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Actas del Primer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Madrid, 19-21 septiembre 1996, eds. A. de las Casas, S. Huerta, E. Rabasa, Madrid: I. Juan de Herrera, CEHOPU, 1996.

Los materiales

y el cambio estético:

sobre la estética del hierro y el cemento

de construcción

Angela

Molada

Gómez

lo

que

ciado un cambio en la estética constructiva desde la II mitad del siglo XIX. Existe una gran preocupación en- tre los profesionales de la construcción sobre el em- pleo de nuevos materiales y sistemas de construcción y las formas artísticas que estos adoptan o dcben adop- tar, la estética tradicional asociada a la piedra y a otros materiales no sirve ahora. La sentencia de que todo nuevo material pide un nuevo estilo, es una de las más

la

difundidas y defendidas en este momento,

realidad, es frecuente recurrir a ]a estética tradicional

materiales,

El empleo

de nuevos

especialmente

va a llevar

en

aso-

se refiere

a cementos

y metales.

pero

en

de la piedra y el ]adrillo, para aplicarla a los nuevos materiales adaptando sus proporciones, a las dimen-

estos.

son cada

siones y condiciones

de resistencia

mitad

del

que imponen

siglo

XIX,

Desde

la segunda

vez más abundantes los escritos y discursos que de-

muestran una intensa preocupación por la cuestión

estética. Ésta basculará entre las cualidades de los nuevos materiales y sistemas de construcción y las distintas necesidades, surgidas por el futuro uso del edificio o por su destinatario.' Junto a la nueva gene-

ración de tipologías arquitectónicas;

ciones, mercados pabellones de exposiciones

convive la vivienda tradicional de clase media y alta, en un estado de adaptación a las nuevas necesidades. La construcción de estas tipologías aglutina dos con- ceptos, el tradicional y el moderno, la necesidad de una rápida y fácil ejecución y el sentido de ]0 bello y de lo artístico, al que se concedió una importancia sobresaliente en la época.

fábricas, esta-

etc.,

La vivienda

privada

empieza

a incorporar

desde

las últimas décadas del XIX, algunas de las propues-

tas que ya forman parte de] código de ]a arquitectura

industrial, desde la segunda mitad

cación de algunas de estas propuestas por ]a arquitec- tura doméstica, supondrá la asimilación de los nue- vos materiales y sistemas de construcción, pero apostando por un diseño formal inspirado en el aca- demicismo, en el pasado y en otros estilos arquitectó- nicos. La asimilación de los nuevos materiales se

hace

diseños de los tradicionales, mientras que la arquitec- tura privada está sujeta a factores de amplio espectro, históricos, económicos, sociales, estéticos, etc., los criterios a los que deben someterse las nuevas tipo 10- gías de edificios no llegan a dificultar el aspecto emi- nentemente funcional que deben observar éstas y para e] cual fueron concebidas.

que

de siglo.

La apli-

bajo

presupuestos

continúan

las formas

y

Los

MATERIAL

RECUBRIMlENTOS

O LA ESTÉTICA

CON EL QUE SE TRABAJA

DEL

Sobre

la cuestión

estética

de los

nuevos

materiales,

podemos distinguir

en la época

dos

posturas;

la

de

los que

utilizaran

la estética

de la piedra

aplicada

a

nuevos materiales

como

el hierro

y,

]a de

los

que

de-

tIenden la propia estética del material con el que se

trabaja

riales

la

de

sin necesidad

utilizados.

