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En esta investigación se expondrá las características del canto religioso

popular y sus elementos más sobresalientes.

En los últimos dos siglos se ha observado un aumento en las composiciones

de canto popular religioso. Dichos cantos se pueden clasificar en cuatro clases: los

litúrgicos, los paralitúrgicos, los devocionales y los relacionados con la piedad

privada o individual. A estos tres últimos nos referiremos con el término de canto

religioso popular. En el período histórico que nos ocupa (primera mitad del siglo XX)

el canto religioso popular no tenía cabida dentro de las funciones litúrgicas pero

poseía una gran importancia dado que surgía del pueblo y poseía la cualidad de

llegar al corazón de la gente. Por ello mismo nos ocuparemos de él.

El canto religioso popular surge como una expresión del pueblo ante las

festividades religiosas, en él se emplea la lengua vernácula y cumple además con

una función catequética (instrucción) y de devoción personal. Muchos cantos

religiosos centran su temática en las dos grandes fiestas del año litúrgico: Navidad

y Pascua. Dado que la lengua latina ha sido ajena para el pueblo, éste acogía con

mayor entusiasmo los cantos escritos en su propia lengua. A la vez que servían

para externar sus sentimientos religiosos, su contenido los instruía en las verdades

de la fe y la formación cristiana. Existe una gran variedad de composiciones que

representan y reflejan la tradición popular: cantos para la Semana Santa y Navidad,

cantos que exponen las verdades del catecismo. Dicho repertorio, además de lo

anterior, se distingue por su calidad musical.

En la extensa colección de cantos populares encontramos variedad de

elementos melódicos y rítmicos, algunos de ellos con ecos de las melodías


gregorianas. Podemos encontrar bellas melodías de inspiración artística tanto en

modo mayor como menor. En cuanto al aspecto rítmico, vemos que en ocasiones

no se somete a un compás constante y variable, pues el texto va imponiendo su

propio ritmo. Encontramos melodías cuyos giros melódicos son semejantes a los

más bellos y conocidos cantos gregorianos. El encontrar en ellos estructuras

repetitivas en melodías y ritmos (por ejemplo, un ostinato –rítmo que se repite-) no

se debe a pobreza de ideas en el compositor sino que es parte de la idiosincrasia

popular y de su sencillez propia.

Por los aspectos aquí expuestos podemos ponderar el aprecio que en el

pasado se tenía por las melodías religiosas populares. Eran simples en sus formas

melódicas y rítmicas. Poseían también un texto de fácil memorización, lo que hacía

que pudieran ser aprendidas y cantadas sin dificultad por toda la asamblea religiosa.

La música popular sagrada vibraba en el corazón del pueblo y formaba parte de su

legado cultural. Así mismo, representa una forma de expresión de sus profundos

sentimientos religiosos y de su fe sincera. Es por ello importante trabajar por su

rescate y para que no se pierda este acervo cutural.

Isaac Lechuga Rascón

Mat. 78491