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Filosofía del Derecho

Bolilla I
Concepto de filosofia del derecho
La filosofía del derecho es la rama de la filosofía que estudia los fundamentos filosóficos del
derecho como orden normativo de la conducta humana en sociedad
Las tres investigaciones de la Filosofía del Derecho
La definición del Derecho "in genere" es una investigación que trasciende de la Ciencia del
Derecho; se hace tema de la Filosofía del Derecho, la investigación "lógica" tiene como objeto indagar
entre otras cosas, sobre la relación del Derecho con la Moral, sobre la coercibilidad, sobre el concepto de
sujeto de Derecho, de relación jurídica etc.
La investigación "fenomenológica", trata de establecer el influjo del proceso de perfeccionamiento
del Derecho en su aspecto universal dado que el Derecho es un fenómeno común a todos los pueblos, en
todos los tiempos que demuestra la posibilidad de esta investigación.
La investigación Deontología, investiga el Derecho valorándolo como "debería ser", pues la
Filosofía jurídica siempre está en constante búsqueda de la justicia
Relaciones de la Filosofía del Derecho y ciencias afines.
a. con el Derecho positivo, o ciencia del Derecho: La Filosofía del Derecho que estudia al
Derecho en universal, suministra a la ciencia las nociones fundamentales, empezando por la definición
de su propio concepto; sintetiza y unifica lógicamente todos los datos particulares del Derecho positivo o
ciencia del Derecho, trazando un cuadro universal de la vida histórica de ésta. La Filosofía del Derecho se
presenta como independiente y autónoma de la ciencia del Derecho sin romper las conexiones con ella,
pues existe una necesaria integración entre ambas. La ciencia recaba los criterios directrices de la
Filosofía del Derecho, y ésta, considerando la realidad histórica de aquella para aplicarla tales criterios.
b. Con la Filosofía teorética se relaciona en que ésta estudia los primeros principios del ser y del
conocer. Ahora, como la Filosofía del Derecho concibe la ciencia del Derecho en su universalidad, debe
armonizarla con la concepción del mundo del ser en general, o sea, debe armonizar lo que es objeto de
ella con lo que nos hace conocer la ontología.
d. Se relaciona con la Psicología toda vez que ella está integrada a la teorética, que estudia
los hechos del espíritu humano y sus leyes. Siendo así la relación con la Filosofía del Derecho en tanto
éste igualmente es un hecho del espíritu humano; es el producto de las persuasiones que de suyo
constituye un hecho psíquico de los hombres en tanto integrantes de la sociedad.
e. La relación con la Filosofía Moral, ambas estudian el principio del obrar, dándose
consecuentemente un paralelismo que sin embargo, no convergen en un mismo objeto, ya que la Ética o
moral en estricto sentido, trata de los actos internos del hombre y sus motivaciones, mientras que la
Filosofía del Derecho solo observa los actos externos y las interrelaciones posibles, sin excluirse, por
supuesto, la internalidad de las acciones.
f. La Sociología con la que también se relaciona, debería tomarse como una tendencia positivista de
la filosofía teorética. la Sociología constituye una síntesis de hechos sociales, para llegar a una
explicación unitaria de la sociedad y sus leyes, al recoger todos los datos de la vida social podrá estudiar
sus relaciones, el consenso entre todos los fenómenos sociales; se llegará a una concepción y explicación
de aquél propósito, se dan también diferencias ostensibles; entre las que mencionamos el hecho que la
Sociología se adscribe dentro de la corriente positivista, mientras que la Filosofía de la Historia procede
deductivamente en el desenvolvimiento de las ideas generales que se habían colocado en la base de la
investigación.
Conocimientos empíricios y racionales
El conocimiento empirico se sustenta en la observación externa, mientras que el conocimiento
racional deriva directamente de nuestro intelecto. Por lo mismo que el conocimiento empírico es el
resultado de la observación exterior (a posteriori) de las cosas, nos indica que ellas pueden ocurrir de
cierto modo, pero de ninguna manera nos da la certeza absoluta de que no puede darse de otro modo; por
ejemplo, afirmar que todos los cisnes son blancos, dado que nuestra experiencia así nos sugiere, es un
juicio desvirtuado por el hecho de que también en otras latitudes existen de color negro. No puede pues
tomarse como axiomático el conocimiento derivado de la experiencia.

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Pero cuando se trata de un conocimiento racional, apriorístico, la cuestión cambia pues no puede
ser desvirtuada por la experiencia. Por ejemplo, cuando afirmamos que la suma de los ángulos internos
de un triángulo es igual a dos ángulos rectos, hacemos un razonamiento que se corresponde a nuestro
pensamiento; será siempre una realidad para cualquier triángulo probable. Consecuentemente, siempre
podemos fundarnos y con absoluta seguridad respecto de las conclusiones a que arribamos por esta vía
del conocimiento.
Metódolgia de la Filosofía del Derecho
A poco que ahondemos este tema, hemos de notar que la Filosofía del Derecho apela a los dos
métodos del conocimiento. El método deductivo es el que adquiere importancia para iniciar el estudio de
esta rama del conocimiento, puesto que es imposible indagar su esencia ni es factible dar una definición
lógica de ella sin valerse de ese método. La misma posibilidad de conocerla conlleva la idea de que para
ello es necesario tener un criterio sobre aquello que sea Derecho, para distinguirlo de otras
manifestaciones de la historia (por ejemplo, la religión, la moral etc.).
Como segundo paso de la investigación, la Filosofía del Derecho apela al método inductivo, al
observar la evolución histórica o la fenomenología jurídica. Con dicho método investigativo se recogen
los hechos, se examinan las instituciones jurídicas positivas de varios pueblos sin prescindir de ninguna
de ellas, pero siempre mediante la posesión de ciertas nociones racionales del derecho, sin los cuales
serían imposible distinguir el fenómeno jurídico de los demás fenómenos que participan en la sociedad.
Método Genético y Método Comparativo
Con el método genético se podrá obtener un conocimiento integral de la evolución del Derecho,
toda vez que con ello se remonta a los inicios del mismo, mientras que con el método comparativo se
logra dar un cuadro comparativo universal del Derecho.
Mediante el auxilio del método genético y comparativo la investigación ha accedido a
conocimiento de que sociedades que nunca han tenido contacto, han creado instituciones similares no
sólo en su aspecto estático, sino que también en el dinámico.
La cominicabilidad del derecho
Se dan también influencias de la comunicación histórica, a través de la cual el derecho de un
pueblo, puede transferirse a otro. Todo pueblo puede asimilar el derecho de otros, puede hacerlo propio
con adaptaciones. Y esto es así, porque el Derecho no es sólo fenómeno social, sino también y sobre todo,
un fenómeno humano.
