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DIAGNÓSTICO URBANO MONTERREY, NUEVO LEÓN, MÉXICO

El presente texto analiza la evolución del crecimiento urbano del municipio de Monterrey
del estado de Nuevo León en México. Se investigó la evolución de su crecimiento a partir
de las variables: demografía, dimensión socio especial, medio ambiente, desarrollo
económico y capacidad institucional bajo la opinión de diversos autores con el fin de
detectar fortalezas y principales retos para diseñar estrategias que mejoren la ciudad.

Demografía
Para estudiar el cambio demográfico en Nuevo León habrá que concentrarse en las
relaciones de los aspectos económicos y los sociales de desarrollo, así como el
comportamiento del volumen de población y los cambios en su composición.
Indiscutiblemente la demografía implica una transformación en los requerimientos y
características de los servicios públicos, pero como menciona Maldonado (2016) el
cambio demográfico y su desarrollo involucran gran diversidad de variables
socioeconómicas.

A verbigracia, la mortalidad y la fecundidad a largo plazo ha modificado la estructura de


las edades y principalmente aquellos en edad de trabajar lo cual favorece el crecimiento
económico. En Nuevo León se aprecia a partir de la década de los 70 un descenso tanto
en la fecundidad como en la mortalidad impactando en la alimentación, condiciones
sanitarias, la educación, entre otros.
En las anteriores gráficas se aprecia la disminución de la fecundidad, a medida que pase
el tiempo se producirán alteraciones. Como menciona la UANL (2018) la mayor
concentración de población está en el grupo edad productiva, es decir, actualmente
Nuevo León está aprovechando su “bono demográfico”, y un progresivo incremento de la
población de 70 años y más.

Ello configura un nuevo escenario demográfico estatal, donde el porcentaje de población


de más edad está aumentando, tendencia que se acerca a la observada en los países
desarrollados. Esta distribución puede explicarse sobre la base de dos fenómenos
complementarios: el crecimiento natural y la alta migración interestatal.

Entre 1940 y 1960, en la época de las grandes olas migratorias que contribuyeron al
proceso de metropolización del AMM, los inmigrantes eran en su mayoría campesinos
empobrecidos provenientes principalmente del altiplano de San Luis Potosí y Zacatecas.
Siguiendo las tendencias nacionales, estas olas migratorias del campo a la ciudad fueron
tan grandes que el crecimiento de la población por esta causa fue mayor que el natural.

Dimensión socio-especial
En el noreste de México, Monterrey está en una ubicación privilegiada y vías de
comunicación estratégicas, es el núcleo urbano más importante de la parte del país. Su
área metropolitana es reconocida por su dinámica empresarial, industrial y educativa, no
obstante, Zúñiga y Ribeiro (1990) menciona que detrás de esa expansión económica
existe una segregación social que se manifiesta de manera espacial.

La investigación que hace Aparicio Moreno (2011) arroja que la causa es gracias a los
cuatro periodos que han sido clave del crecimiento de Monterrey y su área metropolitana:
1. La época colonial y los primeros años del México independiente (desde su fundación en
1596).
2. La creación de barrios obreros durante la industrialización de 1890 a 1940.
3. El proceso de expansión del área metropolitana de 1940 a 1980.
4. El periodo que define las características actuales.

