que todo resultara como ella y doña Rosaura conversaban animadamente en
~
quer1a. primera fila. Un poco más atrás, se encontraban
La chica y sus amigos habían hecho los don Eurípides y el flaco moreno, y entre los
contactos para atraer autoridades de todo comuneros. Mamartita. Los padres de Rigo,
tipo, desde la directora del colegio, hasta el <l lgo intranquilos por la demora, se ubicaron

l1 cabo Carrasco, comandante del retén, pasando adelante. pero un poco aparte de los demás.
.

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por el jefe de bomberos, los directivos de la 1l :11 cuanto al chico, no se le veía por ningún
1

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lado.
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34
I:
1

1
¿Y Rigo? preguntó Violeta a sus palabra a Violeta, quien se encargó de presentar
padres . Estoy esperando a que aparezca los antecedentes de la reunión.
para empezar. En pocas y acertadas palabras, en eso le había
1 1

No sabemos dónde se metió respondió ayudado su mamá, profesora de lenguaje, ella


Laura inquieta . Vino con nosotros, pero ... resumió las razones de la asamblea: partiendo
¡Piojo de porquería! exclamó la por criticar la p()Ca información acerca del
muchacha . Todo esto le) hago por él y se proyecte), siguiendo con algunas dudas
escapa ... respecto de su desarrollo y terminando con la
,,'
~Ya vendrá replicó Martín . De todos preocupación por el impacto ambiental que la
modos, hay que esperar a don Otto, ¿no? instalación del aserradero provocaría. Don Otto
Sí, pero ... jaquí llega justamente él! escuchó muy atento todo 1() que la chica expuso
señaló Violeta, mirando hacia la puerta. y, aunque ne) venía a cuento, también aplaudió
En efecto, acallando la cháchara incontenible corno el resto de la concurrencia cuando ella
del público, un hombre de unos setenta años I
terminó. Entonces, pidió el micrófono y tomó
canoso, delgado y a.lto, impecablemente la palabra.
vestido, en.traba sonriendo y saludando a -Queridos vecinos y amigos comenzó
todos lados. Iba acompañado de otro hombre, con V(>Z melosa y tono afectado , me alegro
bas~ante menor que él, aunque tampoco muchísimo de que se haya organizado esta
u11 jovencito, alto, gordo, rubio y de cara asamblea para así poder contarles todo el bien
rubicunda. Era su hijo, también llamado que mi proyecto acarreará a nuestro amado
Orlando, y, en consecuencia, todos le decían pueblo.
don Ottito. Una vez que padre e hijo entraron -Vi ejo zorro le susurró Laura a Martín .
y estuvieron acomodados sobre la tarima, junto Parece un político.
a Jos otros, Violeta y el muchacho que hablara -Créanme, amigos continuó don
.
:· con don Segismundo y los demás en la "Picá Otto , he pasado noches enteras e11 vela,
del Diablo" subieron para dar comienzo a la pregun tándome si este proyecto realmente
j . asamblea. El joven abrió uno de los micrófonos, sería beneficioso para todos ... ¿Y saben qué
'
: 1
dio la bienvenida a todos, agradeció a los me respondía siempre? ¡Por supuesto que sí!
' 1
personajes ilustres su presencia y luego cedió la Porque, es cierto: esta es una empresa Meyer,
1 11! :
1 ·1

.
.
1

'
36 37
manejada y operada por un Meyer, pero las -Así es. Los vecinos interesados se han
utilidades no serán solo para los Meyer ... preinscrito para aclarar sus dudas. Empezaremos
¡Cada hijo nacido en esta tierra tendrá su con don Segismundo Calderón.
parte! y mirando a Violeta, a.ñadió-. ¡Y cada Don Segismundo se pt1so de pie y, sin
apartadino por adopción, también! necesidad alguna de micrófono, su voz llegó
Gran parte de la concurrencia aplaudió a todo el gimnasio:
entusiasmada, pero muchos hicieron gestos de -Yo quiero saber, estimado don Orlando,
incredulidad bastante notorios. ¿cómo afectará este aserradero suyo a la
Don Otto esperó a que se hiciera el silencio industria lechera? ,,
de nuevo y prosiguió: -Le aseguro, don Segismundo conte~t~
-Queridos amigos, mi familia ha vivido en don Otto , que la industria lechera no sufrirá
El Apartado desde que mi abuelo llegó a Chile, ningún cambio, a no ser, quizás, la eventual
proveniente de su natal Hamburgo. Ustedes aparición de algunas hectáreas más para
nos conocen, ¡me conocen'. he hecho tratos pastura.
con la mayoría aquí presente, he cargado en -Pero los campos desmontados de árboles
mis brazos a casi todos los que tienen menos -replicó el anciano lechero no producen
de veinte años. ¡Cómo no pensar en ustedes al buen forraje para las vacas. ¡Por santa Blanca,
momento de decidir un asunto como este! la lechera, que no!
En ese instante el anciano hizo una pausa Y, contento consigo mismo, se sentó
dramática, esperando una ovación, pero esta no cediendo la palabra a otro.
..' . 1

1 llegó. Apenas un tibio aplauso que le demostró -Señor Meyer quien siguió era el
que su sobreactuación había quedado en hombre moreno y flaco , ¿podría decirnos
' 1
1
evidencia y que los apartadinos no eran tontos. exactamente cuántos empleos generará el
Entonces, cambió de estrategia. aserradero?
1l
1 Entiendo que algunos amigos quieren -Esta es la mejor preg~nta señaló don
preguntar acerca del proyecto, .. dijo mirando Otto sonriendo ampliamente . No puedo
a Violeta y a su com.pañero con cara de dar una cifra exacta, pero estoy en condiciones
interrogación. de asegurar que, entre taladores, opera.ri?s,
Ella se puso de pie de inmediato y mirando administrativos y, por supuesto, servicios
sus papeles confirmó: externos contratados para trabajar con nosotros,

38 39
1

'I
.1
1

etc., este proyecto absorberá casi un noventa -¡Buena ... ''catedrático de la lengua''! lo
. por ciento de la cesantía local. embromaron los que estaban más atrás .
·I Los aplausos saludaron la respuesta. -¡Publícatela en un libro la preguntita, oh!
I' -gritó otro por ahí.
1
! Cuando retornó el silencio, don Eurípides tomó
-¿Quién le pasó el micrófono? se rió don
.
el micrófono.
1 ,1
'
-Mi pregunta es simple se largó el Segismundo.
hombre . Un proyecto de esta naturaleza -Traigan una pizarra pa' que la escriba
y envergadura, requiere necesariamente mejor sugirió el flaco moreno.
de una inversión significativa en áreas Fue tanta la alga.rabía, que ni Violeta, ni su
interrelacionadas, pero no por ello a.fines, amigo, ni nadie pudo contenerla. Tuvo que
entiéndase infraestructura, tanto de acopio intervenir el cura, última autoridad fraternal,
de insumos, como vial, para su perfecta para que los ánimos se calmaran.
funcionalidad en el tiempo. ¿Qué inversiones, -Hermanos, por favor empezó el hombre
y en qué áreas específicas, está su empresa de iglesia . Estoy segur() de que don Eurípides
dispuesta a hacer, considerando que este puede repetir su pregunta ...
pueblo carece de los soportes mínimos para Los gritos se redoblaron:
una industria como la suya? -¡Nooo!
Cuando don Eurípides se calló, todo era -¡Qué lata!
silencio y hasta don Otto lo miraba perplejo. -¡Que se calle!
Fue la incontenible voz de don Segismundo la -¡Que se vaya!
1
que irrumpió para exclamar: -¡Que se quede mudo!
. 1
-¡Nl), que "enmudezca". como di.ría él!
-¡¿Qué?!
. 1
Lo siguió una andanada de exclamaciones, -¡Ya está bueno, señores! exclamó el cura.
mezcladas de silbidos, risas y abucheos: enojado . ¡No estamos aquí para. crucificar a
-¿Qué dijo? gritaron varios. nadie! ¡Exijo respeto para don Eurípides!
i .
1 -¡Habla en cristiano, hombre! exclamó Por fin, los más chuscos se calmaron y d.on


1
• Eurípides, colorado como un tomate, repitió
1 1
' un terrateniente ofuscado.
1
/

-¡Andate a Santiago a trabajar en la tele! su inquietud en términos más simples y


' 1
1
-se burlaron los amigos de Violeta. entendibles.

41
40
,. ~·
J ... .-.~-
~.,
••, •• ,¡
Después siguieron más preguntas, algunas
r11uy técnicas, otras no tanto, que don Otto
contesraba claramente, ayudado por los
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.
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papeles que traía consigo. La asamblea se puso
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latosa y varios empezaron a cabecear en sus
c•
asientos.
Afuera, en tanto, Rigo y Marichen
. ,. .... conversaban. ajenos al revuelo de la reunión.
El chico había salido para ir al baño, cuando se
encontró con la niña, quien lo invitó a comer
ft..•' .
galletas caseras que traía envueltas en un
-
pano.
-Las hice yo ... pero la receta es de mi
abuelita confesó Marichen.
-¿La que se llama igual que tú? preguntó
Rigo, probando una de las galletas.
-No, esa se murió antes de que yo naciera
-contestó la chica . Era la mamá de mi
papa~;

-Ah... Están ricas dijo él sonriendo .


¿Sabes?, yo no creo que tu nombre sea feo. Es
'
alemán, ¿no? ¿Qué significa?
\
\
'·, li
-María respondió ella . Y Rigoberto,
••'
'\'• 1

¿qué significa?
1 ',
-No tengo idea reconoció el chico con
i.) desgano.
-Pues, yo le voy a dar un significado nuevo
-anunció Marichen sonriendo iluminada .
Desde hoy, Rigoberto significará "el que habla
. . ... ;· .
. : '. . ..... ~.·.. ::.
z
. . . .. .. . : . ..
·.··-.
.·."
:.
con los ciervos rojos". ¿Qué? ¿No te gusta?
.. =:: . • .. ,.•··.. ··•.·,: :, e••• Ó: .:. ;.;j_:,,:. :•·,· ••
•••··*:·1..:::~.......
, ••• •'>< ,, ·-::-.·_~.,~:':·:~ o/.l:•:·:::n~-¡e:J!';&
t'.~J.1 ; •:,¡1..;.,·~\·.'>;
,,:.'(.•,lo, :.... : :.~ .
~-.•.,,;,.::::

1 1

43
42
~------
.~ . ' . .
; ~ ·..: :: ~

Rigo había hecho un gesto brusco al oírla, contempla su proyecto enfrentar el problema
un rictus mezcla de sorpresa y molestia que la ecológico que seguramente, creará?
1

niña no pudo dejar de notar. Se hizo un silencio pesado. Hasta ese


-N·o ... es decir, sí... vaciló él, pero se momento, nadie lo había acusado de nada tan
recompuso . Lo que pasa es que me gustan directamente. Pero don Otto pasó por alto la
todos los animales, no solo los ciervos rojos. intención del chico y, sonriendo, contestó:
-Pero yo solamente te he visto hablar -Es lindo ver como los jóvenes se preocupan
con los ciervos insistió la niña sonriendo de participar. Cuan do veo y oigo a este
encantadora. muchacho y a esta jovencita y señaló a
-En primer lugar, no me puedes "ver" Violeta , me siento orgulloso de este pueblo.
hab lar, sino oír corrigió Rigo, luego Cuando yo tenía su edad, mis mayores no me
continuó . Y en segundo, yo apenas hablo hubieran hecho el más mínimo caso/ pero los
con la gente, ¡y V<)y a hacerlo con los ciervos' tiempos han cambiado ... afortunadamente ... En
-¿Qué? ¿Eres hijo del profesor, acaso? cuanto a lo que preguntas, ¿de qué problema
-preguntó un tanto picada la niña. ecológico me hablas? Ya lo dije antes: este
-De la pr ofe s or a precisó el n iño proyecto ha sido pensado y repensad e> . muchas
/ .
sonriendo y del veterinario de la veces, y no solo en su parte econorruca. s1110
r
1'
'
coopera.ti va. también en su repercusión sobre la maravillosa
-Ahora entiendo muchas cosas concluyó naturaleza que .nos rodea.
Marichen mirándolo seria. -Sin embargo lo interrumpió Violeta,
En eso apareció la mamá del chico y, entre molesta con las adulaciones del viejo , no
presentaciones apuradas y disculpas más nos ha tnostrado ningún estudio de impacto
. 1
1
apuradas todavía, se lo llevó casi a rastras a ambiental.
la asamblea. -Eso es p()tque aún están en. trámite
Co11 cara de fastidio, Rigo se sentó junto -respondió don Otto sin sonreír . J ovencita,
1

a sus padres sin mirar siquiera a don Otto. te aseguro que este proyecto cuenta con todos
Pero lo que vino a continuación hizo que se los permisos legales exigidos por la ley, tanto
interesara repentinamente en el anciano. los administrativos corno los ambientales ...
-Señor Meyer preguntó el amigo de -¡¿Y tiene permiso de los animales para
~l
' Violeta desde el mismo escenario , ¿cómo d ej.ar 1 C)S si.n h ogar ...?..I

., 44 45
1

·1

¡;

1 descargó su mal humor con un par de palabrotas


La vocecita hubiera pasado inadvertida si
1 y maldiciones. Su hijo trató de alentarlo.
el murmullo general que se produjo tras la
-Yo creo que lo hiciste bien, papá le
intervención de Violeta no se hubiese apagado
dijo . No podías esperar convencerlos a todos
de pronto, justo en el momento en que Rigo
lanzaba sin pensar su molestia al a.ire. con un discurso.
-¡Ya sé, ya sé! exclamó impaciente .
Dos segundos después, todo el gimnasio se
Pero esos mocosos insolentes... Me sacan de
reía estruendosamente. Todos ... menos Rigo,
quicio con sus ideas ecologistas. Mira esos
sus padres y don Otto, que le clavó sus ojos
cerros llenos de árboles, ¡son cerros llenos de
azules como si de puñales se tratara.
plata! Y no los podemos tocar por unos coípos
Cuando la calma volvió, don Otto quiso
retirarse, dando como excusa su precario piojentos y un par de pumas roñosos que se
estado de salud. Pero antes de irse, pidió la van a morir igual.
-¿Cómo va eso del impacto ambiental?
1 :
palabra una vez más. -preguntó su hijo para distraerlo, pero fue
¡
!
Amigos dijo, tratando de parecer
sincero , si vine hoy aquí fue porque quería peor.
-¿Cómo crees, pajarón? le espetó el
l explicarles que este proyecto nos beneficiará a
anciano con una mirada terrible . No hay
r todos. No tenía por qué hacerlo, pues, como
caso. Desde lo de los cisnes del río Cruces, en
dije, cuento con todos los permisos (de todas
Valdivia, esos burócratas están intratables. No
las autoridades que corresponden y echó
he podido sobornar a nadie y el estudio sigue
una mirada a Rigo, que se puso colorado )
entrampado con los ''especialistas''.
y podría pasar por encima de ustedes, pero
-Te dije que lo mandaras a hacer en serio
también soy apartad.ino y no está en mi ánimo
-replicó el otro picado . Estaba claro que
hacer algo en contra de la voluntad de mis
i '1 redactándolo tú mismo, como lo hiciste, no iba
1
vecinos y amigos. Les aseguro que esto será lo
1

mejor que pueda pasarle a este pueblo perdido a llegar a ningún lado.
-¿Y qué más podía hacer? se defendió
en los mapas.
don Otto . Ahí no solo hay lengas y coigües,
Se ganó un buen aplauso, pero se dio
también hay araucarias y alerces8, sin contar
cuenta de que esa cortesía no significaba que -------------·- ·-- ·-- -~·-·-
los hubiese convencido a todos. Después de REn Chile, las araucarias y los alerces son especies protegidas por ley;
por lo tanto. no se pueden cortar ni explotar de ninguna manera.
las despedidas, y ya dentro de su automóvil,

47
4n
''
1

-Ayer me dijiste que este era un bello


a los bichos de toda especie. Jamás me
lugar explicó por fin . ¿C()mo crees que
autorizarían a cortar un solo árbol si supieran
será sin árboles? Nunca más podrías acariciar
todo eso.
un ciervo rojo, simplemente, porque ya no
-¿Estás seguro? preguntó su hijo y
continuó . Hasta donde yo he pod i do habría ciervos ... ni ningún otro animal, C()IDO
• no fueran vacas ...
averiguar ...
Marichen no supo qué contestar a eso y se
-¡Ah! ¡¿Qué sabes tú?! lo interrumpió
quedó en silencio. Para cuando se le ocurrió qué
bruscamente su padre . ¿Crees que porque
decir, una voz grave la llamó a sus espaldas.
has leído un par de libros más que yo ya te las
-Marichen, vamos... dijo don Ottito.
sabes todas?
-Fui a la universidad, papá respondió -¡Voy ... ! contestó la niña haciéndole
una seña, luego miró a Rigo, que no parecía
sombrío su hijo.
-Que yo pagué replicó el anciano sin entend.er nada, y le dijo:
mirarlo, luego preguntó . ¿Y la niña? ¿Dónde -Estoy de acuerdo contigo, pero no en todo.
está? Ya quiero irme, búscala. Otro día conversamos.
-Sí, pero ... ¿dónde vas? preguntó él con
1
1
cara de confundido.
-A casa, con mi papá y mi abuelo contestó
-Tú sí que sabes intervenir en una reunión
ella y se alejó sonriendo, rumbo al auto de don
-le dijo burlona Marichen a Rigo.
-N() te rías ... fue sin querer explicó el Otto.
Violeta, que presenció toda la escena, se
chico.
-Me imagino, per()... la niña dudó u11. acercó entonces a su hermano y le dijo:
-La amiguita que te fuiste a buscar, ¿eh?,
instante. • •
-¿Qué? él la miró fijo. plOJO.
Una sem.ana después, y para sorpresa de
-¿Realmente crees que ese proyecto es
toda la familia, don Ottito en persona apareció
. ¡ tan malo? preguntó Marichen con tono
por la casa de Rigo, buscand.o a su papá.
preocupado.
Habían comenzado los trabajos de construcción
Rigo demoró unos segundos en
·I • del aserradero en sus tierras y, al botar un
.