No hay contradicción entre la comunicación histórica y la uniformidad natural del Derecho. La
comunicación es posible porque hay un fondo de identidad en el espíritu humano. En el derecho de cada
pueblo hay elementos universales que reflejan la común naturaleza humana; y esto hace que las
evoluciones jurídicas singulares puedan entrelazarse con injertos recíprocos.
Bolilla II
Filosofia Del Derecho Y Del Derecho Natural
Decaimiento y revalorización
La división que se produjo a partir del Siglo XVII en la concepción del Derecho Natural y que
podemos caracterizar como un iusnaturalismo escolástico por una parte y, racionalista por otra, ha
contribuido en gran parte al descrédito de la teoría del Derecho Natural y contribuyó en cierta medida a la
preparación del avance positivista que asentó sus reales en el pensamiento jurídico.
Sobre todo, contribuyó en gran medida a alimentar el descrédito, el vano empeño de articular un
Derecho Ideal como lo pretendió, por ejemplo, Guillermo Hegel, dotando de un código único con
instituciones precisas y articulado definido con alcance universal y absoluto. Tan antojadiza y arrogante
pretensión, desde luego, estaba destinada al fracaso toda vez que tan vanidoso propósito no se trataba de
una revisión del pasado, sino que nada menos que de borrarlo, luego el Derecho Natural a los embates de
la discusión, resurge con Geny quien se niega a admitir que el Derecho quede reducido a la pura
dependencia de los hechos. Del Vecchio, al afirmar como fundamento del Derecho la naturaleza humana,
opuesto a la concepción causalista y evidentemente más inclinado a la teleológica y la ética, niega la
perspectiva de conocer la naturaleza humana a través de la sucesión causal, aunque de las instituciones
morales y jurídicas puedan deducirse una conexión fenoménica, pero como tal, meramente parcial, como
si se valorase el cuadro de un gran pintor por su sola composición química.

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Pero con tan brillante cuan enardecida defensa que hace Del Vecchio, podemos decir que se ha
rehabilitado como concepción filosófica indiscutida el Derecho Natural
Fundamentos que se les contraponen
La primera objeción que se formula a la doctrina del Derecho Natural desde el punto de vista de la
ciencia es que esta doctrina elimina la diferencia esencial que existe entre las leyes científicas de la
naturaleza, es decir, las leyes mediante las cuales la ciencia de la naturaleza describe su objeto, y las
reglas mediante las cuales la Ética o el Derecho igualmente lo hacen.
Una regla científica de la naturaleza relaciona dos fenómenos entre sí según el principio de
causalidad, es decir, de causa a efecto.
La doctrina del Derecho natural presupone un valor inmanente en la realidad total, valor que es
absoluto para él; existe una voluntad divina inherente a la naturaleza. Mediante este supuesto se mantiene
la doctrina según la cual el Derecho puede deducirse de la naturaleza y que ese Derecho es la justicia
absoluta. La concepción metafísica de la inmanencia del valor en la realidad natural no puede aceptarse
desde el punto de vista de la ciencia, dice Kelsen, ya que la doctrina del Derecho natural se basa en un
criterio erróneo que consiste en inferir el debe a partir del es.
Las normas que aparentemente se educen de la naturaleza, en realidad, se presuponen: se basan en
valores subjetivos que presentan a la naturaleza como legisladora y que al identificarlas con las reglas
jurídicas, ubica al Derecho natural como el animismo primitivo que concibe la naturaleza como parte de
la sociedad.
Dualismo y contradicciones fundamentales entre el Derecho Natural y el Derecho Positivo
La doctrina del Derecho Natural se caracteriza por el dualismo fundamental entre el Derecho
positivo y aquél. Por encima del Derecho positivo imperfecto creado por el hombre existe un Derecho
natural perfecto, establecido por una autoridad divina, y por lo mismo, el Derecho positivo se justifica y
es válido en la medida en que se corresponde con el Derecho natural.
Una de las funciones más esenciales de todas las doctrinas iusnaturalistas es justificar el
establecimiento del Derecho positivo o la existencia de un Estado capaz de establecerlo. Naturalmente
que al fijar esta función del Derecho natural, dichas doctrinas caen en la contradicción de que, por una
parte, sostienen que la naturaleza humana es la fuente del Derecho natural, y por tanto, supone que la
naturaleza humana es básicamente buena, y por otra, sólo pueden justificar la necesidad del Derecho
positivo con su aparato coercitivo a causa de la maldad del hombre. En realidad, el único filósofo que
pudo eludir esta crítica de hierro fue Hobbes, porque desde luego, él partió del presupuesto básico que el
hombre es naturalmente malo.
Estamos, por tanto, en presencia de una argumentación por la que se niega el Derecho natural a
través del mismo Derecho Natural, ya que éste propicia la necesidad de un Estado que disponga de un
poder ilimitado para establecer el Derecho positivo, al que el Derecho natural obliga obedecer. Si el
Derecho natural es un sistema de reglas sustantivas, independientes del Derecho positivo, es inevitable la
contradicción entre una naturaleza humana, de la cual se deduce el Derecho natural, y una naturaleza
humana que necesita del Derecho positivo.
El Derecho natural no se deduce de la naturaleza humana, sino de aquello que debería ser la
naturaleza humana, de lo que sería si se adecuase al Derecho natural. Lo que se deduce de la naturaleza,
es decir, de la naturaleza real del hombre, no es la ley natural, sino la naturaleza del hombre, una
naturaleza ideal que se deduce de un Derecho natural previamente supuesto".
Se mezclan, por tanto, las naturalezas real e ideal del hombre que se definen con el pensamiento
para el que: "el hombre es un animal que desea en extremo preservarse a sí mismo, que está expuesto a
deseos, que es incapaz de existir sin la ayuda de los demás, que está extremadamente bien dotado para
contribuir al bien común y que, sin embargo, se muestra siempre malicioso, quisquilloso y fácilmente
irritable y también dispuesto a dañar poderosamente al prójimo...Pero la perversidad que existe en la
mayoría de los hombres...sólo puede limitarse de modo efectivo haciéndole ver claramente el castigo
inmediato que le espera si ataca a un semejante...Por tanto, no queda remedio más efectivo para dominar
la perversidad del hombre que el Estado.
