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LA INCENTIVACIÓN DE LA LECTURA EN NIÑOS DE LA ACTUALIDAD

INTRODUCCIÓN

Si le preguntamos a un niño, qué tipo de actividades prefiere realizar en sus tiempos


libres, él nos dará muchas opciones de entretenimiento, pero ninguna apuntará a la lectura. A
pesar de que esta situación es preocupante para los docentes en las escuelas, resulta irrelevante
para la mayoría de padres de familia del país, quienes les proporcionan tecnología de último
modelo a sus hijos para que ellos “se diviertan sin riesgos”. He aquí el problema, si creemos
que eso está correcto, tenemos que eliminar inmediatamente esa idea absurda de nuestras mentes
para evitar que los niños del ahora se conviertan en adultos ignorantes del mañana.

Pero, cumplir esta meta resulta complejo; si se quiere impulsar la lectura en los hogares,
se debe de empezar porque los padres se motiven a culturalizarse en la literatura, ya que sus
hijos son el reflejo de ellos.

DESARROLLO TEMÁTICO

Si se desea impulsar la lectura en las instituciones educativas se deben de proporcionar


materiales con los cuales se logre trabajar, e incluso, espacios específicamente determinados
para la lectura; en fin, si no se pone en marcha ninguno de estos simples pasos, nadie, por
mayores que sean los intentos, podrá cambiar la visión que tiene la gente sobre la importancia
de leer.

“La lectura es una actividad que siendo bien direccionada, resulta ser una de las más
gratificantes y placenteras que puede experimentar el ser humano; además, de proporcionar
grandes beneficios a nivel de desarrollo mental” (Mazuera, Moreno y Murillo, 2016, p.9).

Leer puede hacer que alguien crezca de espíritu y mente, permite visualizar el entorno
desde otra perspectiva y tener una gama extensa de nuevas palabras en nuestro cerebro.

Ese es un listado corto de los beneficios de la lectura en una persona mayor, pero, si nos
enfocamos en lo favorecedor que resulta la literatura infantil desde pequeños, quedaríamos
perplejos al saber que los privilegios se incrementan mientras menos sea la edad del lector;
aunque también los beneficios de la lectura están en función de la calidad de los textos que se
leen y esto determina al buen o mal lector (Carnovsky, citado por Karetzky, 1982). Sin más
preámbulos, expongo todo lo relacionado a esta fascinante actividad como lo es la lectura, la
cual según (Fernández de Córdoba, 2013) nos expresa que: “es un privilegio que nos hace sentir
parte de la humanidad”, esperando desde ya, que recapacitemos al enseñarles nuevas costumbres
a los pequeños de la casa para así tener un futuro fructífero como país

En la actualidad, con el consumismo a flor de piel, lo menos que hacemos como sociedad
es leer o interesarnos por algún tipo de texto en físico; procuramos ocupar nuestro tiempo en
saber de noticias fugaces e irrelevantes, las cuales contienen muchas veces violencia y ningún
dato educativo para el que las lee. Esto denota el bajo interés de la población ecuatoriana por
querer auto educarse consumiendo un libro o un capítulo de alguno. Pero, ¿por qué razón ocurre
esto? Tal vez la respuesta se encuentre a nuestro alrededor, en nuestra casa, en nuestras calles.
Tal vez tenemos un pensamiento tan primitivo al pensar que, con el desarrollo de la tecnología,
no necesitamos más fuentes de información. Y esta conclusión raya en lo absurdo, ya que es
necesario aprender lo que necesitamos y no únicamente lo que queremos. (Paulo Coelho)

El promover la pasión a la lectura entre la ciudadanía es complejo, por lo que se prefiere


realizar esta actividad desde la niñez. Los niños tienen esa capacidad imaginativa que nos
asombra cuando les preguntamos sobre algún tema, pero este don con el que ellos cuentan puede
desarrollarse desmesuradamente después de leer un libro, y es que es de gran importancia dejar
al niño elegir las lecturas ya que si no termina un cuento, tal vez no sea por pereza o inconstancia,
sencillamente se ha equivocado en la elección. Tendrá muchas oportunidades en su vida escolar
y familiar para encontrar temas interesantes (García Olasolo, 2013).

