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Alexandres Santabalbina Angele Melissa

Comparativo de modelos formativos


(Menón y Protágoras)

¿Qué es la virtud?

Sócrates considera que responder a dicho tipo de preguntas es previo a cualquier otra cosa
que queramos saber sobre cada uno de los asuntos en cuestión, la piedad, la valentía, la
moderación, la virtud.

En el diálogo Menón encontramos un serio cuestionamiento a la posibilidad de contestar


acertadamente este tipo de preguntas: Sócrates se ve enfrentado con un problema que parece
dar cuenta del porqué; y, a pesar de vivir haciendo estas preguntas a todo aquel que se
encuentra a su paso, no ha obtenido respuestas acertadas a sus preguntas, pues, como bien
reza el pasaje platónico:

“no le es posible al ser humano buscar ni lo que sabe, ni lo que no sabe. En efecto no puede
buscar lo que sabe, puesto que ya lo sabe, y no hay necesidad de tal búsqueda; pero tampoco
lo que no sabe, puesto que no sabe qué es lo que ha de buscar” (Men. 80e1-5).

El diálogo entre Sócrates y Menón, que inicia preguntando ¨ ¿Cómo se adquiere la virtud? ¨,
hace un giro temático hacia la pregunta ¨ ¿qué es la virtud? ¨; también, Sócrates le da la
importancia suficiente a esta última pregunta como para afirmar que, al responderla, podemos
dar una respuesta adecuada a la primera pregunta. Por su parte, Menón, al no poder responder
efectivamente qué sea la virtud y, no obstante, ser invitado por Sócrates a buscar su definición
ve un grave problema en poder encontrar la respuesta adecuada, pues ¿cómo se va a encontrar
algo que desconocemos desde que lo empezamos a buscar?

¿Cómo vamos adquirir este conocimiento? Sócrates señalara más adelante, hacer la
presentación de la búsqueda del aprendizaje. Para poder determinar con más detalle la
relación que hay entre búsqueda y aprendizaje en el texto, empecemos por este último: el
aprender que se utiliza aquí no es un aprender práctico, como aprender a montar en bicicleta,
sino un aprender por medio del lenguaje.

De igual manera, el término buscar tampoco se refiere a buscar algo empírico; si esto
sucediera así, la objeción de Menón sería fácilmente solucionable: pues una cosa es saber
algo, y otra, poseerlo.
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Explicare esto último como lo logro comprender. Supongamos que estoy buscando un libro.
Si no sé de qué libro se trata y no sé absolutamente nada de dicho libro, claramente la
búsqueda ni siquiera comenzaría; sería absurdo realizar la búsqueda de algo que desconozco
completamente. Así, llevar a cabo la búsqueda empírica de algo completamente desconocido
parece ser, simplemente, imposible. Sin embargo, con una búsqueda como la que propone
Sócrates el problema es muy diferente, pues no se trata de saber qué es, para poderlo
encontrar, en el ejemplo, saber cuál es el libro que estoy buscando. Lo que propone Sócrates,
más bien, tiene que ver con buscar, adquirir, nuevo conocimiento. En este caso, los
conocimientos previos pasan a tener otro estatus: no se trata, exactamente, de conocimientos
sino de algo distinto, pues si ya tuviera tales conocimientos, no los buscaría.

Así, lo que quiere señalar Sócrates como conclusión, no es que no se busque, sino que no se
busca racionalmente, no se busca persiguiendo un objetivo claro.

¿Qué es lo que puede enseñar Protágoras?

Contamos con un primer indicio del propio Protágoras. Afirma que como la poesía, los
oráculos y ritos religiosos, la gimnasia, la música y muchos otros, han sido disfraces de la
sofistica. Sus cultures se escondían bajo esos mantos por el temor de provocar envidia; pero
Protágoras a diferencia de todos ellos, reconocía públicamente que era un sofista y que
educaba a los hombres.

Asi, no es del todo un desacierto cuando Protágoras llama sofistas al poeta o al músico, y
aunque habla de un ¨disfraz¨ también sugiere que esas artes en tanto que sabiduría son una
expresión sofistica, valga decir, son arte sofistico porque pueden enseñarse y aprenderse.

Protágoras ofrece a sus discípulos una enseñanza que no consiste, en un desprendimiento de


los testimonios, en ofrecerles teorías acerca de que es un buen ciudadano, sino que se trata
de un saber hacer que imparte a sus alumnos, un saber fundamentado en la misma tradición
y uso de la polis que no requiere necesariamente de una investigación o conocimientos
teóricos, como proponía Sócrates, por ejemplo. Se trata, entonces, de una educación fundada
en creencias socialmente compartidas.

Además de ello, habrá que tomar en cuenta en el análisis que Protágoras le dice a Sócrates
que él no intenta una enseñanza especializada, al estilo Hipias, sino que enseña aquello que
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realmente interesa a sus alumnos: arete político o hacerse buenos ciudadanos. Esto nos
sugiere que el conocimiento al que se refiere Protágoras es un asunto practico. En
consecuencia, se es un buen ciudadano cuando se actúa como tal.

¿Cómo se fundamentará esto?

La discusión entre Protágoras y Sócrates, gira en torno a la posibilidad de enseñar arete.


Protágoras afirma que se enseña. Sócrates, quien mantiene sus dudas al respecto, le pide una
demostración de ello.

Es importante señalar, pienso, que cuando Protágoras pregunta si procede a través de un


mythos o un logos, en cierta forma los hace equivalentes: uno u otro es capaz, según él, de
demostrar que la arete es enseñable. Todo un indica que no se considera extraño el proceder
de Protágoras (cuando Sócrates ni nadie de los presentes objetan). Utiliza un mythos para
demostrar por qué todos los hombres pueden participar de la arete político.

Pienso que Protágoras a través de su mythos trata de dejar sentado fundamentalmente que las
condiciones de la naturaleza humana permiten al hombre aprender arete: en otras palabras,
se poseen cualidades que, posibilitan, mediante la educación, llegar a ser un hombre virtuoso.
Se trata de lo que hace posible que la especie humana se eduque en asuntos en asuntos como
la virtud.

Se entiende entonces que en el Protágoras se responde a Sócrates como se hace, es decir, que
la arete es enseñable.

Los modelos formativos del Menón y el Potagoras son muy distintos entre ellos, porque
mientras que Sócrates busca adquirir un nuevo conocimiento, en ofrecer teorías y una
liberalidad de palabras. Protágoras establece una educación de tradición, un saber hacer
construido en creencias socialmente compartidas.