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¿Se puede condicionar régimen de visitas

a estar al día con la pensión de alimentos?


[Casación 4253-2016, La Libertad]
Fundamento destacado: Quinto.- Bajo este contexto normativo
nacional, supranacional, doctrinario y jurisprudencial, revisada la
sentencia de vista materia de casación, al resolver la causa, la Sala Civil
Superior no ha tomado en cuenta primeramente el interés superior del
niño, puesto que, por más que el padre no se encuentre al día en las
pensiones alimentarias, eso no quiere decir que esta situación pueda
estar por encima del derecho del padre a relacionarse con su hija, puesto
que, también es una necesidad que el mismo no desatienda las
necesidades emocionales y espirituales de la menor y en atención a que
el derecho del niño se circunscribe a la relación directa que debe
mantener con su progenitor el papel de este no se agota con la sola
provisión de alimentos pues su objetivo final es el contacto directo con
su hija; por consiguiente, pretender fijar un régimen de visitas
supeditado a una pensión de alimentos de ninguna forma supone
preservar el interés superior de la menor, muy por el contrario
la menoscaba y perjudica.

Sumilla: Nula sentencia por vulneración del principio del interés


superior del niño y del adolescente, al condicionar el régimen de visitas
con el pago de pensión de alimentos, cuando subsistió la patria potestad
a favor de ambos padres.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA


SALA CIVIL PERMANENTE
CASACIÓN N° 4253-2016, LA LIBERTAD

RECONOCIMIENTO DE TENENCIA

Lima, diez de mayo de dos mil dieciocho.-

LA SALA CIVIL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE


LA REPÚBLICA; vista la causa número cuatro mil doscientos cincuenta y tres del año
dos mil dieciséis, en audiencia pública llevada a cabo en la fecha y producida la votación
con arreglo a Ley, emite la siguiente sentencia:
I. ASUNTO

Viene a conocimiento de esta Sala Suprema, el recurso de casación[1] interpuesto por el


emplazado Juan Carlos Padilla Concepción contra la sentencia de vista de fecha
veinticinco de abril de dos mil dieciséis[2] que confirma la sentencia de primera instancia
contenida en la resolución número treinta del diecisiete de julio de dos mil quince[3] en
el extremo que resuelve “4. Se deja a salvo el derecho del demandado de solicitar el
régimen de visitas”.

II. ANTECEDENTES

1. Demanda

Mediante escrito de fecha veintidós de mayo de dos mil catorce[4] Rosa Liliana Sánchez
Velarde Interpone demanda de reconocimiento de tenencia de su menor hija a fin que se
otorgue la tenencia a su favor.

Fundamenta su pretensión que en el año dos mil ocho inició una relación de convivencia
con el demandado, convivencia que se prolongó hasta el cinco de marzo de dos mil
catorce, procreando a su menor hija A.V., refiere que vivían juntos como familia en la
casa del padre de la recurrente hasta julio de dos mil doce, fecha en la cual el demandado
fue invitado a desocupar el domicilio porque había llegado mareado el treinta de julio de
dos mil doce, y comenzó a faltarle el respeto a su padre y hermano de la recurrente, siendo
que en un descuido se llevó a la niña de tan solo un año, y no se la devolvió hasta que la
fiscal de turno de familia le insistió. Posteriormente vivieron juntos de nuevo desde
diciembre de dos mil dos hasta junio de dos mil trece, donde se suscitaron problemas
nuevamente y tuvieron que retirarse de la casa del padre de la actora, yendo a vivir
temporalmente a la casa del hermano del demandado, sin embargo al haber sido víctima
de violencia familiar tanto física como psicológica en presencia de su hija, decidió dar
por terminada la relación con el demandado e interpuso la denuncia respectiva en la
Comisaría de La Noria por violencia familiar.

Afirma que el demandado ha incumplido con otorgarle una pensión de alimentos a favor
de su hija y por esta razón la accionante se vio obligada a iniciar un proceso de alimentos
(Expediente Nº 960-2014- 9º Juzgado de Paz Letrado). Agrega que el demandado ha
intentado llevarse a la niña a la fuerza de la casa de su padre, yendo a insultar y amenazar
a su familia, por lo que tuvo que solicitar garantías a la gobernación. La intención del
demandado es que la recurrente y su hija regresen a vivir con él a la casa de su hermano
de forma violenta, por lo que se ha negado a entregársela.

2. Contestación de la demanda

El demandado contesta la demanda solicitando que se declare infundada, argumenta que


es falso lo que alega la demandante y sustenta que su hija siempre ha estado en constante
contacto con él y que por capricho de la accionante y su hermano abogado han
desarraigado a su hija de su padre, lo cual pone en peligro la relación paterno-filial. Alega
que desde diciembre de dos mil once que sufrió un accidente en el trabajo el cual lo dejó
postrado en cama sin poder caminar por más de tres meses, su vida cambió recibiendo
solo insultos y maltratos por parte de la demandante, solo porque ya no podía trabajar, es
por esta razón que no cuenta con ingresos y no puede asistir con alimentos a su hija,
además con la indemnización recibida también cubrió los gastos de la actora y su menor
hija. Señala que su cuñado abogado pidió garantías para su vida diciendo que él lo había
amenazado, sin embargo, debido a su lesión no se encuentra en condiciones de lastimar
ni amedrentar a nadie; concluye que él en ningún momento ha tratado o trataría de separar
a su hija de su madre ni ha insinuado que quiere alejarla de ella, pues refiere que quiere
demasiado a su hija por lo que es incapaz de separarla de su madre como para hacerlo.