ij.
!
contestar.
! i
. árbol, sus trabajadores descubrieron entre las

49
48
ramas un tucúquere9 herido. El hombre muy -iNo, niño, no! exclamó don Ottito .
empresario sería, pero tenía una conciencia, ¡No hagas leseras! ¡Ese bicho te puede picotear
llamada Manchen, que ese día lo acompañaba muy feo!
en las obras, y por ella llevó a la rapaz a casa -No es un bicho respondió con cierta
del veterinario, a ver si este podía hacer algo brusquedad el chico, y luego agregó . Es un
para salvarla. tucúquere y estaba bien hasta que le robaron
En la parte trasera de su jeep, el pobre animal su casa.
venía medio envuelto en un saco papero, -Como sea dijo el hombre, sin darse
'
1
' '.
aterrado y desfalleciente. Con solo verlo, el
por enterado de lo que Ri?o de~ía · 1?~ to~?s
modos, quédate lejos de el, y tu también. hija,
padre de Rigo se dio cuenta de que tenía un ala
Yo voy a ver si Martín tiene otro par de ,guantes
rota y trató de moverlo para observarlo mejor,
para echarle una mano con este ... tucuq':e:e:,,
pero don Ottito le advirtió: Y don Ottito entró a. la casa y se d1r1g10
-¡Cuidado, Martín! ¡Allá casi le cortó un hacia la consulta del veterinario, al que ubicó
dedo al que lo metió al saco! iEs una fiera el
revolviendo unos cajones, afanado en lo que
pajarraco este!
buscaba.
Solo está asustado y adolorido explicó -¿Encontró guantes? quiso saber
el veterinario comprensivo . Voy a buscar
Meyer.
. 1' i
, .
1
unos guantes para tomarlo y entrarlo a la -Solo los quirúrgic()S... contestó Martín
\
consulta, aquí no puedo hacer mucho ...
1
' 1
'
distraídamente.
' !
1
+
Y se metió a la casa, dejando a don Ottito, a -¡Hum! Esos no sirven de mucho en este
II·!•!
la niña y a Rigo al cuidado del ave. El niño se
¡
I.·,
caso comentó don Ottito, mirando para todos
acercó un poco, por lo que el tucúquere giró su
.
,,
;:
'!
' cabeza y clavó sus ojazos en él, al tiempo que lados . Tienen que ser de mecánico.
abría el pico amenazante. -Yo tenía un. par de esos, justamente para
Tranquilo, tranquilo... susurró Rigo estas ocasiones respondió el veterinario.
adelantando un poco una mano para tratar de -Creo que tengo unos en la guantera del
'1
1~
1 ' tocarla y calmarla con caricias. jeep. Voy a ver... ¡Por la chupalla del d~ablo!
¡
---------·~·--·"-----------· ·~-,.,..........,,--,. -., _,exclamó el hombrón, entre sorprendido y
9Tucúquere: búho de tonos pardos y líneas blancas, con grandes ojos
amarillos, que mide unos 50 cm y habita en las zonas boscosas a lo asustado.
largo de todo Chile.
50 51
1 !1 1· .
.
.
1

.
1

'

-Él 110 me haría daño, papá respondió


El papá de Rigo, que seguía buscando en los
cajones, se volvió alarmado a ver lo que pasaba despreocupadamente el chico . Sabe que lo
estoy ayudando ...
y también lanzó tina maldición: su hijo, a paso -¡Cli.iguillo loco! intervino don Ottito,
muy lento y suave, entraba en esos momentos
con una sonrisa entre divertida y nerviosa .
cargando al tucúquere qt.1e se aferraba con las
Imprudente, sin duda, pero logró entrarlo sin
garras a. su brazo derecho, protegido por el saco
escándalo ... ¡Toda una hazaña!
que lo envolvía. Marichen lo seguía.
1
-Más hazaña sería que dejaran de cortar
1• 1
1 Ambos hombres contuvieron la respiración
' los árboles replicó el chico con resquemor
en tanto el chico avanzaba hasta la mesa de
examen, junto a la cual había una silla de y sin mirarlo.
-Rigo. .. le advirtió su padre en tono de
respaldo alto. Rigo no dejaba de mirar al
animal a los ojos, tarareando algo entre dientes "no sigas''.
-Déjelo pidió com.prensivo Meyer . Ya
y sonriéndole. Cuando llegó hasta la silla
me estoy acc)stumbrando: la mitad del pueblo
acercó su brazo al respaldo y, sin alzar mucho
no me dirige la palabra ... y entiendo muy bien
la voz, dijo:
el porqué,
Llegamos, amigo, aquí estarás mejor.
-No creo que entienda nada dijo el chico
Para asombro de su padre y de don Ottito,
,. con voz irritada.
1
que no podían creer lo que estaban viendo, el
';
-Ya está bueno, Rigo. No más comentarios
ave se desprendió del menud.o brazo del niño
-le ordenó su padre, pero el niño no parecía
y, con 11n ligero salto, se encaramó al respaldo
!
tener intención de parar.
¡:, y ~e q~edó ahí, aparentemente más calmada y
1•
'
• 1

i
-¡Mira el pobre tucúquere, papá! exclam..ó
•• mas comoda. Solo cuando Rigo se hubo alejado
1
1

i .,!
¡ con los ojos brillantes . ¿No le) entiendes? El
. i;
,·¡
un par de metros del tucúquere, su padre se
atrevió a hablar. solo es el primero.
-Su chiquillo se cree San Francisco bromeó
¡Rigo! exclamó, pero sin gritar . ¿Qué
Meyer una vez que estuvieron afuera con el
.' 1 cr~es que haces? ¡Ese animal pudo atacarte!
l1 veterinario.
11 Mira sus garras ... si hubiese apretad e) más
1 1 -¡Papá! dijo Marichen mirándolo
'
1 fuerte, ese saco ne) te habría servido de nada.
molesta . No te burles.
¡Te las hubiese clavado hasta el hueso ... !

53
52
l•·.
•I1

No, pequeña, no se apresuró a explicar -No hay problema respondió sonriendo


el hombrón . No lo digo para burlarme, todo Martín . Mientras no se crea el doctor
lo contrario, lo encuentro admirable. Ojalá yo D ool i. tt 1 e10...
tuviera ... -¿Quién? preguntó don Ottito sin
Don Ottito no terminó la frase, solo se limitó entender.
a hacer un gesto impreciso con la mano. -Un personaje de cuento o película, no
Pues, la verdad es que a mí me preocupa ... sé ... Era un veterinario que podía hablar con
empezó el veterinario. pero también se los animales.
contuvo. -Toda una ventaja para un veterinario
No sé si es admirable o preocupante, pero --comentó Meyer.
sí estoy segura de que Rigo tiene razón opinó -No estoy seguro dudó Martín.
vivarachamente Marichen. -En todo caso concluyó don Ottito antes
Que tu abuelo no te oiga decir eso le de marcharse , su hijo y el pajarraco ese
advirtió su padre, cariñosamente . Ahora, parecían entenderse muy bien.
'
espérame en el jeep. Cuando volvió a la consulta, Martín encontró
1
; a Rigo tarareándole una melodía al tucúquere.
'
'
' En cuanto la niña se alejó, don Ottito dio
J·,
un hondo suspiro y dijo: El chico se veía más tranquilo, por lo que lo
'. .'

Estos niños... No sé a usted, pero a mí esta embromó un poco.


-No sabía que tenías amigas de la alta
. '
·'
,. diabla me sobrepasa. Desde que me separé de

1 su madre que he querido traerla y pasar un sociedad apartadina le dijo burlón.
. ' buen tiempo con ella, y ahora que por fin lo -No somos amigos respondió el
'

1 ' logré, no sé cómo manejarla. muchacho sonrojándose un poco , apenas


' .
1

-Mis hijos y yo nunca hemos estado conocidos.


separados por mucho tiempo señaló -Ya, déjame hasta ahí no más añadío su
.. sonriendo Martín r pero créame que tampoco
padre riéndose, luego, más serio, agregó ~
¡: Y bien, señor experto en aves rapaces, ¿que
sé cómo hacerlo. La verdad es que lo único que
queda, es quererlos. tenemos aquí?
. 1

-Cierto concedió el hombrón y agregó : -¿Un ala rota? vaciló el chico.


'
1
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1

--··- ----------------- -----


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Y lo que dije del chico, le aseguro, no fue lODoctor Doolittle: veterinario, personaje de fábula inglesa que tenía
il 1 : el don de hablar con los animales, pero al que todos creían loco.
burla ...
! .

55
54
-Ajá, y en dos partes me temo ... [Cuidado!
-gritó el veterinario, saltando hacia atrás.
Al intentar tomarlo para examinarlo mejor,
el tucúquere le lanzó un picotazo a la cara y
., .
. ·-. ..,. ·-··· estuvo a punto de alcanzarle la nariz. Después,
trató de dar unos aletazos y volar, perc) el dolor
le aguijoneó el ala, desesperándolo aún más.
Seguramente, todo habría terminado en un
desastre si Rigo no interviene.
-¡Quieto! gritó imperioso, mirando al
animal directo a sus grandes ojos.
;;

.
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,.~·· .. ~· Increíblemente, el ave se quedó inmóvil
enseguida, fascinada por la mirada del niño .
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Martín abrió la boca estupefacto. Nunca en
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su vida había visto algo semejante; su hijo
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. t'¡ . parecía controlar al tucúquere como por arte

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de magia.
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-¿Cóm() hiciste eso? preguntó por fin.
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1 -¿Hacer qué? dijo a su vez Rigo,
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.' . mirándolo con toda inocencia .
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-N o te hagas el de las chacras respondió
·' 1 .
' ..~.
Martín . Lo que acabas de hacer.
.,1 ' " '. ,. • -¿Qué? ¿Contrc)larlocon un golpe de voz?
¡· ... /
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-Rigo esbozó una sonrisa burlona . ¡J)er<) si
1
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tú mismo me lo enseñaste, papá!
·.

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"
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. -Eso sirve con los perros y algún otro
,
... :\..'
.
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: mamífero superior, [no con los tucúqueres!
-replicó el veterinario confundido.
-Pues, parece que con este sí concluyó el
niño, sonriendo ampliamente.

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57
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1:
lo

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1
Sin embargo, su padre se lo quedó viendo Un viejo ambicioso y cascarrabias.

con ojos extraños. -Es cierto, es un viejo dijo por fin don
Ottito . Por eso lo respeto. Respetar no es
temer.
En el jeep, camino a su casa, en tanto, -M.i mamá dice que por culpa de él se
Marichen no apartaba la vista del paisaje, separaron la chica quiso llegar hasta el
limitándose a contestar con monosílabos a final.
lo que le decía su padre. El hombrón la miró -No sé de quién sea la culpa afirmó
entristecido por no poder ser el padre que él, nerviosamente su papá . Quizás de todos o
y seguramente ella también, quería. de nadie, pero nunca es de uno solo.
-Eso que te dije de tu abuelo le recordó Y ya no hablaron más por el resto del
cuando ya estaban por llegar , no era cami•no.
chiste. No dejes que se entere de que sientes
simpatía por el hijo del veterinario y sus ideas
ecologistas. Esa noche, poco después de que el sol se
Marichen demoró un rato en contestar escondiera, Violeta veía bajar uno a uno a
y cuando lo hizo 1 no fue lo que su padre los pasajeros del bus que, dos veces al día,
hacía el trayecto entre El Apartado y Pueblo
esperaba.
-Veo que mi mamá tenía razón señaló Escondido. Solo al final de la fila apareció quien
.
1
'
ella esperaba y, sonriendo contenta, lo abrazó
1
mirándolo por primera vez en todo el
trayecto. y besó cariñosa. Era el muchacho de la "Picá
-¿En qué? quiso saber don Ottito, un del Diablo", con quien tenía un ro manee casi
tanto inquieto por esa mirada tan directa. secreto desde hacía más de un año.
Su hija respondió con otra pregunta: -¿Y ... averiguaste algo? preguntó ansiosa
-¿Por qué le tienes tanto miedo al después de la bienvenida.
-Por supuesto, mi primo de Puerto Montt
abuelo?
se las sabe todas para navegar por internet
El hombrón empalideció y no supo qué
decir. Fingió concentrarse en la conducción, -respondió él sonriendo . Es tal como lo
para no enfrentar a su hija, pero no le resultó. pensamos; el viejo no tiene todos los permisos
Solo es un viejo prosiguió Marichen . en regla. ¿Qué crees que le falta?

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58
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1
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1
-El estudio de impacto ambiental contestó -Estupendo, a ver si puedo conocer
1
Violeta segura.
una ruca, eso me gu.staría dijo Marichen
-¡Exacto! co nf i r m el muchacho
ó

esperanzada, pero él se ensombreció.


poniéndose serio . Pero eso no parece
-¿Una ruca? No podrá ser afirmó .
ser obstáculo para que pueda levantar su
Ellos ya no viven en rucas, sino en casas.
aserradero, el edificio por lo menos ... Cortar
¡Espera! Conozco una que vive en ruca todavía,
árboles ya es otra cosa.
pero ...
-¿Qué crees que debemos hacer? lo
-¿Qué? preguntó ella con ansiedad.
interrogó Violeta también seria. -N()
. ,
es muy amistosa y no se como nos
,

-Por ahora, nada contestó él recibirá concluyó el chico.


abrazándola . Mientras 110 intente talar, todo -¿Y qué puede pasar? ¿Que saque una
bien. Esperemos a ver qué pasa.
escopeta y nos C<)rretee a balazos? se burló
Y se alejaron abrazados por la plaza Mari ch en.
. "
serruvacia . -Peor que eso Rigo siguió la broma .
Es una machi y puede echarnos un maleficio
terrible.
-¿Por qué no me invitas a dar una vuelta -¡Ya! ¿En serio? la niña lo miró
'
' contigo? dijo Marichen.
1 .
:•
perpleja.
·.
1 .,
1
-¿A dónde quieres ir? preguntó a su vez -¿Qué cosa? ¿Lo de que sea machi o lo de
Rigo.
.
. 1 •
1
la maldición? quiso saber él.
'
+-No sé ... donde vas siempre sugirió -Ambas respondió ella y se rieron
.,
·11 1• ella.
·,
' Al poco rato, caminaban afanosamente por
-Es() es cualquier parte señaló el chico
.
• 1
1
entre mañíos, lumas y ulmos, siguiendo una
sonriendo . Yo siempre voy al bosque y aquí
estrecha huella que avanzaba sinuosa por el
todo es bosque.
bosque. De vez e11 cuando, los árboles cedían
1!
1
1

.
-Entonces, vamos a ese bosque de allá. terreno a claros reverdecidos de pasto, donde
¿Se puede? pidió la niña entusiasmada, algunas vacas forrajeaban inconmovibles al sol
!
indicando hacia el sur.
1 de la mañana. Viejos troncos petrificados, unos
-Claro que sí aseguró I~igo . Son las
aún de pie y otros tumbados, evidenciaban que
tierras de los mapuches y son amigos míos.
había sido el fuego, y no el hacha, el que había

60
61
' '

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1 >

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',!

abierto esos claros en el bosque, como cicatrices muchacho , el perro solo llamaba a su ama,
enormes en la piel verde de la tierra. Esos porque llegamos nosotros.
'

i
' troncos grises y duros eran el testimonio del -Como quien dice, el timbre, ¿no? bromeó
progresivo triunfo de la raza humana sobre la la niña.
i
1
1
naturaleza, que, aunque indómita, poco a poco -Más bien, el mayordomo bromeó
cedía terreno ante el hombre y su ambición. también él.
Al pasar uno de esos claros, el camino se -¿Y sabes cómo se llama este mayordomo?
hizo cuesta arriba al internarse en un bosque -quiso saber Marichen.
de araucarias. En algún recodo de la vereda Rigo miró al perro a los ojos por unos
se toparon dos o tres veces con gente de la segundos y luego contestó:
tierra, que saludaban sonriendo y los seguían -Tiene un nombre no muy digno: se llama
' con la vista, como si de bichos raros se tratara. Winka. ¿Sabes lo que significa?
i
Eran recolectores de hongos y piñones, según -Me suena, pero no podría decirte admitió
le explicó Rigo a su amiga; gente buena la niña.
cuando eran amigos. De no ser así, eran fieros -No estoy seguro, pero creo que es ''ladrón

i
enemigos. de la tierra'' aventuró Rigo.
11
. 1 •
'
Si 110 me crees, pregúntale a Valdivia -No, significa "extranjero" dijo una voz
'
y a todos los españoles que trataron de seca tras ellos 1 lo que viene siendo lo mismo
conquistarlos explicaba el chico, no sin cierto para mi pueblo.
orgullo en la voz. Voltearon sorprendidos y Mamartita les
Finalmente, en un claro más pequeño y echó una mirada altanera y desafiante, muy
escondido, dieron con la ruca de Mamartita. seria y con el entrecejo arrugado.
" 1 Aunque el Winka se desgañitó ladrando, nadie -¿Qué quieren? preguntó sin asomo de
1

1 salió a recibirlos, por lo que se sentaron sobre amabilidad en la voz.


un cerco de palos a esperar. -Conocer su casa contestó de inmediato
r .
1 ' ¡Ya! ¡Cállate, pesado! le gritó Rigo al el niño.
perro, y este dejó de ladrar. -¿Por qué? inquirió secamente otra
-Gran guardián,¿ eh? -comentó Marichen vez.
' '
refiriéndose al animal. -Curiosidad fue la rápida respuesta.
1' i
1 -Aquí no hay ladrones aclaró el -Mi casita no está para el turismo dijo
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1· 1 !