Así

de recubrir o simular los mate-

mientras

que

un gran

número

por

cubrir

y ocultar

profesionales

apostaron

370

A. Molada

parte constructiva bajo los adornos de la decoración ya fuera con materiales «nobles» como el mármol, jaspe o los sillares de piedra, o con los «no nobles»

como el ladrillo, los estucos y escayolas; otros ini- ciaron una atrevida línea al mostrar los materiales empleados.

en el VI Con-

greso de Arquitectos de Madrid,2 no sólo estuvo pre- sente la polémica idea de la «honestidad de los mate- riales», sino que se barajaron otros conceptos como la «honestidad ornamental», que no fuera el orna- mento el que falseara y ocultase la estructura y el material utilizado en la construcción, y un tercero, la «honestidad en la estructura», en estrecha relación con los otros dos, y que solicitaba la no simulación de una estructura que estuviese lejos de ser la que el edificio realmente tenía. Algunas de las ideas ex- puestas, en el Congreso fueron:

Entre las cuestiones

consideradas

- Las formas decorativas deben hacer valer el ma-

terial y la estructura

que las formas decorativas no oculten ni falseen las

de la obra,

o dicho

de otra forma

cualidades del material, y que dad en la estructura.

se busque

la honesti-

La bel1eza o la consecución

de formas

decorati-

-

vas bellas

propiedades

en arquitectura

del material

se obtienen

adoptando

dado a su destino.

las

- La génesis

constructivo

de un estilo

supone y un destino

diferente

un planteamiento

nuevo.

Aunque

gran

época

recurrieron

parte

de

en algún

los

profesionales

de

la

momento

y por razones

obvias,

a las técnicas

de revestimiento,

que prolife-

raron

en este

momento

en gran

cantidad

y posibili-

dades,

se levantaron

también

numcrosos

detractores

que denunciaron

el exceso

que

se cometía

con estas

técnicas que ocultaban

los materiales

y el sistema

de

construcción

empleados.

En este

sentido

una clara

y

bastante

atrevida

manifestación

en favor

de

la ho-

nestidad

en el uso de los materiales

la hizo

P. Sanz

Bar;era,

en su artículo

«El

gusto

en arquitectura».

 

Interesante,

no

sólo

por

la lista

que

recoge

de

los

materiales

y elementos

arquitectónicos

más suscep-

tibles

lumnas,

de sufrir

pilastras,

la simulación

ménsulas,

y la falsificación;

co-

frontones

etc

o porque

denunciara abiertamente

ción,

sino porque

además

en da una idea bastante

lo ficticio

la construc-

apro-

ximada

de cómo

estaba

la situación

respecto

a este

tema.

En la mayor parte de las construcciones

se mistifica

que observamos,

repre-

el valor

real de las cosas

que se quieren

sentar; la ficción es la que impera. Se simula la piedra

con

enlucidos de yeso y cemento;

las columnas

y pilastras

que

parecen soportar algún peso, son revestimientos o aplica-

ciones de mármol

o estuco:

esos

techos

magníficamente

decorados

en talla y oro. son suspendidos

de la techumbre

soportando

ésta un peso inútil;

aquel frontón

sobre el cual

cabalga panzuda cúpula, está en completo desacuerdo con

los razonados principios de la arquitectura

griega

y

ro-

mana; las ménsulas de los balcones u otros cuerpos

vola-

dos que tanto abundan,

en lugar

de sostener

la repisa,

son

suspendidas

por ésta; más allá dinteles

de longitudes

enor-

mes y espesores

protesta por no poder soportar, en la realidad, los macizos

imposibles,

deberían

quebrarse

en son

de

que

se les carga;

aquel

hueco

inmenso

por

su magnitud

que rasga gran parte

de los muros

de fachada

o interiores,

lo mismo franquea la luz a una pieza espaciosa que a otra de reducidas dimensiones que es o no contigua a ella.'

fa-

vor de la defensa de la honestidad de los materiales, se encuentra la significativa figura de Félix Carde- l1ach ingeniero y arquitecto! que en una de sus obras Las formas artísticas en la Arquitectura Técnica hace referencia a la denominada <<leyde la materia». Aunque el capítulo en el que se cita, dicha ley «Teo-

ría General

conjunto

hay

su

Entre

los

profesionales

que

se pronunciaron

a

de la Estética

sumamente

técnica»,5

resulta

ser en

interesante

en esta cuestión,

una idea que merece ser destacada, la que hace refe-

rencia

de los materiales en la forma, proporciones y trata- miento decorativo y ornamental de la obra. Como se-

a la fuerte

influencia

que ejerce la naturaleza

ñala el propio autor; «la decoración

de toda

obra

se

supedita al material con que está construida»,

de

lo

que se desprende que toda construcción debe resultar

cualidades del mate-

artística si es tratada según las

rial

con el que se trabaja

y con

arreglo

a la forma

en

que éste actúa en la construcción.