La animación a la lectura debería brindar posibilidades para el desarrollo personal


creativo, estimular la imaginación y creatividad de los niños y jóvenes, fomentar el conocimiento
del patrimonio, la valoración de las artes y de los logros e innovaciones científicas, facilitar el
acceso a todas las expresiones culturales, fomentar el diálogo intercultural y prestar apoyo a la
tradición oral.

A pesar de saber que obtenemos estos resultados favorecedores para los niños, al alcance
de nuestras manos, preferimos dejar los cuentos infantiles de lado, e inculcar en ellos costumbres
mediocres que no permitirán un avance educativo, social, y emocional pleno en el niño o la niña.
Y es que, si bien la tecnología está superando rápidamente a la literatura tradicional, este no es
un impedimento para el preciado momento de lectura en infantes, pues, “toda lectura es una
experiencia viva, una emigración en la que el lector realiza un movimiento que lo lleva de la
configuración a la reconfiguración del mundo” (Ricoeur, citado por Sarladn, 2013).

Gutiérrez (2012) afirma “El arribo de las nuevas tecnologías de la información y la


comunicación (TIC) aunadas al internet, empiezan a tener una presencia importante en las
prácticas de la lectura (…) al trasladar el acto de leer del texto impreso al formato digital”. Es
por esta razón que no existe excusa alguna para no leer actualmente, porque en internet, que es
la fuente más utilizada de exploración y búsqueda virtual, se pueden encontrar desde fábulas a
historias extensas, que enriquecerán la vida de la persona que las lee y escucha. Con esto se
descarta la idea de que la lectura no es accesible y que se necesitan recursos para poder brindarle
un cuento a un niño.

Por lo tanto, si desarrollamos esta idea del aprovechamiento de las TIC en relación a la
lectura, se podrá dividir a la misma en dos aspectos que son muy importantes en la vida de los
niños: la escuela y la familia. Ollero (2015) dice que

La lectura es una competencia básica que se enseña en la escuela a partir de la enseñanza


obligatoria y sobre la que se construye el conjunto de conocimientos que conforman los
cimientos de lo que ha de ser una formación a lo largo de la vida.

Sin embargo este concepto está muy arraigado a lo estricto, y discrepa particularmente
con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España (2013) el cual en sus artículos
menciona lo siguiente: “Leer es un proceso de interacción entre el lector y el texto, proceso
mediante el cual el primero intenta satisfacer los objetivos que guían su lectura”. Y es que la
lectura es aquello; buscar, explorar y conocer algo nuevo e interesante cada vez que leemos.
“Conforme aumenta la experiencia de los lectores, ellos parecen estar en mejores condiciones
de procesar de manera simultánea más información del texto escrito” (Vaca Uribe, 2014).

Es relevante recalcar que en las escuelas no sólo basta con enseñarle a un niño a leer y
comprender las palabras de una oración, se tiene que motivar a que éste continúe leyendo, no
por simple inercia u obligación, más bien, por un cariño que debe nacer hacia los mundos que
se encuentran entre hojas de papel de un texto. Esto tiene una relación muy cercana a lo que
Toledano (2012) indica
Las consideraciones individuales, sociales y culturales que se deben en tener en cuenta al
desarrollar proyectos de animación a la lectura con TIC, entre las cuales se destacan éstas:

 La relación con la lectura es un largo proceso que cada alumno sigue de forma individual.
 La influencia de los primeros maestros y de la propia familia suelen ser dos factores
determinantes en la actitud hacia la lectura.

“En ocasiones se desaprovecha la oportunidad de utilizar el alto potencial de


aprendizaje en las edades de Educación Infantil para fomentar el aprendizaje de la lectoescritura
y evitar la aparición de sus dificultades” (Gonzáles y Delgado, 2016). Estas dificultades deben
ser erradicadas para evitar problemas futuros en el desarrollo de la vida académica del estudiante
y debe tomarse en cuenta como un aspecto esencial el abordar clases que contenga literatura
infantil.

Uno de los grandes valores de las obras literarias infantiles es presentar al pequeño
lector conceptos o temas de gran importancia que ayudan a formar su pensamiento crítico y su
capacidad reflexiva: la muerte, el tiempo, la religión (…) de manera amena y cercana,
permitiendo una primera aproximación a estas nociones básicas.