La separación entre los sectores residenciales de las clases populares y las elites de
Monterrey es una constante a lo largo de su historia. En un primer momento, la
segregación fue étnica, debido a que la mano de obra indígena utilizada para la
construcción del poblado español se confinó al sur del río Santa Catarina. Al
industrializarse la ciudad, la segregación estuvo ligada a la inmigración, con el
establecimiento de los barrios obreros hacia el norte y al oriente de la periferia, cercanos a
las industrias, mientras que los empresarios empezaron a trasladarse del centro hacia el
poniente. A partir de 1940, es notoria una segregación polar, con la creación de conjuntos
habitacionales para las clases obreras al norte y oriente de Monterrey, incluso sobre
terrenos de los municipios de Santa Catarina, San Nicolás de los Garza y Guadalupe, así
como de colonias residenciales para las clases empresariales hacia el poniente y en San
Pedro Garza García.
En la actualidad, a pesar de que varios estudios coincidan en que la situación socio-
espacial del AMM es la más favorable de la república mexicana, la segregación será
producto de esas fuerzas macroeconómicas que permitirán a las clases privilegiadas
acceder a las ventajas del consumo global, a los avances tecnológicos, a una educación
de calidad y a buenas oportunidades de trabajo, mientras que existen grupos sociales que
han sido marginados de dichas ventajas.

También, hoy en día se multiplican los complejos residenciales cerrados, producto del
abandono de la gestión del gobierno, para cederla a los desarrolladores inmobiliarios.
Esto ha traído consigo que, repentinamente, al lado de colonias populares o zonas
industriales aparezcan conjuntos residenciales de elite, así como muchos barrios de cierta
clase social, de repente se ven "rodeados" por colonias de estratos opuestos, acentuando
una "micro segregación" o "micro fragmentación" en el espacio urbano, como lo han
mencionado Capron y González (2006). Es necesario remarcar que el entorno construido
define a cada barrio, y que la vivienda es el aspecto sutil más evidente que diferencia a
los grupos sociales y su distribución en el espacio. Estos sitios, donde los ricos viven a un
lado de los pobres, separados por elementos físicos, tales como bardas, avenidas o ríos,
pueden ser definidos como "lugares de contraste residencial". Además, la "micro
segregación" también puede apreciarse dentro de un mismo sector residencial, abierto o
cerrado, con el tipo de vivienda o con mejoras a la misma, para distinguir a un vecino de
otro.

El espacio metropolitano de Monterrey se puede representar geométricamente a escalas


diferentes. Así, aunque en este texto se hace referencia al caos de la estructura urbana y
que, como señala Crowley (1995), todo modelo de la ciudad latinoamericana debe de
mostrar "el desorden" que la caracteriza (desde el punto de vista estadounidense), el
propuesto aquí simplifica la disposición actual del AMM. Entonces, existe un centro
histórico degradado, demográficamente envejecido y expulsor. Al "primer cuadro" de la
ciudad lo rodea una corona urbanizada ocupada por clases medias trabajadoras e
industrias. Hacia el sur y poniente aparece una zona privilegiada económicamente con
paisajes naturales admirables, que tiende a crecer hacia el sur, a través de la carretera 85
(conocida como Nacional), que se dirige al puerto de Tampico. Hacia el norte, el
crecimiento es "en forma de abanico", ocupa terrenos de municipios que no pertenecen
de manera oficial al área metropolitana, pero que están conurbados, y se estructuran por
las carreteras 85, 54 y 40, que conducen a las ciudades fronterizas de Nuevo Laredo,
Miguel Alemán y Reynosa respectivamente.

Dentro de la ciudad hay una estructura vial que sirve para comunicar con el centro a una
serie de nodos de actividades económicas, que no necesariamente coinciden con la plaza
central de un municipio conurbado, como por ejemplo la zona de valle oriente en San
Pedro Garza García, el área de influencia inmediata del Tecnológico de Monterrey en el
mismo municipio, la zona comercial de la avenida Universidad, en San Nicolás de los
Garza, los núcleos industriales de Santa Catarina o el aeropuerto internacional en
Apodaca, entre otros.

Medio ambiente

Los recursos naturales con los que cuenta Nuevo León se destacan sus llanuras,
yacimientos de plomo y zinc, y sus bosques de pinos y robles. Entre los recursos
naturales principales son:

1. Suelos: recurso natural más importante donde sus actividades agrícolas varían desde
la plantación de pera, melón, calabaza, maíz, aguacate hasta la distribución del ganado
vacuno, cabras, cerdos, ovejas y caballos.