 

En un segundo

término,

y siempre

en un rango

in-

ferior a la anterior el autor propone la solución in-

versa de la cuestión estética, es decir, supeditar la ma- teria de la obra a las formas decorativas que esta deba

tener,

narían después de la proyección de la obra. Esta 'pers- pectiva, sin embargo, parece resultar más próxima a

la realidad de la vivienda privada de clase media en los primeros años del siglo XX. Esta, como he podido

constatar en el caso de la vivienda valenciana

liza dentro de un modelo preestablecido,

a una tipología de edificio que no solo contempla el

lo que

significa

que los materiales

se determi-

se rea-

dando lugar

Sobre

la estética

del hierro

y el cemento

371

presente esquema formal; basamento, cuerpo y coro-

de Félix Cardellach, expuestas en su obra Las formas

namiento, sino que se caracteriza por el empleo

de

artísticas en la arquitectura técnica.6 El autor señala

unos materiales determinados y por la adopción

de

varias

clases

de estética

dentro

de la arquitectura

me-

una serie de elementos arquitectónicos y líneas que

definen la composición y articulación de su fachada.

tálica: la constructiva o de las grandes líneas compo- sitivas; la estética decorativa, que brota de la estruc-

Si bien

es cierto

que entre

las últimas

décadas

del

tura

y

la

adorna;

y una

tercera,

la

de

la

técnica

siglo XIX

y los primeros

años del XX, la adopción

de

decorativa

del hierro

colado.

De ellas

dice que

si las

los nuevos materiales de construcción en la vivienda privada se hace más patente, también lo es que estos

dos primeras se refieren forja, la úJtima ]0 hace

a la calderería,

exclusivamente de la fundi-

laminación

y

se limitan en un primer momento a imitar, simular o a

ción.

De

las tres

clases

de estéticas

que

señala este

parecerse a aquellos materiales

tradicionales

más

autor

nos interesan

su aplicación

en la vivienda

acordes con las formas empleadas, como la piedra y el

privada

por las dos últimas,

ya que

la estética

construc-

ladrillo. La indiscutible aportación, de estos nuevos

tiva del metal

apenas

alcanza

protagonismo

en

la ar-

materiales y una de sus más valiosas características

quitectura

privada,

ya que la incorporaración

del hie-

reside entre otras cosas, precisamente en su indefini-

rro

en la estructura

del

edificio

no manifiesta

sus

ción, lo que hará posible la adopción de cualquier otra

cualidades

estéticas

al exterior,

y lo

que

hace

es sus-

forma, siendo esta carencia

de formas

propias

lo que

tituir

a materiales

que

se venían

utilizando

como

la

facilita su asimilación en la vivienda privada de clase media, sustituyendo progresivamente a los materiales tradicionales como la piedra, el ladrillo y la madera.

madera,

ganando

en solidez

y resistencia.

 

con un

estilo formal propio hizo posible su empleo bajo di-

seños y estilos que tradicionalmente venían emple-

ando otros materiales, así la piedra seguirá utilizán-

dose en los zócalos y paramentos pero piedra artificial y cada vez serán más

serán de

frecuentes las

técnicas de revestimientos, los revocas de cemento y

cal hidráulica,

más que imitar en apariencia todas las cualidades de

la piedra y el ladrillo.