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62 63
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entonces la mujer, encaminándose hacia la quedó viendo sin entender nada. Sin embargo,
ruca . ¡Ya, váyanse no más! el extraño diálogo sirvió después de todo, pues
Ella vino desde Santiago Rigo TI() se Mamartita por fin accedió y los invitó a pasar,
rendía fácilmente . Allá tiene muchas cosas, mostrándoles todo lo que había dentro de su
pero no tiene una ruca y le gustaría conocer ruca, que no era mucho realmente.
una. -La ruquita es sencilla y humilde dijo la
Mi ruquita no es bonita como su casa mujer , piso de tierrita, techito de paja y el
.i
'. replicó la machi, deteniéndose en la puerta . fuego en el centro ... Mi camita y el telar. ¿Para
Es oscura, fría y huele a comida que ella no ha qué más? Cuando llueve, me cubre. Cuando
comido nunca, ¡No le va a gustar! hace frío, me abriga. Cuando me muera, aquí
¿Por qué? No la conoce, ella se parece me velarán y si no me entierran aquí, es porque
mucho a mí insistió el chico. no se puede no más.
1 .
La mujer se volvió con la cara iluminada por -¿Por qué tan escondida? preguntó

una súbita sonrisa. Marichen . Digo, en medio de tanto árbol.
¿Y tú te crees alguien muy especial, -Ma.rr1ell peñi11 contestó Mamartita.
pichiwentru? preguntó casi riendo. -Los arbolitos también son de la tierra,
No, para nada dijo rápidamente Rigo . como mi gente. L()S árboles, los animalitos y
Solo soy un niño insistente, nada más. también los hombres, son hermanitos, viven
Pichitoentru ... Tú vienes a mi ruquita con tu juntos sobre la tierra. Pero los hombres parecen
noviecita a pedirme que se la muestre señaló estar en guerra contra el bosque. hermano
burlona Mamartita y siguió . Bueno, yo se la contra hermano, eso es malito, Los chilenitos
muestro, pero con una condición ... cortan el coigüe, el mañío, el raulí y la lenga,
-¿Cuál? quiso saber el chico. los muelen chiquitito y los meten en barquitos
Dile al Winka que me devuelva lo que me que se los llevan lejos. Ese) es tonto. ¿Para qué
' ' 1.
'
robó pidió la anciana. sirve un arbolito molido? Tú, pichiueniru, tú
i '
Rigola miró desconcertado, pero de pronto puedes hacer algo ...
' ' 1
sonrió y dijo: -¿Yo? exclamó Rigo . ¿Qué pued.o
i
Yo no puedo hacer eso. No conozco al que hacer yo?
le robó su tierra. ·------------···--
La mujer se rió con ganas y Marichen se la "Maméll peñi: "árbol hermano", en mapudungún.

64 65
·1 1

. 11
1 1

Mucho, si piensas y... la machi hizo una


breve pausa antes de continuar si hablas con Cuando salieron, la mujer se acercó al perro
quien debes. y k- quitó algo del hocico. Era un saquito con
l ucrbas aromáticas.
No entiendo dijo el chico mientras
meneaba la cabeza inquieto. --La supiste hacer, pichitoeniru dijo
111 i rando maliciosamente al chico.
-¿No? Cuando esta tierra era solo de
--Yo no hice nada fue la simple
los p~eblos que en ella nacieron explicó
rt -spuesta. .
la ~UJer , sus hijos la respetaban, porque
l)e vuelta al pueblo, los niños cam1n~ban en
sabían lo feroz que puede ser el desierto seco,
silencio. Marichen, ensimismada, rumiaba en
la gran montaña o la selva mojada. Ahora, los
st 1 mente algo que no la dejaba tranquila.. d~sde
hombrecitos no temen a la tierra iY debieran,
porque ella se defenderá! que se despidieran de la curandera. Por ultimo,
no pudo aguantar más y en ~no de los claros,
¿Cómo? preguntó Marichen un poco
incrédula. s(• sentó sobre un tronco y d110:
-Bien, cuéntame.
-Hay que hacer que ella les muestre a los
11ombrecitos lo temible que puede ser afirmó -·Qué cosa? preguntó Rigo sorprendido.
Mamartita enigmática. -to qué realmente pasó allá explicó ella,
Hacer que la naturaleza se rebele dijo mirándolo a la cara y remarcando notoriamente
Rigo como pensando en voz alta. ('se '' rea1rnen t e '' . .
-No entiendo él desvió su mirada hacia
-¿Cómo se puede hacer eso? se rió la niña
sin comprender. los cerros . Mamartita es muy rara y yo
solo ...
-Esa es la preguntita contestó la machi
-Rigo, sé que crees que no~~ di cuent~ de
Y luego, mirando al chico, agregó ¿Tú sabes
1 cómo, píchiwentru? nada, pero te equivocas replico muy,.ser1~ ~a
;I niña . Cuando la señora esa se largo a reir,
No ... no lo sé respondió él mirando

;, hacia los árboles, distraído. creíste que me había distraído con el~a, pero
no ... Me percaté de que te agachaste junto al
Bueno~. entonces ya es horita de que se
• 1
1

vayan d110 Mamartita dirigiéndose a la perro y algo le dijiste. , .


.\
-¡Yo, ¿al perro ... ?! exclamo Rigo, pero
1r puerta . Yono voy a invitarlos a almorzar.
1 i
Marichen no lo dejó continuar.
:1
1 1

66
1 ,1
: 1

67
-¡Sí, tú! le respondió enfática . Ella no -Que puedo hablar con los animales
• 1
¡
hablaba de ningún unnka que le hubiese robado -repiti() Rigo sin dejar de mirarla . No
su tierra, hablaba del perro, que le había sacado sé cómo ni por qué, pero de alguna manera
el saquito que tú lograste que le devolviera. entiendo lo que piensan y ellos me entienden
/

¿Cómo?, no sé, pero eso me lo vas a explicar ami.


ahora. -¿De veras? exclamó la niña pasmada.
Rigo se quedó mirando el suelo y no dijo -Por supuesto que no contestó él,
nada por un par de minutos por lo menos. apretando los labios.
Parecía indeciso, como luchando en su interior -¿Me estás tomando el pelo? volvió a
contra algo que quería y no quería salir a la preguntar ella, cayendo por fin. . ,.
luz. Finalmente, suspiró y, sin levantar la vista, -Por supuesto que sí y Rigo le sonrío
dijo: burlón.
Está bien, es una cosa difícil de contar ... y -¡Arltipátic<)! exclamó Marichen
de creer señaló , pero no me dejas muchas golpeánd()lo en un brazo . ¿Qué te has
. opciones. Además, seguramente, después cre1ído...?.

de que te lo diga ya no volveremos a hablar -No te enojes, tú te lo buscaste se
... ,;
mas . defendió él riéndose.
I',
!J
.,'. -¡Qué dramático! exclamó Marichen -Eres un pesado le reprochó ella
p
1
]' !
impaciente, pensando que él quería amurrándose.
1..
·¡ ' escabullirse. -Ya, no es para tanto señaló Rigo
1
¿De verdad? p reg untó el chico poniéndose serio . Fue solo una broma.
1 .

enigmático, y luego continuó : Va a parecerte -Y yo soy una tonta dijo la nifia . Una
ridículo, pero es cierto ... tonta dispuesta a creerte.
-¿Qué cosa? dijo ella ante su -¿En serio? la voz del chico tenía u.n tono
vacilación. especial al hablar . ¿De verdad me creerías
i•
La respuesta la dejó con la boca abierta. una cosa así?
. 1
-N<.l sé si te creería lo de hablar con los
'i -Puedo hablar con los animales afirmó
!
.. . Rigo mirándola a los ojos . animales, pero sí que entre tú y ellos pasa. algo
¿Qué? Marichen no pudo evitar la especial. Para eso me basta lo que pasó con los
exclamación.

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1 .
68 69
: 1

.
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' .
' 1 '

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ciervos, el tucúquere y el Winka ... Y también Segismundo despertó sobresaltado de su siesta,
las cosas que te dijo Mamartita. mientras doña Rosaura se persignaba.
Rigola miró con ojos indecisos, vacilantes. Pero el ruido no se detuvo allí y llegó hasta
Por un momento, su cara reflejó un cúmulo el pueblo, entrando por las ventanas abiertas y
de emociones diversas, como si en su interior los caños de las chimeneas, llenando las casas
bullera un volcán a punto de estallar. Abrió de un murmullo ingrato que hizo a las personas
la boca para decir algo, pero finalmente, solo salir a la calle y mirarse perplejas unas a otras.
. ""
suspiro. Don Eurípides, en su oficina, dejó inconcluso
Bien, vamos ... ya es tarde fue lo único un complicado soneto y se asomó inquieto a
que dijo. la ventana.
Y siguieron caminando rumbo al El largo e inacabable fragor lo llenó todo en
! pueblo. El Apartado. Violeta y el muchacho de la "Picá
11 1
i .
.
del Diablo" contuvieron un beso que quedó
en el aire, roto como los troncos que caían.
Casi dos semanas después, cuando don Laura y Martín, que se hablaban por teléfono,
Ottito bajó del jeep, junto a los camiones, los enmudecieron y olvidaron los aparatos, para
'.
treinta hombres ya hacía rato que estaban mirar hacia el lugar de donde el rumor funesto
/
listos. El hombrón estaba demacrado y serio, proven1a.
la discusión que recién había tenido con Mucho más lejos aún, el Winka gruñó bajo y
su padre lo había dejado alterado y de mal erizó los pelos del lomo. Mamartita, sentada en
humor, y no tenía ganas de ser amable con medio de su ruca, escuchó y no se sorprendió.
nadie. Escupió las órdenes y todos corrieron, Lentamente, dejó lo que estaba haciendo y
'
. ' internándose entre los troncos que ya 110 darían tomó el kultrún12, al ritmo del cual entonó una
buena sombra nunca más. Minutos más tarde, canción ancestral.
el chillido ominoso de las máquinas se elevó Marichen salió corriendo en bata del baño
por sobre las copas, rebotó en las cumbres de donde se duchaba y se sentó en la escalera del
los cerros cercanos y así, saltando de cima en pórtico de la casa de su abuelo, que sentado en
'• 1
cima, avanzó por todo el valle hasta los corrales su escritorio, tomaba un vaso de vino blanco.
1
donde los Valenzuela dejaron de jugar al oírlo.
Más allá, la Chabela mugió espantada y don 12 Kultrún: instrumento de percusión mapuche.

70 71

1 :
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Y en el bosque, Rigo se quedó como '
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'
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petrificado cuando el alarido espectral de las Í:
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motosierras, golpeando de tronco en tronco, ,''


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llegó hasta él. Pero antes de un minuto, ya .


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: '¡ corría desbocado hacia el pueblo, tapándose •

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1 1· los oídos, como si otro clamor, más angustian te . ",. ·.... ·-· : ·:

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que el de las máquinas taladoras, lo persiguiera . ·,


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el paso. Al frente de todos, el macho líder : > ./

. "'-.,..,
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se adelantó unos metros hacia él y se quedó
mirándolo. Rigo levantó un brazo y quiso
. acercarse, pero el ruido de un árbol cayendo ·.·..-. .·. ...~.
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llegó hasta ellos y los animales huyeron
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I' espantados. Su boca se torció en una mueca de


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rabia y desesperación, cerró los puños y una
lágrima corrió por su cara.
Entonces escuchó un sonido diferente
al de las motosierras, un murmullo casi
imperceptible al principio, pero que fue
1

1 :
creciendo hasta convertirse en una triste y

:r
1 .

' rítmica letanía, un canto entonado por una


. 1i
! mujer que parecía llamarlo a la distancia. Casi . '
. . .·
_,..... .

sin quererlo, fue tras él. . '
:

1 ! ~¡ .. . "; .
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...::: .. --·.
Mucho más tarde, tranquilo y silencioso,
1 . llegó a su casa, se tendió en su cama y se quedó
!
1 dormido.

72 73
.
1 :
'

Pasado el revuelo que la inesperada tala -La verdad, es extraño que estés tan
provocó, el pueblo recuperó la calma y, con tranquilo, hijo le dijo su madre . Pensé que
ella, el habla. Todos hablaron con todos. esto te impactaría.
Hubo comentarios, opiniones, denuestos, -De todos modos, ¿qué puede hacer un
maldiciones y bromas. Las señoras rezaron en niño de su edad? terció Martín con tono
la iglesia, mientras sus maridos despotricaban amargado.
a favor o en contra del aserradero en la "Picá -Yo haré lo que pueda replicó brusco el
••
del Diablo". muchacho , pero cruzado de brazos no me
1

Los Meyer estaban inubicables. El pueblo voy a quedar.


se dividió en dos: los que estaban a favor del -Cuidado con hacer tonterías, bandido
proyecto y los que no. Entre estos últimos, -le advirtió su padre . Y eso va también
los jóvenes, encabezados por Violeta, se para ti, Violeta, tanta reunión urgente con tus
prepararon para la ''revolución verde''. Los compañeros ya me está dando miedo.
comuneros mapuches, en tanto, celebraron un -¡Papá! respondió seria la chica . Soy
¡, •
' kawín13 en la ruca de Mamartita. rebelde, pero también soy pacifista.
1 Extrañamente, Rigo parecía tranquilo, -Más te vale concluyó Martín.
¡ 1
r aunque no salió de su casa en dos días. En eso, sonó el teléfono y Laura se levantó
i 1
a contestar. Segundos después, volvió, pálida
I'
1 Tampoco quiso hablar con Marichen que,
•I ' contraviniendo las órdenes de su abuelo, que y nervio• sa.
'• !1 ...
prohibían a todos los de la casa tener contacto -¿Qué pasó? preguntó inquieto su
con alguien del pueblo, se las ingenió para marido.
ocupar el teléfono a escondidas. -Era el cura ... Debes ir a la iglesia contestó
A la hora de la comida, su hermana no ella, y añadió : Ahora.
aguantó más su silencio y le preguntó: -Ya... susurró Rigo para sí y sonrió.
-¿Y tú no vas a hacer nada? ¿No vas a llorar El cura, muy alterado y tembloroso, recibió
o algo así, por lo menos? él l veterinario en la calle, evitando al grupo de
-De hacer alguna cosa, no sería llorar curiosos que se asomaba a mirar por la puerta
-respondió sombrío. t le la iglesia hacia adentro.

----------·----· ---- -Usted perdone, Martín, por sacarlo de



J¿l Kawín: reunión (también fiesta y, por extensión, borrachera) . st.1 casa a esta hora dijo atropelladamente el
. ; i
i 1
i

74 75
sacerdote , no sabía a quién acudir. Pensé en En el envigado metálico del gimnasio de la
los carabineros y en los bomberos, pero creo cooperativa anidó la bandada de loros tricahue
que esto cae más bien dentro de su campo de más gra11de jamás vista en El Apartado; e11 la
. ,,
accion. plaza, el repiqueteo de los pájaros carpinteros
¿De qué se trata, padre? se acercó era incesante; las loicas, picaflores y chincoles
curioso el veterinario. zumbaban en bandadas por todos lados, y
Mejor será que lo vea usted mismo en los jardines, las lechuzas, los chunchos y
;
• 1

contestó el cura, invitándolo con un gesto los cernícalos, se tomaron todos los árboles
1 1
!
a seguirlo. disponibles. Arriba, en las altas araucarias de
Pasaron por entre el grupo de ociosos y la Casona de la Cultura y en el campanario, los
entraron a la iglesia. Todo estaba oscuro y más jotes vigilaban lúgubres las calles del pueblo.
1
!

1
.

aún cuando el cura cerró la puerta dejando a La gente no sabía si reírse o salir huyendo y,
la gente afuera. sorprendidos como estaban, nadie atinó a nada.
Prefiero que estemos solos dijo y se Las autoridades locales, es decir, la directiva
dirigió hacia un costado de la nave central , de la cooperativa. el cabo Carrasco, el jefe de
donde estaban los interruptores de la luz, luego bomberos. el médico del consultorio y el cura,
agregó : Siempre me doy una vuelta antes de reunidos en la casa de alguien, hablaron con el
1 • acostarme, fue cuando los descubrí ... veterinario, única persona capaz de aventurar
:
!
1
1 ¿Los descubrió? ¿Qué? preguntó el otro alguna opinión respecto al fenómeno.
!
; .;

-¡Esto parece una película de terror! dijo


i. .1 intrigado.

i
Por toda respuesta, el sacerdote encendió don Eurípides, entre risueño y nervioso.
la luz e indicó hacia arriba. Martín levantó la -¿Por qué? objetó el médico muerto
vista y no comprendió inmediatamente qué de la risa . ¡Por fin pasa algo en este pueblo
era esa masa informe y grisácea que colgaba de aburrido!
las vigas y lámparas del cielorraso. De pronto -Amí no me gusta nada todo esto señaló
exclamó: el administrador del gimnasio . Voy a tener
-¡.Murciélagos~ que corretear a esos loros a escopetazos si no se
Sí... Cientos, tal vez miles de murciélagos van. ¡Están arruinando la cancha con su caca!
confirmó el cura persignándose. -Usted no puede hacer eso le advirtió
Los murciélagos no llegaron S()l()S al pueblo. el cabo Carrasco . El loro tricahue es una

. 1.
1

¡¡

76 77
especie protegida por la ley y está prohibida su reunieron sobre un pequeño pueblo por una
caza, comercio y tenencia como mascota. semana completa. Cuando se fueron, había
¿Y puedo barrer su caca del piso? sobre el suelo una capa de veinte centímetros
preguntó irónico el administrador. de excremento.
-Señores, por favor intervino el cura . -¡No me diga! exclamó el administrador
No estamos aquí para pelearnos. En El y agregó, mirando al carabinero . Protegidos
Apartado está pasando algo muy extraño o no, mi cabo. ¡yo los espanto!
., .• 1

•:: y debemos saber a qué a tenernos. Martín, -Bueno, en el caso de Siberia continuó
de todos nosotros, usted es el que más sabe el veterinario , resultó una bendición, pues
de animales que no sean vacas, ¿tiene esto era un poblado agrícola que vio de pronto
explicación? enriquecida su tierra por un abono natural y...
-La verdad, padre contestó el veterinario gratuito.
d~doso , es que explicación no tengo, pero sí -Dios obra de manera misteriosa
se que cosas como esta han ocurrido en otras -sentenció el cura . ¿Quién puede decir
partes del mundo. que la invasión que sufre nuestro pueblo no
¡Qué alivio! exclamó don Eurípides . termine siendo también una bendición?
1

!1 1
• Por lo menos hay antecedentes. -Pero, acuérdese de Sodoma y Gomarra,

·I 1
¿Y en qué nos alivia eso, hombre? -quiso padrecito refutó don Eurípides . ¿Y si no
saber el médico, siempre muerto de la risa. es bendición, sino castigo?
-Sé de algunas localidades de los Estados -¡Por favor, don Eurípides, cómo se le
l!nidos prosiguió Martín , pequeñas ocurre comparar nuestro pueblo con Sodoma
ciudades, en realidad, que cada cierto número y Gomorra 14! exclamó el sacerdote perdiendo
de años congregan sobre sus cielos a millones de la paciencia.
pájaros de todo tipo, especialmente cuervos. -¿Esconde muchos pecados usted, mi
'. '

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¡Qué lúgubre! don Eurípides parecía amigo? le preguntó burlonamente el doctor
!1
1
1 !:
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cada vez más nervioso. a don Eurípides.
'11 -Tamb,, ién se han dado casos aislados en -Harto menos que usted, de seguro

;
t.1
1 Europa, Africa y uno particularmente llamativo ,,contestó molesto el otro.
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1
en Siberia, donde, al igual que en las ciudades 14Ciudades que, según la Biblia, fueron destruidas por Dios, porque
. '
!
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de los Estados Unidos, millones de aves se sus habitantes cometían los más detestables pecados.