2. Recursos minerales: los depósitos minerales del estado son no metálicos (la mayoría)
los minerales más producidos son: cabrón, grafito, cobre, hierro, piedra caliza, plata, yeso,
fluorita y barita.

3. Recursos hídricos: con un clima semiárido, se caracteriza por pocas precipitaciones y


temperaturas altas por lo que el agua es un bien escaso.

4. Recursos forestales: la entidad posee el 3.7% del total nacional de la superficie


forestal. Entre las especies forestales que se aprovechan económicamente están el pino,
encino, barreta, cedro y especies tropicales.

Tomando en cuenta lo que menciona la UANL, las condiciones ambientales particulares


que el estado de Nuevo León presenta, los temas de mayor relevancia en materia de
degradación ambiental serían:
1. El deterioro que sufren los recursos hídricos: La situación geográfica que tiene
Nuevo León –con climas principalmente secos, una hidrografía pobre, precipitaciones
bajas y altas evaporaciones, así como un explosivo crecimiento urbano– ha provocado
que a partir de 1979 el abasto de agua para el desarrollo se haya convertido en un grave
problema. De las cuencas existentes en Nuevo León, la que presenta un mayor grado de
contaminación es la del río San Juan, causada por los productos químicos, los desechos
municipales, los residuos de la industria papelera, así como de las empresas productoras
de bebidas alcohólicas, productos lácteos y petroleros.

En cuanto a las aguas subterráneas, la mayor parte de los acuíferos se encuentran


fuertemente contaminados debido al establecimiento de gasolineras, rellenos sanitarios,
sitios de confinamiento de residuos peligrosos, derrames de hidrocarburos y residuos
sólidos vertidos a las cuencas de captación.

2. La conservación y restauración de suelos: La mayor parte de los suelos de la


entidad se dedican básicamente a actividades agropecuarias y forestales, las cuales
provocan cambios en el uso del suelo con la consecuente pérdida de la vegetación
natural, erosión hídrica y eólica; de aquí que actualmente más de 70% de los suelos se
encuentren con diferentes grados de deterioro, proporción altamente significativa que
justificaría acciones urgentes de restauración.

3. La pérdida de la cubierta vegetal original: La deforestación que se registra en el


estado, los incendios forestales, la ganadería extensiva, la apertura de nuevos cultivos
agrícolas, la extracción forestal y la contaminación, son las principales causas de la
pérdida de la cubierta vegetal original en Nuevo León.

4. La contaminación del aire, especialmente en las zonas urbanas: En el último trienio


de evaluación de la calidad del aire, el contaminante que se yergue en un problema serio
son las partículas menores a 10 micras cuyos valores promedio están por arriba del
umbral que se considera como satisfactorio; aunque es importante señalar que disminuyó
su concentración en este periodo, mientras que el resto de los contaminantes (monóxido
de carbono, ozono, dióxidos de azufre y dióxidos de nitrógeno), aún permanecen en
niveles que se consideran satisfactorios.
En este aspecto, considerando la evaluación de los últimos tres años – tomando como
referencia base el dato del año 2008– ha habido un aumento significativo en la cantidad
de contaminantes en el aire, particularmente en monóxido de carbono, y ozono, mientras
que las partículas menores a 10 micras, dióxidos de azufre y dióxidos de nitrógeno han
disminuido, esencialmente en el Área Metropolitana de Monterrey; así, los principales
agentes contaminantes que incrementaron sus concentraciones ambientales son el ozono
y monóxido de carbono, aunque como ya referimos, aun no rebasan los niveles
considerados como no satisfactorios.

El incremento de estos contaminantes se debe a las emisiones fugitivas de polvos


promovidas por los regímenes de vientos (PM10) a los procesos de industrialización y al
aumento del parque vehicular principalmente (CO, O3), así como a la ausencia de
programas de verificación vehicular obligatoria y de control de tráfico ante contingencias
ambientales. Lo anterior ha inducido un acrecentamiento en la cuantía de emisiones de
carbono, uno de los principales promotores del cambio climático, cuyos efectos a nivel
regional pueden relacionarse con una intensificación de las condiciones de sequía durante
la época de estiaje, así como con un ascenso de las temperaturas a lo largo del año.