Del nacimiento de la filosofia de la historia
Quizás resulte inapropiado ubicar el nacimiento de la filosofía de la historia en el Siglo XIX, por
considerar a los pensadores Jorge Guillermo Federico Hegel y Karl Marx, como los verdaderos

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impulsores de esta corriente derivada del iusnaturalismo, que indudablemente culminó su desarrollo a la
altura de aquél tiempo histórico.
Para Hegel, la idea básica de la Filosofía de la Historia, consiste en que la "Razón gobierna el
mundo y, por consiguiente, a la Historia mundial". Esta razón implica una moralidad cuyas leyes son "lo
esencial racional" que se identifica con la afirmación que la historia del mundo es "el curso racional
necesario del espíritu del mundo", siendo este Espíritu del Mundo "la personificación de la Razón". todos
los hombres de la historia que persiguen sus propios objetivos, no hacen más que ejecutar, sin saberlo, la
voluntad del Espíritu del Mundo. Son, dice Hegel, como pasajeros de un barco; ellos van y vienen, hacen
lo que quieren, pero todos van en la dirección decidida por el piloto.
Bolilla III
Principios de la Moral y del Derecho
un primer aspecto, el deber moral, que a cada hombre incumbe sólo como tal, de superar, con una
determinación absolutamente pura del propio ser, imprimiendo a los propios actos el carácter universal
de la razón. la moralidad se reduce a obrar como otros obran, debe adecuarse a lo expresado por el propio
Kant al advertir que las de: obrar de modo que la máxima de tu acción pueda valer como principio de una
legislación universal, o como lo sostiene Del Vecchio, en el sentido que el sujeto debe alcanzar por sí
mismo la regla universal enunciada: como él obra, pueda obrar también todos los demás.
Como condición objetiva de la ética, o sea, como principio del Derecho, hay, pues, una
prerrogativa perpetua e inviolable de la persona, una pretensión válida y ejercitable universalmente por
cada uno con respecto a los demás", dice Del Vecchio y agrega: "y existe, también la correlativa obli-
gación en cada uno de respetar aquel límite, fuera del cual sería justificada y legítima la oposición de la
otra parte.
Errores de los iusnaturalistas antiguos y de los positivistas modernos.
Reiteradamente se equivocaron los escritores antiguos al atribuir al Derecho natural una verdad
fenoménica que no le corresponde, identificando el concepto metafísico con el concepto físico de la
naturaleza, dice Del Vecchio, y agrega: Los modernos, por el contrario, han negado a menudo que haya
un derecho natural como criterio ideal del primero. El error es en substancia, el mismo y consiste en la
confusión impropia de los dos conceptos de la naturaleza", concluye.
Sin embargo, la reacción es irracional e injustificada si por los errores comentados se pretende
hasta negar su validez. No puede deducirse la inexistencia del Derecho Natural, entendido en el sentido
puramente deontológico; como idea racional, por el hecho de que no se haya realizado siempre como
fenómeno pues, la observación de los hechos no bastan para comprobar la subsistencia o la insubsistencia
de un Derecho, de la misma forma que tampoco basta aducir un Derecho para probar que haya o no
acontecido un determinado hecho.
Relaciones entre la Moral, el Derecho Natural y el Positivo
De todo lo más arriba expresado se deduce que el Derecho Natural es el que nos da el más acertado,
casi único, criterio de valoración del Derecho positivo, así como para medir la intrínseca justicia de éste.
Es además, un principio axiomático que el contraste entre ambas formas del Derecho de ninguna forma
afecta la existencia ni desmedra la esencia del Derecho natural; éste siempre conservará su validez, como
criterio deontológico.
Siendo el Natural un Derecho ideal y el positivo un valor objetivamente dado, no siempre están
contrapuestos; por el contrario, el avance de los tiempos hace que ambas formas de concebir el Derecho
vayan acercándose y haciéndose más común cada día y esto, porque la misma ciencia del Derecho va
progresivamente afirmando este proceso de acercamiento, que seguramente lo hará más perfecto y justo
en la medida de esa consubstanciación.
Si miramos preferentemente los sistemas jurídicos más progresistas, notaremos que las
correspondencias entre ambas expresiones del Derecho existen mayor acercamiento que referido a un
sistema jurídico positivo más primitivo. Esta asimilación se produce en las partes más generales de la
ciencia jurídica, pues son las más susceptibles de recibir el influjo de la Filosofía del Derecho, además de
ser, desde luego, principios consagrados por la filosofía grecorromana y del cristianismo que hemos
heredado con mayor fidelidad que otras instituciones también de carácter jurídico.
Sería, entonces, un mero prejuicio afirmar que las instituciones jurídicas fundamentales son meras
invenciones de los legisladores, negando o pretendiendo negar que las mismas responden a los principios
del Derecho Natural. Tal posición, indudablemente se pone en condiciones de inferioridad respecto de
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aquellos que aceptan el influjo del Derecho Natural, que discierne del Derecho Positivo como fundado
sobre la naturaleza de las cosas o naturalis ratio como sostenía el Derecho Romano.
Podemos pues, concluir con Del Vecchio, que aún cuando la estructura concreta del Derecho
positivo, lleve a restricciones o alteraciones de los principios del Derecho Natural, no por ello pierden
éstos del todo su valor, aún en el mismo orden positivo: bien que sólo encuentre él una aplicación
indirecta o mediata, en cuanto que la juridicidad natural, es reclamada y reconocida en ciertos efectos por
las normas vigentes como complemento de la jurisdicción positiva.
El respeto de la. legalidad y la lucha por la justicia.
Pero si se diera el caso extremo de un contraste insanable entre el Derecho Natural y el positivo,
surgirán indudablemente graves problemas para el Juez que ha de aplicar normas positivas que se reputan
absolutamente injustas para las personas que deben observarlas. Se da pues, a propósito de esta
posibilidad, cuestiones que deben ser resueltas a la luz de un criterio sino conservador, a lo máximo
prudente.
A este respecto, Del Vecchio tiene el criterio que: "tanto para una como para la otra cuestión
debemos ante todo, establecer el principio de que no basta la opinión, aún bien fundada, de la injusticia
de las leyes vigentes para legitimar la insurrección contra ellas o la negación de obediencia.
Sobre todo, y por lo que especialmente afecta al magistrado, no hay duda que éste debe, por
razones de su cargo, interpretar y aplicar las normas vigentes. Al reconstruir el sistema jurídico positivo,
y en especial aplicarlo jurídicamente, el intérprete, en cuanto tal, debe atenerse a las leyes tal como son y
no tal como deberían ser con arreglo a los puros principios. pertenecerle por su misma esencia.