.
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78 79
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Basta, caballeros dijo el jefe de -¿Qué pasó? exclamó Laura asustada.


bomberos . Mejor veamos qué podemos -Pisé algo frío que se movió explicó
hacer. Martín, buscando el interruptor de la luz.
¿Doctor? el cura se dirigió a Martín. Cuando la encendió, casi se desmayaron
-Ni idea... -contestósincero el veterinario . los dos: en el entablado del piso, por todos
Pero, supongo que, como en los casos que lados corrían a esconderse bajo los muebles
les conté, los pájaros se irán solos, tal corno animales de toda especie: culebras, arañas
t~ ' llegaron ... pollito, ratones de campo, lagartijas y hasta
Habrá que esperar, entonces ... sapos y ranas.
-concluyeron. -¿Qué es esto? el hombre no podía creer
. Sin embargo,
,.
no solo
,;
no se fueron las aves, lo que veía.
sino que veruan mas sorpresas. -Martín ... los niños... le recordó Laura
con angustia en los ojos.
Rápidamente se vistieron y salieron al
En la madrugada del día siguiente, Laura pasillo, donde también encontraron bichos
se despertó alterada, pues escuchaba ruidos y alimañas que huían a toda prisa al verlos.
extraños por toda la casa. Sacudió a Martín Laura abrió la puerta de la pieza de Violeta y
hasta casi botarlo de la cama. la encontró sentada en su cama y con cara de
¿Qué pasa? dijo él medio dormido espanto, rodeada de pequeños monitos del
/
aun.
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1
monte15•
'
1
1
Algo o alguien se metió a la casa ... -¡Mamá! dijo vacilante . ¡O esta es
¡Escucha! le dijo ella. la pesadilla más delirante que he tenido o el
Martín puso atención y, efectivamente, se mundo se volvió loco!
percató de los sonidos raros que se oían por Martín entró al cuarto de Rigo y para su
todas partes. sorpresa, no había anim les allí y el ch co
! -¿Qué está pasando aquí? se preguntó dormía plácidamente. No lo despertó, pero
:
.
'1 .•
1
1 en voz alta, en tanto descorría las frazadas y dejó la puerta abierta.
bajaba un pie al piso, pero lo subió enseguida,
lanzando un grito . ¡Chuquicamata ... !
1sMonito del monte: mamífero marsupial, similar a un ratón trompudo
con ojos grandes, sus hábitos son nocturnos y es insectívoro.

80 81
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Los tres avanzaron entonces hacia el resto de /


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la casa. Al encender la luz de la cocina, cientos ·-·· . - / .·. ' J / ~-'


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de ranas comenzaron a croar asustadas, pero
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no se movieron. En el comedor, encaramadas ,.·'

en las sillas, varias familias de codornices se


quedaron viéndolos en tensa espera. Cerraron •.
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suavemente la puerta y las dejaron tranquilas. j


En la sala, sobre los sillones, unos quince ' y.:
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conejos pararon las orejas cuando se asomaron. ' :..' .


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Sobre el televisor tres perdices dormitaban .

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acurrucadas. ·.
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1

Pero lo mejor estaba afuera. En el jardín, una ..

mamá zorro y sus tres crías se habían adueñado


de la gran tinaja de greda ornamental. Y atrás, J1·.
en el patio, por todos lados se acomodaban
. ~ .. ,_
liebres, coipos, ratones grandes y chicos, y
hasta una pareja de jabalíes que, al igual que
...... ··-
··~--·-··-- -- -.
•..... · ... - .

los ciervos rojos, habían sido traídos de Europa


~-·--"""> ....."'!(l.. .:;~ • • •

como piezas de caza.


-Lo que más perplejo me tiene dijo
Martín sentado a la mesa de la cocina, donde
se tomaban un café, tratando de no pisar las
/ . .
ranas que no quer1an irse , es esta convivencia
.
1.

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p a entre especies ... Depredadores y presas
a se están muy tranquilos uno al lado del otro.
c Recién vi a un grupo de conejos saltando junto
í al zorro y no pasó nada.
f -Sin contar con el hecho evidente de que no
i nos tienen miedo acotó Violeta, sacudiéndose
c una rana que, muy fresca, se había encaramado
,!
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.
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' 1 ! I
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1

en uno de sus pies, y agregó . Tampoco nos -Rigo dijo su mamá entrando ,
t,
atacan. Marichen quiere hablar contigo y dice que no
. 1

'
! Esto me tiene aterrada intervino te atrevas a no atenderla.
1 1
¡ . 1
! Laura . Ya han Ilamado de cinco casas -¡Vaya, vaya! se burló Violeta . Es cosa
distintas donde pasa lo mismo. La última fue seria tu amiga, ¿eh? ¡Cuidado, piojo, o te van
do~a Rosaura y me contó que el pobre don · a echar el lazo!
1
Seg1s~undo despertó abrazado a un coipo que -¡Cá.llate, fea ... ! le replicó él cuando salía
se había trepado a su cama ... [Qué susto! a contestar.
Debió creer que era su mujer y se puso -¡Eres harto pesadita tú, ah! le dijo Laura
a~oros~ se burló Violeta y no pudieron a su hija . [Déjalo tranquilo! ¡Oye! ¿Qué
1: evitar reírse a carcajadas. haces?
/1 . . ¿Se imaginan lo que debe haber pensado el Violeta se levantó y, de puntillas, caminó
¡, •
!
VI€JO antes de abrir los ojos? preguntó Martín hasta la puerta y la abrió suavemente.
llorando de la risa : ''¡Por san Cornelio, qué -Quiero escuchar lo que dice susurró
peluda está la Rosaura ... l". muerta de la risa, refiriéndose a su hermano
Más carcajadas incontenibles. Eso, hasta que que hablaba en la habitación contigua.
apareció Rigo en pijama y con cara de sueño -¡Copuchenta! le dijo Laura con sonrisa
todavía. cómplice.
''
1 h ¿Por qué se levantaron tan temprano? -¡Ya! Cierra esa puerta y déjenlo en paz
'I
!
preguntó bostezando. -pidió Martín, pero su hija no le hizo caso.
1
Mira a tu alrededor y entérate le Y la voz de Rigo llegó claramente hasta
' 11¡ 1
respondió Violeta. ellos:
¡!
El chico hizo lo que su hermana le decía, -Te digo que no sé qué está pasando
pero no pareció sorprenderle nada. En eso, -decía . No, no quiero que nadie los dañe
11
sonó el teléfono y Laura fue a atenderlo. y que ellos tampoco lo hagan con alguna
.
Y bien, piojo, ¿tú qué opinas de todo esto? persona Sí, te digo que los animales se irán
'
lo interrogó Violeta . pronto .
Lo justo es justo contestó él . Si les Los tres se miraron con el ceño fruncido,
quitamos su casa, los animales nos quitan la sin entender nada. No hablaron más hasta
nuestra. que el chico volvió. Cuando vio sus caras al

84 85
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1 .

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:' l -Porque de día los hombres son más
"
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entrar, pareció darse cuenta de todo y titubeó
1. !1
un instante. valientes y, seguramente,nuestros descabellados
i
1
1 Rigo dijo su papá r ¿de qué estabas vecinos intentarán echar a los animales de sus
\
hablando con tu amiga? casas respondió su padre . Me temo que
¿De qué creen? respondió más de alguien termine herido y, lo peor, más
distraídamente . De los animales. Su casa de alguna bestia resulte muerta.
¡
está llena de culebras y cosas así. -¡No, eso no puede pasar! -exclamó el
L.• chico . Los animales no atacarán a nadie, lo
'. ¿Y por qué le asegurabas que los animales
,.
se irían pronto? quiso saber Laura. se.
Porque me imagino que así será. ¿O no? -Está pasando algo anormal con ellos,
No se van a exponer a que los matemos ... no bandido dijo Martín, levantando una ceja al
i
1
son tontos. mirarlo . No podemos estar seguros de cómo
1
.''1 .'.
'
.
reaccionaran.
,
' 1
' ¿Y por qué te pregunta a ti eso? esta vez
fue Violeta la que interrogó. -Debes decir le a la gente que los dejen en
¿Qué sé yo ... ? replicó el chico paz, que no se les acerquen pidió el niño-.
' fastidiado-. Supongo que porque soy el único Con eso bastará.
'1
¡ ,:
' hijo de veterinario que conoce. ¿Y por qué tanta -¿Sabes? Tienes razón aprobó su padre .
'
pregunta? Yo creía que las conversaciones por En esta situación debe primar la sensatez y tu
' . teléfono eran privadas. idea es lo más sensato que he oído últimamente.
1

Escuchamos sin querer, piojo mintió Voy a hablar con la gente ...
Violeta , no te enojes. Y se fue presuroso.
-¿S.in querer? ¡Como si no te conociera! le Rato más tarde, Violeta se asomaba por la
l contestó el chico irritado. puerta a la habitación de su hermano que,
'
: 1
'¡ '

Ya, discúlpame pidió la chica . No tendido en la cama, trataba de recuperar el


hubo mala intención. sueño perdido. Traía consigo una bandeja con
Ya sale el sol dijo Martín para cambiar un vaso de leche y un plato de cereal.
k
' de tema . Veremos qué pasa de día. -¿Tienes hambre? le dijo desde la
¿Por qué? preguntó Rigo algo puerta . La mamá te mandó esto. Con tanta
' inquieto. cosa rara, no tomaste desayuno.
1
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1 ta: l1·· .
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Rigo no contestó, por lo que ella se encogió -¿Por qué? Rigo se volvió de nuevo,
'
de hombros y, sin esperar permiso, entró y dejó interesado.
1.
1 •
. la bandeja sobre el velador. Luego, viéndolo -Porque le mete presión a la gente y esta,
tan abrumado, se sentó a su lado y, dándole a su vez, presionará a don Otto explicó ella
palmaditas cariñosas, le dijo: entusiasmada . Si los animales aguantan
No te preocupes/ piojo, el papá evitará dos o tres días en el pueblo, los apartadinos
¡
que d,a. ñen a los animales. terminarán rebelándose contra el viejo ese y...
• 1
!:
¡.1
'
-El es uno solo replicó Rigo-, en cambio)' ¡chao aserradero!
.
:1
¡
los demás son tantos ... -¿Tú crees? preguntó el niño
1
-El papá sabe hacer las cosas señaló esperanzado.
l' ¡ ella . Conseguirá que lo ayuden. -¡Claro! aseguró Violeta . Si algo no
No
,,
fue
. una b11ena idea dijo el chico, más le gusta, la gente puede molestarse, enojarse
para si mismo que otra cosa.
·!.
y reclamar, pero no hará nada, mientras no le
-¿Que el papá hable con los vecinos? toquen su hogar ... su "metro cuadrado'', corno
r
-Violeta lo miró confundida . Estás loco ... se dice ... Pues,· ahora los animales invaden
'
era lo que había que hacer. justamente ese metro cuadrado y nadie
1
No, esa no corrigió su hermano sin soportará eso. ¡Te digo que se rebelarán!
mirarla.
-¡Ya! ¡Como en tu libro! excla.m.óRigo
-¿Cuál entonces? ella no entendía por fin comprendiendo.
., nada.
-¡Oye ... sí! No lo había pensado. ¡Don
1 •
Que los animales vinieran al pueblo Otto tendrá su Fuenteooeiunai afirmó
--'Contestó Rigo.
Violeta exaltada, pero luego, recapacitando,

Hablas como si alguien hubiera organizado corrigió . Aunque, en este caso, es más bien
~:

esta "invasión" dijo su hermana sonriendo. F uenieoacuna.


Tal vez haya sido así el niño se volteó, En tanto Rigo y su hermana hablaban, el
dándole la espalda.
1
!
caos en las calles y casas del pueblo era cada
··1
1
¡Quién sabe! concluyó Violeta . No vez mayor: los ciervos de la señora Meléndez
sé cómo lo hicieron para ponerse de acuerdo, pastaban en la plaza de armas, mientras los
pero cualquiera de ellos que haya discurrido coipos se zambullían en su pileta. En el colegio,
este plan, creo que tuvo una gran idea. los zorros retozaban en los jardines y tinos
1

',, !
88 89
1
1

1
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cuantos jabalíes se rascaban los lomos en las Las mujeres no fueron a la iglesia por temor
barandas de la escalera de acceso. El cura no a los murciélagos, pero rezaron en sus casas,
solo tuvo que aceptar la presencia no muy grata esperando a que el cura preparara una romería.
de los murciélagos, también se le instaló una Sus maridos, menos temerosos, compartían
pareja de güiñas16 en el jardín. sin mayores problemas la "Picá del Diablo"
Pero, la expectación y algarabía llegó al límite con dos chunchos, unas cuantas culebras y un
cuando alguien descubrió entre los matorrales jabalí adicto a la cerveza, que los parroquianos
de helechos y nalcas que bordeaban el estero a le convidaban gustosos.
una familia de tímidos pudúes que apenas se -¡Les dije, por san Rochefort, les dije ... !
asomaban por entre las ramas. Sin embargo, Que ese aserradero solo daría problemas el
también hubo noticias más alarmantes de vozarrón de don Segismundo se escuchaba
personas que dijeron haber escuchado rugidos hasta la calle.
de puma en las afueras del pueblo, lo que no -¿Qué tiene que ver el aserradero con los
dejó de preocupar a muchos. animales? preguntó el flaco moreno.
El cabo Carrasco y los tres carabineros a -No sé, pero algo tiene que ver contestaba
su cargo tuvieron más trabajo que nunca, el anciano vagamente.
pues debieron recorrer todo el poblado -Como sea -dijo el médico del consultorio,
recordándoles a los más desesperados que la que se había unido a la francachela, ordenando
caza no estaba permitida en zona urbana y que una nueva ronda de tragos para todos, incluido
la mayoría de las especies que correteaban, se el jabalí . Por lo menos, pasa algo nuevo en
escondían o sobrevolaban El Apartado, estaban este pueblo muerto.
en peligro de extinción y, por tanto, protegidas -Lo que es a mí, esta circunstancia, tan
por la ley. antinatural, me altera los nervios señaló
¡Esto es el colmo! ¡Yo pago mis impuestos! don Eurípides, mirando preocupado como el
¡Cómo un loro va a tener más derechos que yo! animal borrachín bebía.
-se quejaba el administrador del gimnasio -¿De que está hablando? Con tanto bosque
cuando se lo llevaron preso por intentar usar cerca y los únicos animales que se veían
su escopeta contra las aves. por aquí, eran las dichosas vacas exclamó
16
Güiña: felino salvaje, del tamaño de un gato doméstico, que habita
divertido el doctor.
en las zonas boscosas de Chile.

91
-A propósito de vacas... acotó don Entonces, los jóvenes rebeldes recurrieron a
Segismundo poniéndose serio , lo único otra estrategia: contaron a todo el que quisiera
que espero, es que toda esta trifulca no altere escucharlos, una antigua leyenda mapuche que
la producción lechera. Yo ya he notado a mis finalizaba con la maldición. de Nguenechén"
animales un tanto nerviosos ... contra aquellos que atentaran contra la tierra.
Los demás lo miraron divertidos, don No era cierta, pero nadie se preocupó de
Segismundo no cambiaba. verificarla y provocó todo el efecto que se podía
Pero, a pesar de todo, la tala continuaba. esperar de ella. Es decir, los que la creyeron,
Los árboles seguían cayendo heridos por las empezaron. a murmurar en contra de don Otto
motosierras y nada hacía presagiar un pronto y su proyecto y, los que no la creyeron, se reían
término de las faenas. Al contrario, llegaron de los primeros. ,,
más hombres y más máquinas, se redobló el En pocas palabras, el asunto se empantano y
trabajo y cayeron más árboles. "la rebelión de las masas", que tanto esperaba
Violeta y sus amigos denunciaron ante el Violeta, 110 se producía ... y los taladores seguían
cabo Carrasco la ilegalidad del aserradero, botando árboles.
puesto que no tenía todos los permisos, como Tres días llevaba ya la invasión de los
había asegurado don Otto. Sin embargo, el animales, cuando ambos hermanos conversaban
policía no hizo más que encogerse de hombros, en el jard.ín, tratando de no molestar a mamá
¡ /
'
él solo podía actuar con una orden judicial o1 zorro y sus cn as.
1
!1 a falta de esta, al tener la certeza de que se -Esto no está resultando dijo Violeta
'
. . /

•:
estaba cometiendo un delito, cosa que no le desalentada . La gente no reacciona y no se
:

constaba. qué más hacer.