Esta aparente incapacidad

de identificación

estos

que

los estucos

y enlucidos,

no harán

SOBRE

LA ESTÉTICA

DEL HIERRO

Y DEL CEMENTO

Entre los diferentes materiales que recibirán el califi- cativo de nuevos o modernos, serán el hierro y el ce- mento los que desaten grandes controversias. Ambos contribuirán a la creación de un estilo arquitectónico

y progresivamente

aporta su uso en la construcción desembocarán en un estilo propio; primero en una determinada tipologÍa de edificios rompiendo algunos de los parámetros es- téticos de la época, luego extendiéndose al resto de viviendas y construcciones privadas.

y ventajas que

las posibilidades

La arquitectura

metálica

En el estudio de la estética de la arquitectura metá- lica de la época resultaconveniente conocerlas ideas

La estética decorativa

del metal

En este grupo, el autor incluye la decoración metá- lica del hierro y de] acero, la calderería. Algunos de los elementos que fueron empleados en la arquitec- tura metálica, se aplicaran con el tiempoo en la vi- vienda privada manteniendo su tratamiento ornamen- tal. Es el caso de los hierros perfilados por laminación y los palastros o planchas. Aunque se pueden encontrar ejemplos en ]a arquitectura privada en la úJtima década del XIX, será a principios de si-

glo cuando se convertirá

zando por unas formas muy sencillas que irán pro- gresivamente complicándose. Algunos de estos tratamientos decorativos que re- coge Cardellach en su libro son frecuentes en las vi- viendas valencianas de la zona de Ensanche de 1884. Así, se pueden apreciar numerosas muestras del trata- miento helicoida] o por retorcido, de especial aplica- ción en la cerrajería artística, en pasamanos y cuadra- dilJos que resuelven rejas y antepechos, como sucede en el número 27 de la Gran Vía Marqués de] Turia de Valencia; el tnttamiento de los hierros perfilados por deformación de sus aletas; «brazo de pulpo», rizado por entalJaduras, encrespado, el simple arqueado de

los hierros perfilados y algunas de las formas con las que resolvía el palastro, como el calado o perforado.7 Otro tratamiento decorativo, es el de adjunción de

en algo habitual

comen-

adornos

en

el

que

se incluirían

diversos

recursos

y

372

A. Molada

 

elementos

de fácil

aplicación

como

los tornillos,

re-

La técnica

decorativa

en la fundición

maches

y

los

denominados

florones

de plancha

es-

tampillada

que resultan

muy

frecuentes

en combina-

Un

capítulo

aparte

merece

para

Félix

Cardellach

la

ción

con

la forja,

como

se encuentran

en el número

técnica decorativa

de

la fundición.

Entre

las

ideas

27 de

la calle

Cirilo

Amorós,

o la aplicación

de plan-

que este

autor

destaca,

esta

la

de

ser por

un lado

in-

chas

molduradas

o chapas

a antepechos

de

forja

troductora de la arquitectura

metálica

y por otro tener

como

en número

11 de

la calle

Sorní,

o en

23

de Fe-

una analogía de resistencia

mecánica

con

la piedra,

lix

Pizcueta

de Valencia.

 

de ahí su facilidad

para

adoptar

formas

artísticas

ins-

Durante

mucho

tiempo

la forja

ocupó

un capítulo

piradas

en ésta y su aplicación

cada

vez mayor

en

la

importante

en la historia

de la edificación,

especial-

arquitectura

privada.

Gran

número

de piezas

y ele-

mente

por su valor

ornamental;

sin embargo

desde la

mentos

ornamentales

realizados

en piedra

fueron

segunda

y nado, más baratas y que permitían una mayor rapidez y disponibilidad.8 Las cualidades de la fundición fue-

por

otras técnicas como la fundición

mitad

del XIX comenzó

a ser sustituido

el hierro

lami-

ron los inconvenientes

que presentaba

la forja

ante el

sustituidos

más idóneos

lidez,

tres y columnas,

riales

directamente

por elementos de fundición,

de resistencia

y so-

balaus-

mate-

los

por sus condiciones

es

el caso

y lo mismo

la madera,

en otros

como

como

de los guarda-ruedas,

sucedió

con otros

como

elementos

fervor

constructivo

que

se produjo

a principios

de

cubrepersianas,

de los

que

encontramos

abundantes

XX.