5. Generación y manejo de desechos sólidos urbanos: esto constituye una de las


principales preocupaciones para las autoridades estatales y municipales, y representa
un problema creciente ante el dinamismo que muestran los parámetros que
determinan su generación, tales como el crecimiento demográfico, el uso del territorio,
los hábitos de consumo y los procesos de industrialización, entre otros. Sólo en 2011
se recolectaron 5 750 toneladas de desecho al día que implica 1.20 kg per capita, sin
considerar que se estima que alrededor de 20% de los residuos urbanos generados
no se recolecta, sino que se arroja a la vía pública y otros lugares inadecuados.

6. Residuos industriales peligrosos: Los procesos industriales suelen generar


residuos con características fisicoquímicas y biológicas distintas de aquellos que se
producen en los hogares y otras fuentes como el comercio. Durante el período de
2004 al 2011 Nuevo León reportó que se generaron 128 849 toneladas de estos
residuos.
7. Consumo de energía: Debido al dinamismo de la actividad industrial y al
crecimiento de la población en el estado, han crecido los requerimientos de energía
especialmente en el Área Metropolitana de Monterrey. Su generación provoca graves
daños al ambiente, debido principalmente a la producción de residuos por la quema
de los combustibles que se utilizan para producirla.

Desarrollo económico
El estado de Nuevo León tiene una característica que lo hace sobresalir respecto al resto
de las entidades federativas del país: una economía dinámica. Nuevo León por su
Producto Interno Bruto (PIB) es la tercera economía en México. Su actividad empresarial,
principalmente la industrial, es muy destacada; una de sus mayores virtudes es ser el
estado industrial más avanzado.
Como menciona la revista Real Estate (2018) un patrón consistente en su economía —a
lo largo de su historia— es que ésta crece a un ritmo superior al promedio de las
entidades. Se trata de la tercera economía por tamaño; mientras en 1950 aportaba 4.5%
del PIB nacional, precisamente por su dinamismo, ha incrementado su participación hasta
en 7.3% durante 2016. De acuerdo con un análisis de Citibanamex, durante el periodo
2010-2016, el PIB estatal aumentó 3.1% vs 2.9% del total del país. Para el 1S de 2017,
esta diferencia se acentuó: el PIB de Nuevo León creció 3.9% vs. 2.5% del nacional.

El análisis describió que, por actividad económica, los servicios explican parte de este
dinamismo –con un crecimiento de 6.5%–, contrastando con las caídas de la industria (-
0.6%) y el sector primario (-3.9%), éste último con una contribución de menos de 1% al
PIB.

El desempeño del sector industrial se atribuye, en gran medida, a la caída del sector de la
construcción, de -5.4% (con un peso en la economía estatal de 11.2%), producto de la
desaceleración de la obra pública. La industria manufacturera, en tanto, comenzó a
mostrar un repunte, al crecer 3.2% (35% de las manufacturas estatales se localizan en la
producción de maquinaria y equipo).

 El PIB de Nuevo León solo es superado por el de la CDMX y Estado de México.


 El PIB per cápita se ubica en 28,000 dólares (a diferencia de los 16,000 dólares a nivel
nacional), con un crecimiento promedio anual de 4.4% en los últimos 10 años, uno de
los más dinámicos a nivel nacional, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
 Durante el tercer trimestre de 2017, el PIB de Nuevo León creció 4.6% en términos
anuales y fue el que mayor contribución tuvo al crecimiento real del Indicador
Trimestral de la Actividad Económica Estatal.