Conseguir la orden de un fiscal llevaría -A mí tampoco se me ocurre nada acotó
más de una semana. Aun así, el casi novio de serio Rigo . Y los animales ya están muy
Violeta partió a la capital regional en procura nerviosos fuera del bosque. No creo que
1 de ella. La chica, en tanto, organizó protestas aguanten un par de días más.
1
¡
'
y mítines que atraían a mucha gente, pero que -¡Pucha ... ! ¡Tanto trabajo para nada!
!
1
1 . no podían evitar que los taladores siguieran -exclamó la muchacha abrumada, volviendo
. con su trabajo .
' ;

17 N guenechén: divinidad creadora en la rnítología mapuche.



92
93
la cara hacia el camino para que su hermano hijitos. Entonces, una sonrisa radiante se
no la viera llorar. instaló en su cara.
En ese momento, descubrió al caballo -¿Qué pasa? --quiso saber su hermana al
montado por la exigua figura de una niña, notar el cambio en su rostro.
galopando a toda carrera hacia ellos. -Nada ... es decir ... Se me ocurrió que tal vez
Creo que tienes visitas anunció, sería bueno organizar otra asamblea propuso
dirigiéndose a Rigo. ('•I vacilante.
!
. 1
El chico se volvió justo cuando Marichen -¿Otra asamblea? ¿Para qué? Violeta
frenaba la marcha del Pampanito, hasta estaba intrigada.
detenerlo junto a ellos. -Para encarar a don Otto aclaró el
Toda una amazona tu amiga, ¿eh?, piojo <.'l1ico , y así levantar al pueblo, como en tu
comentó Violeta, celebrando la destreza 1 ibro ...
como jinete de la niña. -¿Quién es don Otto? preguntó Marichen
¿Qué pasa? le dijo Rigo a Manchen, cun•osa.
arrugando el entrecejo. -Tu abuelo le contestó Violeta sin mirarla
¡Esto empeora! respondió la chica y añadió . No es mala idea, piojo.
agitada . Mi abuelo contrató gente de afuera -¿Mi abuelo? repitió la niña divertida,
para talar. ¡Son más de cien y llegarán pasado ~1ero luego se puso seria . ¡Oye... !¿ Y cómo le
mañana! dicen a mi papá?
-¡Lo que nos faltaba! exclamó Violeta -Don Ottito le respondió Rigo y agregó- .
golpeándose la frente . ¡Es el final ... ! ¡Claro ... ! Silo invitan no podrá negarse, porque
-¡No! replicóMarichencon vehern.encia . si lo hace ...
¡No se rindan! Rigo, tú tienes que hacer algo. -¡Ottito! ¿Y a mí, cómo me dicen, ah?
¿Qué puede hacer él? preguntó Violeta -preguntó alarmada la chica. .
intrigada p()r la seguridad de la niña. -Marichen le dijo Violeta sin vacilar,
Marichen no contestó, limitándose a mirar luego prosiguió . Si se niega a asistir, el
al chico a los ojos. Rigo no pudo sostener pueblo entero se le irá encima. i ~ien pensad?:
esa mirada y desvió la suya hacia el jardín, piojito! Voy a prepararlo todo altiro y partió
tropezando de pronto con mamá zorro que, corriendo.
tendida sobre el pasto, amamantaba a sus

94 95
En cuanto quedaron solos, Marichen miró al ~i.1t1t1il() de hierbas recuperado y, después de
chico a la car? y, sonriendo con malicia, dijo: • ., ,, ., )t11t.\ndarle la casa al Winka, salió decidida.
¿Por que tengo la impresión de que lo de 1.,, luna llena le prestó su reflejo espectral para
la asamblea no fue precisamente lo que se te ,, 111111l1rarse el camino.
ocurrió? /\ lgunos kilómetros más allá, en el pueblo,
1

Estás loca contestó él sonriendo . Ves 1111., figura pequeña y vacilante escapaba de
cosas raras en todos lados. ~¡11 rasa por una ventana, sin encomendarse a

¡Hu~! ¿Sí... ? Te tengo vigilado, Rigo, no 11.1ll•1, como no fuera su suerte. Pero también
te de~~u1des o voy a pillarte replicó ella, l.1 lt111e:1 la acompañó.
también sonriendo. ¿Qué pasa con esos perros que ladran
. No sé a qué te refieres, pero no pierdas 1.11tl(l? preguntó don Otto, bajando presuroso
tiempo conmigo, mejor vigila a tu abuelo 1 >t ,r la escalera, al mismo tiempo que se
-pidió él. , '' '( unodaba la bata a medio poner.
Lo haré, pero no te olvides de mí dijo No sé respondió su hijo desde la puerta
la niña. 1 lt mde vigilaba escopeta en mano , pero ya
No tengo otra opción ... -la interrumpió 11''11·1Lié a los peones a revisar. ¡Marichen, vuelve
Rigo poniéndose serio y sonrojándose .1 ll 1 pieza!
bastante. Don Otto se volvió y vio a su nieta parada
Yo tampoco concluyó ella mirándolo 1 rus él, pálida y asustada.
también seria y sonrojada. -No pasa nada, m'J1ijita le dijo tratando
~ntonces, acercándose rápida, lo besó e11 la tll· calmarla . Acuéstate que es muy tarde.
mejilla y, antes de que Rigo pudiera reaccionar Pero ella no le hizo caso y, al contrario,
espoleó al caballo y partió al galope. ' súbitamente cariñosa (como no lo había sido
Esa noche, pasadas las doce, Mamartita 11L111ca), lo abrazó diciendo:
apagó el fuego e11 su ruca y se aprestó a salir. -¡Ay, abuelito! [Papá! Afuera hay alguien
Había estado pidiendo a los espíritus amigos, y r-xtraño. ¡Yo lo vi ... desde mi ventana! ¡Por
a los no tanto, que la ayudaran y protegieran en 11llc1!
lo ~ue pensaba hacer, y ya se sentía preparada Y señaló el lado sur de la casa.
y lista. Se cubrió con su negra manta, cogió el -¡Ya oíste, hombre! le gritó don Otto a
su hijo.

96 97
El hombrón salió sin dudar llamando a los dormir! se quejó Laura mostrand.o los
peones, que lo siguieron a toda carrera hacia dientes . Te juro que si no fuera la esposa de
donde Marichen había visto al intruso, sin un veterinario, ya las habría eliminado todas
que nadie se preguntara por qué los perros con la aspiradora.
ladraban hacia el lado opuesto, por donde huía -''Nobleza obliga"!", mi amor, lo siento
una sombra a todo correr. -'Se rió él.
A la mañana siguiente, Martín tomaba su -No te rías, hablo en ... ¡eh! ¿Qué es eso?
segunda taza de té, mientras Laura intentaba -Laura se calló y puso atención.
mantenerse despierta a su lado. En verano, A lo lejos, alguien gritaba desesperado.
él era el único que trabajaba normalmente, Alarmados, se levantaron de la mesa y se
por lo que seguía con su rutina de levantarse dirigieron hacia la puerta, pero ya antes de
temprano para recorrer las lecherías en la abrirla, supieron de quién se trataba.
mañana y atender los casos especiales por -Es don Segismundo dijo Martín.
la tarde. Su esposa insistía en levantarse -Y te llama a ti señaló Laura . ¿Qué le
también y prepararle el desayuno, para volver habrá pasado ... ? ¡Ay! ¡Doña Rosaura ... !
a acostarse después. Pero los últimos días -No, peor aún ... para él, claro la
habían sido demasiado extraños como para . .;

interrumpio su esposo.
dormir bien; además, mantener a los animales -¡La Chabela! exclamaron los dos al
a raya resultaba agotador, por lo que Laura mismo tiempo.
ne) disimulaba su cansancio, bostezando sin Cuando salieron al camino, el pobre anciano
tapujos. ya se caía de agotamiento. Por muy fuerte que
-¡Cuidado o me vas a tragar! la em.bromó fuera, recorrer casi corriendo la distancia desde
su marido. su casa hasta la del veterin.ario fue un exceso
-Disculpa, pero me muero de sueño que pudo costarle la vida. Pero, conociéndolo,
-respondió ella sonriendo . Estoy agotada. el riesgo bien se justificaba.
-Te entiendo dijo él comprensivo . -¡Mis ... vaquitas ... doctor... ! Mis animales,
Anoche, las ranas improvisaron un festival de ¡ya no dan leche! exclamó angustiado,
la canción bastante ruidoso. . ._ ·-·-~·--N•••-
- ,,._.,.._ ..--··-

lKNobleza obliga: se dice esto cuando una persona e.stá oblíg~~a a


-¡Sí ... ranas malditas! ¡No me dejaban actuar de una determinada manera debido a su trabajo, profesión o
declaraciones anteriores.

98 99
. ' '. . . .. ·,
.

Lechera de El Apartado S.A. había decidido


mientras Martín y Laura lo llevaban casi en
brazos hasta adentro. visitarlo esa mañana.
Rigo y Violeta, sentados en la cerca trasera
¿Cómo? ¿Cuáles? preguntó intrigado
de la casa, evitaban la desagradable escena de
el veterinario.
tanta gente desesperada inquiriendo, rogando
¡Todas, doctor, todas! jMártires lactantes!
respondió el anciano desesperado . ¡Ni una o exigiendo una respuesta a su padre.
-Esto es lo más patético que he visto en
gota de leche me dieron! ¡Ni una! ¡Ay, mísero
mi vida dijo la chica con una despectiva
de mí!
sonrisa . Tanto hombre viejo lloriqueando
Y se tomaba la cabeza con sus trémulas manos,
mirando a Martín con ojos suplicantes. porque sus vacas no dan leche.
-No tengo idea lo que significa "patético",
-Cálmese, hombre pidió el médico . E11
pero estoy de acuerdo contigo acotó el
cuanto lo haga, iremos a ver a sus vacas.
chico, con una sonrisa amplia y contenta en
El sonido del teléfono lo interrumpió y Laura
fue a contestar. Cuando volvió, al verla, Martín su cansado rostro.
-¿Por qué tan contento? su hermana se
se dio cuenta de inmediato de que no podría
cumplir lo prometido a don Segismundo. sorprendió al notarlo.
-Porque esta sí fue una buena idea
¿Ahora qué? preguntó presintiendo la
respuesta. _,contestó sin pensar.
Confundida con la respuesta, Violeta iba a
. Las vacas de los Valenzuela tampoco
preguntar otra vez, pero el sonido del galope a
dieron leche hoy respondió muy seria ella.
sus espaldas la interrumpió. Se vol vieron para
-¡El fi11 del mundo! ¡P()r santa Martirio de
¡
ver llegar a Marichen, que venía con el rostro
.1
•· la leche cortada ! exclamó don Segismundo
levantando los brazos al cielo . ¡Ay, infelices radiante y una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Ajá! Veo que no solo las vacas de mi
todos!
abuelo se secaron comentó al ver la algarabía
El teléfono volvió a sonar y siguió sonando
por dos horas más. A la tercera, en el camino. frente a la casa.
-Sí, parece que es un "problema universal"
frente a la casa del veterinario, una docena de
vehículos mal estacionados y una veintena -señaló Violeta irónica.
-¿Y quién será el culpable? preguntó
de caballos a medio amarrar d.elataban que la
Marichen con un brillo especial en los ojos.
mayor parte de los socios de la Cooperativa

101
100
,
' .' : . 'I
. ''

1 '

-¿Quieres decir qué clase de mal o -¿Cómo más adecuado ... ? preguntó él
enfermedad puede ser? inquirió a su vez •·xtrañado.
Rigo, mirándola con el ceño arrugado. -Alguien con más autoridad en materia
: 1
-Debe ser algún virus o algo así aventuró ( lt· maleficios le explicó Violeta, que había
1
Violeta con desgano. sl·guido la mirada de la chica y sonreía
-.N·o, yo sé quién provocó este fenómeno, rómplice.
en. realidad replicó la niña con malicia, -¿Quién enton.ces? quiso saber Rigo.
d.evolviéndole la mirada al chico. -Ella le contestó Marichen haciéndole
-¿Quién? quiso saber Violeta curiosa. t111a seña para que mirara a sus espaldas.

-Pues ... mi abuelo con.testó Marichen, Él volteó y vio a Mamartita acercándose


' .

'
i ·.
1
.
:
1
:
sonriendo burlona, mientras Rigo suspiraba. .t paso lento y reposado. Parecía cansada/
i ¡)ero su cara, a pesar de su seriedad habitual,
i -¿Tu abuelo? insistió la otra, más curiosa
aun.
./

,.
trasuntaba en los ojos una vitalidad renovada, ,
-¡Claro! El instaló el aserradero y está como si su espíritu estuviese contento o, mas
cortando los árboles, atrayendo la furia de los ... bien, satisfecho. Rigo sonrió al verla, mas/ antes
1
¿co./ mo es?.... ¡ah , su. . ' .. 1 os P!· 11 .anes 19 respon d1. 0, . de que la mujer llegara hasta ellos, aclaró:
! 1
la niña. -Pero las machis no hacen maleficios, no
-¿Qué? Rigo no entendió, pero su son brujas ... 110 Mamartita al menos.
hermana sí. -Eso no lo sé aseguró Violeta . Y, como
-¡Oye, es cierto ... ! exclamó . Hay yo, la mayor parte de la gente del pueblo
que decírselo a la gente para que lo tenga e11. tampoco, esa es nuestra ventaja.
: 1
cuenta. Entretanto. en la consulta de Martín, todo
-¡Ah, ya caigo! afirmó el chico era lamentaciones y preguntas sin respuesta. La
1

i. sonriendo . ¡Vamos entonces! situación era grave en realidad, la cooperativa


. '
tenía compromisos que cumplir y no podía
:

-Espera lo contuvo Marichen mirando


hacia el camino r me parece que eso tiene que atrasarse en la entrega de su producción a los
hacerlo alguien más adecuado que nosotros. compradores. Les había costado un montón
1'
!
de años de verdadera lucha contra las grandes
'
19
Pillán: espíritu de un muerto o ser sobrenatural en la mitología empresas lecheras lograr establecerse como
ii
'l mapuche. un proveedor independiente e importante,
'
; i
. ..'

¡:
.1 102 103
vale decir, con poder de decisión para fijar el -replicó con una sonrisa amarga M~rtín .
precio de venta de su producto. Esto gracias, No sé lo que está pasando con sus anima.les,
en parte, a la reconocida calidad de su leche y, revisé a la mayoría ayer mismo y estaba bien,
también, porque habían sido muy responsables por eso me atrevo a asegurar que problemas
en respetar las condiciones de sus contratos. físicos no tienen.
Por esto, un estancamiento en la producción -¿Qué? ¿Nos está diciendo que las vacas
significaba un atraso en la entrega y, a la larga, están estresadas o que se trastornaron?
un desastre económico para el pueblo entero, -señaló alguien irónicamente.
·¡ desde los latifundistas (como don Otto), hasta los
1
-Aunque usted no mecrea dijo Martín ,
pequeños productores (como don Segismundo ), hay investigaciones muy respetabl~s que
pasando por los comerciantes, los empleados plantean la seria posibilidad de q~eanimales
(como don Eurípides) y los prestadores de d.e granja, como las vacas y las gall1n~s, suf~~n
servicios (como el veterinario). trastornos sicológicos debido a la manipulación
-¡Esta es una catástrofe! exclamaba don de que son objeto.
Segismundo, a quien nadie podía calrnar- -¡Lo que nos faltaba: ahora necesitamos un
¡Un mal sueño, eso es! sicólogo de vacas! bromeó alguien.
-¿Qué les pasa a las vacas, doctor?-querían -¡O tendremos que darle oacas-cioness
saber todos. -sigu.ió otro.
-No lo sé decía Martín confundido . -¡No sé cóm.o pueden reírse de esta
No hay en toda la historia de la medicina catástrofe! exclamó don Segismundo
veterinaria, un caso igual o similar a este. indignado . ¡Tenemos que hacer algo!
-Pero, algo sabrá usted insistieron. -·Pero qué? le preguntaron los otros.
-No hay ninguna enfermedad q.ue tenga -bejar de cortar los árboles les respondió
como síntoma el súbito cese de la elaboración una voz grave y solemne desde la puerta.
de leche por parte del organismo del animal Sorprendidos, todos se vol tea~on y
_µexplicó el veterinario . Cuando esto ocurre, descubrieron a Mamartita, cuya figura,
es siempre en forma gradual. normalmente baja y menuda, parecía haber
-Se tratará de un mal nuevo y desconocido crecido de pronto, al recortarse contra la lu~ del
-aventuró don Eurípides. sol a sus espaldas. Iba vestida con su habitual
-No creo tener tanta suerte, mi amigo atuendo, pero había agregado los ornamentos

104 105
• • • ~ 1 •1 •
• : • • 1
• . !

