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GUÍA METODOLÓGICA PARA EL ANÁLISIS DE UNA OBRA TEATRAL


Alicia Saco

INTRODUCCIÓN

Hay muchas maneras de analizar una obra, e incluso caben diversas interpretaciones sobre la
misma. El método que propongo facilita la síntesis del análisis de los principales elementos
constitutivos de una obra teatral determinada, de tal manera que los integrantes de un equipo
de trabajo que se reúne con el fin de poner la obra en escena, tengan en mente una
interpretación unitaria y lo más completa posible, que facilite el trabajo en una misma
dirección. Se ha de tratar de reflejar en este análisis las intenciones del autor lo más fielmente
posible, dejando de lado en esta etapa del trabajo la versión que quiera ofrecer el equipo, que
sería un problema posterior, vinculado a la dirección escénica.

Este método lo he sistematizado a través de años de desempeño en el campo de la dirección


escénica. También me he inspirado en mis investigaciones en los ámbitos de la crítica literaria
y la creación dramática. He tomado ideas de diversos autores y tendencias. Posiblemente
sean Constantin Stanislavsky, Bertold Brecht, Emil Staiger, Harold Clurman y Lajos Egri mis
principales acreedores.

Es importante señalar que para un buen análisis dramático, los diversos elementos analizados
deben estar interconectados entre sí.

1. TEMA

Lo formularemos a través de un sustantivo antecedido de un artículo, y en caso de ser


necesario, seguido de un adjetivo.

El tema es una abstracción a partir de la anécdota. Una idea general, no referida a la


anécdota misma aunque incluida en ella, que podría generar diversas obras teatrales
basadas en otras tantas anécdotas.

Por ejemplo, con el tema “el conflicto familiar” podríamos desarrollar obras que traten de
diferencias entre padres e hijos, problemas conyugales, la interferencia de una abuela en
la crianza de los hijos, etc.

Las obras suelen tener varios temas. Hay que establecer aquí el tema principal, que se
conecta con los demás elementos de la obra.
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2. ANÉCDOTA

Lo expresaremos a través de un párrafo no muy extenso, para que todos puedan


recordarlo, aunque la obra sea extensa.

Por anécdota entendemos la historia que la obra presenta, lo que les sucede a los
personajes. El párrafo que la resume debe incluir lo más importante, que tenga que ver
con los demás elementos de la obra, principalmente con el conflicto y su evolución, así
como con la premisa.

3. AMBIENTE

Aunque la determinación del ambiente que rodea la acción de una obra puede contener
distintos aspectos, nos centraremos solo en los dos más importantes: el lugar y la época
en que sucede dicha acción.

En cuanto al lugar, en pocas palabras se ubicará la ciudad o pueblo, o por el contrario un


lugar agreste como un bosque, o un barco en medio del mar. Señalaremos el país, el
continente o el planeta de ser el caso. Si intencionalmente la obra no tiene ubicación y es
muy abstracta, se señalará esto en el análisis.

En lo que se refiera a la época, basta señalar breve y precisamente el siglo, en épocas


remotas, o la porción de un siglo, en épocas más recientes. Si la obra tiene un referente
temporal más preciso, lo indicaremos. También se puede señalar un momento del futuro
en ciertas obras, o referirse a la intemporalidad de ciertos textos dramáticos con
situaciones más abstractas.

Si las indicaciones del autor o el diálogo de los personajes no nos dan las pistas necesarias,
se inferirán la época y el lugar por el comportamiento de los personajes, los objetos que
usan o cualquier otra pista que encontremos.

4. PREMISA

Entendemos por premisa lo que el autor nos quiere decir a través de la obra. Igual que en
el caso del tema, se obtiene por un proceso de abstracción. Rara vez esta premisa es
aludida directamente en el texto dramático.

La premisa la formulamos en este método por medio de una oración que contenga un
verbo conjugado, ya que es esta la parte de la oración que indica acción, lo que es central
en el teatro. Verbo conjugado es el que tiene persona, número, tiempo y modo. No
incluye, pues, los infinitivos ni los participios.
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Este elemento no es algo puramente conceptual, sino un factor técnico del texto
dramático, ya que aglutina en una misma dirección los demás elementos de la obra. Como
no se formula explícitamente, el autor la hace notar a través de los personajes, la anécdota
y el conflicto, principalmente.

Por ejemplo, varios críticos literarios señalan que Lope de Vega en la obra
“Fuenteovejuna” quería demostrar que el poder real era superior al poder de los señores
feudales, por más que interpretaciones contemporáneas se centren en la demostración
del poder del pueblo, algo inconcebible en la época del dramaturgo. Para que estas
interpretaciones contemporáneas sean captadas por el público, hay que hacer un trabajo
de adaptación de la obra o una puesta en escena que enfatice algunos aspectos y minimice
otros. En esta fase del trabajo, hay que analizar las intenciones del autor y no las nuestras.

5. PERSONAJES

Ya que la obra llega al público a través de actores que interpretan los personajes, y
asumiendo que las obras se escriben para ser representadas, esta es la parte más extensa
del análisis, aunque no hay que perder la perspectiva de la necesidad de síntesis.