La lectura en las escuelas, ya sea individual o colectiva, son esenciales para el buen
desarrollo del estudiante. Ya que si bien la primera permite que conozcamos nuestras
capacidades en un ambiente solitario, la segunda permite el intercambio de ideas, el diálogo y
otras actividades que fomentan la creatividad grupal, y el interés de un conjunto de personas por
un tipo de escritura determinada.

En lo que concierne a la lectura desde casa o con la familia se haya muchos casos
reales de padres que llevaron a cabo esto con sus hijos desde pequeños, los cuales han tenido
grandes avances a nivel emocional y mental.

La lectura de padres a hijos promueve la comunicación afectiva al leer un texto literario


de cualquier índole; fortalece los lazos familiares; y fomenta el amor a los libros desde que un
niño empieza a conocer su entorno.
El niño al que le gusta que otros le lean cosas aprende a amar los libros. Impresionado
por el interés que los padres sienten por la lectura, así como por el gozo que manifiestan leyendo
en voz alta, el niño se aplica con gran interés en las historias que le fascinan (Bettelheim y
Zelan, 2015).

Dada la importancia que tiene este tema, cada miembro de la sociedad tiene que trabajar
para invertir esta problemática, que dicho sea de paso la solución no es de un día para el otro;
pero se tiene que empezar ya para tener más tarde una sociedad que le agrada la lectura. Nuestra
sociedad compuesta por sicólogos, los cuales conocen el comportamiento humano y los
pensamientos que lo genera; con la finalidad de lograr en las personas salud, mental, bienestar,
Psicosocial y mayor desarrollo de ellas mismas; por ende, ellos pueden colaborar para
solucionar el problema mencionado. Así mismo las bibliotecas no deben ser lugares serios, sino
agradables para lo cual se pediría el apoyo de decoradores para que este lugar sea agradable e
induzca a querer estar allí leyendo.

No podemos dejar de lado el rol que cumple el estado, el cual si bien es cierto emana
directivas que mandan la práctica de la lectura las cuales deben llevarse a efecto en las aulas por
los docentes. Así mismo tenemos a los padres de familia que en su rol está la educación de sus
hijos.

Recordemos que el hábito es un acto que se da voluntariamente y es a través de la


repetición y motivación que se logra la práctica, en nuestro caso incentivar la lectura. No
olvidemos que esta tarea se hace más fácil si se desarrolla cuando la misma persona, en nuestro
caso el niño, que está trabajando por el hábito de la lectura tiene que tener el interés por hacerlo
y que a su vez se ve apoyado por los miembros de su hogar, el lugar donde estudia, que el
material sea adecuado para su edad y por supuesto en un ambiente que le permita seguir
practicando la lectura.

El niño es el actor principal de la incentivación a la lectura, por lo cual en él se pretende:


que sea culto, que comprenda al mundo, que aprenda, que amplié su vocabulario, mejore la
ortografía, entre otros motivos. Que a pesar que se desarrolla en un mundo letrado tenga pasión
por la lectura. Cuando se le incentive a la lectura se debe tener en cuenta su parte psicológica,
por ende, el material al que tenga acceso debe ser el adecuado para su edad y preferencia, sin
dejar de lado que la idea sea leer sinónimo de disfrute.
Los niños en la edad preescolar escuchan los relatos de un libro, aprenden, desde
temprana edad, la letra impresa corresponde a la palabra hablada y, al mismo tiempo, se
familiarizan con el lenguaje escrito. Cada vez que le leemos a un pequeño enviamos un mensaje
“placentero” a su cerebro; incluso podría decirse que es un “mensaje publicitario”, que
condiciona al niño para que asocie los libros y la página impresa con el placer, haciéndose así
se inculcará en los niños amor por los libros implantando en ellos el deseo de seguir leyendo
toda la vida.

Las lecturas que generalmente se lee a niños pequeños son los cuentos encantadores de
hadas, pero no se debe dejar de lado mitos, leyendas parábolas, fábulas y cuentos locales, las
historias pueden tener un enorme poder soñador y educativo, Vienen de nuestro subconsciente
e imaginación de lo profundo de nosotros. Por tanto, tienen mucho que enseñarnos a nosotros
mismos y del mundo que creamos a nuestro alrededor. El libro tiene que ser fascinante e
inspirador para maestros, padres y personas que se encargan de cuidar a niños, así mismo los
escritores deben ser creativos para incentivar a los niños a la lectura.