' 1

i
'

de plata tradicionales, lo que realzaba su cierto dijo Martín , pero no puede pedirnos
aspecto, dándole un aire de cierta nobleza de que crearnos en maldiciones de espíritus y esas
raza que infundía respeto y hasta temor. cosas ...
Los presentes, todos hombres, se revolvieron -Dotorcito Martín, tú eres un buen hombre,
serio~, conturbados por sus palabras y,, muy sabio en tu trabajo, pero no entiendes
especialmente, por su mirada fiera, aunque algunas cositas qtte yo sí entiendo. Y les digo: si
serena. ustedes no hacen algo para salvar el bosque, los
-Mamartita ... Buenos días la saludó animalitos no se irán del pueblo y las vaquitas
sorprendido el veterinario . ¿Qué decía no darán leche. ¿No me creen? Entonces,
usted? busquen en sus libros una explicación a lo que
No son buenos los días cuando pasa todo está pasando los desafió la mujer.
lo que está pasando respondió ella . Los Los hombres se miraron unos a otros con-
animalitos están defendiendo a su madrecita, la fundidos, sin saber qué contestar. La machi
Tierra. j Dejen de cortar los arbolitos o tendrán casi tenía ganada la partida, sin embargo, la
que vivir de otra cosa! aparición de don Ottito vino a complicarle las
¡Pero nosotros no somos los que estamos cosas.
talando el bosque! replicó alguien . ¿Por -S.i los animales se van o se quedan dijo
qué nos dice eso? adelantándose vacilante desde la puerta, sin
Cuando llegaron los hombres blancos, saludar a nadie , poco importa. Tampoco
españoles, chilenitos o alemanes contestó importa si las vacas solidarizan con sus
Mamartita r trajeron sus vaquitas y quemaron parientes salvajes y no dan leche nunca más.
el bosque para que creciera el pastito con que En realidad, no importan ni las fantasías de
alimentarlas. Cazaron al guanaco y al huemul, esta señora, ni la habilidad de nuestro amigo
sin dejar nada para el puma, y cuando el pumita el veterinario, ¿y saben por qué? ¡Porque este
les robó una oveja lo cazaron también. Y así ha pueblo miserable ya se acabó! ¡Pronto no será
sido siempre y con todos Ios animalitos. iN o más que un montón de cerros de astillas que
pidan que ellos distingan entre el hombre se llevarán las multinacionales extranjeras para
bueno y el hombre malo, porque para ellos convertirlas en papel higiénico!
todos son malos! -¡Está borracho! descubrió alguien ..
Mamartita, lo que usted dice quizás sea -Sí, señor, no he dormido en toda la noche

106 107
.~

tomándome el bar entero de mi casa admitió Violeta hizo una seña a Rigo para que se
él con una sonrisa es tú pida. le acercara y la consolara, cosa que él hizo
¿Y a qué ha venido hasta aquí... y en ese no muy convencido. Pero se allegó hasta ella
estado? preguntó otro molesto. y, sin decirle nada, puso una mano sobre su
-Venía ... venía a buscar al bueno de Martín, hombro.
como le dice la señora aquí presente, para -No puedo ir a casa ... él estará allí dijo
que fuera a ver lo que le pasaba a mis vacas. la niña sin mirarlo.
Pero después de escucharlos, veo que es inútil -Entonces, quédate ... hasta que todo se
y me voy explicó dirigiéndose hacia la arregle ofreció él sonriéndole.
puerta, pero antes de salir, se volvió a medias -Eso puede ser mucho tiempo si creemos en
para agregar . ¡Créanme, amigos, hagan sus lo que dijo replicó ella también sonriendo.
maletas y búsquense otro pueblo donde vivir, -No será así ... ellos lo evitarán dijo Rigo
porque este... ! señalándole a los hombres que, presu.rosos,
No terminó la frase, pues descubrió en salían de su casa para subirse a sus vehículos
una de las ventanas de la consulta el rostro y partir a toda carrera.
compungido y sonrojado de Marichen, quien, Mamartita salió al final, los miró desde lejos
junto a Rigo y Violeta, se había asomado y, sin decir nada, dio media vuelta y se alejó
a espiar la intervención de Marnartita, sin por el camino también.
esperar, obviamente, la brusca intromisión de Resultaba curioso y un poquito absurdo ver
,,
su papa. el mar d.e paraguas que repletaba el gimnasio
El hombrón abrió la boca, estupefacto, de la cooperativa bajo los que se cobijaban los
i
empalideciendo hasta los labios. Se quedó apartadinos para protegerse de la caca de los
1
.!
! unos segundos paralizado sin saber qué hacer, loros que chillaban sobre sus cabezas.
pero luego se lanzó atropelladamente hacia su Tal como lo habían plan.eado, Violeta
jeep en el que, avergonzado, huyó a toda prisa, organizó una segunda asamblea y, attnque la
dando tumbos por el camino. cantidad de autoridades era bastante menor y
Marichen, también pálida y perpleja, se alejó la presencia de don Otto no era segura, pues no
de la ventana, corriendo hacia su caballo. Pero había contestado la invitación que le hicieran,
no montó. Se quedó apoyando la cabeza contra la gen.te había repletado el local con la misma
un costado del animal, llorando. expectación que en la primera asamblea.

108 109
Adelante, sentados entre Laura y Martín, 11L1nca se han llevado bien y mi padre estará
Rígo y Marichen esperaban con cara de ícliz de no tener que preocuparse de la niña.
1 ' aburridos a que la reunión comenzara. Esa 1 '.11 todo caso, en cuanto usted me diga que sí,
1

y<) iré a hablar en persona con el cabo Carrasco


1

noche, después de su infortunada aparición


en la consulta del veterinario, don Ottito y 11<.1ra dejar constancia de que mi volunta.d es
Martín hablaron por teléfono, pues la chica 'ttte mi hija esté con ustedes y no con él.
no quería volver a su casa, cosa que su papá -¿Tan mal están las cosas? comentó el
comprendió y la dejó hacer. Lo increíble pasó veterinario levantando una ceja . Yo no tengo
al día siguiente, cuando Martín salió en la problema y estoy seguro de que mi mujer
mañana y se topó con el padre de la niña al tampoco. pero ¿y la niña? ¿Se irá sin explicarle
poco andar. nada a ella?
-Necesito que me haga un favor enorme, -Después de lo que pasó ayer, no tengo
Martín le dijo con aprensión . Sé que nunca valor para enfrentarme a mi hija confesó
hemos sido amigos y que me porté muy mal en el hombrón bajando la vista . Espero poder
i .
1 .
1 ! su casa ayer, pero usted me da más confianza hacerlo cuando vuelva. Entonces, ¿cuento con
!
que mi padre, y Marichen parece congeniar usted?
bien con sus hijos. =-Sí, y no se preocupe, la cuidaremos bien
No entiendo a dónde quiere llegar, per() -respondió Martín sonriendo.
si puedo ayudarlo... ofreció no muy segur() -De eso no tengo dudas señaló don
el veterinario. Ottito, y luego sacando una maleta de su jeep,
Tengo que viajar a Santiago y arreglar agregó . Estas son sus cosas, en este sobre hay
un par de asuntos pendientes explicó el dinero para los gastos que pueda ocasionar y,
hombrón . Quiero que Marichen se quede en este otro, una carta mía para ella. ¡Gracias,
con ustedes h.asta que yo vuelva, que, espero, Martín! ¡No sabe cuánto me ayu.da con esto!
/

sera pronto. -No faltaba más, hombre. Déme la maleta


¿Con nosotros? Pero ¿y su abuelo? y la carta, pero guarde el dinero. Su chiquilla es
preguntó extrañado Martín. nuestra invitada, no una pensionista. Y repito:
Ya se lo dije: está muy viejo y tan metido vaya tranquilo, ¡pero vuelva, eh!
en esto del aserradero, que no tendrá tiempo Así, Manchen llevaba ya dos días en casa de
para ella señaló don Ottito . Además, ellos su amigo y, a pesar de que esta era mucho más

11 n 111
1 .

!.
.'

las cosas, ya fuera cerrando el aserradero o, por


sencilla que la casona patronal de su abuelo,
último, explicando bien lo que pretendía hacer
se sentía más cómod.a y tranquila que antes.
en realidad con los bosques.
Por eso, en el gimnasio, estaba con la familia
Pero no llegaba, y como no lo hacía, Violeta,
de Rigo, aburriéndose de lo lindo, esperando
paraguas en mano, subió a la tarima, abrió un
a que todo empezara.
micrófono y dio por comenzada la asamblea.
Por otro lado, las cosas seguían igual. Ya
-Vecinos de El Apartado dijo mu y
se completaban casi seis días del comienzo
seria , volvemos a juntarnos aquí para tratar
de la tala de árboles, cuatro de la "invasión
el asunto del aserradero, que se ha convertido
salvaje" y dos de la ''huelga de la leche'', en algo ingrato para todos nosotros ...
como las llamaban en el pueblo. Y lo peor es Y la chica continuó explicando cómo había
qt1e nadie, o casi nadie, sabía lo que estaba averiguado que don Otto les mintió y que
pasando realmente ni cómo terminaría todo. no tenía todos los permisos para comenzar a
Los más crédulos habían tomado muy en serio operar el aserradero; por lo tanto, el proyecto
las advertencias de Mamartita y culpaban al era ilegal. Pero también era inmoral, puesto que
aserradero del desastre que vivían, pero los
carecía de transparencia y se fundamentaba
abrumaba la certeza de que no podían ha.cer
en mentiras, como la anteriormente dicha, o
nada, pues c?nven~er a don Otto resultaba poco
la falsa promesa de contratar mano de obra
menos que imposible, al igual que pretender
local, cuando la verdad era que en esos mismos
ganarle un juicio argumentando con maleficios
momentos debían estar llegando al lugar de
y leye~das. Asimismo, los escépticos, qu.e
la tala cien nuevos operarios traídos de otras
no creían que el problema de los animales
tuviera relación con el bosque talad.o, tomaban zonas del país.
Esta última revelación levantó un murmullo
mucho más en serio las palabras de don Ottito
de molestos comentarios entre la multitud.
preguntándose qué futuro le esperaba al puebl~
! :
' Aprovechando esa incipiente irritación general,
de continuar las cosas como estaban.
Violeta habló entonces de los animales.
Como fuera, todos esperaban que don Otto,
-No existe una explicación lógica dijo ,
qu_e no aparecía por ninguna parte, diera una
para que podamos entender la presencia de
.·,' senal, en el sentido que fuera, qt1eles permitiera
animales salvajes en nuestras calles y casas.
salvar la situación. De una u otra forma, los
Pero ¿existe una razón más lógica que la de
apartadinos creían que solo él podía arreglar
113
11?
L;1
1
. .

defender su hogar? No hablo de fantasías -¡¿Qué sarta de estupideces son esas?'


ni de cosas mágicas, sino de instinto de -gritó don Otto avanzando hasta el entarimado
supervivencia. Cuando un barco se hunde, y cogiendo un micrófono él también.
las ratas lo abandonan. ¿No hacen lo mismo A pesar de su impecable presentación, su
los marineros? ¿N() nos iríamos nosotros a un rostro congestionado y sus gestos bruscos
lugar más seguro si este pueblo estuviera en delataban una agitación interna y una cólera
peligro de desaparecer? 111al contenida que lo hacían ver muy distinto
Los amigos de la chica iniciaron un aplauso ;.l l amable y preocupado vecino que pretendió

que se convirtió en ovación por todo el ser en la primera asamblea.


gimnasio. Algunos loros, nerviosos, volaron -¿Cómo pueden creer semejantes patrañas?
espantados y los paraguas empezaron a -continuó, mirando con ojos desorbitados a
cubrirse de manchas malolientes. la concurrencia . Es más, ¿cómo pueden
Tampoco podemos explicar lo que pasa ustedes, la mayoría hombres y mujeres adultos,
con nuestras vacas continuó la chica cuando hechos y derechos, estar escuchando a esta
retornó el silencio , pero es posible que así muchacha, casi una niña, contarles un cuento
como los animales se alteran cuando se avecina salido de su imaginación?
un temblor o alguna catástrofe por el estilo y -¿Salieron de mi imaginación estos papeles
las aves huyen o los perros aúllan nerviosos que demuestran que usted no ha cumplido con
etc. ante la catástrofe que significa para la el estudio de impacto ambiental que la ley exige
naturaleza la destrucción del bosque nativo, para un proyecto como el suyo? le replicó la
las vacas, alteradas por este hecho, y como chica sin amilanarse, mostrando una carpeta
no pueden aullar, manifiesten su nerviosismo donde guardaba los documentos traídos por
dejando de dar leche. su casi novio desde Puerto Montt.
Más aplausos. Como se ve, Violeta había -¡Mentiras! contestó el anciano .
preparado con esmero su discurso, relacionando ¡Falsedades sacadas quizás de dónde!
muy bien, y sin caer en teorías supersticiosas -Y supongo que también es falso que hoy
(pero sin descartarlas tampoco), los problemas llegarán cien personas, contratadas afuera,
de los animales con el funcionamiento del para seguir talando árboles, ¿no? contraatacó
aserradero. Sin embargo, cuando los aplausos Violeta.
decayeron, una voz se alzó desde la puerta.

114 115
-¡Sí, explíquenos eso, señor Meyer! gritó
del pueblo ni las vacas darán leche, hasta que
el flaco moreno desde el público y muchos
usted deje de cortar árboles!
hicieron gestos de aprobación . ¡Usted
-¡Mocos() impertinente! replicó el
prometió darnos trabajo!
hombre, y luego agregó, dirigiéndose al
-Eso ... eso es solo una situación momentánea,
público con sonrisa burlona . ¡A~uí ti~nen ,.ª
amigos explicó vacilante don Otto . Aquí
otro chiquillo para que les cuente historias! ¡El
no hay mano de obra calificada para ese
sabe lo que los animales piensan!
trabajo ...
-¡Claro que lo sabe! esta vez fue otra voz
Una andanada de imprecaciones salidas del
la que sorprendió a todos. .
público interrumpió su explicación:
-¡Marichen! exclamaron don Otto y Rigo
-¡¿Hay que ir a la universidad para usar
al mismo tiempo.
una motosierra?'
-¡Él le pidió a las vacas que no dieran leche!
-¡Pa,. lo que cuesta gritar ''árbol
. ,,, -continuó ella sin pensar, indignada con su
abªJººº··· . abuelo . La noche que ladraban los perros,
-¡Es que nos quiere como amigos, no como
¿recuerdas?, yo lo vi en los establos e hice que
empleados!
los peones buscaran en otro lado para que
-¡Que nos invite a almorzar a su casa
entonces! pudiera escapar.
-¡Ahora quieren convencerme de que el
Las burlas terminaron por enfurecer al
mocoso puede hablar con las vacas! se burló
anciano, quien, haciendo un feo gesto con la
el hombre, sin importarle que fuera su nieta
mano, exclamó:
quien lo asegurara; muchos se rieron con él.
-¿Y así piden trabajo? [Ríanse. no más,
-¡No! ¡Él no habla con los animales, pero
pero yo seré el que ría al final! ¡Falte el papel
los entiende y ellos a él!
que falte, el aserradero ya está funcionando y
Se hizo un súbito silencio y todos miraron
no lo parará nada! ¡Ni esta niñita vivaracha, ni
hacia quien había pronunciado esas palabras.
ustedes, ni na.die!
Rodeada por los comuneros mapuches, serios
-¡Los animales lo harán! la voz de Rigo
e inmutables, Mamartita esperó unos segundos
interrumpió las amenazas de don Otto y atrajo
antes de continuar.
todas las miradas sobre él . ¡Ellos no se irán
-Todos tienen un don, bueno o malo, pero

~16
117
-Tú, pichiwentru, eres el único que puede
lo tienen explicó . Tú, viejito Meyer, sabes
decirnos qué pasará le dijo fijando sus ojos
muy bien cómo ganar platita, aunque tengas
que mentir y destruir para hacerlo. Tú, dotorcito en Rigo.
Todos lo miraron expectantes y en silencio.
Martín, sabes bien como curar a los animalitos ... ,
l~I calló un momento, recorriendo las caras
Todos tenemos un don y el pichiaeniru también:
de quienes lo rodeaban, com.o buscan.do un
el pichiwentru entiende a los animales y los
<1poyo que no pudieron darle. Sus padres,
animalitos lo entienden a él.
Violeta y Marichen. le devolvieron una mirada
¿Qué es esto? ¿Un congreso de
angustiosa. Solo Mamartita le infundió con
parasicólogos locos? preguntó irónico don
el brillo ancestral de sus ojos la confianza
Otto. . ~n m?coso que habla con las vacas y
suficiente para decir:
una india bruja de porquería ...
-Todo seguirá como está, hasta que paren
¡Cuidado con lo que dice, hombre!
de destruir el bosque.
-advirtió uno de los comuneros altivo.
Un murmullo molesto se levantó entre la
¡Y cuidado con lo que dice de mi hijo
gente, gran parte de la cual se tomó muy mal
también! agregó Martín en el mismo tono.
lo anunciado por el chico, sin importarles lo
¡Sí! ¡La machi tiene razón, Rigo puede
lógico o no de la situación. El disgusto estalló
hablar con los animales, somos testigos de
en gritos:
eso! se oyó gritar desde las graderías; eran
-¡Pero qué te hicimos, cabro de
los Valenzuela.
porquería!
¡Por eso se lo pasa merodeando por el -¡De dónde salió este niño endemoniado!
bosque! gritó otro por allá.
-¡Háganle un exorcismo al mocoso!
¡Están locos! replicó un escéptico. En ese momento ocurrió lo inesperado:
-¡Los perros bravos no le hacen nada! los loros, ya fuera porque se asustaron con
-intervino un tercero. los gritc)s o por alguna otra extraña razón,
¡Por favor, estamos en el siglo XXI! dijo se agitaron lanzándose a volar por sobre las
otro, incrédulo. cabezas de la gente, al mismo tiempo que
Fue Mamartita la que acabó con la arrojaban una lluvia de estiércol sobre ellas.
discusión. Se adelan.tó hasta llegar junto al Los apartadinos, entre asustados y asqueados,
chico y le dijo:

119
118
salieron en desbandada del gimnasio, huyendo
del ataque impensado. Solo permanecieron
dentro Rigo y su familia, Marichen, Mamartita
y los comuneros mapuches, ninguno de los
cuales, curiosamente, fue alcanzado por la caca
de las aves.
Al llegar a su casa, don Otto bajó de su
automóvil y unos cuantos peones que estaban • .,"./t-.;..~.:;;-.:
. ,··...·. . .
:
. .
.
por allí no pudieron evitar reírse ante el aspecto
del patrón, que venía bañado entero en una
materia blancuzca y maloliente. El anciano
los increpó a gritos, haciéndolos tragarse su 1•
¡
ri•sa y correr a conseguir una manguera para

., . .

limpiarlo a.n.tes de entrar. Los loros parecían ·. \ . -~


haberse ensañado especialmente con él.
Ya más limpio, entró a su casa llamando a
gritos a algún empleado que le diera respuestas. '
•••
>

Apareció presuroso su administrador y,


mientras el anciano se lavaba y cambiaba de ·'

ropa, le informó que la situación de las vacas


no había cambiado y seguían sin dar leche.
-¡Al diablo las vacas! contestó brusco '.....
... . ~- , .
don Otto . Lo que quiero saber es si hay
noticias de mi hijo. .'.\.. .·'.
'.
,.
..,.,.
-Me temo que no, señor respondió el ~·-·
otro . He intentado ubicarlo en su casa de
Santiago, pero me dijeron que no ha aparecido
por allá ...
El anciano escupió una palabrota y dio un
puñetazo en una pared.