3. Puntos Controvertidos

Conforme aparece en la página doscientos ochenta y uno en audiencia única, se fijó como
punto controvertido el siguiente: “Determinar si doña Rosa Liliana Sánchez Velarde
reúne los presupuestos legales y morales y materiales para que se le reconozca la tenencia
de su hija A.V.”

4. Resolución de Primera Instancia

El Juez emite sentencia declarando fundada la demanda, y reconoce la tenencia de la niña


A.V. a favor de su madre doña Rosa Liliana Sánchez Velarde; manteniéndose el ejercicio
de la patria potestad de ambos padres; asimismo, ordena que la niña A.V. y sus padres,
reciban tratamiento psicológico individual y luego tratamiento psicológico familiar para
que restablezcan la relación como padres y entre la niña y su padre; así como deja a salvo
el derecho del demandado de solicitar el régimen de visitas.

Fundamenta el A quo su decisión en el numeral 21 de la sentencia apelada, esto es, “que


si bien es un derecho del padre visitar a su hija, esto debe ir corroborado con el
cumplimiento de sus obligaciones afectivas y materiales; sin embargo en autos, no se ha
acreditado que el demandado venga cumpliendo con su obligación alimentaria; lo cual ha
originado el inicio del proceso de alimentos por parte de la madre de su hija, (…), en el
cual el demandado ha solicitado se declare infundada la demanda de alimentos, con el
argumento que por su discapacidad física no puede obtener ingresos, señalando que tiene
proyectado solicitar una indemnización para constituir un negocio que le permita generar
ingresos para solventar los gastos de su hija; proceso en el cual según la revisión del SIJ
se ha expedido sentencia de primera instancia fijando una pensión alimenticia, decisión
que ha sido apelada; en tal sentido, siendo un requisito para efectivizar el régimen
encontrarse al día en el cumplimiento de las obligaciones alimentarias; se deja a salvo el
derecho del demandado de solicitar el régimen de visitas.”

5. Resolución de Vista

Elevados los autos en virtud del recurso apelación interpuesto por el demandado contra
la sentencia solo en el extremo que: “deja a salvo el derecho del demandado de solicitar
el régimen de visitas”; el Ad quem resuelve confirmar el extremo apelado, sustentando
su decisión en el numeral 4.6 de la impugnada “Este colegiado constata que la
controversia sobre el cumplimiento o la imposibilidad del cumplimiento de la obligación
alimentaria del demandado esta judicializada, la misma que recae en el expediente N°
00960-2014-0-1601-JP-FC-09 sobre alimentos, seguido por Rosa Liliana Sánchez
Velarde contra Juan Carlos Padilla Concepción, (…), en el cual aún no existe mandato
judicial firme sobre la pensión alimenticia. Por lo tanto, al estar dicha controversia
judicializada, resulta imposible determinar en este proceso de tenencia el cumplimiento
o la imposibilidad del cumplimiento de la obligación alimentaria del demandado, a
efectos de emitir pronunciamiento sobre el fondo respecto del régimen de visitas a favor
del demandado”.

III. RECURSO DE CASACIÓN

La Suprema Sala mediante la resolución de fecha veintiocho de febrero de dos mil


diecisiete ha declarado procedente el recurso de casación interpuesto por la parte demanda
por las siguientes causales: i) Infracción normativa de los artículos 84, literal c) y 88 del
Código De los Niños y Adolescentes. Sostiene que atenta contra el interés superior del
niño pues niega el régimen de visitas, aplicando las normas denunciadas de manera
general y no al caso concreto. i) Infracción normativa de los artículos 9, 18 y 19 de la
Convención sobre los Derechos del Niño-Unicef; Alega que las normas contenidas en los
tratados internacionales tienen rango constitucional cuando son marco de protección de
los derechos humanos. En el presente caso, las normas denunciadas protegen el derecho
de los niños de tener contacto con sus padres, además que el artículo 41 de la citada
Convención indica qué debe entenderse de acuerdo al conflicto de leyes, por lo que no se
aplicará en algún caso aquella que afecte al menor, sino qué siempre se aplicará la que
sea más favorable para el niño o niña. Indica que el derecho del niño de ver a sus padres
no debe estar limitado por el pago de una pensión de alimentos.

IV. FUNDAMENTOS DE ESTA SALA SUPREMA

PRIMERO.- Es menester precisar que el recurso de casación es un medio de


impugnación extraordinario que permite ejercer el control de las decisiones
jurisdiccionales, con la finalidad de garantizar la correcta aplicación e interpretación del
derecho objetivo y la unificación de la jurisprudencia nacional de la Corte Suprema de
Justicia; así como, determinar si en dichas decisiones se ha infringido o no las normas
que garantizan el debido proceso, traducido en el respeto de los principios que lo regulan.
Asimismo, en cuanto al principio de congruencia se encuentra el aforismo “tantum
devolutum quantum appellatum” lo cual implica que “el alcance de la impugnación de la
resolución recurrida determinará los poderes del órgano Ad Quem para resolver de forma
congruente la materia objeto del recurso”[5]; de manera que, el Ad quem deberá resolver
en función a los agravios, errores de hecho y derecho y sustento de la pretensión
impugnatoria que haya expuesto el recurrente en su escrito de apelación, de lo contrario
podría incurrir en los vicios de incongruencia clasificados en el considerando precedente.

[Continúa…]

[1] Páginas 880/883

[2] Páginas 834/838

[3] Páginas 717/731

[4] Páginas 16/23

[5] Jaime Solé Riera. “Recurso de apelación”. En: Revista Peruana de Derecho
Procesal. marzo 1998. Página 571).