La misma justicia impone que se reconozca y se salve, ante todo, aquella parte de justicia que debe
ser incorporada al sistema vigente, cualquiera que sean sus imperfecciones, y que sin tirar por la borda
estos gérmenes y núcleos vitales, se trabaje sobre ello, en los límites del sistema, para darles los máximos
desenvolvimientos posibles.
donde se revelan insuficientes todos los medios posibles para conseguir al menos una cierta justicia
en el ámbito y en las formas de la legalidad, la crisis de conciencia del juez podrá, en los casos más
graves, encontrar su verdadera solución sólo en la renuncia al cargo: que es lo que, en tal hipótesis,
deberá hacer cualquier otro funcionario público.
En estos términos y según estos criterios pueden y deben resolverse los arduos problemas que
surgen de los contrastes entre el Derecho Natural, o sea, la justicia absolutamente entendida, y el Derecho
positivo. Estos criterios sucintamente enunciados responden juntamente a las exigencias de nuestra
conciencia y a la tradición más luminosa de la Filosofía del Derecho.
La idea del Derecho Natural
El criterio de lo absoluto y universal de lo justo se corresponde con la idea del Derecho Natural, que
se sustenta sobre la constitución misma de las cosas, y no sobre el capricho de un legislador. "el Derecho
Natural se sustenta en la voluntad y sabiduría divina", o la exclusivamente racional, tal como lo ha
postulado Grocio.
Desde luego el Derecho Natural es la posición deontológica del deber ser, que si es violada por la
norma positiva no deja de tener vigencia. Lo mismo existe porque la violación se refiere al fenómeno,
que no tiene la virtualidad de destruir su naturaleza supraordinaria.
Distinción entre concepto e ideal del Derecho
Tomar por definición del derecho lo que es el ideal del mismo es siempre un error y bastaría
considerar un sencillo ejemplo para que se ratifique esta afirmación. Así Kant al definir la Filosofía del
Derecho, o sea, el Derecho Natural, dice: "El Derecho es el complejo de las condiciones por las cuales el
arbitrio de cada uno puede coexistir con el arbitrio de todos los demás, según una ley universal de
libertad". A partir de esta definición, no sería Derecho todo aquél sistema que no consagre en forma
absoluta la libertad, lo que no se ajusta al criterio del derecho en su sentido particular, positivo. Pueden
darse regímenes jurídicos que en alguna manera coarta ciertos principios de libertad y por ello no deja de
ser un sistema jurídico.
Sólo el derecho en su sentido ideal es el que sostiene como postulado básico e inexcusable la
libertad del hombre, constituido como un derecho natural del mismo, y ahí entonces podemos vislumbrar
la diferencia existente en el Derecho "in genere" y la ciencia del derecho, o sea en su aspecto de sistema
positivo de un pueblo dado.
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Los elementos comunes del derecho
Ya Aristóteles se ha preocupado de esto, siendo así que sostuvo que las nociones jurídicas
conformes a lo que es de naturaleza, son iguales y comunes a los pueblos en el tiempo y en el espacio. Por
lo mismo que el fuego quema aquí como en la China, dice este filósofo, las nociones de derecho respecto
del cual se tiene consenso sobre su universalidad es igualmente con el fuego conforme a la naturaleza.
Entonces, sostiene en el Derecho siempre existe una parte constante, porque es adecuada a la naturaleza,
y otra mudadiza, porque como ciencia de carácter social se imbrica en los países que lo adapta en función
a sus costumbres de la que no puede divorciarse.
La variabilidad del Derecho positivo es una consecuencia necesaria de su compenetración y
conexión con los demás hechos sociales; no es posible estudiar el Derecho de un cierto pueblo
prescindiendo de sus condiciones de vida, ya que la génesis y duración de sus instituciones están ligadas
a aquellas determinadas condiciones. Quiere decir que por la aludida circunstancia el Derecho no es sólo
vario, sino que es necesariamente vario, dado la ley de la relatividad histórica a la cual está subordinado.
Forma y contenido del Derecho
Definitivamente descartada, según las conclusiones a que arribamos en párrafos precedentes, que
el contenido de la realidad jurídica nos puede servir como base para la definición del Derecho, dado el
flujo de vicisitudes mudables que lo caracteriza en el contexto mundial e histórico, cabe aún hacernos la
pregunta ¿la realidad jurídica se agota toda ella en el contenido, o existe, acaso, en el Derecho otro ele-
mento que sea inmutable y permita su definición?
Bajo el título de "Elementos comunes del Derecho" ya habíamos anticipado que Aristóteles había
señalado que dentro del marco del derecho de los pueblos existe siempre un derecho común, y más
adelante también vimos que a esa noción hemos llegado porque se puede hacer un juicio de valoración
sobre la juridicidad. Desde luego que una atenta reflexión nos persuade que tal elemento existe y está
implícito en nuestra mente. Así mediante el criterio de juridicidad consideramos como igualmente
jurídicas proposiciones diversas y a veces hasta con contenido contradictorio. Recogemos, en efecto, en
una sola categoría fenómenos diversos entre sí, pero todos igualmente jurídicos.
Para proceder de este modo, reiteramos, debemos tener forzosamente una noción de juridicidad,
distinta y superior a las variaciones del contenido. Esta noción es una forma lógica, que tiene un valor
objetivo, en cuanto corresponde a la realidad, y una sede subjetiva, en cuanto está inserta en nuestro
intelecto. Entonces, si podemos reconocer como jurídicas instituciones diversas, es porque nos fundamos
implícitamente sobre una noción constante del derecho: pues lo múltiple supone la unidad. No podríamos
hablar de una evolución jurídica, sino refiriéndonos a una cierta evolución y recogiendo en una categoría
única sus fases sucesivas.
Esta noción de la forma lógica es solo formal, no se trata de una proposición jurídica ni de un ideal
del Derecho; no nos dice lo que es justo o lo que es injusto, sino que solamente nos indica cuál es el
sentido de cualquier afirmación sobre lo justo o lo injusto; es, en suma, el signo de la juridicidad.
¿Ahora bien, esta forma lógica puede recabarse de la experiencia? Naturalmente que no, porque la
experiencia no puede dar una forma jurídica, toda vez que ésta es de carácter universal, en tanto que la
experiencia es siempre particular. La observación de los datos empíricos no pueden conducir por sí solos
a la determinación del concepto formal del Derecho.
Sin embargo, el conocimiento empírico, sin duda tiene gran valor para resolver otros problemas;
permitirá contestar la pregunta: cuándo, ¿dónde y cómo surge y se desarrolla el Derecho?, pero no
resolverá jamás, la pregunta ¿qué es el Derecho?