120 121
'; 1·'
1
• . ". .
{'~ ..
• , ...
'

-¡Infeliz! exclamó iracundo . ¡Escogió tenernos vacas que no dan leche y tenemos a un
el momento preciso para abandonarmel pueblo que cree que nuestro hijo es el culpable
-Señ()r, no creo que lo haya abandonado Lle todo ... ¡p<.)rquehabla con los animales!
-inte11t<.) conciliar el administrador . Quizás -Yo 110 hablo con ellos, papá intentó
tuvo un accidente y... d cfende rsc el chico, perc) su amiga lo
. /.
-¡Huyó, el muy cobarde! ¡Nada más q11e ínterrumpio.
es<.) hizo' lo interrumpió intransigente el viejo -¡Sí 1() haces' dijo ella . Te vi hacerlo
y luego preguntó . ¿Llegaron los trabajadores con los ciervos y la otra noche eras tú. quien
11.U€V()S? rondaba por los establos, estoy segura.
-El capataz avisó que ya estaban en terreno -Mariche11, por favor, creo que ya has
y solo esperaban sus órdenes para empezar hablado suficiente hoy le señaló en tono
-,Ct)ntestó el hombre. suplicante Martín.
-¡Algo bueno, p()r fin! dijo don Otto, -No la tomes con ella, amor intervino
calmándose un pc)co . Que me traigan eljee¡J ... Laura . Solo dice lo qt1e cree.
Iré personalmente a ver que nada falle. -No sé Mar tín se rascó la cabeza
Rato después, el anciano, acompañado de confundido, luego añadió . ¿Alguie11 puede
un par de peones, partía velozmente hacia el explicarme cómo es que llegamos a esto?
lugar de la tala. -¿Y si fuera cierto, papá? Violeta miraba
Rigo permanecía silencioso y cabizbajo, a su padre dudosa.
sentado en el escaño de la plaza. [unto a él, -¿Qué? preguntó él a su vez.
Marichen miraba a los ciervos que, desde -Ya sabes ... que el piojo pueda ... entenderlos.
prudente distancia, la observaban. Martín como dice Mamartita explicó vacilante s11
se paseaba en círculos, inquieto y molesto, hija.
mientras decía: -¡La locura es contagiosa! exclamó
-¡Es una locura! ¡Una completa y ridícula Martín levantando los ojos hacia el cielo.
locura! Una ... una ... ¡locura! - Pero, papá pros i g u i ó Vi o 1 et a
-Deja de vociferar y d.e moverte tanto le tozudamente , recuerda lo del Veneno,
pidió su esposa . Tú pareces el loco aquí. -Y lo de los ciervos rojos intervino
-Per<) es q11e es pa1·é1 volverse loco replicó Marichen.
él . Tenemos animales salvajes e11 las calles,
,

122 123
re .. . . .. ' . .
...~~::··: . : . . . '.
-Y lo del tucúquere acotó Laura, ..

esbozando una sonrisa burlona. ' ..


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-¿Tú también? su marido se la quedó ,:·¡•..,
(', r. : , '

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viendo con cara de asustado. . .·..
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-No estoy diciendo que lo crea, solo
dejo constancia de un hecho ... que tú mismo .. :
•.

me contaste respond.ió ella sonriendo


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abiertamente. ..' -: . ••
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-¡Ya está bueno! exclamó Rigo ,.
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levantándose y enfrentándolos a todos . ¡No ·~ ~

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soy yo el que importa aquí! ¡Lo que importa -, "
...... .
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es que en estos momentos están destruyendo
el bosque! ¿Acaso no oyen nada ... ?
Y el chico apuntó un dedo hacia arriba. Los
demás guardaron silencio y pusieron atención.
••
Desde el horizonte de cerros bajó hasta ellos el
i' sonido inclemente de las motosierras, pero que
.
1
ahora chillaban como un monstruo crecido y
1
hambriento. ·.•• . :. . ·;
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-¡Válgame Dios! dijo Laura abrumada-. .


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Parece como si hubiera miles. '
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Marichen desolada. '
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Lo inesperado sucedió entonces. Desde el ·"' ..
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edificio de la cooperativa, un grupo bastante -:.

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numeroso de personas salió a paso firme y con ; . .
rostros decididos, dirigiéndose hacia donde
estaban ellos. En el camino, se les unieron otros
más, de modo que al llegar frente a Rigo y su

125
familia eran una muchedumbre considerable. -¡Est() es increíble! em.pezó a decir el
Instintivamente, el veterinario y los s11yos se veterinario, perc.) no 1() dejaron continuar,
apretujaron entre sí, al percatarse de los ceños -¡Basta de hablar y que el cabro haga lo qt1e
fruncidos y las miradas rencorosas de que eran tiene qt1e hacer!
objeto. -¡Sí, que saque a estas bestias de nuestro
-¿Qué pasa? preguntó Martín. pueblo!
-Don Martín, nadie quiere dañar a nadie -¡Ya, mocoso, arregla esta cuestión. o si
-explicó un hombre q11e se adelantó unos no ... !
pasos y habló a nombre de todos , perc.) Esta última amenaza pareció sorprenderlos
tenemos familias q11e alimentar y un negocio a todos, haciéndolos callar, aunque sus miradas
que cuidar. Usted tiene sus estudios y puede torvas indicaban que no cederían en sus
irse cuando quiera y ejercer en cualquier parte, intenciones. A pesar de ello, Rigo tuvo el valor
pero nosotros 110, lo único q11e tenernos es un de enfrentarlos.
pedazo de tierra y nuestras vacas ... -L<)S animales no se irán y las vacas
¿A dónde quiere llegar? preguntó el 110 darán leche, hasta qt1e salven el bosque

veterinario, sospechando lo que vendría. -dijo.


Queremos que su hijo haga que los -¡Cabro tarado] gritó uno más exaltado
animales se vayan y nuestras vacas vuelvan que los otros . ¡Hay que enseñarle a
a prod ucir le contestó el hombre un poco cooperar!
conturbado pl)f lo que pedía. Y la muchedumbre, molesta por la negativa
-¡Por Dios, señores! exclamé) Martín del chico. comenzó a acercarse peligrosamente
estupefacto . ¿Me van a decir q11e realmente hacia ellos.
creen lJUe mi hijo controla a los animales? Pero entonces se produjo una extraña
¡Lo único que sabemos, es que ni usted agitación entre los animales que estaban en
ni don Otto solucionarán nuestros problemas! la plaza, aparentemente tranquilos hasta ese
replicó el otro con ojos desesperados y momento. Las aves se echaron a volar en
duros . ¡Su hijo es el últim.o recurso qt1e nos círculos sobre las cabezas de la multitud, los
queda! ciervos se congregaron alrededor del macho
Ll)S demás apoyaron al hombre con gritos y
líder y av anzaron d.ecididamen te hacia
gestos de aprobación a lo que decía. los hombres y, desde .la escuela, gruñendo

126 127
ferozmente, los jabalíes salieron corriendo negativo con la cabeza, los hizo bajar sus
también hacia el gentío. escopetas y retirarse. Entonces, la machi tomó
Las personas se replegaron asustadas en un la palabra.
primer momento, pero alguien gritó: ''¡Son solo -Los chilenitos, sean hijos de españoles o
animales ... un par de escopetazos y listo!''. Y un de alemanes, siempre se equivocan dijo sin
hombre apareció entre todos, armado con una asomo de burla u ofensa en la voz . El viejito
escopeta, dispuesto a disparar. Tras él venían malo les miente, y se ríe de ustedes, y los insulta,
otros dos. y corta los arbolitos ... ¡Y ustedes persiguen al
Rigo se puso blanco. Los animales se pichiwentru valiente que se enfrenta al viejo
refrenaron por un momento, pero luego malo! ¡Y tiene que venir la gente de la tierra,
siguieron acercándose. Los hombres se llevaron a decirles a los descendientes de los que le
las escopetas al hombro y apuntaron. Todos arrebataron la tierra, cómo defenderla! Este
contuvieron la respiración uno, dos, tres pichiwentru no es su enemigo, estos animalitos
segundos ... no son sus enemigos, los mapuches no somos
Justo en ese momento, por una esquina de la sus enemigos ... ¡Su enemigo está allá cortando
plaza y sin que nadie se lo esperara, otro grupo los arbolitos!
de personas apareció y avanzó en silencio. -¡¿Qué sabe usted, señora?! intentó
Al reconocerlos, Rigo sonrió aliviado. Eran replicar alguien, pero no pudo.
Mamartita y su gente. -¡Escucha, hombre! lo interrumpió en
Los pájaros volvieron a posarse en los seco uno de los comuneros.
árboles y los animales retrocedieron ante la La mujer cambió su expresión seria por una
llegada de los mapuches que, serios y portando sonrisa burlona y continuó:
sus palinee", se detuvieron a las espaldas del -Pero, claro ... es más fácil perseguir
chico y su familia, y se quedaron ahí en actitud al pichiwentru. Es más fácil matar a los
desafiante. La muchedumbre se paralizó y un animalitos que invaden el pueblito. Es más
murmullo temeroso la recorrió. El hombre fácil acostumbrarse a ver la tierra sin arbolitos.
que había hablado primero se acercó a los Cualquier cosa es más fácil que hacer lo que se
que estaban armados y haciéndoles un gesto debe. ¡No sé cómo los padres de hombrecitos
20
Palin: vara larga y de madera muy dura, arqueada en uno de sus
como ustedes pudieron a.rrebatarle la tierra
.,
extremos, con las que los mapuches juegan a la chueca. a mi gente! ¡Algo muy malo debió hacer la

128 129
l.

gente de la tierra para merecer un castigo así!


-¿Aqttién?
[Eso, o ustedes no son dignos hijitos de sus
ancestros! -¡A mis amigos:
Indefensos, los árboles caían uno tras otro
-jYa, Mamartita! dijo a l g u íe n
• 1
bajo la mordida de los engendros mecánicos
avergonzado . Ya entendimos .
que los taladores manejaban diestramente,
Si es así replicó la mujer , [vayan y
enfrenten al viejito malo como lo haremos Después, los troncos desnudos de ramas y
nosotros! recortados a la medida de los gigantescos
acoplados de Jos camiones eran elevados por
Y haciendo un gesto a s11 gente, dio media
la garra ingente de la grúa que los acomodaba
vuelta y se encaminó a las afueras del pueblo,
sobre las pl ataforrnas, donde quedaban
encabezando a la muchedu1nbre silenciosa que
la siguió. apilados como columnas muertas. Cuando un
camión completaba su carga, partía perezoso
Rigo se desprendió de los brazos de s11
madre y fue tras los mapuches. hacia el aserradero y otro ocupaba su lugar.
Pero no todos los árboles habían sido talados
¡Oye! ¿Dó11de vas tú? le preguntó
Martín S()t}-1re11ditio. aún. Sagazmente, don Otto había dejado una
franja de bosque, de unos veinte metros de
-¡Ya la oíste, papá, hay q11e ir allá y detener
a don Otto! respondió el chico sin parar. ancho, entre la zona de tala y el camino, de
jVoy contig<)! exclamó Marichen y modo t]UC desde este no se podía ver la debacle
corrió también. forestal. Sin embargo, el anciano miraba con
Cuando ella lo alcanzó, Rigo se detuvo un cierta preocupación hacia esos mismos árboles
instante, miró hacia atrás y gritó: aún de pie.
-¡Vic)leta! ¡Tu libro, ¿recuerdas?! Apenas llegó al lugar, ordenó el comienzo
El rostro de su hermana se iluminó y, del trabajo y se mantuvo ahí, vigilando '-]Ue
sonriendo, se lanzó a correr también, pero en todo marchara come) él quería. Al bajar del
sentido contrario, jeep, se percató de la presencia de numerosos
-¿Y tú, dónde vas? le preguntó Laura. pájaros en los árboles junto al camino y, aunque
-jA buscar a Fuenteoacuna, mamá! le le pareció raro que 11c) huyeran del ruido y la
respondió sin parar. actividad h111na11a, pronto los olvidó. Pe1·0 un
p()CO más tarde, note) gue la cantidad de aves

130
131
11 .
".'·;: ¡...
..

había aumentado considerablemente y seguían el otro , chingues21 hediondos, quiques22 que


llegando. El fenómeno no le hubiera llamado muerden todo lo que se mueve, ratones cola
la atención en lo más mínimo de no ser por lo larga, con hanta y todo, me imagino. ¡Si hasta
que le había pasado en la asamblea, cuando rugidos de puma hemos escuchado, patrón, y
una nube verde lo rodeó y lo dejó lleno de bien cerca, oiga!
estiércol de loro. Y en esos momentos, casi tres Don Otto no quiso saber más y pensó
horas luego de su arribo a la zona de trabajo, en regresar a su casa. Ordenó al hombre
ya francamente alarmado, veía como aves de que buscara a los peones que lo habían
todas las especies, grandes y pequeñas, rapaces acompañado y se sentó en el jeep a esperar. La
o de presa, bulliciosas o no, se amontonaban historia del capataz, aun cuando la encontró
por decenas en las ramas de aquellos árboles. exagerada, no dejó de despertarle cierto temor
Llamó al capataz para preguntarle: que, no obstante, su carácter fuerte y arrogante
-¿Te parece normal tanto pájaro junto? desechó con desagrado, instalando en su
-jHumm! el hombre, que era de la zona, lugar la irritación de sentirse acosado hasta
se rascó la barba antes de responder . Mire, por la naturaleza. "Solo falta que se ponga a
patrón, han pasado tantas cosas raras aquí en llover'' 1 pensó echando un vistazo al cielo que,
el campamento, que ya no sé lo que es normal salvo unas pocas nubes escasas y delgadas/ se
o no. mantenía limpio y claro.
-¿De gué hablas? quiso saber don Otto Pero no fue el clima lo que perturbó su
intrigado . ¿Qué cosas? sueño de grandeza 0 más bien/ de riqueza.
1

-De los an.imales, patrón contestó el No, lo que lo inquietó fue el vuelo repentino de
capataz . Al principio no encontramos ni todas las aves al mismo tiempo, que formaron
uno y creímos que se habían ido todos para el una especie de nube oscura y movediza que,
pueblo, pero el mismo día que las vacas dejaron en cierto momento, llegó incluso a velar la luz
d.e dar . leche, aparecieron algunos ... no muy del sol.
simpáticos.
;

---------··---- ·-----
21 Chingue: mamífero del tamaño de 11n gato grande, pariente
-¿Cómo es eso, hombre? preguntó de del zorrillo, que, al igua) qL1e este, utiliza su orina apestosa come)
nuevo el anciano, sin dejar de vigilar a los defensa.
pájaros, que ya debían de ser cientos. 22Quique: mamífero carnívoro, un peleo más grande ql1e el chingue,
de pelaje gris y negro y una raya blanca desde la frente al cuello. Se
-Bichos desagradables, patrón explicó caracteriza por su fiereza indómita.

132 133
Sin embargo, más inquietante que la huida -replicó la machi . Estos bosques 110 te
de las aves, fue la Cé1USa de SLl súbito vuelo: u11 pertenecen, ¡yo lo sé!
cerrado y silencioso grupo de gente avanzaba -¿Qué está diciendo? preguntó él,
pl)r entre los árboles, sin prisa, percl sin pausa. sonriendo despecti vamente . ¡Ciar() g_ue son
E11 un principio, no los reconoció, pero esperó a míos! No sé de dónde sacó eso de que 11() lo
qtte avanzaran para distinguirlos mejor. Unos son.
cuantos pasos más y descubrí e) la figura baja y -iYo 1() sé, pc)rgue el lonko Antonio
menuda de Mamartita a la cabeza de sL1 gente Lincoqueo, mi chacha", vendió estas tierritas
y maldijo entre dientes. - e11 nombre de toda su comunidad, al señor
-A ver dijo volviéndose hacia el Yáñez Opitz hace como treinta anitos!
capataz . Manda a decirle a esa gente que -Correctc), señora confirmó el anciano,
este) sonriendo burlón . Pero, resulta que él se
es propiedad privada ... y reúne a los hombres casó con mi hermana, o sea, es mi cuñado,
,. .
aqu1, por st acaso. ¿entiende?
El capataz lo miró raro, pero hizo lo que le Mamartita 110 parecía saber eso, pues no dijo
pedía. U110 de los peones corrió hasta el gr11po nada y don Otto se sintió vencedor, Pero entre
que avanzaba y trató de hablar con la machi, los mapuches distinguió a Rigo y eso distrajo
pero ella ne) le hizo CélSC) y siguió caminando. su atención y despertó su mal humor.
Don Otto pensó e11 ese momento que nunca -¡¿Y tú, qué haces aquí?' le gritó molesto.
debió hacerle caso a su hijo cuando este lo luego ordenó al capataz . [Saquen a este
convenció de no Cl1mpré1r escopetas para la mocoso de mis tierras ahora mismo!
faena, Pero, encogiéndose de hombros, salió Pero el hombre n<) alcanzó a cumplir su
del jeep y se enfrentó a la mujer que ya casi orden, p()rque Marichen se interpuso entre el
llegaba hasta él. chico y él.
Esta es mi propiedad, señora dijo -¡Cttidad(), señor! le dijo al capataz .
serenamente en cuanto ella pudo escucharle) . ¡Este niño está protegido por los animales! ¡Si
No sé a qué vienen y, francamente, no me usted lo toca, lo lamentará!
interesa saberlo. Así que les 11ido que se vayan El trabajador se detuvo sin saber qué hacer,
y no interrumpan el trabajo ... pc)r favor.
~Tú debes dejar de cortar los arbolitos :'.J Chacha: papito en mapudungún.