Su realización

implicaba

el encargo

ex profeso,

ejemplos

en la zona

citada

del Ensanche

valenciano.

era más lenta

punto;

nal.

y por supuesto

ofrecía

ambas,

más cara como

dcl objeto

y fundición,

la forja

Sin embargo,

la unicidad

forja

contra-

artesa-

llegaron

Las piezas

taban

elaboración

sujetas

producidas a una pautas

por la técnica impuestas

de moldeo

es- por su proceso

como

el estar

exentas

de aristas

vivas

y

en

la realidad

a compartir

un repertorio

ornamental

el evitar

los pequeños

detalles

o salientes

en favor

de

muy similar

en el que se encontraban

los mismos

ele-

las masas

compactas

y de conjunto,

además

la propia

mentos;

rejas,

antepechos

de balcones

y ventanas,

técnica

de elaboración

de la fundición,

afectaba

de

frisos,

tribunas

y miradores,

etc.,

por

lo que

no re-

modo

directo

al sistema

decorativo

de la misma,

ya

sulta

nada

extraño

encontrar

en el mismo

edificio

que con

frecuencia

se recurría

a la repetición

de las

elementos

como

cubrepersianas

y balaustres

de fun-

formas

más

simples

como

recurso

decorativo.

Natu-

con como en número

dición

detalles

22

de

forja

de la calle

en

Felix Pizcueta

el coronamiento,

del En-

ralmente

el aumentar

el mismo

el número

proceso

de fabricación

facilitaba

de piezas

de modo indefinido,

sanche valenciano.

Esta utilización

de varias

técnicas

lo que proporcionaba

un método

idóneo

para la deco-

llega

incluso

a que

se den

varias

en un mismo

ele-

ración

del cdificio,

especialmente

para los elementos

mento ornamental,

hierro batido

y hierro

colado,

y en

destinados

a las fachada

que

debían

repetirse

varias

ocasiones

hierro

laminado,

según

las diferentes

par-

veces

como

sucedía

con las rejas,

cubrepersianas,

an-

tes del mismo, las traviesas,

los asicntos

o agarres,

tepechos,

cornisas,

ménsulas,

piezas

para

corona-

cenefas, piezas centrales, remaches, que suponía la

mientos

etc.

Mediante

su repetición

se creaban

una

presencia

ensamblaje

piezas

de un herrero

y montaje

o profesional

para

encargado

final

del

de las

la colocación

en la obra.

serie de ritmos, que contribuían a definir las líneas

al final con-

compositivas de la fachada, produciendo

juntos

muy aceptables

y económicos.

En el caso

de las piezas

de forja

de antepechos

de

De aquí

se deriva

también

que

el proyectista

dis-

balcones

y ventanas

estas

suponían

un mayor

coste

ponía

de multitud

repertorios

para

elegir

y que

ade-

cuanto mayor

era

su complejidad

y elaboración;

ya

más,

de alguna

manera,

el proceso

que

llevaba

a

la

que entre otras cosas la forja requería con frecuencia,

decoración

y ornamentación

de la fachada

de una

vi-

la

presencia de clavijas, remaches pasadores, o abra-

vienda

de clase

media

no empezaba

aquí,

sino

en

la

zaderas

para la unión

de las distintas

piezas, que po-

fábrica,

en

el taller

y

en

el dibujo

del

artista

que

lo

dían ser de otros materiales como el plomo o zinc.

concebía

y diseñaba.

Lógicamente

esto

no

ocurría

En la fundición el aumento de complejidad en su di-

con otras

técnicas,

como

la forja,

en

la que

el arqui-

seño suponía también

un aumento

de ensambladuras,

 

tecto

podía

optar

por hacer

el diseño,

y luego

éste se

pero éstas se integraban en el mismo proceso de fa-

ejecutaba

por el profesional,

llegando

a resultan

una

bricación.

pieza

única.