Uno de los principales aspectos para el fomento lector es la influencia indirecta de los
padres, ya que estos en casa tienen hábitos lectores. Esto no siempre implica la lectura de un
libro, también se fomenta la lectura cuando los padres leen las noticias del periódico, revistas o
hasta los afiches de propagandas que llegan a los diferentes hogares. Es entonces clave y
determinante que los niños vean a sus padres leyendo. Los padres pueden saber y les pueden
contar cuento, pero lo más impactante en el niño es ver esa práctica en sus padres y verlos
disfrutando, gozando de la lectura.

Los padres en casa deben generar espacios para la lectura y que este sea sagrado frente
al tema de la lectura. Este espacio debe reunir las condiciones mínimas y necesarias como la
temperatura adecuada, iluminación suficiente, ambiente agradable y no tiene que haber tanto
silencio a veces las condiciones del hogar no permiten que así sea. Así mismo sería muy útil
tener un horario para leer en familiar y luego entablar un dialogo a libertad para comentar sobre
la lectura que están realizando.

También en la medida de las posibilidades se debe brindar al niño en casa el material


de lectura de su agrado y además dialogar sobre lo fantástico o importante que se halla en los
libros que ya están en casa para motivar al niño a consumir lo que ya hay en ella, pero sin tratar
de imponer los gustos de los padres a los hijos. Recordemos que esta práctica de lectura en el
hogar no debe ser abordada como una tarea, sino como algo divertido y gozar de ello.

Los padres e hijos deben tener en cuenta que, así como el cuerpo necesita de la práctica
de un deporte, también la lectura es una vertiente vitamínica. No sólo por su carácter formativo,
sino porque incide en forma muy positiva en el futura del rendimiento académico de su hijo.

Recordemos que el libro es en sí un elemento físico que a través de él se puede


establecer infinidad de vínculos emocionales entre padres e hijos. Acercarse a un hijo
interesándose por la historia que está leyendo y escuchar lo que les pueda contar es una forma
de comunicación con él y una oportunidad excelente de incidir en su formación.

Independientemente de que los niños empiecen a leer en la escuela infantil, este


aprendizaje necesitará refuerzo en casa. Apoyar a los hijos durante la lectura reforzará los
vínculos y ayudará a crear una relación muy especial. Para ello, la lectura no debe ser vista como
una tarea, sino como un momento de diversión para compartir.

La lectura ayuda a que los niños sean más propensos a expresarse y a relacionarse con
los demás de manera saludable, así como entender mejor las situaciones que les rodeansociales,
resolver conflictos y saber expresar sus emociones. Además, la lectura les ayuda a dominar
mucho mejor la lengua.

Gracias a la lectura, los niños son capaces de comprender conceptos abstractos que
pueden resultar difíciles para su edad, así como a aplicar la lógica en diversas situaciones,
reconocer la relación entre causa y efecto e incluso a utilizar el sentido común. Todo esto
redunda en un crecimiento intelectual, personal y moral que le ayudará a desenvolverse mejor
y a dominar su propio mundo.
CONCLUSIÓN

Podemos recalcar que la lectura en personas de cualquier edad contribuyen a un


conocimiento significativo; éste es aún mayor si se habla de incentivar a los niños a leer, porque
no hay ningún mejor regalo para ellos que el de un libro, el cual les ofrezca tanto conocimientos
nuevos como diversión sana y educativa, sin embargo, somos nosotros, la familia de dichos
niños los que debemos motivarlos a explorar y consumir libros, porque, si bien en las escuelas
les enseñan a leer, nosotros debemos completar esta tarea para que sea un aprendizaje sólido el
que le demos a ellos.

Por lo tanto, se tienen que poner en práctica muchas técnicas para que la lectura forme
parte de nuestra vida diaria y cotidiana, no solo debe ser relegada a algo de la escuela, tiene que
tomar un espacio fundamental en la familia y así permitir que todos los beneficios anteriormente
dichos en este texto puedan estar en la mente de cualquier niño o niña de nuestra sociedad.

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