En 2015, fecha del más reciente censo de población, Nuevo León contaba con 5,119,504
habitantes, de los cuales 2,577,647 eran mujeres (50.3% del total) y 2,541,857 hombres
(49.7% del total). En los 18 años que comprende el periodo 1999 a 2016, en nueve de
ellos Nuevo León ocupó el segundo lugar nacional como captador de Inversión Extranjera
Directa (IED), uno en primero, y dos en tercero. El 95% de la población es urbana y
solamente 5% rural.

De 1999 a 2016 captó 44,259.2 millones de dólares de IED; el 9.4% del total de acuerdo
con cifras de la Secretaría de Economía (SE), para ser el segundo mayor captador de
inversión externa productiva del país. Las exportaciones de Nuevo León representaron en
2016 el 9.9% del total, para ser la cuarta entidad más exportadora a nivel nacional.
En diciembre de 2017, la tasa de desempleo de Nuevo León se ubicó en 3.5%, con lo que
se ubicó en el nivel más bajo al cierre de los últimos 12 años, desde que el INEGI reporta
estas cifras. Se le puede denominar el estado de la competitividad. Organismos
internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE) y locales como el Tec de Monterrey, ARegional, Instituto Mexicano para la
Competitividad (IMCO) y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), que
hacen estudios sobre competitividad, distinguen a Nuevo León como uno de los estados
más competitivos de México, casi a la par de la CDMX. Inclusive El Doing Business en
México 2017 ubicó a la ciudad de Monterrey como el número uno del país en cuanto a la
facilidad para la apertura de un negocio.

Capacidad institucional

Debido a las limitaciones conceptuales desconozco donde conseguir la información de la


capacidad institucional de Nuevo León, empero, se puede platicar de la definición de este
según Rosas Huerta (2008).

El concepto de capacidad institucional –capacidad estatal, capacidad de gestión


pública o capacidad administrativa— se distingue, por una parte, por ser un concepto en
movimiento que se ha redefinido durante años; y por otra, porque ha sido interpretado de
diversas maneras.

En relación con su redefinición a lo largo de los años, durante la primera mitad de la


década de 1980 las intervenciones que tenían por objeto mejorar las habilidades para
cumplir las funciones del Estado se manifestaron por medio del concepto de
fortalecimiento institucional, referido a las técnicas de reingeniería organizacional. De ahí
que la atención se centrara en la construcción, mejoramiento y fortalecimiento de la
estructura interna, sistemas y estrategias de la organización, así como a dar importancia a
sus cuadros técnico–burocráticos. Las intervenciones buscaban solucionar problemas
concretos de la organización.

Esta postura se limita al aparato organizacional, a aspectos técnico–administrativos, es


decir, "puertas adentro" del aparato estatal, ya que pone énfasis en el apartamiento y
aislamiento de sus cuadros técnico–burocráticos de los grupos de interés, su entorno y
sociedad. De igual forma, hace alusión a los factores organizativos y procedimentales,
como es el caso del reclutamiento con base en el mérito, la promoción y el ascenso, los
salarios y el escalafón.

En la década de 1990 el énfasis cambia. Durante esos años se da un viraje en las


políticas de intervención, a partir de un nuevo consenso en la comunidad internacional
sobre la necesidad de fortalecer las instituciones públicas para avanzar hacia la agenda
del desarrollo sostenible. Se reconoce que ni los mercados ni las democracias pueden
funcionar bien a menos que los gobiernos sean capaces de diseñar y poner en marcha
políticas públicas apropiadas, administrar los recursos equitativamente, con más
transparencia y eficiencia, y responder efectivamente a las demandas ciudadanas para el
bienestar social. La nueva aspiración en el cambio de siglo se convierte entonces en el
"buen gobierno"

Actualmente, la capacidad de las instituciones del sector público está relacionada con la
gobernanza (governance). El punto de partida de esta visión es un marco "ecológico" bajo
el cual los cambios en el papel del Estado con relación a la resolución de problemas
públicos afectan la forma y el contenido de las responsabilidades de las agencias
públicas. En este contexto, la capacidad institucional se refiere a la habilidad de las
organizaciones para absorber responsabilidades, operar más eficientemente y fortalecer
la rendición de cuentas.
Fortalezas Retos
La edad del grupo de población capaz de Retos medio ambientales críticos que van
trabajar debe utilizarse como ventaja para desde la contaminación del aire, escasez
promover el crecimiento económico. de agua y residuos.