Sobre

la estética

llegó

del hierro

y el cemento

 

373

campo

en la vivienda

privada

es

de ornamentación

y articu-

La

aplicación

de

la fundición

en e] edificio

encontrar

]a realización

]ación de superficies que por su diseño requieren una cuidadosa elaboración y que encuentran su mejor aliado en la fabricación mediante molde.

ma-

teriales como la cal, yesos y estucos, no resultando extraño encontrarJo cada vez con mayor frecuencia

en detrimento de los anteriores y lo mismo sucederá con los relieves decorativos de yeso, escayola e in-

un amplio

tener casi de forma absoluta un carácter ornamenta], aunque también se utilizó para reforzar los muros y paredes, de sillería o ]adrillo y en combinación con el

hierro dulce y ]a plancha para componer armaduras, estructuras, o ir asociado a construcciones de ca]de- re ría aplicándose como escudos, zócalos dc colum- nas y otros adornos.

de trabajos

Así irá convivirá

en los paramentos

con otros

La arquitectura

del cemento:

Una estética

por

eIuso piezas de alfarería

que requieren

por sus carac-

definir

terísticas un proceso de ejecución

más

artesana]

y

por tanto

más

lento.

En esta

línea

se encuentran

los

Los primeros

años de] siglo XX fueron

distintos tipos

de enlucidos

y estucos

señalados

por

materia]

por ]0 menos

po]émicos

pues

para e] nuevo se levantaron

Francisco Mora:

 

voces de protesta

raban

terminadas

que iban; desde los que no couside-

los que lo aceptaban

en de-

su uso, los menos,

tipo]ogías industriales y los que aprecia-

ban

sus

condiciones

de adaptabiJidad,

economía

y

resistencia

pero

no por ello dejaban

de encontrarJo

antiestético

y mostraban

su duda

a que

alguna

vez

dejara

de serio. Fina]mente,

estaban

los que como

los

anteriores pensaban,

sin embargo,

que era posible

en-

contrar

la forma

que le correspondiera,

y que esta

era

e] punto

de partida

para

e] nuevo

estilo

que

estaban

buscando.

el

cemento, llevó a la necesidad de hallar unas formas

de

una estructura g]obal adecuada a éste. En un primer momento la forma artística del cemento se buscó por simulación de elementos de las construcciones y ar- tes tradicionales, recogiendo gran número de formas y detalles de materiales como la piedra, el mármol, el

artísticas,

El empleo

de un material

tanto

de conjunto,

de construcción,

como

como

y

de detalle,

hierro

y ]a madera

entre

otros

En

el caso

del ce-

mento

armado,

su doble

naturaleza,

produjo

compo-

siciones

que

adquirieron

en ocasiones

las formas

de

]a

arquitectura

metáJica

o las de ]a arquitectura

pé-

trea. Esta tendencia a ]a adopción de formas que no son propias, afecta al cemento y sus derivados como

de

simplemente

La casa

La

casa

Uhr,

de

sencilla

decoración,

con mortero

Ordeig,

de cal hidráulica

está

estucada

del señor

está

y arena.

enlucida

con

cal hidráu-

lica y polvos

La casa

mento

con sus vetas

La casa

tland sobre el revoco del ladrillo.

de mármol,

la cal,

y tonalidades;

Suay

con esgrafiados

tiene

la fachada

con

colores

con

en color.

revocada

imitando

lechada

de Sr. Nogera

y pintada

a

del señor

está pintada

con ce-

sillares,

de por-

En dichas fachadas

el relieve

está

ejecutado

con

por-

tland9

Elementos

como

mo]duras,

ménsulas,

capiteles,

columnas,

dos diseños de motivos vegetales y animales enmar-

can los vanos y constituyen los antepechos se hacen

pi]astras, escocias, e incluso los comp]ica-

de piedra

artificial.

Otros

elementos

como las tribu-

nas y miradores

hechos

hasta

entonces

de madera

o

hierro con un diseño en forma de caja, pasarán

a ser

de

obra, integrados

en la fachada

y modelados

a par-

tir de ésta llegarán

a formar

e] típico

ejemplo

de tri-

buna y antepecho

de balcón

superior

tan frecuente

en

]a arquitectura de principios de siglo. Un modelo

muy

como

común

sucede

en

el

caso

del

Ensanche

3 de

]a calle

valenciano

Jorge

Juan

en el número]

las piedras artificiales,

tectura privada en sustitución de materia]es como la

que se emplearán

en la arqui-

de Valencia, o en el número 58 de ]a Gran Vía Mar- qués de] Turía.