134 135
no por miedo a la amenaza, que le pareció la cosa se le ponía difícil. Rojo de vergüenza
absurda, sino porque sabía que la niña era la e indignación, ordenó a los peones que
nieta de su patrón. sacaran a esa gente de sus tierras, pero sus
-¡Marichen! exclamó su abuelo, e iba a hombres lo miraron con cara de ''¿cómo dijo?'',
decirle algo más, pero no pudo. recordándole que ellos eran bastante menos
Otro grupo de personas, más bullicioso que la muchedumbre molesta y decidida.
y gesticulante que los mapuches, apareció Comprendió que su situación era precaria,
por entre los árboles, haciéndolo suspirar de tanto por la desventaja numérica, como porque
fastidio. Era la gente del pueblo, con los jóvenes no estaba seguro de la lealtad de su gente. Sin
rebeldes al frente, liderados, obviamente, por embargo, terco y soberbio, no estaba dispuesto
Violeta, que sonreía feliz, pensando, sin duda, a ceder ni un milímetro, así que se volvió hacia
en Lope de Vega. sus trabajadores y gritó:
Cuando se detuvieron junto a los mapuches, -¡Ya está bueno! ¡Les pago para que corten
los amigos de la chica entonaron un cántico árboles, no para que cuchicheen tonteras!
improvisado rápidamente para la ocasión, que ¡Partieron a trabajar! Si esta gente no quiere
en seguida fue coreado por los demás: irse, ¡allá ellos! ;Muévanse!
Don Otto, don Otto, A regañadientes, los hombres empezaron a
un loro te persiguió. moverse, sin quitar la vista de la multitud que los
Por más qt1e corriste miraba con no muy buenos ojos. Pero el patrón
igual te alcanzó, era don Otto y él ordenaba seguir talando.
iY bañado te dejó! Volvieron al bosque, buscando los árboles
marcados. Una de las motosierras comenzó a
Don Otto, don Otto, rugir, pero el hombre que la manejaba la soltó
déjate de cortar, antes de que tocara el árbol que pretendía
porque si no lo haces cortar y salió corriendo espantado. Los demás
el lorito volverá. lo miraron desconcertados, pero un súbito
¡Al bosque déjalo en paz! rugido, que no era mecánico, los hizo volverse
hacia el bosque. Tres grandes pumas salían
Los taladores empezaron a murmurar de él.
risueños a espaldas de don Otto, que veía que
• 1

136 137
El pánico fue total y los taladores huyeron
en desbandada. Ninguno de ellos había visto
un pt1ma en su vida, como 110 fuera en fotos
":..'~_:·;~;:.·;·:,
.
.
11n gato muy, pero muy grande, con garras y .t
/~.

o en la televisión, pero les bastaba ver que era


,
' ..., ••./: .. ·
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colmillos proporcionales a su tamaño. Uno los .
. . ...
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habría hecho correr, tres ni hablar. suelo, s


La muchedumbre, en tanto, protestaba a dond u
gritos contra don Otto, que fingía ignorarles, e se s
pero sin atreverse
-¡Se lo van aa comer!
darles la espalda. Por eso
gritó alguien qued oj
vio venir
entre
110 ni a los taladores
la multitud que co nir ía
a los
y causantes
todos se ó o
de su huida. Al ver ¡1asar a los hombres por su atont s
lado, 110 comprendió nada, y menos aún cuando ado. e
la gente frente a él dejó de gritarle groserías, Los n
para exclamar: '' ¡Ct1idado, cuidado!". anim él
Solo al notar que la muchedumbre corrfa ales, ,
rugie re
hacia el camino, se volvió y, entonces, se dio
ndo. la
cuenta de todo. Súbitamente, se encontró
se m ; ..·
mirando cara a cara a un puma salvaje, a menos ··-···

encar ié
de dos metros de distancia, gru11é11doleirritado
amar n
y mirándolo con. cara de hambre felina. L() peor d
on
es q11e había dos más tras el primero. o
al
Fue más de lo que el anciano pude> resistir se
vehíc
y, conmocionado, trató de refugiarse en el
ulo , í

jeep, pero perdió el equilibrio y cayó de y
espaldas al .
clava #

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138 139
detuvieron espantados por la posibilidad de i ncreíblemente, no solo no lo atacaron, sino
la carnicería. l)Ue se calmaron y sin rugir, ni mostrar los
-¡Abuelo! exclamó Marichen colmillos, ni erizar la pelambre de sus lomos,
aterrorizada. se alejaron del niño y del anciano para echarse,
-¡Rigo! gritó Laura cuando el niño echó indiferentes, unos cuantos metros más allá.
a correr hacia los pumas. Entonces, Rigo se agachó y despabilando
-¡No ... vuelve! lo llamó Martín ,1 don Otto, logró que se pusiera de pie y
inútilmente. caminara apoyado en él. A la mitad de su
Rigo corrió sin pensar en lo que hacía. Justo recorrido, Martín y Laura, aliviados, salieron a
cuando estaba por llegar, rma de las bestias saltó su encuentro y lo ayudaron con el anciano.
sobre el anciano semiinconsciente, acercando -¡Por Dios, Rigo! lo reprendió su padre
peligrosamente el hocico a su cuello. tina vez que dejaran al viejo en otras manos .
La multitud ahogó un chillido, sin saber ¡Una cosa es que todos digan que hablas con
qué hacer. los animales, pero otra muy distinta es que tú
¡No ... ! oyeron entonces al chico gritar. le creas el cuento!
Luego lo vieron acercarse lentamente a los Pero su hijo no le respondió. Solo se limitó a
animales, que lo miraban como sorprendidos volverse sonriendo hacia los pumas, que fijaron
de su valor temerario. de inmediato sus ojos en él. Alzó, entonces, una
Martín contenía a Laura, que lloraba mano como despidiéndose y los animales, sin
desconsolada, y Violeta afirmaba a Marichen, gruñir ni volver la vista atrás, se levantaron de
que también lloraba. donde estaban y, trotando, volvieron al bosque,
Rigo alzó una mano y los pumas se quedaron que se los tragó para siempre.
quietos. Por supuesto, después de todo lo pasado, el
Mamartita se apoyaba en un árbol, trabajo se terminó, por ese día al menos, y todos
conteniendo la respiración. volvieron al pueblo. En el campamento de los
El muchacho dio dos pasos y los animales taladores solo quedaron algunos encargados

rugieron. de cuidar las cosa.s. Don Otto, no repuesto
La gente esperó lo peor. del todo, permanecía en su jeep tratando de
Pero nada pasó. Oyeron a Rigo decir recuperarse, asistido por Laura y Marichen.
algo dando otro paso hacia los pumas que, Padre e hijo, sentados en un tronco, veían a

140 141
¡·

1'
'!

la multitud marcharse. Martín esperó unos -Señor Meyer, cump 1() con comunicarle que
minutos antes de hablar. las faenas de su aserradero, incluida la tala, por
No sé lo qt1e pasa entre tú y los animales supuesto, deben suspenderse indefinidamente,
dijo acariciando al chic<) en la cabeza , y por orden del juzgado ...
créeme, [no quiero saberlo! Solo me interesa -Pero, hombre murmuró interrumpiéndolo
que sepas dos cosas: primero, sea lo que sea, el anciano, tratando de incorporarse , ¿sabe
cuídalo y úsalo siempre para bien ... cuánto he invertido en este proyecto?
¿ Yla segunda? preguntó su hijo al notar -Eso no me incumbe, señor le contestó
que callaba. el policía . Su aserradero no cumple con los
Martín lo miró sonriendo emocionado. requisitos legales para funcionar, por lo tanto,
Estoy tremendamente orgulloso de ti, 11() tiene autorización para operar.
,
bandido le contestó abrazándolo. -¡Nadie me impedirá que ... ! -trat()
E11 eso, apareció p()r el camino un vehículo tozudamente de discutar don Otto.
que se acercaba rápidamente y que se detuvo -No intente reanudar las faenas sin la
a unos diez metros de ellos. autorización correspondiente 1() interrumpió
Se abrieron las puertas traseras y, por un el cabo , o tendré que arrestarlo. Está
lado, bajó un hombre joven con un bolso en la advertido.
mano. Por el otro, el cabo Carrasco. -Pero... el anciano quiso decir algo más,
[Antonio! exclamó Violeta y corrió a sin embargo, la súbita aparición de alguien lo
abrazar al muchacho de la "Picá del Diablo", detuvo. Era don Ottito.
qtte la recibió sonriente y cariñoso. Martín -¡Papá! exclamó Marichen que no 1()
abrió la boca sorprendido e interrogó con la había visto descender del mismo vehículo en
vista a Laura, quien se encogió de hombros que llegaran Antonio y el cabo Carrasco.
sonriendo. -H()la, hija la sal ud.ó él sonriendo
Después de la bienvenida, los tres se cariñoso, per() sin atreverse a abrazarla.
acercaron al jeep donde permanecía do11 Otto. -¡Hijo, p<.)r fin! sacó la voz de nuevo don
El cabo Carrasco preguntó cómo estaba el Otto . ¡Haz que este señor entienda qtte no
anciano. Una vez informado, se enfrentó a él podemos cerrar... !
y le dijo: -¡Ya basta, papá! 1() interrumpió don
Ottito . Se acabó, ¿me entiendes? ¡Se acabó!

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11~1

-¿Qué estás diciendo? lo increpó el Cuando entraron al pueblo, el día ya


viejo . iTÚ que huiste como un cobarde y declinaba y todo estaba silencioso y tranquilo.
apareces ahora ... ! Al parecer, las emociones del día habían sido
-¡Yo no escapé! lo paró en seco su hijo-. muchas para la gente y todos estaban en sus
Fui a Santiago a resolver dos cosas. Visité al casas, tratando de digerir lo que había pasado.
tío Emilio (Emilio Yáñez Opitz explicó a los En la plaza, se detuvieron para la despedida.
demás ), con quien tuve una larga charla. Te Por un lado se irían Rigo y su familia, por el
1
! mandó sus saludos y un papel firmado por él otro, Marichen y su padre (don Otto había
y sus abogados en el que me traspasa a mí el
1 '
'
sido trasladado rápidamente a su casa).
fideicomiso24 de sus tierras. En otras palabras, Empezaban a estrecharse las manos, cuando
tú ya no eres el patrón, papá. Violeta exclamó:
-¡Traidor! le gritó el viejo, colorado de -¡Oigan!¿ Y los animales? ¡Ya no están!
indignación. -¡Claro, poh, tonta! le dijo Rigo riéndose .
- ¡No digas leseras, papá! replicó su Ya no tienen nada que hacer aquí.
hijo . Ahora vamos a arreglar este entuerto, -¿Eso significa que las vacas volverán a dar
pero a mi manera. Para empezar, la. próxima leche? preguntó con malicia don Ottito, pero
semana llegarán los expertos que elaborarán el chico no cayó.
un estudio de impacto ambiental ... de verdad. -¿Cómo quieren que sepa yo eso? contestó
Este negocio se hará como la ley manda o no Rigo encogiéndose de hombros y los demás se

se hará. En cuanto a ti, papá, creo que un viaje rieron.
te haría muy bien para calmar tus nervios. Antes de separarse, Marichen se llevó
Mañana mismo te vas a Santiago y de ahí a aparte a Rigo. El chico miró a los otros algo
1 Europa ... o donde quieras. Y no te preocupes1 abochornado, pero todos se hicieron los
yo me encargo de todo aquí. desentendidos, fingiendo no verlos, así que
Don Otto, quiso replicar, pero se contuvo, respiró un poco más tranquilo.
adivinando en el rostro de su hijo una -¿Sabes? Eres el niño más extraño que he
determinación de la que no lo hubiera creído conocido le dijo ella sonriendo--. Demasiado
capaz. Estaba vencido. tranquilo, cerrado como una caja fuerte y,
1 24
·--- --------·--- a veces, un poco brusco y malhumorado,
!'
Fideicomiso: en este caso, el poder legal para explotar las tierras
'
a su cargo.

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'1 .
!
i

sin embargo, me alegro de haberme topado -Está bien, está bien ... cumpliré C()11 las
contigo, formalidades de rigor. Papá y mamá, él es
-Hablas como si esta fuera una despedida Antonio Heine, nos conocimos en el colegio
-replicó él con voz triste. hace varios años y liará cosa de ... unos meses ...
-No, señor se rió Marichen , tienes para que nosotros ... bueno, ya saben.
rato conmigo. Solo quería decirte eso: que eres -¿Del colegio? preguntó sorprendida
especial. Laura . ¿Y cómo es que no me acuerdo de ti?
Rigo se revolvió incómodo, Nunca antes una -S()lo me hizo clases un año ... en octavo
niña le había dicho cosas como esas y no sttp{) -respo11dió el muchacho sonriendo . Y Y()
qué contestar. Pero ella lo miró comprensiva y era del montón, no más.
con tina sonrisa algo apenada, se despidió: -¿Y qué haces ahora? quiso averiguar
-Chao, nos veremos ... uno de estos días. Martín veladamente.
Y se alejó hacia su padre que la esperaba -¡Ya salió el padre de familia! exclamó
junto al vehículo. Pero 110 alcanzó a dar dos molesta Violeta.
pasos. -Es lógico, amor, ¿no crees? le dijo
-Mañana... dijo I{igo de pronto. Antonio, luego agregó orgulloso . Estudio
-¿Qué? preguntó la niña volviéndose. medicina en la Universidad de Concepción ...
-Maña11a nos vemos ... en la tarde explicó segundo año ...
él sonriendo . Te llevaré a conocer u.11 lugar -¡Bien! ¡Ya se los presenté y saben que
que te gustará ... Ven con el Parnpanito ¡y es un b11e11 partido! interrumpió Violeta
trae un caballo para mí! [También me gusta apresuradamente . Ahora, él tiene que irse a
montar! su casa, porque su abuela lo está esperando.
-¡Bien! exclamó Marichen radiante . -¡Por Dios, hija! ¡Qué brusca! la reprendió
¡Hasta mañana ... ! Laura . Adiós, Antonio, ya me acordé de ti.
Y corrió al encuentro de su padre. Saludos a tu abuela y qué bueno que la quieras
Martín y Laura miraban con disimulo a tanto.
Violeta y An.to11Í(), esperando pacientemente, -Se lo merece con testó él con
Por fin, su hija no pudo aguantar más y, vehemencia . Por ella vc)y a ser médico ... me
tornando a su enamorado de la mano, se acercó lo inculcó desde chico ... ¡Adiós!
a ellos, diciendo: -¿Así que lo conoces? preguntó Martín
. '
'

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a su esposa, una vez que el muchacho se hubo -Así es confirmó escuetamente su


,
alejado . ¿Y... ? papa.
-¿Y ... qué? replicó Laura . Es un buen -S.olo mencionaste una: hablar con el tío
chico. Por lo que me acuerdo, vive con su Emilio insistió curiosa la niña . ¿Cuál fue
abuela, porque es huérfano de madre y su la otra?
papá trabaja en una salmonera de Puerto -Esa la sabrás al volver a Santiago. No, en
Escondido. realidad, la sabrás un poco antes de volver a
Luego sonrió mirando a su hija y agregó: Santiago explicó enigmático su padre.
¡Toda una ''suegra'' la que conseguiste! -¿Cuándo? preguntó ella expectante.
¿Por qué ... ? ¿Quién es? quiso saber -Cuando tu mamá venga a buscarte le
Martín. respondió él sonriendo.
Laura y Violeta cruzaron miradas serias y Marichen tardó unos segundos en caer en
demoraron unos segundos en contestar. cuenta de lo que su padre quería decirle.

I' Antonio Heine Lincoqueo... susurró -¿Mi mamá? ¿Va a venir? ¿Acá? ¡Nooo!
1
I' casi la madre. -exclamó incrédula, pero feliz.
n
Su abuela es Mamartita dijo por fin la Y lo abrazó como nunca lo había hecho.
muchacha y se quedó mirando a su padre con
ojos expectantes.
Martín se puso serio y también se tomó Ala mañana siguiente, como todos los días,
un instante antes de decir algo. Rigo se paseaba por el bosque, respirando
Bueno... suspiró resignado . Espero contento ese aroma del verde que creyó perdido
que cuando la invitemos a comer, se le quite para siempre. Llegó hasta un claro y se sentó
"
't
un poco la bronca que me tiene. sobre un tronco al sol y all.í esperó.. Al poc.o,
,•
Y sonriendo, abrió los brazos para que su rato, un hermoso y robusto ciervo !OJO apareció
1
mujer y su hija lo abrazaran. y se le acercó lentamente, hasta colocarse a su

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alcance. Entonces, Rigo le acarició suavemente
I•!• ,.
¡;·:; el testuz .
Dijiste que habías ido a Santiago a arreglar Estuvo así un rato, hasta que la voz de
dos cosas señaló Marichen cuando iban Mamartita lo sacó de sus cavilaciones .
cami•no a casa.
11

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.1
1 .•,
111111111.

-Tú y ese animalito se parecen mucho dijo


la machi, apareciendo por entre los árboles.
El chico y el ciervo volvieron la cabeza para
mirarla, per() ninguno pareció sorprenderse
co11 su llegada. .
-¿J)or qué? preguntó el niño.
-Ni élni tú deberían estar aquí explicó
la machi seria . Pero, a pesar de eso, los dos
están y S<)11 parte de esta tierra ...
-¿Acaso hay que nacer en un lugar para
quererlo? preguntó de nuevo Rigo.
-No, solo hay que vivir en él y... cuidarlo
-C()11testó ella sentándose a su lado.
Guardaron silencio por un minuto completo,
Finalmente, sin dejar de acariciar al ciervo,
Rigo dijo algo entre dientes.
-¿Qt1é? preguntó la machí.
-Marirrzari, Mamartita.. la saludó el niño
sonriéndole.
Ella lo miró y la seriedad de su adusto rostro
se quebró al devolverle s11 sonrisa con otra, al
tiempo que le respondía:
-Mari11zt11·i, hermanito ...
Y en el lugar más apartado del mundo, en u11
valle entre volcanes dormidos, cerros vestidos
de bosques como mares verdes y potreros
llenos de vacas llenas de leche, la vida siguió
apacible, aunque Yél ne) tan igual corno antes.

FIN

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Interese conexe