Es preciso hacer una lista completa de todos los personajes que aparecerán ante los
espectadores y describirlos, ya que en una puesta en escena hasta el menos importante y
el de más breve aparición deberá ser objeto de la composición y caracterización
adecuados. Generalmente el autor nos ofrece una lista de personajes como parte de las
indicaciones escénicas, pero no siempre es así.

Seguiremos un método que procede del Realismo Sicológico y que trata a los personajes
como sujetos de la vida diaria. Pero no todas las obras se adecúan con comodidad a este
tratamiento, y el método habrá que adaptarlo según el caso, siendo más o menos
detallados en el análisis (imaginémonos, por ejemplo, una obra en que los personajes sean
animales que hablan). Veremos, en cualquier caso, cuatro aspectos del personaje: físico,
sicológico, social y teatral.

a) En el aspecto físico nos referiremos a la edad, el sexo, la apariencia, la fortaleza o


debilidad físicas. Detallaremos si el personaje tiene una enfermedad o condición
especial, y todo lo que sea relevante para entender al personaje en este rubro.

b) En el aspecto sicológico veremos el temperamento, el nivel de inteligencia y otros


aspectos relevantes en el rubro, incluyendo su estado de salud emocional.

c) En el aspecto social consideraremos al personaje en su entorno, aunque este no esté


representado por otros personajes de la obra. Allí tenemos la clase social a la que
pertenece, su familia, su nivel educativo. Como en los rubros anteriores, es
importante destacar si existe una circunstancia especial en el ámbito social que
condicione un tipo de comportamiento.

d) El aspecto teatral está referido no ya al personaje en sí sino a su intervención o no en


el conflicto principal. De esta manera clasificamos a los personajes como:
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Protagónico, aquel que durante la obra lleva la acción dramática por querer conseguir
algo.

Antagónico, el personaje que se opone directamente a la voluntad del anterior.

Secundario, aquel que apoya al protagonista o antagonista en lo que desea conseguir


u obstaculizar.

Episódico, independientemente del tiempo de su participación, es el personaje que


está ajeno al conflicto. Por ejemplo, un cartero que aparece un solo momento, o un
sirviente que está presente a menudo sin intervenir en el conflicto, aunque hable con
los demás personajes.

Personajes secundarios y episódicos pueden estar presentes en cualquier número.


Por lo general, protagonista y antagonista son solamente uno. Puede darse el caso de
que el verdadero antagonista no esté presente en el escenario, pero que se sienta su
presencia en la obra. En esos casos, puede haber un personaje secundario que lo
represente

En los rubros a, b y c, se elaborará una lista de características, extraídas de las


indicaciones escénicas del autor y del comportamiento de los personajes. Lo que
estos dicen sobre sí mismos o sobre los otros, no se puede tomar siempre como algo
verdadero, ya que pueden estar mintiendo. En el rubro d, basta con poner la palabra
que define el rol teatral de cada personaje. Esto último es importante, porque es
imposible destacar la acción dramática si son los personajes secundarios y episódicos
los que destacan siempre por el vestuario, colorido, ubicación en el espacio escénico,
iluminación y movimiento. El director, los actores, los diseñadores y los técnicos
deben saber con precisión el rol teatral de cada personaje.

6. ESTRUCTURA DRAMÁTICA

Aquí nos estamos refiriendo al conflicto y su evolución. Es algo que está contenido en la
anécdota y la acción de los personajes. En la tradición occidental, desde el teatro griego,
es de fundamental importancia en el arte dramático. Es lo que confiere dinamismo a una
obra y atrapa la atención del espectador en la puesta en escena respectiva. Si bien en el
teatro contemporáneo encontramos ejemplos de teatro en los que el conflicto pasa a un
segundo plano, esto está compensado por otros elementos en juego, como el virtuosismo
corporal o efectos de todo tipo.

Es preciso señalar con precisión qué desea el protagonista y qué desea, en contraposición
con este, el antagonista. En nuestro método empleamos la palabra “quiero” antepuesta a
la formulación del objetivo de cada uno. Podemos también dibujar dos flechas en
direcciones opuestas, chocando entre sí, y poner en cada una el nombre o denominación
que se emplea en la obra para protagonista y antagonista (personajes principales),
seguido de la palabra “quiero” y a continuación la precisión de lo que desea.

En las obras a veces hay un conflicto secundario que hay que establecer de la misma
manera. Puede ser entre personajes secundarios. o entre uno de los principales con un
personaje secundario o varios de ellos.
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En cuanto a la evolución del conflicto, basada solo en el conflicto principal, debemos


establecer:

a) El punto de ataque, o sea el momento de la obra en el cual el conflicto dramático


aparece. Tiene que ser pronto en la obra, porque el conflicto la atraviesa, salvo a veces
en un breve momento introductorio.

b) El clímax, que es el punto más fuerte del conflicto. Lo notaremos en la obra por el
estado emocional de los personajes reflejado por sus palabras y acciones, así como
por las indicaciones escénicas del dramaturgo, si las hubiera.

c) El desenlace, o solución del conflicto. Vale decir, cuando este ya no existe, que debe
ser hacia el final de la obra, en los casos en los que el desarrollo de la historia esté
construido en forma lineal, con sucesión temporal realista. Esto no significa final feliz.
Puede significar, por ejemplo, la muerte de uno de los personajes principales, en cuyo
caso el conflicto se extingue. Podría haber una obra sin un desenlace preciso, y esto
habría que señalarlo.

