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TREINTA DÍAS DE GOBIERNO: “A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO”

“-Han tomado esta parte --dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se
perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.
. -¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.
-No, nada.” Casa tomada, Julio Cortázar

La derecha propone un escenario revuelto. La administración Piñera, ha llamado a generar


acuerdos nacionales, en lo que se ha difundido como “la segunda transición”. Cinco puntos,
abarcan la hoja de ruta propuesta por los sectores conservadores: infancia, seguridad
ciudadana, sistema de salud, paz en la Araucanía y el desarrollo para derrotar la pobreza.
¿Quién puede oponerse a conversar sobre estos temas? En principio nadie.
Sin embargo, la generosa invitación, se tiñe de incertidumbre. Analicemos. Desde un
ministerio sensible como el de salud, se redacta un protocolo en que por obra y gracia de
la creatividad leguleya, las empresas privadas del rubro, tienen derecho a ser “objetoras
de conciencia” en el caso de la ley de aborto en tres causales, pudiendo con ello, seguir
recibiendo recursos públicos. Desde el ámbito de la justicia, la declaración hecha por el
ministro del ramo, donde acusa a los jueces de “izquierdistas” está lejos de ser amistosa.
Tal vez, el funcionario pretende alinear a los juzgados, con el Tribunal Constitucional,
comparados con algunos de sus integrantes, es indiscutible que los jueces de la república
son (por defecto) cuasi-marxistas.
El gobierno y los grupos de empresarios gozan de tranquilidad. Debido al manejo de la
agenda informativa; para los dueños de los principales medios de comunicación, existen
temas que van pasando al olvido: PENTA, SQM, caso farmacias, papel higiénico y un largo
(…) duermen bajo el hechizo de una manzana. Hoy, solo se habla de ellos de manera
tangencial -y es probable- que se lleguen a acuerdos con penas menores, con un
desembolso de recursos pichiruches, para las cuentas corrientes de los imputados.
El asunto se pone color de hormiga, cuando el convocante pretende escoger a dedo a sus
interlocutores, saltándose las institucionalidades partidarias, escuchando en definitiva a
quien considera digno de sentarse a la mesa de los escogidos, la apuesta es osada porque
busca dividir, generando posibles afinidades a ratificar. en las dos cámaras del Congreso
Nacional .
Es curioso como los gobiernos de las derechas latinoamericanas, recurren a las mismas
recetas: decretos y reglamentos internos, sorteando los congresos las veces que se pueda,
bajando impuestos a las fortunas particulares; facilitando la impunidad de gobernantes y
ministros que escogen paraísos fiscales, con el fin de evadir impuestos en sus países. Esa
obsesión por judicializar los conflictos políticos, amputando a los ciudadanos una serie de
recursos, entregando eso sí, a consumidores o clientes, un monopolio de ideas rancias en
envases de dudosa procedencia.
En el cuento “Casa tomada” de Julio Cortázar, escrito en 1946, Irene y su hermano cuidan
su herencia, dedican su tiempo y vida a mantenerla, se trata de una antigua casa colonial,
sin embargo, existe una amenaza externa que poco a poco los va despojando, ellos son
incapaces de manejar el conflicto, hasta sufrir la usurpación.
La democracia raquítica que se recuperó, luego de largos años de dictadura, tiene sus
formalidades. La primera es respetar la voluntad de las mayorías. En ese sentido el
gobierno tiene razón cuando reivindica su 26% del electorado, con capacidad de voto que
se expresó a su favor, aun así, los votantes también decidieron entregar a la oposición
mayoría en el Congreso Nacional. O sea, se concedió por mandato popular, a los opositores
la potestad de aprobar o rechazar los proyectos de ley del gobierno.
Si la acción de la derecha chilena, siguiendo las coordenadas de sus pares de la región, se
va a situar entre el desalojo, el manoseo institucional, las cortinas de humo, a imagen y
semejanza de su par de América del Norte, que viola las convenciones internacionales;
dándose el lujo de atacar un país extranjero, sin consultar al Congreso de su nación,
generando un nerviosismo internacional de consecuencias impredecibles. Los opositores
a este estilo de gobernanza, tenemos el deber de custodiar lo que costo: sangre, sudor y
lágrimas. Llegó la hora en que se actúe con la seriedad que las circunstancias lo requieren.
Si el paradigma de las políticas públicas de la administración Piñera, viene acompañado
del viejo dicho de “A Dios rogando y con el mazo dando”. Habrá que remecer a los
irresolutos, quebrar los espejos de los ególatras y pedirles a los presidentes de los partidos
que vuelvan a leer “El Arte De La Guerra” de Sun Tzu. La casa está tomada.
Por Omar Cid
Crónica Digital
Santiago 15 de abril del 2018