La posición de Monterrey como centro de Evaluación de la eficiencia de las


la actividad económica del área instituciones.
metropolitana.
Actualización de planes de desarrollo
Es la ciudad con menor tasa de acordes a la nueva política mundial.
marginación del país.
La segregación social que tiene el área
metropolitana que fomenta la pobreza.

Reacomodo de las áreas centrales


(distritos) para disminuir el uso de
automóviles, eficiencia en policía, entre
otros.

Relación existente entre las fortalezas y los retos identificados en el punto anterior
con el modelo o modelos de uso del suelo urbano.

La ciudad seguirá creciendo, pero es necesario controlarlo porque de lo contrario causará


problemáticas ecológicas, sociales y políticas que empeoraran como: la contaminación del
aire, la inseguridad y la inefectividad de las instituciones para resolver las problemáticas.
La solución no debería ser construir en el centro edificios sino implementar políticas que
redistribuyan el trabajo de la metrópoli y promuevan la compra/renta de inmuebles para
uso de casa-habitación.

Compare el o los modelos identificados con las nuevas formas urbanas de las
ciudades actuales (multinucleares y policéntricas) y la manera en que estas nuevas
formas urbanas pueden contribuir a resolver los conflictos y debilidades, así como
potencializar las fortalezas y oportunidades en los puntos anteriores.
Actualmente, las nuevas formas urbanas compactan las ciudades haciendo las
construcciones hacia los cielos en equilibrio con áreas verdes, están creando distritos de
trabajo interconectados con eficiencia tanto en transporte urbano, público y rutas ciclistas
para reducir el impacto ambiental. La implementación de políticas de estos distritos
procuran la seguridad, vigilan el cambio de población, reducir desigualdades, acceso a
servicios e incitan a vivir en la zona para evitar el alejamiento de la población a la
periferia.
Referencias
Maldonado, V. y Alarcón, G. (2016). Cambio demográfico en Nuevo León. 14 de
noviembre del 2018, de Revista Internacional de Estadística y Geografía Sitio web:
http://www.inegi.org.mx/rde/wp-content/uploads/2016/09/rde_19_art1.pdf

UANL (2018) Sitio web:


Demografía: http://observatorio.iinso.uanl.mx/index.php/diagnostico/diagnostico-
3/diagnostico-0301
Problemas ambientales
http://observatorio.iinso.uanl.mx/index.php/diagnostico/diagnostico-01/diagnostico-0106

Aparicio Moreno, C. E., Ortega Rubí, M. E., & Sandoval Hernández, E. (2011). La
segregación socio-espacial en Monterrey a lo largo de su proceso de metropolización.
Región y sociedad, 23(52), 173-207.

Capron, Guénola y Salomón González. 2006. Las escalas de la segregación y de la


fragmentación urbana, TRACE(49): 65-75.

Zúñiga, Víctor. 1995. El crecimiento migratorio. 1960-1990. En Atlas de Monterrey,


compilado por Gustavo Garza, 190-195. México: Gobierno del Estado de Nuevo León,
UANL, Instituto de Estudios Urbanos de Nuevo León, COLMEX.

Revista Real Estate (2018) Nuevo León, ejemplo del dinamismo económico. Real Estate:
Market & Lifestyle (p. 55) Sitio web: https://realestatemarket.com.mx/articulos/economia-y-
politica/22582-nuevo-leon-ejemplo-de-dinamismo-economico

Rosas Huerta, A. (2008). Una ruta metodológica para evaluar la capacidad institucional.
Política y cultura, (30), 119-134.