Bolilla IV
Análisis del concepto del derecho
El derecho como criterio de valoración del obrar
La forma lógica del derecho solo se aplica al obrar, a las acciones. La acción es un elemento de la
naturaleza, pero también de voluntad. Tiene elementos intrínsicos y extrínsicos. La acción es interna y
externa. Estos elementos intervienen simultáneamente. Están conexos.
No se puede concebir un acto exclusivamente interno sin intervención del mundo exterior. Aún el
pensamiento tiene un sustrato corpóreo o somático. También, no existen actos puramente externos. Si no
existiese una dimensión psíquica, sería un fenómeno puramente físico, no un acto. Ambos elementos
influyen en el derecho.

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Derecho y fuerza.
El derecho separa las acciones justas de las injustas por el “criterio jurídico”, los seres ideales se
evidencian solo por el intelecto. Son además los principios lógicos, matemáticos, etc. Tienen
características de un ser real además de su consistencia ideal.
Ya los valores, en cambio, representan cualidades que se pueden contrastar con las conductas. Este
no va encarnado a una realidad. Los valores no se realizan perfectamente en la realidad. Estos los
convierten en “deber ser” El derecho está íntimamente ligado a los valores. Pero los valores no se agotan
solo en el derecho.
En resumen, los valores y el derecho están vinculados. Pero los valores no se confunden con
estructuras reales. Entonces, la realidad no puede influir en los valores. El Derecho rige sin estar
determinado por la posibilidad física del obrar, o sea, con la fuerza.
El pretendido derecho del más fuerte.
Es una expresión sin sentido y que solo trata de negar la existencia misma del derecho. Fueron los
sofistas quienes hablaron de esta idea: “es justo que el más fuerte domine” “Lo justo es lo que conviene al
más fuerte”.
Hobbes y Spinoza hacen referencia al “estado de naturaleza” del hombre, donde regía la ley del
más fuerte. Pero cuando surge el contrato social, dicen ellos, surge el derecho. Así, niegan el derecho
natural.
La fuerza solo es justa o legítima, solo en los casos contemplados en la ley (Ej: legítima defensa)
Pero la posibilidad de usar la fuerza, no puede generar derechos.
Derecho y Antijuridicidad.
Aunque contradictorio, el Derecho existe porque puede ser violado. Sin la posibilidad del entuerto,
no tendría la afirmación del Derecho.
Mucho se discutió si primero existió el derecho o la antijuridicidad. Ambos tienen una relación
antagónica. Esto implica una coordinación entre ambas. Si no hay un Derecho lesionado, no hay razón
para crear una norma que evite o solucione la lesión
Bolilla V
El derecho como orden coercitivo que monopoliza el uso de la fuerza.
Existe un elemento común en el Derecho de todas las naciones: provocar la conducta deseada
mediante sanciones.
Esto le hace semejante a otros sistemas como la Moral o la Religión.
Sólo que, con la Moral, la sanción es la desaprobación moral de los semejantes.
El Derecho se asemeja más al orden Religioso, ya están claras las sanciones a la mala conducta.
Estas se aplicarán nomás en el “más allá”
La paradoja de la técnica social del derecho es que, con la fuerza o coerción, intenta prevenir o
sancionar las malas conductas.
La idea de una comunidad que no utiliza la fuerza.
Siempre se ha hablado que el derecho necesita de coerción. Pero, ¿se puede concebir un derecho sin
coerción? ¿Una sociedad que no utiliza la fuerza? Plantear un Derecho así, es negar su identificación con
el Estado. La doctrina que pretende la exclusión del elemento coercitivo del Derecho es la Anarquismo.
De la relación dinámica. Diferencia entre creación y aplicación de la ley
La relación entre el delito y la sanción, es el fundamento estático del Derecho. Ahora bien, el
proceso de creación y aplicación de la norma, es la relación dinámica. Existen dos maneras de crear el
Derecho: por la costumbre y por el Acto Formal Legislativo. Sobre la aplicación del Derecho, también
hace parte de la relación dinámica ya que se aplica a casos concretos.
Relación Estática. Diferencia entre delito y sanción.
Al principio, el Derecho no era más que penal. Una conducta delictuosa que conlleva una sanción.
Pero, después surge le proceso civil donde se disputan partes: demandante y demandado. A pesar de las
diferencias con el proceso penal, como técnica social no difiere mucho. En vez de una sanción penal, se
aplica resarcimiento económico.
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¿Por qué obedecer el derecho?
El Derecho, aquí se refiere a las normas positivas nacionales e internacionales. Su validez es la
fuerza que obliga a obedecerlo. Entonces, ¿Qué es lo que justifica la validez del derecho? El derecho
positivo de por sí consideramos válido y su cumplimiento obligatorio. Los iusnaturalistas afirman que se
debe obedecer el derecho mientras se adapta a los principios morales.Pero esta doctrina no responde a la
interrogante de por qué el hombre debe obedecer el derecho natural.
Para Kelsen, se debe obedecer al Derecho gratuitamente. El iusnaturalismo afirma que el derecho
positivo es válido si se adecua al derecho natural. Pero, si fuera cierto, no habría derechos positivos
válidos.Por ejemplo: consagrar el derecho a la propiedad privada prácticamente sería la negación de la
legalidad de un orden jurídico comunista; de la misma manera, en un estado socialista, el propietario
sería un usurpador de un derecho del común.
La teología cristiana afirma que los hombres deben obedecer las leyes positivas porque así Dios lo
ordena a través de los gobernantes. Kelsen niega tal afirmación, diciendo que sólo es una hipótesis
metafísica de la Teología. Ya que sería como si Dios autorizara a Dios a dar órdenes. Queda así la
pregunta, ya que la norma básica que valida el derecho no fue hallada en el orden divino o natural.
Bolilla VI
Relaciones entre Moral y Derecho.
El sistema ético y sus partes
El ser humano es regulado por una gran diversidad de normas. Ellas deben tratar de ser coherentes
entre sí. A esta regulación, hay que agregar un principio ético que debe funcionar como tipo de obrar.
La ética se puede valorar bajo dos aspectos: con relación al sujeto mismo y con relación a los actos
de otros sujetos.
Con relación al sujeto mismo, es lo que llamamos “El Deber”. Las acciones no acordes al principio
ético, son desechadas por el sujeto.
Con relación a los demás, se establece una relación objetiva del obrar. La falta de adecuación al
principio ético, provoca que otros sujetos impidan la realización de la acción.