piedra y e] ]adrillo, imitando sus formas y aumen-

La elaboración

de estas

piezas

por

moldeo

llegó

a

tando el número de posibilidades ornamenta]es.

producir

lo mismo

que

ocurrió

con

la fundición,

la

Frente a estas, ofrecen una serie de ventajas destaca-

repetición

de éstas

en ]a fachada,

fue una

de ]as cua-

das, el procedimiento de elaboración, por moldeo, re-

]idades

y características

más

sobresalientes

de

su

su]ta más económico que la talla además y facilita no

aplicación ornamental.

Así sucede

especialmente

con

solo la rapidez

de fabricación,

sino ]a de ejecución

en

las escocias,

fajas,

mo]duras,

ménsu]as

etc. Un fenó-

]a

obra.

Sin

embargo

donde

la piedra

artificial

va

a

meno

muy común

en las fachadas

de estos

edificios,

374

A. Molada

fue la concordancia fonual entre las formas decorati- vas que llega a adquirir el hierro en sus diferentes modalidades y la piedra artificial, que en ocasiones permite localizar los mismos motivos vegetales, ani- males geométricos o de figuras humanas, cuidadosa- mente combinados entre sí. Algunos de estos ejem- plos los encontramos en el Ensanche valenciano, como en el número 12 de la calle Somí.

industrial

Barcelona

tura Industrial

de

en el ámbito

que gran

cables a la arquitectura

lar, l., «Entretiens

profesor

de la Escuela

de Artes

y Oficios

de

y catedrático

en

de Esterotomía

y de Arquitec- Industriales

se inscribe

la Escuela

de Ingenieros

de este

autor

industrial

Barcelona.

la obra

de la arquitectura

Aunque

consideramos

número

de los conceptos

sobre

que maneja

privada.

son apli-

Agui-

industrial. Confe-

de la vivienda arquitectura

rencias

pronunciadas

por

F.

Cardellach

en

la

Universidad

de

Barcelona.

Curso

1907-1908».

Ars

Longa

Cuadernos

de Arte.

Núm.

4. Univ.

de Valencia.

NOTAS

1993, pág 23.

Op. cit. págs.

5. 3-24

1. Para el debate en tomo a la búsqueda de una nueva ar-

quitectura'

gías de edificios y su relación con los modernos mate-

del

capítulo, «El Ideal arquitectónico y las posibilidades del

hierro». Angel ¡sac, Eclecticismo y Pensamiento arqui- tectónico en España. Discursos, revistas, congresos. 1846-1919. Granada, 1987.

riales de construcción, es recomendable

del surgimiento

así como

de distintas

tipo 10-

la lectura

6. Cardellach,

F., Las formas

artísticas

en la arquitectura

técnica.

Barcelona,

1916.

págs.

160-182.

La clasifica-

ción

de este

autor

resulta

muy

adecuada

para

trabajar

este

capítulo

para

analizar

la cuestión

estética

de

la

ar-

quitectura

metálica,

desde

la propia

concepción

de

la

época.

7. F., Op.cit.

Cardellach,

]60-]82

 

8. Pitarch

y Da]mases,

N.:

Arte

e industria

en

España.

2. «Conclusiones del VI Congreso Internacional de Arqui-

tectos de Madrid». Arquitectura y ConstrucciÓn. Barce-

1774-1907.

9. Distintos

Barcelona,

]982.

págs.

309-315.

tipos

de enlucidos

y estucos

señalados

por

Mora,

«Influencia

de los materiales

en

la es-

y estética

de las construcciones».

1915.

Citado

lona.

1904. pág. 22.

Francisco

3. Barrera, P., «El gusto en arquitectura» Arquitec-

Sanz

tructura

tura y ConstrucciÓn. 1911, págs. 322-327

4. Félix Cardellach (1875-1918), fue arquitecto e ingeniero

por Benito

lencia.

D., La arquitectura

] 983. págs.

del

422.

Valencia,

eclecticismo

en

Va-