Se puede explicar brevemente dónde se encuentran estos momentos, o también


hacer un gráfico con la evolución dramática, en el que se señalen la aparición del
conflicto (punto de ataque) y las subidas y bajadas de la tensión dramática, así como
el clímax y el desenlace. En muchas obras basta con señalar punto de ataque, clímax
y desenlace, ya que la tensión dramática aumenta en forma progresiva y termina
claramente. Hay que señalar con precisión en qué momentos de la obra se producen
las variaciones tensionales y la evolución del conflicto. Por cierto que hay textos
dramáticos construidos de distintas maneras, y habrá que adaptar el método para
poder analizarlos adecuadamente.

7. GÉNERO Y ESTILO

Los diversos géneros constituyen una lista cerrada consagrada por la tradición y que varía
en el tiempo. En cambio el estilo es una lista abierta de todas las características formales
que tiene una obra teatral. Los rasgos de estilo están influidos por la corriente teatral a la
que una obra pertenece. Por ejemplo, una obra perteneciente al Realismo, tendrá como
un rasgo de estilo la verosimilitud de situaciones y personajes.

Un género determinado se caracteriza por una combinación de contenido y de estilo. Así,


por ejemplo, los géneros principales entre los griegos en el siglo V a.C. eran la tragedia y
la comedia. La primera de contenido mitológico y tono solemne; la segunda sobre la vida
cotidiana y tono burlesco.

Actualmente, no se exige a la dramaturgia la pertenencia unívoca a un género


determinado. Sin embargo, en nuestro método señalamos a qué género contemporáneo
se aproxima más una obra, lo que contribuye a la claridad del rumbo que tomará una
puesta en escena. Veamos cuáles son los principales géneros teatrales de nuestro tiempo
y los rasgos estilísticos que los caracterizan:

a) Drama. Es un género que combina la seriedad de la antigua tragedia y la ligereza de


la antigua comedia. Se desarrolla dentro del Realismo, por lo que, como la vida, la
seriedad del tema no impide momentos jocosos. Al ser realista, debe ser verosímil y
lo más parecido posible a la vida misma.
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b) Comedia. Es también un género realista, aunque reidero de principio a fin. Por lo tanto
se admite una cierta exageración de las situaciones para provocar la hilaridad, pero
sin abandonar del todo la verosimilitud. Los personajes deben ser creíbles.

c) Farsa. Es caricaturesca, como lo fue la antigua comedia griega. Vale decir, los
personajes no son del todo creíbles, sino exagerados en ciertos rasgos, sin demasiados
matices. Las situaciones, también exageradas, no son verosímiles. Es reidera de
principio a fin.

d) Tragicomedia. Al igual que la farsa, personajes y situaciones son exagerados y


caricaturescos, apartándose de la verosimilitud. La diferencia estriba en que la risa se
congela, ya que se emplea el grotesco y el llamado “humor negro”. Fue un género
muy usado en el Teatro del Absurdo de mediados del siglo XX.

En el análisis, basta con señalar el nombre del género y añadir una explicación en el caso de
que la obra no coincida plenamente con este. En cuanto al estilo, se requiere un listado de las
principales características formales de la obra, como por ejemplo, el retroceso en el tiempo si
lo hubiera. No es necesario repetir los rasgos de estilo que pertenecen al género señalado.

8. LENGUAJE

En este rubro, con pocas palabras, se analizará el tipo de lenguaje que usan los personajes.
Si hablan en verso o en prosa. Si el autor ha querido diferenciar la manera de hablar de
cada uno según la región de donde proceden o según su clase su social u oficio. Si, por el
contrario, se emplea un lenguaje estándar para todos, esto se debe señalar. Esto ayuda a
comprender el grado de verosimilitud o convencionalidad que tiene una obra.

9. INDICACIONES ESCÉNICAS

El texto de una obra teatral se basa en el diálogo de los personajes. Usualmente, estas
réplicas están acompañadas por indicaciones del autor, que se escriben con otro tipo de
letra o entre paréntesis para diferenciarse de lo anterior. Dichas indicaciones se pueden
referir a los personajes que intervienen, dando o no sus características, a detalles del
movimiento en el escenario, gestos de los actores que interpretarán la obra, tonos de voz,
pausas, vestuario, iluminación, sonido, escenografía, utilería del actor, etc.

En nuestro método, debemos indicar si existen o no dichas indicaciones escénicas, que


muchas veces apuntan a un estilo preciso de puesta en escena, y contribuyen además a la
comprensión de la obra en sus distintos elementos. A continuación, debemos indicar qué
función cumplen, a qué aspectos de los personajes o de la puesta en escena se refieren,
en forma sucinta. No es necesario copiar las indicaciones mismas.