Esta coordinación ética objetiva constituye el campo del Derecho.
Las costumbres y las varias especies de normas
Las acciones humanas deben ser consideradas bajo dos aspectos: subjetivo u objetivo. La
costumbre, igualmente debe obedecer a esa partición de aspectos.
Las normas jurídicas a más de meditadas son acostumbradas, y lo mismo puede decirse de las
morales. La legislación puede aceptar la costumbre cuando la reconoce en su ordenamiento. Las otras
normas tales como, de cortesía, etiqueta, decoro y religiosas, respetan la valoración objetiva y subjetiva
de la ética.
Normas éticas y normas técnicas. Distinción entre las mismas.
No es solo una diferencia semántica. Sino que, su distinción, en algunos casos, se interioriza en el
ámbito del Derecho.
La norma en su carácter jurídico, hace una referencia preceptiva. La regla técnica es la naturaleza
incontrovertida a que se halla sometida toda investigación científica sometida a reglas.
Las normas técnicas se utilizan para alcanzar un fin determinado, pero no juzgan si es obligatorio y
lícito el modo de alcanzar el fin propuesto. Para eso, se recurre a las normas éticas.
Por ejemplo, las normas higiénicas que son propuestas como una política de salud pública.
Adquieren indudablemente un sentido ético, pues responden al débito moral y jurídico de cuidar la salud.
Bolilla VII
Distinción entre Derecho objetivo y subjetivo
El derecho es objetivo es cuando miramos las normas de convivencia, coexistencia o como
coordinación objetiva.
El derecho es subjetivo cuando la norma atribuye al sujeto alguna pretensión frente a otro sujeto.

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Caracteres del derecho objetivo
 Bilateral
 General
 Imperativo
 Coercitivo
Bilateralidad: el derecho pone frente a frente por lo menos a dos sujetos, imponiendo el
principio de que aquello que es posible para uno, no es imposible para otro. Señala el contenido de la
conducta de un individuo, considerada siempre en la relación con la de otro sujeto; impone a una de las
partes una obligación que correlativamente se traduce en facultad para la otra.
Generalidad: se refiere a una clase de entera y no a personas determinadas, a relacionnes
individualmente consideradas.
Imperatividad: el mandato de una ley, sea en su carácter positivo o negativo, es un elemento
integrante del derecho, por que éste siempre pone frente a frente a dos sujetos, dando a uno una facultad
o pretención, e imponiendo a la otra una obligación correspondiente. Ahora bien, imponer una obligación
significa presisamente imperar.
Coercibilidad: el derecho es escencialmente coercible pues fundamentalmente es un imperativo
que en caso de inobservancia se impone mediante la fuerza.
Clasificación de las normas jurídicas
 Preceptivas y prohibitivas.
 Declarativas o explicativas.
 Permisivas.
El problema de la interpretación. Función de la equidad y de los principios generales del Derecho.
La aplicación de normas abstractas a la realidad conlleva la necesidad de realizar trabajos de
interpretación. Aristóteles llamaba la equidad como una forma de justicia mejor que la legal.
No se pretende con la equidad infringir la ley, sino que se pliegue a las varias contingencias de
hecho. Los principios generales del derecho se usan cuando no puede resolver por la analogía.
Bolilla VIII
Fuentes del Derecho Positivo
Concepto y Fuente del derecho positivo
Entendemos por Derecho positivo aquel sistema de normas Jurídicas, gue informan y regulan
efectivamente la vida de un pueblo en un determinado momento histórico'. Para que el derecho sea
positivo solo se requiere que haya una voluntad social preponderante, esto fuerza histórica
suficientemente capaz para afirmalo.
Las fuentes del derecho positivo prácticamente se reducen a la costumbre y la ley, y a lado de ellas,
la jurisprudencia
La Costumbre y sus elementos
La costumbre es el modo originario de la voluntad social; en la forma primitiva de convivencia
humana, según Del Vecchio, encontramos ciertas reglas no impuestas expresamente, pero observada de
hecho. Estas reglas se revelan por la repetición constante de ciertos actos, acompañada de un sentido de
obligatoriedad, aunque difuso, pero sin embargo, potente y profundo la repetición constante es el
elemento material, e intrínseco, aparente ; pero esta por sí sola no basta: hay actos que se repiten
continuamente sin constituir costumbre en sentido jurídico, como por ejemplo el cerrar la puerta de la
casa, reda de seguridad que todo el mundo observa, sin pensar por eso atribuir a los demás la facultad de
imponerles tal observancia. Para que la costumbre jurídica surja es necesario la repetición constante
avalada por la persuasión de que la conducta en cuestión es absolutamente obligatoria, esto es, que los
demás puedan exigirla. A esto es lo que los romanos llamaron opinio iuris vel necessitatis.-
El elemento extrínseco de la repetición, necesita además una cierta duración toda vez que la
costumbre debe ser inveterada, díuturna, longa o longaeva. sin embargo este elemento de la duración es
igualmente relativo ya que el mayor o menor número de repeticiones depende de la Índole de la relación.
Hay actos que por su naturaleza no pueden realizarse sino a largos intervalos, como ocurre en la solución
de las crisis ministeriales que se dan en los regimenes parlamentarios, en las que las pequeñas

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reiteraciones asumen el carácter de una opinio iuris vel necessítatis a condición de que esa repetición sea
uniforme y sea interpretada como la expresión de una persuasión general.-
La Ley Formal y la Ley Material
Hace relación con el alcance preceptivo, imperativo y coercitivo de ella. Cuando se sanciona una
ley en cuya elaboración ha participado todas las formalidades exigidas por la Constitución, estamos en
presencia-de una ley formal, y si además de esto se da a la ley el contenido jurídico preceptivo imperativo
y coercitivo,-estamos en presencia de una ley material
Relaciones entre la costumbre y la Ley
Si nos detuviéramos a pensar en la posibilidad de que una parte del sistema jurídico de un mismo
país estuviese enmarcado en las costumbres, al mismo tiempo que la otra dentro del esquema legal,
forzosamente tendríamos que admitir que sería un caos, si cada una de esas partes no imperase sobre
materia similar. si la costumbre imperase por falta de normas escritas específicas no se suscitaría
problema alguno por no darse la posibilidad de colisión con la parte regida por las leyes, toda vez que
tratarían de aspectos distintos del jurídico. Pero como nuestro Código Civil, tiene establecido que: El uso,
la costumbre o práctica no pueden crear derecho, sino cuando las leyes se refieran a ellos se tropieza no
ya con el problema de la prevalencia, sino que de la propia suplencia, tanto más cuanto que en los
problemas que se suscitaren por falta de disposiciones relativas al caso que se juzga, tampoco se cita a la
costumbre como norma de carácter jurídico que pueda suplir la laguna legal.
Desde el punto de vista de la filosofía del derecho tanto la ley como la costumbre representa la
voluntad social predominante. Tanto la ley como la costumbre no son el resultado del arbitrio individual
sino que de la conciencia jurídica predominante. La ley tiene la base de su autoridad en el consenso, en el
convencimiento del pueblo al cual se aplica, y si faltare esta correspondencia surgiría una crisis que por
su duración tendría la virtualidad de reformar la legislación así impuesta.
No hay pues diferencia substancial entre la ley y la costumbre. Se trata de dos manifestaciones de
voluntad que tienen un mismo significado y una misma base real. Su distanciamiento y relativa
incompatibilidad en legislaciones como la nuestra se debe al avance del sistema jurídico que opta por las
leyes escritas y se provee de la misma en base a un parlamento que prácticamente va abarcando toda la
vida del país.
Los Decretos y los Reglametos
Así como la ley se halla, O debe hallarse meticulosamente enmarcada a los lineamientos
constitucionales, los decretos y reglamentos que son actos administrativos, deben ajustarse fielmente a
las leyes, pues estos no se tratan de otras cosas que la particularización de los postulados legales en
momento de su aplicación. Nuestra Constitución reserva los decretos solo para los actos administrativos,
o sean actos del Poder Ejecutivo, sustrayendo definitivamente a este poder la facultad de dictar
Decretos Leyes con el parecer del Consejo de Estado durante la vigencia del receso parlamentario o en
caso de la disolución del parlamento, pues ha prescindido absolutamente de estas instituciones.
Los decretos, como normas jurídicas son de naturaleza secundaria y son además fuentes del
Derecho, como lo son las ordenanzas municipales con extensión a los respectivos municipios; las
acordadas de la Corte Suprema de Justicia y los reglamentos emanados de entidades con facultades
reglamentarias
Decretos: disposición de carácter general emitida por el poder ejecutivo o legislativo acorde con
lña constitución nacional
Reglamentos: especifica la forma de aplicación de una ley ordinaria
Derecho Subjetivo: Noción
Es el poder reconocido por el ordenamiento jurídico a la persona para que actúe a fin de satisfacer
un interes bajo protección o tutela en su defensa
Personas juridicas
A las personas jurídicas se las tienen también como sujetos de derecho, no obstante estas entidades
ideales; para funcionar como tales se las dota de una personalidad independiente que tas hacen capaces
de adquirir derechos y contraer obligaciones, solo que no se tratan de personas físicas; según lo señala
nuestra ley civil.

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Para comprender la existencia de estos entes no se hace necesaria mayor explicación; sólo hay que
entender que en ciertos casos las personas humanas individualmente no pueden alcanzar un fin porque
ello supera sus fuerzas y capacidad y entonces recurren a la asociación para alcanzar la meta que se
proponen.
Hechos, actos y negocio jurídicos
Los fenómenos meramente físicos no son por si lícitos ni ilícitos, i en este sentido son extraños o
indiferentes al Derecho. Pero estos pueden asumir indirectamente una importancia jurídica sí sirven
como condición para la aplicación de una noma jurídica, revistiendo desde esos momentos la categoría
de hechos Jurídicos, pues como lo señalaba el Código de Vélez son capaces de modificar a constituir
derechos, tales como nacimiento, la llegada a la mayoría de edad, la aluvión etc. Todos hechos que hacen
adquirir derechos.
EL negocio o acto jurídico puede consistir en el acto de voluntad de una sola de las partes o bien, en
el acuerdo de voluntades entre las partes y con este criterio los actos se clasifican en unilaterales y
bilaterales. También clasifican los actos jurídicos entre vivos y los mortis causa; además de patrimoniales
y no patrimoniales; y también, actos jurídicos y actos a titulo oneroso.
Bolilla IX
La sociedad y el Estado:
Necesidad de la sociedad para el hombre.
EL hombre para vivir aislado, fuera de la sociedad, deberá ser un bruto o un Dios, dijo Aristóteles
y ello porque la sociedad es un hecho natural, determinado por la necesidad que tiene e hombre de sus
semejantes; siendo como es, tiene necesidad de asociarse, pertenecer a una sociedad; pertenece a ella
desde su nacimiento y cuando ya adquiere conciencia se encuentra prendido a una red múltiple de
relaciones sociales. Le mantiene unido todos sus instintos, tanto los egoístas como los altruistas, los de
conservación propia al de conservación de la especie, añadiéndose a estos instintos una variada y
constante gama de causales de apego a lo social
Concepcion mecánica y concepción orgánica de la sociedad.
Convenido que la sociedad es un fenómenos natural y una condición necesaria de vida para el
individua, corresponde ahora determinar más exactamente sus caracteres. Se trata ella de una suma de
individuos, o una aglomeración de partes que permanecen distintas entre sí, o es, por el contrario, algo
mas diverso, un ser nuevo que vive con vida propia? Si adherimos a la primera hipotesis estamos
aceptando la conoepcián mecanica de la sociedad, y si aceptamos la segunda, nos ubicamos dentro de la
concepción organica.
Ahora si entenderemos por organismos, como: un ser compuesto de varias partes que cumplen
funciones distintas y que con su acción combinada concurren a mantener la vida del todo o una
entelequia como dice Aristóteles, porque tiene un fin propio, la sociedad guarda con él una notable
analogía, en la que los individuos aparecen con relación al todo, que es la sociedad, en una relación, si no,
idéntica, por lo menos similar.
Ya platón al definir al Estado lo hace comparándolo como un hombre en grande y Aristóteles,
ubica al Estado primero que los individuos, con lo que reafirma el principio que la partes no pueden vivir
independientes del todo, como una mano no viviviria independiente,mente del organismo al cual
pertenece.
Valor y limite de la concepción organica.
En lo que respecta al valor y limite de la concepción organica diremos que se impone establecer un
limite dentro de los cuales se haga aceptable esta concepción. Dos son las analogías que m mas
contribuyen a dar la preferencia a la concepción organica: a saber: que la sociedad tiene vida
independiente de los elementos singulares que la compone como son los individuos; estos pasan, se
suceden, y en cambio, la sociedad permanece y se conserva en su forma. La sociedad igualmente, nace,
se desarrolla y muere de un modo propio, siguiendo una trayectoria independiente a la de sus
componentes.
La segunda analogia se da en el sentido que entre los individuos que componen la sociedad, existen
relaciones necesarias por las cuales cada una de ellas experimentan el efecto de su pertenencia al todo;
hay una solidaridad y una colaboración a fines comunes, o sea, una ordenación de las diversas
actividades en relación con los fines que exceden de la vida individual. El trabajo de todo individuo no

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concierne sólo a sus necesidades propias, si no que también a las de un numero indefinido de otros
individuos; se da en suma, una distribución, una división del trabajo social.
Concepción del Estado: sus elementos: el Pueblo, la Nación, el Territorio y el Vinculo Jurídico.
De lo que se concibe por Estado, diremos que así como el concepto de sociedad se halla
comprendido por toda especie de vínculo, el Estado surge como resultado de uno de los principales de
tales vínculos, cual es, el jurídico. En este sentido el Estado es una forma de sociedad que asume el
carácter especifico, frente al genérico que es la sociedad en general; y así como no es la única forma de
sociedad, tampoco es la más vasta, como son las religiones, nacionalidades, pero sin lugar a dudas, es una
de las más importantes, pues modela más enérgicamente la conducta que ningunas otra relación de
convivencia.
En el Estado y por el Estado, dice Del Vecchio, una multitud de individuos adquieren capacidad de
querer y obrar como ente autónomo, dando una dirección unitaria y coerente a su vida. El Estado no es
solo sujeto del Derecho, sino que sujeto por excelencia del Derecho.
De los elementos del Estado diremos que uno de ellos es el: pueblo y se entiende por tal a la
multitud de personas que componen un Estado.
Este pueblo Independiente y suficientemente numeroso, generalmente tiene una raiz común y de
ahí deriva que se distinga por los ideales, objetivos y tradiciones comunes, en suma, unida a otro
elemento importante, más no indipensables forma lo que es una Nación.
Por Territorio se entiende por una Superficie de tierra habitable, que está en relación permanente
con la población. Sin este elemento reiteramos, una multitud podría ser una nación, pero no un Estado,
pues éste, necesita la estabilidad de las relaciones juridicas. Un Estado que careciera de territorio
careceade autatquia, O sea, la independencia necesaria para imponer su imperio, que debe ejercer sobre
el territorio al igual que sobre su población.
El concepto de imperio que ejerce el Estado sobre el territorio que lo compone, es distinto al
dominio que el mismo, como entidad juridica pudiese tener de una parte de ese territorio, Ese dominio,
podrá a su vez ser de carácter público o de carácter privado: será de carcter publico cuando se lo destina
al uso común, y será privado cuando la relación se establece como la de mero propietario
El tercer elemeto del Estado es el Vincilo Jurídico; quer es el que verdaderamente da forma al
Estado, mientras que los otros son sólo elementos materiales. Todos los individuos de un Estado estan
obligados por una serie de derechos y deberes recíprocos determinados por un poder supremo
unitarioque es cabalmente que es el sujeto del orden jurídico. El vinculo jurídico que se refiere a la
relación establecida por el derecho y que a su vez siempre está investido de un mandato, de un carácter
imperativo. ¿Quién lo moviliza?; ¿quién lo aplica?. Y es precisamente el Estado el que cumple esas
funciones, porque que este ente se halla inmerso dentro de lo que fundamentalmente es la organización
jurídica de una nación.
Constitucion y divsión de Poderes
La palabra constitución es connotativa de dos aspectos nítidamente diferenciados; el primero
(constitución) se refiere al modo como está organizado el poder supremo del Estado y la forma en que se
halla regulada su ejercicio y el segundo (la división) que es más restringido se refiere a la forma en que
ordena los poderes públicos y contiene cierto sistema de garantias de los derechos Individuales.
El concepto de división de poderes fue formulado especialmente por Montesquieu, pero anunciado
ya por Locke y en cierto por Aristóteles. Montesquieu en su obra el “Espiritu de las leyes”, refiriéndose a
la constitución inglesa, distingue tres poderes del Estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial y sostiene que
estos poderes deben ser interdpendientes unos de otros. Este principio llamado de la división de poderes,
reiteramos, mejor estaría que se lo llamara disión de las funciones.
La Función Judicial y la Escuela del Derecho Libre
Es un hecho que a nadie pasa desapercibido que la función Judicial se ejercita subordinadamente a
la legislativa, en el sentido que la necesaria sujeción del juez a lae leyes dictadas por este poder. Contra
esta situación se ha levantado la llamada Escuela del Derecho Libre, que trata de emancipar la autoridad
judicial de la obligación de atenerse en todos los casos a las leyes, librando a la conciencia de los jueces
los fallos que estos dictaren. Esta tesis, que tiene algunos puntos de contacto con otras doctrinas, arguye
que la voluntad del legislador es una mera abstracción, que dificilmente puede corresponder a los casos
concretos. En cambio, dicen, convirtiendo al Juez en creador y libre innovador del Derecho, se

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reconoceria el verdadero carácter de su función, que no es nunca la de un simple intérprete pasivo, y se
haría posible un progreso más rápido del Derecho, una adaptación_más ágil del mismo a las nuevas
necesidades.
Sin embargo, sí se relevara a los órganos judiciales de la subordinación a la ley, para corregir la
lamentable rigidez y fijeza propia de ésta, se caería en un inconveniente mucho más grave, pues se
sacrificari la certeza del Derecho, su valor obtetivo e impersonal, que es por sí una preciosa garantía de
libertad. Es verdad que el Juez, cuando tiene que resolver una controversia, tiene a menudo una intuición
espontánea de la resolución que ha de tomar y sólo busca los textos legales precisos en que fundarla; la
interpretación judicial consiente y aún reclama una cierta amplitud, pero una cosa es interpretar, aún
ampliamente un Derecho dado, y otra cosa es crear un Derecho nuevo en lugar de aquél. Sólo allí donde
el Derecho positivo calla, debe el Juez recurrir a aquél Derecho que emana de la naturaleza de las cosas y
es apreciable por nuestra razón; todo, sin contradecir las leyes vigentes
Primacía de la Ley
La ley debe ser entendida como expresión de la voluntad general; no sólo debe ser impuesta, sino
consentida, de modo que obedecer a ella sea libertad y no imposición; para ello, debe tener una cierta
universalídad; regular una cierta relación de modo uniforme y genérico; no referirse a cosas o personas
singularmente determinadas, con lo cual adquiriría un carácter parcial, contrario a su verdadera
naturaleza. Como exigancia ideal, es preciso establecer el principio de que la ley debe reflejar el espíritu
de todos los ciudadanos.

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